viernes, 19 de abril de 2024

Entrevista OPEU a Leandro Morgenfeld

 

OPEU Entrevista 

LEANDRO Morgenfeld: ‘LOS DISCURSOS CAMBIAN, PERO EL OBJETIVO ESTRATÉGICO SIGUE VIGENTE’

Por Yasmim Abril M. Reis* [OPEU Entrevista]

Leandro Morgenfeld (@leandromorgen) / X

Prof. Leandro Morgenfeld (X)

En esta entrevista de la OPEU, hablamos con Leandro Ariel Morgenfeld, doctor en Historia y máster en Historia Económica por la Universidad de Buenos Aires. También es profesor adjunto de Historia en la Universidad de Buenos Aires e investigador independiente en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Tiene experiencia en el campo de la historia económica y las políticas económicas, con especial atención a los estudios sobre la relación entre Estados Unidos y América Latina en el siglo XIX y en la actualidad.

Leandro publicó recientemente el libro Nuestra América frente a la doctrina Monroe: 200 años de disputas (Batalha de ideas y Clacso, 2023). Hablaremos de este y otros temas en esta conversación. Echa aquí los principales momentos de la entrevista:

 

OPEU: Buenos días, Leandro. En primer lugar, me gustaría agradecerte que te dispongas a concedernos una entrevista. Para empezar, ¿por qué te interesaste por estudiar la relación entre Estados Unidos y América Latina?

Mario Rapoport | Página|12

Mario Rapoport (Crédito: Página 12)

Hola Yamin, ¿cómo estás? Bueno, cuando yo estaba trabajando en otros temas de investigación y cuando empecé a trabajar en el 2003, 2004, con Mario Rapoport, había una discusión en la región sobre la implementación, a partir del 2005, del proyecto norteamericano del Área de Libre Comercio de las Américas y empezó a haber una fuerte oposición a este proyecto, desde abajo, de organizaciones sociales, sindicales y también de los gobiernos del Mercosur y de Venezuela, que no eran miembros del Mercosur. Así que seguí todo este proceso de las Cumbres de las Américas, la negociación del ALCA, que terminó en la cuarta Cumbre de las Américas en 2005, el tema de mi especialización y mi primer libro. Y luego, por sugerencia de Rapoport, empecé a trabajar sobre este vínculo bilateral entre Argentina y Estados Unidos a lo largo de la historia, particularmente cuando, a fines del siglo XIX, Estados Unidos propone crear la Unión Panamericana, un proyecto de James Blaine, que primero iba a ser una Unión Aduanera, una Unión Monetaria, etc. Y mi tesis doctoral fue sobre la relación entre Argentina y Estados Unidos en el sistema interamericano. Y es particular y general, a la vez, porque es imposible entender la historia de cada país latinoamericano, la historia contemporánea y la historia de la región sin tener en cuenta el vínculo con Estados Unidos, que era la potencia omnipresente.

OPEU: Haciendo un panorama de su trayectoria académica sobre los estudios de la relación entre Estados Unidos y otros países latinoamericanos desde la dictadura, ¿cómo consideraría la actuación de Estados Unidos durante este periodo?

En mi último libro, que salió el año pasado, Nuestra América enfrenta a la doctrina Monroe: 200 años de disputas, señalo, entre otras cosas, que la doctrina Monroe sigue vigente. La doctrina Monroe, planteada hace 200 años, proponía que ninguna potencia extra hemisférica disputara a Estados Unidos su peso específico en la región, que entonces todavía no era tan fuerte como lo sería después, pero que se ha consolidado en los dos últimos siglos. Es decir, permitía, digamos, organizar la política estratégica para luchar primero contra la presencia europea, luego con la Unión Soviética, hoy fundamentalmente con China y Rusia, pretendiendo que esta fuera su pátio trasero, su zona exclusiva de influencia. Y, en segundo lugar, para tratar de impedirlo […] Hoy, este objetivo es el que sigue guiando la política norteamericana hacia la región, aunque no con intervenciones militares directas, como a principios del siglo XX, ni con apoyo a dictaduras militares, como en los años 60 y 70. Aunque en el siglo XXI haya habido algunos golpes de Estado más de nuevo tipo, si no que sigue siendo una política intervencionista, paternalista, que tiene una profunda codicia por los bienes comunes de la Tierra.

Como dice [la comandante del SOUTHCOM, general] Laura Richardson, que sostiene una perspectiva extractivista, y pone como objetivo enfrentarse a quienes creen que son sus adversarios o enemigos en la región. Según la última estrategia de seguridad nacional, China y Rusia son quienes quieren desafiar la hegemonía de Estados Unidos. En la región, desde que Estados Unidos fue concebido, la política, en todos los órdenes, diplomático, económico, militar, comercial, financiero, tiene que ver con estos objetivos estratégicos de Estados Unidos de seguir manteniendo la hegemonía y el control sobre el resto del continente americano, a pesar de que estamos en un proceso de transición hegemónica a nivel mundial.

Gen. Richardson meets with student, staff of Carnegie Mell… | FlickrLa general Laura Richardson, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, visita la Universidad Carnegie Mellon, el jueves 28 de septiembre de 2023 (Crédito: Southcom/Flickr)

OPEU: Hace tiempo que estudias el tema. ¿Qué puede destacar como cambio significativo en la política estadounidense hacia la región ante la presencia de actores extra-hemisféricos como China y Rusia, especialmente durante la Administración Trump?

Bueno, en el contexto de lo que respondía en la primera pregunta, ven que China es el primer y segundo socio comercial de casi todos los países de la región, un inversor cada vez más importante y un prestamista que incluso está deshaciendo organizaciones tradicionales dirigidas por Estados Unidos, como el Fondo Monetario Internacional. Así que ahora afirman abiertamente que todas sus acciones tienen que ver con frenar la presencia de estos países. No hay mucho que puedan hacer. Desde el punto de vista económico, los programas de desarrollo, los programas de asistencia, los programas de financiamiento para América Latina por parte de Estados Unidos son cada vez más limitados, incluso con países y gobiernos muy alineados con Estados Unidos, o con economías muy entrelazadas, muy relacionadas con la economía norteamericana, como México, o países que controlaron a lo largo del siglo XX, como Panamá, o países que tienen vínculos económicos muy fuertes con China. Entonces, desde la presidencia de Trump, con una política distinta a la de los globalistas, han tratado de enfrentar a estos poderes de distintas maneras, pero hay una continuidad en ambos gobiernos. El cambio significativo es que el declive en relación con Estados Unidos es cada vez más pronunciado frente a China y otros actores, y la presencia de estos otros actores en América Latina es cada vez más pronunciada. Entonces lo que tenemos es, en un momento crítico para el dominio de Estados Unidos, un ejercicio más para los que siguen siendo dominantes, que es el músculo militar y el músculo diplomático, es decir, lograr, a través de la presión política, diplomática y militar, lo que no pueden lograr desde el punto de vista económico.

