miércoles, 28 de octubre de 2026

“Estados Unidos pretende que todo el hemisferio occidental quede bajo su exclusivo control”: Leandro Morgenfeld analiza la estrategia de Trump

 

EEUU -América Latina

“Estados Unidos pretende que todo el hemisferio occidental quede bajo su exclusivo control”: Leandro Morgenfeld analiza la estrategia de Trump

El historiador argentino advierte que Washington busca recuperar su predominio sobre América Latina mediante la presión política, económica y militar. Sin embargo, sostiene que la guerra con Irán, las tensiones con Venezuela y la reelección de Lula en Brasil han abierto nuevos desafíos para la estrategia estadounidense
Leandro Morgenfeld en La Base América Latina
Leandro Morgenfeld en La Base América Latina

El petróleo venezolano, las elecciones legislativas de Estados Unidos y la victoria de Lula atraviesan una disputa geopolítica que, según Morgenfeld, podría modificar el equilibrio de fuerzas en América Latina.

La llegada de un cargamento de un millón de barriles de petróleo venezolano a Estados Unidos, anunciada por Donald Trump a pocos días de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, volvió a colocar a Venezuela en el centro de la política exterior estadounidense. El mandatario presentó el envío como un resultado de sus acuerdos con Caracas, en medio de una estrategia que combina presión diplomática, intereses energéticos y la búsqueda de gobiernos latinoamericanos alineados con Washington.

Para Leandro Ariel Morgenfeld, historiador, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y especialista en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, el caso venezolano constituye una expresión de un proyecto geopolítico más amplio. Durante una entrevista en La Base América Latina, sostuvo que la administración Trump intenta recuperar el predominio estadounidense sobre el continente mediante una reinterpretación de la histórica Doctrina Monroe.

Sin embargo, el investigador considera que esa estrategia enfrenta dificultades que no estaban previstas por Washington. La prolongación de la guerra con Irán, el incremento de los precios internacionales del petróleo, las tensiones dentro de la oposición venezolana y la reciente reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil han modificado el escenario político regional.

Morgenfeld planteó que estos acontecimientos no pueden analizarse por separado. A su juicio, forman parte de una disputa internacional en la que Estados Unidos busca consolidar su influencia sobre América Latina, mientras enfrenta límites económicos, militares y políticos tanto dentro como fuera del continente.

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Venezuela y el regreso de la Doctrina Monroe

El investigador situó el origen de la actual ofensiva estadounidense en la Estrategia de Seguridad Nacional presentada por Washington en 2025. Según explicó, el documento recupera la Doctrina Monroe como fundamento para reforzar la presencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental y limitar la influencia de otras potencias.

Desde su lectura, el ataque estadounidense del 3 de enero contra Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, representó la puesta en práctica de esa orientación geopolítica. Morgenfeld sostuvo que la intervención permitió a Trump presentar una demostración de poder ante sus aliados y ante la opinión pública estadounidense.

El historiador recordó que el mandatario llegó a representar públicamente a Venezuela como un territorio subordinado a Estados Unidos, incluso mediante referencias a un supuesto estado número 51. Para Morgenfeld, esas declaraciones reflejan una concepción de las relaciones internacionales que coloca los intereses de Washington por encima de la autonomía política de los países latinoamericanos.

En este contexto, identificó al secretario de Estado Marco Rubio como uno de los principales impulsores de la estrategia hacia Venezuela. Según su análisis, el objetivo estadounidense no se limita a conseguir acuerdos económicos, sino también a garantizar que las decisiones del Gobierno venezolano respondan a sus prioridades diplomáticas y estratégicas.

Morgenfeld sostuvo que la administración encabezada por Delcy Rodríguez enfrenta fuertes presiones de Washington y que buena parte de sus decisiones debe comprenderse dentro de esa relación desigual. Se trata de una interpretación política del investigador sobre el grado de influencia estadounidense, no de una demostración documental de que cada decisión del Gobierno venezolano responda a instrucciones externas.

El petróleo venezolano como instrumento político y electoral

Uno de los principales elementos de esta estrategia es el acceso al petróleo de Venezuela. Morgenfeld señaló que Trump ha convertido los acuerdos energéticos con Caracas en una herramienta para mostrar resultados concretos de su intervención en el país sudamericano.

