martes, 4 de marzo de 2014

EEUU: "Grietas en el imperio"





Explorador N° 1: Estados Unidos

Por Carlos Alfieri

Aún es notoria la índole de primera potencia mundial de Estados Unidos. Sin embargo, su supremacía, que sigue siendo absoluta en el terreno militar e importante en el de las nuevas tecnologías, ofrece crecientes signos de debilidad en los ámbitos político y económico.

n los catorce años que transcurrieron desde el comienzo del siglo XXI hasta el presente se sucedieron en la historia de Estados Unidos acontecimientos de extraordinaria relevancia, cuya proyección influyó en el destino de otras naciones, así como ciertos fenómenos mundiales modelaron el devenir de la gran potencia de América del Norte. Estos hechos intensificaron el debate teórico acerca de la naturaleza, los límites y el porvenir de su hegemonía global, un tema que tiempo antes muy pocos discutían.

La vocación expansionista de Estados Unidos conoció una dinámica arrolladora desde el siglo XIX, volcada primero a la conquista de los territorios de sus primitivos habitantes, y después a los de México, Centroamérica, el Caribe, el océano Pacífico lejano. Pero sería después de la Segunda Guerra Mundial, que devastó las economías de las potencias derrotadas tanto como las de sus oponentes, cuando Estados Unidos emergería, con su infraestructura industrial intacta y su poderío económico, militar y político multiplicado, como el gran imperio mundial. No estaba solo: tenía enfrente a su ex aliado estratégico en la victoria sobre la Alemania nazi, la Unión Soviética, erosionada por las tremendas pérdidas humanas y materiales de su esfuerzo bélico.
A mediados del siglo XX la supremacía de Estados Unidos en el mundo capitalista era indiscutida, y su poder e influencia eran decisivos en los demás países, que de una u otra manera estaban subordinados. Capitalismo y Estados Unidos eran –y siguen siendo– sinónimos, un capitalismo puro, salvaje, sin complejos ni inhibiciones, arrasador, potente y dinámico.
La implosión de los regímenes comunistas en la URSS y Europa del Este situó a Estados Unidos como única superpotencia mundial, lo que el politólogo Francis Fukuyama caracterizó como “el fin de la Historia”. Sin embargo, en este nuevo paisaje geopolítico, que parecía sellar el momento de máximo esplendor del imperio norteamericano, asomarían nuevas contradicciones y nuevos conflictos, que venían a recordar la complejidad de los múltiples factores que tejen la historia.
El resurgimiento económico de Japón, Alemania y el resto de Europa occidental (que Washington apoyó en la segunda posguerra mundial, porque necesitaba mercados para sus productos y un cinturón próspero para contener la expansión comunista) fue vertiginoso, hasta erigir a estos países y regiones, a los que se agregarían otros, como Corea del Sur y Taiwán, en temibles competidores de la potencia norteamericana. La otrora imbatible industria estadounidense fue perdiendo competitividad; los automóviles, los aparatos electrónicos y otros productos japoneses, coreanos y alemanes invadieron el mundo; al monopolio de la industria aeronáutica norteamericana se le opuso con éxito la franco-británica-germana.
En la década de 1980, bajo la presidencia de Ronald Reagan, el neoliberalismo comienza a imponer sus designios: desregulación de los mercados, debilitamiento del papel fiscalizador y ordenador del Estado, recorte de los beneficios sociales, privatización de las empresas públicas, caída de las barreras que impedían la libre circulación de capitales en el mundo. Es la llamada globalización. A su sombra, el capitalismo financiero alcanza un poder casi absoluto y nacen formas nuevas y sofisticadas de especulación: el dinero ya no fabrica cosas sino dinero; ciertas operaciones permiten que en pocos minutos algunos “magos” de Wall Street puedan ganar fortunas siderales.
En las puertas del siglo XXI irrumpe con fuerza incontenible en el escenario mundial un nuevo actor, China, destinado a cambiar las reglas del juego hegemónico internacional. Su peculiar sistema, que combina las formas capitalistas de producción con la vigencia de un Estado fuerte controlado por el Partido Comunista, condujo al país a un crecimiento económico de una magnitud y una rapidez sin precedentes. Es el primer exportador del planeta, su PIB sólo está por detrás del de Estados Unidos y crece a un ritmo muchísimo mayor que el de éste, y a finales de 2013 sobrepasó a la potencia norteamericana como líder del comercio internacional. El FMI y la OCDE vaticinan que en 2016 China será la primera economía del mundo.
No fueron pocos, en el último decenio y medio, los hechos que denotaron profundas grietas en la política, la sociedad, la defensa y la economía de Estados Unidos. George W. Bush, que se definía como “un conservador compasivo”, ganó las elecciones presidenciales de 2000 en medio de numerosas irregularidades y acusaciones de fraude: fue la Corte Suprema la que dictaminó finalmente su triunfo. Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 revelaron, por lo menos, groseras e inexplicables fallas de los servicios de inteligencia y de los dispositivos de defensa, y desnudaron la vulnerabilidad de la gran potencia. El huracán Katrina, en agosto de 2005, no fue sólo una calamidad natural: el 80% de la ciudad de Nueva Orleans quedó inundada durante semanas porque el sistema de diques que la protegía fue arrasado, y el auxilio a los afectados por parte de los organismos oficiales fue tardío e ineficaz. El Estado neoliberal mostró su impotencia para hacer frente a una tragedia social. El impresionante y costosísimo despliegue de sus fuerzas armadas en Irak y Afganistán no aseguró la imposición en esos países de una férrea “pax americana”. El estallido de la crisis económica en 2007/2008, que empezó en Estados Unidos y se trasladó después a Europa, puso al descubierto las trampas, las falacias y la rapiña practicadas por el gran capital financiero en el marco de la desregulación imperante. No obstante, ninguno de los máximos responsables del cataclismo fue juzgado, y siguieron cobrando sus fabulosos bonus. El Estado acudió con centenares de miles de millones de dólares –dinero de los contribuyentes– a salvar a las instituciones financieras que eran “demasiado grandes para quebrar”.
Estados Unidos sigue siendo la superpotencia mundial: su superioridad militar es apabullante; mantiene la vanguardia en el dominio de las nuevas tecnologías, particularmente en el ámbito informático y armamentístico, y está viviendo un renacimiento energético inesperado a causa de la introducción a gran escala de la técnica del fracking (que implica graves daños ecológicos y unas inversiones cuantiosas) para liberar el gas y el petróleo encerrados en las formaciones rocosas.
Pero es, también, el país más endeudado del mundo: su deuda pública, se estima, llegará en 2014 a 18,3 billones de dólares (China y Japón son sus principales acreedores). Y es, además, un país donde las desigualdades aumentan aceleradamente: los ingresos medios del 1% más rico de sus habitantes crecieron un 271% en los últimos 50 años, en tanto los del 90% más pobre lo hicieron en un 22%. La caída del salario real de los trabajadores ha sido espectacular: a comienzos de 2014 el salario mínimo era de 7,25 dólares por hora, un 23% menor, en valores constantes, que en 1968; si hubiese estado en relación con la inflación y el incremento de la productividad promedio, debería ser hoy de 25 dólares por hora.
La realidad actual de Estados Unidos configura un mosaico complejo, variado, atravesado por múltiples líneas de fuerza. Este número de Explorador, primero de la Segunda Serie de la publicación, constituye una herramienta de primer orden para indagar en sus principales aspectos. 

lunes, 3 de marzo de 2014

3 años!



Un día como hoy, hace exactamente 3 años, aparecía este blog. En ese tiempo, publicamos 2172 entradas y recibimos 153546 visitas. 
Agradecemos a todos los que ayudaron y ayudan a su difusión!

