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jueves, 22 de noviembre de 2018

Morgenfeld: Cercanía Argentina-EE.UU. pone en riesgo integración de América Latina


El profesor Leandro Morgenfeld consideró que la integración de América Latina está amenazada por el acercamiento del presidente estadounidense Donald Trump con algunos países como Argentina. teleSUR

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Leandro Morgenfeld: “El FMI está dirigiendo la política económica de la Argentina”



Leandro Morgenfeld: “El FMI está dirigiendo la política económica de la Argentina”

El historiador y especialista en las relaciones entre Argentina y Estados Unidos, Leandro Morgenfeld, habló con “Abrir el Juego” tras el discurso del Presidente Mauricio Macri ante la Asamblea General de la ONU y la salida de Luis Caputo del Banco Central.
“Desde que llegó al Gobierno, toda la política exterior de Macri es abandonar el supuesto aislacionismo que decían que teníamos en el período anterior y realinearnos con el mundo, que para ellos es Estados Unidos y las potencias occidentales de Europa”, apuntó Morgenfeld.
Sobre el discurso de Macri en New York, expresó: “Se produce minutos después de que Trump amenazara a Venezuela con una opción militar. (Macri) Lo único que hace es abonar esa perspectiva que transformaría Venezuela en una nueva Siria y a la región, que es una zona de paz, en una zona ingobernable”.
“Macri abona nuevamente un ataque contra un país que no está alineado con Estados unidos. No leyó el mundo ni lo que está pasando en la región, cambia el mapa regional y Macri queda en offside”, criticó en relación a los últimos cambios políticos en América Latina.
Según el especialista, hay “un alineamiento en todos los órdenes con Estados Unidos, absolutamente claudicante y sin obtener nada a cambio desde el punto de vista económico”. “La salida de Caputo quiere decir que ahora el Banco Central, como el Ministerio de Economía, lo va a dirigir en Fondo Monetario. Es decir, el FMI está dirigiendo la política económica de la Argentina”, finalizó Morgenfeld, que el próximo jueves 4 a las 15 hs presentará su nuevo libreo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (Córdoba al 2100, CABA).
[AUDIO ACÁ]  Abrir el Juego – Cooperativa la 770 – 26 de Septiembre de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

Acuerdo de Macri con Trump: ¿éxito o fracaso?

Acuerdo de Macri con Trump: ¿éxito o fracaso?

 

Acuerdo de Macri con Trump: ¿éxito o fracaso?

Notas
2 de mayo de 2018 
 
Por Leandro Morgenfeld*

Por estas horas los titulares optimistas de los grandes medios de comunicación anunciaron que Mauricio Macri acaba de obtener un “gran triunfo”, luego de convencer a Donald Trump que exima de aranceles a las exportaciones de acero y aluminio, a diferencia de lo que ocurre en los demás países afectados.

