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viernes, 29 de junio de 2018
jueves, 13 de agosto de 2015
"El TIAR: sus orígenes, el debate sobre su rol actual y la posición argentina"
Revista Defensa Nacional y Pensamiento estratégico 2 (julio 2015)
Leandro Morgenfeld
Resumen
Las relaciones entre Estados Unidos y Nuestra América
en el siglo XXI plantean la necesidad de revisar el sistema interamericano en
general y la seguridad regional en particular. En ese marco, algunos países de
la región vienen planteando la necesidad de denunciar el Tratado Interamericano
de Asistencia Recíproca (TIAR), calificándolo como un resabio de la guerra fría. ¿Es anacrónico este pacto
militar? ¿a qué intereses responde? ¿qué rol cumple en la actualidad? ¿qué
acciones deben tomar los países latinoamericanos y la Argentina en particular?
En
este artículo se analizan, con documentación de los principales archivos
argentinos y estadounidenses, la Conferencia
de Río de 1947 en la cual se estableció el TIAR y la IX Conferencia
Interamericana (Bogotá, 1948), en la que se aprobó la Carta de la Organización
de los Estados Americanos (OEA). Se
estudian, en primer lugar, los entretelones de ambas reuniones continentales,
en el marco del enfrentamiento entre Argentina y Estados Unidos durante el
gobierno peronista. En segundo lugar, se retoman los debates actuales sobre el
TIAR y se plantea cuál es el rol que Argentina debe cumplir en el proceso de transición
desde un esquema con eje en Washington hacia una organización de defensa de
Nuestra América.
Introducción
Las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Nuestra
América[1]
plantean la necesidad de revisar el sistema interamericano en general y la
seguridad regional en particular. En ese marco, algunos países de la región
plantearon recientemente la necesidad de denunciar el Tratado Interamericano de
Asistencia Recíproca (TIAR), calificándolo como un resabio de la guerra fría, y procedieron a abandonarlo.
Esta situación vuelve imprescindible abordar los siguientes interrogantes: ¿Es
anacrónico este pacto militar? ¿a qué intereses responde? ¿qué rol cumple en la
actualidad? ¿qué acciones deben tomar los países latinoamericanos y Argentina
en particular?
El artículo se divide en tres partes. En la primera, se analizan, con documentación de los
principales archivos argentinos y estadounidenses, dos reuniones
interamericanas claves. En la Conferencia
para el Mantenimiento de la Paz
y la Seguridad
(Río de Janeiro, 1947) se estableció el TIAR. Estados Unidos y Argentina,
representada en esa ocasión por el canciller Juan Atilio Bramuglia –quien
aprovechó el cónclave para exponer la tercera
posición de Perón-, se enfrentaron sobre el carácter que debía tener dicho
tratado. En la IX Conferencia Interamericana (Bogotá, 1948) se aprobó la Carta
de la Organización de los Estados Americanos (OEA). La delegación argentina
volvió a enfrentarse a la estadounidense para evitar, entre otras cosas, que la
nueva organización interamericana tuviera injerencia en las actividades
militares de cada país.[2] Entender los debates en estas conferencias realizadas
en la inmediata posguerra –cuando se iniciaba la guerra fría- nos ayudará a comprender el carácter del TIAR, el
sentido (o no) de que siga existiendo en el siglo XXI y el rol que debe jugar
la Argentina. En aquella ocasión, mientras Estados Unidos pretendía fortalecer su
dominio continental y avanzar en instituciones que aseguraran la hegemonía en
su amplio patio trasero, en plena
constitución del mundo bipolar, la delegación argentina, encabezaba por
Bramuglia, expresaba el nuevo lineamiento más autónomo del gobierno de Perón.
En estos dos primeros años de gobierno peronista, cuando se llevaron a cabo
estas cruciales conferencias, predominaron los enfrentamientos con el país del
Norte, aunque luego estos se vieron matizados por las necesidades económicas
del gobierno argentino, y por la capacidad de la Casa Blanca de aprovechar las
expectativas de los países latinoamericanos de recibir ayuda económica.
En la segunda parte, se estudian las apelaciones al
TIAR en las décadas siguientes, cuándo y por quién fue invocado y qué rol jugó.
Nos ocuparemos aquí de la crisis que derivó en el golpe de estado para derrocar
a Arbenz en Guatemala (1954), del bloqueo a Cuba durante la crisis de los
misiles (1962), de la intervención en Santo Domingo (1965) y de la guerra de
Malvinas (1982), entre algunos de los principales acontecimientos militares en
América. En este apartado se analiza el significado que fue adquiriendo el TIAR
durante distintas etapas de la guerra
fría y a qué intereses respondió.
En la tercera parte, se analiza la nueva coyuntura
regional en el siglo XXI y de las relaciones interamericanas, se reconstruyen
los debates actuales sobre el TIAR y se plantea cuál es el rol que Argentina
debe cumplir en el proceso de transición desde un esquema con eje en Washington
hacia una organización de defensa de Nuestra América. México se retiró del TIAR
en el año 2002, Perú en 1990 (aunque retiró la renuncia en diciembre de 1991),
y Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Ecuador, integrantes del ALBA, anunciaron conjuntamente
el abandono del Tratado en junio de 2012. Esta merma –de los 34 países de la
OEA, sólo 17 integran el TIAR- potencia el debate sobre la pervivencia y el
sentido de este pacto militar, e impulsa a la Argentina a tomar una decisión estratégica
sobre su permanencia en el mismo.
En síntesis, el artículo pretende poner en discusión
un eje clave de la seguridad hemisférica y las alternativas de la Argentina
frente a las distintas posiciones que emergen en Nuestra América en el siglo
XXI.
- acá podés leer el artículo completo -
[1] Tanto la expresión Nuestra
América como América Latina refieren en este artículo al conjunto de los países
de América Latina y el Caribe, es decir a todos los del continente, menos
Estados Unidos y Canadá.
[2] MORGENFELD, Leandro. “Del TIAR a la
OEA: Argentina, Estados Unidos y el sistema interamericano”. Revista CONfines de Relaciones
Internacionales y Ciencia Política, Número
12, Monterrey, México,
agosto-diciembre de 2010. Págs. 13-49.
miércoles, 29 de julio de 2015
domingo, 13 de octubre de 2013
El Comando Sur de EEUU y la intervención militar en América Latina
ESTADOS UNIDOS PROPICIA LA INTERVENCION MILITAR Y LA OPOSICION LO ACOMPAÑA
Pena de muerte sin juicio
Mientras el Comando Sur vuelve a propiciar la
intervención de militares latinoamericanos en cuestiones de seguridad
interior, varios candidatos opositores, como Alfonsín, Massa, De Narváez
y Michetti, proponen implantar la pena de muerte sin juicio previo para
presuntos narcotraficantes. En una reunión de la Junta Interamericana
de Defensa, Washington propuso que las Fuerzas Armadas participen en
tareas de seguridad ambiental y energética, a lo que se opuso la
Argentina.
Por Horacio Verbitsky (Página/12)
El
Comando Sur de los Estados Unidos recomendó a la Junta Interamericana de
Defensa, JID, que las Fuerzas Armadas del continente participen en un
plan de seguridad del medio ambiente y seguridad energética y la
Argentina se opuso. El contrapunto, que se produjo el martes pasado
durante una reunión informal de la JID realizada en Washington,
constituye un paso más en la escalada estadounidense por borronear los
límites entre las funciones de defensa y de seguridad y continuará el
miércoles durante la sesión ordinaria de la Comisión de Seguridad
Hemisférica de la OEA. En la Argentina varios candidatos de partidos
opositores, como Ricardo Alfonsín, Sergio Massa y Gabriela Michetti,
propugnan la sanción de una ley de pena de muerte sin juicio previo para
presuntos narcotraficantes, de cuya aplicación se encargarían las
Fuerzas Armadas.
Dentro de su territorio, Estados Unidos mantiene la separación en
los términos vigentes desde 1878 con la ley Posse Comitatus y en los
últimos tiempos se ha inclinado por dotar a las fuerzas policiales de
equipamiento bélico pesado que hasta ahora se consideraba de exclusivo
uso castrense. En cambio, en América Latina propugna que las Fuerzas
Armadas se aboquen a tareas de tipo policial, según la doctrina de las
nuevas amenazas, que ya tiene más de una década de vigencia. El artículo
2 del Estatuto de la JID dice que el propósito del organismo es prestar
a la OEA y a sus países miembros “asesoramiento técnico, consultivo y
educativo sobre temas relacionados con asuntos militares y de defensa en
el hemisferio”, pero no menciona las cuestiones de seguridad. Lo mismo
ocurre con el Plan Estratégico de la JID. Por eso, en la reunión del
miércoles 16, Estados Unidos intentará redefinir el alcance de los
términos “asuntos militares y de defensa” y los conceptos de Defensa y
Seguridad. También es previsible que la cuestión reaparezca entre el 21 y
el 25 de octubre, durante la Conferencia Inter-Americana de Logística,
que financiada por empresas privadas, se realizará también en
Washington.Un programa de gobierno
El programa de trabajo 2013-2014 de la JID, firmado por su director, el vicealmirante Bento Costa Lima Leite de Albuquerque Junior, constituye un capítulo de un programa de gobierno. Luego de temas militares y de defensa agrega que la JID se ocupará también “de disciplinas conexas relacionadas con el hemisferio”. También se propone incentivar la presencia en distintas actividades de la JID de la Comisión de Seguridad Hemisférica y la Subsecretaría de Seguridad Multidimensional, dos vías para eludir la separación de funciones. Otro objetivo del plan de trabajo es constituir a la JID como “organismo de asesoría técnica permanente de la Conferencia de Ministros de Defensa y establecer relaciones de cooperación con los organismos hemisféricos, regionales y subregionales de defensa y seguridad”. También se propone participar en la coordinación entre Fuerzas Armadas y de Seguridad “en el combate al narcotráfico” en Centroamérica y asistir a la Cuarta Conferencia de Ministros de Seguridad de las Américas. La JID incluso se propone instruir al Comité Interamericano contra el Terrorismo en la “protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo”, armonizar su plan de trabajo con el de la Comisión de Seguridad Hemisférica y convertir al Colegio Interamericano de Defensa en una institución educativa de excelencia que ofrezca cursos de posgrado no sólo en defensa sino también en seguridad. A ese plan de trabajo de la Junta Interamericana de Defensa, la delegación de Estados Unidos agregó una recomendación propia: que la JID acepte la propuesta presentada por el Comando Sur y trabaje en conjunto con sus autoridades en “el desarrollo de un Plan de Cooperación Regional sobre el Medio Ambiente y la Seguridad Energética”. La delegación argentina presentó una serie de objeciones a este plan:- como parte del objetivo de ayuda humanitaria y auxilio en caso de desastres naturales, se invoca la Declaración de San Salvador sobre Seguridad Ciudadana y se propone un seguimiento de fenómenos que no se compadecen con el enunciado general, como las migraciones, el tráfico de personas y la delincuencia transnacional. Pero la Declaración de San Salvador se refiere a problemas de seguridad pública y no contempla temas de carácter militar o de defensa, los únicos que habilitan la actuación de la JID. Esa temática está excluida de las competencias de la JID, cuyo estatuto no la prevé.
