lunes, 23 de marzo de 2015

Boicotear la Cumbre de las Américas?




Compartimos un nuevo artículo sobre la inminente Cumbre de las Américas:



Por Atilio A. Boron 

Los cancilleres de la UNASUR debían haberse reunido en Montevideo hace poco más de una semana. Un áspero entredicho, ocasionado por una insólita declaración del vicepresidente uruguayo que puso en duda la afirmación del gobierno  bolivariano sobre la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de Venezuela, dinamitó la reunión.  Alguien propuso que la misma debía posponerse hasta el 23 del corriente mes pero  el presidente Rafael Correa, consciente de la extrema gravedad de la amenaza que se cierne sobre Venezuela, enmendó tamaña insensatez y convocó a una reunión extraordinaria de cancilleres en la sede de la UNASUR, en Quito. Como resultado de esas deliberaciones la organización emitió dos comunicados: en uno compromete el apoyo de su Secretaría General para continuar el “más amplio diálogo político con todas las fuerzas democráticas venezolanas, con el pleno respeto al orden institucional, los derechos humanos y el estado de derecho” a la vez que manifiestan su apoyo a la celebración de las próximas elecciones parlamentarias. En el otro rechazan al Decreto Ejecutivo firmado por Obama el 9 de marzo por constituir “una amenaza injerencista a la soberanía y al principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados” a la vez que “solicita la derogación del citado Decreto Ejecutivo.”  

 Teniendo en cuenta la heterogeneidad del mapa sociopolítico sudamericano, con gobiernos de izquierda, progresistas y de derecha, ambas declaraciones constituyen casi un milagro, sobre todo la segunda. Pero queda un sabor amargo en la boca porque ante un Decreto Ejecutivo que en los casos de Libia, Siria, Ucrania, Irak, Irán, Costa de Marfil, Liberia, Somalía y Sudán del Sur precipitaron gravísimas agresiones militares no hubo consenso entre los jefes de estado de la UNASUR para convocar a una cumbre presidencial extraordinaria para emitir una declaración conjunta que, sin duda, habría resonado con mucha más fuerza en Washington. Sorprende el mutismo de algunos presidentes de la región: o no perciben la gravedad de la iniciativa de la Casa Blanca -una larvada “declaración de guerra” contra el gobierno bolivariano y el pueblo venezolano- o, peor aún, sí la perciben pero no parecen tener la voluntad política necesaria como para rechazar con contundencia este enésimo capítulo del intervencionismo norteamericano.
     ¿Qué hacer ahora? La UNASUR se expidió y solicitó la derogación del Decreto Ejecutivo? Es harto improbable que Obama preste oídos a esta petición.  El imperio no sólo es prepotente, también es soberbio.  Por lo tanto se abren dos senderos. Uno, si la Casa Blanca aceptara derogar su decreto. Esto descomprimiría la situación en Venezuela porque quien atiza el fuego de la sedición es más Washington que la débil y desprestigiada oposición vernácula, víctima de una fenomenal orfandad de ideas y cada vez más mimetizada con el modus operandi del paramilitarismo, lo que por cierto disgusta y mucho a los venezolanos, aún a quienes se oponen al gobierno. Pero el objetivo estratégico de Washington es precisamente perpetuar la crisis en Venezuela, para lograr el “cambio de régimen”, eufemismo por “golpe de estado”, blando o duro, poco importa. Por consiguiente, lo más probable será que Obama opte por el segundo camino y reafirme su postura inicial, antelo cual los gobiernos de la UNASUR, y por extensión de la CELAC, aunque sea como producto de su instinto de conservación, deberían responder elevando la apuesta anunciando que en tal caso desistirían de asistir a la próxima Cumbre de las Américas programada para tener lugar en Panamá entre el 8 y el 10 de Abril próximos. Sería un alarde de ingenuidad suponer que lo que hoy Estados Unidos está haciendo en Venezuela no lo repetiría con cualquier gobierno que sea percibido como poco dispuesto a inclinarse ante sus órdenes. De donde se desprende un serio desafío para los pueblos y los gobiernos de Nuestra América: ¿qué hacer si la previsible escalada que siempre han desatado decretos como el que firmara Obama se traduce en una agresión norteamericana antes de la cumbre? Por ejemplo, un embargo financiero que paralice la operación de PDVSA o perturbe el flujo del comercio exterior; un bloqueo de los puertos (como hicieron en la Nicaragua sandinista) o una “zona de exclusión aérea”, como en Libia; o una oleada de atentados terroristas como las que perpetraron en Cuba, Chile y Nicaragua. En cualquiera de estos dos escenarios, la amenaza o la agresión, ¿qué sentido tendría asistir a un diálogo bajo estas circunstancias?  ¿Quién se sienta a una mesa de negociaciones cuando uno de los actores apunta con un arma a la cabeza de otro?  La UNASUR y también la CELAC deberían enviar un claro mensaje a Washington afirmando que sin la derogación del decreto las condiciones mínimas para realizar una constructiva conferencia internacional están ausentes y que la cumbre de Panamá deberá suspenderse hasta nuevo aviso. Para Obama sería un serio revés ya que pondría en evidencia el repudio regional que suscita su política belicista y, tal vez, podría llegar a revisar su postura.
      No caben dudas de que la Casa Blanca programó cuidadosamente  sus dos movidas en el ajedrez geopolítico regional: la “apertura” en relación con Cuba y el endurecimiento de su trato a Venezuela, ambas efectuadas en vísperas de la cumbre. Sabe que la simultaneidad de ambas políticas, precisamente por su contradicción, puede crear profundas fisuras dentro de la UNASUR y la CELAC. Algunos serán seducidos por la “política cubana” de Obama y en ausencia de una agresión física contra Venezuela con anterioridad a la cita en Panamá serán propensos a creer, por enésima vez, en las rosadas promesas del imperio. Otros desconfiarán de sus intenciones, como ya lo han hecho saber Evo Morales y Rafael Correa. Es imposible –y temerario- olvidar que el objetivo que Washington busca sin pausa desde que Hugo Chávez lanzara su cruzada bolivariana ha sido mantener la fragmentación y balcanización de Latinoamérica y destruir la UNASUR y la CELAC. Divide et impera es un viejo adagio de los romanos cuya vigencia se ha encargado de recordar una y otra vez quien hoy es el mayor pensador del imperio, Zbigniew Brzezinski. Gracias al “huracán Chávez” América Latina y el Caribe dieron grandes pasos por la senda de la  integración y la unidad, provocando hace casi diez años la gran derrota el ALCA. Washington sabe que esos avances integracionistas son incompatibles con sus designios. Por eso trabaja activamente para implosionar la UNASUR y la CELAC. Hay que frustrar esos planes del imperio y mantener la unidad lograda con tanto esfuerzo, pero también es preciso impedir que con la tranquila realización de la cumbre, al desestimarse el grave peligro que se cierne sobre Venezuela, Obama consiga una “carta blanca” para después de ese cónclave, y con su foto rodeado de sonrientes presidentes de la región, la maquinaria de guerra de su país descargue toda su furia  contra la patria de Bolívar y Chávez.       
      
