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miércoles, 7 de marzo de 2018

Se firma un mega acuerdo de libre comercio en Chile, pero organizaciones sociales y políticas lo rechazan. Qué es el TPP11 y qué riesgos implica

SANTIAGO (Sputnik) — La firma del Acuerdo Transpacífico (TPP11) amarrará y restringirá la soberanía de Chile para legislar libremente sobre ciertos asuntos, dijo a Sputink la vocera de la organización "Chile Mejor sin Tratados de Libre Comercio", Lucía Sepúlveda.
"Este tipo de tratados busca homologar las leyes de todos los países intervinientes actuando como una especie de súper constitución, amarrando toda la legislación nacional actual o futura a las exigencias del acuerdo", afirmó Sepúlveda.
El próximo jueves 8 de marzo se firmará en Santiago de Chile el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como TPP11; un acuerdo de libre comercio entre 11 países que establece una serie de estándares de regulación en temas de comercio y otras materias. Sin embargo, un grupo de organizaciones chilenas se unieron en una plataforma llamada Chile Mejor sin TLC para manifestar su rechazo a este acuerdo.

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Según Sepúlveda, la soberanía chilena quedará subordinada al punto que la legislación interna estará sometida a "ciertos comités de vigilancia del acuerdo".
"Por ejemplo el tratado tiene un acápite que dice que si una legislación nacional pone en peligro las expectativas de ganancias de las corporaciones, podemos ser sometidos a tribunales internacionales en los cuales Chile no va a tener posibilidad alguna de ganar, siendo afectado por demandas millonarias", afirmó.

De esta manera, las mismas "actuarán como un inhibidor para crear cualquier tipo de legislación favorable a los cambios que la sociedad y la ciudadanía necesitamos" "Con el TPP quedarán en peligro reformas necesarias como la educación gratuita universal, cambiar la Constitución, terminar con el sistema privado de pensiones o crear una reforma laboral de verdad", señaló.

Alimentos Transgénicos y semillas

Sepúlveda integra la plataforma Chile Mejor sin TLC como miembro de la Red de Acción en Plaguicidas, una organización que está en contra del uso de químicos en la agroindustria y de la alimentación transgénica, y que rechaza el TPP por su regulación en los alimentos.
"La firma del TPP afecta por ejemplo, una posible futura legislación de etiquetado para alimentos transgénicos, ya que los demás países firmantes tienen legislaciones bastante permisivas con respecto a este tema, y también al uso de plaguicidas", explicó.

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Indicó también que "están en peligro el uso de las semillas como un bien común, las cuales quedarán amarradas a la propiedad intelectual de grandes empresas semilleras como Monsanto".

Cambios al acuerdo

El TPP11 es una modificación del Acuerdo Transpacífico original firmado en 2016 y que incluía entre sus países suscriptores a Estados Unidos (conocido como TPP o TPP12), pero en 2017 el país norteamericano se retiró del acuerdo.
El Gobierno de Chile ha afirmado que este nuevo TPP11 deja "sin aplicación" 20 disposiciones que estaban contempladas en el antiguo TPP, las cuales justamente tenían relación con los aspectos "más complejos" respecto a la regulación de la propiedad intelectual. Para Sepúlveda, estos 20 artículos que quedaron "sin aplicación" seguirán existiendo, puesto que "se decretó solo una suspensión de ellos, y en la medida que se reintegre Estados Unidos, quienes ya han manifestado su intención de reintegrarse, o cualquier otro país interesado en el tema, el asunto de propiedad intelectual va a quedar igual que antes".
"El TPP12 y el TPP11 son lo mismo, cuando vuelva Estados Unidos no se va a plebiscitar el levantamiento de las suspensiones, sino que eso dependerá de comités que creará el propio TPP, y será una decisión ajena al Congreso y a la ciudadanía", finalizó.
Las organizaciones de la plataforma Chile Mejor sin TLC convocaron una manifestación para el próximo miércoles 7 de marzo, a la que algunos parlamentarios electos del bloque de izquierda Frente Amplio ya han manifestado su intención de asistir.

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El TPP11 es un acuerdo de libre comercio que establece estándares en múltiples ámbitos en materia de derechos laborales, responsabilidad social empresarial, medio ambiente, políticas de género, propiedad intelectual, pequeñas y medianas empresas, grupos minoritarios, grupos indígenas, entre otros.
Los estados firmantes del actual TPP11 son Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, México, Nueva Zelanda, Malasia, Perú, Singapur y Vietnam.

martes, 23 de mayo de 2017

"Integración regional, reconfiguración geopolítica y desarrollo económico". Charla con Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld en el Centro Cultural de la Ciencia (miércoles 7 de junio, 18.30hs)




CICLO “LAS PALABRAS Y LAS COSAS (Y LAS CIENCIAS)”

“El NO al ALCA en 2005 marcó un punto de inflexión en las relaciones interamericanas, puso en crisis la histórica hegemonía de Estados Unidos y permitió avanzar en una inédita coordinación y cooperación política regional, iniciando el camino de la postergada integración latinoamericana. Una década más tarde, el nuevo contexto político y los cambios que supuso en Estados Unidos la llegada de Trump obligan a repensar los actuales desafíos para el desarrollo económico latinoamericano”.


El Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación tiene el agrado de invitarlos a las charla “Integración regional, reconfiguración geopolítica y desarrollo económico”,  a cargo de los historiadores  Mario Rapoport y Leandro Morgenfeld.

¿Cuándo?  El 7 de junio  a las 18:30 horas
¿Dónde?  En el Centro Cultural de la Ciencia, Godoy Cruz 2270, CABA

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

Se agradece la difusión.


Teléfono: 4899-5000, interno 3699

lunes, 17 de abril de 2017

"¿En el camino hacia un nuevo ALCA?". Por Luciana Ghiotto

Por Luciana Ghiotto
ALAI   

   
Entre los días 5 y 7 de abril se realizó en Buenos Aires el Foro Económico Mundial, o Foro de Davos,  versión latinoamericana. Por “Davosito” en el Hotel Hilton pasaron 600 empresarios, 60 funcionarios y 3 jefes de Estado. No es la primera vez que el gobierno de Mauricio Macri convoca a una reunión de este tipo: en septiembre de 2015 se había desarrollado un foro similar en el Centro Cultural Kirchner, donde también los CEOs de grandes empresas transnacionales habían discutido sobre la “cuarta revolución tecnológica” y la inserción del país en las cadenas globales de valor.

El Foro de abril fue todavía un paso más allá, porque el gobierno argentino lo utilizó además como paraguas para varias reuniones bilaterales con representantes de países de la región. Uno de los encuentros que no pasó desapercibido fue entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur. En especial, porque allí los representantes de ambos bloques acordaron intensificar los esfuerzos a favor del libre comercio en la región y armaron una “hoja de ruta” para avanzar en ese sentido. Las resoluciones adoptadas en esa reunión marcan el espíritu de época de la región en la era Trump. Veamos por qué.

Entre los años 2015 y 2016, lo determinante en la política comercial de la región era la existencia del proyecto del Tratado Transpacífico (TPP). Los países de la Alianza del Pacífico (sin Colombia) firmaron el tratado en febrero de 2016, y comenzaron el proceso de ratificación del mismo, intentando imponer el tratado, que generó numerosas oposiciones internas, como en el caso de Chile. En ese momento, los países del Mercosur, con una postura más “antiimperialista” se oponían a avanzar en la línea planteada por el TPP. A grandes rasgos, esto se debió a las posiciones de los miembros más grandes. En el caso del Brasil de Dima Rousseff, su apuesta principal fue hacia el fortalecimiento del espacio de los BRICS en su rol de global player, y a crear el escenario para el libre movimiento de sus propias empresas transnacionales, por ejemplo con la firma de Acuerdos de protección de (sus) inversiones con varios países del continente como Colombia, México y Chile. En el caso de Argentina, una política mercado-internista había determinado una posición más cauta frente a la apertura indiscriminada de importaciones (por ejemplo, mediante la implementación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación frente a ciertas importaciones chinas), así como marcó la instauración de “líneas rojas” en la negociación de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea que hacia 2012 ya era fuertemente impulsado por Brasil.

Pero el final del año 2016 marcó un giro en la política coyuntural de los dos grandes del Mercosur. Por un lado, el cambio de gobierno en ambos países marcó la profundización en la apertura de sus economías, y un acercamiento notorio hacia la Alianza del Pacífico (AP). En su primer año de gobierno, Macri sumó a la Argentina como observadora de la AP y anunció que avanzaría en la firma de tratados comerciales bilaterales con el fin de poder sumar a la Argentina como miembro pleno del bloque. Por otro lado, la asunción de Trump generó un cimbronazo en el tablero de las alianzas regionales, forzando a México a mirar nuevamente hacia el sur tras anunciarse una posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que le resulte perjudicial, y un posible cierre del mercado norteamericano para sus exportaciones. Tanto Temer como Macri señalaron sus intenciones de aprovechar al máximo este renovado interés de México en el sur. Además, este foco en el libre comercio se dio a la par que el Mercosur terminaba de echar a Venezuela del bloque, lo cual simplifica las negociaciones, sea para la “flexibilización” del Mercosur y que cada país firme tratados por separado, o sea para la firma conjunta de TLC.

El año 2017 arrancó con este nuevo escenario, y desde febrero todos los jugadores salieron a la cancha a pre-calentar para el partido. En una reunión en febrero entre Michel Temer (ya fortalecido por la escasa oposición organizada en el escenario interno) y Mauricio Macri se determinó la necesidad de que el Mercosur se abriera hacia el Pacífico. Otra reunión entre Macri y Michelle Bachelet llamó a la realización de la reunión ampliada de los bloques como respuesta a la política proteccionista de EEUU.

