jueves, 16 de junio de 2016

De la Patria Grande a la “desideologización de la política exterior”. Un análisis de las relaciones internacionales establecidas por el nuevo gobierno según Leandro Morgenfeld, José Natanson, Santiago O´Donnell y Juan Manuel Karg

La política de la desideologización

De la Patria Grande a la “desideologización de la política exterior”. Un análisis de las relaciones internacionales establecidas por el nuevo gobierno según Leandro Morgenfeld, José Natanson, Santiago O´Donnell y Juan Manuel Karg.

Escrito por / ANCCOM

Flexibilizar. Madurar. Dinamizar. Despolitizar. Estos son algunos de los “sinónimos” utilizados por el actual gobierno argentino para referirse a los objetivos en materia de relaciones internacionales. Como parte de este movimiento, el país apunta los prismáticos de su nueva y “desideologizada” mirada exterior hacia el océano con el que no posee límites: el Pacífico. Tras el pedido presentado por la cancillería, Argentina fue rápidamente aceptada como “Estado observador” en la Alianza del Pacífico, el bloque integrado por México, Colombia, Perú y Chile y en cuya cumbre participará el próximo 30 de junio. Mientras tanto, el presidente Mauricio Macri se reunió con el exmandatario chileno Eduardo Frei (1994-2000), con el opositor venezonalo Henrique Capriles y con el canciller brasileño José Serra. ANCCOM dialogó con el historiador Leandro Morgenfeld y con los politólogos José Natanson, Santiago O’Donnell y Juan Manuel Karg para desentrañar las manifiestas intenciones de “desideologizar la política exterior”.


 El Mercosur, en jaque

“El Mercosur está en un momento de profundo debate sobre su orientación política-económica –observó el analista internacional Juan Manuel Karg–. Su nacimiento fue en una fase abiertamente neoliberal para América Latina y el Caribe. Sin embargo, con la llegada de los gobiernos posneoliberales, se profundizó el perfil político, con una autonomía creciente respecto a los Estados Unidos. Allí cumplieron un rol clave Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula Da Silva y Hugo Chávez, los tres puntales de la nueva integración latinoamericana”.
El politólogo y periodista Santiago O’Donnell, por su parte, afirmó que “si bien es cierto que estuvieron muy lejos de cumplir con las expectativas de una integración al estilo de la Unión Europea, por lo menos había una intención y una vocación por parte de los líderes de lograr algo similar”. El panorama de los gobiernos actuales, en cambio, ofrece una perspectiva diferente, proclive a una orientación neoliberal y alejada de los países bolivarianos. Como resumió O’Donnell, prevalecen las relaciones comerciales por sobre la integración política y cultural.
Tras el impeachment a la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, las autoridades argentinas no titubearon en ofrecer su apoyo al gobierno interino de Michel Temer, a diferencia de otros países como Venezuela, Bolivia y Ecuador que rechazaron el proceso por considerarlo un “golpe institucional”. El 23 de mayo pasado, el presidente Mauricio Macri y la ministra de Relaciones Exteriores Susana Malcorra recibieron a José Serra en su primer viaje diplomático como canciller interino de Brasil. A partir de dicha reunión, Brasil y Argentina –que han sido históricamente los principales motores del Mercosur– intercambian opiniones sobre una posible flexibilización del bloque y comienzan a buscar otras alternativas.
Los países que conformaron originalmente el Mercado Común del Sur (Mercosur) fueron Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, luego se incorporó Venezuela, y Bolivia se encuentra en proceso de adhesión. “El Mercosur es una unión aduanera, es más que una zona de libre-comercio –explicó el periodista José Natanson–. No sólo lo que vendés en un país se puede vender en el otro sin que haya que pasar por aduana sino que, además, los productos que vienen de afuera del bloque pagan lo mismo si entran por Brasil que si entran por Argentina”. Sin embargo, la integración económica-comercial fue despareja, en algunos aspectos tuvo más desarrollo, como por ejemplo la industria automotriz, pero en otros no fue tan exitosa como se deseaba: “El comercio intrabloque es sólo el 20%, el resto viene de afuera. En la Unión Europea, en cambio, es el 70%”, detalló Natanson.

El embajador de los Estados Unidos en Argentina Noah Mamet junto a la Canciller Susana Malcorra durante la visita de Barack Obama en marzo de 2016. Foto: Presidencia.
El Mercosur tampoco cubrió las expectativas de sus socios más chicos -Paraguay y Uruguay- que, ante las evidentes e irresueltas asimetrías dentro del bloque, decidieron participar desde hace algunos años como observadores de la Alianza del Pacífico, bloque alineado con los intereses de Estados Unidos. Los especialistas coinciden en que se trata, simplemente, de un “coqueteo” por parte de ambos países para demostrar su disconformidad. Pero ante el creciente entusiasmo de Argentina y Brasil hacia el Pacífico, el escenario se complejiza. El anuncio de la participación de Mauricio Macri en la cumbre de presidentes de dicho bloque donde Argentina ingresó en calidad de “observador”, sumados a las crisis políticas de Brasil y Venezuela, ponen en jaque al Mercosur y obligan a un rediseño de la integración latinoamericana. “La definición de la situación brasilera durante 2016 será clave para terminar de comprender si hay un viraje regional hacia ese bloque o no”, afirmó Karg.
El historiador Leandro Morgenfeld sostuvo, de igual manera, que el Mercosur atraviesa una profunda crisis: “El gobierno de Macri intenta volver a la concepción noventista del regionalismo abierto. El gobierno de Temer también responde a esa lógica. Así, el Mercosur se alejaría de la proyección que tuvo con el ingreso de Venezuela, y volvería a ser meramente funcional a algunas trasnacionales de la región, pero débil políticamente”.

El fantasma del ALCA

“El ALCA no es mala palabra”, declaró Susana Malcorra cuando aún no había asumido en la Cancillería argentina. También defendió, en reiteradas oportunidades, una voluntad de “desideologizar” la política exterior. En esta nueva orientación, la histórica lucha que culminó con un rotundo “No al ALCA” en la Cumbre de Mar del Plata de 2005 corre riesgo de ser relativizada.
Según Natanson y O’Donnell, la situación actual es muy distinta a aquella ofensiva norteamericana por construir un área de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego entre países tan desiguales. “Esa idea se la frenaron Lula, Kirchner y Chávez en Mar del Plata. A partir de ahí, Estados Unidos, que muchas veces se mueve de manera muy pragmática, hizo un giro en su estrategia: empezó a formar tratados de libre comercio bilaterales”, explicó Natanson. Para O’Donnell, la diferencia principal radica en la voluntad de Estados Unidos: “George Bush invirtió muchísimo capital político y puso mucho esfuerzo para lograr ese tratado. Fue su principal política hacia la región. No creo que ni Hillary Clinton ni Donald Trump tengan esa misma vocación, aunque seguramente Trump es mucho más aislacionista que Clinton. Sin un fuerte envión de Estados Unidos, no sé si sería posible un proyecto tan ambicioso como ese. Llevaría bastante tiempo y esfuerzo de parte de varios países. Y tampoco veo en América Latina ese tipo de prioridad”. Esta diferencia, mientras tanto, no impide que se produzca un realineamiento de Argentina con Estados Unidos que se hizo patente con la visita de Barack Obama en marzo. En todo caso, como sostuvo O’Donnell, “en esta nueva coyuntura, el ALCA salió del rincón donde estaba en penitencia pero todavía no se ha convertido en el alumno preferido de la maestra”.
Morgenfeld y Karg, en cambio, observan características similares al ALCA en los tratados de libre comercio que se negocian en la actualidad. “El ALCA es un antecedente directo de lo que está ocurriendo –afirmó Karg–. Algunos analistas hablan de un ‘ALCA light’ para definir a la reformulación que propone la Alianza del Pacífico para los intercambios comerciales”. Morgenfeld rescató el triunfo que significó para los trabajadores y los sectores menos concentrados de la economía aquella derrota del ALCA: “Es necesario reconstruir una nueva autoconvocatoria para oponerse a los tratados de libre comercio que ahora impulsa Macri porque recrearían una concentración y extranjerización mayor de la economía, limitarían la capacidad de intervención del Estado, achicarían el margen para las políticas públicas (en salud, educación, vivienda) y, fundamentalmente, implicarían mejores condiciones para el capital, en general, para avanzar sobre los trabajadores, tirando a la baja los salarios reales”.