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El envío de un millón de barriles anunciado el 27 de octubre apareció, en ese sentido, como un acontecimiento con implicaciones económicas y políticas. El presidente estadounidense lo presentó como un beneficio para su país, mientras buscaba responder a las preocupaciones internas por el incremento del precio de los combustibles.

El historiador vinculó ese anuncio con las consecuencias de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. Según su análisis, Washington esperaba obtener resultados militares rápidos, pero el conflicto se prolongó y generó nuevas dificultades en los mercados internacionales de energía.

El encarecimiento del petróleo y sus repercusiones sobre el costo de vida estadounidense forman parte de esas consecuencias. Morgenfeld señaló que el precio internacional del crudo rondaba los 110 dólares por barril al momento de la entrevista, un nivel que incrementa la presión sobre la economía doméstica y sobre las expectativas de los consumidores.

Desde su perspectiva, Trump busca utilizar el suministro venezolano para presentar una solución parcial a los problemas energéticos asociados con la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, Morgenfeld cuestionó que ese flujo de petróleo pueda compensar por sí solo las consecuencias económicas de un conflicto internacional de mayor alcance.

El investigador también relacionó la política hacia Venezuela con el intento republicano de conservar apoyos electorales entre sectores de origen latinoamericano. Recordó que Trump consiguió respaldo de una parte de ese electorado durante las elecciones presidenciales de 2024, pero consideró que sus políticas posteriores han generado nuevas tensiones.

En particular, señaló la importancia de los votantes venezolanos en Florida y las disputas electorales en estados como Texas, donde las preferencias del electorado latino pueden tener relevancia en contiendas legislativas competidas.

Para Morgenfeld, Venezuela ocupa así un lugar particular en la estrategia estadounidense: es una fuente de recursos energéticos, un escenario de disputa geopolítica y un tema que Trump utiliza para construir su mensaje electoral interno.

María Corina Machado y las contradicciones dentro de la oposición venezolana

Otro de los asuntos analizados fue la relación entre Donald Trump y María Corina Machado, figura central de la oposición venezolana. Morgenfeld recordó que Machado respaldó la intervención estadounidense contra Maduro, pero posteriormente aparecieron diferencias entre sus expectativas políticas y las decisiones de la Casa Blanca.

El historiador sostuvo que Trump ha mostrado disposición a mantener una relación de trabajo con el Gobierno de Delcy Rodríguez, pese a que sectores de la oposición venezolana esperaban una transformación más rápida de la estructura política del país.

Para Morgenfeld, esa situación demuestra que los intereses de Washington no siempre coinciden plenamente con los objetivos de los distintos grupos opositores. Mientras algunos sectores buscan una sustitución inmediata del Gobierno venezolano, la administración estadounidense también evalúa la estabilidad de los acuerdos existentes y los beneficios económicos que puede obtener de ellos.

El investigador recordó que incluso María Corina Machado ha expresado cuestionamientos sobre determinados aspectos del acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela. En su interpretación, estas diferencias reflejan una oposición heterogénea, cuyos integrantes no necesariamente comparten la misma estrategia ni los mismos intereses.

La Estrategia de Seguridad Nacional presentada por el Gobierno de Trump en 2025 reafirma la Doctrina Monroe como el fundamento para reforzar la presencia estadounidense en el hemisferio occidental, limitando la influencia de otras potencias

Por ello, evitó establecer un calendario sobre el futuro político venezolano. Consideró que la permanencia del Gobierno de Delcy Rodríguez y la posibilidad de una eventual convocatoria electoral dependerán de diversos factores, entre ellos las relaciones internas de poder, la cohesión opositora y las prioridades internacionales de Washington.

El problema para Trump, explicó, es que modificar nuevamente el escenario venezolano podría abrir una disputa adicional cuando Estados Unidos ya enfrenta conflictos y tensiones en diferentes regiones del mundo.