La reunión de abril entre la AP y Mercosur expresó el reordenamiento de los bloques, en un contexto de abierto giro aperturista y crisis de las alternativas de integración. Este contexto tiene su punto cúlmine en el acuerdo por avanzar en una gran área de libre comercio regional. La idea de los gobiernos ha sido la de crear un “Área de Libre Comercio de América Latina y el Caribe” (por su sigla, ALCALC), idea también apoyada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)[1].

¿Se acuerdan del ALCA? Este proyecto, al igual que en los noventa, implica generar una región abierta al mundo. La historia parece repetirse. Pero claro, no hay una vuelta atrás, ya que existen muchos elementos nuevos desde el fracaso de ese proyecto. En primer lugar, porque este ALCA sui-generis sería un área que deja afuera a dos jugadores clave: por un lado a EEUU, por su política de revisión de los acuerdos comerciales y tendencia al proteccionismo en la era Trump. Este primer hecho ya tiene un peso en sí mismo, ya que recordemos que en el proyecto ALCA, las campañas nacionales y continentales se centraron en el rol de “imperialista” del proyecto, aun si este era sostenido por varios sectores de las burguesías regionales[2]. En cambio ahora, sin EEUU, este nuevo proyecto se muestra desnudo: como un modo de imposición del mercado mundial sobre los mercados locales. Es la ley del valor al desnudo aplicada en la región, forzando a los países a aumentar los niveles de productividad y competitividad para insertarse en las cadenas globales de valor[3]; en otras palabras, implica apuntar los cañones contra los sectores trabajadores y exigirles mayor producción a un menor costo (¿y por qué no, si así trabaja la clase obrera asiática?).

El segundo sector que deja de lado es a los países del ALBA, es decir, a los gobiernos “progresistas” (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba). El nuevo ALCA sui-generis termina de acorralar a los países andinos para que dejen de lado sus políticas mercado-internistas y redistributivas y se vuelquen al libre comercio, en una postura más pragmática para su inserción internacional. Este ya fue el caso de Ecuador al entrar en el Acuerdo de Asociación (similar a un TLC) con la Unión Europea, y no debería sorprender que próximamente Bolivia y Venezuela revisen sus posturas hacia organismos como la Organización Mundial de Comercio.

Por otro lado, lo que determina una nueva época para el libre comercio en la región es el fuerte rol de China y el vuelco hacia los países asiáticos, la “zona caliente” del planeta. Cuando se frenó el TPP, Perú y Chile salieron a explorar nuevos horizontes en Asia, incluso comenzando a negociar acuerdos con Rusia y su área de influencia. El ALCA sui-generis probablemente tenga como objetivo confluir en acuerdos con los países del Pacífico, en lugar de concentrarse en las potencias del norte. A esto se suma la existencia de numerosos TLC bilaterales ya existentes entre los países de la AP y de la cuenca Pacífico.

En definitiva, el Foro Económico Mundial versión latinoamericana ha sido un momento clave en la reorganización de alianzas en la región. Pero también deja a las organizaciones sociales una enseñanza: que el fin de un proyecto y su denominación, sea ALCA, o TPP o ALCALC, no implica el fin del proyecto de libre comercio[4]. Por el contrario, lo que estos veinte años de experiencia en la aplicación de tratados nos muestra es que hoy los TLC y las protecciones que otorgan a las grandes corporaciones globales son esenciales a la nueva estructuración productiva del capitalismo. Ayer peleamos contra el TPP; ante-ayer contra el ALCA; hoy contra el ALCALC. Pero mientras desde los sectores anticapitalistas y antiimperialistas no se exploren alternativas de integración profundas, los proyectos que sigan llegando tendrán renovadas siglas y bonitos nombres, pero no lograrán sacarnos de la encrucijada de la crisis civilizatoria del capitalismo.

- Luciana Ghiotto es investigadora del CONICET Argentina, sede Escuela de Política y Gobierno de la Universidad de San Martín. Es miembro de ATTAC Argentina, colaboradora de Transnational Institute (TNI) y miembro de la “Asamblea Argentina mejor sin TLC”.

 
[2] Sin embargo, diez años después del fracaso del ALCA, han surgido algunos análisis que sostienen, basados en declaraciones oficiales y periodísticas, que el ALCA era en realidad buscado por ciertos grupos económicos sudamericanos, y que empujaron el proceso de negociación incluso en contra de algunos sectores internos en los EEUU. Ver tesis doctoral de Rodrigo F. Pascual: https://www.academia.edu/25870863/LA_ARGENTINA_Y_EL_ALCA
[3] Ver artículo Rodrigo F. Pascual y Luciana Ghiotto: “Reconceptualizando lo político: Estado, mercado mundial, globalización y neoliberalismo”, 2010, Revista Argumentos (México); en:  https://www.academia.edu/11428054/Reconceptualizando_lo_pol%C3%ADtico_Es...
[4] Ver artículo Luciana Ghiotto y Evelin Heidel “Muerto el TPP, ¡viva la liberalización!” en Revista ALAI: http://www.alainet.org/es/articulo/182379

martes, 14 de febrero de 2017

Por qué la Alianza del Pacífico podría hundir al Mercosur. Entrevista Morgenfeld Yahoo Noticias

