martes, 11 de diciembre de 2018

"La internacional reaccionaria". Entrevista a Juan Gabriel Tokatlian (Revista Crisis)


Juan Gabriel Tokatlian es un destacado analista de la política internacional. Luego de la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil y de la Cumbre del G20 en Buenos Aires, habla sobre la incapacidad de la academia para leer al ascenso de la ultraderecha, describe un Occidente que se desploma frente a la globalización, y cuestiona al progresismo que no supo conciliar expectativas populares con hechos de gobierno.
Fotografía: Mídia NINJA




Además de su actividad académica en la universidad Torcuato Di Tella, Juan Gabriel Tokatlian realiza una tarea constante y paciente de intervención en los medios de comunicación. También escribe libros para un público más amplio que el de los claustros: uno de los últimos, Qué hacer con las drogas, demuestra en pocas páginas y con un formato amigable que el prohibicionismo no es una solución sino una fábrica de problemas. Crítico de la globalización neoliberal, de las potencias mundiales y de las élites, es una de las voces más destacadas en un gremio poblado de halcones conservadores, aristócratas de la diplomacia y amigos de la Embajada. Fuimos a verlo para que nos ayude a entender qué mundo es este que pisamos.
Tokatlian no es precisamente un optimista: “En esta cumbre del G20 la primacía de lo geopolítico fue evidente y con ello las dinámicas y procesos de tensión y pugnacidad que hoy caracterizan el escenario global. Con el telón de fondo de una crisis del multilateralismo, la reunión de Buenos Aires reforzó la sensación de un orden liberal en crisis. Y en ese contexto las divergencias sustantivas se maquillaron de avances graduales”.
Hace poco planteaste que se está conformando una Internacional Reaccionaria. ¿Tenés evidencias?
-Hay procesos políticos en distintos países que se diferencian en los anclajes nacionales: Trump, lo que sucede en Europa Central, el presidente de Filipinas Rodrigo Duterte, la Italia de los neofascistas y ahora Bolsonaro. Son movimientos y líderes reaccionarios que surgen en una misma época, por motivos similares y con una identidad parecida. Para comprender la raíz de esta emergencia hay que remontarse por lo menos al final de la Guerra Fría, cuando los beneficios de la globalización parecían palpables para muchos, había un consenso en considerar a la economía de mercado como sinónimo de seguridad y bienestar y la democracia liberal estaba de moda. Pero los datos de la realidad fueron arrojando otra cosa: costos, asimetrías y desigualdades, de una globalización cada vez más acotada al poderío del capital financiero. Se perdieron empleos, se perdió capacidad productiva, se perdieron posibilidades de mantener el Estado de Bienestar. Se pasó entonces de la esperanza a un fuerte rechazo. Y aquella democratización que se imaginaba expansiva se fue contrayendo en todo el mundo.
¿Cuál sería el eje común a todas estas emergencias más allá de sus singularidades?
La percepción que proyectan estos movimientos, y que sus seguidores asumen cabalmente, es que hubo una Arcadia del pasado que fue óptima. Se genera la expectativa de retornar a un origen seguro y promisorio en el que había orden, en el que la sociedad era más homogénea y el ascenso social estaba garantizado. De repente nada de eso es alcanzable de verdad y por lo tanto hay un repliegue en aras de reencontrarlo. Un repliegue inevitablemente violento, porque tenemos sociedades mucho más plurales, multiculturales, heterogéneas, fracturadas, con clases medias afectadas en distintos contextos y actores movilizados por más y mejores derechos.
Pensando más en el término Internacional que en el término Reaccionaria. ¿Percibís que hay cierta coordinación o por lo menos interrelación entre estos grupos y dirigentes?
Yo diría que existe una interrelación ad-hoc. No sé si es algo deliberado o programado, ni creo que tengan un centro o un núcleo efectivo como sucedía con la Internacional Comunista. Hay una coordinación inorgánica, reconocimientos de líderes reaccionarios hacia candidatos reaccionarios que triunfan o están a las puertas de triunfar en varios países. Se identifican entre ellos: “si allí se hizo, acá también se puede hacer. Grupos de asesores de campaña que se van trasladando de país en país. Es una imbricación no solamente en el mensaje político, hay lenguajes que van creando un sentido común que se repite.
¿Cómo entender que sectores importantes de los trabajadores apuesten por estas opciones de ultraderecha?
Para responder esa pregunta quizás haya que ir más atrás aún e indagar en los años setenta. Las raíces de este proceso se remontan a la Comisión Trilateral de 1975 y lo que David Rockefeller llamaba un sistema sobrecargado de demandas. El recetario en aquel momento fue reducir expectativas y generar apatía política. Detrás de eso, más que una manipulación, se notaba el inicio gradual de la caída de lo que habíamos conocido como Estado de Bienestar. Lo que también encontraba sus límites era nuestro modelo de industrialización latinoamericano. Hubo indicios que no supimos interpretar del todo. Por ejemplo, la irrupción de lo más conservador de las religiones en la política mundial: los ayatolás en Irán, Juan Pablo II, Begin en Israel. Los que dicen que ese extremismo emergió después del 11 de septiembre se están perdiendo una parte de la película. El otro hito fue en 1991. Europa se encontraba frente a dos alternativas luego del final de la Guerra Fría: buscar una mayor autonomía económica y militar o seguir bajo el cobijo de la OTAN. Y la decisión fue ir hasta la frontera con Rusia. Expandirse en vez de ahondar en una integración cualitativa. Y luego hubieron más fracturas y crisis en el seno de la propia Unión Europea. Fue más fuerte el anticomunismo latente que el progresismo como proyecto renovador, alternativo y de una mayor justicia económica y social. Luego de la crisis financiera de 2008 empezamos a ver los efectos de esa limitación política que permitió un avance aún mayor del capital financiero y sus burbujas.
¿Y por qué considerás que no se pudo prever este giro a la derecha que parece imparable?
Yo creo que desde la academia deberíamos hacer una autocrítica y preguntarnos qué estuvimos mirando los últimos 25 años durante los cuáles esto fue creciendo. Ya no es posible seguir diciendo “qué sorpresa, ganó el Bréxit en Gran Bretaña”, “ ¡uh! llegaron los neofascistas al poder en Italia, “¡upa!, ganó Trump”, “¡uy!, ganó Bolsonaro”, “che, el tercer partido más importante de Suecia es de extrema derecha”. Hay algo de nuestra forma de abordar el tema, de las metodologías utilizadas, que necesitamos revisar. Muchas tesis que considerábamos categóricas, por ejemplo sobre la firmeza institucional brasileña, demostraron estar erradas o por lo menos ser propias de un momento histórico acotado. Hay que combinar más la historia, la demografía, la geopolítica, la economía. Corregir esto es una tarea urgente.