Es una forma distorsionada de presentar la noticia. En realidad, lo que se negoció es una cuota máxima, de 180.000 toneladas de acero y otras tantas de aluminio (unos 700 millones de dólares en total). A cambio, las exportaciones siguen sin pagar aranceles, como ocurrió siempre.
El año pasado, Argentina había exportado 260.000 toneladas de aluminio y 200.000 de acero. O sea que, en realidad, según el acuerdo, Argentina acuerda exportar menos. Una caída respecto a 2017 de 10% del total de las exportaciones de acero a EE.UU. -40 millones de dólares menos- y una caída del 30% de las exportaciones de aluminio -125 millones menos-. En síntesis, luego de los anuncios de Trump, que apuntan a China, la Argentina va a perder unos 165 millones de dólares de exportaciones, en relación al año pasado.
A los demás países que también se vieron afectados, como Brasil, Corea del Sur, Canadá, México y la Unión Europea, tampoco les están aplicando todavía esos aranceles, que son más bien una forma de Trump de presionar a cada uno para obtener cosas a cambio. El ministro de Producción, Francisco Cabrera, dijo que lograron un acuerdo mejor que le de Corea, pero Seúl exportaba 3,4 millones de toneladas a EE.UU. en 2017, o sea 17 veces más que Argentina.
Tampoco es cierto que el supuesto “logro” fue gracias al liderazgo regional de Macri ni a su vínculo personal con el mandatario estadounidense. Brasil obtuvo lo mismo, al igual que Corea (y seguramente lo harán también en breve la Unión Europea, México y Canadá, que obtuvieron una prórroga temporaria de la aplicación de tarifas).
En 2017, Argentina tuvo un déficit comercial con EE.UU. de 3.100 millones de dólares, y un déficit total de 8.471 millones de dólares, el peor de su historia. En agosto, Washington cerró directamente las compras de biodiesel argentino que implicaron en 2016 exportaciones por 1200 millones, o sea el 25% del total. Macri, además, abrió el mercado argentino a las importaciones de carne de cerdo estadounidense -poniendo en riesgo 35 mil puestos de trabajo-. Lo único que concretó, este año, es la exportación de limones, que podrían apenas sumar unos 50 millones de dólares.
O sea, perdemos mercados de biodiesel, acero y aluminio por unos 1400 millones, y sumamos unos 50 millones por limones. Y va a entrar más carne de cerdo. La cuenta es clara. El déficit comercial enorme con la potencia norteamericana va a profundizarse y no reducirse.
A pesar de subordinar la agenda exterior política, militar, económica y diplomáticamente, en términos comerciales habrá más déficit. La apertura comercial indiscriminada, más el retraso del tipo de cambio, está profundizando el desbalance comercial. Según cifras oficiales, en el primer bimestre de 2018, el déficit se multiplicó por 6 respecto a enero y febrero de 2017.
Además, la suba de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal está succionando capitales (no llegará la tantas veces anunciada “lluvia de inversiones”), encarece el crédito externo y presiona hacia una devaluación, que a su vez profundizaría una inflación que llegó al 70% en los primeros dos años de Macri, y este año se mantendrá en torno a los 22-24 puntos.
En síntesis, más que un éxito, la política de subordinación a EE.UU. que promueve Macri es un fracaso. No solo en términos de una integración regional más autónoma -el ataque a Venezuela, la destrucción de la UNASUR son solo dos muestras recientes-, sino también en cuanto a los objetivos manifiestos del gobierno de Cambiemos: atraer inversiones, exportar más y tener acceso al crédito externo a tasas más bajas. La supuesta “vuelta al mundo” no es más que una forma de presentar la vuelta a la tradicional inserción internacional dependiente, que sólo beneficia a los grandes bancos, a los sectores agromineroexportadores más concentrados, a las privatizadas y a los socios locales del capital extranjero.

@leandromorgen

* Doctor en Historia. Docente de la Universidad de Buenos Aires. Investigador del CONICET. Co-Coordinador del GT CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas (Morgenfeld, 2011), de Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos (Morgenfeld, 2012) y del sitio www.vecinosenconflicto.com

lunes, 30 de abril de 2018

Estados Unidos anunció que llegó a un principio de acuerdo con la Argentina por los aranceles de acero y aluminio

Macri y Trump durante la última visita del presidente argentino a los Estados Unidos (AFP)

Estados Unidos anunció que llegó a un principio de acuerdo con la Argentina por los aranceles de acero y aluminio

Lo confirmó la Casa Blanca y anticipó que los detalles se conocerán “prontamente”
El comunicado de la Casa Blanca
El comunicado de la Casa Blanca
La comunicación oficial de la administración de Donald Trump habla de un "acuerdo en principio" con la Argentina cuyos detalles de conocerán "prontamente". Quedan por definir, entonces, las cupos y las condiciones de dicho acuerdo.
Lo cierto es que como adelanto Infobae mientras se realizaba la Cumbre de las Américas, en Lima, Perú, hace 15 días, y ahora confirma la Casa Blanca, parte de las exportaciones de acero y aluminio locales a ese país no pagarán aranceles. 
Las condiciones se sabrán con el correr de las horas. Una parte de la discusión para fijar qué montos exportados pagarían aranceles pasaban por que Argentina quería contabilizar el último año (el mejor) como referencia, y EEUU pretendía promediar los tres últimos. Esta última sería la idea que habría prevalecido. Podría no ser un parámetro, pero EEUU acordó hace pocas semanas una exención permanente con Corea del Sur por el 70% de sus exportaciones promedio de los últimos tres años.
Argentina exporta el 0,6% del acero que recibe EEUU (Reuters)
Argentina exporta el 0,6% del acero que recibe EEUU (Reuters)
A lo largo de toda la negociación los funcionarios argentinos argumentaron que el país sólo exporta el 0,6% de todo el volumen de acero que recibe EEUU y sólo el 2,3% del aluminio e hizo girar su estrategia sobre la idea que las exportaciones locales de acero "no desplazan la producción nacional de los Estados Unidos y no amenazan con perjudicar la seguridad nacional del país".
Además, y en medio de rumores de "guerras comerciales" por la polémica decisión de Trump de fijar aranceles de 25% para la importación de acero y de 10% para el aluminio, se pospuso un mes, hasta el 1 de junio, la imposición de aranceles a ambos metales para los países de la Unión Europea, México y Canadá.

