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martes, 2 de abril de 2019

Guerra de Malvinas: la polémica mediación de Estados Unidos

Guerra de Malvinas: la polémica mediación de Estados Unidos

El país del norte se involucró de lleno en el conflicto militar. Las charlas entre Ronald Reagan y Leopoldo Galtieri.
Por  (Revista Noticias)
Además de las siete visitas de mandatarios de Estados Unidos analizadas en nuestro reciente libro Bienvenido Mr. President, hubo otras de funcionarios estadounidenses de primer nivel que incidieron en el vínculo entre Argentina y Estados Unidos y provocaron todo tipo de reacciones. En este artículo nos ocuparemos de la del Secretario de Estado Alexander Haig, en abril de 1982.
Desde el año 1980 Argentina se involucró más en los conflictos del continente. Colaboró con el golpe de Estado de Luis García Meza en Bolivia, participó en la lucha anti-sandinista en Nicaragua y profundizó los operativos en el marco del Plan Cóndor (coordinación entre las dictaduras latinoamericanas y la CIA para la persecución y el exterminio de miles de dirigentes políticos y sociales). En los seis meses que Galtieri ocupó la Casa Rosada, la relación con Washington atravesó dos etapas. La primera, desde diciembre de 1981 hasta el 2 de abril de 1982, se caracterizó por una fuerte cooperación bilateral y una acción conjunta en la lucha contra las fuerzas revolucionarias en América Central. La estrategia del canciller Nicanor Costa Méndez fue mostrar la sintonía entre la adscripción occidental y anticomunista de su jefe y la orientación conservadora de Reagan. La mejora en las relaciones con la Casa Blanca, en función de las necesidades estratégicas del Departamento de Estado, llevó erróneamente a creer que estas afinidades podrían ayudar al gobierno militar para buscar una solución diplomática una vez que se recuperaron por la fuerza las Islas Malvinas. Las pretensiones de Galtieri chocaron contra la histórica alianza Washington-Londres. La OTAN, y no el TIAR, fue la esperable elección de Estados Unidos. Galtieri no pudo contar con el apoyo de Reagan, quien intentó disuadirlo el 1 de abril para que no ocupara las Malvinas, y debió sobreactuar una política tercermundista, que no hizo sino profundizar las tensiones con Washington, hasta el final de la guerra y su renuncia, en junio de 1982. El estallido del conflicto bélico con Gran Bretaña cerró la etapa de acercamiento bilateral iniciada a principios de los años ochenta.
Bienvenido Mr. President, Leandro Morgenfeld, Editorial Octubre.
En el marco de la mediación entre Gran Bretaña y Argentina, el gobierno estadounidense se involucró ni bien estalló el conflicto. El mismo 2 de abril, apenas pasadas las 22hs, hubo una conversación telefónica entre Reagan y Galtieri, en la cual el primero intentó convencer al segundo de que diera marcha atrás, con el argumento de que habría una respuesta militar británica. El embajador estadounidense en Buenos Aires, Harry Shlaudeman, cumplió un rol preciso en esos días frenéticos, oficiando como un correo directo para que el dictador argentino dialogara con sus jefes políticos.
El secretario de Estado Haig inició, el 8 de abril, una gestión de mediación, que incluyó sendas visitas a Buenos Aires y Londres. Primero dijo querer persuadir a ambos gobiernos de intentar una administración provisoria y neutral, tras el retiro de las tropas argentinas, hasta que se resolviera la suerte de las islas. La comisión, que reemplazaría al gobernador, estaría integrada por representantes del Reino Unido, Argentina y Estados Unidos, quienes se encargarían de asegurar que se cumpliera el acuerdo de paz. No prosperó. Ni los británicos estaban dispuestos a ceder la soberanía –pretendían que se restaurara la administración previa al 2 de abril- ni los argentinos a retirar las tropas. Las gestiones de Haig, como era previsible, no llegaron a nada, tras lo cual regresó a Washington, el 19 de abril.
En el marco de esa suerte de mediación, el encargado de las relaciones exteriores de Estados Unidos llegó a Buenos Aires el domingo 11, acompañado por Vernon Walters, experto de la CIA en misiones reservadas. Galtieri insistió en el argumento de que el desembarco argentino estaba justificado por la negativa británica a responder a las disposiciones de la ONU, mientras que el canciller estadounidense reiteraba la disposición de Margaret Thatcher a una respuesta militar. La Plaza de Mayo desbordaba de gente, por una movilización que se había pergeñado para conmover al enviado de Reagan, lo cual ocurrió, pero no como esperaba la Junta Militar. Haig recordó la revolución iraní de 1979, con la posterior toma de la embajada estadounidense en Teherán, y resolvió evacuar a casi todo el personal diplomático de su embajada en Buenos Aires, dejando sólo los agregados militares y agentes de inteligencia.
Tras el fracaso de las visitas de Haig en su rol como mediador con Londres, hubo un último intento, ejecutado por el embajador estadounidense, de convencer a Galtieri de que retrocediera para evitar la represalia británica, horas antes de que Reagan blanqueara el apoyo a Thatcher. En la madrugada del 30 de abril, Shlaudeman se reunió durante dos horas con Galtieri, en la jefatura del Ejército, y le solicitó que retirara sus tropas de las islas: “Venimos sin instrucciones de la Casa Blanca, general. Queremos saber si hay alguna forma de evitar la confrontación fatal”. El dictador argentino aceptó planteárselo a los otros jefes de la Junta, según consta en documentos secretos desclasificados hace poco más de una década, pero el jefe de la Armada no habría aceptado. Horas más tarde volvieron a reunirse y Galtieri le transmitió al embajador estadounidense la respuesta negativa que ya le había adelantado la noche anterior: “La Argentina no puede tomar ese paso unilateralmente porque aparecería cediendo a la presión”. Horas más tarde, ese mismo día, Reagan anunciaba su apoyo a Thatcher –aunque Caspar Weinberger, al mando del Pentágono, ya venía brindando en secreto apoyo logístico al Reino Unido-. Al día siguiente se iniciaría el bombardeo a Puerto Argentina. Terminaba la pantomima de la mediación estadounidense y se iniciaba la guerra.

lunes, 2 de abril de 2018

"La cuestión Malvinas y los negocios del gobierno de Macri con el Reino Unido. El regreso a las relaciones carnales". Por Edgardo Esteban y Uriel Erlich

 
La cuestión Malvinas y los negocios del gobierno de Macri con el Reino Unido
El regreso a las relaciones carnales