OPEU: ¿Cómo ve el cambio en el discurso estadounidense hacia la región en los últimos años, especialmente a la luz de una política ambigua, si podemos considerarla así, en un intento de reinterpretar la Doctrina Monroe a través del aspecto económico?

Bueno, es una pregunta extensa, pero los demócratas, durante la administración Obama, trataron de hacer el discurso más amable. De hecho, su último secretario de Estado, John Kerry, en 2013 dijo que había que dejar de lado la doctrina Monroe, que es un discurso patológico que genera oposición, etc., propio de otro contexto histórico, y lo calificó de genocida, muerto. En 2018, con Trump, la doctrina Monroe ha sido reivindicada, y en los últimos años de múltiples maneras. Joe Biden tiene una retórica democrática, pero en 2022, en la última Cumbre de las Américas en Los Ángeles, decidió excluir a tres países, con lo cual México, Bolivia y muchos otros no fueron en solidaridad con Cuba, Venezuela y Nicaragua, que fueron excluidos por Estados Unidos. Y esto demuestra que, bajo otro disfraz, pero también para los demócratas, la doctrina Monroe sigue vigente, el bloqueo contra Cuba sigue vigente. La política de desestabilización de los gobiernos no alineados sigue vigente, la política de obstaculización de los proyectos de integración regional sigue vigente. Así que los discursos cambian, las herramientas de hard power y soft power cambian, se modulan según las formas de demócratas, republicanos y diferentes orientaciones de gobierno, pero el objetivo estratégico sigue vigente.

Libreria - CLACSO - Nuestra América frente a la doctrina MonroeOPEU: En su recién publicado libro Nuestra América frente a la Doctrina Monroe: 200 años de disputas, hace un panorama desde el siglo XIX de esta doctrina, cuyo principio inicial era contener la expansión del poder europeo en la región. Sin embargo, Estados Unidos la utilizó para racionalizar su intervención diplomática y su coerción en sus relaciones con los países de América Latina y el Caribe. ¿Qué destacaría como principal obstáculo para la emancipación de los países de la región frente a Estados Unidos?

Hay muchos, los hemos visto desde que [Simón] Bolívar convocó un congreso en 1824, que terminó siendo en Panamá poco después, tratando de construir el proyecto de un estado continental. Bueno, hemos visto muchos proyectos de coordinación y cooperación política, diferentes intentos de integración regional, con avances, pero también con muchos límites y obstáculos. El primero es el éxito que ha tenido fragmentar el continente, nuestra América, en por lo menos 33 países, lo que crea países, sociedades y mercados mucho más débiles frente a una potencia como Estados Unidos, la dificultad para avanzar en sus procesos de integración que mencionábamos antes, los obstáculos que nos ponen desde afuera. También tiene que ver con el carácter de las clases dirigentes de estos países, que en muchos casos son oligárquicas o actúan como conducto de los intereses económicos, políticos e ideológicos de las potencias que nos dominaron en la etapa anterior y ahora con Estados Unidos. Sí, también hay mucha resistencia en nuestras clases dominantes, resistencia desde dentro, que avanza, y lo que José Martí llamó la necesaria segunda independencia, no económica, sino política.

OPEU: Para concluir, ¿cuáles son sus proyectos de investigación para los próximos años?

Bueno, dos o tres líneas de investigación. Ahora estamos, junto con Gabriel Merino, coordinando un libro que saldrá en el primer semestre del año que viene, editado por Clacso [Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales], sobre los dos grupos de trabajo. Él co-coordina el grupo sobre China y yo co-coordino el grupo sobre Estados Unidos de Clacso. Es una obra colectiva de más de 20 autores que están escribiendo ahora, que saldrá dentro de un año y que se presentará en la conferencia latinoamericana de Colombia en mayo, junio de 2025. Y el título del libro, que les doy como adelanto, bueno, no es el título definitivo, pero vamos a pensar qué papel juega América Latina, cuáles son los desafíos para América Latina en este contexto de disputa global entre Estados Unidos y China. Es decir, vamos a pensar desde América Latina cuáles son las condiciones, los desafíos, las oportunidades y los peligros que enfrentamos en esta disputa global entre Estados Unidos y China.

Y yo, en particular, también estoy trabajando sobre las manifestaciones, la resistencia popular contra distintos aspectos fundamentales de la historia y la actualidad de la política exterior argentina. Algo que no se estudia mucho en general, pero que es reflexionar cómo se posicionaron las organizaciones populares, los sindicatos, las organizaciones de derechos humanos, los partidos políticos, las organizaciones sociales, etc. en los momentos clave en que la política exterior se puso en debate público. En general, se estudia, desde arriba, como un tema de las élites, de las clases dirigentes, de las burocracias estatales. Pensar esta relación entre lo interno y lo externo, la determinación de la política exterior argentina.

OPEU: Leandro, muchas gracias por tu tiempo y tus conocimientos. ¿Le gustaría hacer algún otro comentario?

Bueno, creo que eso es todo. Muchas gracias.

 

* Yasmim Abril M. Reis é doutoranda em Relações Internacionais no Programa de Pós-Graduação em Relações Internacionais San Tiago Dantas (UNESP/UNICAMP/PUC-SP), mestre pelo Programa de Pós-Graduação em Segurança Internacional e Defesa da Escola Superior de Guerra (PPGSID/ESG), pesquisadora colaboradora no OPEU e vice-líder e assistente de pesquisa voluntária no Laboratório de Simulações e Cenários na linha de pesquisa de Biodefesa e Segurança Alimentar (LSC/EGN). Contato: reisabril@gmail.com.

** Revisão e edição finais: Tatiana Teixeira. Primeira versão recebida em 10 abr. 2024. Este Informe OPEU não reflete, necessariamente, a opinião do OPEU, ou do INCT-INEU.

*** Sobre o OPEU, ou para contribuir com artigos, entrar em contato com a editora do OPEU, Tatiana Teixeira, no e-mailtatianat19@hotmail.com. Sobre as nossas newsletters, para atendimento à imprensa, ou outros assuntos, entrar em contato com Tatiana Carlotti, no e-mailtcarlotti@gmail.com.

