miércoles, 11 de diciembre de 2013

Video de la charla sobre Imperialismo, integración y militarización


Imperialismo, integración y militarización: una aproximación a las relaciones entre Estados Unidos y América Latina

El lunes 9 de diciembre de 2013 tuvo lugar en el CEFMA (Centro de Estudios y Formación Marxista Héctor P. Agosti) la charla “Imperialismo, integración y militarización:una aproximación a las relaciones entre Estados Unidos y América Latina”. Participaron Telma Luzzani, Periodista, escritora, especialista en política internacional,Silvina Romano, Investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM y Atilio Boron, Coordinador de la Cátedra de Pensamiento Marxista y Poder Popular del CEFMA.



Video: campaña por el Fin a la Escuela de las Américas, responsable de la formación de dictadores y torturadores




SOA Watch Latina

El 10 de diciembre el mundo conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos en que recordamos la aprobación, en 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sin embargo, en muchos lugares del mundo, todavía se afectan gravemente los derechos de las personas. Por eso es fundamental seguir promoviendo y defendiendo los derechos humanos, como tomar medidas para su completo respeto.

En América Latina, principal atención tiene SOA Watch en Colombia, Honduras y México donde se siguen produciendo atentados a la vida de la población.

En otros casos, el acceso a la verdad y la justicia siguen pendientes, reinando la impunidad para muchos de los militares que asesinaron, torturaron, o hicieron desaparecer personas, como sucede, actualmente, en Chile y Guatemala, por ejemplo.

En América Latina muchos de los violadores a los derechos humanos fueron entrenados en la Escuela de las Américas, que es operada por el Ejército de los EEUU, desde 1946 hasta la fecha.

Por sus aulas han pasado más de 77.000 alumnos, muchos de los cuales se han convertido en torturadores, asesinos y dictadores en sus propios países.

Si bien EEUU dice que respeta los derechos humanos, la práctica y su ejemplo, con Guantánamo, el uso de la tortura, los asesinatos con drones, secuestros internacionales, etc., hacen poco confiable que EEUU de capacitación a soldados de nuestro continente.

Por esta razón, llamamos a las organizaciones de América Latina a seguir trabajando para que todos los países de nuestra región terminen de enviar soldados a esta academia militar tal cual lo han hecho los gobiernos de Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

martes, 10 de diciembre de 2013

Reseña de un libro fundamental sobre la relación EEUU-América Latina durante la "guerra fría"




Revista Rey Desnudo  
Año II, Número 3, pp. 57-64



Rabe, Stephen G.: The Killing Zone. The United States Wages Cold War in Latin America, New York, Oxford University Press, 2012. 


Por Leandro Morgenfeld

Este libro analiza la política de Estados Unidos hacia América Latina durante la Guerra Fría, entre 1945 y 1991. Desde el punto de vista de la academia estadounidense, pero con una mirada crítica, Stephen G. Rabe se centra en algunos de los principales procesos que marcaron la historia de la región en esos convulsionados años. Estudia procesos, acciones y pronunciamientos determinantes como la intervención en Guatemala, la escalada contra Cuba, el Corolario Kennan y las doctrinas Kennedy y Johnson, las alianzas de Washington con las dictaduras militares y los horrores cometidos en Centroamérica. Rabe es un reconocido especialista en las relaciones interamericanas, profesor de la Universidad de Texas, integrante de la Society for Historians of American Foreign Relations (SHAFR) y autor de varios libros, entre los que se destacan John F. Kennedy: World Leader (2010), U.S. Intervention in British Guaiana: A Cold War Story (2005) y The Most Dangerous Area in the World: John F. Kennedy Confronts Communist Revolution in Latin America (1999).
            Con claros fines pedagógicos, el libro incluye al inicio una cronología de la Guerra Fría en América Latina desde 1945 hasta 2010. En la introducción, Rabe narra su experiencia enseñando esta temática, expone los ejes de la obra y su estructura, y luego presenta los ejes de los siete capítulos que componen el núcleo de su investigación.
            El primer capítulo, "Las raíces de las intervenciones durante la Guerra Fría", está dedicado al período 1895-1945, en el que Estados Unidos afirmó su hegemonía en el continente americano, desplazando a las antiguas metrópolis europeas. El Hemisferio Occidental pasó a ser la esfera de influencia del país del norte, o su "patio trasero", según la denominación más coloquial que perdura hasta nuestros días. Sin las características colonialistas que se desplegaron en Asia y África, Washington intervino militar, política y económicamente en la región para afirmar su dominio. Rabe inicia su recorrido analizando el Corolario Roosevelt (1904) de la doctrina Monroe (1823), para luego ocuparse de los sucesivos patrones de intervención, la política del "buen vecino" desplegada fundamentalmente desde los años treinta y los cambios que supuso la transformación de Estados Unidos en una potencia con poder de policía global.
            
(...) 
            Al final del libro, Rabe concluye que "Estados Unidos emprendió la Guerra Fría en América Latina porque juzgó que el comunismo en la región, a pesar de definirlo vagamente, representaba una amenaza para la seguridad nacional, impedía a Washington actuar y podría incitar un desagradable debate político doméstico. (...) La realpolitik sola no puede explicar, y mucho menos justificar, lo que ocurrió en América Latina durante la Guerra Fría. El horror, que acosó países grandes como Argentina y otros pequeños como El Salvador, dejó espantados a los académicos especializados en las relaciones internacionales. Estados Unidos minó sistemas constitucionales, derrocó gobiernos popularmente electos, amañó elecciones, y suministró, entrenó, mimó y excusó a los bárbaros que torturaron, secuestraron, asesinaron y 'desaparecieron' latinoamericanos" (p. 194).
            La investigación de Rabe tiene importantísimos méritos. Está basada en un gran trabajo de archivos, incluyendo muchos documentos recientemente desclasificados, denuncia acertadamente las atrocidades cometidas por los sucesivos gobiernos estadounidenses en su política regional y plantea un análisis de largo plazo y que abarca no un conflicto puntual y específico, sino un proceso que afectó a toda la región durante casi medio siglo. Sin embargo, este libro tiene un mayor impacto potencial al interior de Estados Unidos, donde estas políticas son menos conocidas -especialmente fuera del ámbito académico-, que en América Latina, en donde se conocen más estas atrocidades y las complicidades de Washington. El autor se centra más en la necesaria descripción y documentación de los horrores -aún no reconocidos a nivel gubernamental en Washington, como él mismo explica-, que en un análisis que establezca los vínculos entre esta política de terror y los intereses imperialistas de largo, mediano y corto plazo de Estados Unidos. Vincular el intervencionismo político y militar con los intereses de la gran burguesía estadounidense es una tarea académica fundamental para desentrañar la lógica de ese accionar.  


