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miércoles, 29 de julio de 2020

Reseña crítica de Cooperation and Hegemony in US-Latin America Relations. Revisiting the Western Hemisphere Idea



Revista Estudios Sociales, Universidad Nacional del Litoral
Vol. 58 Núm. 1 (2020)

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA


Leandro Morgenfeld
Profesor UBA- Investigador CONICET
leandromorgenfeld@hotmail.com

Originado en el simposio “Repensando las relaciones entre Estados Unidos y América Latina: debates historiográficos y actuales” (Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge, 2011) y en un panel del Congreso de la Latin American Studies Association (LASA), realizado en Washington DC dos años más tarde, el presente libro editado por Juan Pablo Scarfi y Andrew R. Tillman tiene un objetivo ambicioso: recuperar la idea del Hemisferio Occidental, que supo popularizar el historiador Arthur Whitaker en los años cincuenta del siglo pasado, para los estudios de las relaciones interamericanas. 
            En la introducción al volumen, los editores se plantean, como propósito, una lectura más balanceada entre hegemonía y cooperación y entre la diferencia y lo que tienen en común las naciones al norte y al sur del Río Bravo, para solucionar lo que identifican como un problema: la sobreestimación de Estados Unidos como responsable del devenir del vínculo con el resto de sus vecinos del continente. Tal como se plantea al principio del libro, la propuesta es desafiar las supuestas dos grandes falacias “divisivas” de la historiografía estadounidense y latinoamericana: la idea del choque de civilizaciones y la del excepcionalismo estadounidense. Para lograrlo, proponen adoptar una perspectiva global y transnacional (pág. 2). La apuesta: que la noción de Hemisferio Occidental, que declinó en las últimas décadas hasta volverse irrelevante, vuelva al primer plano de los debates académicos. Así, se lograrían conciliar las visiones que enfatizan los aspectos hegemónicos estadounidenses con los otros que ponen en foco en la cooperación interamericana. Claro que, cuando se procura la recuperación de la idea de Hemisferio Occidental, no debe caerse en el error de limitarse al análisis de una historia continental, sino que tiene que pensarse, argumentan acertadamente Scarfi y Tillman en la introducción, dentro de una perspectiva global.
            La dimensión espacial o geográfica de la idea del Western Hemisphere es crucial, pero a la vez debe superar, señalan los editores, la propia manera en la cual Estados Unidos separa a América Latina y el Caribe en distintas regiones. También reclaman que la historiografía latinoamericana cumpla un rol clave a la hora de reescribir la historia de las relaciones interamericanas, a la vez que los aspectos culturales deben ocupar un lugar destacado, a pesar de que tradicionalmente fueron relegados. Tras una revisión de cómo apareció la idea y qué lugar ocupó en las décadas siguientes, el volumen se inscribe en la tradición de otros autores que apelaron a una perspectiva trasnacional, pero sin quizás explicar adecuadamente por qué sería fructífero recuperar el “concepto” de Hemisferio Occidental.
Luego de la introducción, el libro consta de tres partes, cada una de ellas con dos textos. La primera parte se ocupa de cuestiones metodológicas y de los fundamentos de la disciplina, entre las Relaciones Internacionales y la Historia. El capítulo de Charles Jones propone que la noción de Hemisferio Occidental se transforme en un “laboratorio” para entender las relaciones tremendamente asimétricas y culturalmente disímiles entre los distintos países del continente, abandonando los enfoques estadounidense-céntricos que priman en la disciplina de las relaciones internacionales. Tanya Harmer, por su parte, plantea la potencialidad de recuperar el concepto para construir una perspectiva sobre las relaciones interamericanas cada vez menos centrada en Estados Unidos, y que recupere la agencia de los distintos países y actores de América Latina, que distan de ser meras marionetas de Washington. En esa línea, recupera los trabajos recientes de diversos historiadores como Tom Long, Max Paul Friedman y Alan Mc Pherson, solo por citar algunos de los académicos que vienen trabajando en archivos diplomáticos de América Latina, tradicionalmente soslayados.
En la segunda parte, se analiza el vínculo entre panamericanismo y la idea del Hemisferio Occidental. El capítulo de Mark J. Petersen se ocupa del caso chileno, para mostrar cómo el primero, a pesar de ser una herramienta funcional a la hegemonía estadounidense, también fue utilizada, en este caso por el país trasandino, para contrarrestar dicha hegemonía y avanzar en la cooperación en una serie de tópicos, como las políticas sanitarias, las políticas sociales o los derechos de las mujeres (pág. 112). El texto de Ricardo Salvatore, por su parte, se aboca a las distintas concepciones espaciales en la historia de las relaciones interamericanas y a la interacción entre el hemisferio, la región y la nación. Muestra la coexistencia de las visiones estadounidenses hegemónicas hacia América Latina y el proyecto panamericano (pág. 160).
En la tercera parte, abocada la cuestión legal, se tratan tópicos más específicos, como las relaciones entre derechos humanos, derecho internacional americano y sistema interamericano. El texto de Scarfi presenta una detallada investigación del Instituto Americano de Derecho Internacional (AIIL, según su sigla en inglés) y de cómo, a pesar de su breve existencia, influenció al movimiento panamericano, hasta su declive. El trabajo de Par Engstrom, por su parte, se ocupa de estudiar el sistema interamericano de derechos humanos, intentando mostrar de qué forma se constituyó en una entidad de influencia política supranacional, a pesar de ser frecuentemente criticado como una simple extensión o herramienta de la política exterior estadounidense (pág. 233-234).  
Pensar en las Américas como una unidad puede parecer atractivo. Con unos 1.000 millones de personas, un tercio del PBI mundial (24% Estados Unidos, 7% América Latina y el Caribe y 2% Canadá), el continente cuenta con el 45% del agua renovable a nivel mundial, el 40% de las reservas de petróleo, enorme potencial de energías renovables y un liderazgo mundial en la producción de alimentos. Claro que esos agregados dicen poco sobre las heterogeneidades, las asimetrías y la historia de dominación. Toda elección académica supone un fundamento político. Estados Unidos apeló a la idea de Hemisferio Occidental para reforzar el proyecto panamericano, en disputa con otros proyectos regionales. Lo hizo también, más recientemente, para impulsar el ambicioso proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Es una noción que justamente diluye otras identidades, como la latinoamericana o la nuestramericana, intentando reforzar la idea de lo común por sobre las diferencias entre los países al norte y al sur del Río Bravo. Es funcional a la nueva estrategia de seguridad nacional estadounidense, que reivindica la Doctrina Monroe frente a los nuevos desafiantes: China y Rusia.
Y esto no es una novedad de Trump o su ex Secretario de Estados Rex Tillerson. Ya en noviembre de 2005, cuando en Mar del Plata defendió su proyecto estratégico del ALCA, George Bush (hijo) sólo tomó la palabra para decir que la integración de las Américas –lo que ellos llaman el Hemisferio Occidental- era clave para poder hacer frente juntos a China. Las denominaciones, sabemos, no son neutrales. Hemisferio Occidental, Latinoamérica, Hispanoamérica, Indoamérica, Iberoamérica o Nuestra América suponen tradiciones y apelaciones diversas, con connotaciones que es preciso no soslayar. Este libro, sin lugar a dudas, abre un debate rico, no sólo en el ámbito académico, sino también político. Sería promisorio seguir profundizando en el análisis de la dialéctica entre cooperación y confrontación, en el concepto de hegemonía en las relaciones interamericanas y en qué implicancias político-ideológicas, además de las historiográficas, tendría en el siglo XXI la recuperación de la referencia al Western Hemisphere. 