La expectativa por el anuncio

"Hay expectativa", habían asegurado fuentes del gobierno de Mauricio Macri a Infobae este lunes por la tarde sobre al decisión que iba a tomar Estados Unidos. Es que ayer vencía la exención arancelaria para la Argentina y otros países.
"El presidente [Trump] no ha tomado una decisión aún", dijo el lunes el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, en una entrevista televisiva. Un día antes, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, le había declarado a Bloomberg que habría alivio arancelario para algunos países, pero no dijo a cuales.
El domingo, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, había calificado como una "muy mala idea" los aranceles que plantea su par de EEUU.

Arduas negociaciones

En las últimas semanas, desde el Gobierno nacional confiaban que las negociaciones terminaran con una exención definitiva. Así lo aseguraron fuentes oficiales a Infobae luego de la última Cumbre de las Américas .
Desde Lima, los funcionarios definieron las reuniones con Ross  como "muy positivas" y explicaron que lo que restaba definir eran los niveles que tendrá esa excepción arancelaria, con eje en cuánto de lo exportado quedará excluido del arancel: los mismos detalles que aún faltan conocerse luego del anuncio de Trump. 
Cabrera y Faurie con Ross, en Lima
Cabrera y Faurie con Ross, en Lima
Inmediatamente conocida la determinación de Trump con respecto a los aranceles, a comienzos de mayo, los funcionarios locales comenzaron a negociar. El ministro de Industria, Francisco Cabrera, y el Canciller, Jorge Faurie habían abierto el diálogo con una cara al United States Trade Representative y al Secretario de Comercio.
Luego, Macri habló del tema con Trump por teléfono y el presidente de EEUU le aseguró que iba a analizar el caso puntual del país. El 13 de marzo, el secretario de Comercio, Miguel Braun, y parte de su equipo viajaron a Washington para reunirse con Ross, con el subdirector del Consejo Económico Nacional y Asesor segundo para el Presidente para Asuntos Económicos Internacionales, Everett Eissenstat, y con el vice representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Curtis Mahoney.Luego, el 21 de marzo, Cabrera y Faurie oficializaron el pedido de excepción arancelaria ante el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer. Llegaron luego las reuniones con “muy buen clima” en Perú y el anuncio de “principio de acuerdo” de ayer. Quedan conocer los detalles, la verdadera clave que va a permitir, finalmente, saber cuánto de las exportaciones argentinas de acero y aluminio a EEUU pagarán arancel, y cuánto no.

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martes, 3 de abril de 2018

Amor no correspondido? Las dificultades del Gobierno en la relación comercial con los Estados Unidos

Mauricio Macri se reunió con Donald Trump en la Casa Blanca en abril del año pasado.
 
Las dificultades del Gobierno en la relación comercial con los Estados Unidos
 
Un amor que ha sido poco correspondido
 
Pese a los gestos de acercamiento de Macri, Trump le cerró el mercado al biodiésel nacional, boicoteó la cumbre de la OMC organizada en Buenos Aires, amenaza con poner aranceles al acero y aluminio y todavía no dejó ingresar limones ni carne bovina.
 
