viernes, 13 de enero de 2017

ESPECIAL: Analistas refieren incertidumbre en relación Argentina-EEUU por llegada de Trump

 

Spanish.xinhuanet.com   2017-01-14
Por Juan Manuel Nievas

BUENOS AIRES, 13 ene (Xinhua) -- La relación entre Estados Unidos y Argentina, signada por idas y vueltas en los últimos años a raíz de diferencias ideológicas entre sus gobiernos, ingresó en un compás de espera tras la victoria electoral de Donald Trump en noviembre último.
Esta relación bilateral se relanzó a comienzos de 2016 con la visita a Buenos Aires del presidente estadounidense, Barack Obama, pero con Trump "cabe esperar para Argentina una mayor restricción de aportes financieros y más proteccionismo hacia nuestros productos", afirmó a Xinhua la economista María Cecilia Peralta.
"No diría hostilidad, pero sí medidas proteccionistas" que perjudicarían las exportaciones argentinas, añadió la experta, para quien Trump genera "interrogantes sobre las decisiones" que adoptará.
La incertidumbre que generan las medidas que podría adoptar Trump luego de su asunción el próximo 20 de enero, con eje en el aislacionismo político y la cerrazón comercial, chocan con la intención del gobierno argentino, explicitada a lo largo de 2016 de "volver al mundo" mediante la apertura.
A su vez, el director para Asia y Oceanía del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, Estanislao Zawels, resaltó a Xinhua que durante 2016, el país "orientó sus acciones a posicionarse nuevamente como miembro relevante de la comunidad internacional".
Se situó en esta posición al asumir "un rol proactivo en el tratamiento de importantes temas de la agenda global y profundizando sus vínculos con los principales países de la región y del resto del mundo".
En ese contexto se entiende la llegada de Obama a Argentina el 23 de marzo del año pasado, visita que sirvió para el relanzamiento del vínculo bilateral, prácticamente congelado la década previa.
Se trató del primer encuentro entre dos mandatarios desde el que protagonizaron en 1997 los ex presidentes de Argentina, Carlos Menem (1989-1999), y de Estados Unidos, William Clinton (1993-2001).
A su vez, el historiador Leandro Morgenfeld, explicó a esta agencia informativa que con su visita, Obama buscó reposicionar a Estados Unidos en la región, "después de una década de relativo relajamiento de su hegemonía".
"El gobierno del presidente Mauricio Macri pasó a ser un aliado clave de Estados Unidos en la región. Un instrumento para subordinar a los demás países, para alentar un giro conservador derechista", comentó el investigador.
Añadió: "El repliegue económico que pregona Trump, descolocó a los mandatarios que habían apostado explícitamente por Clinton".
Previamente, durante los 12 años de gobierno del Frente para la Victoria de los entonces mandatarios Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), el vínculo bilateral ingresó en una etapa de distanciamiento.
Buenos Aires se alejó de Washington cuando durante la Cumbre de las Américas realizada en la ciudad de Mar del Plata en noviembre de 2005, Kirchner se alineó con los entonces presidentes de Brasil y Venezuela, Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Hugo Chávez (1999-2013), respectivamente
Con ese acercamiento enterró el proyecto promovido por Washington de la llamada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Estados Unidos, en respuesta, bloqueó todas las líneas de crédito para Argentina a nivel bilateral y en organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM).
En la Cumbre de las Américas que acogió Panamá en abril de 2015, Fernández de Kirchner fustigó a Obama por su postura respecto de Venezuela: "Es ridículo que Estados Unidos considere una amenaza a los países de la región".
Casi un año después, Obama respaldó a Macri, al sostener que Argentina "está retomando su papel de líder en la región y el resto del mundo".
"Podemos ser aliados universales para compartir valores y nuestro compromiso por la libertad. Hemos quedado sumamente impresionados por el trabajo de estos 100 días", expresó entonces el mandatario estadounidense.
Durante la campaña electoral en el país del norte, el gobierno argentino apostó por la candidata demócrata Hillary Clinton.
"El mundo entero está sorprendido. Las encuestas una vez más fallaron, porque la daban ganadora", expresó Macri, quien se apuró a revertir la situación mediante un llamado de felicitación a Trump.
La presidencia difundió que en la llamada, el republicano Trump le expresó a Macri que Argentina es un gran país y que "tendremos la más cercana relación de la historia entre nuestros países".
La participación de Estados Unidos en las exportaciones e importaciones argentinas ha descendido de forma sistemática, al pasar del 14 por ciento del comercio total en 2002 a 9 por ciento en 2015.
En tanto, el titular de la consultoría ABECEB, Dante Sica, expresó en este sentido que Estados Unidos, no obstante, "sigue siendo un socio comercial clave, tercero en importancia detrás de Brasil y China".
"Aunque las promesas de Trump en el área comercial apuntan principalmente a México y China, es de esperar que el nuevo gobierno tenga una visión crítica sobre la apertura comercial en términos generales", señaló Sica.
El también ex secretario de Estado complementó que esta visión pondrá "potencialmente en riesgo el acceso a uno de los principales mercados de exportación de nuestro país".
Para Sica, "la visión más proteccionista de Trump podría además hacer peligrar algunos avances que se han logrado en la agenda bilateral en los últimos meses.
El especialista se refirió en particular a la apertura de los mercados de carne y limones, así como a la reciente decisión de evaluar la nueva inclusión de Argentina en el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP).
La inclusión de Argentina en el SGP permitiría el ingreso al país del norte con beneficios aduaneros en unas 500 posiciones arancelarias, lo cual daría un impulso clave a productos agroalimentarios, en especial vinos, quesos y algunas carnes.
En 2015, el intercambio entre ambas naciones registró 11.133 millones de dólares, con un déficit para Argentina de 4.267 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
En los primeros 11 meses de 2016, este intercambió comercial alcanzó 10.560 millones de dólares, aunque la balanza fue desfavorable para el país sudamericano, al mermar a 2.198 millones de dólares, la mitad que en el año previo.
En tanto, la abogada especialista en derecho internacional, Paola de Simone, resumió a Xinhua que "resta saber si con Trump el vínculo entre los dos países continuará por la senda del 'deshielo' o si, por el contrario, volverá a enfriarse.
En caso de que la relación se enfríe, "la responsabilidad no sería de Argentina, sino del aislacionismo estadounidense", agregó Simone.

Crece la tensión entre EEUU y China. Advierten que es posible una "confrontación devastadora"

 El portaaviones chino 'Liaoning' en el mar del sur de China, a finales de diciembre.

China advierte a Trump del peligro de “confrontación devastadora”

Los medios estatales chinos reaccionan a los anuncios de la nueva Administración sobre las disputas marítimas