jueves, 25 de junio de 2020

“El libro de Bolton revela cómo Trump buscaba consumar una invasión y un golpe de Estado en Venezuela”


Leandro Morgenfeld, investigador argentino: “El libro de Bolton revela cómo Trump buscaba consumar una invasión y un golpe de Estado en Venezuela”

Entrevista a Leandro Morgenfeld, historiador, docente e investigador argentino

Por Denise Godoy, de la redacción de NODAL
Este martes se publicó el tan esperado libro de John Bolton “La habitación donde sucedió: Una memoria de la Casa Blanca”, en el que el ex Consejero de Seguridad Nacional de Donald Trump revela las estrategias del gobierno estadounidense para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. El texto da a conocer, entre otras cosas, las intervenciones de Colombia como principal aliado y el rol de la oposición venezolana con la autoproclamación de Juan Guaidó. En diálogo con Nodal, Leandro Morgenfeld, historiador, docente e investigador argentino, y especialista en las relaciones de EEUU con la región, reflexiona sobre las revelaciones de Bolton y las nuevas tácticas de Trump hacia América Latina.
¿Qué aportan las revelaciones del libro de Bolton o qué evidencian en relación a los planes de Trump contra Venezuela?
Bolton es un halcón histórico de los sectores más conservadores y más agresivos de la clase dominante norteamericana. Fue el Consejero de Seguridad Nacional hasta septiembre de 2019 y es parte de la coalición que apoya a Trump, pero del sector de la línea militarista que está en tensión con él. De hecho, cuando lo despidió, hace 9 meses, Trump lo acusó de haber querido llevarlo a varias guerras (“cuatro a la vez”), asegurando que él no quería. Además de su oposición a Irán y Afganistán, en el caso de América Latina, Bolton fue el artífice de la política de apoyo al autoproclamado Juan Guaidó y toda la política de desestabilización que tenía como objetivo derribar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro. Este plan tuvo diversas etapas, desde el reconocimiento diplomático por parte de EEUU del opositor como “presidente encargado” en enero de 2019, y la presión a otros países siguieran esta irresponsable acción diplomática, pasando por la caravana con “ayuda humanitaria” de febrero y luego el intento de golpe de Estado más fuerte del 30 de abril de ese mismo año, sólo por destacar algunas de las acciones más espectaculares.
EEUU sigue con la estrategia de eliminar a Maduro, pero ya sin Bolton. La publicación de este libro revela la estrategia imperial en Venezuela y muestra cómo los distintos sectores de la Administración Trump urdieron el plan para poder consumar el golpe de Estado contra el gobierno soberano en Venezuela. Revela, por ejemplo, que durante las discusiones en torno a las alternativas para desplazar al gobierno bolivariano, Trump planteó la salida militar. Suponía que una invasión a Venezuela iba a tener una rápida resolución. Bolton, en contraste, pretende mostrarse como el estratega de una acción mucho más inteligente, es decir, no ir hacía un desembarco directo de marines norteamericanos, sino a una acción más solapada, que pudiera contar además con el apoyo con distintos gobiernos de la región.
Bolton planteaba que había que tener una estrategia, según su punto de vista, más inteligente de apoyarse en sectores disidentes de las FFAA venezolanas, en la oposición, en profundizar las sanciones económicas y en hacer llegar “ayuda humanitaria”, pero sin desembocar en una acción militar directa. Lo paradójico es que ambos, Trump y Bolton, se acusan de querer llevar a Estados Unidos a la guerra, a invadir otro país. Ante estas revelaciones, creo que la reacción de Trump del domingo 21 de junio, de plantear que estaría dispuesto a tener una reunión con Maduro (que generó un mini terremoto político), por un lado, está reconociendo el fracaso evidente de la estrategia de voltear al gobierno venezolano -ya que pasó un año y medio de la autoproclamación de Guaidó y él no gobierna en Venezuela-. Por otro lado, Trump intenta mostrar que tiene una iniciativa y así sacarle peso a esta afirmación de Bolton de que se buscaba una intervención militar directa. De todas formas, el lunes Trump tuvo que matizar su afirmación del día anterior, señalando que, en realidad, lo único para lo cual se reuniría con Maduro sería para discutir su salida pacífica. Claro que esta última afirmación busca no perder el apoyo electoral de la comunidad venezolana en Florida (claramente anti bolivariana), fundamental para sus aspiraciones reeleccionista. Pero, sin dudas, esta entrevista del domingo muestra las propias dudas que tenía Trump respecto al plan de Bolton de abrazarse a Guaidó e impulsar su reconocimiento internacional sin ninguna chance de que ejerciera el poder en Venezuela.
¿Qué rol juega el gobierno de Colombia en esta ofensiva estadounidense?
El libro de Bolton muestra cómo el gobierno de Colombia, sobre todo durante la actual gestión de Iván Duque, es directamente parte de la estrategia estadounidense de acoso contra Venezuela. Es interesante verlo en las propias palabras de Bolton, cómo se ponen sobre la mesa muchas cosas que ya se conocían y denunciaban, como la idea el utilizar a Colombia como un ariete de EEUU en la región. O cómo se potenciaron los distintos conflictos limítrofes en función de desestabilizar al gobierno venezolano. También muestra las distintas prevenciones de las FFAA colombianas respecto a la iniciativa de algunos halcones estadounidenses de ir a un conflicto militar abierto con Venezuela. El propio vicepresidente Mike Pence discutió este plan con varios presidentes latinoamericanos en sendas giras por la región. Justamente fueron incluso los gobiernos de derecha aliados con EEUU los que frenaron esta iniciativa de una acción militar abierta. Sin embargo, pese al fracaso y a la salida de Bolton del gobierno, EEUU, a través de mercenarios, de Colombia y de otros aliados sigue desplegando todo tipo de acciones: crecientes sanciones económicas –imperdonables en el contexto de la pandemia-, presiones diplomáticas, amenazas por parte del propio Secretario de Estado Mike Pompeo en las últimas semanas, movilización de fuerzas militares y distintas acciones de desestabilización utilizando a gobiernos aliados como lo es el colombiano.
