Mostrando entradas con la etiqueta Fuera OMC. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fuera OMC. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de julio de 2018

Video del panel "Democracia y globalización", en la Conferencia People20



Acá pueden ver el video del panel que terminó recién titulado "Democracia y globalización", en la Conferencia People20. 
Mi intervención arranca en el minuto 59'. Cuento un poco la experiencia de la Asamblea Argentina Mejor sin TLC, la Confluencia Fuera OMC y la actual convocatoria contra el G20, incluyendo invitación a nuestras próximas reuniones/actividades...





lunes, 12 de marzo de 2018

"Los tratados comerciales y las luchas globales en la era Trump". Por Gabriel Merino


Por Gabriel Merino
Realidad Económica


 
El presente trabajo busca establecer la geoestrategia “globalista” que guía al Acuerdo Transpacífico (conocido como TPP por sus siglas en inglés) y del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (conocido como TTIP) en plena crisis de hegemonía y transición histórica del Orden Mundial. Se analizan, a su vez, las implicancias del TPP y del TTIP en cuanto a la soberanía de los Estados nacionales y algunas características del modelo de acumulación que dichos tratados implican en relación con la geoestrategia analizada. Se observan, también, las implicancias del cambio de relaciones de fuerzas en los Estados Unidos a favor del “Americanismo” y en el Reino Unido con el Brexit en detrimento de la geoestrategia globalista. Por último, sucintamente se presentan los impactos de esta situación para los proyectos de integración y desarrollo autónomo en América Latina.

- Leer completo acá


domingo, 14 de enero de 2018

"La trampa de la OCDE". Por Leandro Morgenfeld (BAE)

La trampa de la OCDE

Por Leandro Morgenfeld (BAE)

Después del fracaso de la Ministerial de la OMC, la nueva gran apuesta de Macri es el ingreso de Argentina en la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico (OCDE). Esa intención responde a necesidades políticas y económicas de corto y largo plazo. Y es un equívoco y otra trampa de su política exterior. ¿Qué es la OCDE y cuáles son las condiciones y las consecuencias del ingreso en ese selecto club?

Desde que asumió, Macri insiste con la “vuelta al mundo”, que en sus términos es plegarse a las políticas que impulsan Estados Unidos y las potencias europeas, firmar megaacuerdos de libre comercio, subordinar la política económica a los dictados del FMI y aceptar las reglas que las corporaciones trasnacionales pretenden imponer en la OMC. Los objetivos explícitos de esta orientación son la atracción de inversiones, favorecer las exportaciones y el acceso al crédito externo. La tan mentada lluvia de inversiones no llega, el 2017 cerró con un déficit comercial récord (la apertura indiscriminada de la economía y el retraso cambiario provocaron una avalancha de importaciones). Hubo un espiral de endeudamiento externo, que financió más bien la fuga de capitales. La apuesta de Macri, luego de la falta de resultados de la Ministerial de la OMC realizada del 10 al 13 de diciembre y de la imposibilidad de anunciar allí el siempre postergado acuerdo económico entre el Mercosur y la Unión Europea, es apurar el ingreso de Argentina en la OCDE.

La OCDE

Organismo multilateral fundado en 1960, hoy está integrado por 35 países. Defiende políticas económicas ortodoxas. La intención de Macri de impulsar la membresía de Argentina tiene un cuádruple objetivo. Uno, sumar un galardón más -el ingreso en el club de los países ricos- que refuerce la idea de que ahora sí somos un “país normal”. “Reingresamos al mundo” titularán, si esto se concreta. Supuestamente así aumentará la confianza en el país y vendrían más inversiones. Dos, se intentará usufructuar esa noticia para su acumulación política interna (“otro éxito de la política exterior de Macri”). Tres, se utilizará para avanzar con reformas regresivas: achicamiento, ajuste y desregulación, no porque el Gobierno sea neoliberal, sino porque lo demanda la normativa de la OCDE (algo de esto ya ocurrió, cuando se quiso justificar la reforma previsional, amparándose en las críticas que realizó esta institución al actual sistema jubilatorio). Cuarto, y más importante, porque las reformas que consiga el Gobierno, si doblega la resistencia popular, serán más difíciles de revertir. Claro que, más allá de las intenciones de Macri, el proceso de ingreso en la OCDE será largo y lleno de obstáculos.

El fracaso de la política exterior: de la OMC al G20 

Hasta ahora, Macri puede mostrar pocos éxitos en cuanto a su política exterior, más allá del discurso autocelebratorio, acompañado por los principales medios de comunicación. Asume acríticamente la agenda que las corporaciones impulsan en ámbitos como la OMC, evita articular una política común con los demás países latinoamericanos -incluso en diciembre filtró a la prensa la voluntad de abandonar la Unasur-, promueve una apertura comercial que estimula la desindustrialización local, y alienta acuerdos de libre comercio, como el que están negociando la Unión Europea y el Mercosur, que profundizarían los desequilibrios. En enero viaja una vez más al Foro Económico de Davos y faltará nuevamente a la Cumbre presidencial de la CELAC.
Tras la XI conferencia ministerial de la OMC, la mirada del mundo volverá hacia Buenos Aires a fines de año, cuando se realice la cumbre presidencial del G20. Enfrentamos grandes desafíos. Tanto los promotores de la globalización neoliberal como los nuevos líderes xenófobos de las potencias centrales, defienden los intereses de las grandes corporaciones. Más “libre comercio” no equivale a más desarrollo, ni a menos pobreza ni a menor desigualdad. Las opciones que nos ofrecen los defensores de la OMC y los críticos como Trump son en realidad funcionales a distintas fracciones de las clases dominantes de los países centrales. Frente a ese escenario, la salida no es optar por esa falsa disyuntiva, ni limitarse a aceptar meras reformas cosméticas de la OMC, sino avanzar en la construcción de un orden social menos desigual y depredador.
Posiciones como las de Macri son un peligro para desarrollar una perspectiva de integración regional más autónoma. Parecen haberse consolidado en los últimos meses, pero enfrentan serios desafíos internos y también externos. Alinearse con alguien como Trump tiene un enorme costo para las derechas latinoamericanas. Trump es un líder neofascista que está siendo enfrentado por mujeres, inmigrantes, afroamericanos, latinos, musulmanes, estudiantes, ecologistas, sindicatos, organismos de derechos humanos y la izquierda en Estados Unidos. Propone más poder y presupuesto para las fuerzas armadas, rebaja de impuestos a los más ricos, ataca a los sindicatos y pretende horadar los derechos laborales y cualquier regulación medioambiental (el anuncio de su salida del Acuerdo de París, por ejemplo, le granjeó duras críticas dentro y fuera de Estados Unidos). Tiene una pésima imagen en el exterior. En estos primeros días del año tuvo que suspender la proyectada visita a Londres, ante la alternativa de tener que enfrentar masivas movilizaciones de repudio a su presencial, y se vio envuelto en un escándalo diplomático internacional al haber calificado a Haití, El Salvador y países africanos como “países de mierda”.
En marzo de 2016, en Argentina, se repudió la visita de Obama, que coincidió con el 40° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo. Hubo que soportar el enorme embelesamiento de la prensa hegemónica local para con la familia Obama: cubrieron sus actividades como si se tratara de una estrella internacional de rock. Con Trump, si viene a Buenos Aires el 30 de noviembre a la cumbre del G20, Macri la va a tener más complicada ya que la situación será distinta. Probablemente Trump deba enfrentar masivas movilizaciones de rechazo, como sufrió Bush Jr. en Mar del Plata en el 2005. Será, entonces, una prueba de fuego para la política exterior del gobierno de Cambiemos.

lunes, 8 de enero de 2018

Buenos Aires dijo NO a la OMC - Reportajes



En el marco de las actividades contra la llegada de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a Buenos Aires, la CLATE realizó el lunes 11 de diciembre una charla-debate sobre “Los derechos laborales en el marco de la liberalización comercial”. El encuentro, organizado en conjunto con la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL) de Argentina y la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Abogados Laboralistas (ALAL), contó con la presencia de abogados especialistas en el tema y dirigentes sindicales de distintos países de América Latina. Testimonios de: DANIEL DEVITA, Músico, quien interpretó el tema “NO OMC”, especialmente elaborado para esta jornada de acciones y movilizaciones en Buenos Aires. MATILDE ABIN, Secretaria de Administración y Finanzas Alterna de CLATE (COFE - Uruguay) JOSÉ OLVERA, representante del Sindicato de Trabajadores Universidad Autónoma de México - México JAVIER DIAZ, Dirigente COFE - Uruguay

domingo, 7 de enero de 2018

Dos artículos para entender el fracaso de la OMC en Buenos Aires

Regreso al futuro


Regreso al futuro

La conferencia ministerial de la OMC en Buenos Aires fue, para muchos, un verdadero fracaso. Además de las deportaciones a periodistas y activistas críticos realizadas por el gobierno argentino, se sumó un debate económico que no llegó a buen puerto. La conferencia colapsó. Y aquí se explican las razones.

