miércoles, 25 de abril de 2012

América Latina frente a ley anti-inmigrantes en EEUU

 
 
En un documento de 45 páginas, 17 países expresan su voz de apoyo a la administración de Barack Obama al señalar que la ley de inmigración ilegal atenta contra los Derechos Fundamentales y Constitucionales de las personas y la unidad de Estados Unidos como país. 
 
México, Argentina, Bolivia, Brasil, Guatemala, Panamá y Honduras junto con otros 10 países afirmaron que de ser aprobada la ley de inmigración ilegal del Estado de Arizona, que será analizada hoy por la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, esta podría poner en peligro las relaciones diplomáticas con el vecino país.
En un documento enviado a los magistrados de la Corporación estadounidense, el Gobierno del presidente Felipe Calderón estimó que la controvertida ley constituye una amenaza inminente a las relaciones bilaterales de ambas naciones  al resaltar que  su país no puede continuar con unas negociaciones eficaces con Estados Unidos cuando las decisiones de política exterior del Gobierno federal se ven afectadas y saboteadas por intereses individuales de sus estados miembros.

Los 17 países se sumaron así  a la iniciativa de apoyar al Gobierno de Obama para reclamar que la ley, que entre otras cosas prevé un control basado en el aspecto para reprimir a los inmigrantes ilegales, sea reformulada por la Corte Suprema, como ha ocurrido en la instancia de apelación.

“Es, pues, esencial para esos gobiernos y para Estados Unidos que los intereses de cada país se expresen en una sola voz”, se lee en un aparte del documento.

La primera dama de Honduras, Rosa Elena de Lobo,  quien asistirá hoy ante los magistrados del alto Tribual expondrá los argumentos en contra de la aprobación de  la normativa.

Según el instituto de investigación Pew Center, más de medio millón de ciudadanos hondureños hacen parte de los cerca de 11 millones de inmigrantes ilegales que hay en Estados Unidos, y de los 400 mil clandestinos que viven en Arizona.

México agregó que esta ley “constituye una amenaza inminente para los derechos humanos y los derechos civiles de sus ciudadanos”, estimando que existe “un interés legítimo en asegurar que sus compatriotas, cualquiera que sea su estatus migratorio, no se vean privados de sus derechos, consagrados en la Constitución norteamericana y el derecho internacional”.

Los nueve jueces que componen la sala de la Corte, tendrán la obligación de decidir si algunos apartes de esta polémica ley, que fueron anuladas por pedido de la administración Federal son constitucionales, como alega el estado de Arizona.

Según México la SB1070 “se inmiscuye directamente en la política federal sobre inmigración, ya que obstaculiza las relaciones diplomáticas eficaces y coherentes”, de Estados Unidos con los demás países.

El Gobierno demócrata estima que esta ley invade las prerrogativas constitucionales del Gobierno federal al cual le constituye la elaboración de normas que regulen la política migratoria del país.

Obama solicitó en 2010 declarar inconstitucional los artículos que obligan a todos los ciudadanos del Estado de Arizona a llevar documentación en todo momento para demostrar que residen legalmente en el país; la nueva competencia que tendrían las autoridades para detener a cualquier persona sospechosa de ser inmigrante indocumentado e iniciar su proceso de deportación; convertir la inmigración ilegal en un delito a nivel estatal y la criminalización de las relaciones contractuales entre empresarios e inmigrantes indocumentados.
 
Publicada por WASHINGTON, AFP

Intervención militar de EEUU en América Latina: base en el Chaco

Aznárez alertó sobre la intervención de EEUU en Latinoamérica

Organizado por la Asamblea Popular del Chaco, se realizó este martes en el Centro Cultural del Nordeste, la charla debate "Políticas de intervención de EEUU en Latinoamérica", la cual tuvo como disertante al periodista Carlos Aznárez.
Al inicio de la charla, Aznárez, fiel defensor de la resistencia en Latinoamérica y de su lucha por las tierras y quien actualmente se desempeña como Director del periódico Resumen Latinoamericano, hizo un repaso y enumeró las características de las distintas bases instaladas por los Estados Unidos en la actualidad en toda Latinoamérica.

Puntualizó además sobre la supuesta base de ayuda humanitaria instalada en el Chaco: “este es un acuerdo con un país que tiene miles de muertos en todo el mundo, esa es la gravedad de lo que ocurre en el Chaco” y agregó, “estamos en presencia de una experiencia que no es tan mínima como nos la quiere hacer aparecer, no se puede minimizar este tema, creo que el que quiera mirar para el costado sobre el mismo, que luego se haga cargo de lo que suceda”.

“La soberanía no solo se llama Malvinas o YPF, lo primero que hay que hacer es informarse, después no minimizarlo y por último saber que EEUU tiene intereses de sobrevivencia a futuro”, afirmó.

Aznarez también es autor de los libros “Los sueños de Bolívar en la Venezuela de hoy”, “Palestina, una nación, un pueblo”, “Hugo Chávez, Revolución y socialismo”, “Conquista y genocidio, 500 años después”; Colaborador permanente de la radio del Sur (Venezuela), del diario “Gara” en el País Vasco, revista “Fundamentos de Política Internacional”, de España, y de las páginas web Rebelión /(España) y Aporrea (Venezuela) y es Coordinador de Cátedras Bolivarianas.
La charla fue gratuita, estuvo abierta a todo público y se desarrolló en el marco de la campaña nacional para la no instalación de bases de cooperación con el Comando Sur y la Embajada de Estados Unidos en nuestro territorio provincial.


martes, 24 de abril de 2012

Gestiones ante EEUU tras expropiación de YPF

Estrategia oficial ante EE.UU. para defender la expropiación

Por Ana Baron (Clarín)

El ministro Lorenzino se reunió en secreto con funcionarios del gobierno de Obama.
Washington. Corresponsal - 24/04/12
La expropiación de YPF y las trabas comerciales fueron los puntos centrales de la reunión que mantuvo el Ministro de Economía Hernán Lorenzino con el Subsecretario para Asuntos Económicos del Departamento de Estado, Robert Hormat, en el marco de la reunión de primavera del FMI y del Banco Mundial Pese a que ambos mantuvieron la reunión en secreto , esta corresponsal pudo confirmar que tuvo lugar el viernes pasado.
“Hablaron de todos los temas que Obama y Cristina habían hablado en Cannes y también de YPF” , dijo a Clarín un diplomático que asistió a la reunión. “Fue muchísimo más cordial que la reunión que Lorenzino tuvo con Hormat hace dos meses” agregó.
De hecho Hormat viene siguiendo el tema argentino muy cerca. Estuvo sentado junto a Obama durante el encuentro que tuvo con Cristina en Cannes a fines del año pasado. En ese momento los temas sobre la mesa eran los fallos de CIADI, el Club de París y la regularización del INDEC. “El presidente Obama le indicó a la presidenta Kirchner que habrá más conversaciones sobre estos difíciles problemas económicos.
Y esperamos que Argentina haga el tipo de cosas que necesita hacer”, dijo Hormat a Clarín después de su regreso de Cannes “para ser miembro del G20, cumpliendo con sus estándares altos, hay cierta obligaciones y es en el propio interés de Argentina cumplirlas”. A estos temas aún sin solución, se sumaron las trabas comerciales y la expropiación de YPF.
Por otro lado, el embajador argentino ante la Casa Blanca, Jorge Argüello lanzó ayer un newsletter destinada a los funcionarios del gobierno de Obama, legisladores, y miembros de la corte suprema, que tiene por objetivo optimizar la relación bilateral. Allí -con gráficos y estadísticas- explica por qué el gobierno expropió YPF .
“Se trata de una herramienta nueva, destinada a todos los ámbitos de decisión política del gobierno estadounidense que son los que toman las decisiones en este país, para informar sobre la realidad de la Argentina, en todos sus aspectos”, explicó Argüello.
En el primer envío, la publicación aborda cuatro temas : Fondos Buitres, Malvinas, YPF y el fenómeno del vino Malbec en EE.UU.
“Durante los últimos años, los intereses de la mayoría de los accionistas de Repsol SA difirieron de los objetivos del gobierno argentino”, dice el texto.
“Incluso cuando el gobierno intentó instrumentar incentivos para promover la producción y la exploración de petróleo y de gas, los aumentos de inversiones requeridas el horizonte de la producción y las reservas de gas para el modelo económico con inclusión social establecido en el 2003 no se hicieron . Por lo tanto fue necesario que la compañía regrese bajo el control del Estado”, concluyó.

lunes, 23 de abril de 2012

Entrevista BarricadaTV: Cumbre de las Américas y relaciones ARG-EEUU





Entrevista a Leandro Morgenfeld sobre las relaciones Argentina Estados Unidos, la cumbre de las Américas y Malvinas. Realizada en Barricada TV por Guillermo Caviasca en el programa "Dame Fuego" (3 partes).