El precio del libre comercio

Durante su exposición en la 49° Cumbre de Jefes y Jefas de Estado del Mercosur, Macri hizo énfasis en el concepto de “integración flexible” al tiempo que calificó como “prioridad” los acercamientos del Mercosur con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico. Mientras tanto, el Partido de Movimiento Democrático Brasilero (PMDB), presidido por Temer, promueve en su programa económico “Un puente para el futuro” la inserción plena de la economía de Brasil en el comercio internacional y la concreción de acuerdos con Estados Unidos, la Unión Europea y Asia, y aclara: “Con o sin la compañía del Mercosur”. Sucede que las reglas del Mercosur impiden que los miembros puedan firmar tratados de libre comercio de manera individual. “Lo primero que deben hacer Argentina y Brasil, en caso de querer avanzar en un tratado de libre comercio con Estados Unidos, es flexibilizar la normativa interna del Mercosur –aclaró Karg–. Eso podría significar, lisa y llanamente, que el Mercosur deje de funcionar tal cual lo conocemos hoy. El PMDB está dispuesto a sacrificar el más largo esfuerzo integracionista de la región”. Morgenfeld advirtió que incluso el gobierno de Uruguay propone modificar dicha cláusula. Una decisión de este estilo rompería la unión aduanera y debilitaría definitivamente al Mercosur.
Natanson aporta una visión más optimista dado que no cree que ningún miembro del Mercosur elija irse del bloque. Lo que puede ocurrir, dijo, es que el Mercosur inicie una negociación de un tratado de libre comercio con Estados Unidos o con la Alianza del Pacífico. “Es difícil y depende básicamente de Brasil”, opinó el politólogo. El Mercosur ya tiene firmado un tratado de libre comercio con Israel y otro con Canadá, además de continuar las negociaciones con la Unión Europea. “No es que los tratados de libre comercio estén mal en sí mismos. Depende con quién, para qué, cuándo”, explicó Natanson. Sin embargo, destacó la capacidad industrial de Estados Unidos cuyos productos, más baratos que los argentinos, pueden invadir al país sin que éste pueda venderle a contrapartida. La idea básica de cualquier tratado de este tipo es aumentar el comercio entre los países implicados pero esto únicamente es útil para los países que ofrecen exportaciones que Estados Unidos necesita. “Si uno mira las exportaciones de Argentina, no son complementarias con Estados Unidos sino competitivas –analizó Natanson–. Ambos son productores de alimentos. Entonces, parece difícil que Argentina venda cosas que Estados Unidos quiera comprar”.
O’Donnell duda del interés por parte de las nuevas autoridades argentinas y brasileras hacia la integración regional y cree, en cambio, que favorecen modelos de tratados bilaterales (parciales, focalizados) y un alineamiento con Estados Unidos pero no la creación de un bloque sudamericano ni la firma de grandes tratados de libre comercio.
“Los tratados de libre comercio marcan el nuevo momento de la economía mundial”, afirmó Karg. Hoy, Estados Unidos encabeza tres grandes acuerdos: la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), con la Unión Europea; el Acuerdo en comercio de servicios (TISA); y el Acuerdo Transpacífico (TPP), que busca frenar el avance económico de China con países del Asia-Pacífico junto a cuatro estados americanos (Canadá, México, Perú y Chile). “En ese escenario, la participación de América Latina en el TPP es cuestionable porque devuelve a nuestros países a las asimetrías que siempre han mostrado este tipo de acuerdos con las grandes potencias, que suponen la eliminación de barreras arancelarias y la posibilidad de una apertura indiscriminada de las importaciones, lo que daña –lógicamente- a la industria local”, sintetizó Karg.
Morgenfeld, por otro lado, aseveró que todo tratado de libre comercio implica una ofensiva del capital sobre el trabajo: “En el caso de países como la Argentina, una apertura comercial llevaría al cierre de las empresas locales que no puedan competir con las estadounidenses o europeas”. El historiador explicó que un escenario de esas características aumentaría las tasas de desocupación y subocupación, y -como consecuencia- perjudicaría las condiciones de los trabajadores ocupados para defender sus derechos laborales. “En economías no centrales, apenas unas pocas grandes empresas podrían verse beneficiadas, a costa del resto de la sociedad”, continuó Morgenfeld.
Conviene recordar, como lo hizo O’Donnell, que vivimos en un mundo de una economía globalizada y las interacciones entre los países y los bloques económicos son imprescindibles. “En principio, siempre es mejor negociar desde un bloque importante que desde un país aislado porque vas a tener mayor poder de negociación. Pero lo que hay que hacer es sentarse a ver qué tratado y ver qué conviene o no al país”, señaló el periodista y alertó acerca de las reglas de patentes y propiedad intelectual que suele imponer Estados Unidos en sus negociaciones con América del Sur y Argentina.
“El cambio político que se está produciendo en el continente cada vez acerca más la posibilidad de que estos proyectos regresivos avancen. No son un fantasma agitado por la izquierda, sino una realidad en la agenda política”, se lamentó Morgenfeld y advirtió que la resistencia de los pueblos latinoamericanos será fundamental para frenar este proceso. Si recordamos que Mauricio Macri omitió las palabras “patria” y “patriotismo” en la jura presidencial, podremos darnos alguna idea del lugar que ocupa, en el proyecto político de Cambiemos, la Patria Grande latinoamericana que soñaron Simón Bolívar y los libertadores.

Argentina Mejor sin TLC: entrevista a Javier Echaide



Entrevista al Dr. Javier Echaide sobre la firma de Tratados de Libre Comercio. El peligro y los perjuicios a futuro de refrendar el Tratado Transpacífico como pretende el gobierno nacional.

Macri impulsa en Colombia la "integración" neoliberal

 

Macri y Santos hablaron sobre la integración Mercosur - Alianza del Pacífico



Ambito.com
El presidente Mauricio Macri manifestó esta tarde su intención de que el Mercosur "empiece a dialogar e interactuar mucho con la Alianza del Pacífico". "El Mercosur tiene que tener dinámica. Queremos que empiece a dialogar e interactuar mucho con la Alianza del Pacífico, que se ha mostrado exitosa y muy dinámica en los últimos años", sostuvo el mandatario tras mantener una reunión bilateral en Bogotá con su par colombiano, Juan Manuel Santos.

En la Casa de Nariño, el jefe de Estado resaltó que pretender "abrir un comienzo, una línea de cooperación futura" entre ambos bloques continentales y se refirió a su participación en la Cumbre de la Alianza del Pacífico a fines de mes en Chile: "Mi presencia en Chile es para demostrar que es de mi sumo interés avanzar en una línea de integración".

"Hay mucho para progresar. Esto es sólo el punto de partida. Tenemos muchos para crecer, porque el punto de partida es muy bajo. La afinidad y los valores que compartimos nos genera una enorme posibilidad", concluyó Macri.

• Acuerdos de cooperación

Mauricio Macri y Juan Manuel Santos firmaron convenios de intercambio y cooperación en diversas áreas. "Me alegra visitar a esta nación hermana, con la que compartimos lazos históricos y una visión común para el futuro de nuestros países", dijo Macri momentos antes de ser recibido por el presidente Santos en el Palacio de Nariño, sede del gobierno colombiano.

La agenda de actividades del Presidente comenzó esta mañana cuando depositó una ofrenda floral en homenaje a Simón Bolívar en la Casa Museo, donde vivió el prócer, situada en la localidad de La Candelaria, distrito metropolitano de Bogotá.

Cerca del mediodía, acompañado por la primera dama Juliana Awada, el Jefe de Estado fue recibido con una ceremonia oficial en la Plaza de Armas del Palacio de Nariño, donde una formación militar le rindió honores, al tiempo que se entonaron las estrofas de los himnos nacionales de la Argentina y de Colombia.

Seguidamente, los presidentes Macri y Santos iniciaron una reunión privada, luego de la cual se programó una audiencia ampliada con la participación de ministros de ambos gobiernos. Los convenios acordados por ambos países, abarcan temas de logística, transporte fluvial, mantenimiento de puertos e hidrovías y desarrollo rural y agropecuario, ciencia, educación e infraestructura.

El presidente Santos agasajará a Macri y a toda la comitiva argentina con una comida, de acuerdo con el programa establecido.

La delegación que acompaña al presidente Macri está integrada por el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile; el vicecanciller Carlos Foradori; el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y el vocero de la Presidencia de la Nación, Iván Pavlovsky, entre otras autoridades.

Durante su estadía, Macri también tiene previsto encuentros con autoridades legislativas y de las Altas Cortes de Justicia y se reunirá con el alcalde de Bogotá, Enrique Peñaloza.

Mañana, el Presidente continuará sus actividades oficiales en Medellín, donde participará de la reunión del Foro Económico Mundial para América Latina, que debatirá sobre el crecimiento de la región con políticas de inclusión social y sobre temas inherentes al cambio climático.

El evento reúne a aproximadamente 600 participantes de 40 países, entre ellos varios jefes de Estado, 450 empresarios y más de 100 presidentes de compañías, académicos y consultores internacionales que participarán de los distintos debates.

miércoles, 15 de junio de 2016

Giro histórico de Estados Unidos frente a Venezuela? La reunión clave entre cancilleres de ambos países


Resumen Latinoamericano
15 junio 2016.
-John Kerry aseguró que Estados Unidos no presionará para suspender a Venezuela de la OEA.

Tras la intervención de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, en la 46 Asamblea General de las OEA, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, rectificó su postura sobre Venezuela, se sumó al diálogo propuesto por Unasur y anunció conversaciones de “inmediato” en Caracas, informaron medios internacionales.
“Yo me he comprometido a ver si esto funciona, así que veamos si podemos mejorar las relaciones bilaterales”, dijo Kerry tras su reunión con Rodríguez en el marco del encuentro regional en República Dominicana. Agregó que el objetivo es ir más allá “de la desgastada retórica”.

Kerry anunció que su gobierno “de inmediato” enviará a Caracas a uno de sus diplomáticos más cercanos, Thomas Shannon, y, en un giro inesperado en la política de Washington, anunció que su gobierno no apoyará la expulsión de Caracas de la OEA, la cual ha promovido el secretario general del organismo, Luis Almagro, en colusión con la oposición derechista de Venezuela.
El anuncio implicó un giro de 180 por parte de Kerry con respecto a su previa declaración que la Carta Democrática, que Almagro propone imponer en Venezuela, debía ser la guía de los miembros de la OEA para proceder en contra de Caracas.