Opinión 

Donde caen los sueños

Por Edgardo Esteban * 
Si hay una canción que me transporta a aquellos días vividos con tanta intensidad en el otoño de 1982 es “Donde caen los sueños”, de León Gieco. En su letra encuentro un buen refugio. La canción no tiene nada que ver con Malvinas, pero me acerca a los sentimientos y recuerdos más profundos de ese momento de mi vida y lo que significó conocer la palabra muerte cuando tan solo tenía 19 años. A esa edad la palabra muerte no debería existir. Pero los recuerdos de esa sensación de esperar la muerte, de que llegue de un momento a otro, ese segundo final, aún está marcada como una cicatriz en mi cuerpo, me acompaña permanentemente, y así será hasta el último instante de mi vida.
En su canción, León dice: “Inmensidad de un amor que va encendido. Eternidad que se hace canción, para quedar en los caminos, como un bálsamo de los días vividos”. Malvinas se hizo eterna en el interior de cada uno de los estuvimos allá. No sólo por lo vivido durante del conflicto bélico, sino lo que vino después, tras el regreso, dando lugar al nacimiento de una nueva lucha en el interior de cada uno.
En estos días y después de 36 años el Estado argentino, la Cruz Roja Internacional (CRI) con la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) lograron la identificación de los cuerpos de los noventa queridos compañeros caídos durante el conflicto bélico que estaban enterrados sin nombres propios en medio de la soledad del Cementerio de Darwin. Ver las imágenes de los familiares junto a las cruces de sus seres queridos tiñe de gran emoción estos días de conmemoración y reflexión sobre aquella guerra.
El proyecto de identificación de las tumbas comenzó hace diez años, impulsado por organizaciones de veteranos como el Centro de Ex combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim), el ex combatiente Julio Aro, presidente de la fundación “No me olvides” y el cantante inglés Roger Waters. El músico británico, en marzo de 2012, cuando visitó el país, le acercó esa petición a la entonces presidenta Cristina Fernández Kirchner. Incomprensiblemente, el Cecim hoy no fue parte de ningún reconocimiento.
Luego, el 2 de abril de ese mismo año, desde el monumento de Malvinas en Ushuaia, la entonces jefa de Estado anunció que había solicitado a la CRI su colaboración para que los NN fueran identificados. Un año después, 91 familiares ya habían dado su conformidad para los estudios de ADN  correspondientes. Casualmente, el gobierno británico dilató los tiempos para dar una respuesta de ayuda humanitaria. Con el cambio de gobierno, Gran Bretaña accedió a este reclamo y finalmente ambos países acordaron el inicio de las tareas en 20 de diciembre de 2016.
Entre tanto, recuerdo las agresiones recibidas por Adolfo Pérez Esquivel; Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo; ex combatientes y otros referentes de derechos humanos a su regreso de un viaje a las Islas, como parte de la campaña para darles nombre y apellido a esos compañeros. En el Aeroparque, entre gritos e insultos se los atacó acusándolos de vendepatria, traidores y cipayos, sin justificación. En esta iniciativa de visitar Malvinas, entre otras de la Comisión Provincial de la Memoria, tampoco recibieron ninguna mención en estos días.
De todas formas, el reciente viaje de los 214 familiares es un sueño cumplido y una caricia a la vida porque cerró una asignatura pendiente y es un reencuentro necesario con nuestra historia. Pero la lucha por la soberanía es continua y esto nos fortalece para seguir adelante con la cuestión Malvinas. ¿Pero qué hace por esta el gobierno de Mauricio Macri en su política exterior?
El acuerdo firmado el 13 de setiembre de 2016 entre Susana Malcorra, ex canciller argentina, y Alan Duncan, vicecanciller británico, con explicaciones poco claras brindadas después por la canciller en el Congreso, solo buscó satisfacer los pedidos de la Corona Británica en temas como explotación de recursos, pesca, hidrocarburos o vuelos aéreos, sin ningún beneficio para el pueblo argentino. Se colocó, una vez más “bajo un paraguas” la discusión de la soberanía de las Islas, desoyendo la resolución 2065 de las Naciones Unidas establecida hace mas de 50 años.
La política exterior de nuestro país vuelve a buscar relaciones carnales con Gran Bretaña, escondiendo el justo reclamo y olvidando el respaldo internacional que tuvo hasta hace poco tiempo atrás.
En nuestro territorio permanece la base de Mount Pleasant con casi 2 mil efectivos que custodian y controlan con su armamento, aviones, barcos y un submarino nuclear nuestro mar austral y los pasajes bioceánicos. Con total premeditación miran hacia el sur, pretendiendo el control de todas las riquezas de nuestras aguas y el territorio antártico.
¿Por qué no insistir una y otra vez en el justo reclamo de soberanía que tiene nuestro país desde 1833 y que es avasallada por la posesión colonial de Gran Bretaña? El actual gobierno de Mauricio Macri pareciera que solo defiende la posibilidad de hacer negocios con el Reino Unido, cede este monopolio a los intereses británicos y se olvida de mantener el reclamo en los foros internacionales. Pero, por historia y por derecho, defender la soberanía es una cuestión de Estado que supera el tiempo y el perfil político de los gobiernos que atraviesa el país.
Para mí, Malvinas es un lugar de pertenencia y en cada rincón de mi país siento la compañía de jóvenes, mujeres y de todos en un gran abrazo colectivo. Eso veo cuando las Islas aparecen en remeras, tatuajes, muros, banderas, hinchadas de fútbol, monumentos, sindicatos y escuelas. Y vuelvo a pensar en las contradicciones de nuestra historia. En una guerra impulsada por una dictadura cívico-militar en decadencia que utilizó un legítimo reclamo y cómo una y otra vez se intenta esfumar la verdad por quienes prefieren ignorar o callar lo que nos pasó y nos pasa para llevarlo a un plano individual o a un modelo colonialista. Pero una sociedad jamás será justa si no ejercita la memoria, si no se piensa y reformula su pertenencia y esto exige una tarea cotidiana.
En definitiva, Malvinas es un inmensa historia de amor escrita con el corazón que conlleva a nuestra propia historia como Nación y que permanecerá por siempre encendida.
* Periodista y ex combatiente.


Opinión

A la pesca de viejas recetas
Por Uriel Erlich *

El 15 de marzo de 2018 la Cancillería argentina emitió un comunicado de prensa (nº 101/18) informando que el canciller Jorge Faurie y el embajador del Reino Unido, Mark Kent, se reunieron “para tratar diversos temas de la relación bilateral y cuestiones de actualidad internacional”.
Junto al diálogo sobre el viaje a las islas de los familiares de los caídos en Malvinas y las gestiones sobre posibles nuevos vuelos, la novedad fue el tema pesca: “Se consideró la reanudación de las actividades de cooperación científica para la conservación de los recursos pesqueros en el área comprendida entre la latitud de 45° Sur y 60° Sur del Atlántico sudoccidental y la convocatoria de la próxima reunión del Subcomité Científico de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (CPAS)”.
El comunicado es continuidad de la política asumida en la cuestión Malvinas desde el inicio del gobierno de Mauricio Macri y tiene su marco en los acuerdos firmados entre Argentina y Reino Unido en la década de 1990.
Tras el restablecimiento de las relaciones bilaterales en 1989/1990, se firmaron entre ambos países numerosos entendimientos sobre asuntos prácticos bajo la “fórmula del paraguas de soberanía”, es decir, lo que se acordase no implicaba una modificación en las respectivas posiciones de soberanía. Los acuerdos fueron problemáticos desde el inicio, en particular, aquellos vinculados con asuntos económicos: pesca e hidrocarburos.
En noviembre de 1990 ambos países firmaron la Declaración Conjunta sobre Conservación de Recursos Pesqueros, para evitar la sobreexplotación de los recursos y se estableció la Comisión de Pesca del Atlántico Sur (CPAS), así como la prohibición total temporaria de pesca comercial por buques de cualquier bandera en el área descripta en su anexo, ubicada entre los paralelos 45° y 60° de latitud sur al este de Malvinas, y que cubría una extensión de 205.000 km. cuadrados.
No obstante, antes y tras la Declaración, el Reino Unido continuó promoviendo actos unilaterales: mediante la venta de licencias de pesca desde 1987, el establecimiento de pretendidas jurisdicciones marítimas alrededor de las Islas Malvinas en 1986 y 1990, y alrededor de las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur en 1993, el levantamiento unilateral en 1994 de la prohibición total temporaria de pesca estipulada en el área descripta en el Anexo y en el área al oeste de aquella, entre otros.
A partir del 2003, el gobierno de Néstor Kirchner entendió que el Reino Unido utilizaba el entendimiento para legitimar su posición en el Atlántico Sur. En el año 2005, Argentina le envió quince notas de protesta al Reino Unido para denunciar “actos unilaterales ilegítimos”, objetando la prospección petrolera y la explotación de la pesca, por lo que se frenaron las reuniones de la CPAS. Argentina había solicitado discutir la relación de la cooperación con una discusión de fondo, que no estaba saldada y que era de soberanía. Ante la negativa británica, se paralizó la comisión.
La vuelta a las negociaciones sobre la Conservación de Recursos Pesqueros requiere para la Argentina considerar el histórico accionar británico: por un lado, las medidas unilaterales, contrarias a la resolución 31/49 de Naciones Unidas, que insta a las partes a que se abstengan de adoptar decisiones unilaterales que modifiquen la situación; por otro, en relación con la renuencia británica a retomar las negociaciones para resolver pacífica y definitivamente la disputa de soberanía, tal como lo indica la resolución 2065.
Cabe destacar que los recursos pesqueros son la principal fuente que mantiene la economía de las islas, por lo que el Reino Unido tiene un especial interés en este asunto.
El recurrente accionar unilateral del Reino Unido, y su falta de vocación por retomar las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, deja abierta la pregunta acerca de si es este el camino que fortalece la posición argentina en la cuestión Malvinas o si se trata de viejas recetas ya perimidas. Se intentó en la década de 1990 y el Reino Unido no obró en consecuencia. ¿Por qué habría de hacerlo ahora?

