domingo, 25 de junio de 2017

Simposio internacional sobre la agenda de la OMC: lunes 26 de junio, en la UNTREF



La agenda de la XI Conferencia de la OMC

El simposio internacional contó con la participación de Axel Kicillof, Félix Peña, Jane Kelsey, Deborah James, Sanya Reid Smith, Ranja Sengupta, Burcu Killic y Roberto Baradel.

La Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), a través del Instituto del Mundo del Trabajo Julio Godio y la Maestría en Relaciones Comerciales Internacionales, llevará a cabo el simposio internacional “La agenda de la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC)” con el objetivo de difundir y debatir diferentes perspectivas de representantes del mundo político, académico, sindical y social sobre la agenda de desarrollo y el comercio global y su impacto en los derechos de los trabajadores y las trabajadoras.
El evento se realizará el próximo lunes 26 de junio, de 9 a 18 horas, en la Sede Rectorado Centro de la UNTREF, ubicada en Juncal 1319, CABA. Se trata de una actividad no arancelada.
Este simposio aspira a fortalecer la red de reflexión sobre los desafíos del regionalismo en el marco del contexto global actual de cara a la próxima Conferencia Ministerial de la OMC en diciembre de este año y de la Cumbre del G20 de 2018, ambas a realizarse en Buenos Aires.
Con la participación de diferentes actores del mundo político, académico, sindical y social se busca fortalecer el debate sobre el estado actual de la agenda de desarrollo; el impacto para los trabajadores de los nuevos acuerdos megarregionales y el papel de la OMC; el análisis de los nuevos temas de la agenda de la Conferencia Ministerial: comercio electrónico, propiedad intelectual, reglas de inversión, PyMEs, bienes ambientales, químicos; y profundizar los temas iniciados en la Conferencia Ministerial de Nairobi: agricultura, acceso a mercados de bienes no agrícolas y servicios, compras gubernamentales, seguridad alimentaria y medio ambiente.

Programa

9:00 horas: Apertura
Aníbal Jozami – Rector de la UNTREF
Rubén Cortina – Presidente de UNI Américas, Director IMT UNTREF
Dörte Wollrad – Fundación Friedrich Ebert
Jorge Arguello – Fundación Embajada Abierta
Diana Tussie – FLACSO Argentina. Representante de CGT en la CCSCS. Representante CTA en la CCSCS
Marita González – Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur

10:00 horas: Las perspectivas políticas sobre la XI Ministerial de la OMC
Félix Peña - Director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC
Axel Kicillof - Presidente de la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados de la Nación. Ex Ministro de Economía de la Nación
Deborah James - Directora de Programas Internacionales del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas en Washington, DC. OWINFS
Modera: Sofía Scasserra - Asesora en temas económicos y de comercio internacional UNI Américas, IMT UNTREF

11:00 horas: Intercambio y debate de los participantes

11:45 horas: La agenda del desarrollo y los acuerdos megarregionales
Carlos Bianco - Ex Secretario de Relaciones Económicas de Ministerio de Relaciones Exteriores (2013-2015). Universidad Nacional de Quilmes
Diego Coatz - Unión Industrial Argentina
Horacio Fernández - Director del IDEP ATE
Sofía Scasserra- Asesora en temas económicos y de comercio internacional UNI Américas, IMT UNTREF
Modera: Francisco Cantamutto – FES

13:00 horas: Intercambio y debate de los participantes

14:30 horas: El financiamiento para el desarrollo. La AAAA Agenda de Addis Abeba.
Ranja Sengupta - Third World Network (TWN), Nueva Delhi. Agricultura y Agenda 2030.
Marita González - Universidad de Buenos Aires. CGT Red Sindical de Cooperación al Desarrollo. Agenda 2030 y FFD
Modera: Pablo Nemiña - UNSAM-FLACSO-CONICET

15:30 horas: La nueva agenda de la OMC. Comercio electrónico
Burcu Kilic - Directora de investigaciones en Public Citizen.
Jane Kelsey - Universidad de Auckland, Nueva Zelanda.
Sanya Smith - Red Tercer Mundo
Modera: Mariano Treacy - UNGS-SEC

16:30 horas: Intercambio entre los participantes

17:00  horas: Las perspectivas del mundo del trabajo sobre la XI Ministerial de la OMC
Antonio Jara - Secretario General de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur.
Fito Aguirre - Secretario de Relaciones Internacionales de CTA A
Roberto Baradel - Secretario de Relaciones Internacionales de CTA T
José Urtubey - Vicepresidente de la UIA
Gerardo Martínez - Secretario de Relaciones Internacionales de la CGT. Miembro del Consejo de Administración de OIT
Modera: Rubén Cortina - Presidente UNI Américas, Director IMT UNTREF

18:00 horas: Conclusiones y clausura

Rubén Cortina. Presidente UNI Américas, Director IMT UNTREF

sábado, 24 de junio de 2017

Cuba y la nueva agresión de Trump contra nuestra América. Por Leandro Morgenfeld





Por Leandro Morgenfeld
(Revista Bordes)

Profesor UBA e Investigador Adjunto del IDEHESI-CONICET. Co-cordinador del Grupo de Trabajo CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”. Dirige el blog www.vecinosenconflicto.com

El viernes 16 de junio, desde Miami y en un acto que pareció más propio de la época de la guerra fría, Trump puso un freno en el proceso de deshielo con Cuba iniciado en 2014 por Obama. Rodeado de lo más rancio del anticastrismo, desplegó un agresivo discurso paternalista e injerencista. ¿Qué alcances y límites tiene el (nuevo) giro en la relación con la isla? ¿Cuáles son las causas del abandono de este “legado” de Obama, que tantos elogios había cosechado? ¿Cuál fue la respuesta cubana? ¿Cómo va a impactar hacia adentro de Estados Unidos y en las ya de por sí complejas y tirantes relaciones con América Latina y el Caribe?