En su reciente y controvertido libro de memorias, Bolton pretende librarse de las culpas del fracaso de sus planes de intervención en Venezuela. Por ejemplo, cuando en febrero de 2019 organizó un infructuoso intento de ingreso de “ayuda humanitaria”. Ahora acusa a la propia oposición venezolana y a los colombianos por no haberse movilizado lo suficiente y por no haber habilitado planes alternativos cuando los colectivos populares en Venezuela impidieron el ingreso de los cargamentos, caracterizándolos como parte del plan de una agresión imperial orquestada por EEUU. Es decir, el libro es un intento de justificación de su violenta estrategia injerencista en Venezuela y una lavada de manos por su evidente fracaso.
¿Cuál viene siendo la estrategia de Trump para América Latina en el contexto de las elecciones de noviembre y la crisis que vive EEUU por la pandemia y las protestas antirracistas?
Trump enfrenta una crisis sistémica EEUU. En primer lugar, sanitaria. A pesar de que pretende darla por superada, hay ahora un aumento de la curva de contagios en muchos estados (en 27 crecen los contagios diarios). En segundo lugar, una crisis económica. Se pronostica una brutal caída en este segundo trimestre. Las proyecciones para fin de año del FMI indican un derrumbe del PBI del 8% -la mayor caída desde la Segunda Guerra- y el empleo no se está recuperando como Trump imaginó hace un par de semanas. Es decir, tenemos una catástrofe económica que está complicando sus chances de reelección en noviembre. A esto se le suma la crisis social producto del desastre económico y de las desigualdades sociales previas, pero también de las protestas por el asesinato de George Floyd y el pésimo manejo que hizo Trump de esta situación. Creo que ahí se produjo un quiebre con un sector importante, incluso varios dirigentes del Partido Republicano lo criticaron públicamente. El ex Secretario de Defensa de Bush, Colin Powell, declaró que el 3 de noviembre iba a votar por Joe Biden. Hoy las encuestas muestran que Trump está en promedio 10 puntos abajo y perdiendo en algunos estados estratégicos. La escasísima asistencia al primer mitin de campaña, el sábado pasado, encendió las alarmas en el equipo de campaña de Trump.
En relación con el vínculo con nuestra región, creo que Trump carece de estrategia más allá de la reivindicación de la doctrina Monroe que supo hacer el ex Secretario de Estado Rex Tillerson en febrero de 2018. La agresión contra los hispanos y la estigmatización de los mexicanos puede tener una traducción electoral mayor a la de 2016, sobre todo en estados oscilantes. Lo que sí es clave, desde el punto de vista electoral para Trump, es el apoyo que tiene de las comunidades de exiliados venezolanos y cubanos en Florida. Por eso estas idas y vueltas, estas contradicciones en relación a la política hacia Venezuela pueden enajenarle ese apoyo en un estado clave como Florida, que es el swing state que va a definir el rumbo de las elecciones y que en 2016 lo ganó por poco más que el 1%. Las últimas encuestas indican que ahora podría estar entre los 5 y 6 puntos abajo de Biden.
Creo que Trump carece de una política hacia América Latina en este contexto de pandemia. Lo único que mostró es una profundización de las amenazas contra Venezuela en las últimas semanas y lo que está reconociendo con las declaraciones de esta semana es el fracaso de las maniobras para derrumbar a un gobierno constitucional y soberano. Reconoció en los hechos su frustración por el fracaso de la estrategia a la cual fue impulsado por halcones como John Bolton. Creo que esta idea de que podría eventualmente reunirse con Maduro tiene que ver con tratar de mostrar que él sí puede a través de su capacidad negociadora encontrar otra solución para Venezuela, que por otra parte se encamina a elecciones que ratificarían la legalidad de su sistema político. Pienso que es el momento más débil del autoproclamado Juan Guaidó y que Donald Trump, a quien el libro de Bolton pretende mostrar siempre como a alguien que actúa intempestivamente y en forma poco racional, tiene una estrategia y es realista. Sabe que, si fracasó en la idea de recuperar posiciones en el continente desplazando a Maduro por la fuerza, ahora debe exhibir otra estrategia. El problema que tiene, como se mostró en la declaración que hizo el domingo, es que esto generó las críticas de todos los sectores anti-bolivarianos y anti-cubanos en estados claves como Florida y por eso lo tuvo que matizar sus dichos iniciales, tuiteando el lunes que sólo se reuniría con Maduro para negociar su salida pacífica del poder. Esto último es un sinsentido y demuestra una fractura más al interior de la clase dominante estadounidense –no acuerdan una estrategia común-. Es, además, una exposición de este proceso de declinación hegemónica de EEUU y su incapacidad para establecer un liderazgo global en este momento de crisis sanitaria, económica y política en todo el mundo. Ya ni siquiera pueden ostentar el dominio en lo que despectivamente denominan su “patio trasero”. Al fin de cuentas, el gobierno de Venezuela se mantiene, con el apoyo de Rusia, China y Cuba, entre otros, y la negativa de México y Argentina a cualquier intervención militar en la región.

jueves, 16 de abril de 2020

Trump, el Coronavirus y el futuro de Estados Unidos



Entrevista a Leandro Morgenfeld en Vientos de Colores Soplan en la Noche sobre la postura de Trump frente al COVID-19, el resguardo a los intereses económicos, por qué continúa el asedio a Cuba y Venezuela y su futuro político de cara a las elecciones presidenciales de este año.