La relación comercial con los Estados Unidos sumó escollos y algunos avances durante los dos años de gestión de Cambiemos. El presidente estadounidense Donald Trump cerró el mercado del biodiésel para la Argentina, amenaza con subir aranceles al acero y aluminio y, pese a los anuncios en contrario, todavía no permitió el ingreso de limones ni carne bovina pese a que Argentina autorizó la entrada de carne de cerdo del país del Norte. Además, Estados Unidos saboteó la cumbre de la Organización Mundial del Comercio que Mauricio Macri organizó en Buenos Aires, en donde no se avanzó en ninguno de los temas pendientes. En el haber se contabilizó el reingreso del país al sistema de preferencias arancelarias.
La temprana visita al país por parte del por entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en marzo de 2016, fue una oportunidad para que Macri pusiera sobre la mesa sus inquietudes comerciales, entre las cuales sobresalía el tema de los limones. Argentina es uno de los principales jugadores globales del mercado de limones, con un claro perfil exportador que apunta a la Unión Europea y a Rusia ya que desde 2001 los Estados Unidos frenaron sus compras de limones nacionales. Luego de la reunión Macri-Obama, el Gobierno argentino festejó que el Departamento de Agricultura de EE.UU se comprometió a publicar un nuevo protocolo como inicio del trámite para que los limones argentinos a los Estados Unidos.
“Confirmado: limones argentinos accederán al mercado de Estados Unidos desde 2017”, celebraba el secretario de Comercio, Miguel Braun, en diciembre de 2016, ya que apenas antes de su salida de la Casa Blanca, Obama había autorizado el restablecimiento del flujo comercial. Sin embargo, en enero de 2017 asumió Donald Trump y suspendió por 60 días la autorización firmada por su predecesor. “Una de las razones por las que él está acá es por los limones. El negocio del limón es grande. Yo voy a hablar de Corea del Norte, y él me va a hablar de los limones”, bromeó el platinado. En septiembre, la vicepresidenta, Gabriela Michetti, compartió un encuentro junto a Trump en Nueva York y luego ella relató que Trump le dijo “dígale al presidente Mauricio Macri que ya los limones argentinos están entrando”. La Argentina todavía no exportó ni un solo limón a los Estados Unidos, aunque se espera que en abril se pueda concretar el primer envío.
El principal golpe comercial que recibió la Argentina de parte de los Estados Unidos durante la presidencia de Macri es el cierre del mercado norteamericano del biodiésel,  en marzo de 2017, con la imposición de aranceles del 72 por ciento. La reacción de Trump vino a frenar el reacomodamiento de las ventas argentinas de biodiésel luego del cierre del mercado europeo desde 2013. Encima, posterior al freno de los Estados Unidos, la Comisión Europea abrió una nueva investigación en contra del biodiésel argentino.
Si bien en junio de 2015 el Servicio de Inspección de Salud Animal y Plantas que depende del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) informó acerca de la reapertura del mercado norteamericano para la carne fresca bovina de la Argentina, ni la administración de Obama ni la de Trump terminaron de aprobar ese trámite. El gobierno argentino prometió que en 2017 se abriría el mercado pero, similar al limón, todavía no se registran envíos de carne a EE.UU. El mercado del Norte cerró el ingreso de carne argentina desde 2001 luego de un brote de fiebre aftosa.
Mientras Trump le hizo el “ole” a Macri con los limones y el biodiésel, el magnate anunció en agosto de 2017 que el mercado argentino volvería a abrirse al ingreso de carne de cerdo norteamericana. “El anuncio de hoy es una gran victoria para los productores estadounidenses de carne de cerdo y demuestra que el Presidente Trump está obteniendo resultados reales para los agricultores y rancheros de Estados Unidos”, dijo en esa oportunidad el vicepresidente, Mike Pence. “Es parte de la negociación. La decisión de incorporar carne de cerdo para el mercado está tomada”, señaló el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, aunque no existió hasta ahora reciprocidad. En octubre, luego de una conversación telefónica entre Macri y Trump, la Casa Blanca repitió que “pronto la carne porcina de los Estados Unidos se venderá en la Argentina”. Sin embargo, hasta ahora no se registraron importaciones de carne de cerdo.
Entre los guiños al gobierno de Macri está la reincorporación de la Argentina al sistema de preferencias arancelario norteamericano. Desde el comienzo de su gestión, el gobierno de Macri reclamó a Obama que la Argentina sea reincorporada al Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) a través del cual Estados Unidos rebajaba hasta 2012 aranceles a productos como vinos, conservas de carne bovina, grasas y aceites vegetales, glicerol, oro, cloruro y manufacturas de aluminio. En diciembre de 2017, bajo la presidencia de Trump, se anunció la reincorporación de la Argentina al sistema de preferencias, lo cual implica el ingreso sin aranceles de una porción cercana al 10 por ciento de las ventas a los EE.UU.
El último episodio bilateral en materia comercial es la suba de aranceles al 25 y 10 por ciento, respectivamente, a la importación de acero y aluminio que firmó Trump en contra de sus principales competidores globales, lista que encabeza China. Ante las gestiones de Macri a través del secretario de Comercio, Miguel Braun, el gobierno de Donald Trump suspendió de manera provisoria la aplicación de los aranceles para la Argentina y otro conjunto de países “amigos” que no tienen peso global en el sector. De todas maneras, la excepción a la suba arancelaria no es todavía definitiva. Según la Cámara Argentina del Acero, en 2017 Tenaris, de Techint, vendió 220 mil toneladas de tubos de acero a los Estados Unidos, que quedan impactados por la medida de Trump. En tanto, Aluar detalló que envió 240 mil toneladas de aluminio a ese país en 2017.

viernes, 23 de marzo de 2018

Durante un mes, Argentina, Brasil, México y Europa quedan exentos del alza de aranceles al acero y el alumunio dispuesto por Trump, quien concentra su guerra comercial contra China


Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. En camino a una guerra comercial con China.

