jueves, 25 de mayo de 2017

Charla: "El golpe de 1964 en Brasil y la ofensiva imperialista regional"



Ciclo de Charlas: Dos siglos de imperialismo estadounidense en Nuestra América
 
Décimo Encuentro: El golpe de 1964 en Brasil y la ofensiva imperialista regional
 
 

 
Viernes 26 de mayo– 19:00
Sala Meyer Dubrovbsky [3º P]
Expositor: Julio Fornelli (Investigador Depto. de Historia CCC)
 
El golpe militar de 1964 constituyó una fuerte ofensiva del imperialismo norteamericano que mediante operaciones directas y encubiertas se propuso cohartar la posibilidad de que un acuerdo entre fuerzas populares y de izquierda, llevaran a Brasil a una profundización de políticas transformadoras. No solo se abortó un proceso de cambio sino se sentaron las bases de una contraofensiva regional.
 
Ciclo de Charlas: Dos siglos de imperialismo estadounidense en Nuestra América
América Latina vive una restauración neo conservadora que amenaza las conquistas alcanzadas en la última década de gobiernos progresistas. Este presente tiene una larga historia trazada por la constante injerencia imperial en Nuestra América. En este ciclo nos proponemos abordar este tema analizando nuestro presente, a la luz de aquella trágica historia.
 
Organiza: Departamento de Historia del CCC.

miércoles, 24 de mayo de 2017

"Trump: militares primero". Por Juan Gabriel Tokatlian



Trump: militares primero
Por Juan Gabriel Tokatlian

Clarín

La consigna electoral que contribuyó a llevarlo a la Casa Blanca y que caracterizó la gestión de los primeros cien días del presidente Donald Trump requiere ser precisada. El lema “Estados Unidos primero” ha sido, en realidad y hasta el momento, “Militares primero”. Sus anuncios de reforma impositiva, sus órdenes ejecutivas en el área económica y financiera y sus promesas de acción unilateral en el campo comercial no necesariamente aseguran el robustecimiento de la base industrial y productiva del país ni la reducción de la desigualdad material, las brechas sociales y las grietas culturales.
Lo que sí es evidente es que desde enero de 2017 el énfasis en el músculo militar por sobre el tacto diplomático, énfasis que ya era evidente desde el fin de la Guerra Fría y más aún después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se ha acentuado. Trump ha desplegado su propia versión de la estrategia de primacía; estrategia que se basa en que Washington no tolera que surja y avance un poder de igual talla. Bush hijo la instrumentó con vehemencia, Obama procuró en algo calibrarla y Trump la llevó al límite al optar por la prepotencia. Varios indicios apuntan en esa dirección.
Primero, la presencia de militares es notoria en el gabinete. Están al frente en las Secretarias de Defensa (Mattis) y de Seguridad Nacional (Kelly) y en el Consejo de Seguridad Nacional (McMaster). Personas vinculadas a la industria de la defensa ocupan cargos relevantes: entre otros, Wilson (ligada a empresas subsidiarias de Lockheed y con inversiones en compañías como Rayheon y Honeywell) en la secretaría de la Fuerza Aérea en el Departamento de Defensa, Cassidy (encargado del mercadeo de productos militares de Boeing) y Rath Hoffman (consultor del Grupo Chartoff) en el Departamento de Seguridad Nacional, y Catanzaro (cabildante de Boeing y Halliburton) en el Consejo Económico Nacional. A ellos se suman los inclinados a la “mano dura” adentro y afuera del país, tales como Sessions (Justicia) y Pompeo (CIA).
Segundo, la administración decidió incrementar el presupuesto de defensa en US$ 54.000 millones (aproximadamente, el presupuesto anual de defensa respectivo de la India y de Francia) para 2018 por sobre el de este año que es de casi US$ 600.000 millones. Esto se acompaña de recortes en rubros como educación, salud, protección ambiental y asistencia internacional.
Tercero, el aumento del negocio de las armas ha sido elocuente: de acuerdo con el Forum for Arms Trade, en sus primeros cien días de gobierno, Barack Obama notificó, para ser autorizado, la venta de armamento por US$ 713 millones. En ese mismo período la administración Trump hizo lo propio por US$ 6.000 millones. No al azar en marzo de 2017, la agencia de calificación de riesgos Moody’s publicó un informe señalando un “mejor clima de mercado” para la industria militar después de una caída en los contratos para la defensa entre 2012-15. Cuarto, el nuevo gobierno continuó y propagó el uso de la fuerza con instrumentos más potentes y con amenazas más inquietantes. En efecto, solo en 2016 la administración Obama lanzó 26.171 bombas según una reciente publicación del Council on Foreign Relations. A su vez, y de acuerdo con dicho trabajo, la administración Trump aumentó en más de 400% los ataques con drones.
A su turno, elevó el involucramiento estadounidense en Yemen, expandió las operaciones militares en África (en Somalia, especialmente), lanzó 59 misiles Tomahawks en Siria, arrojó la llamada “madre de todas las bombas” no nuclear (MOAB en su sigla en inglés) sobre Afganistán y contempla un operativo militar fulminante contra Corea del Norte. Cabe destacar que el incremento en el uso de armamento más letal no parece tener un sentido estratégico y solo pareciera exhibir la voluntad de mostrarse más ofensivo en conflictos en los que Estados Unidos sigue sin poder mostrar alguna victoria decisiva.
Y quinto, un telón de fondo político, burocrático y corporativo subyace al lugar central del belicismo en el inicio del gobierno republicano: en campaña, antes de la asunción y en los primeros días Donald Trump parecía tener unos objetivos relativamente acotados. El terrorismo parecía su foco principal. Con el correr del tiempo, por presiones de diferentes actores civiles y militares y, en parte, debido a demandas de aliados cercanos, el universo de asechanzas creció y con ello, una vez más, la confusión de creer que el poderío de las armas puede garantizar triunfos políticos que pueden ser capitalizables a nivel doméstico. Así se decidió escalar la “guerra contra el terrorismo”, amenazar a Irán y Corea del Norte, reubicar a Rusia como un gran enemigo de Occidente, reflotar tácitamente la idea de producir “cambios de régimen”, reforzar algunas alianzas en Medio Oriente que ya han probado ser poco funcionales a la estabilidad en el área, rodear cada vez a China en clave geopolítica, e insinuar la disposición a cruzar un umbral en términos del uso de armas de destrucción masiva.
Por eso lo que ha puesto en evidencia Donald Trump, con su estilo personal que combina atrevimiento e ignorancia, es que el núcleo de su política a favor de un Estados Unidos resurgente es “Militares primero”.