laboratorio brasil

La oficina está en el tercer piso del muy coqueto campus de la Di Tella, sobre Figueroa Alcorta, en el barrio River. Hay libros por todos lados, desparramados hasta en los rincones. Junto a tres coloridos afiches (uno de ellos es un curioso institucional turístico de Colombia, donde Tokatlian vivió por años), una camiseta de Boca Juniors aparece apoyada sobre la biblioteca. No es el único objeto que contrasta con la blanqueza y prolijidad de los muebles y del edificio: en el piso, junto a la puerta, un gran foto encuadrada del Che Guevara en blanco y negro. Dice Tokatlian que acaba de traerla y que está viendo en qué pared del despacho terminará colgada.
Hay quienes catalogan a Bolsonaro como fascista. ¿Vos cómo lo definirías?
Las analogías sirven para tener un punto de referencia, pero hay elementos lo suficientemente distintivos que hacen que esta ultraderecha no pueda ser una réplica de lo que fue en el pasado. En la actualidad se utilizan rótulos como populista o fascista con demasiada liviandad. Prefiero no usar esas etiquetas porque considero que aprisionan. Me colocan en una frontera interpretativa que no ayuda y por el contrario desvían la atención. Lo que no implica dejar de remarcar las fuertes reminiscencias que tiene con esa vieja corriente, ni dejar de tomar muy en serio la amenaza que esta ola reaccionaria representa en un escenario internacional incierto y volátil, para el que no veo ni resortes multilaterales ni liderazgos políticos que puedan encauzarlo y contenerlo.
¿Cómo explicás que tantos brasileños hayan votado a Bolsonaro?
Yo creo que en Brasil, siendo muy simplificador, se dio una superposición de distintas crisis. Primero, un colapso del sistema de partidos políticos. Segundo, una feroz recesión de cuatro años con una caída del producto bruto del 8%. Tercero, una oleada de violencia criminal masiva: la tasa de homicidios en Brasil es 30,8 cada 100 mil mientras en Argentina es de 5,2. Y, finalmente, un descrédito generalizado del progresismo. Entiendo por crisis del progresismo la incapacidad que tuvieron el Partido de los Trabajadores y sus aliados de replantear sustantivamente qué se había hecho mal durante sus gobiernos, el haber perdido cierta ética esencial a los movimientos progresistas y cómo quedó entrampado en un sistema corrupto que lo deglutió. Estas cuatro crisis se superpusieron y potenciaron.
¿Qué análisis hacés del factor económico?
Un factor sustantivo es la decadencia del Brasil industrial que había gestado el movimiento sindical más importante de América Latina, como fueron los metalúrgicos liderados por Lula en los setenta. La caída de ese Brasil y el ascenso de otro: el del agronegocio. El sistema político brasileño, por su estructura electoral, tiene una sobrerrepresentación rural para compensar otros componentes políticos, económicos, regionales. Esta sobrerrepresentación rural a la luz del Brasil industrial, del Brasil de San Pablo, pujante, era algo que permitía un equilibrio de fuerzas. Teníamos también otros actores, como un partido progresista potente que había ganado experiencia de abajo hacia arriba, sectores industriales que gravitaban, y la movilización de nuevos actores sociales que generaban un equilibrio. Pero en estos 20, 25 años Brasil se desindustrializó de manera inquietante. Se reprimarizó. Hoy, el actor económico más gravitante es el sector de los agronegocios. Un sector que previamente tenía la ventaja de la sobrerrepresentación rural pero que ahora, además, es el hegemón productivo. Y en esto vemos la presencia de China de manera sustantiva.
Para explicar a la elección de Bolsonaro y de otros líderes reaccionarios, ¿cuánto considerás que juega el factor evangélico?
Trump ganó con el 81% de los votos evangelistas. En esta elección brasileña los evangélicos jugaron un papel central. Fueron un sujeto político decisivo para la derrota del plebiscito que convocó el presidente Santos en Colombia en relación a la paz. En Guatemala lograron un presidente propio, y en Costa Rica estuvieron cerca. Hay cierta agenda común conservadora -“pro vida”, pro familia y pro orden- que va entrecruzándose: ya no son solamente actores o líderes políticos sino una concatenación de factores que vienen de la sociedad, de grupos de base, autónomos. No hay una conspiración, un proyecto deliberado, sino que se asientan interrelaciones que se expresan como un fenómeno internacional. Como si hubiera algo que los empuja, que les da un punto de común denominador. Es una época donde no debemos ver solamente a los actores políticos tradicionales. Hay sectores religiosos, sociales, intereses económicos, que se van conjugando para precisar una agenda que en términos electorales está dando réditos.
¿Qué tipo de sujeto político son los militares brasileños?
Mi impresión es que allí las Fuerzas Armadas retomarán aquello que han expresado históricamente y que fue muy elocuente hasta la última dictadura: un rol moderador en política. La mitad de los cincuenta legisladores que tiene Bolsonaro son expolicías o exmilitares. ¿Ha habido transformaciones en los militares brasileños como sujeto político? Yo diría que hay señales ambiguas. Al proyecto desarrollista e industrial del Brasil potencia siempre lo tuvieron en el corazón. Cuánto toleren abandonar eso no lo tengo claro. Será un tema de tensión en el seno de las Fuerzas Armadas si los asesores económicos de Bolsonaro intentan privatizar y desregular todo. Pero hay evidencias de que algunos sectores castrenses han empezado a abandonar ese nacionalismo férreo. El año pasado se hizo por primera vez una maniobra militar en el Amazonas con EE.UU, Colombia y Perú. Y el Amazonas fue siempre un lugar vetado a toda presencia extranjera. A esto hay que sumarle que en el plan de Bolsonaro los militares serán los pilares de la política punitiva, costosa e ineficaz, de luchar contra el narcotráfico. Otro tema inquietante y del que se habla poco es lo que podría pasar con la política nuclear de Brasil y cómo eso nos impacta. Hasta ahora hubo una serie de compromisos compartidos entre los dos países. Un Brasil que pretenda una vía distinta al uso pacífico de la energía nuclear podría convertirse en un dolor de cabeza para la Argentina y generar una conflictividad alarmante. Hubo tres pilares que permitieron que la Argentina y Brasil pasen de una relación de rivalidad a una de amistad: la democracia, la integración económica y la cooperación en el campo nuclear. Este último ha sido un sostén fundamental y delicado. Hasta ahora no apareció nada vinculado a lo nuclear en su programa o en sus pronunciamientos públicos. Pero en un gobierno lleno de militares bravucones, altisonantes y nacionalistas, se puede colar algún planteo de ese tipo.

made in chaina

El discurso de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner durante el Foro de Pensamiento Crítico organizado por CLACSO agitó las tibias aguas del debate progresista latinoamericano al ubicar lo que podríamos denominar el derecho al consumo como la columna vertebral de la campaña electoral por venir. Para Tokatlian este es precisamente un punto clave para analizar el declive del ciclo progresista en América Latina: “A mi entender hay tres tipos de consumo. El estadounidense, que se basa en el consumo de bienes privados. El europeo, de bienes públicos para todos. Y el asiático, que promueve el ahorro pensando en una sostenibilidad a largo plazo y que mezcla algo de consumo privado y público. El progresismo latinoamericano estableció un consumo hiperestadounidense. Fueron negligentes en mejorar los bienes públicos y en fomentar el ahorro. Frente a esto, los gobiernos conservadores mantuvieron los programas sociales y prometen un derrame en el futuro. Una promesa que nunca se ha cumplido pero que en un panorama en el que no hay otras voces razonables es escuchada. Dicho esto, y en el marco del sistema económico mundial, las nuevas opciones progresistas que surjan y que intenten distribuir la riqueza y crear Estados eficaces tendrán ante sí pequeñas posibilidades y, sobre todo, grandes restricciones”.
Además del ascenso de gobiernos reaccionarios ¿hay algún otra trama que atraviese la escena internacional que consideres relevante?
Hay una que es determinante y es la pugna entre EE.UU y China. Estamos viviendo una transición de poder que se hace muy inquietante, por la volatilidad y la incertidumbre. La Historia nos informa que estas transiciones son muy conflictivas. Un país va a ganar mucho más poder, prestigio e influencia, y el otro va a perder todo eso. Históricamente, estas pugnas se han resuelto con un gran conflicto armado, de donde salieron las potencias occidentales. Ahora tenemos una incógnita, ya que si esta transición de poder se despliega no solo cambiaríamos de potencia sino también de eje geopolítico, de Occidente a Oriente. En ese sentido tenemos una serie de encrucijadas, y también de desconocimientos. Estamos muy impregnados de la cultura occidental para mirar esta transición, sin entender qué está pasando en Oriente, Asia y específicamente en lugares como China e India.
¿Cómo se traduce esta pugna entre EE.UU y China en América Latina?
En la llegada de China a la región; en una diversificación del origen de los capitales; y en un contrapeso frente a EE.UU. Pero esto ha tenido efectos negativos, Brasil es un ejemplo. La presencia del gigante asiático ha generado divisiones en América Latina. Y generó el empoderamiento de sectores que no necesariamente debe ser considerados una vanguardia económica y social. Muy por el contrario, nos está conduciendo hacia una fuerte reprimarización. Un aumento del extractivismo. Hasta el momento hubo una relativa tolerancia de EE.UU, un cierto desinterés. El dato a tener en cuenta es que el triunfo de Trump significa que Estados Unidos tendrá hacia China cada vez más elementos de competencia y menos de colaboración, al contrario de lo que fue la década previa. El capital estadounidense quiere recuperar su presencia mediante un estímulo a sus exportaciones e inversiones. Y encuentra a una China cauta pero ambiciosa y que tiene una chequera más amplia que Washington. La administración Trump considera que América Latina es su área de influencia y que es hora de volver, luego de décadas ocupados en otras latitudes. Pero frente a esto los gobiernos de la región se preguntan: ¿a cambio de qué? ¿Al final del día quien pone el dinero aquí? Por ende, lo que parece estar sucediendo es una competencia por ver quién pone el capital. Y eso será indistinto, sean gobiernos de derecha o izquierda.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Cumbre de los Pueblos: La construcción de una agenda diferente a la del G20

Cumbre de los Pueblos: La construcción de una agenda diferente a la del G20

La Cumbre de los Pueblos reunió a las voces desatendidas durante el encuentro de líderes de las naciones más poderosas. Organizaciones sociales de trabajadores, campesinos, migrantes y derechos humanos de todo el mundo expusieron sus reclamos frente a la segregación generada por el escenario geopolítico global.

