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lunes, 20 de julio de 2020

Estados Unidos 2020: El laberinto de la crisis




Boletines de los Grupos de Trabajo

Boletín #4 Estados Unidos: Miradas críticas desde Nuestra América


Grupo de Trabajo CLACSO Estudios sobre Estados Unidos
Boletín Estados Unidos: Miradas críticas desde Nuestra América
Año 2 – Número #4 «Estados Unidos 2020: El laberinto de la crisis«
Julio 2020

Índice

  1. Introducción Raúl Rodríguez Rodríguez
  2. Covid-19 en Estados Unidos. La racialización de la desigualdad frente a la salud y la muerte 
    Alejandro I. Canales; Dídimo Castillo Fernández
  3. Black lives matter, violencia institucional y racismo estructural en un estados unidos en crisis 
    Valeria L. Carbone
  4. Trump contra la democracia Jaime Zuluaga Nieto
  5. Estados Unidos 2020. Ideología y política entre crisis y elecciones 
    Jorge Hernández Martínez
  6. El ocaso de Trump Leandro Morgenfeld
  7. Aventuras externas frente al diluvio interno Claudio Katz
  8. Notas sobre la crisis interna estadounidense en la transición al caos sistémico Carlos Eduardo Martins
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lunes, 29 de junio de 2020

Trump: Rusia fue excluida del G8 por sus victorias en la arena política exterior

Trump: Rusia fue excluida del G8 por sus victorias en la arena política exterior

EL PUNTO
(Sputnik)

Donald Trump ha ridiculizado el llamamiento del ex vicepresidente en la Administración Obama y principal postulante a la presidencia por el Partido Demócrata, Joe Biden, de no invitar a Moscú a la cumbre del G-7, tras una publicación de The New York Times de la supuesta existencia de contactos entre la inteligencia rusa y los talibanes.

- escuchá el audio acá
"Rusia ridiculizó a lo grande a Biden y Obama cuando estos ostentaban el poder, que el anterior presidente quiso expulsar a Moscú del G-8. "¡EEUU era débil en todo y especialmente en relación a Rusia!", escribió el jefe de la Casa Blanca en Twitter.
A fines de mayo Trump invitó a Rusia, la India, Australia y Corea del Sur a la cumbre de setiembre del G7. En palabras del dignatario el sentido común requiere la presencia de Rusia.
El director general del Instituto de Problemas Regionales, Dmitri Zhuravliov, afirma que "Moscú fue excluida del G8, no porque se trate de Rusia, sino del propio sistema en el que únicamente se puede estar de acuerdo con EEUU o si no lo estás, entonces serás excluido".
El pasado viernes 26 de junio el diario The New York Times afirmó que la inteligencia militar rusa ofrecía una gratificación a los talibanes si atacaban a efectivos de EEUU en Afganistán. Pero no presentó prueba alguna.
El profesor argentino Leandro Morgenfeld cree que esta nueva controversia "tiene dos dimensiones de lectura: una geopolítica y otra electoral".
La primera está relacionada con la persistencia de la rusofobia en buena parte del establishment de Washington y, el interés de boicotear todo acercamiento entre Trump y Putin, señala el experto argentino.
"Además, esta situación comprueba que EEUU va perdiendo posiciones en Asia; emergen los BRICS, otros liderazgos. Lo que implica una incapacidad de EEUU para restablecer el paraíso perdido, la dominación de antaño, algo que rebota en el juego electoral", afirmó Morgenfeld.
En otras noticias, en las últimas 24 horas en Rusia se confirmaron 6.719 nuevos casos de coronavirus en 83 regiones del país, 2.123 (31,6%) de ellos asintomáticos, informó este 29 de junio el Centro nacional contra el coronavirus.
La mayor cantidad de nuevos contagios se detectaron en Moscú (782) y la provincia homónima (335).
Estos y otros temas en El Punto.

jueves, 25 de junio de 2020

“El libro de Bolton revela cómo Trump buscaba consumar una invasión y un golpe de Estado en Venezuela”