  El País
EEUU va por mal camino con China. Es el mensaje que Pekín ha enviado este viernes al futuro gobierno del presidente electo Donald Trump, a través de sus medios oficiales. Después de que el candidato a secretario de Estado Rex Tillerson amenazara en su audiencia de confirmación con bloquear el acceso de China a las islas artificiales que este país construye en aguas en disputa en el mar de su sur, la prensa estatal advierte que esa posibilidad desataría una “confrontación”.
“La animosidad de Tillerson contra China pinta mal si se materializa”, advierte el periódico China Daily .“No merece la pena tomar seriamente esos comentarios porque son una mezcolanza de ingenuidad, miopía, prejuicios sobados y fantasías políticas irreales. Sería un desastre si decide aplicarlos en el mundo real”.
El diario acusa al aspirante a jefe de la diplomacia estadounidense de poca profesionalidad y de ignorancia de los principios más básicos de la relación bilateral entre las dos principales potencias del mundo. Si verdaderamente se propone impedir el acceso a las islas artificiales, “abriría el camino a una confrontación devastadora entre China y EE. UU.”.
Más beligerante aún es el diario “Global Times”, que generalmente tiende a posiciones muy nacionalistas en política exterior. Este periódico habla directamente de la posibilidad de una “guerra”.
“Si el equipo diplomático de Trump forja las futuras relaciones chino-estadounidenses como está haciendo ahora, más vale que ambas partes se preparen para un enfrentamiento militar”, sostiene.
En su declaración ante los senadores, Tillerson había comparado la construcción de los siete islotes artificiales chinos en aguas en disputa en el mar del sur de China con “la toma de Crimea por parte de Rusia” en perjuicio de Ucrania.“Vamos a tener que mandar a China una señal clara de que, primero, se ha acabado la construcción de islas y, segundo, tampoco tu acceso a esas islas tampoco se va a permitir”.
Los explosivos comentarios del exejecutivo petrolero marcan una aparente ruptura con la política previa de EE. UU. Hasta ahora, Washington aseguraba que defendía la libertad de navegación -la Administración Obama aprobó varias patrullas en aguas cercanas a los islotes- , pero no se pronunciaba sobre las disputas territoriales que implican a seis países de la zona.
Durante la campaña electoral, Trump nunca llegó a mencionar la posibilidad de un bloqueo. Pero en los tuits que se han convertido en parte de su imagen de marca, el presidente electo -que ha planteado la posibilidad de un acercamiento a Taiwán, ha acusado a Pekín de manipular su divisa y ha amenazado a China con imponerle aranceles del 45%- sí ha criticado la actividad de construcción china en las islas.
Inicialmente la respuesta oficial del Gobierno chino fue diplomática y se limitó a expresar por boca del portavoz del Ministerio de Exteriores, Lu Kang, la necesidad de que los dos países mantengan su cooperación, con la aparente esperanza de que la próxima administración muestre otro parecer tras la investidura.
“El público estadounidense no tiene ningún apetito por ver a sus compatriotas morir en una guerra en el mar del sur de China”, apunta el analista Victor Gao, director de la Asociación Nacional China de Relaciones Internacionales.
Pero no cabe duda de que China se mostrará mucho más firme si la administración entrante mantiene sus posiciones más allá de la toma de posesión el 20 de enero. Para Pekín, la soberanía y el territorio son intereses clave que justifican su defensa por la fuerza.
El presidente Xi Jinping tampoco querrá dar ninguna apariencia de debilidad. 2017 es un año clave para la política china: el próximo otoño se renovarán los principales organismos de poder en la gran reunión quinquenal del Partido Comunista, donde los diferentes grupos de poder aspiran a sacar la mayor tajada posible del pastel y todos están en guardia para aprovechar posibles fallos rivales.
Aunque para ambas partes puede ser complicado hacer cumplir sus advertencias. El bloqueo de siete islotes, siete masas terrestres diferentes, a miles de kilómetros de territorio propio es una tarea complicada. Especialmente toda vez que Filipinas, el país más cercano a las islas y otrora el gran aliado de EE. UU. en la zona, ha decidido bajo el mando de su presidente Rodrigo Duterte acercarse a la órbita china.
Para China tampoco sería el mejor momento para implicarse en un conflicto. Aunque la modernización avanza a marchas forzadas, se encuentra en plena reestructuración de sus fuerzas armadas y sus equipos aún no están a la altura del poderío militar estadounidense. Aunque construye otro, su único portaaviones por el momento, el “Liaoning”, es un buque remozado de propiedad originalmente ucraniana.
Un deterioro de los lazos tendría también consecuencias económicas nefastas. Ya este viernes, Pekín anunciaba la segunda contracción anual consecutiva de sus exportaciones, algo que atribuía a las actuales tendencias proteccionistas de las que Trump es abanderado.
“La tendencia antiglobalización se hace cada vez más evidente y China es su mayor víctima”, declaró el portavoz de las Aduanas chinas Huang Songping, citado por Reuters. “Prestaremos mucha atención a la política de comercio exterior una vez que Trump asuma la presidencia”.
Con todo ello en mente, los medios oficiales chinos también han querido lanzar un mensaje conciliador. En un comentario, la agencia de noticias Xinhua recordaba que el mercado chino está detrás de 2,6 millones de puestos de trabajo en EE. UU., y este país es el tercer comprador de los bienes y servicios estadounidenses.
“Una relación bilateral más fuerte eleva la confianza necesaria para atajar los desafíos globales, incluido el terrorismo y una contumaz ola de antiglobalización, de cuyo surgimiento en parte tiene EE. UU. la culpa”, apunta Xinhua.

miércoles, 11 de enero de 2017

Rex Tillerson, el Secretario de Estado propuesto por Trump, se diferenció de él en varios puntos, al declarar ante los Senadores, en busca de la confirmación

Tillerson, ante el Senado

 

Rex Tillerson se desmarca de Trump y adopta una postura más dura hacia Rusia

El País
El empresario, designado por el presidente electo como Secretario de Estado, además no coincide con parte de las propuestas de la política exterior del hasta ahora magnate.

EFE Washington - Actualizado: Guardado en: Internacional
Rex Tillerson, designado como próximo secretario de Estado de EEUU, ha adoptado una postura más dura que el presidente electo, Donald Trump, ante Rusia, al considerar que ese país «presenta un peligro» para Washington, y se desmarcó también en otros aspectos de la política exterior.
Tillerson, conocido por sus vínculos con el presidente ruso, Vladímir Putin, ha sorprendido durante su audiencia de confirmación en el Senado a quienes esperaban una sarta de alabanzas a Moscú, algo que seguramente no habría sentado bien a unos senadores alarmados por la presunta interferencia rusa en el proceso electoral de EE.UU..
«Aunque Rusia busca respeto y relevancia en el escenario mundial, sus recientes actividades no han respetado los intereses de Estados Unidos», ha dicho Tillerson al inicio de una comparecencia de más de ocho horas en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
El exjefe de la petrolera ExxonMobil, que de ser confirmado sería el primer titular de Exteriores de la historia moderna de EEUU sin experiencia previa en el sector público, ha afrontado duras preguntas de varios senadores preocupados por sus relaciones con Putin y por los posibles conflictos de interés derivados de su cargo anterior.

«Rusia debe rendir cuentas»

Aunque Trump ha asegurado por primera vez que Rusia está detrás de los ciberataques contra el sistema electoral de Estados Unidos, Tillerson fue más allá al considerar esa interferencia «preocupante» y opinar que es una «suposición acertada» considerar que Putin estaría detrás.
«Rusia debe saber que haremos cumplir nuestros compromisos y los de nuestros aliados, y que Rusia debe rendir cuentas por sus acciones», ha afirmado Tillerson, quien ha reconocido que Moscú «representa un peligro» y que los aliados de Estados Unidos «en la OTAN tienen razón al alarmarse sobre la pujanza de Rusia».
Pero el empresario ha asegurado que aún no ha visto la información confidencial de las agencias de inteligencia de EEUU sobre los esfuerzos rusos de injerencia en las elecciones y, por tanto, ha indicado que aún no sabe si es necesario aumentar las sanciones a Moscú.
El candidato a secretario de Estado ha confiado, sin embargo, en que Moscú pueda pasar de ser «un adversario siempre a ser un socio en algunas ocasiones», en que se pueda «rebajar la temperatura» para que «las cosas no se salgan de control» entre las dos superpotencias.
También ha criticado el proceso de acercamiento a Cuba bajo el Gobierno de Barack Obama, al opinar que no fue acompañado «por ninguna concesión significativa en cuanto a derechos humanos» por parte del Ejecutivo de Raúl Castro.
Tillerson ha asegurado que Trump hará una «revisión de arriba abajo» de la relación bilateral con Cuba, incluida la decisión de Obama de retirar al país de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo que elabora el Departamento de Estado y que conlleva sanciones.

Posiciones contrarias a Trump

Mientras su posición hacia Cuba encajó con la expresada hasta ahora por Trump, otras ideas articuladas por Tillerson en la audiencia chocaron con las del presidente electo, entre ellas su rechazo de las declaraciones en las que el magnate inmobiliario tachó a los inmigrantes mexicanos de violadores y narcotraficantes.
«Nunca caracterizaría a una población entera de gente con un solo término», ha subrayado el candidato a titular de Exteriores, que prometió trabajar con México en las «muchas áreas» de interés común.
Tillerson también ha dicho no estar de acuerdo con la sugerencia de Trump de que no sería «mala idea» si Japón y Corea del Sur consiguen armas nucleares, y defendió la «no proliferación nuclear».
Además, ha asegurado que él no se opone al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTPI), como sí hace Trump; expresó su compromiso con el artículo 5 de la OTAN, que contempla la reacción de todos los aliados si uno de ellos es atacado, y se mostró más abierto que el presidente electo en lo relativo al cambio climático.
«El riesgo de cambio climático sí existe, y las consecuencias podrían ser lo suficientemente serias como para que sea necesario tomar medidas», ha afirmado Tillerson, cuyo testimonio fue interrumpido varias veces por manifestantes ecologistas que cuestionaron que el líder de una petrolera pueda dirigir la diplomacia de EEUU.

