jueves, 1 de octubre de 2020

Trump-Biden: el duelo que tiene en vilo al mundo

 


 

Revista Bordes, Universidad Ncional de José C. Paz

Trump-Biden: el duelo que tiene en vilo al mundo

Por Leandro Morgenfeld 

El martes 29 de septiembre se realizó el primero de los tres debates presidenciales entre Donald Trump y Joe Biden en Estados Unidos. En esta nota, Leandro Morgenfeld, profesor de la UBA e investigador del CONICET, presenta un análisis de lo sucedido a través de algunos interrogantes disparadores en torno a la campaña, los candidatos y la importancia del resultado de esta contienda para el propio EEUU y para América Latina. 

El primer debate presidencial, a sólo 5 semanas de las elecciones, marcó el inicio del último tramo de una singular campaña. Nos planteamos en este breve ensayo cinco interrogantes: ¿Quién ganó el primer duelo entre los aspirantes? ¿Son lo mismo Donald Trump y Joe Biden? ¿Qué va a pasar en noviembre? ¿Quién le conviene a América Latina? ¿Es ésta la elección más importante de la historia de Estados Unidos? 

¿Quién ganó el debate? 

Desagradable. Insustancial. Decepcionante. Los analistas anoche sólo coincidieron en un punto: no estuvo a la altura de lo esperado. El primero de los tres mano a mano entre los dos aspirantes dejó mucho que desear. Incluso algunos periodistas estadounidenses especulaban con que los próximos (15 y 22 de octubre) podrían no realizarse. Casi sin público, el del martes fue un capítulo más de una campaña atípica, signada por la pandemia, la crisis económica, las protestas contra el racismo y la figura disruptiva de Trump. Más allá de las encuestas online (siempre cada campaña exhibe las propias, declarando que ganó el debate) y de los recurrentes argumentos sobre su baja incidencia en el resultado electoral –sumado al contexto de polarización que signa esta elección-, lo cierto es que cada candidato mostró lo que se esperaba. Trump se exhibió prepotente, fue el dominador del show y les habló a sus fieles seguidores. Biden intentó mostrarse seguro, centrista y “presidenciable”, clamando que la gente vaya a votar –su suerte dependerá del nivel de participación, que en 2016 no superó el 60%- y procuró no cometer sus clásicos furcios, que le permiten a su adversario burlarse de él como si estuviera casi senil. 

Lo cierto es que todo resultó bastante caótico –se interrumpían constantemente, Trump 33 veces-, casi no hubo ninguna propuesta concreta y al moderador Chris Wallace pareció írsele de las manos, salvo hacia el final, cuando lo retó a Trump y hasta lo arrinconó con el tema de su rechazo al voto por correo y a su negativa a afirmar que reconocería los resultados en caso de una derrota. Si esto fuera una pelea de box, diría que la primera mitad la ganó cómodamente el actual presidente –su retador no encontraba el ritmo, se mostraba dubitativo y ni siquiera logró asestarle un golpe certero en el segundo round, cuando se discutía el pésimo manejo de la gestión sanitaria de la pandemia-, pero hacia el final trastabilló, justo cuando Biden se mostró más seguro, enfatizando que defendería el derecho al voto y que reconocería el resultado en caso de derrota. Quizás lo más destacable del debate fue la negativa de Trump a repudiar a los supremacistas blancos. Pero, sabemos, cada uno le habla a su público –al punto tal que Trump tardó pocos minutos en acusar a Biden de socialista, algo descabellado, pero útil para su electorado-, con lo cual lo más probable es que este primer duelo no haya movido demasiado el amperímetro electoral.  

¿Trump y Biden son lo mismo? 

Siendo dos hombres blancos millonarios casi octogenarios que integran la elite estadounidense –aunque Trump pretenda presentarse como anti establishment, ese argumento ya es menos efectivo que hace cuatro años-, muchos se preguntan si son lo mismo. Es cierto que representan a los dos grandes partidos de un sistema político creado para que, más allá de las elecciones cada dos años, casi nada estructural pueda modificarse. El llamado gobierno permanente de las grandes corporaciones y el complejo militar-industrial y de inteligencia y el equilibrio de pesos y contrapesos bloquea cualquier alternativa de cambio real, como la que podía haber expresado Bernie Sanders. Dicho esto, ambos expresan cosas distintas dentro del sistema, por lo cual el triunfo de uno u otro tendrá consecuencias. Desde el punto de vista de la clase dominante, Trump encarna la alianza del sector americanista-nacionalista de la burguesía estadounidense, mientras que Biden al sector globalista, de los capitales más internacionalizados. Desde el punto de vista político-ideológico-cultural, el primero a los hombres blancos protestantes anglosajones (WASP), del llamado “Estados Unidos profundo”, con más peso en los ámbitos rurales, mientras que el segundo a los sectores cosmopolitas y socialmente diversos de las grandes ciudades. Por supuesto que plantearlo así es una simplificación, pero en cada uno de los órdenes que analicemos -económico, político, social, cultural, ideológico, militar, geopolítico, medioambiental y científico- Trump y Biden expresan orientaciones distintas, al menos en lo discursivo (más allá del grado en que luego puedan concretar esas aspiraciones). Y esto ocurre no sólo para los más de 300 millones de personas que habitan hoy en Estados Unidos, sino para el mundo entero. Por eso, tal como ocurrió en 2016, el resultado de la contienda va a impactar en el resto de los países.   