domingo, 8 de diciembre de 2013

"La política exterior de los últimos treinta años: de vaivenes, disputas y consensos"

La política exterior de los últimos treinta años: de vaivenes, disputas y consensos

Por María Cecilia Míguez 
Doctora en Ciencias Sociales 

 
Hace treinta años, los gobiernos constitucionales que vendrían heredaban las secuelas de una dictadura feroz, no solamente por el horror de los crímenes cometidos por el terrorismo de stado, sino también por la devastación de la estructura económica y una consecuente inserción internacional precarizada. La fraudulenta e ilegítima deuda externa, la destrucción de ramas enteras de la industria nacional, el establecimiento de mecanismos de valorización financiera que marcarían el comportamiento de algunos sectores económicos hasta el día de hoy, y la herida abierta de la Guerra de Malvinas, condicionaron el devenir de las relaciones internacionales. Realizar un balance nos lleva a analizar vaivenes, que requieren interpretarse en profundidad. A la crítica fácil de “no tuvimos política de Estado”, le caben varios señalamientos: 1) el Estado no es monolítico y expresa la disputa de intereses y fuerzas profundas, así como vínculos de largo, mediano y corto plazo con distintos actores del sistema internacionales; por lo tanto, ¿qué sería una política “de Estado”? Implicaría una hegemonía sostenida de algunas de las líneas y sectores que disputan el poder; 2) esa enorme disputa entre fuerzas políticas, económicas y sus vínculos internacionales es la que se refleja en lo que algunos interpretan como políticas erráticas; 3) no siempre la continuidad y el consenso expresan por sí solos algo positivo. Es decir, la hegemonía sostenida de determinado proyecto no es necesariamente un hecho auspiciante para las mayorías populares. Al hacer un breve repaso de aquellos puntos sobresalientes de la política exterior aparece una constante, y es que los sucesivos discursos dominantes instalaron desde la década de los ochenta la palabra reinserción para referirse a los desafíos de la política exterior Argentina, dándole un contenido distinto según la ocasión. Esa idea de reinserción fue caballo de batalla para justificar y promover determinadas asociaciones. Qué significa aislamiento, reinserción, etc., está más bien asociado a cuáles son las prioridades, quiénes son los aliados y socios en cada período histórico. Por ejemplo, la dictadura no aisló a la Argentina en todos los sentidos. En términos económicos profundizó su rol dependiente en el sistema mundial reprimarizando su economía, orientándola a la exportación de unos pocos productos primarios, endeudándola en forma escandalosa, y vinculándola estrechamente a las corrientes de flujos financieros y especulativos internacionales. Cuando Alfonsín asumió, referirse a la necesidad de reinsertar a la Argentina sirvió para buscar un nuevo rol político en el mundo, de vocación democrática, que mostró la voluntad de defender la solución pacífica de las controversias, acercarse a la región latinoamericana a través de políticas conjuntas y poner reparos a las exigencias económicas de los Estados Unidos a partir de las buenas relaciones con Europa y la URSS. Pero también fue útil para ocultar que el país había quedado mucho más atado y dependiente que antes del gobierno militar, y para desprestigiar el reclamo legítimo de las Islas Malvinas con una política de desmalvinización. Más allá de las primeras intenciones, la deuda no se revisó, no se cuestionó, aumentó, no hubo planes de reindustrialización, y ello llevó a que la política se ajustara a los requerimientos de las grandes potencias mundiales, derivando en parálisis productiva e hiperinflación. El menemismo, que acusó a su predecesor de no ajustarse lo suficiente a los nuevos vientos de cambio globalizantes, con su pregonada intención de insertar a la Argentina en el Primer Mundo, siguió los pasos de las transformaciones estructurales iniciadas con la dictadura, para dar forma acabada a un modelo neoliberal y aperturista, asociado a toda una nueva política exterior, que rompía tradiciones históricas de la Argentina. Y el gobierno envió tropas a la guerra del Golfo Pérsico y retiró al país del Movimiento de No Alineados y desactivó el misil Cóndor II y ratificó los Tratados de No Proliferación. Continuó con la política de desmalvinización y se subió a cuanto ejercicio militar propusieran los Estados Unidos en nombre de la lucha contra el narcotráfico. Impulsó un Mercosur que era pensado sólo como plataforma para el ALCA. Todas pruebas de amor carnal que nos traerían más miseria y deuda. La Alianza fue vergonzosa continuidad. Durante la década de los noventa hubo un consenso de fondo en temas centrales de la inserción internacional. Esa política “de Estado” que duró diez años, poco tuvo de bueno para el país y las amplias mayorías. Tal como demostraron los sucesos del 2001, ese consenso “por arriba”, sólo podía romperse “desde abajo”.
La presidencia de Néstor Kirchner tuvo lugar en un contexto caracterizado por el creciente debilitamiento de los Estados Unidos, los gobiernos de nuevo signo político en América latina, la mejora de los precios de las materias primas y la irrupción de la demanda china. La región cobró un nuevo protagonismo, el rechazo del ALCA demostró márgenes de autonomía respecto de los Estados Unidos y proliferaron políticas heterodoxas, en el marco del alejamiento del FMI y el canje de deuda. La cuestión Malvinas tuvo un giro discursivo importante, caracterizando la ocupación británica como “enclave colonial”. El gobierno de Cristina Kirchner tomó medidas que ratificaron la línea política anterior y avanzó en cuestiones económicas clave que hacen a la relación con los capitales internacionales: la restricción a determinados bienes importados, la nacionalización de las AFJP y de la mayoría del paquete accionario de YPF. Esto le generó la oposición de algunos de los sectores dominantes y gran parte de los partidos políticos, que nuevamente lanzaron su crítica con la acusación de “aislamiento”, y la necesidad de reinserción. Que ahora significa ni más ni menos que abandonar aquellas políticas que en los últimos diez años fueron respuesta a las demandas populares que habían venido de abajo. Y sirve para negar los rasgos de dependencia estructural que nuestro país todavía mantiene. Si los actuales cantos de sirena de los sectores dominantes y sus socios políticos que bregan por la necesidad de un nuevo consenso que reinserte a la Argentina en el mundo –como si realmente estuviera aislada– vienen de la mano de la devaluación, del Fondo Monetario Internacional, del ajuste y de la entrega de la soberanía nacional, más bien evitemos el consenso….

