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miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Si gana Trump, nos tendremos que adaptar", dijo Malcorra

 

"Si gana Trump, nos tendremos que adaptar", dijo Malcorra

Télam

La canciller afirmó que la Argentina debe trabajar "con la realidad del mundo" al señalar que si se impone Donald Trump en las elecciones de los Estados Unidos, el 8 de noviembre, el país mantendrá "la mejor relación".

La canciller Susana Malcorra afirmó que si el candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, triunfa en las elecciones que se disputarán el próximo martes, la Argentina se tendrá que "adaptar" y buscará mantener "la mejor relación", aunque calificó como "preocupantes" los conceptos del magnate norteamericano sobre la región.


"Nosotros tenemos que trabajar con la realidad del mundo, los que deciden quiénes van a ser los presidentes de Estados Unidos son los norteamericanos", remarcó la titular del Palacio San Martín.

En una entrevista brindada anoche a la TV Pública, la canciller dijo que "si gana Trump nos tenemos que adaptar" e "intentaremos tener la mejor relación".

No obstante, Malcorra advirtió que "son mensajes preocupantes los que tiene (el aspirante republicano a la Casa Blanca) sobre la región".

Sobre la candidata demócrata, Hillary Clinton, señaló: "Me pregunto si los ataques a Hillary serían equivalentes si fuera varón".

La canciller Susana Malcorra destacó que la Argentina retomó su relación con "todos los países" del mundo y expresó que si bien las inversiones extranjeras son importantes, "los empresarios argentinos deben ser los primeros en interesarse" porque "no existe un botón que uno aprieta y llegan las inversiones".

"No existe un botón que uno aprieta y vienen las inversiones. Hemos logrado una corriente de interés que ha decantado en algunas inversiones a nivel internacional pero los de afuera miran primero a los de adentro, por eso los inversores argentinos tendrían que ser los primeros en interesarse", evaluó Malcorra anoche en una entrevista en la Televisión Pública.

Consultada sobre el nivel de endeudamiento del país, Malcorra consideró que es bueno "si se aplica a cosas que sirvan" y que cree que "el equipo económico está siendo muy sabio en los manejos" financieros.

No obstante, manifestó que "volver al mundo no son sólo inversiones" sino también mantener una relación con "todos los países".

En ese marco, la titular del Palacio San Martín agregó que "hubo una pérdida de confianza que no es fácil de recuperar rápidamente".

Morgenfeld: “Argentina toma la agenda estadounidense” (Revista Mascaró)


 

“Argentina toma la agenda estadounidense”



Entrevista con Leandro Morgenfeld. Autor de los libros Vecinos en conflicto y Relaciones peligrosas, Argentina y Estados Unidos. Investigador CONICET-UBA

¿Qué significa para los intereses de EEUU en la región el gobierno de Macri?

La llegada al poder de Macri fue y es muy funcional a la recomposición del dominio estadounidense en América Latina, después de una década de muchos desafíos a su histórica hegemonía. Macri planteó explícitamente recuperar las relaciones tradicionales (subordinadas) con Estados Unidos y Europa, ningunea organismos como la UNASUR y la CELAC, ataca a Venezuela, convalidó el golpe parlamentario en Brasil, recibió con los brazos abiertos a Obama e incorporó a la Argentina como observadora en la neoliberal Alianza del Pacífico. Además, pretende flexibilizar el MERCOSUR, firmar tratados de libre comercio y no cuestiona, sino que avala el orden internacional. Todo esto es muy funcional a la estrategia de Estados Unidos hacia lo que despectivamente llaman su patio trasero: fragmentar a la región (obstaculizando cualquier perspectiva de cooperación o integración latinoamericana) y mantener alejadas a las potencias extrahemisféricas (el Acuerdo Transpacífico –TPP- tiene entre sus objetivos geoestratégicos dificultar el avance de China en la región). Casi sin conceder nada, Obama logró que Macri tomara su agenda política, económica, ideológica y hasta militar.

¿Qué papel juega Argentina en el escenario de crisis económica mundial?

No cumple un rol tan relevante. Macri pretende hacer atractivo el país para los capitales trasnacionales. Todas las concesiones, incluido el pago a los fondos buitre, la baja de retenciones a mineras, la vuelta del FMI y su participación en enero en el Foro de Davos, y las numerosas señales pro mercado supuestamente se iban a traducir en una “lluvia de inversiones”. Eso todavía no ocurrió. Pero, y ahí está lo que tenemos que discutir, una avalancha de capital extranjero no produce más desarrollo, sino que profundiza la dependencia. El problema es que en este momento los capitales están fluyendo hacia Estados Unidos, no hacia los emergentes. Por ese motivo, a pesar de todas las señales de Macri, no llegan las inversiones prometidas y la economía sigue en recesión, como está pasando también en Brasil.

¿Cuáles son las condiciones que le exigen al gobierno argentino tanto los empresarios como la Casa Blanca?

La relación tiene varias dimensiones: diplomática, política, militar, económica, ideológica, científica, cultural. En casi todas ellas, lo que vemos es que Argentina toma la agenda estadounidense. Macri se ilusionó con la promesa de Obama de apoyar la candidatura de Malcorra a la Secretaría General de la ONU. Finalmente, ésta se frustró a principios de octubre. El New York Times publicó el 14 de octubre un artículo en el que señala que fue Rusia el único miembro permanente del Consejo de Seguridad que vetó a Malcorra, por considerarla “demasiado alineada con Estados Unidos”. A cambio, Argentina reivindicó la OEA, el liderazgo de Estados Unidos, dio cobertura diplomática al golpista Temer, avala la suspensión de Venezuela del Mercosur. Obama planteó que Macri era el ejemplo de nuevo líder regional. Su triunfo electoral fue la punta de lanza de la avanzada derechista en Venezuela, Bolivia, Perú, Colombia y Brasil. Si el PRO logra convalidar social y políticamente el ajuste, será un ejemplo nefasto para la región, en tanto seguirá potenciando una restauración conservadora neoliberal. Si fracasa en ese intento, por la resistencia popular, puede reabrirse un ciclo de luchas en la región que sigue siendo la más desigual del mundo.

En términos de intercambio económico entre ambos países, ¿qué diferencia se evidencia en este tiempo, en comparación con los años de gobiernos kirchneristas?

Todavía pocas. Argentina tiene un gran déficit comercial con Estados Unidos, de más de 5000 millones de dólares por año. Pese a que el gobierno de Obama se quejaba del proteccionismo kirchnerista y le aplicó algunas sanciones comerciales menores en 2012, en realidad Argentina viene sufriendo hace años medidas para-arancelarias, que limitan las exportaciones de carnes, limones y otros productos agropecuarios. El lobby agrícola estadounidense es muy fuerte. Pese a los anuncios, todavía no hay grandes cambios desde el punto de vista de las relaciones comerciales bilaterales.

¿Puede modificar algo en la región, el triunfo de los demócratas o los conservadores en las elecciones estadounidenses?

En términos generales, hace décadas que existe un cierto consenso bipartidista en materia de política exterior, más allá de las diferencias y matices de cada período. Ni Trump ni Clinton van a modificar la estrategia de atacar a los países que no siguen los mandatos de Washington. Ambos van a intentar fomentar la balcanización regional y evitar que un mundo más multipolar los desafíe en SU continente. Trump, creo, potenciaría un sentimiento anti-yanqui, dada su retórica xenófoba y anti-latina. Clinton implicaría más continuidad -por eso Macri la prefiere-, incluso con un cariz más agresivo que el de Obama (ella es más próxima al complejo militar-industrial). Si bien ahora en campaña dice oponerse al TPP, fue ella quien impulsó las negociaciones del mismo cuando fue Secretaria de Estado. Supongo que intentará que entre en vigencia, lo cual provocará resistencias en la región, como ocurrió con el ALCA hace poco más de una década.



LA BASE ESTÁ


En momentos en que Estados Unidos reacomoda su estrategia  imperialista, el gobierno argentino se ofrece como su mejor alfil en el tablero regional. Detrás del discurso de combatir al narcotráfico, al terrorismo y promover el desarrollo de la ciencia, Macri le abre la puerta a la instalación de una base en Misiones y otra en Ushuaia. Una mirada y una advertencia antes de que sea demasiado tarde.