* El autor es investigador del Citra-UMET; magIster en Políticas Públicas (Unsam-Georgetown University) y doctorando en Ciencias Sociales (UBA).

lunes, 17 de octubre de 2016

Misiles en Malvinas, reacción argentina y aval británico a la candidatura de Malcorra en la ONU (Columna Morgenfeld AM750)

Logo Misiles en Malvinas y reacción argentina (Columna Morgenfeld AM750)

October 17, 2016 08:10
00:06 / 05:59

Misiles británicos en Malvinas. Reacción argentina y fracaso de la política de seducción impulsada por Macri.
El veto a Malcorra en la ONU no habría sido de Gran Bretaña, como insinuó la Cancillería argentina, sino de Rusia. 

- escuchá el audio de la columna acá

domingo, 16 de octubre de 2016

Entrevista a Malcorra. Malvinas y su frustrada candidatura en la ONU. Sigue como canciller?

(Adrián Escandar)

 

Malvinas: "No podemos hacer de esto un evento que rompe todo"

Así se refirió la canciller en alusión a la decisión del Reino Unido. En una entrevista con Infobae en Roma, habla de la reunión de Macri con Francisco, de la elección de la ONU y de su futuro político: “¿A cuántos otros ministros les van a preguntar si se van?”.
 
El lobby del Hotel De Russie es una romería. Integrantes de la comitiva presidencial que van y vienen y se despatarran en los sillones. Italianos de buen pasar que hacen tiempo o esperan por algún famoso local. En los jardines del hotel, pasados unos minutos de las seis de la tarde del sábado, Mauricio Macri toma gaseosa con un amigo: en un rato más se irá al aeropuerto italiano para volar hacia Florencia, donde cenará junto a Juliana Awada y Mateo Renzi, primer ministro de Italia, con su mujer. Al Jefe de Estado lo esperarán en el restaurante florentino con el himno nacional y música de Queen, la banda británica preferida del mandatario. Afuera, un grupo de argentinos y de curiosos se agolpa en la puerta, a metros de la Piazza del Popolo.
Susana Malcorra, sin embargo, se concentra en uno de los amplios sillones del lobby del De Russie en los últimos temas que la involucran, en especial en el reciente roce diplomático con el Reino Unido por la decisión unilateral de aquel país de realizar ejercicios militares en las Islas Malvinas, que causó un profundo malestar y una queja por parte de la comitiva argentina. "Definitivamente nos tomó por sorpresa, lo cual evidentemente no es bueno. Yo creo que nosotros estamos claramente aún hoy viviendo las consecuencias de una guerra", asegura la canciller en una entrevista con Infobae y otros enviados a esta capital italiana.

– En la conferencia de prensa de este mediodía aquí en Roma usted habló de que le dio "pena" lo que pasó con el gobierno inglés.
Todas las cosas encierran emoción, a veces es bueno explicitarlas. Hay una rémora de aquella guerra, que implica que todos los años se hagan ejercicios militares. Deja un sabor amargo, no nos vamos a engañar.
– ¿Esto complica la relación bilateral?
Dejemos en claro, y yo dije esto en el Senado: hasta que los temas no están resueltos ninguna de las partes ceden nada. Esto es una prueba de que la cosa es así. El Reino Unido continúa con su planificación histórica. Sí es cierto que uno tiene que construir estas cosas paso a paso. Nos tendremos que sentar con nuestros interlocutores y ver si podemos avanzar evitando este tipo de sorpresas. Si nos ceñimos exclusivamente a esto para decir "todo se cayó" éramos demasiados triunfalistas creyendo que todo estaba resuelto, y somos demasiado negativos para creer que todo se vino abajo.
– Canciller, ¿qué le dijo el Presidente aquí en Roma? Por ahora solo fue usted la voz oficial del Gobierno respecto a la controversia con el Reino Unido.
Por supuesto lo sorprendió que esto ocurriera sin haber tenido si quiera un previo aviso. Es evidente que lo tomó por sorpresa, pero el que lo sorprendiera no fue una cosa positiva. Pero él dejó el tema en manos de la Cancillería. Tampoco tenemos que hacer de este episodio un evento que rompe con todo. Esto se hace sistemáticamente hace más de veinte años. Por supuesto que es preferible que no haya ejercicios militares por lo que el ejercicio militar conlleva como filosofía, que es la hipótesis de conflicto. Hubiera sido bueno saberlo anticipadamente. ¿Se viene el mundo abajo por esto? No.
– ¿Cómo describiría lo que pasó hoy entre el Presidente y Francisco?
Ya lo describió el Presidente (risas). Yo no estuve en la reunión. La cosa interesante de la conversación de hoy es que el Presidente le mostró a Su Santidad los planes de infraestructura, se engancharon en una conversación alrededor de eso. El Presidente es ingeniero, es parco en sus palabras, y se le ocurrió a él ir a mostrarle las cosas que se estaban haciendo. Eso generó una conversación muy interesante.
– Con todas las idas y vueltas que hubieron después de la audiencia de febrero, ¿cree que después de lo de hoy se zanjó esa discusión?
El debate de la primera audiencia estuvo sobredimensionado. Así como tampoco diría que salieron de la reunión de hoy siendo hermanos del alma. Son dos personas que se ocupan y se preocupan de cosas en común. ¿Quiere decir esto que todo lo que está haciendo el Gobierno está bendecido por Su Santidad? No, no es así. ¿Quiere decir que Su Santidad coincide cien por cien en todo lo que está haciendo el Gobierno?Seguramente no es así. Pero que el Papa del mundo, el Papa de la Iglesia vea y sienta y toque lo que estamos intentando hacer y le diga al Presidente al final "fuerza, siga para adelante", me parece que es significativo.
– Pasó la elección de la ONU, ¿qué balance hace a varios días de su participación?
Hago el mismo que hice en el primer momento. Eran trece los candidatos, uno solo iba a ganar. Internamente yo tenía claro que la probabilidad de no llegar estaba ahí. Hemos dado una batalla muy interesante, la gente pierde de vista pero yo salí segunda en la votación final, porque se mide desde la óptica de cuantos vetos hubo, y soy la única que tuvo un solo veto.

– ¿Rusia?
No sabemos quién fue. Me siento mal, por supuesto. pero siento que hicimos un papel muy presentable. De quién es el veto, no lo sabemos. Hay distintas lecturas, hay quienes dicen que fueron los ingleses, están quienes dicen que fueron los rusos, están los que dicen que fueron los franceses en apoyo a (Antonio) Guterres…

– ¿Y usted por cuál de esas lecturas se inclina?
Yo le puedo dar todas las teorías, pero todavía no lo sé. Se necesita un poco más de tiempo para que decante esto. Ya lo sabremos.
– ¿Cambia en algo su futuro político?
Yo no tengo ninguna ambición de pelear en la política argentina. Yo creo que mi espacio de aporte está dado a partir de las relaciones internacionales, es lo que creo que puedo hacer una contribución, hasta ahí llego. No tengo ninguna intención ni ambición de participar en la política argentina.
– ¿Está con ánimos de seguir? Hubo muchos rumores e interpretaciones.
Estos puestos son de índole esencialmente político y como tal uno tiene que estar dispuesto a quedarse o irse en cualquier momento. Yo no tengo un plazo fijo firmado por el Presidente, pero ya dije que me quedo, no empecemos de nuevo con una historia que me voy. ¿A cuántos otros ministros les preguntan si se van? En mi caso ya está, ya dije, ya fue. Salvo que piensen que lo estoy haciendo tan mal mi trabajo. Esa es otra historia.

viernes, 14 de octubre de 2016

Gran Bretaña dispara misiles desde Malvinas. Qué va a hacer el gobierno de Macri?

