La enorme convicción de que es
posible pensar nuestra región y el mundo desde latinoamérica nos lleva a
publicar este tercer número de la revista, que publicación a
publicación va insertando nuevos elementos para el lector.
Reafirmamos ademas nuestro compromiso con ser una revista plural y
abierta a todas aquellas personas, tanto estudiantes, como egresados,
que deseen generar conocimiento en materia de política internacional.
Queremos agradecer a todos nuestros lectores, a los estudiantes y
egresados que enviaron su artículo a la revista, y muy especialmente al
Doctor Leandro Morgenfeld por concedernos una entrevista para la
revista.
Los artículos y la entrevista publicada en este número
fueron escritos con anterioridad a septiembre de 2015, previo el
"impeachment"/"golpe" a Dilma en Brasil.
TODOS pueden enviar sus
artículos, ya que la convocatoria es abierta y permanente, tanto para
alumnos como para egresados, de grado y posgrado, de Argentina y el
mundo.
Si estás interesado en participar del próximo número
escribínos o envíanos tu artículo a:
revistacoyunturainternacional@gmail.com
NML Capital pagó 177 millones de dólares por los bonos argentinos y recibió 2426,6 millones, un 1270 por ciento más.
Por Tomás Lukin (Página/12)
A finales
de 2008 Estados Unidos entraba en recesión, la crisis internacional
golpeaba con fuerza sobre la economía local y el gobierno argentino
anunciaba uno de los primeros paquetes de medidas para sostener la
demanda interna y proteger los puestos de trabajo afectados por el
viento de frente. Habían pasado siete años del estallido de la
convertibilidad y tres del primer episodio de la reestructuración cuando
NML Capital realizó una de las compras más redituables de bonos de la
deuda argentina en default. Entre el 29 de octubre de 2008 y el 25 de
agosto de 2009, Paul Singer desembolsó 2,4 millones de dólares para
hacerse con un paquete de títulos de deuda en default por un valor
nominal 15,3 millones de dólares. El buitre más agresivo pagó, en
promedio, 15,5 centavos por cada dólar pero las operaciones más
atractivas con los bonos Global 2009 se registraron el viernes 5 de
diciembre. Apenas unos días antes de que concluyera el vertiginoso
primer año de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner esos
papeles defolteados costaban solo 10 centavos de su valor nominal. Las
adquisiciones a precio de remate no fueron una anomalía sino la regla en
la estrategia buitre sobre la que hasta ahora no existían precisiones.
Página/12 tuvo acceso a una investigación del economista Martin Guzmán
que ofrece un detallado cálculo de los exorbitantes beneficios logrados
por el fondo más agresivo el viernes pasado cuando el gobierno de
Mauricio Macri materializó el acuerdo económico firmado con esos
acreedores litigantes. De acuerdo a esas estimaciones que serán
publicadas por el Centre for International Governance Innovation (CIGI)
de Canadá, el buitre NML Capital pagó 177 millones de dólares por todos
sus bonos argentinos y recibió 2426,6 millones de dólares: una
rentabilidad global de 1270 por ciento, sin contabilizar los honorarios
de sus asesores legales que también serán asumidos por el país.
Levemente por debajo de las pretensiones buitres originales, la
suculenta transferencia alcanzó para que Singer defina a Macri como “el
campeón de las reformas económicas” en el último número de la revista
Time.
El meticuloso trabajo de Guzmán ofrece una precisa pero conservadora
estimación de las exorbitantes ganancias obtenidas por los fondos
buitre. Para realizar sus cálculos el docente de la Universidad de
Columbia cotejó los datos sobre las fechas de compra de los títulos
argentinos en default declarados durante el juicio por los abogados
carroñeros, con los datos provistos por el sistema de información
financiera de Bloomberg sobre los precios de esos papeles en los
mercados secundarios a lo largo de los períodos en los que fueron
comprados. Las transacciones para las que existen detalles sobre la
fecha y los montos son escasas. De hecho, en la mayoría de los casos
Singer no declara la compra exacta por día sino un período de tiempo.
Por caso, Guzmán estimó que para aquellas compras declaradas por ese
fondo buitre en 2008, el acuerdo alcanzado con el gobierno de Macri
representa una ganancia de 1450 por ciento (ver aparte).