En primer lugar, vale la pena analizar el qué y el cómo del anuncio de la nueva política de Trump hacia Cuba. El acto realizado en Miami atrasó al menos un cuarto de siglo. El nuevo presidente estadounidense apeló a una retórica agresiva y más propia de la guerra fría. Rodeado de lo más retrógrado del exilio cubano, anunció el fin del acuerdo Obama-Castro y firmó el “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, con las nuevas directivas hacia la isla. En síntesis, los cambios que establece son los siguientes: restringe los viajes turísticos, complicando la obtención de permisos (en los primeros cinco meses del año, 250.000 estadounidenses viajaron a Cuba, lo mismo que en todo el 2016); reafirma el bloqueo económico, comercial y financiero que hace más de medio siglo intenta asfixiar a la isla; limita los viajes educativos con fines no académicos, que tendrán que ser grupales (prohíbe los viajes individuales auto-dirigidos) y limita las actividades económicas con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (básicamente, con el Grupo de Administración de Empresas –GAESA-). Sin embargo, no rompe las relaciones diplomáticas, ni cierra la embajada en La Habana –reabierta hace dos años-, ni coloca de nuevo a Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo, ni limita el envío de remesas, ni prohíbe los vínculos económicos con el sector cuentapropista de la isla, ni modifica los acuerdos migratorios, ni reinstala la política de “pies secos, pies mojados” -derogada por Obama el pasado 12 de enero-, que admitía a los cubanos que pisaran suelo estadounidense.
Más allá de que algunas de las medidas generarán complicaciones económicas en Cuba, lo más grave es el tono. El acto, de fuerte contenido simbólico, se realizó en la Pequeña Habana, en el Teatro Manuel Artime, justamente denominado así en honor del contrarrevolucionario que fuera el jefe civil de la Brigada 2056, aquella que invadiera la isla en Playa Girón, en abril de 1961 (“Es un honor estar en un teatro que lleva el nombre de un verdadero héroe del pueblo cubano… Estamos muy honrados de que nos acompañen los asombrosos veteranos de la Bahía de Cochinos”, dijo Trump). El presidente estadounidense habló luego del vice Mike Pence, el gobernador de La Florida Rick Scott, el senador de origen cubano y ex precandidato republicano Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart (un día antes, este diputado había declarado: “Trump no está con los que reprimen al pueblo cubano como estaba Obama”). Calificó al sistema político isleño como una “dictadura” y desplegó un discurso agresivo, que se emparenta con su irrespetuoso mensaje de noviembre pasado, cuando falleció Fidel Castro. Ante las mil personas que colmaban el teatro, declaró: “No queremos que los dólares estadounidenses vayan a parar a un monopolio militar que explota y abusa a los ciudadanos de Cuba y no levantaremos las sanciones hasta que se liberen los presos políticos”. Se refirió al gobierno de La Habana como el “brutal régimen castrista” y destacó que “haremos cumplir el embargo”. El acto fue la puesta en escena del retorno a la política agresiva que desplegaron sin éxito Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, Bush Jr. y Obama, al menos en su primer mandato.
¿Por qué la vuelta a una retórica más propia de la guerra fría? ¿Por qué reivindicar el fracasado bloqueo, repudiado cada año en forma casi unánime en la ONU –en la última Asamblea General, 191 países exigieron su levantamiento, y sólo Estados Unidos e Israel se abstuvieron-? ¿Por qué insistir con una política que genera rechazo no sólo en la población estadounidense en general -según un sondeo de The New York Times de 2016, el 62% de la población estaba de acuerdo con el nuevo enfoque de Obama hacia Cuba- sino de los propios cubanoamericanos –el 70% de los cubanoamericanos de Miami apoyaban la normalización, mientras que el apoyo al bloqueo había caído a un 37%, en comparación con el 84% de 1990-? La principal causa del giro tiene que ver con la política interna de Estados Unidos. En primer lugar, es una “devolución de favores”. Trump modificó su anterior posición frente al deshielo –hasta hace un año era de los líderes republicanos más favorables a la “normalización” del vínculo, que posibilitaba hacer negocios con Cuba-, para granjearse el apoyo del establishment cubanoamericano, siempre opuesto a cualquier apertura hacia la isla, y de los sectores ultraconservadores de su partido. Ese giro tuvo que ver con asegurarse los votos de la comunidad cubana del Estado de la Florida, el swing state más importante en el colegio electoral. Trump, quien cosechó 2,8 millones de votos menos que Hillary Clinton en las elecciones del 8 de noviembre, supo calcular cómo y dónde tenía que ganar para llegar a la presidencia, aún sin la mayoría popular. Uno de esos lugares fue La Florida, donde se impuso por un escasísimo margen.
Pero la escenificación del trato duro con Cuba también responde a sus actuales necesidades políticas, en dos sentidos. Trump fue el presidente menos popular en sus primeros 100 días, al menos desde que esto se mide en los años sesenta. Cosecha altísimos niveles de rechazo, enfrenta movilizaciones de mujeres, trabajadores, estudiantes, investigadores, ecologistas, inmigrantes y pueblos originarios. Sufrió importantes reveses políticos (para imponer su veto migratorio, para aprobar el TrumpCare, para financiar el muro con México) y enfrenta el RusiaGate, que involucra a importantes funcionarios de su entorno y amenaza con obstaculizar o interrumpir su presidencia a través de un impeachment. Sin embargo, conserva el apoyo de sus votantes, aunque estos representaron apenas el 27% del padrón. Ese es el sentido de este tipo de puestas en escena: reforzar su base política, atacando todo lo que sea considerado parte del “legado” de Obama (y, el deshielo con Cuba, sin dudas era un componente central del mismo). Exhibe una supuesta fortaleza hacia adentro, abroquela a sus seguidores ultraconservadores, y a la vez proyecta una imagen hacia afuera que refuerza su disposición a actuar de manera unilateral, sin tener en cuenta lo que opine la comunidad internacional (no importa lo que diga la ONU sobre el bloqueo).
Claro que, cuando hablamos de cómo la política interna condiciona su política exterior, también nos referimos a cuestiones menos transparentes: Trump necesita el apoyo de su ex rival interno Marco Rubio, quien integra la Comisión de Inteligencia del Senado, que es la que investiga si Rusia intervino en las elecciones del año pasado en connivencia con el magante. Una semana antes de los anuncios sobre Cuba, ante esa comisión compareció James Comey, el ex jefe del FBI, expulsado por Trump pocos días antes. Rubio intercedió en el Senado para que Comey aclarara que Trump “no se encontraba personalmente bajo investigación”. La posición de este senador será clave para determinar el futuro de la investigación sobre la trama rusa. Como se ve, no sólo en América Latina hay una estrecha relación entre política exterior y política interior, a pesar de lo que plantean los acríticos defensores de la “gran democracia” del Norte. En síntesis, el acto en Miami tuvo por el triple objetivo alejar la atención mediática del affaire Rusia, que había alcanzado su clímax por esos días, consolidar la base de apoyo republicana y devolver el favor electoral de los cubanoamericanos de La Florida.
Ante el virulento discurso de Trump, la respuesta cubana, no se hizo esperar. A través de un texto publicado en el Granma, periódico del Partido Comunista, se dio a conocer un documento en el que se sostiene que los Estados Unidos “no están en condiciones de darnos lecciones” y se cierra del siguiente modo: “Como hemos hecho desde el triunfo del 1° de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”. Allí se señala que las nuevas medidas que refuerzan el bloqueo están destinadas al fracaso, como ocurrió con las sucesivas sanciones aplicadas desde 1962, y que no lograrán el objetivo manifiesto de debilitar a la Revolución ni doblegar la resistencia del pueblo cubano. Rechazando la utilización de Trump de los derechos humanos como excusa para atacar a Cuba, se señala en ese documento: “Asimismo son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado”. Este documento cierra la etapa de cautela que el gobierno de la isla habría mantenido luego de la asunción de Trump.
El unilateralismo, injerencismo y militarismo de Trump son una amenaza creciente para Nuestra América. Tras los ataques contra México y Venezuela, ahora se suma Cuba. Pero no son los únicos. Un día antes, el 15 de junio, Mike Pence había disertado sobre las supuestas amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos provenientes de países centroamericanos como El Salvador, Honduras y Guatemala, a causa del narcotráfico y las pandillas. Pidió la colaboración de Sudamérica con Estados Unidos, en la lucha contra este flagelo. Este tipo de iniciativas son un avance más en la fracasada estrategia de la “guerra contra las drogas”, al igual que la “lucha contra el terrorismo”, como excusas para aumentar el injerencismo militar –más bases, operaciones conjuntas, espionaje militar, venta de armamento-. Con Trump asistimos a una militarización de su política exterior y esto es particularmente preocupante en Nuestra América, que a pesar de ser una zona de paz, sufre esta avanzada militarista.
En el acto en Miami no sólo se atacó a Cuba, sino también a Venezuela. El día anterior, Pence había declarado en ese mismo sentido: “Todos nosotros debemos elevar nuestras voces para condenar al gobierno venezolano por su abuso de poder y su abuso contra el propio pueblo, y hacerlo ya”. Como bien recuerda Martín Granovsky en un reciente artículo titulado “La diplomacia de la militarización”, ese mismo día el secretario de Estado, Rex Tillerson, había alertado, sin datos, sobre supuestas conexiones entre los carteles mexicanos de la droga y los fundamentalistas del Estado Islámico. John Kelly, el secretario de Seguridad Nacional –antes jefe del Comando Sur-, también insistió en el supuesto vínculo entre “redes terroristas y redes criminales” como los narcos. O sea, vale utilizar cualquier argumento –terrorismo, narcotráfico, pandillas- para justificar la militarización de la política de Estados Unidos hacia nuestra América.
Esta política, que se suma a la retórica hispanofóbica que Trump desplegó a lo largo de su campaña electoral y mantuvo desde que llegó a la Casa blanca, supone una dificultad para reposicionar a Estados Unidos en la región, tal como venía haciendo Obama desde 2013. El retomar un discurso injerencista y agresivo contra Cuba, va a generarle aún más rechazos en América Latina y el Caribe. Si Obama debió revertir la anterior política, esto se debió al fracaso de más de 50 años de brutal bloqueo y agresiones diplomáticas, que es cuestionado cada año no sólo en la Asamblea de Naciones Unidas, sino muy especialmente por organismos regionales, como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En los últimos años, paradójicamente, Estados Unidos quedó aislado en los ámbitos diplomáticos por sus sanciones contra la isla. Si Trump elige volver a ese tipo de iniciativas, crecerá el rechazo que su figura provoca en la región por el muro en la frontera con México, su estigmatización de los hispanos y su política exterior unilateralista y militarista. Como señaló este martes Evo Morales, en la apertura de la Conferencia Mundial de los Pueblos, realizada en Tiquipaya, Bolivia, ante representantes de 43 países: “Son los mismos que cierran las puertas y construyen muros para impedir que las personas que huyen de esas guerras militares o económicas salven sus existencias (…) Los muros entre pueblos son un atentado a la humanidad; no protegen, enfrentan; no unen, dividen (…) van en contra de la historia de la humanidad;  mutilan la ciencia y el conocimiento; encienden el odio a la diferencia; ahogan la libertad”.
Trump acaba de consumar una nueva agresión contra Cuba y contra toda Nuestra América, lo cual supone un enorme desafío para la región. Ante este escenario, es necesario desplegar, una vez más, la solidaridad con Cuba, con Venezuela, con México y con todos los pueblos atacados por este tipo de discursos xenófobos y por estas iniciativas injerencistas, unilateralistas y militaristas que amenazan nuestra integridad y la autonomía.