¿Qué puede ocurrir el 3 de noviembre? 

A pesar de que sólo falta un mes, el resultado electoral todavía es incierto. El promedio de encuestas da hoy una ventaja de entre 6 y 7 puntos a Biden, pero lo que cuentan son los estados oscilantes, donde la diferencia es mucho menor. Y no gana el que más votos populares obtiene, sino el que más electores cosecha (Trump consiguió imponerse hace cuatro años con casi 3 millones de votos menos que Hillary Clinton). Además, luego de la lección de 2016, ya pocos confían en las encuestas (apenas un 5% de los estadounidenses las contestan). A esto debe sumarse la posibilidad del cisne negro en octubre. Aunque, para algunos, la sorpresa preelectoral ya aconteció: fue la muerte de la progresista jueza de la Corte Suprema Ruth Bader Guinsburg y la decisión de Trump de reemplazarla antes de las elecciones por Amy Barrett, garantizándose una mayoría ultraconservadora de 6 a 3 en el máximo tribunal (que puede revertir la legalidad del aborto o el matrimonio igualitario, dos temas sensibles para la base evangélica que apoya al actual presidente). Otra novedad de última ocurrió el domingo, cuando el influyente New York Times publicó la declaración de impuestos federales de Trump de 2016: pagó apenas 750 dólares (contra 300.000 que pagó Biden). Esto provocó un mini terremoto político que, a pesar de que fue aludido en el debate, no está claro que tenga un impacto electoral (ya dijo el magnate neoyorquino en 2016 que él podía dispararle a alguien en la Quinta Avenida sin perder ni un solo voto). Sin embargo, puede enojar a los trabajadores de los estados del Cinturón del Óxido, que hace cuatro años le dieron el triunfo al magnate neoyorquino por escaso margen, y que hoy, según las encuestas, podrían volverse azules (o sea, a votar por un demócrata). 

Lo más probable es que en la noche del martes 3 de noviembre no haya un presidente electo. O ambos se declaren ganadores, abriendo una batalla político-judicial potencialmente explosiva y muchos más disruptiva que la que en el año 2000 le permitió a Bush Jr. llegar a la Casa Blanca. Trump repitió en el debate su pronóstico alarmista: “Será un fraude como nunca antes se ha visto. Esto no va a terminar bien”. Todo indica que, si como indican las encuestas, los resultados son ajustados en los swing states y el voto por correo es mucho más significativo que lo habitual –lo cual es lógico, por la pandemia-, esto termine en una disputa judicial complejísima (son decenas de millones de votos que se realizan por correo y en forma anticipada). La última palabra la tendrá la Corte Suprema, con tres de sus nueve miembros, si prospera el nombramiento de Barrett, propuestos por Trump. Lo único seguro es que el sistema político y electoral estadounidense va a salir mucho más desprestigiado y deslegitimado de lo que ya está. No es poco.  

Para América Latina: ¿sería mejor la reelección de Trump o el triunfo de Biden? 

Otra pregunta recurrente es qué nos conviene en la región. ¿Da igual gane quien gane? Creo que no. Lo primero que hay que decir es que la estrategia estadounidense de mantener a su patio trasero como su área de influencia, defender sus bases militares y los intereses de sus corporaciones y atacar a los gobiernos, actores sociales y políticos que promuevan una integración latinoamericana autónoma es un objetivo compartido por todo el establishment estadounidense desde el establecimiento de la doctrina Monroe (1823). Las diferencias son en las tácticas y las modalidades empleadas, en el uso de hard (Trump) o soft power (Biden), en apelar más al multilateralismo (Biden) o al bilateralismo (Trump) y en la retórica más o menos agresiva, por ejemplo contra Cuba. Tener esto en claro es fundamental para no alimentar falsas expectativas. Ya Obama decepcionó a quienes creyeron en su promesa de 2009 de una nueva política “entre iguales” con los países de la región. Dicho esto, entiendo que hay diferencias. La reelección de Trump potenciaría a las ultraderechas, como ocurrió con Jair Bolsonaro en Brasil en 2018. Sin Trump en la Casa Blanca, difícil imaginar que el militar podría haberse encaramado en el poder. Lo mismo puede decirse sobre la ofensiva contra cualquier política económico-social incluso tímidamente igualitarista o contra los derechos sociales conquistados o por conquistar (sindicales, de las diversidades sexuales, del aborto legal, de las luchas de los pueblos originarios por las tierras o de los ambientalistas contra el extractivismo). Cuatro años más de Trump implicarían un corrimiento todavía mayor hacia la derecha en todo el mundo y en especial en América Latina. Es cierto que el magnate no promovió los mega acuerdos de libre comercio que impulsaban los globalistas ni impulsó (todavía) guerras en el extranjero. Pero el avance de la internacional ultraderechista apañada por los trumpistas y sus émulos latinoamericanos implica un peligro enorme para la región, que hoy podemos constatar no sólo en Brasil, sino en Bolivia y Ecuador, sólo por poner dos ejemplos elocuentes. Una derrota de Trump sería también un revés para quienes, con una retórica propia de la guerra fría, acusan a todos de socialistas, intentando bloquear cualquier perspectiva emancipatoria a nivel local, nacional, regional e internacional.  

