jueves, 17 de noviembre de 2016

Morgenfeld: “En EEUU hay un consenso bipartidista para controlar a América Latina”

Morgenfeld: “En EEUU hay un consenso bipartidista para controlar a América Latina”

 

Morgenfeld: “En EEUU hay un consenso bipartidista para controlar a América Latina”

Notas.org.ar

Leandro Morgenfeld es docente e investigador del CONICET, especialista en la relación entre Estados Unidos y América Latina. Entrevistado por Notas analizó algunos de los puntos centrales de la agenda de Washington para América Latina y qué podría llegar a cambiar -o no- con la asunción de Donald Trump como presidente.

- La estrategia de Estados Unidos para América Latina en la última etapa -que Bush inició, Obama desarrolló y Hillary en parte diseñó- fue la de golpes institucionales, injerencia a través de ONGs, intento de aislamiento del ALBA vía Alianza del Pacífico, entre otras cosas. ¿Cambiará la política exterior al modificarse el partido de gobierno? ¿Qué peso tiene las corporaciones militar y de inteligencia en las decisiones?

– Hay un consenso bipartidista en mantener el control en lo que consideran su patio trasero, en mantener alejadas a las potencias extra hemisféricas (hoy China y Rusia) y en fomentar la fragmentación de los 33 países de América Latina y el Caribe, debilitando cualquier organismo propio, como la UNASUR, la CELAC, el ALBA o el MERCOSUR. Cualquiera sea el presidente, busca reforzar el rol de la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington.
Lo que puede haber en un cambio de tácticas. Bush era más agresivo, Obama se mostraba como más diplomático. Pero ambos compartían los mismos objetivos estratégicos. Trump va a seguir esa misma línea, pero hay que ver con qué modalidades. Como se concentrará en las disputas comerciales con China, en rediscutir la alianza con Europa y en definir cómo va a intervenir en Medio Oriente y el norte de África, es de esperar que el foco no esté puesto en Nuestra América. Pero Estados Unidos nunca deja de mirar, presionar e intervenir en una región que es estratégica para su pretensión de mantenerse como potencia global. Además, es una región rica en recursos naturales estratégicos y muy disputados y un mercado importante para los exportadores estadounidenses.
Por otro lado, Estados Unidos despliega una enorme red de bases militares en la región, e interviene económica, política, militar, cultural e ideológicamente en Nuestra América, e intentará seguir haciéndolo.

- México, por obvios motivos de cercanía y de histórica injerencia de EEUU, además de por cuestiones migratorias y económicas, es un país importante para Washington tanto en términos políticos como en materia comercial. ¿Cómo se desarrollarán estas relaciones en el nuevo gobierno?

– El país azteca sufrió un temblor desde que se conoció el triunfo de Trump por tres motivos. Primero, el magnate basó su campaña en la promesa de la deportación masiva de hispanos -muchos de ellos mexicanos- y en la ampliación del muro fronterizo, que ya existe. Eso implicaría que millones de emigrados sean llevados nuevamente a México, provocando una presión social explosiva.
Segundo, Trump prometió renegociar el NAFTA y subir tarifas a las importaciones provenientes de México, con lo cual habría una fuerte caída del comercio bilateral. El NAFTA ahondó la dependencia de ese país latinoamericano, pero su cancelación traería una fuerte crisis económica.
Tercero, si a esto se le suma la limitación del envío de remesas de hispanos a sus países de orígenes, esto provocaría una carestía de dólares en economías en las que no abundan las divisas. Con Trump, va a crecer el sentimiento anti-yanqui de ese país que se siempre se lamentó de estar “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. El neoliberal Peña Nieto ya sufrió en carne propia el desprecio popular, al haber invitado al candidato Trump, luego de que éste se pasó buena parte de su campaña humillando a los mexicanos.

- Respecto de Cuba y la apertura que en los últimos años se llevó delante, ¿qué análisis podés hacer de la política de Trump a futuro? ¿Cómo jugaron los cubanos de Miami para el importante triunfo en Florida?