El sur del patio revuelto


Reseña del libro Vecinos en conflicto, escrita por Julián Kan y publicada en Revista Interdisciplinaria de Estudios Sociales (Número 4)


El sur del patio revuelto. Reseña bibliográfica de Vecinos en Conflictos. Argentina y Estados Unidos en las Conferencias Panamericanas (1880-1955), de Leandro Morgenfeld, Peña Lillo / Ediciones Continente, 2011.

Vecinos en Conflicto es la publicación de una vasta investigación sobre la conflictiva relación que mantuvieron Argentina y Estados Unidos durante las diez Conferencias Panamericanas desarrolladas entre 1889 y 1954. Esta investigación de las controversias diplomáticas que transcurrieron antes, durante y después de cada Conferencia constituye la tesis Doctoral en Historia de Leandro Morgenfeld. Una de las principales hipótesis que guía el trabajo consiste en que el lanzamiento de la Unión Panamericana por parte de Estados Unidos era una forma de garantizar su expansión capitalista y, al mismo tiempo, de contrarrestar la influencia que tenía Europa sobre la región, específicamente en el período del Imperialismo. Otra hipótesis fuerte sostiene que Argentina fue uno de los principales obstáculos para que Estados Unidos imponga su proyecto en la región, pero no por una convicción antiimperialista sino debido a la vinculación estratégica de su clase dominante con la economía europea, principalmente la inglesa. 
Un libro de 447 páginas necesita una buena estructura que permita ordenar su lectura y Vecinos en conflicto cumple con ello. Al comenzar nos encontramos con dos capítulos introductorios. El primero de ellos cuenta con una introducción temática, historiográfica y conceptual que permite orientarse en el problema. El segundo, cuenta con los antecedentes históricos de la política norteamericana para América Latina previos a la primera Conferencia Panamericana de Washington de 1889. Se analizan en él la influencia en la región de la Doctrina Monroe conocida como “América para los Americanos”, tanto en el contexto posindependentista hispanoamericano y los avatares del Congreso de Panamá de 1826 convocado por Simón Bolívar, como también sobre los posteriores congresos americanos de Santiago de Chile y Lima. Los restantes doce capítulos, que se organizan en cinco partes subdivididas por una periodización que ordena las etapas de la investigación según los ciclos del capitalismo en su etapa imperialista[1], abordan en detalle cada una de las Conferencias Panamericanas.
Vecinos en Conflicto realiza varios aportes que merecen ser destacados. Uno de ellos es el aporte a la historiografía argentina y americana en la temática de la relación entre Argentina y Estados Unidos. No es que no existan otros trabajos –que Morgenfeld se encarga de reseñar en la introducción– pero la profundidad de la presente obra en el análisis de las Conferencias Panamericanas sin duda renueva tanto los estudios de la relación bilateral entre ambos países como los estudios sobre la conformación de espacios de integración americana. ¿Por qué? Porque uno de los aportes fundamentales de este libro es demostrar que un estudio histórico de una relación bilateral entre dos países no descansa exclusivamente en las declaraciones formales de la dirigencia política que participa de una conferencia o cumbre regional, ni en los acuerdos alcanzados en ellas que, por lo general, luego no son cumplidos en su totalidad por los gobiernos que los adscribieron. Justamente, esta obra vislumbra que, si bien los proyectos de asociación e integración bilateral o regional que se discuten en cumbres, reuniones o conferencias son acuerdos que se concretan a nivel gobiernos de Estado, la adhesión de un país capitalista a determinado proyecto regional también obedece a las estrategias de sus clases dominantes. Esto evidencia que la integración entre países no es un acto exclusivamente intergubernamental y que las decisiones de los gobiernos obedecen a intereses económicos y políticos y se encuentran en un contexto histórico determinado.
Al mismo tiempo, es justo señalar el aporte desde el punto de vista documental que los estudiosos de la problemática deberían tener en cuenta. Varios años se pasó Morgenfeld estudiando los archivos de la Cancillería argentina y del Departamento de Estado norteamericano, analizando con agudeza las controversias entre ambos países mediante las instrucciones confidenciales de las embajadas, los intercambios epistolares ante cada conferencia y documentos secretos de ambos gobiernos que van más allá de la postura formal oficial de las delegaciones que participan en cada Conferencia. Esto abre la expectativa, para estudios futuros de política exterior, relaciones internacionales e integración regional, de poder experimentar un nuevo campo de fuentes documentales, que superen la voz oficial de los cancilleres y diplomáticos para poder ponerlos en relación con el contexto político, económico y social de cada país y región.
Ahora bien, otro de los grandes aportes de este libro es otorgar herramientas para entender la continuidad histórica del interés de Estados Unidos por la región, interés que se ha vuelto a manifestar en la historia reciente. Nos referimos a la estrategia del ALCA que, si bien ha fracasado a nivel continental, aún se mantiene viva mediante el NAFTA[2] y algunos Tratados de Libre Comercio bilaterales[3]. Reconstruir la historia previa de los lineamientos de la política exterior norteamericana para la región en general y para Argentina en particular contribuye a comprender las disputas por el ALCA que tuvieron lugar en las recientes Cumbres de las Américas, especialmente en la de Mar del Plata. En este sentido, Morgenfeld señala que comenzó estudiando el ALCA[4] cuando se discutían los posibles efectos en la región ante la aprobación para 2005 una zona hemisférica de libre comercio impulsada por Estados Unidos. Desde allí fue a buscar en la historia los fundamentos de la política norteamericana para la región. Partir hacia el pasado desde el presente. Algo que los historiadores habían dejado de lado en las últimas décadas y que merece saludarse como práctica profesional. La obra permite conectar las discusiones arancelarias que trabaron la implementación de un área de libre comercio como el ALCA, o las que continúan hoy día en la OMC, con el proyecto de Unión Aduanera de 1881 de James Blaine discutido en la primera Conferencia de Washington en 1889; así como también el trasfondo económico, político e ideológico que rodearon a las iniciativas.
            Hay que destacar también que este minucioso trabajo de investigación histórica no reniega de la teoría. No hay historia sin teoría, sea ella explícita o no. Pero acordamos con el autor en que es necesario explicitar el cuerpo teórico cuando uno indaga la realidad social, sea del presente o del pasado. Esto implica decir desde dónde uno se posiciona para explicar el pasado, qué herramientas conceptuales se utilizan, que autores nos han nutrido para formular las preguntas que recorren el problema de investigación. Morgenfeld se ocupa, cuidadosamente, en la primera parte del libro de explicar los conceptos teóricos fundamentales que utiliza en su investigación, su interés personal por el tema, las líneas de indagación previas que retoma y los objetivos que se plantea. 
Un rápido recorrido por el análisis de las Conferencias nos aproxima al vasto trabajo realizado en Vecinos en Conflicto. En la primera de ellas se analizan detalladamente los motivos de la oposición de Argentina a Estados Unidos para la conformación de un Unión Panamericana bajo la égida del poderoso país del norte. Para sintetizar se podría decir que esos motivos tuvieron que ver con los vínculos comerciales con Inglaterra de la clase dominante argentina. Distinguiendo correctamente entre antinorteamericanismo y antiimperialismo, ofrece los detalles de esa controversia que ilustramos a través de los siguientes pasajes de una carta previa a la reunión de Washington del representante argentino en Estados Unidos, Vicente Quesada, al ministro de relaciones exteriores, Norberto Quirno Costa. En ella, desaconseja que Argentina participe de la Conferencia y caracteriza a la misma como un “congreso antieuropeo por sus objetivos”, rechazando la unión aduanera y comercial que involucraría al continente americano que constituía uno de los objetivos primordiales de Estados Unidos en esa Conferencia. Agregaba Quesada: “Sería el pacto del lobo con el diablo concurrir a ese congreso (…). Sería alarmar a la Europa sin razón y sin motivo”[5]. Pero Juárez Celman y Quirno Costa ya habían aceptado la invitación y Argentina participó de la reunión de Washington y de las posteriores conferencias. Los principales tópicos que se discutieron fueron la unión aduanera, el arbitraje al derecho de conquista, una convención monetaria, las comunicaciones (trenes y barcos) y un banco americano, entre otros. Señala Morgenfeld que Estados Unidos perseguía el interés de mantener a América Latina bajo su “área de influencia” en detrimento de, por un lado, el vínculo entre la región y las potencias europeas y, por otro lado, de posibles proyectos de unión latinoamericana sin la presencia del poderoso vecino del norte. La delegación encabezada por el Secretario de Estado James Blaine (impulsor de la unión aduanera en 1881) estuvo integrada por grandes industriales y financistas, respondiendo “a las necesidades de los grandes capitalistas del país del norte que paulatinamente ampliaban sus inversiones en otros países americanos”[6]. Más allá de los pocos resultados concretos que tuvo la Conferencia como consecuencia de la postura de la delegación argentina, aquella constituyó el desembarco concreto de Estados Unidos en la región que continuaría durante décadas más allá de las cambiantes coyunturas. 