- las nuevas amenazas contempladas en los enfoques multidimensionales no obligan a su neutralización por instrumentos militares. En la Argentina la respuesta sólo concierne a los ministerios de Seguridad y de Justicia.
- la propuesta coordinación de la JID con la Secretaría de Seguridad Multidimensional debe excluir el empleo de las Fuerzas Armadas en la seguridad pública de los estados, la lucha contra las drogas, las migraciones, la trata de personas y el terrorismo, que competen a otros organismos de la OEA, como la Comisión Interamericana contra el Abuso de Drogas (CICAD) y el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE). Tampoco es admisible que la JID participe en foros, conferencias y organismos que tratan esos temas, que no forman parte de las facultades de la Junta Interamericana de Defensa.
- la JID tiene la misión de apoyar a la Secretaría Pro Témpore de la Conferencia de Ministros de Defensa (que siempre está a cargo del país anfitrión) y de almacenar su memoria histórica, pero no está en aptitud para convertirse en su Secretaría Técnica Permanente, ya que la Conferencia es un foro de diálogo político entre los ministros y la JID un órgano de asesoramiento técnico-militar de la OEA.
- también se debe aclarar que esas funciones de apoyo sólo se desempeñarán a requerimiento de la Secretaría Pro Témpore.
- la Argentina tampoco acepta el propuesto “alineamiento de las estrategias de defensa y seguridad” que la JID debería apoyar.
- al referirse a los instrumentos que componen el Sistema Interamericano de Defensa, el plan de la JID le asigna funciones de cooperación con otros organismos interamericanos, cuando sólo fue autorizada a hacerlo en el proceso de revisión del Sistema, que impulsa la Argentina y del que la JID debería tomar nota.
- la JID se arroga como “tareas implícitas” tareas que exceden sus funciones y misión. Menciona entre ellas la solicitud a los estados de determinadas informaciones que no competen a la JID, como por ejemplo datos sobre tecnología e industrias.
- las conclusiones de la JID no mencionan el cumplimiento del mandato de la Conferencia de Ministros de Defensa y de la Asamblea General de la OEA, que dispusieron la revisión de todos los instrumentos y componentes del Sistema Interamericano de Defensa. Esto incluye en forma central a la propia JID.
El conflicto está definido en términos claros. Mientras la Argentina reclama que el sistema político, representado por los ministros de Defensa y la Asamblea General, conduzca la revisión de la Junta Interamericana, la JID, con sede en Wa-shington y financiamiento estadounidense, resiste la revisión de su rol y pretende avanzar con nuevas imposiciones sobre los órganos representativos de la voluntad popular.
Durante la reunión informal del miércoles pasado no sólo la Argentina impugnó la pretensión estadounidense de que el Comando Sur recomiende a la JID la forma de cooperar en la seguridad energética y del medio ambiente como nuevo tópico de relaciones entre las Fuerzas Armadas de la región, sobre los modelos que aplican las Naciones Unidas y la OTAN. Canadá sostuvo que la creación de un comando operacional requería mayor discusión y puso en duda que la JID tuviera capacidad para el tema. Estados Unidos negó que propusiera un rol operativo para la JID. Además de coincidir en estos puntos con Canadá, México recordó que cada país tiene organismos especializados en la seguridad energética y del medio ambiente, tema en que los militares tienen, en el mejor de los casos, competencia subsidiaria, y sugirió que los países que estén de acuerdo con la propuesta pueden realizarla en forma bilateral con el Comando Sur. Esta es la lógica que desde hace años encuadra los avances estadounidenses sobre la región: una propuesta general que la OEA no acepta y que se impone después en la relación bilateral con distintos países, empezando por los más débiles, ya sea ante las amenazas descriptas, o ante el Pentágono y su Comando Sur, verdadero artífice y efector de la política de su país hacia Sudamérica. La Argentina reiteró algunos planteos que había formulado en la reunión ordinaria de la JID del mes pasado. En esa ocasión, sostuvo que como otros países sudamericanos prioriza la cooperación en estas materias en el marco subregional de la UNASUR y que es inconveniente involucrar a la JID en temas ajenos a la defensa.
El derribo de las fronteras
La separación tajante entre Defensa Nacional y Seguridad Interior es uno de los acuerdos básicos de la democracia argentina y cristalizó en tres leyes y un decreto sancionados bajo cuatro diferentes gobiernos. La ley de defensa nacional fue promulgada en 1988 por el presidente Raúl Alfonsín, la de Seguridad Interior en 1992 por el presidente Carlos Menem, la de Inteligencia Nacional en 1991 por el presidente Fernando de la Rúa, y el decreto reglamentario de la ley de Defensa por el presidente Néstor Kirchner en 2006. El artículo 4 de la ley de Defensa estableció que “se deberá tener permanentemente en cuenta la diferencia fundamental que separa a la defensa nacional de la seguridad interior”. Pero pasaron 18 años hasta su reglamentación. Horacio Jaunarena, quien fue ministro de los ex presidentes Raúl Alfonsín, Fernando De la Rúa y del ex senador a cargo del Poder Ejecutivo Eduardo Duhalde, confesó en un seminario organizado por Eduardo Menem y Roberto Dromi que nunca la reglamentó porque no estaba de acuerdo con el texto y el espíritu de la ley. Los considerandos del decreto reglamentario que la ministra Nilda Garré firmó junto a Kirchner descartan en forma expresa la utilización del instrumento militar en funciones ajenas a la defensa, “usualmente conocidas bajo la denominación de nuevas amenazas”. De lo contrario se pondría “en severa e inexorable crisis la doctrina, la organización y el funcionamiento de una herramienta funcionalmente preparada para asumir otras responsabilidades distintas de las típicamente policiales”. Ya bajo la presidencia de CFK se presentaron tres proyectos en el Congreso desandando ese camino. El primero, de 2010, lleva la firma de Francisco De Narváez y otros diputados del Peornismo Opositor (Expediente de la Cámara de Diputados 6657-D-2010, Trámite parlamentario 130, 09/09/2010, Defensa Nacional contra amenazas aéreas). El segundo, de 2011, fue presentado por la diputada de PRO Gabriela Michetti, a quien acompañan el propio De Narváez y varios diputados de los partidos de ambos (Expediente de la Cámara de Diputados 1791-D-2011, Trámite parlamentario 0028, 13/04/2011, Creación del Plan Nacional de Protección Aérea de la Frontera Norte). El tercero, de este año, pertenece al diputado radical Ricardo Alfonsín y a otros legisladores de su partido (Expediente 4817-D-2013, Trámite parlamentario 073, 18/06/2013, Ley de lucha integral contra el narcotráfico). Todos ellos coinciden en encomendar a la Fuerza Aérea el derribo de aeronaves que no respondan a intimaciones transmitidas por radio, señales visuales y disparos de emergencia con munición trazadora (De Narváez); el derribo deberá ser autorizado por el presidente de la Nación o por la autoridad delegada por él en el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea (Alfonsín) y “en ningún caso se permitirá a las aeronaves irregulares, sospechosas u hostiles escapar hacia territorio extranjero” (Michetti). El proyecto de Michetti es el más explícito: han desaparecido las hipótesis de conflicto “en el subcontinente” (sic) y hoy los enemigos del estado “son el terrorismo, la narcoguerrilla, los movimientos separatistas, la piratería, etc.”. Estas amenazas “son de tal magnitud que deben ser consideradas materia propia de la defensa nacional”. A ellos se les sumó esta semana el candidato a diputado por el Frente Renovador, Sergio Massa, quien el viernes dijo que era urgente sancionar una ley que permitiera “voltear a los aviones de los narcos que entran al país”. El oficialismo se opone en forma explícita a semejante reforma. De hecho, en el Operativo Fortín Norte, el Ejército no recibió del ministerio de Defensa normas de empeñamiento, sólo pautas de comportamiento, que excluyen la entrada en combate, y la semana pasada en Río Gallegos, el ministro de Defensa Agustín Rossi ordenó que se limitaran a ocupar la parte del terreno de propiedad de la Armada que no había sido intrusada, sin siquiera portar armas de fuego. Los proyectos de Massa, Michetti, Alfonsín y De Narváez habilitarían a las Fuerzas Armadas a aplicar la pena de muerte, sin juicio previo, basada en la mera sospecha, incluso a quienes se estuvieran alejando del territorio nacional. Por suerte es dudoso que progresen en el Congreso, dada la cómoda mayoría del oficialismo.lunes, 11 de junio de 2012
Sigue el Comando Sur en el Chaco?
CARLOS MARTINEZ, DIPUTADO PROVINCIAL BLOQUE LIBRES DEL SUR
La iniciativa de
modificación a la ley 2014 de Defensa Civil enviada por Capitanich ratifica los
acuerdos firmados con el gobierno de los Estados Unidos y la continuidad de la
base de "ayuda humanitaria" financiada por el Pentágono del cual depende
el Comando Sur. En esta nota lo aclaro.
El
fuerte rechazo provincial, nacional e internacional a la instalación en las
inmediaciones del Aeropuerto Internacional de la ciudad de Resistencia de un
presunto “Centro de Emergencias para Ayuda Humanitaria” , construido con fondos
“donados” por el Pentágono norteamericano (del cual depende directamente el
Comando Sur) ,obligó al gobernador Capitanich a presentar ante la Legislatura Chaqueña
una iniciativa para derogar la vigente ley 2014 de Defensa Civil de la época de
la dictadura.
Pretende
el gobierno con esta acción “dar por cerrado el tema” y despejar todas las
sospechas relacionadas con “acuerdos”, “convenios” y tratativas “non sanctas”
con el imperio del norte que, con sobradas razones, no cesan de parecer ciertas
a los ojos de la sociedad chaqueña, pese a la reiteradas negativas del
ejecutivo provincial.