Las relaciones Argentina-EEUU, según el senador republicano McCain

El republicano McCain dijo que la Argentina se comporta de un "modo antidemocrático"

Objetó el acuerdo con Irán y la estatización de YPF; la relación, afirmó, está en "un punto crítico"

Por   | LA NACION

WASHINGTON.- No son sólo los senadores de la Comisión de Relaciones Exteriores. Ahora también el ex candidato presidencial y uno de los principales referentes del Partido Republicano en ese cuerpo, John McCain, cuestionó duramente a la administración de la presidenta Cristina Kirchner.
El dirigente republicano sostuvo que el gobierno de Cristina Kirchner se comporta "de modo antidemocrático" en varios aspectos y destacó que la relación entre la Argentina y los Estados Unidos se encuentra en un "punto crítico".
Los duros conceptos del ex contendiente de Barack Obama en su carrera inicial por la Casa Blanca forman parte de un artículo que publicó McCain en The Wall Street Journal, en el que se suma a la ofensiva para bloquear el voto de varios embajadores, entre ellos, el de Noah Mamet, el elegido de la Casa Blanca para la embajada norteamericana en nuestro país.
"Yo no niego que, en muchas ocasiones, nombrar embajadores políticos ha resultado bien. Pero no en el caso de no saber identificar si la Argentina es o no un aliado de los Estados Unidos", expresó McCain en la prensa norteamericana.
Los comentarios del senador republicano por Arizona aluden a la tensa comparecencia parlamentaria que soportó Mamet hace 10 días en el Senado, en donde se le requirió la opinión sobre el supuesto deterioro institucional de la Argentina. Así McCain, menciona un "retroceso democrático" y un alineamiento de la Argentina con países "como Cuba y Venezuela" donde no se respetan derechos humanos.
"Nuestras relaciones con la Argentina están en una encrucijada crítica. El actual gobierno (de Cristina Kirchner) tomó control de la principal compañía privada de petróleo y se está comportando de manera antidemocrática en muchos aspectos", dice McCain en su nota a The Wall Street Journal.
"También hay inquietantes preguntas sobre la creciente relación entre la Argentina e Irán. En conjunto, una serie de acontecimientos recientes abren dudas reales e importantes sobre si lo de la Argentina es una democracia madura y un real socio de los Estados Unidos", dice el legislador.

Desafíos en Buenos Aires

Al volver sobre el elegido de Obama para nuestro país, McCain expuso en la prensa que Mamet "no parece entender puntos básicos sobre la Argentina o sobre los serios desafíos que podría enfrentar nuestro embajador allí".
McCain, caracterizado como un "moderado" dentro de los republicanos, se sumó así de pleno a la línea crítica que mantuvo el principal referente del partido en la Comisión de Relaciones Exteriores, el senador por Florida y una de las figuras del conservador Tea Party, Marco Rubio.
Los republicanos están usando la designación de embajadores políticos por parte de Obama como un tiro por elevación contra aspectos de su política exterior, sobre todo para América latina.
Por otra parte, el jueves último, al presentar el Informe Anual sobre Derechos Humanos, el secretario de Estado, John Kerry, pidió al Congreso la pronta sanción de las designaciones de embajadores.
Además de ironías, burlas y sarcasmos en programas de televisión o en medios políticos, la controversia sumó hasta ahora una voz de defensa del elegido.
Fue la de la ex embajadora de Obama en la Argentina, Vilma Martínez, quien defendió las "notables" cualidades de Mamet para desempeñarse en el cargo para el que fue propuesto. También el canciller Héctor Timerman se pronunció en su favor últimamente.
Los legisladores demócratas confían en que la confirmación de Mamet se produzca en las próximas semanas, para que finalmente el designado por Obama pueda asumir en el cargo que a fines del año pasado dejó vacante la entonces embajadora Martínez.

viernes, 28 de febrero de 2014

Curso: "La estrategia norteamericana en el Cono Sur: desafíos de una Doctrina Suramericana de Defensa frente a un nuevo escenario político-regional"

"La estrategia norteamericana en el Cono Sur: desafíos de una Doctrina Suramericana de Defensa frente a un nuevo escenario político-regional"
Programa Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED) 


Profesoras Sonia Winer  y Silvina Romano

Objetivos: Con el fin de entender la estrategia militar de Estados Unidos en el Cono Sur, y comprender su metodología de proyección a nivel regional, el siguiente seminario recorrerá -desde una perspectiva histórica, teórica y analítica-, las continuidades y rupturas producidas desde los tiempos de la “Doctrina de Seguridad Nacional” hasta nuestros días. El punto de partida es el rol fundamental de la seguridad en el proceso de expansión del capitalismo hacia la periferia en el período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, así como las repercusiones de la crisis actual en las definiciones y prácticas de (in)seguridad y defensa.
Las mutaciones que ha de ir sufriendo dicha escuela, nos llevarán a una definición conceptual contemporánea que hemos denominado “Doctrina de Inseguridad Mundial” –a desarrollar durante el seminario-y a proponer las bases para la elaboración de una doctrina de Defensa Suramericana frente al nuevo escenario regional.


PLED: pensamiento crítico y excelencia académica.
Titulación a cargo de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Diplomas de los cursos reconocidos como válidos para los programas en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Federal de Río de Janeiro.
¡Número limitado de becas disponibles!

INFORMES SOBRE CURSOS, PROGRAMAS Y BECAS EN:
http://www.centrocultural.coop/blogs/pled/
y en la siguiente dirección de correo electrónico:
<secretaria-pled@centrocultural.coop>

Gobierno de Venezuela convoca a la UNASUR

Una convocatoria a Unasur

El canciller de Venezuela estuvo en Buenos Aires como parte de una gira por los países de la región para explicar la situación en su país. Destacó el respaldo recibido de parte del gobierno de Cristina Kirchner.

Por Mercedes López San Miguel (Página/12)

El canciller venezolano, Elías Jaua, estuvo en Buenos Aires pocas horas, como parte de una gira por los países de la región. Con un rictus serio, Jaua dio una conferencia en la Casa Rosada junto a su colega, Héctor Timerman, tras reunirse con la presidenta Cristina Fernández y agradeció el apoyo del gobierno argentino. “Hemos encontrado en la Argentina una firme posición en defensa de los valores fundamentales de la democracia y del derecho a vivir en paz que tenemos los venezolanos.” En el escaso tiempo que respondió preguntas, Jaua dijo que iba a convocar una reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para tratar la crisis que atraviesa su país. Señaló que el gobierno de Nicolás Maduro espera que la oposición se siente a conversar. “El diálogo está abierto. Algunos no fueron a la Conferencia Nacional por la Paz (de anteayer) por miedo al linchamiento mediático.”
Jaua llegó por la mañana a la Argentina tras haber visitado Bolivia y Paraguay y luego partiría rumbo a Brasil, Uruguay, Guayana y Surinam con el mismo objetivo: informar con detalle sobre la escalada de tensión que vive Venezuela desde el día 12, cuando una manifestación de estudiantes derivó en hechos violentos, con un saldo de tres muertos, y comenzó una espiral de violencia que ya se cobró 14 vidas. Para su gobierno, el conflicto actual es de naturaleza política y no proviene del descontento social por la situación económica, en un contexto de desabastecimiento de productos básicos e inflación. “El 23 de enero, el hoy detenido dirigente opositor –Leopoldo López– llamó a sus simpatizantes a que salgan a la calle hasta que se produzca la salida de Maduro. Los hechos de las últimas semanas son resultado de una estrategia alentada y diagramada desde hace cinco años para derrocar el poder.”
Jaua recordó que un día como ayer, pero hace 25 años, se produjo el estallido social conocido como Caracazo. “En ese momento surgió la fuerza popular democrática comandada por Hugo Chávez que hoy gobierna Venezuela y que ha ganado 18 de 19 procesos electorales.” Y sostuvo que tras el fallido golpe de 2002, desde hace años se prepara una corriente de la oposición para ejercer la violencia y no respetar la decisión del pueblo en las urnas.
El gobierno de Maduro convocó anteayer a un diálogo por la paz con todos los sectores políticos, económicos y sociales del país. Ante el faltazo del ex presidenciable Henrique Capriles, Página/12 le preguntó a Jaua si iban a recurrir a la mediación de algún bloque regional para intentar destrabar el conflicto. “Estamos convocando a una reunión de la Unasur para discutir la agresión y amenaza latente a la democracia venezolana”, dijo. Cuando estuvo en Paraguay, el funcionario calificó de “inoportuna” la propuesta de Panamá de abordar el problema en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA).
A pesar de la ausencia de los partidos políticos de la oposición, sí participaron en la Conferencia por la Paz los principales sectores sociales, entre los que Jaua destacó a empresarios, directivos de medios de comunicación y representantes de distintas iglesias. El alcalde opositor de Valencia, Miguel Cocchiola, y los diputados Pedro Pablo Fernández y Ricardo Sánchez rompieron el mandato de la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática, que ordenó no asistir a la cita (ver aparte). Jaua analizó el boicot al diálogo. “Están sometidos a la presión de los grupos fascistas y violentos. Mucha gente no fue a la reunión por miedo al linchamiento mediático, político y moral.”
Algunas de las 14 muertes de las últimas semanas se produjeron por la acción de autoridades del Estado, como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Guardia Nacional. El canciller venezolano señaló que en sólo tres casos se puede presumir la actuación de funcionarios policiales y del gobierno. “El resto de los casos ha sido resultado de los propios hechos de violencia en los bloqueos forzados.” El gobierno venezolano insistió en que paramilitares y grupos fascistas están detrás de los fuertes disturbios. Además, el ministro mencionó la denuncia de violación de un manifestante. “Los médicos forenses determinaron que no hubo penetración con un arma de fuego. Sin embargo, el joven recibió un tratamiento indebido al ser detenido y los funcionarios que traspasaron los límites están detenidos.”
Es sabido que existen los llamados “colectivos”, grupos de civiles armados que simpatizan con el gobierno. ¿Cómo se frena la agresión de uno y otro lado? le preguntó esta cronista. Jaua respondió que las armas sólo las tienen que portar los cuerpos policiales. “Aprobamos una ley de desarme de todos los grupos. Que nadie esté armado. Pero es un esfuerzo conjunto de todos los gobernadores.” El canciller precisó que de los 335 municipios que tiene Venezuela, aún quedan focos violentos en 18. Sin más tiempo, dio por finalizado su paso por Buenos Aires.