viernes, 23 de junio de 2017

Trump radicaliza discurso xenófobo para contrarrestar su caída en las encuestas

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca.

Trump reabre la guerra verbal con México en su momento más bajo en las encuestas

 

El presidente de EEUU busca, según los expertos, mantener activa su base electoral más radical.

Por (El País)

Donald Trump ha recuperado su diana preferida. Demagógico, polarizador e instintivo, el presidente de Estados Unidos ha reemprendido esta semana sus ataques a México. De poco han servido las llamadas a la calma de su entorno o las delicadas negociaciones del Tratado de Libre Comercio. En un momento en que su valoración atraviesa mínimos históricos, Trump ha decidido mantener activo el núcleo duro de su electorado. Esa base fiel que le permitió ganar las elecciones con menos votos que Hillary Clinton y que él nutre a paladas de rencor y prejuicio.
Cuando Trump mira al sur, no ve un país amigo. Ni a su segundo socio comercial ni siquiera un lugar donde sus empresas han invertido 150.000 millones de dólares en una década. Cuando el presidente pone la vista en México lo que advierte es un espacio letal y peligroso. Un nido de “malos hombres” azotado por las drogas y ante el que hay que construir lo antes posible un muro. O como afirmó el jueves en Twitter: “México acaba de ser clasificado el segundo país más mortífero del mundo, sólo por detrás de Siria. El tráfico de drogas es la causa. ¡Construiremos un muro!”.

La andanada, basada en un estudio con graves errores metodológicos, no es nueva. Trump lleva dos años humillando al pueblo mexicano. Empezó en junio de 2015 acusando a sus vecinos de llevar a Estados Unidos “drogas y violadores” y pidiendo un muro para evitarlo. Las protestas del Gobierno de Enrique Peña Nieto sólo sirvieron para que el multimillonario subiera el octanaje de sus ataques y acabara exigiendo que la obra la pagasen los propios mexicanos.
No fue una escalada casual. El primer golpe lo dio justo al anunciar su candidatura a la presidencia. Desde entonces, cada disparo le ha resultado rentable. Para el núcleo de su electorado, blanco y empobrecido, los mexicanos representan el competidor, lo desconocido. El otro.
”Su base está compuesta mayoritariamente por blancos, sobre todo trabajadores de clase media-baja sin educación universitaria. Su situación económica ha declinado y Trump les ha dado a quien culpar: mexicanos, inmigrantes, musulmanes… Mucha gente a la que odiar”, explica Larry Sabato, director del Centro para la Política de la Universidad de Virginia.
“Cuando golpea a México lo hace por partida doble: a la inmigración y a la economía, los dos temas prioritarios de su agenda. Son ataques de conveniencia, que le sirven para culpar a otros de los problemas”, explica George Edwards, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Texas.
Trump es consciente de ello y emplea este recurso cada vez que quiere recuperar la iniciativa. Como ahora. La trama rusa, la debilidad de su reforma sanitaria y la salida del pacto contra el cambio climático absorben la narrativa política estadounidense. Y apenas el 36% de los ciudadanos, según Gallup, aprueba su gestión.
Aunque es el peor resultado desde el inicio de la serie histórica en 1953, la valoración hay que tomarla con cuidado. “A Trump ese resultado no le preocupa; su base sigue inamovible. Las encuestas de Gallup se elaboran sobre población general adulta, pero a efectos electorales solo importan los votantes registrados. Y ahí Trump sigue en el 40% de valoración media, lo mismo que el primer día de presidencia”, explica el profesor Sabato.
La dinámica de Trump no es frenar un desgaste que él no siente, sino mantener activa su base y ser el centro del discurso político. Para ello recurre a sus fortalezas: terrorismo, economía e inmigración. Usa estos temas como catapultas. Los lanza y espera el efecto de contagio entre sus seguidores. De ahí, que tras un largo silencio sobre su vecino del sur, nacido de la renegociación del Tratado de Libre Comercio, haya vuelto a la carga. El miércoles lo hizo en un mitin en Iowa. Allí prometió un muro repleto de paneles solares. “Bastante imaginativo, ¿verdad? Ha sido idea mía”, dijo ante su audiencia. Y el jueves, en Twitter, habló de un muro para contener criminales. Mañana o cualquier otro día, volverá a la carga.

jueves, 22 de junio de 2017

“América latina y el capitalismo central”, en la Jornada del IADE: ¿Qué tipo de capitalismo es posible en la Argentina? Alternativas para el desarrollo



¿Qué tipo de capitalismo es posible en la Argentina? Alternativas para el desarrollo

En momentos de preocupación por las consecuencias de la implementación de políticas neoconservadoras, es necesario volver a discutir el presente y las perspectivas del desarrollo en el país. Se trata de analizar las limitaciones políticas y económicas que impiden la vigencia de un proyecto de desarrollo sostenible en el tiempo, así como la posibilidad de la emergencia de un sujeto que encarne el compromiso histórico de gobernar por y para el pueblo.
ACTIVIDADES
14 a 15 hs. | Panel: “La estructura financiera global como límite al desarrollo” con Eugenia Correa y Magdalena Rua. Modera: Alfredo T. García.
15 a 17 hs. | Panel: “América latina y el capitalismo central. ¿Es posible la independencia económica de Argentina?” con Consuelo Silva Flores, Leandro Morgenfeld y Alfredo Serrano Mancilla. Modera: Sergio Carpenter.
17 a 19 hs. | Panel: “Las limitaciones y alternativas al régimen de acumulación en la Argentina” con Martín Schorr y Enrique Arceo. Modera: Marisa Duarte.
19 hs. | Conferencia: “¿Inevitablemente a los tumbos? El desarrollo argentino como hipótesis política” con Carlos Vilas.

Miércoles 5 de julio de 2017 de 14 a 20 hs.

Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Sala R. González Tuñón (1er. piso) - Av. Corrientes 1543 – CABA

¿Qué tipo de capitalismo es posible en la Argentina?
Alternativas para el desarrollo

En momentos de preocupación por las consecuencias de la implementación de políticas neoconservadoras, es necesario volver a discutir el presente y las perspectivas del desarrollo en el país. Se trata de analizar las limitaciones políticas y económicas que impiden la vigencia de un proyecto de desarrollo sostenible en el tiempo, así como la posibilidad de la emergencia de un sujeto que encarne el compromiso histórico de gobernar por y para el pueblo.

