martes, 8 de enero de 2013

"Relaciones peligrosas", libro del mes en Le Monde

Le Monde Diplomatique            
Edición Nro 163 - Enero de 2013

Argentina y Estados Unidos

Por Leandro Morgenfeld



Carnales? ¿Tumultuosas? ¿Maduras? ¿Conflictivas? ¿Intensas? ¿Distantes? A lo largo de la historia los analistas internacionales caracterizaron de las más diversas formas el vínculo bilateral entre Argentina y los Estados Unidos. Se admite cierta confluencia inicial en el origen colonial de ambos países y en el hecho innegable de que Argentina, desde sus orígenes, miró más hacia Londres y París que hacia Nueva York o Washington.
La mirada europeísta, sin embargo, tuvo oscilaciones signadas por el cambiante panorama mundial. Los variados acercamientos económicos y políticos se dificultaron fuertemente en 1982 con la guerra de Malvinas. Luego, un llamado giro realista hacia un mundo presuntamente unipolar cambió las cosas en un sentido próximo a la dependencia reforzada bajo el menemismo.

La crisis de 2001, sin embargo, volvió a complicar las cosas para los intereses estadounidenses, generando una situación de equilibrio inestable que se mantiene hasta hoy. Leandro Morgenfeld, el autor de esteensayo, propone repensar la relación bilateral de Argentina y los Estados Unidos con parámetros radicalmente distintos a los aplicados habitualmente.

Ficha del libro

Relaciones peligrosas
Argentina y Estados Unidos

Leandro Morgenfeld
Capital Intelectual, 2012.
144 páginas, 40 pesos.

Libro disponible en librerías
Relaciones peligrosas
Descargar fragmento (índice, introducción y caps 5 y 6)

Leandro Morgenfeld

Es profesor y licenciado en Historia. También es especialista y Magíster en Historia Económica por la Universidad de Buenos Aires. Dirige el proyecto UBACyT 20122-2014: Argentina, Estados Unidos y el sistema interamericano (1955 – 1973). Es autor del blog www.vecinosenconflicto.blogspot.com
     
 

Entrevista al Secretario General de UNASUR

Echar raíces

 
Por Monica Bruckmann y Osvaldo Leon (Cash, Página/12) *
 
La Unión Suramericana de Naciones (Unasur) nace en mayo de 2008, al calor de la oleada de cambios que se registran en la región ante la pérdida de hegemonía de la retórica neoliberal y el entendimiento de que rescatar la perspectiva integracionista es una condición ineludible para gravitar realmente en un mundo globalizado, con posiciones, metas y sentidos comunes. Hoy, la secretaría general de este organismo está a cargo de Alí Rodríguez, abogado y diplomático venezolano, quien, entre otros, ha ocupado los cargos de ministro de Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores, y Energías y Minas, secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y presidente de Petróleos de Venezuela.
Mirando la crisis en la Zona Euro, ¿cuáles son las lecciones principales para los procesos de integración de la región?
–Recordemos que la Zona Euro es una expresión de la Unión Europea, y que ésta tiene su origen en el Tratado del Acero y el Carbón (dos recursos naturales) suscrito entre Alemania y Francia. Luego de un proceso suficientemente conocido, se llega a tal grado de integración que se establecen distintas instituciones que adquieren rango supranacional. Pero el hecho más relevante es el poder abrumador que alcanzó –y mantiene– el capital financiero que, literalmente, se convierte en el factor organizador de toda la economía de esa región. Ya sabemos cómo ese poderoso sector se inclinó cada vez más por la actividad especulativa, más que por la actividad de intermediación que debería ser su razón de ser. Obviamente, este fenómeno tiene que ver con los trastornos que viene confrontando el sector real de la economía en el actual sistema económico mundial, particularmente en los países más desarrollados.
¿Y qué fortaleza tiene América latina para su integración?
–En nuestro caso, cuando hablamos de procesos de integración, tenemos un largo camino lleno de posibilidades como pocas regiones en el mundo. La primera es el impresionante acervo de recursos naturales que comprenden desde todas las fuentes primarias de energía que abundan en la región, pasando por prácticamente todos los minerales en gran parte indispensables en las industrias modernas, agua dulce en abundancia, bosques con la Amazonia como el pulmón vegetal más grande del mundo, hasta la abundancia de tierras para producir alimentos suficientes, ya no solo para alimentar los más de trescientos millones de seres que habitan esta región, sino muchos millones más en el mundo.
¿Existe un marco político regional para avanzar en la complementación y cooperación entre los países miembros de la Unasur?
–Si en Europa todo comenzó con dos recursos naturales, aquí contamos con eso y mucho, mucho más. De manera que la posibilidad cierta de coincidir en políticas comunes que aborden cómo obtener el mejor provecho con el menor impacto ambiental posible, ya no solo en la actividad extractiva, sino en la de transformación y transporte, representa de entrada un poderoso factor para estimular la intermediación dirigida a la reproducción de los recursos invertidos en la economía real y no deslizarnos hacia la especulación, que explota la codicia de multiplicar riqueza sin esfuerzo productivo. La lección más dramática se expone todos los días en las pantallas de televisión: los grandes especuladores, causantes de la actual crisis, reciben miles de millones de dólares o de euros para evitar su colapso y, con ellos, el de todo el sistema. Pero ¿quiénes pagan la cuenta? Pregúntele a un griego o a un español. Pagan los trabajadores y un denso sector de la clase media, que se han visto en condición de pobreza de la noche a la mañana.
En la última década, China se ha convertido en el primer aliado comercial de casi todos los países de la región. Sin embargo, los datos muestran que la composición de exportaciones de América latina hacia China se ha intensificado en materias primas sin valor agregado. ¿Cuáles son los desafíos en esa relación?
–Que en el intercambio con China predominen las exportaciones de materias primas de América latina es parte de una de las muchas paradojas en que nos movemos: si analizamos el intercambio intrarregional, veremos que los productos manufacturados predominan sobre las materias primas. Pero, en el comercio extrarregional, ocurre lo contrario. Y no solo con China. La conclusión es muy sencilla: requerimos de una estrategia y un plan que lleven oxígeno a todas nuestras actividades económicas, multiplicándolas. Ese corazón está representado por lo ya expresado, una política común sobre nuestras gigantescas reservas de recursos naturales y su transformación con las implicaciones que esto tiene en tecnología, finanzas, empleo de calidad y estable. Para mejor ilustración, miremos el ejemplo histórico de la OPEP, basado en el ejercicio de la propiedad soberana sobre un recurso natural, el petróleo.
¿Se contempla una negociación como bloque frente a China?
–El planteamiento que se discute en la Unasur es algo de lógica elemental: mejor negociar unidos que separados. Pero no olvidemos que la integración es un proceso y no un acto de magia, aunque no deja de tener algo de ésta. En ese proceso se resolverá el enorme desbalance entre grandes corporaciones mundiales que tienen una sola estrategia y un mando único en relación con nuestros países, que actúan por separado y sin una política común.
¿Cómo pensar y actuar en la dirección de una cooperación Sur-Sur que se afirme en la paz y la gestión soberana de sus recursos naturales?
–Nuestra América tiene la fortuna de ser un territorio de paz. A ello se agrega el hecho extraordinario de ser una de las regiones bastante pobladas que se han declarado como zona sin armas nucleares. Estos son bienes intangibles, pero tan preciosos que debemos cuidar todos los días. Tal es una de las misiones más trascendentes de la Unasur. Al contar con una masa inmensa de recursos naturales que pueden aprovecharse para superar la pobreza y avanzar hacia niveles cada vez mayores de estabilidad social y política, desde luego que esta región se convertirá en un factor muy importante en el anhelado proceso de cooperación Sur-Sur y, más aún, en un factor activo y creciente para garantizar el equilibrio mundial y actuar siempre en pro de la paz tan necesaria, hoy desgarrada en tantas regiones del mundo.
¿En qué punto se encuentran iniciativas como la Nueva Arquitectura Financiera, el Banco del Sur, entre otras?
–Marcha con cierta lentitud. En mi opinión, en la medida en que el Banco del Sur, como parte de la Nueva Arquitectura Financiera, eche raíces en una estrategia como la que estoy sugiriendo, no tengo duda alguna de que crecerán como árboles robustos para brindar sus frutos benéficos a nuestros pueblos.
¿Cómo valora el camino recorrido por los consejos que se han conformado en Unasur?
–Creo que los ocho consejos existentes vienen adelantando un trabajo muy positivo. El simple hecho de que se hayan conformado y actúen ya como instituciones de la Unasur es un éxito notable. Por supuesto que, en la medida en que se articulen más entre ellos y madure aún más este proceso, que es bastante joven, las labores y resultados de los consejos actuales, y los que puedan crearse, irán multiplicando sus buenos resultados.
Los tratados bilaterales de inversión concedieron, de manera unilateral, el derecho a las empresas multinacionales a demandar al Estado de los países signatarios en tribunales internacionales de arbitraje, renunciando al fuero nacional para dirimir las diferencias.
–Creo que este fenómeno ocurrió en las muy particulares condiciones creadas en el mundo y que Fukuyama consideró “el fin de la historia”, afirmación que luego corrigió a la luz de los hechos. Yo podría hacer una larga relación de nuestra experiencia en Venezuela, pues no osaría opinar sobre la experiencia de otros países. Por ejemplo, durante el breve reinado de la llamada “apertura petrolera”, se impusieron en el extinto Congreso de la República modelos contractuales que eliminaban las regalías en el caso de los petróleos de la más grande reserva del mundo, la Faja del Orinoco. En el caso de los crudos livianos, las regalías se amarraban a la tasa interna de retorno. El presidente Chávez fue elevando progresivamente las regalías hasta un 30 por ciento, echando por tierra la afirmación de que con el 16,66 por ciento que establecía la Ley de Hidrocarburos vigente para los días de la apertura, ninguna empresa invertiría en Venezuela. Hoy el número de empresas que participa en las actividades petroleras de Venezuela va creciendo en flecha, incluyendo muchas empresas de nuestra región. Esa política implicó también la reducción de impuestos y la abdicación de la soberanía de nuestros tribunales para dirimir dudas y controversias de conformidad con las leyes venezolanas cuando se tratara de contratos de interés nacional.
Los tratados de protección de inversiones introducen, sin excepción, cláusulas de esa misma naturaleza. Pero, ¿cuál de nuestros países tiene el monto de inversiones y en sectores estratégicos de las grandes potencias?
–Tomen en cuenta que la mayor cuantía de inversiones extranjeras se concentra fundamentalmente en la explotación de recursos naturales, muchos de ellos considerados estratégicos. Si se examinan los reclamos arbitrales internacionales se encontrará una realidad: la casi totalidad de las acciones emprendidas, han sido por grandes consorcios internacionales contra Estados o empresas nacionales. Algo más que una simple casualidad. Seguramente esto será un tema de discusión entre los representantes de los países miembros de la Unasur