Desde el comienzo de su mandato Macri se esmeró en ofrecer medidas para “reestablecer la confianza” en el país y “volver al mundo”. El asunto es cuál es el lugar que se le quiere dar a Argentina en el escenario global, y cuál es el universo al que se quiere regresar. A juzgar por los hechos, la agenda de Cambiemos no es otra que la que dicta Estados Unidos, con sus políticas económicas, militares y culturales.
Para cumplir con el mandato del orden mundial, el gobierno nacional realizó todos los deberes requeridos a nivel regional para lograr el beneplácito de la Casa Blanca: críticas y aislamiento a Venezuela, boicot a UNASUR y CELAC, acercamiento a la Alianza para el Pacífico, promesa de firma del Tratado de Cooperación Transpacífico (TPP). Como si fuera poco bajó los costos laborales con altos índices de desocupación, prometió flexibilización y liberalización de la economía, modificó la ley de tierras a favor de la extranjerización, habilitó el regreso del FMI, pagó a los buitres, y un largo etcétera que podría extenderse por varios renglones.
Tanto en el afamado Mini Davos del Centro Cultural Kirchner, como en el marco de la participación argentina de la reunión de la ONU, los empresarios del mundo le pidieron al gobierno “previsibilidad”, que “Argentina sea un país normal”. Esto quiere decir, garantías de que no habrá otro diciembre de 2001, que Cambiemos completará su mandato y que el que le continúe tendrá las mismas características que el actual.
Macri tiene todo lo que piden las corporaciones. Pero aún así, no hay inversiones.
Mientras el presidente asistía a la Asamblea de la ONU, en septiembre pasado, el diario británico Financial Times publicaba una nota titulada “Argentina: sin tiempo que perder”, de Walter Molano, economista en jefe del Banco BCP (Banque de Commerce et de Placements). El agente de Wall Street diferencia entre las inversiones a corto plazo “que siempre pueden vender sus acciones e irse del país en un abrir y cerrar de ojos”, de las inversiones reales que implican un compromiso “por años”. Para el analista, no sorprende que la inversión extranjera directa siga sin entrar a la cancha: “El horizonte político argentino es cualquier cosa menos certero”.
La paciencia del pueblo argentino es algo que no puede prometer Mauricio Macri, ni nadie de la comitiva económica que viaja por el mundo ofreciendo todo tipo de ventajas.
Las inversiones a largo plazo que más gustan al Departamento de Estado norteamericano y a sus empresas socias (y viceversa) son las relacionadas al control de los recursos naturales. Y eso sí que requiere garantías. Y especialistas.

DONDE MANDA MARINE…

Además de la meta de “pobreza cero”, Macri resume sus desafíos por el mundo diciendo que le hará la guerra al narcotráfico y al terrorismo. Esas consignas no necesitan demasiada explicación y se conocen en cada casa del planeta donde haya un televisor.
“Bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el antiterrorismo Estados Unidos ha elaborado distintas formas para la apropiación de bienes naturales a lo largo del mundo. Su interés es el libre acceso y el control de los recursos”, explica Elsa Bruzzone, profesora de historia y especialista en temas de Defensa Nacional, Estrategia y Geopolítica, secretaria del CEMIDA (Centro de Militares por la Democracia Argentina).
En mayo pasado, el Secretario de Estrategia y Asuntos Militares de Argentina, Angel Tello, participó de una reunión bilateral en Washington con la Secretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson y representantes del Pentágono y del Comando Sur, de la que resumió: “Está previsto que Estados Unidos ayude a desarrollar la capacidad de autoridades del orden público, especialmente en la asistencia del Departamento de Justicia con relación al terrorismo y al financiamiento del terrorismo en la Región de la Triple Frontera”. Tello también contó a la agencia Télam que “Estados Unidos nos ha planteado su interés en profundizar los lazos de cooperación en la Antártida”, por lo que se convino la instalación de una “base científica” en Ushuaia.
Las negociaciones habrían comenzado en marzo pasado, durante la visita de Barack Obama al país, en el marco del 40º aniversario del golpe genocida de 1976. Según consigna una investigación del CEMIDA titulada Desarmando la soberanía, “filtraciones norteamericanas informaron que el gobierno argentino había ofrecido las mismas”.
Es síntesis, Estados Unidos podría tener dos bases militares (aunque se las presente de otra manera) en Argentina: una en Misiones y otra en Tierra del Fuego. Es decir, una sobre el acuífero Guaraní, el cuarto reservorio de agua dulce del mundo y un punto estratégico para el cerco sobre el gran Amazonas; y otra sobre el camino más cercano a la Antártida (la mayor reserva de agua dulce congelada del mundo), con la posibilidad de controlar la plataforma continental, el mar argentino con sus recursos hidrocarburíferos, minerales y pesqueros, así como el control de los océanos Atlántico Sur y Pacífico.
La noticia corrió a mediados de mayo pero el gobierno se hizo el desentendido y no volvió a ser tema de preocupación mediática. Ni siquiera la movilización en la capital de Tierra del Fuego del 10 de junio, ni los foros de debate y alerta que se dieron en Posadas los días 7, 8 y 9 de septiembre, tuvieron espacio en la agenda noticiosa.
Si Macri no fue capaz de contestar a una tibia pregunta en torno a las operaciones misilísticas de Gran Bretaña en la base de la OTAN sobre Islas Malvinas, menos contestaría sobre un asunto de tamaña gravedad. El que siempre contesta aunque sea con poca claridad es el jefe de ministros, Marcos Peña, quien negó en el Congreso Nacional que se pretenda avanzar en ese tipo de relación con Estados Unidos e ironizó: “puede estar tranquilo con lo de las bases militares”, en respuesta al pedido de informe del legislador misionero Daniel Di Stefano.
“Lo cierto es que, más allá de que el gobierno no diga nada o incluso lo pueda negar, desde el Departamento de Estado, el Pentágono y el Comando Sur, confirman que los acuerdos existen”, cuenta a Mascaró Bruzzone, quien además asegura que “la instancia del proyecto está en que Estados Unidos se encuentra a la espera de que el gobierno argentino logre convencer a las provincias, y en sortear las protestas que puede originar la confirmación de la noticia”.
En el mismo sentido opina la periodista Telma Luzzani, autora del libro Territorios Vigilados: “el silencio mediático tiene que ver con las malas intenciones que hay detrás de este acuerdo. Porque de lo que estamos hablando es de permitir a la mayor potencia extranjera del mundo ocupar territorialmente nuestro país, y ante esa entrega total no puede haber muchos argentinos que estén de acuerdo”.

DE PELÍCULA

Si a la base patagónica se le busca la excusa de la “investigación”, a la de la triple frontera se la enmascara bajo una supuesta lucha contra el terrorismo.
En 2012, el Comando Sur estuvo a punto de instalar una base de “ayuda humanitaria” en el aeropuerto de Resistencia, pero las movilizaciones en toda la provincia de Chaco obligaron a Cristina Fernández de Kirchner a abortar su implementación. Desde el gobierno nacional trataron de despegarse y de responsabilizar del acuerdo al entonces gobernador Jorge Capitanich. Esa hipótesis es difícil de sostener, ya que lejos de aislarlo o reprocharle el haberse cortado solo, “Coqui” fue designado poco después como Jefe de Gabinete de la presidenta.
Desde fines de los 90, Estados Unidos presiona para controlar la zona, instalando la idea de que diferentes grupos “fundamentalistas” (primero Al Qaeda y ahora ISIS) encuentran allí cobertura y financiamiento proveniente del tráfico de armas, drogas y personas. Esas presunciones parecen tan serias como la calificación de terroristas de los dos jóvenes de Chacarita que amenazaron  por twitter (y en árabe) al presidente Macri.
El gobierno y sus medios cómplices generan noticias, realizan informes basura y preparan el terreno para instalar una idea de peligro e indefensión. Así, el Secretario de Seguridad Eugenio Burzaco, lanzó en los primeros días de septiembre que había “detectado argentinos que se han formado en ISIS” y que, “han estado en zonas calientes del conflicto, en Siria o el norte de Irak”. Burzaco detalló que las “células dormidas” tenían asentamiento en Corrientes y Misiones. El mismo día, un comunicado de la Secretaría de Seguridad con su firma, desmintió los hechos, pero aseguró que desde el gobierno seguirían trabajando contra el terrorismo internacional.
La estrategia no es nueva y el macrismo la viene desarrollando desde la campaña presidencial: por ejemplo, utiliza el recurso del discurso de la inseguridad y de la imposibilidad de controlar los nuevos tipos de delitos con las fuerzas de seguridad en las condiciones actuales, para instalar la necesidad de que el Ejército participe en cuestiones de seguridad interior, y que las fuerzas sean preparadas por especialistas de México, Colombia e Israel. Si quiere tener a las FFAA cumpliendo el papel de policía necesita modificar la Ley de Defensa, para lo que no sólo debe tener mayoría parlamentaria, sino un consenso generalizado dentro de la población.
Como todo forma parte de un todo: la idea de que el Ejército patrulle las calles, es del Pentágono y un requerimiento del Comando Sur.
El otro punto que siempre instala Estados Unidos en su agenda solidaria para combatir los males del mundo, es el de su colaboración en emergencias humanitarias y catástrofes naturales. Para justificar ese tercer eje, se entendería la designación del Rabino Sergio Bergman al frente del Ministerio de Medio Ambiente y, (tratando de no caer en el conspiracionismo) tendrían sentido sus recientes declaraciones en las que dijo que para evitar algún desastre climático “lo más útil que podemos hacer es rezar”.