Una década en el shopping
Más allá de su justificada fascinación con las nuevas autoridades,
NML Capital nunca fue un inversor genuino. Las escasas compras de
títulos que se registraron antes del default no estuvieron motivadas por
la confianza que imprimían las “reformas económicas” implementadas por
el fallido gobierno de Fernando de la Rúa. Consciente de la crisis
inminente, Singer comenzó a comprar sus primeros bonos a mediados de
2001. Faltaban 75 días para que una Argentina en crisis declarara
formalmente un default cuando NML inició uno de sus más tempranos
procesos de compra de bonos de la deuda externa. “La situación económica
del país es comprometida, la situación social es seria, los dolores del
pueblo son los nuestros y la política pasa por un momento de
incertidumbre y complejidad. La situación nos ha convertido en una
nación apesadumbrada. Hace años que esperamos un milagro que nos
devuelva nuestra riqueza. Pero no hay milagros. Hablemos con la verdad,
es hora de defender la Patria”, lanzó el presidente De la Rúa, en la
mañana del 9 de julio de 2001 al finalizar un acto por conmemoración del
185º aniversario de la Independencia. Ese día NML inició uno de sus
primeros proceso de compras de bonos.
Sin embargo más del 90 por ciento de las transacciones declaradas a
lo largo de la disputa legal por los abogados de NML Capital se hicieron
luego del default. Los datos reconstruidos por Guzmán revelan que en
esas operaciones el fondo buitre desembolsó un precio promedio de 28
centavos por cada dólar de valor nominal. Las compras informadas a la
justicia se extienden hasta julio de 2010 cuando el 92,4 por ciento de
los pasivos en cesación de pagos ya habían sido reestructurados. Durante
todo ese proceso de adquisiciones rapaces, Singer desembolsó
aproximadamente 177 millones de dólares para hacerse de su paquete de
bonos argentinos en default.
A partir de ahí la historia es conocida. Con esas apuestas recurrió a
las cortes de Nueva York para accionar contra la Argentina. Hallaron un
sistema judicial permeable que acompañó todos sus reclamos ante la
oposición del anterior gobierno para validar sus exorbitantes
pretensiones. Como parte de su estrategia para lograr la reinserción
plena del país en la lógica del sistema financiero internacional, el
nuevo equipo económico encabezado por Alfonso Prat-Gay buscó apresurado
alcanzar un acuerdo. NML Capital dio su visto bueno a fines de febrero.
El anteúltimo paso tuvo lugar el martes pasado cuando para financiar ese
convenio el Ministerio de Hacienda y Finanzas realizó la emisión de
deuda externa por 16.500 millones de dólares. Fue la colocación más
grande de los últimos quince años para un país emergente.
El ciclo se cerró anteayer cuando la cuenta bancaria de NML Capital,
subsidiaria del hedge fund Elliott Management, recibió la transferencia
por 2426,6 millones de dólares, casi trece veces el monto comprometido
en la inversión original. Singer recibió así cuatro de cada diez dólares
abonados el viernes y la cuarta parte del desembolso total que se
completará en la semana entre el resto de los buitres que accedieron a
la propuesta oficial.
Y ahora, ¿quién podrá reestructurar?
Guzmán considera que Argentina debía encontrar una solución a la
prolongada disputa. Con los resultados de sus estimaciones, el
investigador considera que los retornos obtenidos por el fondo buitre
liderado por Singer, magnate neoyorquino y generoso contribuyente del
Partido Republicano, “son exorbitantes”. El economista que trabaja con
el ganador del premio Nobel, Joseph Stiglitz, enfatiza los riesgos
asociados al inicio de un nuevo ciclo de endeudamiento indiscriminado en
el país pero su principal preocupación es el impacto que tendrá el
acuerdo sobre el mercado financiero internacional. Junto con Stiglitz
advierten que el acuerdo promovido por el gobierno de Mauricio Macri y
respaldado por las autoridades estadounidenses incentivará el
“comportamiento buitre”.
“Esta solución es un peligroso precedente para el sistema financiero
internacional ya que fomenta que otros fondos se resistan a negociar y
así logren que las reestructuraciones de la deuda sean prácticamente
imposibles. ¿Por qué aceptar menos si pueden esperar y obtener
rendimientos exorbitantes por una pequeña inversión?”, señalaron los
economistas en un artículo reciente publicado por el diario The New York
Times.