* Entrevista completa en: http://alainet.org/active/60509
Más información:http://alainet.org

lunes, 7 de enero de 2013

Nota sobre "Relaciones peligrosas" (Agencia ANSA)

Ensayo, "Relaciones peligrosas" entre Argentina y EEUU
BUENOS AIRES, 6 (ANSA) - Argentina fue un escollo para las tempranas pretensiones hegemónicas de Washington, pero al mismo tiempo boicoteó sistemáticamente la integración latinoamericana, señala el ensayo "Relaciones peligrosas" de reciente edición.
La dificultad de Estados Unidos para imponer su proyecto del ALCA es una manifestación de que la dominación estadounidense ya no se ejerce como en el siglo XX, como demostró la Cumbre de las Américas de 2005 en Mar del Plata, asegura el ensayo del historiador argentino Leandro Morgenfeld.
Argentina, pese a su resistencia inicial a la hegemonía estadounidense en el continente, contribuyó a la "balcanización" de la región que "siempre fue un objetivo geoestratégico de demócratas y republicanos para poder mantener el control en lo que consideraban como su 'patio trasero'", analiza "Relaciones peligrosas-Argentina y Estados Unidos".
Leandro Morgenfeld agrega que "la mayoría de los gobiernos argentinos, a pesar de las contradicciones con Washington, fueron funcionales a esa estrategia".
El rechazo del ALCA, la renegociación de la deuda y el nuevo énfasis en la integración latinoamericana, han tensado nuevamente la relación de Estados Unidos con la región, explica el ensayo editado por Capital Intelectual. ----------------------- *

miércoles, 2 de enero de 2013

EEUU: pateando la pelota (un poquito) para adelante

EN MARZO A MAS TARDAR EL CAPITOLIO DEBERA FIJAR UN TECHO PARA LA DEUDA PUBLICA DEL PAIS

EE.UU. logró evitar el abismo... sólo por ahora

Al filo de la medianoche de ayer la Cámara baja, con mayoría republicana, aprobó un proyecto de ley que aumenta los impuestos para las familias con ingresos superiores a 450.000 dólares al año, un día después del voto favorable del Senado.

El Congreso estadounidense adoptó el martes una ley para evitar el “abismo fiscal”, que hubiera provocado subidas de impuestos y recortes del gasto público, una victoria para el presidente Barack Obama frente a los republicanos, pero que sólo aplaza unas semanas el debate sobre el techo de la deuda del país. El voto del Congreso fue recibido positivamente por las principales Bolsas del mundo, que ayer comenzaron el año en fuerte alza.
“Una de las principales promesas de mi campaña fue cambiar el código de los impuestos, demasiado sesgado hacia los ricos a expensas de los trabajadores americanos de clase media”, dijo el presidente demócrata en una alocución en la Casa Blanca poco antes de medianoche de ayer. “Esta noche hemos cumplido la promesa gracias a los votos de los demócratas y de los republicanos en el Congreso”, añadió. Apenas 20 minutos antes, a las 23 horas, la Cámara de Representantes, con mayoría republicana, aprobó un proyecto de ley que aumenta los impuestos para las familias con ingresos superiores a 450.000 dólares al año, un día después del voto favorable del Senado dominado por los demócratas. El presidente, no obstante, quería que el aumento fuera para los contribuyentes con ingresos mayores a 250.000 dólares.
En su alocución, Obama también advirtió a sus adversarios que no permitirá que se ponga en riesgo la capacidad de financiarse del gobierno.
“Si el Congreso se niega a dar al gobierno de Estados Unidos la capacidad para pagar las cuentas a tiempo, las consecuencias para la economía global serían catastróficas”, dijo el presidente en relación con el aumento del techo de la deuda que buscará en el primer trimestre.
A pesar de su rechazo a cualquier tipo de aumento de impuestos, una parte de los republicanos aceptó votar a favor de la medida para evitar el precipicio fiscal, que habría provocado una subida generalizada de impuestos combinada con importantes recortes en el gasto público, en particular en el presupuesto de defensa. Con 275 votos a favor y 167 en contra, la Cámara de Representantes puso así fin a dos semanas de enfrentamientos y negociaciones en Washington.
El martes, el Senado se había reunido en una noche de fin de año –por primera vez en los últimos 40 años– para aprobar el proyecto de ley por mayoría (89 contra a ocho), gracias a un acuerdo entre el vicepresidente Joe Biden y el jefe de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. En 2011, el conflicto con los republicanos sobre el techo de la deuda había llevado a la agencia de calificación financiera Standard and Poor’s a rebajar la nota de Estados Unidos, luego de que el país quedara al borde del default.
Obama, que había interrumpido un día después de Navidad sus vacaciones en su Hawai natal para volver a Washington y resolver esta nueva crisis con los republicanos, subió ayer al Air Force One para reunirse con su mujer y sus hijas en Honolulu.
Una vez que Obama promulgue la nueva ley, la tasa media de imposición para las familias con ingresos de más de 450.000 dólares al año pasará del 35 por ciento al 39,6 por ciento. Pero todavía quedan cuestiones pendientes para la economía estadounidense, como las medidas de recorte del gasto público, aplazadas dos meses, y que provocarán probablemente un nuevo enfrentamiento entre la Casa Blanca y los republicanos.
Por el momento Obama ha conseguido, tan sólo dos meses después de su reelección a la cabeza de la primera potencia mundial, una victoria política con una ley que pone fin a ciertas ventajas fiscales para algunos de los ciudadanos más ricos heredadas de la presidencia de su predecesor, el republicano George W. Bush.
La aprobación del plan fiscal destapó fisuras entre los republicanos, que votaron divididos el martes y ayer no ahorraron críticas contra el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. Boehner figura en el grupo de republicanos que votó a favor del plan para evitar el “abismo fiscal”. La aprobación de la ley en la Cámara baja se llevó a cabo mucho después de que el Senado aprobase el plan por abrumadora mayoría, y contó con el “sí” de 85 republicanos, mientras que otros 151 la rechazaron. Desde el pleno de la Cámara baja, Boehner evitó hacer comentarios antes o después del voto.
Las llamadas a la oficina de Boehner se topaban ayer únicamente con una grabación que advertía de “un alto volumen de llamadas” y reproducía melodías patrióticas. Al final, 172 demócratas y 85 republicanos aprobaron el plan fiscal, mientras que 16 demócratas y 151 republicanos lo rechazaron, entre ellos el líder de la mayoría en la Cámara baja, Eric Cantor, y el republicano ‘número tres’ en ese órgano, Kevin McCarthy.
Mientras tanto, diversos líderes conservadores recurrieron a las redes sociales para airear sus protestas contra del plan fiscal. Newt Gingrich, el ex presidente de la Cámara baja y ex candidato presidencial republicano, dijo en su cuenta de Twitter que el Partido Republicano lleva ya dos meses “de derrota y rendición”, mientras que el magnate neoyorquino Donald Trump, próximo a los conservadores, dijo que los republicanos “¡podrían ser los peores negociadores en la historia!”. “Boehner no tiene ninguna idea del daño que le está haciendo al corazón y al alma del Partido Republicano”, se lamentó, por su parte, el comentarista Bryan J. Fischer.
Pese a la rebelión de los republicanos en contra del plan fiscal en la Cámara baja, nadie se opuso a que Boehner mantenga su cargo como presidente de ese órgano, cuando el nuevo Congreso preste juramento hoy.
Poco después del voto, el presidente Barack Obama dijo el martes a la noche que firmará el proyecto de ley, pero no indicó cuándo.