Documento anual del Departamento de Estado sobre DDHH: las menciones a la Argentina

Denunció EE.UU. la corrupción en el país

En un informe sobre derechos humanos, criticó la impunidad y mencionó a Boudou.

Por   | LA NACION

WASHINGTON.- Una denuncia sobre la impunidad frente a la corrupción política y la inclusión del vicepresidente Amado Boudou entre los funcionarios sometidos a un largo proceso de investigación por "enriquecimiento ilícito" y "tráfico de influencias" integran el duro diagnóstico sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina, en el informe mundial que elabora el Departamento de Estado.
Mencionado junto con el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, el informe identifica a Boudou y recuerda el fracaso de sus intentos de demorar o impedir el proceso judicial en su contra. Además, advierte sobre la falta de independencia judicial y de garantía procesal, así como sobre presiones y atropellos oficiales contra la prensa independiente.
"La legislación argentina contempla sanciones para los casos de corrupción de sus funcionarios, pero hay múltiples reportes sobre casos que involucran a agentes tanto del Gobierno como de los poderes Legislativo y Judicial, que quedan amparados por la impunidad y que sugieren una incapacidad para hacer valer la ley con ellos", señala el documento, que incluyó a Cuba, Venezuela y Ecuador entre los países que menos respetan los derechos humanos en el mundo.
Presentado anualmente como el informe internacional "más abarcador y sólido" sobre derechos humanos, la nueva edición del documento que anualmente elabora el Departamento de Estado advierte sobre las presiones del gobierno argentino contra la prensa independiente y la violación de la norma judicial que lo obliga a distribuir equitativamente la pauta oficial de publicidad.
Sin mencionarlos por sus nombres, el texto recuerda que los "dos diarios más importantes" recibieron apenas el 1% de ese paquete, con la particularidad de ser "críticos" del Gobierno, mientras que los que están en su sintonía fueron premiados con un caudal superior al 45%, pese a su reducido alcance en lectores.
Recuerda también el llamado "boicot publicitario" contra los diarios críticos y los indicios de que la medida fue ordenada por el gobierno de Cristina Kirchner, si bien ello no fue admitido jamás en forma pública. "Los diarios perdieron el 70% de sus ingresos" por ese concepto, señala el informe.
El documento dado a conocer en esta ciudad refleja especialmente las presiones y amenazas contra periodistas independientes y recuerda en ese sentido no sólo la expulsión de Juan Miceli del canal de televisión oficial, sino también el "descrédito" al que se intentó someter su nombre por parte de colegas que seguían trabajando en esa emisora oficial.
El informe se hace eco de la acusación de "asesino mediático" y "sicario" que el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, le dedicó al periodista Jorge Lanata, conductor de un taquillero programa periodístico de televisión que abundó en casos de denuncia de corrupción oficial.
"Éste es un informe muy oportuno", sostuvo el secretario de Estado, John Kerry, al presentar el documento. No hubo mención alguna de nuestro país en el acto, pero sí de Venezuela, con un nuevo llamado al "cese de violencia". El diplomático ponderó el documento como el instrumento "más sólido y abarcador" en el nivel internacional para la defensa de los derechos humanos.

lunes, 24 de febrero de 2014

EEUU aplaude el pago a REPSOL y la negociación con acreedores externos

Kevin Sullivan, agregado de negocios de la Embajada de EE.UU. en la Argentina (febrero de 2014)

Para EE.UU., "falta mucho por recorrer pero hay razones para la esperanza"

Clarín
"Yo creo que el Gobierno va tomando decisiones muy positivas", dijo el encargado de negocios de la Embajada sobre el acuerdo con Repsol por la expropiación de YPF.

"Yo creo que el Gobierno va tomando decisiones muy positivas en ese sentido. Falta mucho por recorrer, por supuesto, pero hay razones para tener esperanza". Así respondío hoy el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, Kevin Sullivan, cuando le preguntaron en la Universidad de San Andrés qué opinaba sobre el acuerdo entre el Gobierno y Repsol por la expropiación de YPF.

"Nosotros vemos que la solución de esas controversias va a ayudar en varios sentidos. El primer sentido, más importante, es tratar de incrementar la confianza de los inversores, tanto nacionales como internacionales, para que apoyen más al crecimiento y desarrollo del país", dijo.


Kelly también se refirió a las negociaciones con otros acreedores: "Estamos muy alentados por algunas decisiones que viene tomando el Gobierno en cuanto a resolver controversias, tanto con inversores privados como con las responsabilidades financieras del Estado, como por ejemplo el Club de París".

El gobierno de Estados Unidos confirmó en enero que analiza la propuesta de la Argentina para regularizar la deuda en default con el Club de París, donde ocupa una de las 19 sillas.
En 2001 el país defolteó la deuda de 16 países de los 19 que integran el Club de París. Las obligaciones con el Ex-Im Bank (la agencia de exportación estadounidense) es de US$ 588 millones. El monto equivale al 7,5% del total de la deuda defolteada con el organismo.
Estados Unidos participó en enero junto a otros acreedores miembros del Club de París de la reunión mensual para discutir un documento oficial presentado por el Ministerio de Economía de la Argentina, en el cual se detallan los lineamientos generales de una propuesta de pago por parte de ese país. Recién en marzo volverán a sentarse todos los países en la misma mesa ubicada en el edificio del Ministerio de Economía de Francia.

domingo, 23 de febrero de 2014

"Agronegocio o integración regional"

 


