Recibimos propuestas de resúmenes hasta el 31 de octubre de 2023
Tema/título de la mesa 57: “Historia de las relaciones
internacionales, de la integración regional y de la política exterior en
América Latina, desde las independencias hasta la actualidad”
üConstruir
un espacio de discusión y diálogo que permita analizar las tendencias, los
múltiples enfoques e interpretaciones, las limitaciones y progresos de los
estudios de Historia de las Relaciones Internacionales, de la Integración
Regional y de la Política Exterior en América Latina.
Fundamentación:
La
historia de las relaciones internacionales es el estudio científico y global de
las relaciones históricas que se han desarrollado entre los hombres, los
Estados y entidades supranacionales en el seno de la sociedad internacional.
Estos estudios se han ido alejando de la historia diplomática tradicional, de
carácter más acontecimental, y se acercan a las innovaciones de las Escuelas
Históricas del siglo XX y las diversas disciplinas sociales, con un enfoque más
estructural.
Inicialmente
podemos establecer tres campos de análisis: política mundial, que incluye a los
trabajos de historia política en general y narraciones históricas de relaciones
entre Estados, que incluyen descripciones de relaciones bilaterales o
multilaterales y de procesos de integración regionales; relaciones
internacionales, a los estudios teóricos y metodológicos que constituyen un eje
de reflexión sobre el campo disciplinar; y relaciones exteriores, alos trabajos destinados a la acción de un estado
en el mundo.
Desde 2011
hasta la actualidad esta mesa ha ido creciendo en cantidad de expositores y en
público asistente, prácticamente constituye la única mesa de las Jornadas
Interescuelas que aborda temas de relaciones internacionales, regionalismos y
políticas exteriores. Apostamos a mantener, renovar y ampliar la apuesta,
convocando a la presentación de trabajos de diversos aspectos de la historia de
las relaciones internacionales latinoamericanas, de los proyectos de
integración regional y de la política exterior en América Latina y el Caribe
durante los siglos XIX, XX y XXI, incluyendo, particularmente, los recientes
cambios en la región en el contexto de redefinición de las hegemonías y del
poder a nivel global.
ORGANIZA: ESCUELA DE HISTORIA – FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTES – UNIVERSIDAD NACIONAL DE
ROSARIO
La Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario invita a presentar resúmenes para las mesas de las XIX Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia que se realizarán en la ciudad de Rosario, entre el 18 y el 21 de septiembre de 2024.
- CRONOGRAMA DE FECHAS
1. PRESENTACIÓN DE RESÚMENES Hasta el 31 de octubre de 2023. 2. ACEPTACIÓN DE LOS RESÚMENES POR PARTE DE LXS COORDINADORXS DE MESA. Hasta el 15 de diciembre de 2023. Comunicación a lxs interesadxs y a la Comisión Organizadora de la aceptación o rechazo de los resúmenes por parte de lxs coordinadores. 3. PRESENTACIÓN DE PONENCIAS Hasta el 1o de abril de 2024 4. ACEPTACIÓN DE LAS PONENCIAS Y COMUNICACIÓN a lxs interesadxs y a la Comisión Organizadora de la aceptación o rechazo de las propuestas de ponencia por parte de lxs coordinadorxs. Hasta el 1o de junio de 2024. - CONDICIONES DE PRESENTACIÓN DE RESÚMENES Requisitos para ponentes Los trabajos podrán ser de autoría individual o en coautoría con un máximo de 2 (dos) autorxs. No se aceptará más de un trabajo por autorx, ya sea en forma individual o en co-autoría. Criterios de presentación de resúmenes Los resúmenes deberán presentar: 1. El tema y los planteos problemáticos que se van a desarrollar en la ponencia. 2. Extensión entre 1500 y 2500 caracteres (con espacios). 3. Título de hasta 200 caracteres (con espacios). 4. Nombres completos, apellidos completos, DNI sin puntos, filiación institucional y correo electrónico lxs autorxs, marginados a la derecha (sin formatos: ni subrayado, ni bold, ni itálica, etc.). 5. El tipo de letra requerida es Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1,5. 6. Indicar tres palabras clave.
Procedimiento para la presentación de resúmenes 1. Los resúmenes de Ponencias deberán presentarse directamente a lxs coordinadorxs de mesa a los correos electrónicos que figuran en esta Circular. 2. El archivo digital debe nombrarse del siguiente modo: Apellido_primera parte título de ponencia_Mesa con numero_Resumen Por ejemplo: Yujnovsky_Fotografías de Patagonia_Mesa113_Resumen ACEPTACIÓN DE LOS RESÚMENES POR PARTE DE LXS COORDINADORXS DE MESA ▪ Una vez finalizado el plazo de recepción de resúmenes, lxs coordinadorxs serán los encargadxs de comunicar su aceptación o rechazo a lxs autorxs. Asimismo, deberán cargar la conformación de la mesa en el formulario correspondiente cuyo Link será enviado a los correos de lxs coordinadorxs. ▪ Los datos para cargar serán: nombres y apellidos completos y DNI sin puntos de lxs autorxs, correo/s electrónico/s, filiación institucional, título de los resúmenes aprobados y resumen (sin formatos: ni subrayado, ni bold ni itálica, etc.). ▪ Para el funcionamiento de cada Mesa se requerirá un mínimo de 10 ponencias y un máximo de 25. En caso de que las mesas queden con una cantidad de ponencias menor al mínimo de 10 la comisión organizadora podrá hacer sugerencias y orientaciones para vincular y fusionar mesas afines. También se podrá aceptar la fusión de mesas a requerimiento de lxs coordinadorxs. ▪ Las mesas tendrán la posibilidad de contar con relatores, pueden formar parte de la mesa habiendo presentado ponencia o pueden ser invitados/as externos/as. Deberán pertenecer a universidades argentinas o extranjeras y/o miembros de Centros de Investigación/CONICET o Institutos de formación docente. La información sobre los relatores se pedirá más adelante. ▪ Se recuerda que la aceptación de los resúmenes no implica la posterior aceptación de ponencia.
En 1823 el presidente James Monroe dio su famoso discurso, que se popularizaría por la frase “América para los (norte)americanos”. Doscientos años más tarde, en un presente de feroz disputa geopolítica, es crucial analizar la relación entre EE.UU. y Nuestra América, que los gobiernos de esa potencia consideran como su esfera de influencia natural.
En el reciente libroNuestra América ante la doctrina Monroe, que sintetizamos en este artículo, repasamos, desde la perspectiva de los países que se ubican al sur del Río Bravo, el significado y los matices que fue adquiriendo la doctrina Monroe a lo largo de la historia y, a la vez, nos planteamos qué hacer para avanzar en la siempre postergada emancipación regional.
