miércoles, 15 de febrero de 2017

Esta tarde, primera conversación telefónica de Macri con Trump desde que asumió como presidente

Mauricio Macri hablará hoy por teléfono con Donald Trump

 

Mauricio Macri hablará hoy por teléfono con Donald Trump

La conversación está pautada para las 18.15 con una duración estimada de 15 minutos; será el primer contacto oficial desde que el magnate asumió la presidencia
LA NACION
 
WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablará esta tarde por teléfono con su par argentino, Mauricio Macri, según confirmó la Casa Blanca. Será el primer contacto oficial entre ambos presidentes desde que Trump sucedió a Barack Obama , el 20 de enero pasado.
La conversación está pautada para las 16.15 de esta ciudad (18.15 en la Argentina) con una duración estimada de quince minutos.
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, explicó en diálogo con radio Mitre: "Es un llamado que piden ellos en el marco de la nueva gestión". También dijo que "no hay todavía un temario específico".
El diálogo se producirá en medio de la agenda que Trump mantendrá a lo largo del día con el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, de visita en esta ciudad.
La conversación con Macri se suma a la que en los últimos días el magnate mantuvo con otros dos presidentes de países de la región: Juan Manuel Santos , de Colombia., y Pedro Pablo Kuczynski , de Perú.
En ambos casos estuvo presente como denominador común fue la situación en Venezuela y es muy posible que el tema vuelva a estar hoy en el contacto con Macri.
La Casa Blanca acaba de aplicar severas sanciones a funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro, entre ellos, el vicepresidente, Tareck El Aissami, por presunto narcotráfico.
Se trata de la señal más firme que ha dado la Casa Blanca contra el gobierno bolivariano.
Trump no tiene una política ni agenda clara para América latina todavía. El caso de Venezuela es uno de los primeros por los que ha mostrado interés en la región.

Contactos previos

Macri y Trump, quienes se conocen por su pasado empresarial, hablaron por teléfono el 14 de noviembre último, cuando el presidente argentino felicitó al magnate por su triunfo en las elecciones presidenciales ante Hillary Clinton, la candidata que la Casa Rosada había apoyado a través de sus funcionarios. "La Argentina es un gran país y tendremos la más cercana relación de la historia entre nuestros países", dijo Trump, según el gobierno agentino.
Según el entorno del Presidente, "hablaron como viejos amigos y con un espíritu constructivo para el bien de ambos países". Macri y Trump se conocieron en la década del 80, cuando el actual presidente argentino viajó a Nueva York para cerrar un negocio inmobiliario para la empresa de su padre. No llegaron a buen puerto, pero desde entonces, tuvieron una relación fluida.
La llamada telefónica llega después de semanas de negociaciones desde Cancillería y días después de que Macri hablara por teléfono con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. En esa conversación, según difundieron más tarde, acordaron que "Estados Unidos y la Argentina deben redoblar sus esfuerzos para mejorar la creación de empleo y el crecimiento económico en ambos países".
Por otro lado, la canciller, Susana Malcorra, dijo la semana pasada que "se estaba explorando" la posibilidad de una cumbre bilateral "lo antes posible". En ese sentido, la funcionaria tendrá una reunión a solas con el secretario de Estado estadounidense , Rex Tillerson, en una cumbre sobre seguridad que se celebrará mañana en Alemania.
En las últimas semanas Estados Unidos suspendió por 60 días la importación de limones desde la Argentina e impuso restricciones en la tramitación de visas para viajar al país norteamericano.
Argentina, por su parte, expresó su preocupación ante el anuncio de Trump de construir un muro en la frontera del país con México.

Venezuela anuncia que responderá a la agresión de EEUU contra su vicepresidente

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 Resumen Latinoamericano/Telesur
 
“Venezuela va a tomar todas las acciones legales para desmontar esta infamia”, aseveró Nicolás Maduro sobre la agresión del Gobierno de EE.UU. contra el vicepresidente Tarek El Aissami.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció este martes que su país responderá “paso a paso, con equilibrio y contundencia” la agresión imperial del Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) contra el vicepresidente Tarek El Aissami.
Maduro explicó que es ilegal e infame incluir al vicepresidente El Aissami en la lista de personas relacionadas al narcotráfico de la Oficina de Control de Activos EE.UU. (Office of Foreign Assets Control), las cuales son sancionadas bajo la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico (Foreign Narcotics Kingpin Designation Act).
 “Fui informado de la decisión ilegal, inaudita, infame de la OFAC, dependiente del Departamento del Tesoro de EE.UU., contra el compañero vicepresidente ejecutivo”, dijo el presidente.
El mandatario aseveró que “sin lugar a duda es una agresión” y “Venezuela va a tomar todas las acciones legales para desmontar esta infamia”.
Ordenó a la canciller Delcy Rodríguez citar al encargado de negocios de EE.UU. en Venezuela para entregarle una nota de protesta y exigirle disculpas públicas al vicepresidente El Aissami y “que se retracte de la acusación”.
Maduro señaló que EE.UU. sanciona a los países que más combaten el cultivo de drogas y capturas a narcotraficantes, como es el caso de Venezuela. Mientras que naciones con grandes producciones de droga no son sancionadas.

martes, 14 de febrero de 2017

Por qué la Alianza del Pacífico podría hundir al Mercosur. Entrevista Morgenfeld Yahoo Noticias

Daniela M. – Buenos Aires, Argentina

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, llegó al poder con un puñado de promesas. Entre ellas, la de “volver a ser parte del mundo”. Sucede que desde su visión de Gobierno, la gestión que lo precedió, el kirchnerismo, se centró en “políticas populistas” hacia el interior del país, en lugar de mirar cómo integrarse con sus vecinos y, claro, con el “mundo”. Por esto, el mandatario impulsa una serie de medidas para trabajar sobre la Alianza del Pacífico, el bloque regional que conforman Chile, Perú, Colombia y México. Pero, ¿cómo podría afectar esta estrategia al Mercosur, el bloque que ya reúne más de 13 millones de kilómetros cuadrados, 275 millones de habitantes y un PIB equivalente a más de 4 billones de dólares?
“En días en que el planeta vive segregación, xenofobia y proteccionismo, Chile y la Argentina han iniciado un camino de colaboración. Hemos conversado sobre los avances, entre otros ámbitos, sobre los desastres naturales”, aseguró Michelle Bachelet, presidenta de Chile, frente a Macri en un acto por la conmemoración del bicentenario de la “Batalla de Chacabuco”. Macri, por su parte, se mostró entusiasmado por la foto con su par chilena:

La relación entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur viene dando que hablar desde hace ya unos meses. El norte que guía a ambos países parecería ser el libre comercio: “Ambos países no están de acuerdo con las señales de proteccionismo que vienen de distintos lugares. Lo que se ha acordado es oponer al proteccionismo la apertura, más integración, poner en valor nuestras exportaciones”, explicó Heraldo Muñoz, ministro de Relaciones Exteriores de Chile.
Y la voluntad explícita de Macri no tardó en hacerse notar. En una declaración conjunta, acordaron “en su calidad de Presidentes Pro Témpore de Mercosur y de la Alianza del Pacífico, promover la realización, en el corto plazo, de un encuentro de Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores de los países que integran ambos bloques”.
De hecho, en la declaración se señala la intención de “alcanzar un acuerdo de liberalización comercial ambicioso frente a las tendencias proteccionistas observadas a nivel internacional que se contradicen con el esfuerzo para alcanzar el crecimiento sostenible y el desarrollo inclusivo”. Desde junio del año pasado,
Pero el acuerdo no se da sólo en términos de facilidades comerciales, sino que podría tener algunas consecuencias para el bloque regional de América Latina.