China y Filipinas

En otros temas se ajustó a la línea marcada por Trump, como en su confrontación hacia China, a la que acusó de «no haber sido un socio fiable» ante la amenaza nuclear de Corea del Norte.
Aunque ha hecho un llamamiento a «reivindicar» la influencia en el mundo de Estados Unidos, que a su juicio es «la única superpotencia» capaz «de moldear el mundo para el bien», Tillerson ha dejado con dudas a varios senadores influyentes, como el republicano Marco Rubio y los demócratas Ben Cardin y Chuck Schumer.
Una de las mayores dudas la generó su reticencia a condenar la campaña contra las drogas del presidente filipino, Rodrigo Duterte, cuyas fuerzas de seguridad han ejecutado a 6.100 personas, ante lo que Tillerson se limitó a indicar que no se fía de la información de la prensa y que necesita recibir más información al respecto.
«No es lo mismo mirar (el mundo) desde la suite ejecutiva de Exxon que desde el séptimo piso del Departamento de Estado», ha indicado Cardin al resumir sus preocupaciones sobre Tillerson.

Michel Temer fue informante de Estados Unidos, reveló Julian Assange

Assange contó que Temer “pasó cuestiones de inteligencia política” de Brasil a EE.UU.
 
Precisó que lo hizo desde 2006
 
Assange reveló que Temer operó como informante de EE.UU.
 
Página/12
El fundador de Wikileaks le apuntó al presidente de Brasil y también a Estados Unidos: dijo que Washington aportó tecnología para fogonear desde las redes sociales la destitución de Dilma Rousseff.

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, aseguró que cables filtrados del Departamento de Estado dieron cuenta de que “desde 2006” el presidente brasileño interino, Michel Temer, mantuvo reuniones privadas en la embajada estadounidense durante las que habría entregado información reservada a cambio de apoyo político de Washington. Además, reveló que las manifestaciones contra la presidenta destituida Dilma Rousseff fueron fogoneadas por las redes sociales a través de “robots” informáticos con “apoyo estadounidense”.
Según el técnico informático, asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012, Temer “pasó cuestiones de inteligencia política” de su país con el objetivo de “construir una relación para intercambiar información”.
No obstante, aclaró que la información filtrada “no permite decir que (el mandatario) es un espía pago por el gobierno estadounidense” porque “no hay pruebas de ello”.
En una entrevista publicada en el portal Nocaute, Assange aseguró que “si uno mira cómo actúa el espionaje militar norteamericano en América Latina”, podría afirmarse que “Brasil es el país latinoamericano más espiado” por ser la “economía más grande” de la región.
“Alguno imaginará ingenuamente que debe ser Venezuela o Cuba, porque históricamente fueron adversarios de Estados Unidos”, pero no.
"Con esta información –estimó- el Departamento de Estado puede hacer maniobras en defensa de los intereses de las grandes empresas americanas de petróleo, lo que no necesariamente está alineado al interés de Brasil. A Dilma (Rousseff) la espiaban por razones políticas, es una mezcla de búsqueda de información financiera con contexto político."
Además, señaló que las manifestaciones que exigieron la destitución de la presidenta electa Rousseff estuvieron alentadas por "robots" en las redes sociales que trabajaron para estimular las protestas, "algo que en América Latina no ocurre sin apoyo estadounidense".
Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), asumió su presidencia interina el 31 de agosto tras el golpe institucional contra Rousseff, de quien era su vicepresidente y a quien se le opuso a inicios de 2016.
El fundador de Wikileaks, organización responsable por la interceptación y divulgación de más de cientos de miles de cables diplomáticos, militares y corporativos de las agencias del gobierno de Estados Unidos, es buscado por la justicia sueca por una denuncia de violación, que el activista considera un argumento para ser extraditado a Washington.

martes, 10 de enero de 2017

Estados Unidos define este mes si otorga beneficios comerciales a la Argentina

 La Argentina se juega este mes el ingreso a EE.UU. de varios productos sin arancel

Hoy hay una audiencia en Washington y se pueden presentar argumentos hasta el 24; el beneficio había caído en 2012
 
La administración Obama abrió las puertas para que la Argentina pueda reincorporarse al sistema general de preferencias (SGP), el regimen que permite a países en vías de desarrollo ingresar al mercado norteamericano algunos productos sin pagar aranceles de importación. Pero dependerá ahora del país demostrar que cumple con todas las condiciones para poder recuperar ese beneficio. Tendrá tiempo para hacerlo hasta el 24 de este mes.
Según confirmó LA NACION, el gobierno de los Estados Unidos convocó para hoy en Washington a una audiencia pública para determinar si la Argentina cumple o no los requisitos para reincorporarse al SGP. Según el programa, por el lado de Estados Unidos participarán varios técnicos del Subcomité del Sistema General de Preferencias, en el que tienen representación funcionarios del Departamento de Estado, de los departamentos de Agricultura, de Comercio y de Trabajo y de la Agencia para el Desarrollo Internacional, mientras que por el gobierno argentino expondrá el subsecretario de Comercio Exterior, Shunko Rojas.
También está previsto que expongan dos ejecutivos de la firma de auditoría KPMG y representantes del sector privado argentino: Alberto Senosiain, de Argentine Cheese Corp.; Andrés Alarcon, vice presidente de Arcor EE.UU. y Canada, y Carla Martin Bonito, directora ejecutiva de Copal, la cámara que reúne en el país a las principales compañías de alimentos.
De acuerdo con el cronograma que fijó la Oficina de Comercio norteamericana, luego se podrán entregar documentos con comentarios referidos a la audiencia hasta el 24 de enero. Con lo cual quedará sujeto a criterio de la nueva administración de Donald Trump si la Argentina logra o no reincorporarse al SGP.
El gobierno norteamericano había suspendido el derecho de la Argentina a los beneficios del SGP en mayo de 2012, en un momento de gran deterioro de las relaciones comerciales y financieras entre ambos países. En particular, la administración Obama había citado en ese momento como argumento que el gobierno de Cristina Kirchner no estaba respetando los fallos del tribunal arbitral del Banco Mundial, el Ciadi. La Argentina llegó a tener varias decenas de demandas en el tribunal internacional, como consecuencia, entre otros temas, del congelamiento de tarifas aplicado durante años a empresas de servicios públicos.
La relación con Estados Unidos, sin embargo, dio un vuelco desde que asumió Mauricio Macri la presidencia. El gobierno de Obama dio fuertes señales de apoyo a la nueva administración desde un comienzo, con un respaldo explícito en la negociación con los holdouts y una flexibilización de las condiciones de financiamiento en todos los organismos multilaterales de crédito en los que Estados Unidos ocupa una silla. Aunque tal vez el mensaje más fuerte fue la la visita del presidente Obama al país, en marzo pasado.
El pedido para reincorporar al país al SGP llegó en octubre pasado, de la mano del ministro de Producción, Francisco Cabrera, que viajó a Washington para exponer sobre el país. En ese momento, el gobierno de Estados Unidos se comprometió a avanzar en el tema. La premura con la cual se planteó el cronograma de audiencias pareciera una nueva venia del gobierno de Obama hacia Macri. Aunque igualmente será Trump quien deberá estamparle el sello.

3500

Productos considerados
El sistema general de preferencias apunta a promover el crecimiento económico de países en desarrollo. Prevé el ingreso a EE.UU. sin aranceles de 3500 productos diferentes