Daniela M. – Buenos Aires, Argentina

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, llegó al poder con un puñado de promesas. Entre ellas, la de “volver a ser parte del mundo”. Sucede que desde su visión de Gobierno, la gestión que lo precedió, el kirchnerismo, se centró en “políticas populistas” hacia el interior del país, en lugar de mirar cómo integrarse con sus vecinos y, claro, con el “mundo”. Por esto, el mandatario impulsa una serie de medidas para trabajar sobre la Alianza del Pacífico, el bloque regional que conforman Chile, Perú, Colombia y México. Pero, ¿cómo podría afectar esta estrategia al Mercosur, el bloque que ya reúne más de 13 millones de kilómetros cuadrados, 275 millones de habitantes y un PIB equivalente a más de 4 billones de dólares?
“En días en que el planeta vive segregación, xenofobia y proteccionismo, Chile y la Argentina han iniciado un camino de colaboración. Hemos conversado sobre los avances, entre otros ámbitos, sobre los desastres naturales”, aseguró Michelle Bachelet, presidenta de Chile, frente a Macri en un acto por la conmemoración del bicentenario de la “Batalla de Chacabuco”. Macri, por su parte, se mostró entusiasmado por la foto con su par chilena:

La relación entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur viene dando que hablar desde hace ya unos meses. El norte que guía a ambos países parecería ser el libre comercio: “Ambos países no están de acuerdo con las señales de proteccionismo que vienen de distintos lugares. Lo que se ha acordado es oponer al proteccionismo la apertura, más integración, poner en valor nuestras exportaciones”, explicó Heraldo Muñoz, ministro de Relaciones Exteriores de Chile.
Y la voluntad explícita de Macri no tardó en hacerse notar. En una declaración conjunta, acordaron “en su calidad de Presidentes Pro Témpore de Mercosur y de la Alianza del Pacífico, promover la realización, en el corto plazo, de un encuentro de Ministros y Ministras de Relaciones Exteriores de los países que integran ambos bloques”.
De hecho, en la declaración se señala la intención de “alcanzar un acuerdo de liberalización comercial ambicioso frente a las tendencias proteccionistas observadas a nivel internacional que se contradicen con el esfuerzo para alcanzar el crecimiento sostenible y el desarrollo inclusivo”. Desde junio del año pasado,
Pero el acuerdo no se da sólo en términos de facilidades comerciales, sino que podría tener algunas consecuencias para el bloque regional de América Latina.

La estrategia: hacer y deshacer

Las prioridades de las relaciones internacionales de Mauricio Macri como presidente fueron claras: abrirse al librecomercio a través de tratados y organismos internacionales. A los pocos meses de asumir, el expresidente norteamericano Barack Obama ya estaba en la Argentina de visita. Se trataba de una fuerte señal, luego de que los gobiernos kirchneristas cerrarán el diálogo con los Estados Unidos. A partir de este encuentro bilateral, en el cual el Presidente argentino llamó a recomponer el vínculo diplomático, las señales entre el partido que gobierna la Argentina y los países alineados con la política norteamericana fueron en consonancia.
Para entender la Alianza del Pacífico hay que tener en cuenta el mapa regional. “Surgió en 2011, bajo el impulso del entonces presidente Alan García, como un foro regional integrado por Perú, Colombia, Chile y México –más de 200 millones de habitantes, un tercio del PBI de América Latina-, ideado para contrarrestar la creciente influencia bolivariana, a través del ALBA. En ese entonces, los gobiernos de Argentina y Brasil cultivaban estrechas relaciones con sus pares del ALBA. En su manifiesto inaugural, la ‘Declaración de Lima’, los socios fundadores señalaban que pretendían ‘avanzar progresivamente hacia el objetivo de alcanzar la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas’”, explica Leandro Morgenfeld, Doctor en Historia (UBA-Conicet), docente y especialista en Estados Unidos. Según el analista internacional, Estados Unidos impulsó este foro para intentar reposicionarse en la región, contrarrestar el avance chino e impulsar a través de la misma su proyecto más ambicioso, el Acuerdo Transpacífico (TPP). “Ambas iniciativas, la Alianza del Pacífico y el TPP eran complementarias y funcionales a los intereses de la Casa Blanca en América Latina. Washington pretendía que los países con los cuáles ya tiene Tratados de Libre Comercio bilaterales (Colombia, Chile, Perú) se unieran e impulsarán el TPP”, explica a Yahoo Noticias.
La política de Estados Unidos suele ser negociar con cada país por separado, no con el conjunto. Con lo cual, la alianza de los gobiernos le resultó siempre un tipo de incomodidad para su política internacional. La intención de Mauricio Macri parece ser, así, dar marcha atrás en las políticas que el kirchnerismo le aplicó a la diplomacia latinoamericana, más cercana a gobiernos inclinados hacia la centroizquierda. Fue el kirchnerismo, de hecho, quien rechazaba el acercamiento al bloque del Pacífico por cuestiones políticas, al relacionar directamente las políticas de estos países con el gobierno de los Estados Unidos.
Pero los tiempos cambiaron con Macri, sobre todo con el gran gesto de la visita de Barack Obama apenas asumió el presidente Argentino.
Por esto, las intenciones de Macri apuntan a desandar el camino recorrido por el kirchnerismo. “Desde que asumió Macri tomó la agenda de Estados Unidos e intentó sumarme a los TLC que se negociaban. A contramano de lo que está pasando en Estados Unidos y en Europa, insiste en la apertura económica e impulsa el acuerdo Mercosur-Unión Europea y la convergencia con las economías menos industrializadas y más abiertas que integran la Alianza del Pacífico. Así, a mitad de año formalizó el ingreso de la Argentina como observador e intenta remolcar al resto de la región hacia el modelo chileno o peruano, resistido en países como Brasil o la Argentina, con entramados productivos más complejos”, explica Morgenfeld.
Según el historiador, lo que Macri quiere hacer es consolidarse como socio fundamental de Estados Unidos.
Pero esto podría ser un problema si se lo mira en el contexto internacional, es decir, si se piensa el lugar hacia el cual están apuntando las políticas de los países alrededor del mundo. “El problema que tienen los gobiernos neoliberales, que apostaron a los TLC y a la atracción de inversiones estadounidenses es que el Brexit y el triunfo de Trump modificaron el escenario internacional. Estos gobiernos se quedaron, desde el punto de vista ideológico y discursivo, sin el modelo a imitar”, aporta Morgenfeld.