La estrategia: hacer y deshacer

Las prioridades de las relaciones internacionales de Mauricio Macri como presidente fueron claras: abrirse al librecomercio a través de tratados y organismos internacionales. A los pocos meses de asumir, el expresidente norteamericano Barack Obama ya estaba en la Argentina de visita. Se trataba de una fuerte señal, luego de que los gobiernos kirchneristas cerrarán el diálogo con los Estados Unidos. A partir de este encuentro bilateral, en el cual el Presidente argentino llamó a recomponer el vínculo diplomático, las señales entre el partido que gobierna la Argentina y los países alineados con la política norteamericana fueron en consonancia.
Para entender la Alianza del Pacífico hay que tener en cuenta el mapa regional. “Surgió en 2011, bajo el impulso del entonces presidente Alan García, como un foro regional integrado por Perú, Colombia, Chile y México –más de 200 millones de habitantes, un tercio del PBI de América Latina-, ideado para contrarrestar la creciente influencia bolivariana, a través del ALBA. En ese entonces, los gobiernos de Argentina y Brasil cultivaban estrechas relaciones con sus pares del ALBA. En su manifiesto inaugural, la ‘Declaración de Lima’, los socios fundadores señalaban que pretendían ‘avanzar progresivamente hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas’”, explica Leandro Morgenfeld, Doctor en Historia (UBA-Conicet), docente y especialista en Estados Unidos. Según el analista internacional, Estados Unidos impulsó este foro para intentar reposicionarse en la región, contrarrestar el avance chino e impulsar a través de la misma su proyecto más ambicioso, el Acuerdo Transpacífico (TPP). “Ambas iniciativas, la Alianza del Pacífico y el TPP eran complementarias y funcionales a los intereses de la Casa Blanca en América Latina. Washington pretendía que los países con los cuáles ya tiene Tratados de Libre Comercio bilaterales (Colombia, Chile, Perú) se unieran e impulsarán el TPP”, explica a Yahoo Noticias.
La política de Estados Unidos suele ser negociar con cada país por separado, no con el conjunto. Con lo cual, la alianza de los gobiernos le resultó siempre un tipo de incomodidad para su política internacional. La intención de Mauricio Macri parece ser, así, dar marcha atrás en las políticas que el kirchnerismo le aplicó a la diplomacia latinoamericana, más cercana a gobiernos inclinados hacia la centroizquierda. Fue el kirchnerismo, de hecho, quien rechazaba el acercamiento al bloque del Pacífico por cuestiones políticas, al relacionar directamente las políticas de estos países con el gobierno de los Estados Unidos.
Pero los tiempos cambiaron con Macri, sobre todo con el gran gesto de la visita de Barack Obama apenas asumió el presidente Argentino.
Por esto, las intenciones de Macri apuntan a desandar el camino recorrido por el kirchnerismo. “Desde que asumió Macri tomó la agenda de Estados Unidos e intentó sumarme a los TLC que se negociaban. A contramano de lo que está pasando en Estados Unidos y en Europa, insiste en la apertura económica e impulsa el acuerdo Mercosur-Unión Europea y la convergencia con las economías menos industrializadas y más abiertas que integran la Alianza del Pacífico. Así, a mitad de año formalizó el ingreso de la Argentina como observador e intenta remolcar al resto de la región hacia el modelo chileno o peruano, resistido en países como Brasil o la Argentina, con entramados productivos más complejos”, explica Morgenfeld.
Según el historiador, lo que Macri quiere hacer es consolidarse como socio fundamental de Estados Unidos.
Pero esto podría ser un problema si se lo mira en el contexto internacional, es decir, si se piensa el lugar hacia el cual están apuntando las políticas de los países alrededor del mundo. “El problema que tienen los gobiernos neoliberales, que apostaron a los TLC y a la atracción de inversiones estadounidenses es que el Brexit y el triunfo de Trump modificaron el escenario internacional. Estos gobiernos se quedaron, desde el punto de vista ideológico y discursivo, sin el modelo a imitar”, aporta Morgenfeld.

El Mercosur, entre los números y la Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico fue creada en 2011, en sus bases se encuentra el librecomercio (aspecto que separó a los Kirchner durante tantos años y que hoy lo acerca a Macri). Engloba un PBI per cápita promedio de US$ 16.759. Esto representa la mitad del comercio de América latina con un dato no menor: atrae el 41% de la inversión extranjera.
El Mercosur reúne un total de 295 millones de personas entre Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Venezuela. La Alianza del Pacífico suma 217 millones entre Chile, Perú, Colombia y México. El mercosur reúne un PBI per cápita de 17.370, apenas un poco más que la Alianza del Pacífico. En cuanto a la importancia que ocupan en relación a las exportaciones, el Mercosur se ubica en el cuarto lugar de los bloques económicos mundiales en cuanto a volúmen. La Alianza del Pacífico exporta cerca de US$ 455.000 millones.
¿Cómo se relacionarían ambos bloques comerciales? “En la actualidad, el Mercosur sufre un doble embate. Hoy en día predominan los gobiernos neoliberales. Cartes en Paraguay, luego del golpe parlamentario contra Lugo, Temer en Brasil, después del golpe parlamentario contra Dilma (cuyo canciller, José Serra, es un histórico opositor al Mercosur) y Macri en Argentina. Los tres resolvieron suspender a Venezuela, para aislarla diplomáticamente y forzar la caída de Maduro. Al mismo tiempo, se plantea la “flexibilización” del Mercosur, permitiendo a cualquier país que firme un TLC con un país extra zona, lo cual prácticamente lo sentenciaría a desaparecer”, piensa Morgenfeld.
“Además, Macri impulsa un TLC con la UE, que sería tan pernicioso como el ALCA y una convergencia con la ALPA. Dada la parálisis en muchas iniciativas de infraestructura, institucionales y monetarias, el Mercosur importaba fundamentalmente como bloque político. El proceso de cambio que vivió en el último año lo está terminando de poner en crisis”, sentencia.
Está claro, así, que la estrategia es distinta respecto del kirchnerismo. “La gestión anterior no lo integraba, porque privilegiaba otra estrategia de integración regional. La ALPA siempre tuvo una aceitada relación con Estados Unidos y promovía una agenda contraria al eje bolivariano. Macri, en cambio, toma a Colombia, Perú o Chile como modelos para la Argentina, por eso promovió los vínculos con cada uno de esos países y con el bloque en general. Es una opción político-ideológica”, cierra Morgenfeld.
Restará ver si la opción político-ideológica llevará a la Argentina por el camino del crecimiento o si, una vez más, el endeudamiento terminará por aplastarla en un futuro.

lunes, 13 de febrero de 2017

Después de hostigar a México, ahora Trump apunta contra el gobierno venezolano, acusando de narco al vice de Maduro