Por eso, reclaman que se retome el debate en Naciones Unidas crear un
marco legal equivalente a las leyes de quiebra a las que pueden acceder
las empresas para los Estados soberanos. La iniciativa fue impulsada
por Argentina a través del G-77 más China y el año pasado se aprobaron
los nueve principios básicos para guiar los procesos de
reestructuraciones de deudas soberanas. Hasta el momento el ministro
PratGay no dio indicios sobre la posición del nuevo gobierno en esa
discusión multilateral que cosechó el respaldo de 135 países, 42
abstenciones y solo 6 votos negativos en septiembre de 2015.
Sorpresa
El titular del fondo buitre destacó las medidas tomadas por el Presidente en un perfil pedido por la publicación.
Como ya había trascendido la semana pasada, Mauricio Macri apareció hoy entre las 100 personas más influyentes de la prestigiosa revista Time.
El Presidente aparece en la lista de los líderes políticos, rodeado de
Angela Merkel, Barack Obama, Christine Lagarde, John Kerry y Donald
Trump, entre otros.
Lo
llamativo es que la revista eligió al polémico Paul Singer, el dueño
del fondo Elliott que durante años peleó en los tribunales de Estados
Unidos contra la Argentina para que hiciera un pequeño perfil del primer
mandatario en el que elogia los cambios introducidos por Macri desde que asumió, aunque alerta sobre la inflación.
"Argentina
es rica en recursos naturales y capital humano, pero su progreso
económico ha sido obstaculizado por la ineptitud y la corrupción de sus
líderes políticos. Durante la última década, las políticas del dúo
gobernante de Argentina, Néstor y Cristina Fernández de Kirchner, dieron
lugar a una inflación galopante, la caída de valor de la moneda y la
fuga de capitales. El resultado fue la elección del reformista Mauricio
Macri 2015", escribió.
"Macri ha eliminado los controles de
divisas de la Argentina, lo que permite una mayor libertad para el
comercio. Él se ha comprometido a reintegrar a Argentina en la economía
mundial, en busca de la inversión privada en el extranjero. Y ha tomado
medidas para acabar con default de15 años que ha mantenido al país en el
exilio económico desde 2001. Macri todavía tiene importantes tareas por
delante, incluyendo el control de la inflación. Pero si se hace honor a
su promesa, Argentina finalmente podría hacer lo mismo", finaliza quien
fuera el enemigo número uno de Cristina.
“Damos la bienvenida a los principios de acuerdo entre
Argentina y los tenedores de bonos”, declaró el Tesoro norteamericano a
través de un comunicado. Su subsecretario para Asuntos Internacionales
se reunió con Prat-Gay.
“El
gobierno de los Estados Unidos apoya los esfuerzos en curso para
asegurar una aprobación legislativa que permita concretar los acuerdos”,
dijo ayer el Departamento del Tesoro norteamericano en relación al
arreglo de pago del Gobierno a los fondos buitre, que obtuvo media
sanción en el Congreso. Lo hizo a través de un comunicado difundido en
el marco de la visita al país del subsecretario del Tesoro para Asuntos
Internacionales, Nathan Sheets, quien mantuvo una serie de reuniones con
el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y otros
funcionarios del equipo económico. El apoyo estadounidense al Gobierno
tendrá su momento cumbre la semana que viene con la visita del
presidente Barack Obama. El último encuentro entre mandatarios de ambos
países en suelo nacional fue en 1997 con la visita de Bill Clinton a
Carlos Menem, ya que George Bush vino al país en 2005 pero no se reunió a
solas con Néstor Kirchner.