Acuerdo fiscal: quién va a pagar el ajuste en EEUU?

EEUU evita el abismo fiscal con un acuerdo 'in extremis' en la Cámara de Representantes

Público (España)

Republicanos y demócratas aprueban por primera vez en 20 años subir los impuestos a los más ricos. El país se salva de una segunda recesión que habría tenido consecuencias catastróficas en toda la economía mundial.


El presidente de EEUU, Barack Obama, y el vicepresidente Joe Biden, tras el pacto que evita el abismo fiscal. Reuters

El presidente de EEUU, Barack Obama, y el vicepresidente Joe Biden, tras el pacto que evita el abismo fiscal. Reuters

Estados Unidos evitó la pasada madrugada, en el último minuto, las temidas consecuencias del llamado abismo fiscal, con un acuerdo bipartidista que aumentará los ingresos del Estado pero que aplaza las decisiones más difíciles sobre la reducción del gasto público y la deuda. Es la primera vez en 20 años que ambos partidos se ponen de acuerdo para subir los impuestos a los más ricos.
El resultado supone una victoria política indiscutible para el presidente Barack Obama, quien hizo de la protección de la clase media su banderín de enganche durante la pasada campaña electoral.
"Gracias a los votos de republicanos y demócratas en el Congreso voy a firmar una ley que sube los impuestos al 2% de los estadounidenses más acaudalados y evita al propio tiempo subidas impositivas que habrían devuelto al país a la recesión" subrayó Obama.
Los legisladores aprobaron sin cambios, por 257 votos a favor y 167 en contra, el proyecto remitido por el Senado, donde había recibido un día antes un respaldo abrumador. Entre los representantes republicanos que votaron finalmente a favor del compromiso estuvieron el propio presidente de la Cámara, John Boehner, y el excandidato a la vicepresidencia de EEUU Paul Ryan.

A punto de descarrilar

La votación en la Cámara baja se produjo después de una intensa jornada en la que los republicanos estuvieron a punto de hacer descarrilar el compromiso. Un número significativo de miembros republicanos había exigido introducir en el proyecto de ley una enmienda para recortar el gasto del Gobierno en 300.000 millones de dólares. El intento de enmendar el compromiso del Senado habría supuesto, de hecho, la muerte del preacuerdo bipartidista, debido a la falta de tiempo para negociar los cambios con la Cámara Alta antes de la instalación el día 3 de un nuevo Congreso.
Aumenta el impuesto para las parejas con rentas superiores a los 450.000 dólares y mantiene el subsidio por desempleo
Entre otras medidas, la legislación aprobada hoy, que entrará en vigor en cuanto la firme Obama, convierte en permanente el nivel actual de los tipos impositivos para un 98% de las familias y un 97% de los pequeños negocios. Aumenta, por el contrario, el impuesto para las parejas con rentas anuales superiores a los 450.000 dólares, que volverán a contribuir con un tipo del 39,6 %, como hace dos décadas, en lugar del 35 % actual.
El acuerdo no prorroga, sin embargo, la rebaja temporal de las retenciones sobre los salarios que aprobó el gobierno de Obama dentro de las medidas de estímulo a la economía, por lo que los estadounidenses sí que notarán a partir de mañana una reducción de sus salarios netos.

La reforma sanitaria, en el punto de mira

A través de esa combinación de subidas de los tipos y reducción de ciertas deducciones para los más adinerados, el Gobierno espera recaudar 620.000 millones de dólares en nuevos ingresos en los próximos diez años. La ley amplía por un año, además, el subsidio de emergencia por desempleo que beneficia a 2 millones de estadounidenses. Por último, aplaza por dos meses los recortes automáticos previstos en el gasto del Gobierno federal, lo que presagia nuevos enfrentamientos en poco tiempo entre republicanos y demócratas.
Obama reconoció que el déficit del país "es demasiado alto" y se declaró "completamente abierto" a un compromiso para reducirlo, pero de forma "equilibrada". El próximo reto será, sin duda, la búsqueda de un acuerdo sobre la reducción del gasto, especialmente del destinado a algunos programas sociales muy populares, como Medicare para los jubilados y Medicaid para los pobres, cuyos costes se van a disparar por el envejecimiento de la población.
A este respecto, advirtió de que la racionalización de esos gastos deberá ir pareja con una reforma del código fiscal que elimine los abusos y las lagunas que permiten la evasión. Obama también avisó de que no está dispuesto a entrar de nuevo en largas negociaciones con el Congreso sobre el aumento del techo de endeudamiento nacional.

EEUU: hubo acuerdo

SOBRE LA HORA

El Congreso de Estados Unidos logró un acuerdo sobre el "abismo fiscal"

Télam
El Parlamento sancionó el proyecto negociado entre demócratas y republicanos, evitando así la suba automática de una serie de impuestos y un fuerte recorte en los gastos federales. Obama lo consideró "sólo un paso más" para fortalecer la economía.
 
La cámara Baja acompañó el preacuerdo aprobado por el senado en la madrugada del martes, evitando así la suba automática de una serie de impuestos y un fuerte recorte en los gastos federales.

El presidente estadounidense, Barack Obama, aseguró que es “sólo un paso más en el esfuerzo más amplio” para fortalecer la economía.

“Esta Ley es sólo un paso más en el esfuerzo más amplio para fortalecer nuestra economía y ampliar las oportunidades”. Barack Obama

“Esta Ley es sólo un paso más en el esfuerzo más amplio para fortalecer nuestra economía y ampliar las oportunidades”, afirmó Obama momentos después de que la cámara Baja del congreso aprobara por 257 votos a favor y 167 en contra, el acuerdo negociado entre demócratas y republicanos sobre el denominado “abismo fiscal”.

Con la nueva legislación, “más del 98 por ciento de los estadounidenses y 97 por ciento de los pequeños negocios no verán sus impuestos subir”, así como 2 millones de personas “continuarán recibiendo beneficios por desempleo”, explicó.