Kerry enfatizó a periodistas en Santo Domingo, capital dominicana donde se lleva a cabo el encuentro del organismo regional, que Washington no busca sancionar a Venezuela ni “queremos una suspensión de Venezuela de la OEA, no creemos que sea constructivo”, afirmó a los periodistas.Rodríguez denunció ante la OEA que su nación enfrenta una dura campaña internacional de hostigamiento liderada Almagro, que tiene por objetivo derrocar al mandatario electo de forma popular y así someter a la nación a los intereses imperiales.Rodríguez declaró que Venezuela es un país libre y soberano, y que los problemas internos deben ser resueltos por la población, sin injerencia, porque es el pueblo quien debe dirigir su futuro. Las relaciones diplomáticas entre ambos países se colapsaron desde la presidencia de George W. Bush debido a las continuas agresiones de Washington en contra del gobierno bolivariano que se ha negado a doblegar por las imposiciones estadounidenses.
Sin embargo, el gobierno venezolano siempre ha mostrado disposición para resarcir las relaciones bilaterales, e incluso en 2014, el presidente Nicolás Maduro propuso un embajador para Washington, cosa que su colega estadounidense Barack Obama rechazó.
El alto funcionario estadounidense también dijo que el diálogo estará enfocado a promover conversaciones entre el gobierno venezolano y la oposición.
“Estados Unidos nos propone que iniciemos una nueva etapa de diálogo de alto nivel. ¡Aprobado!”, dijo Maduro horas después del encuentro bilateral entre su canciller y Kerry.
La reunión histórica, marcada por Kerry al estrecharle la mano a su par por primera vez en 14 meses, abre una nueva etapa de relaciones entre ambos países, mientras que prácticamente deja desarmadas las intenciones de Almagro de intervenir en los asuntos internos de Venezuela a petición de una oposición que se ha dedicado a desestabilizar al país mediante tácticas conspiratorias con empresarios para esconder productos básicos, entre otras dudosas maniobras, con el fin de frustrar a la población, provocar una implosión y alcanzar por la vía de la fuerza el poder que no han logrado asumir por la vía electoral.
El cambio sin precedentes en la postura estadounidense expresada a través de Kerry podría atribuirse a los sólidos argumentos que Rodríguez proclamó ante los representantes de los 25 países de la Organización de Estados Americanos, quienes aplaudieron su discurso en señal que estaban de acuerdo con su férrea defensa de la democracia y soberanía de Venezuela ante la amenaza injerencista dirigida por Almagro.
Maduro dio la bienvenida a la propuesta de Kerry y reiteró su propuesta de restablecer a embajadores de los dos países a ocho años de que las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela se derrumbaran.
“Yo le propongo a John Kerry que designemos embajadores … yo estoy listo. Ellos tienen embajadores en Beijing, Vietnam, Habana, y no tienen uno en Caracas”, dijo en un encuentro con maestros.
El presidente venezolano reiteró que “ellos propusieron que iniciemos una nueva etapa de diálogo con nuevos canales de comunicación y un conjunto de encuentros a alto nivel de manera inmediata y yo le dije a la canciller: ‘aprobado’. Vamos a iniciar esa serie de encuentros de alto nivel, estoy de acuerdo”, expresó Maduro, en un acto oficial en Caracas, capital de Venezuela.
En marzo pasado, Maduro retiró a su encargado de negocios en EE.UU., Maximilian Arveláez, en rechazo al decreto injerencista en contra de Venezuela, que fue renovado el pasado 3 de marzo por Barack Obama.

En contexto
 
Los Gobiernos de Estados Unidos y España son los actores principales de los ataques mediáticos internacionales contra Venezuela para difamar y desprestigiar al presidente Nicolás Maduro y la Revolución Bolivariana, con el propósito de promover un golpe de Estado en la nación suramericana.
Además, Almagro, se ha convertido en un aliado de la derecha golpista venezolana. El funcionario ha amenazado con aplicar la Carta Democrática contra esa nación, pese a que no cuenta con el apoyo de los países miembros del organismo que preside.

HOY 15 de Junio. Seminario abierto: "La defensa de los recursos/bienes naturales en la agenda de las relaciones internacionales de la Argentina"



martes, 14 de junio de 2016

"Macri busca incorporar a Argentina a la Alianza del Pacífico". Informe Telesur. Opinan Luzzani, Morgenfed



Telesur
Publicado el 13 jun. 2016
Argentina podría incorporarse a la Alianza del Pacífico en calidad de país observador. Se trata de una asociación para la liberalización comercial integrada por México, Perú, Chile y Colombia, naciones que tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos. Esto ha generado preocupación ante el giro político y económico que puede crear la nueva alianza en la región. teleSUR http://multimedia.telesurtv.net/v/mac...

lunes, 13 de junio de 2016

Argentina en la Alianza Pacífico: análisis de Julio C. Gambina



Argentina en la Alianza Pacífico: análisis de Julio C. Gambina

ClacsoTV

Atentado en EEUU (homofobia, control de armas, Estado Islámico) e Ingreso Argentina a la Alianza del Pacífico


"Te quiero" (Radio AM750)

Columnas Leandro Morgenfeld: 

"Atentado en EEUU: homofobia, control de armas, Estado Islámico"

 

- escuchá acá el audio de la columna 1 -  

 

"Ingreso de la Argentina como observadora en la Alianza del Pacífico"


- escuchá acá el audio de la columna 2 -

 

 

#TodosNarcos: "El injerencismo de Estados Unidos en Nuestra América"

Morgenfeld

 

El injerencismo de Estados Unidos en Nuestra América

Desde el inicio de la década de 1970, Washington utiliza la lucha contra el narcotráfico como uno de los argumentos para interferir militar y políticamente en los países latinoamericanos. Con la excusa de los nuevos enemigos que afectan su seguridad nacional, narcotráfico y el terrorismo, en los últimos años Estados Unidos desplegó decenas de bases militares de nuevo tipo por toda Nuestra América. La proliferación de grupos paramilitares, operaciones de contra-insurgencia, narco-Estados y aumento de la producción y el comercio ilegal de drogas son el saldo negativo de la llamada “guerra contra las drogas” que está produciendo una catástrofe social, con decenas de miles de muertos.

Con la excusa de los nuevos enemigos que afectan su seguridad nacional, narcotráfico y el terrorismo, en los últimos años Estados Unidos desplegó decenas de bases militares de nuevo tipo por toda Nuestra América

Diversos países de la región alzaron la voz denunciando el fracaso de las políticas anti-narcóticos de Washington. Estos vienen rechazando el intervencionismo, planteando el fracaso de la “guerra contra las drogas”, cuestionando instituciones heredadas de la guerra fría como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) e impulsando su reemplazo por otros nuevas, como el Consejo Suramericano de Defensa. La DEA (Drug Enforcement Administration) es la agencia antinarcóticos del gobierno de Estados Unidos que interviene en todo el continente. En Bolivia, Evo Morales decidió expulsarla en 2008, tras graves acusaciones de conspiración y golpismo. En abril de este año, en el cónclave de New York, Evo pidió disolver la DEA y cerrar las bases militares estadounidenses en la región. Argentina ofrece otro ejemplo de cómo opera esta agencia. En 2011 fueron suspendidas las acciones conjuntas con la DEA. Luego de eso, en 2012 se elaboró un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos que señalaba que el flagelo de la droga en la Argentina se había incrementado por la falta de políticas de coordinación de sus fuerzas de seguridad y por la renuncia a la colaboración con las agencias del país del norte. Como represalia, Argentina entró en la “lista negra” de lavado de dinero y crecimiento del narcotráfico. Ésta es una muestra de cómo actúa Estados Unidos cuando se limitan las operaciones de sus agencias.

El modelo de criminalización y erradicación de las drogas viene fracasando en su objetivo de disminuir la producción y el consumo, pero hay enormes resistencias a modificarlo