Desde
yá que derogar una norma pergeñada durante el terrorismo de estado de los
setenta y reemplazarla por una nueva normativa de la democracia no deja de ser
un hecho auspicioso, pero la pregunta es: ¿En que medida esta iniciativa
neutraliza, deja sin efecto o hace caer los “acuerdos de cooperación” firmados
entre Capitanich y los Estados Unidos sobre el tema emergencias y catástrofes?
Responder este interrogante cobra aún mas relevancia en momentos en que
distintas versiones (nunca oficiales) dan cuenta de una supuesta decisión del
gobierno nacional (nunca anunciada institucionalmente) de terminar con la cada
vez mas innegable y preocupante “amistad” del gobernador del Chaco con el
gobierno norteamericano en este y otros temas.
Examinando
el proyecto de ley 1815 /12 del ejecutivo vemos que el mismo establece que el
lugar de asiento de la futura “Direccion de Protección Civil” es,
“casualmente”, el sitio donde actualmente se encuentran ubicadas, en
estratégica posición cercana al Aeropuerto Internacional Resistencia. las
instalaciones del supuesto “Centro de Emergencias y Ayuda Humanitaria”
construido con fondos aportados por el Comando Sur . Sería este el único caso
en el país de oficinas “administrativas” de Defensa Civil cuyo domicilio se
establece en forma “inamovible” y por ley. Por otra parte, mientras en los
fundamentos del proyecto se invoca un cambio de paradigma en el abordaje de
emergencias y catástrofes, colocando la prevención (preparación de la población
“antes” y “para” la situación) , contrariamente, en el artículo 10, se coloca
la “reparación” (instalaciones cercanas al aeropuerto y depósitos, que son el
“después” del siniestro) como el momento central del capítulo de la emergencia.
El
artículo 11 de la iniciativa constituye una redacción superabundante y
tramposa. Esto es así porque es atribución del Congreso Nacional (art. 75,
inciso 28 de la
Constitución Nacional) permitir el ingreso de tropas
extranjeras al territorio nacional, sin perjuicio de hacer notar que para el
poder ejecutivo ,según consta en su escuálida respuesta de dos carillas al
pedido de informe de la legislatura provincial, los agregados militares de la
embajada de los Estados Unidos en Argentina no son “militares” en sentido
estricto sino “diplomáticos”, por lo cual, el coronel Passmore y sus amigos del
Pentágono podrán seguir viniendo como unos buenos “civiles” al Chaco cuando
quieran a supervisar la marcha del “Centro de Emergencias” ya que no habrá
barrera jurídica alguna que se los impida.
Asimismo,
continúa en ejecución el “Programa de Abordaje de Emergencias” financiado por
el Comando Sur, ya que el artículo 12, inciso “c” atribuye a la futura
Dirección de Protección Civil la facultad de articular con programas
internacionales sin establecer excepción alguna para aquellos dependientes o
financiados por organismos militares extranjeros. En el mismo sentido, el
inciso “d” del citado artículo autoriza al citado organismo a administrar
donaciones, incluida la actual de 3 millones de dólares realizada a la
provincia por el Comando Sur , cuya existencia fuera reconocida por el ex
embajador Wayne, el consejero diplomático Jefferson Brown y la secretaria de
relaciones internacionales del gobierno provincial, Theresa Dumbeck.
En
el Título VIII “De las prohibiciones”, brillan por su ausencia las que se
refieren a acuerdos, convenios o cualquier forma de cooperación futura,
respecto de abordaje de emergencias, catástrofes o ayuda humanitaria con
organismos militares o civiles bajo dependencia militar de países extranjeros.
Tampoco se prohíben a futuro la aceptación de donaciones por parte de los
organismos nombrados, con destino a la capacitación o inversión en
infraestructura relacionada con la materia.
Por
último, en ninguna parte de las disposiciones transitorias se dejan sin efecto
los acuerdos, convenios o programas firmados con la embajada norteamericana ni
se establece reversión alguna de la donación ya efectuada por las autoridades
militares del país del norte.
En
conclusión, lejos de haber dado marcha atrás con los acuerdos sellados en
materia de emergencias, catástrofes y ayuda humanitaria con el Comando Sur de
las fuerzas armadas norteamericanas, el gobernador Capitanich los ratifica con
este proyecto ingresado a la Cámara
de Diputados de la Provincia
del Chaco el último 30 de mayo.
La
falta total de acceso a la información a que tiene derecho la sociedad chaqueña
y sus representantes siguen siendo la conducta del poder ejecutivo en este tema;
la documentación relativa a los evidentes acuerdos de “cooperación entre el
gobierno norteamericano y el actual gobernador se ocultan , alimentando con
ello las sospechas, la desconfianza y el malestar social e institucional,
llegando a un punto tal que hasta la propia “donación” de 3 millones de dólares
reconocida como existente no figura en ningún registro contable ni pareciera
haber ingresado nunca al patrimonio del Estado provincial.
Y
por si fuera necesario confirmar hacia donde dirige sus preferencias en materia
de aliados el primer mandatario, la noticia de estos días acerca de un nuevo
periplo hacia tierras estadounidenses, que incluyen disertaciones en el Consejo
de las Americas de Rockefeller, entrevistas con “amigos” del Departamento de
Estado norteamericano y promocionadas búsquedas de “inversiones” no deja de
guardar notable y lógica coherencia con la decisión de Capitanich de
“resucitar” (aggiornado) el viejo esquema de relaciones carnales de los noventa
menemistas, y rendir exámen ante la flor y nata del establisment imperial.
No
dejaremos de advertir que esta decisión de política estratégica del gobernador
está en total contradicción con las aspiraciones de la mayoría del pueblo
argentino que ha decidido ligar su suerte y su destino a la integración y
consolidación de las relaciones de amistad y cooperación con los pueblos de
Latinoamérica.
Lamentamos
el camino y los “amigos” por demás peligrosos que internacionalmente para
nuestra desgracia, ha escogido el Contador Capitanich y lo instamos a
recapacitar y retomar el rumbo patriótico. No está demás recordarle al sr.
Gobernador las enseñanzas que nos legara uno de nuestros libertadores, el gran
Simón Bolivar , quien nos alertaba , con premonitoria admonición, que “ Los
Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en
nombre de la libertad”.
Ver:
El Comando Sur en Chaco y los bienvenidos “nihilistas” (I)
domingo, 10 de junio de 2012
EEUU: decenas de bases en América Latina
La Arena
Según algunos
estudios son 22 las bases norteamericanas en América Latina. Estudios
más recientes hablan de más de 40. Como sea, son muchas y expresan un
plan de dominación, incluso por la fuerza.
Que se sepa, la más reciente base militar norteamericana es la inaugurada en abril pasado en Chile. Está en el fuerte Aguayo, en Concón, región de Valparaíso, a 180 kilómetros al oeste de Santiago de Chile y el Comando Sur norteamericano destinó medio millón de dólares para su construcción.
Ya estaba en operaciones y criticada por numerosas organizaciones sociales, cuando ese mes visitó el país el secretario de Defensa, Leon Panetta. Preguntado sobre el significado de la base, se limitó a decir que servirá para adiestramiento de personal interviniente en misiones internacionales de paz, de las que forman parte doce países latinoamericanos (entre ellos Argentina).
Panetta restó importancia al rol que juega EE UU en esta base, afirmando que es Chile el verdadero dueño. No convenció a casi nadie. Entidades de derechos humanos firmaron una declaración de ocho puntos repudiando la instalación militar. Y recordaron que el último golpe de Estado en el subcontinente, perpetrado en junio de 2009 en Honduras, contó con el empleo de la base estadounidense asentada en ese país. Manuel Zelaya, el presidente constitucional, fue apresado en su domicilio, secuestrado por los golpistas y conducido a la base de Soto Cano, Palmerola, como primer paso antes de su deportación forzosa a Costa Rica.
Esos organismos humanitarios de Chile sufrieron, como su población, en carne propia, los avatares de la injerencia norteamericana de los ´70, con el golpe de Estado de Augusto Pinochet, precedido por el Operativo Unitas a las puertas de Chile en setiembre de 1973.
En cambio es más discutible discernir cuál es la base militar más antigua de los yanquis. Algunos dirán que es la que usurpan en Guantánamo, Cuba, donde impusieron a la naciente y fallida república la concesión a perpetuidad de la zona, garantizada “legalmente” con la Enmienda Platt de 1902.
Otros creerán que la de mayor antigüedad es la Escuela de las Américas que funcionaba en la zona del canal de Panamá y que luego de los acuerdos Carter-Torrijos fue desplazada a Fort Benning, en Georgia.
Entre las más viejas que no le pertenecen directamente hay que mencionar a la base británica de Mount Pleasant, en Malvinas, isla Soledad, donde desde hace mucho tiempo están plantados los ingleses usurpadores. Por los convenios de colaboración entre miembros de la OTAN, como son EE UU y el Reino Unido, no cabe duda que lo que los norteamericanos demanden de colaboración del socio, lo tendrán al instante. Esa cooperación entre imperios se verifica con otra base que depende de Mount Pleasant, la isla de Ascensión, británica, pero cuyo aeropuerto fue arrendado a EE UU en 1956. La fuerza aérea yanqui lo opera desde entonces.
En algunos casos una base es abierta y luego, por motivos políticos adversos, debe ser cerrada. Es lo que sucedió con la de Manta, en Ecuador, creada por el colaboracionista coronel Lucio Gutiérrez y cerrada en 2009 por el patriota Rafael Correa. Lamentablemente son más las que se abren que las que se cierran por esos motivos de presidentes antiimperialistas.
Intentos en Argentina
El Comando Sur norteamericano, dirigido desde junio de 2009 por el general de la Fuerza Aérea, Douglas Fraser, manda desde su base central de La Florida.
Tanto Fraser como sus antecesores en el comando, los generales Charles Wilhem en 1999, Peter Pace en 2001, James Hill en 2004 y Bantz Craddok en 2005, y por el almirante James Stavridis en 2007, han tenido una preocupación política y un dispositivo militar correspondiente.
La preocupación, casi se diría obsesión, es el aumento de gobiernos díscolos con Washington; a la eterna Cuba, nunca digerida, se fueron sumando con sus propios tiempos y acentos, gobiernos como el de Correa, Evo Morales y sobre todo, el de Hugo Chávez en Venezuela. Secundariamente también han molestado al Comando de La Florida gestos insumisos de Brasil y Argentina, que aún en medio de relaciones relativamente amistosas desafiaron las políticas de bloqueo a Cuba y aislamiento a Venezuela.
