lunes, 21 de octubre de 2019

V Conferencia de Estudios Estratégicos “Geopolíticas en conflictos y un orden internacional en transición”

 

 
CLACSO
 
19 al 25 de octubre, La Habana - Cuba
 
 
Más de 20 actividades académicas,
propuestas culturales y espacios de trabajo
 
 
CLACSO organiza una serie de actividades a 60 años de la Revolución Cubana, para conmemorar e interpretar los múltiples legados de la Revolución, de su presente y su futuro.
 
 
SÁBADO 19 Y DOMINGO 20 DE OCTUBRE

100º Reunión del Comité Directivo de CLACSO
Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García" (ISRI)
 
 
LUNES 21 DE OCTUBRE
 
Foro “Cuba en Revolución: 60 años de transformaciones”
9:00 a 18:00 hs. 
Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” (ISRI)
- Presentación del libro "Cuba en Revolución: miradas en torno a sus 60 aniversario"
- Presentación de la Biblioteca en acceso abierto "Cuba en Revolución"  
- Presentación de la película "Cuba/60. Vidas en Revolución" coproducida por CLACSO y la Oficina regional México, Centroamérica y el Caribe Rosa Luxemburg Stiftung 

Actividad cultural  y presentación del libro "Hombre del silencio" de Ramón Labañino
18:30 a 20:30 hs.
Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba - ANEC

III Taller "Identidad, Cultura y Juventud" Perspectivas analíticas y retos a la transformación social
Del 21 al 25 de octubre - 9:00 a 15:00 hs.
Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”
Participa el Grupo de Trabajo Juventudes e infancias
 
 
LUNES 21 AL VIERNES 25 DE OCTUBRE
ESCUELAS INTERNACIONALES DE POSGRADO
 
 
» III Escuela Internacional de Posgrado - Paradigmas Críticos de la Emancipación en el Caribe y América Latina
»
III Escuela Internacional de Posgrado - Mas allá del Decenio Internacional de los pueblos Afrodescendientes
»
I Escuela Internacional de Posgrado - Géneros, sexualidades y derechos
»
III Escuela Internacional de Posgrado - José Martí y las alternativas pedagógicas en América Latina y el Caribe
 
 
MARTES 22 DE OCTUBRE
 
 • Simposio CIPS 2019 “Emancipación social y dominación en el contexto latinoamericano y caribeño: contribución desde las ciencias sociales”
9:00 a 12:30 hs.
Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas
 
 
Homenaje a Roberto Fernández Retamar
17:30 a 18:30 hs.
Sala Che Guevara, Casa de las Américas
 
 
Conferencia: Desigualdades de género en América Latina: Avances y desafíos pendientes
16:15 a 16:45 hs.
Centro Internacional de Salud “La Pradera”
 
 
Coloquio Internacional “Geopolítica, proyectos alternativos y solidaridad en el Gran Caribe”
Del 22 al 23 de octubre
Centro de Investigaciones de Política Internacional
Participa el Grupo de Trabajo Estudios sobre Estados Unidos 
 
 
III Coloquio Internacional "Antiimperialismo en América Latina"
Del 22 al 24 de octubre - 8.30 a 18:00 hs.
Casa Fernando Ortíz 
Co-organiza el Grupo de Trabajo Antiimperialismo, democracia y modernización 
 
 
MIÉRCOLES 23 DE OCTUBRE
 
 
V Conferencia de Estudios Estratégicos “Geopolíticas en conflictos y un orden internacional en transición”  
Del 23 al 25 de octubre - 9:00 a 11:00 hs. 
Centro de investigaciones de Política Internacional (CIPI)
Participa el Grupo de Trabajo Estudios sobre Estados Unidos
 
 
 VII Encuentro Internacional “Infancias y Juventudes en América Latina y el Caribe: contextos, experiencias y luchas”
Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas
Participa el Grupo de Trabajo Juventudes e infancias
 
 
Creación de la Red de Estudios Latinoamericanos entre ALAS y CLACSO
9:00 a 16:00 hs.
Sala de la presidencia de Casa de las Américas.
 
 
JUEVES 24 DE OCTUBRE

Reunión de Centros Miembros CLACSO Cuba
14:00 hs.
Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García" (ISRI)
 
 
Conferencia "Ciencias sociales y humanidades en tiempos de revolución"
9:00 a 15:30 hs.
Sede de la SEAP y del Instituto de Literatura y Lingüística
 
 
Espacio Feminista Berta Cáceres
En el marco de la “Escuela internacional de Posgrado Paradigma críticos de la emancipación en el Caribe y América Latina”
16:00 a 17:30 hs.
Instituto de Filosofía
 
clacso.org

jueves, 17 de octubre de 2019

Invitación defensa Tesis Doctoral: imperialismo informal militarizado

Defensa pública de Tesis Doctoral 

Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires 

El viernes  18/10/2019 a las 14hs, en el aula 207, de la sede de Marcelo T. de Alvear 2230 piso 2º de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, se realizará la defensa pública de la tesis doctoral de Luciano Anzelini, titulada: Imperialismo informal militarizado: un estudio de caso sobre las relaciones entre los Estados Unidos y la República Dominicana durante el siglo XX. Director: Dr. Roberto Russell.