Tiempos de cambios geopolíticos
Atravesamos una época crucial para el destino de la humanidad, que padece crecientes asimetrías económicas y sociales, mientras el planeta Tierra enfrenta un dramático proceso de aceleración del cambio climático, producto de la lógica depredadora y competitiva del sistema capitalista. Al mismo tiempo, desde principios del siglo XXI se resquebraja el orden impuesto por EE.UU. y sus aliados en la posguerra fría, acelerando mutaciones geopolíticas de enorme magnitud.
En medio del desorden global y de la tendencia hacia la configuración deun mundo más multipolar, Nuestra América tiene condiciones, más allá de las limitaciones estructurales y la dependencia a las que fue y es sometida por los centros imperiales, para avanzar con una estrategia de inserción internacional más autónoma. Ello implica, por cierto, dejar atrás el histórico sometimiento que Washington fue imponiendo desde que planteó la doctrina bicentenaria. Y supone reconocer, contra lo que dice el discurso de los medios globalistas liberales, la centralidad que tiene nuestro continente para la Casa Blanca.
Es fundamentalmente a causa de su importancia estratégica, y no de su supuesta irrelevancia, que EE.UU. se ensaña, desde hace 200 años, con una región que sufrió decenas de agresiones, directas e indirectas, por parte de la potencia del norte.
Las preguntas y problemas que enfrentamos
El breve repaso histórico que realizamos apunta a contribuir al debate actual sobre las tareas pendientes para recuperar y poner en marcha el proyecto bolivariano de la Patria Grande, a partir de desarrollar una estrategia continental que permita ir ampliando la autonomía regional, para desarrollar la economía en función de las necesidades de las mayorías populares y para la preservación de los bienes comunes de la Tierra, tan apetecidos por los imperios que históricamente saquearon la región.
En este texto intentamos responder algunos interrogantes fundamentales: ¿Qué fue la doctrina Monroe y en qué contexto histórico surgió? ¿Cómo se modificó a medida que EE.UU. consolidaba su expansión territorial y se transformaba en una potencia imperial? ¿Cuáles fueron las distintas reacciones en Nuestra América, en cada coyuntura histórica, y qué desafíos o alternativas se plantearon frente a la doctrina? ¿En qué sentido sigue vigente en la actualidad? ¿Cuáles son las estrategias actualmente en pugna en la región en cuanto a la inserción internacional y, en particular, al vínculo con Estados Unidos? ¿Qué debe hacer Nuestra América frente a esa doctrina, a 200 años de su planteamiento original?
Empezamos esta obra, en el primer capítulo, preguntándonos por la vigencia de la doctrina Monroe, reivindicada al más alto nivel del Departamento de Estado y de la administración Trump hace muy pocos años. Luego explicamos, en el segundo, las razones que hacen de Nuestra América una región intensamente disputada por los poderes imperiales y también por los centros emergentes, tanto por sus codiciados bienes comunes de la Tierra como por ser un importante destino de inversiones, préstamos y mercados para colocar manufacturas y ofrecerle servicios. En el tercer capítulo expusimos el contexto histórico particular en el que surgió la doctrina y cómo fue transformándose en el siglo XIX, mientras Estados Unidos expandía sus fronteras y se iba convirtiendo en una potencia imperialista. En el cuarto describimos la forma que cobró la doctrina, siempre según el interés nacional estadounidense, ya como potencia indiscutible no solo a escala regional, sino global, a lo largo del siglo XX. En el quinto abordamos la reconfiguración de la política de EE.UU. hacia la región en el presente siglo, desde la administración Bush a la actual, liderada por Biden. En el sexto nos focalizamos en las respuestas elaboradas desde Nuestra América en los siglos XIX y XX. En el séptimo nos concentramos en las cuatro estrategias latinoamericanas de inserción internacional que pugnan por imponerse desde el 2015 hasta la actualidad.
Recuperar el punto de vista latinoamericano
Vale la pena volver a la pregunta inicial: ¿qué debe hacer Nuestra América para dejar de ser elpatio traseroestadounidense? Esta investigación pretende aportar un grano de arena en la construcción de conocimiento crítico que permita avanzar en el camino de la emancipación regional, lo cual implica recuperar el proyecto de la Patria Grande que había sido esbozado por Simón Bolívar y otros de los libertadores de América. Entender qué fue y qué es la doctrina Monroe y, más en general, en qué consiste la política de Estados Unidos hacia la región nos permitirá desplegar mejores estrategias y políticas públicas para afrontar ese desafío histórico.
Hasta hace algunos años los estudios sobre las relaciones entre EE.UU. y América Latina se focalizaban, casi exclusivamente, en el poder estadounidense. Elestablishmentde la disciplina, de la escuela realista, tenía tres características: su explicación de la política de Washington hacia América Latina se centraba en el deseo estadounidense de excluir a los rivales extraterritoriales del hemisferio (por eso la especial atención prodigada a la doctrina Monroe), argumentaba que EE.UU. ejerce una presencia benéfica en la región, y se focalizaba en las reacciones latinoamericanas, pero nunca las acciones eran el objetivo central de su objeto de estudio. Latesis de la seguridades el eje central de esta escuela, en la que fue pionero Samuel Flagg Bemis, Como señalaTom Long, “esta tesis argumenta que el objetivo primordial de la política estadounidense en América Latina ha sido evitar que cualquier potencia extra hemisférica establezca una base en el continente desde la cual pueda amenazar el dominio de EE.UU. La doctrina Monroe dejó esto en claro incluso antes de que EE.UU. tuviera el poder para hacer cumplir esta proclama”. La clave está, entonces, en recuperar el punto de vista de Nuestra América y dejar de lado los abordajes unidireccionales propios de la academia estadounidense.
¿Qué es la doctrina Monroe?
Si bien, a primera vista, el contenido de la doctrina parece sencillo (no colonización futura de territorios en América, no extensión del sistema político europeo en América y no intervención de EE.UU. en asuntos internos europeos), en realidad su significado es mucho más laxo, ambiguo y cambiante, por lo cual debemos clarificar una serie de mitos.
En primer lugar, la doctrina Monroe no es una doctrina ni su autor intelectual es Monroe. No reconocida formalmente por el resto de los países, jurídicamente no tiene ninguna validez internacional. Es, más bien, la explicitación de una política estadounidense, planteada en un momento histórico concreto por el entonces secretario de Estado (y futuro presidente) John Quincy Adams, que luego se elevó al rango de directriz en torno a los asuntos que tuvieran que ver con América Latina y el Caribe y su vinculación con potencias extra hemisféricas. Aunque al principio se refería a los imperios europeos, luego se extendió contra laamenaza rojaque suponía la expansión de la Unión Soviética y en el siglo XXI contra la creciente presencia china y rusa, tal como se plantea en forma explícita en la última Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.