Argentina territorio de disputa: la política nacional entre dos gigantes

 


Argentina territorio de disputa: la política nacional entre dos gigantes

Por Camila Mitre (Resistencia Online), 11 de abril de 2023


El gobierno ya definió una estrategia y apunta hacia la agenda 2025. El presidente Javier Milei, en una entrevista en Neura, aseguró que “con Macri vamos a empezar a trabajar en la convergencia. De cara a 2025 vamos a construir una expresión liberal”. De este modo abrió el juego: necesita el apoyo del PRO y de “todos los radicales de la línea de Alvear” para defender su gestión en las urnas y poder garantizar las bancas suficientes para continuar profundizando sus planes de entrega y ajuste. Hoy, el consenso entre bloques dentro del Congreso y del Senado no fluctúa del modo esperado.

Pero la aspiración de incluir a estos dos actores y hacerlos carne dentro del propio oficialismo para dar “el batacazo” en las legislativas se contrapone con el lanzamiento de La Libertad Avanza dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Un bastión gobernado por el macrismo y sus aliados desde el 2007, es decir, hace 17 años. Karina “el jefe” Milei salió a buscar avales y afiliaciones para comenzar a garantizar la presencia de su partido en todo el país.


Gabriel Bornoroni, Karina Milei y Martín Menem

Milei y su círculo se amparan en las pocas conquistas concretas de su gobierno, como los aún vigentes artículos del DNU 70/2023 y en el Pacto de Mayo -que parecía haber muerto antes de nacer- pero que tiene como fin premiar a los gobernadores que lo ayuden impulsar la reversión de la Ley Ómnibus y el envío al Senado del paquete fiscal. En el Congreso, el tratamiento del mega DNU parece no alcanzar los 129 votos necesarios para rechazarlo.

El gobierno se muestra tranquilo. Despide empleados estatales justificándose en los versos de la meritocracia y la idoneidad; licúa los salarios con devaluación y con la derogación de decretos que regulan los precios de alimentos y servicios; reprime periodistas, docentes y jubilados con gases que aún no se sabe si están o no prohibidos por la Convención de Armas Químicas, un tratado internacional firmado y ratificado por Argentina; Bertie Benegas Lynch sugiere que las niñeces trabajen; la burocracia sindical de la CGT está apagada.

¿No hay plata? La eterna excusa previa a la toma de deuda
El resultado del Supermartes de primarias estadounidenses determinó que las presidenciales del próximo 5 de noviembre se disputarán otra vez entre Joe Biden y Donald Trump. Un sondeo de la universidad neoyorquina, Siena College reveló que, si las elecciones se llevaran a cabo en estos días, el 48% de los votantes se inclinaría por el republicano y no por la gestión actual. Ante estos resultados, Javier Milei se mostró dichoso y bienaventurado, ya que la relación entre él y Trump se había profundizado durante estos últimos meses.

“El gobierno imagina -contrariamente a muchísimos ejemplos- que, con una rendición absoluta con Estados Unidos, un lineamiento en las votaciones en la ONU, las posiciones en los conflictos –como por ejemplo en Ucrania y en Medio Oriente-, atacar a los gobiernos, va a lograr que Estados Unidos se congracie con él y le dé un financiamiento que pueda permitir salir de esta crisis económica”, explica Leandro Morgenfeld, doctor en Filosofía y Letras y magíster en Historia Económica.


Gita Gopinath del FMI y Javier Milei

Pero, ¿qué garantiza esto para Argentina? De primera mano, no existe ninguna información que asegure que ni el actual gobierno estadounidense, ni una posible segunda gestión de Trump administren los medios para un nuevo préstamo al país. Desde hace varios años, la prioridad en cuestiones de política exterior para Estados Unidos es la contención de China en su avance sobre el Asia-Pacífico como principal teatro de operaciones.

Quizás la experiencia del gobierno de Mauricio Macri, a quien se le aprobó el mayor préstamo otorgado en la historia del Fondo Monetario Internacional a un país, que fue auspiciado por Donald Trump en 2018, sirve de esperanza para Milei de cara a un financiamiento que le permita, entre otras cuestiones, la dolarización de la economía argentina. En este sentido, Morgenfeld recuerda que Estados Unidos y el FMI “reconocieron que el objetivo era que Macri fuera reelecto y que el peronismo no volviera al poder, pero no les salió” y agrega que “la sumisión del gobierno con Estados Unidos es en general, independientemente de quien gobierne, pero está jugando muy fuerte y rompe con los usos y costumbres de las relaciones internacionales y diplomáticas”.

Un nuevo escenario para una vieja disputa: China y Estados Unidos
El Pentágono anunció el despliegue de un sistema de misiles para marcar el territorio a China en el Asia-Pacífico.

A pesar de que Estados Unidos y China han “colaborado” en áreas como el comercio y la seguridad regional a través de organismos multilaterales como el APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) y el G20, también existen tensiones y rivalidades, en cuestiones como la libertad de navegación en las aguas del Mar de China Meridional, entre otras.



Este terreno siempre representó para Estados Unidos una oportunidad de alianzas en materia de defensa como la que tiene con Japón, Corea del Sur y Australia, además de ejercer una presencia militar significativa. Mientras tanto, China ha buscado expandir su influencia económica y política en la región a través de iniciativas como la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda y la creación de instituciones regionales como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB).

Para Juan Elman, periodista especializado en política internacional: “durante el trumpismo, el rol de secretario de Estado tenía que estar muy basado en representar un giro más unilateral y duro respecto a China. Eso involucraba naturalmente el vínculo con Europa, pero también le dio libertad de acción a algunos cuadros con influencia en América Latina, como el senador por Florida, Marco Rubio”.

¿Y por casa?
“Hay una concepción ideológica dogmática por parte del gobierno, que tiene que ver con la forma de ver el mundo, la forma de ver determinados valores e ideas, y eso lleva a que alinearse con Estados Unidos no necesariamente implique una racionalidad económica”, explica Alejandro Frenkel, licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales, y doctor en Ciencias Sociales y amplía: “hay algunos elementos que permiten inferir que ese alineamiento se está pensando para obtener beneficios en detrimento también de afectar la relación con China”.

Por su parte, el vocero presidencial, Manuel Adorni, en una de sus conferencias de prensa, aseguró que “la posición del presidente, que implica la postura del gobierno argentino, es que efectivamente nuestros aliados van a ser Estados Unidos e Israel”.

A raíz de las preocupaciones del embajador estadounidense en Argentina, Marc Stanley sobre la instalación de la estación espacial China en Neuquén, el gobierno anunció que “revisará los contratos”. El diplomático había manifestado: “Me sorprende que la Argentina permita que las Fuerzas Armadas chinas operen en Neuquén, en secreto, haciendo quién sabe qué”



Pero esto va más allá de un apoyo superficial o la entrega en términos de soberanía con la autorización de la instalación de una base naval de construcción conjunta en Ushuaia con Estados Unidos, como fue pactado entre el gobierno y la jefa del Comando Sur en su última visita; e incluso, la firma del Memorándum de Entendimiento para la intervención del Cuerpo de Ingenieros de las fuerzas estadounidenses en la Hidrovía del Paraná.