El (opaco) acuerdo militar entre Argentina y EEUU

Juan Gabriel TokatlianArgentina y la Guardia Nacional de Georgia


Tal como ha ocurrido con varios asuntos de la defensa ligados a las relaciones internacionales de la Argentina, el gobierno de Cambiemos ha optado, otra vez, por el sigilo y la opacidad. Pero a diferencia de otras cuestiones—por ejemplo el eventual envío de militares a misiones de Naciones Unidas en África—ahora hay un hecho consumado: el 13 de diciembre de 2016 se firmó un acuerdo, no un tratado, entre el Ministerio de Defensa argentino y la Guardia Nacional del estado de Georgia de Estados Unidos.
El tema es delicado y merece analizarse. El denominado National Guard State Partnership Program (SPP) se enmarca en los llamados Security Cooperation Programs del Departamento de Defensa estadounidense. El papel del Departamento de Estado en este programa es menor. De hecho, hay que localizar este tipo de iniciativas en el marco más amplio del debilitamiento del tacto diplomático y el auge del músculo militar en la política exterior estadounidense desde el fin de la Guerra Fría. El origen del SPP se remonta al comienzo de la Posguerra Fría y su propósito era brindar asistencia y entrenamiento, mediante convenios entre distintas guardias nacionales estaduales y las ex repúblicas que fueron parte de la Unión Soviética. Como bien señala un informe de la Oficina de Auditoria estadounidense de 2012 (“State Partnership Program: Improved Oversight, Guidance, and Training Needed for National Guard’s Efforts with Foreig Partners”), en el contexto de 1992-93 se optó por involucrar a las guardias nacionales estaduales pues ello resultaba “menos provocador” hacia Rusia que la presencia de “militares propiamente dichos” en naciones de su otrora área de influencia.
El SPP fue evolucionando, creciendo y diversificándose. En la actualidad hay acuerdos de distintas guardias nacionales con más de 70 países; la mayoría de ellos—23—con las naciones bajo la órbita del Comando Sur. Como indicara en marzo de 2015 el entonces Comandante del USSOUTHCOM y hoy designado por el Presidente Donald Trump en el cargo de Secretario del Departamento de Seguridad Nacional, general John Kelly, el SPP es un programa de “gran impacto y bajo costo”. Cabe aclarar que Brasil no ha firmado hasta el momento este tipo de compromiso.
En su comienzo, en los noventa, la asistencia provista por las guardias nacionales se destinó a instruir a las fuerzas armadas de varios países de la antigua URSS en temas tales como las relaciones cívico-militares y el aporte para eventuales misiones de paz. De acuerdo con la información del National Guard (http://www.nationalguard.mil/Leadership/Joint-Staff/J-5/International-Affairs-Division/State-Partnership-Program/) entre los beneficios que brindan hoy estos acuerdos está el mejoramiento de las “capacidades militares de espectro completo” tales como la “respuesta a desastres”, la “seguridad en las fronteras, los puertos y la aviación”, y las tareas “contra el tráfico de narcóticos”.
En años recientes, efectivos de las guardias nacionales han participado en situaciones de conflicto en los Balcanes y en grandes guerras como Irak y Afganistán. En ese contexto, y ante lo que los especialistas estadounidenses identifican como el incremento de las “amenazas asimétricas” (terrorismo, criminalidad transnacional, etc.) y los “conflictos híbridos” (que involucran actores estatales y no estatales que recurren a la ciberguerra), han surgido voces que procuran asignarle un papel más importante a las guardias nacionales en el marco del Departamento de Seguridad Nacional y en la política internacional estadounidense. Así, en la plataforma electoral del partido Republicano en 2016 titulada “Estados Unidos Resurgente” se destaca que desde septiembre de 2001 las guardias nacionales se han transformado de “una reserva estratégica en una fuerza de combate operacional completamente integrada”. En esa dirección, y para “evitar una sobre-extensión de los militares” el programa del partido triunfador en las últimas elecciones propone una “mayor fuerza activa” reforzando legislativa y presupuestariamente a las National Guards. En breve, todo lo anterior apunta a una nueva readecuación del rol de esas guardias en la política interna de seguridad y de defensa externa de Estados Unidos. Ahora, como lo fue en los noventas en otra coyuntura, el argumento es similar: bajar relativamente el perfil de involucramiento de las fuerzas armadas estadounidenses en ciertas tareas militares en el exterior y elevar la participación de las guardias nacionales en cuestiones en las que se borran los linderos entre seguridad y defensa.
El “agreement” argentino-estadounidense respecto a la National Guard de Georgia es sumamente escueto y vago. Es importante que el Congreso de la Nación realice audiencias para conocer en detalle a qué se compromete el país con este acuerdo. No es un tratado y no debe ser ratificado por el legislativo, pero sí es un compromiso político-militar que exige estudiarse, debatirse y aclararse.

Juan Gabriel Tokatlian. Profesor plenario de la Universidad Torcuato Di Tella

lunes, 9 de enero de 2017

La llegada de Trump a la Casa Blanca revive el miedo de los hispanos: se vienen redadas y deportaciones masivas?

Teresa Vara González trabaja como cocinera en un puesto de comida rápida en New Haven. Fue detenida en 2007 por los agentes de Inmigración y Control de Aduanas; doce días después la liberaron.

 

Trump revive el miedo de las redadas migratorias y las deportaciones masivas en Estados Unidos

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NEW HAVEN, Estados Unidos — Anthony Barroso tenía 13 años y se alistaba para ir a la escuela cuando llegaron por su papá.
Tan pronto como abrió la puerta, supo que la media docena de hombres que estaban afuera de su casa no eran policías locales. Llevaban armas de grueso calibre y sus chalecos antibalas tenían la sigla “ICE”, de Immigration and Customs Enforcement (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos).
Ellos arrestaron y deportaron al padre de Anthony, un ecuatoriano que durante más de una década había estado trabajando ilegalmente como contratista en New Haven.
Un oficial le advirtió, mientras su hermanita lloraba, que pronto regresarían por su madre.
“Todo se vino abajo ese día”, dijo Anthony, cuya madre se hundió en la pobreza tras la deportación de su padre. Ahora el joven estudia en un colegio técnico profesional. Pudo quedarse en Estados Unidos gracias al programa de acción diferida de deportaciones que firmó el presidente Barack Obama.
La redada de 2007 fue uno de los cientos de operativos federales que tenían en la mira a inmigrantes con trabajos ilegales y que se realizaron durante el segundo mandato de George W. Bush.
Las redadas de trabajadores ilegales disminuyeron durante el gobierno de Obama, aunque este ha deportado la cifra récord de 2,5 millones de inmigrantes desde 2009, principalmente al concentrarse en personas que acababan de cruzar la frontera, empleadores que contrataban trabajadores ilegales e inmigrantes con condenas penales.
No obstante, mientras el presidente electo Donald Trump se prepara para tomar posesión y cumplir su promesa de deportar entre dos y tres millones de inmigrantes indocumentados que hayan cometido delitos, los expertos dicen que esperan el regreso de las redadas que atraparon a miles de trabajadores en autolavados, plantas empacadoras de carne, proveedoras de frutas y hasta en sus hogares, como en la época de Bush.
“(Trump) dice que no le gustamos aunque tengamos papeles”, se lamentó Teresa Vara González, oriunda de Morelos, México, y quien ganó una demanda contra el ICE tras ser detenida en 2007 con la intención de ser expulsada. Logró quedarse en el país, pero la llegada de Trump ha vuelto a despertar sus temores ante una posible deportación.
“Si Trump de verdad quiere aumentar drásticamente el número de arrestos, detenciones y deportaciones, creo que tiene que hacer redadas en oficinas”, comentó Michael J. Wishnie, profesor de Derecho de Yale que aboga por los detenidos en causas de derechos civiles.
Desde su elección, Trump ha sugerido que planea concentrarse en la deportación de delincuentes. Sin embargo, los asesores del presidente electo han dicho que para llegar rápido a la meta de deportaciones, sería necesario ampliar la definición de quién es un delincuente.
En julio de 2015, los expertos del Instituto de Políticas Migratorias calcularon que, de los cerca de 11 millones de inmigrantes que viven en Estados Unidos ilegalmente, 820.000 tienen antecedentes penales. Obama se apegó a esa definición durante su segundo mandato, al deportar a unos 530.000 inmigrantes condenados por delitos desde 2013.
Trump necesitaría expandir la definición para que incluyera a los que son sospechosos de formar parte de pandillas o de traficar drogas, además de los que viven en Estados Unidos de manera ilegal y han sido acusados de cometer delitos pero sin ser condenados, así como aquellos cuyas visas han expirado y quienes han cometido delitos menores como infracciones de tránsito.
“Esos serían los primeros en caer: inmigrantes indocumentados que no son peligrosos y tienen familia”, comentó John Sandweg, exdirector del ICE en la administración de Obama. “Esas personas no se ocultan. Los delincuentes, sí”.
Michael Chertoff, secretario de Seguridad Nacional durante el gobierno de Bush, defendió las redadas en el lugar de trabajo. Dijo que estos operativos habían probado ser una forma poderosa de aplacar el “ecosistema del contrabando” que envalentona a los migrantes a ingresar en el país sigilosamente y empodera a los empleadores para que puedan contratarlos ilegalmente, en condiciones que no cumplen con las regulaciones y que, a veces, son inhumanas.
“Hemos descubierto que es efectivo con objetivos bien establecidos”, dijo Chertoff en una entrevista. “No nos paramos al azar en una oficina para hacer una redada”.
Trump no ha especificado cómo planea deportar a varios millones de inmigrantes indocumentados, o si planea recurrir a estas redadas en los lugares de trabajo. En una entrevista con Fox News durante su campaña, dijo que usaría las estrategias de Bush y Obama, pero “de manera mucho más enérgica”.
Inmigrantes indocumentados en el momento de ser trasladados a un vuelo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, en Mesa, Arizona, como parte de su proceso de deportación, el año pasado.
Los activistas temen que las imágenes de agentes del ICE sacando a grupos de trabajadores de algún lugar podrían ser atractivas para Trump, quien fue una estrella de los reality shows.
“Si lo que quieres es aplicar la ley creando un imaginario, eso es lo que hay que hacer”, dijo Muzaffar Chisti, abogado y director de la oficina neoyorquina del Instituto de Políticas Migratorias.
La portavoz del ICE, Sarah Rodríguez, dijo que no podía especular sobre lo que la nueva administración haría.
Para 2011, las redadas en el lugar de trabajo habían disminuido un 70 por ciento desde 2008, el último año del gobierno de Bush, y los legisladores republicanos le suplicaron a Obama que regresara a la era de las detenciones masivas en oficinas.
En vez de eso, Obama inició un drástico aumento de las “redadas en papel”, o investigaciones a los empleadores que se sospechaba que estaban contratando trabajadores ilegales. Desde enero de 2009, el ICE ha auditado a más de 8900 empleadores e impuesto más de 100,3 millones de dólares en multas, según los datos gubernamentales.
Obama también implementó un aumento máximo de detenciones en cruces fronterizos, lo que contribuyó a la cantidad récord de deportaciones de su administración.
“Pensamos que Obama haría lo imposible y acabó por usarnos como chivos expiatorios”, manifestó Frank Sharry, fundador y director ejecutivo de America’s Voice, un grupo a favor de los migrantes.