Por Vanina Lombardi  
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Agencia TSS (UNSAM)– “El G20 nos plantea un falso debate entre dos esquemas: la globalización neoliberal que apoyan quienes defienden un sistema multilateral y los nacionalismos de derecha, que no tienen un contenido popular o transformador como los de los países latinoamericanos, sino que contienen una salida unilateral vinculada con reincorporar una agenda muy regresiva desde el punto de vista social. Frente a esa falsa dicotomía, es necesario construir otro mundo, otras relaciones internacionales”, explicó el historiador e investigador del CONICET Leandro Morgenfeld, integrante de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC, parte de la Confluencia contra el G20 y el FMI que impulsó el desarrollo de la Cumbre de los Pueblos (realizada en paralelo a la del G20).
Durante la Cumbre de los Pueblos, diversas organizaciones provenientes de distintas partes del mundo se reunieron para repensar modelos de desarrollo alternativos. Entre ellas, las había sociales y políticas, gremiales, de trabajadores, campesinas, de pueblos originarios, de mujeres y las disidencias, de migrantes, territoriales, anti-extractivistas y de derechos humanos.
Además, durante toda la semana de acción global contra el G20 se realizaron talleres, foros de debate, intervenciones artísticas y otras actividades para repudiar las políticas que impulsa este grupo de países y de empresas transnacionales e intercambiar experiencias y propuestas alternativas. “El multilateralismo propuesto por el G20 defiende la globalización neoliberal que causó la asimetría cada vez mayor que hoy existe entre países desarrollados y no desarrollados, y la profundización de los niveles de desigualdad social al interior de cada país, que provoca crisis migratorias, violencia y frustración social”, dijo Morgenfeld, y explicó que, si se quiere apelar a una instancia multilateral, para eso ya existe la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “que hay que reformar porque tiene un Consejo de Seguridad que no es democrático porque hay cinco países con derechos a veto”. Pese a eso, en la ONU están todos los países, mientras que en el G20 solo hay 19 (que son los de mayor PBI a nivel mundial) y la Unión Europea.
“En el G20 están representados los países del G7 –formado en los años setenta por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido–, que hace 10 años incorporaron a los BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica– y algunos países no centrales, como la Argentina y México, para tener mayor legitimidad frente a la crisis internacional”, recordó el especialista y advirtió que todavía están muy sub-representadas muchas regiones del planeta: “De América Latina solo participan 3 de los 33 países de la región, en África hay más de 50 países y solo participa Sudáfrica, y Asia también está muy subrepresentada”, ejemplificó.
Así conformado, este grupo de países que concentra el 85% del producto bruto mundial, dos tercios de la población y el 75% del comercio internacional define los lineamientos políticos y comerciales del mundo. Para ello, actúan en consonancia con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC, que también se reunió a fines del año pasado en Buenos Aires, y provocó un rechazo similar).
Para este año, la Argentina propuso una agenda de debate en el G20 centrada en tres ejes: el futuro del trabajo, un futuro alimentario sostenible y la infraestructura para el desarrollo, todos supuestamente atravesados por una mirada de género, que buscó responder a la fuerza que el movimiento internacional de mujeres ha adquirido en los últimos años.
Sin embargo, “la perspectiva de género del G20 no es feminista, no nos representa ni instrumentaliza nuestras luchas y discursos”, afirma Paula Satta de DAWN, mujeres para el desarrollo de una nueva era, y subraya que, desde la economía feminista, promueven una economía del cuidado y el derecho al cuidado, que tenga en cuenta y valore el trabajo doméstico, y de una economía social y solidaria que desde las organizaciones de mujeres están trabajando desde la autogestión en espacios colectivos. Por el contrario, “el grupo de mujeres del G20, que es un grupo de afinidad que genera recomendaciones para la cumbre de los presidentes y se juntó en octubre en Buenos Aires, está integrado por mujeres blancas, empresarias, heterosexuales y que además forman parte de empresas transnacionales que son las mismas que profundizan nuestras condiciones: somos las más precarizadas, las de mayor desempleo, de mayor carga de doble y triple jornada de trabajo”, sostuvo Satta, que también participa en la Red feminista del Sur Global.
“Es una hipocresía, la política que defiende el G20 es incompatible con el pensamiento feminista. ¿De qué trabajo están hablando?”, se preguntó su compañera Rogeria Ferreira Peixinho, de la Articulación de mujeres brasileñas, que también participó en el Foro Feminista contra el G20, junto con compañeras de lugares como Kenia, India y  países de América Latina como Ecuador, Honduras, Paraguay y Uruguay. Y advirtió: “Hablan de la necesidad de emprender, pero es como un maquillaje de la explotación del trabajo doméstico, porque las mujeres se quedan trabajando en casa. Hablan de mujeres de negocios pero en verdad hay precarización del trabajo y eso es pérdida de derechos”. Ferreira Peixinho fue parte del equipo Marielle Franco, la militante feminista y por los derechos humanos brasileña que fue asesinada en marzo de este año.
Las movilizaciones barriales tampoco se sienten representadas por el G20 y tuvieron su propio foro en la Cumbre de los Pueblos. Allí analizaron cómo han incidido las políticas del FMI y los acuerdos comerciales en las poblaciones de asentamientos y barrios humildes. “Los acuerdos comerciales que se establecen entre nuestro Gobierno y los principales países del mundo no nos benefician ni por las fuentes de trabajo que se abren ni por los recursos naturales, que son saqueados con altos costos ambientales”, dijo Silvia Ferreyra, coordinadora del Movimiento Barrios de Pie, y detalló que tuvieron talleres sobre distintas problemáticas: uno sobre salud, en el que analizaron las dificultades para lograr una buena alimentación en los comedores y las dificultades para acceder a los alimentos; otro sobre educación, en el que se expuso la necesidad de fortalecer la educación pública para poder pensar en un futuro más digno, así como la diferencia que tienen los y las jóvenes para poder acceder a ella; y otro sobre pobreza, en el que analizaron el achicamiento de las fuentes de trabajo y la depreciación del salario mínimo. “La gente que está en Barrios de Pie hace su propio índice de precios, de cuánto cuesta comprar la misma canasta básica que releva el INDEC en los barrios más humildes, y da hasta 2 o 3 veces más caro: en el último mes de octubre dio casi 10.000 pesos para comprar alimentos para cuatro personas”, dijo Ferreyra.

Justicia climática 

Uno de los ejes más relevantes y controversiales del G20 es el cambio climático, que fue retirado de la lista de prioridades por presión de Estados Unidos, país que salió del acuerdo de París en 2017, lo que motivó que la última reunión del G20 fuera la primera en concluir sin una declaración firmada. En esta oportunidad, el tema tampoco figuró en la agenda de trabajo del G20, pero sí fue clave en el Foro de Bienes Comunes y Soberanía de la Cumbre de los pueblos.
“Hablamos sobre el cambio climático, el calentamiento global y la urgencia de estos temas ya que tenemos límites planetarios que no están siendo respetados: volvemos a los combustibles fósiles y a la industria del carbón”, sostuvo Vanesa Dourado, de la Confluencia No al G20 y la Asamblea América Latina mejor sin TLC de Brasil, y agregó que en ese foro también reflexionaron sobre justicia y derechos de la naturaleza frente a lo que consideran la era del antropoceno actual, adonde las acciones humanas están cambiando todo lo que tiene que ver con la biota en su conjunto y del buen vivir como horizonte a construir, y hubo un panel de resistencias e intercambio de experiencias en territorio.
“Los TLC otorgan privilegios a algunas empresas y les permiten dejar los territorios contaminados, sumado al impacto de esto en el tejido social adonde se instalan. Tras 25 años de TLC en América Latina es bastante nítido el resultado de esto en la sociedad y los territorios, cuando pensamos en desplazamientos de pueblos indígenas y originarios”, dijo Dourado y agregó: “Pensar en justicia climática es también pensar en esto que llaman de adaptación, y que los países contaminantes puedan de alguna forma tener políticas que compensen a otros países que están sufriendo las consecuencias de esa contaminación”. Los países del G20, en particular, son los responsables del 75% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y del 82% de la producción de dióxido de carbono.
Otro de los temas centrales vinculado a bienes comunes fue el de la soberanía alimentaria, que también tuvo un foro específico, en el que redes de productores y consumidores expusieron sus principales preocupaciones, entre las que se destacan los riesgos de modificar la ley que regula la propiedad intelectual sobre las semillas y la tenencia de la tierra por parte de campesinas y campesinos, de la agricultura familiar y de pueblos originarios e indígenas. Frente al modelo de monocultivo extensivo actual, proponen promover prácticas agroecológicas para producir alimentos sanos, seguros y sustentables. “No están pensando en alimentar el mundo como dicen. Tenemos suficientes alimentos para 12.000 millones de personas y, sin embargo, las personas pasan hambre”, subrayó Dourado.
“Es mentira que el único camino es el agronegocio”, coincidió Nahuel Levaggi, de la Unión de Trabajadores de la Tierra, y advirtió que “se está avanzando en el control total del sector alimentario y por eso es un problema de soberanía nacional, estamos discutiendo sobre cómo se alimentará el pueblo”.
Las dificultades para acceder a alimentos sanos y el impacto ambiental de la actividad humana también repercuten en la salud, otro de los temas que tuvo un lugar importante en los talleres y contó con un panel específico en el que, entre las principales preocupaciones planteadas estuvo el presupuesto para el año próximo, que se aprobó recientemente con recortes previstos para la compra de medicamentos, y el sistema de Cobertura Universal de Salud (CUS) que está impulsando la OMS, “que parece la cobertura de un auto, porque cubre hasta cierto tratamiento y si uno supera eso hay que vender todo para curarse”, advirtió Pablo García, que fue presidente de la Fundación GEP hasta el mes pasado, y aclaró que hay países adonde la CUS ha fracasado, como en Perú. “La industria farmacéutica, que es una de las más poderosas del mundo junto con la de armamento y la alimenticia, está promoviendo este tipo de políticas para convertir a la salud en un negocio y no en algo público”, subraya.
Tras la Semana de acción global contra el G20, en la que se compartieron experiencias, reflexiones y debates sobre las principales problemáticas que plantea el contexto geopolítico actual, la pregunta enunciada en la declaración final de la Cumbre de los Pueblos continúa abierta: “¿Cómo construir una gran alternativa de todos los que nos oponemos a los modelos del gran capital y bregamos por una sociedad distinta, sin explotación, opresión y miseria?”.

"Argentina de regreso al FMI. Neoliberalismo, crisis y disputas sociales"



Charla-debate

"Argentina de represo al FMI. Neoliberalismo, crisis y disputas sociales"

Miércoles 12 de diciembre, 18hs

Instituto Tricontinental de Investigación Social

Mitre 811 Piso 4 "F", CABA

Entrada libre


sábado, 8 de diciembre de 2018

Leandro Morgenfeld en "Los 7 locos", por la Televisión Pública, conversando con Cristina Mucci sobre "Bienvenido Mr. President"




Convocatoria Mesa Relaciones Internacionales e Integración Regional Interescueslas Historia 2019



XVII Jornadas Interescuelas / Departamentos de Historia
Universidad Nacional de Catamarca
2, 3, 4 y 5 de octubre de 2019


Invitación a Mesa:


Mesa 33 “Historia de las relaciones internacionales y de la integración regional de América Latina desde las independencias hasta la actualidad”


Coordinadores:


Julián Kan (UBA / UNQ) kanjulian76@yahoo.com.ar


Leandro Morgenfeld (UBA - CONICET) leandromorgenfeld@hotmail.com


Alejandro Simonoff (UNLP) asimonoff2010@gmail.com


OBJETIVOS:


General:


ü Construir un espacio de discusión y diálogo que permita analizar las tendencias, los múltiples enfoques e interpretaciones, las limitaciones y progresos de los estudios de Historia de las Relaciones Internacionales y la Integración Regional.