INFORMES Y UNIFORMES

No hay que pensar que las bases que instalará EEUU serán como las que se ven en las películas, con cientos de marines armados hasta los dientes y totalmente desquiciados. La cosa va un poco más maquillada, mejor pensada, menos agresiva, incluso justificable.
La periodista Telma Luzzani, explicó a Mascaró que “uno de argumentos que los estadounidenses reconocen como un beneficio de estas cuasi bases, es que es mucho más fácil de aceptar por los pobladores del país anfitrión y, al mismo tiempo, más fácil de justificarlo por parte del gobierno local, ya que en apariencia no se trataría de una intervención militar. Si dicen que se trata de una base científica, no podemos quedarnos tranquilos, porque no deja de ser una base militar”.
Según la investigación de Luzzani, estas cuasi bases, conocidas en la jerga militar como “lily pads” o por sus siglas en inglés FOL (Foward Operating Location), están ubicadas en todo el mundo, en lugares considerados estratégicos o peligrosos para la seguridad de Estados Unidos.
La periodista explica que “desde 1997, con el nuevo diseño de política exterior de Estados Unidos -denominada Estrategia Nacional para la Nueva Era-, desaparecen las bases militares tradicionales con tanques, barracas, polígonos de tiro y comienzan a instalarse pequeñas delegaciones en aeropuertos o en destacamentos no tan extensos, donde cumplen funciones de recolección de datos, vigilancia de territorios, control de recursos naturales, y al mismo tiempo pueden convertirse en puntos de partida para situaciones de crisis o guerras”.


Nota completa en edición impresa Mascaró #38, Noviembre – Diciembre de 2016.



viernes, 5 de agosto de 2016

Qué se acordó en el "Diálogo de Alto Nivel" con EEUU? Narcotráfico, Venezuela, Refugiados sirios, reformas económicas, documentos desclasificados, Global Entry



ACUERDOS CON LA ARGENTINA SOBRE VENEZUELA, NARCOTRAFICO Y REFUGIADOS SIRIOS

Kerry vino con Monroe en el bolsillo

El secretario de Estado se llevó una declaración donde hasta la Argentina y los Estados Unidos llaman “hemisferio occidental” a América latina. Matices sobre Venezuela. En drogas, acento represivo y no preventivo.

Por Martín Granovsky
Página/12
 
La incorporación de los argentinos a los ciudadanos que pueden entrar a los Estados Unidos con menos cola en Migraciones vino acompañada de acuerdos sobre Venezuela, Siria, la Alianza del Pacífico, el comercio y el narcotráfico. Esos fueron los temas principales que dejó el contacto del secretario de Estado John Kerry con uno de los gobiernos argentinos más devotos hacia la Casa Blanca en la historia.
Un símbolo al paso: la declaración conjunta de Kerry y su colega Susana Malcorra tiene un subtítulo llamado “Asociación en el hemisferio occidental”, la vieja forma en que los Estados Unidos, y solo ellos, denominan a la región. James Monroe, 1823. América para los americanos. Un burócrata del otro lado escribió el subtítulo y su par de este lado no pidió cambiarlo. Monroe, feliz.
Según pudo establecerlo Página/12, la cuestión de Venezuela estuvo presente tanto en la reunión privada de Kerry con Mauricio Macri como en las apariciones públicas de Malcorra y Kerry.
Como se sabe, Venezuela vive una crisis política por la polarización entre la presidencia, parte del pueblo y las Fuerzas Armadas, por un lado, y por otro el Congreso y otra parte del pueblo. El segundo polo busca que el Gobierno convoque a un referendum revocatorio para dirimir si Nicolás Maduro sigue o no hasta 2019. Si lo convoca este año y gana Maduro, sigue. Si lo convoca este año y pierde, debe llamar a elecciones presidenciales. Si lo convoca en 2017, o sea ya en la segunda parte del mandato, y pierde, puede designar otro chavista que termine su período. Se iría Maduro pero no el chavismo.
Dice la declaración conjunta en el tramo del hemisferio occidental que Malcorra y Kerry “recibieron con beneplácito la noticia de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela validara las firmas necesarias para permitir que el referéndum revocatorio pasase a la fase de petición”. También “instaron a las autoridades venezolanas a fijar prontamente un cronograma para el resto del proceso y expresaron su respaldo a un diálogo político oportuno, nacional, inclusivo y efectivo para abordar las necesidades inmediatas del pueblo venezolano”.
Cuando los periodistas preguntaron a Kerry por Venezuela, el secretario de Estado dijo que había que hacer “esfuerzos para alentar el regreso a una democracia genuina en Venezuela”, pidió “un diálogo político” y “un cronograma para completar el proceso de revocación” y “respetar el estado de derecho y el papel de la Asamblea Nacional”.
Primera lectura: Washington presiona.
Segunda lectura: Washington presiona pero ni siquiera nombra plazos. Ni la declaración ni Kerry mencionan 2016 o 2017.
Primera interpretación posible: no hay presión pública pero habrá presión sorda, alentando por ejemplo a la oposición y al resto de los países a que profundicen la crisis social en Venezuela, tarea en la que por cierto el gobierno de Maduro colabora, en lugar de ayudar a remediarla.
Segunda intepretación posible: la Casa Blanca no quiere tirar del mantel porque rompería la flamante vajilla del proceso de paz en Colombia. También Malcorra es cuidadosa de la paz en Colombia. Y los chavistas. Y los cubanos. No es para menos, porque terminar con el conflicto civil armado más viejo del mundo es patrimonio del continente y de la Humanidad. La declaración conjunta incluye un reconocimiento del papel de los gestores de buenos oficios con mención de la Unasur y del ex premier español José Luis Rodríguez Zapatero. Incluso está mencionada la Organización de los Estados Americanos pero no su secretario general, el uruguayo Luis Almagro, que habla de Venezuela con el odio que los viejos gusanos de Miami dedicaban a los Castro.
Entre tanto, la retórica sigue encendida. En la misma conferencia de prensa, la canciller no se privó de criticar otra vez a Uruguay porque no quiso seguir con la presidencia pro tempore del Mercosur cuando le tocaba a Venezuela. La promesa de concordia entre Macri y Tabaré Vázquez se tornó en rispidez por el costado menos imaginable. Los gobiernos no pelean por la instalación de otra pastera en el Río Negro uruguayo sino por la fidelidad de Tabaré a las normas del Mercosur. Esa fidelidad dejó en falsa escuadra pública al paraguayo Horacio Cartes, jefe de pelotón belicoso, al subjefe José Serra, el canciller de Michel Temer, y a Malcorra que los acompaña. El disgusto de Malcorra es que venía evitando ocupar el lugar de los halcones (quedaba para otros países o para su jefe) y que tanto ella como su equipo cercano en la Cancillería alentaban la negociación y no la explosión en el caso venezolano. Para ese juego, que necesariamente necesita discreción, cualquier definición pública con aristas como el traspaso de la presidencia pro tempore sería inconveniente. Lo fue y ahora la conducción de la Cancillería debe hacer control de daños.
En economía Kerry dijo que “no pasa en 24 horas” pero que “gracias a las reformas que se están ejecutando” habrá “más inversiones” y “más crecimiento”. La declaración conjunta registra que “Estados Unidos celebró la incorporación de Argentina a la Alianza del Pacífico como Estado observador”.
Sobre Siria, la Argentina mantuvo su compromiso de recibir a tres mil refugiados, una cifra enorme si se tiene en cuenta que durante este años los Estados Unidos recibirán 10 mil.
Según datos del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, ACNUR, en marzo último 4,6 millones de sirios habían dejado el país y los desplazados internos llegaban a los 6,5 millones. Decía el ACNUR que “los países en la región están recibiendo el mayor número de refugiados, con unos 2,2 millones de refugiados en Turquía, 1,1 millón en el Líbano, 633.000 en Jordania, 245.000 en Irak, y 128.000 en Egipto”.
En seguridad la prioridad conjunta es el combate “al crimen organizado y el narcotráfico”. La ayuda de un millón y medio de dólares para las fuerzas de seguridad pasará por la Oficina Internacional de Estupefacientes y Fuerzas del Orden, INL. A contramano de lo que ocurre dentro de los propios Estados Unidos, como en California y Colorado, el acento del INL es más represivo que preventivo.
En medio de esta agenda Kerry cumplió con la promesa de Obama y entregó al propio Macri nuevos documentos desclasificados de la dictadura. Además del Archivo Nacional de la Memoria, bajo el ala del secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, este diario pudo establecer que el hallazgo de nuevos datos interesa a Leandro Despouy, que lleva un mes como representante especial para Derechos Humanos en la Cancillería y tomó el compromiso de fortalecer el sector de documentación sobre los años de plomo.

- Leer acá la Declaración Conjunta del Diálogo de Alto Nivel entre la República Argentina y los Estados Unidos -


miércoles, 3 de agosto de 2016

Kerry viene a respaldar a Macri, funcional a los intereses de EEUU en la región. Narcotráfico y terrorismo en la agenda. Excusa para las bases militares?

