jueves, 5 de abril de 2012
La (Contra) Cumbre de los Pueblos 2012
Enrique Daza Vocero de la de la Cumbre de los Pueblos que se llevará a cabo del 12 al 14 de Abril en Cartagena de Indias, en entrevista con el Periodista Fernando Arellano.
Video: Cumbre de las Américas, ¿se justifica?
Informe Cumbre de las Americas y Cumbre de los Pueblos.
Héctor León Moncayo, Economista, profesor universitario, vocero de la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, miembro del consejo de redacción de Le Monde Diplomatique, edición para Colombia y periodico desde abajo.
Héctor León Moncayo, Economista, profesor universitario, vocero de la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, miembro del consejo de redacción de Le Monde Diplomatique, edición para Colombia y periodico desde abajo.
Reunión Dilma Rousseff-Barack Obama
DILMA ROUSSEFF SE REUNIRÁ CON BARACK OBAMA EN WASHINGTON EL PRÓXIMO 7 DE ABRIL
Brasil busca que EE.UU. le reconozca su creciente influencia geopolítica
El Cronista Comercial
La independencia de Brasilia en asuntos internacionales -se abstiene a la hora de votar las sanciones contra regímenes de Medio Oriente- preocupa a Washington.
JOE LEAHY
Es probable que la cachaça, la bebida que se usa para preparar la caipirinha, no sea la primera cosa en la que piense el presidente Barack Obama, mientras Estados Unidos se prepara para la visita de Dilma Rousseff.
Sin embargo, revertir la negativa estadounidense a reconocer la bebida brasileña como algo distinto del ron caribeño (para que no se la someta al régimen impositivo adverso diseñado para proteger a los productores de Puerto Rico y las Islas Vírgene) es algo sencillo que Obama podría ofrecer a Rousseff cuando llegue el 9 de abril.
Las empecinadas disputas comerciales y las diferencias de enfoque en temas geopolíticos tradicionalmente han empañado lo que en general es una amistad madura, aunque un poco fría, entre los dos poderes dominantes de América.
Brasil quiere que EE.UU. reconozca su influencia geopolítica y, principalmente, su intento por conseguir un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero sin sacrificar su neutralidad. Washington, por su parte, quiere tener una idea más clara de qué es lo que apoya Brasil, un país al que se reconoce su pragmatismo en política exterior. "Históricamente, las relaciones entre Brasil y EE.UU. han sido muy amplias, pero también relativamente poco profundas", dijo Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Woodrow Wilson International Centre for Scholars, en Washington.
Si en una época se sentía tentado de tratar a Brasil como a cualquier otro país latinoamericano, aunque ligeramente más importante, ahora su rápido crecimiento económico hace que EE.UU. se vea desafiado a reconocer su influencia internacional. El auge de la clase media brasileña creó mercados para las multinacionales estadounidenses. Sin embargo, aunque el volumen total comerciado aumentó, la importancia relativa de EE.UU. para la economía de Brasil ha declinado. China lo superó para convertirse en el mayor socio comercial brasileño y en un nuevo inversor.
Brasil está ahora más preocupado por lo que ve como un comercio "desequilibrado" con China, que importa commodities de Brasil, pero pocos productos manufacturados. EE.UU., en cambio, es uno de los grandes mercados para la fábrica de aviones Embraer, una de las mayores compañías industriales latinoamericanas.
Las relaciones entre los mandatarios de ambos países suelen ser cálidas y Obama dijo una vez que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva era "el hombre". Pero en la práctica, la postura independiente de Brasil en asuntos internacionales -se abstiene a la hora de votar las sanciones contra regímenes de Medio Oriente y en otros temas- molesta a EE.UU. En particular, Lula perturbó a Washington cuando lideró un intento por forjar un pacto nuclear civil independiente con Irán.
Tras la elección de Rousseff a fines de 2010, Obama buscó reparar las relaciones. Visitó Brasilia tres meses después de los comicios, describió a Brasil como un socio a la par y reconoció, aunque no respaldó abiertamente, sus aspiraciones en el Consejo de Seguridad.
Sin embargo, revertir la negativa estadounidense a reconocer la bebida brasileña como algo distinto del ron caribeño (para que no se la someta al régimen impositivo adverso diseñado para proteger a los productores de Puerto Rico y las Islas Vírgene) es algo sencillo que Obama podría ofrecer a Rousseff cuando llegue el 9 de abril.
Las empecinadas disputas comerciales y las diferencias de enfoque en temas geopolíticos tradicionalmente han empañado lo que en general es una amistad madura, aunque un poco fría, entre los dos poderes dominantes de América.
Brasil quiere que EE.UU. reconozca su influencia geopolítica y, principalmente, su intento por conseguir un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero sin sacrificar su neutralidad. Washington, por su parte, quiere tener una idea más clara de qué es lo que apoya Brasil, un país al que se reconoce su pragmatismo en política exterior. "Históricamente, las relaciones entre Brasil y EE.UU. han sido muy amplias, pero también relativamente poco profundas", dijo Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Woodrow Wilson International Centre for Scholars, en Washington.
Si en una época se sentía tentado de tratar a Brasil como a cualquier otro país latinoamericano, aunque ligeramente más importante, ahora su rápido crecimiento económico hace que EE.UU. se vea desafiado a reconocer su influencia internacional. El auge de la clase media brasileña creó mercados para las multinacionales estadounidenses. Sin embargo, aunque el volumen total comerciado aumentó, la importancia relativa de EE.UU. para la economía de Brasil ha declinado. China lo superó para convertirse en el mayor socio comercial brasileño y en un nuevo inversor.
Brasil está ahora más preocupado por lo que ve como un comercio "desequilibrado" con China, que importa commodities de Brasil, pero pocos productos manufacturados. EE.UU., en cambio, es uno de los grandes mercados para la fábrica de aviones Embraer, una de las mayores compañías industriales latinoamericanas.
Las relaciones entre los mandatarios de ambos países suelen ser cálidas y Obama dijo una vez que el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva era "el hombre". Pero en la práctica, la postura independiente de Brasil en asuntos internacionales -se abstiene a la hora de votar las sanciones contra regímenes de Medio Oriente y en otros temas- molesta a EE.UU. En particular, Lula perturbó a Washington cuando lideró un intento por forjar un pacto nuclear civil independiente con Irán.
Tras la elección de Rousseff a fines de 2010, Obama buscó reparar las relaciones. Visitó Brasilia tres meses después de los comicios, describió a Brasil como un socio a la par y reconoció, aunque no respaldó abiertamente, sus aspiraciones en el Consejo de Seguridad.
miércoles, 4 de abril de 2012
Comando Sur en el Chaco: base humanitaria?
Los Marines en Argentina
La base “humanitaria” del Comando Sur en el Chaco
Los especialistas en seguridad aseguran que el Centro de Emergencias es en realidad una avanzada para una base militar de control y monitoreo de los Estados Unidos en territorio argentino encubierta como ‘centro de ayuda humanitaria’.
El gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, salió este lunes a desmentir “categóricamente” la instalación de una base del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos en su provincia. “Quiero desmentir categóricamente una versión que está circulando en las redes sociales vinculadas a que nosotros somos sede en la provincia del Chaco del Comando Sur”, señaló Capitanich, en el marco de una conferencia de prensa donde se anunció la creación del Centro de Operaciones y Almacenamiento que funcionará en el predio del aeropuerto de Resistencia y que estará a cargo de la Dirección de Defensa Civil, dependiente del Ministerio de Gobierno de Chaco.
“Ya están transmitiendo como que vienen los marines, vienen tanques de guerra, helicópteros, asentamiento de una base naval en el mar chaqueño, que no existe”, ironizó Capitanich argumentando que el controvertido Centro para Emergencias había sido “donado” por la Embajada de los Estados Unidos. Esa afirmación del gobernador es falsa: el coronel Edwin Passmore, que es el representante del Comando Sur de los EE UU, desmintió a su anfitrión chaqueño cuando explicó que la construcción del Centro había sido acordada dos años atrás entre Capitanich y el ex embajador Earl Anthony Wayne y aseguró que el Centro estará financiado por el Comando Sur.