Por Roberto Bissio (NUSO)


Un sólo país tuvo la culpa del fracaso de la conferencia ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Buenos Aires, a mediados de diciembre...pero no sabemos cuál.
Según el Trade Representative (ministro de Comercio) de los Estados Unidos, Robert Lighthizer, «un miembro de la OMC con una posición extrema eligió bloquear una breve Declaración Ministerial expresando nuestras visiones compartidas» Por su parte, un diplomático indio dijo que «desafortunadamente, la fuerte posición de un miembro contra la reforma de la agricultura, basada en los mandatos y reglas de la OMC, llevaron a un punto muerto...»
Si bien ninguno de los diplomáticos nombró al culpable, los 4000 delegados acreditados por 164 países a la conferencia ministerial tuvieron claro que Estados Unidos y la India se estaban culpando mutuamente por el colapso de la conferencia, un resultado calificado de horrendous por la Comisaria de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmstrom.
«Somos 28 en la Union Europea, tenemos mucho peso» -agregó Malmstrom en conferencia de prensa el miércoles 13, último día de la conferencia. «Pero cuando otros grandes socios no están aquí para cooperar, no podemos llegar a un acuerdo. Esta es la triste verdad».
El fracaso era inevitable a esa altura porque el día anterior Lighthizer se había ido de Buenos Aires, después de rechazar las últimas propuestas de mediación y dejando en su lugar a una delegación de bajo nivel sin capacidad de hacer concesiones de último momento que al menos permitieran emitir una declaración final consensuada y un agradecimiento al país anfitrión.
El gobierno de Mauricio Macri no sólo no fue agradecido, sino que además ofreció al mundo la imagen poco simpáticas de un enorme despliegue de seguridad antimotines y un sistema de vallas metálicas en el centro de Buenos Aires que fue utilizado --junto con balas de goma y gases lacrimógenos-- para reprimir manifestaciones contrarias a las reformas tributaria y previsional del 14 de diciembre, cuando la mayoría de los diplomáticos comerciales estaba a camino del aeropuerto.
La expectativa de firmar durante la conferencia un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea se desvaneció también. Según algunos analistas, fue porque Brasil resiste las demandas europeas sobre propiedad intelectual, que elevarían los precios de los medicamentos. Según otros, aun si las últimas trabas se hubieran superado, Malmstrom sabe que los acuerdos comercionales interregionales ya son suficientemente impopulares como para, además, firmar uno en medio de un despliegue represivo y en momentos en que a varias ONGs europeas se les impidió la entrada al país, falsamente acusadas de preparar actos violentos y ser «más disruptivas que constructivas».
Pocos días después de la conferencia ministerial, la Unión Europea anunció la creación de un grupo asesor sobre acuerdos de comercio compuesto de expertos de 28 organizaciones. Entre ellas figura el sindicato del sector servicios UNI, una de las organizaciones que figuraba en la lista original de los declarados indeseables por el gobierno argentino.
En un intento por rescatar algún logro, Malcorra dijo en la conferencia de prensa final que «Buenos Aires va ser recordada como la conferencia de la pesca» y calificó de «resultado importante» la presentación de «una enorme cantidad de iniciativas de la OMC del siglo XXI».
La pesca fue el tema de una de las cuatro decisiones tomadas por los ministros, que en realidad sólo prometen «continuar negociando constructivamente» sobre los subsidios que contribuyen a la pesca excesiva, con miras a llegar a un acuerdo en 2019. Imposible no recordar aquí que en la décima conferencia ministerial, realizada en Nairobi en 2015, se había llegado a un decisión similar sobre agricultura, con la promesa de llegar a un acuerdo en Buenos Aires sobre el tema de los stocks públicos para garantizar la seguridad alimentaria. No obstante, no solo no se logró un acuerdo en Buenos Aires, sino que ni siquiera se acordó seguir negociando.
Las otras tres resoluciones ministeriales refieren a la creación de un grupo de trabajo sobre los países pequeños, y la renovación casi automática de dos moratorias. La primera exime del cobro de tarifas sobre bienes o servicios (como el software o la música y videos) transmitidos electrónicamente. La segunda permite a los países tomar medidas de salud pública, como el etiquetado mandatorio de productos peligrosos o las licencias obligatorias de medicamentos, sin que éstas resoluciones sean acusadas de violar las normas de propiedad intelectual.
Los «temas del siglo XXI» aludidos por Malcorra refieren a tres «nuevas iniciativas» plurilaterales sobre comercio electrónico (apoyada por 71 países), facilitación de inversiones (70 países) y pequeñas, medias y micro-empresas (Pymmes, apoyada por 87 países). A ellas se suma una Declaración sobre la Mujer y el Comercio, firmada por un centenar de países.
Unos doscientos grupos de mujeres de todo el mundo condenaron de inmediato esta última declaración, elaborada sin consultarlas, ya que «mejor acceso al crédito y al comercio transfronterizo para unas pocas no beneficiará a los derechos humanos de las mujeres en su conjunto». Las firmantes agregan que «incluso si los beneficios que la OMC depara al 1% más rico de la población mundial se dividieran por igual entre varones y mujeres, la mayoría de las mujeres del mundo no se beneficiaría». Consideran, además, que los grupos de estudio propuestos podrían servir para introducir «nuevos temas» en la agenda de la OMC «y agravar las desigualdades».
De manera similar, muchas asociaciones de pequeños y micro-empresarios condenaron la creación de un grupo informal de trabajo sobre Pymmes, así como la utilización de los pequeños y micro-empresarios como justificativo para introducir el comercio electrónico en las negociaciones de la OMC. Los Estados Unidos se sumaron a esta iniciativa, con la única condición de que no se la llame «plurilateral» ya que la Administración Trump no sólo está en contra del multilateralismo en sus políticas de «America Primero» sino que también veta al «plurilateralismo» por considerarlo asociado con la Administración Obama. Como si el nombre hiciera a la cosa, esta iniciativa es oficialmente llamada «de países afines» y no plurilateral.
«Las Pymmes son la carnada para atraer adhesiones», comentó Sally Burch, la experta anglo-ecuatoriana, directora de ALAI, detenida en el aeropuerto de Ezeiza y deportada pese a que la OMC la había acreditado oficialmente para asistir a la conferencia.
Burch sostiene que en realidad es el GAFA-A (el lobby conjunto de Google, Apple, Facebook, Amazon y, ahora, la empresa china Alibaba) quien impulsa este tema, en busca de un «libre flujo de datos» que permita la mercantilización de la información personal, la libre operación de estas empresas en un país sin tener presencia comercial en él (y por tanto fuera de su jurisdicción fiscal o penal) y la libertad de ofrecer servicios sin revelar sus algoritmos o sin obligación de utilizar software o expertise local.
Resulta irónico, en este contexto, la designación de Google, una de las mayores empresas del mundo, como «Campeón de la Pequeña Empresa» anunciada en conjunto por la OMC y la Cámara Internacional de Comercio durante el Foro Empresarial paralelo a la Conferencia.
Asimismo, en conferencia de prensa conjunta con el multimillonario chino, Jack Ma, dueño de Alibaba, y Rick Samans, directivo del Foro Económico Mundial, el director general de la OMC, Roberto Azevêdo, anunció que lanzará en Davos, en enero de 2018, una iniciativa común para impulsar el comercio electrónico.
Esto parece un «retorno al futuro» comentó Simon Evenett, profesor de comercio internacional y desarrollo económico en la Universidad de St Gallen, Suiza, parafraseando el título de los filmes de viaje en el tiempo. A su juicio, «la búsqueda de acuerdos plurilaterales en vez de multilaterales (o sea de algunos países, pero no de todos) se parece más a la Ronda de Tokyo del GATT, en la década de los '70 del siglo XX, que a una verdadera agenda del siglo XXI.
Los ministros africanos reclamaron unánimemente una solución a los temas pendientes del siglo XX antes de comenzar a tratar nuevos: la materialización del tratamiento especial y diferenciado para los países menos desarrollados, prevista en el Tratado de Marrakech que creó la OMC en 1994, pero nunca instrumentalizada; el fin de los subsidios agrícolas de los países ricos, que arruina a los productores africanos al volverlos incapaces de competir; y una solución permanente al tema de los stocks públicos de productos agrícolas. Este es un mecanismo que está autorizado a los países ricos (que ya tenían estos acopios cuando la OMC fue creada) pero está prohibido por las reglas de comercio a los países pbres que más lo necesitan para garantizar su seguridad alimentaria.
El «regreso al futuro» no sólo sería obviamente injusto, sino también ilegal, a juicio del veterano analista Chakravarthi Raghavan, quien ha seguido todas las negociaciones de la OMC desde el comienzo de la Ronda Uruguay en 1986.
Por un lado, al promover iniciativas conjuntas con entidades ajenas a la OMC (como Alibaba o el Foro Económico Mundial) o al utilizar recursos económicos de su organización para promover el interés de algunos miembros, en contra de la opinión explícita de otros, el director general estaría violentando las atribuciones que le asigna el artículo VI del estatuto de la OMC y la necesidad de autorización expresa de una Conferencia Ministerial o del Consejo General para proceder a cualquier actividad con implicancias presupuestales.
Más importante aún, sostiene Raghavan, «según el Tratado de Marrakesh no puede haber un acuerdo plurilateral, con derechos y obligaciones aplicables solo a sus firmantes, en áreas ya cubiertas por los acuerdos existentes del GATT (sobre aranceles) y del GATS (sobre comercio de servicios). Estas reglas deben cambiarse por consenso de todos los miembros o, de lo contrario, cualquier no firmante puede reclamar los mismos beneficios que quienes firmaron, en virtud de la cláusula de nación más favorecida, sin tener que sujetarse a obligaciones que no firmó.
Un acuerdo plurilateral en áreas nuevas, no cubiertas por acuerdos existentes, debería ser incluido en el Anexo IV de la OMC, para lo cual es necesario que sus firmantes requieran el consenso de una Conferencia Ministerial (donde puede ser vetado por cualquier país).
«Hay vida después de Buenos Aires» dijo Susana Maclorra, en un intento de transmitir optimismo. A juicio del ministro de comercio sudafricano Rob Davies, lo que habrá «es el momento de la verdad».