 "Mount Pleasant", la base militar de la OTAN en las Malvinas


LOS EJERCICIOS MILITARES FUERON INFORMADOS AL MINISTERIO DE DEFENSA ARGENTINO

Gran Bretaña practicará lanzamientos de misiles en Malvinas

Página/12


El Servicio de Hidrografía Naval de la Argentina (SHN), dependiente de la cartera de Defensa, emitió un radioaviso náutico dando cuenta de que tropas británicas apostadas en el archipiélago argentino le confirmaron que, entre el 19 y el 28 de este mes, realizarán allí una serie de "ejercicios de lanzamiento de misiles".
El radioaviso náutico denominado "Carta H-411" emitido por el SHN fechado hoy indica que "fuerzas militares inglesas que en forma ilegal ocupan el territorio argentino de las Islas Malvinas han notificado que realizarán un ejercicio de armas que incluye lanzamiento de misiles". Y luego da especificaciones del área marítima donde tendrán lugar esos hechos que durarán 12 horas de cada día en que se desarrollen.
La advertencia fue hecha debido a los "compromisos internacionales vigentes con la Organización Marítima Internacional" así como también "por razones humanitarias de protección a la vida humana en el mar".

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Reino Unido lanzará misiles desde las Islas Malvinas

Infobae
Las fuerzas inglesas harán pruebas militares en el archipiélago. La maniobra viola tratados internacionales

Un episodio de tensión entre Argentina e Inglaterra se avecina en la disputa por la soberanía de las Islas Malvinas. El Servicio de Hidrografía Naval (SHN), dependiente del Ministerio de Defensa de la Nación, informó hoy que el Reino Unido realizará un "ejercicio de armas" que incluye lanzamiento de misiles desde los mares circundantes al archipiélago.
La acción militar fue notificada por las fuerzas militares inglesas a las autoridades argentinas, consignó el organismo hidrográfico.
Las pruebas misilísticas se desarrollarán en el área marítima que es ocupada ilegalmente por el Reino Unido, y se hará efectiva desde el 19 hasta el 28 de octubre, entre las 11 y 23.
Según informó el SHN, las maniobras se producirán en las siguientes coordenadas: A. 51-44.03S 058-02.33W; B. 51-44.07S 057-53.52W;
C. 51-47.59S 057-40.01W; D. 51-54.57S 057-48.51W; E. 51-57.33S 058-01.07W; F. 51-49.27S 058-02.40W.
El ejercicio de armas se produce en medio de un relanzamiento de las relaciones bilaterales entre el gobierno inglés y el argentino.
Sin embargo, ese acercamiento tuvo un traspié semanas atrás, cuando el presidente Mauricio Macri afirmó que, luego de una conversación informal en el marco de la última asamblea de la ONU, el gobierno de Theresa May estaba dispuesto a "comenzar el diálogo" por la soberanía del archipiélago.
Aquel comentario produjo un cortocircuito en la conversación bilateral, luego de que el Reino Unido desmintió su intención por abordar la cuestión del Atlántico Sur.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Mal día para Malcorra: duramente criticada en el Senado, por el Acuerdo con Gran Bretaña relativo a Malvinas, pierde además la carrera en la ONU. El portugués Antonio Guterres será el nuevo Secretario General

Malcorra defendió la postura del Gobierno por Malvinas

 

Reclamo por Malvinas: Susana Malcorra rechazó duras críticas en el Senado

La canciller defendió la postura del Gobierno y le respondió a un legislador que la acusó de "mercantilizar" el tema.

La Nación
 
La canciller Susana Malcorra reaccionó ofendida ante las insinuaciones de varios senadores del FPV que vincularon su desempeño en el reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas con su candidatura a secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
"Me afecta personalmente lo que acaba de decir. Que usted considere que estoy mercantilizando a las Malvinas es totalmente injusto y es un trato que no merezco como canciller y como persona", replicó Malcorra ante una intervención de Julio Catalán Magni (FPV-Tierra del Fuego) durante la exposición que la ministra realiza en estos momentos ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

Prueba y error

El senador fueguino había asegurado que "Malvinas no es un tema para prueba y error" y que era poco decoroso impulsar un compromiso con el Reino Unido al mismo tiempo que impulsaba su postulación para ocupar la secretaría general de la ONU.
"La decisión del Gobierno nacional de apoyar mi candidatura se enmarca dentro de las prioridades del Gobierno, pero yo mantengo todas mis responsabilidades", aseguró la canciller.
Además de Catalán Magni, el kirchnerista sanjuanino y vicepresidente de la Comisión de Relaciones exteriores, Ruperto Godoy, también había mencionado la candidatura de Malcorra en las Naciones Unidas y había criticado "las marchas y contramarchas" de la administración Macri en el tema Malvinas.
La canciller negó de manera rotunda que el compromiso firmado en septiembre implique un acuerdo y defendió de manera enfática la hoja de ruta sellada con el vicecanciller británico al afirmar que "le permitirá a la Argentina avanzar en un diálogo mientras se preserva el tema de la soberanía".
En ese sentido, Malcorra también rechazó que su postura sea comparable con la política de seducción de los kelpers llevada a cabo por el gobierno de Carlos Menem, como había afirmado Fernando Solanas (proyecto Sur-capital Federal).
"No creo en la política de seducción. Creo que diplomacia es sentarse con el otro y, teniendo en cuenta los intereses del país, tratar de buscar diagonales para encontrar soluciones", sentenció la ministra de Relaciones Exteriores.

Informe: Gustavo Ybarra

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Guterres se perfila como próximo secretario general de la ONU

El Consejo de Seguridad opta por el el político portugués para suceder a Ban Ki-moon

Guterres en la ONU en diciembre pasado, cuando era jefe de ACNUR. AP
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El político portugués Antonio Guterres tiene el camino ya libre para ser nombrado nuevo secretario general de la Organización de Naciones Unidas después de haber pasado el filtro del Consejo de Seguridad, el órgano en el que cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia) tienen el verdadero poder de decisión. Guterres (Lisboa, 1949), ex primer ministro de su país y ex Alto Comisario de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), lidera desde el principio la carrera para suceder a Bank Ki-moon, pero la votación de este miércoles era crítica porque servía para ver si alguno de esos países le vetaba.
La campaña para que una mujer dirigiera la ONU por primera vez en los 71 años de historia del este organismo ha fracasado. De los 13 aspirantes de la carrera, a esta sexta ronda decisiva ha llegado una decena. Es la Asamblea General, formada por 193 países, la que debe aprobar el nombramiento tras la recomendación formal del Consejo de Seguridad, que tiene en total 15 países miembros (los cinco permanentes con capacidad de veto y una decena que se turnan). Para que esta se produzca, el Consejo debe adoptar la resolución oficial con nueve votos a favor y ningún veto. En la votación de este miércoles, Guterres no obtuvo ningún rechazo, solo dos abstenciones.
"Tenemos un claro favorito y su nombre es Antonio Guterres", reconoció tras la reunión del Consejo el embajador ruso ante la ONU, Vitali Churkin. La votación "formal" tendrá lugar este jueves a las 10.00 (hora de Nueva York), cuando previsiblemente será propuesto oficialmente Guterres. El mandato del actual secretario general, Ban Ki Moon, expira el próximo 31 de diciembre.
Este ha sido el proceso de selección en la ONU más transparente hasta ahora. Se han conocido los nombres de los aspirantes y estos han pasado por audiencias en el seno de Naciones Unidas que estaban abiertas a todos los países, aunque sigue siendo el Consejo de Seguridad el que tenía la última palabra.
Además de Guterres, seguían en la carrera las búlgaras Kristalina Georgieva e Irina Bokova; el macedonio Srgjan Kerim; el esloveno Danilo Türk; la moldava Natalia Gherman; la neozelandesa Helen Clark; el serbio Vuk Jeremic; la argentina Susana Malcorra y el eslovaco Miroslav Lajcak.


domingo, 25 de septiembre de 2016

"Malvinas: seguimos sufriendo derrotas"

Malvinas: seguimos sufriendo derrotas
Imagen por Julieta Lopresto
Marcha


La declaración dada a conocer el pasado 13 de setiembre entre la cancillería argentina y el encargado de Commonwealth es una vuelta de tuerca más y actualiza el camino iniciado en 1989/ 90 con los acuerdos de Madrid 1 y 2 firmados por Carlos Menem.