A su vez, el líder de la Casa Blanca aseguró que firmará una ley “que aumentará los impuestos en el 2 por ciento de los más ricos de los norteamericanos”, mientras que a su vez “impedirá un aumento impositivo en la clase media”.

Esto significa para Obama una relevante batalla ganada contra los republicanos quienes desde hace años se oponen a aumentar los impuestos a las personas más adineradas así como el cumplimiento de la promesa de campaña hecha respecto a este tema.

Asimismo, luego de felicitar al congreso y a sus líderes por el trabajo realizado para lograr el acuerdo negociado sobre el “abismo fiscal”, el mandatario hizo referencia al déficit nacional que será centro ahora de las nuevas discusiones.

“El acuerdo de esta noche reduce aún más el déficit aumentando 620 mil millones en ingresos de los hogares más ricos de Estados Unidos y habrá más reducciones” en el trabajo que realizará el congreso, dijo.

Sin embargo, el déficit nacional “es aún demasiado alto” por lo que “vamos a tener que continuar hacia adelante en la reducción pero tenemos que hacerlo de forma balanceada”, sostuvo advirtiendo que en esta oportunidad no debatirá con el Congreso sobre el tema.

Si bien los líderes demócratas y republicanos no pudieron evitar a tiempo que el “abismo fiscal” llegara junto con el nuevo año, el feriado del 1 de enero impidió la entrada en efecto de la suba automática de impuestos que alcanzaría cerca de 600 mil millones de dólares y un recorte del gasto federal por 110 mil millones de dólares.

El preacuerdo fue logrado en la madrugada del martes entre el vice presidente Joe Biden y el líder de la minoría republicana en la cámara Alta, Mitch McConnell, recibiendo la aprobación del senado por 89 votos a favor y 8 en contra.

El texto negociado contempla entre otras cosas la suba de impuestos de las familias que perciban ingresos mayores a los 450 mil dólares anuales y retrasará la entrada en vigor de los recortes en el gasto por un período de dos meses.

Miembros del partido opositor en la cámara de Representantes (Diputados), volvieron a poner en duda durante la tarde del martes la posibilidad de conseguir un texto bipartidista, al sostener que el preacuerdo eleva los impuestos a la gente de dinero - algo a lo que los republicanos se oponen - y no trata con mayor profundidad el tema del recorte del gasto.

No obstante, en la votación llevada adelante en la noche del martes y un día antes de que asuma el nuevo congreso, superó finalmente sin mayores dificultades los 217 votos necesarios para conseguir la legislación. 
 
 

martes, 1 de enero de 2013

Obama presiona al Capitolio para que apruebe el acuerdo

Obama urge a la Cámara a refrendar el acuerdo para evitar el abismo fiscal

El Senado aprueba por 89 votos a favor y 8 en contra un pacto que ahora debe ser votado en la cámara baja

Washington El País

El Senado de Estados Unidos ha aprobado este martes, dos horas después de que terminara el plazo de la medianoche del 31 de diciembre, la legislación que busca evitar el llamado abismo fiscal frenando una importante subida de impuestos y una serie de recortes que estaba previsto que se comenzaran a aplicar este martes.
Horas antes la Casa Blanca y los representantes republicanos y demócratas en el Congreso habían alcanzado un acuerdo bipartidista in extremis. Ahora el acuerdo, que ha contado 89 votos a favor y 8 en contra en el Senado, deberá ser aprobado en la Cámara de Representantes, donde podría encontrar más obstáculos, previsiblemente este mismo martes. Está previsto que la Cámara de Representantes, donde hay mayoría republicana, celebre una sesión a las 12.00 horas de hoy (18.00 hora peninsular española). El presidente Barak Obama ha urgido de nuevo esta mañana a los congresistas a que aprueben un acuerdo que evite el desastre.
"Los dirigentes de ambos partidos en el Senado colaboraron para llegar a un acuerdo que fue aprobado con un abrumador apoyo bipartidista y que protege al 98% de los estadounidenses y al 97% de las empresas pequeñas contra un aumento de los impuestos", señaló Obama en un comunicado distribuido por la Casa Blanca.
"Si bien ni los demócratas ni los republicanos consiguieron todo lo que querían, este acuerdo es lo correcto que debemos hacer por nuestro país y la Cámara (de Representantes) debería aprobarlo sin demora", añadió.
Según Obama, lo estipulado en el acuerdo hará que la economía de Estados Unidos crezca y que "el déficit se achique de manera equilibrada, mediante la inversión en la clase media y pidiendo a los ricos que paguen un poco más".

Un día de abismo fiscal

De esta manera, EE UU cae, al menos técnicamente y durante un día, en el abismo fiscal, después de que la Cámara de Representantes comunicase anoche que no votaría hoy sobre ninguna medida destinada a evitar ese grave daño para la economía norteamericana. Pero, si la Cámara pudiera aprobarlo, las consecuencias del abismo fiscal durante un solo día serían muy escasas puesto que se trata de un día festivo en el que no habrá actividad en los mercados bursátiles.
Previamente, Obama había anunciado que un acuerdo de última hora para evitar el abismo fiscal estaba “al alcance, pero no conseguido todavía”. El presidente animó a los congresistas de ambos partidos a hacer un esfuerzo final para acabar de sacar adelante un compromiso que impida la aplicación a partir de mañana de una subida de impuestos para casi toda la población y un masivo recorte de gasto público.
Obama no precisó las características del acuerdo que se está negociando, pero adelantó que se trata de un compromiso modesto, destinado a evitar las medidas más dolorosas del abismo fiscal, no del gran pacto para la solución definitiva del problema del déficit que a él le hubiera gustado aprobar.
A pocas horas del plazo para la entrada en vigor del abismo fiscal, los negociadores habían aproximado sus posiciones sobre los aspectos más delicados de ese paquete de medidas económicas, pero se mantenían algunas objeciones, tanto desde la derecha del Partido Republicano como desde la izquierda del Partido Demócrata.
El líder de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, había estado dialogando desde la noche de ayer con el jefe del grupo demócrata en esa cámara, Harry Reid, y con el vicepresidente, Joe Biden, que es también presidente del Senado y que se ha sumado en la recta final a las conversaciones.
De esos contactos ha surgido el marco de un acuerdo para mantener las actuales ventajas fiscales para toda la población, excepto aquellas familias con ingresos superiores a los 450.000 dólares anuales o individuos con ingresos por encima de los 400.000 dólares al año, que son menos del 2% de los contribuyentes. Esto supone una concesión por parte de los republicanos, que se negaban a toda clase de aumento de la presión fiscal, pero también del presidente Barack Obama, que proponía establecer ese límite en los 250.000 dólares anuales.
Al mismo tiempo, parece existir un compromiso para extender por un año las ayudas a los parados, que desaparecerían a partir del 1 de enero con el abismo fiscal, y prolongar por tres meses otros gastos sociales, como parte de las subvenciones al programa de asistencia sanitaria a los pensionistas, Medicare.
Ese proyecto de acuerdo no ha sido aún públicamente presentado por los negociadores ni es seguro que encuentre el respaldo necesario en ambas cámaras del Congreso. Algunos senadores de la izquierda del Partido Demócrata, como Ton Harkin, ha advertido que no están seguros si lo respaldarían. Menos garantizado aún está el apoyo de los republicanos de la Cámara de Representantes, que en el pasado han rechazado propuestas con menos impuestos aún para los ricos.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Fin de año con suspenso