En abril de este año, y fundamentalmente por impulso de países latinoamericanos, se celebró en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas una sesión especial para debatir sobre drogas y narcotráfico. Pese a las expectativas creadas, su resolución no modificó la estrategia que se despliega hace décadas: la criminalización y erradicación de las drogas. Un modelo represivo que viene fracasando en su objetivo de disminuir la producción y el consumo, pero hay enormes resistencias a modificarlo. Más allá de la discusión sobre si la legalización ayudará o no a combatir el narcotráfico, lo que es llamativo es que se perpetúen políticas inefectivas.
En nuestro continente, la catástrofe social que está produciendo el narcotráfico obligó a los presidentes a discutir esta problemática en la VI Cumbre de las Américas (Cartagena, 2012). A pesar de las presiones de Estados Unidos, fueron los mandatarios de los países latinoamericanos quienes propusieron abordar un tema hasta entonces casi tabú: el fracaso de la “guerra a las drogas”, impulsada por Washington desde la presidencia de Richard Nixon. Las estadísticas apoyan esta creciente percepción: América Latina, con 8 % de la población, concentra el 30% de los homicidios a escala global.
Desde que el entonces presidente Felipe Calderón lanzó la cruzada militar contra el narcotráfico en México, unas 10.000 personas fueron asesinadas cada año. En toda Centroamérica, hubo 20.000 víctimas fatales sólo en 2011, 90% concentrados en Honduras, Guatemala y El Salvador. El caso de Colombia, donde Estados Unidos invirtió multimillonarios recursos y despliegue militar, no es menos dramático. Como recuerda Marco A. Gandásegui en un artículo en el que analiza los resultados de la mencionada cumbre Naciones Unidas de abril de 2016, “En la década de 1980, Colombia producía el 10 por ciento de la cocaína que era exportada a EEUU. Sin embargo, cuando EEUU intervino militarmente en Colombia para acabar supuestamente con la producción de cocaína, el país se convirtió rápidamente en el exportador principal de la región. Según la ONU, Colombia produce el 90 por ciento de las hojas de coca, materia prima de la cocaína. EEUU ha invertido más de 30 mil millones de dólares en el ‘Plan Colombia’ que consiste en la ‘Guerra contra las drogas’. Según cálculos del gobierno de Bogotá, han muerto 220 mil civiles y más de 5 millones de personas han sido desplazados por los efectos del conflicto armado”.
El 22 de marzo de 2012, antes de la Cumbre de las Américas de Cartagena, se realizó en Bogotá un foro continental para discutir la problemática. Académicos y especialistas coincidieron en que debía debían explorarse alternativas que alienten una reducción de la violencia producto del narcotráfico, una flexibilización de las sanciones previstas en las legislaciones y la aplicación de políticas de resocialización para el consumidor. Desde entonces, son crecientes las voces que reclaman una revisión de la estrategia que impuso Estados Unidos.
Teniendo en cuenta este balance, sería auspicioso que Nuestra América Latina se alejase de los mandatos de Estados Unidos y desarrollara políticas propias, evitando el intervencionismo que se esconde debajo del ropaje de la guerra contra las drogas. Estados Unidos es consciente del creciente rechazo que generan estas políticas y busca limitar los cuestionamientos a la “guerra contra las drogas” ya que pretender seguir con sus prácticas injerencistas en el continente. Para ello, promueve las carreras de políticos que avalen la violación de las soberanías nacionales, con la excusa de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Es notorio cómo enfatizan un discurso securitario, colocan el tema en el centro de sus discursos, pero la intención es modificar legislación existente, para habilitar operaciones ilegales (como la promocionada “ley de derribo”, en la Argentina) o para justificar la intervención extranjera, en particular en materia de seguridad, defensa e inteligencia.

La reciente visita de Obama procuró, entre otras cuestiones, que el Pentágono, el FBI y la DEA recuperen posiciones en nuestro país y puedan tener una injerencia mayor en temas como el de la seguridad

En este sentido, la asunción de Mauricio Macri en la Argentina es funcional a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos. La reciente visita de Obama procuró, entre otras cuestiones, que el Pentágono, el FBI y la DEA recuperen posiciones en nuestro país y puedan tener una injerencia mayor en temas internos muy sensibles, como el de la seguridad. A contramano de la tendencia de no intervención que venía dándose tanto en nuestro país como en algunos otros de de América Latina, desde el macrismo se explora un nuevo realineamiento bajo el comando estadounidense. La ministra de seguridad Patricia Bullrich viajó a Washington en febrero, para reunirse con funcionarios de la DEA y el FBI, con el objetivo de profundizar la “cooperación”. Parte de los acuerdos bilaterales firmados durante la visita de Obama, el 23 de marzo pasado, tienen que ver con avanzar en esa línea. Estados Unidos pretende venderle armamento a la Argentina, promover ejercicios militares conjuntos y estrechar los lazos con las fuerzas de seguridad y de defensa, con el argumento de que deben modernizarse para enfrentar novedosas amenazas.
En el contexto de las fuertes disputas políticas y económicas que se despliegan en Nuestra América en la actualidad, Estados Unidos apela al flagelo del narcotráfico para promover la penetración militar, frenando las iniciativas de defensa más autónomas que se esbozaron en los últimos años, alejando a potencias extra-hemisféricas y avanzando nuevamente hacia el dominio de una región que, pretenden, no se escape de su órbita. Discutir el problema del narcotráfico y cómo se lo combate, requiere incluir esta dimensión geopolítica, generalmente soslayada.

Hoy, 17 hs, Audiencia Pública Parlamentaria por el retiro de tropas argentinas de Haití. Fuera la MINUSTAH



Audiencia Pública Parlamentaria

Lunes, 13 de junio a las 17 hs.
Sala 2 del Anexo A de la Cámara de Diputados de la Nación
Avenida Rivadavia 1864, Cdad. Autónoma de Buenos Aires

En el marco de las actividades continentales convocadas para conmemorar el rechazo a los 100 años del inicio de la primera ocupación estadounidense de Haití y exigir el respeto a la soberanía y autodeterminación del pueblo haitiano, avasalladas por la presencia de las tropas de ocupación de la Misión de NN. UU. para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), 

el lunes 13 de junio a las 17:00 se realizará una Audiencia Pública Parlamentaria por el retiro definitivo de las tropas argentinas de Haití, en la Sala 2 del Anexo A de la Cámara de Diputados de la Nación (Rivadavia 1864). 

Desde el Comité argentino de solidaridad por el fin de la ocupación de Haití, invitamos a participar activamente a todas las organizaciones y movimientos populares del país. Entre otras intervenciones se contará con la participación de Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Elsa Bruzzone (CEMIDA), representantes de la CTA-A, el Capítulo argentino de movimientos sociales al ALBA, Diálogo 2000-Jubileo Sur Argentina, el FPDS. Pablo López, diputado nacional de Salta por el PO, oficiará de anfitrión.

Requeriremos al gobierno argentino la donación del Hospital reubicable actualmente en Haití al servicio de la MINUSTAH y, junto a sus pares de la región, solicitaremos el apoyo activo a la demanda de indemnización de las víctimas del cólera, para que la ONU asuma su responsabilidad en la introducción de la enfermedad y dé prioridad a las acciones necesarias para erradicarla y asegurar el derecho humano al agua potable.

Por último, se buscará apoyar la normalización política-institucional de acuerdo a las decisiones adoptadas soberanamente por el pueblo haitiano sin injerencias que violen su autonomía.

Comité argentino de solidaridad por el fin de la ocupación de Haití


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Campaña por el retiro de las 
tropas de ocupación de Haití

2004 - 1 de junio  -  2016  
¡Basta de Ocupación!
¡Viva la Soberanía del Pueblo haitiano!
¡Fuera la MINUSTAH de Haití!

Información actualizada :  haitinominustah.info
Seguir la campaña por Facebook: Haiti.no.minustah

domingo, 12 de junio de 2016

Subordinación a EEUU: desembarcan funcionarios para monitorear a Macri


El 22 de junio arribará a la Argentina Jill Biden, la esposa del vicepresidente de los Estados Unidos. Se sumará a la lista de diez integrantes del Gabinete de Obama que pisaron suelo porteño y que confirman la estrecha relación que construyó Macri con el país del Norte en todas las áreas de gestión y negocios.