 

EE UU sanciona al vicepresidente de Venezuela por supuestos lazos con el narcotráfico

Tareck El Aissami es el funcionario venezolano de más alto nivel castigado hasta la fecha por Washington

El vicepresidente de Venezuela ha entrado este lunes en la lista negra de narcotraficantes de Estados Unidos. El Departamento del Tesoro ha incluido a Tareck El Aissami en el grupo de sancionados por su "significativo papel en el narcotráfico internacional", lo que le convierte en el funcionario venezolano más alto en ser castigado por Washington. Las agencias involucradas en la decisión han insistido en que se trata de una acción contra un individuo, no contra un gobierno, y que es el resultado de una "larga investigación". Pero con este paso la Administración de Donald Trump abre un nuevo frente en América Latina y redobla la presión sobre Caracas iniciada por su predecesor, Barack Obama.
Además del vicepresidente venezolano, en la lista de sancionados figuran el empresario venezolano Samark José López Bello, al que Washington considera el “testaferro” de El Aissami, y 13 empresas “pertenecientes o controladas por López Bello” o sus asociados. Las compañías tienen sede en EE UU, Panamá, Reino Unido, Venezuela y las islas Vírgenes Británicas.
Las sanciones se enmarcan en la Ley Kingpin, promulgada en 1999 con el objetivo de bloquear las actividades de individuos o de organizaciones extranjeras sospechosas de estar vinculadas con el narcotráfico y que sean una amenaza para Estados Unidos. Implican la congelación de cualquier bien o activo que los señalados tengan en territorio estadounidense, así como la prohibición de que ciudadanos estadounidenses realicen transacciones comerciales con los castigados. Fuentes del Gobierno estadounidense dijeron que se estima que los bienes de los sancionados en EE UU, especialmente en la zona de Miami, ascienden a “decenas de millones de dólares”. Florida, y más concretamente Miami, es una zona privilegiada por los boliburgueses, la oligarquía que floreció a la sombra del chavismo.

Una acción con fuertes tintes políticos

Las autoridades estadounidenses han sido enfáticas a la hora de señalar que la designación de El Aissami es una decisión “contra un individuo, no un gobierno”. Se trata de “la culminación de una investigación de varios años bajo la Ley Kingpin para identificar a narcotraficantes significativos en Venezuela y demuestra que el poder y la influencia no protegen a los que se involucran en estas actividades ilícitas”, dijo en un comunicado el director en funciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, John Smith. “El mensaje de esta designación no es político ni económico ni diplomático; se trata de ir contra el narcotráfico”, insistió otra fuente oficial en la teleconferencia.
No obstante, a nadie se le escapan las múltiples y graves implicaciones políticas de una decisión que pone en la mira de EE UU al segundo hombre de mayor poder en Venezuela y potencial sucesor de Nicolás Maduro al frente del Gobierno.
De hecho, hace solo una semana, 32 legisladores, tanto congresistas como senadores republicanos y demócratas, firmaron una carta escrita por el senador demócrata Bob Menéndez y la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen pidiéndole a Trump que imponga nuevas sanciones “inmediatas” a funcionarios venezolanos “responsables de violaciones de derechos humanos y de corrupción”, incluidos, subrayaban, “aquellos presuntamente involucrados en la crisis alimentaria venezolana”. Los legisladores también reclamaban que las agencias estadounidenses “investiguen de forma exhaustiva” la “conducta y actividades” del nuevo vicepresidente venezolano El Aissami, en vista de las informaciones que ligan al nuevo número dos venezolano con “corrupción, narcotráfico y la influencia de organizaciones terroristas en Venezuela”.
Uno de los signatarios, el senador republicano por Florida Marco Rubio, celebró las sanciones contra El Aissami y manifestó su esperanza de que sean “solo el principio para asegurarnos de que el régimen de Maduro siente presión para poner fin a sus actividades ilícitas, liberar a todos los presos políticos, empiece a tolerar el disenso y respete la voluntad de los venezolanos que votaron para que se abandone el desastroso camino de (Hugo) Chávez y Maduro”.
Rubio es, junto con el demócrata Menéndez, el coautor de la ley que a finales de 2014 abrió la puerta a sanciones contra funcionarios venezolanos por parte de Washington durante el Gobierno de Obama. Este emitió una primera tanda de penalizaciones en marzo de 2015, cuando señaló a siete altos funcionarios venezolanos responsables de seguridad y justicia del Gobierno de Maduro como responsables de la “erosión de los derechos humanos” en el país. Además, para gran indignación de Caracas, el presidente demócrata declaró una “emergencia nacional” respecto de Venezuela, un instrumento que le permite al Ejecutivo, en determinadas circunstancias, ir más allá de lo que haya aprobado el Congreso a la hora de dictar sanciones contra un país.

Venezuela, también en el radar de Trump

A diferencia de México, Venezuela no ha figurado en la primera línea de ataque de la retórica de Trump. Pero es un país por el que el presidente republicano se ha interesado en repetidas ocasiones de manera más discreta.
Hace un mes, días antes de asumir la presidencia, Trump recibió en su despacho en la Torre Trump en Nueva York a un grupo de hispanos, entre ellos el exembajador guatemalteco en Washington Julio Ligorría. Según confirmó este a EL PAÍS, el magnate mostró un interés particular por el país sudamericano: Trump preguntó por Venezuela y se interesó específicamente por la situación de dos de los políticos opositores encarcelados por el Gobierno de Nicolás Maduro, Leopoldo López y Antonio Ledezma, de acuerdo con las fuentes.
En las últimas horas, Venezuela ha vuelto a ser tema de conversación en la Casa Blanca. Según el comunicado oficial de la Administración Trump, durante la llamada que Trump hizo el domingo al presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, el estadounidense “manifestó su preocupación por los acontecimientos en Venezuela, incluida la situación humanitaria en ese país”. Trump también dijo estar “preocupado” por Venezuela cuando habló con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, un día antes, el sábado.
El interés de Trump por Venezuela podría tener un carácter personal. Uno de los clubes privados de lujo que el magnate devenido en presidente tiene en Florida está en Doral, popularmente conocido como “Doralzuela” por la cantidad de venezolanos asentados en esa zona, situación que le habría sensibilizado más sobre la situación del país sudamericano.
Pero Trump no es el único de la nueva Administración estadounidense con historial venezolano. El nuevo secretario de Estado, Rex Tillerson, también tiene desde hace tiempo una cuenta pendiente con el Gobierno chavista. El texano era jefe de la petrolera Exxon Mobil cuando el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizó la industria petrolera en la década de 2000, hecho que provocó grandes pérdidas a la compañía que dirigía Tillerson. Ambos se enfrentaron en los tribunales internacionales y, finalmente, Exxon Mobil aceptó un acuerdo por 1.600 millones de dólares, mucho menos que los 10.000 millones en los que había estimado sus pérdidas en Venezuela por la maniobra del Gobierno.