Estados Unidos dejó a la Argentina al margen del alza de aranceles al acero y el aluminio

Guerra a China y caricias a los aliados

Página/12

Donald Trump subió el tono de las amenazas contra China. Condicionó exportaciones de este país a EE.UU. a consulta previa a sectores locales afectados. En tanto, eximió a la Argentina, Brasil, Europa y otros del pago extra de aranceles.

Estados Unidos ratificó ayer que eximirá a la Argentina, Brasil y a los miembros de la Unión Europea, entre otros, de la imposición de aranceles a las importaciones de acero y aluminio. A su vez, la administración Trump presentó un paquete de aranceles extraordinarios y multas al ingreso de más de 1300 productos de origen chino, con las que pretende mejorar la protección de los derechos de propiedad intelectual de productores estadounidenses. De inmediato, las autoridades chinas advirtieron que no se quedarán de brazos cruzados y adoptará “todas las medidas que sean necesarias” para responder al ataque comercial de Washington. El impacto de las amenazas cruzadas se hizo sentir de inmediato en la plaza bursátil: los índices de valores de Wall Street se desplomaron ayer en un  tres por ciento ante el anuncio de Trump.
Donald Trump combinó ayer su artillería retórica más pesada contra China, con un gesto reconciliador hacia los gobiernos aliados. A través del representante de Comercio Robert Lighthizer, en su presentación ante el Comité de Finanzas del Senado, el gobierno norteamericano informó la decisión de “pausar la imposición de las tarifas con respecto a estos países: tenemos a los dos socios del Nafta (Canadá y México), a Europa, Australia, Argentina, Brasil y, obviamente, Corea (del Sur)”. Los aranceles extra del 25 por ciento para el acero y 10 por ciento sobre el aluminio están en vigencia a partir de hoy.  
En cambio, Trump cargó duro sobre China: volvió a reiterar el reclamo a Pekín para que recorte el superávit comercial que mantiene con Estados Unidos en 100 mil millones de dólares, anunció mayores imposiciones sobre rubros que hoy representan operaciones por 50 a 60  mil millones de dólares al año y habilitó un mecanismo por el cual le cabrían sanciones por no respetar la propiedad intelectual de fabricantes estadounidenses. Estas sanciones no serán inmediatas, y por ahora sólo funcionan como advertencia. Si bien la norma dictada ayer habilitó su aplicación, lo que se abre a partir de ahora es un proceso de consultas a empresas locales, para que presenten sus alegatos en contra de las importaciones chinas. Este proceso demoraría no menos de dos semanas. “Estados Unidos tiene un déficit fuera de control” en su comercio con China, y corregirlo es “acaso, la principal razón por la que fui elegido”, dijo el mandatario estadounidense.   
Las turbulencias originadas en Washington tuvieron su réplica en Pekín. El déficit comercial para Estados Unidos por su comercio con China ascendió el último año a 375 mil millones de dólares. Desde la cartera de comercio, el gobierno de Pekín había anunciado que adoptará todas las medidas que sean necesarias para responder a las sanciones estadounidenses, y que no permanecerán “sentados sin hacer nada”. Ayer, el portavoz de la cancillería china, Hua Chunying, se expresó en términos similares, apuntando que “China no quiere una guerra comercial, pero si nos fuerzan a pelearla no nos vamos a esconder; si Estados Unidos toma medidas que dañen nuestros intereses, daremos todos los pasos necesarios para responder”. Según el Wall Street Journal, Pekín tiene ya preparada una batería de medidas que harán eje en restricciones a las importaciones de soja, sorgo y carne de cerdo provenientes de los estados agricultores estadounidenses, cuyo flujo comercial depende fundamentalmente de sus colocaciones en el mercado chino. Dichos estados fueron un bastión principal del triunfo electoral de Donald Trump en su elección en noviembre de 2016.  El mercado bursátil neoyorquino ya tomó nota del estado de ebullición en la relación entre las dos potencias. Las nuevas turbulencias abonan aun más el camino para convertir el actual en el peor mes de marzo desde el año 2001, cuando explotó la burbuja de las “punto.com”. Los tres principales indicadores de Wall Street exhibieron ayer su mayor baja porcentual en seis semanas: Dow Jones cayó el 2,93 por ciento, Standard & Poors bajó 2,52 por ciento y Nasdaq (acciones tecnológicas), 2,43 por ciento.

