jueves, 9 de julio de 2020

COVID-19: El precio de curarse. Por qué Estados Unidos compró casi toda la producción de remdesivir?

COVID-19: El precio de curarse

Estados Unidos compró casi toda la producción de remdesivir, uno de los medicamentos más promisorios para tratar COVID-19, para los próximos tres meses. Mientras Europa negocia con Gilead, la farmacéutica que lo desarrolló, para asegurar la provisión en esa región, otros países quedarán al margen de estos acuerdos. ¿Cómo se puede evitar que las empresas impongan precios abusivos? ¿Qué herramientas tienen los países para garantizar el acceso a la salud en una crisis sanitaria?
 
Por Vanina Lombardi  
__
Agencia TSS – La semana pasada se conoció el precio que la farmacéutica Gilead Science determinó para el remdesivir, el que hasta el momento parece ser el antiviral más promisorio para tratar a personas con COVID-19. Según anunció la empresa, el precio será de 390 dólares cada dosis para los gobiernos de los países desarrollados. Casi en simultáneo y a pesar de que ese valor sería casi 400 veces superior al costo de producción estimado por un estudio de la Universidad de Liverpool, de menos de un dólar la dosis, se conoció la decisión del gobierno estadounidense de comprar casi todo el stock de ese medicamento por los próximos tres meses: unos 500.000 tratamientos (que equivalen a la compra del total de la producción de dicha empresa para julio y el 90% de agosto y septiembre). Rápidamente, la Unión Europea también se apuró para reservar su provisión. Así, muchos países se han quedado sin posibilidad de acceder a este tratamiento, al menos hasta octubre.

“Este nuevo intento de Estados Unidos, de acaparar el medicamento que por ahora mostró cierta eficacia frente a COVID-19, tiene que ver con la defensa de sus propios monopolios y con el sesgo unilateralista que se acentuó con la administración Trump. En desdén de cualquier multilateralismo, Trump decidió desfinanciar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y apostar a que alguna de sus empresas gane en esta carrera mundial por conseguir la vacuna o medicamentos para tratar esta enfermedad”, le dijo a TSS el historiador Leandro Morgenfeld, especializado en la política exterior de Estados Unidos. Y agregó: “En vez de pensar en una estrategia coordinada para enfrentar una pandemia a nivel global, el gobierno estadounidense y las corporaciones que defiende están haciendo negocios y tratando de sostener el lema de ‘primero Estados Unidos’”.

Al respecto, el bioquímico Rubén Sajem, director del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (CeProFAr), consideró que estas situaciones de emergencia son “oportunidades para que los gobiernos se planten frente a lo que está pasando”, y cuestionó: “Estados Unidos puede comprar tantas dosis porque tiene un problema gravísimo y porque tiene dinero, pero hay países que no van a poder pagar esos precios. ¿Por qué tenemos que esperar la beneficencia del laboratorio o que, gentilmente, si quieren o si les sobra, nos los vendan un poco más barato?”.
Mientras tanto, en otras partes del mundo como en África, tienen la posibilidad de acceder a versiones alternativas de esta droga y a precios muy inferiores, ya que Gilead firmó un acuerdo de licencias voluntarias no exclusiva con cinco empresas (cuatro de India y una de Paquistán), mediante el cual las autoriza a fabricar versiones genéricas de esta droga, pero solo pueden venderlas a una lista de 127 países entre los cuales no figura ninguno de América del Sur (la Argentina incluida), lo que deja de lado a 440 millones de habitantes en toda la región. Al respecto,  estimaciones del Instituto de Revisión Clínica y Económica (ICER) calculan que dos de los laboratorios de la India, Hetero Labs y Cipla, podrían comercializar una versión propia del remdesivir a menos de 80 dólares la dosis.
“El gobierno de la Argentina y los de todos los países del llamado Sur Global tienen que plantear, ante a los organismos multilaterales, que en esta pandemia es necesario coordinar acciones conjuntas y no poner a los negocios por sobre la vida. En el orden de la salud, eso es abogar porque los posibles medicamentos se compartan en forma genérica y no como un negocio”, sugiere Morgenfeld.
La farmacéutica Gilead Science determinó que el remdesivir, el que hasta el momento 
parece ser el antiviral más promisorio para tratar a personas con COVID-19, 
tendrá un precio de 390 dólares cada dosis para los gobiernos de los países desarrollados.
Del fracaso a la esperanza

