lunes, 18 de septiembre de 2017

La vice Gabriela Michetti, entre los aliados de Trump para atacar a Venezuela


 
Trump juntó a Michetti, Temer, Santos y Varela para lanzar nuevas amenazas a Caracas
Reunión de amigos contra Venezuela
 
Página/12
 
El presidente estadounidense mantuvo una cena en Nueva York con los presidentes de Brasil, Colombia y Panamá y la vicepresidenta argentina. Allí dijo que considera que Venezuela “está colapsado” y adelantó que su país está "preparado" para tomar nuevas medidas contra el gobierno de Nicolás Maduro.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, encabezó una reunión en un hotel de Nueva York para tratar la situación en Venezuela y reiterar sus amenazas sobre las “medidas” que piensa tomar contra el gobierno de Nicolás Maduro. Del encuentro participaron el presidente brasileño, Michel Temer; el colombiano, Juan Manuel Santos; el panameño, Juan Carlos Varela, y la vicepresidenta argentina, Gabriela Michetti. Estaba previsto que asistiera también el mandatario peruano Pedro Pablo Kuczynski, quien finalmente se quedó en su país ante la crisis de su gobierno.
Durante la cena, Trump urgió a la "restauración plena" de la democracia y las libertades políticas en Venezuela, donde dijo que hay una “dictadura”. Sostuvo que Maduro "ha desafiado a su propio país" y es culpable de "un gobierno desastroso", por lo que anticipó que prepara nuevas sanciones contra Caracas.
Tras subrayar que los países presentes en la reunión son "algunos de los mayores aliados" de EE.UU. en el continente, Trump denunció la "dictadura" de Maduro y agradeció a los mandatarios por condenar al gobierno venezolano. Rechazó responder a una pregunta sobre si sigue evaluando una solución militar para Venezuela, algo que expresó el mes pasado y causó el rechazo incluso de sus aliados más cercanos.

"La historia de la libertad en Estados Unidos". Conferencia Eric Foner en el Cabildo




El jueves 28 de septiembre a las 18hs va a estar Eric Foner dando una conferencia en el Museo del Cabildo sobre la historia de la libertad en Estados Unidos. También va a hablar de las polémicas actuales en torno a los monumentos a los combatientes de la Confederación.

Donald Trump: La gran estafa

La gran estafa

Donald Trump: La gran estafa

Los primeros 200 días de Donald Trump

Por Cecilia Nahón
Blog Contrapuntos (El País)

Hace 240 días que la gestión del primer billonario en conquistar la Oficina Oval sacude a la superpotencia al ritmo de un gobierno impredecible y ahogado en contradicciones, pero a la vez rebosante en ambición transformadora. Desde el teatral lanzamiento de su campaña electoral, aquel 16 de junio de 2015 en su rascacielos dorado de Nueva York, Trump ha protagonizado escándalos, controversias y peleas. La disputa por los “hechos” inunda la discusión pública, mientras el nuevo presidente sumerge más al mundo en las profundidades de la post-verdad. Como la ciudad que lo encumbró como magnate inmobiliario, el Estados Unidos de Trump nunca duerme. Pero más allá de la impostura, ¿en qué consiste el gobierno de Donald J. Trump?