Leandro Morgenfeld, investigador argentino: “El libro de Bolton revela cómo Trump buscaba consumar una invasión y un golpe de Estado en Venezuela”

Entrevista a Leandro Morgenfeld, historiador, docente e investigador argentino

Por Denise Godoy, de la redacción de NODAL
Este martes se publicó el tan esperado libro de John Bolton “La habitación donde sucedió: Una memoria de la Casa Blanca”, en el que el ex Consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump revela las estrategias del gobierno estadounidense para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. El texto da a conocer, entre otras cosas, las intervenciones de Colombia como principal aliado y el rol de la oposición venezolana con la autoproclamación de Juan Guaidó. En diálogo con Nodal, Leandro Morgenfeld, historiador, docente e investigador argentino, y especialista en las relaciones de EEUU con la región, reflexiona sobre las revelaciones de Bolton y las nuevas tácticas de Trump hacia América Latina.
¿Qué aportan las revelaciones del libro de Bolton o qué evidencian en relación a los planes de Trump contra Venezuela?
Bolton es un halcón histórico de los sectores más conservadores y más agresivos de la clase dominante norteamericana. Fue el Consejero de Seguridad Nacional hasta septiembre de 2019 y es parte de la coalición que apoya a Trump, pero del sector de la línea militarista que está en tensión con él. De hecho, cuando lo despidió, hace 9 meses, Trump lo acusó de haber querido llevarlo a varias guerras (“cuatro a la vez”), asegurando que él no quería. Además de su oposición a Irán y Afganistán, en el caso de América Latina, Bolton fue el artífice de la política de apoyo al autoproclamado Juan Guaidó y toda la política de desestabilización que tenía como objetivo derribar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro. Este plan tuvo diversas etapas, desde el reconocimiento diplomático por parte de EEUU del opositor como “presidente encargado” en enero de 2019, y la presión a otros países siguieran esta irresponsable acción diplomática, pasando por la caravana con “ayuda humanitaria” de febrero y luego el intento de golpe de Estado más fuerte del 30 de abril de ese mismo año, sólo por destacar algunas de las acciones más espectaculares.
EEUU sigue con la estrategia de eliminar a Maduro, pero ya sin Bolton. La publicación de este libro revela la estrategia imperial en Venezuela y muestra cómo los distintos sectores de la Administración Trump urdieron el plan para poder consumar el golpe de Estado contra el gobierno soberano en Venezuela. Revela, por ejemplo, que durante las discusiones en torno a las alternativas para desplazar al gobierno bolivariano, Trump planteó la salida militar. Suponía que una invasión a Venezuela iba a tener una rápida resolución. Bolton, en contraste, pretende mostrarse como el estratega de una acción mucho más inteligente, es decir, no ir hacía un desembarco directo de marines norteamericanos, sino a una acción más solapada, que pudiera contar además con el apoyo con distintos gobiernos de la región.
Bolton planteaba que había que tener una estrategia, según su punto de vista, más inteligente de apoyarse en sectores disidentes de las FFAA venezolanas, en la oposición, en profundizar las sanciones económicas y en hacer llegar “ayuda humanitaria”, pero sin desembocar en una acción militar directa. Lo paradójico es que ambos, Trump y Bolton, se acusan de querer llevar a Estados Unidos a la guerra, a invadir otro país. Ante estas revelaciones, creo que la reacción de Trump del domingo 21 de junio, de plantear que estaría dispuesto a tener una reunión con Maduro (que generó un mini terremoto político), por un lado, está reconociendo el fracaso evidente de la estrategia de voltear al gobierno venezolano -ya que pasó un año