miércoles, 16 de enero de 2019

Prosur: ¿Un nuevo organismo regional sudamericano "hecho a medida" de EE.UU.?

Prosur: ¿Un nuevo organismo regional sudamericano "hecho a medida" de EE.UU.?


Prosur: ¿Un nuevo organismo regional sudamericano "hecho a medida" de EE.UU.?

Por Santiago Mayor (RT)
 
El presidente colombiano, Iván Duque, anunció la creación de esta entidad que busca reemplazar a Unasur. Especialistas opinan sobre los objetivos de la iniciativa.

El lunes 14 de enero el presidente de Colombia, Iván Duque, informó que estaba trabajando en la creación de Prosur. Se trata de una nueva organización de integración regional sudamericana que busca reemplazar a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).
Según Duque, ya cuenta con el aval de su par chileno, Sebastián Piñera, y ha estado hablando con otros mandatarios para dar nacimiento al nuevo agrupamiento. "Hemos venido avanzando en el final de Unasur y la creación de Prosur, que más que una organización burocrática o al servicio de un gobierno particular, será un organismo de coordinación suramericana", declaró Duque a la emisora Oye Cali.
Asimismo enfatizó que se tratará de una herramienta "de políticas públicas, en defensa de la democracia, la separación de poderes y la economía de mercado".


Cabe recordar que Bogotá se retiró en agosto de 2018 de Unasur. En abril ya había anunciado, junto a otros cinco países (Argentina, Paraguay, Brasil, Chile y Perú) que suspendía su participación.
Es por eso que para la analista internacional y colaboradora de AFP en Buenos Aires, Oriane Fléchaire, esta decisión "es la crónica de una muerte anunciada".
"Hicieron todo para vaciar de sentido la Unasur", dijo a este medio. En esa línea añadió que estos países "trabajaron para eso" y recordó que "el organismo quedó acéfalo ya que está sin secretario general" desde febrero de 2017, justamente por la falta de "voluntad de trabajar realmente para que ese organismo siga existiendo".
Leandro Morgenfeld, investigador y analista internacional
"El presidente de Colombia es directamente una especie de títere o brazo ejecutor de las políticas estadounidenses" Leandro Morgenfeld, investigador y analista internacional
Aunado a ello, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, informó en julio del año pasado el retiro de la Unasur de la gran sede construida para el organismo al occidente de Quito; donde ahora funcionará una universidad indígena. En su lugar, se puso a disposición del bloque una "casa patrimonial" en el centro de la capital ecuatoriana.

Sin autonomía de Washington

En sus declaraciones, Duque no tuvo problemas en aclarar que Prosur coordinará acciones conjuntas para que "termine" el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, al cual calificó como una "dictadura".
Esto va en sintonía con el antecedente más cercano que tiene este nuevo organismo: el Grupo de Lima, conformado por 14 países de toda América, de los cuales 13 –Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía– anunciaron el desconocimiento de la investidura del presidente venezolano apenas días atrás, mientras que sólo México se abstuvo. No obstante, varios de ellos debieron luego rectificar su posición, según informaron desde Caracas.

Representantes del Grupo de Lima en Perú durante un encuentro oficial, 13 de febrero de 2018 / wikipedia.org / Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Para el analista y experto en las relaciones entre América Latina y EE.UU., Leandro Morgenfeld, estas acciones son parte de una estrategia que "tiene que ver con abonar a la destrucción de cualquier organismo de cooperación, de coordinación política o integración regional que sea autónomo de los mandatos de Washington".
Desde su perspectiva "esta nueva propuesta de reemplazar a la Unasur con una organización que sea completamente funcional como el Grupo de Lima para atacar a Venezuela y los países no alineados" con EE.UU. va en la línea de "mostrar que el presidente de Colombia es directamente una especie de títere o brazo ejecutor de las políticas estadounidenses".
Oriane Fléchaire, analista internacional y periodista
"Lo que quieren es un organismo de derecha, conservador y hecho a medida de sus intereses" Oriane Fléchaire, analista internacional y periodista
Fléchaire es aún más contundente y señala que están "avanzando paso a paso para conformar un organismo que no es, cómo dicen, una cosa menos burocrática". "Lo que quieren es un organismo de derecha, conservador y hecho a medida de sus intereses", sentenció.