Jurados: Marcelo Saguier, Sergio Eissa y Leandro Morgenfeld


lunes, 7 de octubre de 2019

Entrevista a Leandro Morgenfeld en Telesur sobre la relación con Estados Unidos


La política exterior de Macri y su subordinación a EE.UU.




En Profundidad
Telesur, 7 octubre 2019 

Mauricio Macri y Donald Trump en la reunión del G-20 en Argentina. Diciembre de 2018.


Desde su llegada al poder, Mauricio Macri impulsó una política de alineamiento a Estados Unidos con el objetivo de incrementar las exportaciones, obtener créditos a tasas bajas y recibir una lluvia de inversiones. Nada de eso sucedió.


Con el argumento de que Argentina estaba desconectada del mundo, desde su campaña presidencial en 2015, Mauricio Macri sostuvo que había que recuperar las alianzas tradicionales con Estados Unidos y las potencias europeas. Abandonó desde el inicio de su mandato la política que impulsaron los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner que se caracterizó por la integración regional, las relaciones multipolares y la autonomía.



Macri logró en marzo de 2016 que Barack Obama visitara el país, después de 11 años de que ningún presidente de Estados Unidos lo hiciera tras el “No al Alca” y el repudio a George Bush en la ciudad de Mar del Plata en 2005. “Tuvo una muy buena relación durante el gobierno de Obama y apostaba a continuar esa relación con Hillary Clinton, insertar a la Argentina en los tratados de libre comercio que impulsaba en ese entonces Estados Unidos, pagarle a los fondos buitre como lo hizo en 2016, pero cuando ganó Donald Trump tuvo que rearmar otra relación”, explicó en diálogo con TeleSUR Leandro Morgenfeld, historiador, investigador del CONICET y profesor de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Durante la campaña presidencial, en agosto de 2016, Macri explícitamente apoyó la candidatura de Clinton y aseguró que Donald Trump “levanta muros”. Pero después de la victoria del republicano, según el investigador, “Macri mantuvo el vínculo, trató de mostrarse como socio privilegiado de Estados Unidos en América del Sur y de hecho lo fue".

Macri insertó a Argentina en el Foro Económico de Davos, cuando el Presidente no participaba desde hacía la menos 13 años; ofreció a la Argentina como sede de la reunión ministerial anual de la Organización Mundial de Comercio, que fue la primera vez que se hizo en Suramérica; ofreció a la Argentina como sede de la reunión de jefes y jefas de gobierno del G-20 el año pasado; organizó el mini Davos en la Argentina; recibió a Trump. El único país de América Latina y el Caribe que visitó Trump en casi tres años de gobierno fue la Argentina. Es decir, alineó toda la política exterior con la de Estados Unidos, reeditando lo que fueron las relaciones carnales entre Estados Unidos y Argentina en los años 90 con Menem”.

Argentina le dio la espalda a la región. En enero de 2016, después de regresar de un viaje al Foro Económico de Davos, anunció que no viajaría a la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), aunque adujo problemas de salud. Durante ese año, junto a Michel Temer —que asumió la presidencia de Brasil después del impeachment a Dilma Rousseff— y el mandatario paraguayo, Horacio Cartés, impulsaron la expulsión de Venezuela del Mercosur. Desde su llegada a la Presidencia tampoco habilitó las partidas presupuestarias para los legisladores del Parlasur.

En 2019, Macri eliminó por decreto la elección de legisladores del Mercosur a pesar que temas tributarios, penales y electorales no se pueden modificar por esa vía sino que tienen que ser tratados en el Congreso de la Nación. En abril de 2019, después de 11 años, retiró a la Argentina de la UNASUR, organismo que intervino para repudiar el intento de golpe en Ecuador y durante el conflicto entre Colombia y Venezuela en 2010. En un comunicado, la Cancillería Argentina aseguró que la agenda tenía un “alto contenido ideológico”.

Morgenfeld señaló que al expulsar a Venezuela, Macri “hirió de muerte al Mercosur. Y ahora lo quiere transformar en una estructura más flexible, que implicaría romper la unión aduanera. Quiere eliminar la posibilidad que sólo se puedan firmar acuerdos de libre comercio o económicos si todos los países miembro están de acuerdo”.

“Hay un claro ninguneo de cualquier política latinoamericana, salvo que sea la que está alineada con Estados Unidos: el Grupo de Lima, la Alianza del Pacífico, la organización Prosur que acaban de lanzar Sebastián Piñera e Iván Duque y ahí si va el gobierno de Macri porque son las puntas de lanza contra Venezuela”, sostuvo Morgenfeld. Y agregó: “Hay un ninguneo prácticamente absoluto a cualquier perspectiva de integración autónoma latinoamericana”.

