lunes, 31 de octubre de 2016

Declina EEUU? Un debate por detrás de la contienda Trump-Clinton

Barack Obama, durante una ceremonia en el Pentágono

 

Un declive relativo: EE.UU. conoce nuevos límites, pero aún no tiene rival


LA NACION
Si bien su hegemonía perdió fuerza, la primacía en los campos militar, económico y de la innovación aleja la imagen de una potencia en decadencia; anticipan un mayor repliegue del tablero mundial tras las elecciones.

Las señales del gran declive americano se acumulan. La diplomacia de Estados Unidos fracasa en cada intento de detener la masacre en Siria. Rusia le plantea desafíos dignos de la Guerra Fría. China se convierte en la mayor economía global, medida por poder adquisitivo. La influencia de Washington se vuelve difusa en América latina y pierde fuerza en Europa.

La narrativa de la decadencia es el motor de la campaña presidencial de Donald Trump : "Hagamos América grande otra vez", clama el candidato republicano.
Pero ¿asistimos de verdad al fin de la supremacía? ¿Es sólo un reflejo nostálgico que el mundo asista en vilo al duelo electoral entre Trump y la demócrata Hillary Clinton que definirá dentro de ocho días al nuevo jefe de la Casa Blanca?

Mejor pensarlo dos veces. El mundo unipolar que siguió al derrumbe de la Unión Soviética se acaba, pero la magnitud del poder económico, militar, político y cultural de Estados Unidos resulta incontestable. Los expertos en geopolítica coinciden: aunque ya no ostente la hegemonía, es la única superpotencia y no dejará de serlo en un futuro cercano.
"Se ha exagerado mucho la visión de una supuesta decadencia norteamericana. La amenaza de China o la actitud hostil de Rusia son señales de un debilitamiento de la capacidad de Estados Unidos para imponer sus intereses. Estamos entrando en otra era, pero en todas las áreas decisivas su primacía se mantiene inalterable", sostiene sir Michael Leigh, experto en relaciones internacionales y directivo del German Marshall Fund.
El historiador Charles Powell, director del Real Instituto Elcano (RIE), apunta que la idea de que Washington pierde posiciones ha sido asumida por la propia administración de Barack Obama , como se refleja en su política poco intervencionista.
"El relativo declive se expresa en el sentido de que su poder, medido en función de sus recursos domésticos y su capacidad para influir en el comportamiento de otros actores, está menguando -explica-. Pero [aunque Obama acepte esa idea] tampoco contempla la sustitución de la hegemonía norteamericana por otra china, sino más bien el desarrollo gradual de un mundo en el que ninguna potencia ostente el predominio que tuvo Estados Unidos en el pasado."
En esa lógica, el dilema que enfrenta el país no pasa tanto por la amenaza de que otro lo supere, sino por los obstáculos para la gobernanza planetaria que le plantea el ascenso de nuevos actores de alcance internacional o regional. La incapacidad para salir de la trampa siria y para poner límites a la ambición rusa son señales claras de esa limitación.
"Las elecciones presidenciales afectarán profundamente a todo el mundo justamente porque se enfrentan dos modelos antagónicos de gestionar las alianzas dentro de ese esquema de liderazgo global compartido", indica José M. de Areilza, secretario general del Aspen Institute en España.
Cualquier estadística global relevante retrata la anatomía de una superpotencia. En ningún rubro es tan patente la primacía norteamericana como en el militar. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), el gasto bélico de Estados Unidos en 2015 fue de 596.000 millones de dólares, un 36% del total mundial. China, a pesar de un incremento del 132% en los últimos diez años, toca el 13%, mientras que la carrera armamentística de Vladimir Putin le permite alcanzar el 4% (queda por detrás de Arabia Saudita).
"El presupuesto militar norteamericano está a años luz de sus competidores. Cualquier pretensión de rivalizar en esta materia es vana, incluso cuando la diferencia es mucho más pequeña que hace 25 años. La brecha tecnológica, el gasto sostenido en el tiempo y el dominio territorial lo hacen inalcanzable", opina el especialista en defensa Gonzalo García del Campo, en un informe del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).
Más dudas despierta la primacía económica. El avance de China amenaza el dominio global de Estados Unidos, condenado a un crecimiento crónico de baja intensidad del orden del 2%. Este año por primera vez el Fondo Monetario Internacional (FMI) colocó a China como la mayor economía del mundo, tomando como referencia el PBI ajustado por el poder real de compra. Medido en dólares corrientes, Estados Unidos continúa en primer lugar, con un producto bruto de 18.561 billones, contra 11.391 billones de su rival asiático.
La creciente desigualdad y la frustración social que despierta ahondan la sensación de fin de época. Sin embargo, los datos fríos reflejan que la economía norteamericana goza de una salud bastante mejor que la percibida por sus ciudadanos. Puestos en el contexto global, refuerzan la noción de su liderazgo. Según el Banco Mundial, el PBI per cápita norteamericano es de 53.000 dólares, contra 6900 de China. De las 100 empresas más valiosas del mundo, 54 son de Estados Unidos (eran 32 hace 10 años). Aunque China sea el mayor exportador mundial, el 80% de las operaciones comerciales del mundo se pacta en dólares y Estados Unidos sigue siendo el principal comprador planetario.
Eso enlaza con otra faceta de una superpotencia: la innovación. De las diez mayores compañías tecnológicas del mundo, ocho surgieron en Estados Unidos. El país es responsable del 30% del dinero que se gasta en el mundo para investigación y desarrollo, a pesar de que China (15%) y Japón (10%) registraron saltos espectaculares durante la última década. El desarrollo del fracking le permitió en los últimos años convertirse en el principal productor de petróleo y gas natural. Además, las universidades norteamericanas permanecen en la cima de las mejores del mundo.
Jeremy Shapiro, ex diplomático norteamericano y actual investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, señala que el papel decisivo de Estados Unidos en el equilibrio global es indiscutible, como también lo es "que la proporción de su poder y la capacidad de influir sobre otros se reduce". Considera que el relativo declive anticipa un repliegue mayor de Estados Unidos en el tablero internacional a partir del recambio presidencial: "Trump representa una visión extrema pero muy extendida entre los americanos. Un sentimiento creciente de que el país está obteniendo poco rédito de su relación con sus aliados históricos. Gane quien gane, podemos encontrarnos con una América más centrada en sí misma y menos predecible como socio internacional".
El profesor Leigh coincide en que Clinton, si gana, no podrá ignorar el humor social que refleja el ascenso tanto de Trump como del demócrata de izquierda Bernie Sanders. La imagina actuando en el mundo bajo las reglas del smart power. Una estrategia más adecuada a la era poshegemónica y que consiste en elegir sus recursos de intervención según el tamaño de sus desafíos.