A contramano del mundo, Macri y Bachelet insisten con el libre comercio y procuran una convergencia neoliberal del Mercosur y la Alianza del Pacífico

Los mandatarios se comprometieron a convocar a una reunión de ministros de los países del Mercosur y la Alianza del Pacífico.
Macri y Bachelet acordaron impulsar una convergencia Mercosur-Alianza del Pacífico
Para liberalizar el comercio de costa a costa
Página/12
El presidente Mauricio Macri y su par chilena Michelle Bachelet defendieron la apertura de las economías regionales y apuntaron a alcanzar un acuerdo de "liberalización comercial ambicioso

En su breve visita a Chile, el presidente Mauricio Macri y su par chilena Michelle Bachelet defendieron la apertura de las economías regionales y revalidaron las negociaciones iniciadas "para alcanzar un acuerdo de liberalización comercial ambicioso" frente a "las tendencias proteccionistas observadas a nivel internacional", que según ambos mandatarios, "se contradicen con el esfuerzo para alcanzar el crecimiento sostenible y el desarrollo inclusivo".
En ese sentido y en calidad de presidentes pro-tempore del Mercosur y la Alianza del Pacífico, adelantaron que promoverán "la realización, en el corto plazo, de un encuentro de Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores de los países que integran ambos bloques".
Macri, quien desde el jueves permaneció en San Martín de Los Andes por el festejo de su cumpleaños, cruzó ayer a Chile para conmemorar los 200 años de la Batalla de Chacabuco, y llevó a la mandataria la chilena la decisión de avanzar en un amplio acuerdo regional para liberar el comercio, algo que desde el gobierno nacional se encargaron de señalar fue acordado con el presidente sustituto Michele Temer durante la visita oficial de la semana pasada.
La Alianza del Pacífico —integrada por Chile, Colombia, Perú y México— surgió en 2011 como la alternativa defensora del libre comercio frente al surgimiento de la Unasur, la Celac y el fortalecimiento del Mercosur. Tres de los países que la integran también forman parte de la Alianza Transpacífico, creada por Estados Unidos para reunir a las economías asiáticas frente al crecimiento de China, que fue puesta en crisis tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump.
En ese contexto, Macri y Bachelet destacaron la intención de  fortalecer "las relaciones políticas, económicas, sociales y culturales tanto en el ámbito bilateral como con los países de América Latina, impulsando la convergencia entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico". La semana pasada, la canciller Susana Malcorra señaló repetidas veces que frente a la política proteccionista de Trump la política del gobierno sería "buscar oportunidades en otros mercados".
En la declaración firmada anoche en la localidad de Colina, los mandatarios también reiteraron también la voluntad de "profundizar la construcción de una asociación estratégica en materia antártica" y llama a "la reanudación de las negociaciones sobre la disputa de soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes".

domingo, 12 de febrero de 2017

Tras el triunfo del Brexit y Trump, crece la ultraderecha xenófoba. Marine Le Pen y el posible fin de la Unión Europea. Entrevista a Alejandro Horowicz y Leandro Morgenfeld (Ámbito)


Por Gonzalo J. Zanotti (Ámbito)

A poco más de dos meses de las elecciones en Francia y luego del cimbronazo de la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, el avance de la ultraderecha encarnada en Marine Le Pen genera incertidumbre y preocupación en el mundo. En esa sintonía, analistas advirtieron a ámbito.com que una eventual victoria de la candidata del Frente Nacional el 23 de abril se convertiría en un duro golpe a la Unión Europea del cual dificilmente podría recuperarse. Sin embargo, los refugiados e inmigrantes, como en EEUU, serían los principales perdedores. 
La bandera del discurso xenófobo en Francia tiene en Marine Le Pen, hija del excandidato de la extrema derecha Jean-Marie Le Pen, a su mejor portadora. Con la campaña a poco más de una semana de haber iniciado, la candidata del FN encabeza la intención de voto en primera vuelta pero una definición en balotaje la dejaría como perdedora frente al liberal de derecha Emmanuel Macron, exministro de Economía de Hollande. Sin embargo, la preocupación surge a raíz del auge y fortalecimiento de sus propuestas. En su primer discurso electoral, Le Pen apeló a la retórica antiinmigratoria y sembró también la semilla para un eventual "Frexit".

En diálogo con ámbito.com, el historiador e investigador del Conicet Leandro Morgenfeld sostuvo que el buen posicionamiento de la ultraderecha en las encuestas responde en parte a la decepción que generaron los partidos socialistas, "que aplicaron políticas de austeridad, ajuste y abandonaron por completo cualquier atisbo progresista que decían defender".

Entre las propuestas fuertes de Marine Le Pen se encuentra la de reducir a 10 mil el ingreso de inmigrantes por año, impedir la reunificación familiar y negar la adquisición de la nacionalidad por matrimonio. También plantea elevar de 5 a 20 años el tiempo mínimo de residencia para naturalizarse y recortar los derechos a los inmigrantes tanto en educación como en salud. Sin embargo, su as de espadas es la activación de un referendo para sacar a Francia de la Unión Europea. Es en ese sentido que "la elección genera mucha expectativa, porque ahí podría sellarse buena parte de la suerte de la UE", resaltó Morgenfeld y añadió: "Si activa el Frexit, le asestaría un golpe al organismo del cual difícilmente se recuperaría".

Para Alejandro Horowicz, analista político y doctor en Ciencias Sociales de la UBA, "la salida de Francia de la UE y el fin del organismo es lo mismo". La desaparición de la Unión, nacida principalmente como pacto entre Alemania y Francia tras años de conflictos, "retrotraería las condiciones de crisis político-militar a tiempos de la primera guerra mundial".

En cuanto a lo económico, Horowicz señaló que hoy la unidad que propone el organismo no es tal. "La idea de que se puede construir unidad política y económica con unidad monetaria sin la fiscal es un disparate. Las posibilidades son: o se avanza hacia la unidad fiscal y los recursos de Europa son todos los recursos de Europa y el problema griego es de Europa y no de los griegos, o se avanza en la dirección contraria". El camino parece apuntar hacia la segunda opción.

El auge y fortalecimiento del discurso xenófobo

La reforma laboral y el giro neoliberal del presidente Francois Hollande, que derivó en decenas de manifestaciones en las calles de las grandes ciudades francesas, junto a una fuerte crítica a los atentados, erosionó la capacidad del socialismo para retener votos. Este vuelco hizo que "para distinguir a un socialista de un liberal francés haga falta un proceso químico", ironizó Horowicz para graficar la actualidad que vive el país.

"El descontento de los trabajadores y las clases medias más golpeadas fue canalizado por dirigentes de derecha y ultraderecha", apuntó Morgenfeld. "Como otras veces en la historia, estos optaron por la xenofobia que culpabiliza a los inmigrantes" para capitalizar los votos. "Este discurso explica, en parte, el triunfo del "Brexit" y el ascenso en las encuestas de Le Pen, como también el fortalecimiento de la ultraderecha en Austria, Holanda y Alemania", señaló.

Horowicz profundizó aún más. "La derecha se mantuvo en silencio durante años contra los migrantes porque estos venían a hacer trabajos que los franceses no estaban dispuestos a hacer". Pero ahora, agregó, "el problema es que sus hijos, nacidos en Francia, ya no están conformes con eso, están en lucha por mejores condiciones de vida y la ultraderecha no los reconoce como franceses y los señala como el problema".

