domingo, 28 de abril de 2019

Dictadura y represión ilegal: “Es escalofriante el nivel de información casi en vivo que tenía la CIA”


Ex secretario de Estado Henry Kissinger y ex dictador Jorge Rafael Videla, en la residencia de Olivos, en 1978.


EE.UU. desclasificó documentos

Dictadura y represión ilegal: “Es escalofriante el nivel de información casi en vivo que tenía la CIA”

Por Paula Lugones.

Clarín habló con Carlos Osorio, funcionario del National Secuirity Archive que monitoreó la desclasificación de  43.000 páginas de los organismos de inteligencia de EE.UU. 

Los documentos incluyen información del Departamento de Estado, Departamento de Justicia, Departamento de Defensa, el FBI y la CIA, entre otras agencias. Osorio --que continúa analizando todo el material-- cuenta a Clarín qué contribución pueden hacer estos reportes y señala que “es escalofriante el nivel de información casi en vivo que tenían la CIA e incluso el FBI” sobre las atrocidades que se cometían en Argentina.

--¿Por qué es tan importante la desclasificación de esta nueva tanda de documentos?

Es muy rica. La desclasificación del 2002 con 4.700 documentos fue muy buena. Estos documentos que vienen ahora traen mucha más riqueza, va a haber más de dos docenas que van a aportar pruebas concretas.

--¿En qué casos concretamente?

Hasta el momento vamos viendo como 10 casos: los asesinatos de Ana María Pérez; (los dirigentes montoneros) Marcos Osatinsky y Roberto Quieto; el de 30 uruguayos; el de Héctor Hidalgo Solá, la matanza de prisioneros al final del 76, el de Norberto Habbeger, Raúl Yaeger, René Ricardo Haidar y Selma Ocampo.

--¿Qué aportan los nuevos documentos?

Por ejemplo, está el documento de la captura del dirigente montonero Raúl Yaeger en 1983, casi seis meses antes de la transición de la democracia, cuando siguen matando gente. Es un documento de la CIA que habla de una captura e interrogación usando muchos eufemismos. La interrogación es evidentemente bajo tortura y, sobre todo, dice que termina en un asesinato.

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--Demuestra que la CIA sabía perfectamente que estaban torturando y lo reportaba.

--Eso es una de las cosas más conmovedoras. Es escalofriante el nivel de información casi en vivo que tenían la CIA e incluso el FBI. Hay una lógica y es que los agentes de inteligencia son los que recaban información y que son los policy makers, o los diplomáticos, los que hacen política, los que definen qué hacen con esa información. Allí es donde el dedo apunta a los embajadores, a la gente del National Security Council de la época, apunta también al secretario de Estado Henry Kissinger. Los documentos que han salido ahora te dan una idea de la cantidad de información a la que tenían acceso los policy makers como Kissinger. La información no faltaba, la decisión de lo que se hizo o no se hizo es lo que hoy en día podemos cuestionar.

--Kissinger evitó frenar todo sabiendo concretamente lo que estaba pasando.

--Las acciones de Kissinger son interpretadas de esa manera. Primero, su propio embajador en Buenos Aires, Robert Hill, hace una “démarche” (gestión política) de derechos humanos en mayo del 76, cuando empieza a ver que viene un aluvión de violaciones a los derechos humanos. Están torturando a artistas, a gente de izquierda. Están torturando a uruguayos, bolivianos, chilenos, a ciudadanos norteamericanos. Estas gestiones diplomáticas se conocen, pero esta información nueva que tenemos las resaltan aún más. En mayo del 76, Kissinger se reúne con el ministro de Relaciones Exteriores argentino, César Guzzetti, y le dice: lo que tenga que hacer hágalo rápido. Eso es un guiño. Estos documentos resaltan más esas decisiones políticas de la época.

--¿Mencionan estos documentos al Plan Cóndor y cómo Estados Unidos estaba al tanto?

--Hay mucha información nueva. Por ejemplo, se sabe cuándo exactamente sucedió la reunión, que ocurrió entre el 30 de mayo y el 2 de junio del 76, en la que se formó un escuadrón de la muerte que se llamaba Teseo que es el Dios griego que mataba villanos y mata al Minotauro. Este Teseo tiene un apoyo muy fuerte y hegemónico por parte de Argentina porque va a estar basado en el batallón 601. En esa reunión van a estar los representantes de los cinco países del Plan Cóndor de la época y van a organizar asesinatos en Europa, en Francia en particular, donde había muchos exiliados de esos países. Hay toda una estructura y los planes son increíbles. Eso explica por qué la gente del departamento de Estado se asusta y llaman para detener estas operaciones en Europa. Son los que mandan una alarma al departamento de Estado en agosto del 76.