Lo que ni Passmore ni Capitanich se ocuparon de aclarar es cómo un programa con apariencia civil es realizado por un comando militar de los EE UU, que no guarda relación de dependencia con la embajada de ese país, que es la que debería tener a su cargo o patrocinar programas civiles.
Los especialistas en seguridad aseguran que el Centro de Emergencias es en realidad una avanzada para una base militar de control y monitoreo de los Estados Unidos en territorio argentino, encubierta como “centro de ayuda humanitaria.
Pese a las aclaraciones y desmentidas del gobernador Jorge Capitanich, los antecedentes del coronel estadounidense encargado de la supuesta “ayuda humanitaria” no son precisamente los de un buen samaritano sino los de un experto en operaciones de inteligencia que actuó en Afganistán y fue expulsado de Venezuela por espionaje.
El gobernador Capitanich no ha desmentido haber recibido al coronel Edwin Passmore, responsable directo de la instalación por parte de la IV Flota del Comando Sur del ejército estadounidense, del Centro Anticatástrofes y Ayuda Humanitaria que ha generado esta controversia. Entre los antecedentes del coronel Passmore, figura haber cumplido “tareas humanitarias” en la invasión de Afganistán y haber actuado como asesor de Inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la invasión a Irak.
Desde el año 2005, Passmore ocupó el cargo de agregado militar en la Embajada de los EE UU en Venezuela, de donde fue expulsado por actividades de espionaje en el año 2008.
Passmore no es el único funcionario declarado persona no grata en el continente que terminó recalando en Buenos Aires. Ocurre que luego de varias expulsiones de personal militar y de la DEA de Bolivia, Venezuela y Ecuador por injerencia en los asuntos internos y actividades de espionaje, muchos de esos funcionarios han sido reasignados en la Embajada de los EE UU en Buenos Aires, que ya no cuenta con espacio físico para tantos militares y agentes antidrogas.
Las andanzas venezolanas de Passmore continuaron en Buenos Aires: en marzo de 2009 la ministra de Defensa Nilda Garré ordenó desalojar a militares de los Estados Unidos del Edificio Libertador (Sede del Ejército Argentino). El Grupo Militar de los Estados Unidos en la Argentina ocupaba desde el año 1960, oficinas del piso 13 en el Edificio Libertador. Además cuenta con otras delegaciones en el Edificio Libertad de la Armada y en el Edificio Cóndor de la Fuerza Aérea. A cargo de este Grupo Militar estaba el Coronel Edwin W. Passmore.
Passmore fue también el protagonista –detrás de bambalinas–, del caso de contrabando protagonizado en Ezeiza en febrero de 2011 por un C-17 Globemaster de la fuerza aérea estadounidense. El Globemaster con licencia 77.187 aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza. Los funcionarios de Aduana encontraron en la bodega del avión pesadas cajas traídas desde la base del 7º Grupo de Fuerzas Especiales de Fort Bragg en Carolina del Norte, que contenían armamento, municiones, equipos de visión nocturna y otros artículos empleados para un curso de entrenamiento del Grupo Federal de Operaciones Especiales con instructores estadounidense.
Sin embargo, la revisión reveló que había alrededor de un tercio de la carga que no aparecía en el manifiesto de embarque. La requisa del material no declarado dispuesta por el gobierno nacional incluyó un bulto repleto de drogas y estupefacientes.
El coronel Edwin Passmore tuvo activa participación durante el incidente en el que se hallaron dos pen drives rotulados “Secreto”, una llave I2 de software para información; un disco rígido también marcado como “Secreto”. Códigos de comunicaciones encriptadas y un gracioso folleto traducido a quince idiomas, con el texto: “Soy un soldado de los Estados Unidos. Por favor, informe a mi embajada que he sido arrestado.”
Los agregados militares y de la defensa, coroneles Edwin Passmore y Mark Alcott, trataron de conseguir un arreglo amigable. “¡No hagamos un escándalo de esto, somos socios, debemos confiar entre nosotros!”, sugirió Passmore.
La entonces embajadora estadounidense, Vilma Martínez, admitió que el reclamo de los funcionarios aduaneros tenía base y más tarde declaró que sentía vergüenza por el comportamiento del personal militar estadounidense.
Finalmente, las autoridades argentinas, con el propósito de evitar una escalada del conflicto, permitieron que el Boeing estadounidense abandonara el país con la “parte legal de la carga” y sus instructores.
La instalación subrepticia de una base militar con un fin inicial distinto al declarado, más que una excepción constituye la base del manual de procedimientos estadounidenses; tal es el caso de las bases de Comalapa, Aruba y Curazao, por ejemplo, que se clasificaban como FOL, es decir para lucha antidrogas, y luego fueron redefinidas como CSL (de Cooperación). Hay abundante evidencia de que en estas instalaciones de los EE UU y en otras de mucho menor perfil se realizan en los hechos, operaciones militares encubiertas de la más diversa índole y que cumplen múltiples funciones estratégicas; entre ellas apoyar ataques militares contra organizaciones rebeldes locales que estorben los intereses de los EE UU y sus aliados, y guerra de Inteligencia de señales electrónicas y de comunicaciones que permite detectar la posición de los blancos, identificarlos e implementar el ataque con bombas inteligentes.
Es habitual que los EE UU encubra actividades de inteligencia con campañas de vacunación. El antecedente más reciente se remonta al rastreo y asesinato de Osama bin Laden en Pakistán en mayo de 2011: como parte de esa operación se organizó una campaña de vacunación que permitió relevar la zona donde residía Bin Laden e incluso conocer en detalle la cantidad de ocupantes mayores y menores en cada casa.
Las instalaciones estadounidenses cumplen además misiones de vigilancia y espionaje de los sistemas de armas y fuerzas militares del país anfitrión y sus vecinos, realizan acciones de infiltración, relevamiento, influencia y control sobre las Fuerzas Armadas y poblaciones locales.
Sin embargo, la especialidad de Edwin Passsmore parecen ser los cursos de capacitación ya que son excelentes sitios para reclutar agentes locales. La capacitación de funcionarios e integrantes de los municipios del interior del Chaco la brinda un consultor salvadoreño contratado por el Comando Sur.
“Ya están transmitiendo como que vienen los marines, vienen tanques de guerra, helicópteros, asentamiento de una base naval en el mar chaqueño, que no existe”, ironizó Capitanich argumentando que el controvertido Centro para Emergencias había sido “donado” por la Embajada de los Estados Unidos. Esa afirmación del gobernador es falsa: el coronel Edwin Passmore, que es el representante del Comando Sur de los EE UU, desmintió a su anfitrión chaqueño cuando explicó que la construcción del Centro había sido acordada dos años atrás entre Capitanich y el ex embajador Earl Anthony Wayne y aseguró que el Centro estará financiado por el Comando Sur.
Lo que ni Passmore ni Capitanich se ocuparon de aclarar es cómo un programa con apariencia civil es realizado por un comando militar de los EE UU, que no guarda relación de dependencia con la embajada de ese país, que es la que debería tener a su cargo o patrocinar programas civiles.
Los especialistas en seguridad aseguran que el Centro de Emergencias es en realidad una avanzada para una base militar de control y monitoreo de los Estados Unidos en territorio argentino, encubierta como “centro de ayuda humanitaria.
Pese a las aclaraciones y desmentidas del gobernador Jorge Capitanich, los antecedentes del coronel estadounidense encargado de la supuesta “ayuda humanitaria” no son precisamente los de un buen samaritano sino los de un experto en operaciones de inteligencia que actuó en Afganistán y fue expulsado de Venezuela por espionaje.
El gobernador Capitanich no ha desmentido haber recibido al coronel Edwin Passmore, responsable directo de la instalación por parte de la IV Flota del Comando Sur del ejército estadounidense, del Centro Anticatástrofes y Ayuda Humanitaria que ha generado esta controversia. Entre los antecedentes del coronel Passmore, figura haber cumplido “tareas humanitarias” en la invasión de Afganistán y haber actuado como asesor de Inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la invasión a Irak.