Juan Gabriel Tokatlian es profesor plenario de la Universidad Di Tella

Cínico. Trump le expresa al Papa su compromiso por la Paz, a la vez que instrumenta en EEUU un fuerte recorte de gastos sociales y un aumento del presupuesto militar

 

El Papa recibe con frialdad a Trump

El Pontífice, con gesto muy serio, ha recordado al presidente de EE UU durante la entrega de regalos cuestiones como la necesidad de paz y la importancia del medio ambiente.

El País

A las 8.31 de la mañana, después de meses de declaraciones cruzadas y alusiones veladas el uno sobre el otro, el presidente de EE UU, Donald Trump, y el papa Francisco se han reunido en el Vaticano. El mandatario estadounidense ha llegado acompañado de una comitiva formada, entre otros, por su esposa, Melania, su hija, Ivanka, y el esposo de esta, Jared Kushner. No se esperaba gran sintonía, ambos se encuentran en las antípodas ideológicas. La cara del Pontífice, siempre tan transparente, ha sido de extrema seriedad. Al final de la reunión, donde la ecología y la paz han estado muy presentes a través de lo regalos que se han intercambiado, el ambiente ha sido algo más relajado. "No olvidaré su mensaje", le ha prometido Trump en su despedida.
Francisco le había recibido minutos antes con un “encantado de conocerle” y excusándose por no hablar correctamente inglés. A las 8.35 se han sentado en la mesa de la biblioteca privada y ha comenzado una reunión a puerta cerrada que ha durado 27 minutos con la ayuda de un intérprete: el Papa, todo el tiempo en español, y Trump, en inglés. Había cierta tensión. Discrepan en prácticamente todas las grandes líneas de gestión emprendidas por el nuevo Gobierno estadounidense: medio ambiente, inmigración, venta de armas, derivas del neoliberalismo... Y no ha sido un encuentro largo, especialmente si se compara con los más de 50 minutos que Francisco dedicó al predecesor de Trump en la Casa Blanca, Barack Obama, con quién mantenía una gran sintonía. “Es un gran honor para mí”, ha dicho Trump. El Pontífice no ha respondido y la puerta se ha cerrado.

No ha trascendido el contenido de la conversación, pero dada la gran distancia de pensamiento que existe entre ambos —el Papa, entre otras cosas, cuestionó la fe de Trump cuando anunció que construiría un muro entre EE UU y México— y teniendo en cuenta el reciente atentado de Mánchester, se supone que habrán intentado tender puentes a través de la idea de la paz y de la lucha contra el terrorismo. De hecho, entre los regalos que el Papa ha ofrecido a Trump al término del encuentro, un momento que suele utilizar para subrayar cuestiones tratadas, se encuentra el mensaje que lanzó el último día de las Jornadas Mundiales para la Paz y un medallón con una rama de olivo grabada. “Es una medalla de un artista romano. Es el olivo, símbolo de la paz”, le ha dicho el Papa al término de la reunión. Segundos después, ha insistido: “Se lo doy para que sea instrumento de la paz”. A lo que Trump ha contestado: “Necesitamos paz”.
Además, el Pontífice le ha hecho entrega de los documentos que ha elaborado durante su papado. La exhortación apostólica, Amoris Laetiia, el texto Evangelii Gaudium, y su poderosa encíclica sobre la ecología, Laudato Si. “Sobre la cura de nuestra casa común, el medioambiente”, ha subrayado Francisco. “Lo leeré”, le ha respondido Trump, que ha regalado al Pontífice una caja negra cerrada con libros de Martin Luther King en su interior. “Es un regalo para usted, libros de Martin Luther King, pienso que le gustará… espero que sí”, ha señalado.
El final de la reunión, cuando ambos mandatarios se han visto con el resto de la comitiva, ha sido mucho más distendido. El encuentro había comenzado con caras serias —como la que el Papa dedicó al presidente de Argentina, Mauricio Macri— y un Trump algo incómodo en los segundos finales de espera para ser recibido. Pero la entrada de Ivanka en la sala y, especialmente la de la esposa del presidente de EE UU, Melania Trump, ha aligerado la conversación y el humor. Ella, eslovena de influencia católica (no está bautizada), que vivió un tiempo en Milán y habla algo de italiano, ha sido clave para ese distendimiento y ha pedido al Papa que le bendijese un rosario. Además, ha bromeado con el Pontífice sobre lo que come Trump: "¿Qué le da de comer? ¿Putizza?", ha preguntado Francisco, en referencia a un dulce esloveno que le encanta y que pide siempre que encuentra a alguien de dicha nacionalidad.
Durante su breve visita al Vaticano, el presidente estadounidense también se ha reunido con el número dos de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, y con el secretario para las Relaciones con los Estados, una suerte de ministro de Relaciones Exteriores, monseñor Paul Gallagher. Esa reunión, en cambio, ha durado otros 50 minutos, más de lo habitual. Un dato que invita a pensar que se ha proundizado y llegado al detelle técnico de cuestiones tratadas con anteriormente con el Papa.
En el comunicado oficial del Vaticano, de forma absolutamente genérica, se han reseñado algunos de los asuntos abordados. "Se ha manifestado el deseo de una colaboración serena entre el Estado y la Iglesia Católica en los Estados Unidos, comprometida en el servicio a la población en los campos de la salud, la educación y la asistencia a los inmigrantes. Las conversaciones también han permitido un intercambio de puntos de vista sobre algunos temas relacionados con la actualidad internacional y con la promoción de la paz en el mundo a través de la negociación política y el diálogo interreligioso, con especial referencia a la situación en Oriente Medio y a la tutela de las comunidades cristianas".