"Statu quo en Guantánamo: La tortura sin fin"



Traducido para Rebelión por Silvia Arana

Era poco después de las cinco de la mañana de un día sábado del mes de abril pasado, cuando los prisioneros de un bloque del Campo 6 de la Prisión de la Bahía de Guantánamo se habían congregado para las plegarias matinales. De repente, las luces se apagaron, se abrieron las puertas estrepitosamente y las granadas de gases lacrimógenos explotaron en la sala.
Los guardias militares embistieron contra el grupo de detenidos lanzando balas de goma. Tres hombres cayeron al piso, emitiendo gemidos de dolor por el impacto de los proyectiles "no letales". Los otros presos, la mayoría de los cuales figuran en la lista de "recomendados para ser liberados", fueron obligados a tirarse al piso con las armas apuntándoles a la cabeza y forzados a quedarse boca abajo por tres horas.
Según las autoridades de Guantánamo, la acción estaba destinada a aplastar las protestas de los detenidos, quienes habían cubierto las cámaras de vigilancia con mantas. Pero probablemente la embestida de los guardiacárceles era una represalia contra los presos en huelga de hambre.
La redada ocurrió solo unas horas después de que la Cruz Roja Internacional se fuera de la cárcel, después de hacer una investigación de abusos contra los presos que entonces cumplían doce semanas de huelga de hambre.
El disidente político marroquí Younous Chekkouri, uno de los detenidos maltratado por los guardias esa mañana, está en Guantánamo desde el 2002. Anteriormente estuvo preso cinco meses en una lúgubre cárcel de Kandahar, adonde había sido llevado en las primeras redadas de la guerra de Afganistán. En todo ese tiempo no se presentó ningún cargo contra Chekkouri ni tampoco se le permitió presentar su defensa.
La caída de Chekkouri en el mundo kafkiano comenzó el verano del 2001. Estaba viviendo en un suburbio de Kabul, trabajando para una organización humanitaria enfocada en ayudar a niños de origen marroquí. Después de los ataques del 11 de septiembre, Chekkouri decidió mudarse con su joven esposa a Pakistán, donde había cursado estudios universitarios en Islamabad. Su esposa viajó primero y él la siguió pocos después pero fue detenido en la frontera en las redadas de hombres de ascendencia árabe. Fue duramente interrogado por agentes de inteligencia de Pakistán, quienes, sin fundamentos, lo identificaron como miembro de un grupo terrorista marroquí. Lo llevaron a una prisión en las afueras de Kandahar y cinco meses después fue entregado a la CIA.
La CIA interrogó a Chekkouri durante varias semanas en una prisión secreta en Afganistán. No reveló nada de valor y pronto los espías lo catalogaron como un error en la guerra contra el terrorismo. Pero de cualquier manera, los agentes pensaron que podrían sacarle información sobre otros árabes de la región y lo enviaron a Guantánamo, esperando que la dureza de la prisión lo ablandara.
Los interrogatorios posteriores fueron numerosos, unos más duros que otros. Pero Chekkouri siempre respondía lo mismo: no sabía nada de ninguna conspiración y no tenía ninguna vinculación con terroristas. Al cabo de unos pocos meses, los interrogadores se resignaron a aceptar el hecho de que Chekkouri no tenía valor como informante. Dejaron de interrogarlo. Pero el confinamiento de Chekkouri continuó sin grandes variantes. Seguía sufriendo las reglas arbitrarias, la pésima comida, la diana al alba cada mañana, la vigilancia de 24 horas por día, la falta de material de lectura y el aislamiento del mundo exterior.
Pasaron los años, finalmente, un tribunal militar aconsejó secretamente que Chekkouri fuera liberado. Sin embargo, siguió detenido sin perspectivas de liberación, y como a docenas de otros detenidos, se le negó el derecho a cuestionar legalmente su encarcelamiento.
En la primavera de este año, Chekkouri se unió a la huelga de hambre llevada adelante por unos cien detenidos en protesta por las desesperantes condiciones de detención. Al principio, los militares de EE.UU. trataron de ocultar la huelga de hambre. Después, se empezó a filtrar la verdad a la prensa, ante las airadas desmentidas oficiales. La Cruz Roja envió una delegación a Cuba para entrevistar a los presos, visita que generó como represalia el ataque al bloque de Chekkouri.
Luego, las tácticas gubernamentales cambiaron. Empezaron a alimentar de una manera brutal a más de 44 de los presos, Chekkouri entre ellos. Lo sujetaron a una silla, al estilo de las ejecuciones, con las piernas y los brazos atados. Se le insertó un tubo de suero en el brazo. Lo dejaban atado a la silla por más de 20 horas. Después lo llevaban a la celda. Pero el proceso de alimentarlo por la fuerza continuaba. Los guardias volvían de noche, lo ataban a la cama, y le insertaban tubos por la nariz, que bajaban por la garganta, volcando proteína líquida en el estómago. Día tras día, semana tras semana, una tortura sin fin.
A pesar de que estos hombres no tienen nada para confesar. No poseen conocimientos secretos que podrían ser extraídos mediante el sufrimiento prolongado. No cometieron crímenes que ameriten esos castigos salvajes. Los tormentos no cumplen el objetivo de desarticular una amenaza. Esto es tortura porque sí, tortura por tortura, en una parte del mundo sin restricciones legales ni morales. Es, en otras palabras, sadismo.
Pocas semanas después de la redada en el bloque de Chekkouri, Obama dio un discurso en la Universidad de Defensa Nacional pidiendo el cierre de Guantánamo por haberse convertido "en un símbolo, por todo el mundo, de que EE.UU. no respeta las leyes". Agregó: "Nuestros aliados no cooperarán con nosotros si un terrorista es llevado a Guantánamo".
Pero la fastuosa retórica de Obama queda desmentida por las despiadadas tácticas legales que el gobierno usa contra los detenidos. En audiencias judiciales por los casos de alimentación por la fuerza, solo pocos días después del discurso de Obama, el Ministerio de Justicia sostuvo que la detención indefinida de presos, que desde hace mucho tiempo habían sido recomendados para ser liberados, es un objetivo del gobierno. Los abogados de Obama sostuvieron: "El interés público se basa en mantener el status quo".
Es decir, un acto criminal sirve para perpetuar otro acto criminal. Un pecado sostiene otro pecado. 

