sábado, 17 de junio de 2017

"Ajedrez norteamericano". Por Juan Manuel Karg


Ajedrez norteamericano
El nuevo cambio de relaciones entre EE.UU. y Cuba obedece a la extrema presión de la derecha republicana de La Florida, distrito que precisamente le dio la ventaja en el colegio electoral al actual presidente norteamericano. Es, por tanto, una devolución de favores que además busca otro objetivo de fondo: llevar la discusión pública fronteras afuera del país, luego de meses sin poder mostrar resultados concretos en la enmarañada política doméstica. Que curioso: quien ahora pide “elecciones libres” en Cuba es quien ha perdido en el voto popular por más de 3 millones de votos de diferencia respecto a Hillary Clinton.
Recapitulemos: en 2013 falleció Hugo Chávez. Apenas dos años después Barack Obama declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad de los EE.UU., a través de un decreto ejecutivo que fue repudiado por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Pero, pragmático, Obama avanzó asimismo en una distensión de la relación con Cuba, en una negociación de la que también participó el Papa Francisco. Incluso viajó a La Habana y se sacó una foto en la mismísima Plaza de la Revolución, con la imagen del Che Guevara de fondo. “En estos 50 años (de bloqueo) se ha demostrado que el aislamiento no funciona” fue su reflexión en aquel entonces.
Después Fidel Castro partió a sus 90 años, a fines del año pasado, siendo despedido por millones de cubanos en las calles de su país. Y ahora, apenas seis meses después, el propio Donald Trump revierte buena parte de las medidas de distensión respecto a Cuba. Fue un verdadero ajedrez del poder real norteamericano, aquel que no va a elecciones, sino que permanece siempre presente en Washington: flexibilizar el embate contra Cuba, agudizar la presión y el aislamiento sobre Venezuela, y una vez consumado esto -aunque aún sin poder derrocar a Maduro-, volver a la carga respecto a La Habana. Incluso desde lo simbólico, Trump no lo hizo desde cualquier lugar: fue desde Miami. Y no desde cualquier salón: fue desde el Teatro Manuel Artime. ¿Quién fue Artime? Uno de los invasores de Playa Girón en el año 1961.
“Este tipo es tan bruto que, mientras lo observaba, Bush Jr. me parecía Shakespeare” dijo el intelectual cubano Omar González, minutos después de que Trump hablara. En menos de veinte palabras resumió el capricho del nuevo presidente de EE.UU., que no es más ni menos que el mismo pataleo insolente que Washington tuvo durante más de cinco décadas: intentar cambiar a un gobierno que es legitimado –y refrendado– por su población.
Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, Bush Jr, y el propio Obama han pasado por la Casa Blanca con discursos más o menos similares respecto a Cuba. Fueron todos ellos quienes incumplieron un principio básico de la diplomacia: la autodeterminación de los pueblos para decidir sobre su propio futuro, sin tutelajes externos. El caprichoso
Trump, a fin de cuentas, es un eslabón más en una larga lista de injerencias. ¿Podrá o se irá de la Casa Blanca sin poder ver la restauración capitalista en Cuba, tal como les sucedió a todos sus antecesores? La historia, pero sobre todo el pueblo cubano, dirán

ENTREVISTA: Endurecimiento de Trump con Cuba responde a necesidad política interna, dice historiador argentino


Spanish.xinhuanet.com   2017-06-17
Por Juan Manuel Nievas

BUENOS AIRES, 16 jun (Xinhua) -- La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de implementar nuevas restricciones sobre los viajes de ocio hacia Cuba y los negocios estadounidenses con el ejército cubano constituyen una muestra del injerencismo de Washington en otros países por una necesidad política interna, afirmó hoy el historiador argentino Leandro Morgenfeld.
"Trump anunció lo que se venía rumoreando estos días. Va a frenar el deshielo con Cuba, va a dificultar la visita de turistas estadounidenses a la isla y va a limitar los negocios con empresas vinculadas con las fuerzas armadas cubanas", dijo Morgenfeld en entrevista con Xinhua tras el anuncio del mandatario en La Pequeña Habana, Miami, Florida.
"En un acto con el vicepresidente (Mike) Pence, el senador Marco Rubio y otros representantes ultra conservadores, Trump reivindicó el bloqueo económico, comercial y financiero que hace décadas oprime a Cuba", planteó el investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina.
Para Morgenfeld, "el acto en Miami fue una puesta en escena para alejar del centro del debate el 'Rusia Gate', y para congraciarse con la base conservadora del Partido Republicano, que es la única que lo sigue apoyando. Su discurso tuvo todos los lugares comunes del injerencismo estadounidense, y fue sumamente agresivo con Cuba", reprochó.
"Esto, sin dudas, va a debilitar no sólo la percepción negativa que tiene de Trump la mayoría del pueblo estadounidense, que rechaza la continuidad del bloqueo, sino de toda América Latina y el Caribe", enfatizó el coordinador del grupo de trabajo "Estudios sobre Estados Unidos" del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
"Hace años que en la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), en la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) e incluso en las cumbres de las Américas se rechaza el bloqueo y se exige a Estados Unidos que normalice las relaciones con Cuba", recordó Morgenfeld.
Según Morgenfeld, "este endurecimiento de Trump, que responde a una necesidad política interna (al fin y al cabo, modificó su posición frente a la distensión iniciada por Barack Obama sólo para ganar ese estado clave, Florida, en las elecciones de noviembre) va a deteriorar aún más la imagen del gobierno estadounidense" en el continente.
"La flexibilización de restricciones en el comercio y los viajes por parte de la administración anterior no ayudan al pueblo cubano", dijo Trump en su discurso.
El jefe de Estado añadió que cancelaba de inmediato el "acuerdo unilateral" de su predecesor Barack Obama con Cuba.
De acuerdo con una declaración de la Casa Blanca, los individuos y compañías estadounidenses tendrán prohibido hacer negocios sectores vinculados a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
En cuanto a los viajes, se prohíben los viajes de ocio permitidos por la administración Obama y los estadounidenses tendrán que unirse a grupos turísticos para visitar la isla.
Trump también reafirmó el embargo legal de Cuba por parte de Estados Unidos.
A pesar de sus esfuerzos para dar marcha atrás a la política de Obama hacia Cuba, Trump se abstuvo de cerrar la embajada de Estados Unidos en la isla.