Macri también buscó un alineamiento con Estados Unidos en lo referente a Seguridad y Defensa. En octubre de 2016, en un documento del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el organismo advirtió: “El gobierno nacional ha retomado la cooperación para la defensa con los Estados Unidos con el objetivo de “afianzar las relaciones” que se encontraban congeladas desde febrero de 2011, cuando la Argentina incautó material de inteligencia no declarado en un avión militar norteamericano. Desde el 10 de diciembre, al menos 35 funcionarios de alto nivel de ese país visitaron la Argentina, la mayor parte de ellos se reunió con sus pares del Ministerio de Defensa y del Ministerio de Seguridad”. Funcionarios del gobierno también mantuvieron reuniones con la subsecretaria adjunta de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental, Rebecca Chávez.

En junio de 2016 visitó el país el almirante Kurt W. Tidd, comandante del Comando Sur de ese país. “Tidd es un férreo impulsor de la intervención de los militares en la seguridad interna y su presencia revela la dimensión estratégica que posee a nivel regional el debilitamiento del principio de demarcación. En efecto, el Comando Sur es la agencia responsable de difundir en América Latina la doctrina de las “nuevas amenazas”. Aunque en Estados Unidos existen impedimentos legales a la participación de los militares en la seguridad interna, su política hacia la región propone lo contrario”, sostuvo el CELS. El Ministerio de Seguridad firmó diversos acuerdos con Estados Unidos.

En junio de este año, el jefe del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, el almirante Craig Faller, se reunió con el ministro Oscar Aguad y la cúpula de Defensa. Faller ofreció el envío de aviones y vehículos blindados de Estados Unidos para las Fuerzas Armadas, y planteó de la preocupación de Washington sobre la situación de Venezuela y el avance de China en la región.

Morgenfeld explicó: “Se produjo una creciente penetración de las fuerzas armadas, de los organismos de inteligencia de Estados Unidos en Argentina de múltiples formas. Utilizan la excusa del combate al terrorismo para apalancar, para apoyar los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, no solo atacar a Venezuela sino boicotear cualquier acuerdo multilateral negociado con Irán. En el orden de Seguridad y Defensa hay una clara sesión de soberanía por parte de Argentina y de alineamiento con Estados Unidos”.

El sometimiento a Estados Unidos no trajo réditos económicos para el país. “La política exterior de Macri nos iba a reinsertar en el mundo: iba a traer inversión extranjera, Argentina iba a poder tomar crédito a tasas bajas y, sobre todo, se iba a transformar en el supermercado del mundo, iba a ampliar las exportaciones. En las tres cosas, en los términos de los objetivos de Macri, la política fue un fracaso total. La lluvia de inversiones nunca llegó, más bien fue una enorme sequía; Argentina tuvo un acceso al crédito en términos de los intereses de los acreedores extranjeros. Gastamos unos 15.000 millones de dólares en pagarle todo lo que exigían los fondos buitres, desfinanciando a la Argentina. El gobierno de Macri se endeudó a lo loco a tasas muy altas hasta el momento en el que estalló la corrida de 2018, no tuvo más acceso al crédito privado y tuvo que recurrir al megasalvataje del FMI, el más grande de la historia de cualquier país del mundo por 57.000 millones de dólares. Es decir, se megaendeudó en 160.000 millones de dólares sin que eso se viera en obras de infraestructura, en crecimiento económico ni en ningún indicador económico social positivo”.

En lo que refiere al intercambio comercial, un informe editado por el Grupo de Trabajo Integración y Unidad Latinoamericana del Consejo Latinoamericano en Ciencias Sociales (CLACSO), Julián Kan señaló: “Si bien hubo un incremento de las exportaciones argentinas a Estados Unidos durante 2016, quizás como premio por el acercamiento, continuaron las disputas comerciales habituales, por ejemplo los limones. Con Trump se prohibió el ingreso de limones que un año después fue destrabado. No obstante, no tiene un impacto significativo para el comercio argentino ya que implica entre 30 y 50 millones de dólares. Por el contrario, sí hay incidencias en la exportación de Biodiesel que implican comercio por 1.200 millones de dólares y donde hubo trabas de parte Washington. También se lanzaron amenazas de aranceles en acero y aluminio, pero las negociaciones lograron frenarlo, a cambio de concesiones en importaciones de cerdo de Estados Unidos. Se logró la vuelta de la exportación de carnes argentinas pero ésta se venía ordenando desde hace años mediante un reclamo ganado en la OMC por el gobierno anterior”.