Desde el año 2005, Passmore ocupó el cargo de agregado militar en la Embajada de los EE UU en Venezuela, de donde fue expulsado por actividades de espionaje en el año 2008.
Passmore no es el único funcionario declarado persona no grata en el continente que terminó recalando en Buenos Aires. Ocurre que luego de varias expulsiones de personal militar y de la DEA de Bolivia, Venezuela y Ecuador por injerencia en los asuntos internos y actividades de espionaje, muchos de esos funcionarios han sido reasignados en la Embajada de los EE UU en Buenos Aires, que ya no cuenta con espacio físico para tantos militares y agentes antidrogas.
Las andanzas venezolanas de Passmore continuaron en Buenos Aires: en marzo de 2009 la ministra de Defensa Nilda Garré ordenó desalojar a militares de los Estados Unidos del Edificio Libertador (Sede del Ejército Argentino). El Grupo Militar de los Estados Unidos en la Argentina ocupaba desde el año 1960, oficinas del piso 13 en el Edificio Libertador. Además cuenta con otras delegaciones en el Edificio Libertad de la Armada y en el Edificio Cóndor de la Fuerza Aérea. A cargo de este Grupo Militar estaba el Coronel Edwin W. Passmore.
Passmore fue también el protagonista –detrás de bambalinas–, del caso de contrabando protagonizado en Ezeiza en febrero de 2011 por un C-17 Globemaster de la fuerza aérea estadounidense. El Globemaster con licencia 77.187 aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza. Los funcionarios de Aduana encontraron en la bodega del avión pesadas cajas traídas desde la base del 7º Grupo de Fuerzas Especiales de Fort Bragg en Carolina del Norte, que contenían armamento, municiones, equipos de visión nocturna y otros artículos empleados para un curso de entrenamiento del Grupo Federal de Operaciones Especiales con instructores estadounidense.
Sin embargo, la revisión reveló que había alrededor de un tercio de la carga que no aparecía en el manifiesto de embarque. La requisa del material no declarado dispuesta por el gobierno nacional incluyó un bulto repleto de drogas y estupefacientes.
El coronel Edwin Passmore tuvo activa participación durante el incidente en el que se hallaron dos pen drives rotulados “Secreto”, una llave I2 de software para información; un disco rígido también marcado como “Secreto”. Códigos de comunicaciones encriptadas y un gracioso folleto traducido a quince idiomas, con el texto: “Soy un soldado de los Estados Unidos. Por favor, informe a mi embajada que he sido arrestado.”
Los agregados militares y de la defensa, coroneles Edwin Passmore y Mark Alcott, trataron de conseguir un arreglo amigable. “¡No hagamos un escándalo de esto, somos socios, debemos confiar entre nosotros!”, sugirió Passmore.
La entonces embajadora estadounidense, Vilma Martínez, admitió que el reclamo de los funcionarios aduaneros tenía base y más tarde declaró que sentía vergüenza por el comportamiento del personal militar estadounidense.
Finalmente, las autoridades argentinas, con el propósito de evitar una escalada del conflicto, permitieron que el Boeing estadounidense abandonara el país con la “parte legal de la carga” y sus instructores.
La instalación subrepticia de una base militar con un fin inicial distinto al declarado, más que una excepción constituye la base del manual de procedimientos estadounidenses; tal es el caso de las bases de Comalapa, Aruba y Curazao, por ejemplo, que se clasificaban como FOL, es decir para lucha antidrogas, y luego fueron redefinidas como CSL (de Cooperación). Hay abundante evidencia de que en estas instalaciones de los EE UU y en otras de mucho menor perfil se realizan en los hechos, operaciones militares encubiertas de la más diversa índole y que cumplen múltiples funciones estratégicas; entre ellas apoyar ataques militares contra organizaciones rebeldes locales que estorben los intereses de los EE UU y sus aliados, y guerra de Inteligencia de señales electrónicas y de comunicaciones que permite detectar la posición de los blancos, identificarlos e implementar el ataque con bombas inteligentes.
Es habitual que los EE UU encubra actividades de inteligencia con campañas de vacunación. El antecedente más reciente se remonta al rastreo y asesinato de Osama bin Laden en Pakistán en mayo de 2011: como parte de esa operación se organizó una campaña de vacunación que permitió relevar la zona donde residía Bin Laden e incluso conocer en detalle la cantidad de ocupantes mayores y menores en cada casa.
Las instalaciones estadounidenses cumplen además misiones de vigilancia y espionaje de los sistemas de armas y fuerzas militares del país anfitrión y sus vecinos, realizan acciones de infiltración, relevamiento, influencia y control sobre las Fuerzas Armadas y poblaciones locales.
Sin embargo, la especialidad de Edwin Passsmore parecen ser los cursos de capacitación ya que son excelentes sitios para reclutar agentes locales. La capacitación de funcionarios e integrantes de los municipios del interior del Chaco la brinda un consultor salvadoreño contratado por el Comando Sur.
Lo que le espera a Obama en Cartagena: Cuba, Malvinas y drogas
EU quiere mejorar la relación comercial y de seguridad
EFE
El presidente de EE.UU., Barack Obama, quiere aprovechar su segunda Cumbre de las Américas para mejorar la relación comercial y de seguridad con los otros países del continente e intentar dejar en segundo plano la controversia sobre Cuba y las críticas a su falta de atención a la región.
Estados Unidos pretende enfocar la cumbre en cómo expandir su relación comercial con América Latina, una región en alza económica y con un "enorme potencial" en ese ámbito, según ha declarado la Casa Blanca.
También espera establecer alianzas energéticas con el continente y que la seguridad ciudadana sea uno de los temas dominantes del encuentro de jefes de Estado y de Gobierno, que tendrá lugar en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias los días 14 y 15 de abril.
Será la segunda Cumbre de las Américas en la que participe Obama, que estuvo en la de Trinidad y Tobago en 2009, apenas tres meses después de llegar a la Casa Blanca, y prometió entonces impulsar una "renovada relación" con la región.
Estados Unidos trabaja como "socio" con países como Brasil, Chile, Colombia y México "más de lo que nunca lo hizo", una actitud que comenzó bajo el Gobierno de George W. Bush (2000-2008) y que ha "crecido" con Obama, comentó a Efe el director del programa para América del independiente Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), Stephen Johnson.
Además de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago en 2009, Obama visitó México en dos ocasiones ese año, realizó una gira latinoamericana en marzo de 2011 con paradas en Brasil, Chile y El Salvador, y ahora viajará a Colombia, donde al término de la cumbre tendrá una reunión bilateral con el presidente de ese país, Juan Manuel Santos.
Lo que Obama podría hacer frente a los Gobiernos y analistas que consideran que no le da suficiente importancia a la región y que persiste en la actitud "paternalista" es "reunirse más a menudo con los jefes de Estado latinoamericanos", sugirió Johnson.
Los presidentes de EEUU, Barack Obama (c), de México, Felipe Calderón (d), y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper (i) en la Cumbre de los Países de Norteamérica.
El problema es que "a veces, cuando Washington presta atención, a aquellos que la reciben no les gusta", agregó.
Los desencuentros de EE.UU. con países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, unidos en su cruzada "contra el imperio", se remontan a la época de Bush y han continuado, con altibajos, durante la Administración actual.
En vísperas de la cumbre también se ha vuelto a complicar la relación con Argentina.
El Gobierno de Obama suspendió temporalmente los beneficios comerciales a Argentina debido al impago de las compensaciones por más de 300 millones de dólares fijadas por un tribunal arbitral para dos compañías estadounidenses que perdieron contratos en ese país.
Al margen de las disputas bilaterales, Johnson recuerda que hay tres temas que pueden "invitar a la controversia" en Cartagena: si Cuba debe formar parte de las Cumbres de las Américas, si el continente tiene que tomar partido en el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por las Malvinas y si es necesario un debate sobre la legalización de las drogas.