La relación bilateral con Estados Unidos se volvió mucho más estrecha
con el cambio de Gobierno en la Argentina. Una muestra inicial de ello
ofreció Prat-Gay cuando el 4 de diciembre del año pasado, incluso antes
de asumir su cargo, hizo pública una comunicación telefónica con el
secretario del Tesoro, Jack Lew. Prat-Gay calificó el diálogo de “muy
productivo” y el Tesoro informó que “el secretario Lew celebró el
enfoque del presidente electo Macri para tomar los pasos necesarios para
que Argentina avance hacia un crecimiento económico más fuerte y
sostenible”. Prat-Gay es uno de los lazos más importantes del Gobierno con el país
del Norte y especialmente con el sector financiero, a través de su
vínculo de privilegio con la banca JP Morgan. El ministro fue ejecutivo
de la JP Morgan en Nueva York y Londres. Además, el secretario de
Finanzas, Luis Caputo, trabajó en el JP Morgan en Buenos Aires y Nueva
York, mientras que el director Ejecutivo y jefe para América Latina del
JP Morgan, Vladimir Werning, fue designado como secretario de Política
Económica y Planificación del Desarrollo. También uno de los directores
del Banco Central, Demian Reidel, comenzó su carrera en el sector
financiero en el área de investigación sobre mercados emergentes en JP
Morgan, y el nuevo presidente de YPF, Miguel Angel Gutiérrez, trabajó 21
años en ese banco. Prat-Gay volvió a comunicarse con Jack Lew a comienzos de febrero y
ambos mantuvieron una reunión el 25 de ese mes en la cumbre del G-20.
Ayer Sheets visitó Buenos Aires en una avanzada del viaje del presidente
Obama, con lo que se convirtió en el primer alto funcionario del Tesoro
norteamericano en llegar al país desde 2004. “Espero continuar
colaborando de cerca con el gobierno argentino en áreas de interés mutuo
tanto de forma bilateral como multilateral en foros como el G-20 e
instituciones financieras internacionales”, manifestó. En las reuniones mantenidas con autoridades del gobierno nacional se
analizaron “los fuertes esfuerzos que el gobierno del presidente Macri
está tomando para hacer frente a los desequilibrios económicos del país y
para mover a la Argentina hacia un crecimiento económico fuerte,
sustentable e inclusivo”, informó el Tesoro. El plato fuerte del encuentro fue el acuerdo de pago entre el
Gobierno y los fondos buitre, que recibió media sanción en la Cámara de
Diputados. Para Estados Unidos es de gran importancia porque representa
el reingreso de la Argentina a los mercados de deuda, codo a codo con el
acercamiento al FMI, a partir de la autorización que dará el Gobierno
para que el organismo realice las auditorías de la economía nacional
previstas en el Artículo IV de su estatuto. Sheets dio la “bienvenida a los principios de acuerdo entre Argentina
y los tenedores de bonos de la gran mayoría de reclamos”, y expresó el
“apoyo a los esfuerzos en curso para asegurar la aprobación legislativa
que permita (concretar) los acuerdos”. “Una implementación final de esos
acuerdos debería ayudar a la Argentina a regresar a los mercados
internacionales de capitales y debería representar un desarrollo
constructivo para todo el sistema financiero global”, concluyó.
Las decisiones que el Congreso de la Nación debe tomar en relación a la propuesta del Gobierno sobre la deuda externa, afectarán la vida de todos los argentinos y argentinas en los próximos veinte o treinta años. Excede largamente la duración del mandato presidencial y del conjunto de diputados y senadores. Se impone, por principio elemental de la democracia, la realización de una Consulta Popular Vinculante, tal como está prevista en la Constitución Nacional y la legislación vigente, para que sea el pueblo argentino el que decida sobre este vital asunto.
Seis motivos para tomar conciencia de lo que está en juego
1. Según el gobierno el acuerdo con los buitres tendrá un costo de aproximadamente 12 mil millones de dólares, que se pagarían emitiendo una serie de bonos a mediano y largo plazo, con una tasa de interés del alrededor del 7,5% anual. Sólo ese arreglo, que permitiría terminar con el litigio de los buitres, supone un importante endeudamiento que el periódico británico Financial Times calificó como “la mayor emisión de deuda de un país emergente en los últimos 20 años.” Es importante retener que esos U$S 12 mil millones que emitirá la Argentina es dinero que no va a ingresar al país, porque se usará para pagar en EFECTIVO el arreglo con los buitres. Si sólo se tratara de esto, de una importante emisión de deuda para acatar el fallo Griesa y resolver el juicio con los buitres, ya sería suficiente motivo para un debate profundo.
2. El argumento principal del Ministro de Hacienda es que el arreglo con los buitres es necesario para acceder al financiamiento internacional. ¿Qué significa esto? Que la nueva deuda que se emitirá para pagar a los buitres es un paso para poder emitir más deuda, un “costo a pagar” para poder acceder a ese financiamiento. Más allá de todo cuestionamiento ético, si alguien está dispuesto a pagar ese precio con tal de acceder a nuevo financiamiento es porque está pensando realmente en usarlo y en grandes magnitudes. Dicho de otro modo, el acuerdo con los fondos buitres supone el inicio de un nuevo ciclo de endeudamiento a gran escala. Es decir un mega-endeudamiento, que pagaremos todos por las próximas décadas o nos conducirá a un nuevo default como ocurrió en 2001.