John Kerry

 

Kerry dará otro apoyo de EE.UU. a Macri

El secretario de Estado norteamericano afinará más acuerdos
LA NACION

Profundizar los lazos diplomáticos entre la Argentina y Estados Unidos. Dar continuidad a la agenda que Barack Obama abrió con Mauricio Macri en su reciente visita a Buenos Aires. Y afinar los acuerdos por la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Bajo estas tres variables se enmarcó la llegada al país del secretario de Estado norteamericano, John Kerry.
El canciller de Obama arribará esta noche a la Argentina y se quedará apenas 24 horas en Buenos Aires. Pero tanto en el Gobierno como en Washington aseguran que será "tiempo suficiente" para emitir gestos y cerrar acuerdos.
Kerry mantendrá mañana por la tarde una reunión con Macri y con la canciller Susana Malcorra. El Departamento de Estado adelantó ayer que el encuentro será para "discutir la cooperación en los asuntos regionales y globales" y poner en marcha el "diálogo de alto nivel entre Estados Unidos y la Argentina frente a los graves problemas mundiales, incluidas las cuestiones bilaterales, regionales, multilaterales y económicas".
No está definido aún si Kerry pasará por el Congreso. Por la mañana, el secretario de Estado norteamericano hablará en el hotel Sheraton ante un centenar de empresarios de la Cámara Argentino-Americana de Comercio para discutir compromisos comerciales de ambos países. No obstante, desde el punto de vista comercial no se esperan grandes anuncios. Se sabe que Kerry forma parte de un gobierno que está en retirada y no está definido aún quién será el próximo presidente que surja de los comicios norteamericanos.
En la Cancillería detallaron ayer a LA NACION que el viaje de Kerry significa para Macri "un nuevo gesto de apoyo a los cambios encarados por el Gobierno". También la visita será un renovado guiño de Obama tendiente a posicionar al presidente argentino como líder regional y referente de Estados Unidos en América latina en el caso de que gane las elecciones la candidata demócrata Hillary Clinton. De hecho, Macri ya realizó varios gestos de simpatía por Clinton.
En cuanto a anuncios concretos de la visita de Kerry, en la Casa Rosada esperan que haya avances para mostrar inversiones norteamericanas en la energía renovable, el sector agropecuario y la minería.
"Kerry dará un nuevo mensaje de apoyo de Obama por todos los cambios que hizo Macri en los últimos tiempos. Nadie espera más que la confirmación de ese respaldo", dijo a LA NACION un empresario que forma parte del conglomerado de compañías norteamericanas que están en la Argentina.
Desde el punto de vista político, se prevé afinar los acuerdos de cooperación de Estados Unidos en materia de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Según se supo, la intención de Macri es recibir más apoyo de Estados Unidos en cuanto a capacitación e intercambio de información sensible.
A la vez, en cuanto a las conversaciones sobre la región, en el Gobierno creen que Kerry dialogará con Macri sobre la situación de Venezuela. En este sentido, la Cancillería no descarta que haya un mensaje de renovada preocupación de Washington y Buenos Aires por los presos políticos que tiene hoy el gobierno venezolano de Nicolás Maduro.
Por otra parte, algunos diplomáticos especulan con que Malcorra reciba un guiño de Estados Unidos para su candidatura a secretaria general de la ONU, donde el próximo viernes habrá otra votación del Consejo de Seguridad para definir el sucesor de Ban Ki-moon.

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  LLEGA JOHN KERRY PARA REUNIRSE CON MACRI Y MALCORRA

Para seguir estrechando relaciones

Página/12
El secretario de Estado norteamericano John Kerry llega hoy al país para mantener un encuentro con el presidente, Mauricio Macri, y participar junto a la canciller Susana Malcorra del “lanzamiento del Diálogo de Alto Nivel entre Argentina y los Estados Unidos”, fruto de la visita de Barack Obama de marzo pasado. Kerry estará poco más de un día en Buenos Aires, luego seguirá rumbo a Río de Janeiro como representante de su gobierno en la apertura de los Juegos Olímpicos.
“Hablarán sobre cooperación en asuntos regionales y globales”, fue la definición general que dio el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en su rueda de prensa diaria en Washington.
El “lanzamiento del Diálogo de Alto Nivel”, a cargo de Malcorra y Kerry, estará destinado a “abordar los desafíos globales apremiantes incluidos temas bilaterales, regionales, multilaterales y económicos”, agregó el documento. Tras finalizar la audiencia privada que mantendrán los dos cancilleres en el Palacio San Martín, ambos presidirán una reunión ampliada con las comitivas de ambos países y mantendrán un encuentro con la prensa.
La agenda de Kerry incluirá además un intercambio con la Cámara de Comercio Argentino Americana sobre compromisos comerciales y comercio, y la tradicional ofrenda floral en la Plaza San Martín. El jueves a la noche o el viernes temprano, Kerry viajará a los Juegos de Río, cita de la que también participará Macri.

martes, 12 de julio de 2016

Felipe Solá declaró que María Eugenia Vidal puso a Bressi al frente de la Bonaerense por expreso pedido de la DEA y de la Embajada de EEUU. Carrió acusó al jefe policial por vínculos con el narcotráfico




Felipe Solá aseguró que les advirtió a María Eugenia Vidal y a Cristian Ritondo que no nombraran jefe de la Policía Bonaerense a Pablo Bressi, hoy fuertemente cuestionado por Elisa Carrió , quien lo acusó de cómplice del narcotráfico. El ex gobernador afirmó que el ministro de Seguridad bonaerense le respondió que nombrar a Bressi era un pedido de la Embajada de Estados Unidos y de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).


"En noviembre pasado, Cristian Ritondo me pidió opinión sobre mi experiencia con Bressi y le conté que lo recordaba como subcomisario y que lo había sancionado porque teníamos una altísima sospecha por un tema de cohecho", declaró Solá en una entrevista en Radio Del Plata. No obstante, recalcó que el jefe de la bonaerense tuvo una destacada actuación en el Grupo Halcón.
El ex candidato a gobernador por el Frente Renovador en las últimas elecciones afirmó que lo sorprendió la respuesta de Ritondo. "Me contestó algo que me asustó mucho: 'Lo pide la Embajada de los Estados Unidos, la DEA'. Si vos querés combatir el narcotráfico en los barrios del Gran Buenos Aires, o Mar del Plata, o en toda la provincia y pensás que los objetivos de un gobernador de la provincia de Buenos Aires son los mismos que los de la DEA, o no entendiste nunca nada o sos un zonzo, elegí", cuestionó.


Solá afirmó que le dijo a Ritondo que poner a Bressi al frente de la bonaerense sería "un gravísimo error" y que se lo dijo también a Vidal, con la que contó que se reunió antes de que asumiera como gobernadora.
Según el ex gobernador bonaerense, su recomendación a Ritondo fue "que no hubiera un jefe de policía", sino "un comando", y que "podía haber dos o tres subsecretarios que dominaran la jefatura, y que se apoyaran mucho en departamentales para no centralizar".


El diputado subrayó que los dichos de Carrió contra Bressi lo motivaron a decir su parte, ya que había mantenido "discreción durante seis meses". Vidal ordenó abrir investigaciones contra el jefe policial, acusado por la diputada y aliada clave de Cambiemos de ser cómplice del narcotraficante Miguel Ángel "Mameluco" Villalba, en el distrito bonaerense de San Martín.
Para Solá, no se puede combatir el narcotráfico con la DEA como aliada. "A cada rato vas a decir 'éste es el capo de la droga y hay que llevárselo preso' y no vas a poder porque es un buchón de la DEA", acusó. "A la DEA le importa un pepino el paco en los barrios", subrayó. Y remató: "Está en cosas más externas y se vale de cualquier método, no le importa nada la cuestión local".


lunes, 13 de junio de 2016

#TodosNarcos: "El injerencismo de Estados Unidos en Nuestra América"

Morgenfeld

 

El injerencismo de Estados Unidos en Nuestra América

Desde el inicio de la década de 1970, Washington utiliza la lucha contra el narcotráfico como uno de los argumentos para interferir militar y políticamente en los países latinoamericanos. Con la excusa de los nuevos enemigos que afectan su seguridad nacional, narcotráfico y el terrorismo, en los últimos años Estados Unidos desplegó decenas de bases militares de nuevo tipo por toda Nuestra América. La proliferación de grupos paramilitares, operaciones de contra-insurgencia, narco-Estados y aumento de la producción y el comercio ilegal de drogas son el saldo negativo de la llamada “guerra contra las drogas” que está produciendo una catástrofe social, con decenas de miles de muertos.