En segundo lugar, más allá de que muchas veces se intentó panamericanizarla o universalizarla, los sucesivos gobiernos estadounidenses aclararon que es una política exclusivamente nacional, cuya interpretación dependía únicamente del gobierno de ese país y cuya aplicación no se subordinaría al acuerdo con otros Estados y ni con instituciones supranacionales. Claro que la búsqueda de EE.UU. de enmascarar sus intereses particulares como parte de un proyecto continental (desde la Unión Panamericana que impulsó Blaine en 1889 hasta la actual OEA, con sede en Washington, o el TIAR) chocó contra resistencias y la oposición de diversos actores latinoamericanos, que soportan hace más de cien años el avance imperialista de Washington.
En tercer lugar, la doctrina Monroe es vaga y ambigua. Esto explica cómo fue mutando, con sucesivos corolarios e interpretaciones en cada época, de acuerdo a los intereses y capacidades de EE.UU. en cada contexto histórico, y no de supuestos valores o normas fijas. Como señaló Carlos Pereyra enEl mito de Monroe, “cada presidente, cada secretario de Estado, cada representante, cada senador, lee el texto de Monroe a su manera. Nadie ha definido mejor que el capitán Mahan este polimorfismo de la doctrina de Monroe, diciendo que ‘es una generalidad nebulosa que no se condensa en astros de luz definida sino cuando ha recibido aplicaciones ventajosas para los Estados Unidos’”.
En cuarto lugar, la declaración de James Monroe no fue lo que garantizó las independencias de las antiguas colonias del Reino de España, ni protegió a los países de Nuestra América de sucesivos ataques. Desde la usurpación de las Islas Malvinas por parte de los ingleses en 1833 hay numerosos ejemplos históricos, algunos referidos en el libro, que muestran que EE.UU. solo apeló a ella cuando convenía a sus intereses. En aquel momento, más allá del pedido de las autoridades de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el Departamento de Estado se mostró renuente a aplicar la doctrina Monroe para repeler el ataque británico, situación que se repitió un siglo y medio después cuando la administración Reagan bloqueó la aplicación del TIAR ante el ataque a la Argentina por parte del gobierno encabezado por Margaret Thatcher, tras la recuperación de las islas.
En quinto lugar, tiene un sesgo profundamente paternalista, que se relaciona con eldestino manifiestoque supone que EE.UU. es un pueblo elegido y excepcional que tiene el mandato divino de expandir sus fronteras. Así se explicaría que ese país puede establecer unilateralmente que esta región del mundo, lo que llaman elhemisferio occidental, es su zona exclusiva de influencia, supatio trasero, donde tienen derecho a ejercer el liderazgo sin desafíos y a custodiar los sistemas políticos y económicos que sus pueblos y gobernantes no serían capaces de salvaguardar por sí solos. “La doctrina Monroe se encuentra en los dos hechos capitales de la historia norteamericana: la expansión territorial consumada en 1848 y la expansión imperialista, cuyo acto decisivo es la guerra declarada a España para expulsarla del Nuevo Mundo”, sintetiza Pereyra.
¿Qué hacer?
¿Qué debe hacer Nuestra América, tras 200 años de doctrina Monroe? Conocer la historia permite explicar el porqué de los problemas estructurales que limitan las posibilidades de desarrollo de la región. Rechazar el paternalismo y el injerencismo estadounidenses, y de otras potencias imperiales, es una condición necesaria, aunque no suficiente, para avanzar en el postergado proyecto de construcción de la Patria Grande. La fragmentación regional es funcional a la dominación por parte de las potencias y fue uno de los principales obstáculos, en los últimos dos siglos, para cooperar políticamente, coordinar estrategias y avanzar en la necesaria integración regional.
Es fundamental, para concretar ese viejo anhelo, confrontar con las clases dominantes locales, subordinadas al imperio, que ya renunciaron a cualquier proyecto de desarrollo nacional o regional, y simplemente se conciben como engranajes o correas de transmisión del gran capital trasnacional. Es prioritario combatir el discurso derrotista de que no hay otra vía que la aceptación delstatu quointernacional. La historia nos muestra, por el contrario, que existieron numerosos procesos y momentos en los cuales se desafió exitosamente el lugar de subordinación que históricamente nos impuso EE.UU.
En síntesis, es hora de rechazar explícitamente la anacrónica doctrina Monroe y la pretensión, a veces declamada, a veces más maquillada, de que nuestro destino es ser elpatio traseroestadounidense, la retaguardia para su proyección imperial global. Como señaló recientementeClaudio Katz: “La doctrina Monroe ha organizado la primacía de EE.UU. en todo el continente desde hace 200 años. Sintetiza la estrategia que concibieron los fundadores de la mayor potencia contemporánea para controlar la región. Ese principio exige el manejo del territorio por el Norte y el desplazamiento de cualquier competidor del mandante yanqui. Todos los gestores de la Casa Blanca aplicaron y perfeccionaron esa guía. […] La singularidad del Patio Trasero como un coto privilegiado de la supremacía estadounidense afronta actualmente un cuestionamiento inédito. La presencia china hace tambalear ese presupuesto bicentenario y empuja a los gestores de la Casa Blanca a buscar alguna forma de conservación de la vieja hegemonía. Ningún mandatario encontró hasta ahora la fórmula de esa preservación, en la gran disputa con China”.
La doctrina no solo es desafiada por la emergencia de un mundo más multipolar (China, Rusia, India y otros actores tienen un peso cada vez mayor en la región), sino fundamentalmente por la resistencia de los pueblos latinoamericanos a aceptar mansamente esa dominación imperial. Fueron las luchas de las clases populares las que protagonizaron en Nuestra América revoluciones en el siglo XX (la mexicana, la boliviana, la cubana y la nicaragüense), impulsaron movimientos políticos que confrontaron con las políticas imperiales (Perón en Argentina, Allende en Chile, Chávez en Venezuela), resistieron contra las dictaduras militares y, en el siglo XXI, lograron conquistas importantes como la derrota del ALCA o la reversión de golpes de Estado apoyados por EE.UU. (como fue el caso de Venezuela en 2002, o Bolivia en 2019). Son los y las trabajadores sindicalizados, estudiantes, movimientos de mujeres y disidencias sexo-genéricas, ambientalistas, pueblos originarios, migrantes y organismos de derechos humanos quienes protagonizaron en estos años las resistencias políticas y las conquistas sociales.