POR CLAUDIO MARDONES
Tiempo Argentino
 
Cuando la médica norteamericana Jill Biden pise suelo argentino, se transformará en la décima personalidad del gobierno de los Estados Unidos que será recibida por el presidente Mauricio Macri desde que su par nortamericano Barack Obama protagonizó una visita de Estado al país, hace dos meses, entre el 23 y el 25 de marzo. Según informó la Casa Blanca, la esposa del vicepresidente Joe Biden visitará la Argentina luego del 22 de junio, dentro de una gira prevista que comenzará el 19 por Nicaragua, seguirá por Perú, hará escala en Buenos Aires y terminará en Panamá, para regresar a Washington el 27 de este mes. La sanitarista, y consorte del vice de Obama, será parte una visita que coronará, en escasos dos meses, una intensa agenda local encabezada por diez funcionarios de bandera estrellada que llegaron al país en apretadas y ejecutivas visitas oficiales: la confirmación material de la estrecha relación que sostiene el nuevo Gobierno Nacional con los Estados Unidos en sus primeros seis meses de gestión.
Junto a Obama y su comitiva llegó Roberta Jacobson, secretaria adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado. El paso porteño de la funcionaria más importante de la Cancillería norteamericana para el continente fue el primer capítulo de una serie de visitas que continuaron con la llegada de Penny Pritzker, secretaria de Comercio, para participar de un "encuentro sobre competitividad y negocios", además de firmar un acuerdo de "entendimiento" con el ministro de Producción Francisco Cabrera, una de las más añejas y estrechas relaciones del PRO con Washington.
La devolución de gestos sucedió el viernes en Washington. Marcos Peña fue recibido por la consejera para seguridad nacional Susan Rice.
En la semana siguiente, del 1 al 4 de abril, la posta quedó en manos de Deborah Lee James, "secretaria de la Fuerza Aérea". La funcionaria del Pentágono mantuvo citas "con funcionarios argentinos para conversar sobre cómo incrementar la cooperación bilateral" en materia militar. Cuatro días después arribó a Ezeiza el diputado republicano por Pennsylvani Michael Fitzpatrick al frente de una delegación del Congreso  que "mantuvo reuniones con individuos y organizaciones del gobierno y el sector privado para profundizar el diálogo bilateral sobre el combate contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo en la región". Siete días después, la Casa Rosada recibió a Rose Gottemoeller, otra funcionaria vinculada a temas de Defensa, pero con el cargo de subsecretaria de Control de Armas y Seguridad Internacional del Departamento de Estado. Estuvo entre el 14 y el 15 de abril y se reunió con la canciller Susana Malcorra, el ministro de Defensa Julio Martínez y con el premier Marcos Peña. Según explicaron en la embajada norteamericana en Buenos Aires, vino para "conversar sobre oportunidades de cooperación a nivel bilateral y global". Siguió viaje hacia Colombia, Ecuador y Brasil, pero su visita fue la antesala de la llegada de Maria Contreras-Sweet. La administradora de la Agencia Federal para el Desarrollo de la Pequeña Empresa pasó por Buenos Aires entre el 26 y 28 de abril y, cuando no había terminado su visita, arribó William Brownfield, secretario de Estado adjunto para Asuntos Internacionales de Narcóticos y de Cumplimiento de la Ley, un cargo de estrecha vinculación con la agencia antidrogas nortamericana DEA. En el raíd porteño fue recibido por los titulares de la Cancillería, del Ministerio de Defensa, de la SEDRONAR y también por Peña, con el fin de hablar sobre "oportunidades de cooperación bilateral en materia de justicia y seguridad”.
Dos semanas después, entre el 15 y el 18 de mayo, la ministros de Seguridad, Patricia Bullrich; de Justicia Germán Garavano, el jefe de la UIF Mariano Federici y el titular de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti recibieron por separado a Leslie Caldwell, procuradora General Adjunta de la División Penal del Departamento de Justicia. Tuvo la misma agenda de temas que Brownfield, es decir, la "cooperación bilateral en materia de justicia y seguridad".
En la semana posterior, llegó el subsecretario de Comercio Internacional Stefan Selig. Del 23 al 25 de mayo tuvo largas reuniones para "eliminar impedimentos y promover el aumento del comercio bilateral y la inversión entre ambos países". Diez días después, la Casa Rosada volvió a abrir sus despachos para otro funcionario del State Dept. Esta vez fue para la secretaria de Estado adjunta para Asuntos Consulares Michele Thoren Bond. La mujer dejó Buenos Aires hace tres días, pero su misión fue trabajar entre el 5 y el 8 de junio para la implementación del nuevo sistema de visas para ciudadanos argentinos.
Antes del vuelo del Air Force One con Obama a bordo, también pasaron otros adelantados de la Casa Blanca, como Nathan Sheets, subsecretario para Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro, que estuvo el 15 y 16 de marzo. Entre el 10 y el 12 de febrero también estuvo Charles Rivkin, secretario adjunto para Asuntos Económicos de la Cancillería estadounidense. Diez días antes había venido Kristie Kenney, asesora principal del secretario de Estado John Kerry. El pelotón de visitantes puede superar los 40 si se tienen en cuenta las dos delegaciones de diputados que llegaron entre el 6 y el 16 de marzo. Una nueva relación carnal que, en promedio, implicó la visita de un funcionario estadounidense cada seis días desde que Macri llegó al poder, sin contar a la comitiva que acompañó a Obama. La devolución de gestos sucedió este viernes en Washington, cuando el premier Marcos Peña, y su mano derecha Fulvio Pompeo fueron recibidos por la consejera para seguridad nacional Susan Rice y un largo elenco del State Dept. En los encuentros Macri hizo llegar su deseo de recibir refugiados provenientes de Medio Oriente en el país. No fue lo único: también hablaron de Venezuela, Brasil y la flamante incorporación de Argentina a la Alianza para el Pacífico.

EEUU: “Hillary Clinton es el principal motivo de preocupación”. Entrevista

 

EEUU: “Hillary Clinton es el principal motivo de preocupación”. Entrevista

Diana Johnstone es quizá una de las comentaristas de la política europea y estadounidense más reputadas en la izquierda. Se hizo conocida en Europa por sus críticas a la política occidental durante las guerras en los Balcanes, acaba de sacar un libro sobre Hillary Clinton titulado La reina del caos. La entrevistó para  lamarea.com  Àngel Ferrero.

Los medios estadounidenses han centrado su atención estas primarias en Donald Trump. Pero en su opinión, Hillary Clinton también debería ser motivo de preocupación. La ha descrito como ‘la reina del caos’. ¿Por qué?
Trump consigue titulares porque es una novedad, un showman que dice cosas chocantes. Es visto como un intruso en un espectáculo electoral diseñado para transformar a Clinton en la “primera mujer presidenta de América”. ¿Por qué la llamo reina del caos? En primer lugar, por Libia. Hillary Cinton fue en gran medida responsable de la guerra que hundió a Libia en el caos, un caos que se extiende hacia el resto de África e incluso Europa. Ha defendido más guerra al Oriente Medio.
Mi opinión no es que Hillary Clinton “también debería” ser motivo de preocupación. Ella es el principal motivo de preocupación. Clinton promete apoyar más a Israel contra los palestinos. Está totalmente comprometida con la alianza de facto entre Arabia Saudí e Israel que tiene como objetivo derrocar a Assad, fragmentar Siria y destruir la alianza chií entre Irán, Assad y Hezbolá. Esto aumenta el riesgo de confrontación militar con Rusia y Oriente Medio. Al mismo tiempo, Hillary Clinton defiende una política beligerante hacia Rusia en su frontera con Ucrania. Los medios de comunicación de masas en Occidente se niegan a darse que cuenta que muchos observadores serios, como por ejemplo John Pilger y Ralph Nader, temen que Hillary Clinton nos conduzca, sin advertirlo, a la Tercera Guerra Mundial.
Trump no se ajusta a ese molde. Con sus comentarios groseros, Trump se desvía radicalmente del patrón de lugares comunes que oímos de los políticos estadounidenses. Pero los medios de comunicación establecidos han sido lentos en reconocer que el pueblo estadounidense está completamente cansado de políticos que se ajustan al patrón. Ese patrón está personificado por Hillary Clinton. Los medios de comunicación europeos han presentado en su mayoría a Hillary Clinton como la alternativa sensata y moderada al bárbaro de Trump. Sin embargo, Trump, el “bárbaro”, está a favor de reconstruir la infraestructura del país en vez de gastar el dinero en guerras en el extranjero. Es un empresario, no un ideólogo.
Trump ha afirmado claramente su intención de poner fin a la peligrosa demonización de Putin para desarrollar relaciones comerciales con Rusia, lo que sería positivo para Estados Unidos, para Europa y para la paz mundial. Extrañamente, antes de decidir presentarse como republicano, para consternación de los líderes del Partido Republicano, Trump era conocido como demócrata, y estaba a favor de políticas sociales relativamente progresistas, a la izquierda de los actuales republicanos o incluso Hillary Clinton.
Trump es impredecible. Su reciente discurso en AIPAC, el principal lobby pro-israelí, fue excesivamente hostil hacia Irán, y en 2011 cayó en la propaganda que condujo a la guerra contra Libia, incluso si ahora, retrospectivamente, la critica. Es un lobo solitario y nadie sabe quiénes son sus asesores políticos, pero hay esperanza de que arroje fuera de la política a los neoconservadores e intervencionistas liberales que han dominado la política exterior estadounidense los últimos quince años.

Los asesores de Clinton destacan su experiencia, en particular como secretaria de Estado. Muchos se ha escrito sobre esta experiencia y no siempre de manera positiva. ¿Cuál fue su papel en Libia, Siria o Honduras?
Hay dos cosas que decir sobre la famosa experiencia de Hillary Clinton. La primera es observar que su experiencia no es el motivo de su candidatura, sino, más bien, la candidatura es el motivo de su experiencia. En otras palabras, Hillary no es candidata debido a que su maravillosa experiencia haya inspirado a la gente a escogerla como aspirante a la presidencia. Es más correcto decir que ha acumulado ese currículo justamente para cualificarse como presidente.
Durante unos veinte años, la máquina clintonita que domina el Partido Demócrata ha planeado que Hillary se convierta en “la primera mujer presidenta de EEUU” y su carrera se ha diseñado con ese fin: primero senadora de Nueva York, después secretaria de Estado.
Lo segundo concierne al contenido y la calidad de esa famosa experiencia. Se ha empecinado en demostrar que es dura, que tiene potencial para ser presidenta. En el Senado votó a favor de la guerra de Irak. Desarrolló una relación muy cercana con el intervencionista más agresivo de sus colegas, el senador republicano por Arizona John McCain. Se unió a los chovinistas religiosos republicanos para apoyar medidas como hacer que quemar la bandera estadounidense fuese un crimen federal. Como secretaria de Estado, trabajó con “neoconservadores” y esencialmente adoptó una política neoconservadora utilizando el poder de Estados Unidos para rediseñar el mundo.
Respecto a Honduras, su primera importante tarea como secretaria de Estado fue proporcionar cobertura diplomática para el golpe militar de derechas que derrocó al presidente Manuel Zelaya. Desde entonces Honduras se ha convertido en la capital con más asesinatos del mundo. En cuanto a Libia, persuadió al presidente Obama para derrocar el régimen de Gaddafi utilizando la doctrina de “responsabilidad para proteger” (R2P) como pretexto, basándose en falsas informaciones. Bloqueó activamente los esfuerzos de gobiernos latinoamericanos y africanos para mediar, e incluso previno los esfuerzos de la inteligencia militar estadounidense para negociar un compromiso que permitiese a Gaddafi ceder el poder pacíficamente.
Continuó esa misma línea agresiva con Siria, presionando al presidente Obama para que incrementase el apoyo a los rebeldes anti-Assad e incluso para imponer una “zona de exclusión aérea” basada en el modelo libio, arriesgándose a una guerra con Rusia. Si se examina atentamente, su “experiencia” más que cualificarla para el puesto de presidente, la descalifica.