-------------------------------------------------------

Un liberalismo fuera de lugar

Lo que logró esta Conferencia Ministerial fue poner de manifiesto la gran crisis que enfrenta el multilateralismo y la imperiosa necesidad de cambio, aunque los nuevos liberales, que llegaron tarde a este debate, estén tratando de ignorarla.

Un liberalismo fuera de lugar / El fracaso de la cumbre de la OMC en Buenos Aires
Entre el 10 y el 13 de diciembre se llevó a cabo en Buenos Aires la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esta reunión de los máximos representantes de los países miembros (ministros de Relaciones Exteriores), que buscaba profundizar la gobernanza global que ejerce este organismo desde su creación en 1995, se realizó en un contexto mundial inédito para la organización.
No es que la controversia y el conflicto hayan sido temas ajenos al funcionamiento y los intentos de profundización del bloque. Sin embargo, en los últimos años se vino dando una reconfiguración adversa en el panorama mundial, no solo para el sistema multilateral de comercio, sino también para la gobernanza global en su conjunto. Además de lidiar con el conflicto interno dentro del bloque, la OMC se enfrenta ahora a un cuestionamiento mundial a la globalización y por consiguiente al multilateralismo, que es visto como su garante. Si bien estas voces existieron desde hace varias décadas en el Sur, lo novedoso es que se comenzaron a escuchar también en el Norte y están cobrando cada vez más fuerza.
Olas de globalización
Si bien, desde la academia ya se hablaba sobre globalización desde la década de 1980, el impacto del término en la sociedad y la política es más reciente. Por otro lado, si bien nos encontramos en un mundo más interconectado que nunca, actualmente vemos señales de un claro retroceso en este proceso que para unos es visto como su muerte, mientras que para otros, en una visión que compartimos en este artículo, se trata de un nuevo ciclo.
Siguiendo la escuela de historiadores económicos como Jeffrey Williamson, entendemos que el proceso de globalización contemporáneo comenzó a mediados del siglo XIX, y hasta el día de hoy se dieron tres olas, existiendo entre ellas etapas de retroceso, también llamadas de desglobalización. La primera ola se produjo entre 1870 y 1914. Su inicio se debió a la disminución en los costos de transporte –gracias a la tecnología–, pero también a la gran rebaja de barreras a los intercambios comerciales aplicada en un principio por Reino Unido y seguida por los demás países europeos. A pesar de que se observa un aumento en los flujos internacionales de capital y migración, la mayor parte de esta interconexión fue el aumento en los flujos de comercio de bienes.
El fin de esta etapa y el inicio de la primera ola de desglobalización se vinculó con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Terminada la contienda, varios países europeos y Estados Unidos erigieron nuevamente barreras al comercio para frenar los intercambios internacionales y promover las industrias nacionales. Esta situación fue agravada por la gran crisis financiera de 1929 y, como resulta evidente, continuó durante la Segunda Guerra Mundial.
Finalizada la Segunda Guerra, los países vencedores tuvieron varias reuniones en las que discutieron cómo iba a ser el nuevo orden mundial, con el objetivo principal de garantizar la paz. Además de la creación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas –inédito para la gobernanza global–, la decisión más importante que tomaron fue crear un sistema económico internacional que tendiera a preservar la estabilidad económica y promover el desarrollo de los países, aportando así al objetivo de mantenimiento de la paz. Este sistema económico, creado a partir de las negociaciones de Bretton Woods, dio inicio a la gobernanza económica global actual y por ende moldeó la globalización en la que vivimos. Esta es la llamada segunda ola de globalización y que, a partir de la década de 1980, se convertiría en la tercera ola. La diferencia es que la segunda ola estuvo basada en el aumento exponencial de los flujos de comercio exterior, producto de la disminución de las barreras, mientras que la tercera surgió del aumento exponencial de los flujos internacionales de capital, basado en la liberalización y desregulación de capitales y sistemas financieros.
No hay que olvidar que fueron principalmente los economistas del Reino Unidos y Estados Unidos quienes diseñaron este esquema básicamente liberal y que el bloque soviético nunca llegó a ratificarlo en los acuerdos. Al final, lo que hizo este sistema económico fue institucionalizar el capitalismo a escala global. Hasta los años setentas, los países de Occidente aplicaron medidas económicas keynesianas. Posteriormente, con las varias crisis que sufrieron los países, un nuevo paradigma entró en la escena política: el neoliberalismo. Ya en los años 90, este modelo se volvió el mainstream de la política económica, junto a la implosión de la URSS, el «fin de la historia» y el Consenso de Washington.
Crisis de la globalización liberal
El orden internacional descrito, con el constante aumento de la tecnología (principalmente en comunicaciones y transporte) ha resultado en un proceso de globalización muy específico. Se habla de la «globalización liberal», concepto que hace referencia a la gran interconexión e interdependencia entre países, pero con una gobernanza global que privilegia al capital por encima del ser humano y la naturaleza. Esta gobernanza ha buscado ante todo la liberalización de los flujos económicos transfronterizos y la desregulación de las economías, pero, como señaló David Harvey, tuvo especial cuidado en aumentar la protección a los derechos de propiedad.
Si bien durante las épocas del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés) la liberalización se fue tornando cada vez más conflictiva debido al dominio del paradigma neoliberal, durante los años 90 fue mucho más sencillo para EEUU y Europa avanzar en su agenda a escala mundial. No solo se introdujeron normas para el comercio, sino que, en un claro abuso de poder, los países más industrializados lograron incluir en la agenda temas que son una clara muestra de injerencia en la organización interna y que van más allá de la jurisdicción de la OMC. Además de la propiedad intelectual, progresivamente se fueron introduciendo los llamados nuevos temas y que seguían esta misma línea.
La Conferencia Ministerial de 1999, en Seattle, lo cambió todo. El hecho de que no se pudiera realizar debido a la resistencia de la sociedad civil, mostró a los gobiernos del mundo que la ciudadanía no estaba de acuerdo con el rumbo que se estaba dando a la globalización. Es así que, en 2001, en la Conferencia Ministerial llevada a cabo en Qatar, se lanza la Ronda de Negociaciones de Doha, también llamada la ronda del desarrollo porque nacía a partir de la supuesta voluntad de todos los países de cambiar las normas del bloque para, en lugar de buscar una liberalización y desregulación ciega, bregar por la promoción del desarrollo de los países. No obstante, la realidad fue muy distinta. Poco tardaron los países en desarrollo en darse cuenta de que los países desarrollados habían llevado una agenda que era más cercana a los beneficios de empresas transnacionales que a las promesas de reducir las desigualdades entre las naciones. Incluso teóricos del libre comercio como Jagdish Bhagwati afirmaban que los temas en la agenda ya nada tenían que ver con el libre comercio y que los países desarrollados estaban destruyendo la gobernanza económica global al querer introducir las exigencias de sus propias empresas.
Las siguientes Conferencias Ministeriales de la OMC solo corroboraron esta situación. La Ronda de Doha continuaba estancada y los países desarrollados proponían nuevos temas sin estar dispuestos en ceder en temas neurálgicos para los países en desarrollo, como por ejemplo la eliminación de los subsidios a la agricultura.
Con el paso de unos pocos años esta situación solo se agravó. Las distintas crisis económicas (Tailandia, México o Brasil por citar unas pocas) levantaron más críticas y cuestionamientos a la efectividad del modelo y esto logró trascender la arena comercial. Las políticas de ajuste estructural y la consiguiente liberalización tuvieron costos muy elevados y el crecimiento económico prometido en muchos casos nunca llegó. En esta coyuntura llega la gran crisis financiera de 2008 que sacudió al capitalismo desde sus cimientos. Ya no se trataba de países en desarrollo. Ya no se trataba de movimientos sociales rebeldes. Ya no se trataba de fuga de divisas de países del sur. «La revelación más extraordinaria y aleccionadora de la crisis fue que el sistema financiero del mundo moderno podría dejar de funcionar», escribió Alexander Nicoll Y esto no es algo menor, sino que contradecía la raíz del paradigma aplicado sobre la perfección de los mercados. En adición, como dice el economista Dani Rodrik, la gran importancia de esta crisis es que hizo que la opinión pública mundial experimente una reacción de aversión en contra de esta globalización a la que identificó como la gran culpable.
Debilitamiento del multilateralismo
En este escenario descrito, ¿dónde queda el multilateralismo y la gobernanza global? Para responder esta pregunta, lo importante es entender que esta aversión mundial a la globalización se traslada directamente a un aumento en el descontento con el multilateralismo y la gobernanza global existente, debido a que son vistos como sus promotores y sus garantes. Es decir, el proceso de globalización actual no siguió un piloto automático, sino que es el resultado de políticas específicas diseñadas por los Estados y que llegaron a constituirse en parte de esta gobernanza global que tenemos desde 1947.
A pesar de que la crisis del multilateralismo actual tiene varios factores que la explican, la crisis de la globalización liberal es la que está agudizando el desmantelamiento progresivo del orden mundial existente. Y en esto hay que ser claros: esta es una crisis de legitimidad del liberalismo. Si bien en la academia continúa el debate sobre los beneficios del libre comercio, el problema fue que la gobernanza global lo tomó como un dogma. Se entendía, tanto en el Sur como en el Norte, que la liberalización de los flujos económicos iba a traer una reacomodación de la base productiva de los países y que esto iba a tener, indefectiblemente, un efecto en la redistribución del ingreso y la riqueza. Sin embargo, se seguían estas políticas porque los organismos multilaterales aseguraban que el resultado iba a ser un mayor bienestar para todas las naciones del mundo.
Pero hoy es cada vez más común escuchar sobre la gran riqueza «del 1%» y el poder de las empresas transnacionales, ya no solo en ONG del Sur sino también en el Norte, tanto en la academia como entre la clase política. Así, aunque en el Sur existían voces contrarias desde hace décadas, evidenciamos que esta doble crisis descrita se ha profundizado en estos últimos años debido al impulso que ha cobrado el movimiento antiglobalización en los países desarrollados. Por paradójico que parezca, en el Norte son los partidos de derecha los que están promoviendo una mayor intervención estatal, incluyendo el cierre de fronteras tanto para flujos comerciales como de personas, mientras que los partidos de izquierda quedan ubicados como los promotores del mantenimiento del orden mundial vigente desde 1945 que, irónicamente, ha ido estableciendo reglas que privilegian a las empresas por encima de los individuos, al capital por encima del trabajador. Y el clivaje nacionalistas/cosmopolistas parece reemplazar en gran medida el de izquierda/derecha.
En cambio, dado que actualmente en los países desarrollados es la izquierda la principal defensora del mantenimiento del orden mundial, indefectiblemente se ha ido convirtiendo en la principal defensora de la globalización liberal. En un artículo con un título por demás sugerente –«¿Se ha vendido la izquierda?»– Christian Krell nos da unas pautas sobre esta contradicción. «En la década de 1990, la centroizquierda tomó la decisión consciente de aprovechar las oportunidades que ofrecía la nueva economía de la tercera vía. La lógica detrás de este cambio fue doble: en primer lugar, los socialdemócratas se dieron cuenta de que las fuerzas de la globalización y el capitalismo internacional eran imparables. En lugar de rechazar estas fuerzas, la izquierda tendría que adaptarse a ellas. En segundo lugar, se esperaba que el mercado libre impulsara la producción en la medida en que la prosperidad social y el empleo sean un hecho».
Solo en base a lo anterior entendemos los últimos acontecimientos en el Norte. Trump ha declarado que su credo es el americanismo y no el globalismo, y culpó a la globalización y a la inmigración del declive de la clase trabajadora estadounidense. En el otro lado del Atlántico, Gran Bretaña votó abandonar la Unión Europea y la recuperación de su soberanía para limitar el número de inmigrantes permitidos. En varios países europeos surgió una suerte de «nacional-liberalismo» promovido por fuerzas de extrema derecha.
XI Conferencia Ministerial de la OMC
Este es el contexto en el cual se realizó la XI Conferencia Ministerial de la OMC, en Buenos Aires, en diciembre de 2017. La gama de sectores críticos del proceso globalizador es muy variada, y va desde los militantes más globalifóbicos cuyo objetivo central es atacar la globalización como tal, hasta aquellos que creen en otro tipo de globalización. Estos sectores consideran que es necesario democratizar la globalización y darle gobernanza más allá de las políticas de los Estados nacionales.
Entonces, entendiendo que la globalización liberal está enfrentando un nivel de resistencia y descrédito nunca antes experimentado, el gran problema que existe en los organismos multilaterales es que no están encontrando la forma de adaptarse. Y esto explica gran parte del fracaso de la XI Conferencia Ministerial, que no llegó a aprobar ningún acuerdo. En lugar de buscar verdaderos cambios en la estructura, funcionamiento y paradigma de la OMC, los temas que se tenían en agenda buscaban profundizar el liberalismo y lo que es peor, en algunos casos se siguen descaradamente la agenda de las empresas transnacionales. Mientras varios países en desarrollo siguen esperando concluir la Ronda de Doha, el gran tema de la OMC para esta reunión fue el comercio electrónico (e-commerce), cuya agenda sigue la línea de la propiedad intelectual o la protección de inversiones: otorgar amplios derechos a las empresas y avanzar en el consiguiente retroceso del Estado. En otras palabras: más liberalización y desregulación.
Así, paradójicamente, el presidente Mauricio Macri, en su intento de mostrar a Argentina como un país con gran apertura al capital, organizó la máxima reunión de los miembros de la OMC en un tiempo en que son más los detractores que los promotores del liberalismo global. Mientras su gobierno buscaba desesperadamente tener un acuerdo firmado en esta conferencia, ya en noviembre la delegación estadounidense había bloqueado los intentos de lograr un borrador antes de la cita, siguiendo el discurso de Donald Trump, de que su país no recibe un trato justo por parte de la OMC.
Lo que sí logró esta Conferencia Ministerial fue poner de manifiesto la gran crisis que enfrenta el multilateralismo y la imperiosa necesidad de cambio, aunque los nuevos liberales, que llegaron tarde a este debate, estén tratando de ignorarla.