La segunda de las Conferencias analizada tuvo lugar en México, entre 1901 y 1902, con un Estados Unidos que asumió la no conveniencia de abordar los temas más ríspidos como la unión aduanera, la reciprocidad comercial y el banco monetario. Nuevamente el origen de aquellas rispideces estuvieron en la postura argentina, que continuó con el obstruccionismo al proyecto panamericano, aunque bajo una mayor cordialidad con Estados Unidos, como venía teniendo el gobierno de Roca. Uno de los principales temas de debate fue la cuestión del arbitraje territorial, con un cambio de posturas en relación a la reunión de Washington (Argentina pasó a defender el arbitraje compulsivo a la inversa de Estados Unidos quién abandonó esta postura para defender un arbitraje voluntario). De fondo se encontraban los conflictos limítrofes entre Argentina y Chile y la Guerra del Pacífico que involucraba a Bolivia, Chile y Perú. Pero afloraron también –más allá de su exclusión en el temario– los mencionados temas de la discordia con Washington. Argentina siguió reivindicando su posición contraria al proteccionismo norteamericano (en el senado de aquél país se encontraba el tratamiento de unos acuerdos comerciales bilaterales firmados por Roca previamente a la reunión) que afectaba sus exportaciones pero sin oponerse a la doctrina Monroe tan enérgicamente ni mucho menos cuestionar el intervencionismo del imperialismo norteamericano que ya comenzaba a tener lugar mediante la invasión a Filipinas, Puerto Rico y su intervención en Cuba. Intervencionismo que se profundizaría en los años posteriores del gobierno de Roosevelt con su política del “Gran Garrote”. 
            Los historiadores no pueden pasar por alto el capítulo que analiza la tercera Conferencia, la de Río de Janeiro en 1906, porque aborda de manera exhaustiva algo que transcurre en toda la obra de Morgenfeld, que es la contienda interimperialista del capitalismo de fines del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. La intervención alemana y británica en Venezuela y la intervención norteamericana en Panamá moldearon las discusiones regionales entre Estados Unidos y su denominado “patio trasero”. Todo ese contexto es muy bien tenido en cuenta por el autor al analizar las controversias diplomáticas. Esto contrasta con variados análisis de las relaciones internacionales o de política exterior, que se realizan haciendo abstracción del mundo en que trascurren. Todo este primer apartado A termina analizando una especie de tregua entre ambos países que tuvo lugar en la cuarta conferencia (Buenos Aires 1910) en el marco de la Argentina del Centenario.
El apartado B abordan la tercera y cuarta conferencia, la en Santiago de Chile en 1923 y la de La Habana en 1928. En la primera de ellas nuevamente encontramos el análisis de la oposición argentina al panamericanismo, aunque sin las tensiones de las primeras dos conferencias. Algo se mantenía intacto: las Conferencias se desarrollaban, pero los tratados firmados no prosperaban en Argentina, donde luego el Congreso, generalmente, no los ratificaba. Esta vez la delegación argentina no pudo tener ante sus vecinos de la región el protagonismo de las anteriores conferencias sin poder vetar con la misma intensidad que antes las iniciativas norteamericanas. Morgenfeld señala que esto se debió “a la mayor influencia económica de Estados Unidos en América Latina no solo comercial sino también financiera, lo cual limitaba el margen de autonomía y moderaba la potencial confrontación de los gobiernos de los países latinoamericanos con la potencia continental”[7]. En la reunión de la Habana la delegación encabezada por Honorio Pueyrredon ­–quién había sido canciller de Yrigoyen­- volvió a presentar oposición a la concreción de la Unión Panamericana, específicamente a la unión aduanera y defendía el principio de no intervención en la región (Estados Unidos había avanzado en su política intervencionista). Pero Norteamérica ya no era una región joven y pujante, sino que, luego de la Primera Guerra mundial, se había convertido en una de las principales potencias capitalistas y sus influencias ya no era tan sencillas de enfrentar.
El apartado C aborda las conferencias en el marco de la crisis mundial del capitalismo disparada con el crack de 1929 que ocasionó la gran depresión de la década del 30. Si bien Argentina y Estados Unidos mantuvieron su histórico escenario de rivalidad, señala Morgenfeld que la conferencia de Montevideo de 1933 fue una de las de mayor entendimiento entre ambos países. En especial por el acuerdo alcanzado para doblegar la propuesta de México que, al calor de la crisis, proponía condonar las deudas externas de los países latinoamericanos. Saavedra Lamas había sido el artífice de los acuerdos, intentando retomar el lugar protagónico de Argentina en las primeras conferencias pero ahora en un contexto donde Estados Unidos iniciaba su política del “buen vecino”. Esto dejaba entrever que el conservador gobierno argentino de la década del ’30, ligado a la economía inglesa ahora bajo el Pacto Roca-Runciman, no tenía interés en afectar el capital financiero extranjero, más allá del origen del mismo.  
La parte D aborda la conflictiva relación entre ambos países en el marco de la Segunda Guerra Mundial. La neutralidad argentina del gobierno conservador una vez iniciada la contienda militar –postura que tuvo continuidad con el gobierno de la “Revolución” de junio del ‘43– fueron la causa de las mayores tensiones entre ambos países. Las reuniones de cancilleres de Panamá, La Habana y Río de Janeiro se ocuparon de analizar los efectos de la guerra en la región. Recién sobre el fin de la guerra la Conferencia de Chapultepec de 1945 termina por encolumnar a Argentina y toda la región detrás de Estados Unidos y los aliados, a la vez que sella la vuelta al sistema interamericano de nuestro país. Sobre estos últimos ejes quizá se dieron las polémicas más ásperas entre ambos países que, finalmente, encontraron acuerdos parciales en reuniones secretas entre Perón y representantes del Departamento de Estado, como ilustra la correspondencia analizada por Morgenfeld. Aunque las promesas económicas realizadas por Estados Unidos (inclusión en el Plan Marshall) de Argentina y otros países de la región, no serían cumplidas.
Finalmente la parte E del libro aborda los inicios de la Guerra Fría y el lugar de América Latina y Argentina en ella. Se analizan las Conferencias Panamericanas de Bogotá en 1948 y de Caracas en 1954 y las conferencias preliminares de cancilleres entre ambas reuniones. En Argentina tenía lugar el primer peronismo. Se avizoraba una mayor tensión como la que tuvo lugar al final del gobierno de Farrel entre justamente su vicepresidente Perón y Spruille Braden. De todas formas, más allá de que la tensión entre ambos países continuó y que el gobierno de Perón tuvo una política exterior más autónoma ante las potencias en relación a los gobiernos conservadores anteriores, Morgenfeld observa cómo la reunión de Bogotá mostró un mayor diálogo entre ambos países. La necesidad del gobierno de Perón de conseguir ayuda financiera ante la inconvertibilidad de libra, el avance en la región de las inversiones norteamericanas en industria y servicios, hicieron que se mantuviera un clima de diálogo y negociaciones más aceitado de lo que el imaginario supone. Al finalizar la guerra Estados Unidos logró desplazar la fuerte influencia europea en la región y cualquier intento de entorpecer ese liderazgo alcanzado ­–que se plasmaría en la creación de la OEA­­– constituía una tarea compleja y peligrosa a la vez tanto para Argentina como para otros países de América Latina. Luego de Bogotá volvieron a aparecer tensiones entre ambos gobiernos que llevaron a Perón a lanzar la idea de su “Tercera Posición”, pero más tarde, en la Conferencia de Caracas se volvió a bajar el grado de enfrentamiento. A pesar que la autonomía de la política exterior peronista logró ponerle algunos obstáculos a la Casa Blanca en su enfática búsqueda de lograr resolución para la lucha anticomunista en la región, finalmente Washington pudo imponerse sobre la región en la última de las conferencias analizadas.
En síntesis, el libro demuestra que, durante casi siete décadas, lo más al sur del llamado “patio trasero” norteamericano, anduvo bastante revuelto.