Algunos aducirán que dado que no parece haber consenso dentro de la UNASUR es mejor esperar. ¿Esperar qué cosa? ¿Que el imperio haga su próxima movida en el ajedrez geopolítico regional, que seguramente no será solamente verbal, luego de lo cual podría ver la luz un comunicado  post bellum lamentando los daños causados y las vidas perdidas a causa de la prepotencia imperial? ¿O es que creen que los “poderes reales” de Estados Unidos-no Obama, sino esos que nunca aparecen en la superficie, que nadie elige y que ante nadie rinden cuenta- que montaron este fatídico escenario bélico no han pensado ya las sucesivas movidas que harán en el tablero regional con el propósito de subordinar a toda la región a los dictados de un poder imperial consciente de haber iniciado su inexorable decadencia? En términos políticos la pasividad de la UNASUR, y también de la CELAC, significaría que Washington, gracias a los “caballos de Troya” que con su apoyo medran en estos organismos para neutralizar su accionar, se saldría con la suya, imponiendo gracias a la regla de la unanimidad y su capacidad de veto la indiferencia o el mutismo ante la más seria amenaza proferida por la Casa Blanca en contra de un país de América Latina y el Caribe en décadas. De ser así los “proxis” de Estados Unidos ocasionarían una parálisis que progresivamente conduciría a la inexorable defunción de ambas organizaciones. Si el silencio  cómplice fuese la opción triunfante los gobiernos que dicen ser solidarios con Venezuela se enfrentarían a dos alternativas: legitimar con su pasividad la embestida de la Casa Blanca o dar un paso al frente sin más demoras para no convalidar, con el pretexto de preservar la unidad de los gobiernos del área, la agresión norteamericana que, huelga decirlo, no es sólo contra el gobierno bolivariano. Nadie puede llamarse a engaño: el derrocamiento de Nicolás Maduro se inserta en un plan más general con el que Washington intentará rediseñar el mapa sociopolítico de América Latina y el Caribe. La agresión a Venezuela desencadenaría un “efecto dominó” que, más pronto que tarde, arrasaría con todos los gobiernos de izquierda y progresistas de la región. Argentina y sobre todo Brasil ya han estado probando algunas dosis de esta medicina.
     
Conclusión: habrá que examinar muy cuidadosamente todo lo que Washington haga y diga en los próximos días, y si una semana antes de la cumbre el decreto no ha sido derogado, la mejor opción para Nuestra América será abstenerse de acudir a esa cita. Vivimos tiempos muy peligrosos: basta con echar una mirada a Medio Oriente (Siria, Irak, el Estado Islámico) y Europa (la crisis ucraniana) o África (Nigeria, especialmente) para comprender que en su fase de declinación Estados Unidos no será detenido por ninguna consideración moral. La UNASUR y la CELAC no escapan a las trágicas determinaciones de la época y tendrán que armarse ideológica y políticamente para repudiar y rechazar los designios de la Casa Blanca. Como ocurre con todas las crisis, esta también hará lo que le es propio: iluminar con potentes luces la escena política regional y comprobar quienes son los gobiernos que de verdad apoyan al proceso bolivariano en Venezuela -y, por extensión, a las luchas emancipatorias de toda Nuestra América- y quienes lo hacen de la boca para afuera, es decir, mientras Washington no emita una orden en contrario. Los primeros salvarán su honor como patriotas latinoamericanos; los otros, por su indiferencia, silencio o cobardía, se hundirán para siempre en la deshonra. En pocos días sabremos quienes están en uno u otro lado.

sábado, 21 de marzo de 2015

¿Cumbre de las Américas? ¿Para qué?

 
 

