miércoles, 10 de febrero de 2016

Elecciones EEUU: Bernie Sanders inclina el tablero político hacia la izquierda entre los demócratas, mientras Donal Trump se recupera en el campo republicano

Donald Trump y Bernie Sanders vencen en New Hampshire

"Nadie se va a meter con nosotros", dice el republicano. "¿Estáis listos para una idea radical?", pregunta el demócrata

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El País

El magnate Donald Trump y el senador socialista Bernie Sanders ganaron este martes las elecciones primarias de New Hampshire, según las proyecciones de todos los medios de comunicación estadounidenses. El magnate republicano ha logrado la victoria con el 35,1% de los votos, casi 20 puntos de ventaja con respecto al segundo, John Kasich (15,9%), con alrededor del 90% del voto escrutado. En el bando demócrata, Sanders, con el 60%, queda a una distancia similar con respecto a Clinton (38,4%).
Sanders compareció después de la candidata Hillary Clinton. Sanders preguntó nada más subir al escenario: "¿Estáis listos para una idea radical? Juntos vamos a crear una economía que funcione para todos, no solo para el 1%, con un salario mínimo de 15 dólares por hora y con igualdad salarial para las mujeres".
Trump exhibió su estilo digresivo en su discurso de victoria: “El mundo nos va a respetar de nuevo. Creedme”. Luego hizo un sinfín de promesas: mayor creación de puestos de trabajo, fin de la epidemia de heroína, victorias comerciales sobre Japón, China y México, destrucción del Estado Islámico...
El republicano Trump, un electrón libre de la política que nunca había votado en unas elecciones primarias del Partido Republicano, se reivindica como figura central en el proceso para elegir al sucesor del demócrata Barack Obama en la Casa Blanca. Sanders, que se sienta como independiente en el Senado de Estados Unidos, demuestra su capacidad para plantar cara a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, favorita sobre el papel para la nominación en el Partido Demócrata.
La victoria de Trump y Sanders es el triunfo de dos políticos atípicos en sus partidos. Ideológicamente y en el talante tienen muy poco que ver, pero ambos recogen el descontento de los estadounidenses con el statu quo. El resultado en New Hampshire, un pequeño Estado de 1,3 millones de habitantes en el noreste de EE UU, refleja el carácter excepcional de esta campaña. Las élites de los partidos demócrata y republicano tienen dificultades para frenar el ascenso de los aspirantes heterodoxos.
En New Hampshire, Trump se resarce de la derrota en los caucus (asambleas electivas) de Iowa, la semana pasada. Iowa abrió el proceso de caucus y primarias que se prolongará hasta junio y que servirá para que los estadounidenses elijan al demócrata y al republicano que se enfrentarán en las presidenciales del 8 de noviembre.
Hace un año hubiera sido inimaginable pensar que Trump —magnate de la construcción y los casinos, estrella de los reality shows, y proclive al insulto, al exabrupto xenófobo y la astracanada— ganase las elecciones primarias de New Hampshire. Que la victoria de Trump, anticipada en los sondeos, no sea una sorpresa indica hasta qué punto se han trastocado las normas del pasado. Lo atípico ya parece normal.
New Hampshire no cierra el cisma en el Partido Republicano entre el ala del establishment y el ala insurgente. El problema de los candidatos preferidos por las élites del partido —los que, tradicionalmente, han ganado la nominación— es que son demasiados y dividen el voto. Trump confía en consolidar su posición en los estados sureños y occidetales que votarán en las próximas semanas: el 20 de febrero están convocadas las primarias republicanas de Carolina del Sur, y el 23, los caucus de Nevada.

El campo demócrata

La última vez que concurrió a unas primarias, en 2008, Clinton ganó en New Hampshire, tras haber perdido en los caucus de Iowa, aunque finalmente fue Barack Obama quien se hizo con las primarias y ganó la Casa Blanca para los demócratas. Esta vez ha ocurrido al revés. La ex secretaria de Estado casi empató con Sanders la semana pasada y ahora ha quedado segunda, pero en la carrera de fondo sigue siendo la favorita.
Sanders ha ganado en casa. Aunque creció en el distrito de Brooklyn, en Nueva York, fue alcalde de Burlington, en el Estado vecino de Vermont, en los ochenta, y senador por este Estado desde 2006. El sanderismo ha avanzado en los últimos meses a lomos del descontento de la clase media, cada vez más alejada del 1% de la élite económica del país, y por el empuje de un gran número de jóvenes volcados en la campaña.
Aun así, en EE UU, la posición de Sanders no deja de ser heterodoxa —mano dura contra la banca, contra Wall Street, sanidad y educación universal y gratuita—, especialmente, por manifestarse sin complejos como “socialista”, ya que en el imaginario americano el término se suele asociar al comunismo. Esto lleva al precandidato a aclarar que es un “socialista demócrata”, es decir, un socialdemócrata.
Cuando la campaña viaje al sur y al oeste, probablemente Clinton recuperará terreno. El 20 de febrero los demócratas celebran los caucus de Nevada y el 27 las primarias de Carolina del Sur. Aun así, el empuje de Sanders y el discurso de Clinton desde que arrancó la campaña en 2015 reflejan una inclinación del Partido Demócrata hacia la izquierda.

martes, 9 de febrero de 2016

Un balance de la política exterior de Macri

 

Dos meses de política exterior macrista

Por Oscar Laborde *
Página/12
 
A poco de cumplir 60 días, el gobierno nacional marcó con rapidez y crudeza sus prioridades en las relaciones exteriores.
Poco se había debatido en la campaña electoral sobre el tema. Scioli prometió continuidad e hizo gestos al reunirse con dirigentes fundamentales para este momento de la integración regional. Tuvo su encuentro con Raúl Castro, Pepe Mujica, Lula da Silva, Evo Morales y sus apoyos. Macri habló poco y nada sobre lo que haría. Genéricamente dijo que mejoraría la relación con Estados Unidos, que había que abrirse al mundo y, sí, puso énfasis en pedir la libertad de los condenados en Venezuela por intentos golpistas. De hecho, en su último minuto en el debate con Scioli reiteró el pedido.
La elección de nueva canciller Susana Malcorra (o deberíamos decir aceptación de la sugerencia) habla por sí sola. La ingeniera Malcorra fue ejecutiva de IBM en el momento que se producía el escándalo por pago de coimas, hecho probado por la Justicia argentina. Luego fue CEO de Telecom y les redujo el 10 por ciento del sueldo a los trabajadores. Extrañamente, sin tener ningún antecedente en la Cancillería argentina, ni estudio o práctica en la política exterior, es designada directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), uno de los 14 cargos más importantes de las Naciones Unidas, siendo el destacamento no militar más importante del mundo, con presencia en 80 países y disponiendo de 30 buques, 70 aviones Hércules y 5000 camiones, 60 mil hombres y un presupuesto de 1,7 mil millones de dólares. En 2012 fue designada jefa de gabinete del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
En Wikileaks aparecen, claramente, las indicaciones que recibía del Departamento de Estado norteamericano periódicamente (véase https//search.wikipedia.org/=malcorra+rice). Y eso nos saca la duda. ¿Quién, con gran peso en la ONU, recomendaría a alguien para cargos fundamentales para la organización si en su país nunca estuvo ni un día en la Cancillería? El antecesor en su último cargo tenía 40 años en la Cancillería india y era el representante de ese país en el organismo en el momento de la designación. La dependencia de la ingeniera Malcorra de los Estados Unidos tiene kilómetros de texto en el mundo diplomático y en los medios de todo el mundo.
El primer viaje de Macri fue a la cumbre del Mercosur donde, rompiendo todos los antecedentes, se involucró en la política interna de Venezuela demostrando su voluntad de conflictuar el organismo, debilitarlo. No es su prioridad y trabajará para deshacer lo transitado.
Luego fue a Davos, un encuentro de banqueros. Ningún organismo oficial convoca a ese encuentro ni el Banco Mundial, ni el FMI, ni siquiera el Ministerio de Economía suizo. Sólo un grupo de multimillonarios que hace desfilar a presidentes y funcionarios para presionarlos. Pero lo más grave de ese viaje fue la reunión con el primer ministro británico, David Cameron, que Macri caracterizó como “muy linda”, además de afirmar que “lo de Malvinas era un tema más en la relación”. En la lectura diplomática está claro que eso y archivar el reclamo por la soberanía en las islas es lo mismo. El daño es gigantesco porque deshace lo logrado en 12 años de paciente labor del gobierno anterior consiguiendo que se expidan por la posición argentina no sólo el Mercosur, Unasur, el G77 + China, sino la Celac, donde muchos países anglófonos, pertenecientes al Commonwealth (todavía en muchos de ellos al primer ministro lo nombra la reina) comprometiendo su relación con Gran Bretaña, nos dieron su apoyo. Será muy difícil en las próximas años, o tal vez décadas, conseguir ese respaldo nuevamente.
La ausencia a la reunión de la Celac, a la que concurrieron 22 presidentes del continente, demuestra con quién quiere estar Macri y a quién le huye. Este gesto pretende menospreciar las relaciones con la región y privilegiar las del primer mundo.
Las reiteradas declaraciones de la canciller a favor de la Alianza del Pacifico, e incluso del ALCA, adelantan la intención de ir desmantelando el Mercosur e ir transitando una política económica exterior hacia el libre comercio, que será nefasta para nuestra industria y nuestros asalariados. En poco tiempo se verán las consecuencias de estas decisiones, que serán muy negativas para nuestro país, y de difícil reversión en el futuro. El alineamiento incondicional con los Estados Unidos nos puede llevar a grandes concesiones para nuestros intereses soberanos. El debilitamiento o la ruptura de los lazos con los países de la región, que con tanto esfuerzo logramos y que tan buenos resultados nos dieran, producirá un gran perjuicio para nuestro pueblo.
En fin, Macri está haciendo los deberes.