En una entrevista con El Cronista, el ministro de Defensa, Luis Petri anunció que el gobierno apunta a convertirse en un “socio global” de la OTAN. Un estatus superior al actual de aliado extra-OTAN, que había sido dispuesto mientras aún gobernaba Carlos Menem.

Esto implicaría que Argentina pueda colaborar de conjunto con los miembros del Tratado del Atlántico Norte, en las operaciones que éstos lo demanden. Incluyendo cuestiones militares y bélicas.

lunes, 15 de abril de 2024

El alineamiento con la OTAN, otra sobreactuación de Milei. Entrevista a Leandro Morgenfeld

 

milei petri otan

 

El alineamiento con la OTAN, otra sobreactuación de Milei

Horas antes de que drones y misiles iraníes llovieran sobre Israel, el ministro Luis Petri anunció el viaje a Bruselas para solicitar la inclusión de Argentina en la OTAN. “Nada bueno podemos esperar y sí consecuencias perjudiciales”, sostiene el especialista Leandro Morgenfeld.

Redacción Canal Abierto | Antes de los eventos de las últimas horas, con la escalada bélica entre Irán e Israel, el ministro de Defensa, Luis Petri, anunció que viajaría esta semana a Bruselas, Bélgica, para solicitar la inclusión de la Argentina como “socio global” de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

La alianza militar reúne a 30 naciones europeas, más los Estados Unidos y Canadá, y constituye un sistema de defensa, surgido en 1949 en plena guerra fría con la Unión Soviética, por el cual los estados integrantes acuerdan defender a cualquiera de sus miembros ante un ataque externo. 

Argentina, desde 1997, el momento de las ‘relaciones carnales’ de Menem, es aliada extra OTAN. Ese anuncio se hizo en el marco de la segunda visita de Clinton al país -el 16 de octubre de ese año. Página/12 tituló su tapa de ese día: “Llegó papá”-. Ahora, el planteo es subir de nivel como ‘socio global’ de la OTAN. El único país de la región en esa condición es Colombia, que hasta el triunfo de Petro era una suerte de correa de transmisión de la política exterior de Estados Unidos en la región; allí tiene varias bases militares, aplicó el Plan Colombia y una política de fuerte militarización”, explica a Canal Abierto Leandro Morgenfeld, historiador e investigador del Conicet.

BLINKEN, MILEI, POSSE Y FRANCOS, EN EL BALCÓN DE LA CASA ROSADA (FOTO: NA)

El gobierno de Milei sostiene una política de alineamiento absoluto con Estados Unidos e Israel. “Esto se tradujo en la salida de los BRICS, en la cancelación de la compra prevista de aviones chinos y, en su reemplazo, la compra a Dinamarca de aviones usados de combate norteamericanos. Se manifiesta también en la política de ataque a los gobiernos latinoamericanos no alineados con Washington, de hostilidad con Lula, hostilidad con el gobierno chino, votaciones en la ONU a favor de los Estados Unidos. Por otro lado, el gobierno de Milei recibió a todos los funcionarios de los tres poderes de Estados Unidos que visitaron el país”. A saber: el director de la CIA, William Burns, se reunió con el jefe de Gabinete Nicolás Posse en marzo en la Casa Rosada; la generala Laura Richardson, jefa del Comando Sur, fue agasajada babosamente por el propio presidente y parte del gabinete; el secretario de Estado Antony Blinken, también fue baboseado por el padre de los perritos, que lo sacó a pasear por el balcón de la Rosada el 23 de febrero pasado. Si tenés un carguito en Washington, pasá por Balcarce 50 que serás recibido afectuosamente.

EL PAPÁ DE CONAN Y LA GENERALA RICHARDSON EN TIERRA DEL FUEGO.

-Yo creo que no hay ninguna consecuencia favorable. Estamos en un proceso de transición hegemónica global donde Estados Unidos va declinando como potencia económica y va perdiendo fuerza en desarrollo tecnológico frente a China y otros actores. Entonces, refuerza el músculo militar y la OTAN es el brazo armado del imperio. Este alineamiento nos obliga a involucrarnos en conflictos externos, conflictos sobre todo europeos, en los que Argentina no tiene capacidad militar para involucrarse debido a las enormes vulnerabilidades que tiene en materia de defensa.

Nada bueno podemos esperar de eso y sí consecuencias muy perjudiciales. Ellos van a decir que lo bueno es que pasar a ser socio global de la OTAN te permite acceder a la posibilidad de comprar determinado armamento y eso lo van a hacer para que compremos armamento europeo y americano y no los de origen chino o ruso, por ejemplo. Entonces, se nos condiciona en esas compras, aunque ellos lo presenten como una ampliación de nuestra posibilidad de acceder a insumos militares.

Además, lesiona nuestras posibilidades de juntarnos con el resto del mundo, con otros bloques de países como el G77+China (grupo de naciones del sur global, actualmente reúne a 134 países, más Beijing pero no como miembro pleno), en la ONU, en los organismos regionales, el grupo BRICS, que nos permitirían tener mejores condiciones para el reclamo soberano sobre Malvinas, por ejemplo. Justamente, el Reino Unido es el segundo socio en importancia de la OTAN, después de Estados Unidos, y tiene una base militar en nuestras islas del Atlántico Sur ocupadas.

En síntesis, creo que sería peligrosísimo y constituiría un enorme retroceso para la Argentina.

-Para que esto avance tendrá que haber una negociación extensa. Por otro lado, pasar a ser socios globales de la OTAN requiere de aprobación parlamentaria, y supongo que habrá una fuerte discusión en este sentido.

Según fuentes del Ministerio de Defensa, citadas por La Política Online, esta semana se va a presentar la carta de intención para ingresar como socio global de la organización. El paso previo a eso es el de aspirante y la Argentina deberá iniciar el proceso del Plan de Acción Individual de Asociación (IPAP).

La política exterior de Milei, en particular la sumisión frente a Estados Unidos y el alineamiento con Israel, se da justamente en un momento en que, en todo el mundo, está siendo señalado el genocidio que se lleva adelante sobre el pueblo palestino. El Consejo de Seguridad de la ONU le exigió a Israel un alto el fuego, que permita llegar ayuda humanitaria y que termine este proceso que provocó en Palestina la muerte de más de 30.000 personas, de más de 10.000 niños y una situación agobiante para dos millones de personas hacinadas en la Franja de Gaza. En este momento, en Estados Unidos hay enormes protestas de las comunidades judías de distintas ciudades y del pueblo en general y el gobierno de Biden tuvo que cambiar su posición, aunque sea parcialmente. Lo mismo en distintos países europeos y de todo el mundo. 