Específicos:


ü Analizar las repercusiones políticas, económicas, sociales y culturales de las transformaciones que acontecen en el sistema internacional, regional y nacional en sus múltiples niveles de interrelación.


ü Reflexionar sobre los conflictos internacionales en el contexto de los estados y actores sociales dentro de ellos.


ü Dar a conocer nuevos avances en el campo disciplinar.


Fundamentación:


La historia de las relaciones internacionales es el estudio científico y global de las relaciones históricas que se han desarrollado entre los hombres, los Estados y entidades supranacionales en el seno de la sociedad internacional. Estos estudios se han ido alejando de la historia diplomática tradicional, de carácter más acontecimental, y se acercan a las innovaciones de las Escuelas Históricas del siglo XX y las diversas disciplinas sociales, con un enfoque más estructural.


Inicialmente podemos establecer tres campos de análisis: política mundial, que incluye a los trabajos de historia política en general y narraciones históricas de relaciones entre Estados, que incluyen descripciones de relaciones bilaterales o multilaterales y de procesos de integración regionales; relaciones internacionales, a los estudios teóricos y metodológicos que constituyen un eje de reflexión sobre el campo disciplinar; y relaciones exteriores, a los trabajos destinados a la acción de un estado en el mundo.


La mesa se propone abordar diversos aspectos de la esta historia de las relaciones internacionales latinoamericanas, de los proyectos de integración regional y de la política exterior en América Latina y el Caribe durante los siglos XIX, XX y XXI, incluyendo, particularmente, los recientes procesos de integración regional de los últimos años.


Presentación de resúmenes:


Hasta el 15 marzo de 2019 a las 23:55 hs. Se deja establecido que NO habrá prórroga para la presentación de resúmenes.


Criterios de presentación:


Los trabajos podrán ser de autoría individual o en coautoría con un máximo de 2 (dos) autores. No se aceptará más de un trabajo por autor, ya sea en forma individual o en coautoría.


Los resúmenes tendrán un mínimo de 350 y un máximo de 400 palabras, y deberán contener los planteos problemáticos del tema a desarrollar. El tipo de letra requerida será Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1,5.


Cada resumen deberá tener un encabezado donde conste el título de la ponencia, nombre y apellido de los/as autores/as, correo/s electrónico/s y filiación institucional (sin formatos: ni subrayado, ni bold ni itálica, etc.) e indicar tres palabras clave.


Modalidad de envío


Los resúmenes deben:


1. ser cargados en el formulario web de las XVII Jornadas Interescuelas alojado en la siguiente dirección: https://goo.gl/forms/PySOd4ODVWd4zTdW2 y,


2. ser enviados a los mails de los/as coordinadores/as de la mesa seleccionada.


No se aceptarán resúmenes que no hayan cumplido estos pasos.


Los/as coordinadores/as deberán acusar recibo de la correcta recepción.


Aceptación de los resúmenes por parte de los coordinadores de la mesa


Hasta el 29 de marzo del 2019.


Presentación de ponencias:


Hasta el 30 de junio de 2019 a las 23:55 hs.


Criterios de presentación


Las ponencias podrán tener un máximo de 40000 caracteres, en letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1,5. Las citas a pie de página, con el mismo tipo de letra y en tamaño 10, numeradas consecutivamente de 1 en adelante. Oportunamente se fijarán los requisitos para cita de bibliografía.


Modalidad de envío


Las ponencias serán enviadas a los mails de los/as coordinadores/as de la mesa seleccionada y también deberán ser cargadas en un formulario web de las XVII Jornadas Interescuelas que oportunamente será comunicado.


Ambos pasos serán obligatorios para la aceptación de las ponencias. No se aceptarán ponencias que no hayan cumplido estos pasos.


Comunicación a l@s interesad@s de la aceptación o rechazo de las propuestas de ponencia por parte de los coordinadores:


Hasta el 31 de julio de 2019.


Más información:


Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades, UNCA


Dirección: Avenida Belgrano 300, San Fernando del Valle de Catamarca


Teléfono: +54 383 4422708


Fax: +54 383 4450168


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viernes, 7 de diciembre de 2018

Lo que queda del G20: la alfombra roja de la sumisión

 

Lo que queda del G20: la alfombra roja de la sumisión

Por Vivian Palmbaum (Marcha)

A pocos días de finalizada la Cumbre del G20, consultamos con Leandro Morgenfeld  sobre los resultados que deja la firma del documento final, con sus éxitos y fracasos. El verdadero triunfo de haber podido llevar adelante la Semana de Accion Global Fuera G20-FMI,  contra todos los obstáculos y persecusiones.

Leandro Morgenfeld* es Doctor en Historia. Profesor UBA. Investigador Adjunto del CONICET. En la charla comenzó por desandar un poco el camino que instalan los medios masivos de comunicación y el sentido común sobre el éxito de los resultados de la Cumbre,  para decirnos que “los términos en que se plantea los resultados de la Cumbre,  en los medios de comunicación y el debate en general están errados, porque habría que pensar esperados por quien o exitoso o un fracaso para que”.

¿Cuál es tu evaluación de los resultados de la Cumbre?  

En términos generales el gobierno plantea un relato hegemónico en donde fue un enorme éxito el G20,  que se anotó un éxito extraordinario en su política exterior y que esto relanza a Macri de cara al 2019.
En realidad en términos de la discusión de la solución y resolución de las tensiones que en este momento hay en el sistema internacional, la Cumbre no dio respuestas. Es cierto que llegó a una declaración final, en todas las anteriores también, se temía que esta no tuviera declaración final firmada por todos los países, como el G7 en Canada o el Foro del Pacífico. Fue una declaración vaga y ambigua, su propio título “Construyendo consensos para un desarrollo sostenible”, habla de una declaración de deseos de tres cosas que están muy alejadas de la realidad.
En esta Cumbre se plasmaron los disensos, el desarrollo es cada vez más inequitativo y a nivel global, se profundizan las asimetrías entre países desarrollados y no desarrollados, y entre los más tienen y los que menos tienen en cada país, con su capitalismo que está exacerbando cada vez más las desigualdades sociales y un capitalismo absolutamente insostenible en términos medio ambientales. Así que esas tres cosas que se expresan en el título están absolutamente alejadas de la realidad. La declaración de 31 puntos es una mera expresión de deseos y que elude temas urgentes fundamentales y que no toma posición o lo hace en forma absolutamente lavada.
No se abordaron  temas como la regulación financiera y la reestructuración de las deudas soberanas, que se discutieron en cumbres anteriores, el tema de la crisis migratoria, el tema del calentamiento global, donde algunos países adhieren al Acuerdo de París y otros países como EE.UU. que ratificaron que salen del Acuerdo. Tampoco se abordó las distintas impugnaciones que hay al multilateralismo general, los asensos de los gobiernos fascistas o neofascistas o de ultraderecha,   las guerras que hoy hay en Siria o en Yemen, Turquía o Arabia Saudita. Todos estos temas fueron eludidos en el documento final, o sea que más bien a nivel  resultados, no terminó en un portazo de Donald Trump, hubo declaración final pero no más allá de eso. Segundo, la reunión entre Trump y Xi Jinping. El gobierno dice que fueron mediadores y en verdad la incidencia del gobierno para que se produzca esta reunión o para que no se produzca la reunión con Putín, es cero y no tiene nada que ver con algo que haya hecho o no haya hecho el gobierno argentino, y esta suerte de éxtasis de los mercados el dia lunes por la distensión temporaria entre China y EE.UU. ya el martes estalló cuando Trump  via twitter salió a amenazar con dar marcha atrás con la suspensión temporaria de las tarifas que iban a entrar en las importaciones chinas desde el 1º de enero y se desplomaron las bolsas en EEUU y otros países. O sea que en esa pugna geopolítica,  geoeconómica y geoestratégica entre EE.UU. y China va a seguir y la reunión del día sábado fue un capítulo más.

Argentina en el mundo: sometida
¿La Cumbre se puede considerar un éxito argentino?

Fue un éxito en términos políticos electorales para Macri que viene muy golpeado, de meses de un deterioro de su imagen política, según todas las encuestas, en medio de una enorme crisis económica y social.  Macri creía que esta Cumbre iba a coronar el ingreso exitoso de Argentina en el mundo, que el imaginó y propuso en 2015.
Hoy Argentina es una de las inflaciones más altas en el mundo, 45%, que devaluó 100% la moneda, con un nivel de recesión increíble, con la caída del PBI de un 2%, contra un presupuesto que decía que íbamos a crecer 3,5% y un proceso de aumento de la pobreza, caída de la actividad, recesión y rescate del FMI más alto de la historia con 57 mil millones de dólares.
Macri volvió con su mantra de que volvimos al mundo, dijo en la conferencia de prensa,  de cierre, una frase muy elocuente “los ojos del mundo ven como crecemos”, cuando la Argentina está en una recesión,  una cuestión que técnicamente  no es opinable, ya que lleva dos trimestres de recesión, según los propios números del gobierno. El año que viene va a ser todo un año de decrecimiento, caída de la actividad, esto está dicho por el Presupuesto, que dice que vamos a caer 0,5%, pero el FMI dice que vamos a caer 1,5% y la OCDE más todavía y la Argentina está en una depresión muy profunda que va a seguir los próximos meses.