* Director del Instituto de Estudios de América latina-CTA.

lunes, 8 de febrero de 2016

Qué implicaría la intención de Macri de firmar el TLC con la Unión Europea? Los riesgos por las asimetrías



TEMAS DE DEBATE: LAS CONSECUENCIAS DE UN ACUERDO MERCOSUR-UNION EUROPEA

Los riesgos de abrirle la puerta a Europa

El gobierno de Mauricio Macri busca acelerar las negociaciones con el Viejo Continente, proceso que ya lleva 20 años. Detrás de las supuestas ventajas del libre comercio se esconde una amenaza contra el incipiente desarrollo tecnológico local.

Producción: Javier Lewkowicz (Página/12)
debate@pagina12.com.ar

Nuevos caballos de Troya

Por Fernando Peirano *
Argentina apuesta por un rápido avance en las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, proceso que se inició hace más de 20 años. Seguramente, se volverá a escuchar desde los despachos oficiales las bondades del libre comercio. Y, muy probablemente, con igual énfasis, se omitirá todo debate sobre los riesgos que este acuerdo encierra para sostener la trayectoria tecnológica que Argentina ha logrado afianzar en estos últimos años.
Bajo el paraguas de la lucha contra la piratería, el acuerdo EU-Mercosur conlleva un conjunto de estrictas definiciones en favor de las patentes industriales y las marcas comerciales. Asimismo, busca imponer condiciones comunes para el licenciamiento de tecnologías y las compras públicas, limitando el menú de instrumento para promover la innovación. También fija definiciones y procedimientos que luego influyen sobre los alcances de los bienes culturales o sobre el reconocimiento de variedades vegetales (incluyendo semillas) y actúan como referencias para futuras regulaciones sobre internet y telecomunicaciones. Aspectos y elementos que tienen gran importancia pero que excepcionalmente ganan espacio en la agenda pública. Una excepción elocuente fue el proceso por el cual Brasil y Argentina decidieron resistir las presiones y no adoptar ni la norma estadounidense ni europea de la televisión digital terrestre. Por eso, cabe aplicar el principio de precaución frente a un paquete de normas que, sin duda, tienen su influencia directa sobre actividades y mercados en los que Argentina ha incursionado con éxito en los últimos años y que, eventualmente, puede restringir a una mínima expresión la capacidad del Estado para promover el desarrollo basado en la ciencia y en la tecnología nacional.
Un buen acuerdo debe garantizar que se puede continuar avanzando en la producción de satélites y radares y asegurar que la inversión realizada en la red de fibra óptica sirva para potenciar servicios con amplia participación de operadores nacionales. También debe partir de reconocer que logramos un lugar importante en el mundo de la tecnología nuclear, compitiendo frente a grandes empresas europeas a partir de la experiencia ganada en proyectos destinados a atender las necesidades nacionales.
La negociación con Europa no puede soslayar que ahora contamos con una renovada capacidad científica y tecnológica, muy superior a la existente dos décadas atrás. Esquemas muy estrictos sobre los nuevos resultados de investigación pueden impedir que pequeñas empresas o emprendedores los utilicen en nuevas aplicaciones industriales o que instituciones públicas o cooperativas los apliquen a resolver problemas sociales. Brasil y sus litigios con empresas trasnacionales a causa de la producción pública de medicamentos es un caso conocido y emblemático. En materia energética, se ha creado una empresa YPF tecnología para que la inversión petrolera también incremente la I+D nacional. Y de igual manera podría ocurrir en relación a los recursos eólicos, solares o provenientes de la biomasa. También, al repensar las economías regionales, se comenzó a delinear una estrategia para la industrialización del litio. Todas estas iniciativas pueden verse obstaculizadas por un acuerdo ajustado a los intereses de los países desarrollados.
La matriz productiva argentina también encierra sectores que pueden verse afectados por este aspecto del acuerdo. El ámbito de la biotecnología, donde se están multiplicando las nuevas empresas, puede ser uno de ellos. Otro caso lo encontramos en el sector farmacéutico. Y han surgido conglomerados de pymes que exportan maquinaria agrícola, equipamiento médico, bienes de capital y componentes electrónicos, todos ellos también muy dependientes de la evolución de las normas técnicas. De igual manera, se destacan las productoras de contenidos para publicidad, cine y televisión y la industria de videos juegos. Y con mucha mayor visibilidad y reconocimiento, existe un amplio conjunto de empresas de software que encontraron en leyes de promoción el contexto adecuado para desarrollarse y venderle al mundo.
Muchos países, como reflejo de sus necesidades inmediatas, ceden y corren detrás de la posibilidad de colocar algunos de sus productos o servicios en los mercados de las economías centrales. A cambio, resignan la producción local de manufacturas y cierran toda posibilidad de protagonizar el desarrollo de actividades basadas en el conocimiento. En otros casos, esta conducta no obedece a la necesidad sino a la opción por el dogma liberal. En ambos casos, los acuerdos de comercio e inversiones terminan operando como modernos “caballos de Troya” a las puertas de los países en desarrollo: bajo el ropaje de un benévolo presente se invita a convalidar las asimetrías existentes y dejar de lado todo intento por construir otro futuro.
* Economista y profesor en la Universidad Nacional de Quilmes y en la Universidad de Buenos Aires.

Recuperar el terreno perdido

Por Manuel Fitzpatrick *
El incremento sostenido de la participación de China en el comercio internacional de bienes durante el último cuarto de siglo dista de ser una cuestión novedosa. Como corolario de ese fenómeno, en la actualidad el gigante asiático es el primer exportador mundial y ocupa el segundo lugar como importador. Sudamérica experimentó en carne propia la irrupción china, lo cual se torna evidente al analizar las importaciones de manufacturas de la región (de intensidad tecnológica baja, media y alta) en las últimas dos décadas.
El crecimiento de las importaciones originarias de China tuvo como contracara una disminución muy relevante de la participación de Europa y de los Estados Unidos. Pero también, y especialmente a partir del estallido de la crisis internacional en 2008, se evidencia una caída –y en algunos casos, un estancamiento– de la participación de los propios países sudamericanos.
A modo de ejemplo, cabe señalar algunas tendencias generales.
–En el caso de las manufacturas de intensidad tecnológica baja el salto fue verdaderamente exponencial: China explica entre un cuarto y la mitad de las importaciones totales de los países de la región, tomando como referencia la participación promedio en el período 2009-2014; mientras entre 1998 y 2002 no superaba el 14 por ciento del total (con la excepción de Chile y Paraguay, donde ya alcanzaba el 23 por ciento).
–La participación china en las importaciones de manufacturas de intensidad tecnológica media alcanzó un rango del 11 al 21 por ciento en el período 20092014, al tiempo que explicaba entre el 1 y el 6 por ciento de las compras externas en el período 1998-2002.
–Respecto a las manufacturas de intensidad tecnológica alta, su participación aumentó pronunciadamente hasta convertirse en el primer proveedor regional –a partir de la crisis mundial–, desplazando de dicha posición a los Estados Unidos y a Europa en la mayoría de los países sudamericanos.
A partir de la asunción de la Administración Macrista se fijaron nuevas prioridades en la agenda de relacionamiento externo; entre ellas, el impulso a las negociaciones para la firma de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, y el alineamiento del país a los Estados Unidos.
Estas iniciativas pueden ser de utilidad para que dichos socios comerciales recuperen parte del terreno perdido en manos chinas, y se garanticen un mejor posicionamiento no sólo en términos comerciales, sino también en otras materias relevantes (por caso, servicios, inversiones, compras públicas, patentes, indicaciones geográficas, etc.).
El cambio de orientación políticaeconómica propiciado por la nueva administración representa una verdadera oportunidad para el capital europeo y estadounidense. Sin embargo, lo que no resulta evidente en absoluto es qué tipo de beneficios podría tener nuestro país si como consecuencia de dichos “acuerdos” la industria nacional queda a merced de los designios del “mercado”.
En un marco de liberalización económica y comercial es esperable que se intensifique la pérdida de participación de las manufacturas argentinas en el mercado interno y regional, y se acentúe el perfil de especialización actual, que descansa en ventajas comparativas estáticas vinculadas a la explotación de recursos naturales o a su primera transformación. En este escenario, la mayor parte de la industria argentina –y en particular las pymes– sólo puede tener un rol de víctima, observando cómo las potencias mencionadas pugnan por su cuota del mercado.
La agenda en marcha parece avanzar en este camino, lo cual redundará en una reprimarización de la economía, y la validación y fortalecimiento del control del capital extranjero y de ciertos grupos económicos locales sobre la estructura productiva.
Esto no sólo es incompatible con la consigna electoralista de “pobreza cero”. Es el camino a una redistribución regresiva del ingreso y a una fuerte desarticulación del tejido productivo, con consecuencias sociales dramáticas.
Hay que tener en cuenta que sin una política industrial activa, orientada a la reducción de la dependencia tecnológica, la sustitución de importaciones, y la recomposición del tejido productivo, no es posible garantizar siquiera ciertos derechos básicos a toda la ciudadanía (como la vivienda, el trabajo, la educación, la salud, etc.).
En este sentido, el desafío es modificar el perfil de especialización, lo cual está vinculado, entre otras cuestiones, al fortalecimiento del proceso de reindustrialización experimentado en los últimos años que, a pesar de haber dejado en pie varios legados críticos del neoliberalismo, supuso un avance que no se debe desdeñar.
Renunciar o limitar varios de los instrumentos propios de la política comercial externa mediante la firma de nuevos tratados sería una dura derrota con consecuencias gravosas a mediano y largo plazo, dado que esto sólo puede dificultar (aún más) la posibilidad de construir un país industrializado.
* Grupo IDAR (Industria para el Desarrollo Argentino).

domingo, 7 de febrero de 2016

Malvinas y la vuelta a la (fracasada) estrategia de seducción de los isleños. Se abandona la presión latinoamericana y del G77+ China?