Alainet

Cuando aún faltan tres semanas para que se inicie la VII Cumbre de las Américas que EE.UU. auspicia en Panamá, las inamistosas y beligerantes acciones emprendidas por Washington contra Latinoamérica conducirían a que la cita termine siendo un notorio fracaso político y profundice todavía más el aislamiento de EE.UU. en el continente (1).
Peor aún, cuando existe la sospecha que las insensateces apuradas por Washington contra países de Latinoamérica, tendrían como propósito crear “las condiciones favorables” para que Barack Obama proponga una agenda oculta establecida para esa cita.
Ella pretendería imponer al continente un nuevo y avasallante “Consenso de Washington versión 2.0”, que EE.UU. considera condición “sine qua non” para poder hegemonizar al resto del mundo (dominar primero los países ubicados al sur de sus fronteras).
De allí que el 10 de abril –inicio de la Cumbre- sea la fecha tope que Obama se habría trazado para anunciar que finalmente ha terminado de “torcer los brazos” a gobiernos latinoamericanos “rebeldes”, a la vez que continuaría amenazando a otros gobiernos con emplear su “poder duro” desestabilizador, caso no sujetarse a sus intereses (2).
Lo que en conclusión pretendería el gobierno estadounidense es que los presidentes de la “Comunidad de Estados de Latino América y el Caribe” (CELAC) lleguen a esa Cumbre “rendidos” ante “su indispensabilidad”, para permitir con ello que su agenda oculta sea aprobada “por consenso” en dicha reunión.
Es por esa razón que el Premio Nobel de la Paz –Barack Obama- no ha dudado un momento en decretar contra Venezuela una declaratoria de guerra plagada de pretextos baladíes, propia del “proceso de ensoñación imperial” que viene afectando a la política exterior de EE.UU. (3).
La finalidad de la insólita declaratoria de guerra es la misma que EE.UU se planteó antes de agredir militarmente a otros países del mundo (4).
Y el objetivo propuesto es derrocar mediante acciones compulsivas al gobierno democrático constitucional de Venezuela –de Nicolás Maduro-, para apoderarse de los anhelados recursos energéticos de ese país –emulando a los antiguos corsarios-.
Es así que las primeras acciones de la agresión estadounidense se vienen dando ya a través del Departamento de Estado, el cual viene intentando bloquear internacionalmente a la empresa petrolera estatal “PDVSA”, para así poder suprimir recursos económicos a la población de Venezuela y facilitar de este modo la intervención militar del país (5).
Por otro lado se anuncia que en Puerto Rico, EE.UU. ya apresta tropas de República Dominicana y Honduras para realizar el “trabajo sucio” de la agresión, deduciéndose de ello que serían latinoamericanos los que se inmolarían en aras del imperio de EE.UU. (6).
Entonces, nos preguntamos inicialmente, ¿es propio que Latinoamérica asista a una Cumbre propiciada por el gobierno del país que va a ser su inminente agresor?
Para la misma Cumbre de las Américas el gobierno de Obama, aún se niega a satisfacer los petitorios soberanos de Cuba para un real restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Sin embargo, voceros estadounidenses ya anuncian propagandísticamente -cual ficticio logro-, que “antes del 15 de abril” estaría funcionando la nueva embajada de EE.UU. en Cuba –su ansiado objetivo en estas tratativas-.
Para dicha sede, EE.UU. adicionalmente viene exigiendo se le otorguen “amplias facultades” en territorio cubano, que como ya es de suponer, las emplearía en subvertir a Cuba para “cambiar su régimen político” desde el interior –como lo hizo en otros países-.
A estas acciones del gobierno de Barack Obama se suma la guerra política que viene aplicando contra Argentina y Brasil, a fin de desestabilizar políticamente a ambos países y derrocar a sus presidentas Cristina Fernández y Dilma Rousseaff –respectivamente-.
A estos actos inamistosos se adiciona el incremento de sus bases militares en el Perú con la pérfida ayuda del presidente Humala, desde las que pretendería agredir a otros gobiernos “hostiles” a los intereses estadounidenses –Bolivia y Ecuador-.
También son reprobables los desfachatados y céleres esfuerzos que realiza en Centroamérica el vicepresidente de EE.UU. Joe Biden, para intentar desmembrar y desarticular a la “CELAC” antes de la fecha inicio de la Cumbre de las Américas.
Para ese fin Obama se propone adquirir por 5 mil millones de dólares los territorios de Guatemala, Honduras y El Salvador, y convertir a esos países en un área neoliberal bajo dominio estadounidense, a la que anuncia denominaría “La Alianza Para la Prosperidad”.
Pero Latinoamérica ya conoció del doblez y la demagogia de Obama desde la Cumbre de las Américas del 2009, en la cual manifestó: “durante mi gobierno EE.UU. se relacionará con América Latina a través de la cooperación y el respeto, pero para ello, es necesario pasar las páginas de la historia a fin de poder avanzar hacia un futuro de prosperidad”.
Audazmente, con ese eufemismo proponía en aquél año a los presidentes de la región, “olvidar el historial de décadas de agresiones de EE.UU. contra países del continente”.
Y en esa fecha los presidentes latinoamericanos decidieron ser anuentes con la petición del flamante presidente Barack Obama, en el criterio que su diferente etnia –negra- introduciría “cambios” importantes en la política exterior de los EE.UU. hacia Latinoamérica.
Pero la efímera esperanza tuvo que ser enterrada prontamente, cuando el Nobel Obama comenzó a superar en genocidios a su antecesor presidencial –George Bush-.
Hechos posteriores demostrarían que el presidente de EE.UU. sólo se burló de los mandatarios de Latinoamérica, al evidenciarse que sus propósitos eran tan iguales a los de presidentes blancos del imperio norteamericano que aplicaron “la política del garrote”.
En ese orden de cosas, entonces surgen las interrogantes siguientes:
¿Qué lazos debe estrechar Latinoamérica en la Cumbre de las Américas con EE.UU., el “Estado canalla” que se burla del derecho internacional y ha decretado que agredirá militarmente a Venezuela con el único fin de apropiarse de sus recursos naturales?
¿Deben asistir los presidentes de Latinoamérica a una Cumbre en la que nuevamente serían utilizados como “platea” para oír más engaños e imposiciones de parte del presidente de EE.UU. que se presume “nuevo e indispensable emperador de América Latina”?
Los niveles de agresión impulsados por Barack Obama contra Latinoamérica dificultan ahora, incluso para la diplomacia continental, retrotraer las cosas a su normalidad.
Medidas que ayudarían a Barack Obama a encontrar la sindéresis, serían que Latinoamérica suspenda por 48 horas sus relaciones diplomáticas con EE.UU. a fin que ese gobierno reflexione, y que la VII Cumbre de las Américas de Panamá, sea postergada hasta que se confirme que los actos beligerantes de la potencia hayan cesado totalmente en el continente.

Notas:
(1) http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/mundo/morales-obama-debe-pedir-perdon-a-venezuela.aspx
(2) https://www.youtube.com/watch?v=2uaPL1m5h1s
(3) http://actualidad.rt.com/actualidad/168963-agresion-eeuu-venezuela-america-latina
(4) https://www.youtube.com/watch?v=Oz40FNa4jew
(5) http://www.teinteresa.es/mundo/Kerry-advierte-Petrocaribe-Venezuela-humanitaria_0_1319269629.html
(6) http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/politica/ejercicio-militar-de-eeuu-en-puerto-rico-despierta.aspx
Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/168349

viernes, 20 de marzo de 2015

Moniz Bandeira: "Estados Unidos promueve la desestabilización en América Latina"

Moniz Bandeira: "EUA promovem desestabilização na América Latina"

Carta Maior (Brasil)

Iniciativas como a criação do Banco do Brics e o regime de partilha para o pré-sal contrariam seriamente os interesses norte-americanos.


O cientista político e historiador Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira denunciou hoje (17) que os Estados Unidos, por meio de órgãos como CIA, NSA (Agência Nacional de Segurança) e ONGs a eles vinculadas, continuam na tentativa de desestabilizar governos de esquerda e progressistas da América Latina, como os da Venezuela, Argentina e Brasil.

Em entrevista ao PT na Câmara, por e-mail, Moniz Bandeira disse que ‘’evidentemente há atores, profissionais muito bem pagos, que atuam tanto na Venezuela, Argentina e Brasil, integrantes ou não de ONGs, a serviço da USAID, National Endowment for Democracy (NED) e outras entidades americanas”, para desestabilizar esses países, com a utilização de instrumentos que incluem protestos de rua.

"As demonstrações de 2013 e as últimas, contra a eleição da presidente Dilma Russeff, não foram evidentemente espontâneas", disse o cientista político.