Elaborado por Gilead bajo la denominación comercial Veklury, el remdesivir es un antirretroviral de amplio espectro que fue inicialmente desarrollado para tratar el ébola, pero no tuvo éxito. Luego también se ha probado en ensayos con animales para el tratamiento de otros coronavirus, como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS). De ahí la expectativa de que su cualidades antivirales resultasen efectivas para tratar al nuevo coronavirus SARS-Cov-2, lo que ha llevado a reactivar los ensayos clínicos con esta sustancia, que fue incluida entre los cuatro tratamientos potenciales del programa internacional Solidarity, impulsado por la OMS, en el que también participa la Argentina.
Durante el transcurso de los ensayos clínicos, el remdesivir logró ser aprobado para uso en emergencia por la Administración de Drogas y Alimentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) y por las autoridades de Japón. También fue recomendado para su comercialización por la Agencia Europea del Medicamento (EMA). “Es el único antiviral que por el momento ha demostrado cierta efectividad, pero lo único cierto hasta ahora, a partir de los estudios clínicos, es que mejora el tiempo de recuperación, de 15 a 11 días. Un promedio de cuatro días menos de internación que justificarían el precio del medicamento”, dijo Sajem, quien advirtió que el uso de esta droga todavía está en observación experimental.
En paralelo, existen otras alternativas que se están empleando para tratar a personas con COVID-19, algunas con buenos resultados, pero que no son antivirales. Es el caso de la dexametasona, por ejemplo, que tiene un efecto antiinflamatorio pero que no actúa sobre el virus en sí mismo. “La dexametazona sí redujo la mortalidad en pacientes con respirador, pero son medicamentos muy baratos, que fueron desarrollados en la década del sesenta y que hoy se venden en la farmacia a 700 pesos, por eso no generan tanto interés”, se lamenta Sajem, que también es secretario general del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Ciudad de Buenos Aires (COFyBCF).
Entre varias terapias que están arrojando resultados esperanzadores en el país (y no son pasibles de ser patentados), están el uso de suero de personas recuperadas y el de un suero híperinmune, producto de una articulación público-privada en la que participaron el Centro CRIP de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el laboratorio INMUNOVA, a partir del suero de caballos. “¿Los grandes laboratorios que tenemos en la industria farmacéutica argentina, o los laboratorios internacionales, por qué no están produciendo algo económico y accesible para todos?”, se pregunta Sajem.
Existen diversas alternativas en etapa de investigación para tratar a personas con COVID-19, 
algunas con buenos resultados.
Salud y mercado

