miércoles, 25 de septiembre de 2013

La Casa Blanca frente a la deuda argentina: del apoyo de Bush al silencio de Obama


Deuda: del apoyo de Bush en 2003 al silencio de Obama en 2013

Clarín
“Nunca se supo de nadie que pudiera cobrar deuda a los muertos”. Néstor Kirchner pronunció esta frase en su primer discurso ante la Asamblea Anual de las Naciones Unidas diez años atrás. Fue en septiembre de 2003. Ayer, una década más tarde, Cristina Kirchner habló de lo mismo: de la deuda en default.
Claro que existen diferencias entre el momento aquel y el actual. Primero, en 2003, el país tenía el 100% de su deuda en default y sin reestructurar. Hoy sólo el 7%. Segundo, hace 10 años la economía viajaba de la crisis rumbo a las tasas chinas. Hoy, por el contrario, transita el andarivel que la ubicará más cerca del estancamiento que del crecimiento.
Sin embargo, la principal diferencia sobre la negociación de la deuda en 2003 y 2013 es otra. Aquella vez, minutos antes de que Kirchner se parara delante de la Asamblea para dar su discurso, el presidente argentino se había reunido con su par estadounidense. “Siga negociando con firmeza con los acreedores”, le espetó George W. Bush. Hacía dos días la Argentina había lanzado, en Dubai, su primera oferta de canje para los tenedores de deuda en default. Sería el canje 2005.
Los discursos de Néstor y Cristina Kirchner brindados en Nueva York en estos diez años tuvieron denominadores comunes. Uno de ellos, el crecimiento de la economía. La creación de puestos de trabajo, el aumento de la inversión, la caída de la pobreza, las tasas chinas. Todos logros que no menos de una veintena de países emergentes, como la Argentina, consiguieron. Ningún ‘milagro ’.
En 2008, también en la Asamblea de la ONU, Cristina Kirchner mencionó que el país daría una segunda oportunidad a los bonistas que no habían entrado en el canje de 2005. Y que la deuda con el Club de París se saldaría. Sólo se reabrió el canje (en 2010).
Hoy la Argentina enfrenta un juicio en Estados Unidos donde tres fondos buitre y 13 inversores demandan US$ 1.550 millones. El país tiene dos sentencias en contra y, ahora, anhela que la Corte Suprema decida si toma el caso. Hecho que tendrá un primer veredicto el lunes próximo cuando el tribunal analice si accede o no.
El Gobierno sigue el tema con preocupación. El miedo es que Cristina no consiga un respaldo del presidente de EE.UU. como el que logró Néstor diez años atrás. “Siga negociando con firmeza con los acreedores”. Por ahora, silencio de Obama. Es por ahora.

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