viernes, 16 de junio de 2017

Desde Miami y con una retórica injerencista y agresiva, Trump endurece las relaciones con Cuba y reafirma el bloqueo, repudiado cada año en la ONU por todos los países

"Lograremos una Cuba libre": el presidente Donald Trump anuncia el endurecimiento de la política de Estados Unidos hacia Cuba


              
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes cambios significativos en la política de su país hacia Cuba en un paso que revierte parcialmente el legado de su predecesor, Barack Obama.
Desde el icónico vecindario de La Pequeña Habana en Miami, Florida, el republicano presentó la nueva postura de EE.UU. con la isla: restricciones para hacer negocios con las empresas controladas por los militares cubanos y la imposición de mayores controles a los viajeros estadounidenses que visiten Cuba.
"Lograremos una Cuba libre", dijo el mandatario en medio de aplausos en un auditorio entregado.
El presidente dijo que la política actual, emprendida por el expresidente Obama y el líder cubano Raúl Castro, "no favorece al pueblo cubano, sino que enriquece al régimen".
Según Trump, su nueva política sigue procurando la apertura hacia el pueblo cubano, pero bajo una estrategia de restringir los negocios con el gobierno de la isla.
En su discurso, el mandatario habló de la "opresión comunista" que prevalece en la isla y mencionó nombres de disidentes, como las Damas de Blanco, para denunciar las violaciones a los derechos humanos que dijo se cometen en el país.
Además, pidió al gobierno cubano que "ponga fin al abuso hacia la disidencia" y dijo que solo en ese contexto —la liberación de todos los políticos presos, la legalización de todos los partidos políticos y la celebración de elecciones supervisadas y libres— estará dispuesto a sentarse a negociar un mejor acuerdo con el gobierno de la isla.

Endurecimiento

El anuncio no significa una reversión total de la histórica reapertura de las relaciones diplomáticas entre ambos países iniciada en diciembre de 2014.
Sin embargo, el anuncio del presidente Trump sí implica un endurecimiento que se apega más a las propuestas de legisladores republicanos de origen cubano, como el senador de Florida Marco Rubio, quien califica al gobierno de la isla como una dictadura que viola los derechos humanos.
En un artículo publicado más temprano este viernes, el diario oficialista Granma dijo que el presidente Trump había sido "mal aconsejado por unos pocos legisladores de origen cubano" que usaron "chantajes para secuestrar la política" hacia la isla.

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Donald Trump en Miami: “Desde este momento cancelo el pacto del gobierno anterior con Cuba”

El presidente de los EEUU anunció una nueva política hacia la isla. "Tendremos un mejor acuerdo que beneficie al pueblo cubano. No queremos que los dólares estadounidenses apuntalen al régimen castrista”, aseguró. Además, exigió elecciones democráticas y la libertad de todos los presos políticos


"Prometí ser una voz contra la represión en nuestra región. Ser una voz para la libertad del pueblo cubano. Ustedes votaron por esa promesa y aquí estoy, como lo prometí", dijo Trump y logró una gran ovación. El mandatario advirtió que las promesas llevan tiempo pero aseguró que EEUU va a denunciar todos los crímenes del régimen castrista.

"Para EEUU es mejor que haya libertad en nuestro continente, en Cuba o en Venezuela", aseguró.

El presidente denunció que la isla está controlada por la "misma gente que mató a decenas de miles de sus ciudadanos". Además, aseguró que el régimen cubano ha "sembrado el desastre en Venezuela".

"Mi gobierno no se va a esconder ni excusar al régimen castrista. sabemos lo que pasa y recordamos lo que ha ocurrido", agregó. Mientras, los presentes gritaban: Trump sí, Castro no".

El republicano denunció el "pacto" del gobierno de Obama. Según el mandatario, EEUU no recibió nada como contrapartida. "Desde este momento cancelo el pacto del gobierno anterior con Cuba", anunció.

Se mostró dispuesto a negociar "un acuerdo mejor" con la isla, pero solo si hay avances "concretos" hacia la celebración de "elecciones libres" y la liberación de "prisioneros políticos". "Cuando los cubanos den pasos concretos, estaremos listos, preparados y capaces de volver a la mesa para negociar ese acuerdo, que será mucho mejor", prometió.

Así, Trump puso un freno al acercamiento con Cuba, la nueva orden ejecutiva restablece restricciones a los viajes de turismo y veta intercambios comerciales que beneficien a empresas ligadas a las fuerzas armadas cubanas.

Estas medidas afectan uno de los más notables legados políticos de su antecesor, Barack Obama, quien junto a Raúl Castro anunció en diciembre de 2014 el inicio de una nueva fase en la relación bilateral después de medio siglo de ruptura y desconfianza.

Desde ese histórico anuncio de 2014, los dos países restablecieron sus relaciones diplomáticas, y Washington avanzó en el progresivo desmonte de normas administrativas para permitir un incipiente flujo de intercambio comercial y abrió las puertas a que estadounidenses puedan ir de vacaciones a Cuba.
Desde Miami -donde vive la mayor comunidad cubana en territorio estadounidense- el mandatario confirmó lo que ya había sido filtrado por la Casa Blanca: el giro en la política hacia Cuba.

El republicano anunció también la prohibición de cualquier transacción financiera con el Grupo de Administración de Empresas (GAESA), un holding estatal que de acuerdo con Washington beneficia directamente a altos jefes de las Fuerzas Armadas.

Washington también restablecerá un grupo de 12 categorías en que los estadounidenses interesados en viajar a Cuba tendrán que justificar para poder recibir sus licencias de viaje, explicó el funcionario.


Más temprano hablaba el congresista Mario Rafael Díaz-Balart

Más de un cuarto de millón de estadounidenses visitó Cuba en los primeros cinco meses de 2017, lo que representa un crecimiento de 145% frente a igual período de 2016, informó el miércoles un portal cubano citando fuentes oficiales.


El senador Marco Rubio habló antes de Trump

Empresas aéreas y de viajes de crucero hacia Cuba hicieron millonarias inversiones en los últimos dos años para prepararse al nuevo escenario bilateral, y aún resta por ver el impacto que las nuevas medidas tendrán en estos sectores.