Alfombra roja de sumisión

Macri dice “los ojos del mundo ven como Argentina está creciendo” o sea la desconexión con la realidad es absoluta. El éxito del G20, que no terminó en una ruptura del sistema multilateral, lo presentan como un éxito, dicen volvimos al mundo.  Hay que ver como y para que, si es para servir la mesa y hacerle la fiesta a los más poderosos, o sea para tomar acríticamente la agenda del G7 y ser un mero organizador de un evento,  donde se ratifiquen los lineamiento de políticas económicas funcionales a las grandes corporaciones de los países centrales,  o justamente plantear las temas de los países en desarrollo, coordinar políticas con América Latina, con los BRICS, con los países del sur global, es decir tratar de disminuir las asimetrías que padece Argentina y todos los países no centrales.
Si vos haces y festejas la agenda de los poderosos te van a aplaudir, te van a palmear la espalda y te van a decir que sos el presidente que va por el buen rumbo. Creo que el símbolo más claro es que Macri le extendió la alfombra a Cristine Lagarde, que fue la gran homenajeada,  que le agradeció a  a Macron, a Trump, justamente su apoyo para el acuerdo con el Fondo, y ya sabemos que eso para la Argentina es más ajuste. Para Macri fue exitoso en términos de legitimar el fuerte ajuste interno que está aplicando su gobierno con el convenio con el FMI y van a tratar de utilizarlo electoralmente de cara a las elecciones del año que viene, incluso para ratificar la política represiva, la doctrina Chocobar, con la que se había habilitado a las fuerzas de seguridad,  con la excusa del G20, a disparar directamente a cualquiera que luego se ratifica con el Protocolo de Bullrich que acabamos de conocer. O sea legitimar el ajuste hacia adentro y legitimar un proceso represivo ante las resistencias que está habiendo de esos ajustes. En términos del pueblo argentino, creo que fue un gran fracaso, una oportunidad perdida y una confirmación de una economía completamente dependiente.

¿Que lugar tuvieron la sociedad civil y las organizaciones populares?

No están representadas en la agenda del G20 que defiende la agenda del G7, los países más desarrollados, sobre todo de sus corporaciones. El G20 sumó a los Grupos de Afinidad, en los que supuestamente participa la sociedad civil, con grupos que participan según lo determina el país anfitrión,  con una participación de organizaciones alineadas con el gobierno, y en ese sentido es una falsa participación de la sociedad civil, sesgada, y por otra parte son no vinculantes. O sea hay una fachada democrática y no hay representación de las multiples organizaciones que si tienen planteos sobre cada uno de los tópicos que se discutieron en la Cumbre del G20 y sobre los problemas que plantean sobre el orden mundial y no se incorporó esto, ni siquiera en las discusiones.
La contracara donde si se puede plantear un éxito es en la Confluencia que en condiciones muy adversas logró plantear desde el lunes 26 hasta el viernes 30 desarrollar la Semana de Acción Global Contra el G20-FMI, con muchas actividades toda la semana y en ese marco el 28 y 29 se desarrolló la contra cumbre, Cumbre de los Pueblos, con foros temáticos, talleres, en la Facultad de Sociales de la UBA, el día miércoles y el jueves en la Plaza del Congreso, donde se hizo un acto público y Nora Cortiñas leyó el documento final y culminó con un festival artístico de cierre.

Apuesta del gobierno

Macri apostó a capitalizar internamente esta reunión. Esa colección de fotos de familia, el acto en el Colon, sus saludos protocolares con todos los mandatarios, sus reuniones bilaterales, tienen mas que ver con el usufructo interno que con resultados tangibles para la Argentina. Promesa de convenio de inversiones se podrían haber firmado sin necesidad del G20 y desde lo que se anuncia hasta la realidad hay un gran trecho, lo vimos con las famosas inversiones chinas que no se concretaron y lo vamos a ratificar con los grandes titulares que se vieron de intenciones que después hay que ver cuales de ellas se plasman en la realidad. Lo que efectivamente dejó es una factura, un costo, enorme para una Argentina que está con un ajuste, con un enorme costo interno para realizar este evento internacional.
Creo que hubo una Declaración Final  que se negoció frenéticamente durante días y se terminó acordando un rato antes  del 1º de diciembre,  pero no logró ocultar la crisis del orden multilateral y los disensos que hay sobre cual tiene que ser el rumbo de ese orden multilateral.


*Doctor en Historia. Profesor UBA. Investigador Adjunto del CONICET. Autor de Bienvenido Mr. President. De Roosevelt a Trump: las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina (Ed. Octubre, 2018) y co-editor de Estados Unidos contra el mundo. Trump y la nueva geopolítica (Siglo XXI-CLACSO, 2018). Dirige el sitio www.vecinosenconflicto.com

jueves, 6 de diciembre de 2018

“Es necesario vincular cada vez más a las producciones académicas con los procesos de difusión y divulgación”



MADE IN ARGENTINA | ENTREVISTA AL ANALISTA INTERNACIONAL, LEANDRO MORGENFELD

El especialista en política internacional, Leandro Morgenfeld, destacó la importancia de la divulgación como complemento necesario de la producción académica a la hora de “intervenir en el debate público y proponer alternativas”.

Suplemento Universidad, Página/12

Leandro Morgenfeld, autor del libro Bienvenido Mr. President. De Roosevelt a Trump: Las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina, publicado por editorial Octubre, dialogó con Universidad sobre el G20, el ordenamiento mundial actual y el aporte de la universidad en los procesos de integración.

Docente e Investigador Adjunto del CONICET, Morgenfeld realiza un recorrido por los últimos acontecimientos del concierto internacional de naciones, al tiempo que reflexiona sobre los nuevos vínculos entre los países centrales, haciendo eje en las tensiones entre Estados Unidos y China, y anticipando algunas hipótesis en relación a cómo irá avanzando este proceso de -según define- transición hegemónica.

Durante la última semana se realizó el G20 en nuestro país. ¿Cuál creés que es el eje de disputa entre las grandes potencias en la actualidad?

Son varios. Se vieron manifestadas diversas de las tensiones geopolíticas. La primera es entre el sector más globalista de las burguesías de los países centrales y los sectores más retrasados de esas burguesías, vinculados al mercado interno, que están en tensión entre un mundo que tiende a interconectarse más desde el punto de vista económico y la reacción proteccionista frente a los sectores que van quedando rezagados.

Además, esta cumbre del G20 estuvo atravesada por las tensiones entre Estados Unidos y China, una de cuyas sus manifestaciones es la disputa comercial, y la disputa entre Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea. La tercera tiene relación con el cambio climático, ya que mientras el documento señala la voluntad de mantener los objetivos del Acuerdo de París, Trump expresó su disconformidad y ratificó su salida del mismo, anunciada el año pasado.

Otros temas presentes fueron el proteccionismo versus el libre comercio, grandes crisis migratorias y la discusión sobre reforzar o no los organismos multilaterales. Al mismo tiempo, la crisis de Medio Oriente, el vínculo Estados Unidos y Rusia, la puja entre Turquía y Arabia Saudita a partir del asesinato del periodista Jamal Khashoggi, la propia crisis de la Unión Europea, a partir del divorcio traumático con Gran Bretaña. Es decir, el mundo está atravesado por todas estas disputas y la más importante es la del nuevo G2, Estados Unidos y China, y cómo se va a asimilar la declinación relativa de Estados Unidos y el ascenso imparable de China.

Desde una mirada geopolítica, ¿cómo observás al mundo en la actualidad?

El mundo está atravesando un proceso de transición hegemónica. Es decir, la potencia indiscutida de la posguerra fría -que es Estados Unidos, que consolidó su poder en los últimos 25 años, después de la disolución de la Unión Soviética, con aliados subordinados como la Unión Europea y Japón, lo que era el G7- está siendo disputada por el ascenso de otros polos, por la transición del eje de poder de Occidente a Oriente y por las alianzas que está trazando China –con Rusia, la India y otros países-, que desde un punto de vista económico, de influencia política e incluso militar, está siguiéndole los pasos en forma acelerada a Estados Unidos. Hoy, todos los debates giran en torno a cómo se va a dirimir esa transición hegemónica, si a través de un proceso de acuerdo entre Washington y Pekín o de un enfrentamiento más abierto. Por supuesto, las dos cosas conviven. Son dos economías que están muy vinculadas una a otra. Por lo pronto, es de esperar que el enfrentamiento no se resuelva con guerras mundiales, como en todos los procesos de transición hegemónica anteriores, pero eso no quiere decir que no haya conflictos militares específicos o múltiples tensiones. La última manifestación es esta “guerra comercial” que empezó Estados Unidos para revertir el desbalance comercial que tiene con China. Y el último sábado en Buenos Aires vimos apenas un capítulo de distensión de ese conflicto comercial, pero que, sin dudas, no será el último, sino apenas un capítulo más de un proceso muy complejo, muy incierto y que tiene al mundo en vilo.

En este mundo en disputa entre Washinton y Pekin, la Argentina como anfitrión tomó la agenda de los países centrales.

Esa posición se dio con Estados Unidos pero también en equilibrio con China. En épocas de vacas flacas tiene que oscilar entre los dos polos. El problema es que no se hace para tener mayor autonomía sino a través de relaciones dependientes con los dos polos de poder.

En relación a décadas pasadas, ¿considerás que hubo cambios en los vínculos entre los países centrales?

Sí, en cada momento histórico los vínculos que se dan entre las potencias centrales son distintos. En este momento, cuando se da un proceso imparable de mundialización del capital, los enfrentamientos son más complejos porque, por ejemplo, hay muchos capitales de Estados Unidos, China y Europa que están vinculados, entrelazados. Hay muchísima inversión de Estados Unidos en China y de China en Estados Unidos, por ejemplo. Así que el enfrentamiento geopolítico ahora es más complejo que en la etapa del imperialismo clásico. El vínculo entre las principales potencias asume una forma distinta a la del periodo de entreguerras, cuando los capitales estaban más vinculados a su espacio de acumulación en cada Estado Nacional y eso derivaba en tensiones económicas, comerciales y monetarias, que llevaron a las dos guerras mundiales.

Desde la mirada académica, ¿creés que la universidad puede aportar para comprender las condiciones que presenta el escenario internacional?