Como secretaria de Estado, Clinton anunció en 2012 un “pivote” a Asia oriental en la política exterior estadounidense. ¿Qué tipo de política podríamos esperar de Clinton hacia China?
Básicamente este “pivote” significa un desplazamiento del poder militar estadounidense, en particular naval, desde Europa y Oriente medio al Pacífico occidental. Supuestamente, porque debido a su creciente poder económico China ha de ser una “amenaza” potencial en términos militares. El “pivote” implica la creación de alianzas antichinas entre otros Estados de la región, lo que con toda probablidad incrementará las tensiones, y rodeando a China con una política militar agresiva se la empuja efectivamente a una carrera armamentística. Hillary Clinton apuesta por esta política y si llegase a la presidencia la intensificaría.

Clinton dijo en 2008 que Vladímir Putin no “tiene alma”. Robert Kagan y otros “intervencionistas liberales” que jugaron un papel destacado en la crisis en Ucrania la apoyan. ¿Su política hacia Rusia sería de una mayor confrontación que la del resto de candidatos?
Su política sería claramente de una mayor confrontación hacia Rusia que las de Donald Trump. El contrincante republicano de Trump, Ted Cruz, es un fanático evangélico de extrema derecha que sería tan malo como Clinton, o quizá peor. Comparte la misma creencia semirreligiosa de Clinton en el rol “excepcional” de Estados Unidos para modelar el mundo a su imagen. Por otra parte, Bernie Sanders se opuso a la guerra de Iraq. No ha hablado demasiado de política internacional, pero su carácter razonable sugiere que sería más juicioso que cualquiera de los demás.

Los asesores de Clinton tratan de destacar su intento de reformar el sistema sanitario estadounidense. ¿Fue ese intento de reforma realmente un avance y tan importante como dicen que fue?
En enero de 1993, pocos días después de asumir la presidencia, Bill Clinton mostró su intención de promocionar la carrera política de su esposa nombrándola presidenta de una comisión especial para la reforma del sistema nacional de sanidad. El objetivo era llevar a cabo un plan de cobertura sanitaria basado en lo que se denominó “competitividad gestionada” entre compañías privadas. El director de esa comisión, Ira Magaziner, un asesor muy próximo a Clinton, fue quien diseñó el plan. El papel de Hillary era vender políticamente el plan, especialmente al Congreso. Y en eso fracasó por completo. El “plan Clinton”, de unas 1.342 páginas, fue considerado demasiado complicado de entender y a mediados de 1994 perdió prácticamente todo el apoyo político. Finalmente se extinguió en el Congreso.
Respondiendo a la pregunta, el plan básicamente no era suyo, sino de Ira Magaziner. Como había de depender de las aseguradoras privadas, orientadas al beneficio, como ocurre con el Obama Care, ciertamente no era un avance, como sí que lo es el sistema universal que defiende Bernie Sanders.

La campaña de Clinton ha recibido notoriamente dinero de varios hedge funds. ¿Cómo cree que podría determinar su política económica si consigue llegar a la presidencia?
Cuando los Clinton abandonaron la Casa Blanca en enero de 2001, Hillary Clinton lamentó estar “no sólo sin blanca, sino en deuda”. Eso cambió muy pronto. Hablando figuradamente, los Clintons se trasladaron de la Casa Blanca a Wall Street, de la presidencia al mundo de las finanzas. Los banqueros de Wall Street compraron una segunda mansión para los Clinton en el Estado de Nueva York (que se sumó a la que tienen en Washington DC) prestándoles primero el dinero y luego pagándoles millones de dólares por ofrecer conferencias.
Sus amistades en el sector bancario les permitieron crear una fundación familiar ahora valorada en dos mil millones de dólares. Los fondos de la campaña proceden de fondos de inversión amigos que colaboran de buen grado. Su hija, Chelsea, trabajó para un fondo de inversión antes de casarse con Marc Mezvinsky, quien creó su propio fondo de inversión después de trabajar para Goldman Sachs.
En pocas palabras, los Clinton se sumergieron por completo en el mundo de las finanzas, que se convirtió en parte de su familia. Es difícil imaginar que Hillary se mostrase tan desagradecida como para llevar a cabo políticas contrarias a los intereses de su familia adoptiva.

Se dice que la política de identidad es otro de los pilares de su campaña. Quienes apoyan a Clinton afirman que votándola se romperá el techo de cristal y que por primera vez en la historia una mujer entrará en la Casa Blanca. Desde varios medios has protestado contra esta interpretación.
Una razón fundamental para que se diese la alianza de Wall Street con los Clinton es que los autoproclamados “nuevos demócratas” encabezados por Bill Clinton lograron cambiar la ideología del Partido Demócrata de la igualdad social a la igualdad de oportunidades. En vez de luchar por las políticas tradicionales del New Deal que tenían como objetivo incrementar los estándares de vida de la mayoría, los Clinton luchan por los derechos de las mujeres y las minorías a “tener éxito” individualmente, a “romper techos de cristal”, avanzar en sus carreras y enriquecerse. Esta “política de la identidad” quebró la solidaridad de la clase trabajadora haciendo que la gente se centrase en la identidad étnica, racial o sexual. Es una forma de política del “divide y vencerás”.
Hillary Clinton busca persuadir a las mujeres de que su ambición es la de todas ellas, y que votándola están votando por ellas mismas y su éxito futuro. Este argumento parece funcionar mejor entre las mujeres de su generación, que se identificaron con Hillary y simpatizaron con el apoyo leal a su marido, a pesar de sus flirteos. Sin embargo, la mayoría de las jóvenes estadounidenses no se han dejado llevar por este argumento y buscan motivos más sólidos a la hora de votar. Las mujeres deberían trabajar juntas por las causas de las mujeres, como el mismo salario por el mismo trabajo, o la disponibilidad de centros infantiles para las mujeres trabajadoras. Pero Hillary es una persona, no una causa. No hay ninguna prueba de que las mujeres en general se hayan beneficiado en el pasado de tener a una reina o una presidenta. Es más, aunque la elección de Barack Obama hizo felices a los afroamericanos por motivos simbólicos, la situación de la población afroamericana ha ido empeorando.
Mujeres jóvenes, como Tulsi Gabbard o Rosario Dawson, consideran que poner fin a un régimen de guerras y cambios de régimen y proporcionar a todo el mundo una buena educación y sanidad son criterios mucho más significativos a la hora de escoger un candidato.

¿Por qué las minorías siguen apoyando a Clinton en vez de a Sanders?
Está cambiando. Hillary Clinton ganó el voto negro en las primarias demócratas en los Estados del sur profundo. Fue a comienzos de la campaña, antes de que Bernie fuese conocido. En el sur profundo, muchos afroamericanos estaban desencantados porque muchos de ellos estaban en prisión o habían estado en prisión, y la mayoría de votantes son mujeres mayores que asisten regularmente a la iglesia, donde escuchan a los predicadores pro-Clinton, no lo que se dice en Internet.
En el norte las cosas son diferentes, y el mensaje de Sanders está consiguiendo extenderse. Lo apoyan la mayor parte de intelectuales afroamericanos y de afromericanos del mundo del entretenimiento. Ésta es la primera elección presidencial donde Internet juega un papel clave. Especialmente la gente joven, que no confía en los medios de comunicación establecidos. Es suficiente leer los comentarios de los lectores estadounidenses en Internet para darse cuenta de que Hillary Clinton está considerada ampliamente como una mentirosa, una hipócrita, una belicista y un instrumento de Wall Street.

¿Cómo ves la campaña de Bernie Sanders? Es visto como la esperanza de la izquierda, pero tras la presidencia de Obama también hay cierto escepticismo. Algunos comentaristas han señalado su apoyo a intervenciones militares estadounidenses en el pasado.
A diferencia de Obama, quien prometió un “cambio” vago, Bernie Sanders es muy concreto a la hora de hablar de los cambios que se tienen que hacer en política doméstica. E insiste en que él solo no puede hacerlo. Su insistencia en que se precisa una revolución política para conseguir sus metas está realmente inspirando el movimiento de masas que necesitaría. Es lo suficientemente experimentado y tozudo como para evitar que el partido le secuestre, como ocurrió con Obama.
En cuanto a la política exterior, Sanders se opuso firmemente y de manera razonada a la guerra de 2003 en Irak, pero como la mayor parte de la izquierda, se dejó llevar por los argumentos en favor de las “guerras humanitarias”, como la desastrosa destrucción de Libia.
Pero este tipo de desastres han comenzado a educar a la gente, y puede que hayan servido de lección al propio Sanders. La gente puede aprender. Puede oír, entre quienes le apoyan, a antibelicistas como la congresista Tulsi Gabbard de Hawai, que presentó su dimisión en el Comité Nacional Demócrata para apoyar a Sanders. Hay una contradicción obvia entre el gasto militar y el programa de Sanders para reconstruir EEUU. Sanders ofrece una mayor esperanza porque viene con un movimiento nuevo, joven y entusiasta, mientras que Hillary viene con el complejo militar-industrial y Trump viene consigo mismo.

