jueves, 4 de agosto de 2016

Llegó el Secretario de Estado John Kerry, para reunirse con Malcorra y Macri



JOHN KERRY LLEGABA ANOCHE A BUENOS AIRES Y HOY SERA RECIBIDO POR EL PRESIDENTE EN LA CASA ROSADA

Porque Macri is a jolly good fellow

Página/12
El secretario de Estado norteamericano estará un día en el país. La Cancillería lo presenta como el relanzamiento del Diálogo de Alto Nivel entre ambos países luego de la visita de Obama en marzo. Mañana, Kerry irá a la inauguración de los Juegos Olímpicos.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, llegaba anoche, al cierre de esta edición, a Buenos Aires en el inicio de una visita oficial de poco más de un día. Hoy será recibido por el presidente Mauricio Macri en la Casa Rosada y se reunirá con la canciller Susana Malcorra en el Palacio San Martín. El Gobierno presentaba ayer la breve visita del jefe de la diplomacia estadounidense pomposamente como el relanzamiento oficial del Diálogo de Alto Nivel entre ambos países “luego de 15 años de suspendido”.
El embajador Noah Mamet amenizó la espera hasta la llegada de su jefe subiendo a Twitter una foto en la que se veía a Kerry pateando una pelota de fútbol. “Como a la mayoría de los argentinos, a Kerry le encanta el fútbol!!”, escribió. Lo cierto es que el secretario de Estado viaja a la región para representar a Barack Obama en la inauguración de los Juegos Olímpicos, mañana, en Río de Janeiro. De paso, visitará a Macri, ya que no participó del viaje que realizó Barack Obama en marzo pasado por cuestiones de agenda.
“Es un nuevo gesto de apoyo a los cambios que lleva adelante esta gestión”, analizaban en la Cancillería la presencia de Kerry. Por la mañana, el secretario de Estado hablará en el hotel Sheraton ante los empresarios reunidos por la Cámara Argentino-Americana de Comercio. Luego comenzará su agenda junto a la canciller Malcorra, colocando una ofrenda floral al general José de San Martín, en el monumento frente a la Cancillería. Mantendrán un breve encuentro y encararán una conferencia de prensa conjunta. Desde allí partirán a la Casa Rosada, donde serán recibidos por Macri. “El secretario Kerry se reunirá con el Presidente para tratar temas de cooperación relacionados con cuestiones regionales y mundiales”, explicó Washington a través de un comunicado
“El Diálogo de Alto Nivel no ocurría desde los tiempos que Adalberto Rodríguez Giavarini”, se regocijaban en el Palacio San Martín, seguramente sin recordar cómo terminó aquella administración de Fernando de la Rúa. También resaltaron que en las conversaciones entre Kerry y Malcorra “se hará hincapié en el intercambio científico y tecnológico”, además de una posible nueva iniciativa para facilitar la llegada de turistas argentinos a Estados Unidos.
Hasta ahora, pese a que Macri se apresuró a eliminar la tasa de reciprocidad que se aplicaba a los ciudadanos estadounidenses que visitaban Argentina, Estados Unidos mantiene inalterada la visa para los argentinos que viajen hasta allí, sea para turismo o trabajo. Sólo anunciaron un par de trámites menos para niños y adultos mayores. Sin embargo, no hubo quejas argentinas al respecto.
Mañana, Kerry seguirá viaje rumbo a Brasil, donde también se reunirá con el canciller del gobierno interino, José Serra.


--------------------------------------------------------------

Télam
El secretario de Estado norteamericano llegó anoche al país, visita en la que relanzará oficialmente el Diálogo de Alto Nivel entre ambas diplomacias. A las 10 junto a Malcorra dejará una ofrenda floral y tras compartir una conferencia conjunta, irán hacia casa de Gobierno para la reunión con el Presidente.
etiquetas

Con la visita que se extenderá hasta el viernes, Kerry relanzará oficialmente el Diálogo de Alto Nivel entre ambas diplomacias luego de 15 años que fuera suspendido.

Fuentes de Cancillería confirmaron a Télam que el reestablecimiento del estatus de intercambio fluido se retoma formalmente con la llegada de Kerry "y será continuado en un par de meses con la visita del vicecanciller Carlos Foradori a Washington para reunirse con (el subsecretario de Asuntos Políticos estadounidense) Thomas Shannon y equipos técnicos".

Además, desde el Palacio San Martín buscaban destacar que el Diálogo de Alto Nivel entre ambos gobiernos "no ocurría desde los tiempos del ministro Rodríguez Giavarini (durante la presidencia de Fernando de la Rúa)", y resaltaron que en las conversaciones entre Kerry y la canciller Susana Malcorra "se hará hincapié en el intercambio científico y tecnológico", además de una posible nueva iniciativa para facilitar la llegada de turistas argentinos a Estados Unidos.

Según informó la vocería del Departamento de Estado, el secretario Kerry llegará esta noche y mantendrá mañana agenda oficial que comenzará a las 10 en la Plaza San Martín, para dejar una ofrenda floral al Libertador General San Martín, acompañado por Malcorra.

Luego, ambos compartirán una conferencia de prensa en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, tras lo cual se dirigirán a la Casa Rosada, en donde serán recibidos por Macri en audiencia.

"El secretario Kerry se reunirá con el Presidente para tratar temas de cooperación relacionados con cuestiones regionales y mundiales", explicó Washington a través de un comunicado, y dijo que luego ambos cancilleres darán comienzo al Diálogo de Alto Nivel entre la Argentina y Estados Unidos, "destinado a tratar desafíos mundiales tales como cuestiones de índole bilateral, regional, multilateral y económica".

El ex candidato presidencial demócrata en 2004 también mantendrá un encuentro con las autoridades de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina "para tratar el intercambio comercial bilateral".

Como adelantó Télam el mes pasado, Kerry llega hoy a la Argentina en oportunidad de su visita a la ciudad de Río de Janeiro para presenciar la inauguración de los Juegos Olímpicos y lanzar el nuevo diálogo bilateral acordado en marzo durante la visita del presidente Barack Obama.

En Brasil, Kerry se reunirá con el ministro del Exterior de ese país, José Serra, y también con miembros del
equipo olímpico de los Estados Unidos.

El vínculo con Washington registró un giro desde la asunción del gobierno de Cambiemos, que fue retribuido con la visita de Obama y su esposa Michelle a fines de marzo, que incluyó un día de descanso vacacional en la ciudad de San Carlos de Bariloche.