Con la excusa de los nuevos enemigos que afectan su seguridad nacional, narcotráfico y el terrorismo, en los últimos años Estados Unidos desplegó decenas de bases militares de nuevo tipo por toda Nuestra América

Diversos países de la región alzaron la voz denunciando el fracaso de las políticas anti-narcóticos de Washington. Estos vienen rechazando el intervencionismo, planteando el fracaso de la “guerra contra las drogas”, cuestionando instituciones heredadas de la guerra fría como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) e impulsando su reemplazo por otros nuevas, como el Consejo Suramericano de Defensa. La DEA (Drug Enforcement Administration) es la agencia antinarcóticos del gobierno de Estados Unidos que interviene en todo el continente. En Bolivia, Evo Morales decidió expulsarla en 2008, tras graves acusaciones de conspiración y golpismo. En abril de este año, en el cónclave de New York, Evo pidió disolver la DEA y cerrar las bases militares estadounidenses en la región. Argentina ofrece otro ejemplo de cómo opera esta agencia. En 2011 fueron suspendidas las acciones conjuntas con la DEA. Luego de eso, en 2012 se elaboró un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos que señalaba que el flagelo de la droga en la Argentina se había incrementado por la falta de políticas de coordinación de sus fuerzas de seguridad y por la renuncia a la colaboración con las agencias del país del norte. Como represalia, Argentina entró en la “lista negra” de lavado de dinero y crecimiento del narcotráfico. Ésta es una muestra de cómo actúa Estados Unidos cuando se limitan las operaciones de sus agencias.

El modelo de criminalización y erradicación de las drogas viene fracasando en su objetivo de disminuir la producción y el consumo, pero hay enormes resistencias a modificarlo

En abril de este año, y fundamentalmente por impulso de países latinoamericanos, se celebró en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas una sesión especial para debatir sobre drogas y narcotráfico. Pese a las expectativas creadas, su resolución no modificó la estrategia que se despliega hace décadas: la criminalización y erradicación de las drogas. Un modelo represivo que viene fracasando en su objetivo de disminuir la producción y el consumo, pero hay enormes resistencias a modificarlo. Más allá de la discusión sobre si la legalización ayudará o no a combatir el narcotráfico, lo que es llamativo es que se perpetúen políticas inefectivas.
En nuestro continente, la catástrofe social que está produciendo el narcotráfico obligó a los presidentes a discutir esta problemática en la VI Cumbre de las Américas (Cartagena, 2012). A pesar de las presiones de Estados Unidos, fueron los mandatarios de los países latinoamericanos quienes propusieron abordar un tema hasta entonces casi tabú: el fracaso de la “guerra a las drogas”, impulsada por Washington desde la presidencia de Richard Nixon. Las estadísticas apoyan esta creciente percepción: América Latina, con 8 % de la población, concentra el 30% de los homicidios a escala global.
Desde que el entonces presidente Felipe Calderón lanzó la cruzada militar contra el narcotráfico en México, unas 10.000 personas fueron asesinadas cada año. En toda Centroamérica, hubo 20.000 víctimas fatales sólo en 2011, 90% concentrados en Honduras, Guatemala y El Salvador. El caso de Colombia, donde Estados Unidos invirtió multimillonarios recursos y despliegue militar, no es menos dramático. Como recuerda Marco A. Gandásegui en un artículo en el que analiza los resultados de la mencionada cumbre Naciones Unidas de abril de 2016, “En la década de 1980, Colombia producía el 10 por ciento de la cocaína que era exportada a EEUU. Sin embargo, cuando EEUU intervino militarmente en Colombia para acabar supuestamente con la producción de cocaína, el país se convirtió rápidamente en el exportador principal de la región. Según la ONU, Colombia produce el 90 por ciento de las hojas de coca, materia prima de la cocaína. EEUU ha invertido más de 30 mil millones de dólares en el ‘Plan Colombia’ que consiste en la ‘Guerra contra las drogas’. Según cálculos del gobierno de Bogotá, han muerto 220 mil civiles y más de 5 millones de personas han sido desplazados por los efectos del conflicto armado”.
El 22 de marzo de 2012, antes de la Cumbre de las Américas de Cartagena, se realizó en Bogotá un foro continental para discutir la problemática. Académicos y especialistas coincidieron en que debía debían explorarse alternativas que alienten una reducción de la violencia producto del narcotráfico, una flexibilización de las sanciones previstas en las legislaciones y la aplicación de políticas de resocialización para el consumidor. Desde entonces, son crecientes las voces que reclaman una revisión de la estrategia que impuso Estados Unidos.
Teniendo en cuenta este balance, sería auspicioso que Nuestra América Latina se alejase de los mandatos de Estados Unidos y desarrollara políticas propias, evitando el intervencionismo que se esconde debajo del ropaje de la guerra contra las drogas. Estados Unidos es consciente del creciente rechazo que generan estas políticas y busca limitar los cuestionamientos a la “guerra contra las drogas” ya que pretender seguir con sus prácticas injerencistas en el continente. Para ello, promueve las carreras de políticos que avalen la violación de las soberanías nacionales, con la excusa de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Es notorio cómo enfatizan un discurso securitario, colocan el tema en el centro de sus discursos, pero la intención es modificar legislación existente, para habilitar operaciones ilegales (como la promocionada “ley de derribo”, en la Argentina) o para justificar la intervención extranjera, en particular en materia de seguridad, defensa e inteligencia.

La reciente visita de Obama procuró, entre otras cuestiones, que el Pentágono, el FBI y la DEA recuperen posiciones en nuestro país y puedan tener una injerencia mayor en temas como el de la seguridad

En este sentido, la asunción de Mauricio Macri en la Argentina es funcional a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos. La reciente visita de Obama procuró, entre otras cuestiones, que el Pentágono, el FBI y la DEA recuperen posiciones en nuestro país y puedan tener una injerencia mayor en temas internos muy sensibles, como el de la seguridad. A contramano de la tendencia de no intervención que venía dándose tanto en nuestro país como en algunos otros de de América Latina, desde el macrismo se explora un nuevo realineamiento bajo el comando estadounidense. La ministra de seguridad Patricia Bullrich viajó a Washington en febrero, para reunirse con funcionarios de la DEA y el FBI, con el objetivo de profundizar la “cooperación”. Parte de los acuerdos bilaterales firmados durante la visita de Obama, el 23 de marzo pasado, tienen que ver con avanzar en esa línea. Estados Unidos pretende venderle armamento a la Argentina, promover ejercicios militares conjuntos y estrechar los lazos con las fuerzas de seguridad y de defensa, con el argumento de que deben modernizarse para enfrentar novedosas amenazas.
En el contexto de las fuertes disputas políticas y económicas que se despliegan en Nuestra América en la actualidad, Estados Unidos apela al flagelo del narcotráfico para promover la penetración militar, frenando las iniciativas de defensa más autónomas que se esbozaron en los últimos años, alejando a potencias extra-hemisféricas y avanzando nuevamente hacia el dominio de una región que, pretenden, no se escape de su órbita. Discutir el problema del narcotráfico y cómo se lo combate, requiere incluir esta dimensión geopolítica, generalmente soslayada.

sábado, 23 de abril de 2016

Evo pide en la ONU disolver la DEA y cerrar bases militares EEUU

Resumen Latinoamericano

El presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió este jueves en Naciones Unidas disolver la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) y las bases militares norteamericanas, porque donde están presentes crece el narcotráfico.

Donde está la DEA y los enclaves del Ejército norteamericano se expande también la delincuencia, los gobierno privatizadores, la narcocorrupción, la riqueza ilegal y las élites millonarias corruptas serviles a Washington, denunció el mandatario boliviano.
Pido a esta asamblea tomar acciones concretas para liberarnos del problema de las drogas, acabar con el intervencionismo, la certificación unilateral y aprobar una resolución para terminar con el secreto bancario, expresó Morales al intervenir en una sesión especial de Naciones Unidas sobre la lucha antidroga.
El gobierno de Estados Unidos -enfatizó el jefe de Estado- carece de moral para certificar unilateralmente a los países del mundo en materia de droga.
Morales explicó que la tasa de consumo de cocaína en la nación norteña es de un 1,6 por ciento, mientras que la media mundial es de 0,4.
Con qué moral Estados Unidos certifica o no a los países si sabemos que ellos no hacen ninguna acción para reducir esta demanda cuando tienen el mayor número de consumidores en el mundo, expresó.
Es importante -alertó Morales- examinar con profundidad el trasfondo geopolítico de la guerra contra las drogas. Con el fin de la Guerra Fría y el Plan Cóndor, Estados Unidos vio reducida la posibilidad de perpetrar golpes de Estado y así justificar políticamente el apoyo a las dictaduras, recordó.
De ahí que creó el problema de la droga, una excusa mañosa para aplicar la lógica imperialista de control, y así intervenir en la administración de los Estados, argumentó el Presidente.
El imperio -en referencia a Estados Unidos- utilizó esta guerra hipócrita para inducir una estrategia militar y política intervencionista en las zonas ricas en recursos naturales para saquearlas, señaló.
Las bases militares, el secreto bancario y la criminalización de la hoja de coca son instrumentos de control geopolítico, aseguró.
Nosotros como bolivianos -dijo el gobernante- decidimos liberarnos y nacionalizamos la lucha contra el narcotráfico con un modelo digno y soberano que garantiza el respeto a los derechos humanos y a la madre tierra.
Con la aplicación de nuestra política, señaló, logramos disminuir desde 2011 a 2014 en un 34 por ciento el cultivo de coca, alcanzando solo una superficie neta de 20 mil 400 hectáreas, así lo certificó la oficina de Naciones Unidas contra la drogas y el delito.
En su informe de monitoreo de cultivo de coca se confirma que la nación andina -amazónica tiene la menor superficie cultivada en 10 años y el reporte anual de 2015 reconoce por primera vez el esfuerzo realizado por Bolivia para alcanzar los niveles de cultivos más bajos de la región andina con solo un 15 por ciento, dijo.
Bolivia tiene el récord regional de reducción neta de excedente de cultivo de coca, prueba clara del éxito del modelo boliviano, destacó Morales.
Valoramos -agregó el Presidente- el acompañamiento incondicional de la Unión Europea y de Naciones Unidas en Bolivia en este sentido.

fuente Prensa Latina

jueves, 21 de abril de 2016

Se debate en la ONU el cambio sobre políticas contra las drogas: la canciller Malcorra presentó una postura punitiva, a contramano de lo que aconsejan especialistas


MALCORRA MANTUVO EN LA ONU LA POSTURA PUNITIVA CONTRA LAS DROGAS QUE EL MUNDO BUSCA DESTERRAR

Con la idea fija puesta en la guerra

La canciller habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que discute un cambio de paradigma sobre las drogas. Mencionó la tragedia de Costa Salguero. Organizaciones que observan las sesiones criticaron las contradicciones de la postura argentina.