En un mundo caracterizado por el desorden global propio de una época de transición, es hora de avanzar conjuntamente con los países de Nuestra América, plantear unaestrategia regional de inserción internacionalque diversifique las relaciones económicas y políticas, impulsar el multilateralismo multipolar –o la pluripolaridad– y desplegar proyectos que permitan la reducción de las asimetrías sociales y nacionales. Es necesario potenciar, más allá de la lógica capitalista, un desarrollo económico que privilegie los intereses populares y la preservación de los bienes comunes de la tierra, cada vez más expoliados en función de las necesidades de las potencias extra regionales.
Esta estrategia requiere de un programa radical y revolucionario de transición, hacia la construcción de otro sistema económico-social. Con ese horizonte, se puede avanzar en la reducción de la jornada de trabajo; la desmercantilización de recursos básicos; la nacionalización de los bancos, el comercio exterior y las plataformas digitales; la estatización de bienes comunes de la tierra estratégicos y otras medidas que propicien lo común por sobre lo individual y lo público por sobre lo privado, con el objetivo de sentar las bases de una economía más igualitaria. En ese camino, es hora de enterrar para siempre la doctrina Monroe. Nuestra América no debe ser para los norteamericanos. Nos debemos todavía la segunda independencia que anhelaba el poeta y revolucionario cubano José Martí.
Leandro Morgenfeld es profesor regular de la UBA, Investigador Independiente CONICET y co-coordinador del GT CLACSO Estudios sobre Estados Unidos. También es compilador de El legado de Trump en un mundo en crisis (SigloXXI, 2021) y dirige el sitio www.vecinosenconflicto.com
Especialistas consultados por Télam analizaron las posturas del
candidato libertario como un revival "casi caricaturesco de un escenario
de Guerra Fría que ya no existe", en un contexto de reconfiguración de
la hegemonía global. De su posición de alineamiento automático con EEUU
al congelamiento de los vínculos con los países que llama "comunistas".
En un contexto de reconfiguración de la hegemonía global, el candidato presidencial Javier
Milei promete una política exterior "altamente ideologizada" desde un
alineamiento automático con los Estados Unidos y el congelamiento de los
vínculos con países que juzga "comunistas" en un revival "casi
caricaturesco de un escenario de Guerra Fría que ya no existe".
Esta y otras conclusiones son parte del análisis que especialistas
consultados por Télam hicieron sobre la promesa del postulante de La
Libertad Avanza (LLA) de romper relaciones diplomáticas con Brasil y China -los dos principales socios comerciales de la Argentina- en caso de llegar a la Casa Rosada.
"Serán socios comerciales del sector privado. No hacemos pactos con
comunistas", dijo Milei sobre cómo serían, bajo un hipotético gobierno a
su cargo, las relaciones con China y Brasil, países con los cuales la
Argentina tiene desde hace años una asociación estratégica.
"En
un contexto de transición hegemónica global, Milei está escogiendo un
alineamiento con la potencia en declive, EE.UU, a partir de una mirada
casi caricaturezca de un escenario de Guerra Fría que ya no existe"Mariana Vázquez
Las recientes declaraciones de Mieli a la agencia Bloomberg que
provocaron malestar en Beijing y Brasilia incluyeron luego una
definición que actualizó aquellas "relaciones carnales" con los
Estados Unidos que signó la política exterior del menemismo en la década
del 90.
Al exponer el jueves pasado ante el Consejo de
las Américas el ganador de las últimas PASO rechazó el ingreso de
Argentina a los Brics, el bloque de potencias y países emergentes
conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y afirmó que su
"alineamiento de geopolítica es Estados Unidos e Israel", dos naciones
que paradójicamente mantienen un fuerte intercambio comercial con el
gigante asiático.
"En un contexto de transición
hegemónica global, Milei está escogiendo un alineamiento con la potencia
en declive, EE.UU, a partir de una mirada casi caricaturezca de un
escenario de Guerra Fría que ya no existe. Hoy las contradicciones del sistema internacional son otras", evaluó la politóloga Mariana Vázquez,
miembro del Observatorio del Sur Global y excoordinadora de la Unidad
de Apoyo a la Participación Social del Mercosur, con sede en Montevideo.
Foto: Archivo.
Para Vázquez, por el contrario, un país como la Argentina, enclavado en
"una región periférica, debe garantizarse márgenes de autonomía para
lograr estrategias soberanas de desarrollo e inclusión".
La profesora en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación analizó que
el líder libertario presenta una mirada "sobre ideologizada" y "poco
apegada a la realidad del mundo de hoy que puede verse en el espejo de
la política exterior de la primera etapa del gobierno de (Jair)
Bolsonaro".
"La experiencia reciente del Brasil es un
antecedente en la región del daño que pueden causar a un país este tipo
de miradas: aislamiento internacional y pérdida de mercados", evaluó
Vázquez.
Desde una postura similar, Leandro Morgenfeld, doctorado en Historia por la UBA e investigador del Conicet, tildó de "descabellado" el planteo de candidato de LLA de cortar relaciones diplomáticas con esos dos países,
"sobre todo con China con la que las relaciones diplomáticas y los
acuerdos comerciales son claves para garantizar exportaciones y la
entrada de dólares a la Argentina".
"Es absurdo no tener
relaciones diplomáticas con países que tengan otra cosmovisión política
eso no lo hace prácticamente ningún país en el mundo", reflexionó
Morgenfeld, quien acaba de publicar su libro "Nuestra América frente a
la doctrina Monroe: 200 años de disputas".
Foto: Pablo Añeli. Por su parte, el profesor de la Unsam y también investigador del Conicet, Alejandro Frenkel, opinó que MiIlei presenta una propuesta de política exterior "altamente ideologizada" que "tendría un efecto económico muy importante dado que Brasil y China son los dos principales socios comerciales" del país.
"Es
absurdo no tener relaciones diplomáticas con países que tengan otra
cosmovisión política eso no lo hace prácticamente ningún país en el
mundo"Leandro Morgenfeld
"China es el primer destino de las exportaciones agropecuarias y
ganaderas, mientras que Brasil es el principal destino de nuestras
exportaciones industriales", precisó, para luego señalar que "congelar
las relaciones con estos dos países tendría también implicancias
fuertemente políticas".
"Brasil no solo es nuestros principal
socio comercial, también es un aliado estratégico en la región,
compartimos proyectos y esquemas de integración en multiplicidad de
asuntos. Por otro lado, China es hoy una potencia global que ofrece
oportunidades en materia de inversión y desarrollo de infraestructura
que no está ofreciendo ninguna otro país", sintetizó.