Desde entonces, se multiplicó el número de funcionarios de las distintas áreas de la administración estadounidense que visitaron a sus contrapartes en Buenos Aires, y el acercamiento implicó otros gestos, como memorandos de entendimiento para la promoción de Pymes y la flexibilización de los requisitos para acceder a la visa.


miércoles, 3 de agosto de 2016

Entrevista a Theotonio dos Santos: “Lo que no está bajo control de EE.UU. pasa a ser una amenaza”

yankee-nazi-2-840x420
 Por Alberto López Girondo/ Tiempo Argentino
 
Theotonio dos Santos, a los 79 años puede decir que vivió los grandes procesos políticos regionales en carne propia, desde su exilio en Chile tras el golpe de 1964 en Brasil y su nuevo destino en México desde 1973 hasta el regreso a su patria con la vuelta de la democracia, en 1985. Es uno de los pilares de la Teoría de la Dependencia y luego del concepto de Sistema Mundial. Ahora, de paso por Buenos Aires invitado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, del que fue uno de los fundadores, le toca explicar las razones para que el gobierno de Dilma Rousseff esté en sus últimos estertores y la región sufra un retorno al neoliberalismo que parecía ya alejado de la región.
“Yo veo a la situación en Latinoamérica como parte de una ofensiva más general a nivel mundial”, dice desde las oficinas de CLACSO, donde el elemento determinante es una pérdida de control económico y político por parte del centro hegemónico del sistema mundial, que es Estados Unidos.
 


–¿Cómo se manifiesta esta ofensiva?
–Hay una postura muy desesperada de recuperación de poder y si bien no tuvo el resultado que pretendían, tuvo efectos locales bastante destructivos. Es el caso de Oriente Medio, donde ha quedado una crisis profunda y Rusia, que integró un proyecto de colaboración, termina volviendo a su condición de gran enemiga de Europa. 
 
–¿Este nuevo enfrentamiento comienza en Siria? –Ven a Rusia como una amenaza sobre todo por su alianza con China, que la pone otra vez dentro de un esquema de disputa mundial. Por ahora sólo han conseguido crear unas condiciones realmente difíciles en el antiguo mundo soviético pero EE UU no tiene control de la situación.

–¿El ataque contra el gobierno de Dilma se explicaría entonces por el acercamiento a los países del BRICS?
–Todo lo que no está bajo control de EE UU pasa a ser una amenaza y los BRICS son una amenaza estratégica para EE UU. Y en cierto sentido tiene razón, porque ocupa un espacio que antes ocupaban ellos. En el caso latinoamericano su preocupación pasa por el petróleo y básicamente Venezuela, que tiene las reservas más grandes del mundo y Brasil, tras el descubrimiento del Presal, que tiene comprometido parte de las rentas a salud, educación, ciencia y tecnología.
–Al gobierno de Dilma lo frenaron, lo boicotearon, llenaron el Congreso de impresentables…

–No es difícil eso (risas).
–La pregunta es por qué el PT no pudo hacer nada contra eso.

–El PT jugó siempre una carta de negociación y una de las consecuencias de esta política era bajar la intensidad de la movilización social y política.

–¿Ese fue su gran error?
–Yo siempre que pude hablar con Lula de estas cosas le dije que había que tener una unidad de izquierda aunque se negociara con quien fuera, pero había que tener una base bien fuerte para la negociación. Si te restringes a ti mismo, el resultado es que empiezas a depender de la negociación cada vez más. Lula tenía una capacidad muy alta de negociación y había una expectativa de que el PT y el PSDB gobernasen en alternancia. Este era el planteo de Fernando Henrique Cardozo luego de que rompió con la Teoría de la Dependencia. Pero hubo muchas concesiones innecesarias y muy negativas. Porque un país no puede darse el lujo de patrocinar la creación y el fortalecimiento de una minoría financiera que vive de la improductividad y de la especulación.

–Pero el PT nunca atacó a esos grupos financieros.
–Al contrario, el presidente del Banco Central de Lula, Henrique Meirelles, ahora es ministro de Economía (de Michel Temer) y venía de la época de Fernando Henrique. Es una figura de la banca internacional. Eso ayudó a consolidar la relación de Lula con el sistema financiero, pero el resultado es catastrófico.

–¿Qué pasó después? ¿Dilma no tiene la misma capacidad de negociación?
–Hay un par de cuestiones, primero la baja en el precio del petróleo por el aumento en la producción en EE UU a través del fracking, que tuvo un impacto grande, pero por un período localizado. Se formó en torno de Dilma un grupo muy crítico a que el PT intentara enfrentar esas situaciones negativas y dijeron que había que hacer un ajuste. Todo esto en un cuadro en que decían que estábamos viviendo una crisis muy peligrosa y una inflación en expansión, que no existía –era del 4 y poco por ciento– pero pasó a existir con la suba de la tasa de interés.

–Eso fue en enero del 14 cuando asumió su segundo mandato.
–Ya en 2013 ella empezó a aceptar la idea, forzada por el Banco Central, de subir de la tasa. Estaba abriendo el camino de la contención del crecimiento y no de la paralización de la inflación. Por el contrario, una cosa que yo discuto hace años con distintas corrientes del pensamiento económico burgués, es esa historia de que la inflación es el resultado de un exceso económico que sólo puede ser contenido a través de un aumento de tasas de interés.

–Una receta clásica monetarista.
–El resultado dramático es que aumenta la inflación. ¿Qué conclusión sacas? Que está mal la teoría y la aplicación, pero no, ellos dicen que subió muy poco la tasa de interés. Se hizo un clima para todo eso y ya estábamos con un 14% de interés, y un crecimiento cada vez menor.

–¿Cómo va a ser este futuro, Dilma vuelve o no?
–La sensación es que no había condiciones para volver porque la campaña ha sido tan fuerte, pero el gobierno de transición ha hecho muchas cosas detestables y además paradójicas, porque un líder sindical que apoya un gobierno tan anti–sindicalista y anti–trabajadores tiene un costo no sólo electoral sino dentro de su propia clase. Los líderes sindicales, incluso los que estuvieron con la derecha y el impeachment, están retrocediendo para no aparecer en favor de un aumento en la edad jubilatoria y cosas así. Es muy violento que se proponga aumentar las horas semanales trabajadas y se afecte el propio sueldo mínimo, que Lula había aumentado casi el 200 por ciento. Eso tiene una dimensión muy grande en la vida de la gente. Si tú empiezas a creer que puedes proponer esto en un régimen de excepción, imagínate lo que podrías hacer si te confirmas en el poder. Esto está creando una situación difícil que aún no tuvo una fórmula de apoyo a Dilma pero me dicen en el PT que hay posibilidad de volver, es muy pequeña la diferencia, son seis votos de senadores. Claro, cada senador es un mundo y Dilma no es sencilla. Ella difícilmente negociará en términos de compra–venta de votos, viene del movimiento revolucionario, tiene aún una cierta fidelidad a eso, aunque al mismo tiempo sabe que es necesario hacer estas cosas…

–Pero no le gusta.
–No le gusta, esa es la cuestión.