Irán, Cuba y los límites de una estrategia con demasiados frentes abiertos

Morgenfeld sostuvo que las dificultades estadounidenses en Asia Occidental condicionan directamente su capacidad para intervenir en América Latina. La guerra con Irán, explicó, no produjo los resultados rápidos que Washington esperaba y continúa generando consecuencias militares y económicas.

A esa situación se suma la persistencia del conflicto en Ucrania, las tensiones energéticas internacionales y el endurecimiento de las amenazas estadounidenses contra Cuba. Para el historiador, la acumulación de escenarios de confrontación introduce límites que la administración Trump no puede ignorar.

El investigador destacó que Cuba representa otro objetivo importante de la política exterior encabezada por Marco Rubio. Según su análisis, Washington busca aumentar la presión sobre La Habana, aunque enfrenta dificultades para avanzar simultáneamente en tantos frentes internacionales.

Morgenfeld consideró que una victoria de Flávio Bolsonaro en Brasil habría facilitado la estrategia estadounidense en el continente. Un Gobierno brasileño alineado con Trump, sostuvo, habría reducido los espacios de autonomía regional y permitido intensificar las presiones sobre Cuba y Venezuela.

Sin embargo, la reelección de Lula modificó ese escenario. El resultado brasileño obligó a Washington a considerar la continuidad de un Gobierno que mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con diferentes actores internacionales y que no necesariamente comparte todas las prioridades de la Casa Blanca.

Desde esa perspectiva, Morgenfeld planteó que Estados Unidos enfrenta una contradicción entre sus ambiciones de predominio regional y las dificultades para sostener simultáneamente conflictos militares, presiones económicas y disputas políticas internacionales.

Lula y el impacto de su reelección sobre la estrategia estadounidense

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro, ocurrida el 25 de octubre, ocupó un lugar central en el análisis del historiador argentino. Morgenfeld consideró que el resultado representa un acontecimiento relevante para la política regional, debido al peso demográfico, económico y diplomático de Brasil.

El investigador recordó que, durante el segundo mandato de Trump, distintos procesos electorales latinoamericanos modificaron el equilibrio político de la región. Según su interpretación, Washington había conseguido fortalecer vínculos con gobiernos afines a su política exterior, lo que permitió ampliar su influencia sobre decisiones regionales.

En ese contexto, Brasil constituía una pieza particularmente importante. Una victoria bolsonarista habría facilitado la construcción de una relación más estrecha entre Brasilia y Washington, además de modificar el posicionamiento brasileño frente a países como Venezuela, Cuba y México.

Por ello, Morgenfeld describió la derrota de Flávio Bolsonaro como un revés para la estrategia estadounidense. Según su análisis, el resultado limita la posibilidad de construir una alineación política regional encabezada por gobiernos estrechamente vinculados con la administración Trump.

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El historiador destacó también la movilización social que acompañó la segunda vuelta brasileña. Señaló que el Partido de los Trabajadores consiguió ampliar su respaldo mediante una participación popular intensa durante las últimas semanas de campaña.

Asimismo, denunció lo que considera una intervención estadounidense en el proceso político brasileño mediante presiones diplomáticas, económicas y digitales. Estas acusaciones forman parte de su interpretación y requieren distinguirse de los resultados electorales oficialmente confirmados, que por sí mismos no demuestran la existencia ni el alcance de una operación extranjera de influencia.

Para Morgenfeld, la importancia del resultado no se limita a la continuidad de Lula en el Gobierno. También radica en la capacidad de Brasil para mantener una política exterior propia y participar en iniciativas internacionales que ofrecen alternativas a una relación exclusivamente subordinada a Washington.

México, los BRICS y la posibilidad de una nueva integración regional

Uno de los efectos que Morgenfeld atribuye a la reelección de Lula es la posibilidad de fortalecer la cooperación entre los principales países latinoamericanos. El historiador sostuvo que la continuidad de un Gobierno progresista en Brasil abre nuevas oportunidades para construir acuerdos con México y otros actores regionales.

En particular, consideró que el resultado tiene implicaciones para la presidenta Claudia Sheinbaum, quien mantiene una relación bilateral con Estados Unidos marcada por negociaciones comerciales, cuestiones migratorias y asuntos de seguridad.