viernes, 22 de diciembre de 2017

"Fracasa la OMC y emergen las alternativas". Por Leandro Morgenfeld (Semanario Brecha)


Fracasa la OMC y emergen las alternativas


Tras la XI conferencia ministerial en Buenos Aires



El miércoles 13 de diciembre se clausuró en Buenos Aires la XI Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (Omc). Empantanadas las negociaciones por las contradicciones internas y las impugnaciones externas, no hubo documento final conjunto. Fuera de la zona blindada de las actividades oficiales se desarrolló la Cumbre de los Pueblos, protagonizada por organizaciones sociales y políticas que rechazaron la agenda de la Omc, propusieron alternativas, se movilizaron en las calles y festejaron el fracaso del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE).
Durante la primera cumbre de la Omc realizada en América del Sur, el presidente argentino Mauricio Macri pretendió ser el anfitrión del cónclave en el que se revitalizaría la organización, luego de la parálisis de los megaacuerdos regionales, frenados en parte por el Brexit y la asunción de Donald Trump. El primer gran fracaso del gobierno argentino fue que –como debió reconocer la ex canciller y chair de la reunión ministerial, Susana Malcorra– “hubo diferencias que han impedido avanzar en acuerdos”. Las impugnaciones del representante de Estados Unidos –quien se retiró un día antes, tras un discurso muy crítico hacia la supuesta discriminación en favor de los países en desarrollo– y la negativa de la India y otros “emergentes” a abandonar los temas de la Ronda de Doha (Ronda del Desarrollo), iniciada en 2001, terminaron por bloquear los posibles acuerdos.
No hubo avances en las negociaciones para la rebaja de subsidios a la pesca y bienes agropecuarios. Tampoco en comercio electrónico, el nuevo “caballo de Troya” de corporaciones como Google, Amazon, Twitter, Apple y Facebook, que impulsan una desregulación preventiva y amplia para adaptar las estructuras de los estados a las necesidades del oligopolio que concentra los flujos de información y datos (véase “Maniatados”, en Brecha 8-XII-17). Apenas 70 de los 164 países adhirieron a la creación de una mesa de trabajo para avanzar en las negociaciones vinculadas al e-commerce.
El segundo gran fracaso de Macri es no haber podido concretar el Tlc Mercosur-UE.
Como señalaron los economistas argentinos Francisco Cantamutto y Mariano Treacy (Laizquierdadiario.com 13-XII-17): “Pese al intento desesperado del gobierno argentino de firmar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, finalmente no se ha llegado ni siquiera a un acuerdo político para sacar la foto en Buenos Aires. (…) En las últimas negociaciones Argentina incluso incrementó el acceso de la UE a productos de economías regionales en crisis, como limones, naranjas, mandarinas, merluza, vieiras, calamares, ciruelas, frutillas congeladas, huevos, miel y aceite de oliva, entre otros. Sin embargo no consiguió nada a cambio, lo que hizo naufragar una vez más las negociaciones, ya que la Unión Europea no mejoró su oferta en las cuotas de carnes y etanol ni de acceso a mercados agrícolas, protegidos por subsidios y considerados ‘sectores sensibles’ por países como Francia, Irlanda y Polonia, entre otros”.
El intento de la Casa Rosada de escenificar la tan mentada “vuelta al mundo” de Argentina naufragó también por la pésima imagen que dejó el gobierno argentino, primero al negarles la acreditación y el ingreso al país a decenas de representantes de Ong, activistas y académicos, que habían sido debidamente admitidos como participantes de la sociedad civil en la cumbre ministerial. Esto generó quejas diplomáticas, malestar en la propia burocracia de la Omc y notas críticas en la prensa internacional. Segundo, luego de una marcha completamente pacífica contra la Omc, el martes 12 de diciembre, el gobierno argentino desplegó sin ninguna necesidad centenares de gendarmes y terminó deteniendo arbitrariamente a seis manifestantes. Ese desproporcionado uso de las fuerzas de seguridad fue un anticipo de la brutal represión contra la movilización de más de 100 mil militantes sociales realizada al cierre de la cumbre ministerial, el 13 de diciembre.
Desde la Confluencia Fuera Omc, integrada por diversas organizaciones y redes sociales que hace años rechazamos los acuerdos de libre comercio, organizamos la Semana de Acción Global contra el Libre Comercio, paralelamente a la cumbre ministerial.
En la Cumbre de los Pueblos, realizada en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, hubo una gran participación y representantes de decenas de países que discutieron temas como la soberanía sanitaria, energética y alimentaria. El último día se reunió la Asamblea de los Pueblos, en la que se elaboró la declaración final, un extenso documento que recoge las conclusiones de los debates y las propuestas de cada uno de los foros temáticos. “La Omc refleja los intereses del capital trasnacional más concentrado que pretende eliminar barreras a la libre circulación de mercancías, servicios y capitales. Se trata de una organización que sólo toma en cuenta las necesidades del capital, ayudando a reproducir las relaciones capitalistas de explotación y saqueo. Estas políticas afectan derechos históricamente conquistados por la lucha de los pueblos del mundo. Las trasnacionales actúan bajo el amparo de la arquitectura de la impunidad, la cual incluye al sistema de la deuda, los tratados de libre comercio (Tlc) y de protección de inversiones y organismos multilaterales, como la Omc. Estos generan una globalización en función de su afán de lucro”, concluyó.1
Tras la XI conferencia ministerial, la mirada del mundo volverá hacia Buenos Aires en 2018, cuando se realice la Cumbre Presidencial del G 20. Enfrentamos grandes desafíos. Tanto los promotores de la globalización neoliberal como los nuevos líderes xenófobos de las potencias centrales defienden los intereses de las grandes corporaciones. Más “libre comercio” no equivale a más desarrollo, ni a menos pobreza ni a menor de-sigualdad. Las opciones que nos ofrecen los defensores de la Omc y los críticos como Trump son en realidad funcionales a distintas fracciones de las clases dominantes de los países centrales. Frente a ese escenario, la salida no es optar por esa falsa disyuntiva, ni limitarse a aceptar meras reformas cosméticas de la Omc, sino avanzar en la construcción de un orden social menos desigual y depredador.
El gran desafío para las izquierdas, los movimientos populares y las fuerzas progresistas es articular las luchas globales, regionales y nacionales –“pensar global y actual local”–, y ofrecer una alternativa favorable a nuestros pueblos y a la preservación de los bienes comunes de la Tierra. La lucha contra los megaacuerdos de libre comercio y la agenda pro corporaciones que promueven las potencias en el G 20 es una oportunidad para coordinar con las organizaciones sociales, sindicales, ecologistas, de mujeres, migrantes, Lgbt y de derechos humanos que resisten en todo el mundo. Por eso, en su declaración final, la Cumbre de los Pueblos hizo un “llamamiento a todos los pueblos del mundo a movilizarse contra la Cumbre Presidencial del G 20 que tendrá lugar en Buenos Aires en 2018. El G 20, al igual que la Omc y todos los Tlc, sólo refleja la sed de lucro de las empresas y no las necesidades de los pueblos. No es casual que tanto (las reuniones de) la Omc como el G 20 se realicen en Argentina: este país quiere mostrarse como un líder regional en la liberalización comercial. Por ello la movilización de nuestros pueblos es crucial. Somos nosotras y nosotros quienes debemos alzar la voz y hacer que nuestras propuestas alternativas a la crisis climática y civilizatoria sean escuchadas”.
Pocos días antes de la llegada (en noviembre de 2018) de Trump, Merkel y los demás líderes del G 20, se realizará también en Buenos Aires el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico, organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).2 Allí se amplificarán los debates del Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología que tuvo lugar en Montevideo hace dos semanas. Ese encuentro de intelectuales, activistas, dirigentes sociales y políticos será un escenario ideal para enfrentar la ofensiva del capital contra el trabajo, para avanzar en la construcción de nuestras agendas alternativas y para seguir construyendo ese otro mundo posible que anhelamos.