Aún sin haber sido aprobado para su uso en personas, Gilead Sciences ya contaba con patentes aprobadas sobre el remdesivir en más de 70 países. Una patente es un derecho de propiedad intelectual, que en la práctica implica que quien la posea puede excluir a otros de producir, comercializar e importar el producto patentado, durante un mínimo de 20 años, en todos los países en los que esté vigente la patente. Estas normas se rigen según el tratado sobre Aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC), establecido por la Organización Mundial de Comercio (OMC) durante la Ronda de Uruguay (entre 1986 y 1994), al que la Argentina adhirió en 1994.
Se suele decir que las patentes son para incentivar las innovaciones y que los altos precios responden a las inversiones en investigación y desarrollo que hacen las empresas, pero hoy se sabe que muchas veces tales investigaciones son financiadas desde el sector público. Para el remdesivir, por ejemplo, según la organización civil estadounidense Public Citizen, Gilead recibió al menos 70,5 millones de dólares provenientes de impuestos, 6 millones de dólares por becas universitarias de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por su sigla en inglés) de Estados Unidos y otros 30 millones de dólares provenientes de fondos públicos estatales de ese mismo país. Sin embargo, las patentes con las que cuenta esta multinacional que entre sus principales accionistas lista a BlackRock, uno de los acreedores de la deuda externa argentina le extenderían ese derecho de exclusión hasta el año 2035 en algunos países.
“Gilead tiene antecedentes con el sofosbuvir, una droga capaz de curar la hepatitis C, que pasó de venderla en la Argentina a 1000 dólares el comprimido, en 2014, a 63 dólares, en 2017”, recuerda Sajem y se preocupa porque la presión de los pacientes y el público pueda obligar a que Estados compre este medicamento, aún a precios abusivos. “La mayoría de los datos que se conocen son provistos por la misma empresa: nos dejamos llevar por anécdotas y por cosas que se dicen en noticias y se contestan desde programas de televisión en los que no hay un solo periodista científico, sino periodistas sin formación en estos temas que opinan y terminan imponiendo ideas, que es necesario salir a contrarrestar. ¿Quién fija el precio de este medicamento y cómo? ¿Quién financió la investigación?”, cuestionó.
Para evitar abusos y monopolios, el mismo acuerdo de los ADPIC incluye salvaguardas que los países pueden utilizar, especialmente en situaciones de crisis o emergencias sanitarias como la actual. “Cuando las patentes ya han sido otorgadas, los países pueden hacer uso de las denominadas licencias obligatorias, para permitir la producción, la comercialización y la importación de versiones genéricas más accesibles del producto patentado, sin autorización del titular de la patente”, explicó Lorena Di Giano, directora ejecutiva de Fundación GEP, y advirtió que, en esos casos, la compañía detentora de la patente no deja de obtener ganancias ya que puede permanecer en el mercado con su producto y además cobrar regalías por la venta de las versiones genéricas.
“Necesitamos adelantarnos y estar preparados para que, si realmente el remdesivir es efectivo y lo necesitamos, 
podamos producirlo localmente o importarlo a precios que no sean los monopólicos y extorsivos 
a los que lo vende Gilead”, dijo Di Giano.
“Sin embargo, las salvaguardas más importantes son las que, a través de una óptima administración del sistema de patentes, previenen el otorgamiento de estos títulos cuando no se cumplen los requisitos de la ley”, advierte Di Giano, que es abogada especializada en derechos de propiedad intelectual, y explica que la implementación de las guías de patentabilidad vigentes en la Argentina desde el año 2012, así como el uso de oposiciones a las patentes (que es un mecanismo establecido por el artículo 28 de la Ley de patentes 24.481, del año 1995) son “claves” para evitar barreras de acceso a medicamentos esenciales.
De hecho, eso es lo que permitió la disminución del precio del sofosbuvir en el país en 2017, por ejemplo, ya que el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI) la autoridad nacional que se ocupa de aprobar o rechazar solicitudes de patentes rechazó las solicitudes que impedían la producción genérica de ese medicamento. Otro caso similar ocurrió en el año 2015, cuando se logró el rechazo de una solicitud de ampliación de patente sobre la combinación de los antirretrovirales lopinavir-ritonavir, que se utilizan para tratar el VIH y que también se estaba probando para el tratamiento de pacientes con COVID-19 (aunque no obtuvo resultados exitosos para estos casos). “La oposición a patentes es la herramienta legal más importante para evitar monopolios y sobreprecios, así como para proteger los desarrollos locales, ya que una vez aprobada la patente el proceso es más complejo y solo puede ser anulada judicialmente”, dijo Di Giano, quien recordó que, desde que se implementó este sistema de propiedad intelectual, la mayoría de las solicitudes de patentes presentadas por las farmaceúticas multinacionales no son merecedoras de tales títulos, puesto que se trata de abusos que hacen del sistema de patentes “con el único objetivo de extender y perpetuar sus monopolios sobre los medicamentos”.
Sobre el remdesivir, Gilead tiene al menos cinco solicitudes de patentes presentadas en la Argentina. “Necesitamos adelantarnos y estar preparados para que, si realmente el remdesivir es efectivo y lo necesitamos, podamos producirlo localmente o importarlo a precios que no sean los monopólicos y extorsivos a los que lo vende Gilead”, agregó Di Giano. Desde Fundación GEP estudiaron esas solicitudes y generaron evidencias que presentaron ante el INPI, en dos oposiciones de patentes, en las que demuestran que que esta droga no es patentable en el país ya que, por ejemplo, no cumplen con los requisitos de novedad ni de actividad inventiva, ni de aplicación industrial; reivindican sales farmacéuticas y composiciones que no son nuevas ni obvias e intentan reivindicar combinaciones de principios activos ya conocidos.
“En algún momento, los países tienen que volver a la OMC y dar de baja este sistema de patentes sobre medicamentos. No puede ser que la salud esté incluida en un acuerdo comercial, que un medicamento sea una mercancía y que el interés económico esté por encima del derecho humano sobre la salud”, concluyó Di Giano.