El discurso de Rick Scott, el gobernador de Florida

"La política reafirma el embargo estadounidense impuesto por ley a Cuba y se opone a los llamados dentro de Estados Unidos y otros foros internacionales para acabar con él", indicó la Casa Blanca en un comunicado mientras Trump hacía los anuncios.

De hecho, durante su discurso, el mandatario pormetió que cumpliría con le bloqueo ya que  el levantamiento del embargo es algo que solo puede decidir el Congreso, controlado ahora por los republicanos en ambas Cámaras.

jueves, 15 de junio de 2017

Conferencia: "Crisis, protestas y polarización política en Brasil"


ENTREVISTA: Cambio de política hacia Cuba aumentaría rechazo a Trump en América Latina, según Leandro Morgenfeld



Spanish.xinhuanet.com   2017-06-15


BUENOS AIRES, 14 jun (Xinhua) -- Un posible cambio en la política de Washington hacia Cuba por parte del presidente Donald Trump hará que crezca el rechazo hacia el mandatario estadounidense en América Latina y el Caribe, dijo hoy el experto argentino, Leandro Morgenfeld.
Dicho cambio representa una eventual marcha atrás a la apertura iniciada a fines de 2014 por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo a Xinhua el profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
"Durante la campaña electoral, para ganar el voto de los cubanos anticastristas de Florida, el 'swing state' (estado decisivo para definir a un ganador en las elecciones presidenciales) más importante, Trump modificó su posición anterior y empezó a ser un duro crítico del deshielo ensayado por Obama", recordó.
"Ya electo, se refirió en términos ofensivos a Fidel Castro, cuando falleció en noviembre, y lo calificó como un 'dictador'", agregó Morgenfeld.
Para el experto, "el presidente estadounidense mantiene una retórica hispanofóbica que afecta a los mexicanos y centroamericanos que residen en Estados Unidos y eso supone una dificultad para reposicionar a Estados Unidos en la región".
"En relación con Cuba, se supone que mantendrá esa retórica injerencista y ofensiva, para congraciarse con los sectores reaccionarios que se oponen a la distensión. Entre ellos, el influyente senador por la Florida, Marco Rubio", alertó el coordinador del grupo de trabajo "Estudios sobre Estados Unidos" del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).
Estimó como posibilidad que "Trump anunciará medidas que entorpezcan el deshielo, para complicar a la economía cubana, pero no romperá relaciones diplomáticas ni cerrará la embajada que se reabrió recientemente, luego de más de medio siglo".
"El retomar un discurso injerencista y agresivo contra Cuba, como viene sosteniendo también contra Venezuela, va a generarle aún más rechazos en América Latina y el Caribe", advirtió.
"Si Obama debió revertir la anterior política, esto se debió al fracaso de más de 50 años de brutal bloqueo y agresiones diplomáticas, que es cuestionado cada año en la ONU por todos los países y muy especialmente por organismos regionales, como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)", enfatizó.
Morgenfeld subrayó que así, "paradójicamente, Estados Unidos quedó aislado por sus sanciones contra la isla. Si Trump elige volver a ese tipo de iniciativas, crecerá el rechazo que ya cosecha en la región por el muro (que planea) en la frontera con México, su estigmatización de los hispanos y su política exterior unilateralista y militarista".
"Nuestra América, ante ese escenario, debe mostrar, una vez más, su solidaridad con Cuba", recomendó el experto argentino.
Según los medios de comunicación estadounidenses, Trump anunciaría el próximo viernes desde Miami una nueva política hacia Cuba.
Aunque los puntos específicos del anuncio aún no son claros, medios locales de comunicación informaron el pasado fin de semana que se espera que Trump por lo menos endurezca las restricciones a los negocios de los estadounidenses con Cuba y a sus viajes a la isla.

lunes, 12 de junio de 2017

Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro. Rapoport y Morgenfeld

Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro

Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld fueron los disertantes de la primera charla del ciclo “Las palabras y las cosas (y las ciencias)”. 

 

 Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro


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En el Centro Cultural de la Ciencia, se desarrolló una charla, a cargo de Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld, sobre integración regional, reconfiguración política y desarrollo económico de América Latina.

  • Las ciencias sociales se hicieron presentes en el Centro Cultural de la Ciencia C3 para conversar sobre la evolución de América Latina y su integración regional, reconfiguración política y desarrollo económico. Se trató del ciclo de charlas “Las palabras y las cosas (y las ciencias)” que tiene como intención reflexionar sobre fenómenos actuales; en esta oportunidad a cargo de los historiadores Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld.

    Mirar hacia atrás para reconfigurar un futuro¿Qué hay “de nuevo y de viejo” en el mapa actual de la región? ¿Qué cuestiones históricas entran en juego? ¿Qué elementos hay en común? ¿Cuánto hay de pasado en el presente? Morgenfeld analizó dos siglos. Desde la Doctrina Monroe (que se resume en la frase histórica "América para los americanos"); la Guerra Fría; el “NO al ALCA”; los posteriores, ALBA, MERCOSUR, UNASUR; hasta los años 2015-2016, donde se sucedieron ciertos fenómenos “que significó el final del ciclo progresista (mal denominado ´populismo latinoamericano´) y dio comienzo a una etapa más conservadora”, expresó Morgenfeld. Dado este escenario, “los desafíos de América Latina serán retomar la integración, y rechazar la militarización y el racismo”, enfatizó.
    Por su parte, Rapoport profundizó las cuestiones históricas de la integración económica regional: “Son reflejo de las globalizaciones”, y agregó, “en su momento, San Martín y Bolívar desarrollaron la idea de que países de la región que presentan elementos en común los acercan”. En este sentido, el intelectual analizó las raíces históricas de la integración de los países del Cono Sur y citó dos aspectos. Primero, que los estados nacionales empujan a una unidad mayor con sus vecinos; y segundo, que unen fuerzas frente a un enemigo común, potencialmente dominante. “La visión estratégica del mundo está en mirar hacia atrás”, cerró.

    El ciclo continuará en julio con la presentación del filósofo Darío Sztajnszrajber y en agosto con la socióloga y doctora en Historia, Dora Barrancos.