¿Es esta la elección más importante de la historia? ¿Qué está en juego? 

Como dice la historiadora y especialista Valeria Carbone, no será la más importante, pero sí la más impugnada. Y esto puede traer importantes consecuencias, al interior de Estados Unidos, pero también hacia afuera. Hoy no está garantizada la transición pacífica del poder en Estados Unidos. Trump habla de fraude, de que podría demorarse semanas, meses o hasta años saber quién ganó. Ejércitos de abogados se aprontan para una batalla legal que promete ser encarnizada. Hay milicias armadas y hartazgo social. Todo en medio de una polarización política extrema, la mayor depresión económica desde los años treinta y una crisis sanitaria que ya produjo más de 200.000 muertes. Si se concretan los sombríos pronósticos electorales la hegemonía estadounidense, cada vez más desafiada, recibirá un duro golpe. Desde el triunfo de Trump, hace cuatro años, el sentimiento antiestadounidense creció en todo el mundo. Según el último estudio del Pew Research Center, conocido en septiembre, la imagen de Estados Unidos se desplomó a nivel internacional este año, especialmente entre ciudadanos de sus países aliados. Solo un 41 % de los ingleses, por ejemplo, expresa una opinión favorable sobre Estados Unidos, el número más bajo en dos décadas, desde que ese reconocido centro publica anualmente estos estudios. En Francia, apenas el 31 % de los encuestados tiene una visión positiva sobre ese país. En Alemania, apenas el 26 %. La confianza en Trump, a nivel global, está por debajo de Merkel, Putin y Xi Jinping. Si el proceso electoral termina en un gran escándalo en noviembre, todo indica que a Estados Unidos le costará mucho más seguir arrogándose el papel de faro de las democracias, las repúblicas y los “valores de Occidente”. Es probable que esta elección, junto a la crisis económica y sanitaria internacional desatada, profundice la declinación estadounidense y marque un mojón en el proceso de transición hegemónica global.   

 


Leandro Morgenfeld es Profesor Regular UBA. Investigador Adjunto del CONICET, en el IDEHESI. Co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos.

Entrevista a Leandro Morgenfeld sobre el debate Trump-Biden y las elecciones en Estados Unidos

 

El historiador e investigador del CONICET analizó el debate presidencial de Estados Unidos y dijo que la elección la definirá «la cantidad de gente que vaya a votar».


Para Morgenfeld, el debate entre los postulantes a la Casa Blanca fue «muy malo, con permanentes interrupciones. Cada uno trató de llevar el debate para su terreno, pero no hubo propuestas de políticas públicas, fue pura chicana, pura interrupción y hasta algunas barbaridades».

En este marco, señaló que «la estrategia de Trump pasó por mostrar las contradicciones del partido de Biden, tratar de enajenarlo. Biden, sabiendo que hay un sector que no lo va a perder, estuvo cansino. El Partido Democrática tenía dudas de cómo le podía ir a su candidato pero no se lo movió un pelo».

Y dijo que «coincido con analistas: cada uno le habló a su base electoral, a su electorado. No le hablaron al ciudadano promedio. Lo destacable fue cuando el moderador, un periodista respetable de Fox (cadena trumpista), lo arrinconó a Trump, quien manejó el ritmo. Pero en el final mejoró Biden e hizo agua Trump cuando dijo que no iba a aceptar el resultado de las elecciones».

En ese sentido, el profesor comentó que «analistas dicen que esta va a ser la elección más fraudulenta de toda la historia. Recordemos que hace 20 años, cuando Bush junior le gana a Al Gore, terminó en enorme escandalo porque se judicializó la elección en el estado de Florida, que estaba gobernada por Jeb Bush, el hermano de George. En este caso, la elección va a pasar por la gente que vaya a votar».