“Os atores, com o suporte externo, fomentam e encorajam a aguda luta de classe no Brasil, intensificada desde que um líder sindical, Lula, foi eleito presidente da República. Os jornais aqui na Alemanha salientaram que a maior parte dos que participaram nas manifestações de domingo, dia 15, era gente da classe média alta para cima, dos endinheirados’’, disse Moniz Bandeira, que reside na Alemanha e é autor de vários livros sobre as relações Brasil—EUA.

No caso do Brasil especificamente, citou iniciativas do PT e aliados que contrariam Washington, como a criação do Banco do Brics, uma alternativa ao FMI e ao Banco Mundial e o regime de partilha para o pré-sal, que conferiu papel estratégico à Petrobras, deslocando as petroleiras estrangeiras. Ele lembrou também que a presidenta Dilma foi espionada pela NSA e não se alinhou com os EUA em outras questões de política internacional, entre as quais a dos países da América Latina.

Eis a entrevista:

O líder do PT na Câmara, Sibá Machado (AC), comentou nas redes sociais que a CIA tem atuado nas tentativas de desestabilização de governos democráticos na América Latina . Como o senhor avalia isso, diante de vários episódios históricos que mostram os EUA por trás da desestabilização de governos de esquerda e progressistas?

Washington há muito tempo está a criar ONGs com o fito de promover demonstrações empreendidas, com recursos canalizados através da USAID, National Endowment for Democracy (NED) e CIA; Open Society Foundation (OSF), do bilionário George Soros, Freedom House, International Republican Institute (IRI), sob a direção do senador John McCain, etc.

Elas trabalham diretamente com o setor privado, municípios e cidadãos, como estudantes, recrutados para fazerem cursos nos EUA.

A estratégia é aproveitar as contradições domésticas do país, os problemas internos, a fim de agravá-los, gerar turbulência e caos até derrubar o governo sem recorrer a golpes militares.

Na Ucrânia, dentro do projeto TechCamp, instrutores, a serviço da Embaixada dos EUA, então chefiada pelo embaixador Geoffrey R. Pyatt, estavam a preparar, desde pelo menos 2012, especialistas, profissionais em guerra de informação e descrédito das instituições do Estado, a usar o potencial revolucionário da mídia moderna – subvencionando a imprensa escrita e falada, TVs e sites na Internet — para a manipulação da opinião pública, e organização de protestos, com o objetivo de subverter a ordem estabelecida no país e derrubar o presidente Viktor Yanukovych, em fevereiro de 2014.

Essa estratégia baseia-se nas doutrinas do professor Gene Sharp e de Political Defiance, i. e., o desafio político, termo usado pelo coronel Robert Helvey, especialista da Joint Military Attache School (JMAS), operada pela Defence Intelligence Agency (DIA), para descrever como derrubar um governo e conquistar o controle das instituições, mediante o planejamento das operações e mobilizações populares no ataque às fontes de poder nos países hostis aos interesses e valores do Ocidente (Estados Unidos).

Essa estratégia pautou em larga medida a política de 'regime change', a subversão em outros países, sem golpe militar, incrementada pelo presidente George W. Bush, desde as chamadas “revoluções coloridas” na Europa e Eurásia, assim como na África do Norte e no Oriente Médio. Explico, em detalhes e com provas, como essa estratégia se desenvolve em meu livro A Segunda Guerra Fria, e, no momento estou a pesquisar e escrever outra obra – A desordem mundial — onde aprofundo o estudo do que ocorreu e ocorre em vários países, sobretudo na Ucrânia.

Além da CIA, como os EUA atuam contra os governos de esquerda da América Latina?

Não se trata de uma questão ideológica, mas de governos que não se submetem às diretrizes de Washington. Uma potência mundial, como os EUA, é mais perigosa quando está a perder a hegemonia do que quando expandia seu Império. E o monopólio que adquiriu após a II Guerra Mundial de produzir a moeda internacional de reserva – o dólar – está a ser desafiado pela China, Rússia e também o Brasil, que está associado a esses países na criação do banco internacional de desenvolvimento, como alternativa para o FMI, Banco Mundial etc.

Ademais, a presidenta Dilma Rousseff denunciou na ONU a espionagem da NSA, não comprou os aviões-caça dos EUA, mas da Suécia, não entregou o pré-sal às petrolíferas americanas e não se alinhou com os Estados Unidos em outras questões de política internacional, entre as quais a dos países da América Latina.

O governo da Venezuela tem denunciado a participação de Washington em tentativas de golpe. O mesmo poderia estar acontecendo em relação ao Brasil?

Evidentemente há atores, profissionais muito bem pagos, que atuam tanto na Venezuela, Argentina e Brasil, integrantes ou não de ONGs, a serviço da USAID, National Endowment for Democracy (NED) e outras entidades americanas. Não sem razão o presidente Vladimir Putin determinou que todas as ONGs fossem registradas e indicassem a origem de seus recursos e como são gastos.

O Brasil devia fazer algo semelhante. As demonstrações de 2013 e as últimas, contra a eleição da presidente Dilma Rousseff, não foram evidentemente espontâneas. Os atores, com o suporte externo, fomentam e encorajam a aguda luta de classe no Brasil, intensificada desde que um líder sindical, Lula, foi eleito presidente da República. Os jornais aqui na Alemanha salientaram que a maior parte dos que participaram das manifestações de domingo, dia 15, era gente da classe média alta para cima, dos endinheirados.

Que interesses de Washington seriam contrariados, pelo governo do PT, para justificar a participação da CIA e de grupos empresariais de direita, como os irmãos Koch (ramo petroleiro) , no financiamento de mobilizações contra Dilma? O pré-sal, por exemplo?

Os interesses são vários como expliquei acima. É muito estranho como começou a Operação Lava-Jato, partir de uma denúncia “premiada”, com ampla participação da imprensa, sem que documentos comprobatórios aparecessem.

O grande presidente Getúlio Vargas já havia denunciado, na sua carta-testamento, que “a campanha subterrânea dos grupos internacionais aliou-se à dos grupos nacionais revoltados contra o regime de garantia do trabalho. (…) Contra a justiça da revisão do salário mínimo se desencadearam os ódios. Quis criar liberdade nacional na potencialização das nossas riquezas através da Petrobrás e, mal começa esta a funcionar, a onda de agitação se avoluma. A Eletrobrás foi obstaculizada até o desespero. Não querem que o trabalhador seja livre. Não querem que o povo seja independente”.