Fin de año con suspenso

Fin de año con suspenso

www.marcha.org.ar

En Estados Unidos, republicanos y demócratas dirimen la batalla sobre el nuevo pacto fiscal. De no haber acuerdo en las próximas horas, a partir del 1 de enero el país entraría en recesión.
Volvió de las vacaciones a las corridas. El presidente norteamericano Barack Obama se presentó en Washington cual jefe que entiende que sus empleados no están cuidando la empresa en su ausencia. Es que las noticias que llegaban desde los despachos demócratas en el congreso no eran nada alentadoras Los republicanos no quieren acordar con sus rivales el 'plan de salvataje' presentado por Obama, y de esta manera ponen en peligro la solidez del sistema económico de la primer potencia mundial.
La ley es clara. La administración norteamericana sólo puede actuar si tiene dinero para hacerlo. El presupuesto es votado por el congreso, y cualquier modificación a sus topes debe ser acordada en el legislativo. El 31 de julio de 2011 demócratas y republicanos aprobaron un plan de emergencia que fijó el tope máximo del déficit público, dando vía libre a un presupuesto 'temporario' para la administración Obama. Sin embargo, ese acuerdo preveía que para el 31 de diciembre de 2012, se debía aprobar un nuevo plan para la reducción definitiva del déficit público, algo que parecía descontado hasta hace unos días. No obstante, mientras todos apostaban a la cordura de los senadores norteamericanos para evitar el 'fiscal cliff', o abismo fiscal, en las últimas horas trascendió que el presidente no cuenta con los 60 votos necesarios para aprobar su proyecto, y el miedo a la recesión se hizo palpable.
Mientras los despachos del congreso norteamericano hierven en reuniones y peleas, los norteamericanos se preparan para un fin de año con suspenso. De no haber acuerdo en el legislativo para salvar en el último minuto la economía, a partir del 1 de enero entrará en vigor automáticamente la cláusula del plan de 2011 que obligaría a la administración Obama a un recorte de unos 600.000 millones de dólares. Esto provocaría un derrumbe económico evaluado entre el 4 y el 5% del PBI de EEUU, un hueco que ni la Reserva Federal podrá colmar, según admitió su presidente Ben Bernanke.
Sin la sanción de la ley en las próximas horas, caerá automáticamente el recorte a los impuestos lanzado por George Bush entre 2001 y 2003, y se deberán recortar gastos obligatoriamente por unos 1.200 billones de dólares en diez años. Los primeros 600.000 millones se descontarán inmediatamente de los subsidios a los desocupados -unas 2 millones de personas- y del transporte. El objetivo de los recortes automáticos sería llegar a 2020 con una deuda pública reducida al 60% del PBI y un déficit por debajo del 2% en 2016. Pero, en la situación económica actual, para lograr esos indicadores habría golpear con fuerza a los sectores sociales más desprotegidos, trabajadores y clase media.
Un ajuste sin aviso ni preparación, increíblemente inesperado, y que podría tener un efecto de contagio hacia el resto del mundo, especialmente para países que ya de por si no la están pasando bien, como en Europa o Japón y Corea. El mundo observa anonadado demócratas y republicanos pelearse hasta el último segundo, mientras Obama debe salir públicamente a dar explicaciones. Ayer se declaró “medianamente optimista” en torno a la llegada de un acuerdo de último momento, y aseguró que hará de todo para evitar la suba de los impuestos para la clase media. Mientras tanto, se sumerge nuevamente en la pelea que se mantiene desde hace más de un año en torno a la ampliación del recorte impositivo para los sectores de mayores recursos.
Para que no entre en vigor el ajuste a partir de mañana, los senadores deben aprobar un plan presentado por Obama en 2011, que prevé un recorte de 400.000 millones de dólares en el presupuesto, compensados por una suba impositiva de 200.000 millones, recaudada desde los sectores más pudientes de EEUU. Según el proyecto, los norteamericanos cuyos ingresos superan los 250.000 dólares anuales -el 2% de la población- deberían pagar más impuestos a partir de 2013. A eso se le agregaría un mínimo recorte al gasto militar que terminaría de cerrar las cuentas. Pero los republicanos no quieren saber nada. Proponen que el aumento se aplique sólo a quienes tengan un rédito anual superior al millón de dólares -el 0,3% de la población- y no aceptan en absoluto una baja en el gasto militar. Pero de no llegar a un acuerdo, el impuestazo recaería sobre el conjunto de la población, y el estado social debería achicarse repentinamente.
En un país donde la deuda pública ha superado ya el 70% del PBI, y donde la brecha entre ricos y pobres ha aumentado en 20 veces en los últimos 15 años, 7 senadores republicanos tienen en su voto la posibilidad de evitar la recesión. Obama cuenta con 53 senadores, pero necesita otros 7 para aprobar su plan, que de todas maneras comprende recortes a los planes sociales, sanidad y educación. De no resolverse el dilema, una recesión estadounidense podría tener un impacto devastador en las demás economías, ya golpeadas por la crisis financiera mundial comenzada en 2008.

Qué va a hacer Obama si no hay acuerdo?

El plan de Obama si no se evita el abismo fiscal

InfoBae
El Congreso de EEUU no logra aún un acuerdo para contener el déficit. El presidente ya contempla alternativas para evitar que el país quede sumido en una nueva crisis económica.
Crédito foto: AP


Las negociaciones en el Senado para alcanzar un acuerdo fracasaron y ahora los principales líderes republicanos y demócratas se ven urgidos a encontrar una salida antes de la medianoche que evite un fuerte aumento de los impuestos a partir del 1º de enero de 2013.

Sin embargo, dado la cercanía a la temida hora cero del "abismo fiscal", ambos partidos habían expresado optimismo sobre un pacto bipartidista. De todos modos, el diálogo a puertas cerradas sufrió altibajos.

El líder de la bancada demócrata en la Cámara alta, Harry Reid, se mostró todavía confiado en que se alcanzará el acuerdo. "Tendremos más anuncios, quizá a las once de la mañana. Desde luego es lo que espero", aseguró.

Asimismo, Mitch McConnell, que lidera el bloque republicano en el Senado, pidió ayuda personal al mismísimo vicepresidente Joe Biden para destrabar las negociaciones. Aceptó, además, dejar de lado la exigencia de recortar los beneficios del sistema de Seguro Social.

Es que ambos bandos entienden que la falta de acuerdo no solo afectará a la economía del país, sino que supondrá un fuerte costo político para los representantes del partido demócrata y del republicano.

Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, remarcó durante una entrevista concedida a la cadena televisiva NBC la necesidad de llegar a un pacto que evite el precipicio fiscal.

En ese sentido, acusó a los republicanos de no facilitar el diálogo y reveló que tiene preparado un as bajo la manga en caso de que el reloj marque la medianoche y el acuerdo todavía no se haya alcanzado.

Según contó durante el reportaje, no permitirá que se apliquen fuertes impuestos a la clase media del país, ya golpeada por la crisis de 2008. “Tengo una obligación con el pueblo estadounidense para garantizar que toda la carga no caiga en las personas mayores y discapacitados”, expresó.

Por eso, esperará a que asuman los nuevos representantes del Congreso el próximo 4 de enero para tratar con urgencia una ley fiscal.

Los economistas advierten que, de no tomar cartas sobre el asunto, el país podría caer en una nueva recesión. El alza de los impuestos que comenzaría a regir el primer día de 2013 afectaría a los bolsillos de todos los estadounidenses, así como a la totalidad de los programas federales, incluso los del Pentágono.