*    Integrante de la Confluencia Fuera Omc, profesor de la Universidad de Buenos Aires, investigador adjunto del Conicet y co-coordinador del grupo del Clacso “Estudios sobre Estados Unidos”.
  1. La declaración final completa, así como el detalle y las crónicas de todas las actividades de la Cumbre de los Pueblos, puede consultarse en www.fueraomc.org
  2. www.clacso.org/conferencia2018/

jueves, 21 de diciembre de 2017

Cumbre de la OMC en Buenos Aires: la “vuelta al mundo” de Macri, con más fracasos que logros

Cumbre de la OMC en Buenos Aires: la “vuelta al mundo” de Macri, con más fracasos que logros

Por: Fernando Vicente Prieto y Leticia Garziglia. | Cambio, 20 de diciembre de 2017


Entre el 10 y el 13 de diciembre se desarrolló la 11° Cumbre Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La reunión fue la primera de este tipo que se realizó en América del Sur y tuvo varios significados políticos.

La OMC expresa los intereses de las empresas más grandes del mundo. Estas son representadas a su vez por personas, que a veces son sus ejecutivos y altos empleados encargados de las relaciones políticas y económicas, y a veces son funcionarios políticos. Los intereses están distribuidos de forma desigual en todo el mundo, concentrándose más de la mitad en USA (el 53%, según el ranking que elabora Forbes), el 10% en China y el 6% en Gran Bretaña.
Las reformas neoliberales que se discuten en estos ámbitos tienen que ver con la flexibilización laboral, ahora en gran medida a caballo del comercio electrónico. Este concepto en este momento es mucho más que comprar en Ali Baba, E-Bay o Amazon. Se refiere a la apropiación de los datos de las personas, para vigilar y dirigirse a cada segmento con la máxima precisión posible, sea para venderle productos y servicios o para resguardar el funcionamiento del sistema mediante el control de la propiedad privatizada.
Hace pocos meses, la tapa de The Economist decía que los datos son el “nuevo petróleo”. El crecimiento de las empresas del sector es contundente. Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon y Facebook están entre las compañías más grandes del mundo, según el valor de sus acciones en la Bolsa de Valores de Nueva York. Y presionan para que los pueblos no les impongan regulaciones a su libertad de comerciar con nuestros datos personales.
Las grandes compañías, además, intentan liberalizar las normas para la actuación en los países: en una palabra, no quieren sujetarse a las normas o a la soberanía de cada Estado, para impulsar la deslocalización y el reemplazo de puestos de trabajo con derechos por otros precarizados, a través de la tercerización y los empleos “autónomos”.
El credo base del neoliberalismo es el denominado “libre comercio” en todos los ámbitos: apuntan a “desregular los mercados”, en el entendimiento de que el incremento del comercio controlado por las corporaciones traerá eficiencia y desarrollo a todos los pueblos del mundo. Las voces críticas a organismos como la OMC enfatizan que, en la práctica, es un hecho que las asimetrías no se resuelven, sino que se profundizan a nivel mundial y al interior de los países. Aumenta la desigualdad, también la violencia social y los conflictos.
Si bien existen espacios de participación para la sociedad civil, estos se limitan a algunas ONG; y sus opiniones, si bien pueden resultar incómodas, en general se permiten y no alteran significativamente los acuerdos entre gobiernos y empresas que allí se presentan. La participación de los movimientos populares está fuertemente restringida. En el caso de Argentina, además, esto se llevó al extremo de causar un gran papelón internacional: desacreditó a más de 60 integrantes de ONG extranjeras y deportó a Sally Burch, directora de ALAI (Agencia Latinoamericana de Información) y a Petter Titland, integrante de Attac Noruega, quienes fueron deportados cuando ya estaban ingresando al país. Por este hecho la Cancillería argentina tuvo un encontronazo con la representación diplomática de Noruega, hasta que finalmente el activista logró entrar y participar en algunas actividades.
La organización de una actividad como ésta supone en primer término un gesto de confianza del capital más concentrado, y expresa la disposición del país anfitrión a insertarse  en el mundo de acuerdo al paradigma que los gobiernos centrales reservan a la periferia. Es decir que en estos términos, el equipo de Macri tal vez logró parte de sus objetivos al darle una muestra de hasta dónde es capaz el gobierno argentino para proteger la rentabilidad de las empresas.
Sin embargo, para Leandro Morgenfeld, “el gobierno tuvo una cuádruple derrota”. La primera y más importante para los actores de peso, es que la negociación fracasó en los propios términos de la reunión.
“La cumbre no alcanzó ningún resultado ni en el tema de subsidios agrícolas ni en la pesca, en el que el gobierno dijo que iban a llegar a acuerdos. Tampoco alcanzó resultados en la agenda del desarrollo, no se pusieron de acuerdo  con los países centrales. No se  alcanzaron resultados respecto al e-commerce, que sólo 46 de los 164 firmaron. Ni tampoco alcanzó resultados en materias de inversión y de servicios. Ni siquiera se pudo hacer una declaración conjunta, lavada”, enumeró Morgenfeld, quien es historiador y entre otros temas, investiga las relaciones entre Argentina y Estados Unidos.
Morgenfeld también señaló como un fracaso que no se pudo anunciar el Tratado de Libre Comercio entre Mercosur y Unión Europea, a pesar de que el propio gobierno venía instalando esa aspiración para estos días. Ante los trascendidos semioficiales, en el marco de la Cumbre de los Pueblos circuló una declaración conjunta firmada por ALBA Movimientos y la CLOC (Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo) – Vía Campesina, en el que destacaron el carácter secreto de las negociaciones y la intención por recortar derechos y soberanía que llevan implícitos este tipo de tratados.
“En tercer lugar fue un fracaso por el papelón, por la desacreditación y deportación de invitados de ONGs extranjeras que estaban acreditados”, agregó Morgenfeld. “Y en cuarto lugar por el megaoperativo de represión que montaron contra la marcha Fuera OMC, que fue un anticipo de la represión del miércoles y el jueves y que dejó una muy mala imagen en términos de democracia y respeto a las manifestaciones opositoras por parte del gobierno”.
“En síntesis, fue un gran fracaso del gobierno argentino que pretendía mostrarse como un buen anfitrión del sistema multilateral. Fueron puras concesiones, fue una mala organización de la Cumbre según dijeron varios representantes extranjeros, incluidos miembros de la OMC y no pudieron anunciar nada”. Morgenfeld también destacó la alegría por la organización de la Cumbre de los Pueblos, motorizada por la Confluencia Fuera OMC. “Pese a todos los conflictos que protagonizan las clases populares en la Argentina, que hace una agenda muy vasta, como vimos en estos días, logramos instalar la consigna Fuera OMC, con una marcha masiva, diversa y colorida y muchos foros de debate con gran participación”, concluyó.
En 2018 el gobierno y los movimientos populares tendrán un escenario similar, aunque más importante, con la reunión del G20. Este evento, que también se realizará por primera vez en un país sudamericano, reunirá a los líderes de las principales potencias del mundo.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