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Trump ataca los programas sociales y propone recortar 3,2 billones en una década

El proyecto de presupuesto recorta las ayudas a los desfavorecidos, aumenta la partida militar y destina 1.400 millones al muro con México

El País
El presidente Donald Trump en Israel.
El presidente Donald Trump en Israel. AP
Nunca se vio con tanta claridad el verdadero rostro de Donald Trump. Bajo la promesa de restaurar el sueño americano, su Administración presenta este martes su gran proyecto de presupuesto. Un plan de 4,09 billones de dólares (3,6 billones de euros) para 2018, que solo permite el aumento de las partidas destinadas a defensa y seguridad nacional, incluyendo el muro con México, pero que propone recortes de tal magnitud (3,6 billones de dólares, 3,2 billones de euros, en una década) que dejarán los programas sociales y sanitarios para los más desfavorecidos al borde de la asfixia.
Bautizado con el ampuloso nombre de Nuevo Fundamento de la Grandeza Americana, el presupuesto exhibe tanto esa ambición torrencial que caracteriza al presidente de Estados Unidos como sus prejuicios. Los inmigrantes sin papeles, los desfavorecidos y sus hijos, la población subsidiada y hasta los discapacitados pasan por la guillotina contable. Ya no se trata solo del recorte del Obamacare, la reforma que amplió el seguro médico a 20 millones de estadounidenses, sino de la caída de los grandes programas que han logrado dar estabilidad a una sociedad con más de 40 millones de pobres.
“Hasta ahora se pensaba solo en quienes recibían dinero. Eso se ha terminado. Hemos dado un giro y elaborado unos presupuestos poniéndonos en los zapatos de quienes pagan ese dinero, en el contribuyente. La compasión ya no se mide por el número de subsidiados o el dinero gastado, sino por aquellos que vuelvan a trabajar”, glosó el director de la Oficina Presupuestaria, Mick Mulvaney.
Las magnitudes presupuestarias son astronómicas. En 10 años Trump y sus asesores prometen que su proyecto reducirá el gasto en 3,6 billones de dólares, liquidará por completo el déficit (ahora situado en 600.000 millones) y rebajará la deuda publica del 76% del PIB al 59%. Todo ello bajo un constante aumento de los ingresos, que pasarían en ese decenio áureo de 3,65 billones a 5,72 billones.
Para lograrlo, el presidente y sus economistas confían en un crecimiento sostenido del PIB. Una imparable subida que el año próximo sería del 4,4% (la mayor de este siglo) y que en 2027 alcanzaría un aumento del 55% respecto a 2018. Esta es la piedra angular de su proyecto y, a su vez, su punto más débil.
Trump hace descansar esta formidable expansión en su reforma fiscal. El plan, del que solo se han facilitado pinceladas de trazo grueso, propone la rebaja de la carga impositiva para los más ricos (del 39% al 35%), facilitar la repatriación de capital, simplificar el IRPF de siete a tres tramos y sobre todo, reducir el impuesto de sociedades del 35% al 15%. En paralelo, propone movilizar 200.000 millones de dinero público para incentivar la inversión en infraestructuras.
Pese a que este diseño implica una caída fuerte en la recaudación (dos billones en 10 años, según Tax Foundation), el presidente y sus consejeros confían ciegamente en que la rebaja impositiva detonará un crecimiento tan poderoso que compensará las arcas públicas y elevará la economía americana a su máxima potencia. Es la curva de Laffer. La teoría que, desde su enunciado en 1974, ha extasiado a los liberales de todas las galaxias pero que nunca ha superado la barrera crítica, y que, en el caso de la actual economía estadounidense, con un crecimiento medio en los últimos 10 años del 1,3%, parece muy alejada de cualquier meta realista.