Dónde está parado EE.UU.


Dónde está parado Estados Unidos
Dónde está parado Estados Unidos.
596.000
Millones fue el gasto bélico de EE.UU. en 2015
La primacía norteamericana es contundente en el plano militar. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri), el gasto bélico de Estados Unidos representa un 36% del total mundial. A pesar de su crecimiento, el gasto bélico de China toca el 13%
18.561
Billones es el PBI de EE.UU. en dólares
Con respecto al tamaño de la economía, Estados Unidos continúa en primer lugar, ya que el PBI de China es de 11.391 billones. Pero este año, por primera vez, el FMI colocó a China como la mayor economía del mundo, tomando como referencia el PBI ajustado por el poder real de compra.
13,8
Millones de barriles por día produce EE.UU.
Es es el principal productor de petróleo del mundo y de gas natural. Le siguen Arabia Saudita, con 11,9 millones de barriles por día; Rusia, con 11 millones de barriles, y China, con 4,6.

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El entorno de Hillary, otra vez bajo la lupa

La Nación
Luego del mailgate, muchos critican la excesiva lealtad que tiene la candidata con su grupo de asesores


Hillary Clinton

MIAMI (AP).- La renovada controversia sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton dejó nuevamente bajo la lupa al entorno que rodea a la ex primera dama: un grupo de asesores y confidentes que a veces le causaron problemas.

Y definitivamente para la candidata presidencial demócrata, ahora le están causando bastantes problemas. Poco más de una semana antes de la elección, su campaña se vio sacudida por la polémica provocada por los mensajes con connotaciones sexuales del distanciado esposo de su asistente más cercana.
Es una coincidencia casi increíble: una mezcla de noticia típica de los diarios sensacionalistas, con una campaña electoral que superó los tintes de cualquier noticia amarillista.

Pero para aquellos que han estado conscientes de la compañía que rodea a los Clinton, fue un recordatorio de las desventajas de la lealtad de Bill y Hillary así como su renuencia a distanciarse de personajes controversiales.
La campaña de Hillary declaró anteayer que respaldan completamente a Huma Abedin, la veterana asistente cuyos mailsaparecieron en una de las computadoras incautadas por las autoridades que investigan el contacto de su esposo, Anthony Weiner, con una menor de edad.