En la misma línea, Vázquez destacó que Brasil
y China son "dos de los más importantes vínculos internacionales de
Argentina, por su carácter estratégico desde las perspectivas tanto
geopolítica como económica".
Desde un aspecto puramente
comercial "China es el principal destino exportador de ocho provincias
argentinas; Brasil lo es de cuatro de ellas, incluyendo a la provincia
de Buenos Aires, núcleo central de la industria nacional", graficó.
Para Morgenfeld, el gigante asiático -que junto a Brasil fue uno de los
principales impulsores del ingreso de Argentina al Brics, el bloque que
representa el 24% del producto bruto global- "implica para Argentina un
actor central en función de profundizar la cooperación con los países
del Sur Global, diversificar las relaciones externas y reducir la
dependencia de las potencias del Norte".
Estas cuestiones hacen, según el investigador Conicet, "prácticamente imposible pensar que sea viable congelar las relaciones con Brasil y China".
Foto: Camila Godoy.
Vázquez juzgó "insostenible" una ruptura con el país gobernado por Luiz
Inácio Lula da Silva, ya que "elevaría exponencialmente la tensión con
Brasil, volviendo imposibles consensos en múltiples temas relevantes
para el país en el ámbito del Mercosur y en foros internacionales en los
que hoy se están reconfigurando las principales reglas del comercio y
la política internacionales".
"Brasil no
solo es nuestros principal socio comercial, también es un aliado
estratégico en la región, compartimos proyectos y esquemas de
integración en multiplicidad de asuntos. Por otro lado, China es hoy una
potencia global que ofrece oportunidades en materia de inversión y
desarrollo de infraestructura que no está ofreciendo ninguna otro país"Alejandro Frenkel
Los especialistas consideraron
inviable la propuesta de MiIlei en torno a circunscribir a los límites
de sector privado argentino las relaciones comerciales con Brasil y
China.
"No es posible mantener la profundidad y el
volumen de los vínculos económico comerciales con esos países sin la
mediación de los Estados. La mayor parte de las importaciones y
exportaciones se dan un marco de acuerdos entre países, que establecen
normativas y regulaciones en cuestiones, administrativas, aduaneras y
fitosanitarias, entre otras, que no pueden será administradas por los
privados", analizó Frenkel.
Desde una perspectiva similar, Morgenfeld apuntó que "suponer
que las reacciones comerciales pueden ser solamente con el sector
privado es un desconocimiento absoluto de como funcionan las relaciones
económicas internacionales".
"Pensemos solamente que el
tratado del libre comercio que la Unión Europea está negociando con el
Mercosur tiene enormes posiciones proteccionistas en el tema agrícola
que afectan a la Argentina y a Brasil y que traban la confirmación de
ese acuerdo de libre comercio", ejemplificó.
Sobre el mismo punto, Vázquez señaló que "los principales desafíos del mundo de hoy requieren Estados presentes".
"Algunas de las mayores disputas del momento actual son regulatorias,
es decir, son disputas entre Estados que buscan reconfigurar las normas
internacionales en temas claves, con alto impacto económico y sobre el
desarrollo (cambio climático, ciberseguridad, inteligencia artificial,
5G, y otros)", precisó.
Bajo esa idea, evaluó que
"ningún país con un Estado ausente, que no planifique su desarrollo y su
política exterior con una visión estratégica de mediano y largo plazo,
es viable".
La idea de "eliminar" el Mercosur es impracticable
Especialistas juzgaron impracticable la propuesta de Milei de "eliminar" el Mercosur,
al indicar que el presidente de un estado parte "no tiene ninguna
competencia para disolver el esquema de integración" del bloque
sudamericano.
En recientes declaraciones a la agencia
Bloomberg, Milei afirmó que no haría "pactos con comunistas" y
congelaría las relaciones diplomáticas con China y Brasil, los dos
principales socios comerciales de la Argentina, además de proponer
disolver el Mercosur, al que calificó como una "unión aduanera
defectuosa".
"Creo que hay que eliminar el Mercosur, una unión
aduanera defectuosa, que perjudica a los argentinos de bien, es un
comercio administrado por Estados para favorecer estados prebendarios",
lanzó el candidato presidencial que se impuso como el más votado en las
últimas PASO.
"Argentina ni ningún otro país del Mercosur tiene la capacidad de destruir o disolver el bloque", fundado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, indicó Frenkel.
Sin embargo, advirtió que lo que "sí podría llegar a hacer" el líder
ultraderechista en caso de ocupar la Casa Rosada a partir de diciembre
es provocar "una salida unilateral de la Argentina" del grupo de países
sudamericanos.
En la misma sintonía, se expresó Mariana Vázquez, quien indicó que "el
presidente de un Estado parte del Mercosur no tiene ninguna competencia
para disolver el esquema de integración. En todo caso, puede intentar
retirar al país del bloque" lo que "implicaría denunciar el Tratado de
Asunción", que creó al organismo regional.
En ese
caso, según la especialista, un hipotético gobierno encabezado por el
líder libertario deberá "hacerlo de acuerdo al derecho y no de manera
contraria a la legalidad vigente", al tratarse de una "decisión que debe
contar con el acuerdo del Congreso Nacional".
Para Morgenfeld, la propuesta de Milei de eliminar el Mercosur "va
a ser otra de las promesas (de campaña) que no va a poder cumplir" el
candidato libertario de acceder a la Presidencia de la Nación.
Aunque advirtió que "lo que si podría hacer es paralizar" el
funcionamiento del bloque "por las diferencias políticas que tiene con
el gobierno de Brasil", encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva, a
quien Milei llegó a calificar de "zurdo salvaje".
Milei
se muestra en sintonía con la actitud tomada por el expresidente de
Brasil , Jair Bolsonaro, quien durante su mandato mantuvo a Brasil
distante del Mercosur.
Con todo y más allá de la
imposibilidad fáctica que tendría un eventual gobierno de Milei de
eliminar el Mercosur, los especialistas consultados por Télam coincidieron en señalar el "daño" que significaría para la Argentina y la región un eventual retiro del país del bloque.
"Sin dudas una posición argentina que reniegue de la relevancia estratégica de la integración debilitará al Mercosur,
en un momento en el cual para enfrentar los grandes desafíos de nuestro
tiempo, se requiere más y mejor integración, con mejores instituciones
para administrarla", evaluó Vázquez, para quien una decisión en ese
sentido "contaría con una fuerte resistencia del sector privado y de
gran parte de la sociedad".
Morgenfeld, por su parte, consideró que "en
un mundo donde cada vez más el comercio y las relaciones son entre
bloques, la idea de cortarse solo que promueve Milei lo único que va a
hacer es potenciar la dependencia de la Argentina y ser
funcional a los intereses de los países centrales de dividir al
Mercosur, la Unasur, la Celac o las distintas instancias de integración
regional".