Radio Emergente, 16 de abril de 2020


- escuchá la entrevista acá



miércoles, 26 de febrero de 2020

Estados Unidos y la ofensiva imperialista en América Latina y el Caribe




Boletines de los Grupos de Trabajo


Estados Unidos y la ofensiva imperialista en América Latina y el Caribe



Grupo de Trabajo Estudios sobre Estados Unidos
Nº 03, Febrero de 2020

Sumario/Contenidos:

INTRODUCCIÓN
Raúl Rodríguez Rodríguez (CEHSEU-Cuba)
LA MALA VECINDAD: AMÉRICA LATINA Y LA NUEVA NARRATIVA DEL IMPERIO
Jorge Hernández Martínez (CEHSEU-Cátedra Nuestra América
y Estados Unidos-UH, Cuba)
ESTADOS UNIDOS Y LA LUCHA POR NUESTRA AMÉRICA
Leandro Morgenfeld (UBA-CONICET, Argenitna)
LA DERECHA, ESTADOS UNIDOS Y EL IMPERIALISMO EN EL SIGLO XXI
Yazmín B. Vázquez Ortiz (CEHSEU-Cátedra Nuestra América
y Estados Unidos-UH, Cuba)
CENTROS DE INVESTIGACIÓN Y FORMULACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS (THINK TANKS) Y LA INTERVENCIÓN DEL GOBIERNO Y LAS CORPORACIONES ESTADOUNIDENSES EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Ary Cesar Minella (UFSC, Brasil)
LAS EMBAJADAS Y LA INJERENCIA DE EE.UU EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Silvina Romano (CONICET/IEALC-UBA, Argentina)
Tamara Lajtman (UFRJ, Brasil y UNAM,México)
Aníbal García Fernández (UNAM, México)
Arantxa Tirado (UAB, Barcelona y UNAM, México)
EL MUNDO CONDENA EL GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA
Declaración del Grupo de Trabajo sobre Estados Unidos de CLACSO


sábado, 28 de diciembre de 2019

Reseña del libro "Geopolítica y economía mundial"


Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur, enero 2020

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

Merino, Gabriel y Narodowski, Patricio (coordinadores): Geopolítica y economía mundial. El ascenso de China, la Era Trump y América Latina, La Plata, IdIHCS-EDULP, 2019. 292 páginas

Por Leandro Morgenfeld


Este libro se centra en tres temas clave del proceso actual de transición hegemónica: el arrollador ascenso de China, el intento de Estados Unidos de conservar el dominio global y la posición de América Latina en este escenario de incertidumbre. Mediante una perspectiva multidisciplinaria que combina los análisis históricos, geopolíticos, económicos, sociológicos y geográficos, los 13 autores de este volumen actualizan los debates sobre conceptos nodales como hegemonía, imperio, centro-periferia, ciclos y gobiernos populares en nuestra región.
Con especial profundidad se analiza la grieta al interior de la clase dominante estadounidense, entre globalistas y americanistas, y cómo cambia la estrategia de proyección global de esa potencia a partir de la llegada de Trump a la Casa Blanca y del triunfo del Brexit en el referéndum de 2016, recientemente reforzado por la victoria electoral de Boris Johnson en el Reino Unido. Se refuerza en Occidente el eje angloamericano, en detrimento del capital financiero más trasnacionalizado, lo cual permite a China avanzar con proyectos estratégicos como la Ruta de la Seda.
En este escenario mundial sometido a tensiones en aumento, “América Latina juega un papel cada vez más relevante y puede convertirse en un territorio en disputa, consolidando un proceso de profundización periférica, especialmente con el giro neoliberal o a la ‘derecha’ que se produjo recientemente” (p. 47). La obra es una lectura fundamental para entender las fuerzas profundas que guían procesos complejos.  



sábado, 30 de noviembre de 2019

GT Estudios sobre EEUU en ALAS 2019




El Grupo de Trabajo de CLACSO "Estudios sobre Estados Unidos" va a participar presentando cuatro paneles en el Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), que se realizará en Lima del 1 al 6 de diciembre de 2019.


Martes 3 de diciembre, de 9 a 18hs, Auditorio N. 2 Facultad de Ciencias Sociales

Panel 1
09:00 a 12:00 horas
Auditorio n°2 Facultad de CC.SS

TRUMP Y LA CRISIS SOCIAL Y POLÍTICA INTERNA DE ESTADOS UNIDOS: DILEMAS Y ESCENARIOS 

Marco Gandásegui Jr.
Dídimo Castillo
Luis René Fernandéz Tabío
Jorge Hernández Martínez

Panel 2
12:00 a 14:00 horas
Auditorio n°2 Facultad de CC.SS

Crisis de hegemonía y capitalismo global en la era trump
Carlos Eduardo Martins
Gladys Hernández
Adrián Sotelo
Gabriel Merino


Panel 3
14:00 a 16:00 horas
Auditorio n°2 Facultad de CC.SS

ESTADOS UNIDOS: VIEJAS Y NUEVAS FORMAS DE INTERVENCIÓN EN AMÉRICA LATINA

Ary Minella
Sonia Winer
Mariana Aparicio Ramírez
Raúl Rodriguez Rodriguez

Panel 4 

16:00 a 18:00 horas
Auditorio n°2 Facultad de CC.SS

TRUMP Y AMÉRICA LATINA, MÁS ALLÁ DE LA COYUNTURA

Jaime Zuluga Nieto
Leandro Morgenfeld
Darío Salinas Figueredo
Luis Suárez Salazar



El rol de la OEA en la ofensiva contra los gobiernos progresistas



Uruguay: Manini Ríos, un aliado de Lacalle Pou que genera alertas

30.11.2019

Por Telma Luzzani





El líder del partido ultraderechista Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, es uno de los socios más controvertidos del presidente electo Luis Lacalle Pou. Los medios uruguayos lo señalan como posible ministro de Salud. "La postura de Manini es contraria a los avances del Frente Amplio, como la regulación del aborto", dijo el analista Jorge Lanzaro.