martes, 7 de julio de 2020

Chesa Boudin: Racismo y Sistema Judicial en los Estados Unidos



En alianza con el Centro Internacional de Investigaciones "Otras Voces en Educación" de CLACSO-Venezuela, la CEIP-Historica de Argentina, EL Centro Internacional de Pensamiento Crítico RIUS de CLACSO-México y la Universidad de Panamá, estamos impulsando una serie de seminarios en Pensamiento Crítico, buscando alternativas en contra del Neoliberalismo Educativo. En esta oportunidad nos acompaño Chesa Boudin quien abogado, escritor y profesor estadounidense especializado en el sistema de justicia penal de Estados Unidos y la política latinoamericana. Desde el 8 de enero de 2020, se ha desempeñado como fiscal de distrito 29 de San Francisco. Les recordamos que pueden conseguir toda la información de nuestros seminarios de formación en pensamientos critico, en las redes sociales de las organizaciones que hacen posible este espacio como lo son la CEIPH de Argentina, CINPECER de México y Otras Voces en Educación de Venezuela. En nuestro portal web pueden encontrar informaciones relevantes sobre los contextos educativos a nivel mundial, www.otrasvoceseneducacion.org. Recuerden seguirnos, compartir y suscribirse para llegar a mas personas y poder seguir construyendo este espacio de reflexión y debate, que es tan necesario para la defensa de nuestra educación publica como derecho humano fundamental para todas y todos.

lunes, 29 de junio de 2020

Trump: Rusia fue excluida del G8 por sus victorias en la arena política exterior

Trump: Rusia fue excluida del G8 por sus victorias en la arena política exterior

EL PUNTO
(Sputnik)

Donald Trump ha ridiculizado el llamamiento del ex vicepresidente en la Administración Obama y principal postulante a la presidencia por el Partido Demócrata, Joe Biden, de no invitar a Moscú a la cumbre del G-7, tras una publicación de The New York Times de la supuesta existencia de contactos entre la inteligencia rusa y los talibanes.

- escuchá el audio acá
"Rusia ridiculizó a lo grande a Biden y Obama cuando estos ostentaban el poder, que el anterior presidente quiso expulsar a Moscú del G-8. "¡EEUU era débil en todo y especialmente en relación a Rusia!", escribió el jefe de la Casa Blanca en Twitter.
A fines de mayo Trump invitó a Rusia, la India, Australia y Corea del Sur a la cumbre de setiembre del G7. En palabras del dignatario el sentido común requiere la presencia de Rusia.
El director general del Instituto de Problemas Regionales, Dmitri Zhuravliov, afirma que "Moscú fue excluida del G8, no porque se trate de Rusia, sino del propio sistema en el que únicamente se puede estar de acuerdo con EEUU o si no lo estás, entonces serás excluido".
El pasado viernes 26 de junio el diario The New York Times afirmó que la inteligencia militar rusa ofrecía una gratificación a los talibanes si atacaban a efectivos de EEUU en Afganistán. Pero no presentó prueba alguna.
El profesor argentino Leandro Morgenfeld cree que esta nueva controversia "tiene dos dimensiones de lectura: una geopolítica y otra electoral".
La primera está relacionada con la persistencia de la rusofobia en buena parte del establishment de Washington y, el interés de boicotear todo acercamiento entre Trump y Putin, señala el experto argentino.
"Además, esta situación comprueba que EEUU va perdiendo posiciones en Asia; emergen los BRICS, otros liderazgos. Lo que implica una incapacidad de EEUU para restablecer el paraíso perdido, la dominación de antaño, algo que rebota en el juego electoral", afirmó Morgenfeld.
En otras noticias, en las últimas 24 horas en Rusia se confirmaron 6.719 nuevos casos de coronavirus en 83 regiones del país, 2.123 (31,6%) de ellos asintomáticos, informó este 29 de junio el Centro nacional contra el coronavirus.
La mayor cantidad de nuevos contagios se detectaron en Moscú (782) y la provincia homónima (335).
Estos y otros temas en El Punto.

jueves, 25 de junio de 2020

“El libro de Bolton revela cómo Trump buscaba consumar una invasión y un golpe de Estado en Venezuela”