Obama tendrá que lidiar con el debate sobre la presencia de Cuba en las próximas Cumbres de las Américas, después de que no se llegara a un consenso para invitar a la de Cartagena a Raúl Castro.
El único Gobierno que ha manifestado abiertamente su rechazo a invitar a Cuba a Cartagena es el de EE.UU., que considera que ese país no cumple con el requisito democrático que los participantes en las Cumbres de las Américas establecieron en 2001.
La ausencia de Cuba ha llevado al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a anunciar que no asistirá a la cumbre.
En cuanto al asunto de las Malvinas, Estados Unidos apoyó a los británicos en la guerra de 1982 contra Argentina, cuya reivindicación de soberanía sobre esas islas es respaldada por la mayoría de los países latinoamericanos.
Y sobre la revisión de la lucha contra el narcotráfico, uno de los flagelos del continente, se ha mostrado abierto a un diálogo en la cumbre, pero ha sido tajante al indicar que no apoyará ninguna propuesta que pase por la legalización de las drogas.
Una "franca discusión" sobre todos estos temas "sería reconfortante", pero "eso no sucederá", sostuvo Johnson.
"En vez de eso habrá presión para llegar a un acuerdo sobre una declaración de consenso que está lista en un 95 por ciento", concluyó.
martes, 3 de abril de 2012
Conflicto Argentina-OMC (entrevista)
RADIO PROVINCIA
Según un historiador e investigador del CONICET
Energía y petróleo son claves para enfrentar la crisis
Leandro Morgenfeld consideró que Argentina debe avanzar en esos rubros para mitigar los efectos de la debacle mundial y mantener el superávit comercial.
Lunes 02 de Abril de 2012
El profesor de historia e investigador del Conicet Leandro Morgenfeld, dijo que los países que protestaron ante la Organización Mundial de Comercio contra las medidas proteccionistas de Argentina, son los más denunciados por el mismo motivo.
En declaraciones a Radio Provincia consideró que “ante una coyuntura de crisis como la actual, es normal que haya presiones de los países tratando de proteger sus exportaciones y ganar mercados”.
Destacó que “Argentina sólo recibió 17 protestas” por este tipo de medidas. En cambio “Estados Unidos recibió 114 y la Unión Europea 70”. Señaló que estas denuncias “son sólo protestas que tienen un valor simbólico, quizás es preocupante que hayan adherido dos países de América Latina”, entre ellos México.
En ese marco, consignó que es válido el argumento de la cancillería en respuesta a la denuncia ante la Organización Mundial de Comercio, en el sentido de que “Argentina fue que fue el país que más incrementó sus importaciones en términos porcentuales”.
Por último, Morgenfeld consideró que para mitigar los efectos de la crisis y “mantener el superávit del comercio exterior”, son claves aspectos vinculados a la generación de energía y producción petrolera.
(Informales y Corteses, lunes a viernes 9 a 12 AM 1270).
Escuchá el audio de la entrevista cliqueando acá (8')
Argentina y la OMC: la controversia
Bajo observación
El gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner les abrió las puertas a otros países para que le inicien un panel de investigación en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La queja elevada por los representantes diplomáticos de los Estados Unidos ante el Comité de Comercio de Mercaderías de la OMC -que fue secundada por escrito por socios comerciales de peso de la Argentina (como la Unión Europea o China) y luego sumó adhesiones entre vecinos latinoamericanos, entre otros- no critica el proteccionismo argentino, sino la forma en que lo aplica.
En esa amplia brecha entre problemas de fondo y de forma, la apertura de un panel habilitaría la posibilidad de aplicar mecanismos de retaliación, es decir, medidas espejo o represalias comerciales hasta tanto el panel concluya que la Argentina dañó sistemáticamente con su administración del comercio el normal flujo del intercambio de mercaderías con los países denunciantes.
Estados Unidos, un socio importante pero que perdió relevancia con los años, suprimió el mecanismo unilateral que les otorga a varios países de preferencias arancelarias. Si China detiene una vez más sus compras de aceites de soja o si Europa frena las importaciones agroalimentarias de origen argentino, o las compras de biodiésel, el panorama para la Argentina se vuelve negro.
En realidad, la denuncia la realizaron países cliente que compran más de un cuarto de todo lo que vendemos: 26.635 millones de dólares, es decir, un 28% del total de exportaciones argentinas en 2011, según cálculos de Marcelo Elizondo, director de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).
En ese monto figuran los embarques a la Unión Europea (US$ 14.300 millones); Estados Unidos (4276 millones); Corea del Sur (1010 millones); México (940 millones); Japón (876 millones); Suiza (580 millones); Turquía (562 millones); Tailandia (532 millones); Israel (239 millones); Taiwan (177 millones); Nueva Zelanda (90 millones); Noruega (41 millones), y Panamá (12 millones). Todos estos firmaron la denuncia en contra de la Argentina.
lunes, 2 de abril de 2012
Ecuador no va a la Cumbre de las Américas
En repudio a la exclusión de Cuba:
Correa confirmó que Ecuador no asistirá a la Cumbre de las Américas
Télam
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, confirmó este lunes en horas de la tarde que su gobierno no enviará representantes a la Cumbre de las Américas que se celebrará el 14 y el 15 de este mes en Cartagena de Indias, Colombia, ni a ningún otro encuentro regional del que Cuba quede excluida.
Correa lo manifestó en una carta que dirigió a su colega de Colombia, Juan Manuel Santos, y que fue leída este lunes por el subsecretario de Comunicación Política de la Presidencia, Patricio Barriga, informó la agencia noticiosa estatal Andes.
El mandatario ecuatoriano planteó por primera vez esa postura a comienzos de febrero, durante la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) que sesionó en Caracas.
Propuso entonces que todos los países miembros del Alba adoptaran la posición común de no asistir a Cartagena si Cuba no era invitada a la Cumbre de las Américas.
Cuba no fue invitada a la Cumbre porque no forma parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) pese a que este organismo levantó en 2009 la suspensión como miembro que había impuesto a ese país en 1962.
Santos intentó mediar para que Cuba fuera invitada pese a no haberse reintegrado a la OEA, e incluso viajó a La Habana para conversar con el presidente cubano, Raúl Castro, pero se topó con la intransigencia del gobierno de Estados Unidos, que no aceptó la participación de representantes de la isla en la Cumbre.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que en la reunión del Alba expresó su adhesión inicial a la postura de Correa, recibió a Santos en La Habana, el 8 de marzo, y le prometió que asistirá a Cartagena si la salud se lo permite y que intentaría convencer al mandatario ecuatoriano para que también estuviera presente.
El mandatario ecuatoriano planteó por primera vez esa postura a comienzos de febrero, durante la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) que sesionó en Caracas.
Propuso entonces que todos los países miembros del Alba adoptaran la posición común de no asistir a Cartagena si Cuba no era invitada a la Cumbre de las Américas.
Cuba no fue invitada a la Cumbre porque no forma parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) pese a que este organismo levantó en 2009 la suspensión como miembro que había impuesto a ese país en 1962.
Santos intentó mediar para que Cuba fuera invitada pese a no haberse reintegrado a la OEA, e incluso viajó a La Habana para conversar con el presidente cubano, Raúl Castro, pero se topó con la intransigencia del gobierno de Estados Unidos, que no aceptó la participación de representantes de la isla en la Cumbre.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que en la reunión del Alba expresó su adhesión inicial a la postura de Correa, recibió a Santos en La Habana, el 8 de marzo, y le prometió que asistirá a Cartagena si la salud se lo permite y que intentaría convencer al mandatario ecuatoriano para que también estuviera presente.
UNASUR y Malvinas
Unasur aboga por una solución pacífica y negociada a conflicto por Malvinas
Tras reunirse con Ban Ki-Moon, la secretaria general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) comentó que el secretario se mostró muy receptivo a participar como mediador en el conflicto que mantienen Argentina y Reino Unido por las Malvinas.