Diálogo. La reunión en Davos , de enero pasado, entre Mauricio Macri y el primer ministro Cameron habilitó un nuevo tratamiento en las negociaciones. Foto AFP

Las ideas que maneja el gobierno para las Malvinas

Deshielo entre Argentina y Gran Bretaña. Examina la posibilidad de que, en el futuro, se pueda volver a propuestas que circularon antes de la guerra de 1982, como el “retroarriendo”, con la transferencia de la soberanía de las islas a la Argentina y el alquiler simultáneo a Gran Bretaña.


Desde que asumió, el gobierno anunció un cambio de estrategia en el tratamiento del reclamo por la soberanía en las islas Malvinas. La estrategia también incluye un cambio en las formas. Consiste en bajar el tono de confrontación y dureza con el Reino Unido y poner en la agenda bilateral todos los temas de interés, entre ellos Malvinas, pero no únicamente Malvinas. La reunión del presidente Mauricio Macri y el primer ministro David Cameron en Davos, en enero pasado, habilitó ese cambio de perspectiva. El gobierno conducirá la negociación por Malvinas a través de una Subsecretaría del Atlántico Sur, que incluirá también la Antártida.
Medio siglo después de que la ONU en la resolución 2065 reconociera la existencia del conflicto e invitara a las partes a dirimirlo, la diplomacia argentina intentará un regreso a los orígenes de la negociación.
Entonces, entre 1966 y 1982, a través de reuniones bilaterales y propuestas mutuas, la posibilidad de acceder a la soberanía, aunque fuese con la firma de un entendimiento a largo plazo, parecía cercana para Argentina. Una de ellas fue el retroarriendo, o “lease-back”, un tratado propuesto por el Foreing Office en 1980 en el que cedía la soberanía de las islas a la Argentina pero las retendría “en alquiler” por una cantidad de años a estipular.
“Cuando nos sentemos a negociar la soberanía, esa puede ser una salida”, dice el nuevo embajador ante Naciones Unidas, Martín García Moritán, en entrevista a Clarín en la Cancillería. “Es una manera para que, gradualmente, la parte continental vaya asumiendo responsabilidades y obligaciones respecto a las islas y los habitantes, para que se vayan incorporando al territorio nacional en forma plena”.
García Moritán plantea recuperar el espíritu de cooperación con los isleños, como sucedió a partir de los Acuerdos de 1971. “Si los isleños conciben que el territorio que tienen enfrente los acoge con la misma simpatía como lo hace Chile o el Reino Unido, hoy es probable que por comodidad o necesidad se acerquen más seguido al continente. Podrían tener a Ushuaia como base de operaciones para viajar por el mundo o educar a sus hijos. Queremos restablecer la confianza y darle más contenido a la relación bilateral en todos los ámbitos de Naciones Unidas”.
El plan de la diplomacia local apunta a conquistar el corazón y la mente de los malvinenses, como se había intentado en la década del ‘70; aunque hoy, después de la guerra, parece una posibilidad dífícil: en el referéndum de marzo de 2013, los isleños votaron, por el 99,8 % ,continuar bajo administración británica. (Ver Pág. 36)
Aún con divergencias para una solución definitiva, después de la Resolución 2065, Argentina y el Reino Unido acordaron “medidas prácticas”, que fueron la base para los Acuerdos de Comunicaciones de 1971. Entonces, la Fuerza Aérea Argentina construyó el aeropuerto de Puerto Stanley (Puerto Argentino), los isleños atendían su salud en el Hospital Británico porteño, existían becas que les permitían estudiar en colegios de Buenos Aires y tenían un documento argentino que les eximía el trámite de migraciones.
En tres años alrededor de 1.600 personas, es decir, casi toda la población de Malvinas, fueron y vinieron de las islas al territorio continental.
“Queremos darle a los isleños, gradualmente, el mismo trato que puede tener un argentino del continente –agrega García Moritán-. Para que haya confianza mutua tiene que haber continuidad, que las políticas de Estado se perpetúen en el tiempo. Si todas esas acciones del año ’71 se hubieran mantenido, hoy la bandera argentina estaría en las islas”, concluye.
“El objetivo de aquellos acuerdos –dice el especialista en Malvinas y ex funcionario de la Cancillería, Guillermo García- era que, por “efecto derrame”, se contemplara compartir en el futuro ‘algunos aspectos de la soberanía’, en tanto no hubiera rechazo de los isleños, que eran representados por el gobierno británico. La ventaja política para el Reino Unido era que en los hechos, tomaba medidas concretas para el desarrollo económico de las islas con la colaboración de los argentinos. Y la ventaja para los argentinos fue que se consiguió algún deshielo en la relación con los isleños”, afirma García.
El corolario de los Acuerdos de 1971 fue la propuesta británica de ofrecer a la Argentina el condominio de las islas. Según la estimación del ya fallecido embajador Carlos Ortiz de Rozas, en una conferencia que realizó el 21 de junio de 2006 en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, “la finalidad (del condominio) era resolver la disputa sobre la base de una soberanía compartida con la Argentina con la conclusión de un tratado que permitiese que los isleños se desarrollasen conforme a sus intereses”. Durante la vigencia del tratado conjunto habría presencia de banderas de ambos países, idioma oficial inglés/español y un sistema legal adaptado a las “necesidades del condominio”.
El historiador inglés, profesor Lawrence Freedman, autor de “The Official History of the Falklands Campaing”, la Historia Oficial de Malvinas que le encargó el gobierno británico, reveló que con el condominio Londres le reconocería a la Argentina de manera parcial los derechos de soberanía. El temor de los ingleses era que Argentina no fuese capaz de aceptar algo que no implicara la soberanía total.
La propuesta de condominio, entregada por la embajada británica en Buenos Aires a la Cancillería argentina el 11 de junio de 1974, aún con sus límites, encandiló al presidente Perón. Le pidió a su canciller Alberto Vignes que le diera curso: “Es muy conveniente. Hay que aceptarla. Una vez que pongamos pie en las Malvinas no nos saca nadie y tiempo después tendremos la soberanía plena”. Perón murió 20 días después y “su viuda, que lo sucedió en la Presidencia, no creyó tener el poder suficiente para convencer a la opinión pública de que debía aceptar dicho ofrecimiento. Ante esa circunstancia el gobierno británico decidió retirarlo”, según reveló Ortiz de Rozas en la citada conferencia.
El ex embajador en Londres, Vicente Berasategui considera que tanto la propuesta del condominio de 1974 como la de retroarriendo (“lease-back”) de 1980, o la de 1982, en plena guerra, que se narra aparte (Ver “Donde hay...) fueron algunas de las oportunidades malogradas. La del ex canciller Guido Di Tella, que regaló los ositos de felpa Winnie the Pooh a los isleños como parte de una política de seducción, en cambio, no obtuvo resultados.
“Hoy estamos lejos de aproximarnos a una solución de la cuestión y es necesario superar la situación de deterioro en las relaciones bilaterales a las que nos llevó una política equivocada de inútiles presiones. Es necesario abandonar una posición de dureza. Lo más aconsejable es recurrir a la persuasión y no a un choque permanente”, afirma Berasategui en entrevista con Clarín.
El ex embajador Carlos Pérez Llana también menciona las oportunidades que se perdieron por las políticas erráticas y cambiantes. “El camino diplomático debe basarse en una estrategia y en un diagnóstico de fuerzas y debilidades. Decididamente hace falta tiempo, ingenio y talento. Pero nada será para mañana. Tal vez el nuevo eje estratégico debería pasar por el “soft power”: mantener nuestro capital de aliados en el sistema multilateral y de convencer básicamente en Londres, una ciudad donde el 40%  de sus habitantes, que pagan impuestos, no nacieron en Gran Bretaña”.
El ex embajador apunta el nuevo escenario que produciría la perspectiva de un divorcio de Gran Bretaña de la Unión Europea (“Brexit”), que se decidirá por referéndum a mitad de este año. “Si se produjera la salida, Gran Bretaña quedará devaluada estratégicamente en el mundo. Sus apoyos se debilitarán. Esto lo sabe la City londinense que impulsa el voto pro-Europa. Otro dato insoslayable: con este precio del petróleo la autonomía financiera de las Malvinas no está a la vista”, afirma Pérez Llana.
El reclamo por los derechos soberanos de las islas, con otras modalidades de negociación, pero con la misma determinación, podrá traer resultados en las próximas décadas. Como admite Lawrence Freedman en la Historia Oficial, “en lo referente a las Falklands (Malvinas), la ley ha importado menos que el poder y la determinación cuando se trata de decidir sobre la pertenencia”.