Unasur, un proyecto brasileño

La organización que hasta ahora reunió a todos los países de América del Sur se constituyó formlamente en 2008, pero su gestación empezó mucho tiempo antes. Como explicó en conversación telefónica el periodista internacional Federico Larsen, ya en el año 2000 Brasil comenzó a impulsar reuniones regionales "para intentar discutir algunas de las alternativas que tenía la región".
En este sentido marcó dos aspectos importantes. Por un lado, que "Unasur es una creación en función de los intereses del Gobierno de Brasil" y la idea siempre fue la de "proyectar los intereses brasileños a una plataforma regional". Aunque eso no quiere decir que en algunos casos no sean "intereses compartidos con otros Gobiernos".
Larsen enfatizó que había un interés claro, sobre todo desde el punto de vista de "la construcción de infraestructura y financiación". No casualmente Brasilia crea "un Banco de fomento que tiene alcance a nivel sudamericano".
Federico Larsen, periodista especializado en temas internacionales
"Unasur no es un proyecto del Partido de los Trabajadores (PT) o de la izquierda, como Duque y Piñera plantean" Federico Larsen, periodista especializado en temas internacionales
Pero el otro punto que resalta es que Unasur "no es un proyecto del Partido de los Trabajadores (PT) o de la izquierda, como Duque y Piñera plantean", sino que es una política de Estado brasileña que buscaba "una alternativa a lo que venían siendo las Cumbres de las Américas" donde se estaba discutiendo un área de libre comercio continental.
"Unasur había conseguido lo que no se había logrado nunca, que era empezar a hablar de una política de seguridad conjunta" y eso "generó temor a nivel de las grandes potencias", completó.
Sobre esta base es que el retroceso del organismo de integración sudamericano está directamente vinculado con la "pérdida de gravitación internacional" de Brasil a partir del 'impeachment' contra Dilma Rousseff en 2016.

¿Qué se espera de Prosur?

Más allá de que todavía no existe nada formal, se puede vislumbrar hacia adonde apunta esta nueva organización. Para Larsen "no tiene ningún tipo de raíz política, institucional, ni económica" ya que el mismo Duque sostuvo que se trata de una "fuerza de coordinación".
"Se parece más a un foro de alto nivel que a una organización internacional", opinó el periodista. Y también recordó que una organización internacional tiene un estatuto, un sistema burocrático, que "es justamente lo que Duque rechaza". "No sirve una cosa así hoy en América Latina. No tiene una base sólida fundada en los intereses comunes", añadió.
Nueva sede de Unasur en Cochabamba, Bolivia, 12 de septiembre de 2018 / Raul Martinez Candia / Reuters.

Por su parte, Morgenfeld consideró que "sería gravísimo si esta iniciativa avanza porque revertir después la destrucción de un organismo que supo ser tan importante en los últimos 10 años –más allá de la parálisis que sufre actualmente– sería perder herramientas que podrían ser muy útiles si cambiara el contexto político regional".
Asimismo, analizó que es "una tarea importante" mostrar que "aún con las limitaciones que tuvieron", es necesario que existan organismos como la Unasur o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños para así "limitar esta ofensiva de los Gobiernos de la derecha que el único objetivo que tienen es atacar los países bolivarianos".
Federico Larsen, periodista especializado en temas internacionales
"No sirve una cosa así hoy en América Latina. No tiene una base sólida fundada en los intereses comunes" Federico Larsen, periodista especializado en temas internacionales
Por último, Larsen historizó que Chile, México y en menor medida Colombia, desde la década de 1990 "se desconectaron por completo de lo que es la integración latinoamericana". Chile y México entraron a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En el caso de México, además, firmó un tratado de libre comercio con EE.UU. y Bogotá estableció el llamado "Plan Colombia", que derivó luego en la instalación de siete bases militares estadounidenses en su territorio.
Finalmente, subrayó que quienes impulsan Prosur son países que "prácticamente desde hace 30 años están totalmente por fuera de la integración latinoamericana". "Que ahora tengan estas posiciones habla de una necesidad por parte de ciertas fuerzas a nivel internacional como Washington, de empezar a presionar para redireccionar los esfuerzos a nivel diplomático", concluyó.

martes, 15 de enero de 2019

Cuba: el legado revolucionario y los dilemas de la izquierda y las fuerzas progresistas en América Latina (Casa de las Américas - CLACSO)


Volver
Cuba: el legado revolucionario y los dilemas de la izquierda y las fuerzas progresistas en América Latina




César Bolaño. Mely del Rosario González Aróstegui. Leandro Morgenfeld. Julio Paltán López. Fernando Luis Rojas López. Magdiel Sánchez Quiroz. [Autores de Capítulo]
....................................................................................
Colección Becas de Investigación.
ISBN 978-987-722-397-2
CLACSO. CASA.
Buenos Aires.
Noviembre de 2018



La presente publicación es un esfuerzo interinstitucional entre el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y la Casa de las Américas, quienes lanzaron el Premio de ensayos Haydée Santamaría para investigadores/as de América Latina y el Caribe. Dicho Premio se realizó en homenaje a Haydée Santamaría (1923-1980), revolucionaria e intelectual cubana quien, entre otras importantes obras, fundó y dirigió la Casa de las Américas.
Esta publicación ofrece una diversidad de temas centrados en la política, movimientos y desafíos del legado revolucionario cubano y también en las fuerzas progresistas latinoamericanas. Se trata de una publicación que contiene ensayos individuales, pero que al publicarse de manera conjuntan implican un importante emprendimiento colectivo, cuyo contenido con seguridad invitaran al debate y a la reflexión.
 - Descargar acá gratis el pdf completo -





lunes, 14 de enero de 2019

Entrevista en la presentación de "Bienvenido Mr. President" (Crónica TV)



Entrevista en la presentación de "Bienvenido Mr. President"

Leandro Morgenfeld presentó su libro en el Café Cultural Caras y Caretas y habló son "Suterh con vos", por Crónica Tv (desde minuto 29' del programa)






jueves, 10 de enero de 2019

Maduro: “Está en marcha un golpe de Estado en Venezuela ordenado desde Washington”