Todavía debe recordar con amargura el general Fraser el incidente con el avión suyo con armas, equipos y drogas que el gobierno argentino no permitió desembarcar luego de aterrizar en Ezeiza, en febrero de 2011.
El militar debe pensar que los gobernantes argentinos son desagradecidos porque todo ese cargamento iba para oficiales norteamericanos que harían un curso con oficiales de la Policía Federal “Argentina”.
Como Argentina es una pieza importante en el tablero político latinoamericano, el Pentágono siempre insiste en poner la bota en el lugar. A fines de 2011 el ministro consejero de la embajada norteamericana en Buenos Aires y el agregado militar, comandante Edwin Passmore, fueron recibidos por el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich.
El motivo de la reunión era continuar las conversaciones sostenidas ya en 2007 por Capitanich con el entonces embajador norteamericano, Earl Wayne, que apuntaban a crear una base de operaciones supuestamente humanitarias en esa provincia del noreste.
El año anterior la embajadora norteamericana, Vilma S. Martínez, había acompañado al general Fraser, de visita en Buenos Aires, hasta el despacho de la ministra Nilda Garre. Los tres sonrieron para la foto, que está colgada en el álbum de la embajada.
Este año se aceleraron los tiempos, pues el 18 de marzo Capitanich recibió en su despacho a la comitiva del Comando Sur, integrada por el comandante Passmore y otros funcionarios de la embajada. Luego del encuentro Passmore fue el vocero oficial de la administración chaqueña, pues informó de lo tratado. Dijo que estaba en su etapa final la “Central de Emergencias” construida con fondos del Comando Sur en el aeropuerto de Resistencia.
Tropezón que no es caída
Esta información detonó un escándalo político. El gobernador tenía muchos antecedentes de pronorteamericano, como le había manifestado a Wayne en 2008. Cables de WikiLeaks revelaban que Capitanich se había manifestado contrario al sentimiento antinorteamericano que imperaba en amplias franjas de la sociedad argentina. Esto no podía llamar la atención de quien ingresó a la política de la mano de Domingo F. Cavallo y en 2002 fue jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde. Como Daniel Scioli, Sergio Massa, Alberto Fernández y Amado Boudou, Capitanich sintoniza bien la onda de EE UU.
El proyecto del Comando Sur albergado por Chaco levantó mucha polémica en la provincia y el país. Hubo dos marchas populares, en abril y mayo, de miles de personas hacia el aeropuerto de Resistencia, para denunciar el plan yanqui, que en principio luce como humanitario pero que, viniendo de quien viene, tiene claras y peligrosas connotaciones políticas y militares.
Como se denunció, qué casualidad que la “Central de Emergencias” esté ubicada sobre el Acuífero Guaraní, la cuarta reserva mundial de agua dulce del planeta. Del lado paraguayo ya existe desde 2006 la base Mariscal Estigarribia, con 600 marines que vinieron con argumentos humanitarios y aún están allí.
El propio gobierno de Cristina Fernández estaba en difíciles condiciones para avalar el proyecto de Capitanich. Es que Argentina había votado en contra de un proyecto de inspiración estadounidense presentado en una reunión reciente de la OEA y la Junta Interamericana de Defensa. Se pretendía que los militares de cada país, ante una catástrofe natural, terremoto o inundaciones, etc, pudieran decidir aún sin autorización de las autoridades civiles.
Entre otros antecedentes negativos de esa intervención “per se”, se citó el caso de Chile, cuando -tras el terremoto de 2010- los Carabineros asesinaron a una persona considerándose por encima de las leyes en esa emergencia.
Al final Capitanich tuvo que cambiar de medio a medio su iniciativa. El 22 de mayo último envió un proyecto de ley a la Legislatura para que la tristemente célebre “Central de Emergencias” pase a depender de la Defensa Civil, propia, que no podrá dar participación a ninguna fuerza militar foránea.
Esto fue un fracaso grave del imperio y sus políticos afines, de la embajada gringa y su Comando Sur.
De todas maneras, los militares norteamericanos no se darán por vencidos. Cuando tropiezan y caen en un lado, tienen otros planes previos o sucedáneos para seguir con su plan militarista.
Un ejemplo claro lo dieron en Manta. Cuando el presidente Correa les cerró esa instalación clave sobre el Pacífico, salieron rápidamente a reclamar que el entonces mandatario colombiano Alvaro Uribe les cediera siete nuevas bases en Colombia. Y también abrieron otras tres en Perú. No sería extraño que ante la negativa final de Argentina en Chaco, el Comando Sur fortalezca la base de Concon en Chile y la de Mariscal Estigarribia en Paraguay.
Para Fraser, pero sobre todo para sus jefes Panetta y Barack Obama, en estos tiempos de crisis económica hay que tener listos los marines, los aviones, los misiles, la IV Flota y el multimillonario presupuesto del Pentágono (664.000 millones de dólares).
Que se sepa, la más reciente base militar norteamericana es la inaugurada en abril pasado en Chile. Está en el fuerte Aguayo, en Concón, región de Valparaíso, a 180 kilómetros al oeste de Santiago de Chile y el Comando Sur norteamericano destinó medio millón de dólares para su construcción.
Ya estaba en operaciones y criticada por numerosas organizaciones sociales, cuando ese mes visitó el país el secretario de Defensa, Leon Panetta. Preguntado sobre el significado de la base, se limitó a decir que servirá para adiestramiento de personal interviniente en misiones internacionales de paz, de las que forman parte doce países latinoamericanos (entre ellos Argentina).
Panetta restó importancia al rol que juega EE UU en esta base, afirmando que es Chile el verdadero dueño. No convenció a casi nadie. Entidades de derechos humanos firmaron una declaración de ocho puntos repudiando la instalación militar. Y recordaron que el último golpe de Estado en el subcontinente, perpetrado en junio de 2009 en Honduras, contó con el empleo de la base estadounidense asentada en ese país. Manuel Zelaya, el presidente constitucional, fue apresado en su domicilio, secuestrado por los golpistas y conducido a la base de Soto Cano, Palmerola, como primer paso antes de su deportación forzosa a Costa Rica.
Esos organismos humanitarios de Chile sufrieron, como su población, en carne propia, los avatares de la injerencia norteamericana de los ´70, con el golpe de Estado de Augusto Pinochet, precedido por el Operativo Unitas a las puertas de Chile en setiembre de 1973.
En cambio es más discutible discernir cuál es la base militar más antigua de los yanquis. Algunos dirán que es la que usurpan en Guantánamo, Cuba, donde impusieron a la naciente y fallida república la concesión a perpetuidad de la zona, garantizada “legalmente” con la Enmienda Platt de 1902.
Otros creerán que la de mayor antigüedad es la Escuela de las Américas que funcionaba en la zona del canal de Panamá y que luego de los acuerdos Carter-Torrijos fue desplazada a Fort Benning, en Georgia.
Entre las más viejas que no le pertenecen directamente hay que mencionar a la base británica de Mount Pleasant, en Malvinas, isla Soledad, donde desde hace mucho tiempo están plantados los ingleses usurpadores. Por los convenios de colaboración entre miembros de la OTAN, como son EE UU y el Reino Unido, no cabe duda que lo que los norteamericanos demanden de colaboración del socio, lo tendrán al instante. Esa cooperación entre imperios se verifica con otra base que depende de Mount Pleasant, la isla de Ascensión, británica, pero cuyo aeropuerto fue arrendado a EE UU en 1956. La fuerza aérea yanqui lo opera desde entonces.
En algunos casos una base es abierta y luego, por motivos políticos adversos, debe ser cerrada. Es lo que sucedió con la de Manta, en Ecuador, creada por el colaboracionista coronel Lucio Gutiérrez y cerrada en 2009 por el patriota Rafael Correa. Lamentablemente son más las que se abren que las que se cierran por esos motivos de presidentes antiimperialistas.
Intentos en Argentina
El Comando Sur norteamericano, dirigido desde junio de 2009 por el general de la Fuerza Aérea, Douglas Fraser, manda desde su base central de La Florida.
Tanto Fraser como sus antecesores en el comando, los generales Charles Wilhem en 1999, Peter Pace en 2001, James Hill en 2004 y Bantz Craddok en 2005, y por el almirante James Stavridis en 2007, han tenido una preocupación política y un dispositivo militar correspondiente.
La preocupación, casi se diría obsesión, es el aumento de gobiernos díscolos con Washington; a la eterna Cuba, nunca digerida, se fueron sumando con sus propios tiempos y acentos, gobiernos como el de Correa, Evo Morales y sobre todo, el de Hugo Chávez en Venezuela. Secundariamente también han molestado al Comando de La Florida gestos insumisos de Brasil y Argentina, que aún en medio de relaciones relativamente amistosas desafiaron las políticas de bloqueo a Cuba y aislamiento a Venezuela.
Todavía debe recordar con amargura el general Fraser el incidente con el avión suyo con armas, equipos y drogas que el gobierno argentino no permitió desembarcar luego de aterrizar en Ezeiza, en febrero de 2011.
El militar debe pensar que los gobernantes argentinos son desagradecidos porque todo ese cargamento iba para oficiales norteamericanos que harían un curso con oficiales de la Policía Federal “Argentina”.
Como Argentina es una pieza importante en el tablero político latinoamericano, el Pentágono siempre insiste en poner la bota en el lugar. A fines de 2011 el ministro consejero de la embajada norteamericana en Buenos Aires y el agregado militar, comandante Edwin Passmore, fueron recibidos por el gobernador de Chaco, Jorge Capitanich.
El motivo de la reunión era continuar las conversaciones sostenidas ya en 2007 por Capitanich con el entonces embajador norteamericano, Earl Wayne, que apuntaban a crear una base de operaciones supuestamente humanitarias en esa provincia del noreste.
El año anterior la embajadora norteamericana, Vilma S. Martínez, había acompañado al general Fraser, de visita en Buenos Aires, hasta el despacho de la ministra Nilda Garre. Los tres sonrieron para la foto, que está colgada en el álbum de la embajada.
Este año se aceleraron los tiempos, pues el 18 de marzo Capitanich recibió en su despacho a la comitiva del Comando Sur, integrada por el comandante Passmore y otros funcionarios de la embajada. Luego del encuentro Passmore fue el vocero oficial de la administración chaqueña, pues informó de lo tratado. Dijo que estaba en su etapa final la “Central de Emergencias” construida con fondos del Comando Sur en el aeropuerto de Resistencia.