La secretaria general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), María Emma Mejía, afirmó este lunes que el bloque regional apoya una solución pacífica y negociada al conflicto que se experimenta actualmente entre Argentina y Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas, así como también confió en los buenos oficios que pueda ejercer el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon para encontrar una solución al problema.
En una entrevista ofrecida para teleSUR, Emma Mejías, afirmó que la Unasur espera y trabajará para que tanto Argentina como Reino Unido ''se sienten a la mesa y tengan una solución pacífica y negociada'' a la situación con Malvinas.
En relación con la reunión sostenida con el secretario de la ONU en donde Mejías le entregó la declaración conjunta sobre Malvinas hecha por los cancilleres de Unasur en la reunión del pasado 17 de marzo, la encargada del bloque latinoamericano indicó que Ban ''fue muy receptivo''.
Ban Ki- moon expresó que ''ejercería sus buenos oficios, es evidente que para ejercer esos buenos oficios, para poder sentarse a la mesa pues tienen que estar estas dos partes allí presentes (...) confiamos en que pueda ejercer sus buenos oficios'', señaló.
Mejías comentó también que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández ''va a estar aquí en Naciones Unidas en junio en el Comité de Descolonización y ella misma va a hacer este llamado'' de negociación pacífica para resolver el problema.
Como secretaria de Unasur ''reitero la decisión de los cancilleres y de los presidentes de la Unasur (...) definitivamente hay que encontrarle la solución a esta problemática'', destacó.
La posesión de Las Malvinas, en el océano Atlántico sur, a 400 millas marinas de las costas argentinas, está en litigio desde 1833, cuando Reino Unido las ocupó militarmente.
Naciones Unidas las considera desde 1965 como un enclave colonial en territorio argentino, y la disputa de soberanía fue motivo de guerra entre ambos países en 1982, dejando un saldo total de 649 militares argentinos muertos, 255 británicos y tres civiles isleños.
La secretaria de la Unasur, María Emma Mejías se encuentra desde este viernes en la sede de la ONU en Nueva York en el marco del nombramiento del ente regional como Observador del organismo mundial
Durante su visita a la ONU, Mejías se ha reunido con la directora de la división de mujeres del ente, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet; la directora de la División de las Américas del organismo, Martha Dogge; el actual presidente del periodo de sesiones de la Asamblea General, Nassir Abdulaziz Al-Nasser (Qatar), y el subsecretario de Asuntos Políticos de la ONU, Oscar Fernández-Taranco.
Igualmente, estuvo a la cabeza de un encuentro con diplomáticos de la ONU para hablar sobre el trabajo realizado por Unasur.
Obama, Malvinas y la Cumbre de las Américas
30 años después / Estrategia oficial para la Cumbre de las Américas
El Gobierno busca que EE.UU. se defina por la causa Malvinas
La Argentina buscará cosechar un nuevo hecho de alto impacto para la diplomacia internacional por la causa Malvinas. La jugada tendrá como escenario central la VI Cumbre de las Américas en Cartagena, Colombia, y apuntará a un objetivo específico: instar a los Estados Unidos a definir una postura por el reclamo de la Argentina en la soberanía de las islas.
La presidenta Cristina Kirchner estará en Colombia el 14 y el 15 del actual junto con otros 33 jefes de Estado en la cumbre hemisférica donde piensa sumar un fuerte apoyo regional por las Malvinas. Para cuando llegue a Cartagena ya tendrá armada una red de la diplomacia regional en la que prevé sustentar su embestida contra Washington.
"Hay una firme intención del gobierno argentino para que en la Cumbre de las Américas se incluya en el documento final una cláusula de fuerte apoyo regional y de los Estados Unidos al reclamo por la soberanía en las Malvinas y se cuestione la presencia militar de Gran Bretaña en el Atlántico Sur", explicó a La Nacion un destacado funcionario de la Cancillería.
Por lo pronto, tanto el canciller Héctor Timerman como Rafael Follonier, un funcionario con buenos lazos en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y el ministro de Defensa, Arturo Puricelli, empezaron desde hace un mes una ardua tarea silenciosa para convencer a los 33 países que asistan a Cartagena de que den un fuerte apoyo en la causa Malvinas. Follonier se reunió con varios presidentes de la región, igual que Timerman.
La estrategia que se viene conversando con los países de la región es instar al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a tomar una definición del tema. Es que la administración norteamericana no se movió un centímetro hasta ahora de su histórica postura: es decir, que el tema responde a un conflicto bilateral que deben resolver ambas partes en las Naciones Unidas o en otros foros internacionales sin intervención de otros países. Fuentes del Departamento de Estado confirmaron a La Nacion que Obama mantendrá una postura neutral y en la cumbre de Cartagena podría abstenerse en este punto del documento. En esa línea se definió Washington después de la reunión que Obama tuvo hace un mes con el primer ministro británico, David Cameron.
Maniobra
La maniobra de la presidenta Cristina Kirchner en Colombia podría dejar solos a Obama y Canadá, que suscribe la misma postura que Estados Unidos. En este sentido, se prevé que la Casa Blanca emita su respuesta tradicional en este tipo de cumbres y no acepte firmar una declaración que contemple una cláusula para "casos bilaterales".
"Vamos a reeditar el clima de la cumbre de Mar del Plata", expresó con ironía un destacado funcionario de la Casa Rosada. Se refería, así, a la reunión de presidentes que se realizó en 2005 en la Argentina, donde George W. Bush se retiró ofuscado porque Néstor Kirchner y varios presidentes de la región rechazaron de plano la posibilidad de sellar un acuerdo por la Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA) con Washington.
En línea con el plan de Cristina Kirchner, la canciller colombiana y anfitriona de la cita, María Angela Holguín, confirmó que en la cumbre "se acogerá la petición de debatir sobre esas islas del Atlántico Sur bajo soberanía británica, tal y como lo planteó Ecuador".
No obstante, ayer se evaluó en el Gobierno que el clima con el que llegarán varios presidentes a Colombia no es el mejor respecto de la visión de la Argentina. La queja que 40 países (muchos de ellos latinoamericanos) presentaron ante la OMC por las trabas a las importaciones generan un malestar que no estaba previsto.
Los planes de la Casa Rosada
- El plan. Con el visto bueno de Cristina Kirchner, el canciller Héctor Timerman y varios funcionarios gestionaron un apoyo a la Argentina en el documento final de la IV Cumbre de las Américas. La intención es instar a Washington a que se defina y respalde los reclamos de soberanía argentina en las Malvinas, y cuestione la "militarización" británica en el Sur.
- La posición. Los Estados Unidos tienen una histórica postura diplomática respecto de la discusión por Malvinas y es que se trata de un conflicto bilateral. No aceptará firmar una cláusula que contemple el tema Malvinas. Obama lo planteó así tras el encuentro que mantuvo hace menos de un mes con el primer ministro británico, David Cameron.
Galtieri, los contras, Regan y Malvinas
Galtieri con el Secretario de Estado Haig
En enero de 1981 hubo un nuevo cambio de signo en la Casa Blanca. La asunción del republicano Ronald Reagan reencauzó la relación bilateral. Planteó una nueva estrategia para contener al comunismo y al "imperio del mal", o sea la Unión Soviética. El respeto o no de los derechos humanos, en esta flamante concepción, pasaba a ser secundario. Había que reforzar los vínculos con los gobiernos militares de la región, entre ellos el de Videla-Viola. Para el Departamento de Estado, la crisis en América Central era la principal preocupación en las relaciones interamericanas, fundamentalmente después de la Revolución Sandinista. La CIA comenzó a trabajar en secreto con las fuerzas armadas argentinas en operaciones en Nicaragua. El apoyo a los "contras", por parte de los militares argentinos, se intensificó desde la llegada al poder de Galtieri. La dictadura local pasaba a ser una aliada clave de Washington en la lucha contrarrevolucionaria en toda América.