Como o senhor interpreta o surgimento de grupos de direita no Brasil, com agenda totalmente alinhada aos interesses dos EUA?

Grupos de direita estão no Brasil como em outros países. E despertaram com a crise econômica deflagrada em 2007-2008 e que até hoje permanece, em vários países, como o Brasil, onde irrompeu com mais atraso que na Europa.

E a direita sempre foi fomentada pelos interesses de Wall Street e do complexo industrial nos EUA, que é ceivado pela corrupção, e onde a porta giratória – executivos de empresas/secretários do governo – nunca deixa de funcionar, em todas as administrações.

Há, entre os organizadores dos protestos, gente francamente favorável à privatização da Petrobras e das riquezas nacionais, com um evidente complexo de vira-latas diante dos interesses estrangeiros. Como analisar esse movimento à luz da história brasileira? De novo o nacionalismo versus entreguismo?

Está claro que, por trás da Operação Lava-Jato, o objetivo é desmoralizar a Petrobras e as empresas estatais, de modo a criar as condições para privatizá-las.

Porém, estou certo de que as Forças Armadas não permitirão, não intervirão no processo político nem há fundamentos para golpe de Estado, mediante impeachment da presidenta Dilma Rousseff, contra a qual não há qualquer prova de corrupção, fraude eleitoral etc., elemento sempre usado na liturgia subversiva das entidades e líderes políticos que a USAID, NED e outras entidades dos EUA patrocinam.

jueves, 19 de marzo de 2015

"Las disyuntivas de Cuba ante Estados Unidos"



 




LEANDRO MORGENFELD*

 
El inicio de negociaciones entre Estados Unidos y Cuba. Debates y controversias sobre los cambios económicos y sociales de la isla. El reordenamiento geopolítico y la importancia de los organismos de integración regional: Unasur, CELAC, ALBA.

El 17 de diciembre pasado Barack Obama y Raúl Castro concitaron la atención mundial al anunciar el inicio de negociaciones para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Este giro en la histórica política agresiva por parte del imperio generó todo tipo de debates. Lo que en un principio parecía un camino relativamente sencillo, que se coronaría antes de la VII Cumbre de las Américas (Panamá, 10 y 11 de abril), en realidad se percibe ahora como un proceso largo y complejo. Los encuentros bilaterales del más alto nivel se iniciaron en enero de este año –con la visita de Roberta Jacobson a La Habana-, siguieron en febrero, sin avances sustanciales, y tuvieron un tercer capítulo el 16 de marzo, nuevamente en la capital cubana, apenas una semana después de las sanciones de Obama contra Venezuela que generaron el repudio de la UNASUR. Estados Unidos tiene premura ya que pretende la apertura de embajadas antes del cónclave de Panamá. Cuba pretende, entre otras cuestiones, ser retirada de la lista de países que promueven el terrorismo y además que se den pasos firmes hacia el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.

Estados Unidos tiene premura ya que pretende la apertura de embajadas antes del cónclave de Panamá. Cuba pretende, entre otras cuestiones, ser retirada de la lista de países que promueven el terrorismo y además que se den pasos firmes hacia el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero.

Si bien la mayoría de los análisis se centraron en las causas que llevaron a la Casa Blanca al cambio de política -al fin y al cabo, Estados Unidos es el que agredió y agrede a la isla, desde 1961-, también es importante preguntarse qué impulsó al gobierno cubano a llevar a cabo durante 18 meses las negociaciones con su histórico enemigo que desembocaron en el anuncio conjunto de ambos mandatarios. Es cierto que Cuba –y prácticamente la totalidad de los países de la ONU, con la excepción de Israel- viene demandando hace décadas el fin del bloqueo y demás acciones tendientes a aislar a la isla y a forzar el colapso económico y político de la revolución. Y también es de larga data el reclamo mundial por la liberación de los 5 héroes cubanos injustamente apresados en Estados Unidos, que se terminó de completar en diciembre pasado, el mismo día que Obama y Castro hacían el anuncio conjunto. Sin embargo, más allá del gran logro que implicó la liberación de presos y el reconocimiento por parte de Obama del fracaso del bloqueo, para comprender el afán negociador cubano es preciso entender los cambios socioeconómicos que se vienen instrumentando en la isla, a partir de las debilidades de su economía.

Desde hace cuatro años, se vienen introduciendo en Cuba una serie de reformas, […] que incluyen la mercantilización de ciertas actividades y la apertura al ingreso del capital extranjero, aunque el Estado sigue teniendo un rol preponderante y continúa controlando los principales medios de producción

Desde hace cuatro años, se vienen introduciendo en Cuba una serie de reformas, oficialmente denominadas “actualización del modelo económico cubano”, que incluyen la mercantilización de ciertas ctividades y la apertura al ingreso del capital extranjero, aunque el Estado sigue teniendo un rol preponderante y continúa controlando los principales medios de producción. En los próximos meses, será interesante analizar cómo los acuerdos con Estados Unidos pueden impactar en ese proceso. La burguesía y el gobierno estadounidenses apuestan a que la distensión con Cuba se transforme en un impulso hacia una transición al capitalismo y el colapso del sistema político, al estilo de lo que ocurrió en la Unión Soviética hace un cuarto de siglo.
En las fuerzas populares y de izquierda latinoamericana, que reconocen que es necesario implementar una serie de reformas en la economía cubana, se produjo un amplio debate. Para algunos críticos, fundamentalmente desde corrientes trotskistas, esta apertura hacia el capital estadounidense no hará más que profundizar el avance del capitalismo y reforzar la formación de una burguesía, a partir de la burocracia que hoy controla el Estado, siguiendo el modelo chino. Otros, en cambio, destacan la vigencia de la epopeya cubana –logró soportar el asedio incluso tras el colapso de la Unión Soviética y la profundización del bloqueo y las sanciones por parte de Estados Unidos en los últimos 25 años- y acentúan el amplio debate que se está produciendo en la isla entre los partidarios de preservar la preeminencia del Estado, los que promueven la ampliación de los mecanismos mercantiles y quienes defienden la necesidad de desarrollar una alternativa autogestionaria, en base al desarrollo de las cooperativas.

Estados Unidos quiere reordenar su patio trasero […] está alentando el reposicionamiento de los gobiernos derechistas que siguen abrazando abiertamente el neoliberalismo –por eso impulsa la extensión de la ‘Alianza del Pacífico’- y a la vez desplegando una nueva ofensiva contra el eje bolivariano.