                                                                                                Julián Kan



[1]Del Imperialismo a la Guerra (1880-1914); De la Guerra a la Crisis (1914-1929); De la Crisis a la Guerra (1929-1939); La Guerra (1939-19459; Los inicios de la “Guerra Fría” (1945-1955).
[2]Siglas en inglés del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entre Estados Unidos, Canadá y México que entrara en vigencia el 1° de enero de 1994.
[3] Por ejemplo con Chile, República Dominicana y Perú, entre otros.
[4]Véanse Morgenfeld Leandro, “La Argentina ante el ALCA. Historia de una resistencia” en La Gaceta de Económicas, FCE/UBA, Página12”, Buenos Aires, 25/7/2004; y Morgenfeld Leandro, Alca ¿A quién le interesa?, Buenos Aires, Ediciones Cooperativas, 2006.
[5]Cfr. en Morgenfeld Leandro Vecinos en Conflictos. Argentina y Estados Unidos en las Conferencias Panamericanas (1880-1955), Peña Lillo / Ediciones Continente, Buenos Aires 2011, p.76.
[6]Morgenfeld Leandro, Vecinos en Conflicto…, Ob cit. p. 91.
[7]Morgenfeld Leandro, Vecinos en Conflicto…, Ob cit p.187.

Embajada Argentina en Washington: YPF, Malvinas, buitres y Malbec


LA EMBAJADA ENVIARÁ UN INFORME QUINCENAL A LA DIRIGENCIA ESTADOUNIDENSE

Argentina refuerza las explicaciones en Washington sobre YPF y Malvinas

En medio de la polémica por la expropiación de la petrolera, la sede diplomática lanza un newsletter con la visión del país sobre los temas más conflictivos de la agenda bilateral.


Argüello presentó en enero sus cartas credenciales al Presidente Obama

EL CRONISTA Buenos Aires
Los cortocircuitos comerciales con los Estados Unidos, la condena norteamericana a la expropiación parcial de YPF y la falta de apoyo hacia el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, llevaron a la embajada argentina en Washington a idear una nueva herramienta de comunicación para informar sobre la realidad del país y mejorar la relación bilateral. A partir de hoy, y cada quince días, el embajador Jorge Argüello enviará a la dirigencia política norteamericana un compilado de noticias argentinas que estará íntegramente redactado en inglés y con el que se pretende "reforzar los lazos" entre ambas naciones.
El newsletter será enviado a todos los estamentos del gobierno federal y de los gobiernos estaduales de Estados Unidos, que incluye a funcionarios, gobernadores, congresistas y miembros de la Corte Suprema. "Se trata de una herramienta nueva, destinada a todos los ámbitos de decisión política del gobierno estadounidense que son los que toman las decisiones en este país, para informar sobre la realidad de la Argentina, en todos sus aspectos", explicó el embajador Argüello a través de un comunicado.
En el primer informe se abordaran las cuestiones sobre "fondos buitres, Malvinas, YPF y el fenómeno del vino Malbec en Estados Unidos", agregó.
Además, contará con una sección fija titulada "Q&A, today" en la que la Embajada se ocupará, en cada número, de responder las preguntas relacionadas con "los temas más conflictivos de la agenda bilateral, que necesitan ser explicadas en los Estados Unidos". Por caso, en la sección de hoy "se informará sobre la nacionalización del 51% de las acciones de YPF". Según adelantaron fuentes de la sede diplomática a El Cronista, en el primer envío habrá diez preguntas y respuestas sobre la medida. Se explicarán los motivos por los cuales se confiscó, cuál fue la evolución de la participación de YPF SA en la producción de petróleo y gas antes y después de su privatización en 1998; y se detallará la responsabilidad de Repsol en la caída de la producción de petróleo y gas de Argentina."Este newsletter representa nuestro firme compromiso de aumentar la comprensión mutua en muchos temas diferentes", sostuvo Argüello.
El informe se da en medio del conflicto diplomático con España por la expropiación de las acciones que Repsol tenía en la petrolera. El jueves pasado, el ministro español de Relaciones Exteriores, José Manuel García Margallo, fue recibido por la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, para analizar la situación. Ambos acordaron colaborar a nivel internacional para tratar de persuadir al gobierno argentino de que rectifique la expropiación. Argüello buscará, con su newsletter, convencerlos de los contrario. 
 

Balance Cumbre de las Américas y relaciones EEUU-América Latina (entrevista Radio Nacional)



Panorama Mercosur 22 de abril 2012

YPF-Cumbre de las Américas - Malvinas, informe sobre recursos naturales y el último libro de Eduardo Galeano.