sábado, 7 de enero de 2017

A dos semanas de llegar a la Casa Blanca, Trump insiste con el muro fronterizo y afirma que terminará pagándolo México


 

Trump encuentra otra opción para que México pague el muro

Mundo Hispánico
 
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que buscará que el Gobierno de México pague por la construcción de un muro en la frontera común dentro de una eventual renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).
De esta forma, pondrá en una encrucijada al gobierno mexicano, pues en diversas ocasiones han reiterado la importancia que tiene para ellos, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC).
Sin embargo el TLC, insistió el presidente electo de Estados Unidos, nunca debió firmarse.
“Vamos a lograr un mucho mejor acuerdo. Es un acuerdo que nunca debió firmarse”, dijo en entrevista con The New York Times.
“Será parte de todo esto”, respondió Trump a pregunta directa sobre vincular las negociación del TLC con el pago del muro.
Horas después de afirmar vía la red social Twitter que México reembolsaría por el gasto del muro, algo que el Gobierno mexicano ha negado tajantemente, Trump vinculó de nuevo dicho pago a una eventual renegociación del TLC, otra de sus propuestas durante la campaña presidencial de 2016.
“Vamos a lograr un mucho mejor acuerdo. Es un acuerdo que nunca debió firmarse”, dijo Trump.
De acuerdo con la entrevista con el diario neoyorquino, Trump aseguró que el Congreso de Estados Unidos tendría que pagar primero por la inversión de construir el muro en su frontera sur, pues las negociaciones comerciales con México en torno al TLC llevarían tiempo para poder concretarse.
“Sería para acelerar el proceso”, explicó Trump al Times refiriéndose al uso de dinero estadounidense.
Durante su campaña presidencial, Trump indicó que pediría a México un pago único de entre cinco mil millones a diez mil millones de dólares por el muro que correría a lo largo de la frontera de 3 mil 200 kilómetros, o de lo contrario bloquearía millones de dólares en remesas de mexicanos en Estados Unidos.
Posteriormente su equipo sugirió que, para agilizar su construcción, inicialmente Estados Unidos lo pagaría, pero México reembolsaría el monto total después. Para aclarar que forzará el pago de los gastos del muro por parte de México, Trump contactó directamente al diario neoyorquino.
“Vamos a obtener un reembolso. Pero no quiero esperar tanto: Uno empieza y luego obtiene el reembolso”, explicó.
Ayer se reveló que ante la posible oposición del Congreso estadounidense para construir el muro, el Presidente electo podría valerse de la ley vigente, Ley de Cerco Seguro.
La actual legislación autoriza la instalación de un cerco y de dispositivos tecnológicos a lo largo de la frontera sur del país.
Ya se ha construido la mayor parte de los mil 125 kilómetros de cerco que autorizaba la norma.
Días después de ganar la elección, su compañero de fórmula, el Vicepresidente electo Mike Pence, ya había adelantado que el pago por el muro se incluiría en la renegociación del tratado comercial.
Con un costo total aún indeterminado pero valuado en miles de millones de dólares, el aún Secretario de Estado de EU, John Kerry, aseguró ayer no ver forma en que México pudiera acceder a pagar el muro.
“Ellos (México) han dicho que no van a pagar por eso. Ellos no van voluntariamente a contribuir y pagar por algo en lo que no están de acuerdo.
“Supongo que ellos (el equipo de Trump) pueden crear algo y hacer la pantalla que (México) lo está haciendo”, dijo Kerry en entrevista con ABC News.
Al interior del Capitolio, la mayoría republicana está discutiendo ya la mejor forma de financiar la construcción de una barrera –ya sea un muro o una valla– pero existe desacuerdo, pues algunos congresistas exigen que la multimillonaria obra no aumente el déficit presupuestal.
Durante la campaña, Trump habló de incautar remesas de los migrantes mexicanos, aumentar el costo de las visas, y recortar la ayuda bilateral de EE.UU. a México, como medidas para financiar la construcción del muro.

viernes, 6 de enero de 2017

"Estados Unidos: Trump y la reacción xenófoba contra la inmigración hispana". Por Leandro Morgenfeld

Por Leandro Morgenfeld
 
Revista Conflicto Social 
Núm. 16 (julio-diciembre 2016), pp. 15-33

Resumen


Estados Unidos se forjó como un país de inmigrantes que poblaron su extenso territorio en el siglo XIX, atraídos por el sueño de transformarse en farmers. En los últimos años, con la llegada de millones de migrantes de origen hispano, se está produciendo un cambio demográfico significativo. Como reacción, se erige un muro en la porosa frontera con México, crecen las deportaciones y resurge un discurso racista y xenófobo, llevado al paroxismo por el presidente electo Donald Trump. Sectores conservadores resisten la aprobación de una reforma migratoria que otorgue cobertura a millones de habitantes que son superexplotados por vivir en la ilegalidad. Los controles fronterizos y los derechos de los inmigrantes indocumentados se volvieron uno de los temas centrales de la campaña presidencial de este año, frente a demandas económicas y sociales insatisfechas y a un discurso securitario que se refuerza ante cada ataque terrorista.

Palabras clave: Estados Unidos, inmigración, hispanos, Trump, xenofobia.

- el artículo se puede leer completo acá -


 

miércoles, 4 de enero de 2017

"Estados Unidos entrena a golpistas" (Emir Sader)

 

 


 