Del 1%, por el 1%, para el 1%

Desde que asumió el poder, Donald Trump ha desafiado todos los cánones y protocolos de la presidencia norteamericana. Romper moldes es su marca registrada. Claro que la heterodoxia no es condenable en sí misma; al contrario, en política puede resultar oxigenante cuestionar paradigmas, desnudar dogmas, despojarse del corsé de los discursos guionados. Pero la pseudo rebeldía de Trump es una gran estafa. Como Danny Ocean en aquella “Gran Estafa” cinematográfica, Trump ha montado un reality show 24x7 que funciona como una gigantesca distracción respecto de la verdadera agenda de su presidencia.
Detrás de su postura antisistema, Trump encarna una agenda profundamente regresiva en términos sociales, económicos, culturales, raciales, y ambientales. Paradójicamente, Trump se presenta a sí mismo como el portador de la misión, casi mesiánica, de recuperar el extraviado sueño americano y de defender los intereses de los trabajadores industriales estadounidenses, pero lo cierto es que lo que más creció, desde su llegada a la Casa Blanca, ha sido el índice industrial Dow Jones de Wall Street.
Lejos de sus diatribas contra el establishment, Trump erigió un gabinete a su imagen y semejanza, integrado mayormente por hombres blancos (en mayor proporción que los últimos cinco presidentes), empresarios y banqueros millonarios (con una riqueza neta conjunta de más de 9.500 millones de dólares), políticos ultra conservadores y funcionarios con sed de revancha contra el legado del primer presidente afroamericano de la historia norteamericana. Acorde a su fascinación por la “ley y el orden”, Trump completó su gabinete con una junta de militares condecorados (“mis generales”) en las posiciones estratégicas de seguridad y defensa.

Promesas para muchos, reformas para pocos

Trump supo cumplir rápidamente con algunas pocas promesas (nombramiento del noveno Juez de la Corte Suprema, retiro de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico, endurecimiento de la persecución migratoria, reautorización del polémico oleoducto Keystone XL) que le permiten auto celebrarse, pero las contradicciones y revueltas al interior de su partido trasladaron a los pasillos del Capitolio el suspenso sobre sus principales reformas. Hay un denominador inequívoco en su agenda legislativa (reforma impositiva, presupuesto federal, reforma de salud): quita derechos a la mayor parte de los norteamericanos, mientras los ricos y las grandes corporaciones multiplican sus ganancias.
El eje de su agenda económica es un clásico paquete de medidas de corte ofertista, basado en la vieja (y falsa) teoría del derrame: reducciones masivas de impuestos, flexibilización laboral, y desregulación financiera y ambiental. Trump impulsa sin ruborizarse la derogación del impuesto a la herencia, que beneficiaría exclusivamente a las grandes fortunas del país, ya que el 90% de dicho tributo lo abona el 10% más rico de los contribuyentes. Según el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, la reforma impositiva de Trump es más regresiva que la de George W. Bush. Entre sus beneficiarios directos se encuentra la propia familia presidencial, cuyos negocios privados se entrecruzan impúdicamente con la conducción del Estado.
La reforma de salud republicana, que pretende reemplazar al “Obamacare”, deja crudamente al desnudo la naturaleza de la Administración Trump: 22 millones de estadounidenses perderían su seguro de salud (sumados a 26 millones que aún permanecen sin cobertura); 15 millones de ciudadanos (niños, ancianos, mujeres, familias de bajos recursos) perderían sus beneficios sociales (“Medicaid”); y, como contracara, se estima que las corporaciones y la industria de la salud obtendrían beneficios impositivos por 500 mil millones de dólares. Esto en un país donde la esperanza de vida está en retroceso, y se profundiza la misoginia con ataques a los programas de planificación familiar y salud reproductiva (“Planned Parenthood”) y límites a la cobertura de salud de las víctimas de violencia sexual.
Estas reformas republicanas también contemplan un aumento de 10% del gasto militar (aun cuando el Pentágono supera el gasto en defensa de las siguientes ocho potencias juntas) y un recorte sustancial de los fondos destinados a la lucha contra el cambio climático, fenómeno del cual Trump reniega. El Papa Francisco le regaló una copia de su emblemática encíclica sobre el tema (“Laudato Si’”), aunque el presidente norteamericano no cambió su opinión acerca de que el calentamiento global “era un invento de los chinos”.
La agenda económica de Trump la completan dos líneas de política aún imprecisas, supuestamente orientadas a la creación de empleo en el país: el endurecimiento de la política comercial estadounidense, incluyendo la renegociación en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (con México y Canadá); y el anunciado plan de inversiones en obras de infraestructura, bajo esquemas de privatización encubierta que ya dispararon las primeras alarmas. Es allí donde se concentran los mayores interrogantes.