Desde el año 1980 Argentina se involucró más en los conflictos del continente. Colaboró con el golpe de Estado de Luis García Meza en Bolivia, participó en la lucha anti-sandinista en Nicaragua y profundizó los operativos en el marco del Plan Cóndor (coordinación entre las dictaduras latinoamericanas y la CIA para la persecución y el exterminio de miles de dirigentes políticos y sociales). En los seis meses que Galtieri ocupó la Casa Rosada, la relación con Washington atravesó dos etapas. La primera, desde diciembre de 1981 hasta el 2 de abril de 1982, se caracterizó por una fuerte cooperación bilateral y una acción conjunta en la lucha contra las fuerzas revolucionarias en América Central. La estrategia del canciller Nicanor Costa Méndez fue mostrar la sintonía entre la adscripción occidental y anticomunista de su jefe y la orientación conservadora de Reagan. La mejora en las relaciones con la Casa Blanca, en función de las necesidades estratégicas del Departamento de Estado, llevó erróneamente a creer que estas afinidades podrían ayudar al gobierno militar para buscar una solución diplomática una vez que se recuperaron por la fuerza las Islas Malvinas. Las pretensiones de Galtieri chocaron contra la histórica alianza Washington-Londres. La OTAN, y no el TIAR, fue la esperable elección de Estados Unidos. Galtieri no pudo contar con el apoyo de Reagan, quien intentó disuadirlo el 1 de abril para que no ocupara las Malvinas, y debió sobreactuar una política tercermundista, que no hizo sino profundizar las tensiones con Washington, hasta el final de la guerra y su renuncia, en junio de 1982. El estallido del conflicto bélico con Gran Bretaña cerró la etapa de acercamiento bilateral iniciada a principios de los años ochenta.
(adelanto de mi próximo libro sobre las relaciones entre Argentina y EEUU)
domingo, 1 de abril de 2012
EEUU y GB comparten misma política para Malvinas
Entrevista. Luiz Alberto Moniz Bandeira. Politólogo e historiador
Miradas al Sur
Por
Walter Goobar “Inglaterra y Estados Unidos comparten la misma política para las islas Malvinas”
El brasileño Luiz Alberto Moniz Bandeira es reconocido hoy como uno de los mayores historiadores sudamericanos. Es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de San Pablo. Fue profesor de política exterior en la Universidad de Brasilia y consejero del ex presidente Joao Goulart y del ex gobernador Leonel Brizola, con quien fundó el Partido Democrático Trabalhista. Estuvo preso en los ’60 y ’70 durante la última dictadura. Actualmente es diplomático en Alemania e investiga en la Universidad de Heidelberg.
–¿Cómo observa el actual estado de la Cuestión Malvinas?
–Yo no vislumbro una solución diplomática al diferendo y, mucho menos, una resolución militar al conflicto porque la Argentina, obviamente, no tiene la fuerza necesaria en dicho terreno. Claro, Buenos Aires, con la guerra de 1982, cerró una gran puerta para hallar una salida mediante el diálogo bilateral con Londres. Incluso, ahora, el factor petrolero incide negativamente porque Inglaterra tiene en el Atlántico Sur una fuente de abastecimiento de crudo tan importante como la que posee en sus yacimientos del Mar del Norte.
Igualmente –y esta mirada la aporto más como cientista político que ciudadano de a pie–, podría existir algún tipo de conciliación en el futuro pero, específicamente, sobre el reparto de la renta petrolera. Además, claro, algún gran corrimiento en el balance de poder global alteraría el cuadro político que estoy analizando.
–Pero, a nivel regional, una potencia como Brasil ha manifestado una clara preocupación por la militarización y nuclearización del Atlántico Sur. ¿Eso no incide?
–Sí, pero Brasil no sólo mira a Inglaterra. El gobierno de mi país observa con mucha preocupación el desplazamiento de la IV Flota del Pentágono en el litoral atlántico o la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia. Pero, evidentemente, con la presencia militar de Londres en Malvinas se está realizando una violación del derecho internacional y eso, un gobierno soberano como el de Dilma Rousseff, no puede pasarlo por alto.
–¿Usted considera que la política del Reino Unido hacia Malvinas se halla desligada o, por el contrario, está estrechamente vinculada con los intereses de los Estados Unidos?
–La política de Londres está perfectamente vinculada con la visión de Washington. No sólo en Malvinas. Durante los últimos años, la política exterior del Reino Unido y la de los Estados Unidos son concordantes. Sin embargo, durante la guerra de 1982, sus Cancillerías tenían algunas diferencias y la dictadura de Galtieri pensó, erróneamente, que como Argentina aplicaba un fuerte realismo periférico y relaciones carnales con los EE.UU., la principal potencia planetaria terminaría apoyando la posición de Buenos Aires. Pero no podía precipitarse ese desenlace porque, en última instancia, EE.UU. e Inglaterra eran grandes socios políticos y tenían fuertes compromisos políticos; incluso, a inicios de los ochenta.
–Entonces, usted no cree la palabra de Hillary Clinton (secretaria de Estado norteamericana) cuando advierte que Argentina e Inglaterra deben hallar una solución negociada.
–No es cuestión de fe, sino, repito, de factibilidad. Es muy poco realista que ambos países encuentren una salida negociada a la Cuestión Malvinas, y menos que el Reino Unido realice una cesión de soberanía en desmedro de los isleños. Argentina e Inglaterra sólo pueden encontrar algún denominador común en la potestad de los activos petrolíferos.
Relaciones tormentosas
Relaciones tormentosas. El proteccionismo comercial de Estados Unidos y la Argentina
Página/12
Ahora que Estados Unidos es el país más endeudado del mundo y con una balanza comercial crecientemente deficitaria, se dedica desesperadamente a recobrar acreencias que lograron piratear en otras épocas. La crisis económica desatada en 2008 obliga a la Casa Blanca a afinar una agresiva política exterior en materia económica. En este marco, el presidente Barack Obama le cortó esta semana beneficios arancelarios a la Argentina debido a la presión conjunta de fondos buitres (aquellos que no entraron al canje de la deuda) y empresas norteamericanas que se amparan en fallos del Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de las Diferencias relativas a Inversiones, dependiente del Banco Mundial), una trampa jurídica inventada para gobiernos tan confiados y pícaros como el menemista, que escondieron las doctrinas Calvo (1896) y Drago (1902) en un sótano del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La administración Obama condenó el lunes pasado a la Argentina excluyéndola del Sistema General de Preferencias (que otorga ventajas arancelarias a países “en desarrollo”). Lo hizo para presionarla a pagar 300 millones de dólares a las empresas Azurix (ex proveedora de servicios de agua y cloacas en Buenos Aires) y Blueridge (fondo de inversión que compró a la empresa CMS, accionista de una transportadora de gas que operaba en el país en la época de la convertibilidad). Pero también por la presión de los fondos buitres, aquellos que compraron por monedas títulos de deuda argentinos, no aceptaron el canje y pretenden realizar ahora un extraordinario negocio. La Casa Blanca, a pesar de plantear en noviembre pasado que busca recomponer el vínculo bilateral, es presa del lobby de la American Task Force Argentina (AFTA), una coalición de organizaciones que reúnen a poderosos especuladores.
El gobierno norteamericano insiste en dos tópicos: la falta de seguridad jurídica derivada del supuesto no reconocimiento de los fallos del Ciadi y las políticas proteccionistas argentinas (limitaciones a las importaciones establecidas recientemente). Estos serían los obstáculos que dificultarían las relaciones económicas bilaterales.
En verdad, ninguna de estas cuestiones es novedosa. En casi doscientos años, desde el reconocimiento de la independencia del Río de la Plata por parte de los Estados Unidos, las relaciones comerciales con la potencia del norte fueron muy poco complementarias y en ocasiones altamente conflictivas. Estados Unidos casi nunca dejó que los productos argentinos entraran en sus mercados mientras que la Argentina se fue haciendo cada vez más dependiente de las importaciones de aquel país, sobre todo en lo que se refiere a bienes de capital con alto contenido tecnológico e insumos industriales.