jueves, 8 de marzo de 2018

Trump confirmó bloqueo a importaciones de acero y aluminio, lo cual perjudicaría fuertemente las exportaciones argentinas, incrementando el déficit comercial

Donald Trump oficializó los aranceles a las importaciones de acero y aluminio

Se profundiza el proteccionismo de Estados Unidos

Donald Trump oficializó los aranceles a las importaciones de acero y aluminio

Clarín
Desde la Casa Blanca confirmaron que solo México y Canadá quedarán exentos, aunque el gobierno norteamericano aseguró que está abierto a conversar país por país.

El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó este jueves una Proclamación que impone aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, aunque México y Canadá quedarán exentos "por ahora" de esa tasa, informó un alto funcionario de la Casa Blanca.
Estos aranceles entrarán formalmente en vigor en un plazo de 15 días, añadió la fuente, quien puntualizó que el gobierno estadounidense está abierto a conversar "país por país" para negociar eventuales exenciones.
Minutos después, Trump denunció prácticas comerciales que son "una agresión" contra su país.
"La industria del acero y el aluminio en Estados Unidos ha sido devastada por prácticas comerciales extranjeras agresivas", dijo Trump en la Casa Blanca. "Es una verdadera agresión contra nuestro país", agregó.
El pasado martes, el líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, había exhortado a Trump a que desista de esta medida, al sostener que "un enfoque más quirúrgico" podría evitar una peligrosa guerra comercial.
Un día antes, el mandatario norteamericano aseguró que su gobierno "no dará marcha atrás" en sus planes de imponer aranceles a importaciones de acero y aluminio, aunque había afirmado que México y Canadá quedarían exentos.
El 1° de marzo, Wall Street se vio sacudido por la amenaza del anuncio arancelario de Trump. El Dow Jones, el principal índice de EE.UU. cayó ese día unos 420 puntos (-1,68%). Para dimensionar: el lunes 5 de febrero había caído 1.175 puntos, el mayor de su historia.
Una medida que toca a Argentina
Los nuevos aranceles, enmarcados en el "proteccionismo" de la industria de Estados Unidos, amenaza con una guerra comercial mundial, entre ellas con China y Europa. Pero también afecta a Argentina. Hasta noviembre de 2017, el país le vendió a Estados Unidos unos 200 millones de dólares en tubos de acero y más de 430 millones de dólares en aluminio en bruto.
Esto se suma a las tarifas anti-dumping de Estados Unidos contra Argentina para la exportación de biodiesel hacia ese país, lo que se traduce en un cierre de hecho del mercado. La suba de tarifas aplicadas al biodiésel argentino el año pasado frenó exportaciones por 1.200 millones, según había informado Clarín.
El Merval, en este contexto, había bajado ese día 2,9%, con caídas de la industria siderúrgica como Aluar (-1.7%) y Siderar (-4.4%). Tenaris (Techint), en cambio, crecía 3.18%, una subida que tenía que ver con su propia planta de producción en Estados Unidos.
Días después de la amenaza de Trump, China advirtió al presidente de Estados Unidos que iba a tomar "las medidas necesarias" si daña sus intereses. El total de intercambios comerciales entre ambas potencias económicas alcanzó más de 580.000 millones de dólares en 2017.
También la Unión Europea salió a cuestionar la posible medida arancelaria y prometió arancelar los Levi's, el bourbon y las Harley Davidson. La Comisión Europea prepara ya represalias que estima en unos US$ 3.500 millones.
En ese marco, el Merval subió hoy 731 puntos (+2,28%) con siderúrgicas a la cabeza que recuperaron las pérdidas: Aluar (+6,5%) y Siderar (+5,4%). La crisis comercial entre EE.UU., China y Europa podría abrir para el mercado local siderúrgico otras perspectivas.
En la noche del martes, pasadas las 21 hora Argentina, luego del anuncio de la renuncia, cayeron fuertemente los "futures" en Estados Unidos (expectativas del futuro valor de cada índice): el Dow Jones (-1,58%), el S&P 500 (-1,32%) y el Nasdaq (-1,29%).