Pasan las horas y aumenta riesgo del "abismo fiscal" en EEUU

Nerviosismo en Washington / Se agota el tiempo para negociar

Al borde del abismo fiscal, Obama lanzó un fuerte ataque a los republicanos

La Nación
a la oposición de defender a los más ricos y advirtió que si no se llega a un acuerdo, la economía lo sufrirá.
WASHINGTON.- Con la cuenta regresiva para caer en el temido "abismo fiscal" cerca de llegar a cero y mientras en el Congreso se hacía el último intento por llegar a un acuerdo, el presidente Barack Obama acusó ayer a los republicanos de falta de voluntad para negociar la reducción del déficit de Estados Unidos.
En un diálogo con la prensa, el presidente atacó a la oposición y la responsabilizó de los daños colaterales de caer en un "abismo fiscal", como se llama a la combinación de suba de impuestos y recorte de gasto público que entrará en vigor automáticamente mañana, si no hay un acuerdo antes.
Anoche se estancaban las negociaciones entre demócratas y republicanos , que seguían discutiendo una fórmula que conciliara las dos posturas enfrentadas desde hace meses, con pocas perspectivas de avanzar en terreno común. "Aún hay diferencias serias entre ambas partes", dijo anoche el líder demócrata del Senado, Harry Reid, que anunció el cierre de la sesión sin novedades.
De lograrse un entendimiento de última hora, el proyecto debería ser votado durante la jornada de hoy en las dos cámaras del Congreso.
Si esto no sucede, mañana se gatillará automáticamente el llamado "abismo fiscal", que según los expertos hundirá al país en otra recesión.
"Ahora creo que durante las próximas 48 horas, espero que la gente reconozca esto, sin importar las diferencias partidistas, nuestra mayor prioridad debe ser asegurarnos que no suban los impuestos a las familias de clase media. Eso dañaría severamente nuestra economía", dijo Obama durante una entrevista televisiva en el programa Meet the Press , de la cadena NBC.
"Nosotros podemos lograr eso. Demócratas y republicanos dicen que no quieren que los impuestos suban para las familias de clase media. Eso es algo en lo que podemos estar de acuerdo. Si podemos lograrlo, eso eliminaría una gran parte del «abismo fiscal». Evita el peor de los resultados", agregó.
El acuerdo busca reemplazar una norma que data del gobierno de George W. Bush y que expira esta noche, que consiste en exenciones impositivas para el conjunto de los contribuyentes norteamericanos.
Los demócratas quieren que las exenciones se mantengan en 2013 para las clases medias y gravar en cambio a los más ricos, una solución resistida por los republicanos, en particular por el ala más conservadora del partido.
La propuesta republicana es por su parte ajustar por el lado de los programas sociales, a los que suele considerar demasiado dispendiosos y un lastre para la economía.
Ante la falta de avances, Obama esbozó ayer lo que cree que son los escenarios más probables para el final de las discusiones entre ambas partes. O los líderes del Congreso alcanzan un acuerdo o los demócratas del Senado presentarán un proyecto en busca de una votación directa para extender los beneficios tributarios a las familias de clase media.
"Y si todo esto fracasa, si los republicanos deciden bloquearlo para que los impuestos a las familias de clase media suban el 1° de enero, entonces nosotros volveremos el 4 de enero con un nuevo Congreso y el primer proyecto de ley que presentaremos será para reducir los impuestos a las familias de clase media", remató el presidente.
Obama criticó a los republicanos por resistirse a su llamado para subir las tasas de impuestos al 2% de los norteamericanos más ricos, a pesar de lo que ve como un importante compromiso de su parte de recortar el gasto y reformar los programas sociales para los pobres y los ancianos.
"Ellos dicen que su mayor prioridad es asegurarse de que nosotros abordemos el déficit de manera seria, pero la forma en que ellos se están comportando muestra que su única prioridad es asegurarse de que se protejan los beneficios tributarios para los más ricos", afirmó.
En respuesta, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, instó al presidente a que "lidere" en las negociaciones de un pacto fiscal, en vez de "echar culpas" a su partido.
El desacuerdo básico sobre los programas sociales está en que los republicanos quieren desacelerar el monto de sus beneficios mediante el cambio de la forma en que se miden contra la inflación. Pero los demócratas presentaron una dura resistencia a la iniciativa. Obama incluyó esa misma propuesta -conocida como "IPC encadenado"- en un plan anterior, sin obtener respaldo.
Sobre los impuestos, Obama había ofrecido previamente un plan a los republicanos para aumentar los impuestos a las familias que ganan más de 250.000 dólares al año y luego aumentó el umbral a 400.000 dólares.
Pero no sólo fueron rechazadas esas cifras, consideradas irrisorias, sino que los sectores republicanos más conservadores rechazaron también un plan de su propio partido, la semana pasada, en el cual se preveía que la vara subiera hasta la suma de un millón de dólares al año como mínimo para ser objeto del gravamen.

Los actores clave del diálogo

El debate enfrenta a líderes de ambos partidos
  • John Boehner
    Jefe de la Cámara Baja
    El republicano lucha para que el ala conservadora de su partido no se incline hacia el Tea Party
  • Harry Reid
    Líder demócrata en el Senado
    Está tironeado entre las facciones progresistas y más conservadoras del partido
  • Mitch Mcconnell
    Senador republicano
    Trabajó con Biden en 2010 para extender los recortes impositivos de Bush. Busca la reelección en 2014
  • Tim Geithner
    Secretario del tesoro
    Cerca de dejar el cargo, es el arquitecto de la política fiscal de Obama
Del editor: cómo sigue.
El margen se acorta y cada vez parece menos probable que demócratas y republicanos puedan llegar al Año Nuevo con final feliz.

Agencias AFP, AP, EFE y Reuters

domingo, 30 de diciembre de 2012

Washington paralizado al borde del abismo fiscal


No sale humo blanco del Congreso sobre cómo evitar el "precipicio fiscal"
"Circo", "ridiculez", "vergüenza", "herida autoinfligida", "drama innecesario". Esos son algunos de los calificativos pronunciados por presentadores y analistas en los espacios de opinión típicos del domingo en la televisión estadounidense al analizar las negociaciones para esquivar el llamado "precipicio fiscal"
Mientras tanto, en el capitolio en Washington los legisladores republicanos y demócratas buscaban un acuerdo de última hora para evitar que el país sufra a partir del primer día de 2013 el recorte automático del gasto público y un aumento de impuestos que algunos aseguran que llevará a la economía a una nueva recesión.
Normalmente un 30 de diciembre, la fría capital de EE.UU. se llena de turistas pero se vacía de políticos que van a sus lugares de origen a pasar las fiestas de fin de año con sus familiares (y de alguna manera, con sus electores).
Pero este ha sido un fin de año distinto, de trabajo, con la urgencia de resolver un problema que viene en gestación desde hace una década y que entró en la recta final el año pasado, cuando los que hoy se afanan en arreglarlo le pusieron fecha fija.
Por eso muchos se preguntan dentro y fuera de EE.UU. por qué se ha esperado hasta último minuto para solucionarlo y sobre todo, por qué no terminan de ponerse de acuerdo, sobre todo si desde hace año y medio sabían que este momento llegaría.

Veremos el año que viene

Es un guión que se está haciendo ya conocido en Washington y para algunos refleja un perverso juego político en el que no se logran grandes acuerdos sino soluciones parciales.

Dialogo infructuoso

congresistas en negociaciones en capitolio de Washington

Las diferencias a la hora del acuerdo radican en la negativa de los republicanos en aumentar algunos impuestos y en la de los demócratas a reducir los aportes a programas de seguridad social.

Mientras el presidente Obama propone subir impuestos a los que ganan más de US$ 250.000 al año, el liderazgo republicano consideró en días pasados poner el límite en un millón de dólares.

Pero la iniciativa no fue secundada por los propios republicanos que rechazan por principio aumentar impuestos, aunque existe el riesgo de que todos los ciudadanos empiecen a pagar más tasas en 2013.

Hacia la noche del domingo se hablaba de “impasse” y el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, reconoció que no tenía nuevas propuestas que hacer a los republicanos.

El plazo para el acuerdo vence la medianoche del 31 de diciembre.
En 2011 se vivió algo muy similar cuando se trataba de aumentar lo que se llamaba el "techo de la deuda".
A mediados de aquel año el gobierno estadounidense llegó al límite del endeudamiento que el Congreso le autoriza y por ende no podía pedir nuevos préstamos, ni eventualmente podría pagar los que ya contratados.
Lo que años atrás era un formalismo parlamentario, esta vez se convirtió en un pulso ideológico, ya que la ortodoxia fiscal republicana quería detener el ritmo de endeudamiento, agravado bajo el gobierno de Obama por los planes de recuperación de la economía.
El mundo fue testigo en aquellos días de la aparente incapacidad de demócratas y republicanos de ponerse de acuerdo en principios básicos para la salud económica de su país, e incluso una agencia evaluadora de riesgos, Standard and Poors, tomó la audaz decisión de rebajar la tradicional clasificación TripleA a la principal economía del planeta.
Finalmente el techo se subió y el Tesoro estadounidense no entró en la temida cesación de pagos que habría terminado arrastrando a la debilitada economía global.
Sin embargo, fue una solución temporal condicionada a una serie de severos recortes de gasto público en programas sociales y de defensa, que además coincidiría con el vencimiento de la extensión de las exenciones impositivas que decretó el presidente George W. Bush.

¿Qué pasa en Washington?