Fractura interna: resistencia vs. fanatismo

Para muchos, la personalidad recia de Trump proyecta seguridad y control. Para otros, una parte de la élite, su gobierno ofrece sencillamente una oportunidad inmejorable de pagar menos impuestos y hacer buenos negocios.
El rechazo y el miedo a Trump motorizaron a lo largo de Estados Unidos un potente movimiento de resistencia que aspira a frenar en la Justicia, en el Congreso, en la calle y en las urnas, el año próximo, la agenda ultra conservadora de Trump. Millones de ciudadanos acusan al presidente de autoritario, con peligrosos rasgos fascistas, contrario a los “valores estadounidenses”, y de haber ganado la elección de manera fraudulenta gracias a la interferencia electoral rusa. Promueven públicamente su impeachment. La primera acción masiva fue la histórica “Marcha de las Mujeres en Washington”, el 21 de enero pasado, la más numerosa en la historia del país. La red de resistencia incluye también al movimiento “Indivisible”, que con casi 6 mil capítulos locales busca replicar, aunque con una ideología opuesta, la estrategia de boicot a nivel territorial que desplegó el “Tea Party” para bloquear las iniciativas legislativas más progresistas del presidente Obama. La condena al presidente Trump escaló vertiginosamente en las últimas semanas por su gravísima legitimación de los hechos de violencia racial protagonizados por grupos neonazis de supremacistas blancos (autodenominados “derecha alternativa”) en la ciudad de Charlottesville, Virginia, envalentonados desde la victoria de Trump.
Pero sería un grave error subestimar al presidente norteamericano. Si bien casi la totalidad de los que se identifican con el Partido Demócrata desaprueban rotundamente su gestión, lo que genera los niveles generales de aprobación más bajos de un presidente en seis décadas (menos del 36%), Trump mantiene un sorprendente nivel de aprobación entre aquellos que se identifican con el Partido Republicano (79%). Su agenda ultra conservadora satisface a los votantes republicanos blancos, religiosos, de zonas rurales y baja educación, atemorizados por la mayor diversidad demográfica y cultural del país. Y el núcleo duro de su base electoral sigue ilusionado con sus promesas grandilocuentes de esplendor y empleos, goza de sus ataques frontales a la prensa, celebra el endurecimiento migratorio, y da escasa relevancia a sus presuntos vínculos non sanctos con Rusia.
En el país de Fox News y la Asociación Nacional del Rifle, para muchos, la personalidad recia de Trump proyecta seguridad y control. Para otros, una parte de la élite, su gobierno ofrece sencillamente una oportunidad inmejorable de pagar menos impuestos y hacer buenos negocios, por ejemplo, para el complejo militar industrial.Trump se pelea con todos. Pero, al menos hasta ahora, no está solo.

Contradicciones: capital vs. trabajo

El ascenso de Trump puso en evidencia, y a la vez profundiza, las fracturas superpuestas de la sociedad estadounidense. Ya se ha dicho que, como candidato, Trump supo identificar e interpelar a los trabajadores empobrecidos, excluidos e indignados que viven donde las fábricas cierran y los salarios están estancados hace décadas, donde lo único que florecen son las deudas, las adicciones y la angustia sobre el futuro. La otrora admirada clase media norteamericana, que en 1970 concentraba 62% del ingreso nacional, hoy representa tan sólo 43% del PIB.
En campaña, Trump no dudó en denostar a los supuestos culpables internos de esta nueva realidad estadounidense (los inmigrantes, los medios, el establishment político), así como a los pretendidos culpables internacionales (China, México, la OTAN), contra quienes disparó rayos y centellas. El truco funcionó y Trump conquistó la Casa Blanca. Sin embargo, lo que está por detrás del empeoramiento en las condiciones de vida de la clase trabajadora en Estados Unidos es la creciente distribución regresiva del ingreso y la riqueza, como resultado de la sostenida divergencia entre la productividad laboral y los ingresos salariales promedio desde mediados de la década del setenta. Así, mientras que el ingreso de la mitad de la población estuvo estancado por más de 30 años (1980-2014), el 1% más rico vio expandir su ingreso 205% en el mismo período. La riqueza se concentró de forma escandalosa, al punto que, como denuncia Bernie Sanders, hoy el político más popular de Estados Unidos, el 0,1% más rico del país tiene prácticamente la misma riqueza que el 90% restante.
Frente a estas evidencias, la estrategia de Trump, a diferencia de Sanders, fue correr convenientemente el eje de la disputa existente entre el capital y el trabajo, donde anida la contradicción esencial, hacia pujas al interior de la clase trabajadora, inflamando peligrosamente las divisiones raciales, religiosas, étnicas y culturales. Su cuestionamiento del establishment político nunca se extendió hacia el establishment económico y financiero, a quienes en cambio reclutó para gestionar el país.
Es en su propio diagnóstico fallido, y no sólo en sus falsas recetas, donde yacen los fundamentos de la gran estafa que Donald Trump frente a su propia nación y al mundo entero.