EEUU entrena a golpistas
Los Estados Unidos prepararon a los golpistas de Brasil en 1964, a partir de la creación de la Escuela Superior de Guerra, fundada por Golbery do Couto e Silva y Humberto Castelo Branco, que habían convivido con las tropas norteamericanas en Italia, en lo que fue la participación brasileña en el final de la Segunda Guerra Mundial. Junto con los formados en la Escuela de las Américas, en Panamá, se creó así la generación que preparó y puso en práctica el golpe militar de Brasil en 1964. La Doctrina de Seguridad Nacional y los métodos de tortura fueron las dos claves esenciales del régimen de terror que fue implantado en Brasil y en los otros países del Conosur.
En la posguerra fría, los Estados Unidos buscaron un nuevo enemigo, figura esencial para exorcizar hacia el exterior los problemas de la sociedad norteamericana. Junto al narcotráfico, se fijaron en el terrorismo.
Como parte de la lucha en contra del terrorismo, con toda la amplitud que George W. Bush pasó a darle al tema, se desarrolló un campo de actividad llamado “contraterrorismo”, como un elemento más de la función de “policía del mundo” que los Estados Unidos asumieron.
El blanqueo de dinero pasó a formar parte de esa acción, en la creencia de que el terrorismo lavaría sus recursos en los mecanismos  bancarios. Se pasó a la investigacion y punición en los casos de blanqueo de dinero, incluyendo la cooperación formal e informal entre los países, confiscación de bienes, métodos para extraer pruebas, negociación de delaciones, uso de interrogatorios como herramienta y sugerencias de cómo tratar con las Organizaciones No Gubernamentales sospechosas de ser usadas para financiamiento ilícito.
El seminario “Proyecto Puentes: construyendo puentes para la aplicación en Brasil” –cuyo tenor fue revelado por Wikileaks–, realizado en octubre de 2009, en Río de Janeiro, con la presencia de autoridades norteamericanas, sirvió para la formación de nuevo personal al servicio del Imperio, para consolidar entrenamiento bilateral de aplicación y habilidades prácticas de contraterrorismo. Participaron promotores y jueces federales de 26 provincias brasileñas, además de 50 policías federales de todas las provincias. La brasileña fue la mayor delegación. Tambien hubo representantes de México, Costa Rica, Argentina, Panama, Uruguay y Paraguay.
En el transcurso de la reunión intervino solamente Sergio Moro, el hoy muy conocido juez brasileño, que pretende ser un “justiciero, al margen de la ley, en contra de la corrupción”. Disertó acerca de los “cinco punto más comunes de lavado de dinero en Brasil”. Los participantes solicitaron entrenamento adicional sobre la búsqueda de evidencias, entrevistas e interrogatorios. Ese interés se suscitaría porque “la democracia brasileña no tiene todavía 20 años de edad. Así, los jueces federales, los magistrados, los abogados, son principiantes en el proceso democrático, no fueron entrenados en cómo lidiar con largos procesos judiciales (...) y son incapaces de utilizar eficazmente el nuevo código criminal, que fue completamente alterado”.
El informe pide, en los resultados de la reunión, que se realicen cursos más avanzados en San Pablo, Curitiba y Campo Grande. El informe concluye que “el sector judicial brasileño claramente está muy interesado en la lucha contra el terrorismo, pero necesita herramientas y entrenamiento para empeñar fuerzas eficazmente. (...) Magistrados y jueces especializados han conducido en Brasil los casos más significativos de corrupción de individuos de alto nivel”.
El surgimiento de gobiernos que contrarían las orientaciones de Estados Unidos fue la oportunidad para adaptar esas orientaciones a proyectos de desestabilización de esos gobiernos, apoyados en acciones que se concentran en la denuncia reiterada de supuestas irregularidades cometidas por esos gobiernos, por los partidos que los apoyan y por sus líderes. La contribución de Moro y de sus comparsas es la de usar los métodos que aprendieron con los norteamericanos –que incluyen el uso de las delaciones, entre otros métodos–, para destruir la democracia, reconstruida después del agotamiento de las dictaduras militares instaladas por la generación anterior de golpistas, también formados por los Estados Unidos.
Wikileaks ya había demostrado que los datos del espionaje del gobierno de los Estados Unidos en la Presidencia de la República de Brasil, en el Ministerio de Minas y Energía y en Petrobras fueron suministrados a Sergio Moro y sus comparsas, para que dieran inicio a las denuncias en contra del gobierno del PT. Esa reunión de 2009 es indicativa de los nuevos métodos de desestabilización política generados por EE.UU., con intervención escandalosa en los asuntos internos de los otros países, violando su soberanía y contando para ello con miembros del Poder Judicial y de la policía, como preparación, por EE.UU., de la nueva violación de la democracia brasileña, apoyada en personajes que representan directamente los intereses del Imperio, como Sergio Moro y sus comparsas.

lunes, 2 de enero de 2017

"Argentina será más interesante para Trump que México". Entrevista a Wolf Grabendorff

Time Magazine Cover Donald Trump (Reuters/Time Magazine)

 

"Argentina será más interesante para Trump que México"

Donald Trump impulsará un cambio radical en la política de EE. UU., que marca el inicio de una nueva era, según el politólogo Wolf Grabendorff, con desafíos y oportunidades para América Latina. 

El politólogo e historiador Wolf Grabendorff tiene una larga carrera como analista político sobre América Latina. Con excepción de México y Argentina y por distintas razones, la región no se encuentra en el radar del futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Grabendorff coincide con otros analistas sobre un posible acercamiento entre Rusia y Estados Unidos si el designado magnate petrolero Rex Tillerson al frente del Departamento de Estado es confirmado en el cargo.
El analista prevé un cambio radical en la política exterior norteamericana, pero advierte que eso también abre oportunidades para los países latinoamericanos que tendrán que fortalecer sus lazos con otras potencias en un mundo multipolar, con mayores dificultades para México, debido a su cercanía y dependencia respecto a Estados Unidos.

DW: ¿Qué depara a América Latina la llegada del presidente electo Donald Trump y de su nuevo gabinete?

Wolf Grabendorff:  Todo su gabinete refleja un cambio en la posición de Estados Unidos en el mundo. Está integrado por generales y multimillonarios, gente que tiene una experiencia muy distinta en el quehacer político que otros gabinetes en el pasado.  Para América Latina eso puede implicar una situación mucho más complicada en muchos aspectos, tanto políticos como económicos. Las élites de estos países tradicionalmente han considerado a Estados Unidos como un estado benefactor que ayuda ante situaciones difíciles de la región. De eso nos podemos olvidar ahora. Con excepción de México, América Latina no va a tener ninguna importancia para Trump. Ya manifestó en su campaña que México es un tema muy especial para él y me temo que las relaciones bilaterales de los países vecinos van a ser muy difíciles, con efectos sobre todo en el tema migratorio.

¿Dará la espalda a Centroamérica, en donde Estados Unidos ha respaldado la Alianza para el Progreso para frenar la violencia y la migración masiva?

Trump tiene un único interés: los Estados Unidos y sus votantes. Estamos ante un cambio del sistema internacional radical y eso va a implicar un manejo diferente del departamento de Estado por parte del millonario empresario texano Rex Tillerson. Ha manejado Exxon, una de las empresas más importantes del mundo, como un estado paralelo. No es un hombre con mucha experiencia diplomática, pero sí internacional debido a la empresa petrolera, que tiene presencia en 50 países.  Tiene relaciones muy especiales con el presidente ruso Vladimir Putin por los intereses de ExxonMobil en Rusia. A mediano plazo, Rusia y Estados Unidos podrían construir una relación muy distinta a la que estamos acostumbrados tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Rex Tillerson se opuso a las sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania. Rex Tillerson se opuso a las sanciones contra Rusia por el conflicto en Ucrania.

El mundo se ha vuelto más peligroso con conflictos como el de Siria. ¿Habrá un mejor manejo con Rusia y Estados Unidos como aliados?

Es un mundo bastante peligroso. Lo que ha registrado la historia es que cuando hay un cambio en el orden internacional, se producen conflictos y guerras. Estamos al borde de una redefinición de la convivencia internacional, construída principalmente por Estados Unidos con la ayuda de Europa y Japón, que está llegando al final de sus posibilidades. Desde hace por lo menos una década, los estadounidenses no han visto claramente la emergencia de nuevas potencias como China, India y Rusia, que tienen otra visión del mundo. Y tienen cada vez más importancia no sólo política sino económica. Es esencial construir una relación menos arrogante por parte de Occidente. Hasta ahora Estados Unidos ha estado pensando que el mundo es de ellos. Además, es una nación muy dividida, con muchos problemas internos, que hemos visto claramente  durante la campa.ña de Trump.                  
La consigna de campaña de Trump fue "Haz América grande otra vez" (Make America great again), ¿Qué período de la historia quiere revivir? ¿La década de los años 60 bajo el Plan Marshall, cuando las empresas estadounidenses se volvieron trasnacionales?

Hoy en día, Estados Unidos está produciendo muy poco. Todos los productos importantes de las empresas norteamericanas están hechas en China. Tampoco está produciendo alta tecnología. No es el mismo país de hace 70 años. Europa y América Latina todavía asocian todo lo moderno, lo novedoso con ese país. Con Trump veremos una política que tomará en cuenta sólo los intereses del país sin importar lo que ocurra en el resto del mundo. Será una política completamente distinta a la que estamos acostumbrados y eso va a tocar especialmente a América Latina, con el problema migratorio por un lado, y con una debilidad como interlocutores. Rusia o China, incluso India, pueden tener una voz más fuerte frente a Trump. Pero Argentina o Brasil en las actuales condiciones, ni hablar de México, son países que no pueden articular una estrategia de defensa ante los planes del nuevo gobierno que comenzará sus funciones el próximo 20 de enero.

¿Qué puede esperarse en el ámbito energético con México tras las reformas en el sector, algún beneficio para las petroleras estadounidenses?