En este momento, Milei sobreactúa un alineamiento con Israel. Mientras que Benjamín Netanyahu está siendo fuertísimamente criticado al interior de Israel por el propio pueblo israelí, con enormes movilizaciones en su contra, en ese momento, Milei dice que Netanyahu no cometió ningún exceso y encima anuncia que va a trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén contra lo que indica Naciones Unidas.

En ese contexto -esta charla se produjo antes del frustrado ataque de Irán en respuesta al atentado israelí en la embajada iraní en Siria-, Milei ubica ahí a la Argentina. Eso nos puede poner como blanco del conflicto de Medio Oriente. 

Por otra parte, un sector del partido judicial aprovecha para volver a meter el tema de la AMIA. No para investigar las responsabilidades del atentado, no para encontrar los culpables, sino para involucrar al estado de Irán y que esto sea utilizado desde el punto de vista geopolítico por Estados Unidos e Israel.

lunes, 8 de abril de 2024

Argentina y Estados Unidos, las nuevas relaciones carnales. Entrevista a Leandro Morgenfeld

 


Argentina y Estados Unidos, las nuevas relaciones carnales. Entrevista a Leandro Morgenfeld.

Lunes 8 de abril de 2024, 23hs, por el Canal de Youtube de Pablo Borda

La política internacional de Milei


 FMI, Fuimos Muy Ingenues, Radio FM La Tribu, 6 de abril de 2024

Entrevista a Leandro Morgenfeld (Investigador del Conicet e historiador) sobre la política internacional de Milei y las implicancias del anuncio de la construcción de una base militar conjunta con EEUU.  

Lo podés escuchar acá

 

 

 

 

viernes, 5 de abril de 2024

“El gobierno de Milei es muy funcional a los intereses geopolíticos de Estados Unidos”

 


Leandro Morgenfeld: “El gobierno de Milei es muy funcional a los intereses geopolíticos de Estados Unidos”

Qué quiere en la Argentina Laura Richardson, la jefa del Comando Sur de los Estados Unidos. China y Rusia, los grandes enemigos de Washington. La lectura del mundo que hace Milei.

“El Presidente no entiende que hay actualmente un proceso de transición geopolítica a nivel global. Que hoy el eje del mundo está en Asia- Pacífico. Con epicentro en China, pero no solamente allí”, dice el historiador y profesor de la UBA Leandro Morgenfeld para cuestionar el alineamiento del presidente Javier Milei con los Estados Unidos.

– La Jefa del Comando Sur de EE.UU. Laura Richardson llegó a la Argentina y se reunió con el Presidente y con buena parte del gabinete ¿Cuál es el motivo de la visita?

– En múltiples entrevistas dijo que tienen una confrontación con países extra hemisféricos. Es una actualización de la Doctrina Monroe. Dice que la región tiene recursos estratégicos: el petróleo, el gas, el litio, las tierras raras, el agua, etcétera. Y que esos recursos tienen que cuidarlos para ellos. La penetración del Comando Sur de Estados Unidos en todos los países de la región está siendo muy fuerte. Resistida en aquellos países que son gobernados por la izquierda, progresistas, nacional populares, donde le ponen límites. En cambio el gobierno argentino es muy funcional. 

– ¿Su llegada a la Argentina debe ser leída como señal que se busca enviar a China?

– Más que una señal a China, es Estados Unidos avanzando todo lo posible y dificultando al máximo los vínculos de la región con China. Claramente su visita, al igual que lo hace al resto de los países de la región, tiene que ver con la confrontación con China. Ella trabaja sin descanso contra los dos enemigos estratégicos en la región que son China y Rusia. Y eso tiene múltiples dimensiones.

– ¿Y en el caso puntual de esta visita?

– Tiene que ver con tres cosas. Seguir presionando como lo hicieron en toda la historia, pero con el actual gobierno de Milei le es mucho más fácil, por la compra de equipamiento militar norteamericano, con entrenamiento de tropas argentinas. Es decir, acuerdos de asociación militar de distintos órdenes. De hecho, anunciaron esta semana que iba a venir porta aviones americano George Washington.

– ¿El segundo tema cuál es?

– Es el de la Base de Observación Meteorológica China. Donde ellos dicen que hay una base de observación que también puede ser de uso militar. Cosa que ya fue aclarado en el proyecto original durante el gobierno de Cristina Kirchner y luego en una adenda durante la gestión de Susana Malcorra en la Cancillería: lo militar está inhabilitado allí. Pero vienen presionando contra la presencia de esa base científica china en Neuquén.

– ¿Y la última?

– Tratar de impedir que se concrete la construcción de un puerto de aguas profundas en Tierra del Fuego por parte de China. El puerto más austral del mundo, en un lugar estratégico por la comunicación interoceánica. La otra es el canal de Panamá donde Estados Unidos históricamente tuvo presencia. Paradójicamente hoy Panamá tiene muchos acuerdos con China y ahí hay un cambio geopolítico

– El Atlántico Sur es muy importante para las potencias mundiales.

– Por eso es tan estratégico para Estados Unidos que, a través de su aliado y socio el Reino Unido, estén ampliando la presencia en nuestras Malvinas ocupadas. Incluso la presencia militar y la explotación de recursos pesqueros e hidrocarburíferos. Pero también en base a esa usurpación territorial de la Argentina avanzar en la demanda de la Antártida. Por eso quieren bloquear la presencia China en todos los órdenes. 

– ¿Qué otros acuerdos con China buscan bloquear?

– También lo hicieron en los últimos años imposibilitando que se abriera la licitación el 5G y que pueda participar China, que tiene mayor desarrollo tecnológico. Esta presión económica, militar y política de Estados Unidos utiliza estos mecanismos para tratar de frenar el avance de China, que es una economía con mayor productividad, que tiene más para ofrecer en términos comerciales e incluso en términos de préstamos e inversiones. 

– El Presidente hace público su fuerte alineamiento con los Estados Unidos e Israel. ¿A nivel geopolítico, qué implica esta situación?

– Hay un claro realineamiento de la política exterior con Estados Unidos. Es como una reedición de las relaciones carnales de los años noventa que tuvo Menem con Estados Unidos. Hoy están profundizadas y el presidente Milei y la canciller Mondino no leen los cambios en el contexto geopolítico a nivel global.

– ¿Por qué?

– Al principio de la pos Guerra Fría, Estados Unidos era claramente el hegemón. Incluso hay quienes hablan de un momento unipolar, que, si bien esto no era así, Estados Unidos tenía una hegemonía muy marcada en los noventas.

– ¿Y actualmente?