Es cierto que hace años que se viene produciendo una apertura al capital extranjero –China, España, Canadá y Brasil cuentan con inversiones en la isla-, pero el desembarco de multinacionales estadounidenses podría significar un salto cuanti y cualitativo, lo cual implicaría un desafío para quienes buscan evitar la implantación del capitalismo y la formación y consolidación de una burguesía. Éste es uno de los principales peligros que entraña la anunciada distensión bilateral. La resolución de este proceso, de todas formas, no puede anticiparse ya que dependerá de la correlación de fuerzas políticas, sociales e ideológicas, tanto en Cuba, como en el resto de Nuestra América.

Es muy importante que Nuestra América sostenga los espacios de coordinación política –UNASUR y CELAC- a la vez que recupere la dinámica que supo tener el proyecto de integración alternativa –el ALBA-, pieza clave para la derrota del ALCA hace una década.

Estados Unidos quiere reordenar su patio trasero luego de soportar importantes desafíos en lo que va del siglo XXI: está alentando el reposicionamiento de los gobiernos derechistas que siguen abrazando abiertamente el neoliberalismo –por eso impulsa la extensión de la “Alianza del Pacífico”- y a la vez desplegando una nueva ofensiva contra el eje bolivariano –la bochornosa declaración, el 9 de marzo, de la “emergencia nacional” por la supuesta “amenaza a la seguridad nacional” que representaría Venezuela es una muestra más del rol imperial que Obama sólo por momentos logra disimular- y contra los gobiernos signados como “populistas”. En este contexto, es muy importante que Nuestra América sostenga los espacios de coordinación política –UNASUR y CELAC- a la vez que recupere la dinámica que supo tener el proyecto de integración alternativa –el ALBA-, pieza clave para la derrota del ALCA hace una década. Cuba jugó y juega un rol clave en estas instancias alternativas, y por eso las fuerzas populares de la región miran con interés el devenir de las negociaciones con Estados Unidos. Festejan los logros de David contra Goliat –no es menor que la Casa Blanca haya tenido que reconocer el fracaso de más de medio siglo de agresiones contra la pequeña isla-, pero a la vez no son ingenuas, ya que vislumbran que el entendimiento de La Habana con el gigante del norte entraña una serie de peligros y desafíos inéditos. Cuba, pese a su tamaño real, tuvo y tiene un valor simbólico excepcional en Nuestra América.

*Doctor en Historia. Docente UBA. Investigador del IDEHESI-CONICET
leandromorgenfeld@hotmail.com /@leandromorgen
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El canciller Timerman criticó hoy a Estados Unidos en la OEA

Héctor Timerman: "EE.UU. no tiene en cuenta que es el principal consumidor de drogas en el hemisferio"

En un fuerte discurso en la OEA, el canciller lanzó una tácita respuesta al crítico documento del Departamento de Estado sobre narcotráfico y lavado de dinero en la Argentina; también pidió que Washington levante las sanciones contra Venezuela

Por   | LA NACION

WASHINGTON.- En un firme discurso ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el canciller Héctor Timerman reiteró el reclamo para que Washington "levante" su sanción a Venezuela y de paso, respondió el crítico informe del Departamento de Estado sobre narcotráfico y lavado de dinero en el país a recordar que es precisamente Estados Unidos quien tiene responsabilidad por la situación que denuncia.
La administración norteamericana emite "un informe sobre el flagelo de las drogas, pero no tiene en cuenta que es el principal consumidor de drogas en el hemisferio", dijo Timerman.
La administración norteamericana "advierte sobre el lavado de dinero, pero si es el principal consumidor de droga es también el principal productor de dinero negro en las Américas", añadió el canciller.
En su edición de hoy, LA NACION da cuenta de un informe del Departamento de Estado en el que se advierte sobre narcotráfico y lavado de dinero en nuestro país, a la vez que se señalan "vulnerabilidades" en el sistema financiero para enfrentar ese desafío.
Timerman sugirió que, en vez de "emitir informes sin tener en cuenta" ni lo que pasa en realidad en otros países ni lo que pasa en su propio territorio, "lo que podría hacer Estados Unidos es venir a plantear esas cosas aquí, en la OEA" o en cualquier otro organismo que prefiera.

Estados Unidos nunca se fue de América Latina... Y va a seguir volviendo

En pocos días más se va a desarrollar la VII Cumbre de las Américas, en Panamá. Vamos a ir publicando diferentes análisis acerca de las relaciones intereamericanas. Hoy, compartimos un artículo de Juan Gabriel Tokatlian, que refuta la idea de que Estados Unidos haya abandonado América Latina: 

EE.UU. apuesta a la región

De la doctrina Monroe a la doctrina Troilo

Lejos de retirarse de América latina, Washington renueva su interés y, espoleado por el acercamiento de China y por el peso electoral de los latinos, fortalece su presencia económica, política y militar.