En el programa emitido el 22 de abril se trataron los siguientes temas
YPF - Repercusiones de la decisión en America Latina. Entrevista nuestra a David Paravisini, ingeniero venezolano, experto en politicas publicas energeticas.
BALANCE CUMBRE AMERICAS / RELACIONES AMERICA LATINA Y EEUU - Entrevista nuestra a Leandro Morgenfeld. Doctor en Historia, especialista en Historia economica y docente, investigador del Conicet.
MALVINAS - Informe especial. Bloque recursos naturales.
GALEANO: Informe especial sobre "Los Hijos de los Dias", ultimo libro de Eduardo Galeano.



domingo, 22 de abril de 2012

Cumbre de las Américas y Malvinas

Clarín embiste contra Timerman y le factura supuesto traspié en la Cumbre de las Américas por el tema Malvinas:

En Colombia, Timerman hizo tropezar a Cristina con la cuestión Malvinas

Por Natasha Niebieskikwiat (Clarín)

Cartagena. La Presidenta se retira de la Cumbre de las Américas, el domingo pasado. Molesta por Malvinas.
Una falta de información sobre geopolítica y derecho internacional, o una no menos importante falta de cintura diplomática del canciller Héctor Timerman arrojaron a la Argentina a un llamativo traspié regional en la última ofensiva por Malvinas durante la VI Cumbre de las Américas. La misma también dejó a los presidentes Cristina Kirchner y Juan Manuel Santos en una posición más que incómoda cuando hasta hace poco se dispensaban mieles en una relación que creció al calor de la simpatía que se tenían Néstor Kirchner y el mandatario colombiano.
Según supo Clarín de varias fuentes extranjeras, por la manera en que Timerman encaró el asunto Malvinas, el trámite estaba condenado al fracaso.
Y además, Timerman maltrató de manera “grosera” -textuales palabras del informante colombiano- a su colega María Angela Holguín. De hecho, pasó desapercibido, pero lo mismo comentó sin entrar en detalles, ya entrada la madrugada del lunes, la periodista Patricia Janiot, de la CNN, durante una entrevista con Holguín.
La canciller salió al paso con una respuesta diplomática, sugiriendo que las tensiones eran habituales en estas cumbres. Lo reconfirmó este diario por fuentes de la Cancillería y el Ejecutivo colombianos. Ocurrió el viernes 13 cuando los cancilleres negociaban el borrador de la declaración final de la Cumbre, que al día siguiente debían firmar los jefes de Estado. Durante el cónclave de ministros Timerman hasta increpó a Holguín con la voz en alto.
La fuente consultada en Bogotá agregó que el canciller llegó amenazarla con “medidas extremas” que tampoco le explicó a sus colegas, si no se tomaban textualmente los párrafos que la delegación argentina quería que figuraran en la declaración final.
“Timerman vino con más ímpetu que razones. Nos explicó que s u único interés de estar en la cumbre era un llamado vehemente de todo el continente por Malvinas, pero la canciller le explicó nuestras propias razones y se le informó (al canciller argentino) que hiciera lo que le pareciera”.
El gobierno argentino buscaba un apoyo más contundente de toda América al habitual llamado al diálogo de soberanía entre el Reino Unido y la Argentina, que se ha logrado incluso en el ámbito de la OEA, donde tiene mucho peso la opinión de los Estados Unidos. La VI Cumbre ya venía empantanada por el rechazo de EE.UU. y Canadá a incluir en la declaración la presencia de Cuba para los próximos cónclaves. Para estos países, herir al Reino Unido en la cuestión Malvinas también era controversial. Finalmente, en la declaración quedaron excluidas Cuba y las Malvinas . Pero en lo que no reparó el Gobierno, y así se lo explicó Holguín a Timerman según supo este diario de una de las fuentes en Bogotá, es que para el presidente Santos dar un apoyo mayor a la Argentina en la cuestión de soberanía de Malvinas era pegarse “un tiro en la nuca” con el propio conflicto que mantiene Colombia con Nicaragua por el archipiélago de San Andrés.
El archipiélago está pegado a Nicaragua, pero Colombia lo administra y posee títulos sobre el mismo. Managua lo reclama y ambos países mantienen una disputa internacional.
Hasta se enfrentaron en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
“¡Te olvidaste de Malvinas!” le dijo Cristina a Santos al marcharse de la cumbre el domingo antes de que termine. Así lo informó en público el colombiano. Durante su discurso por la expropiación de YPF, Cristina aseguró que se marchó por el anuncio sobre YPF. Y no por estar molesta con su colega. Igual en Colombia sostienen que sí se fue enojada. Y mucho. 


Argentina y el grupo BRICS

 Brics: ladrillazos al neoliberalismo

Miradas al Sur

El poderoso bloque geopolítico Brics, conformado por los gobiernos de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, invitó a la Argentina a firmar una declaración internacional donde critican la apertura comercial indiscriminada y, a su vez, patrocinan medidas intervencionistas como la nacionalización del recurso energético.
Argentina recibió un fuerte espaldarazo geopolítico tras la anunciada renacionalización de la petrolera YPF. Es que nuestro país recibió y aceptó la invitación formulada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los países que conforman el denominado bloque Brics, para copatrocinar una declaración conjunta sobre empleo, crecimiento y comercio internacional. “Escuchen bien porque esto no lo dice la Argentina, sino el grupo Brics. Esta declaración dice que la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social. En cambio se sostiene que para que eso sea así son necesarias otras políticas complementarias que preserven las variables macroeconómicas, la inversión en capital humano e infraestructura”, afirmó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante un acto oficial realizado en Santa Cruz el último viernes.
Paradojalmente, y a contramano de la línea editorial de los medios hegemónicos, este mencionado documento fue firmado el mismo día en que el Parlamento Europeo solicitó a los organismos de la Unión Europea una sanción comercial para el país producto de la expropiación de YPF. En ese sentido, el pedido formal de los Brics también da cuenta de que Argentina no está “aislada” del mundo, tal como quieren instalar desde algunos sectores conservadores. Según detalló la Cancillería mediante un comunicado: “Durante la sesión de ayer (por el jueves) de Ministros de Comercio del G-20, en la cual se abordó la relación entre empleo, crecimiento y comercio internacional, los países Brics invitaron a la Argentina a copatrocinar una declaración conjunta sobre los temas de la reunión. En la declaración se dejó sentada la posición de los principales países emergentes sobre los temas de la agenda de Ministros de Comercio del G-20, la cual fue tenida en cuenta por México al elaborar las conclusiones finales de la reunión.
Evidentemente, la presidenta Cristina Fernández hizo referencia a esta invitación para contrarrestar los argumentos que indican que el país “estaría aislado” del resto del mundo, producto de sus decisiones en materia de política económica. El texto firmado por los Brics es la ratificación de que los países en desarrollo han adoptado una mirada similar sobre la situación económica mundial y las posibles soluciones a la actual crisis, con medidas opuestas a las que se están adoptando en Europa.
 
 
 

Repercusiones internacionales por YPF: entrevista

Entrevista en "Sentido cómún", Radio Frecuencia Zero

YPF en una lección de historia

Leandro Morgenfeld
El docente de la Universidad de Buenos Aires, investigador del CONICET y autor del libro" Vecinos en Conflicto, Argentina y Estados Unidos en las Conferencias Panamericanas (1880-1955)", Leandro Morgenfeld, analizó en "SENTIDO COMÚN" la estatización de YPF anunciada durante esta semana y sus repercuciones a nivel mundial. El historiador repasó los origenes de la empresa desde su fundación en 1922 hasta la actualidad.

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sábado, 21 de abril de 2012

Qué nos dejó la última Cumbre de las Américas?