A las dudas sobre la sostenibilidad del presupuesto se añade su polémica configuración ideológica. En consonancia con las promesas electorales, Trump apuesta por la seguridad. La partida militar aumenta un 10% (54.000 millones) y permite sumar 56.400 soldados al servicio activo, así como adquirir 84 aviones de combate y 8 naves de guerra. También se refuerzan las fronteras con 2.600 millones para tecnología y nuevas infraestructuras. Entre ellas, el denostado muro con México al que se destinan 1.600 millones (1.423 millones de euros).
Frente a este fortalecimiento de la seguridad, la guadaña cae con fuerza entre los más débiles. Trump propone una reducción de 616.000 millones en 10 años de los fondos destinados a la cobertura sanitaria para los pobres (Medicaid). También plantea un recorte de 193.000 millones en el mismo periodo para el Programa Asistencial de Nutrición Suplementaria. No es un golpe al azar. Bajo este nombre burocrático se parapeta la entrega de cartillas alimentarias para los desfavorecidos. Una iniciativa a la que en 2016 se acogieron 46 millones de personas, un 15% de la población.
El hacha golpea asimismo a los créditos a estudiantes (143.000 millones), las ayudas a discapacitados (72.000 millones) y a familias necesitadas (21.000 millones) y al sistema de apoyos por hijo menor (40.000 millones), del que además se excluye a todos los inmigrantes sin papeles y a aquellas personas que no estén autorizadas a trabajar en Estados Unidos. “Este presupuesto lucha por reemplazar la dependencia por la dignidad del trabajo", se justifica el documento.
El ataque a la médula de los programas sociales marcará el pulso de la contienda parlamentaria. El presupuesto muestra al Trump más descarnado y feroz. Aquel que cumple no solo su promesa de desmontar el legado de Barack Obama, sino que da pábulo al sueño conservador de asfixiar el incipiente Estado del bienestar americano. Esta radicalización, ejemplificada en el rechazo a subvencionar entidades que faciliten el aborto, le asegura al presidente el apoyo de los halcones de su partido. Pero tiene un efecto negativo.
En noviembre del año que viene se renueva toda la Cámara de Representantes y 34 de los 100 escaños del Senado. Ante el miedo a perder cabe la posibilidad de que los congresistas republicanos se dividan y que, como ya ocurrió con el primer proyecto de reforma sanitaria, Trump no logre mayoría. Para atraerse el voto moderado, el presidente ha insistido en que el proyecto no altera las pensiones ni la cobertura sanitaria para los mayores. Pero los recortes son de tal calibre que es difícil para los más centristas aceptar estas cuentas. Y, desde luego, ofrece a la oposición un blanco fácil. La batalla del presupuesto no ha hecho sino empezar.


martes, 23 de mayo de 2017

"Integración regional, reconfiguración geopolítica y desarrollo económico". Charla con Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld en el Centro Cultural de la Ciencia (miércoles 7 de junio, 18.30hs)




CICLO “LAS PALABRAS Y LAS COSAS (Y LAS CIENCIAS)”

“El NO al ALCA en 2005 marcó un punto de inflexión en las relaciones interamericanas, puso en crisis la histórica hegemonía de Estados Unidos y permitió avanzar en una inédita coordinación y cooperación política regional, iniciando el camino de la postergada integración latinoamericana. Una década más tarde, el nuevo contexto político y los cambios que supuso en Estados Unidos la llegada de Trump obligan a repensar los actuales desafíos para el desarrollo económico latinoamericano”.


El Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación tiene el agrado de invitarlos a las charla “Integración regional, reconfiguración geopolítica y desarrollo económico”,  a cargo de los historiadores  Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld.

¿Cuándo?  El 7 de junio  a las 18:30 horas
¿Dónde?  En el Centro Cultural de la Ciencia, Godoy Cruz 2270, CABA

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Se agradece la difusión.


Teléfono: 4899-5000, interno 3699

TrumPolis 4: Estados Unidos entre Rusia y China




TrumPolis: episodio 4

Cecilia Nahón / Leandro Morgenfeld
CLACSO -IADE

En el episodio 4 de TrumPolis, analizamos las continuidades y las rupturas en materia de política exterior de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.

En un contexto plagado de tensiones y disputas que se profundizan al interior de Estados Unidos, una conflictiva relación con el Congreso y la Justicia, y con índices récord de desaprobación, Trump realiza su primera gira internacional. ¿Hay algo nuevo en la política exterior de su gobierno? ¿Cuál es la relación de Estados Unidos con Rusia y China, dos potencias emergentes y claves en el mapa geopolítico?

Durante su campaña presidencial, Trump dijo que su enemigo era China y que al mismo tiempo iba a distender el vínculo con Rusia. Sin embargo, cuando asumió la presidencia, desplegó iniciativas y señales contradictorias hacia Moscú y Pekín. ¿Cómo se ve afectada esta relación ambivalente tras la explosión del “Rusiagate”? ¿Tendrá Trump que enfrentarse a un juicio político?

Para abordar estas cuestiones entrevistamos a destacados analistas internacionales: Max Paul Friedman, profesor de Historia de American University, Juan Manuel Karg, politólogo de la Universidad de Buenos Aires y Michael Cohen, profesor y director del Observatorio Latinoamericano de la New School.  



 

lunes, 22 de mayo de 2017

Presentación de "La paradoja uruguaya. Intelectuales, latinoamericanismo y nación a mediados del siglo XX", de Ximena Espeche




El martes 23 de mayo a las 18 hs se presenta el libro La paradoja uruguaya. Intelectuales, latinoamericanismo y nación a mediados del siglo XX, de Ximena Espeche en la Librería Universitaria Argentina, Lavalle 1601, CABA.