Países históricamente colonialistas como Gran Bretaña y Francia, donde gran parte de su composición demográfica fue conformada por inmigrantes provenientes de zonas invadidas y anexadas por sus propios ejércitos, hoy ven resurgir el discurso nacionalista falsamente justificado por la oleada de refugiados que sus gobiernos provocan con las intervenciones militares. "Los gobiernos europeos bloquean la llegada de cientos de miles de expulsados de África y Medio Oriente, muchos de los cuales huyen de los conflictos militares originados por la intervención de la OTAN", sostuvo Morgenfeld.

En cuanto al rol que ocupa la izquierda como respuesta al avance de las propuestas de ultraderecha, Horowicz recalcó que "los sindicatos dejaron de ser una herramienta para defender a los trabajadores", además de ser partícipes del vaciamiento de la política como herramienta transformadora. Para Morgenfeld, "los movimientos populares y las izquierdas europeas deben abandonar el supuesto pragmatismo que las llevó a abrazar una UE neoliberal y presentarse como real alternativa a las clases populares".

Sobre las próximas semanas, Morgenfeld destacó que si la campaña en Francia ya está siendo encarnizada todo indica que los próximos dos meses serán aún peor. El resultado "señalará una profundización de la parálisis europea y un duro golpe a la globalización neoliberal, si se impone la candidata xenófoba, o un dique -frágil- a la oleada que empezó con el "Brexit" y siguió con el triunfo de Trump".

Para Horowicz en caso de ocurrir una victoria de Le Pen, "no sería simplemente electoral sino el haber inclinado el balance ideológico-político de todo el debate", por lo tanto gane o pierda ya se trata de un triunfo ideológico y cultural.

sábado, 11 de febrero de 2017

Macri habló por teléfono con el Vice de Trump para ratificarle que se mantendrá alineado y evitó cualquier cuestionamiento al muro y a la hispanofobia. Pence destacó que la cumbre del G20 de 2018 será en la Argentina. Malcorra confirmó que negocian una reunión Macri-Trump lo antes posible

 

Macri y el vice de Trump se comprometieron a "redoblar esfuerzos" para impulsar la economía

Télam
Ambos líderes hablaron de la relación bilateral y la creación de empleo. Washington destacó que Argentina tiene "una oportunidad clave para mejorar su papel en la economía global".

El presidente Mauricio Macri habló por teléfono con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y coincidieron que los dos países "deben redoblar sus esfuerzos para mejorar la creación de empleo y el crecimiento económico".

En la charla, divulgada por un comunicado oficial de la Casa Blanca, el número 2 de Donald Trump destacó que "la decisión de Argentina de ser anfitrión de la Cumbre del G-20 en 2018 es una oportunidad clave para mejorar el papel del país en la economía global".

"Los dos líderes coincidieron en que los Estados Unidos y la Argentina deben redoblar sus esfuerzos para mejorar la creación de empleo y el crecimiento económico", indicó el texto que dio a conocer Washington.


Además, ambos políticos "se comprometieron a mantener una conversación continua sobre temas bilaterales y hemisféricos", y Pence, por su parte, subrayó que Trump "espera hablar con Macri pronto".

Sobre este último punto, esta semana la canciller Susana Malcorra confirmó que se están "explorando" las posibilidades de un encuentro "lo antes posible" entre Macri y Trump.

"Cuando Macri y Trump hablaron en noviembre, una de las primeras cosas que surgió fue la idea de un encuentro y Trump fue muy positivo al respecto. Estamos explorando que este encuentro se dé y que se dé lo antes posible. Pero la agenda de Trump estos días es un poco ajetreada", sostuvo la funcionaria.

viernes, 10 de febrero de 2017

De la mano de Patricia Bullrich, vuelve la DEA para intentar implantar la fracasada "guerra a las drogas"

La ministra Bullrich participa en Buenos Aires del encuentro con representantes del Grupo Sudamericano de Trabajo de la DEA

Sudamérica y la DEA unen en Buenos Aires esfuerzos contra el narcotráfico

El gobierno de Macri recompone la relación de Argentina con la agencia antidroga estadounidense, deteriorada tras años de kirchnerismo


Sudamérica recompone poco a poco su relación con la DEA, la agencia de lucha contra el narcotráfico de los Estados Unidos. Tras años de gobiernos de izquierda reacios a la participación de Washington en operaciones dentro de sus fronteras, el giro regional hacia la derecha se ha traducido en acercamientos concretos. Al frente de este proceso se ha colocado Argentina. Una muestra de ello ha sido la celebración en Buenos Aires de un encuentro entre el Grupo Sudamericano de Trabajo de la agencia con enviados de distintos países, entre ellos Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y hasta Venezuela. El escenario elegido ha sido todo un dato político: las relaciones con la DEA se habían reducido al mínimo durante el kirchnerismo y bastó un año a Mauricio Macri en el poder para relanzarlas.
El encuentro de la DEA con los referentes regionales en la lucha antidroga se realizó en un hotel del centro de Buenos Aires, con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como anfitriona. Participaron jefes policiales de los países invitados y miembros de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, representada por su agregado de negocios, Thomas Cooney. Se trata de impulsar grupos de trabajo para conformar una red regional de lucha contra el tráfico de drogas, en momentos en que ese tema se ha colocado al tope de la agenda de seguridad.
Años de relaciones tirantes con el kirchnerismo redujeron la presencia de la DEA en Argentina a dos oficinas en Salta y Mendoza y pusieron fin al entrenamiento de efectivos argentinos en Estados Unidos. Con la llegada de Macri en diciembre de 2015, Washington manifestó su intención de avanzar en una agenda bilateral que también incluyese la cooperación antidrogas. Los contactos se iniciaron de inmediato. En febrero del año pasado, la ministra Bullrich viajó a Washington y se reunió con el titular de la DEA, Chuk Rosenberg. El directivo dijo entonces que la agencia estaba “muy contenta de que Estados Unidos y Argentina fueran capaces de reconstruir la relación”, reducida por ese entonces casi a cero. “Construyendo una asociación estratégica no sólo beneficiaremos a ambas naciones, sino al mundo en su conjunto. Su país puede aprender de nosotros, y nuestro país puede aprender de ustedes", dijo Rosenberg. La presencia del Grupo Sudamericano de Trabajo en Buenos Aires ha sido un gesto hacia Argentina en ese acercamiento.
Bullrich está al frente de la nueva estrategia antidrogas de Argentina, un aspecto fundamental en ese proyecto más amplio de “reinserción en el mundo” ideado por Macri. A la ministra le gusta comparar sus datos con los del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al que acusa de haber flexibilizado los controles. Según datos que difundió en octubre del año pasado, entre 2014 y 2015 se decomisaron en la Triple Frontera, un punto caliente del tráfico ilegal que une Paraguay, Brasil y Argentina, unos 6.500 kilos de marihuana. En los primeros 10 meses de 2016, dijo la ministra, esa cifra creció hasta los 33.000 kilos.
El Gobierno argentino sumó a una mayor presión policial el endurecimiento de los controles fronterizos y cambios en la política migratoria muy polémicos. Bullrich dijo que la Casa Rosada estaba preocupada por la “concentración de extranjeros que cometen delitos de narcotráfico” y mencionó en especial a personas llegadas desde Paraguay, Perú y Bolivia.
El comentario le valió el repudio de algunos socios regionales, como Bolivia. La intención de endurecer las condiciones migratorias en un país famoso por su tradición de acogida, entre otros puntos facilitando la expulsión de extranjeros acusados de delitos, merecieron un cruce de opiniones con el gobierno de Evo Morales. El presidente boliviano decidió enviar una comisión parlamentaria para determinar los alcances de los cambios legales. A la par de la reforma migratoria el gobierno argentino prevé coordinar su política de frontera con Brasil, otro actor clave en el entramado antinarco en el Cono Sur. Bullrich también anunció la colocación de tres nuevos radares en la frontera norte, principal punto de ingreso de la droga por vía aérea.