    Sobre los disertantes

    Mario Daniel Rapoport: Es especialista en la historia de las relaciones económicas y políticas internacionales, integración regional, e historia económica argentina contemporánea y doctor en historia por Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de París; licenciado en economía política por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA e investigador del Instituto de Estudios Históricos, Económicos, Sociales e Internacionales (IDEHESI), CONICET-UBA Facultad de Ciencias Económicas.

    Leandro Morgenfeld: Es especialista en relaciones internacionales, historia económica, política y social e integración regional; investigador asistente del CONICET en el Instituto de Investigaciones de Historia Económica y Social de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA); doctor y licenciado en historia por la Universidad de Buenos Aires, también recibió Diploma de Honor por parte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

    Nuevo capítulo de la política exterior argentina, etapa Canciller Faurie. Opinan Gonzalo Casais, Leandro Morgenfeld y Francisco De Santibañes

    Nuevo capítulo de la política exterior argentina, etapa Canciller Faurie
    ¿Tiempo para algún reajuste de estrategias o tiempos para el reordenamiento para la política exterior de Argentina? Interrogante abierto sobre la etapa que se inicia con la asunción del nuevo Cancillería argentino, el diplomático de carrera Faurie.
    Si bien todos sabemos que los ejes centrales van a continuar y no se podrían esperar ningún giro abrupto en la política exterior de Buenos Aires, el contexto global ha cambiado durante el periodo de un año y cinco meses de la anterior jefa de la diplomacia argentina Susana Malcorra marcan la necesidad de mejorar la performance y ajustar varios frentes.
    Acudimos a la voz de algunos expertos que nos transmiten sus impresiones sobre la hoja de ruta para la Cancillería Argentina en bajo la conducción del ex. Embajador en Francia y Portugal, Jorge Faurie.
    Como explica Gonzalo Casais del Grupo Joven del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), “antes que nada es menester mencionar que la renuncia de la Canciller Malcorra ha tomado por sorpresa al gobierno de Mauricio Macri y a la población argentina en general”. Casais remarca que “el nuevo Canciller enfrentará una serie de desafíos internos y externos durante su gestión. Antes que nada deberá ordenar la Cancillería argentina. En los últimos meses y semanas ha habido numerosos reajustes dentro de los cuadros del Palacio San Martin. Los más notables fueron las renuncias del Vicecanciller Carlos Foradori y la Secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cristina Boldorin. Ambos remplazados por personas de confianza de Malcorra, Pedro Villagra Delgado y Horacio Reyser respectivamente. Asimismo, esta secuencia fue seguida por un reordenamiento de numerosos cargos de responsabilidad entre ellos nuevos nombramientos de Embajadores y Directores Nacionales. Con la asunción de Faurie se espera que el nuevo Vicecanciller sea el Embajador Daniel Raimond y que Reyser mantenga su puesto.
    Todos estos cambios, brevemente mencionados, muestran ciertas pujas existentes al interior de la Cancillería. En particular demuestra la puja existente entre los cuadros radicales y los peronistas no-kirchneristas, ambos ampliamente relegados durante los últimos años de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Además hace notar la creciente importancia y poder del Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, Fulvio Pompeo quien maneja una importante influencia en la política exterior de la administración Macri. Es imposible prever como organizará la Cancillería el nuevo Ministro de Relaciones Exteriores pero la elección del primer Canciller diplomático de carrera desde 1989 (cuarto en la historia) es un indicio importante. No solamente el carácter profesional y estricto por cual se lo conoce a Faurie, sino también por su amplia experiencia protocolar podrá ayudar al Palacio San Martín a ordenar sus filas”. 
     
    Para el investigador del CONICET Dr. Leandro Morgenfeld, ..”la salida de Malcorra, además de las cuestiones personales que fueron atribuidas, responde, como ella misma lo declaró, a ciertas divergencias con la jefatura de Gabinete. En consecuencia, creo que la gestión que va a encabezar ahora Jorge Faurie estará en la línea que determine Fulvio Pompeo, el principal asesor de Macri en la materia. Creo que la política exterior de Macri, más allá del discurso auto-elogioso y de la remanida “vuelta al mundo”, no tiene muchos resultados para mostrar, además de las fotos y las visitas. Macri abandonó una perspectiva de integración latinoamericana, la única que a mi juicio le permitiría a la región posicionarse más autónomamente, y subordinó la agenda exterior a los dictados de las principales potencias y los organismos financieros internacionales. Así y todo, no mejoró las exportaciones ni las inversiones. No creo que con la nueva gestión cambie la línea. No lo hicieron ante fenómenos disruptivos como el Brexit o la elección de Trump, no lo van a hacer ahora” Por su parte, la mirada del analista Francisco De Santibañes, entiende de la continuidad y sobre los desafíos que vienen entiende que, “por un lado creo que el Canciller debe mantener lo que está haciendo bien el gobierno. El Ejecutivo entendió que vivimos en un mundo en donde Estados Unidos ya no es la única gran potencia. Es por lo tanto en el interés de la Argentina mantener relaciones excelentes relaciones con este país pero también con China -la nueva potencia emergente- y con todas las naciones con las que esto es posible. Esto no sólo fomentará la llegada de inversiones sino que también nos permitirá evitar conflictos innecesarios e incrementar nuestro comercio. 
     