En relación con el radical cambio que la política argentina realizó en aquella década, la diplomacia y específicamente la cuestión Malvinas comenzó el camino que hoy el gobierno del PRO esta profundizando. En el 89/90 se acordaron una serie de puntos cuya similitud con los actuales no debería sorprendernos. Haciendo un poco de historia los resumiremos en tres, por ser los más importantes y que engloban al resto.
-Paraguas de la soberanía: Que Argentina y Gran Bretaña normalizarían relaciones y avanzarían en acuerdos, económicos, diplomáticos, culturales, etc., sin que el tema de la soberanía sobre la región fuera tomado en cuenta, ni mencionado, ni afectado, directa o indirectamente.
-Acuerdos económicos: Punto central, que hace a la viabilidad de la ocupación británica, se avanzaría en acuerdos que facilitaran la explotación pesquera en la región (ese es el rubro que explotó a partir de la época menemista y que permitió la gran riqueza que generan las Islas) y el apoyo a la exploración petrolera.
-Acuerdos militares: Las fuerzas armadas argentinas debían informar a Gran Bretaña con diversa antelación de acuerdo al caso, de cualquier tipo de movimiento en una zona que abarcaba el conjunto del Atlántico Sur occidental. Básicamente colocaba a las Fuerzas Armadas nacionales en situación de tutelaje, ya que especificaba número de aviones, y efectivos tiempos y demás que las autoridades militares de las islas debían conocer.
El acuerdo de 1989/90 es la rendición real de Argentina, profundizaba mucho las consecuencias de la derrota militar y se asemeja a los tratados que en la época del imperialismo clásico las potencias imponían a los países que buscaban subordinar. Nunca fue ratificado por el Congreso. Aunque sí fueron aplicadas dos política que emanan de ese tratado. Por un lado, el Tratado bilateral de inversiones, que esta específicamente mencionado en los acuerdos de Madrid y que da garantías extraordinarias a las inversiones británicas en Argentina, y sí fue ratificado por el Congreso. Por el otro, el desmantelamiento del conjunto de los instrumentos militares que en su carácter pudieran implicar alguna amenaza hacia potencias externas. Es de destacar que Inglaterra ha realizado sus movimientos militares en las islas sin consultar en ningún momento a las Fuerzas Armadas argentinas, mientras que Argentina ha respetado escrupulosamente el texto, acentuando la subordinación. También los movimientos a informar se extienden a lo civil, científico y económico.
¿Cuál es la doctrina ideológica que regía la diplomacia de los “winnie poo” ahora en restauración?
Es la idea de que un país periférico, débil y dependiente no debe realizar acciones, declaraciones o políticas que aparezcan como disruptivas hacia las potencias dominantes, ya que a la larga estas políticas resultarían perjudiciales. Teoriza esta corriente que, en un balance de costos y beneficios, lo que debe hacer un país débil es “seducir” a las potencias, acoplarse a ellas, realizar hechos y gestos de amistad e intercambio. Así esta “sociedad”, desigual pero la única posible, traería beneficios que redundarían en mayor bienestar. Es la contratara en relaciones internacionales de la globalización, la dependencia, y la teoría del derrame en lo interno: apoyemos el crecimiento de los ricos, sumémonos a ellos, seamos buenos y condescendientes con los poderosos, que en su enriquecimiento los beneficios llegaran a pobres periféricos como nosotros.
La década kirchnerista
Bajo los gobiernos kirchneristas el discurso cambió, al igual que la doctrina que guió las Relaciones Exteriores. El discurso en los diversos foros y la presión diplomática se tronó mas activa, en consonancia con el relato nac&pop y la ubicación geopolítica en Latinoamérica. Se probaron una serie de medidas, como La ley Gaucho Rivero (que fue aprobada a nivel provincial pero no a nivel nacional) que impide que buques con dirección a Malvinas anclen en puertos argentinos. Se pusieron algunas trabas a la vinculación libre entre las islas y los países sudamericanos (aunque siguen habiendo vuelos desde Punta Arenas y barcos desde Uruguay). Se aprobó el “Régimen Federal Pesquero” del 2012 que perjudica a las empresas que pesquen en el sur sin permiso de pesca argentino. Se declararon áreas protegidas. Se trabajó (con éxito en este caso) para que la ONU reconociera derechos sobre una nueva y extenso sector del mar (350 millas) aledaño a las islas del sur y Antártida. Y la justicia sancionó a empresas petroleras que operan en Argentina y que se sumaron al grupo que busca petróleo con base en las Islas.
Aunque ninguna de estas medidas impidió la expansión económica del enclave colonial, ni colocó en problemas el dominio británico; sí mantuvo la presión diplomática y una cierta tensión económica. Tampoco alcanzó a revertir el saqueo sobre los mares del sur, ni instaló una flota pesquera propia en la región como actor económico nacional. En realidad los recursos marítimos, lo mismo que los mineros y otros quedaron articulados al mercado transnacional y su dinámica. El gobierno parecía buscar la negociación con Inglaterra para facilitar la explotación de los recursos de la zona a cambio de sentar a los ingleses en una mesa de negociación que incluyera soberanía. Tampoco produjo una distensión militar, más bien, por el contrario la base británica es una fuerte amenaza en la región, ya que es una política de estado británica sostener su principal enclave colonial con mayor proyección geopolítica. Pero es indudable que la política kirchnerista de no colaborar con los británicos, es un costo adicional para la explotación de los recursos del sur (crean un clima adverso a la inversión), no tanto para los kelpers pero si para los ingleses. Y que reinstaló el tema en la agenda nacional.
Cambiemos
El nuevo gobierno de gerentes carece de toda identidad nacional, esto hace que la asunción de la tesis diplomática que planteamos más arriba sea reinstalada con entusiasmo. La declaración conjunta anunciada por la canciller Malcorra junto al ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan, es un “vuelta a la normalidad” (menemista) en la cuestión Malvinas. Es una declaración, aún no es un acuerdo formal, pero anuncia el camino de corto plazo y de hecho su simple anuncio llevó a que las acciones de las empresas británicas interesadas en explotar recursos de la región subieran.
Estas son las concesiones que busca realizar nuestro gobierno:
-Vuelve plenamente al “paraguas de la soberanía”, o sea que todas las políticas y acuerdos puedan realizarse sin incluir ese tema.
-Promete apoyar la comunicación directa de las islas con el resto del continente aumentando así su sustentabilidad y viabilidad como entidad separada de Argentina.
-Promete facilitar y colaborar con la explotación de los recursos de las islas, mejorando las perspectivas de los inversionistas, ya que la colaboración del continente es muy importante en el caso de que haya gas y/o petróleo al menos para toda la etapa inicial.
-Impulsa eliminar todas las trabas legales, de transito, económicas y diplomáticas a las empresas que operen directamente con Inglaterra o con los kelpers, creadas durante la década kirchnerista.
-Sorprendentemente menciona por primera vez a la Antártida, región de muy antigua, numerosa e importante presencia argentina, pero sobre la cual Inglaterra también tiene aspiraciones. En ese ítem la declaración anuncia que se trabajara en común con los ingleses.
Como vemos, la declaración es la reubicación de la diplomacia “nacional” en la orbita de los intereses británicos, profundiza lo hecho por el menemismo, haciendo cada vez mas profunda la derrota del 82. Busca modernizar algunos puntos con las nuevas perspectivas hidrocarburíferas (potenciales aún) y geopolíticas, no incluye el tema militar ya que las Fuerzas Armadas argentinas no existen como amenaza ni siquiera teórica, pero si destaca cuestiones diplomática y jurídicas que molestaban a la potencia colonial ocupante. También desarrolla un ítem en línea de reafirmar el tratado bilateral de inversiones heredado del menemismo. El acuerdo se propone en un momento difícil para Inglaterra, con su salida de la UE y con el agotamiento del petróleo en el mar del norte, situación que por el contrario debería haber favorecido una presión más agresiva de nuestro país.
La política que se reimpulsa, los convenios y propuestas de acuerdo que se desprenden de ella, se asemejan a los tratados que durante el siglo XIX las potencias coloniales imponían a los estados que se sometían a vasallaje con status de semicolonias. Hablar de “infame traición a la patria” no suena exagerado, sin embargo el tema Malvinas y las políticas que describimos se encuadran en una línea que abarca a personajes más numerosos que los de la actual gestión, como vimos, y que se extiende a cuestiones mas amplias que Malvinas.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Macri tuvo que adminitr que NUNCA habló con la primera ministra británica sobre la soberanía de las Malvinas. Duras críticas de la oposición

Macri admitió que no había hablado de soberanía con la premier británica

 Macri admitió que no había hablado de soberanía con la premier británica. 