Desde la perspectiva del investigador, un Brasil políticamente alineado con Washington habría reducido los márgenes de cooperación de México con otros gobiernos de la región. La continuidad de Lula, en cambio, permite mantener abierto un espacio de interlocución entre dos de las economías más importantes de América Latina.

Morgenfeld también vinculó esta posibilidad con el futuro de los BRICS, mecanismo de cooperación internacional en el que participa Brasil y que reúne a economías emergentes con intereses diversos en materia comercial, financiera y geopolítica.

El historiador considera que la reelección de Lula puede contribuir a fortalecer ese espacio, especialmente en un contexto donde distintos países buscan ampliar sus relaciones internacionales y reducir su dependencia de una sola potencia.

No obstante, el fortalecimiento de los BRICS o de una mayor coordinación latinoamericana no se desprende automáticamente del resultado electoral brasileño. Su desarrollo dependerá de decisiones diplomáticas concretas, acuerdos económicos y la capacidad de los gobiernos para sostener objetivos compartidos.

Otro país que apareció en el análisis fue Argentina. Morgenfeld sostuvo que el Gobierno de Javier Milei atraviesa dificultades económicas y sociales que podrían incidir en la discusión política de cara a las elecciones de 2027.

El investigador planteó que un eventual cambio de Gobierno en Argentina podría abrir la posibilidad de reconstruir una relación política más estrecha entre Buenos Aires y Brasilia, aunque presentó ese escenario como una hipótesis sujeta al desarrollo de los acontecimientos internos.

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Desde su lectura, una cooperación reforzada entre Argentina, Brasil y México permitiría recuperar mecanismos de integración regional y ampliar la capacidad diplomática de América Latina dentro de un sistema internacional cada vez más disputado.

Las elecciones estadounidenses y el futuro de la política de Trump

La entrevista también abordó las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, una cita que Morgenfeld considera relevante para comprender los próximos movimientos de la Casa Blanca.

El historiador sostuvo que el incremento del costo de vida, las dificultades provocadas por la guerra con Irán y el desgaste político de la administración Trump han generado un escenario complejo para el Partido Republicano.

En su análisis, una modificación de las mayorías legislativas podría limitar parcialmente la capacidad del presidente para impulsar determinadas políticas. También manifestó preocupación por las consecuencias institucionales que tendría una eventual controversia sobre el reconocimiento de los resultados electorales.

Sin embargo, los resultados todavía no se conocen y el alcance de cualquier cambio en el Congreso dependerá de la composición final de ambas Cámaras y de las atribuciones constitucionales que puedan ejercer sus integrantes.

Morgenfeld vinculó esta discusión con el escenario latinoamericano. Consideró que la capacidad estadounidense para sostener sus políticas hacia Venezuela y Cuba también dependerá de las condiciones políticas internas, los recursos disponibles y el desarrollo de sus conflictos internacionales.

El investigador concluyó que la reelección de Lula puede marcar un cambio en el equilibrio regional, aunque reconoció que la reorganización de las relaciones políticas latinoamericanas dependerá de procesos más amplios y de las decisiones de cada país.

En conjunto, su análisis presenta un escenario donde Venezuela continúa siendo un punto central de la estrategia estadounidense, pero Washington enfrenta simultáneamente dificultades militares, económicas y diplomáticas que condicionan sus objetivos regionales.

La llegada de petróleo venezolano a Estados Unidos, las tensiones entre Trump y sectores de la oposición de aquel país, la continuidad de la guerra en Asia Occidental y el resultado electoral brasileño forman parte de una misma disputa sobre el futuro de las relaciones interamericanas.

Para Leandro Morgenfeld, el problema de fondo es determinar si Estados Unidos conseguirá consolidar el predominio que busca sobre el hemisferio occidental o si los cambios políticos recientes abrirán nuevos márgenes de autonomía para los países latinoamericanos.

La respuesta todavía está abierta. Lo que su análisis pone sobre la mesa es que la capacidad de Washington para ejercer influencia sobre la región no depende únicamente de su poder militar y económico, sino también de las resistencias, negociaciones y alianzas que desarrollen los propios gobiernos latinoamericanos.

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