Es motivo de especulación en Washington. Hay analistas que afirman que Rex Tillerson, por su propia experiencia internacional será hábil al no retomar temas relacionados con su cargo al frente de Exxon. Eso ha sido habitual en la historia de Estados Unidos. Si recordamos el caso del empresario Robert McNamara (Secretario de Defensa bajo John F. Kennedy y Lyndon B Johnson), que había sido presidente de Ford, no hizo nada por Ford siendo secretario de Defensa en los tiempos de la guerra de Vietnam. Es posible que Tillerson utilice sus contactos internacionales, pero más bien trabajará a favor de las ideas de Trump y no de su papel como capitán de Exxon.  Todavía habrá que ver, pero esa idea que alguna gente ha mencionado en los últimos días, de que podría frenar el efecto de Trump en México o podría ser relevante en el tema de hidrocarburos, no lo creo. Eso no sería un suficiente contrapeso para Trump.

Sin embargo, presionar a las empresas estadounidenses para crear empleos dentro de Estados Unidos será difícil, los altos costos laborales hacen que las empresas estadounidenses se vayan a producir a China y a México.

Estamos acostumbrados a que la globalización es lo bueno, y que el mercado por sí sólo puede definir en dónde producir y en dónde vender. Trump precisamente se opone a esta idea. No sé cuántos millones de estadounidenses han perdido en los últimos diez años no sólo su puesto de trabajo, sino también su dignidad como trabajadores. Trump ha ganado la presidencia gracias en buena parte a los votos de esa gente y ha decidido que esas empresas deben regresar y producir en Estados Unidos y eso puede implicar que las cosas puedan ser mucho más caras, y también las ganancias de esas empresas, que esconden sus capitales en Panamá o las Islas Vírgenes, ya no serán tan grandes como antes. Es probable un conflicto entre Trump y muchas empresas trasnacionales. Porque ya no se trata de empresas nacionales. Trump va a insistir mucho en que los efectos positivos deben ser nacionales, un pensamiento muy similar al de Putin, que también recuerda a sus grandes empresas, sobre todo a las energéticas, que lo importante es que tengan un efecto positivo para el país.

Apple produce sus IPhones en China, ¿tendrá que volver a Estados Unidos? Apple produce sus IPhones en China, ¿tendrá que volver a Estados Unidos?

¿Estamos ante el fin la era neoliberal iniciada con Margaret Thatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en Estados Unidos?

Estamos ante el principio de un cambio. No creo que tengamos claridad en los próximos seis meses. Pero tal vez en unos 10 o 20 años los historiadores coloquen a Trump como lo que marcó el fin de la globalización liberal. Tendremos globalización, pero con una mayor influencia de la India, de China y Rusia, y no tanto de Estados Unidos.

¿Tendremos en el futuro como consecuencia estados más fuertes que regulen la economía?

No sabemos hasta qué punto es posible hacer esto en las condiciones de globalización que vivimos actualmente. Eso provocaría una ola de problemas, de pérdida de ingresos, tanto para las empresas trasnacionales como de ingresos para los Estados, los cambios radicales como lo fueron en los tiempos de Thatcher, sobre todo para la clase trabajadora, tuvieron costos, no sólo económicos sino políticos y esos costos políticos los estamos viendo ahora con el señalamiento de algunos países como los culpables. Un conflicto entre China y Estados Unidos es más probable de lo que era hace unos años.

¿Hay alguna cuestión que quisiera usted añadir?

En relación con América Latina habría que decir que además de México, Exxon tiene enormes intereses en Argentina, en el famoso yacimiento petrolífero de Vaca Muerta, una de las mayores fuentes de gas en el mundo.  ExxonMobil ya tenía prevista la inversión de unos 10.000 millones de dólares en los próximos años en Argentina. Por el interés mismo que ha demostrado Exxon hasta ahora en el país sudamericano será más interesante como socio para Estados Unidos que México, que tiene los problemas de vecindad y de migración. Por otro lado también es posible que un cambio de las relaciones internacionales beneficie a América Latina. Algunos países, como Brasil y Argentina tratan de tener buenas relaciones con Rusia, eso será más fácil en los próximos años.


¡Frenemos la agenda de la Organización Mundial de Comercio y de los Tratados de Libre Comercio e inversiones!

 

LLAMADO A LA ACCIÓN

¡Frenemos la agenda de la Organización Mundial de Comercio y de los Tratados de Libre Comercio e inversiones!
 
¡Construyamos relaciones comerciales al servicio de los pueblos y el medioambiente!
 
En 2017, ¡hagamos un nuevo Seattle en Buenos Aires!
 
En los últimos años, la liberalización comercial a nivel mundial ha aumentado sin pausa. Hemos visto la proliferación de Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales o regionales, especialmente tras el declive de la multilateralidad de la OMC. Los efectos sobre los pueblos son notorios: las economías volcadas a la exportación han generado la ruptura de las cadenas de producción y consumo locales, generando desempleo y pobreza, y lanzando a millones al hambre y la desesperanza. Los efectos medioambientales de estas políticas también han sido desastrosos, profundizándose la expoliación de los territorios de acuerdo a las necesidades empresarias.
Estos efectos han dejado al descubierto que los TLC no son meros tratados sobre comercio de bienes, y el objetivo no es el acceso a mercados en sí mismo. Hoy, los grandes TLC megaregionales empujados tanto por EEUU como la UE y China (TPP, TTIP, CETA, TISA y RCEP) implican un avance en los derechos y privilegios de las grandes corporaciones transnacionales, pretendiendo la apertura y privatización en todos los sectores económicos que aún se encuentran regulados. Avanzan también en la protección de los inversores y del capital extranjero, garantizando su capacidad para demandar a los Estados ante tribunales de arbitraje internacional por cualquier política que consideren que afecta sus ganancias esperadas. Lo que esto nos muestra es que el “libre comercio” no es más que una máscara que oculta los intereses de las corporaciones, que pretenden garantizarse mayores ganancias a costa de los derechos sociales, laborales y medioambientales de nuestros pueblos.
El cuestionamiento del sistema de libre comercio se ha multiplicado en las últimas décadas y va en aumento. Un hito en el proceso de descrédito ha sido la movilización masiva de las organizaciones sociales que en 1999 pusieron en evidencia los impactos negativos del proyecto de liberalización comercial en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en la ciudad de Seattle, EEUU. Pero este descrédito no solamente se produce desde el campo social. Actualmente, muchos gobiernos también cuestionan que la liberalización comercial traiga el bienestar a sus pueblos. Hoy está en claro que la agenda aperturista no posee el mismo apoyo entre los sectores dominantes y actores políticos que poseía en los años noventa.
Cómo afecta esta nueva Ministerial a América Latina
Desde el fracaso del ALCA en 2005, varios países de América Latina avanzaron en propuestas alternativas al libre comercio en la región, elaborando proyectos novedosos de integración regional que ponen en el centro la construcción del buen vivir en nuestro continente. Proyectos como el ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos) y de una Nueva Arquitectura Financiera Regional sostenían la construcción de relaciones de complementariedad y solidaridad entre nuestros pueblos, oponiéndose a la competencia absoluta bajo los marcos del libre comercio. El avance de la derecha ha desmantelado muchos de los objetivos alternativos propuestos. De hecho, los países que se volcaron a firmar TLC de forma masiva como México, Chile, Perú y Colombia (que se conformaron en la Alianza del Pacífico para contrarrestar a los bloques anti hegemónicos) son puestos de ejemplo de lo que debe hacerse: atraer inversiones extranjeras mediante el otorgamiento de seguridad jurídica a los capitales, a cualquier precio, y volcar sus economías a los mercados de exportación.
En ese contexto se realizará una nueva Reunión Ministerial de la OMC en Buenos Aires, Argentina, entre el 11 y 14 de diciembre de 2017. Se trata de la primera reunión de este organismo que se realice en Sudamérica, y esto no es casual. El avance de las derechas en el continente implica frenar cualquier plan de integración alternativo, y en cambio volver a instalar la idea de que el libre comercio es el único camino posible para nuestros pueblos.
 Veinte años de TLC en la región nos muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los derechos corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente. La liberalización nos ha quitado la capacidad de decidir sobre los servicios públicos como el agua o la energía, ha generado la privatización de la educación y la salud, convirtiendo la economía en un asunto de técnicos y burócratas y al servicio del gran capital. Frente a esto, es hora de poner en marcha las alternativas económicas y políticas que regulen el poder corporativo, den primacía a los derechos humanos y garanticen la armonía con el medio ambiente. Por eso rechazamos la agenda de “libre” comercio y protección de inversiones en todas sus formas, sea mediante acuerdos bilaterales o por medio del ámbito multilateral como la OMC.
Ante esta nueva ofensiva de la agenda de libre comercio e inversiones, es necesario re articular las agendas y campañas de las organizaciones sociales en la región y a nivel global. Es necesario volver a juntar luchas y movilizarnos contra el “libre” comercio y la protección de inversiones. Es por esto, que desde la Asamblea Argentina mejor sin TLC y todas sus organizaciones aliadas, realizamos un llamamiento a las organizaciones sociales, políticas, laborales, ambientalistas, de mujeres y de jóvenes, en definitiva, a todos los pueblos del mundo, a movilizarse hacia Buenos Aires entre los días 11 y 14 de diciembre de 2017. Es necesario que las organizaciones de todo el globo analicemos la situación actual de avance de la liberalización y volvamos a pensar y discutir alternativas al capitalismo expoliador de nuestros pueblos y del medioambiente. Juntos, podemos derrotar el neoliberalismo y construir ese otro mundo posible.