EL NO AL ALCA DIEZ AÑOS DESPUÉS. Ya se puede leer online y descargar el libro completo en forma gratuita




La cumbre de Mar del Plata y la integración latinoamericana reciente
Julián Kan (compilador)
Luis Alberto de Vianna Moniz Bandeira, María Florencia Socoloff, Alberto Justo Sosa, Leandro Morgenfeld, Lucila Agustina Rosso, Alfredo M. López Rita y Franco Agustín Lucietto.
Editorial de la la Facultad de Filosofía y Letras (UBA)
Del Prólogo de Jorge Taiana:
“La Cumbre de Mar del Plata marcó un punto de inflexión importantísimo porque el “No al ALCA” trasciende el “no” a un acuerdo de apertura indiscriminada de las economías latinoamericanas y caribeñas que no contemplaba ni el grado de desarrollo ni las asimetrías existentes entre los treinta y cuatro países. El “No al ALCA” fue el “no” a un proyecto de inserción internacional subordinado a la gran potencia económica y militar hegemónica. Y el “No al ALCA” fue el sí a un proyecto de integración regional entre países en desarrollo que buscaba fortalecer la propia autonomía y la defensa de la soberanía nacional”




Novedades sobre el terremoto político en Brasil (Morgenfeld, AM750)


Entrevista a Leandro Morgenfeld en Radio AM750

Qué pasó el fin de semana en Brasil? Cómo sigue la crisis política?
Sobrevive Temer?
Cae y hay elecciones indirectas?
Hay elecciones directas anticipadas, como se demandan en las calles?
Análisis de estos tres posibles escenarios y de las repercusiones para la Argentina.







sábado, 20 de mayo de 2017

Entrevista sobre Brasil: podrá sobrevivir Temer? Cómo impacta la crisis a nivel regional y en la Argentina?


Crisis en Brasil
Oglobo y el PSB, aliados de Temer, ya le pidieron la renuncia.
Lula también, y exige además elecciones directas ya.
Se va Temer ?
Habló recién, diciendo que la grabación fue fraudulenta y pidiendo a la Corte Suprema que cierre la investigación. ...
Podrá sobrevivir mucho más? Cómo impacta la crisis en Brasil en la región y en la Argentina?
Entrevista a Leandro Morgenfeld en "La excepción a la regla", Radio Del Plata AM 1030









"Temer acorralado. Brasil, tan latinoamericano como siempre"



Temer acorralado
Por Leandro Morgenfeld 
Revista Anfibia
19 de mayo de 2017



El escándalo de Temer en Brasil como punto cúlmine de una serie de factores, desvanecen la ilusión, agitada con fuerza hasta hace poco, de que podría despegarse de sus vecinos y sumarse al primer mundo. Hoy constatamos que Brasil sigue siendo tan latinoamericano como siempre. La crisis tiene una dimensión regional, dice el historiador Leandro Morgenfeld y analiza el escenario más probable, en un maltrecho sistema político, con sus aliados económicos, mediáticos y judiciales.

El escándalo que estalló el miércoles a la noche, cuando se conoció que Temer había sido grabado aprobando una coima para garantizar el silencio de Cunha, es un capítulo más de la crisis económica, social y política en la que se sumergió Brasil desde el golpe parlamentario contra Dilma. Al derrumbe económico –el PBI se desplomó en los últimos dos años un 7%- se le suma una crisis social aguda -13% de desocupación. Profundizada por el plan neoliberal de Temer y el ministro de economía Meirelles: recortes en salud, educación y planes sociales, enmienda constitucional para congelar el presupuesto en inversión social por 20 años, proyecto de flexibilización laboral y extensión de la edad jubilatoria. Si América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo, Brasil encabeza ese oprobioso ranking. La profunda degradación de las condiciones de vida de las mayorías, la (re)emergencia de las guerras entre bandas narcos (PCC, Comando Vermelho), que en enero se cobraron la vida de decenas y decenas de presos, y la creciente ola de criminalidad en ciudades como Rio de Janeiro desvanecen la ilusión, agitada con fuerza hace 4 o 5 años, de que Brasil podía despegarse de sus vecinos y sumarse al primer mundo, jugando en las grandes ligas (logrando, por ejemplo, un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU). Hoy constatamos que Brasil sigue siendo tan latinoamericano como siempre.
Hasta hace una semana, Temer apenas era aprobado por el 5% de los brasileros. Desde que le arrebató la presidencia a Dilma con la excusa de las “pedaladas fiscales” (movimientos contables) casi no puede aparecer en público. Después del audio, ni con el pulmotor mediático que le garantiza el sistema político en putrefacción podría sobrevivir por mucho más tiempo. Hace 48 hs se conoció, a través de una operación espectacular que genera envidia hasta en los guionistas de House of Cards (en la cuenta oficial de la serie tuitearon “Tá difícil competir”), lo que todos ya sabíamos y habíamos dicho: el tridente golpista –Temer, Neves y Cunha- se valieron de la corrupción como excusa para voltear a un gobierno electo democráticamente e imponer un plan de ajuste neoliberal, en el plano interno, y una política exterior subordinada a Estados Unidos.