La universidad tiene un rol clave para pensar y proponer alternativas que permitan estrategias de inserción internacional y de desarrollo que tengan que ver con superar la dependencia que tiene buena parte de la región, y en particular la Argentina. Es necesario vincular cada vez más a las producciones académicas con los procesos de difusión y divulgación. En mi rol como docente e investigador le doy también una importancia muy grande a que la difusión de aquello que producimos pueda tener incidencia en el debate público. Por eso, este último libro que publiqué, Bienvenido Mr. President, trata de hacer un aporte para pensar y construir un vínculo con Estados Unidos no subordinado, más autónomo y más coordinado con el resto de los países latinoamericanos. Su presentación y discusión a través de charlas y en los medios de comunicación es una apuesta a ampliar el debate sobre esta problemática más allá de los circuitos académicos, involucrando a activistas sociales, referentes políticos y comunicadores.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

"Recibiendo al patrón. Reacciones ante las visitas de presidentes de Estados Unidos". Por Leandro Morgenfeld

Por Leandro Morgenfeld

Anuario 17 Centro de Estudios Históricos Carlos S. A. Segreti, Córdoba, 2017


Resumen


Sólo seis presidentes de Estados Unidos visitaron la Argentina durante el ejercicio de su mandato: Roosevelt (1936), Eisenhower (1960), Bush (1990), Clinton (1997), Bush Jr. (2005) y Obama (2016). Cada una de estas visitas respondió a objetivos estratégicos y generó una singular respuesta en la Argentina, que estudiamos en función de determinar en qué medida condicionaron las políticas exteriores y en particular el vínculo con Estados Unidos. Si bien son varios los autores que han llamado la atención sobre la importancia de los factores internos en la adopción de determinada política exterior, son pocos los estudios específicos que desarrollan en profundidad dichos condicionantes. En general, cuando se abordan las variables internas, éstas quedan reducidas al accionar del poder ejecutivo y de la cancillería –actores centrales sin lugar a dudas- sin dar lugar a otras fuerzas sociales y políticas que también se expresan y tienen su injerencia. En este artículo, abordamos el contexto de la relación bilateral en el momento de cada visita, los objetivos de cada gobierno y las reacciones que suscitaron en la Argentina.

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La cumbre del G20 y el eje China-Rusia-India. Entrevista Morgenfeld (Sputnik)

La cumbre del G20 constató "disposición de todos a reforzar las instituciones internacionales"

EL PUNTO (Sputnik)


El principal resultado de la cumbre del G20 en Buenos Aires fue que las principales economías manifestaron su disposición a trabajar según normas y enfoques comunes, afirma la representante de Rusia ante los Veinte, Svetlana Lukash, que calificó el importante evento como uno de las más controvertidos.

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"Concordar la declaración final de la cumbre llevó seis días, es una situación sin precedentes. Hubo temas debatidos por los mismos mandatarios, cuyas decisiones ayudaron a llegar a un consenso y, finalmente, adoptar una declaración final", afirmó la funcionaria.




Estos fueron los países más beneficiados por el G20

La cumbre del G20, que se celebró del 30 de noviembre al 1 de diciembre en la capital argentina, culminó con la adopción de una declaración final que excluyó por primera vez manifestaciones expresas en favor de un sistema de comercio libre y abierto.

Se consensuó, una manifestación de apoyo al comercio y las inversiones como los verdaderos motores del crecimiento y de un desarrollo inclusivo, y una mención expresa a la necesidad de hacer reformas al sistema del comercio internacional y a las reglas de la Organización Mundial del Comercio.

Leandro Morgenfeld, doctor en Historia, compartió con nuestra emisora, su apreciación sobre los resultados de la Cumbre.

"Había temor que esta fuera la primera Cumbre G20, que no arribara a un documento final. Eso se evitó, hubo una declaración final, pero esta fue muy ambigua, muy vaga. El propio título 'Construyendo Consensos para el desarrrollo equitativo y sostenible' muestra tres pretensiones que están muy lejos de cumplirse".

Hay cada vez más asimetría entre los países desarrollados y los no desarrrollados. Cada vez más desigualdad económica entre ese 1% de la población a nivel global que acapara cada vez más riquezas y el restante 99%, afirmó el especialista.

"La Cumbre reflejó que estamos ante un mundo muy incierto desde el punto de vista global y ante incertidumbres de cómo se va a producir la transición hegemónica con la declinación de EEUU, el ascenso de China y el establecimiento de nuevas alianzas no justamente comandadas por Washington", destacó Morgenfeld.

En Rusia, el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, denunció en la conferencia 'Diálogos en aras del futuro' que como nunca, se siente un déficit de enfoques constructivos para resolver los problemas globales que afectan a la gobernanza del mundo y su futuro.

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En otro orden, el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, anunció para septiembre próximo la realización de los ejercicios estratégicos Tsentr-2019, relacionados con la carrera armamentista que se avecina por los planes de EEUU de salir del Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (Tratado INF).

En esta edición también destacamos que el presidente de la Cámara de diputados de Rusia, la Duma de Estado, Viacheslav Volódin, propuso para el comienzo del diálogo con el Parlamento Europeo, crear un grupo de trabajo oficioso conjunto.

martes, 4 de diciembre de 2018

Reseña de Bienvenido Mr. President en Le Monde



Bienvenido Mr. President, destacado entre los Libros de Mes de Le Monde Edición Cono Sur, diciembre 2018.

Fragmento de la reseña escrita por Alfredo López Rita:

"La línea panamericanista estadounidense versus la universalista argentina; las intenciones norteamerianas en el Cono Sur y la perenne insitencia yanqui por consolidar una alianza económica y militar con nuestro país; las protestas que todas y cada una de las visitas presidenciales produjero, sin excepción, en lo que denota la variación de los modos de acción colectiva y no sólo una reacción "antiimperialista" aislada, además de simpáticas anécdotas y un vasto soporte teórico y erudito hacen de Bienvenido Mr. President un libro necesario"


Lo que el G20 nos dejó




Entrevista en Desafío 2018, por C5N, lunes 3 de diciembre de 2018.
Conduce Zloto. Columna de José Natanson. Opinan Juan Gabriel Tokatlian y Leandro Morgenfeld. 

lunes, 3 de diciembre de 2018

El desprecio de Donald Trump a nuestro país. Entrevista en #AltaData


Donald Trump le volvió a hacer un desplante en pleno G20 que expuso y dejó mal parado al presidente Mauricio Macri.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos ya despreció varias veces a Argentina y también tuvo otros desplantes para con Macri.
En #AltaData, un análisis profundo de la relación de Trumo con Argentina y con el presidente argentino, con la opinión del analista internacional .

#Alta Data, en El Destape
3 diciembre 2018

Algunas noticias de la emisión de hoy: 1) Se terminó el G20 y Macri llora. Volvió todo a la normalidad, pero ¿qué nos dejó el G20? 2) El desprecio de Donald Trump a nuestro país. Entrevista a Leandro Morgenfeld 3) La balanza comercial con los principales países que nos visitaron y el déficit comercial más grande de la historia. 4) Las armas de fuego llegaron para quedarse: Patricia Bullrich autorizó el "gatillo fácil".

Lo que nos dejó el G20 y la visita de Trump.

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Lo que nos dejó el G20 y la visita de Trump

AM750

Leandro Morgenfeld hace un balance de la Cumbre del G20. 

- escuchá el audio acá



“Lo que Macri obtiene de Trump es humillación y más humillación”




Leandro Morgenfeld: “Lo que Macri obtiene de Trump es humillación y más humillación”

Primereando entrevisto a Leandro Morgenfeld, autor del libro "Bienvenido Mr. President", en el contexto de la cumbre del G-20 realizado en Argentina.

Por Martín Piqué (Primereando)



Historiador, docente universitario e investigador del CONICET, Leandro Morgenfeld encontró un vacío y supo cómo llenarlo. A pesar de la importancia determinante que Estados Unidos tiene para la Argentina (sobre todo por su influencia global), el país del norte es sin embargo poco estudiado desde estas latitudes. Dicho de otro modo y de manera brutal: investigadores de la universidad y periodistas especializados no suelen ir mucho más allá de las referencias superficiales, obvias o genéricas a la hora de entender y problematizar la relación bilateral entre EEUU y la Argentina. El último libro de Morgenfeld –Bienvenido Mr. President, Editorial Octubre- viene a llenar ese vacío.
No parece casual que el recorrido histórico del vínculo entre Washington y Buenos Aires investigado por Morgenfeld haya coincidido con la llegada a la Casa Blanca de un presidente atípico, el empresario megamillonario Donald Trump. La asunción de un outsider como Trump es otra expresión del descontento con los efectos de la globalización neoliberal, un fenómeno que trasciende fronteras. El contexto es de incertidumbre.
La deslocalización de las empresas multinacionales, que pagan salarios más baratos en el Sudeste asiático, y la desindustrialización resultante de una fase del capitalismo caracterizada por la hegemonía del poder financiero, generan crisis sucesivas y malestar creciente entre los trabajadores.
Estos debates ganaron espacio en una ciudad de Buenos Aires militarizada como nunca. La cumbre de jefes de Estado del G-20 mostró estos problemas y puso de manifiesto la tensión por las guerras comerciales que protagonizan potencias como China y el propio EEUU. De todos estos temas habló Morgenfeld en esta entrevista con Primereando Las Noticias (PLN).