    Para De Santibañes, ..”es posible sin embargo realizar ciertas mejoras. Necesitamos tener una clara visión más estratégica para entender cuáles son nuestros intereses a largo plazo. De esta deberán luego derivar las decisiones de tipo táctica. También sería importante separar la formulación de nuestra política exterior de consideraciones domésticas y ser, al mismo tiempo, más creativos a la hora de pensar mecanismos que nos permitan fortalecer relacionarnos económicamente en el  mundo. Finalmente, necesitamos liderar la integración económica de América latina. La Argentina se encuentra en una situación privilegiada para convertirse en el puente que una a la Alianza del Pacífico con el Mercosur.”
    Gonzalo Casais baja información finita de la realidad de la Cancillería con su interpretación sobre los desafíos que se vienen donde “en el plano externo, el nuevo Canciller deberá avanzar con una serie de iniciativas puestas en marcha por su predecesora. Los nuevos aires que ha traído el gobierno de Macri a las muy postergadas negociaciones de un Acuerdo Mercosur – Unión Europea marcarán un hito en la gestión de Faurie. Él junto a Reyser deberán conducir estas negociaciones a buen puerto antes de fin de año según previos anuncios de la Cancillería. Un número de factores juegan a favor de Faurie. En primer lugar, el gobierno de Macri es el principal promotor del acuerdo dentro del bloque del sur. Por otra parte, la asunción de Trump en Estados Unidos ha echado por tierra cualquier posible revitalización del TTIP, abriéndole el camino a la Unión Europea para invertir mayor capital político  en el acuerdo con el Mercosur. Sin embargo, las dificultades inherentes a las negociaciones son tanto el espinoso asunto agrícola como la debilidad de Brasil para avanzar con el plan y las presiones internas de las poblaciones de ambos bloques serán las principales trabas al momento de arribar a un acuerdo. Más aun considerando que la Canciller Malcorra anunció que para fin de año se espera tener un acuerdo cerrado. Este deseo tiene que ver con el deseo de presentar el acuerdo en simultáneo con la siguiente Reunión Ministerial de la Ronda de Doha de la OMC que se llevará a cabo en Buenos Aires en diciembre de este año. Esta nueva reunión de negociaciones es otro de los grandes desafíos de Faurie ya que la Ronda de Doha ha estado congelada hace varios años. Si esta reunión no fuera fructífera en el avance de nuevos acuerdo sin duda será un golpe al desempeño del nuevo Canciller. Por otra parte, el deseo de la Casa Rosada de ingresar a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) dependerá en gran medida de las negociaciones que pueda llevar adelante Faurie. En este sentido, el triunfo de Macron en Francia significa mucho más que eso para el gobierno de Macri. El nuevo presidente francés fue compañero universitario del funcionario argentino que está encargado de gestionar el ingreso del país en la OCDE. En caso ocurrir el ingreso, Argentina se sumaría a la lista de espera con Colombia y Costa Rica para acompañar Chile y México como los miembros latinoamericanos de la OCDE. El ingreso no solamente significaría la certificación de la prestigiosa organización y acceso al apoyo que esta brinda sino que sería un gran triunfo para el nuevo Canciller. Sumado a la creciente relevancia de la Argentina en las mencionadas instituciones internacionales, Argentina ha sido designada la sede de la cumbre del G20 en 2018. Este será un nuevo desafío para el Palacio San Martín que buscará aprovechar esta puesta en vidriera del país al máximo. El hecho de que Faurie sea un experto en protocolo no es casualidad con su designación en este sentido. La Argentina deberá mostrar su mejor faceta durante la cumbre. Además, deberá gestionar las variadas discusiones durante la cumbre desde política comercial y económica global hasta cuestiones de Cambio Climático. Todas discusiones muy controversiales y disputadas al día de hoy”.
    Venezuela
    Un tema central en la agenda de la política exterior tiene que ver con la situación en Venezuela, que no escapa a ninguno de los países de la región, que tienen que definir posiciones sobre cómo pararse frente a la crisis venezolana.
    En la opinión de especialista en economía y política internacional De Santibañes, en el tema Venezuela, “Argentina ha tomado la decisión de no liderar la oposición al régimen de Maduro. No creo que esto cambie con el nuevo Canciller”.
    Desde otro punto de vista, para Morgenfeld, “este tema es preocupante. Hasta ahora, Macri mostraba una posición dura contra el gobierno bolivariano (impulsó la exclusión de Venezuela del Mercosur, alienta la intervención de la OEA, se reunió con la oposición destituyente, agredieron a la canciller venezolana cuando vino a Buenos Aires a la reunión del Mercosur), pero Malcorra era más cauta, más propensa a una salida negociada con el resto de los países del continente. Temo que ahora se profundice la línea injerencista contra Venezuela, lo cual establecería un pésimo antecedente, como fue el apoyo de Macri al golpe parlamentario en Brasil contra Dilma y al encumbramiento del ilegítimo Michel Temer. Desde que asumió, Macri desconoció el rol clave que tuvieron la UNASUR y la CELAC en conflictos regionales y, junto a Estados Unidos, impulsa la recomposición del poder que tenía la OEA en la etapa de la guerra fría”.

    Relacionando diferentes eventos de la política regional Gonzalo Casais reflexiona sobre el siguiente contexto… “Faurie deberá tomar una postura hacia la principal crisis en la región, la situación en Venezuela. Hay que tener en cuenta que lo más probable es que no haya grandes cambios. La situación en Venezuela como todos sabemos es desesperante. El nuevo proceso constituyente con bases comunales es contrario a la constitución que postula claramente que para iniciar una reforma constitucional se puede realizar únicamente a través de una consulta popular. Pero más allá de los mecanismos y artilugios puntuales de Maduro para ganar tiempo la realidad es que debe haber una fracción de la alianza con los militares y con Cuba para que haya un cambio. Ambas fracturas se ven distantes. Por un lado los militares han sido una base de apoyo del proyecto bolivariano desde el intento de golpe de estado en 1992 y desde entonces han sido depuradas y adoctrinadas en la lealtad al Comandante Chávez y ahora Maduro. Asimismo la corrupción, el narcotráfico y los delitos contra los derechos humanos ahora unen a las elites gobernantes venezolanas. Cualquier caída del régimen chavista los dejaría abiertos a procesos penales tanto en Estados Unidos como en La Haya. Por su parte Cuba sigue sosteniendo al régimen con más de 20.000 cubanos en la administración pública venezolana aportando sus conocimientos de represión y censura. La Cancillería liderada por Faurie probablemente tomará una posición más firme hacia Venezuela, montando presión internacional para acompañar a las protestas. La próxima reunión de Jefes de Estado de Mercosur en Mendoza entre el 17 y el 21 de junio próximo será un espacio para converger y coordinar e accionar del bloque frente a esta situación crítica. La inestabilidad y profunda crisis política y económica que sacude a Brasil le presenta la oportunidad a la Cancillería argentina de asumir un rol protagónico en la región”. UNASUR
    Argentina preside ahora UNASUR, y ¿puede esto significar algo estratégico para la política exterior de Buenos Aires? Para el investigador del CONICET Leandro Morgenfeld, “lamentablemente, Macri le quita relevancia a los organismos regionales y prefiere ir a aquellos dominados por Estados Unidos y Europa. En enero de 2016 fue un entusiasta asistente al Foro Económico de Davos, y esa misma semana faltó a la Cumbre presidencial de la CELAC en Quito, aduciendo que tenía una costilla fisurada. América Latina, como ámbito estratégico de la inserción internacional argentina, no entra en su vocabulario político. Se siente cómodo en la Casa Blanca o visitando mandatarios europeos. Impulsó a la Argentina como sede de la Cumbre ministerial de la OMC (diciembre 2017) y del G20 (julio 2018), pero no propone allí ninguna posición conjunta con los demás países de la región ni los emergentes. Por estos motivos, no tengo expectativas en la presidencia argentina de la UNASUR”.
    Por su parte, Francisco de Santibañes cree que “si bien la Argentina necesita formar parte activa de todos las organizaciones regionales e internacionales de las que forma parte, creo que es en nuestro interés priorizar la CELAC al UNASUR. Mientras que  la primera involucra a toda la región -más el Caribe- la segunda nos limita a América del Sur. Esto último nos quita flexibilidad diplomática y nos priva de los beneficios económicos que traería una integración más amplia”. 