“Reformas laborales y libre comercio: diálogos entre Europa y América Latina” en el marco del Foro de Lxs Trabajadorxs – Semana de Acción Global contra la OMC – Cumbre de los Pueblos

“Necesitamos sindicatos fuertes”

El 11 de diciembre se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) el panel: “Reformas laborales y libre comercio: diálogos entre Europa y América Latina” en el marco del Foro de Lxs Trabajadorxs – Semana de Acción Global contra la OMC – Cumbre de los Pueblos

Promovida por la Fundación Rosa Luxemburgo, la actividad tendió puentes entre las reformas sucedidas en Europa durante la crisis de 2007 y 2008 y los ecos de aquellas reformas que llegan hoy a América Latina.
La Facultad de Ciencias Sociales expresó entre los días 11 y 13 de diciembre una diversidad de resistencias, en la semana de Acción Global contra la OMC. Foros, paneles, ferias de productos cooperativos o directos desde las productoras y los productores y también una Feria del Libro Independiente, aportaron materiales alternativos a las discusiones que se dieron durante estos días.
Fue en ese marco que se realizó el panel sobre Reformas Laborales, del que participaron Florian Horn de la Fundación Rosa Luxemburgo (Bruselas); Corina Rodríguez, desde Development Alternatives with Women for the New Era (DAWN); Helmut Scholz, Miembro del Parlamento Europeo y del Comité de Tratados Internacionales GUE/NGL Group; Adhemar Mineiro, de la Rede Brasileira pela Integração dos Povos (REBRIP) y María Paula Lozano, Secretaria General de la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL).
“Las reformas no fueron de una vez, sino en etapas”
Abrió el debate Florian Horn, a partir de un repaso de las reformas laborales en Europa que tuvieron lugar en los últimos años. “La Unión Europea incrementó las reformas laborales en 2006, un año antes de la crisis mundial. Los derechos de los trabajadores se fueron limitando y luego de la crisis los desocupados tuvieron que aceptar cualquier empleo. La reforma laboral tuvo la intención de disciplinar en Alemania. Se produjo un cambio laboral entre el año 2000 y el 2012: hubo un aumento del empleo de medio tiempo y una caída del de tiempo completo. La reforma laboral de Alemania se vendió como un gran éxito en Europa y se convirtió en un modelo para toda Europa durante la crisis del 2007/2008”.
Luego, expuso algunos ejemplos concretos de diversos países europeos en el marco de las medidas de austeridad en materia laboral, que conllevaron un deterioro escalonado de los derechos laborales. Así, expuso el ejemplo de Rumania: “La reforma laboral incluyó un cambio en la representación sindical, cuestión que contradice la Convención de la OIT. Las reformas no se realizaron de una vez, sino en etapas. Después de 2010, facilitó la posibilidad de despidos colectivos, se permitió descontar horas de trabajo y se sacaron los bonos de navidad y fin de año”.
“Desde 2012 hasta 2014 hubo una segunda reforma laboral donde el marco legal se volvió más flexible aún. Hubo esta vez recorte de los gastos, el aumento de los impuestos y las protestas populares fueron muy masivas. Sin embargo, cuando la izquierda llegó al poder, firmaron con los prestamistas y terminaron cambiando la edad de la jubilación y los estatutos legales”. Para cerrar el panorama europeo, describió lo sucedido en Grecia: “las reformas incluyeron un cambio en el porcentaje de aprobación del sindicato que se necesita para declarar una huelga: antes era el 20% y ahora es del 50% más uno para obtener tal derecho”. Mientras que en Francia “se facilitaron las reglas para despedir a los trabajadores”.
Horn puso el acento en los puntos comunes de las reformas y en el lenguaje con el que se interpela a las mayorías populares. “Las reformas laborales varían según los lugares pero tienen puntos generales: aumento de contrato de medio tiempo, abolición de acuerdos colectivos de trabajo y, como tendencia, no se realizan las reformas todas juntas sino paso a paso, lo que hace que sea más difícil que la gente pueda expresarse en contra porque no se puede estar en la calle todo el tiempo. Por otra parte, el discurso neoliberal termina siendo más ‘posible’ que el de izquierda, que pide condiciones ideales de la economía. Entonces, los sindicatos terminan apoyando las reformas y ese discurso neoliberal”. Para cerrar, concluyó: “Queda claro, pues, que se necesitan sindicatos fuertes para sostener el conflicto”.

DSC_8939-2

“Los ejes de las reformas laborales en Brasil son similares a los del resto del Continente”

Después de la intervención de Corina Rodríguez, desde Development Alternatives with Women for the New Era (DAWN) (ver nota aparte), fue el turno de Adhemar Mineiro, de la Rede Brasileira pela Integração dos Povos (REBRIP), quien hizo un paneo sobre la situación que llevó a la reforma laboral al día de hoy en Brasil. “La coyuntura y la crisis son elementos importantes para entender el proceso de reformas de Brasil, y en particular la reforma laboral. Durante el comienzo del gobierno de Lula, en 2003, se constituyó el Foro Nacional del Trabajo, para dar la discusión tripartita entre gobierno, empresarios y trabajadores (representados por los sindicatos). Eso funcionó pero a la vez fue clave para estancar la discusión por la reforma laboral en Brasil: se pararon los trámites de las leyes que estaban en el Congreso”.
Luego, desarrolló las etapas en las que el gobierno pudo frenar los intentos del empresariado de flexibilizar las leyes laborales. Con la crisis del país en 2008 “los empresarios volvieron a presentar propuestas de reformas laborales pero la posición del gobierno en ese momento era que para combatir la crisis económica había que retomar el crecimiento económico y no recurrir a ajustes ni reformas laborales”. Finalmente, y con un marco institucional más débil, “la discusión volvió a comienzos del segundo mandato de Dilma -2015-, mientras se daba el proceso del golpe político y cambiaba de manos el poder ejecutivo”.
Como cierre, Adhemar expresó una mirada que atravesó todo el panel, respecto de la trasversalidad de las reformas en el continente; así, describió que “básicamente, son tres: flexibilidad de las jornadas de trabajo, flexibilidad de los ingresos (para los empresarios “flexibilidad de costos”) y reducción de los sindicatos, a los que se los margina o debilita en su participación como representantes políticos de los trabajadores y las trabajadoras en la negociación y ante la justicia”.

“La flexibilización laboral cubre la precarización y la destrucción de los derechos laborales”