Por ejemplo, ya antes de 1914, como señala Alfred E. Eckes, un experto estadounidense en el tema: “Los granjeros norteamericanos se quejaban de problemas en el acceso a las exportaciones. Con las mejoras en los fletes y las comunicaciones, se incrementó la competencia en el mercado europeo de oferentes como Australia, Argentina, Canadá y Rusia, en commodities tales como harina y trigo. Entonces, los asuntos de seguridad y las presiones políticas de los granjeros contribuyeron a aplicar medidas más proteccionistas”.
Proteccionismo
Hace más de un siglo que los grandes productores agropecuarios del país del norte presionan al Capitolio y a la Casa Blanca para impedir la competencia de bienes primarios provenientes de la Argentina. Se pueden citar varios ejemplos de vieja data respecto de las dificultades que encontró nuestro país para exportar a los Estados Unidos.
- Hacia 1867, tras la Guerra Civil, el Parlamento norteamericano cerró virtualmente la importación de lanas argentinas al dictar la ley de Lanas y Manufacturas de Lanas. Este producto era el rubro principal dentro de la estructura exportadora de la época, y Estados Unidos absorbía una cuarta parte de las colocaciones argentinas. Esta medida llevó a la quiebra a muchos productores y debieron sacrificarse millones de ovejas.
- En 1921, el presidente norteamericano W. H. Harding pidió al Congreso una ley de emergencia tarifaria señalando: “Creo en la protección a la industria norteamericana y es nuestro propósito que Norteamérica prospere primero”. En consecuencia, en 1922, se promulgó el arancel (Tariff Act) Fordney-McCumber, que representaba volver a los niveles de protección previos a la Primera Guerra Mundial y afectaba entre otras cosas el comercio de carnes, cereales y frutas.
- A pesar de que a mediados de la década del ’20 el mercado norteamericano no era de un volumen importante para las exportaciones de nuestro país, prometía incrementos sustanciales a fin de poder equilibrar un comercio cada vez más desigual a favor de Washington. Sin embargo, en septiembre de 1926, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos emitió una disposición por la cual se prohibía la entrada de carnes frescas o refrigeradas de regiones con aftosa, perjudicando especialmente a la economía argentina cuyas principales zonas ganaderas se consideraban afectadas por esta enfermedad aún cuando muchos de esos productos eran aceptados en Inglaterra y Europa continental. Londres no aplicó las mismas políticas que el país del norte, en tanto esto hubiese perjudicado seriamente su economía doméstica, que podía resultar afectada por un aumento del costo de vida. Lo que ocurrió en Estados Unidos es que se impusieron los intereses del Farm Bloc (bloque agrícola), que pretendían y lograron evitar la competencia de la carne argentina. En este episodio encuentra su justificativo el lema de “comprar a quien nos compra” enarbolado por la Sociedad Rural Argentina, que constituye el primer antecedente del acuerdo comercial más importante firmado por la Argentina en la década siguiente: el controvertido Tratado Roca-Runciman.
- En diciembre de 1930, luego de la caída de Wall Street, el Congreso norteamericano instrumentó la ley arancelaria Smoot-Hawley, que impuso las tarifas aduaneras más altas en la historia de los Estados Unidos. En consecuencia, las exportaciones argentinas a Estados Unidos se redujeron casi un 75 por ciento entre 1929 y 1931. Hubo así en el país una considerable agitación pública contra Washington. De acuerdo con esa ley arancelaria, las tarifas promedio llegaron al 59,1 por ciento en 1932.
- Otro incidente sucedió durante la implementación del programa de reconstrucción europea en la posguerra (el llamado Plan Marshall), ya que los países latinoamericanos tenían la expectativa de participar como proveedores de productos agropecuarios. No obstante, ninguno de ellos pudo incorporarse, ya que Estados Unidos, cuyo poder en la orientación de las compras era determinante dado que proveía las divisas, no autorizó la concreción de tales negocios, que perjudicaban la colocación de sus excedentes agrarios. Una vez más, el lobby agropecuario borró de un plumazo las ilusiones argentinas.
- Ante la crisis mundial, y luego, en la posguerra, como parte de su prédica de libre comercio, se reemplazaron los aranceles por cuantiosos subsidios agrícolas, que se triplicaron en la última década del siglo XX. El proteccionismo estadounidense abandonó la clásica forma de las barreras arancelarias, pero se mantuvo vigente de una manera distinta.
- En los últimos años, Washington había dado claras señales de que iba a disminuir esos subsidios (haciéndolos menos distorsivos) y se esperaba que, en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los redujera. Pero esto no ocurrió, se empantanaron las negociaciones y hasta cayeron acuerdos como el ALCA, por la negativa estadounidense a desmantelar el proteccionismo vía subsidios agropecuarios. En cambio, la situación empeoró en forma considerable con la aprobación por parte del gobierno de George W. Bush (h) de una nueva Ley Agrícola (Farm Bill), en la que se profundizaron las medidas de apoyo al sector agropecuario norteamericano. Esta nueva ley significó un giro de 180 grados en comparación con la vieja ley, Fair Act, que rigió entre 1996 y 2002. La Fair Act buscaba que los agricultores decidieran qué producir, cómo producir y en qué cantidad producir teniendo en cuenta los precios del mercado y no los incentivos que otorgaba el gobierno. La nueva legislación se apartaba considerablemente de dicho enfoque, ya que procuraba garantizar niveles de rentabilidad mínima para la producción sectorial, más desprendidos de las señales del mercado.
- Esta ley agrícola fue aprobada el 13 de mayo de 2002, teniendo como objetivo reemplazar a la ley de 1996. Entró en vigencia a partir de septiembre del mismo año, autorizando un gasto estimado superior a los 100.000 millones de dólares (o 19.000 millones anuales), y representaba un incremento en el monto de los subsidios del 70 por ciento con respecto a la ley anterior de 1996 (51.700 millones).
Ciadi
En resumen, Estados Unidos es el principal productor agrícola del mundo y, a la vez, un gran exportador. En consecuencia, juega un papel clave en la formación de los precios internacionales y, de este modo, cualquier distorsión que se genere en su mercado tiene amplias repercusiones en los mercados mundiales y afecta a numerosos países, en este caso particularmente al nuestro.
La actual negativa a habilitar el ingreso de carnes y limones argentinos, con la excusa de medidas sanitarias, no es más que la vieja práctica de proteger a los grandes productores agropecuarios norteamericanos. Y explica, en parte, por qué la balanza comercial bilateral favoreció en el último año a Washington por más de 4000 millones de dólares, a pesar de las recientes quejas de su gobierno por la regulación argentina de sus importaciones. Es más, la Argentina es uno de los pocos países con los cuales Estados Unidos tiene en la actualidad un comercio superavitario.
Finalmente, el Ciadi. Surgido como tribunal arbitral para dirimir controversias entre los inversores extranjeros y los Estados adheridos representa un caso de renuncia a la soberanía nacional. A través de él, bancos, multinacionales y operadores financieros tratan de proteger sus intereses en países periféricos.
A comienzos del siglo XX, las doctrinas Calvo y Drago, que mencionamos al inicio de este artículo, procuraron defender el sistema legal argentino con respecto al capital o a residentes extranjeros, ante pretendidas excepciones a la jurisdicción interna o el intento compulsivo del cobro de deudas de naciones latinoamericanas por parte de acreedores europeos. No por casualidad, en los años ’50 surgió una idea opuesta en las economías centrales: crear una institución para amparar a sus empresas en casos como la expropiación de compañías petroleras en Irán, la nacionalización del canal de Suez, el intento de reforma agraria que afectó a la United Fruit Company en Guatemala (tras lo cual se derrocó al presidente Jacobo Arbenz). Esa institución fue fundada finalmente en 1965 como una dependencia del Banco Mundial. Argentina adhirió a él en 1994, en plena furia privatista. Tras la salida de la convertibilidad sufrió el record mundial de demandas en este organismo (por 17.000 millones de dólares), que por supuesto falló en favor de las empresas trasnacionales. A pesar de que las dos compañías que actualmente litigan contra la Argentina incumplieron sus contratos, dejando a miles de familias sin servicios básicos esenciales, logran a través de este tipo de “tribunales” indemnizaciones multitudinarias.