Jeffrey St. Clair es el autor de Been Brown So Long It Looked Like Green to Me: the Politics of Nature , Grand Theft Pentagon and Born Under a Bad Sky . Su libro más reciente es Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion . Se puede contactarlo en: sitka@comcast.net .
Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/12/06/where-the-torture-never-stops/

sábado, 7 de diciembre de 2013

El gobierno de EEUU presentó un escrito a favor de Argentina en la disputa con los fondos buitre

EL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA DE EE.UU. PRESENTO UN ESCRITO ANTE LA CORTE SUPREMA EN LINEA CON LA POSICION ARGENTINA

Obama jugó a favor de la Argentina contra buitres

La administración Obama objetó la autorización otorgada por el juez Thomas Griesa y los miembros de la Cámara de Apelaciones de Nueva York a los fondos buitre para buscar información sobre activos y cuentas argentinas en el exterior.

 Por Tomás Lukin (Página/12)

El gobierno de Estados Unidos respaldó a la Argentina ante la Corte Suprema norteamericana en la disputa legal, política y económica con los fondos buitre. El Departamento de Justicia presentó a pedido del máximo tribunal un escrito donde cuestiona la autorización otorgada por los juzgados de Nueva York a los fondos NML Capital, propiedad del magnate republicano Paul Singer, para buscar información sobre activos y cuentas argentinas en el exterior. El pedido buitre forma parte de la estrategia para trabar embargos contra el país. Los argumentos esgrimidos por el fiscal general del Estado, Donald Verrilli, explican que la resolución del juez de primera instancia Thomas Griesa y de la Cámara de Apelaciones “plantea preocupaciones significativas de política exterior para Estados Unidos”. El funcionario sostiene en el texto que el máximo tribunal estadounidense debería aceptar los argumentos presentados por la Argentina para suspender ese proceso.
El apoyo de la administración Obama por ahora no se extiende a la causa principal entre la Argentina y los buitres en el juicio donde los tenedores de bonos especulativos rechazaron sistemáticamente ingresar en el canje y exigen 1330 millones de dólares en efectivo. De todos modos es un antecedente muy relevante a favor de la Argentina y en contra de los fondos buitre.
Desde la visión buitre, ese pago en efectivo los dejaría en igualdad de condiciones que el 92,4 por ciento de los acreedores que participaron de la reestructuración y aceptaron una quita, reducción de intereses y extensión de plazos. Los abogados de la Argentina todavía deben presentar a mediados de febrero el pedido de apelación ante la Corte Suprema.
El secretario de Relaciones Exteriores, Eduardo Zuain, agradeció a Estados Unidos el posicionamiento. “Esperamos que ese mismo apoyo se reitere en la causa madre en nuestra lucha contra los fondos buitre”, sostuvo el diplomático en un encuentro con el encargado de Negocios de la embajada norteamericana, Kevin Sullivan.
Desde el Ministerio de Economía, calificaron de “muy positiva” la contundencia de los argumentos del Departamento de Justicia.
A lo largo de las 26 páginas del amicus curiae presentado por Estados Unidos, el fiscal general del Estado cuestiona la decisión de Griesa y de la Cámara de Apelaciones de permitir a los buitres buscar activos de Argentina en el exterior a través de la revisión de información y documentación que puedan tener distintas entidades financieras globales. Verrilli considera que la autorización para acceder a esos datos (discovery) fue erróneamente convalidada y expresó que el cuestionamiento realizado por el país debe ser concedido, ya que viola la ley de inmunidad soberana (FSIA). “El hecho de que se puedan ejecutar activos de otro país en Estados Unidos tiene implicancias significativas sobre las relaciones exteriores”, afirma.
El elemento más alentador para la posición argentina se encuentra en la primera nota al pie del texto puesto que cuestiona la decisión de los tribunales de condicionar los pagos de la deuda reestructurada a la cancelación de los reclamos buitres. El Departamento de Justicia remarca en ese pasaje que al convalidar la posición de los demandantes “la Corte de Apelaciones rechazó los argumentos presentados por Estados Unidos como amicus curiae donde sostiene que las cautelares son inconsistentes con la ley de inmunidad soberana”. En sintonía con la argumentación que viene realizando el país, el gobierno norteamericano recuerda que también fueron ignoradas sus opiniones sobre “la clara interpretación de la cláusula pari passu que figura en los bonos” y “que las medidas cautelares pueden poner en riesgo la solución ordenada de las crisis de deuda soberana”.
La Argentina tiene hasta febrero para realizar la presentación ante la Corte Suprema de Estados Unidos para que revise el fallo de la Cámara de Apelaciones. El tribunal de segunda instancia convalidó la insólita fórmula de pago que propusieron los buitres al juez Thomas Griesa a fines del año pasado: una cuota de 1330 millones de dólares en efectivo, y mantuvieron condicionado el pago de la deuda a la cancelación de ese fallo ya que los intermediarios, como el Bank of New York, no podrían canalizar los fondos de los bonistas que entraron al canje si la sentencia no se cumpliera. La implementación quedó pendiente hasta que la Corte decida si acepta tratar o no la apelación que presentará la Argentina. El cronograma para introducir los escritos de las partes, los respaldos de terceras partes y los contrargumentos concluirán recién en abril-mayo.
En el equipo económico y fuentes diplomáticas consideran que las expectativas para que el juicio sea discutido en el máximo tribunal son bajas, pero sostienen que la disputa entre la Argentina y los fondos buitre posee condimentos geopolíticos para ser analizada. En octubre la Corte Suprema ya rechazó un pedido de revisión presentado por nuestro país, con el respaldo del gobierno francés y las autoridades del FMI. El paso siguiente del gobierno argentino fue reabrir el canje de deuda.
La nota al pie en el escrito presentado por el Departamento de Justicia respaldando el pedido argentino no implica que la administración Obama vaya a expresarse nuevamente en favor del país –de hecho ya anticiparon que sólo presentarán un texto si el máximo tribunal lo requiriera–, pero ofrece un aliciente para las autoridades argentinas en un escenario legal adverso.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Charla-debate para la Presentación de "¿AMÉRICA PARA LOS AMERICANOS? Integración regional, dependencia y militarización"