El desenlace de la crisis, todavía incierto, muestra el acierto de la consigna “Fora Temer”: permitió unificar a todas las fuerzas populares y democráticas –lulistas o no lulistas- en la lucha contra la restauración neoliberal, xenófoba, misógina, homofóbica y antipopular vislumbrada desde el instante en que el ilegítimo nombró a su gabinete. Esa consigna sigue vigente –pende de un hilo, pero todavía no cayó-, pero ahora se le suma otra: “Diretas já”. O sea, la disyuntiva es clara: un (nuevo) acuerdo de cúpulas o elecciones directas. La primera opción tiene dos variantes. Una, intentar mantener en el poder al cadáver político en que se convirtió Temer hasta las presidenciales del 2018. El PSDB, luego de la renuncia de su presidente Neves y las declaraciones de ayer de Cardoso –sugirió la conveniencia de la renuncia de Temer-, hoy declaró que mantendría a sus cuatro ministros en el gabinete presidencial. Esa primera variante es hoy en día improbable, por el tembladeral que provocaron los audios y los videos y por las nuevas informaciones que se conocen en estas horas (en delación premiada, Joesley Batista, del grupo frigorífico JBS, declaró que desde 2010 pagó más de 1 millón y medio de dólares en coimas por requerimiento de Temer). La otra opción sería forzar su renuncia, iniciar un impeachment, que el tribunal electoral anule toda la fórmula de 2014 por el financiamiento de la campaña o que avance una denuncia presentada por la Procuraduría General de la República. Ante la eventual salida de Temer por cualquier de estas cuatro vías, lo cual se perfila hoy como el escenario más probable, el maltrecho sistema político, con sus aliados económicos, mediáticos y judiciales, ya elaboran distintas alternativas para lograr la “reducción de daños”, que cambie algo para que todo siga más o menos igual. Para descomprimir la indignación general, que mejor que apurar la danza de nombres para suplantar al ya indefendible Temer. ¿Lo reemplazará el líder de la Cámara de Senadores o la de Diputados, el de la Corte Suprema, o el ministro de hacienda? Con eso intentarán entretenernos en las próximas horas y días.
Más que mirar hacia arriba, hacia los juegos y luchas palaciegas, valdría más la pena prestar atención a lo que pasa por abajo. Hace pocos días hubo una poco frecuente huelga general. Ayer hubo manifestaciones en San Pablo, Rio de Janeiro, Brasilia, Porto Alegre, Recife, Fortaleza, Curitiba y otras muchas ciudades de Brasil. Para el domingo, los frentes Pueblo Sin Miedo y Brasil Popular están convocando a movilizaciones masivas exigiendo no sólo la renuncia de Temer, sino llamando a frenar el armado de un nuevo gobierno ilegítimo. Para eso, el único camino son las elecciones directas y anticipadas. El establishment resiste esa salida porque el PSDB (Cardoso, Neves) y el PMDB (Temer, Cunha) no tienen candidatos atractivos. Todas las encuestas las encabeza hoy Lula, ya lanzado a la campaña, pero que enfrenta un panorama judicial complejo, que lo podría terminar proscribiendo. Ayer, en conferencia de prensa,  Gilmar Mauro, del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) lo expresó con claridad: “Convocamos a todos y todas, inclusive a los sectores que apoyaron el impeachment contra Dilma Rousseff, influidos por los medios de comunicación, y que hoy se están dando cuenta de este golpe político. Nosotros no queremos ningún tipo de conflicto. Queremos que la población venga a las calles con sus banderas, que derrumbemos a Temer y que construyamos elecciones que garanticen el voto”. Agrupaciones como el Movimiento Brasil Libre (MBL) o Vem Pra Rua desistieron hoy de convocar a marchar el domingo. Los primeros, que habían pedido ayer la renuncia de Temer, hoy plantean esperar a ver cómo avanzan las investigaciones judiciales. Los segundos mantienen la convocatoria a salir a las calles, pero la posponen. En estas horas, una vez más, la resolución de la crisis dependerá de la capacidad de movilización popular y de la disputa por el sentido de las concentraciones callejeras, que se auguran masivas. 
La crisis en Brasil tiene también una dimensión regional ineludible. En primer lugar, muestra las dificultades que enfrenta la restauración conservadora y neoliberal. Ni Peña Nieto, ni Temer, ni Macri tienen demasiados logros para mostrar ni articulan un proyecto regional coherente. América Latina está sumida en una recesión de la que no logra salir, las instituciones de coordinación y cooperación regional, como la UNASUR y la CELAC, están virtualmente paralizadas, frente a la ofensiva de Estados Unidos y aliados para recomponer la legitimidad de la alicaída OEA. Crece la desigualdad, la pobreza, el narcotráfico y la violencia. Ni siquiera avanzan los tratados de libre comercio, presentados como panacea de la globalización neoliberal, pero impugnados en Estados Unidos y Europa. El desplome de Temer, la putrefacción del sistema político encabezado por el PRI y el PAN en México, y su incapacidad para hacer frente a los embates de Trump, y la imposibilidad de Macri de reactivar la economía argentina ponen en crisis el relato anti-populista. Los máximos representantes del neoliberalismo latinoamericano no entusiasman, no logran inversiones, ni bajar los déficits ni mejorar casi ningún indicador económico y social. Tampoco pueden seguir blandiendo la bandera del honestismo, menos aún después del papelón de Temer, de los coletazos regionales de los Panamá Papers o el escándalo Odebrecht.
Si Temer va a pasar a la historia como traidor y corrupto, Macri también tendrá que asumir la parte de responsabilidad que le compete. Tempranamente, cuando se inició el proceso del ilegítimo desplazamiento de Dilma, cuestionado por los gobiernos de otros países de la región, el líder del PRO le dio un crucial respaldo diplomático y político. Luego se fotografiaron sonriendo en muchas oportunidades, Macri fue recibido con honores en Brasilia e invitó a Temer a la Argentina. Imaginaron que así sepultarían cualquier atisbo de proyecto popular en la región, atacaron a Venezuela –suspendiéndola del Mercosur- y pergeñaron una estrategia conjunta que preveía una apertura comercial, firmar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y remolcar al resto del continente hacia un nuevo ALCA. El desplome de Temer no hace más que corroborar lo mal que la cancillería argentina lee los últimos acontecimientos mundiales y lo errática que es la política exterior de Macri. 
En Brasil se asiste a una descomposición del sistema político que implementó un brutal ajuste neoliberal. Ante esta grave situación, que sin dudas tendrá un impacto económico negativo en la región (mayor riesgo país, menos inversiones, más volatilidad e incertidumbre, presiones devaluatorias, caída del comercio), hay que evitar las salidas neofascistas o ultraconservadoras como las que vienen apareciendo en Europa o se expresaron en Estados Unidos con el triunfo de Trump. Frente a la incertidumbre global, Nuestra América requiere, una vez más, construir una alternativa original al neoliberalismo en crisis, que se asiente en las mejores tradiciones populares, latinoamericanistas y antiimperialistas.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Enfrenta Trump su propio Watergate y puede acabar como Nixon?