Leandro Morgenfeld, investigador argentino: “El libro de Bolton revela cómo Trump buscaba consumar una invasión y un golpe de Estado en Venezuela”

Entrevista a Leandro Morgenfeld, historiador, docente e investigador argentino

Por Denise Godoy, de la redacción de NODAL
Este martes se publicó el tan esperado libro de John Bolton “La habitación donde sucedió: Una memoria de la Casa Blanca”, en el que el ex Consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump revela las estrategias del gobierno estadounidense para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. El texto da a conocer, entre otras cosas, las intervenciones de Colombia como principal aliado y el rol de la oposición venezolana con la autoproclamación de Juan Guaidó. En diálogo con Nodal, Leandro Morgenfeld, historiador, docente e investigador argentino, y especialista en las relaciones de EEUU con la región, reflexiona sobre las revelaciones de Bolton y las nuevas tácticas de Trump hacia América Latina.
¿Qué aportan las revelaciones del libro de Bolton o qué evidencian en relación a los planes de Trump contra Venezuela?
Bolton es un halcón histórico de los sectores más conservadores y más agresivos de la clase dominante norteamericana. Fue el Consejero de Seguridad Nacional hasta septiembre de 2019 y es parte de la coalición que apoya a Trump, pero del sector de la línea militarista que está en tensión con él. De hecho, cuando lo despidió, hace 9 meses, Trump lo acusó de haber querido llevarlo a varias guerras (“cuatro a la vez”), asegurando que él no quería. Además de su oposición a Irán y Afganistán, en el caso de América Latina, Bolton fue el artífice de la política de apoyo al autoproclamado Juan Guaidó y toda la política de desestabilización que tenía como objetivo derribar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro. Este plan tuvo diversas etapas, desde el reconocimiento diplomático por parte de EEUU del opositor como “presidente encargado” en enero de 2019, y la presión a otros países siguieran esta irresponsable acción diplomática, pasando por la caravana con “ayuda humanitaria” de febrero y luego el intento de golpe de Estado más fuerte del 30 de abril de ese mismo año, sólo por destacar algunas de las acciones más espectaculares.
EEUU sigue con la estrategia de eliminar a Maduro, pero ya sin Bolton. La publicación de este libro revela la estrategia imperial en Venezuela y muestra cómo los distintos sectores de la Administración Trump urdieron el plan para poder consumar el golpe de Estado contra el gobierno soberano en Venezuela. Revela, por ejemplo, que durante las discusiones en torno a las alternativas para desplazar al gobierno bolivariano, Trump planteó la salida militar. Suponía que una invasión a Venezuela iba a tener una rápida resolución. Bolton, en contraste, pretende mostrarse como el estratega de una acción mucho más inteligente, es decir, no ir hacía un desembarco directo de marines norteamericanos, sino a una acción más solapada, que pudiera contar además con el apoyo con distintos gobiernos de la región.
Bolton planteaba que había que tener una estrategia, según su punto de vista, más inteligente de apoyarse en sectores disidentes de las FFAA venezolanas, en la oposición, en profundizar las sanciones económicas y en hacer llegar “ayuda humanitaria”, pero sin desembocar en una acción militar directa. Lo paradójico es que ambos, Trump y Bolton, se acusan de querer llevar a Estados Unidos a la guerra, a invadir otro país. Ante estas revelaciones, creo que la reacción de Trump del domingo 21 de junio, de plantear que estaría dispuesto a tener una reunión con Maduro (que generó un mini terremoto político), por un lado, está reconociendo el fracaso evidente de la estrategia de voltear al gobierno venezolano -ya que pasó un año y medio de la autoproclamación de Guaidó y él no gobierna en Venezuela-. Por otro lado, Trump intenta mostrar que tiene una iniciativa y así sacarle peso a esta afirmación de Bolton de que se buscaba una intervención militar directa. De todas formas, el lunes Trump tuvo que matizar su afirmación del día anterior, señalando que, en realidad, lo único para lo cual se reuniría con Maduro sería para discutir su salida pacífica. Claro que esta última afirmación busca no perder el apoyo electoral de la comunidad venezolana en Florida (claramente anti bolivariana), fundamental para sus aspiraciones reeleccionista. Pero, sin dudas, esta entrevista del domingo muestra las propias dudas que tenía Trump respecto al plan de Bolton de abrazarse a Guaidó e impulsar su reconocimiento internacional sin ninguna chance de que ejerciera el poder en Venezuela.
¿Qué rol juega el gobierno de Colombia en esta ofensiva estadounidense?
El libro de Bolton muestra cómo el gobierno de Colombia, sobre todo durante la actual gestión de Iván Duque, es directamente parte de la estrategia estadounidense de acoso contra Venezuela. Es interesante verlo en las propias palabras de Bolton, cómo se ponen sobre la mesa muchas cosas que ya se conocían y denunciaban, como la idea el utilizar a Colombia como un ariete de EEUU en la región. O cómo se potenciaron los distintos conflictos limítrofes en función de desestabilizar al gobierno venezolano. También muestra las distintas prevenciones de las FFAA colombianas respecto a la iniciativa de algunos halcones estadounidenses de ir a un conflicto militar abierto con Venezuela. El propio vicepresidente Mike Pence discutió este plan con varios presidentes latinoamericanos en sendas giras por la región. Justamente fueron incluso los gobiernos de derecha aliados con EEUU los que frenaron esta iniciativa de una acción militar abierta. Sin embargo, pese al fracaso y a la salida de Bolton del gobierno, EEUU, a través de mercenarios, de Colombia y de otros aliados sigue desplegando todo tipo de acciones: crecientes sanciones económicas –imperdonables en el contexto de la pandemia-, presiones diplomáticas, amenazas por parte del propio Secretario de Estado Mike Pompeo en las últimas semanas, movilización de fuerzas militares y distintas acciones de desestabilización utilizando a gobiernos aliados como lo es el colombiano.