--Nada de eso se concretó finalmente.

  No, no se concretó, pero figuran las intenciones. Una de las cosas preocupantes que aparecen es que en el año 77-78 los agentes de inteligencia de Inglaterra, Alemania y probablemente Francia se acercan a los miembros del Cóndor para intercambiar información sobre cómo se han coordinado para contrarrestar la insurgencia y el terrorismo. Son señales históricas geopolíticas que estamos empezando a conocer ahora. Son vetas de información. Sobre Cóndor también hay un documento de la CIA que habla de 30 uruguayos que fueron capturados en julio del 76 y que iban a matar, entre ellos estaban Sara Méndez, Margarita Michellini. Estos uruguayos se salvaron y la historia todavía está por contarse sobre cómo se salvaron. Porque matan a otros 30 uruguayos en septiembre del 76.

--¿Qué revelaciones hay del caso de Hidalgo Solá?

Hidalgo Solá era radical, embajador de Videla en Venezuela, donde estaban llegando cantidades de argentinos intelectuales que huían de la dictadura. El los recibía. En julio de 1977 lo matan en Buenos Aires. Y no se sabía nada sobre qué había pasado. La única explicación que había habido por esos años era que había sido por una pelea interna, que lo habían matado enemigos del gobierno o la gente de la ESMA. En los documentos que salieron ahora, testigos cuentan que él estaba estacionado en Buenos Aires y que estaba conversando con alguien que tenía un Ford Falcon detrás. Parecía como que tenían un pequeño altercado que tenía que ver con el estacionamiento. Los testigos dicen que los que estaban en el Falcon estaban armados hasta los dientes y que ahí lo agarran y se lo llevan. Este es un documento del departamento de Estado que habla de las circunstancias. El documento de la CIA sobre el caso dice que los implicados en el secuestro y la muerte --mencionan la muerte-- es la patota de Aníbal Gordon de la SIDE. Es la patota que estaba metida en Automotores Orletti y que lo que querían realmente era sacarle plata. Por eso es que le estaban haciendo peticiones de plata a la familia. Es un documento de 9 páginas que también dice que cuando el gobierno de Videla inicia una investigación de lo que está pasando, la patota se pone nerviosa y lo matan para encubrir el evento. Eso lo dice una fuente. Más abajo hay otra fuente, del batallón 601 del SIE, del Servicio de Inteligencia del Ejército, y dice que la motivación para matarlo es que le estaba dando pasaportes a gente de la izquierda. Son dos versiones. Pero por primera vez dicen que lo mataron.

--¿Qué luz aportan estos documentos a causas importantes en curso?

--Generalmente los documentos de Estados Unidos se convierten en la única evidencia documental oficial. Porque en la Argentina en la dictadura destruyeron toda la documentación. Los documentos son muy sólidos porque son de agencias de inteligencia y no tienen ningún interés en encubrir a nadie. Lo que hacen es darle solidez a los testimonios orales, que generalmente es la única información que se tiene.

--Usted ha mencionado que los relatos de los documentos son escalofriantes…

--La mayoría son escalofriantes por la manera en que te los cuentan. Hay un relato sobre la desaparición de Roberto Quieto en diciembre del 75-enero del 76 que es muy controversial porque fue condenado por Montoneros porque había empezado a hablar. Había sido detenido por la Policía Federal y lo estaban torturando. Lo iban a matar. EL SIE.tenía interés en interrogarlo y lo sacaron para llevárselo. Los interrogadores de la Federal estaban enardecidos porque se lo querían llevar y entonces lo envenenan para matarlo. Sobrevivió al envenenamiento y lo llevaron a la SIE. Lo que tienen de nuevo estos documentos es que son espeluznantes. La inteligencia aquí es muy transparente para entregar el máximo de información. Estas son contribuciones para los juicios y no solo para los juicios sino para el juicio de la opinión pública, que es lo que los organismos llaman la memoria.

--¿Este relato tan minucioso de los agentes de inteligencia agrega mayor responsabilidad a las autoridades estadounidenses, ya que sabían lo que estaba pasando con lujo de detalles y no hicieron nada para evitarlo?

No hay duda de que los documentos establecen claramente que sabían lo espeluznante que era la situación. De que no hayan hecho nada, no lo tengo claro. Yo pienso que hubo esfuerzos de embajadores, como Robert Hill. Creo que en la medida de lo posible se nota que hubo esfuerzos, aunque sea aislados, de llegar a los militares y decirles: así no es como nosotros funcionamos en el hemisferio occidental.


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