Tropezón que no es caída
Esta información detonó un escándalo político. El gobernador tenía muchos antecedentes de pronorteamericano, como le había manifestado a Wayne en 2008. Cables de WikiLeaks revelaban que Capitanich se había manifestado contrario al sentimiento antinorteamericano que imperaba en amplias franjas de la sociedad argentina. Esto no podía llamar la atención de quien ingresó a la política de la mano de Domingo F. Cavallo y en 2002 fue jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde. Como Daniel Scioli, Sergio Massa, Alberto Fernández y Amado Boudou, Capitanich sintoniza bien la onda de EE UU.
El proyecto del Comando Sur albergado por Chaco levantó mucha polémica en la provincia y el país. Hubo dos marchas populares, en abril y mayo, de miles de personas hacia el aeropuerto de Resistencia, para denunciar el plan yanqui, que en principio luce como humanitario pero que, viniendo de quien viene, tiene claras y peligrosas connotaciones políticas y militares.
Como se denunció, qué casualidad que la “Central de Emergencias” esté ubicada sobre el Acuífero Guaraní, la cuarta reserva mundial de agua dulce del planeta. Del lado paraguayo ya existe desde 2006 la base Mariscal Estigarribia, con 600 marines que vinieron con argumentos humanitarios y aún están allí.
El propio gobierno de Cristina Fernández estaba en difíciles condiciones para avalar el proyecto de Capitanich. Es que Argentina había votado en contra de un proyecto de inspiración estadounidense presentado en una reunión reciente de la OEA y la Junta Interamericana de Defensa. Se pretendía que los militares de cada país, ante una catástrofe natural, terremoto o inundaciones, etc, pudieran decidir aún sin autorización de las autoridades civiles.
Entre otros antecedentes negativos de esa intervención “per se”, se citó el caso de Chile, cuando -tras el terremoto de 2010- los Carabineros asesinaron a una persona considerándose por encima de las leyes en esa emergencia.
Al final Capitanich tuvo que cambiar de medio a medio su iniciativa. El 22 de mayo último envió un proyecto de ley a la Legislatura para que la tristemente célebre “Central de Emergencias” pase a depender de la Defensa Civil, propia, que no podrá dar participación a ninguna fuerza militar foránea.
Esto fue un fracaso grave del imperio y sus políticos afines, de la embajada gringa y su Comando Sur.
De todas maneras, los militares norteamericanos no se darán por vencidos. Cuando tropiezan y caen en un lado, tienen otros planes previos o sucedáneos para seguir con su plan militarista.
Un ejemplo claro lo dieron en Manta. Cuando el presidente Correa les cerró esa instalación clave sobre el Pacífico, salieron rápidamente a reclamar que el entonces mandatario colombiano Alvaro Uribe les cediera siete nuevas bases en Colombia. Y también abrieron otras tres en Perú. No sería extraño que ante la negativa final de Argentina en Chaco, el Comando Sur fortalezca la base de Concon en Chile y la de Mariscal Estigarribia en Paraguay.
Para Fraser, pero sobre todo para sus jefes Panetta y Barack Obama, en estos tiempos de crisis económica hay que tener listos los marines, los aviones, los misiles, la IV Flota y el multimillonario presupuesto del Pentágono (664.000 millones de dólares).
Más presencia militar de EEUU en la región
“La presencia militar es un tema estratégico para EE.UU.”
Por
Walter Goobar (Miradas al Sur)
“Todas las FF.AA. de la región tienen más autonomía con respecto al gobierno”, dice Forti.
–¿Cree que existe una renovada intención por parte del Comando Sur del Pentágono de poner un pie en tierra?
–El comando Sur tiene la clara intención de establecer mecanismos bilaterales de relacionamiento militar con todos los países que pueda. La presencia física permanente es algo que puede ser parte del esquema general. Pero lo prioritario para ellos es el establecimiento de relaciones de cooperación que permiten la instrucción y diseminación de doctrina, asociada a la provisión de equipamiento. Esos son los dos brazos más eficaces para profundizar la presencia real sin necesidad de establecer bases.
–Pero, ¿no percibe que hay una idea de instrumentar una variante de la Escuela de las Américas desagregada país por país?
–Sí, por supuesto. Hay figuras nuevas para establecer distintas categorías de presencia como es el caso de los convenios que permiten usufructuar innfraestructura ante situaciones dadas: desastres naturales, catástrofes, etc. Eso, desde el punto de vista militar, es casi como una base, porque les permite a los norteamericanos resolver el problema estratégico del acceso a cualquier parte del globo ante eventuales misiones. Para eso necesitan puntos de apoyo que muchas veces se introducen bajo estas figuras nuevas de la ayuda para catástrofes.
–La cúpula del Comando Sur admitió ante el Congreso de los EE.UU. que necesita más puntos de apoyo en América latina con vistas a un eventual ataque a Irán, debido a los estrechos lazos políticos, militares y económicos der los países del Alba con Teherán.
–Nosotros respetamos la soberanía de cada Estado. No tenemos por qué opinar sobre los amigos de nuestros amigos y cada país tiene plena libertad de buscar los lazos de cooperación con los socios que representen sus intereses nacionales. Eso también se aplica para los EE.UU.
–Está el antecedente de las bases colombianas que brindaban acceso a los norteamericanos.
–Ese caso generó un fuerte debate y se le encomendó al Consejo de Defensa Sudamericano que estableciera una serie de soluciones al problema a través del establecimiento de medidas mútuas de confianza y de transparencia. Esto se podría resumir en lo que yo denomino la "doctrina Cristina", que sostiene que todo país tiene el derecho de hacer los acuerdos que quiera y establecer en su territorio las instalaciones que quiera, pero ningún país tiene derecho a que el alcance extrateritorial de las actividades de militares extrarregionales tenga incidencia sobre cualquiera de los países miembros de la Unasur. En otras palabras: Colombia tiene derecho a tener norteamericanos en las bases, pero no tiene derecho a que el alcance de la actividad afecte a Venezuela o a otro país de la región.
–Sin embargo, creo que también se había establecido un mecanismo de consulta...
–Esos son los procedimientos de implementación de confianza mutua. Eso implica que todos los países tienen la obligación de informar al resto sobre cualquier acuerdo nuevo que hacen con otro país, compromiso de informar a los países vecinos cuando hay movimientos de tropas, e inclusive ejercicios militares en zonas de frontera, y sugiere la presencia de veedores para que asistan a las maniobras. Es una larga lista de cuestiones técnicas que ayudó muchísimo a conjurar la crisis entre Colombia y Venezuela.
–¿Cómo se logró abortar la instalación de la base del Comando Sur en el Chaco?
–Principalmente, al hacerse pública. El Ministerio de Defensa tiene la responsabilidad de manejar las relaciones de cooperación en materia de defensa con todos los países del mundo. Parte de ese mecanismo son las agregadurías militares. Estados Unidos tiene una oficina de agregados militares, pero a diferencia del resto del mundo tiene –además– la figura que se denomina el Grupo Militar, que no es parte de la Agregaduría de Defensa sino que es la representación física del Comando Sur. El agregado de Defensa representa al Pentágono, en cambio, el Grupo Militar representa al Comando Sur.
–Por decisión de Néstor Kirchner el Grupo Militar fue desalojado –en su momento– del edificio del Estado Mayor...
–Sí, ellos tenían oficinas en el Estado mayor Conjunto y oficinas en la sede de cada una de las tres armas. Nosotros les dijimos: "Señores, vayan a su embajada". En esa época, había enlaces argentinos en el Comando Sur y en la Joint Task Force de Key West. Nosotros suprimimos todos esos enlaces y nunca enviamos un enlace a la sede de la IV Flota en Florida.
–Este Grupo Militar tiene presupuesto propio y ofrece programas de entrenamiento y de esa manera se presentó en Chaco...
–Sí, ofrecieron ayuda y asistencia para control de desastres. Se comprometieron a financiar un centro de coordinación de Defensa Civil. Chaco dijo que sí porque es muy difícil resistirse a la tentación de las donaciones. Pero recién después de avanzar en el tema se descubre que los recursos venían de un fondo para asistencia humanitaria del Comando Sur. Desde nuestra perspectiva, no podemos aceptar que una estructura militar extranjera tenga operaciones, actividades –así sean las de evitar inundaciones–, sin pasar por el Ministerio de Defensa, la Cancillería y el Congreso. Cuando descubrimos eso, hicimos lo que había que hacer. Volver todo para atrás.
–¿Por dónde se habían colado?
–Ellos pueden hacer estas cosas porque todavía están vigentes algunos acuerdos de cooperación que datan de la Guerra Fría y que fueron firmados por los gobiernos militares y permitían todo este tipo de actividades de los norteamericanos en la Argentina.
–El asunto de los Seals pone en evidencia que las FF.AA. uruguayas tienen más autonomía que las argentinas?
–Todas las FF.AA. de la región tienen más autonomía. La explicación está dada en la transición democrática: la Argentina tuvo una transición traumática. Esa crisis nos permitió tomar la posta y hacer de la política de Defensa y del instrumento de la Defensa –que son las FF.AA.–, el más profundo de los modelos de cambio. Nosotros llegamos al hueso: en el tema de derechos humanos, en los temas de formación, estructura y Justicia militar. Rompimos la idea de que cada fuerza era un compartimento estanco con tres fuerzas, tres culturas, tres presupuestos, y lo unificamos. Pero lo más importante es la clarísima distinción entre defensa y seguridad. Hoy somos un país en el que existe el ejercicio pleno de la conducción política de la defensa.
viernes, 8 de junio de 2012
Base del Comando Sur en el Chaco: entrevista a Goobar
Entrevista a Walter Goobar, editor del semanario dominical Miradas al Sur y columnista del diario Tiempo Argentino.
AlbaCiudad
“El gobierno
nacional y la Cancillería argentina abortaron la instalación de la base
del Comando Sur”, así lo aseguró Walter Goobar, escritor, editor del
semanario dominical Miradas al Sur y columnista del diario Tiempo
Argentino.
Entrevistado por el programa La Brújula del Sur (1) dijo que la polémica mediática visibilizó la lucha de la sociedad chaqueña.
La
iniciativa de El Chacao “era una iniciativa subrepticia del Comando
Sur, utilizando al gobierno de la provincia y apelando a una vieja ley
que subsistía de la época de la dictadura. Ahora, ésta instalación de la
base -que costó 3 millones de dólares- fueron aportados por el Comando
Sur, es decir, directamente del Pentágono, no pasaron por la embajada y
no fue consultado al gobierno central”, explicó Goobar.