Télam

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que hay “en desarrollo un Golpe de Estado” contra su país y acusó al gobierno de Estados Unidos y al Grupo de Lima de estar detrás de esa operación.

martes, 8 de enero de 2019

Bolsonaro, obligado a dar marcha atrás con las bases militares de EEUU en Brasil. Las causas

Por qué Bolsonaro retrocede en su idea de acoger una base militar de EE.UU. en Brasil

RT
El anuncio inicial del presidente habría generado el malestar entre las Fuerzas Armadas, según la prensa local brasileña.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que asumió el poder el 1 de enero, ha cambiado de idea sobre la posibilidad de instalar en un futuro una base militar estadounidense en territorio brasileño tras el malestar que habrían generado sus declaraciones entre las Fuerzas Armadas.
En su primera entrevista televisiva como mandatario a la cadena de televisión SBT, el pasado 3 de enero, Bolsonaro aseguró que se podría discutir en "el futuro" una posible base militar estadounidense en Brasil dependiendo, dijo, de lo que pueda llegar a acontecer en el mundo. 
"Mi aproximación con EE.UU. es económica, pero puede ser bélica también. Podemos llegar a un acuerdo sobre esta cuestión. No queremos poner un superpoder en América del Sur, pero a mí entender debemos tener una supremacía", señaló el excapitán, de 63 años, al evocar, según él, las "preocupantes" relaciones entre Venezuela y Rusia.
El ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, corroboró la propuesta del presidente y durante una reunión de cancilleres del grupo de Lima, que busca una salida a la situación de Venezuela, confirmó que Bolsonaro no excluía esta posibilidad.
"Tenemos interés en aumentar la cooperación con EE.UU. en todas la áreas", subrayó.
La idea fue aplaudida por el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, que días antes viajó a Brasil para participar en la ceremonia de investidura del excapitán en reserva, con el que mantuvo una reunión bilateral y se comprometió a sellar una estrecha alianza.
Great meeting President @jairbolsonaro to reinforce our shared commitment to democracy, education, prosperity, security, and . Look forward to working together to support those suffering in , , and under the weight of dictatorships.
4.430 personas están hablando de esto
Bolsonaro ha dejado clara la gran admiración que siente por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y lo ha demostrado con iniciativas como la salida de su país del Acuerdo de París –luego se retractó y ahora se desconoce qué pasará–, o el anuncio del traslado de la Embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén, reconociendo así a esta ciudad como capital de Israel. Dos medidas tomadas anteriormente por el mandatario estadounidense. 

Los militares

El anuncio de la base militar norteamericana en territorio brasileño no ha dejado indiferente a la cúpula militar, que ha considerado la propuesta como "innecesaria e inoportuna". Según publica el diario Folha de S.Paulo, citando a una fuente anónima, Bolsonaro, a través de su ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, mandó un mensajepara tranquilizar a las Fuerzas Armadas.
"Acuerdos de ese tipo solo se justifican cuando hay un riesgo de agresión externa capaz de poner en peligro la integridad de la nación", aseguró al diario un militar sin identificarse. "Es el caso del niño débil que llama al amigo fuerte para enfrentarse a los matones de la calle. Estamos lejos de eso", comentó. 
También el ministro de Defensa opinó en una entrevista al diario Valor Económico que el asunto tenía que ser "cuidadosamente evaluado", y afirmó que no veía la razón para una base militar en Brasil. Por el momento, el presidente no se ha manifestado personalmente sobre este asunto.
"La llegada de Bolsonaro al poder fue muy posible debido a un apoyo del 'establishment' militar brasileño que (por innumerables razones) se identifica con la plataforma general de Gobierno de Bolsonaro y, en ese sentido, el Presidente tiene una gran deuda política", comenta a este medio Daniel Rio Tinto, investigador del Centro de Estudios Internacionales CEI-IUL.
Existe una asociación política –explica Tinto– entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas y, por otra, una base electoral conservadora, militar y civil que ve en las Fuerzas Armadas una institución seria que debe ser políticamente relevante.
"Bolsonaro busca una alineación que aparenta ser, al menos por ahora, de deferencia hacia EE.UU., y en particular hacia Trump. En este contexto, probablemente atendió un pedido norteamericano (...) con el propósito de cortejar a Washington y cultivar ese alineamiento con Trump, lo que debe haber sido visto con buenos ojos" por EE.UU", asevera el investigador, quien cree que el presidente "debe haberse sentido presionado para echarse hacia atrás en su oferta".
Según Tinto, "es un primer ejemplo de situaciones donde existe un conflicto entre una retórica nacionalista, un deseo pragmático de alineamiento en términos de política exterior y la actuación de factores limitantes en política interna de Brasil". "Pienso que veremos más ejemplos así en el futuro", añade.

Bases de EE.UU.  