[AUDIO] Abrir el Juego – Cooperativa la 770 – Jueves 1 de octubre de 2020

martes, 29 de septiembre de 2020

Salió Huellas de Estados Unidos #19: Dossier Debate: "Elecciones 2020"

 

-> Huellas de Estados Unidos / #19 / Octubre 2020

Edicion 19

Haz click para descargar en formato pdf
  • PAG. 2-3: Editorial: "Más de tres Vietnams" /Fabio G. Nigra
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  • PAG. 5-19: "Elecciones 2020 | Debates"
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  • PAG. 20-30: "Elecciones 2020 | Analisis"
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  • PAG. 32-68: "Emancipación e Imperio: reconstruyendo el mercado mundial de producción de algodón en la era de la Guerra Civil Norteamericana" /Sven Beckert
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  • PAG. 69-85: "Vicisitudes en la diplomacia argentinoestadounidense entre 1880-1889: aproximaciones, contextualizaciones, y complejidades en torno al caso Malvinas" /Francisco Novas
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  • PAG. 86-103: "Acercamientos y tensiones. La relación entre Argentina y Estados Unidos durante la guerra de Malvinas." /Emiliano Aguirre Guevara
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  • PAG. 104-123: "Capitão de quê? Heróis, vilões e o contexto histórico nos quadrinhos do Capitão América." /Guilherme Freire Marques
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  • PAG. 124-144: "Los Kagan: Historia y pensamiento político neoconservador." /Diego Alexander Olivera
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  • PAG. 145-162: "El populismo en los Estados Unidos: Historia y contemporaneidad." /Jorge Hernández Martínez
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  • Reseñas y Ensayos Bibliográficos
  • PAG. 163-169: "Racismo y brutalidad policial en Estados Unidos." /Leandro Della Mora
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    viernes, 25 de septiembre de 2020

    “Las elecciones pueden terminar en un desastre que profundice la declinación hegemónica de EE.UU.”

     

    El historiador y analista internacional Leandro Morgenfeld aporta su mirada respecto a las particularidades que tendrán los comicios presidenciales de este año en la principal potencia mundial en medio de una crisis económica y una pandemia global casi sin precedentes.

    “Las elecciones pueden terminar en un desastre que profundice la declinación hegemónica de EE.UU.”

    Crédito: Der Spiegel

    Por Santiago Mayor @SantiMayor

    Notas. Periodismo Popular


    EE.UU. se encamina a una de las elecciones más complejas de su historia. Si bien desde hace semanas las encuestas ubican al candidato demócrata, Joe Biden, en primer lugar, nada está resuelto. Por un lado por el particular sistema de elección donde no necesariamente gana quien acapara más votos directos -el sistema de elección es por Colegio Electoral- sino porque el actual mandatario, Donald Trump, está haciendo todo lo posible por ensuciar los comicios.

    El controvertido jefe de Estado ha repetido esta semana que puede llegar a desconocer el resultado si pierde y ha realizado todo tipo de maniobras para desalentar el voto de quienes rechazan su gestión.

    Leandro Morgenfeld, historiador y especialista en las relaciones de EE.UU. con América Latina, analiza en esta entrevista los detalles de un proceso electoral que, probablemente, no se defina hasta varias semanas o meses luego de la votación programada para el 3 de noviembre. 

    – Las elecciones en EE.UU. vienen siendo motivo de debate e incertidumbre, tanto por el posible resultado como por la reacción de Donald Trump que ha hecho declaraciones anticipando que podría desconocer el resultado ¿cómo ves el escenario general ante todo esto?

    – Hay que entender que el sistema electoral de EE.UU. es muy complejo, no está unificado a nivel nacional. El voto no es obligatorio pero además hay muchas formas de votación en cada Estado, hay mucho voto anticipado, voto por correo y se vota un día laborable.

    En segundo lugar, es un escenario bastante atípico el de estas elecciones. No solo porque es la mayor crisis económica desde la década de 1930 sino porque es en medio de una pandemia cuyo epicentro es EE.UU. Eso modifica y está modificando todo el cronograma electoral y algo esencial como la concurrencia el día de la votación.

    Todo esto hace que el voto anticipado y por correo tenga una trascendencia que no tuvo nunca en el país.

    – Las encuestas dan en primer lugar a Joe Biden, sin embargo varios analistas -vos inclusive- sostienen que eso no es garantía de que triunfe en los comicios ¿por qué?

    – Las elecciones tienen un resultado abierto. Hoy las encuestas indican que Joe Biden está unos puntos arriba, pero los ‘swing states‘ (los Estados oscilantes que van a definir la elección) están muy parejos. La diferencia está dentro del margen de error.

    Además las encuestas ya mostraron los últimos años que no son confiables. Menos del 5% de la gente a la cual se le pregunta, contesta. Además hay un voto vergonzante hacia Trump.

    O sea que a menos de seis semanas, no se sabe quién va a ganar.

    – ¿Qué consecuencias puede tener este escenario tan peleado?

    – Todo eso es un cóctel explosivo que hace que podamos tener una situación igual o peor a la de 2000. Ese año George Bush (hijo) le ganó al candidato demócrata Al Gore, en medio de un escándalo político-institucional.