ACTIVIDADES

14 a 15 hs. | Panel: “La estructura financiera global como límite al desarrollo” con Eugenia Correa y Magdalena Rua. Modera: Alfredo T. García.
15 a 17 hs. | Panel: “América latina y el capitalismo central. ¿Es posible la independencia económica de Argentina?” con
Consuelo Silva Flores, Leandro Morgenfeld y Alfredo Serrano Mancilla. Modera: Sergio Carpenter.
17 a 19 hs. | Panel: “Las limitaciones y alternativas al régimen de acumulación en la Argentina” con
Martín Schorr y Enrique Arceo. Modera: Marisa Duarte.
19 hs. | Conferencia: “¿Inevitablemente a los tumbos? El desarrollo argentino como hipótesis política” con
Carlos Vilas.  

Miércoles 5 de julio de 2017 de 14 a 20 hs.

Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini
Sala R. González Tuñón (1er. piso) - Av. Corrientes 1543 – CABA

miércoles, 21 de junio de 2017

Conferencia Mundial de los Pueblos. Evo: los mismos que encienden guerras levantan muros contra la humanidad

Resumen Latinoamericano/ ABI/ 20 de junio 2017/ Tiquipaya, BOLIVIA,.-

Morales: los mismos que encienden guerras levantan muros contra la humanidad 

     El presidente Evo Morales denunció el martes, sin nombrarlos, que los mismos que provocan las guerras y disparan los desplazamientos y migraciones son los que, ato seguido, cierran las puertas de sus países y yerguen muros para evitar la movilidad humana, al inaugurar la Conferencia Mundial de Pueblos en la ciudad boliviana de Tiquipaya.
“Son los mismos que cierran las puertas y construyen muros para impedir que las personas que huyen de esas guerras militares o económicas” salven sus existencias, dijo Morales en un emotivo discurso con que inauguró la Conferencia de Tiquipaya.
El mandatario boliviano, convertido en el principal defensor de los derechos de la Madre Tierra (o Pachamama), propuso a este foro, engalanado por los expresidentes de Colombia, Ernesto Samper; de Ecuador, Rafael Correa y del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, un “debate conjunto, para buscar, desde acá, soluciones o cómo enfrentar esa clase de muros”.
La Conferencia de Tiquipaya,  centro de Bolivia, que abrió con un mensaje leído por el representante de su santidad, el papa Francisco, debatirá también, en 5 mesas temáticas, la situación de los refugiados, cuya entidad rectora de la Organización de Naciones Unidas acreditó a su representante.
Morales, que saludó a las delegaciones de los 43 países que llegaron a esta ciudad, célebre por su clima templado y sus Miraflores, propuso, como alternativa a la construcción de muros divisorios, “una sociedad universal plurinacional”.
“Los muros entre pueblos son un atentado a la humanidad; no protegen, enfrentan; no unen, dividen (..) van en contra de la historia de la humanidad;  mutilan la ciencia y el conocimiento; encienden el odio a la diferencia; ahogan la libertad”, denunció el mandatario boliviano.

Bolivia pide no “criminalizar y chantajear” a los migrantes desde la Conferencia Mundial de los Pueblos

 El presidente Evo Morales pidió el martes no “criminalizar y chantajear” a los migrantes y refugiados del planeta en su discurso inaugural de la Conferencia Mundial de los Pueblos, por la construcción de un mundo sin muros y una ciudadanía universal, que se desarrollará hasta el miércoles en Tiquipaya, Cochabamba.
“Lo que ahora reclamamos es que no se nos chantajee con muros para reducir aún más nuestros derechos laborales, lo que ahora reclamamos es que no se nos criminalice a los migrantes”, manifestó el jefe de Estado boliviano.
Asimismo, recordó que el problema de la migración no se genera de la movilidad de los indígenas, judíos, musulmanes o comunistas, sino de las expropiaciones coloniales e imperialistas y el calentamiento global, provocado por los países más ricos.
“El mal viene de los imperios, de los poderosos, de los potentados que concentran abusivamente la riqueza arrebatando tierra a los indígenas, apropiándose de los minerales de los africanos, robando petróleo de los árabes, expropiando empresas públicas de los latinos”, explicó.

Bolivia llama a defender la vida de millones de desplazados en hermandad, sin razas ni fronteras

El presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó el martes, en la inauguración de la Conferencia Mundial de los Pueblos ‘Por un mundo sin muros hacia la ciudadanía universal’, a defender la vida de millones de personas desplazadas en el planeta a través de la cultura de la hermandad, sin razas ni fronteras.
“Lamentablemente, hermanas y hermanos, en América la invasión, la colonización nos ha impuesto fronteras, estratos sociales con ciudadanos de primera y de segunda; en el mundo nos han impuesto oligarquías, monarquías, jerarquías y hasta anarquías financieras, nos han desintegrado, nos ha dividido, nos han descuartizado, sin embargo, la cultura de la unidad, de la integración, de la vida, ha resistido durante siglos”, dijo.
La conferencia internacional reúne en la ciudad boliviana de Tiquipaya a expresidentes, personalidades, académicos y representantes de organizaciones sociales de unos 40 países que defienden los derechos de los refugiados y migrantes.
En su discurso, Morales deploró que la libre circulación de capitales eclipse a la “libre movilización” del ser humano.
“Durante siglos los pueblos indígenas hemos vivido construyendo una cultura de hermandad, de paz y armonía, hemos desarrollado nuestras múltiples identidades en armonía con la Madre Tierra. Igual que cualquier especie, cualquier ser vivo, nos movíamos en nuestro propio planeta a través de distintos territorios conviviendo entre pueblos que no conocían las fronteras (…), no se conocía la palabra raza”, enfatizó Morales.
En el mundo, una persona cada tres segundos se ve forzada a dejar su casa y un total de 65,6 millones de personas vagaban ya por el mundo como consecuencia de la guerra, las persecuciones y la violación de derechos humanos, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados.
“Tenemos derecho a la ciudadanía universal y a construir la hermandad mundial, construir la paz, recuperar la esperanza y estamos convencidos, hermanos y hermanos, de que es posible. En Bolivia nos hemos reconocido como un Estado Plurinacional que acoge por igual a todas las naciones de nuestra tierra, no ha sido necesario dividirnos en otros pequeños Estados”, remarcó.
Entre el martes y miércoles en Tiquipaya se instalarán mesas de debate de acuerdo a las siguientes ideas: causas estructurales y sistémicas que provocan la movilidad humana de un Estado a otro y el impacto del cambio climático, la crisis económica, las guerras y las políticas intervencionistas sobre los flujos migratorios
También sobre la contribución de los migrantes al desarrollo humano integral e incluyente de los pueblos; estrategias conjuntas para la observancia, protección y ampliación de los derechos de los migrantes, refugiados y sus familias; y propuestas para la construcción de una ciudadanía universal articuladora de las identidades plurales de los Pueblos y la soberanía de los Estados.

martes, 20 de junio de 2017

Valeria Carbone: “Trump está cumpliendo con la agenda de Hillary”

cuba-estados-unidos

 

“Trump está cumpliendo con la agenda de Hillary”

Resumen del Sur
 
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el endurecimiento de su relación con Cuba luego del proceso de normalización iniciado en diciembre de 2014 por la presidencia de Barack Obama. Resumen del Sur dialogó con Valeria Carbone sobre los motivos de este giro de la Casa Blanca en relación a la isla y la influencia de la base republicana en las decisiones de Trump en política exterior.Valeria Carbone es Doctora en Historia, Docente de la Catedra de Historia de Estados Unidos, de la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y Secretaria de Redaccion de la Revista Huellas de Estados Unidos: estudios, perspectivas y debates desde America Latina.

domingo, 18 de junio de 2017

Cuba responde a Trump: "Estados Unidos no puede darnos lecciones"


Dura respuesta de Cuba a los anuncios de Trump y a sus ataques
“Continuaremos firmes y seguros”

Tras la interrupción de una política más flexible hacia Cuba y la reivindicación de las invasiones a la isla, el gobierno de Raúl Castro dijo que “como desde 1959, asumiremos cualquier riesgo”.
Los Estados Unidos “no están en condiciones de darnos lecciones”, sostuvo el gobierno de Cuba en respuesta al endurecimiento anunciado el viernes por el presidente norteamericano Donald Trump. Granma, el diario del Partido Comunista Cubano, publicó el extenso documento de respuesta que termina así: “Como hemos hecho desde el triunfo del 1° de enero de 1959, asumiremos cualquier riesgo y continuaremos firmes y seguros en la construcción de una nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible".