La oposición cuestionó el traspié diplomático de Mauricio Macri en la ONU por la cuestión Malvinas

La Nación
Legisladores del arco no oficialista y ex funcionarios kirchnerista criticaron las idas y vueltas del Presidente; piden que haya una política de Estado y una estrategia para reclamar a Gran Bretaña por la soberanía.

Dirigentes de la oposición y ex funcionarios kirchneristas cuestionaron el traspié diplomático que tuvo Mauricio Macri durante su paso por las Naciones Unidas (ONU) respecto de la cuestión Malvinas. Además, coincidieron en que el Gobierno debería haber consultado al Congreso antes de avanzar con la "declaración conjunta" con Gran Bretaña, y pidieron que haya una política estratégica y consensuada para reclamar por la soberanía del archipiélago.
Ayer, el Presidente reconoció que no había hablado de "soberanía" en su encuentro informal con la premier británica Theresa May. La aclaración se produjo luego de que Londres desmintiera que May haya aceptado tratar el tema en su diálogo con Macri.
"Más allá de su mirada política, Macri no puede olvidar que hoy tiene que delinear el rumbo de un país que tiene una historia errática y con falta de política estratégica con respecto a la situación de Malvinas. Ningún gobierno desde la recuperación de la democracia ha tenido una mirada estratégica de cómo íbamos a recuperar no solo la soberanía sobre las Malvinas, sino el poder de ejercicio de policía sobre nuestro espacio marítimo", afirmó la diputada nacional por Libres del Sur, Victoria Donda , en diálogo con LA NACION.
Al ser consultada sobre si atribuía el error de Macri a las críticas de la oposición y aliados por la "declaración conjunta" con Gran Bretaña, Donda afirmó: "No solo hubo una fuerte presión de la oposición, sino evidentemente de la sociedad. Macri es un hombre que brinda respuestas mirando las encuestas. Pero también hay un profundo desconocimiento de lo que es el cuerpo diplomático de Gran Bretaña, que lleva siglos funcionando"
De Mendiguren, durante la reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores
De Mendiguren, durante la reunión de la Comisión de Relaciones Exteriores.
Desde el massismo indicaron que preocupa "la improvisación" que mostró el Gobierno en un tema tan sensible y pidieron evitar las "políticas pendulares". "Lo que nos preocupó es cómo se manejó el tema, que es una política de Estado. Hay que evitar estas marchas y contramarchas porque traen una desorientación en muchos sectores en la Argentina y de la región que han mostrado solidaridad con el país ante el reclamo por Malvinas", consideró el diputado nacional José Ignacio De Mendiguren (Frente Renovador). "Si el error estuvo, es bueno corregirlo, pero creo que no hay que hacer prueba y error como hizo el Gobierno en otros temas con algo tan importante como Malvinas", advirtió a este medio.
De Mendiguren, que integra la Comisión de Relaciones Exteriores, celebró que el Congreso haya decidido convocar al vicecanciller, Carlos Foradori, para que brinde explicaciones sobre la declaración conjunta firmada por la Argentina y Gran Bretaña, que excluyó el reclamo por la soberanía del archipiélago. "Pudimos dejar en claro que las negociaciones internacionales es un tema que corresponde al Congreso", indicó. "Ahora hay que transformar la política exterior en política de Estado y darle la seriedad y continuidad que merece un tema tan importante", añadió.
Por su parte, Néstor Pitrola (Frente de Izquierda) criticó con dureza la "declaración conjunta" firmada por ambas cancillerías y el discurso de Macri ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). "El comunicado se hizo integralmente en los términos del Reino Unido. Hay que repudiar el curso político que se ha dado. El Presidente no reivindicó la soberanía ni denunció la ocupación de nuestras islas por una potencia imperial", señaló el diputado a LA NACION.
Según el legislador, "hay una operación para entregar los recursos petroleros y pesqueros" de las Malvinas a Gran Bretaña.
El kirchnerismo también salió a cuestionar el paso en falso del jefe del Estado, desmentido por Malcorra y por el Gobierno británico. "Macri tuvo un breve intercambio con Theresa May y ha salido a decir que eso es conversar sobre soberanía. Es un papelón", afirmó el legislador por el FPV en el Parlasur, Jorge Taiana. Según el ex canciller, Malcorra intentó "ocultar" que el Presidente había "metido la pata". "Fue una especie de comedia de enredos", lamentó.
Daniel Filmus, que también representa al kirchnerismo en el Parlamento del Mercosur, consideró que Macri mostró una "enorme ignorancia sobre diplomacia internacional" al haber insinuado que la primera ministra británica estaba "dispuesta" a dialogar sobre la soberanía de Malvinas.
El ex secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas sostuvo que Macri "intentó tapar con estas falsas declaraciones el bochornoso comunicado sobre los acuerdos que se habían alcanzado con el vicecanciller británico, Alan Duncan", en materia de vuelos directos y explotación económica en la plataforma continental.

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 SIGUE EL PAPELON PRESIDENCIAL POR MALVINAS

Macri admitió que "nunca se mencionó la palabra soberanía”

Página/12

Anoche en declaraciones a la prensa en Nueva York, el presidente Mauricio Macri debió admitir que la palabra "soberanía" no fue mencionada en su breve diálogo con la primera ministra británica Theresa May.
La aclaración se dio luego del ida y vuelta entre Macri y la canciller Susana Malcorra sobre el real alcance de lo acordado por el jefe de Estado en la breve conversación que mantuvo con May durante el almuerzo del martes en las Naciones Unidas. Macri insistió ayer temprano que él le había dicho a May que había que iniciar “un diálogo abierto” entre ambos países, lo que a su entender incluía la soberanía de las islas Malvinas.
“No creo que la primera ministra en ese contexto haya dicho ‘sí, suscribo, agendemos esto’, y que la soberanía sea el primer tema, porque no es pensable que así sea”, lo desmintió luego Malcorra. Por si quedaban dudas, voceros del Foreign Office descartaron que Macri y May hayan llegado a un acuerdo de ese tipo. “Nunca se habló de soberanía”, aseguraron.
"La primera ministra se me acercó a saludar en el almuerzo y yo le dije: 'Estoy dispuesto a dialogar sobre todos los temas, a tener un diálogo amplio', pero no fue una reunión oficial", precisó anoche Macri tras el escándalo diplomático y añadió: "Ella me respondió: 'Dialogar siempre es bueno', pero nunca se mencionó la palabra soberanía".