    La elección se definió en el Estado de Florida (donde gobernaba Jeb, el hermano de George), el swing state que reparte 29 electores para el Colegio Electoral, el más importante de los oscilantes. Después de una enorme batalla legal, Bush terminó ganando allí por apenas 538 votos.

    Como se impugnan siempre decenas de miles de votos, en elecciones donde además no hay una papeleta o una urna que de última se puede abrir, sino que hay voto anticipado, por correo, en el extranjero, con máquina electrónica, con boleta, etc., hubo una disputa judicial que llevó semanas donde la Corte de la Florida era clave y finalmente tuvo que definir la Corte Suprema.

    Las elecciones tienen un resultado abierto. Hoy las encuestas indican que Joe Biden está unos puntos arriba, pero los ‘swing states’ (los Estados oscilantes que van a definir la elección) están muy parejos. La diferencia está dentro del margen de error.

    ¿Qué está haciendo Trump entonces? Como vienen haciendo los republicanos los últimos años, está aplicando todos los mecanismos posibles de supresión del voto. Es decir, que vaya a votar la menor cantidad de gente posible.

    Él tiene una base de apoyo que es la minoría del país pero está muy consolidada y van a ir a votar de cualquier manera. Por eso busca desestimar el voto del 60% de la población que lo rechaza.

    El quid de la cuestión es entonces cuánta gente va a votar. En 2016 el porcentaje osciló en un 55%, 60% del padrón. Pero tampoco existe un registro de votantes a nivel nacional porque hay que anotarse lo cual vuelve más difícil las estimaciones.

    – ¿Ahí se inscribe la maniobra para intentar boicotear el voto por correo?

    – Está intentando bloquear y desalentar ese voto que puede hacer que gane Joe Biden. No porque a esa gente les guste mucho Biden, sino porque quieren evitar que gane Trump.

    Por eso en este momento ya hay batallas legales. El director del correo, que es un trumpista, está haciendo todo lo que puede para complicar esta situación. Se está pidiendo que se anulen boletas, se están sacando lugares donde se pueden depositar esos votos, etc. Todo esto hace a lo que puede ser la definición de la elección.

    Trump dijo en varias oportunidades que no está dispuesto a decir si va a reconocer o no los resultados. El 20 de agosto dijo que iban a ser las elecciones más fraudulentas de la historia y esta semana volvió a poner en duda si va a entregar el poder en caso de perder por poco margen.

    Si todo esto sigue como está, es probable que el 3 de noviembre a la noche no sepamos cual es el resultado de las elecciones. Pocos lo recuerdan, pero hace cuatro años Trump ganó por muy poco. Se impuso en tres Estados que le dieron el triunfo en el colegio electoral por menos de 70 mil votos y donde distintos candidatos demócratas y del Partido Verde hicieron impugnaciones judiciales. Lo que pasa es que después el establishment del Partido Demócrata no quiso seguir esa pelea, lo mismo que Al Gore en 2000.

    Pero esto podría llevar la discusión hasta la Corte Suprema y podría tardar semanas o meses. Es más, Trump ya dijo que durante años puede no saberse quién ganó.

    – ¿De qué manera incide en este aspecto la reciente muerte de Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema?

    – La Corte Suprema pasa a ser clave y estos días tuvimos lo que se suele llamar “la sorpresa de octubre” que modifica el panorama electoral con la muerte de la jueza progresista Ginsburg.

    Con 87 años era una figura clave de la Corte que le daba equilibrio con 5 conservadores y 4 progresistas. Ella era la más progresista, un ícono del feminismo en EE.UU.

    Esta composición le impedía a Trump (que nominó a dos de los cinco conservadores) revertir fallos históricos como por ejemplo el de los años ’70 que habilita el aborto como un derecho a nivel federal, entre otros.

    Vamos a ir a un proceso donde se va a horadar más esta institucionalidad que hay en EE.UU. Se va a poner en discusión a nivel mundial el fracaso de ese sistema electoral que los gobiernos de derecha y neoliberales presentan como un modelo a seguir donde las instituciones se respetan.

    Ahora dijo que, en estas seis semanas que quedan, va a nominar a otra candidata conservadora para que en tiempo récord el Senado, que tiene mayoría republicana y la pueden perder el 3 de noviembre, lo apruebe. Así le quedaría una mayoría conservadora de 6 a 3 que puede revertir la agenda progresista y algunos derechos conquistados durante los últimos años. Hay que recordar que en 2016, con varios meses de anticipación, le prohibieron hacer esto a Barack Obama por ser un año electoral.

    Pero además, si queda esa composición, la nueva Corte es la que va a tener que definir en última instancia todas las impugnaciones judiciales de las elecciones.

    Todo esto va a estar en juego en las próximas seis semanas.

    – ¿Desde tu punto de vista puede entonces desatarse una crisis política que ponga en crisis el modelo estadounidense?