– Milei no entiende que hay actualmente un proceso de transición geopolítica a nivel global. Que hoy el eje del mundo está en Asia- Pacífico. Con epicentro en China, pero no solamente allí, porque están los BRICS, Rusia, India, Turquía, etc. Incluso Arabia Saudita que ingresó a ese selecto club del cual el presidente decidió salir. Milei está con una mirada más propia de la Guerra Fría, planteando una inserción internacional acrítica con EE.UU. 

– ¿A dónde lleva esta situación?

– Lleva a entregar todo a cambio de nada. Entregarse a las corporaciones estadounidenss, alinearse con el Departamento de Estado en las votaciones en Naciones Unidas. Abandonar a la región dándole la espalda a organismo como la UNASUR, la CELAC o el propio MERCOSUR. A ellos se suma ceder en la reivindicación soberana en las Islas Malvinas, es decir, ceder frente al Reino Unido de la Gran Bretaña es hacerlo ante el eje Estados Unidos- Europa. Con lo cual perdemos condiciones en organismos regionales y multilaterales para reclamar por las Malvinas.

– ¿Cómo evaluás la salida de BRICS?

– Debilita la posición de la Argentina. Había ingresado al bloque por decisión de Lula a fines del año pasado. Nuestro país había sido invitado, junto a otros cinco países, a ingresar a BRICS, así como está en el G20. En un lugar donde están queriendo ingresar treinta países, Argentina fue invitada y se va dando un portazo. Además, con las declaraciones recurrentes contra los gobiernos de Brasil y de China, que son los 2 principales socios comerciales de la Argentina. Todo esto pone en riesgo la inserción económica internacional y se alinea con Estados Unidos para destruir a los gobiernos que no están alineados. Por eso se pelea con Petro de Colombia o con Andrés Manuel López Obrador de México. El gobierno de Milei es muy funcional a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.   

 – ¿Está alineado con los Estados Unidos o con Trump?

– Claramente hay una afinidad con Trump. De hecho, lo manifestaron ambos explícitamente. Se fue a la Convención ultra conservadora, donde Trump era la estrella, a sacarse la foto con él y mostrar ese alineamiento. Como lo dijo en el reportaje con CNN, Milei está alineado con Estados Unidos. Por eso vemos el desfile de funcionarios del gobierno de Biden: la presencia de la Jefa del Comando Sur ahora, el Jefe de la CIA hace pocos días. Dentro de ese alineamiento con Estados Unidos hay una preferencia demasiado explicita con Trump, lo cual puede traer problemas.

– Pero Trump tiene un discurso muy diferente al que presenta Milei.

– Sí, es muy curioso. Frente al globalismo que expresa más Biden, Trump tiene un discurso de nacionalismo económico, de reindustrialización y de proteccionismo. Todo esto es lo contrario de lo que plantea Milei en la política interna de la Argentina. Pero en esta guerra contra los que ellos llaman ´el marxismo cultural´ si hay un alineamiento con las políticas de Trump y con los sectores de ultra derecha a nivel global.

– El gobierno habilitó la instalación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EEUU en la Hidrovía. ¿Qué implicancias traerá?

– Recordemos que las formas clásicas de intervención, incluso militar, de Estados Unidos en toda la región no son ya las de los primeros años del Siglo XX, donde desembarcaban con marines en una invasión militar clásica. Hoy los mecanismos de intervención son a través de ayudas humanitarias, de colaboración contra peligros de nuevo tipo como el terrorismo o el narcotráfico. Con las supuestas bases de ayuda humanitaria, las fuerzas armadas de Estados Unidos buscan nuevos mecanismos de intervención. Poner un pie en la Hidrovía, que es clave para el comercio del MERCOSUR, es un elemento muy estratégico para los intereses de Estados Unidos. Ceder soberanía aquí es algo muy preocupante y muy lesivo para la Argentina.

lunes, 1 de abril de 2024

América Latina en la encrucijada global





LEANDRO MORGENFELD (Jacobin Latinoamérica, 01/04/2024)


América Latina en la encrucijada global, el último libro del economista argentino Claudio Katz, examina la región a la luz de los cambios geopolíticos de los últimos años procurando desentrañar los desafíos que enfrentan las fuerzas sociales y políticas que luchan para superar la dependencia.


El artículo a continuación es una reseña de América Latina en la encrucijada global, de Claudio Katz (Batalla de ideas, 2024).
 

América Latina en la encrucijada global, el último libro del economista argentino Claudio Katz, retoma sus investigaciones de las últimas tres décadas sobre los cambios geopolíticos en curso. Si bien puede leerse junto a otra de sus obras más recientes, La crisis del sistema imperial (Jacobin, 2023), en este caso el foco está puesto específicamente en el lugar de América Latina, sus procesos en curso y los desafíos que enfrentan las fuerzas sociales y políticas que luchan para superar la dependencia.
Como es habitual en la extensa obra del autor, que incluye varios trabajos previos sobre la región, América Latina en la encrucijada global presenta un mapa completo de la situación general —incluyendo el pormenorizado análisis de la situación en algunos países—, abordando situaciones estructurales, debates políticos, teóricos y conceptuales, y proyectos en pugna, con una prosa ágil, de combate, y sin rehuir a las discusiones que atraviesan a las organizaciones populares, de izquierda, progresistas y revolucionarias.

En la primera de las cinco partes del libro, Katz comienza analizando la historia y actualidad de la doctrina Monroe, que moldeó la política de Estados Unidos hacia América Latina para transformarla de colonia europea a principios del siglo XIX en su «patio trasero», es decir, en su exclusiva área de influencia. En el segundo capítulo desarrolla los desafíos que enfrenta Estados Unidos en el siglo XXI, cuando la presencia económica china se volvió insoslayable en la región, circunstancia que obliga al otrora hegemón a incrementar sus presiones políticas, diplomáticas y militares para hacer frente a China, primer o segundo socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos y prestamista e inversor que está desplazando a la potencia del norte:

"No afronta un desafío revolucionario desde abajo (como en las décadas de 1960 y 1970), ni una competencia geopolítica (equivalente a la guerra fría). Tampoco puede replegarse como los imperios decadentes frente a la descolonización africana. Debe lidiar en el terreno de la competencia económica y recurre a presiones militares que no logran su cometido. Las singularidades del rival chino explican ese atolladero estadounidense".

En el tercer y último capítulo de esta sección el autor desarrolla las multiplicidades de China en América Latina, incluyendo la cuidada estrategia plasmada en los dos libros blancos (2008 y 2016) y en la «astucia geopolítica» que implementó una enorme avanzada económica pero sin el sostén militar clásico del imperialismo estadounidense. De todas formas, Katz sostiene que este vínculo es en desmedro de América Latina. Rehúye los análisis maniqueos. Ni es correcto equipar Estados Unidos con China, ni tampoco edulcorar la relación con el gigante asiático, en tanto genera una reprimarización de las economías y no logra solucionar los problemas de subdesarrollo y dependencia:

"China no actúa como un dominador imperial, pero tampoco favorece a América Latina. Los convenios actuales agravan la primarización y el drenaje de la plusvalía. La expansión externa de la nueva potencia está guiada por principios de maximización del lucro y no por normas de cooperación. Beijing no es un simple socio y tampoco forma parte del Sur Global.
Hay que promover, entonces, otro tipo de acuerdos con China, fundamentalmente a partir de la negociación conjunta, posiblemente en el marco de organismos regionales como la CELAC."