“Macri les entregó todo a los buitres con la propuesta de pago del equipo económico”


SEBASTIAN SOLER, ABOGADO ESPECIALISTA EN DERECHO FINANCIERO

“Ceder así es mal antecedente”

En opinión del experto, el Gobierno aceleró la negociación ante el fracaso del programa financiero, ya que esperaba capitales del exterior que no llegaron, y ante la necesidad de crear un puente hasta la liquidación de la próxima cosecha.

Por Federico Kucher (Página/12)

“Macri les entregó todo a los buitres con la propuesta de pago del equipo económico.” Lo dijo Sebastián Soler, un prestigioso abogado especializado en derecho financiero, que compartió horas de estudio con Barack Obama en las aulas de Harvard y se desempeñó como asesor del Banco Central. En diálogo con Página/12, afirmó que la quita ofrecida por los funcionarios argentinos es insignificante y que el Gobierno se vio obligado a acelerar el arreglo con los fondos buitre por el fracaso de su plan financiero, en donde no ingresó la catarata de dólares de inversión extranjera que esperaba ni se pudo emitir nueva deuda en el mercado local. Aseguró que se busca acordar a cualquier costo para hacer un puente de endeudamiento con el mundo, hasta que ingresen en abril los dólares de la liquidación de la cosecha gruesa. Mencionó que ceder ahora ante las presiones de los buitres es un mal antecedente para los países que, en el futuro cercano, atravesarán disputas judiciales similares a la de la Argentina.

–¿La propuesta de pago defiende los intereses de la Argentina?

–Macri esta concretando una de sus promesas de campaña. Dijo que llegado el caso le iba a pagar a los fondos buitres lo que reclamaban porque había una sentencia de por medio que lo dictaminaba. Con una quita del 25 por ciento como la presentada esta semana, se puede afirmar que Cambiemos esta bastante cerca de cumplir el fallo en las condiciones impuestas por el juez Griesa. Lo que no se está respetando es otra de las promesas, en la cual se reiteró que había disposición al diálogo pero negociando siempre en forma dura. La propuesta de pago del equipo económico es una concesión absoluta.

–¿Cuál es el incentivo de hacer un acuerdo tan rápido con poca quita?

–Los tiempos de la negociación se aceleraron porque es necesario un acuerdo para cubrir el fracaso del plan financiero. No hubo una lluvia de inversiones extranjeras directas, lo que el ministro Prat-Gay había prometido cuando decidió abrir los controles al dólar. Este ingreso de capitales nunca se produjo, a pesar de que se subió la tasa de interés y se liberaron los encajes para el ingreso de fondos golondrinas, entre otras medidas de promoción a la entrada de divisas. Ni siquiera llegaron inversores bursátiles, puesto que el MerVal se encuentra varios puntos debajo de los niveles alcanzados en diciembre. Y las reservas internacionales, cuando se le descuenta el maquillaje del préstamo de corto plazo y alta tasa de interés negociado con los bancos extranjeros, tampoco tuvo un salto sino que se ubica en un volumen similar al de hace dos meses. La alternativa de buscar financiamiento local tampoco dio resultado. En enero, el Gobierno intentó colocar bonos 2020 por 5000 millones de dólares y la licitación quedó desierta, es decir que no hubo ni un inversor interesado en comprar la deuda argentina. Ante los reiterados fracasos, no quedó otra posibilidad que acelerar la negociación con los fondos buitre para cerrarla cuanto antes y al precio que sea, para poder financiarse en dólares con el mundo, en un contexto global en el que los países emergentes tienen cada vez más dificultades para conseguir créditos a tasas bajas. La realidad es que el único trimestre con buen ingreso de divisas para el país es el segundo, por la liquidación de cosecha gruesa, y por lo tanto la idea de arreglar con los buitres es hacer un puente hasta abril.

–¿Puede haber complicaciones para cerrar el acuerdo con los buitres?

–Es posible que haya tensión. Para empezar, ni este gobierno ni ningún otro debería aceptar un arreglo en el que no firmen todos los acreedores que no ingresaron al canje de deuda. El requisito número uno, no importa cuál es la quita que se haya ofrecido, es que firmen todos los tenedores de bonos. Porque, de otra forma, siempre está el riesgo latente y que puede darse en cualquier momento, de que vuelva a ocurrir lo que pasó con Griesa. Lo que veo difícil es que el juez de Nueva York se decida a levantar la cautelar (reponer la medida de stay) si el número de bonistas no reestructurados que acepten la propuesta no es muy significativo. De todas maneras, es importante repetir que lo que esta ofreciendo la Argentina es una concesión total para los buitres. Esto es lo que explica la postura del mediador Daniel Pollack de salir a felicitar a Macri y el visto bueno dado por organismos internacionales de crédito como el Fondo Monetario.

–¿Qué antecedente dejaría este arreglo para países que deben renegociar deuda?

–Ceder ahora ante las pretensiones de los fondos buitre es un antecedente negativo para el resto de las economías. Es un mundo en el que, lo que le paso a nuestro país, va a volver a ocurrir. Algún deudor, si no es este año será el próximo, va a estar en la misma situación que nosotros, con cláusulas en sus bonos que habiliten a fondos especulativos a intentar conseguir ganancias exorbitantes a través del litigio. La estrategia de resistir que llevó adelante el gobierno anterior era lo que correspondía, lo justo, y en algún momento iba a permitir llegar a un acuerdo infinitamente mejor al que se planteó ahora. Los buitres en el último año y medio, desde el fallo de Griesa, no cobraron ni un dólar y la Argentina no padeció ninguna consecuencia explosiva. Incluso pudo encontrar vías alternativas de financiamiento (como los préstamos de China y las inversiones de Rusia) en un contexto en el que la inflación era más baja de lo que es ahora y el crecimiento, si bien no era todo lo que se esperaba, estaba por arriba del actual. El cambio ocurrido en los últimos años enfrentando a los fondos buitres fue algo anormal para las finanzas globales. Lo que hace Macri ahora es volver a la normalidad.

sábado, 6 de febrero de 2016

Buitres de fiesta. Se embolsarán 7000 millones de dólares a costa del (re)endeudamiento externo argentino


Daniel Pollack le dio su beneplácito a la propuesta. Le agradeció telefónicamente a Macri “el valiente aporte” del nuevo gobierno.




PROPUESTA FORMAL DE PAGO DE LA SENTENCIA DE GRIESA A LOS BUITRES. QUITA DEL 25 POR CIENTO Y U$S 7000 MILLONES EN EFECTIVO

Con sólo el mil por ciento de rentabilidad

Dos de los seis fondos buitre litigantes ya expresaron su acuerdo. Los principales, entre ellos Singer y Aurelius, no. Pollack, el mediador nombrado por Griesa, no ocultó su satisfacción, y se lo expresó en persona a Macri y Prat-Gay. Lo que falta para cerrar.

Por Tomás Lukin (Página/12)

Después de cinco días de negociaciones en Nueva York, el gobierno de Mauricio Macri presentó una propuesta formal para pagarle a los fondos buitre. El Palacio de Hacienda informó que los términos financieros de la oferta ya fueron aceptados por una parte de los litigantes más agresivos como Montreux Partners o Dart Management. Pero la discusión no está cerrada. Los principales de los acreedores carroñeros originarios como Elliott Management de Paul Singer (todavía) no dieron su visto bueno. La adhesión de la totalidad de los litigantes con sentencias favorables en los tribunales del juez Thomas Griesa implicaría entregarles alrededor de 7000 millones de dólares en efectivo, una reducción promedio del 25 por ciento frente al monto reconocido por las órdenes y sentencias del magistrado. La cifra valida una rentabilidad del orden del 1000 por ciento, levemente por debajo de sus pretensiones. Si se confirma el acuerdo judicial, el Ministerio de Hacienda y Finanzas recurrirá al endeudamiento en el mercado financiero internacional para obtener los fondos necesarios. Los dólares que se logren por esa nueva emisión de deuda externa serán entregados a los buitres. La implementación del acuerdo está sujeta al levantamiento del bloqueo del mecanismo de pago de la deuda en el exterior, elemento que debe definir el octogenario juez.
La generosidad de la oferta y el entusiasmo exhibido por Daniel Pollack, el mediador impuesto por la justicia norteamericana que logró un protagonismo inédito al punto que ayer conversó por teléfono con el presidente Macri y el ministro Prat-Gay, contrabalancean la reticencia de algunos acreedores. La segunda condición necesaria para poner en marcha el pago es la modificación en el Congreso del cuerpo normativo que impide otorgar un tratamiento privilegiado.
Si se contabiliza el reciente preacuerdo por 1350 millones de dólares firmado con los acreedores italianos nucleados en el grupo de presión Task Force Argentina, las conversaciones encabezadas por el secretario de Finanzas, Luis Caputo, contemplan a dos tercios del 7,6 por ciento de acreedores que rechazaron el canje. En el nuevo equipo económico entienden que el arreglo es indispensable para lograr la reinserción plena del país en la lógica del sistema financiero internacional y facilitar el retorno al mercado para la Nación, provincias y grandes empresas. El bajo nivel de endeudamiento en dólares heredado del kirchnerismo facilita ese proceso.