El panel siguió su curso en la voz de María Paula Lozano, Secretaria General de la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL), quien retomó una definición de 1993 de Horacio Zamboni, en ese entonces abogado de la Federación de Aceiteros y otros sindicatos. Para Zamboni, “la reforma laboral era un concepto confuso y mentiroso porque se lo ata a que las normas laborales se adapten a las nuevas formas productivas y las transformaciones tecnológicas; pero lo que siempre cubre es la vuelta al inicio del capitalismo: la precarización y la consiguiente destrucción de los derechos laborales”. En ese sentido, Lozano sumó las otras reformas que están tratado de implementarse en la Argentina (previsional e impositiva) para explicar que “se da todo junto, a modo de shock, porque se pretende el retorno al mercado autorregulado del siglo XIX. Es decir, a la idea de que para el desarrollo económico la única posibilidad sería la destrucción de los derechos sociales”.
En esa sintonía, propuso un análisis más profundo de la reforma laboral que se pretende aplicar en la actualidad en el país, “Implica la posibilidad de que el empleador imponga no solamente una transferencia de ingresos, en lo que tiene que ver con lo salarial, sino también en la posibilidad de discutir o no las condiciones de trabajo”. Como ejemplo, Lozano explicó la continuidad en la privatización de las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART): “En ese sentido, el gobierno macrista se ha alineado en forma directa con las conquistas del libre comercio, dando lugar a una serie de reformas regresivas como la ley que regula los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, basada en un sistema de aseguradoras de riesgo de trabajo privado, que es muy concentrado y propicia la concentración del mercado financiero”. Si bien durante muchos años las trabajadoras y los trabajadores podían iniciar juicios a las empresas para tener, al menos, una reparación jurídica, “este año se modificó la ley de modo tal de impedir el acceso a la justicia”.
Otra de las modificaciones regresivas resaltadas por Lozano impacta en procesos de tercearización laboral. Para dar cuenta del cambio que se intenta establecer, hizo un repaso histórico: “En la Argentina, desde 1974, la Ley de Contrato de Trabajo vigente establecía la responsabilidad solidaria de aquel empleador que decidía realizar a través de terceros cierta parte de su actividad. La última dictadura cívico militar la había modificado, restringiendo la responsabilidad, por eso hoy es un sistema en donde se puede terciarizar, pero existe responsabilidad solidaria”.
La modificación que lleva adelante el gobierno nacional incluso deslindaría esas mínimas responsabilidades establecidas en Dictadura: “Lo que se hace es eximir a ciertas actividades que se consideran complementarias, como la limpieza, el montaje, la gastronomía, el transporte de personas; es decir, se hace una enumeración de actividades que usualmente se terciarizan y se dice que el empleador queda eximido de responsabilidad. Por otra parte, se establece que con un mero control formal de medios, también en las actividades principales habría eximición de responsabilidad”. Lozano describió las modificaciones como “un aval para la tercearización” y explicó por qué quedaría como uno de los sectores más desfavorecidos de la reforma: “Sabemos que en las empresas terciarizadas es donde existen mayores diferencias de salarios y mayores niveles accidentes de trabajo”.
Para finalizar, revitalizó la importancia de la responsabilidad del empleador, que quiere deslindarse a partir de las reformas: “Este proyecto, por un lado crea la figura del trabajador autónomo económicamente dependiente (que ya existía en Europa, pero no en Argentina), con la intención de quitarlo de la tutela de la Ley de Contrato de Trabajo. Modifica lo que se llama el principio de irrenunciabilidad, según el cual el trabajador no tiene autonomía de voluntad, por lo cual está prohibida la renuncia de derechos y, si se renuncia, se la considera nula. A partir de esta reforma se podría renunciar a victorias alcanzadas nivel individual, lo que puede tener un fuerte impacto sobre beneficios colectivos, ya que hay muchas conquistas que tienen que ver con luchas que se dan en comisiones internas, en espacios que no están reconocidos sindicalmente”.
En ese sentido, explicó cómo es falso el mote de “acuerdo” que se le dio en la Argentina a esta reforma (y a otras) desde los medios de comunicación: “El proyecto de la llamada reforma previsional, que se encuentra ahora en el Congreso, ha sido consensuado con las cúpulas de la CGT (Confederación General del Trabajo), entidad que agrupa a los principales sindicatos. En los medios de comunicación se lo presentó como un ‘acuerdo’, aunque es necesario aclarar que no ha sido un acuerdo de los sindicatos, es un proyecto que ha sido impuesto a los trabajadores y las trabajadoras”.

“Tenemos que poner en agenda que el comercio se relaciona con la economía”

DSC_8953-2

Cerró el panel Helmut Scholz, miembro del Parlamento Europeo, quien planteó la discusión que se está dando en Europa en relación al tratado UE-Mercosur. Desde el público presente, se hizo hincapié en la desigualdad de condiciones en los que se generan esos “acuerdos” entre países europeos y países en vías de desarrollo en América Latina, mientras que su alocución apuntaba más bien a pensar qué sucedía en las negociaciones entre los representantes de los gobiernos y los ejecutivos o empresarios de cada país, “lo principal es pensar quién establece las reglas”.
En ese sentido, habló de cómo en los acuerdos bilaterales “las normas laborales se manosean: la Unión Europea tiene sus propias normas, pero habría que considerar en ese caso las normas propias del Mercosur, y cómo manejar el sector ‘formal’ del trabajo. Sin duda, muchas veces estos acuerdos quedan excluidos de las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y hay que poner énfasis en qué pasa con la obligación de los Estados”.
Al referirse a los países del Mercosur, focalizó en las intenciones de Brasil y de la Argentina de abrir el mercado europeo a ciertos productos como la carne. Mencionó las competencias con mercados como el de Francia y también explicó que en esos acuerdos de exportación hay que proteger a “consumidores, productores, fuerza de trabajo, pero también a pequeñas y medianas empresas, las agrícolas”. Por eso aclaró que la Unión Europea debería reforzar los acuerdos con cláusulas contractuales, que respeten las convenciones de la OIT.
“Los legisladores del sector de la izquierda del Parlamento han rechazado estas cuestiones, porque de lo contrario, los intereses de las grandes corporaciones primarían y esto es lo que tenemos que dejar de lado para defender los intereses de los productores, de los consumidores”. El tema del medioambiente y la sustentabilidad fue destacado por el parlamentario con énfasis para que se incluyera en los acuerdos.
Ante la intervención de una asistente que puntualizó que en Argentina, desde los espacios organizados, no se está pensando en una negociación de los acuerdos de libre comercio, sino en alternativas opuestas a sus principios asimétricos; el diputado reflexionó acerca de la necesidad de que desde el Mercosur profundicen en los pedidos de que se respeten los acuerdos y destacó el lugar de proveedores de los países que lo componen: “No se trata solamente de estar en la posición donde se pueda exportar bananas al mercado europeo, no: las condiciones de los mercados deben tener una forma tal que los ciudadanos de esos países tengan la posibilidad de desarrollar sus propias economías; y esto no tiene que ser de una forma impuesta por la Unión Europea”.
DSC_8971-2
Y reforzó la idea de que los Parlamentarios deben insistir en estos pedidos de cumplimientos: “Estamos poniéndonos al día con los intentos de establecer reglas, al menos a nivel Europeo, a nivel nacional dentro de nuestros países. Hay problemas con el desarrollo tecnológico, con las economías digitalizadas, que actualmente influencian también la producción agrícola en todos lados y el desarrollo de las industrias”. En ese mismo sentido, puntualizó: “Estamos ante un período de transición y tenemos que ver cómo se diseñará de manera tal que las economías tengan la posibilidad de ponerse al día con los países más desarrollados, y en esta dimensión tenemos dos actores muy importantes: los Estados Unidos y China”.

martes, 19 de diciembre de 2017

Entrevista a L. Morgenfeld: El fracaso de Macri en la Cumbre de la OMC x 4

Logo Entrevista a Leandro Morgenfeld: El fracaso de la Cumbre OMC

Leandro Morgenfeld, investigador del CONICET e integrante de confluencia Fuera OMC pasó por FM La caterva e hizo un repaso por lo que fué la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio que se desarrolló en Buenos Aires entre el 10 y 13 de diciembre, la contra-Cumbre de los Pueblos y analizó el escenario geopolítico y los desafíos de los sectores populares de cara a la cumbre presidencial de G-20 que se desarrollará el próximo año en nuestro país.
4 fracasos rotundos de Macri en la OMC
1. La cumbre en si misma fue un fracaso. No hubo acuerdos mínimos en ninguno de los puntos centrales.
2. Macri queria aprovechar el mundo mirando a la argentina para anunciar el TLC entre Mercosur y Union Europea, acuerdo que fracasó.
3. Dejó afuera representantes de ONGs acreditados por la OMC para participar, un escándalo internacional.
4. El accionar represivo con detenciones ilegales con las que respondieron a la masiva manifestación contra la OMC dejó una imágen de una Argentina militarizada. 

- escuchá el audio acá



El imperialismo norteamericano está a la cabeza de la recolonización

Argentina. Henry Boisrolin en la Cumbre de los Pueblos ¡Fuera OMC!



Por Mario Hernández para Resumen Latinoamericano 18 de diciembre de 2017

Entrevista a Henry Boisrolin del Comité Democrático Haitiano en la Cumbre de los Pueblos.

El imperialismo norteamericano está a la cabeza de la recolonización

M.H.: Hoy (13/12) finaliza la Cumbre de los Pueblos que forma parte de la Semana de acción global contra la OMC, la reunión ministerial que se está realizando en nuestro país que también culmina en el día de hoy.

H.B.: Habría que felicitar la iniciativa de realizar al mismo tiempo una especie de contra cumbre. La Cumbre de los pueblos en La Facultad de Ciencias Sociales desde el lunes, representa una respuesta a mi entender positiva, tratando de juntar fuerzas, voces, análisis para entender mejor lo que está sucediendo y concertar posibilidades concretas de lucha para enfrentar todo lo que se nos viene encima, que no es otra cosa que una especie de recolonización del mundo sobre todo con la asunción de Donald Trump.
Evidentemente una reunión de esta amplitud no permite hacer un análisis exhaustivo porque uno no puede asistir a los diferentes debates, paneles, exposiciones, así que mi opinión va a ser totalmente acotada a lo que pude ver.
De manera general he constatado la presencia de distintas naciones, lamentando y rechazando la decisión del gobierno argentino de no haber permitido la entrada de varios dirigentes y militantes internacionales por sus opiniones, fue un bochorno, eso no tiene nada que ver con el sistema democrático del que siempre hablan. Yo creo que esas voces hubiesen sido muy útiles a la hora de debatir, exponer y tener intercambios sobre experiencias diferentes. Hay que dejar en claro que esto ha sido un golpe bajo a todo lo que uno pensaba hacer y escuchar en el encuentro.
También pude ver una presencia juvenil muy interesante, lo que para mí es muy alentador porque significa que hay interés, hay posibilidad de relevo para poder seguir esta lucha tan larga. Vamos a ver los resultados de los debates de los espacios a los que no pude asistir, como para tener una idea más general. Pero la opinión que tengo es que han podido desnudar que la OMC no representa ninguna organización que trabaje a favor de los pueblos, con argumentos demoledores.
También he podido constatar que no hay solamente críticas, hay alternativas concretas a lo que ellos quieren imponernos desde distintos lados y formas. Obviamente el principal responsable de esto es el imperialismo norteamericano que ha sido golpeado duramente en varias de las intervenciones a las que asistí porque está a la cabeza de la recolonización que se está haciendo. Asistí a un panel que habló de la guerra en Siria, Libia, Irak, etc. Estuvo muy interesante, con datos precisos demostrando a dónde estamos parados hoy. Y no podemos pensar que América Latina está fuera de ese escenario, queda bien claro que todos estamos en el mismo barco, un barco que están hundiendo y que la fuerza de los pueblos organizados y en lucha es el único camino real para resolver esto.
Esa es la primera gran conclusión que he podido sacar. En segundo lugar está el tema de género, el tema del racismo, el de los pueblos originarios, creo que no han quedado temas afuera, lo cual es muy positivo. Ahora bien, yo me pregunto si no tendríamos que pensar en otro tipo de formato, o algo más prolongado, porque no es lo mismo si uno pudiera participar en más eventos no solamente por lo que puede llegar a aportar que siempre es mínimo, sino por lo que puede aprender, para volver con más elementos a su puesto de combate y de lucha para poder hacer propuestas y realmente tener una lucha mucho más integral, porque estos eventos no se hacen todos los días.