En la segunda parte se analiza el estado actual del campo enemigo. En primer lugar, se observan los resultados adversos que las experiencias neoliberales produjeron en la región en las últimas décadas. La sumisión al gigante del Norte y la políticas aperturistas, privatizadoras y desreguladoras incrementaron las desigualdades sociales, ampliaron la pobreza y la miseria e aumentaron los problemas de seguridad:

"Con las prescripciones neoliberales, América Latina tiende a repetir su larga historia de subdesarrollo y dependencia. Durante dos siglos, esa desventura ha sido la contracara de la expansión estadounidense, que idealizan los cultores del Norte. Siempre subrayaron el contraste entre ambas trayectorias, sin notar que sus recetas consolidan esa brecha". 

En la actualidad, los exponentes de esa corriente siguen ofreciendo las recetas que fracasaron siempre en el pasado. El extractivismo minero, la primarización exportadora y la especialización en los eslabones básicos de la cadena industrial de valor, señala Katz, provocan los mismos problemas de siempre e incrementan la distancia con los centros mundiales de desarrollo. Se retrae la soberanía regional, al tiempo que se fomenta la balcanización, funcional a la estrategia de Estados Unidos en los últimos 200 años.

El siguiente capítulo está dedicado a desenmascarar a las «nuevas derechas» que se presentan con formato renovado para no hacerse cargo de los fracasos anteriores. Con un discurso xenófobo y neopatriarcal, pretenden presentarse como anti-establishment y canalizar y redireccionar el descontento social hacia las minorías y hacia los discursos globalistas de lo que Nancy Frazer denominó el «neliberalismo progresista»:

"Pero en ese combo de conceptos, la ultraderecha nunca pierde el hilo conductor de su estrategia: culpar a los más desposeídos por las desgracias que sufren los asalariados y la clase media. Esa política de enemistad con los humildes y justificación de los poderosos es el plan B del capitalismo, frente a la aguda crisis de las formas convencionales de dominación".

Luego de analizar los exponentes europeos y el trumpismo, Katz se ocupa de las singularidades latinoamericanas del fenómeno, en el que se destacan Bolsonaro y Milei, subordinados al líder del Partido Republicano, y que colocan a la región como un laboratorio de la agresión global contra las clases populares, el progresismo y la izquierda.

El capítulo 6 es fundamental porque aborda el debate sobre la caracterización de estas nuevas derechas. Descarta que el fenómeno —al menos por ahora— pueda asimilarse al fascismo del siglo XIX, y señala que tampoco es adecuado endilgarse el polisémico y elástico mote de «populismo». Más bien, sostiene, corresponde hablar de «ultraderecha»: «La especificidad de la nueva derecha puede ser percibida con aditamentos tradicionales (ultra, extrema), con complementos más innovadores (2.0), o con referencias represivas (derecha autoritaria). Pero cualquiera sea la denominación elegida, lo esencial es subrayar su posicionamiento en el campo de la reacción. El populismo es un término que solo añade confusiones».

El último capítulo de esta sección hace un repaso de las embestidas de la ultraderecha, que cosecha recientes fracasos (Bolivia, Brasil y Venezuela), éxitos (Argentina) y avances parciales (Colombia, Chile, México y Perú). Los casos de El Salvador, Ecuador y Haití, sostiene Katz, responden a improntas de otro tipo.

En la tercera parte del libro Katz presenta un balance de seis experiencias progresistas (la primera oleada de 1999-2014 y la segunda desde 2019): la Colombia de Gustavo Petro, el Brasil del retorno de Lula, la Argentina de Alberto Fernández, el México de AMLO, el Chile de Gabriel Boric y el Perú de Pedro Castillo:

"Las experiencias con la nueva oleada progresista incluyen enormes esperanzas, grandes desengaños y múltiples incertidumbres. La expectativa prevaleciente en Colombia y Brasil difiere de la evaluación de lo sucedido en México y contrasta con las frustraciones en Argentina, Chile y Perú".

En el capítulo 9, en general, se plantean cuáles son los dilemas de esas fuerzas políticas para enfrentar las debilidades estructurales y coyunturales de la región. ¿Podrá ampliarse el Mercosur? ¿Superará la CELAC el estancamiento actual? ¿Se revertirá la tendencia a la firma de tratados de libre comercio (TLC)? ¿Se enfrentará más frontalmente al imperialismo estadounidense? ¿Se revertirá la pasividad frente a China? ¿Pueden crecer las iniciativas de la CELAC social?

En la cuarta parte se analizan las alternativas políticas de izquierda, generalmente soslayadas, y los debates actuales: «Solo esas vertientes podrían abrir un curso superador de la nueva oleada de gobiernos de centroizquierda, mediante dinámicas de radicalización política. Ese curso permitiría desenvolver la perspectiva anticapitalista que requiere un proyecto emancipador». Katz sostiene que deben plantearse, sin vergüenza o culpa, las limitaciones del progresismo, sin temor a pagar los costos que implica incomodar a los aliados en la lucha contra la derecha y la ultraderecha: 

Solo encarando una acción decidida contra las capitulaciones de los mandatarios de centroizquierda se puede evitar la canalización derechista del descontento popular. Esa captura por parte de las fuerzas conservadoras es muy probable si no existen alternativas de izquierda, construidas con propuestas oportunas y factibles. Este último curso se forja en la polémica con los desaciertos del progresismo.
Katz critica la tesis del «posprogresismo» que erróneamente da por clausurada esa experiencia de la centroizquierda. La posibilidad de construir una alternativa de izquierda debe plantear a la derecha como enemigo principal y señalar que el progresismo fracasa por su impotencia para enfrentar a su adversario. Pero nunca debe asemejarse a las corrientes reaccionarias. Con esta orientación analiza los casos de México, Ecuador, Brasil, Argentina y Chile.

El siguiente capítulo está dedicado específicamente al análisis de tres países que constituyen un eje alternativo, que se diferencia de los gobiernos progresistas: Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Si bien los tres están asediados por Estados Unidos, presentan procesos muy distintos, cuyas singularidades deben especificarse. El caso de Cuba, analizado en un capítulo aparte, se distingue también de los anteriores. Enfrenta duras adversidades económicas producto de la profundización de un bloqueo que Biden no aflojó. Esta realidad enfrenta a la revolución con dilemas insoslayables. Deben profundizarse las reformas económicas que se vienen implementando desde 2011 porque las penurias pueden alumbrar nuevas protestas sociales.