“El comercio exterior profundizó el déficit de la balanza comercial. La suba de las exportaciones (objetivo de la nueva etapa) entre 2016 y fines de 2018 fue escasa, si se tiene en cuenta la devaluación y la quita de retenciones a las exportaciones agropecuarias. Hubo una suba de las importaciones (productos industriales, autopartes y vehículos, bienes de capital y combustible), producto de la baja de aranceles y la quita de licencias no automáticas. El déficit de la balanza comercial es notable. En todo el período 2016 tuvo algo de superávit, 2.124 millones de dólares, mientras que 2017 tuvo déficit de 8.471 millones de dólares y 2018 de 3.800 millones de dólares. Recién en septiembre de 2018 hubo superávit luego de 20 meses, producto de la devaluación de agosto que trajo una fuerte caída de las importaciones, no obstante la tendencia al déficit continúa. Los intercambios comerciales interanuales comparados entre 2017 y 2018 señalan la crisis del comercio exterior argentino: en septiembre un 13 por ciento inferior, en octubre un 9,5 por ciento inferior, en noviembre un 10 por ciento inferior, en diciembre un 7,5 por ciento inferior, manteniendo los principales destinos de las exportaciones se mantuvieron sin grandes alteraciones”, escribió Kan.

En definitiva, Argentina abandonó por completo la política de integración regional por una de alineamiento con Estados Unidos que sólo llevó a una pérdida de soberanía en distintos ámbitos sin ningún tipo de beneficio para el país.

domingo, 6 de octubre de 2019

Entrevista con Leandro Morgenfeld: Ucraniagate, destitución de Trump, Rusia, China y el lobby de Facebook

Entrevista con Leandro Morgenfeld: Ucraniagate, destitución de Trump, Rusia, China y el lobby de Facebook


El Economista
6 de octubre, 2019

Autor de varios libros que tiene a Estados Unidos como protagonista desde “Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas (1880-1955), pasando por “Mr. President. De Roosevelt a Trump: las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina (Ed. Octubre, 2018)” y co-editor de “Estados Unidos contra el mundo. Trump y la nueva geopolítica (Siglo XXI-CLACSO, 2018)”, en esta entrevista con El Economista, el historiador e investigador del CONICET, Leandro Morgenfeld, desenreda la trama política detrás del impeachment a Donald Trump, el impacto de la campaña 2020 en América Latina, la alianza en Medio Oriente y el ruido que hay en Silicon Valley.

Avanza la investigación por el Ucraniagate. ¿Podrán los demócratas concretar un juicio político contra Trump, teniendo en cuenta que requiere de una serie de instancias y decisiones poco probables?

Sí, el juicio puede avanzar pero es poco probable que esto derive en una destitución de Trump. Hubo muchas divisiones internas entre los demócratas sobre si iniciar o no el juicio político contra el presidente, la gran mayoría decidió finalmente iniciarlo no por algunos de los casos que se barajan desde que asumió sino por esta presión que ejerció sobre el mandatario ucraniano para que avanzara con una investigación con el que hasta ahora parece su principal rival político en la interna demócrata, Joe Biden. Pero acá hay que explicar como sigue el sistema. Para iniciar el juicio político se puede resolver con mayoría simple de la Cámara de Representantes, que es Diputados, o sea con 218 de los 435 representantes se inicia el juicio y los demócratas son bastantes más que esos. Lo segundo es que la Cámara que juzga es la de Senadores, ahí son minoría los demócratas y además, para eventualmente destituirlo, algo que no ocurrió nunca en la historia, necesitás dos tercios de los senadores. Tendrían que darse vuelta 20 senadores republicanos, lo cual es absolutamente improbable. Solo le ocurrió a Nixon, que cuando le retiró el apoyo su partido, renunció porque pensaba que iba a perder ese juicio político. Pero en el último caso más resonante, el de Bill Clinton en los 90, la Cámara de Senadores no votó su destitución. Esto igualmente, va a modificar el escenario de la interna demócrata, porque en el escándalo, si bien el que está en el ojo de la tormenta es Trump, salpica al hijo de Biden (Hunter), por lo tanto esto va a mejorar las posibilidades de la principal rival que hoy tiene, Elizabeth Warren, la senadora por Massachusetts. A esto se suma el infarto que tuvo esta semana Bernie Sanders, que va tercero en las encuestas.


El Ucraniagate se originó en una denuncia realizada en agosto por un integrante de los servicios secretos, del que se desconoce su identidad. Días atrás, Trump tuiteó: “Como todos los estadounidenses, merezco conocer a mi acusador”.