Actualmente vive en Francia. ¿Cómo ve la situación en el país? ¿Qué explica el ascenso del Frente Nacional, en paralelo a otras fuerzas de la nueva derecha (o nacional-conservadoras)?
Los partidos establecidos siguen las mismas políticas impopulares en Europa y en EEUU y eso, naturalmente, lleva a la gente a buscar algo diferente. El control local de los servicios sociales se sacrifica a la necesidad de “atraer inversores”, en otras palabras, a dar al capital financiero la libertad de modelar sociedades dependiendo de sus opciones de inversión. La excusa es que, atrayendo inversores, se crearán empleos, pero esto no ocurre. Puesto que la clave de estas políticas es romper las barreras nacionales para permitir al capital financiero ganar acceso, es normal que la gente acuda a los llamados partidos “nacionalistas” que aseguran querer restaurar la soberanía nacional. Como en Europa sobreviven los fantasmas del nazismo, “soberanía nacional” se confunde con “nacionalismo”, y “nacionalismo” se equipara con guerra. Estas suposiciones hacen que el debate en la izquierda sea imposible y termine favoreciendo a los partidos de derecha, que no sufren de este odio al Estado nacional.
En vez de actuar con horror a la derecha, la izquierda necesita ver las cuestiones que afectan realmente a la gente con claridad.

En el pasado ha criticado a la izquierda (o a una parte considerable de ella) por apoyar las llamadas “intervenciones humanitarias”. ¿Qué opina de la ‘nueva izquierda’ o ‘nueva nueva izquierda’ en países como Grecia o España?
La propaganda neoliberal dominante justifica la intervención militar por motivos humanitarios, para “proteger” a la gente de “dictadores”. Esta propaganda ha tenido mucho éxito, especialmente en la izquierda, donde con frecuencia se acepta como una versión contemporánea del “internacionalismo” de la vieja izquierda, cuando en realidad es todo lo opuesto: no se trata de las Brigadas Internacionales y su idealismo, combatiendo por una causa progresista, sino del Ejército estadounidense bombardeando países en nombre de alguna minoría que puede acabar demostrándose como un grupo mafioso o terroristas islámicos.
Honestamente, creo que este libro es una aportación a la crítica de la política intervencionista liberal, y lamento que no esté disponible en español, aunque hay ediciones en inglés, francés, italiano, portugués, alemán y sueco.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/04/10/84394/

"Macri juega al solitario: QUE HAY DETRAS DEL ACERCAMIENTO A LA ALIANZA DEL PACIFICO"



QUE HAY DETRAS DEL ACERCAMIENTO A LA ALIANZA DEL PACIFICO

Macri juega al solitario

La Argentina es el primero de los países grandes del Mercosur en sumarse como observador al pacto de México, Colombia, Perú y Chile. No lo hacen Brasil ni Venezuela. La falta de coordinación sudamericana, un sueño de Washington.

Por Martín Granovsky
Página/12

Con un Brasil en suspenso porque Michel Temer es un presidente interino, ilegal y frágil, Mauricio Macri tiene un mes por delante para jugar al solitario que más le gusta: el solitario de convertirse en el latinoamericano diferente.
El Presidente está entusiasmado con la entrada de la Argentina como país observador en la Alianza del Pacífico que integran Chile, Perú, Colombia y México. Será el 1° de julio en Chile. La Argentina lo pidió y naturalmente fue bien recibida. De los cinco integrantes del Mercosur ya son observadores Uruguay y Paraguay. Faltarían la Argentina, Brasil y Venezuela, los tres más grandes. Uruguay y Paraguay no se destacan por su desarrollo industrial. Tampoco, es cierto, Venezuela. Incluso con sus debilidades, la Argentina y Brasil son los dos países de Sudamérica con la mayor participación de manufacturas industriales en el Producto Bruto Interno. Su configuración es distinta a la de los demás. Uno de los dos, la Argentina, entrará en la órbita de la Alianza del Pacífico, donde Chile tiene una participación en la industria manufacturera en el PBI del 11 por ciento,
La decisión, por el momento, es simbólica. La condición de país observador no cambia la estructura de unión aduanera del Mercosur ni destruye comercialmente su arancel externo común. Pero en política internacional los símbolos cuentan. El gesto de Macri es la primera iniciativa diplomática de peso sin Brasil desde que la Argentina de Carlos Menem decidió –sola– ser parte de la coalición liderada por los Estados Unidos en la Guerra del Golfo de 1991 y luego, 1998, se incorporó como aliada extra-OTAN.
El punto, ahora, no es la diferencia con Brasil. Quizás a Temer y a su canciller, el biderrotado candidato presidencial José Serra, no les disguste imitar un gesto simbólico como el de Macri. El punto objetivo es que la Argentina concreta el sueño de Washington de que los países del Mercosur no coordinen su política exterior y vayan debilitando las prácticas del mercado común. Así tengan gobiernos ideológicamente afines.
En realidad el Mercosur y la Alianza del Pacífico ya se habían acercado antes de la llegada de los conservadores a la Casa Rosada y el Planalto. En noviembre de 2014 los cancilleres de los nueve países se reunieron por primera vez en Cartagena de Indias con la coordinación del argentino Héctor Timerman y el mexicano José Antonio Meade.
Destacaron que, juntos, el Mercosur y la AP representan el 85 por ciento de la población, el 91 por ciento del PBI y el 92 por ciento del intercambio comercial de América latina y el Caribe.
Este mismo año, antes del golpe esclavócrata en Brasil, el propio Florisvaldo Flier, conocido como Doctor Rosinha, coordinador del Mercosur y dirigente del Partido de los Trabajadores, dijo en Bolivia que el Mercosur y la AP deben “avanzar todavía más”. También recordó que los países de la AP comercian más con los del Mercosur que entre ellos.
Las cifras de la AP son impresionantes por el peso de México pero conviene introducir una precisión: desde 1994 México forma parte del NAFTA, el tratado de libre comercio firmado con los Estados Unidos y Canadá. México pertenece geográfica, comercial y geopolíticamente a América del Norte. Hasta sus dos mayores tragedias –el narco y la guerra militar contra el narco, que dejaron 100 mil muertos– se explican por su contigüidad con el mayor mercado de cocaína y drogas sintéticas del mundo.
Los Estados Unidos acarician dos sueños. Uno, que el Mercosur no llegue a fortalecerse políticamente ni sea un polo con influencia en el multilateralismo global. Otro, llegar a un acuerdo de libre comercio con Sudamérica pero sobre todo con Brasil, la sexta economía del mundo. Detrás de los dos objetivos está la meta, nunca cumplida desde la independencia norteamericana de 1776, de formar un bloque político y estratégico americano con los Estados Unidos a la cabeza. Era ése el objetivo del Área de Libre Comercio de las Américas que troncharon el 5 de noviembre en Mar del Plata Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez, Nicanor Duarte Frutos y Tabaré Vázquez. Los cinco impidieron el consenso americano. Y no hubo bloque.
Un Macri moviéndose solo sirve al objetivo del bloque hemisférico. También sirve el cambio en Brasil, que la élite de los vecinos quiere consolidar con el apartamiento definitivo de Dilma Rousseff este mismo año. Incluso con gobiernos conservadores simultáneos, como sucedió con Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso, toda falta de coordinación entre Brasilia y Buenos Aires será bienvenida en Washington, que siempre gana con la relación cabeza a cabeza porque impone su poder descomunal. Que vengan de a uno. Ni hablar de los Brics, el grupo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica que llegó a construir una instancia bancaria común y sufre hoy la debilidad política y económica de Brasil y la desaceleración relativa de China. En 2015 China creció un 6,9 por ciento. Fue la cifra más baja en 25 años y por eso no entró en la categoría legendaria de “crecimiento a tasas chinas”, o sea del 10 por ciento, aunque haya superado largamente el crecimiento de los Estados Unidos, con un 2,4 por ciento.
La formación de un bloque nunca restringe sus aspiraciones al plano comercial. Entran o las compras gubernamentales, o las licitaciones, o la desregulación, o los derechos de propiedad intelectual o las inversiones, e incluso la mirada estratégico-militar del mundo, o todo eso junto.
La misma variedad de temas estaba en debate antes de la formación del ALCA.
“Por detrás de movidas como el acercamiento a la Alianza del Pacífico en la forma en que Macri lo está haciendo está la posibilidad de negocios de los grandes empresarios argentinos asociados a las empresas de otros países, en primer lugar los Estados Unidos y luego algunos de los asiáticos”, explicó el economista y ex director del Banco Central Arnaldo Bocco a Página/12. “¿Qué competencia nacional con chances de éxito podemos esperar si se abren sin límites las licitaciones del Estado a empresas proveedoras o de servicios de los Estados Unidos o de Corea, por ejemplo? Sería imposible competir.”
La entrada de la Argentina en un bloque político contradictorio con el Mercosur o con la Unasur cambiaría parámetros que fueron consensuados no solo entre gobiernos ideológicamente afines. La Unión Suramericana de Naciones no es un bloque comercial pero sus miembros se pusieron de acuerdo en formar el Consejo Sudamericano de Defensa con los objetivos de “consolidar una zona de paz suramericana”, “construir una visión común en materia de defensa”, “articular posiciones regionales en foros multisectoriales sobre defensa”, “articular posiciones regionales en foros multilaterales sobre defensa”, “cooperar regionalmente en materia de defensa” y “apoyar acciones de desminado, prevención, mitigación y asistencia a víctimas de desastres naturales”.
En el primer semestre de Administración Macri, que se cumplió el viernes, el tema no apareció en el discurso de ningún funcionario argentino.