En su reciente y controvertido libro de memorias, Bolton pretende librarse de las culpas del fracaso de sus planes de intervención en Venezuela. Por ejemplo, cuando en febrero de 2019 organizó un infructuoso intento de ingreso de “ayuda humanitaria”. Ahora acusa a la propia oposición venezolana y a los colombianos por no haberse movilizado lo suficiente y por no haber habilitado planes alternativos cuando los colectivos populares en Venezuela impidieron el ingreso de los cargamentos, caracterizándolos como parte del plan de una agresión imperial orquestada por EEUU. Es decir, el libro es un intento de justificación de su violenta estrategia injerencista en Venezuela y una lavada de manos por su evidente fracaso.
¿Cuál viene siendo la estrategia de Trump para América Latina en el contexto de las elecciones de noviembre y la crisis que vive EEUU por la pandemia y las protestas antirracistas?
Trump enfrenta una crisis sistémica EEUU. En primer lugar, sanitaria. A pesar de que pretende darla por superada, hay ahora un aumento de la curva de contagios en muchos estados (en 27 crecen los contagios diarios). En segundo lugar, una crisis económica. Se pronostica una brutal caída en este segundo trimestre. Las proyecciones para fin de año del FMI indican un derrumbe del PBI del 8% -la mayor caída desde la Segunda Guerra- y el empleo no se está recuperando como Trump imaginó hace un par de semanas. Es decir, tenemos una catástrofe económica que está complicando sus chances de reelección en noviembre. A esto se le suma la crisis social producto del desastre económico y de las desigualdades sociales previas, pero también de las protestas por el asesinato de George Floyd y el pésimo manejo que hizo Trump de esta situación. Creo que ahí se produjo un quiebre con un sector importante, incluso varios dirigentes del Partido Republicano lo criticaron públicamente. El ex Secretario de Defensa de Bush, Colin Powell, declaró que el 3 de noviembre iba a votar por Joe Biden. Hoy las encuestas muestran que Trump está en promedio 10 puntos abajo y perdiendo en algunos estados estratégicos. La escasísima asistencia al primer mitin de campaña, el sábado pasado, encendió las alarmas en el equipo de campaña de Trump.
En relación con el vínculo con nuestra región, creo que Trump carece de estrategia más allá de la reivindicación de la doctrina Monroe que supo hacer el ex Secretario de Estado Rex Tillerson en febrero de 2018. La agresión contra los hispanos y la estigmatización de los mexicanos puede tener una traducción electoral mayor a la de 2016, sobre todo en estados oscilantes. Lo que sí es clave, desde el punto de vista electoral para Trump, es el apoyo que tiene de las comunidades de exiliados venezolanos y cubanos en Florida. Por eso estas idas y vueltas, estas contradicciones en relación a la política hacia Venezuela pueden enajenarle ese apoyo en un estado clave como Florida, que es el swing state que va a definir el rumbo de las elecciones y que en 2016 lo ganó por poco más que el 1%. Las últimas encuestas indican que ahora podría estar entre los 5 y 6 puntos abajo de Biden.
Creo que Trump carece de una política hacia América Latina en este contexto de pandemia. Lo único que mostró es una profundización de las amenazas contra Venezuela en las últimas semanas y lo que está reconociendo con las declaraciones de esta semana es el fracaso de las maniobras para derrumbar a un gobierno constitucional y soberano. Reconoció en los hechos su frustración por el fracaso de la estrategia a la cual fue impulsado por halcones como John Bolton. Creo que esta idea de que podría eventualmente reunirse con Maduro tiene que ver con tratar de mostrar que él sí puede a través de su capacidad negociadora encontrar otra solución para Venezuela, que por otra parte se encamina a elecciones que ratificarían la legalidad de su sistema político. Pienso que es el momento más débil del autoproclamado Juan Guaidó y que Donald Trump, a quien el libro de Bolton pretende mostrar siempre como a alguien que actúa intempestivamente y en forma poco racional, tiene una estrategia y es realista. Sabe que, si fracasó en la idea de recuperar posiciones en el continente desplazando a Maduro por la fuerza, ahora debe exhibir otra estrategia. El problema que tiene, como se mostró en la declaración que hizo el domingo, es que esto generó las críticas de todos los sectores anti-bolivarianos y anti-cubanos en estados claves como Florida y por eso lo tuvo que matizar sus dichos iniciales, tuiteando el lunes que sólo se reuniría con Maduro para negociar su salida pacífica del poder. Esto último es un sinsentido y demuestra una fractura más al interior de la clase dominante estadounidense –no acuerdan una estrategia común-. Es, además, una exposición de este proceso de declinación hegemónica de EEUU y su incapacidad para establecer un liderazgo global en este momento de crisis sanitaria, económica y política en todo el mundo. Ya ni siquiera pueden ostentar el dominio en lo que despectivamente denominan su “patio trasero”. Al fin de cuentas, el gobierno de Venezuela se mantiene, con el apoyo de Rusia, China y Cuba, entre otros, y la negativa de México y Argentina a cualquier intervención militar en la región.

