viernes, 1 de julio de 2016

Macri, en la Cumbre de la Alianza del Pacífico, propone un Mercosur como plataforma para firmar Tratados de Libre Comercio

EL PRESIDENTE PARTICIPO COMO MIEMBRO OBSERVADOR EN LA CUMBRE DE LA ALIANZA DEL PACIFICO, EN CHILE

Macri empuja el Mercosur hacia el Pacífico

Página/12
El Presidente participó de un encuentro empresarial y de la reunión con los presidentes del bloque. Dijo que quería “un Mercosur del siglo XXI”. Planteó la firma de acuerdos de libre comercio entre la región y Estados Unidos, al estilo del ALCA.


El presidente Mauricio Macri participó como miembro observador de una cumbre de la Alianza del Pacífico. El mandatario propuso “avanzar hacia una convergencia” con los cuatro países que la integran –Chile, Perú, México y Colombia– lo que aleja a la Argentina de las construcciones de la última década, como la Unasur, y la ubica de nuevo en un plan de alineamiento con Estados Unidos. Se trata del primer paso para llegar a un tratado de libre comercio con la Alianza del Pacífico, cuyas consecuencias para el Mercosur están por verse.
Macri viajó a Chile, donde primero disertó frente a unos 500 empresarios en el III Encuentro de Empresarios de la Alianza del Pacífico. En Puerto Montt, al sur de Chile, Macri afirmó: “Hemos relanzado el Mercosur, porque queremos un Mercosur del siglo XXI, pero que claramente tenga una visión de convergencia con la Alianza del Pacífico. Ese es el mejor camino para todos”.
Macri se mostró a favor de avanzar en un proceso que termine en un acuerdo de libre comercio de los países de América Latina con los Estados Unidos, muy similar al ALCA. “Tras muchos años de una economía cerrada, tenemos que ir en una transición ordenada, no crítica, hacia la integración Mercosur, espero en breve, con la Alianza del Pacífico y después, con el mundo entero. Tendremos futuro aquellos que seamos capaces de construir redes y no paredes”, afirmó.
Ante los empresarios, Macri reiteró el tópico de la pesada herencia y el ajuste que encaró. “Arrancamos con una Argentina estancada: hace cinco años que no crecía, una alta inflación, con problemas de infraestructura severos. Arrancamos haciendo cosas que no son fáciles, que tienen que ver con el sinceramiento de las variables de la economía”, dijo. “Tuvimos que hacer enormes aumentos de las tarifas. Pero a la vez nos preocupamos muchísimo por la inclusión social”, agregó el Presidente. “En la Argentina hace seis meses se produjo un cambio político total. Queremos ser parte del escenario mundial, de las soluciones de los problemas globales”, afirmó.
Macri instó a los empresarios de los cuatro países que integran la Alianza del Pacífico a invertir en el país. Enumeró las ventajas: “Independizamos el Banco Central y logramos una moneda estable, y empezamos a tener resultados en la reducción de la inflación”, sostuvo, pese a que los números del primer semestre no acompañan su diagnóstico.
El Presidente llamó a “dejar atrás los conflictos internos en cada país” y a que “unidos por la ley, las instituciones, por el respeto interno, por la no impunidad, por las reglas de juego claras que premian el esfuerzo de la gente” impulsar la integración del Mercosur con la Alianza del Pacífico a través de “nuestras infraestructuras. Hay mucho para hacer y mejorar la logística en la región”.
“Más allá de las incertidumbres, hay un enorme futuro para nuestra región. Todos hemos entendido que a mayor institucionalidad, a mayores y mejores reglas claras, de qué hay que hacer, vamos a tener mayor inversión”, indicó el mandatario argentino. “Espero y cuento con los empresarios de la Alianza del Pacífico para que nos acompañen, aunque ya muchos de ustedes están en la Argentina. Son muy bienvenidos y creemos profundamente en el espíritu emprendedor, en el desarrollo de la iniciativa privada respetuosa de las leyes, el pago de impuestos, el cuidado del medio ambiente. Un trabajo conjunto entre sector público y privado es la solución al desarrollo de nuestra región”, remarcó Macri.
Luego el Presidente se trasladó a Puerto Varas, donde participó de la cumbre de la Alianza del Pacífico, en la que estuvieron los presidentes de Chile, Michelle Bachelet; de Colombia, Juan Manuel Santos; de Perú, Ollanta Humala y de México, Enrique Peña Nieto. Allí se avanzó en la integración de la Argentina como miembro observador del grupo de países alineados con los Estados Unidos en la XI Cumbre de la Alianza del Pacífico. En el Teatro del Lago, en Frutillar, Macri reiteró que busca “un Mercosur del siglo XXI, que claramente tenga una visión de convergencia con la Alianza del Pacífico”. Macri, quien elevó los montos de contrataciones directas y otros mecanismos para evitar las licitaciones, indicó que considera que hay que “trabajar lo público y privado en conjunto, cada vez más con estos sistemas de contratación que aceleran, que facilitan, que permiten compartir el conocimiento en la región”. Aseguró que esa es “la clave del desarrollo en la región”.
Macri seguirá su actividad con otra cita internacional. El lunes se reunirá en Bruselas con la alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, y el martes se encontrará en Berlín con la canciller de Alemania, Angela Merkel. La canciller Susana Malcorra reveló que también está acordado una reunión con el presidente de Francia, Francois Hollande, aunque no informó el día.