El gobierno del presidente Raúl Castro, quien concluirá su mandato en febrero del año que viene y según su promesa no buscará la reelección, replicó así tanto al discurso beligerante pronunciado por Trump en Miami como la firma de una directiva llamada “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba".
De acuerdo con el texto cubano las nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, vigente desde 1962, “están destinadas a fracasar, como se ha demostrado repetidamente en el pasado”.
Esas medidas “no lograrán su propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, cuya resistencia a las agresiones de cualquier tipo y origen ha sido probada a lo largo de casi seis décadas”.
Si Trump y la realidad cumplen con las medidas anunciadas, algo es seguro: habrá contramarchas en la flexibilización entre Cuba y los Estados Unidos iniciada en diciembre de 2014, y que incluyó una visita de Barack Obama a Cuba y la reapertura de embajadas.
Ya con una Cuba sin Fidel Castro, muerto el 25 de noviembre, pero a la vez estable, el viernes último Trump refirmó el bloqueo como política de fondo.
Prometió oponerse a toda convocatoria de las Naciones Unidas o de cualquier otro foro que pida el fin del bloqueo.
El turismo y la educación serán más controlados. En los anuncios de Miami el tono fue que, incluso permitiendo los viajes, quedarán restringidos los traslados individuales que Obama había autorizado. Los viajes con fines educativos no académicos deberán ser en grupo. También los turísticos.

Símbolos 

El acto de Trump en Miami estuvo plagado de referencias a los peores momentos de la relación entre los Estados Unidos y Cuba.
“Estamos muy honrados de que nos acompañen los asombrosos veteranos de la Bahía de Cochinos”, dijo. Fue una alusión al intento de invasión ejecutado por la CIA y mercenarios anti Fidel Castro en 1961. Fracasó. Antes de las elecciones Trump había sido distinguido con el Premio Bahía de Cochinos por la comunidad ultraderechista de Miami.
“Es un honor estar en un teatro que lleva el nombre de un verdadero héroe del pueblo cubano”, dijo también en referencia a Manuel Artime.
Artime fue el jefe civil de la Brigada 2506, uno de los comandos que intentó desembarcar en Playa Girón dentro de la Operación Pluto que desde 1960 buscaba entrar a la Cuba revolucionaria por Bahía Cochinos. Miembro de las fuerzas de Fidel que desertó luego hacia los Estados Unidos, Artime fue una de las caras elegidas por la CIA para presentar el denominado Frente Revolucionario Democrático, una máscara urdida en la base de operaciones de Guatemala para que el desembarco no fuera mundialmente visto como una simple operación de sabotaje.
Fue detenido y enviado a los Estados Unidos tras el pago de una indemnización. Se mantuvo en actividad durante el gobierno de John Kennedy y pasó a la actividad comercial privada luego de que, asesinado Kennedy, el sucesor Lyndon Johnson le transmitiera que cesarían las incursiones al estilo Cochinos.
En otro momento de su discurso Trump agradeció a los miembros de la Operación Peter Pan. “Ustedes saben de qué hablo”, dijo. A comienzos de los ’60 la CIA y la Oficina Católica de Bienestar a cargo del sacerdote Brian Walsh desplegó una campaña de temor y logró forzar la salida de 14 mil chicos desde Cuba porque supuestamente serían quitados a sus madres.
En el acto estaban el senador Marco Rubio y el representante (diputado) Mario Díaz-Balart. Rubio es uno de los mayores activistas contra el gobierno de Cuba. Nacido en los Estados Unidos en 1961, Díaz-Balart pertenece a una familia que, curiosamente, fue pariente de la primera esposa del líder cubano. “Trump no está con los que reprimen al pueblo cubano como estaba Obama”, dijo el diputado por Florida el jueves, un día antes del acto y de la firma de la directiva.
Rubio viene también de familia cubana y del ultraconservador Tea Party. En 2014 fue muy agresivo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Es probable que tengamos una crisis económica pronto en la Argentina”, dijo el senador republicano. Tildó al país de ser “el aliado más peculiar en el mundo, porque no paga sus deudas y no coopera militarmente”.
Aquellas declaraciones de Rubio sonaron no solo a cuestionamiento sino a programa para el futuro. Las deudas con los buitres quedarían pagas a comienzos del gobierno de Mauricio Macri. La cooperación militar formaría parte del primer memorándum de entendimiento firmado con Obama el 24 de marzo de 2016.
En el discurso del salón Artime Trump ligó el pasado con el presente, y lo hizo a escala de todo el continente. Usó varias veces la palabra “hemisferio”, que en la geopolítica estadounidense es sinónimo de América. “Ahora que soy presidente los Estados Unidos expondrán los crímenes del régimen de Castro y se pondrán junto al pueblo cubano en la lucha por la libertad”, dijo. “Sabemos que lo mejor para los Estados Unidos es tener libertad en nuestro hemisferio, sea en Cuba o en Venezuela, y asegurar un futuro en el que los pueblos de cada país puedan regirse por sí mismos”, agregó el jefe de la Casa Blanca.

Letra chica

Hay algunos acuerdos logrados entre los Estados Unidos y Cuba que no cambian. Al menos por el momento. Los cubano-americanos podrán seguir visitando Cuba. También podrán seguir enviando remesas a sus parientes en la isla.
Entidades de los Estados Unidos podrán seguir manteniendo vínculos con el sector cuentapropista cubano.
Quedan limitadas las actividades económicas con empresas relacionadas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que en Cuba forman parte importante del sector público.
En 30 días más quedará claro el alcance de las medidas comerciales. Ése es el plazo que Trump dio a los ministerios del Tesoro y de Comercio para emitir nuevas regulaciones.
El sitio web Cubadebate, que suele expresar la visión oficial, resaltó dos elementos que Trump no cambió.
El primero es el mantenimiento de los acuerdos migratorios.
El segundo es que “Cuba NO regresa a la controvertida lista estadounidenses de países que financian el terrorismo”. La palabra “no” en mayúsculas es textual. Antes de dejar la Casa Blanca Obama había alcanzado a quitar a Cuba de esa lista. Integrarla o no determina mayor o menor dificultad crediticia y comercial. Formar parte de ella hace que el país en cuestión califique mejor como blanco.
La declaración del gobierno cubano otorga importancia a la derogación por parte de Trump de una directiva de Obama llamada “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba” firmada por Obama el 14 de octubre de 2016. Analiza el gobierno de Castro que esa directiva “no ocultaba el carácter injerencista de la política estadounidense” ni la búsqueda de cambios económicos y políticos en Cuba, pero al mismo tiempo significaba un reconocimiento de “la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba”. También operaba como un reconocimiento del gobierno cubano “como un interlocutor legítimo e igual, así como de los beneficios que reportaría a ambos países y pueblos una relación de convivencia civilizada dentro de las grandes diferencias que existen entre los dos gobiernos”.
“El Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del Estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino”.
Obama había suavizado las relaciones con Cuba tranquilo porque las encuestas revelaban que la normalización progresiva con La Habana tenía el apoyo mayoritario incluso de la comunidad hispana y hasta de los norteamericanos de origen cubano. Por eso el documento del gobierno cubano dice que Trump está “mal asesorado”.
Al polemizar sobre derechos humanos, sostiene la declaración que Cuba es Estado parte en 44 instrumentos internacionales, mientras que los Estados Unidos son signatarios de solo 18.
“Asimismo son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado”, dice otro párrafo del documento cubano.
El territorio de Guantánamo fue arrebatado a Cuba mucho antes de la Guerra Fría. La Revolución Rusa de 1917 ni siquiera se había producido cuando en 1903 el flamante Estado independiente cubano fue obligado forzosamente a alquilar una porción de Guantánamo para alojar una base naval. Firmaron el acuerdo el presidente cubano Tomás Estrada Palma y norteamericano Theodore Roosevelt, el constructor del nuevo imperio. Washington se había involucrado en la guerra de independencia de Cuba, a finales del siglo XIX, solo para emerger de esa guerra como un tutor inamovible.
Después de cuestionar la prisión establecida en Guantánamo, la declaración cubana publicada en el Granma critica como violaciones a los derechos humanos “las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones, y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente”.