viernes, 19 de junio de 2020

En Estados unidos la crisis es sistémica: sanitaria, social y económica

19/06/2020

En Estados unidos la crisis es sistémica: sanitaria, social y económica

El analista en política internacional Leandro Morgenfeld describe la realidad que vive el país más poderoso del mundo


Leandro Morgenfeld describe la realidad que vive EEUU [Descargar]



Morgenfeld  es profesor y licenciado en Historia, especialista y magíster en Historia Económica y de las Políticas Económicas, y doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires. En 2013 culminó el Posdoctorado en Ciencias Sociales y Humanas (FFyL-UBA). Se desempeña como docente de grado y/o posgrado en las facultades de Ciencias Sociales, Filosofía y Letras y Ciencias Económicas de la UBA. Es investigador adjunto del CONICET, radicado en el Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales (IDEHESI). Participa en distintos grupos de investigación, co-coordina el GT-CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”, y actualmente dirige el Proyecto UBACyT 2018-2020: “Política exterior, inserción económica internacional y movilización popular (1966-2016)”. En 2011 publicó el libro Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas (1880-1955), y en 2012, Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos. Escribió numerosos capítulos de libro, artículos y reseñas bibliográficas, publicados en revistas académicas de Argentina y el mundo. Participa regularmente analizando las relaciones interamericanas en publicaciones periódicas, radios y programas de televisión. Recibió en La Habana el Premio de Ensayos Haydée Santamaría 2017, otorgado por la Casa de las Américas y CLACSO.

jueves, 18 de junio de 2020

“El coronavirus, la globalización neoliberal y sus efectos en la Argentina”



Primer encuentro del #Foro2020VisionArg, un espacio de diálogo y debate organizado por el Fondo Nacional de las Artes (FNA), en colaboración con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). En este panel inaugural, el primero de tres, representantes de distintas disciplinas dialogan acerca de “El coronavirus, la globalización neoliberal y sus efectos en la Argentina”

Moderan la conversación Analía Hounie e Ignacio Hernaiz. 