–Da la impresión de que Brasil renuncia a un destino histórico de liderazgo que Itamaraty veía cumplido tras el ingreso en los BRICS.
–Son 200 años de lucha por la independencia de América Latina. Los pro-hispánicos y pro-portugueses han luchado años por mantenerse en el poder cuando ya España y Portugal eran sólo un instrumento de Inglaterra. Estos tipos aún creen que su supervivencia como clase dominante depende de esa alianza histórica. Y ellos creen que EE UU está arriba de todo y no ven mucho cómo manejarse con la potencialidad que, por ejemplo, trae China como demandante mundial. Y eso es grave porque los chinos negocian en forma colectiva, en grandes proyectos y, por lo tanto, de estado a estado. Los empresarios cuentan pero como auxiliares de un planeamiento estatal. Nuestra burguesía no cree en eso. Esta gente es como la anti-independencia de América Latina.

–¿Cómo ve el futuro de la región? Porque el triunfo de Mauricio Macri seguramente aceleró el golpe en Brasil y la avanzada contra Venezuela.

–Parece que hay una fase muy favorable para ellos. Pero cuando surja una resistencia efectiva dudo mucho de su capacidad para controlar la situación. Porque todo eso está arriba de un mundo creado por los medios de comunicación, por una negación de realidades, por la creación de situaciones psicológicas con gente muy especializada y que sabe muy bien transmitirlo a las masas. Realmente la idea de manejar el mundo como si el libre mercado fuera la fuente del crecimiento económico, del desarrollo, es una cosa absurda. No puede mostrar ningún sector económico que no sea dirigido por la inversión estatal y ningún proceso de enriquecimiento que no pase por la transferencia de recursos del Estado. Lo que nos lleva a una falsa cuestión que la izquierda también debe aprender, de que hay que cortar gastos para transferir hacia esa minoría que está básicamente en el sector financiero. En Brasil pagamos un 40% más del gasto público para una deuda creada explícitamente por razones macroeconómicas.

–Este escenario implica que en algún momento puede haber grandes levantamientos. ¿Eso no podría implicar situaciones como las de Medio Oriente?

–En último caso sí, pero no creo que Estados Unidos lo quiera porque el costo es muy elevado en un momento en que ellos están sacando tropas para hacer una cosa que suena increíble, y lo dicen claramente: cercar a China. En Medio Oriente los resultados fueron desastrosos. Puede ser que la estrategia fuera la del caos creativo. Si es así, ya lo consiguieron.

TRUMP O CLINTON: ¿QUIÉN CONDUCIRÁ EL IMPERIO Y CÓMO IMPACTARÁ EN NUESTRA AMÉRICA?

TRUMP O CLINTON: ¿QUIÉN CONDUCIRÁ EL IMPERIO Y CÓMO IMPACTARÁ EN NUESTRA AMÉRICA?



TRUMP O CLINTON: ¿QUIÉN CONDUCIRÁ EL IMPERIO Y CÓMO IMPACTARÁ EN NUESTRA AMÉRICA?

Por Leandro Morgenfeld

Cambio, Número 45, agosto 2016

 

Cerrada la larga etapa de las elecciones primarias, se vienen tres meses de intensa batalla electoral entre Hillary Clinton y Donald Trump. El magnate se recuperó en las encuestas y hoy la contienda tiene un final abierto. ¿Cómo impactará su desenlace en un mundo cuya economía no despega y se ve envuelto en novedosas tensiones geopolíticas? ¿Qué puede esperar Nuestra América del ciclo político que se inaugurará en enero de 2017?

Si bien es cierto que el “gobierno permanente” de Estados Unidos se mantendrá gane quien gane, no es exactamente lo mismo Trump que Clinton. Hace un año, los analistas políticos auguraban que la elección del sucesor de Barack Obama sería más o menos previsible. Por el lado del Partido Republicano, la novedad era que esta vez Trump iba a competir (había amagado en 2012, pero decidió continuar al frente de su reality “El aprendiz”, que le granjeó la popularidad de la que hoy goza). Si bien la atención ya giraba sobre la figura del excéntrico magnate neoyorquino, todos auguraban que, cuando se iniciaran las primarias, su mediática candidatura se diluiría, en favor de alguno de los representantes del establishment partidario: Marcos Rubio, Ted Cruz o Jeb Bush aparecían como favoritos entre más de una docena de aspirantes. Mes a mes, rompiendo todas las reglas de la política y protagonizando escándalo tras escándalo, Trump fue fagocitándose a cada uno de ellos, y terminó coronándose como el gran vencedor. Antes de la Convención partidaria de julio, presentó a su compañero de fórmula, el evangélico ultraconservador Mike Pence, gobernador de Indiana, a quien eligió para contener a la base partidaria, parte de la cual ve a Trump como demasiado liberal en algunos aspectos.
Entre los demócratas, todo indicaba que Clinton tenía allanado el camino para ser la primera presidenta de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, la candidatura de Bernie Sanders, el auto-proclamado “socialista democrático”, generó un entusiasmo que pocos calcularon y que, sin contar con el apoyo del aparato, le permitió ganar 22 estados, cosechando más de 13 millones de votos en las internas (nada menos que el 46% del total). Así, Hillary, la fiel representante del establishment político de Washington y económico de New York, debió travestirse de progresista. Hasta tuvo que pronunciarse en contra del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), siendo que ella impulsó las negociaciones para su firma, cuando ofició como secretaria de Estados durante el primer mandato de Obama (2009-2013).
Quienes profetizaban que un triunfo de Trump era imposible ya no se atreven a tanto. Predomina la cautela en algunos y el pánico en otros. El inesperado triunfo del Brexit –Trump fue uno de los pocos líderes mundiales que apoyó abiertamente la salida del Reino Unido de Gran Bretaña de la Unión Europea– sumó más incertidumbre. El lunes 25 de julio, la cadena CNN dio a conocer una encuesta en la que por primera vez el candidato republicano superaba a su contrincante demócrata en intención de voto: 48% a 45%. Esos tres puntos de diferencia se estiraban a cinco si se incluían a otros dos candidatos: Gary Johnson, del Partido Libertario, y Jill Stein, del Verde. Una semana más tarde, tras la convención del Partido Demócrata en la cual fue oficializada la candidatura de Hillary –y recibió el apoyo de Obama, Sanders y Bloomberg, el ex alcalde neoyorquino–, Reuters daba a conocer otra encuesta. Allí se imponía la candidata demócrata por seis puntos, pero esa diferencia se esfumaba si se incluían los otros dos candidatos. El 31 de julio, el New York Times publicó un promedio de encuestas con un virtual empate técnico: 42,50% a 41,75%, con menos de un punto a favor de la ex primera dama. En síntesis, ya nadie duda de que la elección general del 8 de noviembre va a ser pareja. Cualquiera puede imponerse.

