jueves, 9 de febrero de 2017

"Trump y el nuevo tablero mundial"

Trump y el nuevo tablero mundial

 

Trump y el nuevo tablero mundial


Por Leandro Morgenfeld
Notas.org.ar

Los primeros veinte días de Trump en la Casa Blanca confirman que no va a “amoldarse” a los parámetros tradicionales de Washington. En su discurso de asunción ratificó que pretende construir un movimiento -¿nace el trumpismo?- y que mantendrá su estilo iconoclasta, que si bien le permitió ganar las elecciones, tensa a límites inéditos el clima político interno.

En sus primeras tres semanas no sólo agudizó las contradicciones en la sociedad estadounidense -si bien por ahora parece haber disciplinado al Partido Republicano, se enfrenta con masivas movilizaciones callejeras, con amplio protagonismo de mujeres y estudiantes, y con la prensa, la justicia, los demócratas, ambientalistas y organizaciones de derechos humanos-, sino que también descolocó al mundo entero, provocando un sinnúmero de roces diplomáticos. ¿Qué vínculo propone Trump con Rusia, China, Europa, Medio Oriente y América Latina?

Rusia y China

El primer gran cambio es la distensión con Rusia. Mientras durante la Administración Obama se demonizó a Putin, se movilizó a la OTAN para cercarlo militarmente, se promovió un golpe en Ucrania en 2014 contra un mandatario cercano a Moscú y se impulsó la caída del presidente sirio, Trump propone una relación menos hostil, para combatir juntos al Estado Islámico. El magnate habló con Putin el sábado 28 de enero e iniciaron un camino que podría llevar un acuerdo en Siria y a levantar las sanciones económicas, impuestas en 2014 junto a la Unión Europea. A pesar de la fuerte resistencia interna -los servicios de inteligencia acusan a Rusia de haber intervenido en las elecciones estadounidenses-, es previsible que Trump avance en esa línea. Nombró como secretario de Estado a Rex Tillerson, ex Exxon Mobil con fluidos vínculos con Moscú. La duda es cuál es el grado de fragilidad económica rusa -¿necesita imperiosamente que la Casa Blanca levante las sanciones?- y si está dispuesta a separarse de Pekín y Teherán.
La aproximación con Moscú es la contracara de la escalada con China. Trump despotricó durante toda la campaña contra la potencia asiática, acusándola de manipular su divisa y violar las reglas comerciales. Prometió aplicar un arancel del 45% a los bienes provenientes de ese país. Ya como presidente electo, se comunicó por primera vez en casi 40 años con la máxima autoridad de Taiwán y cuestionó la política de “una sola china” y sus movimientos en islas del Mar de la China Meridional -lo cual originó una dura respuesta y movimientos militares-.
Trump eleva el tono de la disputa, pero lo que pretende en realidad es disminuir el creciente déficit comercial con el gigante asiático. Lo hace con una estrategia distinta a la de Obama, que impulsó el Acuerdo Transpacífico (TPP) para cercar a China y escribir las nuevas reglas del comercio global. El límite que enfrenta esta nueva orientación es la enorme imbricación de ambas economías, las multinacionales que dependen del inmenso mercado chino y las que aprovechan la baratura de su mano de obra para exportar desde allí hacia Estados Unidos. Una guerra comercial y monetaria podría provocar la crisis económica sistémica que muchos temen.
Está claro que China es el único aspirante serio a reemplazar a Estados Unidos como potencia dominante. Sin embargo, para muchos analistas, es muy difícil imaginar un enfrentamiento como los que llevaron a las dos guerras mundiales. Immanuel Wallerstein sostiene que ambos están destinados a ser socios, a establecer algún tipo de acuerdo como el de Yalta en 1945, pero deben dirimir quién será el principal y quién el subordinado.