Es una victoria del agronegocio de Brasil, dijo la presidenta Dilma Rousseff con una sonrisa, rodeada de políticos y ejecutivos de empresas agroindustriales en Lucas do Rio Verde (Mato Grosso), al inaugurar la cosecha de granos. La felicidad de la presidenta se debe a que Brasil alcanzó una cosecha de 193 millones de toneladas y además se convirtió en el primer exportador mundial de soya, superando a Estados Unidos, que ocupaba ese sitial. Dilma inauguró la recolección conduciendo una cosechadora y aventando granos de soya transgénica.
Apenas 48 horas después Rousseff recibió en la sede de gobierno en Brasilia a una delegación de 30 militantes del Movimiento Sin Tierra (MST) que celebraban su sexto congreso. Le reclamaron que la reforma agraria está estancada y que su gobierno asentó la menor cantidad de familias desde la dictadura militar (1964-1985), apenas 13 mil por año; que apoya sin restricciones al agronegocio y a las multinacionales que lo sustentan, pero no hace lo mismo con la agricultura campesina, que es la que abastece de alimentos a la población.
Durante la inauguración de la cosecha soyera, decenas de trabajadores del correo en huelga abuchearon a Rousseff porque se decidió tercerizar los servicios de salud. Los gritos de los trabajadores fueron acallados por aplausos y otros gritos que provenían de los políticos de derecha aliados al PT y de agroempresarios que no ocultaron su apoyo entusiasta a la presidenta.
Parecen escenas sacadas de una guión truculento pero son la realidad, contradictoria y compleja, que vivimos en nuestra región. Los gobiernos hacen o subsidian obras millonarias para favorecer los negocios de las multinacionales. En 2013 el BNDES de Brasil otorgó préstamos por 190 mil millones de reales (unos 80 mil millones de dólares). El 30 por ciento de ese monto fue destinado a obras de infraestructura para lubricar las exportaciones de commodities, como la pavimentación de la carretera longitudinal BR 163 (desde Rio Grande del Sur hasta Belén do Pará), que forma parte de la nueva ruta de exportación de soya.
Hasta ahora la soya y el maíz de la región central –un tercio de la cosecha– salían por los puertos del sur luego de recorrer en camiones más de 2 mil kilómetros. Con la carretera asfaltada entre el centro de Mato Grosso (donde destaca el municipio Lucas do Rio Verde) y el puerto de Miritituba en la ribera del Tapajós, afluente del Amazonas, los granos saldrán por barcazas hacia los puertos de Belén, Santarem y Santana, en las puertas del Atlántico, con lo que ganarán un par de días y ahorrarán millones en fletes.
La nueva ruta amazónica de la soya se convertirá en el mayor corredor para las exportaciones de granos de Brasil, por el que pueden exportarse hasta 40 millones de toneladas anuales (Bloomberg, 10 de enero de 2014). Las multinacionales estadunidenses Cargill y Bunge y las brasileñas Hidrovias do Brasil y Cianport están invirtiendo hasta 2 mil millones de dólares en la construcción de terminales, estaciones de transbordo, muelles, almacenes y flotas de barcazas para acelerar el transporte de granos.
Por su parte, el gobierno –además de invertir en carreteras– anunció que ha liberado para los próximos cinco años una línea de créditos por unos 10 mil 400 millones de dólares para la construcción de silos que permitan almacenar las cosechas sin contratiempos.
En su conjunto el Mercosur cosechará más de 150 millones de toneladas de soya: 90 millones Brasil, 55 millones Argentina, casi 10 millones Paraguay y 4 millones Uruguay. Todos compitiendo entre sí en los mismos mercados. Todos buscando abaratar fletes a costa del erario. Si a esto le sumamos las exportaciones mineras e hidrocarburíferas, completamos un panorama complejo: grandes multinacionales controlan el comercio de los países latinoamericanos, haciendo imposible la integración regional.
Si observamos el comercio intrarregional en América Latina y lo comparamos con el de la Unión Europea (UE), el panorama se oscurece aún más. Hacia fines de la década de 2000, el 66 por ciento del comercio europeo era intrazona. En la misma fecha, en América Latina era de apenas 18 por ciento: tres veces y media menos. En relación con el PIB el comportamiento es similar. El comercio intrazona en la UE es de casi 20 por ciento del PIB, en tanto en América Latina es de apenas 3 por ciento del PIB.
Dos datos más. En el caso de Brasil, sólo 8.6 por ciento de sus intercambios se producen con el Mercosur. Mientras el BNDES realiza préstamos anuales de 80 mil millones de dólares, más que el PIB de cinco países sudamericanos, ¿quién recuerda en qué anda el Banco del Sur? Para realizar grandes obras muchos gobiernos prefieren acudir al financiamiento del BNDES, aunque incluya como condición que se emplearán constructores brasileños.
Descarto mala voluntad de los gobiernos. Los organismos de la integración regional no pueden limitarse a condenar a las derechas desestabilizadoras, aunque es muy necesario que lo hagan. No es ninguna casualidad que los municipios, provincias y estados donde predomina el agronegocio soyero tengan casi siempre gobiernos de derecha.
El agronegocio es mucho más que el cultivo de semillas transgénicas para fabricar raciones: es un entramado político, económico, cultural y social que crea una relación de fuerzas antidemocrática, además de ambientalmente insustentable. Es en esos vínculos y en esos territorios donde se genera el caldo de cultivo de las derechas políticas y mediáticas que fraguan golpes de mercado y, quizá, de Estado. Lógicas similares tienen las rentas petroleras y mineras.
Entiendo que no es fácil salir de este modelo, entre otras cosas porque ha generado una opinión favorable de la población hacia un modo de vida consumista y despolitizador que no toma en cuenta la soberanía alimentaria. Por eso es necesario debatirlo, enfrentarlo, como hace el MST, aun corriendo el riesgo de cierto aislamiento. Festejarlo, como hizo Dilma y como hacen buena parte de los gobiernos, favorece a las derechas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/02/21/index.php?section=opinion&article=023a1pol

viernes, 21 de febrero de 2014

"El avance de la Alianza del Pacífico"

Advertimos sobre los peligros de la Alianza del Pacífico y el intento de reconstruir un nuevo ALCA. Acá, una vez más, los apoyos que cosecha en el liberalismo vernáculo:

 

El avance de la Alianza del Pacífico

Confirmando que nuestra región está profundamente dividida cuando de visiones y estrategias económicas de desarrollo se trata. México, Colombia, Chile y Perú acaban de suscribir, en la ciudad de Bogotá un acuerdo de libre comercio al que se conoce por Alianza del Pacífico. Con el doble objetivo de integrar -aún más- a sus respectivas economías y acercarse en conjunto, todo lo posible, a la región que hoy es claramente la más dinámica del mundo: la de Asia. De alguna manera, la referida iniciativa equilibra lo que de otra manera es la presencia económica dominante de Brasil en nuestra región.
Sus participantes creen en las economías abiertas y de mercado. Y en la empresa privada como motor esencial de su desarrollo
La idea esencial de la Alianza del Pacífico es la de liberar lo sustancial del comercio recíproco de bienes y servicios entre sus partes -el 92%, concretamente- que fluirá entonces entre las cuatro naciones sin encontrar obstáculos ni barreras aduaneras o tarifarias. El 8% restante se liberará paulatinamente, todo a lo largo de los próximos años. Además, los países de la Alianza están, en paralelo, integrando sus respectivos mercados de capitales y comenzando a coordinar sus políticas monetarias, en tiempos de volatilidad.
De esta manera se ha conformado un mercado conjunto de algo más de 210 millones de almas. Más grande que el de Brasil. Uno que incluye nada menos que al 35% del PBI de América latina y del Caribe, combinados.
Sus participantes creen en las economías abiertas y de mercado. Y en la empresa privada como motor esencial de su desarrollo. Con tasas de inflación moderadas y políticas monetarias prudentes, las economías del Pacífico se abren sin mayores recelos a la inversión extranjera. Esto, a diferencia de la Argentina, Brasil y Venezuela que, desconfiando -aunque ciertamente en distintas medidas- del libre comercio y de la globalización, apuestan por su parte a crecer con una fuerte participación del Estado en toda su actividad económica.
Por el momento, los resultados de ambos modelos son muy distintos. Mientras los países del Pacífico crecen a un promedio del 4,3% anual de su PBI, los del Atlántico coquetean hoy con la recesión y Brasil, concretamente, proyecta crecer este año a un ritmo de apenas el 2% de su PBI.
Nosotros, es evidente, nos hemos quedado afuera, con actitud de desinterés
Por esto Costa Rica, Panamá y hasta Uruguay están haciendo señales de interés en acoplarse al esquema comercial del Pacífico. Ocurre que los hechos muestran que allí la intención de integrarse es real y sumamente ambiciosa. Lo que se demuestra con el hecho de que Chile, por ejemplo, ya tiene suscriptos -y en funcionamiento- acuerdos de libre comercio con sus tres socios en la Alianza. Más allá de la retórica fácil y de la declamación pomposa, la voluntad común de integración de los países del Pacífico se manifiesta, queda visto, con avances concretos y políticas contundentes.
La Alianza del Pacífico en rigor fue fundada en junio del 2012 y está llamada a tratar de remplazar al fallido esfuerzo norteamericano por crear una zona de libre comercio en todo nuestro hemisferio. Aquel que fuera dejado de lado en la inusualmente agresiva y sorpresivamente patológica Cumbre de las Américas de Mar del Plata, ante la que en su momento fuera una cerrada -y belicosa- oposición de nuestro país y de Venezuela.
En tiempos en los que la demanda china de materias primas se ha moderado, la iniciativa de los países del Pacífico parecería brindar una alternativa dinámica, con un sentido de oportunidad muy particular. Por esto la atracción que ella ejerce, dentro y fuera de América latina. Nosotros, es evidente, nos hemos quedado afuera, con actitud de desinterés. Por voluntad propia, ciertamente.