EE.UU. tiene 800 bases en cerca de 80 países, varias de ellas en América del Sur. Los estadounidense han estado también presentes en Colombia apoyando al gobierno en su combate contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC). En 1999, EE.UU. cerró la base que tenían en Panamá y en Ecuador la mantuvo hasta 2009.
"No existe una razón específica para que EE.UU. tenga una base en Brasil. Son razones estratégicas a largo plazo, más abstractas como, por ejemplo, aumentar la presencia estadounidense en América del Sur y en el Atlántico Sur", comenta el investigador, quien agrega que "aunque muchos puedan pensar que el objetivo es lidiar con Venezuela, no es el caso y no sería necesario".
Marta Miera

lunes, 7 de enero de 2019

Gravísimo! Avanza la base militar de EEUU en Brasil



Página/12

El historiador y politólogo estadounidense Chalmers Johnson definió a su país como “un imperio de bases”. Sabía de qué estaba hablando, porque su crítica al imperialismo y su brazo militar –las más de mil bases diseminadas por todo el mundo– fue madurando lentamente en su conciencia. Había sido un oficial de la Marina durante la Guerra de Corea y analista de la CIA entre 1967 y 1973. Asqueado por lo que le tocó ver se convirtió en un implacable crítico del imperialismo norteamericano. Según Johnson, con sus bases éste no sólo sembraba caos, destrucción y muerte allende las fronteras estadounidenses sino que carcomía los fundamentos sobre los cuales se había construido la república en su país.
Si Jair Bolsonaro o algunos de sus más cercanos asesores hubiesen leído la profusa obra de Johnson no habrían tenido la pésima idea de ofrecer a la Casa Blanca las facilidades para instalar una base militar estadounidense en territorio brasileño. Obviamente que la presencia del Secretario de Estado Mike Pompeo en la toma de posesión de Bolsonaro no fue en vano. Entusiasmado por los lazos de amistad que invariablemente manifiestan los diplomáticos de EE.UU. con cualquier país que visiten Bolsonaro dijo poco después que “estamos preocupados con nuestra seguridad, nuestra soberanía, y tengo al pueblo norteamericano como amigo”. Y en una entrevista concedida al canal SBT, dijo que “la cuestión física” (o sea, la ubicación territorial de la base) “puede ser hasta simbólica. Hoy en día, el poderío de las fuerzas armadas norteamericanas, chinas, soviéticas (¡Sic!), alcanza el mundo todo independientemente de las bases.”
Varias equivocaciones y un lapsus memorable. La primera: pensar que las bases pueden funcionar sin asentamiento territorial, equipamiento de combustible, líneas de abastecimientos varios y sistemas de información satelital altamente desarrollados. No es un tema simbólico sino brutalmente material. Segunda equivocación: ignorar que una vez que una base estadounidense se instala en un país es casi imposible hacer que se retire. Tanto Japón como Alemania hace décadas que vienen insistiendo en acabar con la presencia de algunas bases en sus territorios sin el menor resultado. Lo de Rafael Correa, al obligar al Pentágono a abandonar la base de Manta, fue una verdadera hazaña. La tercera: que la normativa que suele imponer Washington para “legalizar” la presencia de sus bases significa un radical recorte de la soberanía nacional porque ningún cargamento que entre o salga de su base puede ser inspeccionado por las autoridades del país anfitrión y cualquier delito cometido por sus tropas sólo podrá ser juzgado en los tribunales estadounidenses. Esto quedó estipulado en el tratado Uribe-Obama que se firmó para dotar de siete bases militares a EE.UU. en Colombia. Lo mismo ocurrirá en el caso brasileño.
Hay que recordar que durante los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff Washington insistió en instalar una base en Alcántara, en el estratégico extremo del promontorio nordestino que es el punto más próximo entre América y África. Ambos gobernantes brasileños se negaron. Ahora la Casa Blanca podría lograrlo, aunque se sospecha que dada la campaña de Trump para utilizar a Colombia, Brasil y Argentina para acosar a Venezuela la eventual base podría establecerse en la frontera noramazónica para, desde allí, lanzar incursiones militares contra el gobierno bolivariano. O, peor aún, podría ser que a Trump se le concedan dos bases y no sólo una. Pésima noticia para Brasil y Latinoamérica, pero nada sorprendente cuando se repara en la mentalidad de guerra fría que perturba el sueño de Bolsonaro, todavía preocupado por la proyección del “poderío soviético” y sus efectos sobre el Brasil. Un lapsus memorable en un continente donde lo real maravilloso a veces adquiere tonalidades ominosas y estremecedoras.


Leer más: Pompeo dijo que Bolsonaro le ofreció a Estados Unidos una base militar en Brasil (Télam)



jueves, 27 de diciembre de 2018

Seminario "Geopolítica del siglo XXI: América Latina en disputa"






Se lanzan la Especialización y el Curso Internacional "Estado, Gobierno y Democracia", de CLACSO, dirigidos por Juan Carlos Monedero.

En ese marco, se dictará el seminario "Geopolítica del siglo XXI: América Latina en disputa"

Profesores coordinadores: Leandro Morgenfeld y Marco A. Gandásegui, hijo (Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos, y Universidad de Buenos Aires, Argentina y Universidad de Panamá, Panamá)
Resumen: El proceso de transición hegemónica, declinación estadounidense y ascenso de China plantea una serie de interrogantes geopolíticos, geoestratégicos y geoeconómicos. Este seminario se estructurará en torno a la siguiente pregunta: ¿Cómo afectan a América latina y el Caribe los cambios que se están generando en el sistema-mundo capitalista en el cual está inserta la región desde hace medio milenio? La disputa entre distintos polos de poder por América Latina y el Caribe condiciona a los Estados, los gobiernos, las democracias y los recientes procesos de coordinación y cooperación política e integración regional. La Administración Trump reivindica la Doctrina Monroe y se dispone a recuperar el terreno perdido en lo que despectivamente denominan su “patio trasero”, intentando morigerar la creciente presencia china y rusa y debilitar a organismos regionales como la UNASUR, la CELAC o el ALBA. ¿Cuáles son, para los Estados, los gobiernos y las democracias, los actuales desafíos para desplegar una inserción internacional y una política exterior latinoamericana más autónomas y menos alineadas con Washington?