 Charla - Debate

Lunes 9 de Diciembre – 19hs

Charla – Debate

Imperialismo, integración y militarización:
una aproximación a las relaciones entre
Estados Unidos y América Latina
Participan:

Telma Luzzani
Periodista, Analista Internacional
Silvina Romano
Investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México – UNAM
Atilio Boron
Coordinador de la Cátedra de Pensamiento Marxista
y Poder Popular del CEFMA

CEFMA – Callao 274 - CABA


El libro de Silvina Romano se puede conseguir acá

 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Obama y la desigualdad en Argentina. Y por casa cómo andamos?

A propósito de las declaraciones de Obama, un video ilustrativo sobre el reparto de la riqueza en Estados Unidos.

El problema no será, entonces, el capitalismo?

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Obama no quiere para EE.UU. una desigualdad como la argentina


Al referirse a la situación social de Estados Unidos, advirtió que "se aproxima" a los niveles de países como el nuestro
Por   | LA NACION

WASHINGTON.- No pareció, precisamente, un elogio a la "década ganada" de la que le gusta hablar a la Presidenta.
Lo cierto es que el presidente Barack Obama habló ayer de la Argentina como un ejemplo de lo que no quiere que ocurra en su país, al alertar contra la "creciente desigualdad social", a la que definió como el riesgo de que "unos pocos se queden con lo que es de todos".
Fue apenas una mención -una frase- en un discurso de casi cincuenta minutos en los que se comprometió a una mayor acción en materia económica y social porque, dijo, las cosas no van bien en Estados Unidos.
"Hoy, nuestros niveles de desigualdad se están aproximando a los de países como la Argentina o como Jamaica", dijo Obama, en una fuerte apelación a lo que no quiere que ocurra.
Poco antes, el mandatario había descripto la desigualdad social como el conjunto de deformaciones políticas y económicas que permiten que "unos pocos se queden con lo que es de todos" y que les "quitan esperanzas y posibilidades de progreso a los que menos tienen".
La crítica mención de la Argentina, al promediar su extenso discurso, fue un llamado a lo que no quiere que ocurra. A la necesidad de aplicar medidas de corrección.
Fue sugestivo que, en esa misma intervención, el líder demócrata citó a otro argentino: el papa Francisco, por quien, semanas atrás, dijo sentirse "impresionado".
Obama, que no es católico, apeló a la figura del Pontífice y citó sus palabras en favor de una mejor distribución de la riqueza. Recordó que Francisco "habló de manera elocuente sobre la pobreza" y recordó su reflexión en el sentido de que "merezca más atención una caída de dos puntos en la Bolsa que la muerte por frío de un anciano en la calle".
La reflexión presidencial y el llamado a no seguir en la línea de la desigualdad para llegar a "los niveles de la Argentina" resulta paradójica si se tiene en cuenta la recurrencia con que la presidenta Cristina Kirchner extrapola y combina datos estadísticos a su manera para declarar que nuestro país "está mucho mejor" que algunas de las potencias mundiales.
Poco antes de las elecciones de octubre pasado, de hecho, la Presidenta se congratuló por trabajar "todos los días contra la pobreza y la desigualdad", a la vez que aseguró durante su campaña que su compromiso era con "la defensa de los sectores más vulnerables".
Por contraste, la apelación desde el gobierno norteamericano al ejemplo no deseado de lo que ocurre en nuestro país coincidió en los hechos con la difusión de imágenes sobre los saqueos y desmanes de las últimas horas en la provincia de Córdoba, lo que -en la perspectiva internacional- es la Argentina. Y no una provincia.
El dato de la ola de violencia y la ausencia de control policial fue, seguramente, nada más que una coincidencia temporal. Difícilmente haya tenido que ver en la incorporación del triste paralelo que, sobre la desigualdad en nuestro país, hicieron quienes escribieron el discurso del presidente.