Por Mariana Carbajal (Página/12)

El gobierno argentino dejó asentada ayer su posición en la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas donde se discute el futuro de la política sobre drogas (Ungass). La canciller Susana Malcorra abrió su discurso ante el plenario dando cuenta de las cinco muertes ocurridas en la fiesta electrónica de Costa Salguero “como consecuencia de la ingesta de drogas sintéticas”. Sin embargo, la postura oficial fue cuestionada por voces de la sociedad civil argentinas que siguen el debate en la sede de la ONU, en Nueva York, por no alejarse “en esencia” de las fracasadas recetas de la llamada guerra contra las drogas, y evitar pronunciarse a favor de los programas de reducción de daños, que se aplican en otros países en fiestas electrónicas y otros escenarios musicales, para evitar graves daños a la salud e incluso la muerte por sobredosis de sustancias psicoactivas.
“Este hecho lamentable, que genera una herida irreparable a la sociedad argentina, es una clara muestra de cómo el flagelo de las drogas afecta a todos los países y a todas las personas, sin ninguna distinción, truncando proyectos de vida, el futuro de nuestros jóvenes e hiriendo de manera irreversible a nuestras familias y nuestra sociedad”, dijo Malcorra al inicio de su exposición.
“Si bien la canciller comenzó su discurso lamentando las muertes en la tragedia de Costa Salguero, es lamentable que no haya hecho mención a la necesidad de adoptar políticas de salud pública tales como la reducción de daños que incluyen programas de testeo de sustancias o entrega de información sobre los riesgos del consumo y las mezcla de drogas, que justamente hubieran podido evitar o reducir significativamente los daños tan tremendos ocurridos en la fiesta electrónica”, consideró a Página/12 la presidenta de la asociación civil Intercambios, Graciela Touzé, quien se encuentra presenciando el debate ante la Asamblea General de la ONU.
Touzé, con una larga trayectoria en programas de reducción de daños en el país, rescató del discurso de Malcorra el hecho de que señaló la necesidad de acceso a medicamentos controlados y el repudio a la pena de muerte por delitos de drogas que mantienen los países más conservadores en la materia. No obstante, calificó como “tibia” la posición argentina.
El Gobierno se alejó de las posturas que plantean la necesidad de despenalizar el consumo de algunas sustancias ilícitas. No hizo ninguna alusión a ese aspecto. Sí habló de compromisos con un enfoque de derechos humanos. Pero esos compromisos parecen contradecirse con la política de derribo de aviones, anunciada por el Gobierno y la mayor asociación con la DEA desplegada por la gestión macrista. “En lo que se refiere a la demanda, tenemos en cuenta que el fin último es colocar a las personas como centro de las políticas sobre drogas. Sostenemos un cambio en la centralidad desde la sustancia a la persona, en tanto sujeto de derechos, proponiendo la inclusión social como elemento central y objetivos a alcanzar con la políticas públicas. Tenemos una perspectiva de atención, cuidado, tratamiento y recuperación de los usuarios de drogas, promoviendo a su vez la eliminación de actitudes de discriminación y estigmatización”, afirmó la canciller. Malcorra destacó además, la necesidad de profundizar la cooperación internacional para hacer frente al “problema mundial de las drogas”.
Pablo Cymerman, responsable de incidencia política de Intercambios, también presente en la Asamblea, observó “cierta contradicción entre un discurso que, por un lado, coloca a los seres humanos como centro y eje de las políticas de drogas, pero por el otro sostiene la línea de la guerra a las drogas, paradigma que justamente se buscó cuestionar en la convocatoria a esta sesión especial de la ONU, debido a las devastadoras consecuencias de estigmatización, encarcelamientos masivos y muertes en muchos países del mundo”.
Para Touzé, la tragedia de Costa Salguero “ha puesto de relevancia la necesidad de una acción decidida por parte del Estado en materia de reducción de daños” y cuestionó que la única respuesta sea “la prohibición, en este caso, de las fiestas electrónicas”. “No podemos calificarlo ni siquiera de ingenioso. Es un planteo totalmente irracional, que podría tener efectos cada vez más contraproducentes, más peligrosos”, consideró, al ser consultada por este diario.
–¿Cuál es la responsabilidad del Estado en este caso? –Hay una responsabilidad del Estado para llevar adelante políticas que sean eficaces. Desde Intercambios planteamos que la necesidad de cooperación entre el Estado y la sociedad civil, para instrumentar cambios y estrategias decididas para responder efectivamente a situaciones como esta, tan dolorosa que tuvo lugar en la fiesta electrónica.


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El pasado fin de semana, cinco jóvenes murieron y 5 sufrieron graves daños a su salud por tomar pastillas cuya composición aún no se conoce. Estas muertes evitables generaron un debate social que es necesario profundizar. 

El modelo prohibicionista y el enfoque punitivo del consumo fracasaron en el objetivo de alcanzar una "sociedad libre de drogas". En esencia, la prohibición tiene al menos tres tipos de consecuencias negativas. Por un lado, la ausencia de regulación estatal no hace más que fortalecer el negocio de la producción y el tráfico de drogas y generar ganancias extraordinarias. Por otro, en su "guerra contra las drogas" el sistema penal -las fuerzas de seguridad, los servicios penitenciarios, el Poder Judicial- es responsable de graves violaciones a los derechos humanos. Por último, los graves daños a la salud de los consumidores se derivan en buena medida de la ausencia del Estado en su rol de contralor: las drogas son un gigantesco mercado desregulado o, mejor dicho, regulado por mafias. La muerte de los jóvenes en Costa Salguero es consecuencia de esto último. 

Es necesaria una mirada sobre los consumidores no centrada en lo punitivo ni en la criminalización, que haga posible que el Estado desarrolle una política de reducción de daños. Un aspecto de estas políticas debería ser la presencia de las agencias estatales en la verificación de las sustancias que se consumen para evitar mezclas y adulteraciones letales y para informar sobre los hábitos de consumo que son menos dañinos. Además se requiere una mirada más estructural como la que adoptan las experiencias de regulación estatal de los mercados de drogas que se han comenzado a explorar en otros países.

Estas discusiones se están dando ahora mismo a nivel internacional, en la Sesión Especial de las Naciones Unidas por el tema drogas (UNGASS) que está sucediendo en Nueva York. Allí, la Argentina tiene la oportunidad de apoyar a los países que están impulsando un cambio en el sistema internacional de control de las drogas en un sentido más respetuoso de los derechos humanos. Estos avances internacionales podrían servir de marco para adoptar políticas nacionales menos atravesadas por la retórica de la guerra y la invasión de los barrios pobres y que, en cambio, dispongan más recursos para un abordaje socio-sanitario de reducción de daños para los consumidores, a partir de la importancia del fortalecimiento democrático en el manejo del fenómeno de las sustancias psicoactivas. 