Qué representa cada uno

Las posiciones de Trump trascienden por sus exabruptos. Anclado en la xenofobia de parte de la sociedad estadounidense, acusa a los inmigrantes latinos de robar empleos que serían para los estadounidenses. También los culpa por la inseguridad (“vienen a robar, a matar, a violar”, declaró el año pasado). Su solución: ampliar el muro que separa la frontera con México, obligando al gobierno de aquel país a que lo financie, y expulsar a los más de 11 millones de inmigrantes ilegales. Además, se destacó por comentarios misóginos (por ejemplo, contra una reconocida periodista de la ultraconservadora cadena Fox) o por exigir que se prohíba el ingreso de musulmanes a Estados Unidos (le encanta criticar a Clinton por no hablar de “islamismo radical”, término considerado despectivo por los demócratas). Además, se alió con la poderosa Asociación Nacional del Rifle y se opone a cualquier tipo de nuevo control o regulación a la venta de armas, a pesar de los últimos asesinatos masivos, como el del 12 de junio en una discoteca gay en Orlando (el tirador pudo comprar un arma automática, a pesar de que había sido investigado por el FBI por presuntos vínculos con el Estado Islámico). Sin embargo, esto no explica todo el fenómeno. Trump logró el apoyo de millones de trabajadores afectados por la crisis económica que se inició en 2007-2008 y por la relocalización de industrias (Estados Unidos perdió 5 millones de empleos fabriles en los últimos 15 años, muchos de los cuales se mudaron a México o China, con salarios más bajos y mayores tasas de explotación). El magnate culpa al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) y advierte que el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) puede empeorar aún más la situación. Para cumplir con su lema, Make America Great Again (Hagamos a América Grande Nuevamente), hay que recuperar la industria, reeditar el sueño americano, obligando a China a arrodillarse y exigiendo a los socios de la OTAN que financien a las tropas del gendarme planetario para reducir el déficit fiscal y el endeudamiento público de Estados Unidos.
Si el magnate enfatiza los problemas económicos y la supuesta pérdida de hegemonía de Estados Unidos provocada por la debilidad de Obama para imponer la autoridad a nivel global, Clinton se presenta como la candidata preparada, responsable y que garantiza la continuidad. “América ya es grande”, señaló en su discurso en la Convención Demócrata. Estamos saliendo de la crisis y vamos a seguir liderando el mundo. ¿Cómo? Juntos. Su lema es Stronger Together, juntos somos más fuertes. Frente al discurso segregacionista de su oponente, Hillary se presenta como la candidata de las minorías. No es casual que lidere la intención de voto entre las mujeres, los afroamericanos, los latinos, los musulmanes y los gays y lesbianas. Sin embargo, pocos le creen. En muchos temas centrales, o modificó sus posturas, cuando Sanders la corrió por izquierda, o lo que propone se contradice con lo que hizo cuando fue senadora (votó a favor de la invasión a Irak) o secretaria de Estado (impulsó el TPP, al cual ahora dice oponerse). Clinton es parte de una de las últimas dos grandes dinastías políticas de Estados Unidos, que tanto irritan a los estadounidenses, como puede apreciarse por el éxito de House of Cards, la popular serie de Netflix. Además, es la candidata del lobby de Israel, que tanto poder concita en Washington. O sea, más allá de sus planteos progresistas (en su discurso en la convención partidaria hizo muchos guiños a las propuestas de Sanders), sigue siendo una de las políticas más rechazadas. No genera entusiasmo. En 2008, Obama le arrebató la candidatura demócrata, a pesar de que ella era la clara favorita. Este año, Bernie, aún teniendo en contra todo el aparato del partido, casi le arruina los planes. A pesar de que su desafío es contener a los millones que se inclinaron por el senador de Vermont, eligió a un candidato a vicepresidente integrante del status quo. No arriesga. Supone que entre el electorado más progresista o de izquierda terminará primando el miedo a que gane Trump, y que esos votos están más seguros. Eso explicaría la elección de su compañero de fórmula, para asegurarse capturar un estado clave como Virginia, y consolidar el apoyo latino (el senador Tim Kaine vivió en Honduras y habla español, por eso lo presentó en el estado de la Florida).
Aunque ya hace meses viene exigiendo que no se subestime a Trump, el reconocido documentalista Michael Moore publicó a fines de julio un texto que produjo un gran impacto en redes sociales y en la prensa de todo el mundo: “Las cinco razones por las cuales Trump va a ganar las elecciones”. Para entenderlas, hay que hacer algunas aclaraciones sobre el sistema electoral estadounidense. Primero, las elecciones en Estados Unidos no son obligatorias (Trump cuenta con electores más entusiastas, mientras que muchos jóvenes que se movilizaron y votaron por Sanders no van a hacer campaña por Hillary, a quien no le creen ni los entusiasma). Segundo, son indirectas. Cada estado reparte la totalidad de sus electores al que gane allí (winner takes all). Hay estados que votan siempre a los demócratas (azules), otros a los republicanos (rojos). Definen los swinging states, los que oscilan entre unos y otros. Según la matemática electoral, recuerda Moore, a Trump le basta con retener los tradicionales estados rojos y vencer en cuatro estados claves del Medio Oeste: Michigan, Ohio, Wisconsin y Pennsylvania. Estos, que suelen votar demócratas, desde 2010 eligieron gobernadores republicanos. Trump avanza allí en las encuestas, con la promesa de oponerse a los tratados de libre comercio y proteger los empleos fabriles (lanzó audaces propuestas para relanzar la industria automotriz y del acero). A esto se suma el componente misógino y xenófobo al que apela el magnate, que tiene llegada a una porción de la “América profunda”.

La elección vista desde Nuestra América

¿Quién es más conveniente para América Latina? ¿Trump o Clinton? En primer lugar, ambos gobernarán de acuerdo a las presiones y límites que ejerce la gran burguesía estadounidense (son dos fieles exponentes del capital financiero más concentrado de Wall Street) y el complejo militar-industrial. En segundo lugar, ambos seguirán la política hacia América Latina y el Caribe que se instauró con la Doctrina Monroe, hace casi dos siglos. O sea, mantener al resto del continente americano como su área de influencia exclusiva (a la que despectivamente definen como su “patio trasero”), alejando a potencias extra hemisféricas, como China o Rusia. En segundo lugar, procurarán evitar por todos los medios que avance cualquier coordinación política o integración regional en la que Estados Unidos no tenga un rol preponderante. Por eso, persiguen enterrar la experiencia bolivariana (liquidando el proyecto alternativo del ALBA) y reducir al mínimo posible la influencia que supo tener la UNASUR o la CELAC. Incluso un bloque como el Mercosur, que junto a Venezuela permitió derrotar al ALCA hace poco más de una década, es contrario a sus intereses. Ambos buscarán reimpulsar a la OEA o bien alentar los bloques subordinados y de matriz neoliberal, como la Alianza del Pacífico. Tanto Clinton como Trump implementarán una política más agresiva que la de Obama hacia los países no alineados. Claro que el magnate, previsiblemente, generará más rechazos en el continente, quizás como los que suscitó George W. Bush a principios de este siglo. Su prédica contra los latinos es difícil de digerir, incluso para las clases dirigentes más colonizadas cultural e ideológicamente. Por eso, las derechas regionales prefieren a Clinton. Funcionarios del gobierno de Macri, a pesar de las obvias “afinidades electivas” entre su líder y Trump, se inclinan por Clinton, para seguir en la senda de subordinación imperial con fachada democrática y progresista que tan bien supieron cultivar con Obama.
De todas formas, gane quien gane en noviembre, seguirá representando el gobierno del 1%, contra el otro 99% –como bien supo explicar gráficamente el movimiento Ocuppy Wall Street en 2011–, cuyos intereses no se verán representados por los candidatos del orden en esta contienda electoral.