    Mientras que Gonzalo Casais ensaya una tesis donde entiende que “es probable que la Argentina además utilice su presidencia en Unasur para avanzar con varios de estos desafíos. Por un lado, intentará alinear a los países sudamericanos en cuanto a la cuestión venezolana. Dado que Venezuela mantiene un número de aliados incondicionales tales como Ecuador y Bolivia, resultará complicado llegar al consenso que requiere la Unasur para decidir. A esta complicación se le suma que la organización fue el fruto de las negociaciones brasileñas por liderar la región sudamericana. En vistas de la existente situación brasileña deberá buscarse un modo por imponer un nuevo liderazgo pero que difícilmente remplazará al de Brasil en cuanto salga de la crisis. Por otra parte, la Argentina buscará utilizar a la Unasur para avanzar sus intereses comerciales ampliando la integración en infraestructura en la región. Sin lugar a dudas, uno de los mayores problemas de América del Sur es su declinante y atrasada infraestructura (más aún si se la compara con el sudeste asiático). El caso de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) es uno de los proyectos que el gobierno de Macri buscará resurgir durante su presidencia. Esta iniciativa comenzó buscando integrar la región a través de fuertes inversiones en la región para aumentar tanto el comercio intra-regional como inter-regional. La salida del comercio de la Argentina por Chile hacia el Asia-Pacífico es uno de los principales intereses del país. Sin embargo, un gran número de los proyectos de IIRSA están estancados hace años, ejecutando los presupuestos de la Unasur pero muy pocos han sido finalizados. Seguramente el gobierno de Cambiemos buscará hacer énfasis en la inversión en infraestructura a modo de mejorar la competitividad de las exportaciones nacionales frente a una política de reducción arancelaria y acuerdos de libre comercio. Mercosur
    Y en el tránsito eterno del proceso de integración en Sudamérica encontramos que el MERCOSUR no termina de dirimir sus diferencias internas mientras que, en otra dinámica, la Alianza del Pacífico abre otra perspectiva que debe leerse en clave geopolítica. En este tema, el académico Morgenfeld opina que “la Cancillería ha dado señales de acercamiento, pero qué Macri se mostró entusiasta, en 2016, en la convergencia con la Alianza del Pacífico. Sumó a la Argentina como observador, imaginando que sería un primer paso para firmar un TLC de gran alcance, como alguna vez fue el ALCA. El problema es que ganó Trump en EEUU y con ello cayó el Acuerdo Transpacífico (TPP), al cual Macri apuntaba a incorporar a la Argentina. Hoy propone un TLC Mercosur-Alianza del Pacífico y un acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea, pero este tipo de acuerdos están muy cuestionados a nivel global, con lo cual tienen pocas chances de avanzar o ser ratificados”.
    Por su parte, De Santibañes, Master en Relaciones Internacionales de SAIS Johns Hopkins de Estados Unidos, piensa que “junto con Brasil, la Argentina debe liderar la transformación del Mercosur en un tratado más parecido al de la Alianza del Pacífico. Hacer esto no sólo eliminará muchos de los inconvenientes que implica formar parte de una unión aduanera imperfecta, sino que también hará más factible una convergencia entre ambos bloques”.
    China
    El factor China también es una cuestión clave. En Argentina, la relación con China ha sido un foco muy protagónico en la política exterior, pero esto nos lleva a preguntar ¿qué sucede con los países de ASEAN? ¿Qué consideración tiene Uds, o sugerencia, con este bloque económico que representa un gran mercado para productos argentinos y donde tenemos resultados muy ventajosos en la balanza comercial?
    En la mirada de Gonzalo Casais, la diplomacia argentina “en materia de política exterior comercial de la Argentina, bajo el gobierno de Macri y la gestión de Faurie en Cancillería, una región clave es el Asia-Pacífico. Esta administración ha apostado a integrarse en las cadenas de valores globales y regionales a través de nuevos acuerdos internacionales, tales como un acuerdo con la Alianza del Pacífico. La AP le daría un camino más directo al mercado del ASEAN dado que estos países fueron relegados frente a China durante el gobierno de los Kirchner. Este acercamiento a los mercados del sudeste asiático prometería un impulso a las exportaciones argentinas agropecuarias dado que en este sentido ambas economías son complementarias. Sin embargo abriría el mercado argentino en materia de bienes de consumo donde las empresas locales no podrían competir contra las empresas asiáticas. Lo mismo sucede con la Alianza del Pacífico que si bien promete expandir el mercado para la industria agro-ganadera argentina pondría en riesgo la matriz industrial local. Aún más sabiendo que Argentina y el Mercosur son mercados altamente protegidos. Es difícil pensar que las industrias locales puedan competir con industrias mexicanas o con los tigres asiáticos. Antes que nada debería haber un mayor compromiso del Mercosur a bajar sus aranceles y eliminar las barreras no-tarifarias para entrar en un proceso de reconversión y adaptación de sus industrias para hacerlas más competitivas en el mercado global”.
    En analista y miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, Francisco De Santibañes cree que “la mejor manera de fomentar el intercambio económico con la ASEAN consiste es firmar acuerdos comerciales. En este sentido, la transformación del Mercosur en un tratado de libre comercio -al permitirle a cada uno de sus miembros firmar acuerdos por su propia cuenta- nos permitiría afianzar nuestras relaciones con una región que tiene economías muy compatibles con la nuestra”.
    Para el Doctor en Historia Leandro Morgenfeld, “más allá de la necesaria diversificación de mercados, el problema es qué se exporta y qué se importa. El modelo de vender materias primas o derivados, como la soja y el aceite de soja, e importar masivamente bienes manufacturados ya se ensayó en distintos momentos de la historia. Es un gran negocio para una minoría muy poderosa, pero que deja afuera a millones de argentinos. Es volver a la “Argentina granero del mundo” del primer Centenario, sólo que ahora se habla de ser el “supermercado del mundo”. Más allá del marketing, es una inserción internacional dependiente, que profundiza la desindustrialización e impulsa un esquema extractivista que depreda el medio ambiente y sólo incorpora a la actividad económica a un sector minoritario de la población”.
    Trump y el contexto global
    Y finalmente, sobre el contexto internacional, alguna referencia a la participación en el G20, Trump y la región.
    Aquí el autor del libro “Argentina & Claves para una integración Estratégica”, Francisco de Santibañes considera que…”la Argentina debe aprovechar la presidencia del G20 y la organización de su cumbre en Buenos Aires para instalar en la agenda internacional temas que favorezca tanto los intereses de nuestro país como los de América latina en general. En este sentido, sería conveniente defender el multilateralismo, ya que un mundo en donde las grandes potencias negocien de manera bilateral perjudicaría nuestros intereses. 
    Por su parte, Morgenfeld opina que “Trump es un síntoma del creciente descontento con la globalización neoliberal. Todavía no se salió de la crisis económica internacional que empezó en 2007-2008. Todavía no sabemos cómo va a impactar Trump hacia adentro de Estados Unidos y tampoco hacia afuera. Estamos en un momento de mucha incertidumbre. En la región, las derechas no lograr establecerse con fuerza y dar por terminado con el “ciclo progresista”. Enfrentan estancamiento económico, tensiones sociales y protestas políticas. Trump las descolocó. Hoy la región no tiene un claro proyecto hegemónico. En cuanto al G20, en 2018 tendrá por primera vez su cumbre presidencial en la Argentina. Vendrá Trump? ¿Cómo impactará eso en la política doméstica, teniendo en cuenta el nivel de rechazo que genera? Son preguntas que ordenarán el debate sobre la inserción internacional y la política exterior argentina en los próximos meses”.
    Para el académico de la Universidad Católica Argentina, Gonzalo Casais, “hay que comprender que este no es el mundo para el cual Macri se preparó. Durante los 12 años de gobierno del Frente para la Victoria, el gobierno argentino había optado por una inserción internacional que no privilegiaba a Europa o América del Norte, sino que ponía el acento en forjar alianzas económicas con los mercados emergentes. Esta posición se fue consolidando lentamente en un contexto en que América Latina giraba a la izquierda y con mayor énfasis luego de la crisis del 2008 que sumió a los países desarrollados en la Gran Recesión. Sin embargo, desde 2015 las economías centrales han vuelto a crecer y, si bien a una menor tasa que en el pasado, parece que lo peor de la crisis ha quedado atrás. Al mismo tiempo, los mercados emergentes comenzaron a toparse con inconvenientes macroeconómicos, empezando por la desaceleración china y la crisis político-económica brasileña que sacude a la región. Esto hizo más atractivo un acercamiento a las potencias industriales tradicionales. Macri, durante su campaña, promovió el acercamiento con Europa y Estados Unidos, mostró su compromiso con la democracia liberal y su creencia en los beneficios del libre comercio y la globalización. Las visitas de Obama, Hollande y Renzi a la Argentina a comienzos de 2016 convalidaron esta visión, momentáneamente. Desafortunadamente para Macri, el segundo semestre de 2016 trajo consigo una serie de sorpresas que materializaron el descontento preponderante en los países desarrollados y llevaron a un viraje de los vientos políticos: el triunfo del Brexit en Gran Bretaña, el de Trump en Estados Unidos y el crecimiento de la popularidad de líderes iliberales en países como Francia, Austria y Holanda. Estos hechos han puesto en duda la sustentabilidad del orden internacional en el que Macri buscaba (re)insertar a la Argentina. En este contexto el nuevo Canciller Jorge Faurie deberá reordenar la política exterior argentina ateniéndose a los grandes desafíos que la región y el mundo le imponen”.
    Reajustar la política sobre la cuestión Malvinas, donde los interrogantes que surgen desde hace tiempo por la salida del Reino Unido de la Unión Europea y con la obligada mirada a ver los pasos de España por Gibraltar, son otro capítulo que desarrollaremos en un próximo artículo. Medir aún cuanto puede afectar a Argentina la inestabilidad y el atascamiento en Brasil también será asunto de análisis en un futuro próximo. Con la información y las opiniones que nos acercan estos tres expertos bien podemos concluir que para la nueva etapa de la Cancillería argentina con Jorge Faurie a cargo, hay mucho por hacer.