martes, 18 de febrero de 2014

"América Latina 2014: hacia una Geopolítica de la Emancipación"

América Latina 2014: hacia una Geopolítica de la Emancipación

Por Katu Arkonada (Telesur)
 
O inventamos, o erramos
Simón Rodríguez

A pesar de que aún no tenemos claridad si nos encontramos ante una crisis más del sistema capitalista, que sirva para reacomodar su tasa de ganancia, o si estamos vislumbrando el propio sistema capitalista en crisis (y de las crisis surgen oportunidades, pero también monstruos), lo que es cierto es que la crisis es global y civilizatoria.
El Vicepresidente boliviano Álvaro García Linera sostiene que el capitalismo ha adquirido una medida geopolítica planetaria absoluta a la vez que regresa a una acumulación primitiva perpetua, una especie de reactualización de la acumulación originaria, a la que se suma la acumulación por desposesión de los bienes comunes que define David Harvey (biodiversidad, agua, recursos naturales, conocimiento…).
Por lo tanto esta crisis se cristaliza también en un reordenamiento geopolítico, que tiende hacia un mundo pluripolar y multicéntrico. Estamos viviendo un declive relativo del imperialismo estadounidense y un auge de los BRICS, donde hay que destacar a una China que ya ha desbancado a los Estados Unidos como el mayor consumidor mundial de energía, y una Rusia extremadamente rica en petróleo, gas y minerales, que además dentro del tablero geopolítico ha neutralizado la diplomacia de guerra de estadounidense con tres movimientos, el asilo a Snowden, la paralización de la agresión militar a Siria, y el apoyo a Irán, como nos recordaba recientemente Atilio Boron en su balance de 2013.
Lo que es cierto es que este desplazamiento geopolítico se une a la crisis en un sistema-mundo capitalista cuyo Norte no puede sostener su Estado del Bienestar en la medida en que el Sur recupera su soberanía política, económica y territorial, en la medida en que el Norte ya no puede explotar a los pueblos, las personas y la naturaleza del Sur.
En los próximos años estos dos factores (crisis y geopolítica) se van a ver intrínsecamente ligados en América Latina en la medida en que el subcontinente tiene la mitad de las reservas de agua del planeta y una gran riqueza en recursos naturales, minerales, petróleo y biodiversidad.
De hecho, nada es casualidad, y los nuevos golpes del Siglo XXI, Haití en 2004, Honduras en 2009 y Paraguay en 2012, además de los golpes/agresiones a los procesos de cambio de Venezuela en 2002, Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010, están estrechamente vinculados con la perdida de hegemonía imperialista, la recuperación de soberanía de América Latina y el reacomodo geopolítico.

Integración latinoamericana

Si bien el año 2013 fue un año marcado por la muerte del Comandante Chávez a la vez que la demostración de la plena vigencia del chavismo, el año 2014 se presenta como un año de transición, relativa también, marcado por 7 procesos electorales en el subcontinente.
En primer lugar tenemos Centroamérica, con segundas vueltas en marzo en El Salvador, donde se espera una victoria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, que esta vez sí se presenta con un candidato con el ADN del Frente, Salvador Sánchez Cerén, el ex guerrillero Comandante Leonel; asimismo en Costa Rica en abril a pesar de la decepción de que la izquierda articulada en el Frente Amplio no haya pasado a segunda vuelta, si esta da su apoyo al PAC, podría producirse una victoria del centro-izquierda en un año que Costa Rica ostenta la presidencia de la CELAC. El tercer país centroamericano con elecciones es Panamá en el mes de mayo donde no se esperan grandes cambios en la orientación de su gobierno.
En mayo también, y pasando a Sudamérica, se celebran elecciones en Colombia, con una mirada puesta en Cuba, donde lo importante es reforzar los Diálogos de Paz de La Habana entre el gobierno de Santos y la insurgencia de las FARC-EP que puedan conducir a un escenario de verdadera democracia y justicia social para el pueblo colombiano después de más de 50 años de desgarrador conflicto político-militar. Asimismo octubre es otro mes clave, pues prácticamente de manera simultánea se celebran elecciones en Brasil, donde cada vez está más claro que el proyecto político del PT va más allá del lulismo; Uruguay, donde el Frente Amplio de izquierda celebrará con una nueva victoria los 10 años en el gobierno; y Bolivia, donde se espera una aplastante victoria electoral del proceso de cambio liderado por Evo Morales y el MAS.
Además de todos estos procesos electorales, el 2014 comienza con la asunción de Michelle Bachelet como Presidenta de Chile, un país convertido en el Israel de Sudamérica, que tiene la oportunidad ahora de mirar más hacia los mecanismos de integración latinoamericana como UNASUR y CELAC, y menos a una Alianza del Pacifico de la que es miembro fundador.
Alianza del Pacifico que no es sino un mecanismo impulsado por los Estados Unidos para reeditar un Área de Libre Comercio de las Américas que junto al Plan Colombia y las bases militares en torno a la Amazonia, pretende recuperar el terreno perdido por el imperialismo desde la derrota del ALCA en Mar del Plata 2005 y la conformación del ALBA en 2006.
Pero el ALBA, UNASUR y la propia CELAC, que en la reciente Cumbre de La Habana demostró que se consolida como un importante mecanismo de concertación política que va sustituyendo progresivamente a la propia OEA (logrando una importante victoria diplomática para la revolución cubana), tienen el reto de precisamente pasar de ser instrumentos de concertación a verdaderos mecanismos de integración política y económica a nivel latinoamericano.
Si bien ese es el reto general, hay otros desafíos estructurales entre los que destaca el debate sobre el modelo de desarrollo de los procesos de cambio en el continente. Es importante pensar desde la izquierda un nuevo modelo que combine el derecho al desarrollo de pueblos que han sido expoliados durante 500 años de colonización y 20 de neoliberalismo en un equilibrio con los Derechos de la Madre Tierra. Pero todo ello desde una conciencia antiimperialista, anticolonial y anticapitalista, porque como nos recuerda Isabel Rauber, la ecología no puede estar separada del modo de producción y reproducción de la vida social.
Y entre los desafíos concretos para lograr una verdadera integración latinoamericana, están los casos de (neo)colonialismo que persisten en el continente, la independencia de Puerto Rico; el fin de la ocupación británica de las Malvinas y del bloqueo criminal contra Cuba; o la resolución en clave pacífica y negociada del enclaustramiento boliviano, encaminarán a América Latina hacia la plena independencia y soberanía.
En definitiva, todo lo anterior debe servir para romper el paradigma de la democracia liberal, construyendo una democracia continental real, viva, dinámica, de alta intensidad que deje atrás las democracias fosilizadas que promueve la Alianza del Pacifico y la derecha continental, y conviertan los diferentes procesos de cambio del continente en un proceso de cambio continental.