Por Leandro Morgenfeld.
Docente UBA e Investigador Adjunto del IDEHESI-CONICET. Integra el GT CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”. Dirige el blog www.vecinosenconflicto.blogspot.com. Esta nota fue enviada por el autor como colaboración para Cambio.

“LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO SON UN INSTRUMENTO DEL CAPITAL CONTRA EL TRABAJO”



Kerry viene a respaldar a Macri, funcional a los intereses de EEUU en la región. Narcotráfico y terrorismo en la agenda. Excusa para las bases militares?

John Kerry

 

Kerry dará otro apoyo de EE.UU. a Macri

El secretario de Estado norteamericano afinará más acuerdos
LA NACION

Profundizar los lazos diplomáticos entre la Argentina y Estados Unidos. Dar continuidad a la agenda que Barack Obama abrió con Mauricio Macri en su reciente visita a Buenos Aires. Y afinar los acuerdos por la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Bajo estas tres variables se enmarcó la llegada al país del secretario de Estado norteamericano, John Kerry.
El canciller de Obama arribará esta noche a la Argentina y se quedará apenas 24 horas en Buenos Aires. Pero tanto en el Gobierno como en Washington aseguran que será "tiempo suficiente" para emitir gestos y cerrar acuerdos.
Kerry mantendrá mañana por la tarde una reunión con Macri y con la canciller Susana Malcorra. El Departamento de Estado adelantó ayer que el encuentro será para "discutir la cooperación en los asuntos regionales y globales" y poner en marcha el "diálogo de alto nivel entre Estados Unidos y la Argentina frente a los graves problemas mundiales, incluidas las cuestiones bilaterales, regionales, multilaterales y económicas".
No está definido aún si Kerry pasará por el Congreso. Por la mañana, el secretario de Estado norteamericano hablará en el hotel Sheraton ante un centenar de empresarios de la Cámara Argentino-Americana de Comercio para discutir compromisos comerciales de ambos países. No obstante, desde el punto de vista comercial no se esperan grandes anuncios. Se sabe que Kerry forma parte de un gobierno que está en retirada y no está definido aún quién será el próximo presidente que surja de los comicios norteamericanos.
En la Cancillería detallaron ayer a LA NACION que el viaje de Kerry significa para Macri "un nuevo gesto de apoyo a los cambios encarados por el Gobierno". También la visita será un renovado guiño de Obama tendiente a posicionar al presidente argentino como líder regional y referente de Estados Unidos en América latina en el caso de que gane las elecciones la candidata demócrata Hillary Clinton. De hecho, Macri ya realizó varios gestos de simpatía por Clinton.
En cuanto a anuncios concretos de la visita de Kerry, en la Casa Rosada esperan que haya avances para mostrar inversiones norteamericanas en la energía renovable, el sector agropecuario y la minería.
"Kerry dará un nuevo mensaje de apoyo de Obama por todos los cambios que hizo Macri en los últimos tiempos. Nadie espera más que la confirmación de ese respaldo", dijo a LA NACION un empresario que forma parte del conglomerado de compañías norteamericanas que están en la Argentina.
Desde el punto de vista político, se prevé afinar los acuerdos de cooperación de Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Según se supo, la intención de Macri es recibir más apoyo de Estados Unidos en cuanto a capacitación e intercambio de información sensible.
A la vez, en cuanto a las conversaciones sobre la región, en el Gobierno creen que Kerry dialogará con Macri sobre la situación de Venezuela. En este sentido, la Cancillería no descarta que haya un mensaje de renovada preocupación de Washington y Buenos Aires por los presos políticos que tiene hoy el gobierno venezolano de Nicolás Maduro.
Por otra parte, algunos diplomáticos especulan con que Malcorra reciba un guiño de Estados Unidos para su candidatura a secretaria general de la ONU, donde el próximo viernes habrá otra votación del Consejo de Seguridad para definir el sucesor de Ban Ki-moon.

---------------------------------------------------------------------------

  LLEGA JOHN KERRY PARA REUNIRSE CON MACRI Y MALCORRA

Para seguir estrechando relaciones

Página/12
El secretario de Estado norteamericano John Kerry llega hoy al país para mantener un encuentro con el presidente, Mauricio Macri, y participar junto a la canciller Susana Malcorra del “lanzamiento del Diálogo de Alto Nivel entre Argentina y los Estados Unidos”, fruto de la visita de Barack Obama de marzo pasado. Kerry estará poco más de un día en Buenos Aires, luego seguirá rumbo a Río de Janeiro como representante de su gobierno en la apertura de los Juegos Olímpicos.
“Hablarán sobre cooperación en asuntos regionales y globales”, fue la definición general que dio el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en su rueda de prensa diaria en Washington.
El “lanzamiento del Diálogo de Alto Nivel”, a cargo de Malcorra y Kerry, estará destinado a “abordar los desafíos globales apremiantes incluidos temas bilaterales, regionales, multilaterales y económicos”, agregó el documento. Tras finalizar la audiencia privada que mantendrán los dos cancilleres en el Palacio San Martín, ambos presidirán una reunión ampliada con las comitivas de ambos países y mantendrán un encuentro con la prensa.
La agenda de Kerry incluirá además un intercambio con la Cámara de Comercio Argentino Americana sobre compromisos comerciales y comercio, y la tradicional ofrenda floral en la Plaza San Martín. El jueves a la noche o el viernes temprano, Kerry viajará a los Juegos de Río, cita de la que también participará Macri.

La nueva Triple Alianza: Argentina, Brasil y Paraguay contra derecho de Venezuela a asumir presidencia rotativa del Mercosur



VENEZUELA DENUNCIA QUE BOICOTEAN SU PRESIDENCIA DEL MERCOSUR

Surge una nueva Triple Alianza

Página/12
La Cancillería argentina y la Casa Rosada informaron ayer que se estaba procurando organizar cuanto antes una reunión de presidentes o cancilleres del Mercosur. Caracas manifestó que se siente agredida por la decisión.