Un día después de que el escrutinio definitivo diera como ganador del balotaje al candidato del Partido Nacional (PN), Luis Lacalle Pou, los medios uruguayos comenzaron a especular con los nombres del próximo gabinete de coalición. Guido Manini Ríos, el exjefe del Ejército y líder del ultraderechista Cabildo Abierto, suena como potencial ministro de Salud.
"Manini Ríos es una de las preocupaciones del nuevo gobierno. Queda abierta la pregunta de cuánto incidirán sus posturas y las de sus seguidores en la gestión de gobierno".

"Uruguay ha avanzado mucho en la regulación del aborto. La legislación ha bajado considerablemente las condiciones de riesgo de las mujeres. En temas de derechos y de la agenda democrática la cartera de Salud es muy importante. Y la postura de Manini Ríos es contraria a los avances del Frente Amplio", remarcó Jorge Lanzaro, doctor en Ciencia Política por la Universidad de París.



© REUTERS / ANDRES CUENCA OLAONDO


En tanto, el senador Jorge Larrañaga, quien promovió un polémico plebiscito en materia de seguridad, es señalado como el próximo ministro de Interior. "No hay que olvidar que el PN tiene una bancada parlamentaria del orden del 30 por ciento. La votación del PN no es la del balotaje. Dentro de esa bancada Lacalle tiene un liderazgo, pero está la presencia de Larrañaga, que representa al otro sector importante dentro del PN. Efectivamente ahí hay un juego de relaciones de poder, pero es difícil que Larrañaga pueda avanzar en el terreno que planteó. Su propuesta no fue acompañada por la ciudadanía, ni por la calle ni por otros sectores de la coalición de gobierno", dijo Lanzaro al respecto.


Por otra parte, el presidente electo ya adelantó cambios en materia de política exterior. De hecho, este viernes calificó de "vergüenza" la posición del gobierno saliente de Tabaré Vázquez en torno a Venezuela.
"Vamos a ver correcciones en las relaciones con los países. Pero si bien esta alternancia no es trivial, no creo que sea una alternancia radical o drástica en los distintos terrenos. Eso es porque las propuestas de los candidatos de oposición, de Lacalle y de Ernesto Talvi, probablemente el próximo ministro de Relaciones Exteriores, serán moderadas".

"Esta ha sido una elección en la que ha quedado muy bien plantada la civilización política uruguaya: por ser competitiva y porque el ganador no gana por mucho y el perdedor no pierde por mucho. La bancada del FA en el Congreso es importante", recordó el académico del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de la República.

El rol de la OEA en la ofensiva contra los gobiernos progresistas

El historiador Leandro Morgenfeld, autor de los libros Bienvenido Mr. President. De Roosevelt a Trump: las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina y Relaciones peligrosas: Argentina y Estados Unidos, analizó el papel que juegan la OEA y su actual secretario general, Luis Almagro, en la agitada actualidad latinoamericana.
"La gestión de Almagro hay que entenderla como parte de la ofensiva de EEUU contra los gobiernos progresistas. Fidel Castro, ya en los '60, habló de la OEA como un ministerio de Colonias de EEUU. Siempre ha actuado más de acuerdo a los intereses del Departamento de Estado que como un foro".

"Pero el papel de Almagro es lamentable. Fue el ariete contra el gobierno de Venezuela en los últimos meses, con varios intentos de desestabilización, uno muy fuerte a finales de abril. Esto termina de confirmarse con la crisis en Bolivia y el golpe de Estado contra Evo Morales", sostuvo.



© AP PHOTO / JUAN KARITA


Morgenfeld cuestionó que la OEA admitiera no tener listo el informe final sobre las elecciones en Bolivia, el mismo que desencadenó las protestas contra Morales y terminó con el golpe de Estado en su contra. "No es un organismo técnico. Almagro acusó al propio Evo Morales. Dijo que había un autogolpe por un fraude que la OEA no pudo demostrar. En Bolivia no hay un golpe blando o parlamentario, sino uno hecho y derecho, con los militares que obligan a renunciar al presidente y avalan a grupos de choque, y sin mayoría convocan a una reunión de diputados que autonombra a una presidenta sin legitimidad institucional, Jeanine Áñez. La OEA la reconoce. No solo avaló el golpe, sino que reconoció al gobierno de la autoproclamada presidenta", aseveró.

Por esta razón, el historiador afirmó que "hay que volver a poner en el eje de discusión el retomar la cooperación política regional".
"Fue muy burda toda esta operación en Bolivia, pero entendemos por qué apostaron por destruir la Unasur. Quebraron un organismo muy importante cuando en 2008 la Media Luna rica de Bolivia quiso dividir al país en dos. La Unasur pudo solucionar pacíficamente ese conflicto".

"Lo mismo con la rebelión policial de 2010 en Ecuador. Luego medió en el conflicto entre Venezuela y Colombia. EEUU y sus gobiernos aliados buscaron debilitar a los organismos como Unasur para reposicionar a la OEA, el organismo que defiende los intereses de EEUU con un leve barniza multilateral", dijo Morgenfeld.



© REUTERS / DAVID MERCADO

En el programa se informó a su vez acerca de la derogación del polémico decreto que eximía a los militares de responsabilidades penales durante la represión en Bolivia; la amenaza del ministro de Interior boliviano, Arturo Murillo, a una delegación argentina que viajó al país sudamericano en solidaridad con los manifestantes; el uso desproporcionado de la fuerza durante las protestas ocurridas en Ecuador en octubre, según un informe de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos; la muerte de al menos 50 personas en los últimas dos días en Irak en el marco de las movilizaciones antigubernamentales, lo que obligó al primer ministro Adel Abdul Mahdi a anunciar su renuncia; y la acusación del líder laborista británico Jeremy Corbyn contra el primer ministro Boris Johnson por la privatización del sistema de salud.

Novedad editorial: Las sendas abiertas en América Latina


Las sendas abiertas en América Latina

Aprendizajes y desafíos para una nueva agenda de transformaciones
Las sendas abiertas en América Latina
Compiladores: Daniel Filmus. Lucila Rosso
Autores de capítulos: Laís Abramo. Dora Barrancos. Rafael Correa. Daniel Filmus. Álvaro García Linera. Tarso Genro. Rebecca Grynspan. Sacha Llorenti. Mercedes Marcó del Pont. Juan Carlos Monedero. Leandro Morgenfeld. Cecilia Nahón. Carlos Ominami. Dilma Rousseff. Ernesto Samper. Jorge Taiana.