y medio de la autoproclamación de Guaidó y él no gobierna en Venezuela-. Por otro lado, Trump intenta mostrar que tiene una iniciativa y así sacarle peso a esta afirmación de Bolton de que se buscaba una intervención militar directa. De todas formas, el lunes Trump tuvo que matizar su afirmación del día anterior, señalando que, en realidad, lo único para lo cual se reuniría con Maduro sería para discutir su salida pacífica. Claro que esta última afirmación busca no perder el apoyo electoral de la comunidad venezolana en Florida (claramente anti bolivariana), fundamental para sus aspiraciones reeleccionista. Pero, sin dudas, esta entrevista del domingo muestra las propias dudas que tenía Trump respecto al plan de Bolton de abrazarse a Guaidó e impulsar su reconocimiento internacional sin ninguna chance de que ejerciera el poder en Venezuela.
¿Qué rol juega el gobierno de Colombia en esta ofensiva estadounidense?
El libro de Bolton muestra cómo el gobierno de Colombia, sobre todo durante la actual gestión de Iván Duque, es directamente parte de la estrategia estadounidense de acoso contra Venezuela. Es interesante verlo en las propias palabras de Bolton, cómo se ponen sobre la mesa muchas cosas que ya se conocían y denunciaban, como la idea el utilizar a Colombia como un ariete de EEUU en la región. O cómo se potenciaron los distintos conflictos limítrofes en función de desestabilizar al gobierno venezolano. También muestra las distintas prevenciones de las FFAA colombianas respecto a la iniciativa de algunos halcones estadounidenses de ir a un conflicto militar abierto con Venezuela. El propio vicepresidente Mike Pence discutió este plan con varios presidentes latinoamericanos en sendas giras por la región. Justamente fueron incluso los gobiernos de derecha aliados con EEUU los que frenaron esta iniciativa de una acción militar abierta. Sin embargo, pese al fracaso y a la salida de Bolton del gobierno, EEUU, a través de mercenarios, de Colombia y de otros aliados sigue desplegando todo tipo de acciones: crecientes sanciones económicas –imperdonables en el contexto de la pandemia-, presiones diplomáticas, amenazas por parte del propio Secretario de Estado Mike Pompeo en las últimas semanas, movilización de fuerzas militares y distintas acciones de desestabilización utilizando a gobiernos aliados como lo es el colombiano.
En su reciente y controvertido libro de memorias, Bolton pretende librarse de las culpas del fracaso de sus planes de intervención en Venezuela. Por ejemplo, cuando en febrero de 2019 organizó un infructuoso intento de ingreso de “ayuda humanitaria”. Ahora acusa a la propia oposición venezolana y a los colombianos por no haberse movilizado lo suficiente y por no haber habilitado planes alternativos cuando los colectivos populares en Venezuela impidieron el ingreso de los cargamentos, caracterizándolos como parte del plan de una agresión imperial orquestada por EEUU. Es decir, el libro es un intento de justificación de su violenta estrategia injerencista en Venezuela y una lavada de manos por su evidente fracaso.
¿Cuál viene siendo la estrategia de Trump para América Latina en el contexto de las elecciones de noviembre y la crisis que vive EEUU por la pandemia y las protestas antirracistas?