 



Al final el único saldo concreto, tangible, de la Sexta Cumbre de las Américas parece ser la firma del Tratado de Libre Comercio (TCL) entre Colombia y los Estados Unidos, y no hacía falta en realidad una cumbre de jefes de Estado para esto. Se trata de un acuerdo bilateral que no pasa, por supuesto, por consenso internacional alguno. Y que, en consecuencia, se suscribió al finalizar la Cumbre y fuera de ella, por ambos presidentes, sin salir de Cartagena, aprovechando -como quien dice- que ya estaban en la ciudad. Igualmente ha sido noticia la firma otro acuerdo: uno de exención de aranceles entre los cancilleres de Colombia y Venezuela.
Expediente bien conocido, el primero, que consolida el sometimiento de la economía colombiana y colocará al país ante riesgos similares a los vividos por los mexicanos después de 1994: sujeción plena a la dinámica de mercado impuesta por Washington, polarización potenciada de los ingresos privados, desestructuración de la economía agraria, transición hacia una verdadera "narcocracia" con impunidad para el crimen, intensificación de flujos migratorios internos y externos, y el fortalecimiento de los lazos de dependencia con los Estados Unidos dentro del patrón neoliberal, que se mantiene plenamente vigente en las relaciones internacionales .
No nos deberíamos extrañar si en la década venidera los activos financieros de las familias colombianas más adineradas compiten con los de Slim, si los circuitos de la pobreza se propagan y el descomunal cinturón de miseria que rodea Cartagena (y que no se ve desde la zona turística) duplica su extensión, si la violencia se vuelve otra vez (dicen que casi había desaparecido) incontrolable en las urbes y en los campos de Colombia y si la hegemonía estadounidense termina por asignar a su socio un papel parecido al que desempeña Israel en Oriente Medio.
A pesar de que se firmó fuera de la Cumbre, el TCL se suscribió aprovechando la reunión de estadistas como pantalla. Los debates habían quedado atrás, con la Cumbre clausurada sin documento final ni consensos aceptados. La sorpresa seguramente no dio tiempo a la protesta de los que hubieran protestado en el país. Este tratado no tiene nada que ver con el firmado entre Columbia y Venezuela, equilibrado y simétrico, y puesto la agenda junto al otro, con astucia, por el Presidente Santos, que se consagra como el político más hábil de la derecha latinoamericana.
Sin embargo, hasta Santos tuvo que reconocer que Cuba no podía estar ausente en las cumbres venideras. Claro, que lo hizo con el cuidado de utilizar el tono más conciliador, y no como lo habría hecho alguien convencido. Se notaba que no habría reivindicado la presencia cubana si un fuerte consenso en el cónclave no lo hubiera puesto en condiciones de tener que hacerlo. Y si la simple aceptación de la presencia cubana en las cumbres no tuvo eco en la postura del imperio, menos se podía esperar un cambio de posición en torno al bloqueo sostenido contra la isla.
Aún más escandalosa fue la casi omisión en torno al reclamo argentino, también consensuado salvo por los Estados Unidos y Canadá, de las Malvinas, las cuales, para colmo, fueron confundidas por el Presidente Obama con las Maldivas. ¿Error o muestra cínica de desprecio? Puede que error, ya que para ellos estas islas siguen llamándose Falkland, como demostraron en 1982, en tiempos de Ronald Reagan, al ponerse sin vacilar al lado del colonizador británico cuando la dictadura argentina intentó la recuperación. Al margen del propósito de los militares, los Estados Unidos estaban comprometidos por el TIAR a respaldar el rechazo a la invasión británica, y olvidaron sus compromisos. Fue entonces cuando el TIAR naufragó y ya nadie recuerda siquiera lo que significa la sigla. Erros y desprecio, en estos casos, suelen andar juntos.
En resumen, en Cartagena no se obtuvo una decisión en cuanto a la presencia de Cuba en la próxima Cumbre, moción bloqueada por los Estados Unidos y Canadá desde la reunión previa de cancilleres. El levantamiento del bloqueo, que cuenta con el pleno apoyo latinoamericano, topó con la sordera del norte. Tampoco se consiguió una toma de posición que aceptara siquiera el debate sobre la reclamación de las Malvinas. No obstante, como contrapartida, Washington lograba una firma, libre de protestas, del TCL con Bogotá. Se comprende que Hillary Clinton quisiera desbordar su entusiasmo la última noche en el Café Habana, de Cartagena, bailando al son de la Guantanamera y el Chan-chan. Incluso se hizo fotografiar bajo el anuncio del lugar. Parece un podo irónico de manifestar su satisfacción por lo que interpretó como una victoria sobre Cuba… y sobre el ALBA.
Victoria pírrica, en realidad, y procuro explicarme En primer lugar, la Cumbre de las Américas no es otra cosa que una criatura de Washington y de la OEA , inaugurada en Miami en 1994, cuando desde el espacio gubernamental latinoamericano no habían comenzado a darse los cambios que modificarían el escenario regional. Componen esta reunión los mismos países que componen la OEA, y su destino es el de dar a la hegemonía de los Estados Unidos el respaldo de los jefes de Estado del continente para una segunda escalada neocolonial : el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) . No es casual que la primera Cumbre coincidiera con el año de la firma del TLC con México, punto de referencia para el lanzamiento del acuerdo.
Tras una década de cambios en el escenario latinoamericano, la moción de adopción del ALCA, llevada por George W. Bush a la IV Cumbre, en 2005 en Mar del Plata, encontró una oposición mayoritaria que dejó marcado el cambio en la correlación de fuerzas en la región. La Cumbre, en los supuestos que se concibió, quedó herida de muerte. ¿De muerte en verdad? La meta después de 2005 devino llegar al ALCA país por país.
La siguiente reunión, en Port of Spain (Trinidad & Tobago) transcurrió con la presencia de un nuevo presidente de los Estados Unidos: un Barack Obama sonriente que había llegado a la presidencia anunciando cambios que no iba a ser capaz de encauzar. La inaceptable ausencia de Cuba fue ya un tema polémico allí, pero no hubo más que señales para dejar esperanzas de una mirada más razonable. Lo increíble es que ahora se repita. Aquella reunión terminó sin acuerdos y con el obsequio de Chávez a Obama de un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, escrito por Eduardo Galeano en 1971, como sugerencia para una mejor comprensión de nuestras realidades.
No creo que Chávez estuviera convencido de que Obama fuera a leerlo, ni a molestarse en buscar una de las traducciones hechas al inglés, pero su gesto devino una cortesía política emblemática, en tanto expresaba la esperanza de que el presidente negro que había desafiado exitosamente los vestigios racistas en los dogmas electorales estadounidenses, que había hecho su campaña sobre la promesa de justicia social y anunciado cambios positivos en la política latinoamericana de Washington, se mantuviera consecuente con sus anuncios. La historia entre Trinidad y Cartagena no recoge gesto alguno que permita esperar nada distinto a lo que hasta hoy se ha recibido de la Casa Blanca.
Se puede comprender, sin indagar, la decisión del presidente de Ecuador, Rafael Correa, y del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de no concurrir a Cartagena. Y la del resto de los países de la ALBA al anunciar, decepcionados de este encuentro, que no asistirán a Panamá si no se invita a Cuba sin las condiciones inadmisibles que exigen los Estados Unidos.
Debe destacar se que el punto de la inclusión de Cuba en las reuniones ni siquiera implicaba por sí mismo un cambio de la política estadounidense en el plano bilateral. Sin embargo, cabe pensar que la posición que asumiera Obama al respecto podría incidir en su reelección a la presidencia: un signo de flexibilidad hacia Cuba contaría para la pérdida eventual del apoyo del Estado de La Florida en los comicios . Es significativo que hasta el gesto más obvio de reconocimiento del consenso continental se haga imposible. ¿Cómo esperar de Obama un cambio en el bloqueo a Cuba, o que se pronunciara en cuanto al reclamo argentino de las Malvinas, más allá de la inverosímil neutralidad que atribuyó a su país?
Sin embargo, al margen de la escasa información que permite el secreto de las sesiones (fueron todas a puerta cerrada por decisión, en apariencia, de los anfitriones), pienso que sobre el control y la lucha contra el narcotráfico siempre se habría podido ir más lejos (a menos que ir más lejos en esto también influyera en el voto de Miami).
De cualquier modo nos pasamos la vida bordeando el espejismo que indica que, en los Estados Unidos, el segundo mandato presidencial es aquél en el cual el presidente puede consumar su verdadera política, pues ya no necesita atenerse a las demandas de los grupos de influencia que le apoyaron. No sé si será cierto en otros temas, pero con respecto a la política seguida hacia Cuba esto no ha funcionado.
¿Alguien cree aún que antes de la Cumbre de Panamá, después de que se ratifique en la presidencia, si es reelegido, Obama aceptaría que Cuba se integrase en la Cumbre? Ni lo creo, ni importa mucho: importa tanto como que esta Cumbre no haya dado un signo de flexibilidad hacia Cuba, por insignificante que fuera, por el riesgo de que incidiera en la pérdida de apoyo del Estado de La Florida en los comicios. Si es que queremos reconocer esta explicación, casuística, pragmática, “cortoplacista”  y limitada para comprender el panorama mayor.
La única respuesta válida es la dada por los países del ALBA. No volver a asistir si Cuba no está, que es la posibilidad de deslegitimar desde el Sur la naturaleza de ese cónclave. Es de esperar que otros latinoamericanos se sumen a este condiciona miento y que ese sencillo dilema se revierta en la transformación del signo de las cumbres, o de lo contrario en su desaparición, convertidas en cenáculos derechistas sometidos, que servirían simplemente como pantallas para imponer tratados bilaterales de libre comercio o cualquier otro ingenio hegemónico. Deslegitimadas del todo por la falta de representatividad.
Confieso que reconozco a Obama que haya declinado, en su vestuario, los modelos de guayaberas, que no tienen en su caso el significado de la prenda nacional, y haber mantenido la sobria identidad que le es habitual. Habría añadido, de lo contrario, una penosa nota de superficialidad. Para payasadas bastó con la de Hillary.
Recuerdo, para terminar estas líneas, que la fundación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), a principios de diciembre pasado en Caracas, constituyó la creación de otra cumbre. Del todo distinta. Llama la atención cómo la ausencia o presencia de un solo país cambia del todo el significado del conjunto, y ese país no es Cuba. La ausencia de los Estados Unidos en CELAC inicia una institucionalidad internacional paralela a la OEA. Si la Cumbre de las Américas  no puede devenir en un punto de encuentro y de confrontación entre ambas presencias, superando el carácter parcial de su génesis, si no puede atenerse a la exigencia de los tiempos, no tiene sentido que subsista. Podría convertirse incluso –tal vez empieza a convertirse ya– en un obstáculo para la salud de la América que emerge.
Creo que esta ha sido la lección principal de Cartagena 2012. ¿Jugaban ya Obama y Clinton al acto final?