Tema de discusión

La intervención de Obama fue citada como una de las más significativas en materia social en lo que lleva de su segundo mandato. Anoche era objeto de discusión en los programas informativos del día.
"La peligrosa y creciente desigualdad ha puesto en riesgo" el fundamento social de la clase media de que "si trabajas duro tienes la oportunidad de salir adelante", dijo el presidente.
Advirtió que ese concepto, sobre el que se basa el progreso de este país, se desplaza por el temor de que "unos pocos se beneficien del trabajo de todos y se queden con lo que es de todos".
En ese sentido, previno que, si bien no se puede prometer ni asegurar "igualdad de ingresos", sí se debe "asegurar y garantizar igualdad de oportunidades".
Fue en ese contexto en que, al pretender llamar la atención sobre la gravedad de la situación y la necesidad de corregirla, previno que en materia de desigualdad social "Estados Unidos se acerca a niveles como los de la Argentina y Jamaica". El discurso fue pronunciado desde la zona sur de esta ciudad, en uno de los barrios más postergados.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Entrevista a Julio Gambina: Chevron, Repsol, deuda externa


Entrevista al economista Julio Gambina



-Mario Hernandez (MH): Estamos en comunicación con Julio Gambina porque se han producido cambios en el gabinete nacional que tienen efecto en las medidas económicas. Sobre los primeros no quiero abundar porque después tenemos un audio de un colega tuyo, Daniel Campione, del FISYP, que se refiere a ellos. También nos hemos enterado que desde hace 9 meses se estaba negociando un acuerdo que se habría cerrado ayer, lunes, para compensar a la empresa española Repsol por la expropiación de su filial argentina, lo cual se aleja de la posición del ahora Ministro de Economía, Axel Kicillof, quien dijo que Repsol debía retribuir a la Argentina y ahora parece que vamos a pagarle U$S 5.000 millones en activos líquidos. ¿Qué información tenés al respecto? 
-Julio Gambina (JG): Lo que está en la prensa discutido ampliamente y se habla es que hoy, miércoles, se aprobará en el Directorio de Repsol. En la negociación han intervenido, por informaciones publicadas en diarios cercanos al gobierno, los gobiernos mexicano, español y argentino con funcionarios de Repsol, excluido su presidente, que no estaba muy de acuerdo, pero aparentemente mañana el acuerdo se cerraría igual.
Eso implica a accionistas muy importantes de Repsol, por eso está involucrado el gobierno mexicano porque PEMEX, la petrolera estatal mexicana, es parte de Repsol, porque además de los U$S 5.000 millones de deuda pública que emitiría la Argentina -y nuevamente nos encontramos con nueva deuda pública exterior argentina, lo que contigo hemos hablado en varias ocasiones, de cómo hay un crecimiento de la deuda pública, el cual es un tema muy gravoso y condicionante de la política argentina-, habilitaría a PEMEX a invertir en Vaca Muerta, no así a Repsol. Por eso México está interesado en que se resuelva el acuerdo.
Repsol venía reclamando poco más de U$S 10.000 millones en compensación. En la Ley de expropiación parcial de YPF se decía que iba a haber una tasación oficial y esta negociación se ha llevado adelante sin que se conozca. Todo indica que hay un acuerdo que involucra a tres gobiernos y a la empresa en discusión para hacer esta compensación. Los detalles no se conocen más allá de este gran título que en sí mismo es muy importante porque implica un crecimiento destacado de la deuda y el interés de PEMEX por involucrarse en lo que todos ofrecen como el gran yacimiento de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta.
Va a contramano de todo lo que se dijo hasta ahora pero hay que recordar que la presidenta Cristina Fernández en su reingreso a la Casa Rosada y ante varios jóvenes militantes y adherentes a su gobierno, planteó que el modelo a futuro sería el acuerdo YPF-Chevron, que no tenía anteojeras y que, por lo tanto, pese a lo que dijeran, la orientación sería reproducir ese acuerdo y seguir convocando a empresas extranjeras a invertir en Argentina.
Creo que la señal es clarísima cuando el gobierno dice continuidad y profundización de las medidas. YPF-Chevron fue el ensayo para atraer divisas a la inversión productiva y ahora con este acuerdo con Repsol se habilitarán otras inversiones externas como en el caso de PEMEX, obviamente por cifras muy lejanas de la nueva deuda que asumiría la Argentina por U$S 5.000 millones, pero el imaginario sería que Argentina le está dando seguridad de retorno a las inversiones externas y quedaría claramente demostrado al salir al cruce de esta demanda de Repsol. El acuerdo involucra que ésta retira las demandas judiciales que ha planteado en tribunales internacionales, entre otros el CIADI, con lo cual es un tema muy delicado y habla a las claras de esto que el propio gobierno plantea, más allá de las personas que estén al frente de las políticas públicas, de continuidad y profundidad.
Entre las primeras está buscar inversiones externas, préstamos internacionales y, por lo tanto, redinamizar el funcionamiento del orden capitalista en Argentina y eso supone asegurar rentabilidad empresaria a las inversiones que quieran radicar sus capitales en el país.
-MH: Vos habías publicado apenas una semana antes un artículo, el 18 de noviembre, donde hacías mención a datos dados por la ex presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, que realmente son preocupantes, porque dijo: “Hemos pagado desde 2010 hasta la fecha U$S 24.000 millones para reducir el stock de deuda en moneda extranjera” y respecto de la pérdida de reservas actuales menciona que de los casi U$S 11.000 millones que cayeron las reservas en lo que va del año, el 75% es por pagos de la deuda pública en moneda extranjera, es decir que “se utilizaron U$S 8.250 millones de reservas internacionales para cancelar deuda externa durante el presente año de 2013”. Señalo esto porque por un lado estamos buscando dinero en el exterior, y por otro, llevamos adelante esta política de pagadores seriales de una deuda que, como señalás más adelante en tu artículo, se ha transformado en un cáncer a extirpar y no se resuelve sin previa investigación, incluso señalás que el Senado brasilero convocó a una audiencia pública con la Auditoría Ciudadana de la deuda, una iniciativa popular que demanda la investigación de la gigantesca deuda brasilera, inspirados en la política en el mismo sentido de Ecuador. ¿Por qué Argentina no adopta ese camino?
La decisión de pagar la deuda externa afecta los Derechos Humanos
-JG: Es muy interesante que plantees la pregunta y lo reflexionemos juntos porque, los datos que diste de Marcó del Pont están sacados de la página web del BCRA. Está copiado textual lo dicho por la ex presidenta del BCRA. Luego el artículo lo escribí comentando ese debate en el Senado brasilero en Brasilia, donde tuve la oportunidad de participar con senadores brasileros presentes ante la demanda de un movimiento popular como lo es la Auditoría Ciudadana, iniciativa política popular que reclama una auditoría de la deuda en Brasil. Había senadores de los distintos partidos, oficialistas y opositores, que participaron de ese debate que fue muy amplio, franco y fraterno.