M.H.: Es importante esto que estás diciendo porque dentro de un año tenemos la presencia del G20 que va a generar nuevamente una respuesta de los sectores populares.

H.B.: Exactamente, entonces nosotros tenemos que analizar bien el momento, hacer autocrítica en algunas cosas para que realmente la respuesta sea contundente y no hay respuesta contundente sin la gente, no es solamente analizar bien sino poder trabajar para que eso tenga fuerza. Cualquier idea por buena que sea no va a transformar nada si no se encarna en las masas. Yo creo que ese es el desafío mayor. En ese sentido estamos a tiempo para elaborar un buen programa mínimo de acción en conjunto a nivel planetario.

M.H.: Contanos la situación que se vivió anoche en la movilización convocada por la Confluencia Fuera OMC.

H.B.: Nosotros evidentemente como participantes e invitados a la Cumbre, estábamos con Camille Chalmers a la cabeza de la marcha, entonces no supimos nada. Alguien nos avisó que algo estaba pasando, pero no supimos bien qué hasta que recibimos la información completa, supimos que habían llevado detenidos a la Comisaría 15ª de Chacarita, fuimos y allí estaba María del Carmen Verdú de Correpi que se había acercado como abogada.
Habían tres compañeros, uno de Suteba, una compañera de Convergencia Socialista y un chico que parece que está en situación de calle y que lo habían llevado, lo que muestra el nivel de incoherencia y brutalidad con la que operaron.
Hasta ahora no se sabe de qué los acusan, evidentemente si se tratara de resistencia a la autoridad no estarían en una Comisaría de la Policía federal, estarían en otro lado, por lo tanto, es evidente que los van a acusar de otra cosa. Pasando las horas, la Dra. Verdú llamó a la dependencia judicial para pedir explicaciones y le dijeron que el caso estaba en manos del juez Bonadío.

M.H.: Se habla mucho de Bonadío ahora por las detenciones de ex funcionarios kirchneristas, entre otras causas, pero no se habla que hace 21 años atrás, fue el famoso juez de la servilleta.

H.B.: Este juez había dado instrucciones y había enviado un mail a la Comisaría 15ª para informar a la Dra. Verdú de lo que había decidido. Entonces la Dra. pidió hablar con el responsable, un tal Rodríguez que resultó ser el comisario, la hicieron esperar 40 minutos para que la atienda porque este hombre estaba hablando por teléfono. Cuando logra hablar le pide a quien la atendió que le informara a Rodríguez que ella estaba en el teléfono hacía 40 minutos esperando, le respondieron que ya la iban a atender y cuando preguntó si el comisario seguía hablando por teléfono le contestaron que no. Deliberadamente hubo una actitud de desgaste para generar tensión y un enfrentamiento con los que estábamos manifestándonos afuera para justificar cualquier otra cosa.
Verdú vuelve a llamar a la dependencia judicial, le ponen la musiquita y después se corta. Frente a esto hizo una denuncia por mal desempeño de funcionario público y ahí salió Rodríguez y pudo obtener el mail de Bonadío. En este Bonadío pide autenticación de domicilio, constatación real y fehaciente, lo que significa que tienen que ir a Escobar y al otro lugar donde estaba residiendo el compañero, después el SAME tiene que ir para ver cómo están físicamente y que recién hoy (13/12) a las 19.30 cuando se abra el despacho se va a saber qué hay que hacer. Para cuando esto sucedió eran ya la 1:30 am, lo que significa una política abierta de desgaste, de humillación, de falta de respeto y no solamente por la gente que estaba esperando sino por los detenidos que estaban adentro, un desprecio total por alguien que está privado de su libertad y no puede contar con las herramientas que la propia Constitución brinda para defenderse. Hoy se va a saber, es obvio que eso lo hicieron a propósito para desgastar, alargar y tener quizás dos o tres días más a la gente adentro.*
Antes de ir a la marcha yo había hecho un recorrido y vi muchísima gente, incluso te diría que parecía una fiesta, cantando, bailando, gente de Brasil, de Corea, de la India. Yo pensé que no iba a pasar nada realmente, porque había muchísima gente, porque obviamente no había una disposición para que pasara absolutamente nada, sin embargo, no fue así.
Esta situación ataca el derecho de protestar, de decir que no estamos de acuerdo, así como tienen el derecho otros de decir “viva la OMC”. Nosotros tenemos el derecho de decir que no estamos de acuerdo y hacerlo llegar, para colmo ellos tienen todos los medios para llevar a la totalidad de la población su visión positiva sobre esto; nosotros por el contrario tenemos pocos medios, en este caso vos nos ofrecés este micrófono para hablar pero no llega a la cantidad de gente que llega Clarín, TN, etc.
Ayer había algunos canales de TV pero luego solo quedaba un periodista de C5N, cuando nada se había definido. El resto hicieron algunas entrevistas a María del Carmen Verdú y ya está. Es lamentable esto porque la vida humana no puede pasar por estas cosas. Hay que reflexionar, porque han puesto un aparato de seguridad en la calle totalmente desproporcionado.

En Haití cambiaron el formato de la ocupación

M.H.: Me decías que querías completar la intervención de Camille Chalmers en la sede del Serpaj el sábado pasado.

H.B.: Claro, es que priorizamos la intervención de los presentes. Yo diría que en Haití no solamente están los  temas del cólera, el terremoto, el exigir compensación para los familiares de las víctimas, está el tema de la resistencia popular. Desde la llegada en junio de 2004 de la Minustah el pueblo está en las calles, de distintas formas demostró su rechazo y repudio a esto y en gran parte el que hayan cambiado el formato de la ocupación en este momento se debe también al rechazo, repudio y movilización.

M.H.: ¿Qué significa “al haber cambiado el formato de la ocupación”?

H.B.: Significa que sigue la ocupación, ellos dicen que la Minustah se fue de Haití, pero lo que se fue de Haití es una parte de la Minustah, ahora en vez de haber tropas militares como fuerza de choque más importante, hay gendarmes, entre ellos hay argentinos, por ejemplo.

M.H.: ¿Tenés idea de la cantidad de gendarmes que hay?

H.B.: No tenemos los datos. Fue en octubre pasado que se reemplazó la Minustah por la Minujusth, “Misión de las Naciones Unidas en apoyo a la justicia haitiana”, que es otra ocupación.
La ocupación sigue, por ende la lucha contra la ocupación sigue siendo el norte. Ojalá que los Comités de solidaridad en Argentina, Uruguay y Brasil, más allá de sus dificultades, puedan entender que la ocupación sigue, por ende la lucha sigue.
El pueblo haitiano necesita de esta cooperación para realmente exigir a los gobiernos latinoamericanos el retiro inmediato de su personal ahí y el respeto al derecho del pueblo haitiano a su autodeterminación y soberanía plenas, porque sin eso no va a pasar absolutamente nada y no va a haber estabilidad política en Haití mientras no entiendan que siguen avasallando los derechos del pueblo haitiano.
Esta lucha seguirá en los términos que nosotros venimos planteando. El pueblo haitiano se hace oír en las calles, las movilizaciones van en aumento porque ellos son los brazos armados y políticos de elecciones fraudulentas donde participa el 20% de la población lo que significa que un presidente electo tiene 500.000 votos sobre un padrón de 6.200.000. Significa que por más buena que haya sido la elección, puede ser legal pero no tiene legitimidad y la prueba es tal que desde el primer día que asumió el nuevo presidente Jovenel Moïse las calles están llenas de gente protestando en su contra.

* El juez federal Claudio Bonadío resolvió el viernes 15 al mediodía excarcelar a lxs detenidxs del pasado martes durante la marcha contra la OMC. Se trata de Natalia Alejandra Pérez, militante de la Defensoría de Géneros de Luján; Hernán Diego Centeno, docente de SUTEBA Escobar y Enrique Gabriel Ragadali, un hombre en situación de calle que no participaba de la movilización.
“A Hernán y Natalia la libertad se concede sin ningún tipo de restricción ni regla de conducta, la causa seguirá pero con la tranquilidad que el compañero y la compañera  estarán en su casa dispuestos  a encarar su defensa junto con las organizaciones que llevamos la campaña por el cierre de la causa. Ahora vamos por la libertad de los 45 detenidos entre ayer a la tarde y noche”,  manifestó María del Carmen Verdú de Correpi.