Presentación de nuestro libro "Mercados en Común" en El Colegio de México (Jueves 16 de febrero)

El volumen Mercados en Común… se presentará el jueves 16 de enero de 2017 en El Colegio de México, con la participación como comentarista del Dr. Carlos Marichal (Colmex) y del Dr. Andreu Espasa (UNAM), en el seminario de Historia Internacional, interinstitucional, coordinado por los doctores Vanni Pettina y David Jorge, de El Colegio de México y la UNAM, respectivamente.
Les enviamos una atenta invitación a asistir, ojalá puedan sumarse quienes están en México. Los esperamos!
 


 
 
 
 
 
En este blog pueden consultar toda la información del libro, índice, autores, contacto:

 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 9 de febrero de 2017

"Trump y el nuevo tablero mundial"

Trump y el nuevo tablero mundial

 

Trump y el nuevo tablero mundial


Por Leandro Morgenfeld
Notas.org.ar

Los primeros veinte días de Trump en la Casa Blanca confirman que no va a “amoldarse” a los parámetros tradicionales de Washington. En su discurso de asunción ratificó que pretende construir un movimiento -¿nace el trumpismo?- y que mantendrá su estilo iconoclasta, que si bien le permitió ganar las elecciones, tensa a límites inéditos el clima político interno.

En sus primeras tres semanas no sólo agudizó las contradicciones en la sociedad estadounidense -si bien por ahora parece haber disciplinado al Partido Republicano, se enfrenta con masivas movilizaciones callejeras, con amplio protagonismo de mujeres y estudiantes, y con la prensa, la justicia, los demócratas, ambientalistas y organizaciones de derechos humanos-, sino que también descolocó al mundo entero, provocando un sinnúmero de roces diplomáticos. ¿Qué vínculo propone Trump con Rusia, China, Europa, Medio Oriente y América Latina?

Rusia y China

El primer gran cambio es la distensión con Rusia. Mientras durante la Administración Obama se demonizó a Putin, se movilizó a la OTAN para cercarlo militarmente, se promovió un golpe en Ucrania en 2014 contra un mandatario cercano a Moscú y se impulsó la caída del presidente sirio, Trump propone una relación menos hostil, para combatir juntos al Estado Islámico. El magnate habló con Putin el sábado 28 de enero e iniciaron un camino que podría llevar un acuerdo en Siria y a levantar las sanciones económicas, impuestas en 2014 junto a la Unión Europea. A pesar de la fuerte resistencia interna -los servicios de inteligencia acusan a Rusia de haber intervenido en las elecciones estadounidenses-, es previsible que Trump avance en esa línea. Nombró como secretario de Estado a Rex Tillerson, ex Exxon Mobil con fluidos vínculos con Moscú. La duda es cuál es el grado de fragilidad económica rusa -¿necesita imperiosamente que la Casa Blanca levante las sanciones?- y si está dispuesta a separarse de Pekín y Teherán.
La aproximación con Moscú es la contracara de la escalada con China. Trump despotricó durante toda la campaña contra la potencia asiática, acusándola de manipular su divisa y violar las reglas comerciales. Prometió aplicar un arancel del 45% a los bienes provenientes de ese país. Ya como presidente electo, se comunicó por primera vez en casi 40 años con la máxima autoridad de Taiwán y cuestionó la política de “una sola china” y sus movimientos en islas del Mar de la China Meridional -lo cual originó una dura respuesta y movimientos militares-.
Trump eleva el tono de la disputa, pero lo que pretende en realidad es disminuir el creciente déficit comercial con el gigante asiático. Lo hace con una estrategia distinta a la de Obama, que impulsó el Acuerdo Transpacífico (TPP) para cercar a China y escribir las nuevas reglas del comercio global. El límite que enfrenta esta nueva orientación es la enorme imbricación de ambas economías, las multinacionales que dependen del inmenso mercado chino y las que aprovechan la baratura de su mano de obra para exportar desde allí hacia Estados Unidos. Una guerra comercial y monetaria podría provocar la crisis económica sistémica que muchos temen.
Está claro que China es el único aspirante serio a reemplazar a Estados Unidos como potencia dominante. Sin embargo, para muchos analistas, es muy difícil imaginar un enfrentamiento como los que llevaron a las dos guerras mundiales. Immanuel Wallerstein sostiene que ambos están destinados a ser socios, a establecer algún tipo de acuerdo como el de Yalta en 1945, pero deben dirimir quién será el principal y quién el subordinado.

Europa

Trump arremetió contra la Unión Europea (UE), alentó el Brexit, señaló que la OTAN era obsoleta e instó a sus socios militares a asumir los costos de ese instrumento militar. El Viejo Continente fue un actor central, pero subordinado, durante la posguerra fría. El magnate prefiere la negociación bilateral con cada país, y no con bloques. No es casual que la mandataria británica, Theresa May, haya sido la primera que visitó la Casa Blanca en enero pasado.
La UE atraviesa un estancamiento económico y una crisis política que genera dudas sobre su futuro (las próximas elecciones en Holanda, Francia y Alemania son cruciales en ese sentido). Las expresiones de desprecio de Trump, y sus iniciativas xenófobas, despertaron una inusual animadversión hacia el mandatario (crecen las protestas contra su visita al Reino Unido, y varios jefes de estado lo criticaron públicamente). ¿Será ésta la oportunidad para que Europa retome una senda menos subordinada a Estados Unidos, como supo insinuar en los años sesenta?

Medio Oriente

Medio Oriente es el escenario en el que más rápida y dramáticamente veremos cómo se posiciona Trump. El domingo 29 de enero ordenó su primer bombardeo, en Yemen, donde además de milicianos de Al Qaeda, murieron civiles, incluidos varios niños. Habrá que ver cómo se resuelve la tragedia Siria, si hay algún tipo de entendimiento con Rusia, y cómo se reorganiza el complejo mapa con las potencias regionales: Turquía, Irán, Israel y Arabia Saudita.
Trump profundizó el vínculo con el ultraconservador Benjamín Netanyahu, que se sintió respaldado para ampliar las colonias ilegales en territorio palestino. Además, lanzó una propuesta temeraria: trasladar la embajada estadounidense desde Tel Aviv a Jerusalén, lo cual es una peligrosa provocación. Además, Trump fustigó contra el acuerdo con Irán y en sus primeros días como presidente tanto él como su Secretario de Defensa multiplicaron las amenazas. Si el magnate cede a las presiones del gobierno de Israel para confrontar con Teherán, esto provocaría un reacomodamiento de toda esa estratégica región, de consecuencias impredecibles.