3. Este acuerdo es para resolver con un tratamiento altamente privilegiado la situación del 7,6% de los bonos defaulteados que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010. No hay ninguna seguridad de que el 92,4% restante se abstenga de iniciar litigios contra nuestro país argumentando que se ha defraudado su buena fe y que entonces exijan al país el mismo trato que hoy se le pretende reconocer a los buitres. Puede sonar descabellado y sería realmente escandaloso, que algún juez dé lugar a este planteo. Pero no menos descabellado y escandaloso que lo mismo que hizo el propio juez Griesa con los buitres. Es decir, que este acuerdo pone al país en un riesgo financiero descomunal, ya que un trato equivalente al que se propone con los buitres para el 92,4% restante implicaría un juicio contra el país de varios cientos de miles millones de dólares, algo impagable.
4. El plan de endeudamiento que propone el gobierno no está especificado y por lo tanto conviene apelar a cierta memoria histórica. El argumento es la necesidad de realizar obras de infraestructura e inversiones de distinto tipo, pero nada de esto está detallado en la propuesta del poder ejecutivo. Tenemos por tanto, derecho a sospechar que estamos ante el peligro de repetir lo que tantas veces ha ocurrido en nuestra historia, a saber, que el endeudamiento sea parte de un espectacular negocio que financie la fuga de capitales y el déficit de cuenta corriente en caso de que se avance en acuerdos de libre comercio y se abran completamente las importaciones. Dicho de otro modo, el endeudamiento puede ser la contracara de la destrucción de la precaria industria nacional, una vez más.
5. La ley de Pago Soberano que se propone derogar el gobierno, establecía la creación de una Comisión Bicameral para investigar el origen, evolución y estado actual de la deuda externa argentina desde 1976 hasta la fecha. El objetivo de esto era comprobar irregularidades que sirvan para transparentar y rechazar componentes ilegítimos del pasivo externo de nuestro país. Esta información aún no ha sido confeccionada y publicitada y la comisión misma quedaría eliminada en caso de derogarse la mencionada ley.
6. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó, por iniciativa argentina, nueve principios que deben regir la reestructuración de deudas soberanas en todo el mundo. Estos se contraponen a los criterios con los que el Juez Griesa fundamentó su fallo contrario a nuestro país y que nos llevó a esta situación. En caso de avanzar con el acuerdo propuesto por el gobierno, la Argentina sería el primer país en no respetar los principios sancionados por la ONU siendo el mismo país que los promovió.
Estos seis elementos son suficientes para rechazar un tratamiento exprés en pocas semanas. Pero además, ¿tiene sentido que diputados y senadores cuyos mandatos vencen en 2, 4 o a lo sumo 6 años, decidan sobre un endeudamiento que nos condicionará en los próximos 30 años? ¿No sería más conveniente, más legítimo y democrático promover un debate profundo que culmine con la consulta directa al pueblo argentino sobre la conveniencia o no de este acuerdo tan relevante?
Qué es y cómo se hace una Consulta Popular.
La Constitución Argentina en su artículo 40 establece un mecanismo para someter a Consulta Popular iniciativas parlamentarias. La ley 25.432 establece las características que debe tener este proceso. No es necesario inventar nada que no exista, simplemente aplicar un mecanismo institucional vigente.
Esto no se trata de ser oficialista u opositor. Ni de haber apoyado o no las políticas del gobierno anterior. Se trata de una decisión crucial sobre la soberanía y el futuro de nuestro país, que se acerca al bicentenario de su independencia. En estos 200 años nos hemos endeudado y pagado y vuelto a endeudar una y mil veces.
Si no queremos repetir en el Siglo XXI los mismos padecimientos que sufrimos a lo largo de nuestra historia, es hora de replantearnos también a qué llamamos democracia y cuál es la mejor forma de tomar las decisiones. Que los diputados y senadores no carguen con la tentación de traicionar a su Patria y negociar otros acuerdos a cambio de hipotecar el futuro del país. Consultemos al pueblo y ejerzamos una democracia plena y verdadera.