Para Frenkel, un hipotético gobierno en manos de
MiIei "podría llegar a optar por dos caminos: uno es una salida
unilateral de Argentina del bloque, y el otro es plegarse a las demandas
y propuestas que están planteando otros miembros, como Uruguay,
respecto de "flexibilizar" el Mercosur y permitir que cada país pueda
realizar acuerdos de libre comercio de manera individual con países o
bloques extra regionales".
"Esta segunda opción sería la más factible de lograr en caso que se de un eventual gobierno de Milei", pronosticó y evaluó que una
medida en ese sentido significa "un retroceso en el desarrollo del
Mercosur" y un "impacto directo y marcado sobre la matriz económica
argentina, profundizando el proceso de desindustrialización y
primarización que viene atravesando el país desde hace ya varios años".
Morgenfeld opinó que un retiro virtual de la Argentina del bloque -algo
que consideró poco factible de aprobación parlamentaria- impondría
"mucho daño en la necesidad que tiene el Mercosur hoy de poder
potenciarse y desarrollarse y no estar estancado como ocurrió en los
últimos años".
Este volumen de la colección Temas, de CLACSO, en coedición con la editorial Batalla de Ideas, se propone pensar, desde Nuestra América, qué hacer con la doctrina que se yergue como uno de los obstáculos para las posibilidades de emancipación regional. El libro plantea un nuevo análisis de la doctrina Monroe, cómo nos afectó y nos afecta, y qué tenemos que hacer para terminar con dos siglos de sujeción a la prepotencia de Estados Unidos.
Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos Boletín Estados Unidos: Miradas críticas desde Nuestra América Año 4 – Número #9 Estados Unidos: instrumentos de poder «blando» y «duro» en su política hacia América Latina y el Caribe
Junio 2023
Contenido
Presentación Jaime Zuluaga Nieto Luis René Fernández
Militarismo.El virus que Estados Unidos inocula al mundo Loreta Tellería Escobar
Comando Sur y la «disuasión integrada». Tambores de guerra contra la Patria Grande Juan Ramón Quintana Taborga
Una conveniente nebulosa.Estados Unidos y la asistencia en seguridad hacia América Latina y el Caribe Tamara Lajtman Aníbal García Fernández Silvina Romano
NED: Intervencionismo en América Latina y el Caribe Ary César Minella
El Entendimiento Bicentenario.La nueva estrategia de seguridad entre México y Estados Unidos Yasmin Martínez Carreón
Las sanciones económicas como instrumento de poder en la política de Estados Unidos hacia Cuba Raúl Rodríguez Rodríguez
Panel I. Estados Unidos en América Latina y el Caribe: 200 años de doctrina Monroe (Parte 1)
31 mayo 11hs de Argentina
31 de mayo | Modalidad hibrida
Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) | La Habana, Cuba 09.00 a 10.30 horas Colombia
10.00 a 11.30 horas Cuba
11.00 a 12.30 horas Argentina
El Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU) de la Universidad de La Habana se complace en anunciar la IV Conferencia de Estudios sobre Estados Unidos y Procesos Hemisféricos “A 200 años de la Doctrina Monroe” que tendrá lugar como parte de la CONVENCIÓN CIENTÍFICA INTERNACIONAL DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA “Saber UH 2023”.
Participan Leandro Morgenfeld (Argentina): Nuestra América frente a la doctrina Monroe: historia y actualidad Claudio Katz (Argentina): Auge y ocaso de la Doctrina Monroe Jaime Zuluaga Nieto (Colombia): De la Doctrina Monroe a las nuevas modalidades de intervención de los Estados Unidos
Modera Raúl Rodríguez Rodríguez. CEHSEU-UH (Cuba)
Organizan Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos
Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (CEHSEU)
🥊 1º asalto | Unidad vs. Desintegración: el proyecto político Seminario virtual - Bolívar vs. Monroe
Este jueves 01 de junio, se suben al ring contra el imperialismo: 🇻🇪 Guillermo Barreto y Carlos Ron del Instituto Simón Bolívar, para abordar los elementos históricos del proyecto político de unidad continental frente a la propuesta desintegradora del monroísmo, y 🇦🇷 Leandro Morgenfeld, Profesor regular de la UBA, investigador y autor del libro "Nuestra América frente a la doctrina Monroe. 200 años de disputas" para abordar cómo esas dos visiones de proyecto político han estado confrontadas hasta la actualidad.
En 2022 se conformó el colectivo
“Integración y Soberanía”. Nuestro objetivo es reflexionar sobre la
política exterior y la inserción internacional argentina, participar en
las discusiones de su orientación y plantear propuestas.
El miércoles 19 de abril se realizó la presentación pública de
nuestro primer documento, con una amplia participación de especialistas,
docentes, estudiantes, diplomáticos, activistas y periodistas.
El nacimiento del grupo
Es un lugar común, entre los sectores liberales tradicionales,
plantear que cuando se promueven políticas exteriores autónomas
Argentina se “aísla del mundo”. En el año 2015, por ejemplo, influyentes
dirigentes políticos locales exigían un giro en la política exterior,
que incluyera una mayor convergencia con Estados Unidos y Europa. Meses
antes de las elecciones presidenciales que marcarían el ascenso al poder
de la Alianza Cambiemos, referentes de la oposición al kirchnerismo
plantearon públicamente cuáles eran los desafíos, en materia política
exterior, que debía abordar quien sucediera a Cristina Fernández de
Kirchner.
Los firmantes del primer documento
del autodenominado Grupo Consenso planteaban que en el futuro sería
necesario “insertar adecuadamente” a la Argentina en el mundo, que el
país se transformara en un actor global “responsable”, partiendo de
nuestra “identidad occidental” y defendiendo las “instituciones
republicanas, la división de poderes, la libertad de expresión, los
derechos humanos y las garantías individuales”. Llamaban a consolidar
los valores de una “sociedad abierta, moderna y respetuosa del
ordenamiento internacional”. En síntesis, había que volver a ser un país
“normal” y “serio”. O sea, asumir la realidad de la condición
periférica y evitar cuestionar el rol de gendarme global que hace
décadas ejerce Estados Unidos, con Europa y Japón como socios.
Señalaban, también, la necesidad de establecer una adecuada
convergencia entre el Mercosur atlántico y la Alianza del Pacífico, pero
sin dar cuenta de que, precisamente, esta última -impulsada por México,
Colombia, Perú y Chile, países que firmaron Tratados de Libre Comercio
con Estados Unidos- era una herramienta para intentar una restauración
conservadora e imponer una agenda neoliberal.