    – Yo anticipo que vamos a ir a un proceso donde se va a horadar más esta institucionalidad que hay en EE.UU. Se va a poner en discusión a nivel mundial el fracaso de ese sistema electoral que los gobiernos de derecha y neoliberales presentan como un modelo a seguir donde las instituciones se respetan.

    Trump es un presidente que vino a romper con esta imagen. Todo esto va a discutirse las próximas semanas, además del desmanejo de la pandemia y la crisis económica que, sin embargo, está teniendo un rebote sobre el cual se apoya el gobierno para intentar dar vuelta las críticas.

    Con eso tratará de levantarse en las encuestas que lo dan por debajo pero recuperándose en los últimos días y, como decía, con una situación abierta porque los swing states están muy parejos.

    Todo puede terminar en una especie de desastre político-institucional que profundice la declinación hegemónica de EE.UU. No pudo plantear a nivel global una respuesta multilateral frente a la pandemia, tampoco una salida conjunta frente al desastre económico como si intentaron hacer en 2008. Bueno, ahora tampoco van a poder presentar un proceso de transición ordenado lo que les va a impedir seguir presentándose como un modelo de democracia hacia el resto del mundo.

    martes, 22 de septiembre de 2020

    Las cuatro estrategias de América Latina frente a la crisis de hegemonía estadounidense y la transición hacia un mundo multipolar

     

    DICTAMEN – Los desafíos del multilateralismo en un mundo multipolar y tiempos de crisis

    El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) anuncia el resultado de la convocatoria a becas de investigación “Los desafíos del multilateralismo en un mundo multipolar y tiempos de crisis”.

    Se recibieron 123 postulaciones. Luego de la revisión técnica, 111 de ellas se encontraron en condiciones de ser evaluadas por el Comité Internacional. Dicho Comité consideró la calidad, pertinencia y coherencia de los proyectos de acuerdo con las bases de la convocatoria.

    La evaluación realizada valoró la alta calidad de las propuestas presentadas, así como su solvencia y aporte intelectual a la problemática de la convocatoria.

    El proceso de evaluación estuvo a cargo de un Comité Internacional compuesto por doce (12) evaluadores/as expertos/as de cinco (5) países: Breno Bringel (Brasil), Consuelo Paz Silva Flores (Chile), Daniel Pereira Sampaio (Brasil), Daniela Perrotta (Argentina), Darío Salinas (México), Gerardo Caetano (Uruguay), Julián Kan (Argentina), Lucas Castiglioni (Argentina), Luciana Ghiotto (Argentina), Oscar Ugarteche (México), Rebeca Peralta (Brasil) y Yasmin Martínez Carreon (México).

    De acuerdo con la evaluación realizada, la nómina de los 10 proyectos ganadores/as es la siguiente:

    Investigadoras/esInstitución del/a investigador/a responsablePaís de la instituciónTítulo del Proyecto
    Silvia Lorena Herrera Vinelli, Lucia León Cuesta y Alexis José Colmenares ZapataInstituto de Altos Estudios Nacionales – IAENEcuadorAmérica Latina y el Caribe en el orden post-pandémico: escenarios prospectivos de China y Estados Unidos en torno a la región al año 2030
    Jaime Antonio Preciado Coronado y Pablo Alejandro Uc GonzálezCentro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades – CUCSH – Universidad de GuadalajaraMéxicoGeopolítica crítica del multilateralismo: miradas cardinales desde América Latina y el Caribe sobre las dinámicas multilaterales y alianzas regionales frente a la pandemia global
    Wagner Tadeu Iglecias, Alicia Adelaida Girón González y Carmen Ariela Ruiz Caro ReyesPrograma de Pós-Graduação em Integração da America Latina – PROLAM – Universidade de São PauloBrasilA pandemia de Covid-19 e o mapa do poder mundial: A America Latina e o Caribe entre os Estados Unidos e a China
    Mariana Aparicio Ramírez, Leandro Morgenfeld y Gabriel MerinoFacultad de Ciencias Políticas y Sociales – FCPyS – Universidad Nacional Autónoma de MéxicoMéxicoLas cuatro estrategias de América Latina frente a la crisis de hegemonía estadounidense y la transición hacia un mundo multipolar
    Roger Andrés Landa ReyesDirección de Sociopolítica y Cultura – SyC – Instituto de Estudios AvanzadosVenezuelaEstudio sobre las transformaciones de la estructura de poder del sistema internacional contemporáneo
    Max PovseInstituto de Estudios de América Latina y el Caribe – IEALC – Universidad de Buenos AiresArgentinaLa Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda en América Latina: construyendo un mundo multipolar
    Claudia Marín Suárez, Lourdes María Regueiro Bello y Santiago Espinosa BejeranoCentro de Investigaciones de Política Internacional – CIPICubaAmérica Latina y el Caribe entre proyectos en disputa: ¿hacia una Guerra Fría 2.0?
    Jorge Edgardo Amador LópezCentro de Documentación de Honduras – CEDOHHondurasImperios, hegemonías e imaginarios: percepciones sobre el nuevo equilibrio en el poder mundial desde Centroamérica. ¿La decadencia y la ascendencia del nuevo poder hegemónico?
    Emith María Núñez PintoCátedra de Estudios del Caribe – CEC – Universidad de La HabanaCubaChina- CARICOM en tiempos de globalización: ¿una relación desigual o confluencia de intereses?
    Fábio Borges y Edith Venero FerroInstituto Latino-Americano de Economia, Sociedade e Política – ILAESP – Universidade Federal da Integracao Latino-americanaBrasilO protagonismo da China na América Latina: semelhanças e diferenças de seus impactos no Mercosul e na Aliança do Pacífico