Para el
analista el gobierno argentino trabajó con mucho sigilo para no
convertir en un incidente diplomático, la pretensión del Comando Sur y
del Pentágono de instalar una base militar en la provincia de El Chaco.
“En
varias de mis notas señalé que la actitud del gobernador de El Chaco
iba en franco rumbo de colisión con la política internacional
instrumentada, primero por el presidente Néstor Kirchnner y luego por la
presidente Cristina Fernández de Kirchnner”.
Fachada
Estados Unidos ahora aplica una forma diferente de penetración en América Latina. Ya no llama Bases Militares
a sus bases militares, ahora son: Emplazamiento Cooperativo de
Seguridad, CSL (según sus iniciales en inglés) o Emplazamiento
Adelantado Operativo, FOL.
Supuestamente se trata de programas que no son presentados como militares, sino como ayudas para catástrofes, emergencias o entrenamientos; con lo cual, se vuelan a la torera las autorizaciones de los congresos, o de la autoridades nacionales.
En todo el continente, la noticia salida del Chaco argentino prendió las alarmas. Convocamos también por La Brújula del Sur ,
la directora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, la
mexicana Ana Esther Ceceña confirmaba el mismo escenario: EEUU ya
controla todo el cinturón del Caribe y avanza hacia el sur del
continente
Walter Goobar estima que el gobernador Jorge
Capitanich intentó posicionarse de manera preferencial con Estados
Unidos, pero esta iniciativa “fue abortada por el gobierno nacional”.
“No
olvidemos que estos resquicios, llamados Bases de asistencia para
emergencia, son usados por el Comando Sur, para poner pie en el
territorio”.
La pregunta que debemos hacernos para otro
capítulo de esta historia es ¿Se retirará el Comando Sur con el rabo
entre las piernas, o qué sucederá?
Para conocer las respuestas completas escuche el AUDIO aquí:
http://soundcloud.com/des-
(1) La Brújula del Sur es un programa que se transmite en la emisora del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Alba Ciudad (albaciudad.org, @albaciudad, 96.3 FM) y Radio Rebelde (radiorebelde.info, @radiorebelde915, 91,5 FM), conducido por Ernesto J. Navarro y producido por Indira Carpio Olivo.
jueves, 7 de junio de 2012
Resistencia a la base de EEUU en Chile
"La base de Concón, de un costo de casi medio millón de dólares, causa
extrañeza en la sociedad civil chilena, que tiene una prolongada
experiencia con el intervencionismo de EE. UU. desde los tenebrosos días
de la dictadura militar de Pinochet", enfatiza el escritor
norteamericano Nikolas Kozloff.
Estados Unidos ha instalado una nueva base militar en Concón, en el centro de Chile. La reciente visita del jefe del Pentágono, Leon Panetta, a Chile ha sido una señal del reforzamiento de los lazos de ambos gobiernos en materia militar.
El Gobierno de Barack Obama se muestra aún más militarista que el de su antecesor, George Bush, intensificando silenciosamente la red de sus sedes militares, cree el escritor.
"La sociedad civil chilena, que tiene recuerdos desagradables sobre la dictadura militar respaldada por EE. UU., lógicamente está bastante perpleja ante la evolución reciente [de las relaciones de los dos países] y quiere saber qué está haciendo concretamente Washington en el Cono Sur", declara Kozloff en un artículo reciente dedicado a este tema.
Estados Unidos ha instalado una nueva base militar en Concón, en el centro de Chile. La reciente visita del jefe del Pentágono, Leon Panetta, a Chile ha sido una señal del reforzamiento de los lazos de ambos gobiernos en materia militar.
El Gobierno de Barack Obama se muestra aún más militarista que el de su antecesor, George Bush, intensificando silenciosamente la red de sus sedes militares, cree el escritor.
"La sociedad civil chilena, que tiene recuerdos desagradables sobre la dictadura militar respaldada por EE. UU., lógicamente está bastante perpleja ante la evolución reciente [de las relaciones de los dos países] y quiere saber qué está haciendo concretamente Washington en el Cono Sur", declara Kozloff en un artículo reciente dedicado a este tema.
martes, 5 de junio de 2012
Entrevista: EEUU y América Latina
“Chaco es un lugar estratégico para EE.UU.”
Entrevista publicada en Nos Digital
En
un período de una gran discusión acerca de la soberanía en Argentina,
nos preguntamos, ¿cuán presente sigue estando Estados Unidos en nuestro
continente y en nuestro país ? Constantes son las fuertes declaraciones
antiimperialistas de ciertos mandatarios para con la potencia, pero,
¿cuánto es discurso, cuánto es realidad? Nos juntamos con Leandro
Morgenfeld autor de Vecinos en conflicto
para desentrañar esta relación tan antigua como compleja entre el
poderoso Imperio y América Latina, donde los golpes de Estado, bases
militares, presiones bilaterales hasta espionaje siguen tan vivos en el
siglo XXI.
-Bases de Estados Unidos en Colombia, Perú, Paraguay, Argentina ¿Cuán profunda es su presencia en América Latina?
-Es bastante grande la presencia de
Estados Unidos y de la OTAN aquí. Según últimos estudios muestran que
hay 47 bases militares extranjeras en el continente, incluyendo las
inglesas en Malvinas y en las Islas Georgias del Sur. Mismo, se acaba de
abrir una base humanitaria muy controvertida en el Chaco. Estados
Unidos está tratando de reposicionarse en el continente. En el 2008 el
gobierno de Bush reimplantó la IV Flota de Comando Sur, destinada
específicamente a América Latina. Durante 50 años la flota estuvo
desactivada porque Latinoamérica no es un continente donde haya ningún
tipo de conflicto militar, pero esta medida indica que hay una necesidad
de Estados Unidos de reafirmar que, lo que históricamente fue su patio
trasero, lo sigue siendo. Esta necesidad se explica por qué en los
últimos años hubo un proceso de reintegración de los gobiernos latinos
sin su tutela, aumentando las relaciones con otras potencias, como Rusia
y China. Y esto les preocupa.
-¿Las bases están presentes en todos los países de América Latina?
-No, no están en todos los países, e
incluso hubo algunos que avanzaron en el proceso de desactivarlas. El
más importante es el caso de Ecuador, que durante el gobierno de Correa
desarticuló la base de Mantra, mostrando que sí se puede avanzar en este
tema. Entonces, Ecuador ya no tiene más bases.
-Ya hablamos de Correa, pero
también Chavez y Evo Moralez han sido los que públicamente más mostraron
sus diferencias con Estados Unidos. ¿Cuánto hay de discursivo y cuánto
se manifiesta realmente esto?
-En América Latina hay que hacer una distinción entre tres grupos. El Eje Bolivariano,
que tienen una política exterior que discursivamente es
anti-imperialista o simplemente anti-estadounidense, como el caso de
Cuba, Venezuela, Bolivia y los demás miembros del ALBA. Su discurso se
manifiesta con ciertas prácticas: denunciar la injerencia de la Embajada
norteamericana -incluso la expulsión de embajadores-, el cierre de
bases militares. Mientras en el punto de vista comercial siguen
manteniendo relaciones pero también hay una búsqueda de diversificar los
intercambios con otros países. Hay una política interesante que discute
esa pretensión de hegemonía estadounidense. Después está otro grupo,
el de los alineados al Norte que son el Eje Pacífico, donde podemos contar a Costa Rica, Panamá, Chile y Colombia. Finalmente el Eje del Mercosur,
que tienen una política intermedia, a través del mismo Mercosur o el
UNASUR. Pero estos países, que al mismo tiempo hablan de una inclusión
latinoamericana, sostienen una relación oscilante. Así, en Argentina
mientras el año pasado se fueron dando distintos roces bilaterales y un
mayor discurso anti-estadounidense, después de las elecciones hubo una
política de acercamiento.
-Dentro del Eje Mercosur, ¿estas diferencias se dan por posiciones ideológicas o son de carácter coyuntural?
-Hay una cuestión ideológica y otra de
la cohesión del discurso interno. Argentina permanentemente se queja del
proteccionismo norteamericano, lo cual está bien, ya que éste yla Unión
Europeaestablecieron sanciones contra el país por este tipo de medidas.
Esto es algo histórico argentino, que viene de los gobiernos
conservadores incluso, porque la economía nacional tiene una relación
más competitiva que complementaria con la norteamericana y los
productores agropecuarios yanquis tiene una capacidad de lobby muy
grande que generan estos choques. Esto se ve a lo largo de la historia,
más allá de que sean gobiernos conservadores, radicales o peronistas.
Hay una actitud ambivalente del gobierno argentino. Desde las elecciones
que busca reencauzar las relaciones con Obama, pero no lo hace como en
los90’con las relaciones carnales. Cuando vemos el tema de YPF,
Argentina toma una política que desde puntos de vista nacionalistas
hacía tiempo se venía pidiendo. Pero cuando se busca la forma de buscar
inversiones, una de las grandes apuestas es buscarlas en la Mobile o la
Exxon, las dos grandes petroleras de Estados Unidos.
-Con la explosión del
neoliberalismo en los ´90, diferentes actores sociales y políticos han
salido a la luz con una gran movilización y visibilidad pública:
movimientos estudiantiles, campesinos, ambientalistas; etc. ¿Cómo
entiende Estados Unidos este proceso?
-Sin dudas creo que hay una nueva etapa:
mayor integración regional, cambio de gobiernos muchos de ellos luego
de rebeliones populares importantes, hizo que la sujeción estadounidense
se halla en parte revertido. Entonces, reacciona de diversas maneras.
Algunas formas fueron las tradicionales: intentando en el 2003 un golpe
de Estado en Venezuela que fue vencida. Pero contra los distintos
procesos aplicó diferentes formas de desestabilización, como en Bolivia
mediante el intento de ruptura de la unidad territorial alentando la
separación de la Media Luna.También lo mismo apoyando el levantamiento
policial en Ecuador, el golpe en Honduras que acabó con el gobierno
constitucional de Zelaya, que sin ese acompañamiento norteamericano, no
se hubiera sostenido. Así, hubo una gran decepción de algunos sectores
con Obama, que apoyó este golpe en Centroamérica, mantuvo Guantánamo,
sigue la IV Flota.