El Mercosur, entre los números y la Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico fue creada en 2011, en sus bases se encuentra el librecomercio (aspecto que separó a los Kirchner durante tantos años y que hoy lo acerca a Macri). Engloba un PBI per cápita promedio de US$ 16.759. Esto representa la mitad del comercio de América latina con un dato no menor: atrae el 41% de la inversión extranjera.
El Mercosur reúne un total de 295 millones de personas entre Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Venezuela. La Alianza del Pacífico suma 217 millones entre Chile, Perú, Colombia y México. El mercosur reúne un PBI per cápita de 17.370, apenas un poco más que la Alianza del Pacífico. En cuanto a la importancia que ocupan en relación a las exportaciones, el Mercosur se ubica en el cuarto lugar de los bloques económicos mundiales en cuanto a volúmen. La Alianza del Pacífico exporta cerca de US$ 455.000 millones.
¿Cómo se relacionarían ambos bloques comerciales? “En la actualidad, el Mercosur sufre un doble embate. Hoy en día predominan los gobiernos neoliberales. Cartes en Paraguay, luego del golpe parlamentario contra Lugo, Temer en Brasil, después del golpe parlamentario contra Dilma (cuyo canciller, José Serra, es un histórico opositor al Mercosur) y Macri en Argentina. Los tres resolvieron suspender a Venezuela, para aislarla diplomáticamente y forzar la caída de Maduro. Al mismo tiempo, se plantea la “flexibilización” del Mercosur, permitiendo a cualquier país que firme un TLC con un país extra zona, lo cual prácticamente lo sentenciaría a desaparecer”, piensa Morgenfeld.
“Además, Macri impulsa un TLC con la UE, que sería tan pernicioso como el ALCA y una convergencia con la ALPA. Dada la parálisis en muchas iniciativas de infraestructura, institucionales y monetarias, el Mercosur importaba fundamentalmente como bloque político. El proceso de cambio que vivió en el último año lo está terminando de poner en crisis”, sentencia.
Está claro, así, que la estrategia es distinta respecto del kirchnerismo. “La gestión anterior no lo integraba, porque privilegiaba otra estrategia de integración regional. La ALPA siempre tuvo una aceitada relación con Estados Unidos y promovía una agenda contraria al eje bolivariano. Macri, en cambio, toma a Colombia, Perú o Chile como modelos para la Argentina, por eso promovió los vínculos con cada uno de esos países y con el bloque en general. Es una opción político-ideológica”, cierra Morgenfeld.
Restará ver si la opción político-ideológica llevará a la Argentina por el camino del crecimiento o si, una vez más, el endeudamiento terminará por aplastarla en un futuro.

viernes, 27 de enero de 2017

El análisis de la asunción de Trump: Pedro Brieger, Cecilia Nahón, Juan Battaleme y Leandro Morgenfeld, con Victor Hugo Morales (C5N)




El análisis de la asunción de Trump: Pedro Brieger, Juan Battaleme, Cecilia Nahón y Leandro Morgenfeld, con Victor Hugo Morales ("El Diario", C5N, 20 de enero de 2017)


 

jueves, 26 de enero de 2017

Audio entrevista AM750 sobre el Muro de Trump y las tensiones que abre su gobierno


Leandro Morgenfeld/ Carlos Raimundi/ Pablo Caruso: Política Internacional y alcances a nuestro País/ Era Trump: escuchar el audio acá 

Entrevista de Nodal al historiador argentino Leandro Morgenfeld, especialista en relaciones interamericanas: “Trump pone en crisis la estrategia de apertura neoliberal”



Por Tomás Forster– Nodal


Quién es el entrevistado: Leandro Morgenfeld es un historiador, profesor e investigador argentino que se especializa en el vínculo entre América Latina y Estados Unidos. Es autor de los libros Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas y de Relaciones peligrosas. Argentina y Estados Unidos. El blog vecinosenconflicto.blogspot.com reúne su producción académica. Morgenfeld es una referencia a la hora de indagar en las implicancias que puede tener, para nuestra región, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

– ¿Cómo analiza las primeras señales que envío Trump: en especial la salida de Estados Unidos del TPP, las medidas proteccionistas y la ratificación de la construcción del muro en la frontera con México?