Cecilia Nahón es directora del programa “Modelo G20” de la American University (Estados Unidos) y ex Embajadora de Argentina en Estados Unidos (2013-2015)

jueves, 14 de septiembre de 2017

Viernes 29/9, 10 a 18 hs, Jornada de Formación "Libre Comercio versus Derechos de los Pueblos - Procesos y Resistencias"


Segundo Encuentro Nacional Preparatorio contra la OMC: sábado 30/9



Convocamos al
Segundo Encuentro Nacional Preparatorio contra la OMC

¡Seguimos caminando hacia la Semana de Acción Global en diciembre!
Este año la Organización Mundial de Comercio (OMC) va a realizar su XI° Conferencia Ministerial en Argentina, del 10 al 13 de diciembre. Desde hace veinte años la OMC representa el modelo económico neoliberal que promueve las ganancias empresariales por sobre el empleo, los salarios dignos y la integridad del medio ambiente. En ese contexto, el gobierno de Mauricio Macri es un fiel representante de esta ideología y hará todo lo posible para que se avance en las diferentes agendas de liberalización y apertura. El objetivo del gobierno es mostrar que el país es capaz de respetar la seguridad jurídica que exigen las empresas. Por eso, la recepción de la Reunión Ministerial de la OMC sirve al objetivo del gobierno de mostrarse confiable a las inversiones extranjeras y abierto para la liberalización en las diferentes agendas de negociación.
Pero las reuniones de la OMC han generado resistencias y movilizaciones en cada lugar del mundo donde se ha reunido. Esta vez nos toca recibir a la OMC en Buenos Aires y tenemos el desafío de continuar la resistencia que nuestros compañeros de las redes de resistencia global vienen realizando al menos desde la Reunión Ministerial de Seattle en 1999, que terminó en un fracaso gracias la organización y movilización del campo popular.
En este camino realizamos el 24 de junio pasado un Primer Encuentro Nacional Preparatorio contra la OMC en donde participaron más de 30 organizaciones nacionales y regionales con el fin de armar una hoja de ruta de actividades hasta la llegada de la OMC. Este 30 de septiembre desde la Asamblea “Argentina Mejor sin TLC” invitamos nuevamente a todas las organizaciones y movimientos, agrupaciones, partidos y articulaciones de todas las provincias al Segundo Encuentro Nacional contra la OMC en Argentina, que tendrá lugar el sábado 30 de septiembre de 10 a 17 horas en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (Santiago del Estero 1029, CABA, Aula HU107).
Para quienes les interesa, el viernes 29/9 de 9.30 a 19.00 realizaremos además una jornada de formación en el mismo lugar. Además, habrá una audiencia pública el jueves 28/9 de 18 a 20 horas en el Senado. Quedan todxs invitadxs! Pronto les enviaremos más información al respecto.