Trump enfrenta una crisis sistémica EEUU. En primer lugar, sanitaria. A pesar de que pretende darla por superada, hay ahora un aumento de la curva de contagios en muchos estados (en 27 crecen los contagios diarios). En segundo lugar, una crisis económica. Se pronostica una brutal caída en este segundo trimestre. Las proyecciones para fin de año del FMI indican un derrumbe del PBI del 8% -la mayor caída desde la Segunda Guerra- y el empleo no se está recuperando como Trump imaginó hace un par de semanas. Es decir, tenemos una catástrofe económica que está complicando sus chances de reelección en noviembre. A esto se le suma la crisis social producto del desastre económico y de las desigualdades sociales previas, pero también de las protestas por el asesinato de George Floyd y el pésimo manejo que hizo Trump de esta situación. Creo que ahí se produjo un quiebre con un sector importante, incluso varios dirigentes del Partido Republicano lo criticaron públicamente. El ex Secretario de Defensa de Bush, Colin Powell, declaró que el 3 de noviembre iba a votar por Joe Biden. Hoy las encuestas muestran que Trump está en promedio 10 puntos abajo y perdiendo en algunos estados estratégicos. La escasísima asistencia al primer mitin de campaña, el sábado pasado, encendió las alarmas en el equipo de campaña de Trump.
En relación con el vínculo con nuestra región, creo que Trump carece de estrategia más allá de la reivindicación de la doctrina Monroe que supo hacer el ex Secretario de Estado Rex Tillerson en febrero de 2018. La agresión contra los hispanos y la estigmatización de los mexicanos puede tener una traducción electoral mayor a la de 2016, sobre todo en estados oscilantes. Lo que sí es clave, desde el punto de vista electoral para Trump, es el apoyo que tiene de las comunidades de exiliados venezolanos y cubanos en Florida. Por eso estas idas y vueltas, estas contradicciones en relación a la política hacia Venezuela pueden enajenarle ese apoyo en un estado clave como Florida, que es el swing state que va a definir el rumbo de las elecciones y que en 2016 lo ganó por poco más que el 1%. Las últimas encuestas indican que ahora podría estar entre los 5 y 6 puntos abajo de Biden.
Creo que Trump carece de una política hacia América Latina en este contexto de pandemia. Lo único que mostró es una profundización de las amenazas contra Venezuela en las últimas semanas y lo que está reconociendo con las declaraciones de esta semana es el fracaso de las maniobras para derrumbar a un gobierno constitucional y soberano. Reconoció en los hechos su frustración por el fracaso de la estrategia a la cual fue impulsado por halcones como John Bolton. Creo que esta idea de que podría eventualmente reunirse con Maduro tiene que ver con tratar de mostrar que él sí puede a través de su capacidad negociadora encontrar otra solución para Venezuela, que por otra parte se encamina a elecciones que ratificarían la legalidad de su sistema político. Pienso que es el momento más débil del autoproclamado Juan Guaidó y que Donald Trump, a quien el libro de Bolton pretende mostrar siempre como a alguien que actúa intempestivamente y en forma poco racional, tiene una estrategia y es realista. Sabe que, si fracasó en la idea de recuperar posiciones en el continente desplazando a Maduro por la fuerza, ahora debe exhibir otra estrategia. El problema que tiene, como se mostró en la declaración que hizo el domingo, es que esto generó las críticas de todos los sectores anti-bolivarianos y anti-cubanos en estados claves como Florida y por eso lo tuvo que matizar sus dichos iniciales, tuiteando el lunes que sólo se reuniría con Maduro para negociar su salida pacífica del poder. Esto último es un sinsentido y demuestra una fractura más al interior de la clase dominante estadounidense –no acuerdan una estrategia común-. Es, además, una exposición de este proceso de declinación hegemónica de EEUU y su incapacidad para establecer un liderazgo global en este momento de crisis sanitaria, económica y política en todo el mundo. Ya ni siquiera pueden ostentar el dominio en lo que despectivamente denominan su “patio trasero”. Al fin de cuentas, el gobierno de Venezuela se mantiene, con el apoyo de Rusia, China y Cuba, entre otros, y la negativa de México y Argentina a cualquier intervención militar en la región.