Grupo Convergencia
Intercambios Asociación Civil
Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)
 


 

miércoles, 13 de abril de 2016

Macri viaja nuevamente a EEUU la semana que viene

El Gobierno cambia el enfoque sobre el combate a las drogas

Nutrida delegación nacional ante una sesión de la ONU
Las ministras Malcorra y Bullrich estarán en la Asamblea General entre el 19 y el 21 de abril próximo

Una delegación integrada por la canciller Susana Malcorra, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, más funcionarios del área y legisladores oficialistas y opositores representarán a la Argentina en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Problema Mundial de las Drogas, que tendrá lugar entre el martes 19 y el jueves 21 en Nueva York. El 22, estará allá Mauricio Macri, para la firma del documento mundial sobre la lucha contra el cambio climático de la llamada COP 21.
Macri no estará para el tratamiento final del llamado documento en Favor de una Estrategia Integral y Equilibrada para Contrarrestar el Problema Mundial de las Drogas. Pero su equipo, en su debut en la ONU sobre esta temática, trabaja desde hace meses en un cambio más que significativo respecto a la gestión anterior.
Por empezar, se acabaron los coqueteos en favor de la despenalización y la legalización de las drogas en el que incurrieron altos funcionarios de Cristina Kirchner, a la par del crecimiento del narco en la Argentina.
En el Gobierno afirman que se mantendrán en una posición moderada, obviamente lejos de la mano dura de países como China. Pero el combate a las drogas se ha endurecido, lo que se nota en los últimos días con el crecimiento de los operativos y decomisos de las sustancias ilegales. Se retomó la cooperación con la DEA y el FBI y en el marco de la visita de Barack Obama se firmaron acuerdos al respecto. Por otro lado, recientemente, el Ejecutivo tomó un proyecto que había presentado la ahora vicepresidente Gabriela Michetti para su tratamiento parlamentario. Este proyecto sobre la Extinción de dominio de bienes vinculados al narcotráfico, la trata de personas, el crimen organizado y delitos de corrupción, busca entre otras cuestiones que el dinero y los bienes que surjan de este quedan a manos de los Estados nacionales, provinciales o municipales, cuando no se puedan restituir a los damnificados.
“Por un lado abordaremos la narcocriminalidad y la necesidad de una tarea común en inteligencia criminal e información en los mecanismos en conjunto de trabajo para evitar que haya países cultivadores de drogas y por el otro lado mantedremos una posición muy fuerte en los derechos individuales de las personas pero vamos a la ONU con un claro mensaje de no hablar de despenelización porque creemos que sería totalmente equivocado para nuestro país”, había dicho Bullrich recientemente a este diario a la salida de un seminario sobre este flagelo en el Congreso de la Nación.
Según dijo a Clarín el Subsecretario de lucha contra el Narcotráfico, Martín Verrier, la Argentina está en está mirada con la Unión Europea, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Perú, Chile, Estados Unidos, Paraguay, El Salvador.
Aunque la delegación argentina la encabeza Malcorra como canciller, Bullrich, Verrier y el Director Nacional de Cooperación Internacional, Gastón Schulmeister, mantendrán junto a las autoridades del Sedronar una serie de reuniones con sus contrapartes de distintos paíes. Schulmeister dijo a este diario que el desafío de esta gestión era el de “instrumentar todo los mecanismos posibles de coordinación para mejorar las capacidades del Estado en la lucha contra el narcotráfico”. La delegaciónpodría estar integrada también -aunque no hay confirmación- por el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, el también senador Rodolfo Urtubey y el diputado Sergio Massa,
En diálogo con Clarín, el diputado Eduardo Amadeo -que estuvo en el armado de este viaje pero al final viajó con el ministro Alfonso Prat Gay, a Washington- afirmó que hoy la Argentina lo que busca es “una posición dura acerca del combate al narcotráfico y el crimen organizado, con un aumento de la prevención y atención de los adictos”. Pero que al mismo seguirá en la política de la “no criminalización de los consumidores, tal como esta establecido en la reciente jurisprudencia de la Corte Suprema. “Lo que se pretende es retomar en este campo un lugar relevante en las discusiones multilaterales, que se perdió por la política de aislamiento del gobierno kirchnerista”, redondeó.

domingo, 20 de marzo de 2016

Se conocen más detalles de la visita de Obama a la Argentina: comercio y narcotráfico, los ejes. Se reúne con Estela Carlotto?

Comercio y narcotráfico, los temas de Obama

Serán los temas principales que tratará con Macri; el histórico encuentro busca retomar la relación tras el kirchnerismo
LA NACION

Será una visita cargada de gestos diplomáticos y con alto contenido político. Barack Obama llegará pasado mañana por la noche a la Argentina, luego de 11 años sin que un presidente norteamericano viniera al país. La intención es brindar un fuerte apoyo de Washington a la administración de Mauricio Macri desde el punto de vista económico, comercial y político.
Obama arribará a la Argentina junto con su mujer, Michelle, y sus dos hijas, a lo que se suma una comitiva de más de 850 personas repartidas en tres aviones. Allí vendrán funcionarios de peso, como la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, y la secretaria de Seguridad Nacional, Susan Rice, unos 12 legisladores republicanos y demócratas, 400 empresarios norteamericanos y personal de seguridad. La llegada de la secretaria de Comercio junto con los CEO de empresas norteamericanas será un claro gesto de que el clima de inversiones de Estados Unidos en la Argentina cambió luego de los años de tensión que Cristina Kirchner protagonizó con Washington.
Las expectativas por el lado comercial argentino son amplias si se tiene en cuenta que el intercambio comercial de la Argentina con Estados Unidos terminó en 2015 con un déficit de 4727 millones de dólares. Diez años antes, en 2005, la balanza resultaba positiva, con 495 millones de dólares. Esto tiene que ver con las fuertes diferencias de Cristina Kirchner con Washington. En el tema comercial el gobierno de Macri buscará una señal para la apertura del ingreso de limones argentinos al mercado norteamericano y el anuncio de inversiones de Estados Unidos en el área de energías renovables.
A la vez, hay un clima favorable para iniciar negociaciones entre ambos países hacia un acuerdo de libre comercio que incluya al Mercosur. "Vamos en esa dirección y habrá buena sintonía para marcar el rumbo hacia un acuerdo de libre comercio", dijo el embajador norteamericano, Noah Mamet.
El ambiente favorable de la visita de Obama será claramente opuesto a la tensión que se vivió en 2005 en la última visita de un presidente norteamericano a la Argentina, cuando George W. Bush estuvo en Mar del Plata para la cumbre de las Américas y fue duramente cuestionado por el entonces presidente Néstor Kirchner debido al proyecto del ALCA que traía bajo el brazo y fue rechazado.
Según confirmaron a LA NACION fuentes calificadas de la Cancillería, se prevé la firma de "acuerdos de mucho peso político y comercial" entre Obama y Macri.
Otro eje central de la visita pasará por los acuerdos de cooperación en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Esto incluirá el restablecimiento de intercambio de información sensible de la DEA para la lucha contra el narcotráfico y la capacitación a fuerzas de seguridad argentinas.
Obama prevé tener también un fuerte gesto hacia los organismos de derechos humanos. El anuncio de la apertura de archivos militares y de la inteligencia norteamericana vinculados con la dictadura argentina que anunció Rice anteayer se relaciona con el gesto que buscará tener Obama en Buenos Aires. Se prevé que visite el 24 por la mañana, en el día de la conmemoración del golpe de Estado de 1976, el Parque de la Memoria y allí mantenga una reunión con la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carloto, antes de partir hacia Bariloche. Según confiaron a LA NACION fuentes diplomáticas, la intención de Obama es evitar un choque con protestas de izquierda ese día, por lo que la actividad en el Parque de la Memoria se hará muy temprano y con un alto resguardo de seguridad.

La agenda

Obama llegará procedente de Cuba en el Air Force One Boeing 747 y tendrá una agenda oficial muy acotada que concentrará en su mayor parte el 23. Según la agenda tentativa que distribuyó la Casa Blanca a la prensa, ese día por la mañana mantendrá una reunión a solas con Macri en la Casa Rosada y luego ambos presidentes brindarán una conferencia de prensa conjunta.
Luego el presidente norteamericano se trasladará a pie a la Catedral Metropolitana, donde yacen los restos del general San Martín, para rendirle un tributo. Pero en rigor, la idea de esa visita también es emitir una clara señal al papa Francisco, que fue un artífice central en las negociaciones entre Estados Unidos y Cuba para reanudar lazos diplomáticos luego de 57 años.
Obama continuará su agenda más tarde con un encuentro en la Usina del Arte y en algún momento se prevé que asista a la reunión que organizó la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham) en el predio de La Rural. Está previsto que allí Obama haga un gesto a los inversores norteamericanos y también hable la secretaria de Comercio de Estados Unidos. Para la noche está planeada una cena que le ofrecerá Macri a Obama en el Centro Cultural Kirchner, con todo el gabinete, la comitiva norteamericana, el cuerpo diplomático e invitados de diferentes sectores. En paralelo, la primera dama de Estados Unidos asistirá a un encuentro con unas 400 estudiantes en el Centro Metropolitano. También Michelle Obama mantendría una reunión con Juliana Awada, aunque hasta ahora no se dieron los detalles.
El 24 por la mañana Obama estará en el Parque de la Memoria y hacia las 12 de ese mismo día partirá a Bariloche con su familia para descansar en el hotel Llao Llao y disfrutar del golf.

Macri atrasa el viaje a Cuba

El viaje de Mauricio Macri a Cuba finalmente se realizará hacia mitad de mayo o principios de junio, según una agenda que se está armando con mucho esfuerzo. Fuentes de la Cancillería confirmaron a la nacion que la visita de Macri a Cuba se hará más adelante y no a principios de abril, después de ir a Estados Unidos, como se especuló en un primer momento.