Agenda del Día

9.30-10.00 - Acreditación de las organizaciones
10.00-12.00 - Qué nos espera en Diciembre / Repaso de lo que venimos realizando desde el Primer Encuentro Nacional de junio; presentación de propuestas para el funcionamiento de las acciones de la Semana de Acción en Diciembre / Preguntas abiertas
12.00-13.30 - Debate en grupos sobre las propuestas de la organización de la Semana de Acción y los meses faltantes hasta Diciembre
13.30-14.30 - Almuerzo
14.30 -16.00 - Presentación de conclusiones de los grupos, con el objetivo de definir una estructura de la Semana de Acción y próximas actividades
16.00-17.00 - Cierre, elaboración de documento final y lanzamiento oficial de la Semana de Acción Global contra la OMC

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Macri, instrumento de Netanyahu para enviarle un mensaje a Trump

El presidente Mauricio Macri y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebraron sus coincidencias.
 
El premier israelí usó la visita para reclamarle a EE.UU. anular o cancelar el pacto con Irán
 
El país se convirtió en una base de Netanyahu
 
El jefe del gobierno de Israel elogió el rumbo económico liberalizador de Mauricio Macri y preparó el terreno para apoyar a Donald Trump si el presidente norteamericano decide tumbar el acuerdo nuclear con los iraníes.
 
El presidente Mauricio Macri y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebraron sus coincidencias.El presidente Mauricio Macri y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebraron sus coincidencias.El presidente Mauricio Macri y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebraron sus coincidencias.El presidente Mauricio Macri y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebraron sus coincidencias.

El presidente Mauricio Macri y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebraron sus coincidencias. 
 
 
Benjamín Netanyahu usó a la Argentina como plataforma. Se despidió del país hablándoles no a los argentinos sino, en realidad, a los legisladores norteamericanos. Dijo que el acuerdo de los Estados Unidos con Irán “es un mal acuerdo” y que para él solo hay dos opciones: “O se arregla o se cancela.”
El mensaje sobre el arreglo de la cuestión nuclear iraní fue el más importante tras la reunión a solas con Mauricio Macri y antes del almuerzo que le ofreció el gobierno argentino.
Al mencionar la enmienda o la cancelación, dijo el primer ministro israelí que “tenemos oportunidades que nunca existieron en el pasado”.
La frase debe traducirse así: “Hoy en los Estados Unidos el presidente es mi amigo Donald Trump y no mi enemigo Barack Obama”.
El propio Trump está batallando con el Congreso de su país con vistas a revisar el acuerdo con Irán el 15 de octubre.
Ninguna gira de un primer ministro israelí es comprensible sin tener en cuenta el tablero global tal como se ve desde Tel Aviv y Jerusalén.