sábado, 11 de junio de 2016

Las amenazas económicas que se ciernen con la Alianza del Pacífico

Alianza del Pacífico

Por David Cufré 
Página/12

En solo seis meses el Gobierno provocó una crisis económica como aquellas que acostumbraron a los argentinos durante décadas. No solo por la caída en los niveles de producción, consumo, desempleo y pobreza, sino por la respuesta de las autoridades, que se desentienden del sufrimiento de millones de personas y les dicen hay que aguantar. Esa reacción genera descontento y una sensación de desamparo que ni la prensa dominante puede disimular. Se palpa. Se ve. Se escucha en la calle. Hay marchas, quejas de famosos por televisión, actos de resistencia como los amparos contra los tarifazos o simples manifestaciones de ciudadanos de a pie en la vidriera de un comercio que liquida por cierre, en un grafiti en la calle o en las redes sociales. Todo ello es evidente. Sin embargo, ni la crisis económica ni el clima social espeso del primer semestre de Cambiemos han sido hasta ahora un obstáculo para la implementación de un proyecto de ajuste neoliberal. El macrismo y sus aliados siguen avanzando en decisiones de fondo que perfilan un nuevo horizonte de especialización productiva y de distribución del ingreso. Su atención está focalizada allí, mientras intenta administrar políticamente una coyuntura desfavorable. Las tensiones del día a día pueden incomodar a algunos funcionarios, pero la evaluación del Gobierno y de los sectores empresarios que lo acompañan es que el primer medio año ha sido todo un éxito. La agenda del “populismo” es historia y lo que viene son reformas de mercado en materia jubilatoria, impositiva, laboral y de alineamientos internacionales. La oposición, por especulación política, necesidades de auxilio financiero o blanqueo ideológico acompaña en buen número para que el engranaje avance.
En el desarrollo del plan de gobierno hay acciones de distinto alcance. Las reformas previsional, impositiva y laboral, en marcha o anticipadas por el Presidente, servirán de matriz institucional a un nuevo patrón regresivo de distribución del ingreso, con pérdidas de derechos para las mayorías y beneficios extraordinarios para sectores concentrados, como se aprecia en el proyecto de ley ómnibus que obtuvo dictamen esta semana. Propietarios de mansiones en Miami o Punta del Este que “hayan pagado bien sus impuestos” quedarán al margen de tributar Bienes Personales este año, mientras sus compañeros de ruta que evadieron millones al fisco podrán blanquear sin quita si destinan el dinero a un fondo común de inversión administrado por cualquier banquero amigo. Estos son los temas de conversación en el gabinete de Macri, del que participan 27 ex ejecutivos de los bancos más grandes de Wall Street, ex CEO de petroleras, de cadenas de comercio, aerolíneas, supermercados y productores agropecuarios, varios de ellos con sociedades en Panamá o Bahamas, fondos en cuentas del extranjero y acciones de las compañías de las que formaron parte. El reparto desigual de cargas entre trabajadores y corporaciones se cristaliza con aquellos proyectos. Ocurrió en los ‘90 y los ‘2000 con las leyes de AFJP, de flexibilización laboral, la Banelco y las relaciones carnales.
Otras decisiones van al nudo de la orientación productiva que se quiere para el país. Una de ellas es la intención de sumar a la Argentina a la Alianza del Pacífico. El grupo que integran México, Chile, Colombia y Perú, alineado y promovido por Estados Unidos, aceptó anteayer que Macri participe de su próxima cumbre, el 1° de julio en Chile, en carácter de observador. Otros dos países que buscan convertirse en miembros plenos son Panamá y Costa Rica. Sebastián Piñera, ex presidente transandino, es uno de los fundadores del bloque.
Roberto Paiva, director de la agencia ProChile, explicó la filosofía del grupo en una entrevista reciente con el diario El País de Montevideo. “El gran impulso de la Alianza es haber puesto a los empresarios por delante. Por eso está viva. Porque la integración la firman los presidentes, los ministros, pero para que tenga ‘carne’ la tienen que llevar adelante los empresarios”, manifestó, en una descripción precisa de lo que es la Alianza: una plataforma de negocios orientada a satisfacer intereses corporativos, con el resto de las sociedades mirando de atrás. “De nada sirve poner a negociar a los burócratas si los empresarios no están interesados. La idea es que haya, y así está ocurriendo, un consejo empresarial de la Alianza del Pacífico en cada país y que tenga opinión en los pasos que se dan”, detalló el funcionario chileno. Es decir, una comisión empresaria fiscalizadora en cada país para apuntalar a gobiernos con fuerte sesgo pro empresario. Sería algo así como una guardia de expertos para aconsejar a presidentes ávidos de escucharlos. Paiva enfatizó en ese mismo reportaje el perfil comercial de la Alianza. “Hasta el momento era un área común en aspectos sociales, culturales, etc., pero ahora se concreta realmente con la puesta en marcha del protocolo comercial. El primero de abril los aranceles llegan a cero”, destacó. “Tengamos en cuenta que ya existe entre nuestros países un grado de apertura importante. Chile es un país que tiene un arancel promedio de 6 por ciento, acuerdos comerciales con 63 países, y nuestros socios del bloque también tienen buenos números en ese sentido. No necesitábamos mucho para ponernos de acuerdo”.
Si la Argentina va hacia ese bloque es para acomodarse a esas reglas, señala la ex subsecretaria de Comercio Exterior, Paula Español. “Por ahora es más que nada un gesto político para demostrar el rumbo de la gestión. Por los estatutos del Mercosur ningún país puede cortarse solo y adherir a otro bloque individualmente porque resultaría expulsado. En todo caso deben negociar en conjunto”, explica. De todos modos, en este momento político los gobiernos del Mercosur muestran sintonía para avanzar a esquemas de integración global bajo la lógica de la apertura comercial y financiera, con desregulaciones al capital y un ordenamiento económico-social guiado por las reglas del mercado. La excepción es Venezuela. El FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio son los organismos rectores. Eso es lo que significa para el gobierno de Macri volver al mundo, devaluando al Mercosur y las asociaciones Sur-Sur que intentó el kirchnerismo. Otras alianzas estratégicas, con China o con Rusia, también pasan a un segundo plano.
“Creo que cuatro años le pueden alcanzar a este Gobierno para empujar al Mercosur a una integración con la Alianza del Pacífico. La incógnita es Brasil, porque todavía no está claro cómo se resolverá el marasmo político que atraviesa”, estima a su vez Stella Maris Biocca, experta en derecho internacional. “Pero la voluntad del gobierno argentino está clara”, agrega. También de la burguesía brasileña, apunta Español, cada vez más ganada hacia un proyecto de valorización financiera en lugar del de desarrollo productivo. El modelo que avanza en ambos países es el agroexportador y financiero, relegando al industrial. Las relanzadas negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea para un acuerdo comercial van en la misma línea. “Estamos un presencia de un gobierno neoliberal que cree en las pautas de funcionamiento neoliberal y va tratando de imponerlas”, define Biocca. “Estados unidos es un país insistente. Después del fracaso del ALCA empezó a establecer nuevas redes a través de tratados bilaterales con distintos países de la región. La Alianza del Pacífico no es más que otra de las caras de ese proyecto, al que la Argentina se quiere sumar”, resume. Al mismo tiempo, Estados Unidos trabaja en el acuerdo Transpacífico, entre los países cordilleranos de América, salvo Ecuador, y asiáticos, con excepción de China. “Esto es sumamente riesgoso, porque una vez que se entra en esas estructuras se definen patrones de especialización que pueden durar décadas”, completa Biocca. Para Cambiemos, por el contrario, el avance hacia la Alianza del Pacífico, la especialización en exportaciones primarias y agroindustriales, bajo el ala de Estados Unidos, es la revolución de la alegría.

viernes, 10 de junio de 2016

Argentina ingresa como observadora a la Alianza del Pacífico



Argentina ingresa como observadora a la Alianza del Pacífico

En diálogo con Radio Nacional Córdoba, Leandro Morgenfeld, historiador, investigador del Conicet y docente de la UBA analizó el ingreso de la Argentina al bloque comercial integrado por Chile, Colombia, Perú y México.

Escuchar acá Audio: Leandro Morgenfeld, historiador, investigador del Conicet.  


Morgenfeld planteó que “todos los países están en la UNASUR, pero este bloque que nace como iniciativa de Alan García, nucleaba a los países que tenían los gobiernos de posicionamientos de derecha y, en cierta forma, hacían un contrapeso al Mercosur. La intención de participar de esta alianza, había sido expresada por Macri y Malcorra al comienzo de su campaña. Son embargo, esto no tiene una consecuencia inmediata aunque tiene una fuerte carga simbólica”.
Además, indicó que “Argentina ya tiene acuerdos de cooperación económica con Colombia, Perú y Chile, sólo le faltaría con México de los que integran la Alianza. Lo que de fondo se está pensando tiene que ver con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica que sería (de ponerse en vigencia) el mayor acuerdo de libre comercio de toda la historia. Son 12 países y está ideado por EE.UU como contrapeso a China”.
“El problema es que el Mercosur establece que ningún país miembro puede firmar ese tipo de acuerdo de libre comercio en soledad. Por lo que, allí se lee entre líneas la intención de flexibilizar el Mercosur para que esa posibilidad sea concreta. La situación que tendrá al Presidente Macri el 1 de Julio en Chile, es un pasito más para que la Argentina se incorpore a la Alianza del Pacífico para poder participar en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica” explicó el investigador del Conicet.