viernes, 12 de junio de 2020

Crisis en EEUU, en tiempos de pandemia




Pensar la pandemia

Crisis en EE.UU., en tiempos de pandemia


Martín Martinelli, del Observatorio Geohistórico de la Universidad Nacional de Luján, Argentina, y co-coordinador del Grupo Especial CLACSO/Revista Al Zeytun “Palestina y América Latina”, entrevista al investigador Leandro Morgenfeld, de la Universidad de Buenos Aires, del CONICET, Argentina, y co-coordinador del Grupo de Trabajo CLACSO “Estudios sobre Estados Unidos”.

miércoles, 10 de junio de 2020

"Convulsión norteamericana: Movimiento negro, pandemia y elecciones"



Charla de la Especialización Estudios Europa y A.L. - "Convulsión norteamericana: Movimiento negro, pandemia y elecciones" 

 * Leandro Morgenfeld. UBA. Grupo de Trabajo Estudios sobre Estados Unidos. CLACSO

* Valeria Carbone INDEAL-FFyL-UBA

* Eloísa Ramos. Academia de derechos humanos de CONAMEX Querétaro.

* Martín Plot Investigador CONICET. Profesor IDAES-UNSAM

* Esteban De Gori. UBA. CONICET. Director Especialización en Estudios Contemporáneos de América y Europa


viernes, 5 de junio de 2020

"La cuádruple crisis de Trump". Por Leandro Morgenfeld


Opinión

La cuádruple crisis de Trump

Desde que ganó las elecciones, en noviembre de 2016, Donald Trump radicalizó su atípico liderazgo, consolidando su núcleo duro de apoyo, pero a la vez generando amplio rechazo externo y una variada resistencia popular interna (mujeres, migrantes, trabajadores, afroamericanos, estudiantes, ambientalistas, científicos, pueblos originarios). Si hace tan solo tres meses exhibía sus supuestos éxitos económicos y se vanagloriaba de avanzar hacia una casi segura reelección en noviembre (cuando el establishment del Partido Demócrata logró imponer al poco carismático Joe Biden en las primarias del partido opositor), hoy enfrenta una crisis sistémica –sanitaria, económica, social y política-, que amenaza seriamente no sólo sus chances electorales, sino la posición hegemónica que Estados Unidos ostenta desde la posguerra.

Norteamérica es el epicentro de la pandemia, junto a Brasil y el Reino Unido. Trump, junto a sus aliados Jair Bolsonaro y Boris Johnson, fueron los abanderados del “negacionismo” de la gravedad del coronavirus. La prioridad eran los negocios, por encima de las vidas. No casualmente esos tres países encabezan hoy el número de muertos por coronavirus. En el caso de Estados Unidos, con más de 100.000 fallecidos y dos millones de infectados confirmados. La reacción tardía, el hostigamiento a los gobernadores que dispusieron aislamientos sociales y el aliento a la militancia anti-cuarentena, sumados a un sistema de salud que deja afuera a millones de ciudadanos y a las crecientes desigualdades sociales, produjeron una catástrofe sanitaria cuya profundidad es en parte responsabilidad de Trump.

A esta situación se agrega el desplome económico. En el primer trimestre la actividad se redujo un 4,8 por ciento, la mayor caída desde 2008. Entre marzo y mayo, 41 millones de estadounidenses perdieron sus trabajos y solicitaron el seguro de desempleo, cifra récord que sólo puede compararse con los guarismos de la Gran Depresión de los años treinta. Según las previsiones del FMI, siempre optimistas, el PBI en Estados Unidos caerá el 5,9 por ciento este año. Hasta ahora ningún presidente logró reelegirse en un contexto económico tan adverso, y esa parece ser la obsesión del presidente estadounidense.

Si la catástrofe sanitaria y el desastre económico ya de por sí complicaban las chances electorales de Trump, el 25 de mayo se produjo el brutal asesinato del afroamericano George Floyd en Minneapolis, desatando una rebelión social comparable a la de los años sesenta. Una de las novedades de las masivas movilizaciones es que no solo participan los afroamericanos, sino también infinidad de jóvenes blancos e hispanos. Además, hubo manifestaciones de apoyo en las capitales de muchos países europeos y un apoyo masivo a nivel global. La mesura de Trump duró poco. El lunes 1 de junio, desde los jardines de una Casa Blanca asediada por las protestas –como cientos de ciudades de todo el país- amenazó a los gobernadores que se negaban a convocar a la Guardia Nacional con aplicar una ley de insurrección de 1807 para enviar el ejército a reprimir a sus estados. Con la Biblia en la mano, e intentando emular a Richard Nixon, arremetió con un discurso de “ley y orden”. Acusó de terroristas a la infinidad de movimientos que se revindican como antifascistas y pidió a los gobernadores que recuperarán el dominio del espacio público a fuerza de balas.