Donald Trump


¿Es esta la ‘pistola humeante’ de Trump?

La revelación de que Nixon ordenó presionar al FBI para cerrar la investigación del Watergate fue el golpe definitivo a su presidencia



El País
23 de junio de 1972, 10.04 de la mañana. Han pasado solo seis días desde el intento de robo en la sede de campaña del Partido Demócrata en el hotel Watergate, en Washington. El sistema de grabación secreto instalado en Despacho Oval de la Casa Blanca, activado por voz, comienza a grabar. En la habitación están el presidente, Richard Nixon, y Bob Haldeman, el jefe de personal. Haldeman dice: “Sobre la investigación, ya sabes, el robo a los demócratas…”. Lo que sigue es la llamada pistola humeante, la grabación que acabó con la presidencia de Richard Nixon.
El martes por la noche, Estados Unidos vivió un nuevo sobresalto tras la noticia de que el exdirector del FBI, James Comey, dejó escrito un informe en el que asegura que el presidente, Donald Trump, le presionó para que cerrara la investigación sobre el asesor nacional de seguridad, Michael Flynn. Pero esta vez es diferente. Una palabra recorría los pasillos de Washington: smoking gun, pistola humeante. Esto ya no es una trumpada. Es una posible prueba de obstrucción a la justicia, un delito por el que se puede echar a un presidente. Las comparaciones con el caso Watergate son más pertinentes que nunca.
En aquella conversación, Nixon le dijo a Haldeman, su aliado más fiel, que hiciera gestiones con la CIA para que presionaran al director interino del FBI, L. Patrick Gray, para que enterrara la investigación sobre el caso Watergate. La transcripción es un documento histórico sobrecogedor. Haldeman dice que “el FBI no está bajo control porque Gray no sabe exactamente cómo controlarlos, y la investigación está entrando en un área productiva, porque han podido rastrear el dinero (…) y va en direcciones que no queremos que vaya”.
Haldeman dice que cree que al director del FBI le gustaría parar la investigación, pero que necesita una excusa, un empujón. Él sugiere utilizar a la CIA, que la agencia de espionaje haga saber al FBI de manera informal que la investigación puede afectar a temas de seguridad nacional, a gente implicada en el fiasco de la invasión de Bahía de Cochinos, sin más detalles. Nixon está de acuerdo. “Deben llamar al FBI y decir ‘por el bien del país, no vayáis más lejos en este caso’, ¡y punto!”.
Lo importante de la que se conoció como conversación de la pistola humeante es que era la demostración de que Nixon estaba al tanto de que los hombres del Watergate eran suyos desde el principio, y que desde el principio estuvo implicado de lleno en el intento de taparlo. Nixon llevaba negando su implicación más de dos años cuando la Casa Blanca hizo pública la cinta, obligada por el Tribunal Supremo, a petición del Congreso.
¿Existe una grabación parecida de Trump y Comey? Según las informaciones del martes, la conversación entre ambos se produjo en ese mismo escenario, el Despacho Oval. También estaban solos. Fue el 14 de febrero pasado, un día después de que Trump despidiera a Michael Flynn, asesor nacional de seguridad, supuestamente por mentir al vicepresidente sobre sus relaciones con el Gobierno ruso. Para entonces, Trump sabía desde hacía semanas que el FBI investigaba a Flynn.
La información procede, según “fuentes cercanas a Comey”, de un informe que Comey hizo para sí mismo de aquella reunión, inquieto por lo que acababa de suceder. El presidente le había pedido que cerrara la investigación sobre Flynn. El martes por la noche, el presidente de la Comisión de Control del Gobierno en la Cámara de Representantes, Jason Chaffetz (republicano), envió una carta al director interino del FBI pidiendo que entregue a la Cámara todos los “memorandos, notas, resúmenes y grabaciones” que puedan existir de conversaciones entre Comey y Trump. Debe hacerlo antes del 24 de mayo, el miércoles que viene.
Pero además, fue el propio Trump el que sugirió que conversaciones como esa pueden estar grabadas, como las de Nixon. El pasado viernes, Trump tuiteó: “Ya puede esperar James Comey que no haya cintas de nuestras conversaciones antes de empezar a filtrar a la prensa”. La inaudita amenaza en público llevaba implícita la existencia de esas grabaciones, que ahora sí son pertinentes. Fue este martes, y no antes, cuando el senador republicano John McCain dijo: “Esto está adquiriendo el tamaño y el nivel del Watergate”.
En las comparaciones entre la investigación de la campaña de Trump por sus conexiones con Rusia y el Watergate siempre hay que hacer la salvedad de que Nixon tenía un Congreso controlado por los demócratas. Nixon venía de una de las mayores victorias electorales de la historia, en 1972. El apoyo del Partido Republicano solo empezó a erosionarse a partir de octubre de 1973, después del despido a las bravas del fiscal especial que investigaba el caso, Archibald Cox, para lo cual se tuvo que llevar por delante a su ministro de Justicia y al número dos de este, que se negaron a ejecutar la orden. El despido humillante de Comey fue comparado con este momento.
No fue hasta muy al final del proceso, tras enfrentarse al Congreso y negarse a entregar las grabaciones de la Casa Blanca, cuando Nixon perdió de verdad el apoyo de su partido. El Tribunal Supremo ordenó a Nixon entregar las cintas el 24 de julio de 1974. Según cuenta John O. Farrell en la nueva biografía Richard Nixon: The life, una de las primeras llamadas que hizo el presidente tras el fallo fue a Fred Buzhardt, abogado de la Casa Blanca. “Puede haber problemas con la cinta del 23 de junio, Fred”, dijo.
La transcripción se publicó en la tarde del lunes 5 de agosto. A la mañana siguiente, The Washington Post arrancaba su crónica: “El presidente Nixon ordenó personalmente un encubrimiento general de los hechos del Watergate seis días después de la entrada ilegal en el comité nacional demócrata”. El miércoles, los líderes republicanos en el Capitolio fueron a ver a Nixon a la Casa Blanca y le explicaron que no tenía apoyos para defenderse de un impeachment por obstrucción a la justicia. Ese día, Nixon le dijo a su familia: “Nos volvemos a California”. El jueves, 8 de agosto, Nixon anunció al país su dimisión.