El experto en cuestiones diplomáticas del diario israelí Haaretz Barak Ravid relató un encuentro sobre contraterrorismo protagonizado por el ministro de Asuntos de Inteligencia Yisrael Katz. Casualmente Katz recomendó a Netanyahu, quien después de la Argentina irá a Colombia y México y rematará su visita en los Estados Unidos, que le plantee a Trump suspender, anular o enmendar el acuerdo nuclear vigente con Irán.
Si el 15 de octubre Trump le dice al Congreso que Irán está violando el acuerdo, despejará el camino para la reinstalación de sanciones por parte de los Estados Unidos y para su retiro del acuerdo que además de Teherán y Washington firmaron China, Rusia, el Reino Unido, Francia y Alemania.
“Irán es la nueva Corea del Norte”, dijo Katz. “Hay que actuar ahora contra ellos porque si no mañana lamentaremos no haberlo hecho.”
Según el gobierno israelí el nuevo acuerdo debería cubrir áreas como “el tema misilístico y el apoyo al terrorismo”.
Según pudo establecer PáginaI12 Netanyahu, que además de primer ministro es canciller, conversó este tema en privado con el presidente argentino y le reveló que lo habló varias veces con el mismo Trump en reuniones públicas y privadas.
Los dos días de visita de Netanyahu coincidieron con dos movidas judiciales que involucran a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y al ex canciller Héctor Timerman. El lunes el juez Claudio Bonadio unificó las causas por presunto encubrimiento y por supuesta traición a la patria. Y ayer, tal como se informa aparte, la Corte le negó a Timerman la recusación de dos miembros de la Cámara de Casación, Liliana Catucci y Eduardo Riggi.
“No nos olvidemos de dónde venía la relación entre la Argentina y el Estado de Israel y cómo está hoy”, dijo a Radio Mitre el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas de la Argentina (DAIA) Ariel Cohen Saban.
“El mundo está mirando a la Argentina y la Argentina empezó a mirar al Estado de Israel con ojos diferentes”, dijo. También rescató las “expresiones muy fuertes” de Netanyahu y Macri sobre el terrorismo.
En las declaraciones formuladas desde la Casa Rosada antes del almuerzo, Bibi dijo que “el terrorismo ataca a todos”, que “la respuesta debe ser acorde”, que “los atentados son indivisibles” y que las amenazas actuales se llaman “Irán e ISIS”.
Lo cierto es que ningún analista en el mundo niega que los chiítas iraníes son un blanco para ISIS y los sunnitas de ISIS son un blanco para la República Islámica de Irán. Grupos de ISIS lograron cruzar la frontera desde Irak pero no consiguieron instalarse de manera sólida dentro del territorio para perpetrar atentado con los iraníes, a los que ISIS llama “fuerzas zoroastristas”. Una forma, sin duda, de quitarles a los persas actuales la confesión musulmana que profesan mayoritariamente y presentarlos, por el contrario, como seguidores de Zoroastro, también conocido como Zaratustra. El zoroastrismo es minoritario en el Irán de hoy.
“La causa Nisman es una batalla judicial que algunos jueces quieren cajonear y quieren que no se investigue”, dijo también Cohen Saban en sintonía con Netanyahu, que el viernes incluyó familiares del fiscal muerto en 2015 durante su visita a la sede de la AMIA.
“Es importante que por primera vez un primer ministro del Estado de Israel se haga presente en la Argentina, donde la comunidad judía es la tercera mayor del mundo”, dijo el presidente de la DAIA en otra de sus intervenciones.
“Es increíble que en casi 70 años ningún otro primer ministro viniera en visita oficial a la Argentina”, afirmó Netanyahu en la Casa Rosada.