    Este dictamen es irrevocable e inapelable.

    Buenos Aires, 21 de septiembre de 2020

    sábado, 19 de septiembre de 2020

    China, Rusia y EEUU. Viejas y nuevas fuentes del poder e influencia en la región sudamericana

     

     


    Segundo diálogo del Ciclo "Pensar la unidad sudamericana hoy" organizado por el Observatorio del Sur Global el pasado miércoles 16 de septiembre. El panel estuvo conformado por: Verónica Perez Taffi, Leandro Morgenfeld y Enrique Dussel Peters. Coordinación a cargo de Mariana Vázquez.

     

     

    Pensar la Unidad Sudamericana hoy | China, Rusia y EEUU. Viejas y nuevas fuentes del poder e influencia en la región sudamericana

    El miércoles 16 de Septiembre tuvimos el segundo diálogo del ciclo “Pensar la Unidad Sudamericacna hoy”, coordinado por Mariana Vázquez y el auspicio del Centro de Estudios en Ciudadanía, Estado y Asuntos Políticos de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

    El título del segundo diálogo fue “China, Rusia y EEUU. Viejas y nuevas fuentes del poder e influencia en la región sudamericana”. Los participantes fueron Verónica Perez Taffi, presidenta de la Asociación de Estudios de Relaciones Internacionales Argentina, Leandro Morgenfeld, investigador adjunto del CONICET y co-coodinador del GT CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”, y Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM. La presentación estuvo a cargo de Federico Montero, Mariana Vazquez llevó adelante la coordinación y Sebastián Tapia realizó unos comentarios.

    Verónica Perez Taffi comenzó recuperando la discusión del diálogo anterior sobre la existencia de una nueva Guerra Fría. Recordó a José Paradiso, quien sostenía a principios de los ’90 que la Guerra Fría no había terminado ya que Estados Unidos podía volver a iniciar ciclos de tensión. Pero la Guerra Fría en sí fue un proceso único por el confrontamiento ideológico entre las partes, aunque no descarta que hoy existan elementos comunes con ese período.

    La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, publicada a finales de 2017 reestablecen la relación triangular entre Estados Unidos, Rusia y China. Esta vez, los últimos dos son definidos como amenaza al orden mundial. Se genera una nueva estrategia de contención, donde no se tolera la intromisión de otras potencias en América Latina.

    Perez Taffi nos recuerda que discutir la estructura del Sistema Internacional desde la polaridad, nos lleva a elegir el alineamiento entre esos polos. De esta manera dejamos fuera posibles análisis que tengan en cuenta la historia y las identidades propias de la región. Nuestra región debe repensar su identidad, su latinoamericanidad o su sudamericanidad.

    Leandro Morgenfeld pintó un panorama sobre las elecciones presidenciales en Estados Unidos. La crisis económica traída por la pandemia afectó la imagen y los planes de Trump, que daba por ganada la elección . El tamaño de las protestas por la violencia policial y el racismo no se veía desde la década del ’60. Biden se presenta como un candidato prácticamente bipartisano. Y la carrera por la vacuna contra el COVID-19 hace que el gobierno busque anunciarla antes de las elecciones. Estas elecciones pueden acelerar la transición hegemónica. Es muy probable que haya un escándalo por no reconocer el resultado de los comicios.

    Tanto Biden como Trump buscan mantener a América Latina en su área de influencia. Trump con estrategias bilaterales y “hard power”, en cambio Biden apuesta por el multilateralismo y el “smart power”. La región debe tener una posición conjunta para relacionarse con EEUU, con China y otros.

    Enrique Dussel Peters nos recuerda que China logró en 40 años lo que América Latina sólo ha soñado. Reconoce que en la región hay una fuerte ignorancia sobre la propuesta del Partido Comunista Chino y el proyecto político de Xi Jinping.

    China se ha convertido en la principal fuente de financiamiento de la región y segundo socio comercial. Y esto está llevando a la desintegración de la región. Buena parte del comercio entre Argentina y Brasil lo sustituyo China. Lo mismo con el comercio entre EEUU y México.