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 OPINION

Malvinas no se negocia

Por Edgardo Esteban *

Página/12

En la entrada del único colegio secundario que tienen los habitantes de Puerto Argentino hay un mapa de Sudamérica donde el territorio continental argentino no está, sólo se ve una prolongación del océano Atlántico y una señalización del “South Sea” (Mar del Sur). Su antipatía hacia los argentinos siempre fue visceral y aunque nos quisieron ignorar, siempre buscaron la forma de sacar ventajas de su situación de aislamiento. Por eso sorprende la celebración en el gobierno de la noticia del acuerdo de entendimiento entre la canciller Susana Malcorra y el Vicecanciller británico, Alan Duncan, que les permite seguir usurpando recursos como la pesca o los hidrocarburos, tener una libre navegación de sus barcos o reanudar vuelos a otros países de Sudamérica, todo a cambio de nada. El gobierno de Mauricio Macri les está cediendo demasiado privilegios. Como para que no lo vieran con satisfacción –y hasta lo celebraran– los isleños. El papelón del anuncio de la posibilidad de un diálogo sobre la Soberanía de Malvinas, después de la declaración conjunta, dejaba explícito un reconocimiento de que no se hablaría de soberanía, de alguna forma aceptando la posición británica. El anuncio que realizó Mauricio Macri en Naciones Unidas sobre esa posibilidad de hablar de soberanía generó aún más desconcierto. Hasta ahora ni el gobierno, ni los medios británicos abordaron el tema, silencio de radio a un tema que no es menor.
Bajo la pretensión de buscar socios para el crecimiento económico del país, el gobierno de Mauricio Macri refleja de alguna manera su intención de afianzar las relaciones con el Reino Unido, ignorando la Constitución y las medidas legislativas y judiciales que han tomado los representantes del pueblo argentino para proteger sus recursos naturales, frente a la explotación ilegal de la pesca e hidrocarburos que hace el Reino Unido y quienes se benefician con las regalías cedidas por los kelpers. Cualquier acuerdo que firme el presidente Mauricio Macri viola la Ley de Hidrocarburos que prohíbe la explotación de petróleo en la plataforma continental argentina y establece las sanciones pertinentes.
A lo largo de 183 años historia, las estrategias imperialistas de Gran Bretaña intentaron hacer usufructo de nuestros recursos naturales. En este caso, utilizan una supuesta alianza comercial para lograr nuevas ventajas que no son casuales. La separación económica del Reino respecto de la Unión Europea, introdujo la necesidad de la Corona británica de buscar nuevos aliados. Así los mares del sur se vuelven una zona de estratégico interés por su petróleo. En tanto, con el argumento de la inversión extranjera y de la apertura al mundo, el gobierno de Mauricio Macri pretende entregar nuestra soberanía y poner en segundo plano nuestros reclamos históricos.
El gobierno británico no sólo ha sido indiferente a la Resolución 2065 de las Naciones Unidas, que año tras año llama al Reino Unido a dialogar con nuestro país, sino que además incumple con la obligación de dar una solución pacífica a la controversia de soberanía.
Como una cuestión de Estado, hay que recordarle a las autoridades que está vigente la Declaración de Ushuaia, aprobada por unanimidad por todas las fuerzas políticas que integran el Congreso de la Nación, la cual reivindica la soberanía de las Islas Malvinas, denuncia la militarización del Atlántico Sur y establece que los recursos naturales son patrimonio de la República Argentina.
No se puede ignorar en la agenda, la situación de Mount Place, que es el mayor destacamento militar que hay en el hemisferio Sur. Con la excusa de vigilar a la Argentina por un supuesto ataque, la base mantiene el control militar de todo el mar austral y de los pasos bioceánicos, y pone su mirada territorial en el sector antártico.
¿Qué beneficio obtiene la Argentina con la firma de este posible acuerdo? ¿Abre el camino a la integración con los habitantes de las islas, o sólo les da beneficios a los Kelpers como en los años noventa? La causa Malvinas en Argentina tiene un consenso generalizado y parecía que sobre este tema no había discusión. Nuestros reclamos soberanos aparentaban ser una cuestión de unidad del pueblo argentino, en la cual todos teníamos la misma camiseta celeste y blanca.
La defensa de nuestra soberanía en Malvinas no sólo es una causa argentina, sino que se ha convertido en un principio político de toda América Latina, en la defensa de su territorio y de los derechos de la Patria Grande. Se trabajó a lo largo de los últimos años en el Mercosur, la Unasur y la Celac para que la región tomara como propio este reclamo. Además, la región acompañó y respaldó incondicionalmente a la Argentina en esta lucha en los foros internacionales rechazando la existencia de un territorio colonial en el sur de nuestro continente.
Como lo establece la Constitución, el actual gobierno argentino debe cumplir con el ejercicio pleno de la soberanía como un objetivo irrenunciable de todo el pueblo argentino. La defensa de la causa Malvinas no es potestad de un partido político o de un gobierno, sino que es una cuestión de Estado, un reclamo de la sociedad argentina en su conjunto, y que en estas instancias se ha vuelto parte de nuestra identidad como nación. Por todo esto, Malvinas no se negocia.

* Corresponsal Telesur, Argentina. eesteban@telesurtv.net
 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Papelón internacional: Gran Bretaña desmiente a Macri y dice que la Primera Ministra nunca habló con él sobre soberanía de las Malvinas

Siguen las dudas sobre el encuentro entre Mauricio Macri y Theresa May en Nueva York

 

Malvinas: Londres desmiente a Macri y asegura que May no habló con él de soberanía

El gobierno británico negó que Theresa May y el Presidente hayan dialogado del reclamo argentino sobre las islas; sin embargo, hay optimismo para retomar las relaciones bilaterales
LA NACION
 
El gobierno británico negó rotundamente que la primer ministra Theresa May haya dialogado con el presidente Mauricio Macri sobre la soberanía de las islas Malvinas en la breve reunión informal que mantuvieron ayer en Nueva York en el marco de la Asamblea general de la ONU.
"Nunca se habló del tema de la soberanía de las islas Malvinas en la breve reunión informal que May y Macri mantuvieron en Nueva York por lo que no pudo haber existido una expresión de gran Bretaña en ese sentido", dijo a LA NACION una fuente diplomática del Foreign Office.
Las misma fuente destacó que no hubo posibilidad de armar una reunión bilateral entre Macri y May, pero destacaron que durante el cruce informal de tres minutos que ambos mandatarios tuvieron jamás se abordó el tema de la soberanía de Malvinas. Tampoco está previsto por ahora un encuentro entre Macri y May, informaron.
De esta manera, Londres desmintió al propio Macri que había destacado que May estaba dispuesta a hablar y discutir de una vez el conflictivo tema de la soberanía de las islas Malvinas.
Desde el Foreign Office remarcaron, no obstante, la buena predisposición que hay ahora en la Argentina para retomar las relaciones bilaterales amplias y más allá del caso de las islas Malvinas. Además, destacaron el acuerdo sellado entre la canciller Susana Malcorra y el vicecanciller británico de Asuntos Exteriores, Alan Duncan. Dicho acuerdo, según las fuentes británicas, tuvo siempre el consentimiento de los isleños que habitan Malvinas.

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MACRI ASEGURO QUE LA PRIMERA MINISTRA BRITANICA HABIA ACEPTADO DIALOGAR DE SOBERANIA PERO MALCORRA LUEGO LO RELATIVIZO

El juego del Gran Bonete con las Malvinas

El entredicho relegó su discurso. Macri contó que había acordado un diálogo por la soberanía. “No es un acuerdo”, dijo Malcorra.