Quiere mostrarse fuerte e hiperactivo. Hasta ahora, dio múltiples señales de que pretende ampliar su base de apoyo y cumplir sus promesas de campaña. Uno de ellas era el inmediato retiro del TPP, decisión que tomó rápidamente. Está claro que el apoyo de Hillary Clinton a esa proyecto (aunque en la campaña lo criticó, fue ella quien lo impulsó como Secretaria de Estado de Obama) le costó la elección en los estados clave del Rust Belt, los más golpeados por el proceso de deslocalización de fábricas y pérdida de empleos industriales. Los anuncios proteccionistas de Trump, si bien no creo que modifiquen radicalmente la lógica de trasnacionalización del capital a nivel global, sí muestran la crisis de la globalización neoliberal y las contradicciones al interior de la propia burguesía estadounidense.

- ¿En qué medida esto puede afectar la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica?

Las relaciones con América Latina van a empeorar. La hostilidad manifiesta de Trump hacia los hispanos (el muro fronterizo, el aumento de las deportaciones de indocumentados, el primer gabinete en 28 años sin hispanos, el cierre de la versión en español de la web de la Casa Blanca), los ataques a la Revolución Cubana y la aproximación a asesores proclives a la agresión contra los gobiernos bolivarianos van a aumentar el rechazo al nuevo ocupante de la Casa Blanca, que ya es de por sí alto entre los latinoamericanos

– A partir de lo afirmado por Trump hasta el momento y de ciertas declaraciones en tono expectante y moderado que hicieron presidentes como Correa o Maduro, ¿cómo imagina que será la relación de Washington con los países de la región que mantienen gobiernos nacional-populares como Venezuela, Ecuador, Nicaragua o Bolivia? 

Muchos de estos gobiernos criticaron acertadamente la hipocresía de la política exterior de Obama y vislumbraron que ésta sería aún más agresiva con Hillary Clinton, teniendo en cuenta su período a cargo de la Secretaría de Estado. Desde 2009, hubo golpes de nuevo tipo en Honduras, Paraguay y Brasil, y desestabilizaciones contra Venezuela, Ecuador, Bolivia, entre otros países. La llegada de Trump resalta la crisis política en Estados Unidos y va a dificultar la estrategia de ese país de mostrarse como un “faro de las democracias de Occidente”. Si Estados Unidos abre otros frentes de conflicto da una oportunidad a Nuestra América de retomar la coordinación política a nivel regional y establecer estrategias de inserción internacional más multilaterales y autónomas. De todas formas, no podemos albergar ninguna esperanza en el gobierno de Trump. Va a desplegar estrategias de injerencia en la región, probablemente apelando más al hard power y no tanto al soft power que prefería Obama.

– ¿Y con Cuba?

Lo de Cuba es un claro ejemplo. Trump, para captar el voto de los anti-castristas de la Florida, modificó su posición y criticó duramente la distensión implementada por Obama desde diciembre de 2014. Prometió dar marcha atrás con la “normalización” de las relaciones bilaterales, va a mantener el bloqueo y la cárcel de Guantánamo, nombró como asesores a lobistas anti-cubanos y dijo barbaridades cuando murió Fidel Castro en noviembre pasado. Nuestra América debe seguir abrazando a Cuba y exigirle a Estados Unidos que termine con el criminal bloqueo económico, comercial y financiero que hace décadas es rechazado por todos los países en la ONU, menos Israel.

– La derecha regional apostaba a un triunfo de Hillary Clinton. Eso fue muy notorio en el posicionamiento internacional llevado adelante por el gobierno argentino de Mauricio Macri. ¿Cómo afecta la llegada de Trump a estos gobiernos que pretenden “abrir” las economías de sus países?

La asunción de Trump pone en crisis la estrategia de apertura neoliberal a la que apostaron los gobiernos derechistas de la región. No sólo los de la Alianza del Pacífico, sino el de Temer y Macri. Este último pretendía firmar el TLC con EEUU, además de sumarse al TPP. Esto venía negociándose con Obama y pretendían seguir en esa línea. Ahora va a encarecerse el crédito externo, llegaran menos inversiones y se cerrarán mercados, como acaba de pasar con los limones que Argentina suponía que iba a venderle a Estados Unidos. O sea, es una política desastrosa apostar a la firma de TLC y abrir las economías, cuando EEUU y Europa van en sentido inverso. El problema es que estamos viendo que los gobiernos de Peña Nieto y Macri, en vez de modificar la estrategia, están enviando señales de “seducción” a Trump. Esa estrategia ya fracasó y va a volver a fracasar. Hay que apostar a la integración latinoamericana y a negociar en forma conjunta con las potencias, justo lo contrario a lo que plantean los gobiernos neoliberales.