Además, bajo la idea de fortalecer las tradicionales relaciones con
Europa y Estados Unidos, pedían al futuro gobierno encarar una política
exterior diferente a la kirchnerista, que precisamente se había
caracterizado por estrechar acuerdos con los BRICS -Brasil, Rusia,
India, China y Sudáfrica-, sin dejar de lado históricas relaciones del
país. En definitiva, demandaban una “apertura” del Mercosur, orientada a
la Unión Europea y Estados Unidos, una idea sobre la cual las derechas
latinoamericanas venían trabajando con fuerza en los últimos años.
Resaltaban como positiva la especialización en la producción de
alimentos y energía, alentando un esquema reprimarizador y extractivista
que genera exclusión y destruye el medio ambiente, permitiendo
ganancias extraordinarias para un núcleo reducido de la clase dominante
-y los grandes capitales externos con los que se asocia- y una escasa
diversificación productiva. Retomando la agenda de Estados Unidos,
señalaban que los principales enemigos a escala global eran el
terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado. No decían nada de
cómo esas “amenazas” se utilizaron para dar sustento a invasiones
militares unilaterales, violar el derecho internacional o instrumentar
campañas de desestabilización de gobiernos adversarios de Washington.
Estos referentes, algunos de los cuales ocuparon luego cargos claves
en la Administración Macri, promovían un acuerdo en materia de política
exterior que parecía cercano al “Consenso de Washington” de los años
noventa, cuando la política económica de buena parte de los países no
centrales estaba fuertemente condicionada por los organismos
multilaterales de crédito, al calor de una indiscutible hegemonía
estadounidense a nivel mundial. Con cierta nostalgia de las relaciones carnales que primaron en aquella década, aunque utilizando un lenguaje aggiornado,
apuntaban a una restauración conservadora en la política exterior
argentina e impulsaban la vuelta a una inserción internacional
dependiente. Esta orientación es la que se desplegó durante los cuatro
años del gobierno de Cambiemos.
En las antípodas de esa perspectiva, preocupados por la falta de
debates y estrategias sobre la inserción internacional y la política
exterior argentina desde una perspectiva crítica, a mediados del año
pasado se dio la convergencia de un conjunto de internacionalistas,
historiadores, economistas, politólogos, sociólogos, diplomáticos y
periodistas que nos dedicamos en el ámbito académico, docente,
periodístico y militante al pensamiento estratégico y a analizar la
inserción internacional y la política exterior argentina y
latinoamericana. Confluimos colegas de distintas provincias: Alejandro
Robba (UNM), Alejandro Simonoff (IDICHS/UNLP), Anabella Busso
(UNR-CONICET), Carlos Raimundi (UNLA-UNQ), Franco Lucietto
(IDEHESI/CONICET), Gabriel Merino (IDIHCS UNLP/CONICET), Julian Kan
(UBA- IDEHESI/CONICET), Leandro Morgenfeld (UBA-IDEHESI/CONICET), Manuel
Valenti (OCIPEX), Mara Espasande (UNLa), Marco Teruggi (Analista
Internacional), María Cecilia Míguez (UBA-IDEHESI/CONICET), María Haro
Sly (Universidad de Johns Hopkins), Mariana Vazquez
(UBA-UNDAV-Observatorio del Sur Global) y Matías Caciabue
(UNAHUR-UNDEF-CLAE). Luego de muchas reuniones y debates, elaboramos
nuestro primer documento, que compartimos y discutimos con colegas de
todo el país. El 21 de diciembre hicimos público el “Documento del Grupo de Reflexión y Proyección de la Política Exterior Argentina Integración y Soberanía”, con la adhesión de más de 130 colegas que lo habían leído y acordado previamente.
Situación mundial
En la primera parte del documento se analiza el actual desorden
global: “En la primera década del siglo XXI se hizo un lugar común decir
que nos encontrábamos frente a un Cambio de Época. Con ello se quería
transmitir que no era meramente una época de cambios, sino que se
estaban desarrollando transformaciones estructurales que significaban
una reconfiguración del orden mundial y regional existente (…) Más de
una década después, el Cambio de Época se confirma”.
“Transitamos una crisis relativa de la hegemonía
estadounidense-británica -con centro geopolítico en Occidente y centro
geoeconómico en los países del G7- que está abriendo una etapa de
profundas disputas, caos sistémico, guerra y transición hegemónica. Hay
una situación de multipolaridad parcial creciente en la que, si bien se
destacan Estados Unidos como antiguo hegemón de un lado y China como
principal potencia emergente del otro, existen otros poderes -como
Rusia, India, la Unión Europea, Japón, etc.-, y se impulsan procesos de
regionalización y conformación de bloques en la búsqueda de ganar grados
de relativa autonomía. Ello tiende hacia la configuración de un
escenario complejo, bajo una dinámica relativamente multipolar, que no
puede reducirse a la simplificación de una ‘nueva bipolaridad’”.
Foto: Igor Freitas Lima
El documento del Grupo analiza “un conjunto de tendencias
fundamentales en la presente transición de poder mundial”. La primera es
“el declive relativo de Estados Unidos y Occidente, que contrasta con
el ascenso relativo de China, Asia Pacífico e Índico (…) que pone en
crisis una de las características fundamentales del sistema mundial en
los últimos siglos: su occidentocentrismo”. La segunda es “la
agudización de contradicciones estructurales que devienen antagónicas y
dan lugar a crecientes conflictos”, donde “la contradicción principal
que atraviesa al sistema mundial es entre los poderes en ascenso con
centralidad en la masa continental de Eurasia (…) frente a los viejos
poderes dominantes del Atlántico Norte, que buscan mantener el viejo
orden”.
“En la presente transición de poder mundial y guerra, las periferias y
los países emergentes se encuentran atravesados por la tensión entre el
desarrollo nacional y regional o mayores niveles de periferialización,
entre aumentar los niveles de autonomía relativa y capacidades para
ejercer una soberanía efectiva o, por el contrario, profundizar las
situaciones de dependencia, con el consecuente despojo de sus recursos
naturales y el fortalecimiento de los mecanismos de transferencia de
excedente”.
Nuestra América
En la segunda parte del documento se discute el rol de “Nuestra
América”, que “conserva importancia en varios ámbitos económicos y
geopolíticos en un mundo cada vez más disputado. Para pensar políticas
acordadas entre los países de la región es necesario primero rebatir el
sentido común que la califica como un área geográfica intrascendente.