Por   | Para LA NACION

En "Nocturno a mi barrio", el tango de Aníbal Troilo, hay un verso que puede ayudar a interpretar los movimientos de los Estados Unidos en relación con América latina. Dice Troilo: "Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. ¿Cuándo? ¿Pero cuándo? Si siempre estoy llegando". Aunque el secretario de Estado, John Kerry, anunció el ocaso de la doctrina Monroe, ello no implicaba el "retiro" o el "olvido" de Estados Unidos de América latina. En realidad, sería más pertinente empezar a hablar de la doctrina Troilo: Washington nunca se fue de la región, por el contrario, siempre procura reafirmar su presencia e influencia en América latina. Y, de modo usual, lo hace con "zanahorias" y "garrotes", como un promotor simultáneo de orden y desorden, y desplegando en el exterior los compromisos mínimos entre conservadores y liberales, y los acuerdos básicos entre civiles y militares en el plano doméstico.
Dinámicas internas como la ascendente hispanización demográfica de los Estados Unidos y el peso político-electoral de los latinos y fenómenos externos como la mayor proyección de poder de China y la gradual reaparición de Rusia en el área han ido motivando la renovación del interés en el continente americano y en el desarrollo de algunas propuestas y políticas.
Para comprender, por ejemplo, la envergadura del despliegue chino en América latina cabe resaltar que en 2014 el total de financiación otorgada por Pekín a la región ascendió a 22.000 millones de dólares; un 71% más que lo brindado en 2013 y más que todo lo desembolsado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. En consecuencia, fenómenos domésticos e internacionales desaconsejaban la pasividad; era esencial que Washington retomara la iniciativa en el área.
América Central, México y el Caribe están cada vez más integrados a los Estados Unidos en términos comerciales, financieros, migratorios, culturales y militares. A su turno, ese compacto de países opera como un perímetro de defensa vital para Washington. La trascendental decisión de normalizar las relaciones con Cuba le asegura a Estados Unidos su preeminencia en la gran cuenca del Caribe y le abre más puertas en América latina, que mantuvo prolongadas y activas demandas por ese tema.
Washington también adoptó un curso de acción inédito respecto a Colombia. Después de obstruir desde los años 90 una solución negociada con la guerrilla de las FARC, la administración de Obama designó a Bernard Aronson, ex secretario adjunto para Asuntos Hemisféricos entre 1989-1993, como enviado especial al proceso de diálogo entre el gobierno y las FARC. Ese giro intenta ser otra muestra de un perfil más constructivo hacia América del Sur.
Asimismo, conviene recordar que, según los datos de la Cepal, y a pesar del incremento de las inversiones chinas y del importante aporte de la Unión Europea en la materia, Estados Unidos continúa siendo el principal inversor individual en la región. Washington es el mayor proveedor de asistencia militar y policial, de venta de armas y de entrenamiento a las fuerzas armadas y de seguridad. Ni China ni Rusia, por separado, ni ningún otro conjunto de potencias extrarregionales tiene el grado de incidencia militar que Estados Unidos preserva en la región.
Por otra parte, la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile) se ha convertido en un puente geopolítico importante de Washington, tanto para generar una plataforma regional que atraiga nuevos socios, como para acompañar una política de gradual cerco en torno a China. Al mismo tiempo, algunos países con gobiernos denominados progresistas parecen más dispuestos a mejorar sus vínculos con Washington. En diciembre de 2014, el entonces presidente José Mujica aceptó la llegada a Uruguay de seis detenidos provenientes de Guantánamo, mientras que en noviembre la subsecretaria de Estado, Roberta Jacobson, visitó Ecuador y comenzó un diálogo promisorio sobre asuntos de comercio, educación, seguridad y energía. En enero de 2015, el ministro del Interior de Bolivia, Hugo Mondiz, habló del interés de su país para mejorar las relaciones con Washington en materia de seguridad.
Sin embargo, los dos casos más relevantes para comprobar el grado de éxito del "retorno" de Washington a la región serán el futuro de sus relaciones con Brasilia y con Caracas. Un Brasil más débil en lo económico y más retraído diplomáticamente, con una presidenta acosada en términos políticos, podría mostrarse dispuesto a un nuevo acercamiento.
Respecto a Venezuela, la reciente orden ejecutiva de Obama mediante la cual se considera al país una "amenaza a la seguridad nacional" y se sanciona a siete individuos es, sin dudas, inquietante y desmedida. Ahora bien, Washington se ocupó de no castigar el comercio bilateral, no imponer restricciones a la venta de petróleo, no afectar las inversiones y no aplicar medidas punitivas que perjudicaran al pueblo venezolano, tal como han sido otras órdenes ejecutivas contra países, como Corea del Norte, Siria, Irak, Irán, Nicaragua, Libia y Cuba. Al parecer la Casa Blanca confía en que una vez producida la respuesta crítica de la región frente al inadecuado uso de un extemporáneo instrumento de diplomacia coercitiva, la fragmentación ideológica de América latina hará inviable una acción concertada contra Estados Unidos, y cada país se replegará al respectivo ámbito interno plagado, en toda el área, de enormes desafíos. Habrá que ver si la próxima Cumbre de las Américas, programada para abril, resulta un fiasco o el ámbito para distender, por lo menos en apariencia, las relaciones continentales.
Una nota final sobre la Argentina y Estados Unidos en el corto plazo. Si alguno de los presuntos tres candidatos mejor posicionados hoy en las encuestas para la presidencia argentina triunfara, Washington encontrará otro nuevo amigo en la región. La diferencia sería entre un presidente algo moderado que busque equilibrar las relaciones con Estados Unidos y Occidente para complementar el avance de los lazos con China y Asia, o uno bastante inmoderado que haga anuncios grandilocuentes y concesiones estratégicamente costosas en busca de un nuevo realineamiento con Washington. Siempre hay que recordar que la desmesura es una nota recurrente en la política exterior argentina y que se manifiesta en cada intento refundacional de "reinserción" del país en el mundo al comienzo de un gobierno.
En suma, si el diagnóstico esbozado resulta al menos parcialmente verificado, se corroborará que la doctrina Troilo ha comenzado a afirmarse.

El autor, especialista en relaciones internacionales, es docente en la UTDT

miércoles, 18 de marzo de 2015

Hermetismo sobre la visita de Roberta Jacobson a La Habana y apoyo del ALBA a Venezuela, tras las sanciones de EEUU



A CONTRAMANO DE LAS REUNIONES ANTERIORES, LAS PARTES NO HABLARON CON LOS MEDIOS

Cuba y EE.UU. negociaron en silencio

Página/12
La tercera entrevista entre La Habana y Washington transcurrió en un clima profesional y los países acordaron mantener la comunicación en el futuro, informó la Cancillería cubana. La reunión fue “positiva” y “constructiva”, coincidió EE.UU.