América Latina

En los discursos de Trump, América Latina es la pura negatividad. Su hispanofobia se centra en los mexicanos, pero a través de ellos alude a todos los que viven al sur del Río Bravo. Son los que mandan lo peor a Estados Unidos, los indocumentados que van a robar el trabajo de los estadounidenses, los que provocan la inseguridad, los que supuestamente se benefician de acuerdos de libre comercio como el NAFTA.
Con la amenaza de deportar millones de latinos, ampliar el muro en la frontera con México, cobrar impuestos a las remesas y renegociar para equilibrar el comercio con su vecino del sur, Trump provocó una crisis económica y política que hace tambalear al neoliberal Peña Nieto. Pero también amenaza con revertir la distensión con Cuba y con una política aún más agresiva contra Venezuela.
Los gobiernos derechistas están desorientados ya que apostaban, si ganaba Hillary Clinton, a profundizar el neoliberalismo a partir de nuevos Tratados de Libre Comercio. Ahora no saben cómo redireccionar su política exterior ya que se sienten humillados por el actual ocupante del gobierno imperial al que históricamente se alinearon, buscaron seducir y tomaron como faro. Más allá de la declaración de la última cumbre de la CELAC, por ahora no hay una respuesta regional contundente frente a las agresiones. Los gobiernos de Macri y Temer, en cambio, insisten en la vía de los TLC, que están siendo rechazados en los países centrales, y en enviar señales amistosas hacia Washington.
Con Trump no habrá, como algunos especularon, un repliegue geopolítico ni militar. Coqueteó en la campaña con postulados “aislacionistas”, pero está claro que su política se orienta a sostener la hegemonía estadounidense, intentando quebrar el eje Pekín-Moscú. Así como Kissinger impulsó en los setenta un acercamiento a China para debilitar a la Unión Soviética, ahora se haría una jugada similar, pero en sentido inverso. Quiere evitar, o retardar, el ascenso irrefrenable del gigante asiático. La llegada de Trump a la Casa Blanca agudiza una serie de contradicciones que ya existían y augura una aceleración en los procesos de cambio del tablero geopolítico mundial.

@leandromorgen

* Profesor UBA. Investigador Adjunto del CONICET. Co-Coordinador del Grupo CLACSO “Estudios sobre EEUU”. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas; de Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos y del blog www.vecinosenconflicto.blogspot.com

Lejos de cualquier posición latinoamericana conjunta contra la xenofobia y el Muro de Trump, Malcorra anticipó que buscará sacar provecho de la desdicha mexicana y sinceró que busca una reunión Macri-Trump para profundizar el vínculo. Sigue la (fracasada) política de alineamiento y apertura económica

Malcorra busca un encuentro entre Macri y Trump "lo antes posible"

La canciller tiene previsto reunirse con el secretario de Estado de USA la próxima semana en Alemania, donde buscaría acordar una reunión entre los Presidentes.

Por Urgente 24
La canciller Susana Malcorra afirmó este jueves que está "explorando" que un encuentro entre el presidente Mauricio Macri y Donald Trump "se dé lo antes posible".
Malcorra tiene previsto verse con el secretario de Estado de USA, Rex Tillerson, la semana próxima en Alemania, en el marco de un encuentro multilateral, confirmó.
"Cuando Macri y Trump hablaron (por teléfono) en noviembre, una de las primeras cosas que surgió fue la idea de un encuentro y Trump fue muy positivo al respecto. Estamos explorando que este encuentro se dé y que se dé lo antes posible. Pero la agenda de Trump estos días es un poco ajetreada. Si se pudiera dar lo antes posible, lo haríamos pero no está vinculado necesariamente con otras agendas que tiene el presidente Macri", sostuvo la canciller.
Así lo expresó en una entrevista que concedió a Radio Nacional, en la que, además, reiteró que la semana próxima se reunirá por primera vez con el secretario de Estado de la gestión deTrump, ya sea en el contexto de la reunión de cancilleres del G-20 prevista para el 16 y el 17 en Bonn, o de la 53 edición de la Conferencia de Seguridad de Munich, que se extenderá del 17 al 19 de este mes.
"Nos vamos a ver en Alemania, sin dudas", afirmó la ministra de Relaciones Exteriores y Culto en relación al encuentro con Tillerson, y sostuvo que están evaluando desde el punto de vista de las agendas, "en cuál de las dos reuniones va a haber mejor espacio" para que puedan reunirse.
En este sentido, Malcorra adelantó que en su encuentro con el nuevo secretario de Estado norteamericano procurará "repasar muy brevemente lo realizado en los últimos 14 meses en el país, para asegurarnos que estamos en el mismo nivel de entendimiento, y proponer cosas de agenda que ya están en danza y qué cosas nuevas pueden ser de interés para USA".
No obstante, la canciller recordó que Tillerson "conoce bien" la Argentina porque "ha frecuentado el país".

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El Gobierno procura evitar la confrontación con Trump y planea una agenda positiva

Malcorra se reunirá el martes, en Alemania, con el secretario de Estado norteamericano
LA NACION
 
No habrá confrontación de Mauricio Macri con Estados Unidos. Por el contrario, el Gobierno se fijó dos objetivos a corto plazo con la administración de Donald Trump: aprovechar las oportunidades que presenta el nuevo proteccionismo norteamericano y tratar de mantener la agenda positiva con Washington.
Sobre estas directrices se plantará el martes próximo en Alemania la canciller Susana Malcorra ante el nuevo secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, en una reunión a solas que mantendrán en medio de la conferencia mundial de seguridad, que se realizará en Munich.
Ayer, Malcorra adelantó buena parte de la estrategia que encarará la Argentina ante el nuevo gobierno norteamericano: "Hay que aprovechar las oportunidades que se abran con estos cambios. Por ejemplo, México, que es un socio privilegiado de Estados Unidos, pero que está en la mira con la revisión del Nafta, está decidiendo vincularse mucho más con el S ur, eso es para nosotros una oportunidad".
El presidente de la Nación, Mauricio Macri
El presidente de la Nación, Mauricio Macri. Foto: Reuters / Adriano Machado
Fuentes calificadas del Gobierno confirmaron a LA NACION que Malcorra se reunirá en Alemania con Tillerson y que allí llevará el mensaje de Macri de "renovar las relaciones bilaterales" y dar continuidad a parte de los acuerdos que Barack Obama había sellado con la Argentina.
"Este gobierno tiene una profunda convicción de que la apertura, la inserción inteligente desde nuestros intereses, es la única salida. Al haber estado cerrados no logramos que la Argentina se desarrollara, avanzara y que les diera oportunidades a los argentinos. Evaluamos múltiples escenarios", dijo Malcorra, al evaluar el futuro de la relación del país con Washington.
En el Gobierno aclararon que la Argentina no confrontará con Trump y que los ataques que el presidente norteamericano hizo a México se convertirán en eventuales negocios para la econonomía argentina. Tras la conversación telefónica que Macri mantuvo el lunes con su par mexicano, Enrique Peña Nieto, en la Casa Rosada se preocuparon en aclarar que no se trató de un llamado para solidarizarse con México y confrontar con Trump. Macri cree que el camino es acercar posiciones y mantener la cohesión en América latina, sin pelearse al estilo bolivariano como lo hacían los Kirchner.
Esta línea de trabajo mostrará a Macri con la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, cuando se reúnan el próximo domingo en Santiago. Tal como adelantó ayer la nacion, ambos presidentes convocarán a una cumbre de los cancilleres de la Alianza del Pacífico y del Mercosur para abril en Buenos Aires, con la idea de establecer un discurso en común ante el efecto Trump sin confrontar abiertamente con Estados Unidos.
La canciller argentina, Susana Malcorra
La canciller argentina, Susana Malcorra. Foto: Archivo
Tanto en su diálogo con Peña Nieto como en las charlas que cruzó con Bachelet y con el presidente de Brasil Michel Temer, Macri dejó en claro que el camino de la pelea con Washington no será conducente. "Hay que mostrarle al mundo que desde América latina se pueden ofrecer oportunidades al mundo ante las muestras de proteccionismo y aislamiento", confió un allegado al jefe del Estado.
En el plano bilateral, la intención de Macri es profundizar los acuerdos de cooperación con Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico, lavado de dinero y terrorismo. El embajador argentino en Washington, Martín Lousteau, trabaja en una nutrida agenda de contactos con el gobierno republicano para avanzar en esta dirección y ya está confirmada una visita de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a Washington para relanzar los acuerdos sellados con la administración Obama.
¿Y los ataques de Trump a la Argentina por el cierre de la importación de limones y el nuevo esquema de visados? En el Gobierno creen que se trata de dos medidas que tomó Trump para todo el mundo y no fueron dirigidas exclusivamente al país.
 