La Argentina, Brasil y Paraguay gestionan una reunión de alto nivel para rescatar al Mercosur de una aparente parálisis que amenaza con potenciarse. A su vez, Venezuela hizo una denuncia acerca de la aparición de una nueva triple alianza entre esos países, que procura evitar que la nación caribeña ejerza la presidencia pro témpore del bloque.
Fuentes de la Cancillería argentina y de la Casa Rosada informaron ayer que se estaba procurando organizar cuanto antes una reunión de presidentes o cancilleres del Mercosur, que está afectado por una de las mayores crisis desde su creación, en 1991. Los informantes dijeron que no estaban en condiciones de confirmar si esos contactos podrían concretarse esta semana en Río de Janeiro, donde varias presidentes del cono sur estarán de visita con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos.
Venezuela por su parte emitió un comunicado en el que manifestó que se siente agredida por la decisión de la Argentina, Brasil y Paraguay de oponerse a que ejerza la presidencia pro tempore del bloque, algo que le correspondía por haber llegado su turno en la rotación semestral. La Cancillería venezolana denunció las maquinaciones de la derecha extremista del sur del continente, conformada en una nueva Triple Alianza, que ha venido actuando de manera artera, a través de maniobras leguleyas, para tratar de obstaculizar lo que por Derecho le corresponde a su país. La alusión a la Triple Alianza es por la coalición militar que la Argentina, Brasil y Uruguay armaron en aquel caso para enfrentar a Paraguay en 1864.
El gobierno venezolano recalcó que su país ejerce la presidencia del bloque legalmente desde el 29 de julio, cuando terminó el período de Montevideo, y rechazó por eso la invención de una fraudulenta tesis de un vacío en la jefatura del bloque. Para la cartera de Exteriores venezolana, esta triple alianza pretende reeditar una suerte de Operación Cóndor contra Venezuela, que hostiga y criminaliza su modelo de desarrollo y democracia, una agresión que no repara incluso en destruir la institucionalidad y legalidad del Mercosur. La Operación Cóndor fue el plan de coordinación que las dictaduras de la región sellaron en los 70 y 80 para perseguir opositores. Señaló Caracas que detrás de este supuesto plan están quienes siempre han conspirado contra la unión suramericana con el objetivo de imponer el Consenso de Washington, con la falsa convicción de hacer desaparecer la llamada revolución bolivariana.
Paraguay y la Argentina ya habían anticipado su oposición al traspaso de la conducción desde Uruguay hacia Venezuela, mientras Brasil se había expresado el lunes en el mismo sentido a través de una declaración pública de su canciller, José Serra, en la cual afirma que no reconoce a Venezuela en la presidencia del Mercosur durante este semestre y muestra críticas al accionar del gobierno uruguayo de Tabaré Vázquez.
La misiva del canciller José Serra también tuvo críticas hacia el gobierno de Uruguay, ya que se califica como sin precedentes y como algo que genera falta de certezas la decisión unilateral uruguaya de dejar la presidencia rotativa del Mercosur para que asuma Venezuela. El tono contra Uruguay usado por el Palacio de Itamaraty, según O Estado de Sao Paulo, se produjo luego de que Montevideo no aceptara las condiciones pedidas por Serra para intentar aislar a Venezuela del Mercosur. Serra y el ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), aliados clave de Temer y unidos a favor del juicio político contra Dilma Rousseff, viajaron a Uruguay el 6 de junio pasado para pedirle, sin éxito, al canciller Rodolfo Nin Novoa que mantuvieran el mandato hasta mediados de agosto para evitar pasarlo a Venezuela.
En Montevideo, el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, admitió en una declaración pública que la situación del Mercosur es muy grave y dijo que cree que habrá nuevas señales el día que Venezuela convoque alguna reunión. A su turno, el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, dijo que la Argentina, Brasil y Paraguay mantienen un contacto permanente en busca de una salida a la grave crisis institucional del Mercosur y agregó que responderá a la carta de Uruguay en la que comunicó que deja la presidencia pro témpore del bloque, y a la de Venezuela, en la que anuncia que asume ese cargo como corresponde por la rotación semestral. “Estamos en contacto permanente para ver cómo avanzamos. La Argentina presentó un proyecto y estamos trabajando para encontrar el camino que nos conduzca a la normalización de la presidencia del Mercosur”, declaró Loizaga en rueda de prensa.

martes, 2 de agosto de 2016

Reseña "El imaginario antiimperialista en América Latina" (Le Monde)



Le Monde Diplomatique, N. 206, agosto  2016, pág. 38

LIBROS DEL MES

Kozel, Andrés, Grossi, Florencia, Moroni, Delfina (coordinadores): El antiimperialismo en América Latina, Buenos Aires, Ediciones CCC-CLACSO, 2015. 420 páginas

Por Leandro Morgenfeld


En base a las discusiones en el Grupo de Trabajo CLACSO “El antiimperialismo en América Latina. Discursos, prácticas, imaginarios” –incluyendo un Coloquio Internacional realizado en Managua-, el presente volumen reúne aportes de 22 investigadores de distintos países y 9 ilustraciones de Ema Chomsky Fernández. Partiendo de la base de la revitalización del antiimperialismo en los últimos lustros -en parte debido a la dinámica política regional-, el libro procura rastrear diversas manifestaciones de esa tradición ideológico-cultural preexistente. Definido como una modalidad de la resistencia política y cultural –que involucra un tipo de discurso, una retórica y una serie de gestos, con rasgos específicos- el libro aborda al antiimperialismo no como un cuerpo doctrinario, sino como una sensibilidad subyacente para algunas familias doctrinarias e ideológicas. Está organizado en cuatro secciones. La primera, con textos panorámicos y las otras tres, ordenadas cronológicamente, analizando diversas temáticas, que incluyen la discursividad política –priorizando la dimensión simbólica-, pero también el cine, la música, la plástica, la caricatura y el teatro. Esta obra nos invita a adentrarnos en la especificidad regional de una tradición política que aún conserva su potencialidad. Y, a la vez que ofrece un muy atractivo mosaico de análisis sobre ese imaginario, nos recuerda la importancia de reconstruir una historia del antiimperialismo latinoamericano.


lunes, 1 de agosto de 2016

Curso de Historia Argentina en el Cabildo: "Las relaciones exteriores de la Argentina" (Morgenfeld). Viernes 12/8, 17 hs

En agosto, continúa el Curso Anual de Historia

 

 

En agosto, se trabajará sobre la historia argentina en la transición del siglo XIX al XX con distintos docentes de reconocida trayectoria. La actividad es libre y gratuita y se realiza todos los viernes a las 17hs. Para consultas e inscripciones cabildogestioncultural@gmail.com

El curso de Historia puede cursarse a lo largo de todo el año o por mes.
El mes de julio estará dedicado a los orígenes de la Argentina moderna del país y constará de cuatro clases dictadas por diferentes docentes.
Inscripción a cabildogestioncultural@gmail.com
Entrada Libre y gratuita.