Sí, la denuncia fue realizada por un miembro de los servicios secretos que de acuerdo a los elementos de rutina él tiene que denunciar cualquier posibilidad de abuso de poder o de acción ilegal por parte, en este caso, del presidente y estas denuncias son acorde al protocolo, anónimas. No solo es anónima el contenido de la denuncia sino también todas las operaciones para que esa conversación accediera la menor cantidad de gente. Ese tuit de Trump no tiene ningún asidero de acuerdo a la propia reglamentación del servicio de inteligencia. Otra cosa podría ser si se refiere a quién filtró esto a la prensa, pero eso es habitual que se hagan operaciones con la prensa de uno y otro lado, y el propio gabinete de Trump desde que asumió filtran distintas cosas a los medios y es parte de las herramientas de la lucha política interna. Es bastante difícil que se conozca la identidad del acusador y eso no cambia en nada el proceso.




Es año electoral en EE.UU., así que todas las energías y focos estarán puestos en la campaña. Pero también es cierto que la política exterior es uno de los espacios preferidos para dirimir la batalla presidencial. ¿Qué papel está jugando EE.UU. en América Latina?



América Latina no suele tener un rol tan determinante en la campaña aunque sí lo tuvo en la última en un sentido negativo: Trump eligió estigmatizar a la población inmigrante latina especialmente la centroamericana y del Caribe, y fue el eje desde el cual lanzó su candidatura presidencial a mediados de 2015. A esto se suma esta predica casi propia de la Guerra Fría que tiene, en poner a Cuba, Venezuela y Nicaragua como el eje del mal al que hay que vencer. Pero eso lo hace básicamente para ganar en un estado clave que es el de Florida, que es uno de los 10 o 12 estados que oscilan entre demócratas y republicanos y son los que finalmente deciden la elección porque son los que vuelcan para un lado o para el otro el voto en el Colegio electoral en elecciones que son indirectas. Trump lo supo utilizar a esto en 2016, por ejemplo, antes estaba a favor de la distensión con Cuba y después adoptó una política muy dura para ganar el sector del público de Marco Rubio, que es el senador ultra conservador anti-cubano de Florida. Por otro lado, utiliza todo el tema de la inmigración para abroquelar el voto de todos los que están descontentos, ya sea por las políticas económicas de concentración de ingresos, de desindustrialización, de deslocalización de las fábricas desde EE.UU. primero hacia México y luego a China, y canaliza ese descontento hacia los que vienen de afuera .La población latina tiene un peso demográfico cada vez más importante al ser la primera minoría
También hay que tener en cuenta que muchos de los aliados de Trump en América Latina hoy están en problemas, no solamente el caso de Argentina con el sacudón que significaron las PASO sino que está pasando también esto en Perú, con la crisis de Lenin Moreno en Ecuador, todos los problemas que tiene Bolsonaro en Brasil, es decir, ese ciclo de gobiernos que imaginaban alineado con Estados Unidos no se está consolidando.

¿Cómo ve los cambios continuos de gabinete en el Gobierno de Trump, ya son parte de su forma de gestionar o dan cuenta de las inconsistencias y desacuerdos, sobre todo en política exterior?

Sí, tuvo muchísimos cambios de gabinete desde que asumió el 20 de enero de 2017, y dan cuenta de dos cosas. Primero que el Gobierno de Trump expresa a distintos sectores, es decir, la clase dominante en EE.UU. está fragmentada entre los sectores globalistas que son los que venían gobernando con matices hasta la elección de Trump, los sectores americanistas, y los nacionalistas vinculados más a la producción para el mercado interno. Trump expresa la alianza de estos últimos dos sectores aunque en su equipo hubo de los tres, y por eso hay intensas disputas entre sí, que se ven con los cambios de nombres. Por otra parte, la propia forma de conducción personalista de Trump y su mecanismo de legitimidad política, donde él se pone siempre en el centro y promueve el permanente cambio de su elenco ministerial.




La geopolítica mundial parece estar en un nuevo punto de inflexión, con potencias presionando y en ascenso en plena batalla de desarrollo tecnológico y militar, compitiendo por mercados, recursos, etc., al tiempo que EE. UU. pierde hegemonía. ¿Cuál es tu visión de este nuevo escenario?



Efectivamente estamos ante un proceso de transición hegemónica, hoy existe casi un consenso de que Estados Unidos está en un proceso de declinación de la hegemonía que supo ostentar en la posguerra y sobre todo después del final de la Guerra Fría. Esto nos permite ver una competencia con China en primer lugar, pero también con Rusia, en términos de desarrollo tecnológico, militar, económico, financiero, monetario y también político-ideológico, de hecho la elección de Trump es una señal de cambio en la geopolítica mundial con una estrategia de reposicionamiento de EE.UU. por parte de Trump que choca con los sectores globalistas. Este escenario en el cual estamos viendo esta batalla contra China, que ya venía por parte de Obama, con otra estrategia más cercana a establecer mega acuerdos de libre comercio para cercar a China, Trump en cambio va a una lógica de negociación bilateral, realista.