domingo, 4 de marzo de 2018

Las relaciones económicas entre Estados Unidos y Argentina






La economía del país del norte crece y mejoran el empleo y las expectativas, algo que podría representar oportunidades para el comercio; sin embargo, las decisiones sobre la tasa de interés y las políticas arancelarias de Trump juegan en contra

Por Rafael Mathus Ruiz  (La Nación)
      
WASHINGTON.- Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed, en la jerga financiera), recurrió a un puñado clásico de adjetivos auspiciosos al hablar, días atrás, de la economía de Estados Unidos. En su primer testimonio ante el Congreso dijo que se crecía a un ritmo "sólido"; que el mercado laboral estaba "fuerte", "robusto"; que la confianza de los consumidores era "sólida" -otra vez- y que el "fuerte" -de nuevo- incremento del consumo, junto al "animado" sentimiento empresario, empujarían la inversión. Decoró todo con una analogía climática: los "vientos de frente", dijo, se habían convertido en "vientos de cola". Minimizó el último cimbronazo de Wall Street, y remarcó un objetivo ajeno a sus dos antecesores: evitar una "economía sobrecalentada".

Desde Wall Street a Main Street, la economía de Estados Unidos parece gozar de buena salud.

La tasa de desempleo es la más baja desde febrero de 2001. La cantidad de gente que solicita subsidios porque no encuentra trabajo es la menor desde 1969. Los ingresos suben, y los salarios aumentan, ahora, al ritmo más veloz desde la salida de la Gran Recesión. La confianza de los consumidores está en su pico dentro de un período de 17 años, y la de los pequeños negocios en el nivel más alto desde que empezó a medirse, en la era de Ronald Reagan. Las empresas celebran la política desregulatoria del presidente Donald Trump. Y los recortes impositivos por US$1,5 billones -que favorecen, sobre todo, al 1% más rico del país- le sumaron combustible al principal motor global.

"El panorama económico sigue siendo fuerte", resumió Powell.

Fuente: LA NACION
La Casa Blanca celebra cada dato que arroja la economía como un logro propio, aunque aquí se debata si la bonanza se debe más a la recuperación que gestó el gobierno de Barack Obama que a los cambios de política que impuso Trump. Hay, además, un motivo externo que explica el presente entusiasta: el mundo crece, por primera vez desde la salida de la crisis financiera global, en sincronía. La bonanza es global.

Pero, para la Argentina, el impacto del gran momento de Estados Unidos es, paradójicamente, agridulce. Al ser uno de los principales socios comerciales del país, la pujanza de la economía de Estados Unidos alienta las exportaciones. Pero ese impulso está frenado por la política comercial proteccionista orquestada bajo el mantra "Estados Unidos, primero" de Trump. Y una economía "sobrecalentada", en las palabras de Powell, abre la puerta a una política monetaria más dura, con más subas de las tasas de interés a las ya anticipadas y, por ende, al riesgo de una mayor presión sobre el gradualismo al que se aferra el gobierno de Mauricio Macri.

"La Argentina necesita que el contexto internacional de financiamiento continúe siendo favorable para poder completar su programa de ajuste fiscal gradual", indicó Alejo Czwerwonko, estratego del Chief Investment Office del banco de inversión UBS. "Si el escenario global empeora, el Gobierno se vería forzado a revaluar el gradualismo", agregó.

El testimonio de Powell le dio vuelo a la posibilidad de que la Fed suba la tasa de interés de corto plazo más rápido de lo previsto. UBS, por ejemplo, preveía seis aumentos hasta finales de 2019. Ahora ve siete. Con todo, eso dejaría la tasa de corto plazo entre el 3 y el 3,25%, un nivel, todavía, históricamente bajo. A eso se suma que el último empujón fiscal que orquestó Washington pone más presión sobre la tasa de interés de largo plazo: Estados Unidos le sumará a su deuda alrededor de un billón de dólares durante la próxima década, solo por los últimos recortes impositivos. Los halcones fiscales, con Trump, vuelan bajo.

Así y todo, el frente financiero solo parece ofrecer un llamado de atención. El ajuste que plantea la Fed es más gradual que los del pasado, y si bien los salarios repuntaron con fuerza -en enero subieron un 2,9% respecto del mismo mes del año anterior, un dato que desató la última "corrección" de las bolsas- la inflación y como bien dijo Powell, aún está por debajo de la meta del banco central.