Viernes 5. El Regimen conservador.
Profesora: Irene Cosoy

Viernes 12.  Las Relaciones Exteriores de la Argentina 
Profesor: Leandro Morgenfeld

Viernes 19. Las presidencias radicales 
Profesor: Ariel Denkberg

Viernes 26. Los orígenes del movimiento obrero 
Profesor: Alejandro Belkin

INGRESO 17 HS POR HIPÓLITO YRIGOYEN 511

INSCRIPCIÓN GRATUITA A: CABILDOGESTIONCULTURAL@GMAIL.COM


"Buscan dinamitar el Mercosur"

 

Buscan dinamitar el Mercosur


El objetivo es cada vez más claro: detrás de las intenciones de los gobiernos de Paraguay y Brasil de que Venezuela no asuma la presidencia pro témpore del Mercosur hay mucho más que un posicionamiento sobre la situación interna del país caribeño. La finalidad del tándem de cancilleres Loizaga-Serra sobrepasa con creces a Maduro, más allá de efectivamente que busquen su salida durante el año en curso: el realineamiento conservador intenta además congelar el funcionamiento cotidiano de esta instancia regional que, con origen estrictamente comercial en la década del 90, se movió a un accionar político -y con conducciones posneoliberales- a raíz de la última década y media regional.
Fue muy claro sobre el tema el vicepresidente del Parlasur, Daniel Caggiani, del Movimiento de Participación Popular, espacio de José Mujica dentro del Frente Amplio, quien dijo que al no haber alteración del orden democrático en la Venezuela bolivariana cualquier otra intepretación sobre los sucesos en aquel país podía abrir paso a una “flexibilidad” en torno al funcionamiento de las democracias de la región.
Caggiani hace alusión a la irregular situación en Brasil en torno al impeachment contra Dilma Rousseff, luego de que los peritos del Senado determinaran que no hay crimen de responsabilidad en torno al accionar de la mandataria suspendida. También a la reciente condena a los campesinos por los hechos de Curuguaty en Paraguay, lo que provocó que diversas organizaciones de DDHH pusieran el grito en el cielo ante lo que consideran la consumación de nuevos “presos políticos” en el país, hecho que practicamente pasó inadvertido en la prensa regional. Y, por supuesto, Caggiani también refiere en ese sentido a la arbitraria detención de su compañera de bancada por la Argentina, la dirigente social Milagro Sala, en una causa que cambia de carátula permanentemente, demostrando que la única finalidad es que siga detenida y no la búsqueda de justicia.
El objetivo de fondo para dinamitar el Mercosur es uno sólo: esta instancia es hoy la barrera principal para que Brasil y Paraguay giren hacia el Pacífico. Sin el Mercosur, o con esta instancia en agonía, será mucho más fácil justificar el abrupto giro hacia el arco de países que han firmado el Acuerdo Transpacífico (TPP). Argentina fue pionera en esta estrategia: ya se integró como observadora de la Alianza del Pacífico, llenando de elogios a esta instancia en todas las entrevistas y discursos donde esto sea posible. Los recientes viajes de Macri a Chile y Perú, y la efusiva recepción a Peña Nieto -“esta es tu casa” refirió el presidente al cuestionado mandatario esta semana en la Casa Rosada- ilustran con creces que la cancillería de Malcorra busca esa nueva orientación. Pero Argentina se topa con la misma barrera: para ingresar a la AP/TPP debería implosionar el Mercosur, bajo la figura de “flexibilizarlo”, y luego firmar al menos dos TLC para buscar ser miembro pleno.
Cuando los gobiernos de izquierda, nacional-populares y progresistas tuvieron una nítida hegemonía en la conducción de las instancias de integración fueron cuidadosos por el equilibrio de fuerzas a nivel regional. A pesar de los berrinches de cierta prensa hegemónica, estos gobiernos no abusaron de esta condición para confrontar a otros modelos: el conservador Sebastián Piñera, que organizó la cumbre de la CELAC en Chile luego de la realizada en Venezuela por Hugo Chávez y antes de la conducida por Raúl Castro en Cuba, puede dar cuenta de ello. Había una “unidad en la diversidad”, que no solo era un discurso sino que se verificaba en la práctica. Pero los recién llegados Cartes, Macri y Temer comenzaron a cambiar esas reglas. Asistimos, entonces, a una especie de “empate catastrófico” entre ambos bloques (posneoliberal y conservador) que pone en riesgo severo el funcionamiento cotidiano no sólo del Mercosur: también de Unasur y CELAC.
De acuerdo con esta perspectiva, estas nuevas administraciones van por todas las instancias que intentaron (y aún lo hacen, a pesar del pantano temporal) un ordenamiento autónomo de nuestras sociedades, sin injerencia del hegemón de turno. La búsqueda de dinamitar el Mercosur es sólo un primer paso en ese objetivo: realizar una reconfiguración conservadora no solo al interior de nuestras sociedades, sino también en torno a los procesos de unidad que América Latina y el Caribe se ha dado en los últimos quince años. El “no hay alternativa” que se aduce fronteras adentro, buscando reimplantar el neoliberalismo a gran escala, también intenta ser el mensaje en relación a la política exterior: el viraje hacia la AP/TPP sería la única opción posible ante la proliferación global de acuerdos de “libre comercio”. Se aduce no quedar afuera del mundo. Como la historia demostró -y probablemente seguirá demostrando- es un argumento falaz, que busca desterrar creativas experiencias para retornar al “status quo” de una integración monitoreada (y capitaneada) desde el norte, con asimetrías que tienen gran impacto posterior fronteras adentro, y que nos han conducido a las crisis económicas y políticas más grandes de la historia de nuestro continente.

El TPP y lo no dicho del “tratado de la muerte”

 

El TPP y lo no dicho del “tratado de la muerte”

Como Unión de Asambleas Ciudadanas, queremos expresar nuestro repudio al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, conocido como TPP, tratado que busca promover los proyectos de muerte en nuestros territorios.

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica fue firmado el 4 de febrero de 2016, habiendo concluido las negociaciones el 5 de octubre del 2015. La lista de los participantes en las negociaciones fueron 12 países que comparten la cuenca del Pacífico, incluyendo a Estados Unidos,  Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, y los latinoamericanos México, Perú y Chile; “ubicados en zonas estratégicas de ambos laterales del Pacífico, con una población de cerca de 1000 millones de habitantes, estos países representan el 25% de las exportaciones globales y el 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial”[1].

Promovido por Estados Unidos, se trataría de una reedición/actualización del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), tratado que nació en 1994 como propuesta de libre comercio imperialista y al que, en la cuarta Cumbre de las Américas que se hizo en Mar del Plata en noviembre del 2005 y tras muchas movilizaciones populares, los gobiernos latinoamericanos pusieron un freno.