-En su intento por construir una mayoría electoral, la oposición al macrismo ensaya representar una propuesta más de centro desde el punto de vista político-ideológico. Pienso en la figura de Cristina, que en el Foro de CLACSO no casualmente se definió como una “yegua herbívora”. Esa frase, para el peronismo, es una forma de decir algo así como: ‘tengo capacidad de daño pero vengo con espíritu de pacificación’. Es una frase que remite a aquella de Perón sobre el “león herbívoro”. En paralelo, CFK se está reuniendo con comunicadores y periodistas asociados a un espectro político bastante distante, que en todos estos años claramente cargaron duro contra el kirchnerismo. Un par de ejemplos: Alejandro Fantino y Jorge Asís. Cristina recibe también sondeos por parte de empresarios. A través de Axel Kicillof, hombres de negocios transmiten que están interesados en conocer qué haría Cristina si volviera al gobierno en 2019. Por su parte, Cristina hace saber que no desconocería el acuerdo con el FMI sino que, en todo caso, lo renegociaría. Es en este marco que quiero preguntar por la relación bilateral de Argentina con Estados Unidos. Un vínculo que hoy está atravesado por las particularidades de Donald Trump. ¿Qué tipo de relación habría que encarar con EEUU en este contexto? Recordemos que EEUU ha sido el país clave para que el FMI siga asistiendo financieramente al país. Porque desde una lógica racional de riesgo crediticio la Argentina no estaría en condiciones de recibir la asistencia financiera que, sin embargo, sigue recibiendo. En definitiva, es obvio que Washington quiere incidir para ayudar al gobierno de Macri y tratar que continúe.

-En este punto lo de Macri es claro. Tiene una política exterior absolutamente alineada con EEUU. Las visitas de los presidentes norteamericanos a la Argentina suelen ser –por lo menos así yo lo cotejé en la historia de las visitas bilaterales a nuestro país- una especie de premio a alineamientos previos que hay. Eso no es casual. Así sucedió con (Arturo) Frondizi, que el año anterior había sido el primer presidente argentino que fue a Washington, como las dos visitas que tuvo (Carlos) Menem y la que tuvo Macri con (Barack) Obama en el 2016, fueron como una premiación a alineamientos previos. De hecho, Obama vino a la región, a Brasil, a Chile, en el 2011, y no vino explícitamente a la Argentina. En el caso de esta visita, dada la cumbre del G-20, es una visita multilateral pero Trump podría haber faltado, como faltó a la cumbre de las Américas este año en Lima. En definitiva, el gobierno argentino tiene claramente una posición de alineamiento en todos los órdenes con EEUU. En efecto, Macri tuvo en Trump un apoyo clave para destrabar el acuerdo con el FMI cuando tenía toda la macroeconomía funcionando mal. Es más, el acuerdo (con el FMI) lo firmó en junio, lo incumplió y a los dos meses tuvo que salir a pedir un nuevo rescate. Al mismo tiempo, si hacemos un balance de lo que pasó el viernes en el encuentro bilateral entre ambos, lo llamativo es que a Trump le encanta ‘sobrarlo’ –por decirlo de alguna manera- a Macri. Porque a Trump, evidentemente, le gusta ‘sobrar’ incluso a quienes defienden sus intereses en la región. Pasó el año pasado con una frase lapidaria que dijo Trump cuando se presentó junto a Macri en el Salón Oval y se juntaron brevemente con la prensa. Una periodista le preguntó por los limones que la Argentina quería exportar a EEUU y él contestó: “Ustedes me van a venir a hablar de limones y yo de Corea del Norte”. Trump tiene una capacidad maravillosa para generar, con pequeños gestos y frases, titulares importantes para la prensa mundial y al mismo tiempo incomodar a sus más cercanos aliados. Este viernes pasó algo así. Porque hizo dos o tres cosas muy significativas. Lo primero es que lo que iba a ser una visita de Estado terminó siendo una visita muy corta. Macri le ofreció, y además lo dijo públicamente, una cena de honor en la quinta de Olivos el día jueves. Pero al final el Departamento de Estado dijo que iba a acortar la visita de Trump y éste llegó recién a última hora del jueves. Y el encuentro bilateral fue muy acotado. Lo segundo es que, a un encuentro que estaba pautado como muy corto, Trump llegó 30 minutos tarde. Para la agenda que tenía Macri era una gran complicación. Al final, por el desperfecto que tuvo el avión de Ángela Merkel, a Macri no se le superpuso con la reunión pautada con ella. Igual Trump llegó 30 minutos tarde. Y no fue por un problema técnico, sino que se quedó tuiteando con el tema del escándalo que estalló esta semana en EEUU a partir de un cruce con su ex abogado Michael Cohen. Estos gestos, Trump los hace a propósito. Es una forma de decir: “esto, a mí, no me interesa”. Llegó a la reunión media hora tarde, con cara de muy mal humor y en los pocos segundos que estuvo frente a la prensa antes del encuentro bilateral lo único que hizo fue decir “este traductor simultáneo no anda”. Y lo tiró mientras hablaba Macri. Y entonces le dijo: “te entiendo a vos mejor que al traductor”, cuando sabemos que Trump no entiende una palabra de español. Lo tercero o cuarto que Trump le dijo a Macri, otra muestra de su capacidad para humillar a un presidente que le dio todo a cambio de nada, fue: “recuerdo nuestras épocas cuando eras joven y guapo”. Era una alusión a las andanzas viejas, de playboy digamos, aunque la palabra ‘playboy’ no la haya pronunciado, pero hacía referencia a eso. Y le dijo: “yo hacía negocios con tu papá y yo le decía que vos algún día…” Era una forma de, otra vez, ‘sobrarlo’. De tratarlo como ‘hijo de’. Y después fue a otra reunión, mucho más corta de lo esperado, y se fue raudamente. A los 45 minutos ya se había ido. Después Trump faltó a la reunión de 90 minutos que tenían a solas los mandatarios, luego de que Macri saludara a la mayor parte de los líderes extranjeros. El estadounidense llegó una hora y media más tarde, sólo para la ‘foto de familia’. Son todos gestos de desprecio por el G-20, pero también por el gobierno anfitrión, que hizo lo imposible para agasajarlo. Y una cosa más, todavía más grave: la vocera de Trump dijo que en la reunión bilateral que habían tenido Trump y Macri habían hablado de la acción económica predatoria de China. Una frase muy delicada. Sobre todo en tiempos en los que Macri, por la situación de debilidad económica de Argentina, tuvo que terminar arrojándose a los brazos de China en momentos en que el presidente chino, Xi Jinping, está haciendo una visita de Estado al país. Una visita que se extiende hasta el domingo y que es mucho más importante que la de Trump. De hecho, este domingo se va a firmar la ampliación del swap de monedas (acuerdo entre los Bancos Centrales de ambos países). También se van a firmar casi una cuarentena de acuerdos bilaterales. El propio canciller Jorge Faurie tuvo que salir a desmentir nada menos que a la vocera de Trump. Todo esto junto muestra el fracaso de la estrategia de Macri de fragmentar la región, Sudamérica, para alinearse incondicionalmente con Estados Unidos. Porque además de no obtener nada desde el punto de vista económico, lo que obtiene de parte de Trump es humillación y más humillación.




-Paro la pelota acá y recuerdo que EEUU fue clave para conseguir el segundo rescate financiero del FMI. En ese punto la intervención de EEUU fue decisiva. Además, en los últimos días se conoció un anuncio de que está en marcha un supuesto acuerdo para que EEUU realice inversiones en el área de la construcción en el marco de la Participación Público-Privada (PPP).

-Dos o tres cosas. Primero, lo del acuerdo con el FMI, nosotros ya lo sabíamos. Aunque el rescate del Fondo no sea directamente funcional a los intereses, por lo menos, de la mayoría de la población argentina. Claro que sí es funcional al esquema de Macri de salir a pedir un mega-endeudamiento cuando el sector privado dejó de prestarle o le presta a tasas que son inviables. Eso yo no lo pondría como un punto a favor, aunque es obviamente lo primero que rescató Macri en su discurso. Porque lo primero que hizo con Trump, al igual que con Christine Lagarde y como hizo con (Emmanuel) Macron, fue decirle: “Muchísimas gracias por haber habilitado este nuevo préstamo por parte del Fondo”. Y sobre lo de las inversiones estadounidenses, esperemos a ver lo que ocurre y a leer la letra chica. El martes pasado, los grandes diarios titulaban “inversiones por 20 mil millones de dólares”. Dos días después, esas inversiones ya habían bajado a 813 millones y la otra parte “se vería”. Además, no hubo comunicado conjunto para informar sobre esos anuncios. Es la primera vez que en una visita de este tipo no hay ni conferencia de prensa conjunta ni comunicado conjunto. Sólo los trascendidos. “Hablamos de Venezuela, hablamos de inversiones, hablamos del tema de China, hablamos de la compra de armamentos”. Eso sí es un dato porque lo dijo explícitamente la vocera de Trump. Dijo: “hablamos de venta de armamentos”. Y se sumó a último momento a la reunión, que fue con cuatro o cinco ministros por cada país, a la ministra Patricia Bullrich, quien inicialmente no iba a ser parte. Así que seguramente lo que vino a hacer Trump, como hace siempre y en todos lados, es lobby por el complejo militar-industrial de su país y por la exportación de armamento. Y sobre el tema de la carne, que desde algunos medios salieron a vender con el espíritu casi triunfalista de “ahora vamos a poder exportar carne a EEUU”, eso es algo que había ganado el gobierno anterior en el año 2015, después de demandar a Washington ante la OMC. Con la exportación de la carne se podrían sumar 100 millones de dólares al comercio bilateral a favor de Argentina. Los famosos limones que se destrabaron, este año, equivalieron a solamente exportaciones por 10 millones de dólares. Pero no olvidemos que perdimos 1200 millones por el biodiesel (Trump bloqueó el ingreso de biodiesel argentino imponiendo aranceles). Así que hay que leer más finamente lo que nos comunica el gobierno y los diarios afines al gobierno: desde el punto de vista económico no se está obteniendo nada a cambio de esta relación con EEUU. Es más, desde el punto de vista comercial tenemos un déficit enorme con EEUU, que el año pasado explicó el 37% de todo el déficit comercial –récord histórico de la Argentina- de 8471 millones de dólares. Ese es un primer balance de la visita de Trump a Buenos Aires. Por supuesto que en el gobierno argentino estaban temblando ante la posibilidad de que Trump ni viniera. Y finalmente vino. Temían también que Trump faltara a la ‘foto de familia’. Y fue. Me parece que hay una clara debilidad de la Argentina en toda la estrategia que puso en su relación con Estados Unidos. Y en cuanto a la estrategia de la oposición para la relación bilateral con EEUU, no sé si hay tanto para hilar fino con lo de Washington. Sobre esas consideraciones de plantearse como un “león herbívoro”, o de no confrontar con el FMI, que ratificó Axel Kicillof en una serie de reportajes, no me cabe a mí decir si me parece que es adecuado, útil o no. A mí me parece que todo lo que sea asimilarse y mostrarse como un ‘Macri-light’, como hace un sector del peronismo, va hacia una derrota. Y no serviría para cambiar la situación en que está la Argentina. Me parece incluso que la estrategia de retirarse de la escena, de que Cristina ni siquiera haya ido a la asunción de Andrés Manuel López Obrador en México, de retirar a las agrupaciones kirchneristas de la movilización contra el G-20, puede ser interpretada como parte de esa estrategia. Una estrategia de no radicalizar. Veremos.


