miércoles, 4 de julio de 2018

Macri: Nacido el 4 de julio

Debate

También este gobierno tiene ideología

Por Juan Gabriel Tokatlian (Clarín)

Las amistades, silencios y abstenciones en temas de política exterior son evidencia de la importancia de lo ideológico en la política pública actual. Pero, ¿ayudan o no a los intereses nacionales?

El presidente Mauricio Macri, la primera dama, Juliana Awada, y el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Faurie, en marzo pasado, en Valparaíso, Chile.

Es usual en este gobierno, como lo fue en anteriores, que altos funcionarios desarrollen un mapa cognitivo acerca del vínculo entre ideología y política exterior.
Primero asumen que su gestión es esencialmente pragmática y que lo ideológico no interviene en su manejo de la diplomacia. Después afirman que los partidos de oposición guían sus juicios en materia internacional en una clave ideologizada a diferencia de la praxis oficialista, que se presume incontaminada. Finalmente suponen que la evaluación crítica del mundo de la academia, la comunicación y las ONGs está teñida de ideología, mientras que los tomadores de decisión operan con un criterio práctico. En el fondo subyace la noción de que lo ideológico es problemático o negativo.
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, junto a su esposa, y el canciller argentino Jorge Faurie, en agosto de 2017 (AFP).
El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, junto a su esposa, y el canciller argentino Jorge Faurie, en agosto de 2017.

Sin embargo, si entendemos que la ideología expresa un conjunto de creencias e ideas fundamentales que define el pensamiento y la acción de individuos y grupos, entonces lo ideológico no es, per se, cuestionable o
pernicioso. No se trata de asumir que hay ideologías correctas o incorrectas sino de advertir que lo ideológico permea toda política pública, incluida la exterior, y las iniciativas y medidas de Cambiemos no son una excepción. Hay que ponderar si esa ideología robustece o debilita los intereses nacionales en el largo plazo.
La gravitación de lo ideológico ha estado cada vez presente en varios asuntos diplomáticos. En 2017, en las votaciones sobre los temas prioritarios para Washington en la Organización de las Naciones Unidas, la Argentina y Paraguay fueron los países de América del Sur que más coincidieron con Estados Unidos.
En enero de 2018 en una entrevista de Clarín, el Embajador argentino en Washington, Fernando Orís de Roa dijo: “A Estados Unidos le interesa el tema de la seguridad, el apoyo internacional, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico… el desafío está en poder trabajar con ellos dándoles satisfacciones a los intereses que ellos tienen con respecto a nosotros”. A diferencia de la Unión Europea que deploró el retiro de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Argentina no lo condenó.
El embajador de Argentina en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa (Roberto Candia).
El embajador de Argentina en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa (Roberto Candia).
A pesar de la inquietud sobre la alarmante situación en Venezuela, la Argentina, que fue presidente pro tempore de UNASUR entre abril de 2017 y abril de 2018, jamás convocó a una reunión de cancilleres o mandatarios para tratar el caso.
Es con razón que el gobierno ha cuestionado el estado de los derechos humanos en Venezuela, sin embargo no se entiende el silencio que mantiene frente a la tragedia humanitaria que padece México, país en el que sólo en 2017 hubo 29.168 homicidios dolosos, muchos de ellos cometidos por los cuerpos de seguridad y las fuerzas armadas.
En términos de política exterior, la Argentina tiene un interés en resolver el degradante impasse político en Venezuela, pero mientras el fantasma de Venezuela se siga agitando como parte de la política interna, poco se aporta a soluciones efectivas.
Desde un inicio, Cambiemos buscó sintonizar con la Alianza del Pacífico. Con el tiempo parece concentrada en el reforzamiento de la afinidad con el Chile de Sebastián Piñera que colocó el terrorismo en el centro de su agenda. Habrá que ver si se pretende una ampliación de lazos con el futuro gobierno de Iván Duque, en Colombia, quien acaba de indicar su voluntad de invitar “el retiro de nuestros países (sudamericanos) de UNASUR”, algo que podría seducir a algunos funcionarios.
Por años la Argentina mantuvo una política prudente y equilibrada en cuanto al conflicto palestino-israelí. Pero tres votos muestran la estrecha relación entre los gobiernos de Macri y Netanyahu.
En octubre de 2016 se abstuvo de respaldar en la UNESCO un texto sobre Palestina. En septiembre de 2017 se abstuvo en la votación que convirtió a Palestina en miembro de INTERPOL. Y en diciembre de ese año se abstuvo respecto a una resolución en la Asamblea General de la ONU que instaba a Estados Unidos a revertir la decisión de trasladar su embajada a Jerusalén.
Tal como señalara el ex Embajador de la Argentina en la ONU, César Mayoral, en una nota publicada en Clarín, se modificó “una posición que, desde la creación del estado de Israel, siempre la Argentina trató de mantener equidistante”.
Lo ideológico puede, a su vez, cobrar un peso mayor en el contexto de la crisis económica que atraviesa el país. Previo a esta coyuntura, el gobierno había dado señales de preservar lazos importantes con China y Rusia.
La visita del ex Secretario de Estado, Rex Tillerson en febrero de 2018 estuvo acompañada de un énfasis para que la Argentina -y otras naciones latinoamericanos- redujeran el intercambio y la inversión provenientes de Beijing y Moscú, pues Estados Unidos consideraba “alarmante” la relación de la región con esos países.
La corrida cambiaria que impulsó la urgencia de un acuerdo con el FMI -que contó con un fuerte apoyo de Washington- ya parece gravitar. El gobierno entonces suspendió las cuarta y quinta centrales nucleares acordadas con China. A su turno, hasta mediados de junio seguía paralizada la re-zonificación de Ramallo para destrabar una inversión rusa de US$ 500 millones.
Sabiendo entonces que la ideología no determina pero sí incide en la política exterior hay que observar si en el caso de Cambiemos aumentará o no la autonomía, la seguridad y la prosperidad del país.

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