La última parte del libro está dedicada a entender el estado de las nuevas resistencias populares, generalmente soslayadas en los análisis geopolíticos o que se centran en las luchas «por arriba», a nivel gubernamental o de las clases dominantes. La región sigue protagonizando sublevaciones. La rebelión en Ecuador de 2019 inauguró una nueva fase de protestas que fue seguida por manifestaciones masivas en Bolivia, Chile, Colombia, Perú y nuevamente en Ecuador, aunque la pandemia aplacó parcialmente esos movimientos. Sus resultados fueron diversos. En algunos casos, como en Bolivia, Perú, Chile, Honduras, Colombia y Guatemala, luego de las movilizaciones se impusieron nuevos mandatarios progresistas o de izquierda. En México, Brasil y Argentina, en tanto, la llegada de AMLO, el triunfo de Alberto Fernández y la vuelta de Lula no fueron resultado de grandes movilizaciones populares.

El capítulo final del libro está dedicado a la necesidad de construir un programa y un horizonte político de mayor alcance. Esto requiere, para Katz, avanzar con la integración regional, garantizar la soberanía y plantear como objetivo la lucha por el socialismo. Se necesita confrontar con el imperialismo estadounidense, negociar en bloque con China, abandonar el corsé de los TLC y abonar a la construcción de una pluripolaridad a nivel mundial:

"Ese modelo de pluripolaridad promueve contrarrestar el destructivo poder del sistema imperial que comanda Estados Unidos. Pero no restringe la batalla a una simple contraposición entre opciones multipolares y unipolares. Tampoco se limita a formular contrapuntos entre el multipolarismo progresista del Sur y el multipolarismo conservador del Norte. La tesis pluripolar cuestiona al sistema capitalista que subyace en todas esas vertientes y postula un camino socialista de erradicación de ese régimen, a través de mediaciones transitorias que enuncia de manera tentativa. Propone un rumbo para debilitar la dominación imperialista forjando, al mismo tiempo, los pilares de un futuro poscapitalista".

La lucha por una futura sociedad de igualdad, justicia y democracia, plantea Katz, requiere retomar los debates para construir un proyecto socialista.

Para terminar, el libro presenta un necesario Apéndice en el que se abordan los enigmas de la Argentina de Javier Milei. En diciembre de 2023, justo cuando Argentina cumplía 40 años del final de la última sangrienta dictadura, llegó al poder un exponente de la ultraderecha con un plan económico liberal y antiestatal, acompañado de una vicepresidenta que niega el terrorismo de Estado y que dedicó su vida a reclamar la impunidad de los genocidas. 

Repitiendo —y actualizando— los mitos neoliberales, Milei despliega lo que Naomi Klein denominó la «doctrina del shock». Atacando a la «casta», el presidente libertario logró canalizar buena parte del descontento social con los últimos dos gobiernos. Ya en la Casa Rosada, sus políticas provocan una enorme transferencia de ingresos hacia el grupo de empresarios que lo apoya y hacia el sector financiero, en detrimento de asalariados y jubilados, que sufren un desplome del poder adquisitivo de sus ingresos. La liberación de precios, luego de una inicial devaluación, más los tarifazos y los recortes de planes sociales, generaron una pulverización de las condiciones de vida de las clases populares y de los sectores medios.

En este último acápite del libro Katz analiza las singularidades del capitalismo dependiente argentino para explicar los desajustes estructurales que afectan a la economía y la actual incapacidad del Estado para arbitrar entre los distintos grupos dominantes mediante cuatro instrumentos/mecanismos: devaluación, inflación, endeudamiento público y fuga de capitales. Surgidos para morigerar la disputa entre el agro y la industria por la renta, ya no cumplen esa función, siendo ahora instrumentos autopropagadores de una crisis inmanejable. 

Milei llegó al poder al cabo de sucesivos fracasos neoliberales y fallidos neodesarrollistas. Encarna una visión muy extrema del proyecto que inició Videla, retomó Menem e intentó recrear Macri. El brutal ajuste que está llevando adelante cuenta con el apoyo del FMI y Estados Unidos, con quien Milei se alineó incluso más abiertamente que durante las «relaciones carnales» de los años noventa: «En los hechos, Milei no inventa la pólvora y su política de sumisión a Estados Unidos simplemente agrava el subdesarrollo y la dependencia. Como ya ocurrió con el Pacto Roca-Runciman, Argentina vuelve a atar su destino a una potencia en declive y las consecuencias de ese rumbo serían dramáticas para el país».

El éxito o el fracaso de este experimento dependerá de muchos obstáculos que debe enfrentar Milei, pero fundamentalmente de la histórica capacidad de organización y resistencia popular:

"La fuerza que preservan los movimientos sindicales, sociales y democráticos es el principal acervo del país y el pilar de una resolución popular de la crisis. Por esa razón, la derecha prioriza el debilitamiento de esa resistencia. Tienen muy presente la rebelión de 2001 y el duro revés que sufrió Macri cuando intentó la reforma previsional. Desde hace mucho tiempo, discuten cómo doblegar los piquetes, frenar las huelgas e impedir las movilizaciones".

Considerar este elemento es fundamental, destaca Katz, para ver si se rompe o no el empate social de las últimas décadas. La confluencia del kirchnerismo crítico y la izquierda es fundamental para darle una salida popular a un escenario político que por ahora tiene un desenlace abierto:

"Es un interrogante si Milei exhibirá la plasticidad de su ídolo carioca para adaptar su gobierno a las adversidades. Por el momento, se limita a subir la apuesta con medidas más audaces y para generar un liderazgo cohesionador de las clases dominantes. El resultado de su aventura depende de la resistencia popular. En el debut de esa agresión, la única certeza es la centralidad de la lucha para conseguir su derrota".

El libro condensa muchos años de investigación y conocimiento de América Latina. Katz mapea el estado actual de la economía, la política y las fuerzas sociales, atendiendo las mutaciones geopolíticas globales y cómo afectan a la región. Sistematiza los cambios estructurales que sufrió, las tensiones entre distintas facciones de las clases dominantes y los debates y proyectos alternativos, en el progresismo y las fuerzas de izquierda. Como es habitual en sus escritos, esta obra no responde meramente a la curiosidad intelectual y académica, sino que está concebida fundamentalmente como una herramienta para la acción política, desde la perspectiva de quienes militan para superar la dependencia regional y las difíciles condiciones económicas y sociales que hoy padece buena parte de la población latinoamericana.