En tiempos de golpes de Estado y de mercado, de guerras jurídicas y persecuciones a lideres políticos y sociales resulta indispensable construir alternativas de gobierno capaces de defender las conquistas sociales, la soberanía regional y la vida en democracia.
Este libro ofrece un balance de los logros alcanzados por los gobiernos progresistas, nacionales y populares durante la primera década del siglo XXI, e identifica los aprendizajes que dejaron aquellas experiencias haciendo foco en tres grandes áreas temáticas: la económica-productiva-financiera, la agenda social y de ampliación de derechos –teniendo especialmente en cuenta la agenda de género– y la construcción del entramado de cooperación política e integración regional.
Las sendas abiertas en América Latina reúne las clases dictadas por grandes referentes del campo político y académico que participaron de la Especialización en Procesos Políticos Latinoamericanos del Siglo XXI organizado conjuntamente por CLACSO, el Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, bajo la coordinación de Daniel Filmus y Lucila Rosso.
DESCARGALO GRATIS ACÁ 


ISBN 978-987-722-540-2
CLACSO.
Buenos Aires.
Noviembre de 2019

jueves, 28 de noviembre de 2019

AMÉRICA LATINA EM CONVULSÃO, por Leandro Morgenfeld

América Latina em convulsão

Região enfrenta os efeitos da era Trump em orquestradas crises de ordem política, econômica e social

TEXTO LEANDRO MORGENFELD, DE BUENOS AIRES
TRADUÇÃO EDUARDO CESAR MAIA
28 de Novembro de 2019
Protesto na Embaixada dos EUA, na Cidade do México, no dia 15 de novembro, contra a deposição de Evo Morales da Bolívia

Protesto na Embaixada dos EUA, na Cidade do México, no dia 15 de novembro, contra a deposição de Evo Morales da Bolívia
Foto Cristian Leyva/NurPhoto/AFP
[conteúdo exclusivo Continente Online]
Nas últimas semanas, nossa América vem atravessando uma onda de rebeliões populares e de instabilidade política, econômica e social. Às crises no Peru, Haiti e Equador, somaram-se o levante no Chile e os protestos da direita boliviana que não aceitou o triunfo eleitoral de Evo Morales, fato que levou, no dia 10 de novembro, a um golpe de Estado cívico-policial-militar que chocou toda a região. Poucos dias antes das eleições na Argentina, Bolsonaro ameaçou excluir seu principal sócio no Mercosul se Alberto Fernández vencesse o pleito, como terminou de fato acontecendo no dia 27 de outubro. No Brasil, o partido político que levou o ex-militar ao poder sofre uma profunda crise interna, enquanto cresce a incerteza política após a libertação de Lula. O continente sul-americano está convulsionado.

O fracasso das políticas neoliberais promovidas pelo Fundo Monetário Internacional (FMI), a fragilidade dos governos de direita e o protagonismo do povo, que recupera a memória histórica das rebeliões populares que mudaram o mapa político há 20 anos, mostram que a hegemonia neoconservadora não era robusta. É preciso olhar mais para as ruas e os movimentos populares, e não tanto para a “alta política” (ou não somente para ela), a fim de entender a correlação de forças.

Nesse contexto, a derrota de Macri – que mergulhou a Argentina em uma profunda crise econômica e social –, e a chegada de Fernández à Casa Rosada podem implicar em um reequilíbrio político no âmbito regional. Já como presidente eleito, ele escolheu o México para sua primeira excursão internacional e, na segunda-feira 4 de novembro, foi recebido por Andrés Manuel López Obrador, junto a quem promove um eixo progressista em torno do Grupo de Puebla
. Que impacto terá na América Latina a surpreendente virada política que acaba de ocorrer na Argentina? Como a região vai processar a crescente ingerência dos militares e a volta dos golpes de estado, como o que acaba de acontecer na Bolívia?

O GOLPISMO DO SÉCULO XXIA imagem de Jeanine Áñez, uma presidente autoproclamada por um congresso sem quórum, recebendo os atributos presidenciais por parte dos militares que derrocaram o mandatário constitucional, é clara: o que ocorreu na Bolívia foi um golpe. Um golpe classista, racista, patriarcal e colonial que não só destituiu Evo Morales, mas desestabiliza e põe em perigo toda a América Latina.

Mais do que nos determos em questões institucionais, legais, e numa conjuntura que muda o tempo todo, num processo ainda não encerrado – cresce a resistência popular –, devemos tentar entender o que há por trás. Estamos num momento crucial do processo de transição hegemônica, com um declínio norte-americano, mas sem que se vislumbre ainda, com claridade, como será a nova ordem global. A América Latina e o Caribe, no atual cenário de disputa geopolítica, geoeconômica e geoestratégica entre Estados Unidos, China, União Europeia e Rússia, compõem uma região fundamental para a pretensão norte-americana de seguir conservando sua primazia.

Por que Donald Trump, como admitiu no comunicado da Casa Branca da segunda-feira 11 de novembro, estava tão interessado na derrocada do governo boliviano? Nunca vão perdoar Evo pela nacionalização dos hidrocarbonetos, por sua contribuição na construção de uma integração regional alternativa, por sua mobilização, junto a Hugo Chávez, contra a Área de Livre Comércio das Américas (Alca) em Mar del Plata, em novembro de 2005, por ser o primeiro presidente de origem camponesa e sindical, e por ter expulso da Bolívia o DEA , a CIA, a USAID e até o embaixador de Estados Unidos, quando interferiu em assuntos internos.

Evo estava certo quando denunciou que os EUA estavam por trás de sua derrubada. O agora ex-conselheiro de Segurança Nacional, John Bolton, reivindicou há seis meses a Doutrina Monroe , quando endossou a tentativa de golpe de Juan Guaidó na Venezuela. Em dezembro do ano passado, sugeriu a existência de uma troika da tirania integrada pelos governos bolivarianos. Para Washington, é estratégico derrotar Evo, sufocar a revolução cubana através do bloqueio, promover uma guerra civil na Venezuela e recorrer a Daniel Ortega na Nicarágua. Conseguiram que seus aliados tirassem o PT do poder no Brasil. Agora tentarão avançar para desmantelar o novo eixo progressista Argentina-México e destronar qualquer um que questione a proeminência política, econômica, militar, cultural, diplomática e ideológica em seu quintal.