– En el discurso de asunción, Trump apeló a “refundar” a los Estados Unidos y él mismo se mueve como un outsider que busca erosionar los modos de la política tradicional. ¿En qué sentido su arribo a la Casa Blanca puede implicar una ruptura con la política exterior que Estados Unidos ha tenido desde el fin de la guerra fría en adelante?

Trump se presenta como un outsider pero es parte de la clase dominante estadounidense. Tiene 3000 millones de dólares y está entre las 350 personas más ricas del planeta, según Forbes. O sea, es parte del 1% que gobierna contra el otro 99%. Ahora bien, su llegada expresa las fracturas políticas, económicas e ideológicas que hay en EEUU. Hasta ahora, desde la posguerra, los distintos gobiernos temporarios respondieron al “gobierno permanente” de EEUU y ningún presidente modificó la estrategia de fortalecer a Estados Unidos como el gendarme global del capital. Veremos si Trump va a intentar romper ese consenso bipartidista en materia de política exterior y, en ese caso, si lo van a dejar. Tengo mis dudas sobre si logrará completar su mandato. Hasta ahora, de 44 presidentes que tuvo EEUU, 9 no lo hicieron (4 por asesinato, 4 por muerte natural y 1 por renuncia, tras inicio de un proceso de impeachment).

– ¿Cree que la histórica movilización encabezada por las mujeres el sábado pasado y el creciente clima de protestas que se vive en Estados Unidos contra Trump, pueden llegar a condicionar el rumbo que tome su gobierno?

Desde los años sesenta que no se registra el nivel de movilizaciones y tensiones sociales que se está viviendo en este momento. El sábado pasado marcharon más de dos millones de personas, encabezados por las mujeres. Pero hubo marchas casi todos los días. Creo que vamos a ver crecientes tensiones, en particular con las mujeres, jóvenes, afroamericanos, hispanos, musulmanes, estudiantes, colectivos de minorías sexuales. También los trabajadores se movilizarán, cuando se vean frustrados por sus promesas incumplidas. Trump tiene un discurso antisindical y ataca derechos socialesy civiles (como el del aborto) para consolidar a su base conservadora y eso va a traer resistencias. Creo que las movilizaciones no cesarán y condicionarán a Trump a lo largo de toda su presidencia. Vamos a presenciar procesos muy interesantes en Estados Unidos, que además tendrán impacto global.

Más información sobre el tema:
http://www.nodal.am/2017/01/el-posible-equipo-de-trump-para-america-latina/
http://www.nodal.am/2017/01/trump-y-america-latina-por-silvina-m-romano/

martes, 24 de enero de 2017

Fin del TPP y crisis de la globalización neoliberal (Morgenfeld, Sputnik)

BUENOS AIRES (Sputnik) — La retirada de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés) muestra la crisis del neoliberalismo que vino de mano con la globalización, dijo a Sputnik el investigador Leandro Morgenfeld.

"El fin del TPP está ilustrando la crisis de la globalización neoliberal", sostuvo Morgenfeld, doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y autor de 'Vecinos en Conflicto y Relaciones Peligrosas: Argentina y Estados Unidos'.
Este acuerdo, que "pretendía ser un instrumento con el que el expresidente (estadounidense) Barack Obama podía cercar económicamente a China, no tiene razón de ser sin Estados Unidos", señaló el historiador.
"Era el mayor acuerdo de libre comercio firmado en toda la historia y para entrar en vigencia, debía ser ratificado por 6 de los 12 países (de la cuenca del océano Pacífico) que lo firmaron en febrero de 2016, incluyendo a Estados Unidos y Japón", explicó.

 
El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para iniciar el retiro su país del Acuerdo de Asociación Transpacífico, tal y como había prometido durante su campaña electoral, un compromiso "que le permitió ganar en los estados (que conforman el cinturón industrial) del Rust Belt, golpeados por la caída del empleo industrial en las últimas dos décadas", añadió Morgenfeld.
La excandidata presidencial del Partido Demócrata de EEUU en las elecciones de 2016, "Hillary Clinton, y el sector más trasnacionalizado de la burguesía estadounidense habían apostado por esa estrategia de promover acuerdos de libre comercio, y aunque luego en la campaña se desdijo, creo que es uno de los temas que le hizo perder la elección a la heredera de Obama", sostuvo el especialista argentino.
Hay que recordar, no obstante, que Estados Unidos insistió en la firma de tratados de libre comercio bilaterales desde que fracasó en su intento de imponer el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en 2005.
"Estos acuerdos son mucho más que acuerdos de libre comercio: incluyen temas de patentes, propiedad intelectual, compras gubernamentales, garantías a la inversión extranjeras, normas laborales y medioambientales", enumeró el investigador.