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 El presidente Mauricio Macri en la III Cumbre Empresarial de la Alianza del Pacífico
 
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OPINION

Los tres mitos

Por Martín Granovsky
(Página/12)

Por iniciativa de Mauricio Macri, la Argentina se convirtió en país observador de la Alianza del Pacífico que integran Chile, Perú, Colombia y México. No tiene la exclusividad: 49 países se sumaron antes, incluyendo a dos del Mercosur, Uruguay y Paraguay. La novedad de la movida es que Macri tomó la decisión sin los otros dos países grandes del Mercosur, Brasil y Venezuela, con lo cual agregó debilidad a un bloque ya debilitado por la crisis de Venezuela y el proceso golpista en Brasil. Y lo hizo rápido, dentro del primer año de su gobierno, como ocurrió con otras posturas internacionales. Por ejemplo, el pedido de disculpas del ministro de Hacienda Alfonso de Prat Gay a los empresarios españoles, el arreglo con los buitres o, como informó este diario, la designación de 26 ex directivos de la banca internacional en puestos públicos importantes.
La Alianza del Pacífico despierta pasiones curiosas. Los fanáticos de acercarse a ella creen que la AP tiene propiedades sanadoras. Si un país la toca dejará de ser populista. Los detractores de cualquier aproximación piensan lo mismo pero al revés. El país que la toque se hará liberal.
Las pasiones surgen de tres mitos.
El primer mito dice que no hay otro mecanismo de integración disponible para la Argentina, Brasil, Venezuela, Uruguay y Paraguay, los cinco miembros plenos del Mercosur. Error: a nivel sudamericano existe la Unasur, la Unión Suramericana de Naciones. A nivel latinoamericano, la CELAC, la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe.
El segundo mito sostiene que la AP y el Mercosur son inconciliables. Error: acaban de mantener un encuentro técnico en mayo último, los cancilleres de los nueve países se reunieron ya en 2014 y la Comisión Económica para América Latina, la CEPAL, redactó un documento con diferencias y complementariedades.
El tercer mito dice que la AP es el ALCA, el Area de Libre Comercio de las Américas que quiso construir Washington y no pudo porque impidieron su consumación en 2005 los países del Mercosur más Venezuela, que todavía no era miembro del bloque. El mito dice que, como no pudo conseguir un éxito regional, los Estados Unidos se dedicaron a firmar acuerdos de libre comercio pedacito por pedacito. Error: los cuatro países que en 2011 formaron la AP ya habían firmado con los Estados Unidos acuerdos de libre comercio, de régimen de propiedad intelectual favorable a las industrias clásicas y a las industrias de servicios norteamericanas y de aceptación de un régimen amigable de solución de controversias. Otro error más: el gran objetivo del ALCA era la formación de un bloque continental que incluyera a Sudamérica y sobre todo a Brasil, un gigante de escala mundial. No hay ALCA sin Brasil. Por motivos políticos, por razones geopolíticas y por dimensiones. E incluso si Brasil se dejara envolver por la ideología librecambista de su actual canciller, José Serra, el gobierno debería avisar a sus empresas de obras públicas y a sus industrias que vayan pensando en bajar la persiana.
Es que destruir el Mercosur es tan difícil como construirlo. La mitad de las exportaciones industriales de la Argentina van a Brasil. Hasta el propio Macri dijo ayer en Chile que para cualquier convergencia con la Alianza del Pacífico primero hay que “dinamizar” el Mercosur. En cuanto a la canciller Susana Malcorra, sus críticas a la Unasur, por ejemplo, son por lo que falta y no por lo que sobra. El martes último en el Consejo Argentina para las Relaciones Internacionales pidió “una Unasur menos dialéctica” y reclamó fortalecerla con mayor “integración real”, lo mismo que utilizarla como herramienta de negociación en la crisis venezolana.
En Chile Macri pidió acelerar la integración energética regional, algo que también preocupa a Unasur. Si los países de Unasur quisieran avanzar en integración física y energética deberían reforzar el ya existente Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento o recurrir a los trabajos de la ex subsecretaria de Planificación Territorial de la Argentina, Graciela Oporto.
Sobre Mercosur, en lo que pareció una respuesta a Serra, Malcorra dijo que lo peor que podría ocurrir sería una fractura.
Macri se apuró al jugar solo. Innecesariamente.

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