Bolivia 2014

Y es precisamente el proceso de cambio que se vive en Bolivia el que más tiene en juego en este 2014 con unas elecciones en las que aunque en principio no está en riesgo la perdida de la conducción política del mismo, sí tiene otros dilemas que ir resolviendo.
En clave geopolítica, Bolivia transita entre la plena implicación en los mecanismos de coordinación del ALBA, a través de una estrecha relación con Cuba y Venezuela, y un vínculo cada vez más fuerte con Brasil como forma de acercamiento al Mercosur y especialmente a los BRICS. Todo ello con un discurso claramente antiimperialista y anticolonial.
En clave de proyecto, el reto está en pasar de la revolución política y descolonizadora que lidera Evo Morales, a una revolución social que profundice aún más en el modelo de Estado Plurinacional y en el nuevo modelo económico, pilar fundamental de la nueva Constitución Política.
Porque es difícil, como reflexiona el compañero Hugo Moldiz, construir socialismo a partir del capitalismo de Estado dentro de un capitalismo planetario. Pero el reto está ahí, en cómo construir ese socialismo comunitario bajo el horizonte del Vivir Bien, en como continuar el desmontaje de un Estado heredado colonial y patriarcal, construyendo y refundando un nuevo Estado sobre las ruinas del anterior. Y la principal amenaza para construir este socialismo comunitario no viene de la restauración conservadora, de una derecha derrotada política y militarmente entre 2008 y 2009, sino de la izquierda lightberal, de la instalación de una nueva socialdemocracia similar a la europea que busque más la consolidación de una concepción liberal de la democracia que la profundización del proceso. Es crucial la lucha emprendida contra la pobreza y continuar la senda del crecimiento económico, pero siempre si es bajo un horizonte poscapitalista que radicalice el proceso de cambio.
En cualquier caso, y dada la más que previsible victoria de Evo Morales en las elecciones presidenciales de octubre (actualmente la popularidad y posible intención de voto del Presidente se sitúa en torno al 60%), en estos momentos lo importante es continuar la buena gestión gubernamental traducida en políticas publicas y en los numerosos eventos internacionales programados para este 2014.
En junio se va a celebrar en Santa Cruz, ciudad del oriente boliviano donde hace pocos años hubiera sido impensable el trabajo conjunto entre el ejecutivo, legislativo y los sectores de oposición regional, una importantísima Cumbre del G77+China por el 50 aniversario de este organismo de coordinación intergubernamental. Ya han confirmado su asistencia los presidentes Raúl Castro, Nicolás Maduro, Cristina Fernández y Rafael Correa, y se espera la presencia de más de 20 presidentes de todo el mundo junto a delegados/as de los 133 países que conforman el G77+China. Además, en julio en Cochabamba se realizará un encuentro sindical internacional coordinado junto a la Federación Sindical Mundial (FSM) con la presencia de sindicatos que cuentan millones de afiliados de India, China y otras partes del mundo. Finalmente, y ya en plena campaña electoral, a finales de agosto se celebrará en La Paz el Foro de Sao Paulo, foro que cumple 20 años en 2014, reuniendo a los principales partidos de izquierda del continente, muchos de ellos en tareas de gobierno.

Desafíos

Volviendo a la mirada regional, es obvio que nos encontramos ante un proceso político de alcance continental que no es lineal, que tiene avances y retrocesos. Proceso continental con un motor que son los procesos de cambio y los países del ALBA, y un freno que son los países de la Alianza de Pacifico. Alianza que hay que erosionar trabajando estrechamente con los pueblos, movimientos sociales y organizaciones de izquierda de México, Colombia, Perú y Chile.
Pero el freno a los procesos de cambio no se da simplemente desde el desgaste a la integración continental y la apertura de áreas de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, sino que con los recientes sucesos de Venezuela, con el golpe de Estado encubierto que ya ha dejado varios muertos y decenas de heridos, tenemos la demostración palpable de que la derecha y el imperialismo no han tardado en recuperarse de su última derrota electoral de diciembre y no van a parar de golpear y desgastar al gobierno bolivariano y al chavismo en general, en un laboratorio venezolano de las practicas contrarrevolucionarias que después podrían ser aplicadas en Bolivia.
Porque estos procesos de cambio han producido importantísimos cambios, la refundación del Estado y nacionalización de los recursos naturales, y con ellos la recuperación de la soberanía, pero no son suficientes. Es necesario irradiar el sentido común de época de los procesos de cambio al resto de países del continente. Tenemos que pasar de la voluntad de poder a la consolidación hegemónica de los proyectos de cambio rupturistas, en una transición desde los proyectos posneoliberales a los proyectos anticapitalistas. Para ello hace falta mucha audacia, y como recuerda García Linera, reivindicar la dimensión heroica de la política. O convertimos estos procesos en irreversibles, o el enemigo seguirá buscando la desestabilización y retroceso de los mismos.
Esa dimensión heroica de la política pasa necesariamente por asumir las tensiones y contradicciones al interior de cada proceso. Es muy fácil sacar el lápiz rojo para señalar lo que está mal, pero la dirección y el sentido común de cada proceso se disputa desde dentro. No hay un afuera de los procesos de cambio y las fuerzas revolucionarias y transformadoras al interior deben empujar para impulsarlos desde abajo y hacia la izquierda.
En ese sentido, son también numerosos los retos que tenemos para este 2014. En el ámbito de los partidos políticos el ya mencionado Foro de Sao Paulo en Bolivia; en el ámbito de los movimientos sociales la coordinación continental de ALBA Movimientos se reunirá a finales de marzo en Colombia además de organizar un encuentro latinoamericano de escuelas de formación política en Venezuela y un encuentro de economía autogestionada en Argentina, todo ello en el primer semestre de 2014. Para el segundo semestre, la Red de Redes de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad prepara un encuentro al cumplirse de los 10 años de conformación de la Red en diciembre de 2004 en Caracas junto al Comandante Chávez. Y si bien la agenda política, social e intelectual es densa y llena de propuestas, seguimos teniendo el reto de cómo articular estos espacios en un nivel de coordinación más amplio, una internacional de partidos, movimientos e intelectuales orgánicos que ayude a pensar mejor las propuestas para la transición hacia un nuevo proyecto político pos y anticapitalista.
Tenemos límites, demasiados límites, tanto externos derivados del propio sistema-mundo capitalista, como internos propios de las particularidades de cada proceso e inherentes a la propia izquierda. Pero estamos acumulando, y solo a partir de la acumulación de estas experiencias, de las tensiones (creativas) y contradicciones, podrá surgir algo nuevo. Y ese algo nuevo traerá nuevas formas de entender la democracia, la economía y el Estado. Mientras tanto, solo queda seguir trabajando en defensa de nuestros procesos de cambio y de un nuevo orden geopolítico, tampoco exento de contradicciones, pero que supone un avance respecto al orden anterior.

sábado, 15 de febrero de 2014

Explosiones atómicas, terremotos, guerra fría, espionaje y nazismo. La trama oculta tras el secuestro de Eichmann en la Argentina

Acabo de terminar de leer un libro fascinante que toma como disparador las falsedades en torno a la historia oficial sobre el "secuestro" del nazi Eichmann en Argentina en mayo de 1960, para reconstruir un complejo rompecabezas que involucra a Argentina, EEUU, Israel, Alemania y la Unión Soviética en un momento muy particular de la Guerra Fría.

Como complemento, va acá una entrevista televisiva a la autora:

Entrevista a Gaby Weber en COMARCASI  sobre su reciente libro

G. Weber, periodista alemana radicada en la Argentina ha producido investigaciones sobre el caso Eichmann y en esta obra las amplía -con una investigación documental de gran envergadura- dando una contextualización precisa sobre esos acontecimientos mundiales al comienzo de la Guerra Fría. .La expansión del desarrollo nuclear en el centro de atención. ¿quién secuestró a Eichmann? ¿Hubo un secuestro? ¿Por qué? Qué intereses entraban en juego? ¿Bombas y terremotos? La Patagonia en 1960. La Argentina y las organizaciones judías. La apertura de los archivos secretos, un reclamo explícito de la obra.

jueves, 30 de enero de 2014

Novedad editorial: "La era Obama. Estrategia y política exterior", de Ana María Ezcurra


La era Obama. Estrategia y política exterior

En su último libro, publicado por la La editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) en 2013, Ana María Ezcurra. analiza la política exterior de Obama durante su primer mandato, centrándose en la aparición de un “globalismo selectivo” en las relaciones exteriores estadounidenses, en la disminución de las campañas contrainsurgentes y en cómo se produjo un cambio en las prioridades geoestratégicas de EEUU hacia la región Asia-Pacífico. La autora reconstruye los debates entre demócratas y republicanos y la declinación (o no) de la hegemonía de los Estados Unidos.