Cuba y Estados Unidos cerraron su tercera ronda de negociaciones en el encuentro más hermético a la opinión pública desde que ambos países anunciaran su histórico acercamiento, en diciembre. A contramano de las reuniones de enero y febrero, ninguna de las partes dialogó con los medios en La Habana. En cambio, se limitaron a confirmar en dos breves comunicados la celebración de la cita entre las delegaciones lideradas por Josefina Vidal, directora de Asuntos de Estados Unidos en la Cancillería cubana, y Roberta Jacobson, secretaria adjunta para América latina del Departamento de Estado norteamericano. La tercera entrevista entre La Habana y Washington transcurrió en un clima profesional y los países acordaron mantener la comunicación en el futuro, informó la Cancillería cubana. La reunión había sido anunciada el viernes, dos semanas después de las últimas conversaciones.
Los anteriores encuentros se desarrollaron en La Habana en enero y en Washington en febrero. “El 16 de marzo tuvo lugar en La Habana un encuentro entre delegaciones de Cuba y los Estados Unidos, para intercambiar sobre temas específicos relacionados con el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países”, señaló la Cancillería en un escueto comunicado, publicado en su página web. “La discusión de ayer (por el lunes) fue positiva y constructiva y se mantuvo en un ambiente de respeto mutuo”, señaló el vocero del Departamento de Estado norteamericano, en una breve declaración difundida a los medios. “Se centró en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas”, agregó el documento. Ninguna de las dos partes dio mayores detalles sobre los temas abordados.
Fuentes diplomáticas estadounidenses señalaron de antemano que esta tercera ronda era una reunión de menor rango que las dos anteriores y que Jacobson, máxima representante del Departamento de Estado norteamericano para América latina, viajaba esta vez a La Habana con una delegación más reducida.
A pesar de la reserva que rodea a esta nueva etapa de negociaciones, se supo que Cuba y Estados Unidos retomaron desde ayer la conexión aérea directa entre La Habana y Nueva York con un vuelo charter, que tendrá una frecuencia semanal y será operado por la agencia de viajes estadounidense Cuban Travel Services (CTS), en el marco del deshielo diplomático en el que intentan avanzar los dos países. La línea entre las dos ciudades quedó abierta en la mañana del martes con un avión que salió de la capital cubana hacia la Gran Manzana, en el que viajaron diez personas a bordo de una nave que había llegado a la isla desde Miami, informaron fuentes del aeropuerto internacional José Martí.
El viaje de retorno, procedente del aeropuerto internacional JFK, de Nueva York, arribó a La Habana a las 18.30 hora local (17.30 hora argentina), apuntaron esas fuentes. En febrero, CTS informó que el vuelo entre Nueva York y La Habana se realizaría en un Boeing 737-800, alquilado a la aerolínea estadounidense Sun Country. La compañía turística precisó en aquel entonces que se ofrecerían dos tarifas únicas: 849 dólares ida y vuelta y 1334 dólares si se trataba de clase ejecutiva. Esta conexión se suma a otros nuevos servicios charter anunciados recientemente entre Estados Unidos y la isla, como la travesía Nueva Orleáns-La Habana, retomada el sábado pasado, después de 57 años.
En este contexto de acercamiento, Estados Unidos espera reabrir una embajada en La Habana antes de la Cumbre de las Américas que tendrá lugar en Panamá, donde el 10 y el 11 de abril se espera a representantes del más alto nivel de todos los países del continente. El inesperado deshielo diplomático entre Washington y La Habana, anunciado el 17 de diciembre, generó grandes expectativas de cara a la cita, donde los presidentes Barack Obama y Raúl Castro se verán previsiblemente las caras por primera vez en un foro de este tipo.
La crisis venezolana y las tensiones entre ambas naciones podrían empañar sin embargo el encuentro. Además de Cuba, otros países del ALBA como Bolivia y Ecuador, aliados de Caracas, criticaron ya con dureza a Estados Unidos. Pero también la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), donde países como Colombia, Chile o Perú mantienen relaciones más cordiales con Washington, pidió a Obama que revoque la orden ejecutiva que impone sanciones a Venezuela.
Las nuevas conversaciones tienen lugar en medio del malestar que generaron en la región las nuevas sanciones del gobierno del presidente Barack Obama contra Venezuela. Asimismo, el mandatario estadounidense calificó recientemente al contexto que atraviesa el país caribeño como una amenaza para la seguridad nacional de su país. Pese al acercamiento con Estados Unidos, Cuba criticó en los últimos días con dureza lo que considera una agresión de Washington contra Caracas. “No se puede manejar a Cuba con una zanahoria y a Venezuela con un garrote”, protestó el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez. Los países que integran el bloque de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), cercano al chavismo, celebraron ayer mismo en Caracas una cumbre extraordinaria para fijar una posición común frente a las amenazas norteamericanas, como las calificó la prensa oficial cubana. Ayer, el ex presidente cubano Fidel Castro publicó una carta dirigida al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en el diario cubano Granma, en la que elogiaba, entre otras cosas, la disciplina y el espíritu de las fuerzas militares venezolanas. Se trata de la segunda misiva de apoyo que Castro le envía a Maduro después de las sanciones norteamericanas.

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Caracas

ALBA reafirmó su apoyo a Venezuela y creó un "grupo de facilitadores" para mediar con EEUU

Télam
La cumbre de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) acordó en Caracas formar un "grupo de facilitadores" de los diferentes organismos de integración latinoamericanos para "facilitar una diplomacia de compromiso" entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela.

Los países que integran la Alba realizaron ayer en Caracas una reunión extraordinaria para "cerrar filas" con Venezuela ante el decreto de Estados Unidos que la declaró "amenaza inusual y extraordinaria" a la seguridad norteamericana.

En la cumbre de la ALBA celebrada en el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, participaron junto a Maduro los presidentes de Cuba, Raúl Castro; de Bolivia, Evo Morales; y de Nicaragua, Daniel Ortega.

En la declaración final de la cumbre, leída en cadena nacional de radio y televisión por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, los países del Alba proponen conformar un grupo de facilitadores junto a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad del Caribe (Caricom) para facilitar una diplomacia de compromisos entre Estados Unidos y Venezuela "para aliviar las tensiones y garantizar la resolución amigable", según despachos de EFE y AVN.

Los países de la alianza piden a Estados Unidos "acoger y establecer un diálogo con el Gobierno de Venezuela, como alternativa al conflicto y a la confrontación, fundamentado en el respeto permanente de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, estados y naciones independientes".

Asimismo, la declaración de la ALBA pide al Ejecutivo norteamericano la derogación de la orden ejecutiva que consideró al país caribeño "una amenaza extraordinaria" para su seguridad y le exige que "cese de inmediato el hostigamiento y la agresión contra el Gobierno y el pueblo de Venezuela".

"Dicha política de Estados Unidos -afirma el documento conjunto- alienta la desestabilización y el uso de la violencia por parte de sectores de la oposición venezolana".

Los países de ALBA consideran "injustificada e injusta" la orden ejecutiva decretada el pasado lunes por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y estiman que constituye "una amenaza contra el principio de soberanía y de no intervención en los asuntos internos de los estados".

En este sentido, instan a Norteamérica a "abstenerse del uso de recursos coercitivos unilaterales que violen el derecho internacional" al tiempo que enfatizan que Venezuela "no representa amenaza para ningún país".

La declaración también denuncia "la feroz campaña mediática internacional contra Venezuela y su Gobierno, encaminada a desacreditar la revolución bolivariana, intentando crear las condiciones para una intervención a mayor escala y ajena a la solución pacífica de las diferencias".

Asimismo, los países de la ALBA reiteran su "más firme respaldo" al Gobierno de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su "solidaridad y apoyo" con la presidenta argentina, Cristina Fernández, y su Gobierno quienes "están siendo sometidos a una campaña de desprestigio personal e institucional por parte de sectores de la derecha política y mediática de su país".