    Por Martín Pizzi
    Relaciones Internacionales UCASAL

    domingo, 11 de junio de 2017

    "INTEGRACIÓN Y ASIMETRÍAS DE DESARROLLO EN AMÉRICA LATINA Y SU RELACIÓN CON LAS GRANDES POTENCIAS". Jornadas AAHRI y ALAHRI (jueves 15 de junio, FCE-UBA)



                                                       




    XV JORNADAS AAHRI
     V JORNADAS ALAHRI

    INTEGRACIÓN Y ASIMETRÍAS DE DESARROLLO
    EN AMÉRICA LATINA
    Y SU RELACIÓN CON LAS GRANDES POTENCIAS




    Buenos Aires, 15 de Junio de 2017


    PROGRAMA


    Jueves 15 de junio

    9:30 a 10:00 – Inscripciones y acreditación- Salón de Usos Múltiples, 1er piso de la Facultad de Ciencias Económicas-UBA
    Coordinación General: Beatriz Figallo-Noemí Brenta-María Cecilia Míguez

    10:00 a 11:30 – Panel: Campos y temas de la historia de las relaciones internacionales en América Latina
    Liliana M. Brezzo (IDEHESI-CONICET/IH-UCA), "¡Yo soy el Paraguay! El Diario íntimo de un historiador diplomático: Juan E.O 'Leary".
    Miguel Ángel De Marco, h., (IDEHESI-CONICET/IH): "El conocimiento de la dinámica de las ciudades portuarias y su aporte a la historia de las relaciones internacionales".
    Beatriz Figallo, (IDEHESI-CONICET/IH): "Transferencias y circulación transnacional: el caso de la España franquista e Iberoamérica".
    María José Henríquez Uzal (Universidad de Chile): "Dictadura chilena y resignificación de los derechos humanos. El discurso internacional".