"CELAC: ganadores y perdedores de la cumbre de La Habana"



Por Juan Manuel Karg (ALAINET)

Al momento de escribir este texto, finalizaban en La Habana, Cuba,  las reuniones presidenciales en el marco de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. Tras propuesta del país anfitrión, se declaró a América Latina y el Caribe como "territorio de paz". Asimismo, se avanzó en un plan contra el hambre y la desigualdad, y se firmaron una serie de documentos con el eje puesto en la soberanía. ¿Qué niveles de acuerdos se lograron? ¿Cómo continuará la integración regional? ¿Qué significado tuvo la presencia de Ban Ki Moon (ONU) y José María Insulza (OEA) en La Habana?
Finalizada la II Cumbre de la CELAC, podemos afirmar que uno de los grandes derrotados de este cónclave ha sido nada menos que el gobierno de EE.UU. No sólo por su ausencia en la reunión, algo que ya estaba previsto desde la propia conformación de la CELAC -que lo excluye, junto a Canadá, de su funcionamiento-. Sino porque la II Cumbre fue en Cuba, lo que significó un revés instantáneo para Washington en su intento de aislar a la isla en su otrora “patio trasero”, y en el mundo. La visita del propio Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, legitimando la reunión, sus reuniones con Fidel y Raúl Castro, y su visita a la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) fueron parte de un triunfo político, diplomático (y también simbólico) de la isla. “Cuba tiene una larga historia de cooperación. Los médicos cubanos son los primeros en llegar y los últimos en retirarse. Cuba puede enseñarle al mundo sobre su sistema de salud, basado en la atención primaria, con importantes logros como una baja mortalidad, una mayor esperanza de vida y una cobertura universal”, fue la contundente frase de Ban Ki Moon durante su recorrida por la ELAM, algo que, en general, los grandes medios de comunicación del continente no han difundido.
Los discursos y la acción
En la plenaria general de presidentes, Rafael Correa despabiló a todos con su crítica frontal a la OEA. Lo escuchaba nada menos que su Secretario General, José María Insulza- quien fue a La Habana con bajo perfil, asumiendo una derrota (aún relativa) del organismo que conduce en manos de la propia CELAC-. “¿Para qué sirve la OEA si no es capaz de rechazar el colonialismo británico en las Islas Malvinas; si tiene su sede en el país del criminal bloqueo a Cuba?”, se preguntó el presidente ecuatoriano, quien también afirmó que “la única forma de liberarse del imperio del capital es la integración real de las naciones del área”.
A su vez, la lucha por la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas fue un eje transversal en la casi totalidad de las intervenciones, incluida la de Cristina Fernández de Kirchner, quien denunció la violación del Tratado de Tlatelolco -relativo a la desnuclearización de América Latina- por parte de Gran Bretaña, a través de submarinos nucleares en el Atlántico Sur. También hubo consenso, en líneas generales, en que “sin Puerto Rico la CELAC está incompleta”, una frase que se repitió constantemente para hacer alusión a la ausencia de la isla y a su situación neocolonial, a raíz de la propuesta venezolana de poder integrar a la isla a esta herramienta de integración.
El combate a la pobreza y la desigualdad fue otro tópico trabajado por la mayoría de los Jefes de Estado, en una América Latina y el Caribe con unos 50 millones de pobres. Acá, sin embargo, encontramos un contrapunto entre aquellos países que plantearon la necesidad de una mayor intervención estatal en la generación de nuevos puestos de trabajo, y otros que han defendido (y defienden) una apertura mayor a los capitales privados –incluso transnacionales- para el “desarrollo” de los países de la región. El mejor ejemplo para graficar esta última posición fue la intervención del presidente de México, Enrique Peña Nieto, quien venía de asistir al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. Peña Nieto defendió la reciente “reforma energética” –que no ha sido otra cosa que la pérdida del monopolio estatal sobre los hidrocarburos- como forma de estimular el crecimiento del país. Además fue el único presidente que, durante su intervención, no saludó a Cuba por su presidencia pro témpore durante el año que pasó, algo que se repitió en todos los demás oradores.
¿Cómo sigue la CELAC en 2014?
La presidencia pro témpore pasó ahora a manos de Costa Rica, país que el próximo 2 de febrero tendrá una elección crucial entre, precisamente, dos modelos de país: el actual, representado en Johnny Araya (PLN) y el de un horizonte de transformación política y económica representado en el joven candidato del Frente Amplio José María Villalta. El resultado de esta elección –y de una posible segunda vuelta- también tendrá que ver con el desarrollo de la CELAC en el año. La voluntad de Cuba, durante 2013, ha sido vital para el desarrollo del organismo –quien aún depende, por su pronta gestación, de cierto “voluntarismo” de algunos actores-. ¿De ganar Villalta, asumirá un papel de protagonismo en su carácter de presidencia pro témpore de este importante organismo regional? Sin dudas propulsará un mayor impulso a la CELAC que de continuar el PLN.
Ahora bien, otra conclusión ha sido la necesidad de avanzar a una mayor "cotidianeidad" de la CELAC. El contexto de América Latina y el Caribe necesita un esfuerzo diario para que la integración en todos los niveles -social, económica, política y cultural- pueda producirse. Aquí probablemente pueda mencionarse como interesante la propuesta de "gabinete permanente" que el uruguayo José Mujica llevó a la plenaria presidencial, propuesta luego retomada por el presidente venezolano Nicolás Maduro. Significaría el involucramiento de más actores en la toma cotidiana de decisiones de índole de integración, con contacto directo con los presidentes -con el ideario de no replicar la burocracia de "cuadros intermedios" que, de acuerdo a los análisis hechos por varios Jefes de Estado, torna más lenta las definiciones-. Las funciones de este "gabinete permanente" sería aumentar el flujo de tareas entre cumbre y cumbre, algo necesario para no repetir algunos errores del pasado.
En definitiva, tras la II Cumbre de La Habana, la CELAC se ha consolidado como herramienta integracionista de primer orden para los 33 países involucrados, y en una referencia a nivel internacional, como lo ha comprobado la propia presencia de Ban Ki Moon -mal que le pese a Washington-. Es tarea de los países involucrados no sólo preservar, sino profundizar, lo logrado hasta el momento. Otra integración, autónoma, abierta a los intereses de las grandes mayorías y no de las élites de nuestros países, no sólo es necesaria sino también es posible. 
Juan Manuel Karg
Licenciado en Ciencia Política UBA
Investigador del Centro Cultural de la Cooperación - Buenos Aires
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miércoles, 29 de enero de 2014

Entrevista a Evo Morales: "EEUU es ahora el país más aislado del hemisferio"



En la cumbre de la CELAC, en La Habana, conversamos en exclusiva con Evo Morales. En Entrevista con RT, el presidente boliviano comenta la importancia de ser Cuba anfitriona del evento y por qué es EE. UU. ahora el país más aislado del hemisferio. También nos revela su plan de construir un reactor nuclear y cómo toma Occidente sus planes de desarrollo tecnológico. Además, concluye que según la lógica de Obama, la garantía de paz en el mundo pasaría por espiar al mismo presidente de EE. UU.

martes, 28 de enero de 2014

Llegamos a las 150.000 visitas! Muchas gracias


Mapas geopolíticos: "La dominación de espectro completo sobre América"

alt_textLa dominación de espectro completo sobre América

En este trabajo se hace una revisión de la estrategia de Estados Unidos, autoasumido como líder mundial del proceso capitalista, para disuadir los cuestionamientos y construcción de rutas distintas de organización social y de soberanía sobre los territorios; y para disponer con la mayor amplitud de las riquezas de América Latina y el Caribe. Se refieren los mecanismos de disciplinamiento puestos en juego y se identifican los puntos neurálgicos de la política de control sobre la región.
En conjunto, la estrategia hegemónica contempla posicionar capitales, disponer de los recursos más valiosos, multiplicar y abaratar costos con regímenes de outsourcing, implantar cultivos de aprovechamiento industrial, la mayoría de las veces con modos agrícolas altamente predatorios y, en esencia, usar el territorio a su criterio, de acuerdo con sus necesidades e intereses, como espacio propio de fortaleza interna y de defensa frente al resto del mundo. Los mecanismos combinan diplomacia, política, asimetría y fuerza y varían de acuerdo con los desafíos internos y la visión y condiciones globales de lucha por la hegemonía. La pinza está puesta desde lo económico-territorial hasta lo militar, con una ofensiva transversal que circula en el nivel de los imaginarios, los sentidos comunes virtualizados y políticas culturales colonizadoras.