     

    miércoles, 16 de septiembre de 2020

    Las elecciones en EEUU y su impacto en América Latina (InfoCLACSO)

     


    InfoCLACSO en vivo #11


    El miércoles 16 de septiembre, a partir de las 16 horas de Argentina y Uruguay (UTC-3), presentamos un nuevo envío de InfoCLACSO en vivo por el canal de Youtube y el perfil de Facebook.



    Abierto a las direcciones de la Secretaría Ejecutiva y a los integrantes del Comité Directivo para difundir actividades y temas propios de cada país, este nuevo canal de comunicación es también un espacio para repasar conversatorios, entrevistar a investigadores e investigadoras, y para todo aquello que hace a la vida y producción del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

    En su nueva edición:

    -Columna de Karina Batthyány, Secretaria Ejecutiva de CLACSO.

    -Entrevista a Leandro Morgenfeld, docente de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET de Argentina, co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”.

    -Entrevista a Roberto Oswaldo López, integrante del Comité Directivo de CLACSO por la Región Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá), Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” de El Salvador.

    Participación de Nicolás Arata, Director de Formación y Producción Editorial

    Además:

    Entrevistas a participantes del 4º encuentro del Conversatorio virtual sobre seguridad social y sistema previsional: “¿Qué necesita cambiar el sistema previsional argentino?” que se realizó el 14 de septiembre, organizado por CLACSO, la Fundación Friedrich Ebert, el IADE y el Grupo de Trabajo CLACSO Seguridad social y sistema de pensiones. Participaron: Fernanda Vallejos. Diputada de la Nación Argentina. Miguel Fernández Pastor. Abogado. Ex director de la ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social de Argentina) y del Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social. Claudia Danani. Universidad Nacional de General Sarmiento y Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Elsa Rodríguez Romero. Abogada y docente. Dirige en la Federación Argentina de Colegios de Abogados de Argentina la Comisión sobre Seguridad Social.

    -Presentación de los Nuevos conversatorios de CLACSO.


    Conducción: Gustavo Lema, Director de Comunicación e Información
    Realización y edición: Guido Fontán
    Producción: Eric Domergue, Noelia Croci, Ángel Dávila y Paola Oliveira

    jueves, 10 de septiembre de 2020

    Invitación Diálogo: "China, Rusia y EEUU. Viejas y nuevas fuentes de poder e influencia en la región sudamericana"

     


    ¡El próximo miércoles nos volvemos a encontrar! Tendremos el Segundo Diálogo de nuestro ciclo “Pensar la Unidad Sudamericana hoy”  

    Si todavía no te anotaste, inscribite acá: https://forms.gle/5nkH6A55aAgbq1WW8 

    Para más información sobre el Ciclo, acceder al video del primer Diálogo y material complementario: www.observatoriodelsur.com.ar

    viernes, 4 de septiembre de 2020

    Reseña de "Las venas del Sur siguen abiertas"

     

    Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, N. 255, p. 34, septiembre 2020

     

    RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

     

    López, Emiliano (coordinador): Las venas del sur siguen abiertas, Buenos Aires, Batalla de Ideas/Tricontinental, 2020. 190 páginas

     

    Leandro Morgenfeld

    Concebido como una caja de herramientas para abordar la crítica realidad que afronta el llamado sur global, el libro reactualiza los debates sobre el imperialismo contemporáneo. Emiliano López destaca en la introducción que el objetivo es desmontar las lecturas celebratorias de la globalización neoliberal, que repiten que no hay alternativas.

    Utsa y Prabhat Panaik, economistas de la India, muestran cómo el imperialismo en la actualidad aparece invisibilizado, pero es mucho más poderoso que en la etapa clásica, cuando los pioneros Hobson, Hilferding, Lenin, Kautsky o Luxemburgo lo analizaron.

    John Smith, reconocido especialista británico en el tema, desarrolla el concepto de explotación y superexplotación en la teoría del imperialismo, polemizando con colegas como David Harvey, William Robinson o Claudio Katz, quienes cuestionaron la importancia de esta última categoría.

    Ahmet Tonak, de Turquía, se ocupa de las transferencias de valor a escala global como mecanismos de perpetuación de las ya existentes relaciones imperialistas.

    Atilio Borón, por su parte, se concentra en dilucidar cómo la vigencia del imperialismo explica las relaciones de Estados Unidos con América Latina, analizando las similitudes y diferencias entre las estrategias de seguridad nacional de Barack Obama y Donald Trump.

    Gabriel Merino, sociólogo platense, expone un agudo análisis sobre las contradicciones entre globalistas y americanistas, al interior del establishment estadounidense, para hacer frente al ascenso chino, mapeando sus fisuras internas.

    La obra presenta un actualizado panorama de los debates marxistas sobre la vigencia de la teoría del imperialismo que, lejos de revestir un mero interés histórico, provee insumos fundamentales para pensar y abordar los desafíos de las sociedades de América Latina, Asia y África.  

     

     

     



    [1] Profesor UBA. Investigador del CONICET.