Varios elementos ponderan su rol. Entre ellos, tiene recursos
estratégicos; como mercado incluye a más de 650 millones de habitantes,
que en promedio poseen ingresos medios en relación a los niveles de
ingresos mundiales, y conserva un lugar destacado como espacio de
radicación de inversiones estadounidenses, europeas y chinas, entre
otras. Como decíamos, la importancia de la región se hace evidente
cuando la misma es presentada como un campo de disputa entre los grandes
poderes para incrementar su influencia”.
“Otra singularidad, propia de este siglo, es que se revirtió la
primacía económica que ostentó Estados Unidos desde los años veinte del
siglo pasado. Salvo México, cuya economía depende enormemente de su
vecino del norte, en el resto de los países hoy China es el primer o
segundo socio comercial, prestamista fundamental y uno de los
principales inversores externos. Esto modifica el esquema tradicional de
inserción económica internacional de la región (…) El problema a
resolver es desde qué modelo de acumulación, con qué esquema de
integración y bajo qué proyecto político-estratégico desarrollamos la
región y nos insertamos con el mundo”.
El documento destaca una serie de temas claves como “el peso
significativo de las deudas externas”. Otro refiere a la situación del
Mercosur, que en la actualidad “se caracteriza por la fragmentación
política y la desintegración económica, aunque todavía logró sobrevivir
como bloque comercial y representa un destino clave para las
exportaciones de mayor valor agregado”, y la “urgencia” en abordar los
actuales problemas “con una mirada estratégica de largo plazo, para
acortar sus brechas de desarrollo con otros países o regiones del mundo y
ampliar su autonomía política”.
Argentina en el mundo y la región
La tercera y última parte del documento se aboca específicamente a la
situación nacional y de la región y plantea una serie de propuestas:
“Necesitamos una política exterior inteligente, basada en nuestras
necesidades e intereses nacionales, definidos por las mayorías
populares” (…) Resulta necesario señalar la pertenencia de América
Latina y de la Argentina como parte del Sur Global, para desde allí
pensar el lugar de la región en el sistema mundial y la política
exterior”.
“Las relaciones tanto con los poderes occidentales como con el mundo
emergente deben realizarse a partir de códigos y estrategias propias,
acorde con los intereses nacionales y regionales, incluyendo las
demandas de las grandes mayorías populares, las perspectivas nacionales
de desarrollo y el establecimiento de mayores niveles de autonomía
relativa (…) Es importante confluir desde posiciones propias en espacios
como el BRICS y otros similares que expresan problemáticas más cercanas
al Sur Global y a cuestiones propias de los países ‘en desarrollo’, a
la vez que impulsan agendas que procuran redefinir tanto la distribución
del poder como la distribución de la riqueza a nivel mundial”.
El Grupo presenta varios temas centrales, como “tener una agenda
clara sobre la profunda crisis ambiental mundial”, sin “caer en la falsa
antinomia ambientalismo vs desarrollo”. También resalta la importancia
de “retomar la construcción de instancias de coordinación/cooperación
política e integración regional. Aún con sus limitaciones, las
experiencias de la UNASUR, la CELAC, el ALBA-TCP y el Mercosur ampliado
implican un acumulado sobre el que hay que avanzar para ampliar los
márgenes de autonomía”. Esas instancias son a su vez importantes para
“elaborar una estrategia conjunta para impulsar el multipolarismo en
ámbitos multilaterales como la ONU, OEA, G20, OMC, etc.”.
Foto: Igor Freitas Lima
La “integración regional”, se afirma, “debe ir más allá del ámbito
declamativo”, señalando cuáles podrían ser los pasos concretos en el
ámbito de lo productivo, monetario o de defensa. El documento desarrolla
cada uno de los puntos propuestos para proyectar una política exterior
nacional en tiempos de cambio de época, oportunidades, urgencias y
desafíos. Finalmente, se resalta que “las islas Malvinas son argentinas y
Latinoamericanas. Constituyen un rostro visible del colonialismo del
siglo XXI y de la militarización del Atlántico Sur en tanto base
británica y punto clave de la OTAN”.
Presentación pública
La presentación pública del grupo y del documento se realizó el
miércoles 19 de abril de 2023 en el salón San Martín de la Universidad
de la Defensa Nacional (UNDEF), el mismo en el que el presidente Juan
Domingo Perón dio su discurso en 1953 sobre la propuesta del nuevo ABC
(la asociación entre Argentina, Brasil y Chile para avanzar hacia la
unidad continental). La jornada de debate, titulada “La Política
Exterior Argentina en un mundo en transición”, empezó con un panel
coordinado por Anabella Busso. Luego de las palabras de bienvenida del
rector de la UNDEF, Jorge Battaglino, realizó un comentario amplio sobre
el documento la investigadora Diana Tussie, una de las adherentes, tras
lo cual presentamos las diversas partes del documento Gabriel Merino,
Leandro Morgenfeld, Mariana Vazquez y Alejandro Simonoff.
A continuación, se inició el debate con los 75 presentes. Además de
otros miembros del colectivo y firmantes, como Cecilia Míguez, Paula
Giménez, Rubén Laufer y Sonia Winer, hablaron los embajadores Eduardo
Zuain (desde Moscú) y Carlos Raimundi (desde Washington) y Santiago
Villalba, Cónsul General en Nueva York, desde esa ciudad. Participaron
también estudiantes y graduados del Instituto del Servicio Exterior de
la Nación, docentes, investigadores y periodistas. Se recibieron, entre
otros, los saludos de Atilio Boron y Telma Luzzani, ambos firmantes del
documento, y de Bruno Rodríguez, en nombre del colectivo Jóvenes por el
Clima: “Desde Jóvenes por el Clima mandamos un saludo a los compañeros
del espacio Integración y Soberanía. Nos parece fundamental que el
ambientalismo intervenga con una profunda consciencia nacional en la
protección de los recursos naturales estratégicos de todos los
argentinos”.
Al final de la actividad se planteó la necesidad de continuar los
debates que se iniciaron en esta primera actividad pública. Se
anunciaron unas futuras jornadas, en las que se buscará profundizar en
el diagnóstico y propuestas de cada uno de los ejes planteados en el
documento fundacional del grupo. Se espera entonces, para el mes de
junio, consolidar y ampliar este espacio diverso, que recoge distintas
perspectivas críticas de la inserción internacional, el pensamiento
estratégico y la política exterior argentina, desarrolladas en centros
de investigación de La Plata, Rosario, CABA, Córdoba y Buenos Aires,
entre otros nodos.
Leandro Morgenfeld es profesor regular de la UBA, Investigador
Independiente CONICET y co-coordinador del GT CLACSO Estudios sobre
Estados Unidos. También es compilador de El legado de Trump en un mundo
en crisis (SigloXXI, 2021) y dirige el sitio www.vecinosenconflicto.com