Ante un ajuste más abrupto forzado por una economía recalentada, el Gobierno puede enfrentarse a un "escenario riesgo", en la jerga de los analistas, en el que Macri y su equipo deban "recalibrar" el gradualismo fiscal. Es un tema que se sigue, se mira, pero que, por ahora, no desvela.

Relaciones comerciales
El vínculo comercial quedó atenazado por el trumpismo. Benjamin Gedan, director del Argentina Project del Centro Woodrow Wilson, un programa creado el año último para seguir de cerca la salida del populismo que ensayó Macri, lo resumió en una frase: "El desempleo en Estados Unidos es bajo, la economía está creciendo y los recortes de impuestos y el estímulo fiscal deberían proporcionar un impulso a corto plazo. Todo eso debería ser bueno para los exportadores argentinos, siempre que no vendan biodiésel, aluminio, limones o carne de res".

En 2017 la Argentina tuvo un déficit comercial con Estados Unidos de US$3116 millones, según cifras oficiales. Aunque Trump les dio luz verde a los limones, la Argentina no logró despachar aún un solo limón al norte. La Casa Blanca también brindó una señal a cientos de productos regionales, al permitir su ingreso con "arancel cero". Pero Trump cerró con tarifas prohibitivas ventas por unos US$1200 millones anuales en biodiésel, y ya anunció que quiere colocar aranceles del 25% a las ventas de acero y del 10% a las de aluminio, que, el año anterior, aportaron ingresos por otros US$770 millones al país. Y todavía no habilita las ventas de carne de res, aunque el Gobierno confía en que lo hará.

Las exportaciones de nuestro país que tuvieron por destino a Estados Unidos representaron el año pasado el 7,7% del total, según el informe de intercambio comercial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

"Dada la evidente admiración del gobierno de Estados Unidos por el gobierno de Macri, es extraño que las políticas de la Casa Blanca hayan dañado tan a menudo la frágil recuperación de la Argentina", apuntó Gedan, quien integró la Casa Blanca en el gobierno de Barack Obama.

Mónica de Bolle, del Instituto de Economía Internacional Peterson, coincidió en que la tenaza proteccionista trumpista le impide a la Argentina capitalizar el galope de la economía estadounidense. Y fue más allá, al afirmar que tendrá "consecuencias negativas" para la economía global y para América Latina. Brasil, por ejemplo, exporta a Estados Unidos nada menos que cinco millones de toneladas de acero anuales, 25 veces más que la Argentina.

"Es un problema para toda la región", dijo. "Lo que ocurre con el comercio en Estados Unidos es probable que tenga consecuencias negativas para la economía mundial, y América Latina se verá afectada más que la mayoría, no porque sea la región más abierta del mundo, sino porque es vulnerable", agregó.

Sectores sensibles
Otro tema que preocupa, sobre todo a ejecutivos siderúrgicos en la Argentina, es la competencia que podría surgir por los excedentes de aluminio y acero que quedarían flotando por el mundo, si Trump implementa finalmente los aranceles anunciados. Trump parece dispuesto a ir más allá: escribió en Twitter esta semana que aplicará "aranceles recíprocos" a los países que impongan tarifas a productos estadounidenses, y hasta afirmó que "las guerras comerciales son buenas, y fáciles de ganar". Más proteccionismo conllevaría, para el resto del mundo, un daño mayor.

Algunos optan por ignorar los tuits presidenciales. Otros miran hacia otro lado. Alfredo Coutino, de Moody's Analytics, relativizó el impacto proteccionista al indicar que Estados Unidos "no es el principal destino de las exportaciones sudamericanas". Puso el foco en la región, más que en el norte. Y, al hablar de la Argentina, dijo que el gran tema pendiente continúa siendo la "domesticación de la inflación" hacia tasas de un dígito.

"El avance económico latinoamericano depende en mayor medida de la fortaleza y salud de las propias economías de la región", dijo Coutino.

Pilar Tavella, economista de Barclay's, señaló que debe aguardarse la respuesta del resto de los países al mayor proteccionismo norteamericano, ya que si el resto responde con "mayor apertura", la Argentina podría resultar beneficiada. En cualquier caso, Tavella dejó en claro que, al mirar al país, mira con más inquietud lo que ocurre en el campo, la cosecha y la soja. "No me preocupa tanto Estados Unidos -apuntó-, si te tengo que decir, para el crecimiento de este año me preocupa más la sequía."