Info e inscripciones: ACÁ

domingo, 16 de diciembre de 2018

Entrevista "La teoría de la dependencia, 50 años después"


CLACSO TV

Leandro Morgenfeld (Universidad de Buenos Aires, Argentina) entrevistó a Claudio Katz (Universidad de Buenos Aires, Argentina) en el marco del panel "La teoría de la dependencia, 50 años después" realizado en #CLACSO2018.

Videos Foro Especial Hegemonía Global en Disputa (#CLACSO2018)



CLACSO TV

Panel de Cierre: ¿Qué hacer? Hacia la construcción de una cooperación internacional alternativa. 

Panelistas:
Cinzia Arruzza - New School for Social Research, Estados Unidos - Italia
David Choquehuanca - Ex Ministro de Relaciones Exteriores, Secretario General del Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Bolivia
Larry Cohen - Asesor Senior Campaña Presidencial Bernie 2016 y Presidente del Directorio de “Our Revolution”, Estados Unidos
María Eugenia Rodriguez Palop - Universidad Carlos III de Madrid, España
Martín Guzmán - Universidad de Columbia, Estados Unidos - Argentina

Moderó: Leandro Morgenfeld - Universidad de Buenos Aires, Argentina

--------------------------------------------------



Conferencia Magistral: Una mirada crítica sobre la hegemonía intelectual del neoliberalismo

Conferencista Anwar Shaikh - New School for Social Research, Estados Unidos - Pakistán

Moderó: Cecilia Nahón - Ex Embajadora de la Argentina en Estados Unidos, Argentina

---------------------------------------------------------------




Mesa Redonda: ¿Crisis de la globalización? Guerras comerciales, desregulación financiera, desigualdad y futuro del trabajo 

Panelistas:
Axel Kicillof - Diputado Nacional, ex Ministro de Economía, Argentina
Mark Weisbrot - Center for Economic and Policy Research, Estados Unidos
Monica Esmeralda Bruckmann Maynetto - Universidade do Estado do Río de Janeiro, Brasil
Todd Tucker - Roosevelt Institute, Estados Unidos

Moderó: Estefanía Pozzo - El Cronista, Argentina



Cumbre Conservadora de las Américas: dichos e impacto









Por Ava Gómez Daza y Silvina Romano | CELAG | 


El pasado 8 de diciembre se realizó en Foz de Iguazú (Brasil) la primera Cumbre Conservadora de las Américas, que reunió a varios representantes de la derecha y la extrema derecha de la región. El encuentro, que pasó desapercibido en la prensa internacional, fue producto de la convocatoria realizada por Eduardo Bolsonaro –diputado del Partido Social Liberal (PSL)– y apoyada por el electo presidente Jair Bolsonaro (padre del convocante), quien apareció en la cumbre por medio de una videollamada.

Entre otros periodistas y académicos que intercambiaron perspectivas sobre cultura, política, seguridad y economía[i], participaron José Antonio Kast[ii](exdiputado chileno, creador del movimiento político Acción Republicana); la senadora María Fernanda Cabal, del partido Centro Democrático; Fidel Zavala (senador paraguayo del Partido Patria Querida); Orlando Gutiérrez (representante de los exilados cubanos en Estados Unidos); así como los venezolanos Roderick Navarro y Eduardo Bittar (del grupo Rumbo Libertad).

Auspiciada por la Fundación Índigo de Políticas Públicas –asociada al PSL– y el Centro de Estudios en Seguridad, sus objetivos fueron: 1) posicionarse como un espacio de encuentro de sectores afines a la derecha en las Américas y 2) restarle valor al Foro de Sao Paulo. A pesar de que su repercusión pública fue escasa, esta cumbre marcó un precedente de voluntad unitaria de una facción política que se posiciona abiertamente en el extremo ideológico de la derecha que combate la defensa de la igualdad y los derechos humanos.

Estas posturas, que comenzaron a salir a la superficie del debate público en los últimos procesos electorales de la región y que fueron desoídas por extremistas -y reducidas inicialmente a lo anecdótico, lo folclórico e incluso lo ridículo- están empezando ya no sólo a encontrar espacios de exposición pública, sino a ser parte de una identidad internacional que se reconoce combativa del marxismo cultural, la ideología de género, el lobby gay, la inmigración ilegal (más recientemente el Pacto Mundial por la Migración de la ONU) y los gobiernos dictatoriales de Nicaragua, Venezuela y Cuba.
De las declaraciones a los hechos

El discurso oficial de la cumbre –solo edulcorado, a propósito, por la pedida de mano de Eduardo Bolsonaro a su novia en plena exposición– marca una línea clara de intervención en Venezuela, Nicaragua y Cuba: “hay que derrocar las dictaduras”, coinciden los ponentes; señala las políticas redistributivas como laesclavitud moderna y al Estado garante como un Estado gigante que sólo puede generar víctimas en las clases sociales más empobrecidas. Esta particular lucha tiene la fuerza de la unidad conservadora, que para ellos no es una coincidencia, sino una diocidencia, es decir, una suerte de milagro de dios para librar a Latinoamérica del comunismo.