Europa

Trump arremetió contra la Unión Europea (UE), alentó el Brexit, señaló que la OTAN era obsoleta e instó a sus socios militares a asumir los costos de ese instrumento militar. El Viejo Continente fue un actor central, pero subordinado, durante la posguerra fría. El magnate prefiere la negociación bilateral con cada país, y no con bloques. No es casual que la mandataria británica, Theresa May, haya sido la primera que visitó la Casa Blanca en enero pasado.
La UE atraviesa un estancamiento económico y una crisis política que genera dudas sobre su futuro (las próximas elecciones en Holanda, Francia y Alemania son cruciales en ese sentido). Las expresiones de desprecio de Trump, y sus iniciativas xenófobas, despertaron una inusual animadversión hacia el mandatario (crecen las protestas contra su visita al Reino Unido, y varios jefes de estado lo criticaron públicamente). ¿Será ésta la oportunidad para que Europa retome una senda menos subordinada a Estados Unidos, como supo insinuar en los años sesenta?

Medio Oriente

Medio Oriente es el escenario en el que más rápida y dramáticamente veremos cómo se posiciona Trump. El domingo 29 de enero ordenó su primer bombardeo, en Yemen, donde además de milicianos de Al Qaeda, murieron civiles, incluidos varios niños. Habrá que ver cómo se resuelve la tragedia Siria, si hay algún tipo de entendimiento con Rusia, y cómo se reorganiza el complejo mapa con las potencias regionales: Turquía, Irán, Israel y Arabia Saudita.
Trump profundizó el vínculo con el ultraconservador Benjamín Netanyahu, que se sintió respaldado para ampliar las colonias ilegales en territorio palestino. Además, lanzó una propuesta temeraria: trasladar la embajada estadounidense desde Tel Aviv a Jerusalén, lo cual es una peligrosa provocación. Además, Trump fustigó contra el acuerdo con Irán y en sus primeros días como presidente tanto él como su Secretario de Defensa multiplicaron las amenazas. Si el magnate cede a las presiones del gobierno de Israel para confrontar con Teherán, esto provocaría un reacomodamiento de toda esa estratégica región, de consecuencias impredecibles.

América Latina

En los discursos de Trump, América Latina es la pura negatividad. Su hispanofobia se centra en los mexicanos, pero a través de ellos alude a todos los que viven al sur del Río Bravo. Son los que mandan lo peor a Estados Unidos, los indocumentados que van a robar el trabajo de los estadounidenses, los que provocan la inseguridad, los que supuestamente se benefician de acuerdos de libre comercio como el NAFTA.
Con la amenaza de deportar millones de latinos, ampliar el muro en la frontera con México, cobrar impuestos a las remesas y renegociar para equilibrar el comercio con su vecino del sur, Trump provocó una crisis económica y política que hace tambalear al neoliberal Peña Nieto. Pero también amenaza con revertir la distensión con Cuba y con una política aún más agresiva contra Venezuela.
Los gobiernos derechistas están desorientados ya que apostaban, si ganaba Hillary Clinton, a profundizar el neoliberalismo a partir de nuevos Tratados de Libre Comercio. Ahora no saben cómo redireccionar su política exterior ya que se sienten humillados por el actual ocupante del gobierno imperial al que históricamente se alinearon, buscaron seducir y tomaron como faro. Más allá de la declaración de la última cumbre de la CELAC, por ahora no hay una respuesta regional contundente frente a las agresiones. Los gobiernos de Macri y Temer, en cambio, insisten en la vía de los TLC, que están siendo rechazados en los países centrales, y en enviar señales amistosas hacia Washington.
Con Trump no habrá, como algunos especularon, un repliegue geopolítico ni militar. Coqueteó en la campaña con postulados “aislacionistas”, pero está claro que su política se orienta a sostener la hegemonía estadounidense, intentando quebrar el eje Pekín-Moscú. Así como Kissinger impulsó en los setenta un acercamiento a China para debilitar a la Unión Soviética, ahora se haría una jugada similar, pero en sentido inverso. Quiere evitar, o retardar, el ascenso irrefrenable del gigante asiático. La llegada de Trump a la Casa Blanca agudiza una serie de contradicciones que ya existían y augura una aceleración en los procesos de cambio del tablero geopolítico mundial.

@leandromorgen

* Profesor UBA. Investigador Adjunto del CONICET. Co-Coordinador del Grupo CLACSO “Estudios sobre EEUU”. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas; de Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos y del blog www.vecinosenconflicto.blogspot.com

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