Es hora de abandonar la idea de que la función de gobiernos de países como el nuestro es dar garantías a las empresas trasnacionales y a los fondos de inversión. Para tomar medidas soberanas, como la anulación de contratos cuando se incumplen las cláusulas, es necesario salir del Ciadi. Venezuela, Ecuador y Bolivia ya lo hicieron. Y Brasil, un país que nunca dejó de recibir inversiones, jamás adhirió a este organismo. Más que cargar las tintas sobre los incumplimientos argentinos de fallos aberrantes, es necesario debatir en el ámbito de la Unasur y la Celac retirarse en forma conjunta de este “tribunal” creado en exclusivo beneficio del gran capital de las potencias centrales, y contra las atribuciones soberanas de los Estados de los países periféricos.
* Profesores e investigadores del Idehesi (Conicet-UBA).
Hoy alcanzamos las 15000 visitas
Luego de poco más de un año, este blog dedicado a las relaciones entre Estados Unidos, Argentina, y los demás países latinoamericanos, llegó a las 15000 visitas. Desde enero que viene incrementándose fuertemente la actividad de este espacio (ya en marzo hubo más de 5100 visitas), fundamentalmente por quienes nos ayudan difundiéndolo en las redes sociales y en distintas publicaciones.
Muchas gracias!
Muchas gracias!
Argentina sola frente al mundo?
Una vez más, Morales Solá insiste en que la Argentina está aislada. Casi hay una reivindicaicón explícita de las presiones del FMI y la OMC...
La Argentina, sola frente al mundo
Por Joaquín Morales Solá | LA NACION
Durante la era kirchnerista ingresaron al Estado en concepto de impuestos más de 500 mil millones de dólares. Las exportaciones aportaron gran parte de esa recaudación. Cerca de 100.000 millones de dólares se fueron del sistema financiero durante los últimos ocho años espoleados por la desconfianza. Los argentinos le dieron tres veces el gobierno a los Kirchner, pero les sacaron la confianza. Las políticas económicas, financieras y comerciales de la dinastía gobernante están colocando al país al borde mismo del total aislamiento político y económico. La Organización Mundial del Comercio se prepara para duras represalias al país. El Fondo Monetario Internacional podría sancionar a la Argentina en los próximos meses. El Mercosur ha dejado de existir. La presencia de la Argentina en el G-20 será incómoda, al menos, en la cumbre prevista para junio en México.
El kirchnerismo creyó siempre que se puede agredir sin consecuencias. Lo hizo en su relación con los sectores políticos y sociales argentinos. En el balance, aquí no le fue mal. Salvo cuando chocó con la sublevación de los productores agropecuarios y con la tenacidad del periodismo independiente, consiguió disciplinar, con asombrosa comodidad, a políticos opositores, a gobernadores sumisos y a empresarios oportunistas. El mundo fue siempre el que le trazo un límite al kirchnerismo.
Un conflicto interno acaba de estrellar a la Argentina con una considerable cantidad de países en la Organización Mundial del Comercio; en esa lista, hubo países importantes y poderosos, pero también muchos que tienen menor envergadura económica que la propia Argentina. La mezcla juntó a países amigos (México, Chile o Colombia) con indiferentes (Estados Unidos, China y la Unión Europea). Nadie la defendió. La Argentina quedó conmovedoramente sola. En la queja sólo faltó Brasil, pero los brasileños prefieren ser duros en sus reuniones bilaterales y no sumarse a posiciones internacionales que podrían dañar seriamente la relación con su principal vecino. Es una vieja estrategia del gobierno de Brasil para defender su condición de importante actor global. Si quiere ser eso, no se puede llevar mal con el que tiene al lado.
EEUU ante la guerra de Malvinas: "No somos imparciales" (Haig)
30 años después / Desclasificaron documentos en Washington
Confirman que EE.UU. no fue neutral en la guerra de Malvinas
Difundieron diálogos entre Thatcher y Haig, que describió a Galtieri como "un bebedor"
WASHINGTON.- Una serie de documentos recientemente desclasificados aporta indicios de la siempre sospechada parcialidad del gobierno norteamericano en favor de Gran Bretaña durante la guerra de Malvinas y compromete aún más la declarada "neutralidad" de la que hablaba el ex presidente Ronald Reagan.
Mientras el gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri contó, a la hora de la ofensiva, con que Washington sería neutral, esos archivos, a los que LA NACION tuvo acceso, dan cuenta de la cantidad y del detalle de la información de inteligencia militar argentina que aquí se poseía.
Uno de los datos más reveladores es la versión completa que elaboró la diplomacia norteamericana sobre la conversación que Margaret Thatcher mantuvo con el enviado de Reagan en Londres, el 8 de abril de 1982. Esto es, apenas iniciado el conflicto.
En esa reconstrucción oficial, la primera ministra "agradece" al secretario de Estado Alexander Haig por la información de "inteligencia" aportada por los Estados Unidos en el conflicto. Thatcher expresa también "tranquilidad" por "saber" que la expresión de neutralidad de Reagan no era sino una figura retórica.
"No somos imparciales", acepta Haig. "Creo que usted sabe cuál es la posición de Reagan, no necesito abundar en eso", añade.
La reproducción de la verdadera conversación entre Haig y Thatcher no tiene desperdicio. "Tenemos que hacer todo lo posible por fortalecer su posición", añade el secretario de Estado.
La esencia de la conversación se conocía, pero los detalles desclasificados permiten apreciar cómo Haig describe a Galtieri como "un bebedor, jugador de póquer y con fama de chico duro", pero al que prefiere en la presidencia a riesgo de que caiga y sea reemplazo por otro militar "peor" que él. Ya bastante difícil resulta negociar con "gente irracional" que se deja llevar "por su espíritu de macho", describe.
EEUU y Malvinas: nuevos documentos desclasificados
EL PAIS › LOS DOCUMENTOS SECRETOS DE LOS ESTADOS UNIDOS DURANTE LA GUERRA DE MALVINAS
“A Maggie no le va a alcanzar”
Una carta del presidente Reagan a su secretario de Estado Haig revela los movimientos en la guerra para no generar resistencias en América latina y mantener la supremacía de la alianza con Londres.
Por Martín Granovsky (Página/12)
Una serie de documentos desclasificados pertenecientes a la Presidencia, al Departamento de Estado y a la Agencia Central de Inteligencia revelan los detalles de la observación y la participación de los Estados Unidos durante la guerra de Malvinas. Una lectura de los 48 textos permitió a Página/12 descubrir para los lectores matices y prioridades de Washington.
Carta de Ronald para Al. Entre los documentos desclasificados por el Departamento de Estado figura una carta personal enviada por el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, a su secretario de Estado el general Alexander Haig. Mientras los Estados Unidos exploraban la posibilidad de una retirada argentina tras el desembarco del 2 de abril de 1982 y un régimen interino, queda clara la preocupación de Washington por no herir a Margaret Thatcher y sus posibilidades políticas. La primera ministra conservadora que había asumido en 1979 (y que terminaría consolidada por la guerra y por su victoria sobre la Argentina) aparece amistosamente por su diminutivo, Maggie. Dice Reagan a Haig que “después de haber leído tu informe sobre tus conversaciones en Londres queda clara la dificultad que entrañará lograr un compromiso que le permita a Maggie seguir y al mismo tiempo pase el test de ‘equidad’ con nuestros vecinos latinos”. En esas condiciones “no hay mucho margen de maniobra en la posición británica y no se puede ser optimista”. Reagan propuso a Haig insistir en una presencia multinacional y lograr de Galtieri un compromiso de retiro de fuerzas compatible con lo que se pedía al Reino Unido sobre una distancia mínima de sus submarinos nucleares.
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