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Una tendencia que se profundiza en las relaciones con América latina
La diplomacia de la militarización

El anuncio sobre Cuba es parte de una escalada hacia la región en la que cobran fuerza el Comando Sur, los servicios de Inteligencia y la DEA.


Donald Trump se presentó el viernes en el salón Artime de Miami junto con su vicepresidente, Mike Pence, que vendrá en agosto a Buenos Aires y es una figura clave del régimen estadounidense en dos terrenos: el despliegue militar y la preservación de la influencia en América Latina.
Un día antes de acompañar a Trump en Miami, Pence disertó sobre las presuntas amenazas a la seguridad de los Estados Unidos provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador. Mencionó las pandillas y el narcotráfico. Y dijo que ni el narco ni la inmigración ilegal se detendrían sin incluir a Sudamérica en el sistema de cooperación de los Estados Unidos.
Pence también envió mensajes a Venezuela. “Todos nosotros debemos elevar nuestras voces para condenar al gobierno venezolano por su abuso de poder y su abuso contra el propio pueblo, y hacerlo ya”, dijo Pence. Llamó a mostrar a los venezolanos que “hay un camino mejor”. Para el vice, la libertad “es el único camino hacia la prosperidad”. Pero “la seguridad es el cimiento de la prosperidad”.
El mismo día el secretario de Estado, Rex Tillerson, alertó sin datos sobre las supuestas conexiones entre los carteles mexicanos de la droga y los fundamentalistas de ISIS, Estado Islámico.
El secretario de Seguridad Nacional John Kelly a su vez advirtió sobre la conexión entre “redes terroristas y redes criminales” como los narcos. Esas redes podrían traficar no solo drogas sino bombas sucias.
Un dato: antes de ser el jefe de Homeland Security, Kelly fue la cabeza del Comando Sur, el área de la Secretaría de Defensa y de las Fuerzas Armadas encargada de América Latina.
Un artículo de Jake Johnson en la revista Foreign Policy publicado la semana que pasó lleva este título: “La militarización de la política de los Estados Unidos hacia América Latina se está profundizando con Trump”.
El presidente norteamericano aumentó los gastos militares y bajó los del Departamento de Estado. “No esperen que los Estados Unidos simplemente se van a retirar”, recomienda pensar Foreign Policy. “Más bien esperen que se profundice el compromiso militar de los Estados Unidos en la región”. Incluso aunque no haya ningún anuncio oficial, el giro parece inevitable.
La tendencia había comenzado antes de Trump. Con Obama, ya el Pentágono dio ayuda a Colombia sin certificación previa de que no se estaban violando los derechos humanos.
Como sucedió en la década del ’20 con las ocupaciones territoriales, en la del ’50 con los golpes de Estado y en la del ’70 con la tortura, el laboratorio para todo el continente es la política hacia Guatemala, Honduras y El Salvador. “Con menos recursos por canales tradicionales se fortalecerá entre las embajadas norteamericanas la red de lazos entre la inteligencia, los agregados militares, los agentes de la DEA y otras autoridades de seguridad que están ganando poder para conducir la política exterior de los Estados Unidos”, dice el análisis de Foreign Policy. Con menos dinero a mano por los recortes presupuestarios, ellos son los que “administrarán las zanahorias”.
  Hace una semana murió en La Habana uno de los intelectuales más prestigiosos de la Revolución, Fernando Martínez Heredia. Su último trabajo forma parte del libro “América Latina. Huellas y retos del ciclo progresista”, publicado por Editorial Sudestada en la Argentina.
“Eventos recientes adversos en Venezuela y algunos otros países latinoamericanos nos preocupan a todos y podrían indicar que el tipo de proceso que tuvo muchos logros en una parte de la región y generó tantas esperanzas está chocando con sus límites, y el imperialismo y sectores capitalistas locales han pasado a la ofensiva con el fin de liquidarlo y esparcir el derrotismo”, escribió Martínez Heredia en el libro. Para señalar, entre resignado y optimista: “Cuba mantiene su apoyo y acompañamiento a esos procesos, y lo expresa muy claramente. Si la tendencia actual avanza y se consolida, sin duda tendremos más dificultades y menos compañía, pero, como siempre, haremos causa común con nuestros pueblos hermanos y el país mantendrá la política de apoyo a las coordinaciones de América Latina y el Caribe, y al horizonte integracionista”.


sábado, 17 de junio de 2017

"Ajedrez norteamericano". Por Juan Manuel Karg


Ajedrez norteamericano
El nuevo cambio de relaciones entre EE.UU. y Cuba obedece a la extrema presión de la derecha republicana de La Florida, distrito que precisamente le dio la ventaja en el colegio electoral al actual presidente norteamericano. Es, por tanto, una devolución de favores que además busca otro objetivo de fondo: llevar la discusión pública fronteras afuera del país, luego de meses sin poder mostrar resultados concretos en la enmarañada política doméstica. Que curioso: quien ahora pide “elecciones libres” en Cuba es quien ha perdido en el voto popular por más de 3 millones de votos de diferencia respecto a Hillary Clinton.
Recapitulemos: en 2013 falleció Hugo Chávez. Apenas dos años después Barack Obama declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad de los EE.UU., a través de un decreto ejecutivo que fue repudiado por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Pero, pragmático, Obama avanzó asimismo en una distensión de la relación con Cuba, en una negociación de la que también participó el Papa Francisco. Incluso viajó a La Habana y se sacó una foto en la mismísima Plaza de la Revolución, con la imagen del Che Guevara de fondo. “En estos 50 años (de bloqueo) se ha demostrado que el aislamiento no funciona” fue su reflexión en aquel entonces.
Después Fidel Castro partió a sus 90 años, a fines del año pasado, siendo despedido por millones de cubanos en las calles de su país. Y ahora, apenas seis meses después, el propio Donald Trump revierte buena parte de las medidas de distensión respecto a Cuba. Fue un verdadero ajedrez del poder real norteamericano, aquel que no va a elecciones, sino que permanece siempre presente en Washington: flexibilizar el embate contra Cuba, agudizar la presión y el aislamiento sobre Venezuela, y una vez consumado esto -aunque aún sin poder derrocar a Maduro-, volver a la carga respecto a La Habana. Incluso desde lo simbólico, Trump no lo hizo desde cualquier lugar: fue desde Miami. Y no desde cualquier salón: fue desde el Teatro Manuel Artime. ¿Quién fue Artime? Uno de los invasores de Playa Girón en el año 1961.
“Este tipo es tan bruto que, mientras lo observaba, Bush Jr. me parecía Shakespeare” dijo el intelectual cubano Omar González, minutos después de que Trump hablara. En menos de veinte palabras resumió el capricho del nuevo presidente de EE.UU., que no es más ni menos que el mismo pataleo insolente que Washington tuvo durante más de cinco décadas: intentar cambiar a un gobierno que es legitimado –y refrendado– por su población.
Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, Bush Jr, y el propio Obama han pasado por la Casa Blanca con discursos más o menos similares respecto a Cuba. Fueron todos ellos quienes incumplieron un principio básico de la diplomacia: la autodeterminación de los pueblos para decidir sobre su propio futuro, sin tutelajes externos. El caprichoso
Trump, a fin de cuentas, es un eslabón más en una larga lista de injerencias. ¿Podrá o se irá de la Casa Blanca sin poder ver la restauración capitalista en Cuba, tal como les sucedió a todos sus antecesores? La historia, pero sobre todo el pueblo cubano, dirán