- También hablaste de la base que se está instalando en Chaco…
-Si, es una base teóricamente
“humanitaria”, pero financiada enteramente por el Comando Sur, o sea el
Ejercito estadounidense. Cómo operará, no se sabe. Pero hay que verlo
según cómo Estados Unidos ejerce su intervencionismo a lo largo del
planeta. Tiene bases, cárceles ilegales en las que puede aplicar
violaciones a los Derechos Humanos que su propia legislación no le
permite, siendo Guantánamo el gran ejemplo. Y después la forma de
intervención se puede ver de otras maneras. En Venezuela, por ejemplo,
financian una cantidad enorme de ONG, que es una forma de penetración,
espionaje, buscan trazar contactos en la sociedad que se está
trabajando. Otra puede ser bajo la ayuda humanitaria, planes de
vacunación. Ahora, ¿por qué en el Chaco? Habría que ver si es una base
humanitaria, porqué está financiado por el Comando Sur, que es la
encargada de establecer las relaciones militares con este continente,
con un pasado con la Escuela de las Américas bastante nefasto. Uno
podría pensar por qué en esa provincia, y se da porque es un lugar
estratégico para Estados Unidos, muy cerca de la Triple Frontera, con
recursos naturales muy importantes, a la vez que se la suele ver como un
lugar de paso del contrabando y a la vez de células terroristas.
Podés seguir y conocer más de Leandro Morgenfeld en http://vecinosenconflicto.blogspot.com.ar/ y en @leandromorgen
viernes, 25 de mayo de 2012
"Drones" de EEUU operarán en Argentina?
La base norteamericana de "drones" en el Chaco y los rumores en la web
Medios internacionales y centros especializados en inteligencia militar hablan de esta posibilidad. Qué explicaron los diplomáticos.
Por Andy Jud, desde Washington (Perfil)
Con cierto recelo en la información pública, varios sitios
internacionales en Internet que tratan temas militares y de estrategia,
están informando por estos días que el Comando Sur de Estados Unidos,
cuyo centro de control operacional tiene su sede en Miami, piensa
instalar una base militar norteamericana para monitoreo aéreo en la provincia del Chaco, específicamente en el aeropuerto de Resistencia.
Inclusive se menciona que se estaría construyendo un edificio especialmente preparado para instalar allí moderna tecnología de imágenes satelitales. El objetivo de la base en el aeropuerto es justamente permitir vuelos de aviones no tripulados (conocidos como Drones) que permiten sobrevolar regiones y tomar imágenes digitalizadas de gran precisión.
El tema ya ha llegado a distintos sitios internacionales de noticias, como Al Jazeera y el diario Universal de Venezuela. En dichos medios se menciona una alianza argentino norteamericana con la intención de compensar otras instalaciones que se están montando en el Brasil y para controlar de cerca la Triple Frontera.
Los medios comentan esta nueva iniciativa del Comando Sur de instalar bases en Argentina y Chile para extender las capacidades operativas contra el Terrorismo.
Según explican, el proyecto sería financiado a través de un programa de Defensa de los Estados Unidos y costará inicialmente unos tres millones de dólares sin adicionar los "drones" que allí operarían, los cuales elevarían la inversión a 100 millones de dólares en equipamiento.
Según los mismos analistas, Resistencia sería el próximo proyecto en marcha, aunque las autoridades locales lo han definido como “un centro de ayudas y emergencias humanitarias” para casos de terremotos e inundaciones, monitoreando la geotermia y el caudal de los ríos.
Tales declaraciones han provenido de fuentes de la embajada norteamericana en Buenos Aires y de la gobernación del Chaco, los cuales no han querido extenderse en explicaciones. Tampoco el website del Comando Sur hace ninguna referencia al proyecto "chaqueño".
Pero los medios mencionados han revelado que el objetivo es entrenar a fuerzas argentinas en tecnología de última generación. Los equipos a instalar son similares a los que Estados Unidos utiliza en regiones "calientes" como ser Afganistán o Pakistán, que a la vez también permiten controlar el tráfico de estupefacientes en dichas regiones. Actualmente Estados Unidos tiene otras bases en Latinoamérica como ser Colombia, El Salvador, Honduras y Panamá, y también tiene bases en el Perú y una importante instalación en Paraguay.
El jefe del Comando Sur es el general Douglas Frazer que pronto será reemplazado por John Kelly, otro general veterano de la guerra de Irak. Hace unas semanas se inauguró en Chile una base militar en Fuerte Aguayo, localidad cercana a Valparaíso, que servirá para cooperar con las Naciones Unidas.
El edificio de control a instalar en el aeropuerto de Resistencia sería la primera base operacional de monitoreo de Estados Unidos en la Argentina, y estaría –según los medios- bajo el comando del Coronel Edwin Passmore que estuvo destinado en Venezuela anteriormente y cuya nueva misión sería instalar este centro de control en Chaco. Passmore es un especialista en temas de control estratégico y tiene una importante experiencia en contrainteligencia y operaciones especiales.
Inclusive se menciona que se estaría construyendo un edificio especialmente preparado para instalar allí moderna tecnología de imágenes satelitales. El objetivo de la base en el aeropuerto es justamente permitir vuelos de aviones no tripulados (conocidos como Drones) que permiten sobrevolar regiones y tomar imágenes digitalizadas de gran precisión.
El tema ya ha llegado a distintos sitios internacionales de noticias, como Al Jazeera y el diario Universal de Venezuela. En dichos medios se menciona una alianza argentino norteamericana con la intención de compensar otras instalaciones que se están montando en el Brasil y para controlar de cerca la Triple Frontera.
Los medios comentan esta nueva iniciativa del Comando Sur de instalar bases en Argentina y Chile para extender las capacidades operativas contra el Terrorismo.
Según explican, el proyecto sería financiado a través de un programa de Defensa de los Estados Unidos y costará inicialmente unos tres millones de dólares sin adicionar los "drones" que allí operarían, los cuales elevarían la inversión a 100 millones de dólares en equipamiento.
Según los mismos analistas, Resistencia sería el próximo proyecto en marcha, aunque las autoridades locales lo han definido como “un centro de ayudas y emergencias humanitarias” para casos de terremotos e inundaciones, monitoreando la geotermia y el caudal de los ríos.
Tales declaraciones han provenido de fuentes de la embajada norteamericana en Buenos Aires y de la gobernación del Chaco, los cuales no han querido extenderse en explicaciones. Tampoco el website del Comando Sur hace ninguna referencia al proyecto "chaqueño".
Pero los medios mencionados han revelado que el objetivo es entrenar a fuerzas argentinas en tecnología de última generación. Los equipos a instalar son similares a los que Estados Unidos utiliza en regiones "calientes" como ser Afganistán o Pakistán, que a la vez también permiten controlar el tráfico de estupefacientes en dichas regiones. Actualmente Estados Unidos tiene otras bases en Latinoamérica como ser Colombia, El Salvador, Honduras y Panamá, y también tiene bases en el Perú y una importante instalación en Paraguay.
El jefe del Comando Sur es el general Douglas Frazer que pronto será reemplazado por John Kelly, otro general veterano de la guerra de Irak. Hace unas semanas se inauguró en Chile una base militar en Fuerte Aguayo, localidad cercana a Valparaíso, que servirá para cooperar con las Naciones Unidas.
El edificio de control a instalar en el aeropuerto de Resistencia sería la primera base operacional de monitoreo de Estados Unidos en la Argentina, y estaría –según los medios- bajo el comando del Coronel Edwin Passmore que estuvo destinado en Venezuela anteriormente y cuya nueva misión sería instalar este centro de control en Chaco. Passmore es un especialista en temas de control estratégico y tiene una importante experiencia en contrainteligencia y operaciones especiales.
jueves, 24 de mayo de 2012
Preocupación en Chile por base militar financiada por EE.UU.
La inauguración de la base de entrenamiento militar financiada por
Estados Unidos en Chile ha generado preocupación en organizaciones
defensoras de derechos humanos. Este campo militar cuenta con un
escenario urbano de preparación que, según el comandante de la
Infantería de Marina con quien conversaron los parlamentarios de
derechos humanos ayer, es un entrenamiento de repliegue. Sin embargo, lo
que se pudo observar durante la presencia de los legisladores chilenos
en la base militar, fueron ejercicios de acción e ingreso a habitáculos
que pudieran ser posteriormente reales. teleSUR
miércoles, 23 de mayo de 2012
25 de mayo: movilización contra base de EEUU en Argentina
Argentina. Marcha en rechazo al asentamiento estadounidense en el Chaco: "Esta base del Comando Sur viola la soberanía nacional"
Carlos Saglul (ACTA)
Este
viernes 25 de mayo, al conmemorarse un nuevo aniversario de la
Revolución de Mayo, la Central de Trabajadores de la Argentina junto a
diferentes organizaciones sociales, políticas y culturales volverán a
manifestarse en defensa de la soberanía y en repudio a la instalación de
una base del Comando Sur de los Estados Unidos en el Chaco. Eduardo
Mijno de la CTA, habló con ACTA.
Serán
parte de la marcha miembros de la conducción nacional de la Central de
Trabajadores de la Argentina junto a dirigentes de varios de sus
sindicatos. Eduardo Mijno, Secretario General del Sindicato de
Trabajadores de la Educación del Chaco (Federación Sitech-CTA), explicó
en dialogo con ACTA que el objetivo de la marcha "es concientizar al
país que ellos (los norteamericanos) ya tienen un pie aquí, desde donde
pueden monitorear todo el norte".
La
Asamblea Popular del Chaco, conformada por más de 35 organizaciones
sociales, culturales, ambientales, gremios y partidos políticos,
convocaron a la Segunda Caravana por la Soberanía, para este viernes, en
un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo. La concentración está
prevista a las 9.30 en la esquina de Mitre y Avenida 25 de Mayo, para
partir luego en distintos tipos de vehículos, tal como lo hicieron en la
vez anterior, hasta el Aeropuerto Resistencia, donde denunciarán la
instalación de una base del Comando Sur. De esta manera exigirán una vez
más al Gobierno que «retire los acuerdos y convenios con los yanquis,
disfrazados de ayuda humanitaria, que respete nuestra soberanía nacional
y el profundo sentimiento de rechazo a la política imperialista y
guerrera de los norteamericanos», se señaló.
Mijno
explicó a ACTA que "exigimos que el gobierno de la provincia dé
explicaciones, muestre el acuerdo secreto que tiene con el embajada
norteamericana. No pueden seguir diciendo que los yanquis realizan
tareas de defensa civil, es ridículo. Incluso ahora les han puesto un
cartel que dice: Defensa Civil".