O CONTEXTO ARGENTINONa terça 12 de novembro, Alberto Fernández respondeu com palavras duras ao governo dos Estados Unidos, que horas antes havia aplaudido a ação dos militares que “sugeriram” a renúncia de Evo Morales: “Não estou de acordo com o que o Departamento de Estado dos Estados Unidos disse. Aqui não há exército vitorioso e não é verdade que a democracia tenha sido garantida. Pelo contrário, ela foi atacada. Em minha opinião, os Estados Unidos retrocederam décadas e voltaram ao pior dos anos de 1970, quando apoiaram intervenções militares contra governos eleitos democraticamente”. O presidente eleito da Argentina planeja uma política exterior diametralmente oposta à de Mauricio Macri, o qual está prestes a abandonar a Casa Rosada.

Macri é o primeiro presidente argentino a tentar e não conseguir sua reeleição. No dia 27 de outubro, perdeu no primeiro turno, em meio a uma profunda recessão econômica – em 2018, o Produto Interno Bruto argentino caiu 3,5% (e este ano cairá pelo menos mais três pontos), a pobreza terminará em 40% e a inflação em 60%, além de aumentar o desemprego, a miséria, a queda do consumo e da atividade industrial). Contudo, o triunfo de Alberto Fernández não somente expõe a catástrofe econômica e social causada pelo acordo com o FMI – por 57 milhões de dólares, o mais alto da história –, mas também os péssimos resultados obtidos pela forma com que se estabeleceu a inserção internacional da Argentina.


O presidente eleito na última eleição argentina, Alberto Fernández, posa ao lado das ativistas pró-aborto. Foto: Esteban Collazo/Alberto Fernandez Press Office/AFP

A política exterior da Alianza Cambiemos (coalização política de direita criada em 2015 e renomeada este ano de Juntos por el Cambio) – contra tudo o que o marketing da Casa Rosada buscava mostrar com o slogan reeditado “Voltamos ao mundo” – evidencia uma série de fracassos, mesmo em seus objetivos explícitos. Macri não conseguiu aumentar as exportações (não nos transformamos no “supermercado do mundo”) nem atrair capitais que não fossem meramente especulativos (a “chuva de investimentos” foi, na verdade, um longo período de seca). Após pagar o que demandavam os “fundos abutres” em 2016, houve uma escalada de endividamento, até que a corrida de 2018 obrigou a recorrer ao FMI, que outorgou o maior empréstimo de toda a história. Foi o primeiro presidente a provocar o default de sua própria dívida. Levando em conta os vencimentos dos próximos quatro anos e as sérias dificuldades para renegociar, após os mais de 180 bilhões de dólares tomados em empréstimo nos últimos três anos, o futuro argentino parece bastante obscuro. Hoje, a dívida pública ascende a quase 95% do PIB.

Macri, além disso, serviu à estratégia política da Casa Branca de fragmentar o máximo possível a região, seja ignorando a Comunidade de Estados Latino-Americanos e Caribenhos (Celac) – nunca participou em suas cúpulas de líderes, seja destruindo a Unasur (União de Nações Sul-Americanas) – a Argentina se retirou quando a Bolívia assumiu a presidência temporariamente, ou ainda transformando o Mercosul numa mera plataforma para a abertura comercial – cuja “conquista” máxima, o recém-anunciado acordo com a União Europeia, tampouco prosperará, após o veto recente no parlamento austríaco.

Macri endossou a política de Trump de perseguição à Venezuela – votou a favor de ativar o Tratado Interamericano de Assistência Recíproca (Tiar) contra Caracas; reforçou iniciativas alinhadas com Washington – como o Grupo de Lima ou o Prosur ; e foi útil ao reposicionamento da Organização dos Estados Americanos (OEA) como foro privilegiado, em detrimento das instâncias latino-americanas. Agora, negou-se a qualificar o que ocorreu na Bolívia como golpe de Estado, apesar das fortes críticas de quase todos os matizes políticos da Argentina, inclusive da União Cívica Radical (UCR), o centenário partido que é, aliás, seu sócio principal na Cambiemos.

Nas Nações Unidas, a Argentina aprofundou o alinhamento com os Estados Unidos. Em 2016, o governo de Macri coincidiu em 52% das votações com o de Obama, de forma similar ao Chile e ao Brasil (56%). Já em 2017, quando o chanceler Jorge Faurie substituiu Susana Malcorra, em 59% das vezes se alinhou a Trump, diferentemente de Santiago e Brasília, que caíram a 44%. Mais alinhados com Washington do que nossos vizinhos.

Sem brilho também foi sua última participação na Assembleia Geral das Nações Unidas, em setembro passado. Mesmo antes de viajar, já recebeu críticas, após a rejeição da ONU à reforma migratória que Macri promoveu por decreto em janeiro de 2017, afirmando que “não cumpre com os requisitos básicos da Convenção de Genebra”.

Em seu último discurso em Nova York, Macri não sugeriu a necessidade de uma saída pacífica para a crise venezuelana, que respeitasse os princípios de não-intervenção e de autodeterminação dos povos. Pelo contrário, alinhou-se aos Estados Unidos na reunião de chanceleres de países do Tiar, ao compartilhar a estratégia de asfixiar Caracas boicotando as negociações entre o chavismo e parte da oposição. Tampouco denunciou o desastre ambiental na Amazônia, para proteger seu sócio Bolsonaro, nem a crise humanitária que sofrem os imigrantes latino-americanos nos Estados Unidos, acossados por Trump. Insistiu em endurecer os ataques contra o Irã, em linha com os falcões de Washington.

ESTRATÉGIAS NORTE-AMERICANASO avanço das direitas na região, que se aprofundou após o triunfo eleitoral de Mauricio Macri em 2015, serviu ao objetivo dos Estados Unidos de derrotar qualquer projeto alternativo de coordenação e cooperação política fora do comando de Washington.

A Unasur serviu, em 2008, para frear a secessão promovida pela camada rica da população que se levantou contra Evo Morales na Bolívia, e, em 2010, para evitar que uma rebelião policial terminasse com o governo de Correa no Equador. Serviu ainda para encontrar uma solução pacífica ao conflito entre Colômbia e Venezuela. Em outras palavras: a Unasur atuou para dirimir os conflitos regionais sem a onipresença dos Estados Unidos através da OEA, cuja sede, não por coincidência, se encontra em Washington, a poucos metros da Casa Branca.