En este sentido, ¿se profundizará la disputa con China y Rusia en ámbitos clave como el desarrollo de infraestructura y el acceso a recursos estratégicos, incluidos los hidrocarburos y el agua?
Vamos a ver una profundización de esa disputa en los próximos años. El gran desafío para EE.UU. es evitar que se consolide el eje Pekín-Moscú. En los 70, EE.UU. supo pegar hábilmente para evitar ese eje, con una gran jugada estrategica de Kissinger, consejero de estado de Nixon, que a pesar de estar cerca de los 100 años sigue asesorándolo a Trump, lo que planteó fue un entendimiento con la República Popular China, antes solo reconocía a Taiwán, reestableció las relaciones diplomáticas con la China de Mao, para provocar una fractura con el eje soviético. Hoy vemos un acercamiento de ambos (Rusia y China) y lo que intentó Trump al principio fue un entendimiento con Rusia para confrontar con China, pero esto fue muy boicoteado por los sectores rusofóbicos. En ese sentido, América Latina tiene un rol trascendente en la disputa por los recursos naturales de los tres.



En cuanto a Rusia, en este rol de “enemigo” alimentado especialmente durante la campaña electoral, tiene la particularidad de que además de los republicanos, son también los propios demócratas de donde salen las voces más anti-Rusia, en virtud del “Rusia Gate”, que es el punto de partida también para el impeachment de Trump.



Sí, hay un consenso bipartiditista muy fuerte contra Rusia que no admite corte entre republicanos y demócratas, sino que hay una fuerte resistencia a cualquier política de entendimiento con ellos, de hecho durante la administración Obama se han incrementado las acciones de la OTAN contra Rusia y la crisis que empieza con un golpe en 2014 en Ucrania, tensó mucho las relaciones entre ambos. Este sector es muy fuerte a tal punto que bloquearon cualquier punto de acercamiento entre Trump y Putin, en el cual estaban interesados ambos gobiernos.

En cuanto al rol de EE.UU. en Medio Oriente, las últimas acciones dan cuenta que sigue siendo uno de los núcleos más importantes de la disputa actual. El anuncio para usar las reservas estratégicas de crudo de Estados Unidos, romper el acuerdo con Irán y un enfrentamiento cada vez más fuerte con ese país.

Claramente hay una decisión del gobierno de Trump de poner a Oriente Medio en el centro de sus políticas. La alianza con los sectores más retrógrados del gobierno israelí y con la teocracia del régimen Arabia Saudita, de hecho el primer viaje significativo al exterior que hace Trump es ahí, firma acuerdos de venta de material militar por miles de millones, a pesar del escándalo que se suscitó por la muerte del periodista Jamal Khashoggi. Trump ratificó esta alianza, convalidó la política de agresión contra Palestina, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, y la ruptura del pacto con Irán, donde EE.UU. también se enfrenta con Europa. Son elementos muy preocupantes.

Por último, saliendo de Trump y yendo hacia otra de las figuras clave como es Mark Zuckerberg, esta semana se filtraron dos horas de audio donde MZ reúne a los empleados de Facebook contra críticos, competidores y el gobierno de EE.UU., apuntando a la senadora Elizabeth Warren, una de las candidatas para 2020 que habían pedido que Facebook se separara en pleno debate que derivó en la multa de US$ 5.000 millones. ¿Cómo ve este liderazgo político y la filtración en sí, en un contexto donde también la compañía está por sacar una criptomoneda de fuerte impacto global.

Warren decidió tocar a alguien que nadie se anima, desmitificar esta idea de que Facebook es igual a Internet, es la tierra de la libertad, del no control estatal, es una de las corporaciones más poderosas a nivel global, que no solo hacen enormes negocios con los datos de todos sino que también tienen un poder político creciente, entonces que una candidata con fuertes chances de encabezar la fórmula de uno de los principales partidos de Estados Unidos, se atreva a plantear abiertamente que hay que regular a Facebook y sus acciones en Internet y luego escuchar la respuesta por parte del CEO de esta compañía, es una buena oportunidad para que empiece a debatirse el poder de estas corporaciones que no solo es Facebook, también es Twitter, Amazon, Alibaba, Uber, todos estos gigantes tecnológicos con capacidad de lobby y de destrucció de carreras políticas de cualquiera que se les enfrente, me parece es un elemento interesante.

La repetitiva historia de las recetas del FMI (que no funcionan) en América Latina

ENTREVISTA
La repetitiva historia de las recetas del FMI (que no funcionan) en América Latina