Si alguien tomara las declaraciones del primer ministro israelí y del presidente de la DAIA sin ponerlas dentro de la historia, podría pensar que las relaciones entre los dos países no existieron o fueron las peores posibles, casi en estado de guerra, y que todo cambió un mágico 11 de septiembre de 2017.
Sin embargo casi no hubo oscuridades en el vínculo desde que ambos países establecieron relaciones, el 31 de mayo de 1949, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón.
Los nexos se tensaron, eso sí, luego de que la Argentina e Irán firmaron el memorándum de entendimiento de 2013 por el cual, según el gobierno argentino, sería posible indagar a cinco iraníes sospechosos de la voladura a la AMIA el 18 de julio de 1994. Israel tomó el acuerdo como si fuera un desafío a su posición según la cual Teherán es el mayor peligro para la paz mundial.
En relación con los iraníes el gobierno argentino cambió su tradición de reclamo por otra de reclamo más acuerdo, pero ni siquiera la modificación del rumbo establecido originalmente por Néstor Kirchner en 2003 hizo que Irán convalidara el memorándum. El parlamento iraní nunca lo ratificó. El arreglo, entonces, jamás entró en vigor. La defensa de Cristina Fernández de Kirchner y la de Héctor Timerman suele sostener que las decisiones de política exterior no son judiciables porque son políticas, que ninguno de los dos tuvo intención de sacar a los iraníes de la esfera de la persecución penal argentina y que, además, el acuerdo que serviría supuestamente para encubrir a los sospechosos de delitos graves nunca llegó a entrar en vigencia. En los últimos meses, con el recrudecimiento de las causas en manos de Bonadio, los funcionarios del gobierno comenzaron a ensayar otro argumento: el encubrimiento sí funcionó porque en su opinión los operadores fronterizos de terceros países tenían delante suyo las alertas rojas de Interpol pero a la vez podían leer un texto que, debajo de esas alertas, indicaba que los dos países estaban negociando, es decir que reinaban condiciones de mayor flexibilidad.
Los dos años transcurridos entre 2013, cuando se firmó el memo, y 2015, cuando los Estados Unidos firmaron su propio acuerdo con Irán, no explican de todos modos por qué ningún primer ministro israelí visitó la Argentina desde 1949 a 2013. Incluso durante el kirchnerismo las relaciones fueron correctas o cordiales, a tal punto que Cristina Fernández de Kirchner fue recibida en visita oficial por Israel en 2005 junto con el entonces cónsul en Nueva York Héctor Timerman.
Ni siquiera parece suficiente la explicación de la visita formulada por el embajador Ilan Sztulman. De acuerdo con sus declaraciones, Netanyahu eligió la Argentina por tres motivos. Uno, “el papel que está tomando (la Argentina) tanto en la región como internacionalmente”. Otro, porque “hay una relación especial entre el presidente Macri y el primer ministro israelí”. El tercero, porque “la embajada de Israel en la Argentina es la más grande de América Latina”.
El embajador dijo que “esto va más allá de esta administración: es el acercamiento entre el pueblo de Israel con el pueblo de la Argentina”.
La gira también incluirá Colombia, un país con el que el Estado israelí tiene importantes nexos de cooperación en materia militar y de seguridad, con asesores en operaciones especiales desde antes de la firma de la paz entre gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ya en vigencia.
Con 300 mil personas, la comunidad judía argentina es la más importante de América Latina.
“Entiendo por la situación que está atravesando, porque es difícil”, le dijo ayer el neoconservador Netanyahu a un Macri sonriente. “Pero esto funciona. La gente quiere la liberalización y usted está entre los líderes del mundo capaces de garantizar que la tecnología y las reformas mejoran la vida de los pueblos.”