El tratado, cuyo documento se puede leer en inglés en la página oficial del gobierno de Nueva Zelanda (lugar donde se firmó el acuerdo), o acceder a su versión en español en la página del gobierno de Perú[2] fue negociado en secreto durante 5 años (desde el 2010) y acordado sólo por gobiernos y lobistas. Durante todos estos años, organizaciones y colectivos comenzaron reclamando a los gobiernos que hagan pública la información en torno a los acuerdos. La respuesta ha sido represión y judicialización de las protestas, y mayor silencio[3]. La única fuente de información para el pueblo fueron las filtraciones de los capítulos de Propiedad Intelectual, Inversiones y Medio Ambiente, en distintas ocasiones. Por medio de las mismas se pudieron saber algunos de sus puntos más peligrosos que atentan contra la soberanía/autonomía de los pueblos y  los derechos humanos, favoreciendo a los negociados de las empresas transnacionales.

Para algunos, se trata del tratado de libre comercio más grande de la historia de la humanidad[4]. Florentino López Martínez, mexicano perteneciente a la Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos, a partir de los pocos datos que habían circulado en la prensa internacional, y  de los contenidos del TPP que habían salido a la luz previo a la publicación del acuerdo en febrero de este año, pudo hacer una serie de consideraciones, entre ellas, que el TPP es un acuerdo ventajoso para los Estados Unidos y “hace añicos la soberanía de los países firmantes poniendo por encima de ellos el poder de los monopolios trasnacionales, quienes podrán reclamar hasta el pago por “pérdidas” si los estados imponen medidas proteccionistas en sus respectivos países”.
La Unión de Asambleas Ciudadanas, rechaza el TPP destacando los siguientes puntos que nos quieren imponer:

– Por atentar contra nuestro derecho a la comunicación y al conocimiento: El TPP busca tener el  absoluto control de la información que circula en los distintos medios masivos de comunicación, en particular, en Internet: “según las cláusulas de este tratado no se podrá propagar información en cualquier país si no se tiene comprado el derecho correspondiente”.
– Por querer negociar con nuestra salud: “impone 12 años de exclusividad a los magnates norteamericanos, y durante ese tiempo se prohíbe la producción de medicamentos genéricos, lo que encarecerá severamente el precio de los medicamentos”. Hay una parte del tratado en que se establece la extensión de hasta 10 años de la protección de datos de prueba de fármacos biológicos: “lo que significa que no se podrán desarrollar medicamentos genéricos del nuevo fármaco hasta vencida la patente y el periodo de datos de prueba. Además, el TPP permitiría que, de descubrírsele una nueva propiedad a los fármacos, éstos puedan extender de nuevo su patente.
– Por poner en un lugar de mayor vulnerabilidad a nuestros bienes comunes: ya que se priorizan el comercio y la inversión por sobre la protección de la naturaleza. Entre los objetivos del tratado referidos al medio ambiente se expresa: “Las Partes además reconocen que es inapropiado establecer o utilizar sus leyes ambientales u otras medidas de una manera que constituya una restricción encubierta al comercio o a la inversión entre las Partes”. A su vez, establece que los mecanismos flexibles y voluntarios que pueden mejorar el desempeño ambiental “deberían ser diseñados de manera que maximicen los beneficios ambientales y eviten la creación de barreras innecesarias al comercio”. Dos puntos a resaltar en este sentido: se habla de mecanismos voluntarios y ya sabemos lo que ello implica: las grandes transnacionales no pondrán en juego ninguna medida voluntaria al respecto. A su vez, se continúa priorizando el comercio por sobre los beneficios ambientales.
– Por querer generar condiciones desventajosas para los trabajadores: Obliga a los estados miembros a modificar sus legislaciones laborales en beneficio de los dueños de las empresas.
– Por vulnerar la soberanía de los pueblos y militarizar los territorios: El TPP también nos pone en alerta respecto a la presencia militar de los Estados Unidos en la cuenca Asia-Pacífico, “a pesar de que actualmente ya cuenta con presencia militar en 135 países de todo el mundo” (López Martínez, 2015).
– Por atentar contra la soberanía alimentaria: “Según investigadores de la Universidad de Harvard, el TPP obligaría a los países menos ricos a adecuarse al cien por ciento al convenio UPOV-1991 (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), que fomenta el registro de patentes de especies vegetales por empresas para una comercialización más controlada” (Guerrilla Audiovisual, 2016). Esto habla a las claras de favorecer las semillas patentadas genéticamente, las semillas transgénicas, y un guiño gigante a empresas como Monsanto.
– Por promover la represión y judicialización de luchadores sociales: Durante febrero se realizaron numerosas manifestaciones en México, Chile y Perú diciéndole “No al TPP”, y la respuesta de la policía ha sido reprimir, dejando amplios saldos de personas detenidas.
Desde las distintas regionales de la UAC venimos analizando el fuerte impacto de la derecha en las políticas de los gobiernos de Nuestramérica. Es preocupante para las asambleas que forman parte de la UAC la construcción de nuevas alianzas de la Argentina en el continente, en un contexto de avance de las derechas, uno de cuyos representantes es precisamente el gobierno de Macri. La participación del presidente argentino como observador en la cumbre de presidentes de la Alianza del Pacífico a fines de junio, refleja un claro acercamiento de la Argentina a ese bloque regional, tres de cuyos miembros han firmado el TPP.  Denunciamos y repudiamos la incorporación de Argentina como Estado “miembro observador” del TPP
Nos seguiremos oponiendo a acuerdos, tratados y leyes que implican una profundización de las políticas de saqueo y contaminación extractivistas,  una abierta violación a la autodeterminación de los pueblos y un atentado sobre la construcción de la soberanía popular.


[1]      Ver: TPP: el acuerdo de libre comercio más agresivo de la historia. Por Florentino López Martínez, disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204340
[2]              https://www.mfat.govt.nz/en/about-us/who-we-are/treaty-making-process/trans-pacific-partnership-tpp
                http://www.acuerdoscomerciales.gob.pe/
[3]      Información sobre represiones: https://guerrillaudiovisual.wordpress.com/2016/02/26/tpp-marcha-multitudinaria-y-represion-desmesurada-en-lima/,
[4]      Ver: TPP: el acuerdo de libre comercio más agresivo de la historia. Por Florentino López Martínez, disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204340

“Clinton y Trump tienen un nivel de rechazo muy alto”

Morgenfeld“Clinton y Trump tienen un nivel de rechazo muy alto”

Leandro Morgenfeld, investigador, docente y especialista en la historia de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, repasó el panorama político en EEUU tras la presentación oficial de los principales candidatos, y comentó su experiencia en Brasil en la previa de los Juegos Olímpicos.

- escuchar el audio de la entrevista acá


 

Elecciones en EEUU: gana Trump? Columna de Morgenfeld en AM750




Logo Elecciones EEUU 

Columna Morgenfeld AM750, 1 agosto 2016

Análisis de las elecciones de EEUU, ya ratificadas las fórmulas de los Partidos Demócrata y Republicano. Trump vs. Clinton
 
- escuchá el audio completo acá -