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Estela de Carlotto dice estar dispuesta a reunirse con Obama "pero no para la foto"

La Nación
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo destacó que la visita del presidente de EE.UU. un 24 de marzo "es una coincidencia, no un propósito"

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo

"40 años es una fecha muy fuerte". Así definió Estela de Carlotto el sentimiento que le provoca el próximo 24 de marzo, el nuevo aniversario por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, fecha en que María Estela Martínez de Perón fue derrocada por Jorge Rafael Videla, Eduardo Emilio Massera y Orlando Agosti.
La titular de Abuelas de Plaza de Mayo aseguró que la última dictadura "nos ha marcado por el horror: 30 mil personas o más fueron llevadas a lugares siniestros, donde el horror y la muerte eran permanentes".
"Estos no tocó a todos y nos marcó como país, por eso nos cuesta levantarnos de esta historia, porque está presente. Hay que hacer docencia para que todos sepan lo que pasó. Para que no se vuelva a repetir".
En declaraciones a Radio Mitre, Carlotto además hizo alusión a la llegada del presidenteBarack Obama al país: "Es natural que dentro de la democracia los presidentes se visiten. Son bienvenidos, este es un país abierto. No debe sorprender que venga un presidente, el tema es que el que viene es el de EE.UU.".
A continuación, la titular del organismo defensor de los derechos humanos destacó la solidaridad del pueblo estadounidense pero admitió: "Los gobiernos son otra cosa". Sin embargo, Carlotto dijo que Obama "es bienvenido".
Y en referencia a un posible encuentro con el mandatario, aseguró: "Sí, ¿por qué no lo recibiríamos? Si Obama quiere reunirse en privado con gusto lo haríamos. Pero en privado, no para la foto". Y aclaró sobre la particular fecha en que viene el mandatario: "Es una coincidencia, no un propósito".
"El tema es para qué viene. ¿Por cortesía o para firmar convenios que no nos benefician? Nuestro país ha sido el patio trasero siempre. Somos una reserva buena para el país más poderoso del mundo. Pero tenemos que defendernos sin maldad, sin cuestiones partidarias, como argentinos", advirtió Carlotto.
"Si viene a buscar recursos que son nuestros o someternos a dirigirnos desde el norte ningún argentino debe estar contento", agregó.
Antes de finalizar la entrevista, destacó la buena respuesta del gobierno de Estados Unidos ante el reclamo de la desclasificación de documentos relativos a la última dictadura militar. "Mandamos una carta a la embajada solicitando a Obama que permita la desclasificación de los archivos relativos a la dictadura y, en particular, las abuelas le pedimos a la Justicia que colabore con casos de posibles nietos que vivan en el país. Tuvimos una muy buena respuesta".

 

sábado, 19 de marzo de 2016

Colombia, el peligroso modelo que Obama pretende para Argentina en la lucha contra el narcotráfico. Conferencia del embajador Mamet


DEFINICIONES DEL EMBAJADOR DE EE.UU. ANTE LA VISITA DE OBAMA

Colombia, un modelo Made in USA

El representante Noah Mamet incluyó a Colombia en las “buenas prácticas” de lucha contra el tráfico de drogas. Anticipó que Obama “mostrará su respeto” por la conmemoración de los 40 años del golpe.

Por Martín Granovsky 
Página/12

Como anticipo de la visita del presidente Barack Obama, el embajador de los Estados Unidos citó el caso colombiano entre las que definió como “buenas prácticas” de lucha contra el narcotráfico. En una rueda de prensa ofrecida en su residencia Noah Mamet también dijo sobre los 40 años del golpe militar que Obama “mostrará su respeto” por la conmemoración.
En una breve introducción fue el propio embajador quien mencionó que la “lucha contra el narcotráfico” será parte de la agenda entre Obama y Mauricio Macri.
La cuestión de las drogas es una discusión permanente en los Estados Unidos. El debate es qué hacer en casa y qué hacer fuera de casa. En el ámbito local proliferan las experiencias como la del estado de Colorado, que legalizó la marihuana. En la campaña la precandidata demócrata Hillary Clinton suele pedir que los bomberos y los policías sean entrenados para asistir a gente que se propinó sobredosis de sustancias agresivas y puedan llevar un kit para salvataje de emergencia. En el plano internacional Washington bendijo la “guerra contra las drogas”, definida así y encarada por el ex presidente mexicano Felipe Calderón. Esa guerra superó las 100 mil víctimas entre muertos y desaparecidos.

–Embajador, ¿en materia de lucha contra las drogas cuál es el modelo en el que su país quiere cooperar con la Argentina? ¿Colorado o México? –preguntó ayer Página/12.
–Bueno, hay más modelos además de los que usted cita. Le menciono las buenas prácticas aplicadas en Colombia, donde nosotros hemos ayudado con muchos fondos. Yo escuché que funcionarios del gobierno argentino dijeron que quieren trabajar con Colombia para dar aquí la pelea contra el delito. Cuando recorro las provincias también encuentro mucha preocupación por el tema en funcionarios y dirigentes. Es un gran tema y seguramente habrá algunos anuncios.

–Cuando usted habla de buenas prácticas en Colombia, ¿a qué período se refiere?
–Le repito que hay muchos casos en el mundo que conviene analizar y ver cuáles sirvieron y cuáles no. Por otra parte es público que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, visitó los Estados Unidos y se entrevistó con funcionarios de la Secretaría de Seguridad Interior, del FBI y de la Drug Enforcement Agency.

Macri conserva una relación histórica con Alvaro Uribe, presidente de Colombia entre 2002 y 2010. Uribe fue el que dio impulso a la militarización de la lucha antinarco, con su secuela de muertos, desaparecidos y campesinos desplazados, y recibió la mayor ayuda bélica norteamericana después de Israel y Egipto. Juan Manuel Santos, su sucesor, se diferenció de Uribe y encaró conversaciones de paz en La Habana, todavía en curso. Los Estados Unidos apoyaron tanto la ofensiva militar como la decisión de Santos de resolver el conflicto. Las agencias norteamericanas, sin embargo, no redujeron significativamente la demanda interna de drogas, el mayor mercado del mundo para los narcos de Colombia, México o Pakistán.
Mamet se mostró animado ante el desafío de ser embajador en una visita de su presidente. Usó varias veces la palabra exciting para calificar la planificación y el viaje de dos días que Obama realizará el 23 y 24 de marzo. Debe ser una tarea efectivamente interesante o apasionante porque el Palacio Bosch, la residencia del embajador donde se alojarán Obama y su esposa Michelle, estaba ayer en plena restauración de detalles. Los periodistas invitados a la embajada por el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales a través de Guillermo García, ex vocero del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, vieron trabajos en las alfombras y los mármoles de la entrada y en las molduras del primer piso.
Mamet no quiso dar precisiones sobre la agenda de Obama, aunque uno de los temas fue hecho público el jueves por Susan Rice, la consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca encargada de anunciar la nueva ola de desclasificación de miles de archivos sobre el período de la dictadura militar.
“Obama va a mostrar su respeto por el aniversario y seguramente hablará sobre qué son los derechos humanos hoy”, dijo el embajador ante la consulta de los periodistas. No fue más específico cuando le preguntaron si reconocería la responsabilidad de los Estados Unidos en la promoción de los golpes militares en el continente. “Pregúntenlo en la conferencia de prensa del presidente Obama”, sugirió al ser consultado sobre el papel del ex secretario Henry Kissinger en el respaldo a las dictaduras. Kissinger fue el artífice del Operativo Cóndor de colaboración entre las tiranías del Cono Sur.
En su introducción, Mamet hizo una comparación asombrosa cuando dijo que “hace unos años muchos se hubieran sorprendido de que Obama viajar a Cuba y a la Argentina”. Al revés de Cuba, la Argentina nunca rompió relaciones con los Estados Unidos y por ese motivo no debió normalizarlas.
Comentó que veía en la Argentina de los primeros días de Macri el mismo optimismo que reinaba en los Estados Unidos luego de la asunción de Obama, en enero de 2009. El californiano Mamet no es un diplomático de carrera sino un consultor y empresario que recaudó fondos para Obama y por eso fue uno de los castigados con la dilación en la aprobación de su pliego por los republicanos ultraduros que comandaba el senador Marco Rubio. El mismo que esta semana anunció que abandonaba la carrera por la candidatura presidencial después de su derrota en Florida.
Para Mamet, Macri es “un reflector”, y a ese carácter de bright spot atribuyó la llegada no solo de Obama sino, antes, del primer ministro italiano Mateo Renzi y del presidente francés François Hollande. “Macri dijo que quiere comprometerse con el mundo, con los derechos humanos y con el mantenimiento de la paz”, dijo. Declinó comentar la situación en Brasil y sugirió preguntar por la opinión norteamericana sobre Venezuela a sus colegas destinados en Caracas, aunque incluyó la cuestión venezolana entre las visiones similares e ambos gobiernos.
¿Y los buitres? “La negociación está en marcha y el proceso sigue en el Congreso argentino”, respondió.