La expresión abierta y sin tapujos de propuestas tan radicales que rayan en lo surrealista parte de la perspectiva de que la unión regional, bajo el liderazgo de Jair Bolsonaro, puede desatar el enjuiciamiento de los gobiernos que consideran dictatoriales, sus enemigos. Los asistentes ven en el liderazgo de Bolsonaro –padre– una oportunidad para dar un giro de timón en la región hacia la constitución de un nuevo orden de principios alineados al conservadurismo que juzgue los regímenes a los que se enfrenta.

Entre las consignas que circularon por el evento, destaca la de “exterminar” la izquierda, reiterada por el hijo de Bolsonaro y confirmada por el filósofo y astrólogo Olavo de Carvalho, quien afirmó que con la izquierda “hay que hacer lo mismo que hicieron los españoles con los aztecas”. Estas frases, que parecen pura provocación y alusión a lo políticamente incorrecto, tienen eco en otras declaraciones que sí pueden tener incidencia en procesos concretos en América Latina. El filósofo cubano Orlando Gutiérrez, del núcleo anticastrista de Miami, aseguró que “el comunismo es la muerte” a lo que Eduardo Bolsonaro respondió que el Gobierno de Brasil hará “todo lo posible para restablecer la libertad en Cuba”. Algo similar sucedió con las declaraciones del venezolano “exiliado” en Brasil, Roderick Navarro (del grupo Rumbo Libertad), convocando a Brasil a romper las relaciones con Nicolás Maduro, porque “la izquierda es la barbarie”[iii].
Los dichos y el potencial de las derechas

Lo dicho por estos “expertos” pone de relieve el lugar que buscaría ocupar el próximo Gobierno de Brasil, no sólo en la política sino en la geopolítica regional, apoyado por sectores vinculados a la militarización y el recorte de derechos económicos, sociales y políticos, sumado al acercamiento a grupos de derecha y fuerzas de seguridad de EE. UU. Un indicador del tipo de región que podría configurarse son los invitados al panel sobre seguridad de la Cumbre, cuya pertenencia institucional y trayectorias políticas muestran el modo de operar de la derecha en el ámbito de la “seguridad”, siendo preocupante la posibilidad de que logren unificarse en prácticas, más allá de las declaraciones –de cara, por ejemplo, a la delicada situación de Venezuela-.

Encabezó la lista Leonardo Giardin de Souza (promotor de Justicia del Ministerio Público de Rio Grande do Sul) coautor del libro “Bandidolatría y democidio: ensayos sobre garantismo penal y la criminalidad en Brasil” donde se explica cómo el aumento de la criminalidad ha sido favorecido por el Estado Brasileño (del PT), la academia y la teología de la liberación[iv]; Fidel Zavala, senador paraguayo, cuya principal hazaña fue el haber sido secuestrado en 2009 por un grupo guerrillero de izquierda (Ejército del Pueblo Paraguayo) y cuya existencia como tal no se corrobora más que en las noticias, pero que fue una de las excusas para la masacre de campesinos en Curuguaty y causal del golpe a Lugo[v]; el General colombiano Jorge Jerez Cuellar, que en plenas negociaciones de Paz en 2016 declaró que “el ejército colombiano le ganó a las FARC “porque nosotros somos los que vamos a quedar con los uniformes y con los fusiles, las armas de la república”[vi]; Alvaro Uribe (video conferencia), expresidente de Colombia, protagonista estelar del Plan Colombia pautado desde EE. UU., que no logró acabar con el narcotráfico pero se destacó por los abusos a los derechos humanos y la destrucción de las condiciones de vida y el tejido social en las comunidades afectadas por el Plan[vii]; Fernando Destito Francischini, delegado de la Policía Federal y diputado federal por el PSL/PR, acusado de financiar fake news para la campaña a favor de Bolsonaro[viii]
¿Derecha versus derecha?

Algunos ponentes se centraron en criticar a aquellos gobiernos que, desde la derecha, han decepcionado los enfoques de política que defienden. Es el caso de José Antonio Kast, en cuya exposición se mostró duramente crítico con el Gobierno de su otrora aliado Sebastián Piñera. Acusó al actual presidente de Chile de ceder ante la izquierda en su política de valores, apelando a la promulgación de la Ley de Identidad de Género en La Moneda; para Kast este gesto demuestra que la izquierda sigue ganando la agenda. La exigencia de “más mano dura”, incluso en un campo ideológico que ya juega con esta baza, es un reflejo del cambio de época incluso para la antigua derecha regional.
Proyección de la derecha de EE. UU.