A gravidade da destruição desse organismo, decidida em 2018, quando a Bolívia assumiu a presidência pro tempore, é compreensível finalmente a partir dos acontecimentos que chocaram a região nestas semanas. Nossa América atravessa uma onda de rebeliões populares e de instabilidade política, econômica e social. Washington foi hábil: operou junto a seus aliados locais para paralisar a Celac e dinamitar a Unasur; promoveu, através de seus aliados-vassalos, a Aliança do Pacífico, durante o governo Obama; fez o mesmo com o Grupo de Lima para fustigar a Venezuela (do qual Alberto Fernández prometeu sair, apesar das pressões contínuas dos enviados do Departamento de Estado); e, finalmente, fomentou o Prosur, lançado por Piñera este ano e cujo futuro, após estas semanas, é claramente sombrio.

Por trás dessas iniciativas, o objetivo dos Estados Unidos é reposicionar a OEA, qualificada nos anos de 1960, por Fidel e por Che Guevara, como um “ministério de colônias” dos Estados Unidos. Seu atual secretário-geral, Luis Almagro, ocupa-se de atacar a Venezuela há anos. Recentemente, a pedido do governo dos Estados Unidos e de seus aliados, convocou uma reunião, não para repudiar o golpe cívico-policial-militar na Bolívia, mas para acusar Evo de ser responsável por um “autogolpe”. Nunca o cinismo ficou tão exposto.

A América Latina enfrenta grandes perigos na atualidade, no momento em que o declínio relativo dos EUA se traduz, paradoxalmente, como disse Evo Morales, “numa maior agressividade imperial”, com alguns elementos novos. No lugar das invasões militares diretas, como as que sofreram o Afeganistão e o Iraque em 2002 e 2003, os casos da Síria e Ucrânia mostram o funcionamento de novas estratégias e táticas, como as denominadas “guerras híbridas”.

Através de grupos paramilitares, guerra psicológica, corporações midiáticas, processos judiciais, pressões diplomáticas, penetrando nas forças de segurança e de defesa, manipulando organizações e movimentos sociais mediante uma rede de ONGs bem-financiadas, com golpes de mercado ou manipulando os processos eleitorais, os Estados Unidos seguem perseguindo os objetivos do século XX: controlar os territórios e suas populações para se apropriar de seus recursos e de seus mercados.

GRUPO DE PUEBLAO triunfo de Fernández, na Argentina, deu impulso ao Grupo de Puebla, que reuniu, em julho, mais de 30 líderes regionais com a ideia de promover uma série de agendas progressistas que tenham a ver com os problemas de distribuição de renda, o respeito à soberania de cada país e a resolução pacífica dos conflitos. Nos dias 8, 9 e 10 de novembro, realizou-se o segundo encontro desse grupo em Buenos Aires, que passou rapidamente de festejar a libertação de Lula a condenar o golpe na Bolívia. Na quarta, 13, Evo e Álvaro García Linera, asilados no México, anunciaram sua incorporação a este foro, no qual também participam outros ex-mandatários derrocados ou perseguidos, como Dilma, Lula, Correa ou Lugo.

Em um momento de ofensiva dos Estados Unidos, é importante que se estabeleça uma voz autônoma na região, que se recuperem princípios básicos no sistema interamericano, como o de não intervenção nos assuntos internos dos países, de solução pacífica das diferenças e de autodeterminação dos povos. A América Latina deve seguir sendo uma “zona de paz”.



Neste cenário, o Grupo de Puebla deve exercer um papel fundamental. Fernández falou nas horas posteriores ao golpe com os presidentes do México, do Peru e do Paraguai para negociar o asilo político de Evo Morales e evitar um magnicídio. Do México, Evo declarou: “O golpe de Estado foi uma conspiração política e econômica dos EUA. Condenamos à decisão de Trump de reconhecer o governo de fato, e autoproclamado pela direita com a cumplicidade da polícia e forças armadas”. Também afirmou que a OEA “não está a serviço dos povos latino-americanos, está a serviço do império norte-americano. Dever-se-ia mudar o nome e colocar Organização de Estados do Norte, e não da América.”

Vendo o papel de Luis Almagro na OEA – argumentou que Evo havia realizado um “autogolpe” – entende-se por que os aliados de Trump trabalharam para destruir a Unasur, que outrora permitiu que se resolvesse pacificamente, sem a onipresença norte-americana, conflitos na Bolívia, no Equador, na Venezuela e na Colômbia, que atualmente também enfrenta sua crise. Macri, Temer, Duque (Colômbia), Piñera e Lenin Moreno (Equador) foram cúmplices desse dano irreparável, ao se retirar da Unasur em 2018 e, agora, ao se negar a condenar o golpe cívico-policial-militar na Bolívia.

O continente está convulsionado e em disputa. Os Estados Unidos pretendem sustentar seu domínio, inclusive por meio de golpes. Os povos resistem. A integração latino-americana autônoma é mais necessária do que nunca. Uma grande incógnita é como se processará a relação entre Argentina e Brasil, levando em conta a péssima relação entre Bolsonaro e Fernández. O primeiro se envolveu na campanha eleitoral da Argentina, apoiando Macri e pedindo que não votassem no kirchnerismo. O agora eleito presidente argentino visitou Lula na prisão e participou da campanha internacional pela sua libertação. O presidente brasileiro não irá à posse de Fernández no dia 10 de dezembro, quando se espera a presença de Lula. Além de serem sócios comerciais estratégicos, é importante acompanhar de perto a evolução do vínculo Brasília-Buenos Aires. Enquanto isso, o futuro presidente da Argentina tenta recuperar uma perspectiva de coordenação e integração política latino-americana, abandonada por Brasília desde a concreção do golpe parlamentar contra Dilma Rousseff, há três anos.

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Extra:
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LEANDRO MORGENFELD é doutor em História na Argentina. Professor da Universidade de Buenos Aires (UBA). Investigador do Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) e cocoordenador do GT Clacso Estudos sobre os Estados Unidos. Autor de Bienvenido Mr. President – De Trump a Roosevelt: las visitas de presidentes estadounidenses a la Argentina (Buenos Aires: Ed. Octubre). Dirige el sitio www.vecinosenconflicto.com.

EDUARDO CESAR MAIA, crítico literário, mestre em Filosofia, doutor em Teoria da Literatura e professor da UFPE.