Comparten el saludo de apertura la presidenta del FNA, Diana Saiegh; el director de la OEI-Argentina, Luis Scasso; y el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer. 

Expositores:  
-Mario Rapoport, profesor emérito de la UBA y del ISEN, economista e historiador. 
-Leandro Morgenfeld, doctor en Historia e investigador del Conicet. 
-Beatriz Figallo, doctora en Historia e investigadora del Conicet, integra la Academia Nacional de la Historia. 
-Noé Jitrik, novelista, poeta y ensayista. 
-Telma Luzanni, licenciada en Letras, escritora y periodista. 
-Adrián Cannellotto, licenciado en Filosofía y rector de la Universidad Pedagógica Nacional. 
-Belén Bogado, master en Relaciones Internacionales y directora de Cooperación Internacional de la Cancillería Argentina. 
-Pedro Brieger, sociólogo, periodista y director del portal NODAL. 

El Covid-19 se ha transformado hoy en el centro de la información, pero el mundo no sólo se encuentra atravesado por esta pandemia, sino también por la crisis económica que se remonta a 2008 y que, en el caso argentino, se ve agravada por la deuda externa. El Foro 2020 Visión Argentina propone un espacio de reflexión a través de conferencias, cursos y mesas redondas de las cuales participarán intelectuales argentinos y extranjeros, sobre temas centrales de la Economía, las Relaciones Internacionales, la Historia, la Política, la Cultura y el Arte, en el contexto de esta nueva realidad. Idea y programación: Dr. Mario Rapoport. '

viernes, 12 de junio de 2020

Crisis en EEUU, en tiempos de pandemia




Pensar la pandemia

Crisis en EE.UU., en tiempos de pandemia


Martín Martinelli, del Observatorio Geohistórico de la Universidad Nacional de Luján, Argentina, y co-coordinador del Grupo Especial CLACSO/Revista Al Zeytun “Palestina y América Latina”, entrevista al investigador Leandro Morgenfeld, de la Universidad de Buenos Aires, del CONICET, Argentina, y co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”.

miércoles, 10 de junio de 2020

La economía de EEUU podría caer un 20% interanual

La economía de EEUU podría caer un 20% interanual el segundo trimestre

ECONOMÍA

Así lo aseguró Leandro Morgenfeld, investigador del CONICET, en diálogo vía Instagram con Ámbito. Agregó que en el primer trimestre de Estados Unidos en este año la economía cayó un 4.8%

El investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y especializado en las relaciones entre Estados Unidos y América LatinaLeandro Morguenfeld.
También se debe tener en cuenta que en el país norteamericano a esta crisis se le suma una económica, en la cual se confirmó que Estados Unidos está en recesión . "En el primer trimestre de este año la economía cayó un 4.8%. Hacía 128 meses que EEUU venía creciendo, que fue después de que salió de la crisis de 2008. Cabe destacar que fueron 10 años ininterrumpidos", comenzó Morgenfeld en diálogo con Ámbito.
En esa misma línea, el investigador del CONICET agregó que "la caída durante este primer trimestre fue poco significativa, pero se espera que en este trimestre actual la economía caiga un 20% interanual".
"Estados Unidos, entre marzo y mayo, tuvo 41 millones de solicitudes de desempleo, en torno al 15% de desempleo. El jueves pasado, Trump festejó que ya se solucionó y que hubo un rebote, pero aún faltan las cifras de California, ciudad donde hubo una cuarentena más fuerte", dijo Morgenfeld a Ámbito.
Con respecto a la crisis social que ese país transita a partir del asesinato de George Floyd, el investigador del CONICET aseguró que "en Estados Unidos hay un encarcelamiento masivo, ya que ese país tienen el 5% de la población mundial y el 25% de la población carcelaria de todo el mundo.
"Uno de cada cuatro presos está en EEUU. Los afroamericanos representan un porcentaje del 15% de la población, y en el caso de los varones afroamericanos en la cárcel, un 40%", aseguró el investigador del CONICET.
"Buscar la reelección de Donald Trump a esta altura es complicado. Al presidente estadounidense le quedan cinco meses para aplicar sus políticas, y es por eso que a él no le importa la cantidad de muertes que queden o la crisis social que se atraviese, sino que pueda reactivar la economía", dijo Morgenfeld.