martes, 12 de septiembre de 2017

NO a la OMC. No a los Acuerdos de Libre Comercio. Por la soberanía alimentaria de los pueblos. Llamado de la Vía Campesina


¡10 de Septiembre, Día de Acción Global contra la OMC y los ALC!

(Harare, 10 de Septiembre de 2017) Hoy La Vía Campesina llama a los movimientos sociales y a las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo a movilizarse y organizar  acciones de resistencia contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los  Acuerdos  de Libre Comercio (ALC), a construir alianzas solidarias y a preparar la "Semana de Acción Global contra la OMC" del 8 al 15 de diciembre, en el marco de  la XI Conferencia Ministerial de la OMC  que se realizará en Argentina.
Por primera vez, desde que nació  la Organización Mundial del Comercio (OMC), se propone reunirse en América Latina. Del 10 al 13 de diciembre, el gobierno de Mauricio Macri será anfitrión de la XI Conferencia Ministerial de la OMC  de Buenos Aires, Argentina. Se reunirán empresarios, ministros, cancilleres, y hasta presidentes. ¿A qué? A exigir más "libertad" para sus empresas, más "facilidad" para explotar a trabajadores, campesinas, indígenas, tierras y territorios. En otras palabras, menos "restricciones" al despilfarro transnacional.
Desde sus inicios en 1995 como derivado del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), la Organización Mundial del Comercio ha promovido la forma más brutal del capitalismo, más conocida como liberalización del comercio. En sucesivas conferencias ministeriales, la OMC se ha propuesto globalizar la liberalización de los mercados nacionales, prometiendo prosperidad económica a costa de la soberanía. En términos más o menos idénticos, por su "liberalización, desregulación y privatización", que se denomina el Paquete del Neoliberalismo, la OMC ha fomentado la multiplicación de los acuerdos de libre comercio entre países y bloques regionales, etc. haciendo uso de los gobiernos que han sido cooptados, las corporaciones transnacionales más grandes del mundo están tratando de socavar la democracia y todos los instrumentos institucionales para defender las vidas, los territorios y los ecosistemas alimentarios y agrícolas de los pueblos del mundo.
En la anterior Conferencia Ministerial (CM) celebrada en Nairobi en 2015, la OMC había tomado seis decisiones sobre agricultura, algodón y cuestiones relacionadas con los Progrma Mundial de Alimentos, PMA. Las decisiones agrícolas incluyen el compromiso de abolir las subvenciones a la exportación para las exportaciones agrícolas, la tenencia pública de existencias con fines de seguridad alimentaria, un mecanismo especial de salvaguardia para los países en desarrollo y medidas relacionadas con el algodón. También se tomaron decisiones respecto del trato preferencial para los países menos adelantados (PMA) en el ámbito de los servicios y los criterios para determinar si las exportaciones de los PMA pueden beneficiarse de preferencias comerciales.
Este año, con Macri  en la Casa Rosada (Argentina), el golpista de Temer en el Palacio del Planalto (Brasil), y el brasileño Roberto Azevedo de Director General, la OMC quiere aprovechar del contexto regional para retomar el tema agrícola, poner fin a la pesca artesanal, y avanzar con el mal llamado Acuerdo sobre Servicios (TiSA), entre otros acuerdos multilaterales. Más allá de los falsos discursos proteccionistas emanados de Washington y Londres, la OMC se reunirá nuevamente para intentar imponer al capital a costa de la vida, el planeta tierra, y la democracia de los pueblos.
En estos 20+ años de lucha  contra la OMC, los pueblos han resistido su intento de globalizar todo a favor de las TNCs, incluyendo el sistema agroalimentario. Nuestras luchas han sido el mayor obstáculo para el avance de esta organización y, sin lugar a duda, La Vía Campesina ha tenido un rol decisivo. Nuestra resistencia a la liberalización del mercado bajo este régimen neoliberal ha continuado desde la ronda de Uruguay realizada en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). Desde entonces, La Vía Campesina se ha movilizado contra casi todas las Conferencias Ministeriales desde Seattle (1999) y Cancún (2003), donde nuestro hermano Lee Kyung Hae, con una pancarta declarando que "la OMC mata campesinos" sacrificó su propia vida – hasta Bali (2013) y Nairobi (2015).
Este año, del 8 al 15 de diciembre, una delegación internacional de La Vía Campesina estará en Buenos Aires para participar activamente en múltiples movilizaciones, foros y debates del pueblo organizado, en la "Semana de Acción Global" denunciando a la OMC como  la organización criminal que es y levantando nuestra bandera de Soberanía Alimentaria. Denunciaremos todos los gobiernos, los cuales, después de haber comprendido que se había debilitado la OMC, recurrieron a mega tratados de libre comercio, bilaterales y regionales, que amenazan con aniquilar a nuestros sistemas alimentarios, igual como la OMC ha hecho en las dos últimas décadas.
En ese sentido, La Vía Campesina llama a todas sus organizaciones miembros – en todos y cada uno de sus países – a movilizarse durante esta  "Semana de Acción Global contra la OMC" del 8 al 15 de diciembre, identificando el mejor momento, y las mejores alianzas, para denunciar a la OMC y los numerosos tratados de libre comercio bilaterales y regionales desde cada contexto.

¡Insistimos en que la agricultura no debe ser parte de ninguna de las negociaciones de la OMC!
 
¡NO A LA OMC!
¡NO A LOS ACUERDOS DE LIBRE COMERCIO!
 ¡POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS!
¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!

Tú también puedes ser parte de esta jornada de acción global, envíanos detalles de las acciones y actividades que están organizando a lvcweb@viacampesina.org o etiquétanos en nuestras redes sociales.
Twitter: @via_campesina / @via_campesinaES / @viacampesinaFR