-A Cristina, como presidenta, le tocó participar en el G-20 y nunca lo repudió como un espacio de discusión.

-Esa es la diferencia que yo tengo y lo hemos hablado muchas veces con Cecilia Nahón (ex embajadora argentina en EEUU), que fue ‘sherpa’ (colaborador personal de los presidentes para la realización de las cumbres) varias veces en el G-20. Hay un sector que cree que en el G-20, articulando con los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y articulando con América Latina, se pudieron, por lo menos, dar algunas discusiones. Estamos de acuerdo todos en que no se modificó el sentido de las políticas del G-20 porque en las cosas que se llegaron a plantear después no se avanzó con ninguna. Hay un sector de la oposición, sí, que plantea que ya que Argentina está en el G-20 es un buen espacio para articular. Yo creo que no. Que el G-20 es un espacio absolutamente antidemocrático, con una sub-representación enorme de las regiones no desarrolladas. Como síntesis, el G-20 es una lavada de cara del G-7, que sigue imponiendo cuáles son los temas de la agenda. Por supuesto, participar en el G-20 podría ser una oportunidad para que, frente a todas las crisis que hay por arriba, se articularan alianzas en otros temas de agenda. Como se hizo en otro momento. Pero esto no es lo que está haciendo el gobierno de Macri. En general, lo que dice el kirchnerismo es que la política exterior de Macri y su estrategia ante el G-20 han sido oportunidades perdidas. Pasivamente, Macri decidió elegir temas que ni siquiera tocaran cuestiones que ya se venían planteando, como la regulación del sistema financiero u otros problemas que afectan a los países no desarrollados. Yo dudo de la viabilidad del G-20 como espacio para establecer otras reformas. Sí creo que habría que hacer una reivindicación del multilateralismo, pero en el marco de la ONU, del G-77 + China, u otras instancias, en las que la capacidad de acción de nuestro país podría ser más grande. O en las instituciones regionales. En esos ámbitos la injerencia de Argentina con estos debates podría ser mucho mayor. Por el contrario, no concuerdo con la idea de legitimar un grupo que es no representativo, absolutamente. Pero, bueno, es un matiz.

-En la relación de Argentina y EEUU, con Trump al gobierno, se percibe una paradoja que necesita ser pensada. Algunas políticas de Trump respecto de su propio país –como el intento por relocalizar las empresas norteamericanas que se habían trasladado al Sudeste asiático buscando salarios más baratos, o la presión y la protección para que no haya una invasión de productos chinos- expresan medidas que desde el punto de vista ideológico no son propias de un neoliberalismo plano y clásico. Al mismo tiempo que sucede esto, la Argentina le debe al actual gobierno estadounidense la nueva renegociación del acuerdo financiero con el FMI. Pareciera que aquella frase popular de “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” se aplicara perfectamente a este momento de la relación con EEUU.

-Es un tema complejo. Creo que la gran impugnación que hay desde muchos países y desde muchos sectores a la globalización neoliberal es una enorme oportunidad porque permite resquebrajar un consenso ideológico y una hegemonía cultural que el neoliberalismo supo construir y consolidar en los últimos años. En este marco, lo que pasó en América Latina en la primera década del siglo XXI (por los gobiernos progresistas, populares y de izquierda) fue una excepción. En definitiva, cuando en los países centrales se impugna esa globalización neoliberal se abre una oportunidad que debe ser aprovechada. Pero, ojo, eso no nos tiene que llevar a confundirnos y caer en la reivindicación de los nacionalismos de las potencias centrales, porque esos nacionalismos tienen un contenido absolutamente distinto a los nacionalismos reformistas e industrialistas de los países no desarrollados. ¿A qué voy con esto? Asimilar una política proteccionista de Trump con lo que fueron los nacionalismos latinoamericanos o, si se quiere, los llamados ‘populismos’ de esta región –sacándole la connotación peyorativa de la palabra ‘populismos’, que a mí no me gusta- me parece un error garrafal. Porque sólo superficialmente son algo parecido. Lo que Trump está defendiendo son los intereses de ciertas corporaciones más retrasadas de la burguesía norteamericana –el complejo militar industrial, el complejo petrolero- que enfrentan a los sectores más globalizados de la burguesía norteamericana. Lo que uno tiene que decir, entonces, es no elegir entre esas dos cosas. Sobre todo cuando ese planteo viene de la mano de los sectores más retrasados desde el punto de vista de los derechos sociales. Lo podemos ver con Marine Le Pen, lo podemos ver con Jair Bolsonaro y lo podemos ver con Donald Trump. Y ni hablar con otros líderes de Europa del Este. Se habla de la supuesta existencia de dos caminos: o la globalización neoliberal que proponen Ángela Merkel, Emmanuel Macron y el propio Mauricio Macri, revestida de ‘defendamos el multilateralismo’, versus los nacionalismos o unilateralismos o los ‘populismos’, como llama la derecha mundial a los Trump, a los (Vladimir) Putin o a los cualquiera otros que no están a favor de la globalización neoliberal. Pero me parece que hay que salir de esa falsa dicotomía. Tenemos que enfrentar las dos cosas. ¿Por qué? En EEUU, por ejemplo, el movimiento popular y los sindicatos están enfrentando a Trump. Es lo que dice Nancy Fraser (intelectual nacida en la ciudad de Baltimore, EEUU, filósofa política ligada al feminismo pero también crítica de la focalización excesiva en cuestiones de género, una tendencia global que invisibiliza los efectos económicos y sociales del neoliberalismo) al asegurar que “se acabó el neoliberalismo progresista”. Por esa definición ella define a los sectores globalistas, básicamente el Partido Demócrata, que abrazaron algunas causas de las luchas de las minorías para legitimar la acción de darle todo el poder al capital financiero más trasnacionalizado de EEUU. Muchos obreros y muchos trabajadores votaron por igual a Bernie Sanders y a Donald Trump. Pero eso no nos tiene que llevar a confundir eso con una reivindicación del proteccionismo imperial de Trump. Sí se puede decir que “está cuestionada la globalización neoliberal” pero ante este escenario lo que corresponde es construir una perspectiva que, contra esos dos polos antinómicos, plantee una superación nacional/popular/de izquierda/latinoamericana/ progresista/feminista y todo lo que se quiera poner ahí. Porque, insisto: el contenido del proteccionismo de los países no centrales es muy distinto al de los países imperialistas. EEUU no es proteccionista recién con Trump. Fue siempre proteccionista. Fija subsidios agrícolas. (Barack) Obama tenía 100 mil millones de dólares por año, que los sigue teniendo ahora Trump, de subsidios a los productores agropecuarios. Que son los que no dejan que entre el biodiesel argentino, que no dejan que entre la carne, que no dejan entrar los limones. A la Argentina eso le pasó, en su relación con EEUU, en el siglo XIX, en el siglo XX y en el siglo XXI. Y lo mismo con la Unión Europea y con Japón. EEUU siempre fue proteccionista. Proteccionista hacia adentro y liberal hacia afuera. Volviendo a lo que está haciendo ahora Trump: en efecto, está intentando la relocalización de sectores industriales que, por la diferencia de salarios, migraron primero a México y después a China. Ese es un buen argumento para explicar por qué el capitalismo produce miseria no sólo en los EEUU sino en todo el mundo. Así que la alternativa de establecer proyectos distintos al de la globalización neoliberal está puesta sobre la mesa. Incluso a través de esa impugnación por derecha que expresan el Brexit, Trump, etcétera. Pero eso no quiere decir reivindicar. Porque sería reivindicar, a mi juicio, a la ultraderecha y los neofascismos. Este contexto mundial es una buena oportunidad para buscar alternativas, no para asimilar lo que plantean Trump y otros proyectos de este tipo. No creo que sea conveniente decir, cómo están haciendo algunos sectores del peronismo: “vean lo que está haciendo Trump, eso es lo que nosotros deberíamos hacer acá”. A lo (Guillermo) Moreno o a lo (Sergio) Massa. O a lo (Michel) Pichetto. Ese pensamiento me parece medio ramplón e incluso muy complicado en la construcción de una alternativa política. Porque eso va de la mano de la xenofobia contra los inmigrantes, va de la mano de aniquilar al movimiento de mujeres. Va de la mano de aplastar los derechos sociales de las diferencias, de los jóvenes, de las mujeres, de los científicos. Una cantidad de cosas que, si sucedieran, serían muy jodidas –antagónicas diría- para construir una alternativa superadora en nuestro país.