ENTREVISTA: Endurecimiento de Trump con Cuba responde a necesidad política interna, dice historiador argentino


Spanish.xinhuanet.com   2017-06-17
Por Juan Manuel Nievas

BUENOS AIRES, 16 jun (Xinhua) -- La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de implementar nuevas restricciones sobre los viajes de ocio hacia Cuba y los negocios estadounidenses con el ejército cubano constituyen una muestra del injerencismo de Washington en otros países por una necesidad política interna, afirmó hoy el historiador argentino Leandro Morgenfeld.
"Trump anunció lo que se venía rumoreando estos días. Va a frenar el deshielo con Cuba, va a dificultar la visita de turistas estadounidenses a la isla y va a limitar los negocios con empresas vinculadas con las fuerzas armadas cubanas", dijo Morgenfeld en entrevista con Xinhua tras el anuncio del mandatario en La Pequeña Habana, Miami, Florida.
"En un acto con el vicepresidente (Mike) Pence, el senador Marco Rubio y otros representantes ultra conservadores, Trump reivindicó el bloqueo económico, comercial y financiero que hace décadas oprime a Cuba", planteó el investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina.
Para Morgenfeld, "el acto en Miami fue una puesta en escena para alejar del centro del debate el 'Rusia Gate', y para congraciarse con la base conservadora del Partido Republicano, que es la única que lo sigue apoyando. Su discurso tuvo todos los lugares comunes del injerencismo estadounidense, y fue sumamente agresivo con Cuba", reprochó.
"Esto, sin dudas, va a debilitar no sólo la percepción negativa que tiene de Trump la mayoría del pueblo estadounidense, que rechaza la continuidad del bloqueo, sino de toda América Latina y el Caribe", enfatizó el coordinador del grupo de trabajo "Estudios sobre Estados Unidos" del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
"Hace años que en la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), en la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) e incluso en las cumbres de las Américas se rechaza el bloqueo y se exige a Estados Unidos que normalice las relaciones con Cuba", recordó Morgenfeld.
Según Morgenfeld, "este endurecimiento de Trump, que responde a una necesidad política interna (al fin y al cabo, modificó su posición frente a la distensión iniciada por Barack Obama sólo para ganar ese estado clave, Florida, en las elecciones de noviembre) va a deteriorar aún más la imagen del gobierno estadounidense" en el continente.
"La flexibilización de restricciones en el comercio y los viajes por parte de la administración anterior no ayudan al pueblo cubano", dijo Trump en su discurso.
El jefe de Estado añadió que cancelaba de inmediato el "acuerdo unilateral" de su predecesor Barack Obama con Cuba.
De acuerdo con una declaración de la Casa Blanca, los individuos y compañías estadounidenses tendrán prohibido hacer negocios sectores vinculados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
En cuanto a los viajes, se prohíben los viajes de ocio permitidos por la administración Obama y los estadounidenses tendrán que unirse a grupos turísticos para visitar la isla.
Trump también reafirmó el embargo legal de Cuba por parte de Estados Unidos.
A pesar de sus esfuerzos para dar marcha atrás a la política de Obama hacia Cuba, Trump se abstuvo de cerrar la embajada de Estados Unidos en la isla.

viernes, 16 de junio de 2017

Desde Miami y con una retórica injerencista y agresiva, Trump endurece las relaciones con Cuba y reafirma el bloqueo, repudiado cada año en la ONU por todos los países

"Lograremos una Cuba libre": el presidente Donald Trump anuncia el endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia Cuba


              
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes cambios significativos en la política de su país hacia Cuba en un paso que revierte parcialmente el legado de su predecesor, Barack Obama.
Desde el icónico vecindario de La Pequeña Habana en Miami, Florida, el republicano presentó la nueva postura de EE.UU. con la isla: restricciones para hacer negocios con las empresas controladas por los militares cubanos y la imposición de mayores controles a los viajeros estadounidenses que visiten Cuba.
"Lograremos una Cuba libre", dijo el mandatario en medio de aplausos en un auditorio entregado.
El presidente dijo que la política actual, emprendida por el expresidente Obama y el líder cubano Raúl Castro, "no favorece al pueblo cubano, sino que enriquece al régimen".
Según Trump, su nueva política sigue procurando la apertura hacia el pueblo cubano, pero bajo una estrategia de restringir los negocios con el gobierno de la isla.
En su discurso, el mandatario habló de la "opresión comunista" que prevalece en la isla y mencionó nombres de disidentes, como las Damas de Blanco, para denunciar las violaciones a los derechos humanos que dijo se cometen en el país.
Además, pidió al gobierno cubano que "ponga fin al abuso hacia la disidencia" y dijo que solo en ese contexto —la liberación de todos los políticos presos, la legalización de todos los partidos políticos y la celebración de elecciones supervisadas y libres— estará dispuesto a sentarse a negociar un mejor acuerdo con el gobierno de la isla.

Endurecimiento

El anuncio no significa una reversión total de la histórica reapertura de las relaciones diplomáticas entre ambos países iniciada en diciembre de 2014.
Sin embargo, el anuncio del presidente Trump sí implica un endurecimiento que se apega más a las propuestas de legisladores republicanos de origen cubano, como el senador de Florida Marco Rubio, quien califica al gobierno de la isla como una dictadura que viola los derechos humanos.
En un artículo publicado más temprano este viernes, el diario oficialista Granma dijo que el presidente Trump había sido "mal aconsejado por unos pocos legisladores de origen cubano" que usaron "chantajes para secuestrar la política" hacia la isla.

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Donald Trump en Miami: “Desde este momento cancelo el pacto del gobierno anterior con Cuba”

El presidente de los EEUU anunció una nueva política hacia la isla. "Tendremos un mejor acuerdo que beneficie al pueblo cubano. No queremos que los dólares estadounidenses apuntalen al régimen castrista”, aseguró. Además, exigió elecciones democráticas y la libertad de todos los presos políticos


"Prometí ser una voz contra la represión en nuestra región. Ser una voz para la libertad del pueblo cubano. Ustedes votaron por esa promesa y aquí estoy, como lo prometí", dijo Trump y logró una gran ovación. El mandatario advirtió que las promesas llevan tiempo pero aseguró que EEUU va a denunciar todos los crímenes del régimen castrista.

"Para EEUU es mejor que haya libertad en nuestro continente, en Cuba o en Venezuela", aseguró.

El presidente denunció que la isla está controlada por la "misma gente que mató a decenas de miles de sus ciudadanos". Además, aseguró que el régimen cubano ha "sembrado el desastre en Venezuela".

"Mi gobierno no se va a esconder ni excusar al régimen castrista. sabemos lo que pasa y recordamos lo que ha ocurrido", agregó. Mientras, los presentes gritaban: Trump sí, Castro no".

El republicano denunció el "pacto" del gobierno de Obama. Según el mandatario, EEUU no recibió nada como contrapartida. "Desde este momento cancelo el pacto del gobierno anterior con Cuba", anunció.

Se mostró dispuesto a negociar "un acuerdo mejor" con la isla, pero solo si hay avances "concretos" hacia la celebración de "elecciones libres" y la liberación de "prisioneros políticos". "Cuando los cubanos den pasos concretos, estaremos listos, preparados y capaces de volver a la mesa para negociar ese acuerdo, que será mucho mejor", prometió.

Así, Trump puso un freno al acercamiento con Cuba, la nueva orden ejecutiva restablece restricciones a los viajes de turismo y veta intercambios comerciales que beneficien a empresas ligadas a las fuerzas armadas cubanas.

Estas medidas afectan uno de los más notables legados políticos de su antecesor, Barack Obama, quien junto a Raúl Castro anunció en diciembre de 2014 el inicio de una nueva fase en la relación bilateral después de medio siglo de ruptura y desconfianza.