Ni bien llegamos de Brasilia nos encontramos en Argentina con la presencia del Dr. Cephas Lumina, un abogado zambiano perteneciente al Comité de Derechos Humanos (DD HH) de la ONU que vino a la Argentina con la misión durante toda la semana pasada de discutir el tema de la deuda externa argentina y los DD HH. Este funcionario es un experto independiente de la ONU que ha sido convocado para elevar un informe al Comité de DD HH en marzo próximo para ver en cuánto impide la aplicación de los DD HH la deuda pública. Se ha encontrado con autoridades de la Corte Suprema, en ámbitos de gobierno y con varios sectores del movimiento popular. El lunes pasado compartimos un debate con varias organizaciones en la sede de la CTA, con la CGT, organismos de DD HH, Nora Cortiñas, entre otros, Diálogo 2000, donde participaron una cantidad de expertos, especialistas y movimientos que luchan por la investigación de la deuda, una cátedra especial de la Facultad de Derecho sobre el tema planteó la necesidad de aplicar los fallos judiciales que existen en Argentina como el del Juez Ballesteros del 2000, una sentencia en firme que debe ser tratada. Después, en el marco del proyecto Naciones Unidas para el Desarrollo, en Buenos Aires, fuimos invitados por el economista jefe para tener un debate donde fuimos consultados un conjunto de especialistas, incluso habían sido invitados especialistas del gobierno, que no estuvieron presentes, para expresar nuestros cuestionamientos. Entre los comentarios, le mencionamos a Rubén Mercado, la opinión que esta decisión de pagar la deuda afecta los Derechos Humanos. Dimos el siguiente dato: la presidenta dice que se han pagado U$S 173.000 millones en los últimos 10 años. No hay un solo rubro del presupuesto nacional por U$S 17.000 millones que es lo que pagamos en un año. Queda claro que el principal gasto del Estado argentino es el pago de deuda.
No solo es un condicionante estructural sino que se apropia de los recursos fiscales que administra para atender la demanda de los acreedores externos antes que las acreencias internas en salud, educación, vivienda, empleo, de mejorar los ingresos de los trabajadores estatales, de los jubilados, de la Asignación Universal por Hijo y podríamos seguir mencionando rubros que están contenidos en el presupuesto y no son atendidos porque Argentina privilegia el pago a los acreedores.
En 30 años, todos los gobiernos constitucionales han privilegiado el pago de la deuda externa
¿Por qué el gobierno argentino avanza en este sentido? Creo que es un fenómeno que va más allá de este gobierno porque en 30 años de gobiernos constitucionales, todos los turnos han privilegiado el pago de la deuda. Todos han realizado renegociaciones, cada uno elaboró su canje, lo hizo Alfonsín, Menem, De la Rúa, Néstor Kirchner y Cristina Fernández lo habilitó en 2010 y este año, con apoyo de la mayoría de la oposición, reabrió el canje de deuda sin fecha de cierre por presión de los llamados fondos “buitres”.
El tema es muy delicado, incluso porque en las reformas del Código Civil y Comercial que estuvieron en debate y pasarían a Diputados para el año que viene, se ratifican las formas de inserción internacional de la Argentina subordinándola a los tribunales externos y ratificando una cantidad de acuerdos que la someten a la legislación internacional, al CIADI, que en los tratados bilaterales de inversión pueda ser demandada en tribunales externos, como en el caso de los llamados fondos “buitres” en EE. UU. Serán muy “buitres” pero tienen en sus manos el derecho que les asiste la propia política argentina que favorece a tenedores legítimos de deuda pública de nuestro país para demandarnos en tribunales externos. Lo mismo que se acaba de aprobar en el acuerdo YPF-Chevron, donde ésta puede demandar en tribunales internacionales cualquier irregularidad a criterio de la transnacional petrolera.
Tengo la sensación de que no solo es un tema de que los gobiernos no quieran hacer auditoría, investigar, sino que hay que plantearlo como un déficit del propio movimiento popular que no presiona aún más con mecanismos que hagan cumplir las sentencias judiciales que hay en el país, que presionen con más fuerza por la auditoría de la deuda, lo que tiene que venir acompañado inmediatamente de una suspensión de los pagos. No se puede auditar o investigar y mientras tanto seguir pagando. Hay que investigar, auditar y al mismo tiempo suspender los pagos y eso requiere abordar la crisis de alternativa política que hay en Argentina.
Lamentablemente se toma como una bandera de independencia la política del pago de la deuda. Fijate qué contradictorio. La consigna del no pago de la deuda, de investigación de la deuda ha estado históricamente en manos de la izquierda y lo que se quiere hacer ver es que se gana en autonomía e independencia al haber pagado tanta cantidad de deuda.
¿Por qué en el 2006 se pagaron U$S 9.500 millones al FMI? ¿Por qué pagarle a una organización corresponsable de la crisis mundial y de las políticas que llevaron a la crisis del 2001 en Argentina? ¿Por qué darle esa cantidad de dólares cuando en el 2006 se podrían haber utilizado para proyectos de desarrollo productivos alternativos e incluso tratar de restañar el conflicto que ya se avecinaba entre Argentina y Uruguay a propósito de la necesidad de inversiones externas en el vecino país para el desarrollo de las pasteras?
Brasil en el mismo momento pagaba U$S 15.000 millones. El mismo día dos países sudamericanos pagaron casi U$S 25.000 millones y las inversiones externas en Uruguay de dos empresas, Botnia y Ence, eran de U$S 1.500 millones, con lo cual Argentina y Brasil podrían haber destinado una parte no solo para desarrollar producciones alternativas nacionales sino para pensar políticas de articulación productiva regional que hagan realidad la perspectiva de una nueva arquitectura financiera, un debate de un nuevo modelo productivo para nuestra región. No se trata de aislarse del mundo no pagando sino de vincularse con otros países con una actitud muy firme contra los organismos financieros internacionales y los acreedores que someten a los pueblos empobrecidos por estas políticas y por eso el Comité de Derechos Humanos de la ONU se presentó acá para recibir opiniones, informaciones y sugerencias de qué recomendaciones presentar.
Ahora se está discutiendo una propuesta presentada por Brasil y Alemania contra el espionaje que llevó adelante EE. UU. sobre los gobiernos de esos países y el Comité ha encontrado una fórmula, débil si se quiere, pero no vinculante, para denunciar las políticas de espionaje. Ojalá que la visita de este experto independiente de la ONU y todas las opiniones que ha recogido de muchos de nosotros, sean parte del informe que presente y el tema de la deuda pública argentina y de otros países de la región rebote en Naciones Unidas planteando que el endeudamiento es un nuevo mecanismo de colonialismo en los tiempos contemporáneos del desarrollo capitalista.
La noticia por la que empezamos nuestro diálogo fue que Argentina compensó a Repsol que descapitalizó a YPF, se llevó el excedente, U$S 13.000 millones en 10 años y ahora Argentina está promoviendo un incremento de la deuda pagándole U$S 5.000 millones en títulos. La verdad es un tema para denunciarlo, discutirlo, protestarlo y difundirlo al conjunto de la sociedad porque muy pocos están hoy enterados que esta es una noticia caliente no solo en Argentina sino en el mundo. Hoy las acciones de YPF crecieron porque la respuesta de los inversores mundiales tanto en Argentina como en EE. UU. es de satisfacción ante un gobierno que cumple con la seguridad jurídica de las empresas. La pregunta sería si alguna vez habrá preocupación por cumplir con la seguridad jurídica de los jubilados, de los desocupados, de los que demandan derecho a la salud, la educación y tantos otros que establece la Constitución y no se cumplen.