Demanda de Rajoy no encuentra eco en FMI ni G20

El FMI y el G-20 tomaron distancia de la queja española

"Es una decisión soberana", dijo un directivo del Fondo, que pidió "un acuerdo entre las partes"
Por Silvia Pisani  | LA NACION
WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo ayer un firme llamado a que "por el bien de la estabilidad de la inversión extranjera en la Argentina y en toda la región" se alcance "un ambiente de acuerdo entre partes" en la nacionalización que el gobierno de Cristina Kirchner dispuso de la parte española de la petrolera Repsol YPF.
La exhortación corrió por cuenta del responsable para América latina del organismo, Nicolás Eyzaguirre. El economista chileno, que en otras ocasiones ha sido crítico para con decisiones de la gestión kirchnerista, sostuvo esta vez que el paso "constituye una decisión soberana".
Sí subrayó, sin embargo, que por mucho que se trate de una "cuestión bilateral entre la Argentina y España", lo esperable es que su trámite se encamine hacia un clima de acuerdo y buen entendimiento entre partes.
"El Fondo es un organismo multilateral, de modo que nada tenemos que decir sobre una cuestión bilateral entre países", explicó el directivo, al ser consultado por periodistas en la habitual rueda de prensa que ofrece para comentar las perspectivas económicas hacia la región.
Sin mencionarlo, pareció tomar distancia de la expresión de Thomas Helbling, uno de los economistas jefe de la entidad que, días atrás, fue sumamente crítico para con la decisión, que tildó de perjudicial para el clima de inversión en el país.
La definición de Eyzaguirre fue el primer golpe que ayer sufrió la aspiración española de convertir las deliberaciones del FMI en su primer respaldo no europeo frente a la expropiación de Repsol YPF.
Pero no fue el único. No sólo el Fondo tomó distancia, sino que México dio marcha atrás en el intento que, apenas 24 horas antes, había ensayado para llevar al tema al foro del G-20, cuya presidencia temporal ahora ejerce. "Ese es un foro para la búsqueda de consenso, no para discutir cuestiones bilaterales", reculó el ministro José Antonio Meade, quien apenas un día antes había abierto la puerta a una posible discusión.
Sin el Fondo y sin el respaldo explícito del G-20, lo único que los enviados peninsulares pudieron exhibir como cosecha fue una apelación a "la crucial necesidad de proteger las inversiones" incluida en un comunicado que ese grupo produjo al término de las deliberaciones de sus ministros de Economía.
"El texto no lo dice, pero ese llamado a proteger la inversión está puesto ahí por el caso de Repsol YPF", argumentó el ministro de Economía español, Luis de Guindos.
Fue en una concurrida rueda de prensa en la que el enviado de Mariano Rajoy desmenuzó un texto que -curiosamente- calificó como de esos que "hablan por sí mismos". La tesis de De Guindos giró sobre la pretensión de que esa apelación a "proteger las inversiones y evitar el proteccionismo" fue incluida en el comunicado de la reunión de ministros del G-20 como reflejo del "sentimiento general de apoyo al gobierno español" en la disputa por YPF.
Entonces fue cuando terció el ministro de Economía argentino, Hernán Lorenzino. "No concuerdo con la interpretación del ministro De Guindos. No recuerdo un solo texto de ese foro que no hable en contra del proteccionismo", replicó, quitando hierro al asunto.
Con la idea creciente de que la expropiación no tiene marcha atrás, cronistas de medios internacionales optaron, entonces, por aprovechar la presencia del ministro argentino para pasar a las cuestiones más operativas, como, por ejemplo, "cuánto va a pagar" el Estado y "de dónde saldrá el dinero". Lorenzino no dio detalles: "Eso está perfectamente regulado por un proceso bien claro", contestó.
"¿No aceptaría que, tal vez, el gobierno argentino se equivocó en la forma en que comunicó la decisión y que podría haberlo hecho con mejores modos?", preguntó una periodista de una agencia internacional. "El gobierno argentino es soberano y comunica las cosas como considera que debe hacerlo", respondió Lorenzino.
La diplomacia que, contra reloj, emprendieron los argentinos parecía cosechar resultados.
Contra esos pronósticos, el día había empezado con un duro editorial de The Washington Post en el que pedía que la Argentina fuera "expulsada" del G-20. El texto fue uno de los comentarios obligados del día.
"¿Qué piensa de las voces que piden esa medida?", se le preguntó en plena conferencia de prensa al ministro mexicano, que, en esa condición, ejerce la presidencia rotativa del foro. Con la mandamás del FMI a su lado, Christine Lagarde, José Antonio Meade eligió no responder.
Lorenzino pasó al descrédito de esos reclamos que piden dejar a la Argentina fuera del grupo. "Eso es algo que no se discute ni aquí ni en ningún otro ámbito", aseguró.
Los españoles recogían el paño. "Estamos condenados a entendernos con vosotros", admitió a LA NACION un funcionario que participaba del debate. Hablaba de la convicción -"o de la esperanza"- de que "más temprano que tarde" se esté hablando de precio y de forma de pago.

Argentina y los BRICS




ECONOMIA › LOS PAISES DEL BRICS INVITARON A LA ARGENTINA A PARTICIPAR DE UNA DECLARACION SOBRE EMPLEO

Demasiado cerca para estar aislados

Página/12
En contra de la pretensión española de mostrar a la Argentina como un país aislado, muletilla que repiten internamente sectores conservadores, las potencias en ascenso convocaron al Gobierno a adherir a una declaración conjunta.