Dos ofertas

Para que los acreedores carroñeros cobijados por Griesa con títulos de deuda todavía en default por un valor nominal de aproximadamente 2500 millones de dólares renuncien a sus demandas, el gobierno de Macri ofrece pagarles en efectivo aproximadamente 7000 millones de dólares, cuando su reclamo superaba los 9000 millones. La rentabilidad se abulta ya que sus acreencias fueron adquiridas muy por debajo del precio que figura en los bonos.
- Base: A los fondos denominados me too y el resto de los tenedores de bonos en default, que si bien cuentan con sentencias no fueron beneficiados por las medidas cautelares pari passu, el gobierno les ofrece pagarles 1,5 dólar por cada dólar de valor nominal de sus bonos. La ganancia real es todavía más abultada si se contempla que no le prestaron dinero a la Argentina sino que compraron esos bonos a precio de remate, muchas veces después del default.
- Buitres only: Para el grupo de litigantes que motorizó la demanda original, la propuesta es todavía más generosa. Por los títulos públicos en litigio que obtuvieron sentencias monetarias previas al 1º de febrero, el gobierno ofrece reconocerles el 70 por ciento del monto en juego. El descuento del 30 por ciento implica que en lugar de multiplicar por 3,7 veces el valor nominal de sus acreencias como pretendían originalmente, el beneficio se limite a 2,6 veces. Como en el caso anterior, el exiguo precio que pagaron por esos bonos hace que la ganancia real de los buitres sea muy superior.
Cuando se trate de títulos públicos sin sentencia monetaria a comienzos de enero, se les ofrece el pago del 70 por ciento del valor devengado del reclamo. Para incentivar la participación de los buitres dudosos, el Ministerio de Hacienda y Finanzas propone reducir las “quitas” a 27,5 por ciento en aquellos acuerdos de reestructuración preliminares firmados hasta el 19 de febrero de 2016, inclusive.

Fin del bloqueo + reformas

Para poner en marcha el acuerdo se deben cumplir dos condiciones: i) la finalización del bloqueo al mecanismo de pago de los vencimientos de la deuda argentina en el exterior y ii) la modificación en el Congreso del plexo normativo vigente para permitir un pago en mejores condiciones que las recibidas por la mayoría y habilitar el endeudamiento necesario para concretar la operación.
Desde la lógica del Palacio de Hacienda, el visto bueno de un grupo de los litigantes originales que harían el pedido formal al magistrado, el entusiasmo del mediador Pollack y el sinnúmero de guiños al gobierno de Estados Unidos, deberían facilitar el levantamiento de las órdenes de Griesa que impiden a los acreedores genuinos recibir sus fondos.
La aparente reticencia de otros buitres históricos como Elliott Management o Aurelius se presentan como el obstáculo a sortear. En ese punto, se ingresa en el terreno de las especulaciones. Si algún acreedor rechaza la propuesta pero Griesa levanta el bloqueo, el conflicto legal con los buitres no se resuelve pero se restablecería el flujo de pagos con quienes participaron del canje y se incrementaría el grado de adhesión. En ese escenario hipotético, nada garantiza que otro magistrado no valide un nuevo reclamo de un buitre rebelde.
La ingeniería parlamentaria para lograr los cambios legislativos –ley de pago soberano y ley cerrojo– y permitir la emisión de nueva deuda externa necesaria para concretar el pasamanos de dólares es un proceso en marcha. Las negociaciones con gobernadores y legisladores están en cabeza del ministro de Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Ese proceso arrojó esta semana su primer resultado favorable al macrismo con la escisión de un grupo de legisladores del bloque del FpV. La implementación de la propuesta contempla que los tenedores de títulos públicos todavía en default que participen de la misma deberán renunciar a todos sus derechos, sumas adeudadas y acciones judiciales derivados de sus acreencias.

¿Cómo se pagaría?

El pago de los 8100 millones de dólares (buitres neoyorquinos más lobbistas italianos) será en efectivo. Para obtener esos recursos Prat-Gay recurrirá al endeudamiento externo con el sistema financiero internacional. El mecanismo implica emitir nuevos títulos públicos por un monto nominal mayor que quedarán en manos de las entidades financieras compradoras, mientras que los dólares recibidos serán entregados a los acreedores litigantes. Ningún acuerdo garantiza que los inversores que accedieron al canje en 2005 y 2010 no reclamen el mismo tratamiento y encuentren, como hicieron los buitres, un juez dispuesto a acompañarlos.

jueves, 4 de febrero de 2016

"Argentina y el TPP: abrirse al mundo, caer al abismo"

Argentina y el TPP: abrirse al mundo, caer al abismo

Argentina y el TPP: abrirse al mundo, caer al abismo


Por Micaela Ryan y Fernando Vicente Prieto 
Notas.org.ar

En los albores del Bicentenario de la Independencia, Argentina tiene un presidente cuya inclinación ideológica y política enfatiza que el país debe “abrirse al mundo”, un eufemismo que remite al reforzamiento de lazos de dependencia comercial y financiera con los centros económicos internacionales del norte: Estados Unidos y la Unión Europea.
Los primeros pasos dados por Macri en el terreno internacional se inscriben abiertamente en esta dirección. Bajo esta premisa, el presidente argentino viajó a Paraguay para participar de la Cumbre del Mercosur que se realizó el pasado 21 de diciembre. En su estrategia inicial de “apertura”, Macri buscaba erigirse en conductor de un Mercosur que, frente a las adversidades económicas que enfrenta la región y en particular Brasil, cedería ante los cantos de sirena: un viraje hacia el flamante Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés).
El TPP, denominado como una “farsa” por el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, fue acordado a fines de octubre de 2015 por once países del Pacífico: Australia, Nueva Zelanda, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Perú, Singapur y Vietnam. La concreción del Acuerdo se realizará el 4 de febrero de 2016 en Nueva Zelanda, cuando se incorporará la firma de todos los países miembro que representan el 36% del PIB mundial y el 25% del valor de las importaciones y exportaciones mundiales. El mismo deberá ser ratificado por los Parlamentos de cada país que lo integre. Este proceso, que puede durar dos años, atravesará el período de elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Los tres países firmantes de América Latina integran la Alianza del Pacífico y fueron enérgicos promotores del TPP, al mismo tiempo que fueron escenario de masivas movilizaciones populares en su rechazo durante todo el mes de enero de 2016.
Según Stiglitz, la farsa radica en que no se trata de un acuerdo de libre comercio, sino que apunta a “la administración del comercio mundial” por parte de las corporaciones transnacionales más grandes, concentrando aún más la economía y generando grandes masas de expulsados del mercado laboral, es decir, un aumento exorbitante del desempleo.
Este acuerdo se mantiene bajo una cláusula de confidencialidad en el que todos los países miembros deben mantener silencio sobre el mismo por un plazo de cinco años desde su firma. Por esta razón, el TPP atraviesa los medios de comunicación como una sombra, de la que se conoce su existencia pero poco se habla.
Wikileaks, no obstante, filtró el capítulo del Tratado sobre Propiedad Intelectual que otorga el total control de las patentes a las farmacéuticas, prohibiendo el desarrollo científico y el avance de la industria en los países miembros que no cuenten con el aval de las multinacionales. La incorporación de la cláusula ISDS establece el arbitraje privado como método de resolución de conflictos entre Estados y corporaciones por expectativas de ganancias defraudadas, sin intervención de Parlamentos u otros poderes institucionales.
Acuerdo de Asocación Transpacífico Mapa

Negocios en Davos

La revancha de Macri fue el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, realizado entre el 20 y el 23 de enero de 2016. Tras el revés recibido en Paraguay, el presidente argentino definió avanzar en sus objetivos aún sin poder traccionar al Mercosur. Su “caballito de batalla”, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, manifestó, horas antes de viajar a Europa: “Los objetivos de la Argentina en Davos son recordarle al mundo que existimos, y me parece que hubo una política explícita del kirchnerismo de rodearse de tres o cuatro amigos que no eran los amigos históricos de la Argentina como Venezuela, Irán y Rusia y diferenciarse del resto del mundo, fundamentalmente de los amigos más cercanos como Francia, Italia, España y los EEUU”.
La extensa delegación presidencial que acompañó a Macri apuntó a objetivos muy concretos: recuperar la confianza del Fondo Monetario Internacional (FMI) y atraer inversiones para generar un piso de solvencia frente a un 2016 que viene signado por la recesión y la crisis económica, -en parte, producto de sus cambios en este plano- y reiterar públicamente el interés del gobierno argentino por ingresar al TPP.
Hubo una reunión más silenciosa: la que mantuvo la canciller, Susana Malcorra, con el secretario de estado de los Estados Unidos, John Kerry. El tema central fue el mercado energético y el lugar que Argentina puede ocupar allí. Malcorra sugirió la participación del presidente Macri en la “Cumbre sobre Seguridad Nuclear” a realizarse el próximo 31 de marzo y 1 de abril en Washington. Ocasión perfecta, según su perspectiva, para lograr la ansiada foto de Macri agitando manos con Obama en el Salón Oval.
Aunque Kerry no se mostró muy entusiasmado, la posibilidad de generar acuerdos comerciales en materia energética dinamizó la posibilidad de este encuentro. Al respecto, Malcorra señaló: “Cuando hablamos de cambio climático hablamos de energías renovables y, allí, el secretario se enteró del enorme potencial que tiene Argentina”. La visita a Buenos Aires de Kristie Kenney, principal asesora de Kerry, el 3 de febrero, es una señal en este camino de intereses comunes.
Finalizado el evento, el pasado 24 de enero, el periódico La Nación publicó un artículo de opinión titulado: “Volver al mundo, una tarea ineludible”, firmado por Luis Miguel Etchevere, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Con elogios a la política presidencial en Davos, Etchevere enfatizó en la necesidad urgente de que Argentina ingrese al TPP.
“Este tratado también deja en evidencia al Mercosur respecto de la demora en la conclusión del acuerdo con la Unión Europea. Para dimensionar lo que significa el abandono de los mercados, podemos contrastar con el caso de Chile (que forma parte del TPP), cuyos vinos entran al mercado europeo con arancel 0 expresado en euros/hectolitros. Mientras tanto, la Argentina tiene que afrontar un arancel que va del 13,1 al 15,1 euros/hectolitros. La demora de más de 15 años en la conclusión del acuerdo Unión Europea-Mercosur no es gratuita”, sostuvo.
A su retorno, sin embargo, Macri adujo problemas de salud para ausentarse a la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) realizada el pasado 27 de enero en Quito, Ecuador.
La vicepresidenta, Gabriela Michetti, que fue en su lugar, eligió realizar una visita previa a Michelle Bachelet, presidenta de Chile y principal impulsora del TPP en el Cono Sur. Durante la Cumbre, mientras Bachelet enfatizó la importancia de “diversificar” la economía de la región, Michetti utilizó pocos minutos para destacar el rol de las energías renovables y la necesidad de “tomar medidas urgentes en función del cambio climático”, en la región.