– Trump había sido uno de los únicos precandidatos republicanos en apoyar la política de distensión con Cuba, anunciada por Obama en diciembre de 2014. En los últimos meses, para capturar el voto de los cubanoamericanos anticastristas de Florida, cambió de posición, criticó el deshielo y prometió dar marcha atrás. Más allá de que esto es improbable -el propio Trump es parte de la burguesía estadounidense que presiona hace años para levantar el bloqueo, en función de hacer negocios en Cuba-, con la mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso, es probable que ese camino sea más lento y dificultoso, que se demore mucho más en levantar el criminal bloqueo económica, comercial y financiero y cerrar la cárcel de Guantánamo. Trump logró capturar ese voto ultraconservador de Florida, lo cual le permitió arrebatarle a Clinton el principal de los swing states, que repartía 29 electores.

- Argentina, de la mano del gobierno de Obama y la campaña de Hillary venía teniendo un papel central en el reacomodamiento del continente. ¿Se equivocaron Macri, Malcorra y Lousteau al hablar a favor de la demócrata? ¿Cómo queda posicionada la Argentina respecto de Trump?

– Presidente, canciller y embajador cometieron un error diplomático al haber explicitado en varias oportunidades el apoyo a Clinton, en una elección con final abierto. Creo que fue parte de la sobreactuación en materia del vínculo con Estados Unidos, en la reedición macrista de las “relaciones carnales” de los años noventa.
Más allá de este desliz, que puede costarles el puesto a Lousteau y Malcorra, lo más grave es la política exterior de Cambiemos, cuya estrategia se ve duramente golpeada a partir del triunfo de Trump. Apostaron a los Tratados de Libre Comercio y a una política aperturista, cuando en los países centrales crece el rechazo a la globalización neoliberal y hay un repliegue proteccionista. Tomaron muchísima deuda y concedieron todo, apostando al crédito barato, cuando se espera que el alza de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal encarezca el dinero y complique los vencimientos de 2017. Apostaron a la “lluvia de inversiones”, cuando la inestabilidad e incertidumbre globales que disparó la llegada de Trump van a provocar una sequía de inversiones.
Además, apostaron a alinearse con Estados Unidos, cuando es previsible que ahora se potencie una mayor multipolaridad. En síntesis, el gobierno va a tener que recalcular su política exterior, en un contexto mundial complejísimo.

- América Latina no fue uno de los grandes ejes de la campaña electoral, lo que no impidió que Trump se posicionara en ocasiones sobre algunos temas centrales como la coyuntura de Venezuela. ¿Qué se puede esperar de la estrategia del Departamento de Estado en relación al gobierno de Maduro?                        

– El discurso de Trump en materia exterior fue muy contradictorio. Es cierto que hizo planteos de corte “aislacionista”, con lo cual se supone que no va a promover una guerra civil en Venezuela, con final incierto. Fue muy crítico de los desastres que promovió Hillary Clinton como Secretaria de Estado en Irak, Libia y Siria, por lo que no es esperable que promueva un desenlace sangriento en el país caribeño, más allá de que alienta a la oposición anti-chavista. Si efectivamente Trump avanza en un entendimiento con Putin, aliado de Maduro, quizás uno de los efectos pueda ser un acuerdo para no forzar las tensiones en Venezuela.
Pero, así como ocurre con el proceso de paz en Colombia, hay mucha incertidumbre sobre cómo desplegará sus relaciones interamericanas. Es de esperar que, por su xenofobia y sus declaraciones anti-latinos (el domingo pasado ratificó su voluntad de expulsar inmediatamente entre 2 y 3 millones de indocumentados) genere mucho rechazo en Nuestra América. Quizás, esto sirva para reimpulsar la cooperación y coordinación política latinoamericana, e impulsar nuevamente una integración alternativa, no subordinada a Washington.

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