miércoles, 2 de mayo de 2018

Acuerdo de Macri con Trump: ¿éxito o fracaso?

Acuerdo de Macri con Trump: ¿éxito o fracaso?

 

Acuerdo de Macri con Trump: ¿éxito o fracaso?

Notas
2 de mayo de 2018 
 
Por Leandro Morgenfeld*

Por estas horas los titulares optimistas de los grandes medios de comunicación anunciaron que Mauricio Macri acaba de obtener un “gran triunfo”, luego de convencer a Donald Trump que exima de aranceles a las exportaciones de acero y aluminio, a diferencia de lo que ocurre en los demás países afectados.

Es una forma distorsionada de presentar la noticia. En realidad, lo que se negoció es una cuota máxima, de 180.000 toneladas de acero y otras tantas de aluminio (unos 700 millones de dólares en total). A cambio, las exportaciones siguen sin pagar aranceles, como ocurrió siempre.
El año pasado, Argentina había exportado 260.000 toneladas de aluminio y 200.000 de acero. O sea que, en realidad, según el acuerdo, Argentina acuerda exportar menos. Una caída respecto a 2017 de 10% del total de las exportaciones de acero a EE.UU. -40 millones de dólares menos- y una caída del 30% de las exportaciones de aluminio -125 millones menos-. En síntesis, luego de los anuncios de Trump, que apuntan a China, la Argentina va a perder unos 165 millones de dólares de exportaciones, en relación al año pasado.
A los demás países que también se vieron afectados, como Brasil, Corea del Sur, Canadá, México y la Unión Europea, tampoco les están aplicando todavía esos aranceles, que son más bien una forma de Trump de presionar a cada uno para obtener cosas a cambio. El ministro de Producción, Francisco Cabrera, dijo que lograron un acuerdo mejor que le de Corea, pero Seúl exportaba 3,4 millones de toneladas a EE.UU. en 2017, o sea 17 veces más que Argentina.
Tampoco es cierto que el supuesto “logro” fue gracias al liderazgo regional de Macri ni a su vínculo personal con el mandatario estadounidense. Brasil obtuvo lo mismo, al igual que Corea (y seguramente lo harán también en breve la Unión Europea, México y Canadá, que obtuvieron una prórroga temporaria de la aplicación de tarifas).
En 2017, Argentina tuvo un déficit comercial con EE.UU. de 3.100 millones de dólares, y un déficit total de 8.471 millones de dólares, el peor de su historia. En agosto, Washington cerró directamente las compras de biodiesel argentino que implicaron en 2016 exportaciones por 1200 millones, o sea el 25% del total. Macri, además, abrió el mercado argentino a las importaciones de carne de cerdo estadounidense -poniendo en riesgo 35 mil puestos de trabajo-. Lo único que concretó, este año, es la exportación de limones, que podrían apenas sumar unos 50 millones de dólares.
O sea, perdemos mercados de biodiesel, acero y aluminio por unos 1400 millones, y sumamos unos 50 millones por limones. Y va a entrar más carne de cerdo. La cuenta es clara. El déficit comercial enorme con la potencia norteamericana va a profundizarse y no reducirse.
A pesar de subordinar la agenda exterior política, militar, económica y diplomáticamente, en términos comerciales habrá más déficit. La apertura comercial indiscriminada, más el retraso del tipo de cambio, está profundizando el desbalance comercial. Según cifras oficiales, en el primer bimestre de 2018, el déficit se multiplicó por 6 respecto a enero y febrero de 2017.
Además, la suba de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal está succionando capitales (no llegará la tantas veces anunciada “lluvia de inversiones”), encarece el crédito externo y presiona hacia una devaluación, que a su vez profundizaría una inflación que llegó al 70% en los primeros dos años de Macri, y este año se mantendrá en torno a los 22-24 puntos.
En síntesis, más que un éxito, la política de subordinación a EE.UU. que promueve Macri es un fracaso. No solo en términos de una integración regional más autónoma -el ataque a Venezuela, la destrucción de la UNASUR son solo dos muestras recientes-, sino también en cuanto a los objetivos manifiestos del gobierno de Cambiemos: atraer inversiones, exportar más y tener acceso al crédito externo a tasas más bajas. La supuesta “vuelta al mundo” no es más que una forma de presentar la vuelta a la tradicional inserción internacional dependiente, que sólo beneficia a los grandes bancos, a los sectores agromineroexportadores más concentrados, a las privatizadas y a los socios locales del capital extranjero.

@leandromorgen

* Doctor en Historia. Docente de la Universidad de Buenos Aires. Investigador del CONICET. Co-Coordinador del GT CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas (Morgenfeld, 2011), de Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos (Morgenfeld, 2012) y del sitio www.vecinosenconflicto.com

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