La derecha estadounidense celebró la reunión, una suerte de “Cumbre de las Américas” abiertamente conservadora, algo que ni la dinastía Bush hubiera imaginado. El blog del exasesor de campaña de Trump y líder incipiente de la derecha internacional, Stephen Bannon, repitió satisfecho la “obligación” asumida por el próximo Gobierno brasileño, de “apoyar a grupos antiizquierda a lo largo del continente”, así como la promesa de “no abandonar al pueblo cubano”[ix].

Estas ideas no son sostenidas de modo aislado por personajes como Bannon. Buena parte del sustento filosófico bolsonariano es provisto por The Inter American Institute for Philosophy, una fundación que opera desde EE. UU., por el momento de perfil mediocre,[x] pero ahora con mayor visibilidad y proyección. Es liderada por el asesor y gurú de Bolsonaro, Olavo de Carvalho, quien vive en EE. UU. y se vincula, entre otros, con el Hudson Institute, la Fundación Atlas y la America’s Future Foundation. Destaca de las tres la Fundación Atlas, con un activo rol en el proceso del golpe contra Dilma Rousseff, a través de sus vínculos con think tanks y fundaciones brasileñas[xi]. Otro integrante de dicho instituto es Roberto Micheletti, presentado como “expresidente de Honduras”, que asumió el cargo como resultado de una crisis constitucional debido al intento de Manuel Zelaya de cambiar ilegalmente la Constitución”[xii]. Así, en este tipo de fundaciones, uno de los artífices del golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya es presentado como el salvador del Estado de Derecho en Honduras. Este perfil de Micheletti coincide con la línea de estudios del mismo Instituto, donde destaca el abordaje del Foro de San Pablo, caracterizado como la “organización comunista más ambiciosa y poderosa de América Latina en las últimas décadas”[xiii]. Bajo el paraguas de la ley y el gobierno se denuncia al marxismo cultural[xiv], se discute la teoría de la evolución de Darwin, se condena la lucha por los derechos de gays y lesbianas, y la educación sexual[xv].

Este tipo de ideas, en algún momento consideradas como abiertamente caducas o al menos pasadas de moda, han vuelto a tener visibilidad en los últimos años a través de consignas de campaña electoral, oposiciones a proyectos de ley, y un cada vez mayor protagonismo de organizaciones conservadoras y religiosas en diversos países de la región. Ahora encuentran una suerte de corolario en esta Cumbre Conservadora de Foz de Iguazú. Si bien el evento se caracterizó por cierta informalidad y falta de organización, así como su escasa repercusión mediática, es un punto de partida para una potencial unión de las derechas a nivel formal (más allá de los lazos históricos) que puede tener impacto en la geopolítica regional (por ejemplo, vía el incremento de la securitización-militarización) y en el apoyo “desde arriba” a una mayor proliferación de partidos y organizaciones de derecha a nivel continental.

La próxima edición de este foro se realizará en Cuba, entre los días 15 y 17 de julio de 2019. Se estima que, con Bolsonaro presidente y erigido en el representante de este nuevo movimiento integrador (o desintegrador) de la región, el foro irá adquiriendo más fortaleza, mientras los espacios progresistas siguen en un franco retroceso.



[i] http://www.cupulaconservadora.com.br/

[ii] https://www.youtube.com/watch?v=ZOwaJDG-gOI

[iii] https://brasil.elpais.com/brasil/2018/12/08/politica/1544308707_584980.html

[iv] http://lorotaspoliticaseverdades.blogspot.com/2017/06/prefacio-do-livro-bandidolatria-e.html

[v] https://www.alainet.org/es/articulo/173439

[vi] http://caracol.com.co/emisora/2016/09/09/manizales/1473428270_096814.html

[vii] https://www.celag.org/impactos-del-plan-colombia-otro-exito-made-in-america/

[viii] https://lula.com.br/delegado-franchischini-coordenador-da-campanha-de-bolsonaro-financiou-site-de-fake-news/

[ix] https://www.breitbart.com/latin-america/2018/12/10/bolsonaro-brazil-obligation-help-latin-america-fight-communism/

[x] https://theinteramerican.net/

[xi] https://www.celag.org/eeuu-avanza-sobre-el-brasil-de-temer/

[xii] https://theinteramerican.net/fellows/

[xiii] https://theinteramerican.net/the-sao-paulo-forum-the-most-powerful-political-organization-in-latin-america-timeline-1989-2013/

[xiv] https://theinteramerican.net/law-and-government-blog/

[xv] https://theinteramerican.net/dr-judith-reisman-commentary/

La vía Macri de “estar en el mundo”. Por Jorge Halperín

 
Página/12


Imaginemos que en un eventual torneo de habilidades el jurado se empeña a toda costa en darnos algún premio, y encuentra la fórmula: nos cuelga una medalla de lata como los campeones de la masticación de chicle. Y los diarios líderes nos suben al podio y nos sacan la foto triunfal.

Algo parecido explica que Argentina integre el exclusivo club de las potencias mundiales en el G-20, siendo la economía más chica, la que tiene menores intercambios y cuyos habitantes poseen el más débil poder adquisitivo del grupo.