La Argentina aceptó la invitación formulada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los países que conforman los Brics, para copatrocinar una declaración conjunta sobre empleo, crecimiento y comercio internacional. “Escuchen bien porque esto no lo dice la Argentina, sino el grupo Brics. Esta declaración dice que la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social. En cambio se sostiene que para que eso sea así son necesarias otras políticas complementarias que preserven las variables macroeconómicas, la inversión en capital humano e infraestructura”, afirmó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante un acto realizado en Santa Cruz, donde informó de la invitación a la Argentina. Este documento fue firmado el mismo día en que el Parlamento Europeo solicitó a los organismos de la UE una sanción para el país producto de la expropiación de YPF. El pedido formal de los Brics también da cuenta de que Argentina no está “aislada” del mundo, tal como quieren instalar desde algunos sectores conservadores. Según detalló la Cancillería mediante un comunicado, “durante la sesión de ayer (por el jueves) de Ministros de Comercio del G-20, en la cual se abordó la relación entre empleo, crecimiento y comercio internacional, los países Brics invitaron a la Argentina a copatrocinar una declaración conjunta sobre los temas de la reunión. En la declaración se dejó sentada la posición de los principales países emergentes sobre los temas de la agenda de Ministros de Comercio del G-20, la cual fue tenida en cuenta por México al elaborar las conclusiones finales de la reunión”, explicó.
La Presidenta hizo referencia a esta invitación para contrarrestar los argumentos que indican que el país “estaría aislado” del resto del mundo, producto de sus decisiones en materia de política económica. El texto firmado por los Brics es la ratificación de que los países en desarrollo han adoptado una mirada similar sobre la situación económica mundial y las posibles soluciones a la actual crisis, con medidas opuestas a las que se están adoptando en Europa.
“Se insta a los miembros de la OMC a continuar los esfuerzos para concluir satisfactoriamente la Ronda de Doha en el marco de su mandato negociador original como una ‘ronda del desarrollo’”, dijeron los Brics. Se señala que la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social. En cambio, se sostiene que para ello son necesarias otras políticas complementarias que preserven las variables macroeconómicas, la inversión en capital humano e infraestructura. Se llama a respetar los espacios de política con que cuentan los países en desarrollo en consistencia con las normas vigentes en la OMC, a los efectos de que los países puedan alcanzar sus legítimos objetivos de crecimiento, desarrollo y estabilidad, sostiene el documento firmado por los cinco países del Brics.
El canciller Héctor Timerman participó del encuentro en México. La delegación argentina tuvo la oportunidad de señalar “la necesidad de abordar las asimetrías y los desequilibrios existentes en el sistema de comercio internacional actual”. “Nosotros tenemos como máximo arancel de importación un 35, la Unión Europea tiene en muchísimos productos, en la mayoría de ellos, picos arancelarios por arriba de los 100 puntos. Todo esto se conjuga con el creciente uso de restricciones técnicas a la importación, como son las barreras sanitarias, fitosanitaria y los subsidios”, indicó el comunicado de Cancillería.

viernes, 20 de abril de 2012

Entrevista a Jorge Argüello en CNN sobre la Cumbre de las Americas


Más sobre relación ARG-EEUU tras expropiación de YPF


La pelea por el petróleo / Crece el conflicto por la nacionalización de YPF

España suma a EE.UU. en su ofensiva contra la Argentina

El Gobierno dijo que no le preocupan las reacciones; gestiones de la embajada norteamericana
Por Adrián Sack  | Para LA NACION
MADRID.- El gobierno de Mariano Rajoy anunció ayer que sumó el "compromiso" de Estados Unidos en su ofensiva contra la Argentina por la expropiación de YPF, al tiempo que el Departamento de Estado norteamericano informó que realizó gestiones en Buenos Aires para expresar su preocupación por la medida.
El canciller español, José Manuel García Margallo, se reunió en Bruselas con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y afirmó que los Estados Unidos se mostraron más cercanos a la posición española. Margallo anunció que Clinton se comprometió a "estudiar las propuestas" de España que buscan una respuesta de la comunidad internacional frente a la expropiación.
En Washington, en tanto, el Departamento de Estado informó que la embajada norteamericana en Buenos Aires realizó gestiones ante la administración de Cristina Kirchner para expresar la preocupación de su gobierno por la nacionalización , anunciada el lunes pasado. En Bruselas, el canciller español se mostró mucho más optimista ayer en su objetivo declarado de conseguir una "rectificación" de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el tema que más inquietó las relaciones bilaterales desde que España recuperó la democracia, en 1975.
"Clinton nos ha pedido que le transmitamos qué es lo que nosotros esperamos de Estados Unidos, que es lo que se hace entre buenos aliados y buenos amigos como son Estados Unidos y España", dijo García Margallo, quien también recordó que Washington le retiró hace "muy poco" una serie de beneficios comerciales a la Argentina.
De esta manera, España profundizó ayer su estrategia de sumar países e instituciones internacionales para protestar contra la expropiación de las acciones de la española Repsol en YPF y reclamarle al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner que revise su decisión de quedarse con el control del 51% del paquete accionario de la petrolera.
Sin embargo, el gobierno argentino le restó importancia a posibles represalias internacionales. "Al gobierno nacional no le preocupa ningún tipo de represalia", dijo el ministro del Interior, Florencio Randazzo (Ver aparte).
A través de intensas gestiones paralelas en Colombia, donde Rajoy se hallaba en visita oficial, y en Bruselas, el Palacio de la Moncloa sondeó una serie de medidas contra la Argentina, que tratará hoy en la reunión semanal del Consejo de Ministros.
A pesar de que ni el mandatario ni su gabinete adelantaron en qué consistirían estas represalias, en las últimas horas cobraron fuerza las versiones sobre la virtual cancelación de las importaciones de aceite de soja y carne desde la Argentina.
La posible aplicación de la primera medida fue sugerida por el ministro de Industria, José Manuel Soria, a la prensa española, al señalar que "existen otros países" que podrían reemplazar a la Argentina como proveedor del 40% de las compras que hace España de este producto base para la elaboración de biocombustibles. De llevarse a cabo esta medida, la Argentina perdería un mercado que le hace facturar 1050 millones de dólares al año.
Por otra parte, también se estudia el recorte de las ayudas al desarrollo para la Argentina, que, según el periódico ABC, en los últimos 4 años aportaron al país más de US$ 130 millones. La misma fuente revela además que, a raíz de la tensión producida por este enfrentamiento, "se analiza" la continuidad de la sede de la Fundación Carolina en Buenos Aires.
En ambas orillas del Atlántico, los funcionarios españoles buscaron enérgicamente nuevos apoyos para presionar a la Casa Rosada a través de un rango de opciones que van desde una declaración internacional conjunta de repudio a la expropiación hasta la más dificultosa operación de dejar a la Argentina fuera del G-20.
Pero ayer, las reacciones en repudio a la expropiación de YPF no se agotaron allí.
El mismo día en que en Madrid el Consejo General del Poder Judicial (CGCP) decidió no enviar "por una cuestión de responsabilidad institucional" a su delegación a la Cumbre Judicial Iberoamericana que se realizará en Buenos Aires, García Margallo también aseguró haber convencido a los mandatarios de 11 países europeos de respaldar una posible moción contra la Argentina.
Estos Estados, que conforman el denominado "Club de Berlín", debatirán el lunes, por pedido especial de España, "todas las opciones posibles" que ese país puede tomar para responder a la "decisión arbitraria" de nacionalizar YPF.
En tanto, el presidente Rajoy volvió a aprovechar su gira en América latina para sumar apoyos en su enfrentamiento con el gobierno argentino. En Colombia, ayer recogió un simbólico espaldarazo. "Aquí no expropiamos, presidente Rajoy", dijo Juan Manuel Santos.