    11:30  12:00 – Café
    12:00 A 13:30 – Cambios en el mapa estratégico de América Latina
    Julián  Kan (IDEHESI-FONCYT/UBA), “Rupturas y continuidades en el proceso de integración regional en América Latina en la coyuntura actual".
    María Cecilia Míguez (IDEHESI-CIHESRI/CONICET-UBA), “Cambios políticos y política exterior: condicionantes internos de la inserción internacional argentina”.
    Leandro Morgenfeld (IDEHESI-CIHESRI/CONICET-UBA), “Desafíos para América Latina frente a la irrupción de Trump”.
    Alejandro Simonoff (UNLP-UCALP), “China, América Latina y Argentina: complejidades de un vínculo estratégico”.

    13:30 a 14.30 hs – Almuerzo libre

    14:30 a 15.30 hs - Historiografía de las relaciones internacionales
    Raúl Bernal Meza (UNICEN-Universidad Arturo Prat, Chile), “Las ideas y el pensamiento en relaciones internacionales y política exterior: aportes latinoamericanos contemporáneos”.
    Cristian Buchrucker, (CONICET-Universidad Nacional de Cuyo), "Democracia, paz y guerra en el estudio de las RRII. ¿Existen regularidades históricas?"

    15:30 a 16:00 - Café

    16:00 a 17:30 - Historiografía de las relaciones internacionales (cont.)
    Edmundo Heredia,  (CONICET-Universidad Nacional de Córdoba), “Geografía e historia de las relaciones internacionales: líneas concurrentes”
    Günther Mros (Universidade Federal de Santa Maria, Brasil), “A genealogia do ensino da História para as Relações Internacionais”.
    Mario Rapoport (IDEHESI-CIHESRI/CONICET-UBA), “La historiografía de las relaciones internacionales en Argentina”.

    17:30 a 18:00 – Conclusiones y cierre.

    viernes, 9 de junio de 2017

    EEUU busca impedir la Asamblea Constituyente o cualquier otra salida política a la crisis en Venezuela

    Partidarios del Gobierno del presidente Nicolás Maduro

     

    EEUU busca impedir la Asamblea Constituyente o cualquier otra salida política a la crisis en Venezuela

    Voces del Mundo

    Telma Luzzani
     
    - escuchá el audio del programa acá - 
     

    "Los actuales ejercicios militares del Pentágono frente a la costa venezolana se explican por las elecciones constituyentes del 30 de julio", afirma la politóloga Sonia Winer. Quieren derrocar al gobierno y controlar a la oposición dialogadora. Ella se refirió a un documento que propone "cerco y asfixia" para justificar una intervención en el país.

     
    "El texto del Comando Sur lo dice claramente: Estados Unidos busca generar en Venezuela un escenario abrupto a través de acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada", asegura la Doctora en Ciencias Sociales, Sonia Winer, al detallar el documento del Pentágono conocido como Freedom 2. Y agregó: "Ese documento habla también de un enfoque de cerco y asfixia en el ámbito militar, llevado a cabo con alianzas internacionales, para poder justificar una intervención con la excusa de una ayuda humanitaria". Según ella este plan de acción se traduce en los ejercicios militares que el Comando Sur, liderando a otras 18 naciones, está realizando en Barbados y Trinidad Tobago, a mil y a seiscientos kilómetros respectivamente de Venezuela, desde el 6 al 17 de junio. Lo pautado en el Freedom 2 se viene cumpliendo metódicamente. Incluso en el punto ocho se señala un acuerdo con el secretario general de la OEA Luis Almagro para aplicar la Carta Democrática contra Venezuela, algo que también se hizo.
    Según la experta, Washington "no puede afrontar el costo político que significa una intervención militar pero apunta a un intervención humanitaria en el marco de la OEA o la ONU". El objetivo no sólo sería derrocar al presidente Nicolás Maduro y desarticular el chavismo sino "monitorear y controlar a un posterior gobierno de emergencia y a la oposición al chavismo que se inclinó por el diálogo y aceptó la salida política de la elección a la Asamblea Constituyente". Winer subrayó que el gobierno argentino busca colaborar y liderar, desde la región, esta intervención contra Venezuela.
    Por otro lado, el periodista y politólogo Daniel Wizenberg comentó su experiencia y observaciones en varias naciones de cuatro continentes. En este programa se refirió específicamente a Kenia y Myanmar y se centró en el caso de los refugiados, tema central de su último libro "Los que esperan".
    "Son verdaderos limbos", dijo sobre los campos de refugiados de Kenia Kakuma y Dadaab.
    "La columna vertebral de estos sitios es Acnur. Lo primero que hacen las personas que llegan a estos campos es registrarse y vivir con la expectativa de poder trasladarse a algún lugar donde les den asilo, algo que muy probablemente no pase."
    En Myanmar, más que refugiados existen casos de discriminación que se han agravado con el nuevo gobierno democrático manejado por la Premio Nobel Aung San Suu Kyi. "Las minorías étnicas siguen siendo perseguidas y ahora se suma la persecución religiosa contra los musulmanes", señaló Wizenberg.
    En Voces del Mundo se dieron, además, los primeros resultados de las elecciones en el Reino Unido que abren un escenario inesperado en ese país. También se comentaron la declaración del ex jefe del FBI quien dijo que la administración Trump lo había "difamado a él y al FBI"y la trató de mentirosa.