@LaMicaRyan y @FVicentePrieto

Alineamiento: después de 5 años, EEUU volvería a entrenar fuerzas de seguridad argentinas

Kristie Kenney participó ayer de la reunión con Marcos Peña, Susana Malcorra y Martín Lousteau

Diálogo con EE.UU. sobre seguridad e inversiones

El jefe de Gabinete recibió a una alta funcionaria del Departamento de Estado; gestionan un encuentro del Presidente con Obama para fines de marzo.
LA NACION

Después del descongelamiento de las relaciones con los Estados Unidos que inició Mauricio Macri en la cumbre económica de Davos, ayer el Gobierno concretó un nuevo paso para afianzar el vínculo, roto durante la gestión de Cristina Kirchner.
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, recibió en su despacho a Kristie Kenney, funcionaria del Departamento de Estado. Lo hizo con una amplia comitiva que incluyó a la canciller, Susana Malcorra, con quien la mano derecha de John Kerry almorzó primero en el Palacio San Martín. En el encuentro estuvieron el embajador argentino, Martín Lousteau, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo.
Aunque todavía no tiene fecha y falta la confirmación, el Gobierno gestiona una reunión del Presidente con Barack Obama para fines de marzo, cuando ambos compartan en Washington la cumbre de seguridad nuclear de la que participará Macri. No está previsto que el viaje se convierta en una visita de Estado, pero desde la Casa Rosada esperan que se concrete un mano a mano de ambos presidentes. En esa misma cumbre, en 2010, Cristina logró tener su primer encuentro con el presidente norteamericano después de más de un año de buscarlo. El Gobierno apenas informó que los funcionarios "dialogaron para incrementar la cooperación bilateral en distintas áreas", según un comunicado de Presidencia. Pero fuentes oficiales ampliaron a LA NACION que se habló de acuerdos en materia de seguridad; entre ellos, retomar los entrenamientos policiales en los Estados Unidos. El tema había traído polémica en la gestión anterior, que mantuvo una tensa relación con el gobierno norteamericano, cuando el ex canciller Héctor Timerman había cuestionado que la Policía Metropolitana, la fuerza creada por Macri en la ciudad, recibiera asesoramiento de la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley, en El Salvador, a la que comparó entonces con la Escuela de las Américas.
"Estamos hablando de cooperar entre ambos países en temas como seguridad, entrenamiento policial e inteligencia para la lucha contra el narcotráfico", informó una fuente de la Casa Rosada. El Gobierno no abundó en detalles sobre lo conversado, y escuetamente se limitó a dar cuenta del relanzamiento de las relaciones.
El otro tema de la agenda bilateral son las inversiones de empresas norteamericanas radicadas en el país, que el Presidente espera que se concreten en el corto plazo. En Davos, cuando participó del Foro Económico Mundial, se llevó la promesa de un desembolso de 1000 millones de dólares de Coca-Cola.
La llegada de Kenney al país es la primera de un funcionario de alto rango de los Estados Unidos desde que Macri asumió la presidencia, que abrió una nueva etapa en la relación bilateral.
Macri ya se había reunido en Davos con el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y desde entonces el Gobierno trabaja en la posibilidad de concertar un encuentro a solas con Obama cuando el Presidente viaje a la cumbre nuclear que se hará entre el 31 de marzo y el 1 de abril. "Sólo depende de cómo se acomoden las agendas, pero está casi cerrado", explicaron en Balcarce 50. El lunes Lousteau había pasado por la Casa Rosada tras su encuentro con el presidente norteamericano, a quien le presentó la semana pasada cartas credenciales como representante diplomático en los Estados Unidos junto a otros 14 embajadores.
El nuevo posicionamiento internacional del país, alejado del eje bolivariano, despertó el interés de los Estados Unidos en Macri. En Davos, de hecho, consiguió que el Tesoro norteamericano levantara el veto que, desde 2011, le impedía a la Argentina obtener préstamos de organismos multilaterales.

Comer en la Casa Rosada será más caro

"A comer que se acaba el mundo" podría ser el nuevo eslogan en la Casa Rosada. El Gobierno decidió subir el precio del menú del comedor, que costaba $ 3 desde el año 2011, cifra que nunca se actualizó. Ahora pasará a costar entre $ 40 y $ 50, y el servicio será concesionado.
La reducción de gastos en comida incluirá un feroz ajuste. Ayer se emitió una circular de la Secretaría General de la Presidencia que establece que tanto Mauricio Macri como sus ministros y hasta la categoría de director podrán consumir gratis sólo agua, y té o café, solo o con leche.
Hasta el 21 de febrero podrán pedir gaseosas, medialunas, tostados y galletas. Desde esa fecha esos productos se cobrarán. Macri, que toma varias veces al día Coca-Cola light, deberá pagarla.

Informe sobre la visita a la Argentina de alta funcionario del Departamento de Estado



Tras una década de aislamiento, EE.UU. busca vínculos con Argentina


ActualidadRT

Estrechar lazos ha sido el objetivo de la reunión entre una representante del Departamento de Estado norteamericano y uno del Gobierno argentino. Se trata de la primera visita al país sudamericano de diplomáticos estadounidenses después de más de una década de aislamiento. Nos lo cuenta nuestro corresponsal, Ignacio Jubilla.

- Ver informe acá -  

 

miércoles, 3 de febrero de 2016

Llega a Buenos Aires funcionaria del Departamento de Estado

Kristie Kenney será recibida por Malcorra y Peña en dos reunionesMarcos Peña y Susana Malcorra se reúnen con una funcionaria de Obama

La Nación
Se trata de Kristie Kenney, la asesora principal del secretario de Estado norteamericano, John Kerry.

Kristie Kenney, asesora principal del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, llega hoy al país y la espera una agenda intensa, que incluye dos reuniones con altos funcionarios del gobierno de Mauricio Macri : el jefe de Gabinete, Marcos Peña , y la canciller, Susana Malcorra .
La Consejera del Secretario mantendrá un encuentro con la canciller argentina en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en una audiencia en la que se espera "llevar las cosas a lo concreto y luego de las declaraciones, comenzar a trabajar", explicaron fuentes diplomáticas nacionales.
Después, por la tarde, Kenney será recibida en la Casa Rosada por Marcos Peña y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo.
La semana pasada, la secretaría de Estado norteamericano emitió un comunicado oficial en el que informaba la visita de Kenney a Uruguay y la Argentina para reunirse con funcionarios, miembros del sector privado, dirigentes sociales y académicos, y calificó la visita de la de "de más alto nivel en años" de un diplomático norteamericano a la Argentina.
Según la agencia estatal Télam, se trata de la primera de una serie de visitas de funcionarios del gobierno de Barack Obama a la Argentina, mientras que la presencia del mandatario estadounidense en el país aún no fue confirmada.
La semana próxima, llegaría a la Argentina otro alto funcionario del área económica del gabinete de Obama, aunque Cancillería y la Embajada de Estados Unidos mantuvieron el nombre en reserva.
Malcorra -quien llegó ayer de una visita oficial de Etiopía, en donde participó de la Cumbre de la Unión Africana- se reunió con Kerry en Davos, en el marco del Foro Económico Mundial, en donde, según informó en aquella oportunidad, le explicó la situación de la negociación con los fondos buitre y quedó prácticamente acordado un encuentro bilateral entre los presidentes Macri y Obama en Washington para fin de marzo.