Esa es la pregunta que repiten en los últimos días los periodistas -particularmente los que dicen interpretar el sentido de la ciudadanía- al constatar que año y medio después los estadounidenses están de regreso en el mismo punto y en el mismo bloqueo.
Se suponía que lo pactado durante la crisis del techo de la deuda serviría de incentivo para que los congresistas se pusieran de acuerdo en un plan para reducir el déficit, ya que mientras unos no querían tocar los gastos militares otros aspiraban mantener la inversión social.
Barack Obama, presidente EEUU
Obama pidió a los congresistas evitar aumentar impuestos a a clase media.
Sin embargo, 2012 no lucía como un año propicio para las decisiones bipartidistas, al menos no antes de las elecciones de noviembre, en las que Barack Obama obtuvo la reelección.
Pero esas elecciones también dejaron una nueva composición en el Congreso. Y aunque se mantuvieron las mayorías republicanas en representantes y la demócrata en senadores, nuevos parlamentarios entraron a escena. O están por hacerlo.
Es lo que se llama en lenguaje político anglosajón un Congreso "lame duck" (pato herido o inútil) que no se siente en capacidad de tomar decisiones que puedan comprometer a la venidera legislatura.
Mientras la negociación política sigue paralizada, el techo de la deuda vuelve a acercarse. El Departamento del Tesoro dijo haber tomado "medidas extraordinarias" para estirar los recursos hasta principios del 2013.
Le tocará al nuevo Congreso lidiar este nuevo pulso político, aunque quizá la experiencia de los últimos dos años los lleve a un arreglo más expedito y con menos drama.

Entrevista a Theotonio dos Santos

“NO TENEMOS QUE NEGOCIAR COMO PAÍSES AISLADOS”

Por Natalia Aruguete (Cash, Página/12)

Economista y politólogo brasileño, Theotonio dos Santos fue uno de los principales formuladores de la teoría de la dependencia en América latina, durante las décadas del 60 y 70. Y hoy es uno de los máximos exponentes de la Teoría del Sistema Mundial. Este profesor emérito de la Universidad Federal Fluminense y presidente y coordinador del UNU-Unesco Red de Economía Global y Desarrollo Sustentable (Reggen), visitó Buenos Aires invitado por el Cemop. En esa oportunidad, Cash se reunió con Dos Santos para conocer su balance y perspectiva de la teoría de la dependencia y conocer su propuesta de fortalecimiento de la estrategia regional, que permitirá aprovechar las oportunidades que brinda para Sudamérica el “gran potencial” del actual contexto mundial.
¿Cree que en esta coyuntura se abren oportunidades para la región?
–En este momento nosotros tenemos un superávit comercial bastante elevado a partir de la ampliación de la demanda mundial de productos primarios, sobre todo por la expansión de China. India también empieza a ser un nuevo demandante importante. En los próximos 10 o 15 años, India y China continuarán en expansión, mientras que nosotros seguiremos siendo, teóricamente, los productores principales de materias primas para el mercado mundial. Tenemos reservas muy importantes, incluso en petróleo. Si contamos el descubrimiento del yacimiento en Brasil y Venezuela, que tiene el Orinoco, entre ambos reúnen tal vez la mayor reserva petrolífera del mundo. Y claro que Argentina también entra. El contexto mundial es un potencial muy grande.
¿Qué estrategias regionales se deberían implementar para aprovecharlo?
–Tenemos condiciones para actuar regionalmente y negociar a nivel mundial la adjudicación de esas reservas. Para eso debemos generar grandes estructuras negociadoras regionales; no tenemos que negociar como países aislados. Esto es interesante para los chinos.
¿Por qué?
–Para ellos es mejor negociar regionalmente que con países separados. Es una cuestión de poder. Un país que negocie separado con China puede ser obligado a parar sus acuerdos por efecto de intervención latinoamericana o europea. Hasta el momento, Estados Unidos no tuvo condiciones de impedir aproximaciones chinas. Lo ha intentado en el caso de Venezuela, pero no tuvo cómo impedir que ese país desarrollara acuerdos muy importantes con China. El principal cliente de Brasil es China.
¿Por qué cree que Estados Unidos no está logrando impedir el avance chino?
–Es un momento muy difícil para Estados Unidos, aunque no bien pueda recuperar su capacidad de presión –y si la región no llegara a estar potencializada como lo está– la capacidad de negociación de China con cada país podría reducirse mucho. Es por eso que ellos tienen mucho interés de reforzar la negociación regional. Además, los chinos manejan escalas muy grandes y el Estado es quien toma las grandes decisiones e impulsa las negociaciones. Entonces, la negociación con empresas para China es muy penosa.
¿Es penosa, además, por una concepción ideológica?
–Ideológicamente, sí. Pero también prácticamente, porque refuerza sectores sociales o de empresas que frente a los poderes del Estado son pequeños. El interés de China es reforzar su capacidad de negociación en escalas lo más grandes posibles. América latina está muy dividida aún, incluso dentro de cada país, y hay conexiones con China que las hacen empresarios en forma independiente. A ellos, eso no les interesa porque no está a la altura de su condición. Los chinos prefieren acuerdos regionales con Unasur, por ejemplo.
¿En qué se diferencian las estrategias china y norteamericana en su vínculo con América latina?
–Sucede que, pese a que el Estado norteamericano es tan poderoso y tiene una intervención grande en América latina, los grandes esquemas de negociación los manejan las empresas. La negociación regional no es un estilo propio de los norteamericanos, pero quizás, en la medida en que China avance a una escala más grande, los obligará también a buscar algún tipo de control interno del Estado. Europa también está buscando generar estas negociaciones colectivas, pero todavía subsisten intereses históricos muy grandes.
Además de los comerciales, ¿cuáles son los otros intereses que tienen los Estados Unidos en América latina y qué estrategias despliegan para alcanzarlos?
–En relación con los recursos naturales, Estados Unidos considera a América latina una región muy importante. Gran parte de los recursos están acá, y para ellos, la gestión de esos recursos es un problema de seguridad nacional. La concepción estratégica americana es muy agresiva, como lo ha sido históricamente. No sé si se volverán más realistas con el tiempo, cuando vean que no van a poder ejercer este poder tan colosal que creen tener.
¿En verdad no lo tienen?
–Desde el punto de vista militar, piensan que aún pueden llenar América latina de fortificaciones norteamericanas, cuando en Asia ya quedó demostrado que ellos no tienen condiciones para mantenerlo. Ya lo está demostrando en Europa: en dos o tres años, Estados Unidos retirará todas sus tropas de Europa. Lo más urgente es Medio Oriente, donde ya tienen que sacar sus tropas porque no tienen condiciones militares, ni económicas, ni financieras para mantenerlas. Se inaugura así un campo de intervención directa en América latina, que viene disfrazada de ayuda y acción social, pero la verdad es que están poniendo tropas para un futuro. La base de apoyo para tropas es muy alta, los soldados son profesionales, no hay más reclutas, y cada uno de ellos requiere de una aparatología tecnológica propia. Para las empresas americanas es muy bueno poder producir eso, pero no lo es para el Estado tener que financiarlo con el grado de deuda que tiene en este momento. A mí me parece que se están tomando decisiones subestimando la decadencia de Estados Unidos.
¿Cuál es la reacción de la región?
–Yo creo que la reacción se da más por el lado de los militares que de los gobiernos. No sé si el gobierno colombiano, por ejemplo, es favorable a un cambio de política sobre la cuestión de la paz. Las fuerzas armadas colombianas están sometidas a presiones de corrupción; el mismo problema lo tienen las fuerzas armadas mexicanas, que se están convirtiendo en un grupo que vive de la corrupción.
¿Cree que la estrategia de integración está permitiendo enfrentar los efectos de la crisis en América latina? ¿Qué nivel de institucionalidad se está logrando en ese terreno?
–Las instituciones que se están conformando (en la región) son nuevas y no tienen apoyo suficiente. El apoyo es aún inicial. No se ha podido dar el salto hacia una gestión regional. Nosotros necesitamos de ese salto porque eso consagraría nuestra capacidad de utilización de nuestro poder principal, que son los recursos naturales, para poder convertir los excedentes financieros que hoy tenemos en reservas. Tenemos que transformar esas reservas en medios de inversión, en grandes políticas. Primero, de infraestructura en la región para que pueda articularse y desarrollarse. Segundo, de desarrollo científico, tecnológico y educacional, que es uno de nuestros puntos más frágiles. La región tiene un rol muy importante en una nueva etapa de desarrollo científico y tecnológico.
¿Por qué?
–Por la biodiversidad de la que disponemos. Esa biodiversidad es una base material para el desarrollo científico de la biotecnología que va a ser la base de un nuevo patrón tecnológico en los próximos 20 o 30 años, con una dimensión regional extremadamente fuerte. No se trata simplemente de la gran diversidad natural que tenemos, sino de que esa diversidad ha sido objeto de un conocimiento milenario. Nosotros teníamos 60 u 80 millones de habitantes cuando llegó la invasión europea; todos eran alimentados, estaban comercialmente estructurados, con caminos quizá más completos que los que tenemos hoy, y tenían un desarrollo del conocimiento ambiental que podemos llamar científico. Ese conocimiento permitió que introdujéramos, en la economía mundial, gran parte de la dieta contemporánea. Los europeos, por ejemplo, comen lo que los indígenas descubrieron acá.
Además de lo deseable, ¿cree que Sudamérica está logrando crear una estrategia regional, aunque ésta requiera un tiempo de madurez?
–Tuvimos un Estado con un desarrollo interesante en los años ’30, ’40 y ’50, pero eso entró en crisis con los golpes de Estado. Hemos reducido nuestros estados gravemente desde los años ’90 y desde el 2000 se empezaron a reestructurar. Lo que ocurre es que la base material de ese Estado, la base política de ese Estado, tenía un desarrollo insuficiente de su base democrática. Pero hay una emergencia de subjetividad de las fuerzas sociales que no participaban de las decisiones y que están desarrollando sus propias concepciones. Venezuela está haciendo un esfuerzo muy grande en el desarrollo de las comunidades y el intento de articular las comunidades con el Estado. Pero la única elección que perdió Hugo Chávez fue en el cambio institucional donde se transfería parte del poder del Parlamento hacia las comunidades. En Chile se desarrolló una gran masa popular, una estructura de dirección de empresa con los trabajadores muy fuerte, con un cierto grado de relación entre ellos con los cordones industriales. Pero la articulación de eso con el Estado fue un proceso complejo, y muchos sectores –aun de la izquierda– consideraban que era peligroso desplazar el poder a esta masa. Es tiempo de una relación con masas humanas que tienen que expresarse, organizarse y actuar colectivamente y absorber estas individualidades.
¿En qué medida el nuevo aprovechamiento de oportunidades, que mencionó al comienzo, evidencia una profundización del perfil exportador en una coyuntura que describe como favorable para nuestra región? ¿Eso ayuda u obstaculiza un cambio de nuestro destino?
–El desarrollo es de ciertos sectores sociales; el resto de la población no participa. Además, esto está ligado al ciclo limitado de utilización de las materias primas, que se agotan y dejan rastros terribles. Chile ha vivido grandes ciclos de producción de productos que luego han caído y tiene regiones enteras abandonadas. Si rehaces la historia (de la región) e intentas darle a eso un contenido modernizador fuerte y llamar a toda la revolución como lucha contra eso, en el fondo es un intento de retraso con unos obreros que aceptan disciplinas y formas de organización muy inferiores respecto de épocas anteriores. En Argentina también el peronismo ha sido atacado por un pensamiento liberal que lo tildaba de ser una expresión de algo muy atrasado. El neoliberalismo presenta este mundo como la expresión de la modernidad que no contiene barrios de masa, pobreza. Es una lucha metodológica y teórica muy dura enfrentar este tipo de presentación de los hechos. El mundo está viviendo un desequilibrio colosal que descontenta a las masas, e incluso se ocupa de sacar las conquistas hechas en la primera posguerra, período en el que hubo un ascenso importante de las masas.
¿A qué se refiere con que la lucha es teórica y metodológica?
–Para nosotros hay un gran problema metodológico, teórico, político, de educación, de preparación ideológica, doctrinario. Necesitamos un Estado más fuerte para impedir que esa concepción del mundo se imponga. Con el control que tienen sobre la opinión pública, ellos pueden presentar eso como una cosa magnífica. Si lo piensas bien, en 2007 y 2008, la economía mundial se presentaba como una maravilla, el Fondo Monetario consiguió mantener su respeto a pesar de haber previsto situaciones económicas contrarias a las que se dieron. Y aun así, hoy se sigue aceptando sus predicciones. Ellos disponen de mecanismos muy fuertes de contención de la capacidad crítica de las personas, y con eso consiguen presentar una serie de victorias.