¡Llamado a la acción! ¡Frenemos la agenda de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de los Tratados de Libre Comercio e Inversiones (TLCs)!

 

¡Llamado a la acción!


¡Frenemos la agenda de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de los Tratados de Libre Comercio e Inversiones (TLCs)!

¡Construyamos relaciones comerciales al servicio de los pueblos y el medioambiente!

En 2017, ¡Construyamos un nuevo Seattle en Buenos Aires!

En los últimos años, la liberalización comercial a nivel mundial ha aumentado sin pausa. Hemos sido testigos, de la proliferación de Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales o regionales, especialmente tras el declive de la multilateralidad de la OMC.
Los efectos sobre los pueblos son notorios: las economías volcadas a la exportación han generado la ruptura de las cadenas de producción y consumo locales, profundizando el desempleo y la pobreza. Arrojando a millones de personas al hambre y la desesperanza. Los efectos medioambientales de estas políticas, también, han sido catastróficos, profundizándose la expoliación de los territorios de acuerdo a las necesidades empresarias.
Estas consecuencias han dejado al descubierto que los TLC no son meros tratados sobre comercio de bienes y su objetivo no es el acceso a mercados en sí mismo.
Hoy, los grandes TLC mega-regionales impulsados tanto por EEUU como la UE y China (TPP, TTIP, CETA, TISA y RCEP) implican un avance en los derechos y privilegios de las grandes corporaciones transnacionales, pretendiendo la apertura y privatización en todos los sectores económicos que aún se encuentran regulados. Avanzan también en la protección de los inversores y del capital extranjero, garantizando su capacidad para demandar a los Estados ante tribunales de arbitraje internacional ante cualquier política que consideren afecta sus ganancias esperadas. Lo que pone de manifiesto que el “libre comercio” no es más que una máscara que oculta los intereses de las corporaciones, que pretenden garantizarse mayores ganancias a costa de los derechos sociales, laborales y medioambientales de nuestros pueblos.
El cuestionamiento al sistema de libre comercio se ha multiplicado en las últimas décadas y va en aumento. Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización masiva de las organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos negativos del proyecto de liberalización comercial en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en la ciudad de Seattle,EEUU. Pero este descrédito no, solamente, se produce desde el campo social. Actualmente, muchos gobiernos también cuestionan que la liberalización comercial traiga el bienestar a sus pueblos. Hoy, está en claro que la agenda aperturista no posee el mismo apoyo entre los sectores dominantes y actores políticos que poseía en los años noventa.
Cómo afecta esta nueva Cumbre Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) a América Latina
Desde el fracaso del ALCA en 2005, varios países de América Latina avanzaron en propuestas alternativas al libre comercio en la región, elaborando proyectos novedosos de integración regional que ponen en el centro la construcción del buen vivir en nuestro continente. Proyectos como el ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos) y de una Nueva Arquitectura Financiera Regional. Estos proyectos sostienen la construcción de relaciones de complementariedad y solidaridad entre nuestros pueblos, oponiéndose a la competencia absoluta bajo los marcos del libre comercio.
El avance de la derecha ha desmantelado muchos de los objetivos alternativos propuestos. De hecho, los países que se volcaron a firmar TLC de forma masiva como México, Chile, Perú y Colombia (que se conformaron en la Alianza del Pacífico para contrarrestar a los bloques anti hegemónicos) son puestos de ejemplo de lo que debe hacerse: atraer inversiones extranjeras mediante el otorgamiento de seguridad jurídica a los capitales, a cualquier precio y, volcar sus economías a los mercados de exportación.
En ese contexto, se realizará una nueva Reunión Ministerial de la OMC en Buenos Aires, Argentina, entre el 11 y 14 de diciembre de 2017. Se trata de la primera reunión de este organismo que se realiza en Sudamérica y, esto no es casual. El avance de las derechas en el continente implica frenar cualquier plan de integración alternativo y, en cambio volver a instalar la idea de que el libre comercio es el único camino posible para nuestros pueblos.
Veinte años de TLC en la región nos muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los derechos corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente. La liberalización nos ha quitado la capacidad de decidir sobre servicios públicos como el agua o la energía, ha generado la privatización de la educación y la salud, convirtiendo la economía en un asunto de técnicos y burócratas al servicio del gran capital.
Frente a esto, es hora de poner en marcha las alternativas económicas y políticas que regulen el poder corporativo, den primacía a los derechos humanos y garanticen la armonía con el medio ambiente. Por eso rechazamos la agenda de “libre” comercio y protección de inversiones en todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o por medio del ámbito multilateral como la OMC.
Ante esta nueva ofensiva de la agenda de libre comercio e inversiones, es necesario re articular las agendas y campañas de las organizaciones sociales en la región y a nivel global. Es imprescindible volver a articular luchas y movilizarnos contra el “libre” comercio y la protección de inversiones.
Es por esto, que desde la Asamblea Argentina Mejor sin TLC y todas sus organizaciones aliadas, realizamos un llamamiento a las organizaciones sociales, políticas, sindicales, ambientalistas, de mujeres y de jóvenes, en definitiva, a todos los pueblos del mundo a movilizarse hacia Buenos Aires entre los días 11 y 14 de diciembre de 2017.
Es necesario que las organizaciones a nivel global analicemos la situación actual de avance de la liberalización y volvamos a pensar y discutir alternativas al capitalismo expoliador de nuestros pueblos y del medioambiente.
Juntos/as, podemos derrotar el neoliberalismo y construir ese Otro Mundo Posible.

¡La lucha es global!

¡Abajo el libre comercio en todas sus formas!

Asamblea Argentina Mejor sin TLC