La brutal reacción militarista de Trump generó ahora una grieta en su propio partido, provocando una crisis política que se suma a la sanitaria, la económica y la social. El 3 de junio, Mark Esper, su por ahora Secretario de Defensa, salió públicamente a rechazar la idea de Trump de sacar las tropas a la calle para reprimir al pueblo. A él se sumó nada menos que James Mattis, el jefe del Pentágono en 2017 y 2018, quien afirmó que Trump era divisivo y un peligro para la Constitución estadounidense y que había que apoyar a los manifestantes. También plantearon sus voces críticas otros militares como el general John F. Kelly, ex Jefe de Gabinete de Trump, y John Allen, ex comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán, quien declaró: “Trump fracasó en proyectar emoción o el liderazgo que se necesita desesperadamente en cada rincón del país en este difícil momento”.

Faltan casi cinco meses para las elecciones, en un contexto de incertidumbre global, por lo cual cualquier pronóstico debe ser cauto. Sí hay algunas certezas. La cuádruple crisis que estalló en los últimos meses en Estados Unidos modificó abruptamente el panorama político-electoral. Y el liderazgo global de ese país, pese a la promesa de Trump de hacer grande a Estados Unidos nuevamente (“Make America Great Again”), está más cuestionado que nunca. El abandono de las instancias multilaterales (acaba de retirar a Estados Unidos de la OMS, acusándola de “pro-China”), su pésima gestión sanitaria de la pandemia, su carencia de iniciativas en pos de una coordinación global frente al desplome económico mundial y ahora su represiva reacción frente a las movilizaciones anti-racistas, profundizan la declinación hegemónica de Estados Unidos. Su promesa de 2016 de recuperar la primacía estadounidense parece hoy más bien el canto del cisne. Es probable que el 2020 marque un mojón en la mutación geopolítica que venimos advirtiendo hace algunos años. Trump, tal vez, sea la mejor metáfora de la decadencia del imperio americano.

Profesor UBA. Investigador adjunto del Conicet.

jueves, 4 de junio de 2020

Trump y la crisis en Estados Unidos


 Entrevista a Leandro Morgenfeld 

(desde el minuto 7 del programa)

Virus político

Donald Trump, que se ha burlado de las mascarillas e insistido en la reapertura del país, ha politizado junto con sus seguidores la pandemia y las medidas sanitarias para hacerle frente. Guerra de Trump contra los medios en tiempos de covid-19: ¿dejará de usar Twitter el presidente estadounidense? El brutal asesinato de un afroamericano a manos de un policía blanco ha pegado fuego a EE.UU.: ¿resultado de las políticas de la actual Administración o de la situación de los DD.HH. en el país?


lunes, 1 de junio de 2020

“Trump en lugar de apaciguar redobla la apuesta”

Leandro Morgenfeld: “Trump en lugar de apaciguar redobla la apuesta”


TwitterFacebookWhatsAppFacebook MessengerEl historiador e investigador de CONICET charló en “Puro Contenido” sobre las manifestaciones en Estados Unidos que se desataron luego del asesinato del afroamericano George Floyd.

Leandro Morgenfeld brindó un análisis detallado de la situación que se está viviendo en Estados Unidos. “Trump en lugar de apaciguar la situación lo que está haciendo es abroquelar sus bases de apoyo, redoblar la apuesta y tirar nafta sobre un fuego que se va incrementando más”, señaló.
Sobre esta base, contó que «esto ya ocurrió varias veces en la historia, su capitalismo se montó sobre una estructura fuertemente racista”.

“Trump en lugar de apaciguar redobla la apuesta”


Al mismo tiempo, señaló que las manifestaciones se dan “en el medio de una hecatombe económica y en una año electoral se produce esta rebelión social como muy pocas veces se vio en Estados Unidos. Es una crisis social y política de otras dimensiones”.
La novedad es que entre las masas que se movilizan hay muchísimos latinos y blancos«, indicó el historiador. Mientras que afirmó: “Es una crisis sistémica, sanitaria, económica, política y social”.
[AUDIO] Puro Contenido – Cooperativa la 770 – Lunes 1 de Junio de 2020
Para escuchar La 770, hacé click acá.