"La
base está instalada en el predio del propio aeropuerto de Resistencia.
Van a venir muchos diputados y dirigentes nacionales a esta segunda
marcha. En la primera convocatoria reunimos diez mil personas que es
mucho para Chaco. Hay indignación en la gente. La entrada de efectivos
extranjeros debió ser aprobada por el Congreso nacional. Queremos
primero saber que están haciendo los norteamericanos aquí y después que
se vayan".
Según el
gobierno provincial, la embajada de los Estados Unidos y el Comando Sur,
están poniendo en marcha el primer Centro de Respuesta a Emergencias,
ubicado en el Aeropuerto Internacional Resistencia, cuya construcción y
equipamiento demandó una inversión de U$S 3 millones y fue financiado
por una donación de la Embajada de los Estados Unidos.
"Este
tipo de estrategias de ayuda humanitaria y asistencia ante emergencias
climáticas y naturales son sólo la cara visible de acciones de
injerencia directa en la vida social y política de las regiones donde se
instalan las bases utilizadas por el Comando Sur", advierten desde la
Asamblea Popular.
Entienden
que «la instalación de esta base en Resistencia no es casual y en este
sentido mencionan la ubicación estratégica respecto de la Triple
Frontera, la cercanía de las fronteras con países limítrofes, la riqueza
natural disponible en la zona (Acuífero Guaraní y Toba, reservas
naturales, yacimientos de petróleo, entre otras) y la infraestructura
disponible para futuras acciones de otro tenor».
Y
destacan que "en otros países como Ecuador, Honduras, Paraguay, Costa
Rica y Colombia muchas de estas bases, primero surgieron como Centros de
Ayuda Humanitaria (Centro de Seguridad Cooperativa), con poca o nula
presencia permanente de los estadounidenses y con el tiempo se
transformaron en centros operativos que van desde la intervención
antidrogas hasta ejercicios militares conjuntos y mutan en bases con
presencia militar estadounidense permanente".
Otra
cuestión que resaltan como llamativa desde la Asamblea es que "la cara
visible de este acuerdo sea el comandante Edwin Passmore, en cuyo
currículum se destacan sus acciones en la invasión de Afganistán y que
actuó como asesor de Inteligencia del Ministro de Defensa de Kuwait
durante la invasión a Irak; el cargo de agregado militar en la embajada
de los Estados Unidos en Venezuela, donde fue expulsado por actividades
de espionaje en 2008 y su activa participación durante el incidente en
que el gobierno nacional impidió el ingreso de carga sensitiva secreta
que arribó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en un vuelo de la
Fuerza Aérea de los Estados Unidos".
Sumando
otro argumento para el rechazo, recordaron que este acuerdo "va en
contra de los principios del Consejo de Defensa Sudamericano (Unasur) y
la reciente posición de la Cancillería Argentina en la última reunión de
la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA sobre el plan para
mejorar la orientación y asesoría en casos de desastres, impulsada por
la Junta Interamericana de Defensa, inspirada en los planteos del
Comando Sur de Estados Unidos (Southcom)".
Es
por todo lo expuesto, señala el documento convocante, que los miembros
de "organizaciones populares, sociales, estudiantiles, sindicales y de
derechos humanos acompañamos el reclamo de la Asamblea Popular del Chaco
para que el gobernador Jorge Capitanich anule el acuerdo de cooperación
con el Comando Sur y la Embajada de los Estados Unidos, al mismo tiempo
repudiamos la presencia de la IV Flota en América Latina y de los
ingleses en nuestras islas Malvinas".
En
tanto, el abogado Marcelino Omar Leiva presentó ante el defensor del
pueblo de la Nación, "como ciudadano argentino, y habitante del Chaco",
una denuncia contra el gobernador Jorge Capitanich y quien por
delegación regular o irregular hubiere actuado, representado, firmado el
convenio, que según los anuncios oficiales se han celebrado con la
Embajada de Estados Unidos de la Argentina, y el Comando Sur y la IV
Flota del Ejército Norteamericano". Fundamenta la denuncia en «delitos
de abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público y
el delito de sedición y usurpación de funciones previstas para
autoridades constitucionales o las de la provincia (artículo 36 de la
Constitución Nacional)".
lunes, 21 de mayo de 2012
Existen 47 bases militares extranjeras en América Latina
LA SOBERANíA DE VARIOS PAíSES ESTá
CUESTIONADA POR LAS BASES MILITARES EXTRANJERAS OPERATIVAS INSTALADAS EN
SU TERRITORIO. ESTE ESTUDIO DICE QUE BOLIVIA NO ALBERGA NINGUNA
Mayo de 2012
La soberanía territorial y política está en cuestión en América Latina y El Caribe. Sin contar con Puerto Rico, el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (MoPPaSSol) ha contabilizado 47 bases extranjeras en Abya Yala. Una alerta necesaria sobre la militarización de la región.
Como introducción a este resumen informativo queremos dejar establecido que este es el punto al que hemos llegado en la investigación iniciada hace dos años con la mira puesta en la necesidad de disponer de datos fehacientes en los que sustentar la campaña contra las bases militares extranjeras en la región cuyo lanzamiento tuvo lugar en enero de 2010.
Todos los datos consignados se apoyan en fuentes concretas de distinto tipo. En algunos casos hemos recibido información de organizaciones y/o investigadores de varios países. Anotamos también informaciones incompletas, pero en el recuento final sobre el número de bases sólo contabilizamos aquellas sobre las cuales hay suficientes elementos para probar su existencia. Desde que comenzamos este seguimiento el número de enclaves militares extranjeros abiertos o encubiertos, se ha multiplicado y continúa creciendo.
Cuando hablamos de bases militares extranjeras nos referimos a las bases de varios países de la OTAN y no solamente a las de Estados Unidos.
Otra aclaración es necesaria: no todas las bases tienen un tamaño similar, algunas son muy pequeñas y otras de gran extensión; unas son bases militares de las fuerzas armadas del país sede, las cuales, por convenio o de facto, son utilizadas por las potencias de la OTAN. Pero todas forman parte de un mismo entramado bélico capitaneado por Estados Unidos. En ciertos casos no alojan en forma permanente ni un solo soldado extranjero.
La presencia militar extranjera presenta formas muy variadas. Por ejemplo, la militarización de la lucha antidroga en México o Guatemala. Por otra parte, estamos iniciando un estudio acerca de las maniobras militares conjuntas que se realizan con participación de EEUU en territorio continental o incluso en alta mar en unidades de la IV Flota (por ejemplo las maniobras “gringo-gaucho”).
Falta mucho por investigar. Sin embargo el resumen que anotamos aquí ofrece suficientes razones para inquietarse y actuar contra esta forma de guerra preventiva que supone un enorme peligro para un continente latinoamericano y caribeño que esperamos continúe avanzando en unidad e integración regional para asegurar la paz y la cooperación y no la confrontación entre los países.
La soberanía territorial y política está en cuestión en América Latina y El Caribe. Sin contar con Puerto Rico, el Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad entre los Pueblos (MoPPaSSol) ha contabilizado 47 bases extranjeras en Abya Yala. Una alerta necesaria sobre la militarización de la región.
Como introducción a este resumen informativo queremos dejar establecido que este es el punto al que hemos llegado en la investigación iniciada hace dos años con la mira puesta en la necesidad de disponer de datos fehacientes en los que sustentar la campaña contra las bases militares extranjeras en la región cuyo lanzamiento tuvo lugar en enero de 2010.
Todos los datos consignados se apoyan en fuentes concretas de distinto tipo. En algunos casos hemos recibido información de organizaciones y/o investigadores de varios países. Anotamos también informaciones incompletas, pero en el recuento final sobre el número de bases sólo contabilizamos aquellas sobre las cuales hay suficientes elementos para probar su existencia. Desde que comenzamos este seguimiento el número de enclaves militares extranjeros abiertos o encubiertos, se ha multiplicado y continúa creciendo.
Cuando hablamos de bases militares extranjeras nos referimos a las bases de varios países de la OTAN y no solamente a las de Estados Unidos.
Otra aclaración es necesaria: no todas las bases tienen un tamaño similar, algunas son muy pequeñas y otras de gran extensión; unas son bases militares de las fuerzas armadas del país sede, las cuales, por convenio o de facto, son utilizadas por las potencias de la OTAN. Pero todas forman parte de un mismo entramado bélico capitaneado por Estados Unidos. En ciertos casos no alojan en forma permanente ni un solo soldado extranjero.
La presencia militar extranjera presenta formas muy variadas. Por ejemplo, la militarización de la lucha antidroga en México o Guatemala. Por otra parte, estamos iniciando un estudio acerca de las maniobras militares conjuntas que se realizan con participación de EEUU en territorio continental o incluso en alta mar en unidades de la IV Flota (por ejemplo las maniobras “gringo-gaucho”).
Falta mucho por investigar. Sin embargo el resumen que anotamos aquí ofrece suficientes razones para inquietarse y actuar contra esta forma de guerra preventiva que supone un enorme peligro para un continente latinoamericano y caribeño que esperamos continúe avanzando en unidad e integración regional para asegurar la paz y la cooperación y no la confrontación entre los países.
Colombia es el país con más pistas y centros usados por Estados Unidos
Argentina:
(2) en el archipiélago de Malvinas ocupado colonialmente por Gran
Bretaña, la Fortaleza de la OTAN en Mount Pleasant, Isla Soledad, cuya
pista mayor tiene una longitud de 2.600 metros. La actual dinamización
de la militarización en el Atlántico Sur posiciona a la Fortaleza
Malvinas como la fuerza más importante de la OTAN en esa región.
Existe
además un terreno autorizado para el uso de Estados Unidos por el
exgobernador de Tierra del Fuego, en la localidad de Tolhuin. Y en
febrero de 2012 se hace pública en Resistencia, Prov. del Chaco, la
instalación de un Centro Anticatástrofes y Ayuda Humanitaria, financiado
por el Comando Sur del Pentágono a inaugurarse en el Aeropuerto
Internacional de Resistencia.
El Centro dispone de un radar y
equipos de comunicación que habilitan a esta construcción como un centro
de control y espionaje al servicio de los proyectos imperiales
Su
instalación responde a un programa impulsado por la Junta
Interamericana de Defensa (JID) que incluye en sus planes la
coordinación e implementación de centros similares en otros países del
continente y ha sido objetado por el Gobierno nacional argentino que
cuestiona el papel de la JID en estos temas.
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