En su momento figura ascendente dentro del Partido Demócrata e incluso aspirante a la alcaldía de Nueva York, Weiner cayó al abismo cuando se le descubrieron casos de acoso sexual. Varias veces pidió perdón, varias veces volvió a caer y Abedin se separó de él luego de haber integrado el círculo íntimo de los Clinton.
Fue la decisión del FBI de revisar los nuevos correos electrónicos, como parte de su investigación al servidor privado de Hillary, lo que revivió las controversias al respecto.
No se sabe si los nuevos mailsesconden algún indicio de delito, o si son del todo irrelevantes. Tampoco cuántos mails examinarán los agentes, ni si los envió la propia Clinton, ni si pasaron por su famoso servidor privado. Pero sí se sabe que son un mazazo para todo el equipo de campaña.
"Desde luego que la apoyamos'', dijo el jefe de campaña de Clinton, John Podesta, a la prensa, al indicar que Abedin "ha cumplido y cooperado con la investigación de manera total y voluntaria''.
Abedin es la persona más reconocida del círculo leal a Hillary. Elegante y distinguida, se destacó como figura reconocible entre los seguidores de la ex primera dama.
Hillary de hecho la considera como su segunda hija. Fue becaria en la Casa Blanca en 1996 y desde entonces su carrera está ligada a la suya.
Fue una de sus máximas colaboradoras durante la etapa de la candidata demócrata como secretaria de Estado entre 2009 y 2013.
El candidato republicano, Donald Trump, fue tal vez el primero en expresar su preocupación de que el matrimonio de Abedin podría ser un problema para Clinton, al tuitear hace más de un año que Weiner era "un gran riesgo de seguridad como recolector de información''.
Abedin se mantuvo siempre al lado de Clinton en el Departamento de Estado como su principal asistente. El equipo de Clinton defendió su inusual acuerdo de trabajo en su momento, en el que el salario de Abedin era cubierto por la Fundación Clinton, un despacho de consultores de nombre Teneo y el Departamento de Estado, todos al mismo tiempo.

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Trump le saca partido al mailgate y gana algo de aire en los sondeos

Luego de que el FBI volvió a investigar a Hillary, una encuesta lo ubicó a sólo un punto de distancia


Donald Trump
 
 

WASHINGTON.- Con el viento a favor del FBI, que está investigando nuevamente a Hillary Clinton, el republicano Donald Trump parece revigorizado. Recupera algo de lo que había perdido en las encuestas, pone más dinero de su bolsillo en la campaña -algo que no le gusta hacer- y afirma que está "listo para refundar el país".

Los números en el sondeo general empiezan a acercarse un poco en la intención global de voto, aunque por colegio electoral la ventaja parece seguir siendo claramente de la candidata demócrata.
Hubo inquietud ayer en oficinas demócratas. Un nuevo sondeo de ABC News/The Washington Post situó a ambos a apenas un punto de distancia y mostró cómo se disolvió, por lo tanto, la ventaja de más de cinco puntos que, hace sólo diez días parecía tener Hillary. Según la medición, la ex primera dama tendría hoy un 46% de la intención de voto; su oponente, 45%. Una diferencia que entra en el margen de error del estudio.

Para Trump, fue como una inyección de energía. "Jamás pensé que diría esto. Pero... ¡gracias, Huma Abedin! ¡Gracias, Anthony Weiner!", dijo, sarcástico, ante una multitud en Colorado, un estado en el que está muy atrás y en el que, sin embargo, ahora está dispuesto a invertir.
Abedin es la ayudante de confianza de Clinton y Weiner, el ex marido. En la computadora que ambos compartieron se encontró "evidencia pertinente" para que el FBI reabriera el caso contra Clinton por el manejo de información clasificada

Por eso Trump estaba tan contento. Por eso y porque encima ayer se supo que ese material llevaba "semanas" en poder del FBI, pero que, por alguna razón, sólo decidió hacer público lo que ocurría el viernes pasado, pocos días antes de las elecciones.
En un cambio de estrategia, Clinton ayer optó por no hablar del tema. Trump, en cambio, no parecía tener otro. "Esto es peor que el Watergate. Hay que terminar con los corruptos", repetía.
Usó luego su cuenta de Twitter, como lo hace habitualmente, pero esta vez para insistir en que "varias encuestas" lo dan por arriba de Hillary o, al menos, en empate técnico. Eso es una gran escalada respecto del retroceso que tuvo días atrás, cuando llegó a situarse a más de seis puntos de distancia.
La tendencia a la mejora de Trump y el retroceso de Clinton fue confirmada por varios sondeos, algunos aun manteniendo a la demócrata por delante, como el caso del promedio general del sitio RealClearPolitics, que dio 47,6% para la demócrata y 43,3% para Trump, con un margen que queda dentro de lo que podría ser el error de la muestra.
"Todos estos sondeos se hicieron antes de que se conociera lo del FBI", se ufanaba Trump, en relación con el sorpresivo anuncio del jefe de la Oficina Federal de Investigaciones, James Comey, en el sentido de que se reabría una investigación que él mismo había dado por cerrada meses atrás.
"Con lo que hemos visto, nadie, en forma razonable, puede acusar de nada que no sea imprudencia a la señora Clinton", dijo Comey. Cuando faltan días para las elecciones, la reapertura del caso fue un golpazo para los demócratas.
La gran duda es qué hay en esa computadora que el malogrado matrimonio entre Abedin y Weiner compartían. Según fuentes citadas por The Washington Post, la mujer que es mano derecha de Clinton "no se explica" cómo esos documentos llegaron allí y tampoco a qué se refieren. Cuanto mayores sean la duda y la confusión que alimente la sospecha, más aire para la aspiración de Trump.




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