Desde ese histórico anuncio de 2014, los dos países restablecieron sus relaciones diplomáticas, y Washington avanzó en el progresivo desmonte de normas administrativas para permitir un incipiente flujo de intercambio comercial y abrió las puertas a que estadounidenses puedan ir de vacaciones a Cuba.
Desde Miami -donde vive la mayor comunidad cubana en territorio estadounidense- el mandatario confirmó lo que ya había sido filtrado por la Casa Blanca: el giro en la política hacia Cuba.

El republicano anunció también la prohibición de cualquier transacción financiera con el Grupo de Administración de Empresas (GAESA), un holding estatal que de acuerdo con Washington beneficia directamente a altos jefes de las Fuerzas Armadas.

Washington también restablecerá un grupo de 12 categorías en que los estadounidenses interesados en viajar a Cuba tendrán que justificar para poder recibir sus licencias de viaje, explicó el funcionario.


Más temprano hablaba el congresista Mario Rafael Díaz-Balart

Más de un cuarto de millón de estadounidenses visitó Cuba en los primeros cinco meses de 2017, lo que representa un crecimiento de 145% frente a igual período de 2016, informó el miércoles un portal cubano citando fuentes oficiales.


El senador Marco Rubio habló antes de Trump

Empresas aéreas y de viajes de crucero hacia Cuba hicieron millonarias inversiones en los últimos dos años para prepararse al nuevo escenario bilateral, y aún resta por ver el impacto que las nuevas medidas tendrán en estos sectores.

El discurso de Rick Scott, el gobernador de Florida

"La política reafirma el embargo estadounidense impuesto por ley a Cuba y se opone a los llamados dentro de Estados Unidos y otros foros internacionales para acabar con él", indicó la Casa Blanca en un comunicado mientras Trump hacía los anuncios.

De hecho, durante su discurso, el mandatario pormetió que cumpliría con le bloqueo ya que  el levantamiento del embargo es algo que solo puede decidir el Congreso, controlado ahora por los republicanos en ambas Cámaras.

jueves, 15 de junio de 2017

Conferencia: "Crisis, protestas y polarización política en Brasil"


ENTREVISTA: Cambio de política hacia Cuba aumentaría rechazo a Trump en América Latina, según Leandro Morgenfeld



Spanish.xinhuanet.com   2017-06-15


BUENOS AIRES, 14 jun (Xinhua) -- Un posible cambio en la política de Washington hacia Cuba por parte del presidente Donald Trump hará que crezca el rechazo hacia el mandatario estadounidense en América Latina y el Caribe, dijo hoy el experto argentino, Leandro Morgenfeld.
Dicho cambio representa una eventual marcha atrás a la apertura iniciada a fines de 2014 por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo a Xinhua el profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
"Durante la campaña electoral, para ganar el voto de los cubanos anticastristas de Florida, el 'swing state' (estado decisivo para definir a un ganador en las elecciones presidenciales) más importante, Trump modificó su posición anterior y empezó a ser un duro crítico del deshielo ensayado por Obama", recordó.
"Ya electo, se refirió en términos ofensivos a Fidel Castro, cuando falleció en noviembre, y lo calificó como un 'dictador'", agregó Morgenfeld.
Para el experto, "el presidente estadounidense mantiene una retórica hispanofóbica que afecta a los mexicanos y centroamericanos que residen en Estados Unidos y eso supone una dificultad para reposicionar a Estados Unidos en la región".
"En relación con Cuba, se supone que mantendrá esa retórica injerencista y ofensiva, para congraciarse con los sectores reaccionarios que se oponen a la distensión. Entre ellos, el influyente senador por la Florida, Marco Rubio", alertó el coordinador del grupo de trabajo "Estudios sobre Estados Unidos" del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).
Estimó como posibilidad que "Trump anunciará medidas que entorpezcan el deshielo, para complicar a la economía cubana, pero no romperá relaciones diplomáticas ni cerrará la embajada que se reabrió recientemente, luego de más de medio siglo".
"El retomar un discurso injerencista y agresivo contra Cuba, como viene sosteniendo también contra Venezuela, va a generarle aún más rechazos en América Latina y el Caribe", advirtió.
"Si Obama debió revertir la anterior política, esto se debió al fracaso de más de 50 años de brutal bloqueo y agresiones diplomáticas, que es cuestionado cada año en la ONU por todos los países y muy especialmente por organismos regionales, como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)", enfatizó.
Morgenfeld subrayó que así, "paradójicamente, Estados Unidos quedó aislado por sus sanciones contra la isla. Si Trump elige volver a ese tipo de iniciativas, crecerá el rechazo que ya cosecha en la región por el muro (que planea) en la frontera con México, su estigmatización de los hispanos y su política exterior unilateralista y militarista".
"Nuestra América, ante ese escenario, debe mostrar, una vez más, su solidaridad con Cuba", recomendó el experto argentino.
Según los medios de comunicación estadounidenses, Trump anunciaría el próximo viernes desde Miami una nueva política hacia Cuba.
Aunque los puntos específicos del anuncio aún no son claros, medios locales de comunicación informaron el pasado fin de semana que se espera que Trump por lo menos endurezca las restricciones a los negocios de los estadounidenses con Cuba y a sus viajes a la isla.

lunes, 12 de junio de 2017

Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro. Rapoport y Morgenfeld

Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro

Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld fueron los disertantes de la primera charla del ciclo “Las palabras y las cosas (y las ciencias)”. 

 

 Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro


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En el Centro Cultural de la Ciencia, se desarrolló una charla, a cargo de Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld, sobre integración regional, reconfiguración política y desarrollo económico de América Latina.

  • Las ciencias sociales se hicieron presentes en el Centro Cultural de la Ciencia C3 para conversar sobre la evolución de América Latina y su integración regional, reconfiguración política y desarrollo económico. Se trató del ciclo de charlas “Las palabras y las cosas (y las ciencias)” que tiene como intención reflexionar sobre fenómenos actuales; en esta oportunidad a cargo de los historiadores Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld.

    Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro¿Qué hay “de nuevo y de viejo” en el mapa actual de la región? ¿Qué cuestiones históricas entran en juego? ¿Qué elementos hay en común? ¿Cuánto hay de pasado en el presente? Morgenfeld analizó dos siglos. Desde la Doctrina Monroe (que se resume en la frase histórica "América para los americanos"); la Guerra Fría; el “NO al ALCA”; los posteriores, ALBA, MERCOSUR, UNASUR; hasta los años 2015-2016, donde se sucedieron ciertos fenómenos “que significó el final del ciclo progresista (mal denominado ´populismo latinoamericano´) y dio comienzo a una etapa más conservadora”, expresó Morgenfeld. Dado este escenario, “los desafíos de América Latina serán retomar la integración, y rechazar la militarización y el racismo”, enfatizó.
    Por su parte, Rapoport profundizó las cuestiones históricas de la integración económica regional: “Son reflejo de las globalizaciones”, y agregó, “en su momento, San Martín y Bolívar desarrollaron la idea de que países de la región que presentan elementos en común los acercan”. En este sentido, el intelectual analizó las raíces históricas de la integración de los países del Cono Sur y citó dos aspectos. Primero, que los estados nacionales empujan a una unidad mayor con sus vecinos; y segundo, que unen fuerzas frente a un enemigo común, potencialmente dominante. “La visión estratégica del mundo está en mirar hacia atrás”, cerró.

    El ciclo continuará en julio con la presentación del filósofo Darío Sztajnszrajber y en agosto con la socióloga y doctora en Historia, Dora Barrancos.

    Sobre los disertantes

    Mario Daniel Rapoport: Es especialista en la historia de las relaciones económicas y políticas internacionales, integración regional, e historia económica argentina contemporánea y doctor en historia por Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de París; licenciado en economía política por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA e investigador del Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales (IDEHESI), CONICET-UBA Facultad de Ciencias Económicas.

    Leandro Morgenfeld: Es especialista en relaciones internacionales, historia económica, política y social e integración regional; investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones de Historia Económica y Social de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA); doctor y licenciado en historia por la Universidad de Buenos Aires, también recibió Diploma de Honor por parte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.