Ahora en EEUU: sesión en la cornisa

Sesión al borde del abismo

Página/12
El Senado estadounidense debatirá esta tarde en busca de un acuerdo entre demócratas y republicanos que evite el "abismo fiscal", como se conoce a la suba automática de impuestos y recorte de gastos por 600 mil millones de dólares, que entraría en vigencia el 1 de enero. Esta mañana, el presidente estadounidense, Barack Obama, quien suspendió sus vacaciones navideñas para realizar reuniones con los legisladores, pidió al Congreso que apruebe a tiempo la ley que evite el aumento de impuestos para las clases medias y advirtió sobre las consecuencias recesivas que significaría no alcanzar un pacto.

Si no hay una pronta resolución, se recortarían automáticamente gastos en Defensa y dos tercios de los contribuyentes estadounidenses comenzarían a pagar un promedio de 3.446 dólares más de impuestos a partir de marzo. Según indicó Obama, la suba impositiva demandaría alrededor de 2 mil dólares al año, lo que repercutirá en el consumo. Así, el temor es que el país podría entre en recesión durante la primera mitad del año próximo.
El acuerdo estará en manos del líder demócrata en el Senado, Harry Reid, y su par republicano, Mitch McConell. La intención es aprobar una ley que modifique las anteriores y ponga freno para el aumento de impuestos en los hogares con ingresos menores a 400 mil dólares anuales, además de mantener el seguro de desempleo para 2 millones de norteamericanos.
Los demócratas aspiraban a que ese umbral bajara hasta los 250 mil dólares, pero los republicanos se mantuvieron firmes en su demanda de evitar una suba de impuestos para los hogares más ricos.
Esa postura llevó a que el líder republicano de la Cámara de Representantes, John Boehner, perdiera la iniciativa a manos de los senadores después de que su propia bancada rechazara su moción de permitir aumento de impuestos sólo para los ingresos superiores a 1 millón de dólares al año.
Ahora es el Senado el que deberá decidir el destino de la economía estadounidense, trabado desde hace meses en el debate presupuestario en el Congreso, lo que Obama calificó como "una herida a nuestra economía autoinflingida políticamente".
"Espero cualquier propuesta bienintencionada durante las próximas 24 horas por parte del Senador McConell para modificar este proyecto", indicó Reid después de la cumbre con Obama el viernes pasado, en alusión al boceto que circula en los pasillos del Capitolio.
De acuerdo a una fuente que participa de las negociaciones citada por la agencia Bloomberg, el contenido del acuerdo incluiría una medida para evitar varios recortes automáticos de gastos, entre ellos el de las prestaciones médicas del plan Medicare, uno de los baluartes de Obama durante su campaña para la reelección.
Además, los legisladores buscarán extender la vigencia de un acta que fija los precios de la leche y otros productos como maíz, arroz y trigo. En caso de no renovarse, los precios de esos alimentos y sus derivados podrían llegar a duplicarse.
No obstante, cualquier proyecto que surja del Senado deberá ser tratado luego en la Cámara de Representantes (Diputados), que podrá modificarlo o darle su aprobación final. Reid ya anticipó que, de no llegarse a un acuerdo, su bancada presentará un proyecto propio que cuenta con el apoyo del presidente Obama y contempla la extensión de beneficios para ingresos de hasta 250 mil dólares al año.
El Departamento del Tesoro advertió el miércoles pasado que mañana, lunes, el gobierno alcanzará su tope de deuda de 16,3 billones de dólares, por lo que entrarían en vigor "medidas extraordinarias" para evitar la suspensión de pagos si el Congreso no llega a un acuerdo.