lunes, 27 de enero de 2014

"CELAC, cita en La Habana"



No es un milagro, pero casi. Contra todos los pronósticos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se va consolidando como institución “nuestroamericana” y está a punto de celebrar en La Habana su Segunda Cumbre de Presidentes. Decimos “milagro” porque ¿quién habría podido imaginar, hace apenas cinco años, que el sueño bolivariano de Hugo Chávez –sueño fundado en un impecable diagnóstico de la geopolítica mundial- por construir un organismo regional sin la presencia de Estados Unidos y Canadá rendiría sus frutos? Para ello Chávez y quienes lo acompañaron en esta empresa patriótica tuvieron que vencer toda clase de obstáculos: la resignación de algunos gobiernos, la claudicación de otros, el escepticismo de los de más allá y la sistemática oposición de Washington, dato nada menor en la política de nuestros países. Eppur si muove, diría Galileo al contemplar la concreción de este proyecto bolivariano que por primera vez en la historia nuclea a todas las naciones de América Latina y el Caribe con la sola excepción-¡por ahora!- de Puerto Rico. Sin dudas, el fortalecimiento de la CELAC -como el de la UNASUR en el plano sudamericano- son muy buenas noticias para la causa de la emancipación de la Patria Grande.
La Casa Blanca intentó primero impedir el lanzamiento de la CELAC, realizado en Caracas en Diciembre del 2011 con la presencia de su incansable promotor y mentor, ya atacado por el cáncer que le costaría la vida. Al fracasar en su intento el imperio movilizó a sus aliados regionales para abortar –o por lo menos, posponer para un futuro indefinido- la iniciativa. Tampoco resultó. La siguiente estrategia consistió en utilizar algunos de sus incondicionales peones en la región como caballos de Troya, para malograr desde adentro el proyecto. No avanzó demasiado, pero consiguió que el primer gobierno que ejerció la presidencia pro témpore de la CELAC durante el 2012, el Chile de Sebastián Piñera, declarase por boca de Alfredo Moreno, su canciller, que “la CELAC será un foro y no una organización, que no tendrá sede, secretariado, burocracia ni nada de eso”. ¡Un foro!, es decir, un ámbito de amables e intrascendentes pláticas de gobernantes, diplomáticos y expertos que ni por asomo pondría en cuestión la dominación imperialista en Latinoamérica y el Caribe. Y la Casa Blanca también logró, a través del militante activismo de sus principales amigos de la Alianza del Pacífico, México, Colombia y Chile, que todas las decisiones de la CELAC debieran adoptarse por unanimidad. Parecería que la “regla de la mayoría” –tan cara a la tradición política estadounidense- sólo funciona cuando conviene; cuando no, se impone un criterio que de hecho le confiere poder de veto a cualquiera de los treinta y tres miembros de la organización. Pero esta es un arma de doble filo: Panamá u Honduras podrán vetar una resolución que exija poner fin al status colonial de Puerto Rico, pero Bolivia, Ecuador y Venezuela podrán hacer lo mismo ante otra que proponga requerir la colaboración del Comando Sur para combatir al narcotráfico.

El segundo turno presidencial de la CELAC, durante el 2013, recayó en Cuba, y el presidente Raúl Castro Ruz dio pasos importantes para desbaratar las maquinaciones del canciller chileno: se avanzó en la institucionalización de la CELAC y se creó el embrión de una organización que para esta próxima Cumbre pudo elaborar 26 documentos de trabajo, algo que ningún foro hace. Algunas propuestas, como la declaración de América Latina y el Caribe como una “Zona de Paz” serán objeto de un sordo debate porque no se trata sólo de evitar la presencia de armas nucleares en la región -¿cómo saber si ya no las hay en la base de Mount Pleasant, en nuestras Islas Malvinas?- sino también de utilizar el recurso de la fuerza para dirimir conflictos internos. Este tema hace subrepticia alusión a la tradición intervencionista de Washington en Latinoamérica y a la presencia de sus 77 bases militares en la región, cuyo propósito es exactamente ese: intervenir, cuando las condiciones lo aconsejen, con su fuerza militar en la política interna de los países de la región complementando la abierta intervención que ya Washington realiza en todos ellos. Recuérdese, para poner un ejemplo bien didáctico, el decisivo papel de “la embajada” para determinar el ganador de la reciente elección presidencial en Honduras. El tema, como se ve, será uno de los más urticantes y divisivos porque hay gobiernos, y no son pocos, que no sólo toleran la presencia de esas bases militares norteamericanas sino que, como Colombia, Perú y Panamá, las reclaman.
Otro tema potencialmente disruptivo es la aprobación de la propuesta venezolana de integrar a Puerto Rico a la CELAC -lo cual es absolutamente lógico teniendo en cuenta la historia y el presente de ese país, así como su cultura, su lengua, y sus tradiciones- pero que probablemente suscite reservas entre los gobiernos más cercanos a Washington para quien Puerto Rico es un innegociable botín de guerra. Una guerra cuya victoria les fue arrebatada a los patriotas cubanos y merced a lo cual con la apropiación de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, la Roma americana iniciaría su ominoso tránsito de la república al imperio. Se descuenta, en cambio, un apoyo unánime para el reclamo argentino en relación a las Islas Malvinas, al levantamiento del bloqueo a Cuba y para otras propuestas tendientes a reforzar los vínculos comerciales, políticos y culturales. Se sabe que Ecuador presentará una propuesta de repudio al espionaje que realiza los Estados Unidos y de desarrollo de una nueva red de comunicaciones en la Internet a salvo de la interdicción de Washington; y que es probable que se aprueben propuestas concretas en relación al combate a la pobreza y que se examinen alternativas para consolidar el Banco del Sur y, eventualmente, para crear una gran empresa petrolera latinoamericana, tema sobre el cual el presidente Chávez había insistido una y otra vez.
La transición geopolítica internacional en curso, y que se manifiesta en el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial hacia el Asia-Pacífico; la declinación del poderío global de Estados Unidos; el irreparable derrumbe del proyecto europeo; la persistencia de la crisis económica estallada a fines del 2007 y que sólo parece acentuarse con el paso del tiempo y la permanencia de un “orden” económico mundial que concentra riqueza, margina naciones y profundiza la depredación del medio ambiente han actuado como poderosos alicientes para remover la inicial desconfianza que muchos gobiernos tenían en relación a la CELAC. El acuerdo logrado en Caracas en 2011 establecía que una troika se haría sucesivamente cargo de la presidencia durante los primeros tres años: comenzó Chile, siguió Cuba (ratificando el repudio continental al bloqueo estadounidense y su propósito de aislar a la Revolución Cubana) y al terminar esta Cumbre la presidencia se trasladará a Costa Rica. Este país, incondicional aliado de Washington, deberá afrontar unas decisivas elecciones el próximo 2 de Febrero, cuando por primera vez en décadas la hegemonía política de la derecha neocolonial costarricense estará amenazada por el ascenso de un nuevo y sorprendente actor político: el Frente Amplio. La actual presidenta, Laura Chinchilla, por largos años funcionaria de la USAID, garantizaba con el triunfo del oficialismo la “domesticación” de la CELAC y el retorno al proyecto acunado por Sebastián Piñera y expresado con total descaro por su canciller. Pero todas las encuestas dan por sentado que habrá una segunda vuelta y allí el discurso y las propuestas bolivarianas del candidato del Frente Amplio, José M. Villata, podrían catapultarlo a la presidencia de Costa Rica. Por supuesto, al igual que ocurriera pocos meses atrás con las elecciones presidenciales en la vecina Honduras todo el aparato de inteligencia, manipulación mediática y financiamiento de los partidos amigos ha sido ya puesto en marcha por Washington, para quien una derrota de la derecha neocolonial costarricense sería un revés de amplias repercusiones regionales. Si tal cosa ocurriera la CELAC podría dar un nuevo paso hacia su definitiva institucionalización, algo que América Latina y el Caribe necesitan impostergablemente.