martes, 29 de octubre de 2013

"El águila y el cóndor. La relación entre el Departamento de Estado y la dictadura argentinadurante la administración Ford (1976 - 1977)"






Daniel Mazzei (Revista Huellas...)


ABSTRACT
Horas después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, William Rogers,  Subsecretario de Estado norteamericano, informaba a su jefe, Henry Kissinger, sobre la situación en Argentina y la postura que debería adoptar su embajador en Buenos Aires.
Según su informe se esperaba “mucha sangre en la Argentina”, y se recomendaba “no debemos apresurarnos”. En su respuesta, Kissinger, refiriéndose a los generales argentinos, expresó: “van a necesitar un poco de estímulo de nuestra parte (...) No quiero darles la idea de que son hostigados por Estados Unidos”. En las semanas posteriores al golpe pareció imponerse en la administración Ford la idea de que prevalecería una supuesta línea moderada. Sin embargo, semanas después, la desaparición de ciudadanos norteamericanos, y las denuncias de coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur, provocaron un cambio de postura del embajador Robert Hill y de otros funcionarios del Departamento de Estado. El objetivo de este artículo es analizar, en base a fuentes de agencia norteamericanas, la política de la administración Ford hacia la dictadura argentina y responder a las siguientes preguntas: ¿Cuál fue la relación entre el gobierno argentino y el de los Estados Unidos durante su primer año de mandato?, ¿Qué sabía la administración Ford sobre la coordinación represiva entre los países del Cono Sur?, ¿Hubo una política pública y otra privada por parte del Departamento de Estado?, ¿Cómo se manifestaron las diferencias al interior de la propia administración norteamericana?, ¿Cómo repercutió la ambigua postura norteamericana en la actitud represiva del gobierno argentino?



 



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