RT en español


Las restricciones al crédito externo a las que muchas veces son sometidos los países en desarrollo de América Latina, promovieron a lo largo de los años una estrecha y tormentosa relación entre la región y el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya intervención prestamista suele estar asociada a profundas crisis económicas, en especial desde la llamada "década perdida" de los 80, hasta la actualidad.
En la mayoría de los casos, los sucesivos gobiernos liberales han aplicado, siguiendo las recetas del organismo, ajustes recesivos que recaen en la población y despiertan un descontento social que hace tambalear a la clase dirigente.
Ecuador ha ingresado recientemente en el grupo de naciones que conocen en carne propia las consecuencias de asumir una deuda que se torna impagable y termina en una debacle financiera y una crisis social incontenible: aunque con economías muy dispares, Argentina, Haití, Bolivia y Venezuela han pasado por lo mismo.
Es preciso señalar que el FMI, a través de sus acuerdos 'stand-by', el instrumento crediticio utilizado por el Fondo para los países emergentes, otorga préstamos con tasas de interés más bajas que las que se consiguen en el mercado financiero privado, pero, como contrapartida, exige a los Gobiernos aplicar reformas estructurales de la economía para reducir su déficit fiscal, bajo un estricto monitoreo de su directorio. ¿Cuáles han sido los resultados?

Venezuela: 'Paquetazo' + crisis = 'Caracazo'

En febrero de 1989, el ya impopular Gobierno venezolano de Carlos Andrés Pérez aplicó una serie de reformas económicas impuestas por el FMI, conocidas como 'Paquetazo', a cambio de recibir un préstamo de 4.500 millones de dólares. 
La receta fue sin dudas un cóctel explosivo: los aumentos de la gasolina, el transporte público, los alimentos y otros productos de primera necesidad, coincidieron con el congelamiento de los salarios.
La bronca popular no tardó en eclosionar. Los primeros disturbios y saqueos en las calles comenzaron el día 27 en la ciudad de Guarenas, en el Estado de Miranda, pero pronto se extendieron a lo largo y ancho del territorio venezolano. La respuesta de Andrés Pérez fue aplicar más violencia mediante las fuerzas de seguridad, y el resultado, según cifras oficiales, fue de 2.000 muertos, aunque el número de víctimas mortales se duplica de acuerdo a estimaciones no gubernamentales.
Imágenes del Caracazo, 1989. / Flickr

La doble odisea de Argentina

La crisis de 2001 en Argentina es un reiterado ejemplo de que las recetas del organismo de crédito internacional en los países en desarrollo de Latinoamérica pueden terminar de la peor manera. Tras la década menemista, de corte neoliberal, la situación financiera y los problemas del endeudamiento externo se tornaron insostenibles para el Gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2002), quien a pesar de haber cambiado el contexto global decidió mantener la convertibilidad (un peso argentino valía un dólar). 
Para diciembre, el FMI cortó el flujo de ayuda económica ante la inestabilidad financiera y la imposibilidad de pago del país. Las medidas de ajuste aplicadas hicieron lo propio, y la declaración del llamado 'corralito', que implicó una restricción bancaria para el retiro de dinero en efectivo, terminó de encender la mecha.
Manifestantes protestan por el centro de Buenos Aires contra el Fondo Monetario Internacional, 9 de septiembre de 2003. / Enrique Marcarian / Reuters
La escalada de violencia en las calles de Buenos Aires trepó a su punto máximo el 19 y 20 de diciembre, con la declaración del estado de sitio y una represión sin precedentes: 39 civiles muertos y más de 200 heridos. En cuestión de horas, De la Rúa abandonó la Casa Rosada en helicóptero, y le sucedieron 4 presidentes en solo 11 días. 
A pesar de haber dejado un pésimo recuerdo en su paso por Argentina tras la crisis de 2001, el FMI volvió a intervenir en la economía de Buenos Aires por pedido del Gobierno de Mauricio Macri, quien en 2018 accedió a un crédito récord en la historia de la institución financiera: 57.000 millones de dólares
Después de haber aplicado un fuerte ajuste fiscal y monetario, y aún sin poder controlar el preocupante nivel de inflación —en 2018 fue del 47,6 %, la más alta de Latinoamérica después de Venezuela—, la Casa Rosada tomó el camino del endeudamiento. En pocos meses, Argentina se transformó en el país más comprometido de la región en ese sentido: sus obligaciones de pago ya representan, según números oficiales, el 58 % del Producto Interno Bruto (PIB).   
Las personas sostienen pancartas en una manifestación contra las medidas económicas del presidente Mauricio Macri. 24 de septiembre de 2019. / Agustin Marcarian / Reuters
Con la economía cada vez más complicada, y un aumento de la pobreza desde el 32 % hasta el 35,4 % de la población en el primer semestre del 2019, Macri cayó derrotado en las elecciones primarias de agosto ante el candidato del peronismo, Alberto Fernández, por 16 puntos. Si bien el futuro presidente se definirá el próximo 27 de octubre, el impacto en los mercados por el aumento de la desconfianza sacudió todos los indicadores económicos.
Tras una brusca devaluación de la moneda local en agosto —la cotización del dólar trepó desde los 42 a los 59 pesos—, el Gobierno tomó una serie de medidas de control cambiario y propuso postergar los vencimientos de pago con el FMI.
Sin haber podido alcanzar las metas monetarias, fiscales y de reservas exigidas por el organismo, la relación comenzó a fracturarse, y el desembolso de 5.400 millones de dólares que esperaba Macri para septiembre quedó trunco. Mientras tanto, el FMI fue tajante: el futuro de ese acuerdo se discutirá después de los comicios. 