El ascenso de Sanders en EEUU

La revolución política de Sanders

Por Juan Manuel Karg (Página/12)

El veterano senador demócrata Bernie Sanders fue la sorpresa del caucus de Iowa, cuando quedó en un empate técnico frente a la maquinaria electoral de Hillary Clinton. Incluso la ex primera dama tuvo que izquierdizar su discurso de reconocimiento de resultados, buscando atraer a un sector más afín a Sanders. ¿Por qué ha logrado un “empate técnico” en la primera interna, con menos recursos y conocimiento público que Clinton? ¿Qué “revolución política” busca en EE.UU.? ¿Cómo sigue ahora la disputa dentro del partido demócrata?
Desde hace algunos meses había asomado como el personaje pintoresco para buena parte de la prensa norteamericana, que igualmente no dejó de fustigarlo por su “discurso socialista”. Sin embargo, sus declaraciones eran (y son) bien contundentes, apuntando en primer lugar a reducir la brecha de desigualdad en los EE.UU. –algo que, tal como muestra Oxfam en su reciente estudio, sucede a escala global– y a generar mejores condiciones de empleo, salud y educación en el país. Por ello Sanders se ganó su lugar en Iowa, quedando a apenas décimas (0,2 por ciento) de Clinton, con un aparato mucho menor. Un dato sirve para ilustrar el repentino crecimiento de Sanders: la encuesta de NBC para Iowa de un año atrás –febrero de 2015– mostraba un categórico 68 por ciento a 7 por ciento a favor de Hillary, con un 25 por ciento restante que había optado entonces por otras opciones o aún no se había decidido.
¿Logró Sanders ese ensanchamiento de su base electoral a través de un programa político más moderado? No. Esto incluso se verificó en su alocución tras conocer los resultados de Iowa. Allí Sanders afirmó que “la revolución política está recién comenzando” para luego prometer “incrementar el salario mínimo a quince dólares la hora, con igualdad para hombres y mujeres”. Luego Sanders puso el dedo en la llaga de las propias campañas electorales en los EE.UU., al decir que “no podemos aceptar un sistema corrupto de financiamiento de campañas”. ¿A qué hacía referencia? A los denominados “SuperPACS”: la actividad desplegada por un conjunto de empresas que condicionan al conjunto de los candidatos (ya sea a los que patrocinan, a través de fuertes condicionamientos por fuertes sumas de dinero, o al resto, que ve aminoradas sus posibilidades de disputar “mano a mano” con aquellos tanques electorales). Por ello Sanders se refirió a los más de 3 y medio de millones de dólares que recibió en los últimos meses de parte de donantes individuales, un record que no se registraba desde la campaña de Obama en 2008.
En tanto, el discurso de Clinton mostró que, a contramano de la hiperconservadora interna republicana, la interna demócrata llevará el debate a temas como la redistribución, la salud y educación pública, el cambio climático y los derechos de las mujeres y migrantes. Este es posiblemente uno de los primeros triunfos de Sanders, más allá del empate técnico de Iowa: impuso su agenda y la del progresismo norteamericano, que además tiene un visto bueno muy extendido en la población joven de los EE.UU. Muestra de ello es el favoritismo de Sanders entre la población de 17 a 44 años: 60 por ciento de los electores demócratas de esa franja etárea apoyaron al veterano senador en Iowa, de acuerdo a la boca de urna presentada por la CNN tras la elección.
“Yo no recibo dinero de grandes bancos ni cobre honorarios de Goldman Sachs por dar charlas” había dicho en el último debate televisado Sanders, en un tiro por elevación a Clinton y sus nexos –más sutiles que los republicanos, claro– con Wall Street. En ese escenario Clinton tuvo que correr su discurso, originalmente más moderado, a temáticas como las que ha propuesto el veterano senador. Lo hizo tanto en el mismo debate –en el cual se mostró particularmente nerviosa, conociendo el ascenso de Sanders en las diversas encuestas– como durante el reconocimiento de resultados en Iowa.
Ahora bien: la interna demócrata recién comienza. La próxima estación será New Hampshire, donde Sanders llega con leve favoritismo. ¿Tomará un nuevo reimpulso el veterano dirigente tras el “empate técnico” de Iowa? Si bien Hillary Clinton intentó construir rápidamente un triunfo, la aparición posterior de Sanders lo mostró decidido a competir de igual a igual en la interna. Allí apareció, sobre la ex primera dama, el fantasma de 2008, cuando Barack Obama le ganó la primera contienda dentro del partido demócrata, arribando poco tiempo después a la Casa Blanca.
¿Podrá Bernie Sanders mantener el nivel de competitividad que mostró en Iowa, aún cuando sus recursos –económicos y también mediáticos– son más limitados que los de Clinton? En esa pregunta reside buena parte de la resolución de la interna demócrata. Si bien New Hampshire puede dar mejores elementos para comprender el escenario global, el “supermartes” del 1º de marzo será el verdadero termómetro para medir si Sanders llegó para hacer historia o no. Allí, más de diez estados en simultáneo celebrarán sus primarias. ¿Logrará Sanders su anhelada “revolución política” en la interna demócrata, para luego llevar aquel viento de cambio a Washington? Resta poco tiempo para saberlo, pero al momento hay una clara certeza: el comienzo en Iowa ha sido verdaderamente prometedor para el veterano dirigente.

martes, 2 de febrero de 2016

Entrevista: “Preocupa la subordinación argentina a intereses de EEUU”


Audio entrevista a Leandro Morgenfeld, investigador, docente y autor de “Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las Conferencias Panamericanas”, analizó los resultados de las primarias de Iowa, la negociación con los buitres y la asunción de Martín Lousteau como embajador en EEUU.

Morgenfeld“Preocupa la subordinación argentina a intereses de EEUU”


Radionauta, FM 106.3
martes 2 de febrero de 2016

- Escuchá acá el audio de la entrevista -

Resultados elecciones primarias en EEUU: empate Clinton-Sanders y triunfo de Cruz sobre Trump

Primarias en EEUU: el empate Clinton – Sanders y el triunfo de Cruz en Iowa

Primarias en EEUU: el empate Clinton – Sanders y el triunfo de Cruz en Iowa

Por Julia de Titto – Notas.org.ar
 
En una jornada que contó con una participación que superó las expectativas, y con un final ajustadísimo, finalmente los 42 delegados se dividirán mitad para Hillary Clinton (49,9%) y mitad para su principal oponente, Bernie Sanders que obtuvo el 49,6% (con 99% de los votos contados preliminarmente). Algunos de los “caucus” locales llegaron incluso a definirse lanzando una moneda ante empates en las votaciones, por recomendación del propio partido.
Aunque al senador por Vermont, que se define como un socialista democrático, no le alcanzó el envión para destronar a la favorita demócrata, el largo camino electoral recién comienza y su casi seguro triunfo en New Hamsphire, más el importante –y creciente- piso de adhesiones conseguido hasta ahora, anuncia una dura pelea por la nominación en el actual partido de gobierno. El tercero en la interna, Martin O’Malley, tras sacar apenas el 0,5% anunció que se retiraba de la contienda.Bernie-In-Iowa-Facebook
Sanders se mostró triunfante aunque al cierre de esta edición se encontraba unas décimas porcentuales por debajo de la ex secretaria de Estado. “¿Están listos para una idea radical?”, preguntó a los centenares de asistentes, que escuchaban sus palabras, “vamos a crear una economía para la clase trabajadora, no sólo para los multimillonarios”. “Recién está comenzando una revolución política” anunció, en clarísima referencia a la militancia de centenares de jóvenes que encuentran en él un referente. También atacó a las “corporaciones políticas, económicas y mediáticas” y recordó que su campaña consiguió 3,5 millones de dólares de donaciones individuales de no más de 27 dólares.
Hillary, en cambio, dijo estar “aliviada” por los resultados y aunque dio un discurso optimista y se mostró encaminada hacia la Casa Blanca, no expresó una victoria tan marcada como su adversario. Ambos candidatos elogiaron a O’Malley buscando su apoyo para lo que queda de la carrera. Aunque no mueve demasiado el avispero electoral, es una figura respetada en el partido. Las primeras internas no serán las que coloquen a Clinton como la favorita, pero según analistas, más adelante recobrará vuelo, en especial en los estados con más presencia afroamericana que, actualmente –todo puede cambiar- están mayoritariamente de su lado.
La interna republicana, por su parte, resultó contraria a lo que las encuestas preveían y también fue muy convocante: Ted Cruz se impuso con el 28% (8 delegados), seguido por Donald Trump (24%, 7 delegados) y muy cerca por Marco Rubio (23%, 6 delegados), que hizo una elección bastante mejor de lo prevista y sigue en carrera. Los millones de dólares invertidos por Trump no dieron sus frutos y se hizo sentir en los lugares de votación la ausencia del multimillonario en el último debate del partido conservador. 186 mil republicanos participaron de sus “caucus”, contra 122 mil de hace cuatro años.
ted cruz iowaCruz es actualmente senador por Texas y su principal base de apoyo son los cristianos conservadores. Es hijo de cubanos y nació en Canadá. Es muy cercano a las ideas del sector ultraconservador Tea Party, se opone radicalmente a la reforma en el sistema de salud de Obama (el Obamacare, una de sus principales políticas sociales), y ha llegado a proponer, llevando al extremo la postura republicana, la abolición de la agencia federal de recaudación de impuestos. En su discurso en la noche del lunes afirmó que una presidencia suya será la “más conservadora de la era moderna”.
Como ya publicó Notas, la importancia de las internas del Estado de Iowa no tienen que ver ni con su demografía –no es para nada representativa del conjunto del país- ni con la cantidad de delegados para los congresos partidarios que distribuye, muy pocos en comparación con los grandes estados como California, Texas o Florida. Su relevancia está vinculada básicamente con el calendario: es la primera elección interna y actúa como “filtro” en caso de haber muchos candidatos, ya que aquellos que tengan un desempeño no competitivo podrían decidir abandonar la carrera. Al mismo tiempo puede darle impulso a candidatos no favoritos como en la elección de 2008, cuando Barack Obama empezó a subir en las encuestas una semana antes del “caucus” y terminó ganándole a Hillary por ocho puntos. Luego, la historia la conocemos, terminó siendo el nominado demócrata y ganando la elección.
Vale aclarar también que la Convención Demócrata que terminará eligiendo al o la candidata, tiene muchos más integrantes que la republicana: 4764 contra 2472. Además, cada partido en cada Estado tiene reglas específicas. Ya abordamos en otro artículo las diferencias entre primarias y “caucus”, pero a eso se le suma que los demócratas eligen proporcionalmente a sus delegados (quien tenga el 50% de los votos se queda con el 50% de representantes en la convención del partido), mientras que los republicanos en algunos estados tienen el sistema “winner take all”, es decir, “el que gana se lleva todo”.
Por otro lado, los partidos cuentan con “superdelegados”, que votarán en la convención nacional pero que no fueron electos en una primaria o “caucus”. En el caso demócrata, todos los miembros del Congreso, gobernadores, ex presidentes y vices demócratas, e integrantes del Comité Nacional del partido son automáticamente nombrados. Casi el 20% del total, de acuerdo a datos de 2008, cuando Barack Obama fue nominado y luego electo. En esta elección, Hillary tiene de su lado a la mayoría.
Los republicanos incluyen como “superdelegados” únicamente a los miembros del Comité Nacional. En 2008, por ejemplo fueron 123, el 5% de los responsables de nominar al candidato, un índice bastante menor.
Próximas estaciones: New Hampshire, Nevada, Carolina del Sur y el “supermartes”
El martes 9 de febrero se llevará adelante la primaria en New Hampshire, donde Sanders llevaba una clara ventaja entre los demócratas y Trump entre los republicanos. Probablemente esos indicadores varíen y se verá un crecimiento de Cruz, empujado por el triunfo de este lunes.
Más adelante, el 20 de febrero, los demócratas realizarán su “caucus” en Nevada, mientras los republicanos realizan una primaria en Carolina del Sur, y los lugares se intercambiarán al llegar a fin de mes: el 23 es el turno del “caucus” republicano en Nevada y el 27 de la primaria demócrata en Carolina del Sur.
El 1 de marzo, llega el famoso “supermartes”, donde en más de una decena de estados en simultáneo ambos partidos realizarán sus elecciones internas. Desde entonces hasta junio, entre uno y dos estados por semana llevarán adelante su proceso de elección de candidatos, hasta llegar a las respectivas convenciones partidarias.
Hillary fue clara en sus palabras en la noche del lunes: el objetivo de la campaña demócrata tiene que ser evitar que los republicanos, especialmente sus principales referentes a la fecha, muy radicalizados por derecha, lleguen a la Casa Blanca. Si el impulso y consolidación de la figura de Sanders como alternativa logrará por lo menos instalar algunos puntos en la agenda demócrata o si primará la moderación de Clinton, es, como tantas cosas, algo que aún está por verse.
Falta un largo camino, pero las elecciones en Estados Unidos dieron su primer paso en Iowa.