martes, 3 de diciembre de 2013

HOY: presentación de "EN EL OJO DE LA TORMENTA. LA ECONOMÍA POLÍTICA ARGENTINA Y MUNDIAL FRENTE A LA CRISIS” (Rapoport)



PRESENTACIÓN DEL NUEVO LIBRO DE MARIO
RAPOPORT– CASA NACIONAL DEL BICENTENARIO


Martes 3 de diciembre de 2013 a las 19 hs.
Riobamba 985 | Entrada gratuita

La Casa Nacional del Bicentenario presenta el nuevo libro de Mario Rapoport 

"EN EL OJO DE LA TORMENTA. LA ECONOMÍA POLÍTICA ARGENTINA Y MUNDIAL FRENTE A LA CRISIS”, editado por el Fondo de Cultura
Económica (FCE).

El panel de presentación estará integrado por relevantes figuras de la economía, la política y el
periodismo: Aldo Ferrer, Leopoldo Moreau, Jorge Taiana y Alfredo Zaiat
dialogarán con el autor acerca de la publicación.
Prestigioso economista e historiador, Mario Rapoport fue asesor de "Economía y política. 200
años de historia", muestra exhibida en esta Casa entre (entre mayo- octubre de 20119 y,
actualmente, en el Espacio Cultural Julio Le Parc, en la ciudad de Guaymallén, Mendoza.
RESEÑA: El sistema capitalista se encuentra en una crisis política y económica global que
abre serios interrogantes acerca del futuro del mundo. La Economía Política debe encontrar
nuevas respuestas a los problemas que la coyuntura le presenta y ayudar a comprender los
fenómenos políticos y económicos recientes. Mario Rapoport analiza dichos fenómenos con el
objeto de abrir un debate que contribuya a la conformación de un nuevo proyecto nacional a fin
de consolidar un crecimiento económico sostenido, una política internacional independiente y
una mayor inclusión social, política y económica de toda la población. Revisa los orígenes y el
desarrollo de las principales teorías económicas y plantea los grandes ejes de la crisis a partir
del análisis de la situación actual de Estados Unidos y Europa. La evolución de las ideas y del
contexto internacional le permite explicar los conflictos y controversias que impulsan la historia
económica argentina e identificar sus principales problemas: la industrialización, la política
agropecuaria, la deuda externa, el papel del Estado, el liberalismo, la relación con las potencias
mundiales y los países latinoamericanos y las formas que asume el aparato estatal como garante
de intereses económicos diversos.. En tal sentido, Rapoport sostiene: "Nuestro principal
objetivo es el cuestionamiento de los paradigmas económicos dominantes y la necesidad de
conformar un nuevo arsenal de ideas que permita superar las profundas desigualdades
existentes en el seno de nuestra sociedad, recobrar el sentido de la solidaridad y crear una
economía al servicio del hombre y no a la inversa".

SOBRE EL AUTOR: Mario Rapoport es licenciado en Economía Política por la Universidad de
Buenos Aires (UBA) y doctor en Historia por la Sorbona de París. Es profesor emérito de la Universidad
de Buenos Aires, doctor honoris causa de la Universidad Nacional de San Juan, investigador superior del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), director del Instituto de
Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales del CONICET y director de la maestría en
Historia Económica de la UBA. Ha recibido diversos premios y distinciones, como el Premio Bernardo
Houssay a la investigación científica y el Premio James Alexander Robertson Memorial de la Conference
on Latin American History. En 2013 obtuvo el Premio Democracia al Pensamiento Argentino del Centro
Cultural Caras y Caretas. Ha escrito más de veinte libros y numerosos artículos y ensayos. Entre sus
últimas obras se cuenta como autor o coautor: Las grandes crisis del capitalismo contemporáneo ( 2010);
Argentina-Brasil de rivales a aliados. Política, economía y relaciones bilaterales (2011) e Historia
económica, política y social de la Argentina, 1880-2003 (2012, 5ta edición).