¿Cómo fue posible incorporarnos a ese foro que maneja el 85% de la riqueza mundial y el 75% del comercio? Ocurrió porque, al crearse en 1999, el G7 comenzó siendo un foro de presidentes de bancos centrales y ministros de finanzas del mundo, y se incorporó a nuestro país por ninguna razón ligada a un improbable éxito económico, sino porque en esos momentos, con el menemismo, era un gran tomador de deuda (como desde 2016 volvió a serlo con Cambiemos), y continuaba siendo presentado como el mejor alumno del “Washington consensus”.

Pasaron los años y desde 2008 la economía mundial sufre un colapso. El foro fue sumando a naciones de desarrollo intermedio y complejizando sus alcances. Pero, a pesar del default argentino, se evaluó que excluirnos de aquel espacio replicaría mal en otras naciones similares

Hace poco más de una semana, el presidente Macri sobreactuó en Buenos Aires gestos confianzudos, masticando y paseándose como distraído entre los líderes mundiales, y sacó pecho como miembro de las ligas mayores justo cuando “la economía argentina se fue a la ‘B’” (Guillermo Nielsen).

Aprovechando que el gobierno pobló últimamente la agenda pública de referencias deportivas, podríamos decir que mientras que el Presidente deslizaba lágrimas de orgullo en la imponencia del teatro Colón, la verdad es que los líderes mundiales le llenaron la cara de dedos:

* Días antes de la reunión en Buenos Aires, el presidente de Francia, Emmanuel Macrón, rechazó firmar el acuerdo UE-Mercosur que tanto busca Macri.

* El mandatario argentino metió el sensible tema Malvinas violín en bolsa en su reunión con la premier británica Theresa May.

* Donald Trump, además de hacer hocicar a Mauricio con su vocera intentando comprometerlo en la crítica a las “prácticas depredatorias de China”, le bajó el pulgar a la construcción de centrales nucleares programadas con Rusia y China recordando que de su dedo imperial depende la continuidad del crédito del FMI. Y Argentina mintió oficialmente “problemas de presupuesto” para desactivarlas.

* Apenas concluida la reunión en Buenos Aires, la Comisión Europea hizo saber que volverá a pedir que se apliquen aranceles a la importación de biodiesel proveniente de la Argentina, acusando a nuestro país de subsidiarla. Recuérdese que Argentina encontró en el mercado europeo una salida a sus exportaciones de biodiesel por un valor de U$S 1.500 millones luego de que EE. UU. nos cerrara su mercado.

* Brasil, lejos nuestro principal socio económico, sólo envió a su presidente saliente, un sujeto completamente impopular, semanas después de que su presidente electo, Jair Bolsonaro, diera claras señales de que la relación con Argentina no es prioritaria.

* Más aún, si la guerra comercial entre Estados Unidos y China no se aplaca, los orientales llevarán la peor parte, y ello podría castigar las exportaciones argentinas de soja.

Claramente, Macri fue el anfitrión pasivo del encuentro. La vía Macri de “estar en el mundo” es hacerlo a contramano, abrir de par en par nuestra economía en un planeta que todos se amurallan para proteger sus producciones locales. Y obtiene a cambio tristes propinas: el acuerdo para venderle cerezas a China, la ampliación del swap de monedas con Pekin, al que cuando era oposición calificaba de “billetes de colores”, y las selfies con Trump, Xi Jinping y Putin.

Todos sabían que el G-20 en Buenos Aires no tendría avances en medio de la agresiva guerra comercial de las dos superpotencias, y en un ambiente en que el proteccionismo se expandió como virus entre los países líderes. En junio había concluído la reunión del G7 (sólo las potencias) en Canadá en medio de desplantes de Donald Trump y peleas con Angela Merkel, que vende muchos más autos a EE.UU que los despachos que van en la dirección opuesta, y también de choques con el anfitrión Pierre Trudeau, que consideró “demencial” la suba de aranceles a ciertos metales por parte de Washington.

Pero, 9.000 kilómetros al sur, las cosas se miran con otra lente. Asi como la vicepresidenta Michetti aclaró en las últimas horas que las promesas de la campaña presidencial de Macri no eran para ser cumplidas, las declaraciones y los gestos del presidente no deben vincularse con la realidad real. En un gobierno de Cambiemos que no permite que los hechos concretos fastidien su relato, seguramente las lágrimas de Macri no eran por los fracasos de este G-20, que ni siquiera pudo incluir en su comunicado final un párrafo contra el proteccionismo, como lo hizo dos años atrás el G-20 reunido en Hamburgo.

Daba la impresión de un llanto de alivio, luego de las muchas tensiones que precedieron al cónclave (los problemas de inseguridad previos que rodearon a la frustrada superfinal en la cancha de River y que lo llevaron a exigir la renuncia del secretario de seguridad de la ciudad; los desplantes del presidente norteamericano; los cuestionamientos de la prensa mundial a la presencia argentina en G-20 y la incertidumbre sobre el alcance de las manifestaciones que cuestionarían la cumbre, que llevó a militarizar la ciudad y pedir a los porteños que se fueran lejos).

Tal vez las lágrimas sólo surgían por el modesto orgullo de Macri como organizador de eventos que, si se pasa por alto la seguidilla de papelones a la vista del mundo, tal vez califique para el Rotary Internacional.

Mientras tanto, el resultado fue más contundente que la super final River-Boca: G-20-Argentina cero.