Nuevo escenario

 
La nueva Administración estadounidense despierta dudas en relación a lo que hará con otros acuerdos que el Gobierno anterior estaba negociando, como el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP por sus siglas en inglés) con la Unión Europea o el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA), que incluye a 23 países. También existe incertidumbre sobre lo que puede ocurrir en el ámbito multilateral de la Organización Mundial del Comercio (OMC), si se generan "miniguerras" comerciales o China puede tomar la delantera en la promoción de acuerdos de libre comercio, agregó Morgenfeld.
"¿Tendremos algún tipo de escenario similar al de los años 30 del siglo pasado o se reajustará el comercio mundial con algunos cambios en el vínculo Estados Unidos-China, pero sin una dislocación profunda?", se preguntó el investigador.
Es evidente, en todo caso, que "hay una fractura en la clase dominante estadounidense, entre sectores más integrados a la globalización y sectores más mercadointernistas", continuó, y añadió que habrá que ver cómo se despliega esta contradicción y qué impacto tiene en la economía global.
Oportunidades para la región
Más en lo inmediato, otra situación que genera incertidumbre es lo que sucederá con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) que integran EEUU, México y Canadá, y "que Trump criticó y prometió renegociar", recordó el historiador.
 
Trump ya ha invitado al presidente de México, Enrique Peña Nieto, a que asista a la Casa Blanca el 31 de este mes.
"México es sin duda es el país de la región que más está padeciendo la llegada de Trump, con una crisis económica, monetaria y política", señaló el experto.
Los Gobiernos de los países que conforman la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) se vieron a su vez golpeados al apostar por una mayor apertura de sus economías con la firma de tratados de libre comercio.
Las derechas regionales han quedado así descolocadas, manifestó Morgenfeld.

 
"Trump muestra el fracaso de su apuesta por la apertura neoliberal y, además, les provoca un problema político: cultivar el alineamiento con la Casa Blanca es más complicado con un mandatario que genera tanto rechazo entre los hispanos", analizó. Es una buena oportunidad, en consecuencia, "para retomar la senda de la coordinación política y la integración regional latinoamericana sin la dirección de Washington", afirmó.
El investigador sostuvo que "la hispanofobia que cultiva Trump, sus ataques a México, sus agresivas declaraciones hacia Cuba, sus amenazas a Venezuela y a los países bolivarianos deben traducirse en una mayor cooperación latinoamericana".
"La única vía para enfrentar este mundo en crisis y tener una relación no subordinada con Estados Unidos y otras potencias extra-hemisféricas es integrando a los 33 países de América", subrayó.
Espacios como la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) permitirían desarrollar estrategias más autónomas, concluyó el historiador.

Trump y el fin del TPP (Entrevista Morgenfeld Radio Milenium)

Logo Trump y el fin del TPP (Entrevista Morgenfeld Radio Milenium)

January 24, 2017 09:31
00:00 / 14:45

 
Entrevista sobre las primeras medidas de Trump y la salida de EEUU del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica. Debate sobre el libre comercio.
 
 
 
 

lunes, 23 de enero de 2017

Trump firmó hoy el retiro de EEUU del Acuerdo Transpacífico (TPP). Se cae el mayor tratado de libre comercio firmado en toda la historia?

 

Trump firma la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico

NYT

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WASHINGTON — El presidente Donald Trump declaró formalmente que Estados Unidos no se unirá al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por su sigla en inglés); así rechaza uno de los acuerdos comerciales más significativos de su predecesor.
Trump criticó duramente el tratado, firmado por 12 países el año pasado, durante su campaña, bajo el argumento de que era malo para los trabajadores estadounidenses. La decisión en los primeros días de su mandato de retirar la firma estadounidense y no ratificar el acuerdo es una señal de que planea cumplir con sus promesas de ser más agresivo en materia comercial.
También ha discutido renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y ya coordinó reuniones con los presidentes de Canadá, Justin Trudeau, y México, Enrique Peña Nieto, los otros socios del acuerdo.
El TPP unió a Estados Unidos con 11 naciones del Pacífico, incluidas México, Chile, Perú, Canadá, Japón y Australia. Habría creado una zona de libre comercio para el 40 por ciento de la economía mundial. El Acuerdo Transpacífico buscaba reducir las tarifas arancelarias y establecer reglas conjuntas para resolver desacuerdos comerciales, registrar patentes y proteger la propiedad intelectual.
La decisión de Trump es un revés drástico a décadas de política económica en Estados Unidos. Aunque otros candidatos han criticado pactos comerciales durante la campaña, han sido expandidos por los que llegaron a la Casa Blanca, como el expresidente Barack Obama.
La administración de Obama trabajó arduamente durante ocho años para negociar el TPP.
Trump, en su discurso inaugural, prometió tener una política de “primero Estados Unidos”.
“Debemos proteger nuestras fronteras de la devastación de otros países que fabrican nuestros productos, se roban nuestras industrias y acaban con nuestros empleos. La protección nos brindará una gran fuerza y prosperidad”, dijo el viernes.