martes, 16 de mayo de 2017

Más concesiones de Macri a Trump?


EE.UU. pedirá a Argentina agilizar la aprobación para patentar semillas



                             

Merino Soto
msoto@diariobae.com
En junio llega el secretario de Comercio norteamericano
La apertura para el ingreso de carne vacuna y la continuidad en el envió de biodiésel argentino a los Estados Unidos estará supeditado a los pedidos que hará en junio próximo el secretario de Comercio del país del Norte, Wilbur Ross, que reclamara cambios en la legislación nacional para la aprobación de patentes en semillas que esperan salir al mercado.

La información, confirmada por fuentes oficiales y extranjeras, se dará en el marco de una reunión que mantendrá Ross con el ministro de Producción, Francisco Cabrera. La misma fue pactada semanas atrás durante la visita del presidente Mauricio Macri a EE.UU.

La agenda entre ambos funcionarios pasará por terminar de definir los aspectos legales y técnicos en la apertura formal de limones. Para continuar luego con carnes y biodiésel. Este último está sujeto a una investigación por dumping y subsidios cuyo resultado se sabrá recién a fin de año.

Sin embargo, el secretario Wilbur Ross aprovechará el encuentro para traer un pedido de la industria semillera y no es más que cambios en la aprobación de los genes por parte del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (I.N.P.I.) que depende de Producción.

Según pudo saber este diario las autoridades del país del Norte solicitarán modificar los criterios para la autorización de los genes y también la agilización de los mismos.

Actualmente la mas conocida que ya está en el mercado es "Intacta RR2 PRO" cuyo dueño es Monsanto, pero también hay otras que pertenecen a: "Basf, Syngenta, Dow AgroSciences, entre otras", recalcaron fuentes oficiales.

Ross le recordará a Cabrera que tras el cambio de gobierno, Argentina se mostró proclive a la llegada de inversiones. Una de ellas es el ingreso de nuevas semillas al circuito comercial agrícola.

Quedará entonces en manos de la Argentina si cede al pedido entendiendo que del otro lado esta la apertura comercial de carne vacuna y que se siga exportando biodiésel, en donde hace poco el Gobierno redujo las retenciones, una tema que no había sido pedido por la industria y que se entiende como una medida de defensa frente a la investigación norteamericana.
La apertura de carne vacuna y el freno al
biodiésel, parte de la agenda de Producción

En el caso de las semillas tiene en su haber la discusión de hace aproximadamente un año con Monsanto que al patentar su gen, exigió por derecho su cobro a través de acuerdos con la exportación para que se analicen la soja que llegaba al puerto y luego pedir un rédito económico a los productores. La discusión llegó hasta el mismo Mauricio Macri.

Hoy el Gobierno, pese a la desmentida de alguna entidad agropecuaria, avanza en la unificación de criterios para impulsar una nueva ley de semillas. De no llegar a un acuerdo, Agroindustria ya cuenta con un plan B.

Entrevista Morgenfeld sobre la Marcha Docente y la crisis política en EEUU por las relaciones entre Trump y Rusia





Radio Sur FM 88.3

Marcha nacional en defensa de la Universidad Pública.
La movilización será desde el Congreso hacia el Ministerio de Educación, para finalizar en Plaza de Mayo.

Leandro Morgenfeld, Historiador-Docente de la Universidad de Buenos Aires, se refiró a la semana de paro que llevaron adelante los y las docentes y la actitud dilatoria que el gobierno mantiene con el sector.
Alicia Entel desde el móvil en vivo en la Facultad de Ciencias Sociales - UBA, se refirió a la lucha.