lunes, 1 de febrero de 2016

“El Acuerdo Transpacífico, ¿una amenaza a la integración latinoamericana?”

“El Acuerdo Transpacífico, ¿una amenaza a la integración latinoamericana?”. Análisis del investigador argentino Mariano Turzi

Nodal

El recientemente firmado Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) tendrá implicancias determinantes no solo para el futuro de la economía internacional, sino del orden global1 En ese sentido, su consolidación o estancamiento determinará en gran medida el devenir de la integración regional latinoamericana. Esta nueva realidad transformadora de los asuntos globales tendrá consecuencias decisivas para las estrategias de acción e inserción externa de gobiernos y compañías en América Latina. Si en el siglo XX el Canal de Panamá marcó la separación del continente americano en norte y sur, en el siglo XXI el TPP está introduciendo un nuevo vector al proceso de integración latinoamericano, dividiendo a la región en este y oeste, o Pacífico y Atlántico. El riesgo para América Latina es que esa división se traduzca en diferencias de regionalización y divergencias de regionalismo. La primera hace referencia a un proceso de naturaleza más bien económica, liderado principalmente por actores no estatales comerciales (compañías) y financieros (bancos y organismos de crédito). El segundo resalta las dimensiones institucionales y políticas.
Entendida como el proceso creciente de transnacionalización, la regionalización latinoamericana es la dimensión más directamente impactada por TPP. En una etapa de capitalismo globalizado organizado alrededor de cadenas de valor, el TPP introduce alteraciones que impactarán en los patrones de inserción nacional de cada uno de los países/sectores/eslabones. Compañías asiáticas y latinoamericanas verán cómo cambiarán sus costos y beneficios a causa de la nueva estructura institucional y es esperable un realineamiento de intereses y estrategias a las nuevas oportunidades y amenazas. Por ejemplo, los textiles vietnamitas –que hoy enfrentan un arancel de entrada a Estados Unidos de 17,5%– no tendrán impuestos bajo el TPP. De hecho, compañías de indumentaria de varias provincias chinas ya han estado invirtiendo miles de millones de dólares en el sector de indumentaria de Vietnam para aprovechar los aranceles favorables y las ventajas impositivas del este nuevo acuerdo. Lo mismo es posible que ocurre ad intra el proceso de regionalización en América Latina, generando nuevas geografías económicas.
En cuanto al regionalismo, ya se advierte una creciente fractura de naturaleza política. La Alianza del Pacífico (AP) ha sido postulada por políticos y analistas como una fuerza contraria al Mercado Común del Sur (Mercosur). Ese nuevo agrupamiento sería pragmático en lo político, abierto en lo comercial, liberal en lo financiero y más funcional a los intereses de Estados Unidos en lo geopolítico. El Mercosur, por el contrario, sería un anacronismo estancado por su populismo ideológico, su defensa del proteccionismo mercantilista y el recelo de los actores financieros internacionales, aunque a la vez sea el sostén de un proyecto más autónomo de Washington. Estos dos modelos diferentes de integración –regionalismo abierto y bilateralismo competitivo– no son inherentemente incompatibles o antinómicos. De hecho, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) ha hecho propio el lema «unidad en la diversidad». Pero desde una perspectiva de economía política internacional, el TPP provee una estructura externa de incentivos que favorecen y fortalecen coaliciones internas de poder con visiones y gestiones de proyectos de desarrollo nacional que no tienen a la integración latinoamericana como prioridad estratégica.
La integración económica nacional y la integración económica regional en América Latina tienen que tomar en cuenta los nuevos límites y oportunidades del TPP con urgencia y profundidad en el análisis. Organismos como la CELAC o la UNASUR deberían plantear un diálogo para sincerar posturas y estructurar eventuales transiciones. Tanto para la autonomía política como para el desarrollo productivo, la falta de coordinación representa un riesgo significativo. Aún en el caso de que la tendencia hacia la fragmentación competitiva fuese inevitable, el ordenamiento de ese proceso bajo un esquema de desintegración regional sería preferible a una disgregación desordenada. El riesgo es que esa diferencia se transforme en divergencia. El incentivo externo del TPP podría generar que tanto regionalización como regionalismo acaben capturados por intereses y agendas extrarregionales. De hecho, los documentos sobre las negociaciones preliminares que se han filtrado a través de Wikileaks, revelan –por ejemplo, en el caso de derechos de propiedad intelectual– cómo la estructura comercial regional sería rediseñada de acuerdo a los intereses corporativos de los gigantes del sector farmacéutico internacional2
El dato geopolítico crítico es que el TPP no es un acuerdo para crear comercio sino para administrar comercio y finanzas. Constituye un movimiento de retaguardia más que de avance; la gestión de un poder declinante más que el despliegue de un poder ascendente. Washington ya no confía en su propia posición. Cuando los poderes hegemónicos se sienten seguros, proclaman y promueven los principios de la libertad. Sin contemplar las diferencias iniciales, la libre competencia juega a favor de las asimetrías existentes. Su poder es global y sus aspiraciones de construcción de orden también. Ya sea por voluntad o capacidad, el TPP refleja claramente que las ambiciones norteamericanas actuales son mucho menos ambiciosas. El «pivote a Asia» y el TPP son la respuesta institucional que intenta dar la superpotencia norteamericana a realidades que están más allá de su control: la económica de la globalización y política de la interdependencia. Esa realidad es que el mundo se reconfigura en base a bloques regionales más que a parámetros globales. El TPP ha introducido para América Latina una amenaza estratégica de largo plazo: la recreación hegemónica. Ya sea intencional o involuntaria, desde el Norte o hacia el Este. Sin «conciencia de región», América Latina perderá espacio de acción internacional y quedará siendo geopolítica y geoeconómicamente relegada a una posición funcional a diseños más allá de su opinión y control.
  • 1.Los actuales miembros son Australia, Brunei, Canadá, Chile, EE.UU., Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. Y se han alineado ya otros posibles candidatos como Corea del Sur, Taiwán, Filipinas y Colombia.
  • 2.Usamos esas fuentes debido al secretismo de los acuerdos.