Por Nicolás Lantos (desde Nueva York)
Página/12
 
El primer discurso del presidente Mauricio Macri ante la Asamblea General en las Naciones Unidas quedó relegado a un segundo plano luego de las idas y vueltas generadas en torno al supuesto inicio de un diálogo formal con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas.
Según aseguró Macri, la flamante primera ministra británica, Theresa May, se acercó a saludarlo durante el habitual almuerzo de jefes de Estado que tuvo lugar al mediodía en la ONU. “Le dije que estoy listo para comenzar un diálogo abierto que incluya, por supuesto, el tema de la soberanía sobre las islas. Me dijo que habría que comenzar a conversar”, reveló Macri a la salida de la sede, en un breve contacto con la prensa. Pero, al cierre de esta edición, el gobierno británico no había realizado ninguna declaración confirmando o desmintiendo la apertura de negociaciones. En cambio, quien salió por la noche fue la canciller Susana Malcorra, en el papel de bombero a bajarle el tono a las afirmaciones presidenciales. “Por supuesto la primera ministra dijo que se encontrarían, pero no es que se habló de una hoja de ruta, o dónde van a ser los próximos pasos, que este tema esté cerrado y arreglado y avanzado”, interpretó, para concluir: “No es un acuerdo para avanzar en el tema de la soberanía”.
“Reitero nuestro llamado al diálogo, como mandan tantas resoluciones de esta organización, para solucionar amigablemente la disputa”, dijo Macri en el breve pasaje que le dedicó al tema durante su primer discurso ante la Asamblea General, llamando a establecer entre Buenos Aires y Londres “una relación bilateral que puede y debe ser mutuamente beneficiosa”. La premier inglesa no aceptó la reunión bilateral que buscaba con entusiasmo la cancillería argentina, aunque sí hubo tiempo para un saludo informal durante el almuerzo de jefes de Estado, sin foto ni declaración conjunta.
De acuerdo a la versión de Macri, durante ese breve diálogo lejos de las cámaras, May dio el visto bueno para iniciar conversaciones con un temario amplio que incluya la soberanía, algo que, de concretarse, marcaría el anuncio más importante en este tema desde la guerra de 1982. Por eso, se esperaba para hoy una confirmación desde Downing Street y más detalles sobre los alcances de este principio de acuerdo, pero Malcorra se apresuró anoche a bajar las expectativas sobre algo que había sido un contacto “informal”. “Puede que no lleguemos a nada, que avancemos en algunos temas y otros no o que nos tomen años. Es una señal de disposición de dialogar”, remarcó.
El antecedente inmediato de este anuncio había sido la controvertida declaración conjunta realizada por Malcorra la semana pasada con el vicecanciller británico Alan Duncan en la que Argentina se comprometía a “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. Ese primer acuerdo siguió ayer generando rechazos en la oposición, pero también posiciones encontradas en el oficialismo que obligaron a Malcorra de adelantar su disposición a ir a dar explicaciones al Congreso (ver página 9).
Además de su pedido por el Atlántico sur, en su discurso, Macri reclamó “mayor colaboración internacional” para esclarecer los atentados a la embajada de Israel y la sede de la AMIA –aunque sin mencionar a Irán–, y prometió ampliar la ayuda de Argentina a refugiados sirios y de otros países de Medio Oriente. También habló explícitamente acerca de la nominación de Malcorra, quien lo escuchaba desde las sillas correspondientes a la delegación argentina, para suceder al secretario general de la ONU, el surcoreano Ban Ki Moon, quien ayer dio apertura a la Asamblea General por última vez.
En campaña
El argentino fue uno de los oradores de la primera mañana de la Asamblea, un prime time por el que pasaron el flamante presidente brasileño Michel Temer, quien aprovechó la apertura de la sesión para justificar el golpe de Estado institucional contra la ex mandataria Dilma Rousseff; el local Barack Obama, que se despidió de la ONU con un encendido alegato de neto electoral sobre la situación en el país; Petro Poroshenko, de Ucrania, un Estado que resume los conflictos entre la OTAN y Rusia; Francois Hollande, de Francia, en el epicentro de la nueva ola de ataques terroristas de la Jihad en Occidente y el propio Ban Ki Moon, antes de encabezar un almuerzo con todos los jefes de Estado.
Los primeros minutos del mensaje de Macri, en la tónica de sus discursos del lunes ante la Iniciativa Global Clinton y la Bolsa de Nueva York, parecieron un discurso de campaña. “En la Argentina nos hemos planteado como horizonte tres grandes objetivos: la primera meta es avanzar hacia pobreza cero”, “el segundo objetivo es derrotar al narcotráfico”, “la tercera meta es unir a los argentinos a través del diálogo, el respeto a la ley y el fortalecimiento de la democracia”. Luego repasó logros de su gestión, sin números: “Normalizamos la macroeconom?a, comenzamos a fortalecer las relaciones con nuestros vecinos, y nos estamos vinculando de forma madura con el resto de los países y los organismos internacionales”.
Fue un texto con el que el Presidente buscó deliberadamente mostrarse diplomático, aunque para eso tuviera que decir cosas que jamás diría ante otras audiencias: “En los últimos años Latinoamérica hizo grandes esfuerzos para reducir la pobreza, gracias a políticas sociales robustas y a las condiciones económicas internacionales muy favorables”, dejó caer, aunque más no fuera como preparativo para gatillar una queja: “Hoy el contexto es diferente pues todos los países hemos visto disminuir nuestro crecimiento y el comercio global muestra un desempeño magro”, señaló.
En un sobrevuelo, habló del desafío del cambio climático y de la crisis de desplazados en Medio Oriente, dos temas fuertes de coyuntura en este 71º ciclo de la Asamblea General. Respecto al tema medioambiental, llamó a ratificar el Acuerdo de París para que entre en vigencia y destacó el trabajo que se está haciendo en el país en materia de energía renovable. Cuando se refirió a “la problemática de los refugiados”, prometió “ampliar la recepción de los refugiados de Siria o de sus países vecinos, privilegiando a grupos familiares con niños”.
Luego, aprovechó una reivindicación de la igualdad de género para hacer un proselitismo por Malcorra en la candidatura para la ONU. “Estamos trabajando para que la mujer tenga las mismas oportunidades que los hombres”, dijo. Y agregó: “En ese sentido, quiero agradecerle el apoyo que ha recibido nuestra canciller para la secretaría general de Naciones Unidas”. Citando, probablemente sin saberlo, un discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el mismo auditorio, completó: “En el siglo XXI tener a una mujer al frente de esta organización sería un ejemplo alentador”.
También se refirió al “extremismo radical” que “amenaza inocentes y a poblaciones vulnerables”, e hizo una rápida mención a los ataques “en 1992 y 1994”, dando, al menos en la superficie, continuidad a una política de Estado instalada en la ?ltima década. El pedido de “mayor colaboración internacional para su esclarecimiento y castigo a los culpables” fue mucho más ligero, e incluso polisémico, comparado con los extensos alegatos sobre el tema que hicieron CFK y Néstor Kirchner cuando les tocó hablar en esa cita.
El discurso de Macri concluyó con una cita medio traída de los pelos al Papa Francisco –”Estamos juntos en esta casa común, que tenemos que cuidar y en la que tenemos que convivir en paz”– y un reconocimiento a Ban Ki-moon por su labor al frente de la ONU.
Fueron apenas unos segundos por encima de los 15 minutos, lo que sugiere las Naciones Unidas que deben durar los discursos, pero bastante menos del promedio de lo que suelen hablar los mandatarios en ese estrado. Le alcanzó para dejar una imagen sobria ante un auditorio global y mostrarse como referente centrista en una región en tiempos de cambios. Hoy tendrá su última jornada en esta ciudad, en la que podrá volver a dedicarse a su actividad favorita: buscar inversiones, antes de embarcarse por la tarde en el avión privado que alquiló para regresar a Buenos Aires.

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EL MANDATARIO INSISTIO CON LA "BUENA PREDISPOSICION" BRITANICA Y LA CANCILLER DESCREYO QUE LA SOBERANIA SEA PRIORIDAD EN UNA AGENDA BILATERAL

Macri sigue confundiendo cortesía con soberanía


Página/12
 
La canciller Susana Malcorra volvió a desdecir al presidente Mauricio Macri y calificó de "reacción positiva de cortesía" el diálogo informal entre el mandatario y la premier británica, Theresa May, pero descartó que en ese encuentro Gran Bretaña haya aceptado poner en el primer lugar de la agenda la discusión soberana.
Macri insistió esta mañana con la "buena predisposición" británica para alcanzar un acuerdo por la soberanía, aunque bajó las expectativas y señaló que podría ocurrir "con el tiempo". "En la medida en que no te sentés a dialogar en una mesa las cosas no empiezan a recorrer un curso natural en el cual los argentinos estamos convencidos que, con el tiempo, sí o sí, se va a terminar en lo que ya Naciones Unidas y muchos han avalado, que es la soberanía nuestra sobre las Islas Malvinas", analizó el presidente.
Por su parte, Malcorra, en diálogo con radio Continental, matizó: "Lo que entiendo es que la primer ministra británica tuvo una reacción positiva de cortesía a la noción de hacer una agenda, que es parte de lo que intentamos hacer como hoja de ruta en la declaración conjunta de la semana pasada, pero soy absolutamente franca, no creo que haya dicho: 'Sí, suscribo que agendemos esto y que la soberanía sea el primer tema', porque no es pensable que así sea".