Bolivia y la 'masacre de octubre'

En abril de 2003, Bolivia accedió a una línea de crédito de 124,5 millones de dólares por parte del FMI, que se incrementó luego a un total de 248,9 millones de dólares. Aplicando una serie de medidas económicas de austeridad, más la privatización de varios recursos estatales, el Gobierno de Ignacio Sánchez de Lozada intentó avanzar en un plan para exportar gas a EE.UU. a través de Chile, iniciativa que terminó de calentar el clima de ebullición social que ya se vivía. 
En octubre de ese mismo año, un levantamiento popular en la ciudad de El Alto acabó en represión. Al menos 63 personas murieron, mientras que otras 400 resultaron heridas.  
Las protestas y una huelga general desencadenaron la renuncia del gobierno del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), y los dirigentes campesinos y sindicales que encabezaron la revuelta responsabilizaron al FMI y a sus exigencias para otorgar ese préstamo como uno de los factores que provocaron la crisis. "Aprendemos de las experiencias que encaramos en cada país", dijo el entonces vocero del organismo, Tom Dawson. 

Ecuador y el resultado de su 'Paquetazo'

Tras acceder Ecuador a un crédito del FMI por más de 4.200 millones de dólares en marzo de 2019, el Gobierno de Lenín Moreno decidió el pasado 2 de octubre una serie de medidas económicas que apuntan, de acuerdo a la organización internacional financiera, a "proteger a los pobres y los más vulnerables".  
Con una deuda externa que para marzo de 2019 superaba los 37.000 millones de dólares una economía dolarizada, el presidente anunció que se pondría fin a los subsidios de los combustibles, cuyas tarifas se elevaron en un 123 %
Moreno pretende avanzar, además, con un proyecto de reforma laboral que prevé una marcada quita de beneficios para los trabajadores, como la reducción de vacaciones para los empleados estatales, y una rebaja del salario del 20 % en los contratos ocasionales. 
Los anuncios despertaron una huelga del transporte y levantamientos populares que incluyeron disturbios y saqueos en varias ciudades del país, incluyendo Quito y Guayaquil. Como consecuencia de estas manifestaciones, el pasado jueves el mandatario decretó el estado de excepción durante 60 días para "garantizar la seguridad". Un día después, el FMI apoyó las medidas aduciendo que su objetivo es "fomentar un crecimiento sólido e inclusivo", pero la conflictividad continúa aún luego del levantamiento del paro.

"Financiar la fuga de capitales"

Repasando estos y otros casos de mayor o menor impacto socioeconómico en América Latina, se impone una pregunta: ¿Hubo alguna intervención exitosa del FMI en el continente?
Para el historiador argentino especializado en los países de la región y su relación con los EE.UU., Leandro Morgenfeld, para hablar de éxito hay que analizar primero cuáles son los objetivos, de quién, y para qué.
"El FMI, sobre todo en los últimos 25 a 30 años, fue el instrumento de defensa de los intereses de las grandes corporaciones de EE.UU. y los demás países del G7, especialmente los europeos", señala el especialista.
Un factor común en las economías de la región que recurren al FMI es que, a pesar de obtener millonarias sumas de dinero, terminan con problemas de liquidez, lo que permite inferir que la asistencia financiera no cumple los objetivos, o bien termina en otros destinos.
"En general los gobiernos acaban con problemas de liquidez porque, a pesar de lo que dicen los estatutos formales del Fondo, en muchos casos, como en el de Argentina, el dinero que proviene del organismo se utiliza para financiar la fuga de capitales. Esto deviene, finalmente, en un cuello de botella externo de falta de dinero, que termina en general en un ajuste vía devaluación, como suele suceder en mi país", dice el historiador.
Morgenfeld recuerda que durante el menemismo de los 90, Argentina era presentada como uno de los alumnos preferidos del FMI porque había seguido a pie juntillas sus recetas. Cuando estalló la crisis de 2001, el Fondo fue muy cuestionado en su legitimidad y la estrategia de esa institución financiera, años más tarde, fue presentarse como una institución distinta que había aprendido de sus "errores del pasado".
Sin embargo, el especialista insiste en que la realidad niega esa premisa. "Más allá de ciertos matices, se nota que las condiciones de achicamiento del gasto y reducción del sector público continúan de la misma manera, porque el FMI no es un organismo neutral técnico que pretenda sanear las economías, sino que responde a los intereses de los países potencia, principalmente EE.UU. En la actualidad, siguen imponiendo sus políticas, basadas en planes de ajuste y pérdida de soberanía económica, a cambio de financiamiento".

Emmanuel Gentile