 ¡La lucha es global!

¡Abajo el libre comercio en todas sus formas!
 
Asamblea Argentina mejor sin TLC
 
Enviar adhesiones a: argentinamejorsintlc@gmail.com

"Candidato rico, votantes pobres" (Daniel Fridman)

 

Candidato rico, votantes pobres

EXITO. El paso de Trump por el popular mundo de la autoayuda financiera en su país, explica, en parte, el triunfo electoral
PARA LA NACION
 
La victoria de Donald Trump en noviembre pasado y las semanas posteriores de transición dieron lugar en Estados Unidos a una discusión sobre los conflictos de interés que tendrá el nuevo presidente. Estos conflictos no son algo nuevo en la política de ese país, pero nunca habían alcanzado una dimensión tan importante. Nunca un presidente había tenido intereses financieros personales de tal magnitud alrededor del mundo. Sin embargo, hasta el momento Trump no se mostró preocupado por las sospechas de que podría usar la presidencia para beneficiarse económicamente.
Para entender esta falta de preocupación, es preciso analizar el modo en que Trump usó su propia fortuna para apelar a votantes de infinitamente menos recursos económicos que él. ¿Cómo hizo un multimillonario que vive en un pent-house con muebles de oro en pleno Manhattan, y que viaja en jet privado a su mansión de Florida, para conectarse con amplias franjas del electorado estadounidense?
Una clave para entender la atracción que ejerció Trump se puede encontrar en su paso por el popular mundo de la autoayuda financiera. Como autor y orador en el circuito de libros de éxito financiero, Trump aprendió algo de "la gente común" que aspira a obtener libertad financiera y que venera a los ricos. Fue en este mundo donde Trump perfeccionó ante miles de personas su performance carismática que luego desplegó en sus actos políticos cuando se lanzó por la presidencia.

"Ingresos pasivos"

Trump publicó dos de sus libros junto con Robert Kiyosaki, el autor del best seller Padre rico, padre pobre. Durante dos años, estudié a lectores de Kiyosaki en Estados Unidos y la Argentina que intentan poner en práctica sus consejos financieros. Participé de sus reuniones, jugué con ellos a un juego de mesa llamado Cashflow y los entrevisté. Kiyosaki, que nació en Hawái y reside en Arizona, es el autor de autoayuda financiera más exitoso del mundo, y sus libros fueron traducidos a más de diez idiomas. Su idea central es que sus lectores se conviertan en inversores que obtienen "ingresos pasivos" que no requieran de su trabajo. Según Kiyosaki, las personas tienen que cambiar internamente y desarrollar otro tipo de inteligencia financiera (que no se aprende en la escuela) para asegurarse la libertad económica.
Los lectores de autoayuda financiera aprenden que el éxito económico no debe ser producto de estudiar y tener un empleo, sino que requiere obtener ingresos sobre la base del trabajo y el tiempo de otras personas, haciendo que "el dinero trabaje para uno". Factores estructurales como la globalización, las crisis económicas, el mercado de trabajo o las desigualdades son vistas en esa literatura como poco más que excusas para quienes no se animan a tomar riesgos y no invierten en su inteligencia financiera.
La mirada sobre los ricos que propone esta literatura ayuda a entender algo de la atracción de Trump. En su campaña presidencial, Trump movilizó (entre otras cosas) el descontento que muchos votantes tenían con la situación económica, pero relevando cuidadosamente a las elites económicas o a la concentración del ingreso de toda responsabilidad en los problemas del país (y depositando toda la culpa en políticos ineptos). Éste es un tema habitual en la autoayuda financiera. Los ricos, incluso aquellos que venden libros y seminarios a quienes aspiran a la libertad financiera, son merecedores de su posición porque son financieramente inteligentes y saben reconocer oportunidades.
En el primer debate presidencial, Hillary Clinton atacó a Trump por no haber pagado impuestos por casi dos décadas. Si bien el candidato republicano nunca dio a conocer su declaración de impuestos, la información que se filtró a la prensa mostraba que las pérdidas que Trump declaró por sus negocios inmobiliarios fallidos en los años 90 le permitieron evitar pagar impuestos desde entonces. Trump interrumpió a Clinton no para negar la acusación, sino para decir que si no había pagado impuestos, eso precisamente lo hacía más inteligente. Muchos pusieron el grito en el cielo, pero este tipo de argumento es muy común en la autoayuda financiera: los ricos se benefician de los resquicios legales del sistema impositivo porque poseen inteligencia financiera. El propio Kiyosaki defendió a Trump al decir que no pagar impuestos era inteligente y hasta patriótico.
Que Trump respondiera con tanta comodidad en un tema tan controversial, admitiendo y jactándose de no pagar impuestos aun siendo multimillonario, nos dice algo sobre él y sobre el lenguaje de la autoayuda financiera que cultivó a lo largo de los años. Los lectores de este género por lo general admiran a los ricos y no les molesta que los propios autores se beneficien vendiéndoles libros, seminarios y otros productos y servicios. Para ellos, el éxito en el propio negocio de la autoayuda financiera no puede sino confirmar que aplican lo que predican y que sí tienen inteligencia financiera. No les parece mal que una parte importante de los ingresos de los autores provenga de sus fans, o que muchas de las historias que aparecen en los libros no sean verdaderas, siempre y cuando encuentren agradables y útiles sus ideas y consejos.
En su libro Queremos que seas rico, Trump y Kiyosaki argumentaban que como ellos ya eran ricos, no tenían necesidad de ganar dinero y por lo tanto podían ser verdaderamente generosos y compartir su sabiduría, a diferencia de asesores financieros menos prósperos, que debían anteponer sus intereses a los de sus clientes. Pero los fans no suelen ver grandes contradicciones entre ese mensaje y que los autores hagan dinero con la venta de libros y cursos. Admiran tanto el éxito económico de los autores como su astucia de aprovechar una nueva oportunidad de vender.

Soy rico, soy libre

Trump trasladó algo de esto a la política: un argumento central de campaña fue que, como ya era millonario, estaría protegido de la influencia y los intereses de distintos sectores. Ser rico le daría libertad. Y también prometió trasladar sus supuestas habilidades personales para "negociar" hacia el mundo de la política. Si esas habilidades las usa también en beneficio propio, para una parte de los estadounidenses será una muestra más de su sagacidad financiera, en tanto encuentren agradables y beneficiosas las acciones del presidente.
Trump aprendió que, para muchos, sus conflictos de interés no importarían demasiado. A pocos días de las elecciones, el programa de TV 60 Minutes entrevistó a Trump con toda su familia. A pocas horas de la entrevista, la pulsera que lució su hija Ivanka, parte de la colección que lleva su marca, se publicitaba por más de diez mil dólares. Para muchos, eso es apenas una prueba de la habilidad y visión para los negocios de la familia Trump, una de las razones por las que fue votado.
La personalidad y las conductas de Trump han sido el centro de atención y crítica por excelentes razones, pero no lo afectaron en el camino a la presidencia (al menos no lo suficiente como para costarle la elección). Para entender por qué ciertas cosas no afectan a Trump, es necesario mirar también hacia los fenómenos culturales más amplios que lo hacen posible. Trump se benefició de cierta admiración por los millonarios, y del mito de que las grandes fortunas reflejan simplemente la "inteligencia financiera", que además no debe ser considerada junto con sus implicaciones éticas para el bien común.

El autor es profesor en el Departamento de Sociología y el Instituto Teresa Lozano Long de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas Austin. Es autor de Freedom from Work: Embracing Financial Self-Help in the United States and Argentina (Stanford University Press).