El 29 de febrero el Master Special Pollack anunció un acuerdo
“histórico” entre Argentina y los fondos buitres más rebeldes
-comandados por Paul Singer-, después de una disputa de más de una
década. El acuerdo consiste en una quita sobre lo adeudado a pagar en
“cash green dollars“ el 14 de abril de 2016. El mismo día por la tarde,
Alfonso Prat Gay y Luis Caputo adelantaron que para pagar éste y los
otros acuerdos con más del 80% de los acreedores buitros que están hoy
demandando al país van a emitir bonos. Días atrás, los abogados de
Argentina en el exterior habían pedido al Juez Griesa que levante la
orden del pari passu (tratamiento equitativo) a favor de esos fondos,
para permitir el retorno del país a los mercados financieros y el pago
de sus bonos reestructurados en los canjes de 2005 y 2010 que hoy están
“en el limbo“. Para que se pueda cumplir el contrato se necesitan varias
cosas: en principio, que Griesa levante las restricciones para que
Argentina entre al mercado de capitales y consiga el dinero para pagar
en abril. Para eso, el Congreso argentino tiene que votar la derogación
de la ley cerrojo y pago soberano, sino Griesa no se copa. Y por último,
si todo eso sale ok, deberían colocar la suficiente cantidad de bonos
–a una tasa razonable- para juntar los dólares. Sin embargo, ayer se
sumó un nuevo obstáculo: los buitres piden más tiempo para negociar y no
quieren que Griesa levante nada. Esa es la escena que viene abajo.
(Si todavía no entendés bien cómo es todo el tema buitro, leer más detalles acá: https://economixpodcast.wordpress.com/2016/02/09/el-ataque-de-los-buitros-ixi-the-force-awakens/)
El backstage de cómo la levantan en pala los buitros
El 1 de marzo fue sin duda una de las audiencias más importantes del
juicio que lleva más de una década y que tiene como protagonistas
principales a Paul Singer, el juez Thomas Griesa y Argentina. Fue el día
después del primer acuerdo entre los buitres más rebeldes y el país.
Transcurrió en el piso 26 de un edificio anexo de la Suprema Corte del
Estado de New York, a pocos metros del puente de Brooklyn, en una sala
llena de hombres en trajes grises y un puñado de mujeres. Delante del
estrado de Griesa y en primera fila, estaban los abogados y asesores de
los fondos buitres más buitres del mundo, los Singerboys. Pidieron la
palabra 14 abogados de distintos grupos (entre ellos el defensor de
Argentina), y un emisario del “limbo” del Bank of New York Mellon.
De repente hubo un sonido fuerte, como unos golpes de martillo, todos
nos paramos y apareció el ya mítico juez Griesa con su mancha roja
brillante en la frente, encorvado, caminando despacio hacia su trono. A
pesar de lo que se ve y el prejuicio que fomenta su imagen no es un
viejo decrépito y perdido, está muy lúcido y sabe muy bien lo que está
pasando a su alrededor.
Ted Olson representa al 67% de los litigantes y fue el primero en
plantear la postura de NML Capital. Fiel compañero de aventuras de Paul
Singer, republicano acérrimo, defensor del matrimonio igualitario y con
el pelo en la misma tonalidad que Donald Trump, Olson dijo que si bien
“esto es un gran logro, tenemos pasos muy delicados por delante”. Señaló
que gran parte de los bonistas más pequeños (muchos de los cuales son
inventos propios con nombres bizarros) no han podido participar de las
negociaciones y pidió 30 días más de plazo para evitar peligros, lograr
el éxito de la negociación y para que puedan acceder a negociar todos
los que aún no han podido (cada día que pasa aparece un nuevo grupo de
buitritos que quiere sumarse al festival).
Antes de él habían hablado un par de representantes de buitres más
pequeños respaldando la posición argentina (interesados por cobrar). El
más efusivo fue un señor de corbata violeta que dio un discurso más
patriótico que el abogado de Argentina o que el propio Prat Gay en sus
presentaciones. Planteó el dramático cambio que significaban estos
pasos, reivindicó la predisposición a negociar del equipo de Caputo,
festejó la razonable oferta del país e hizo un gran acting final
reflexionando sobre lo importante que era para Argentina ver por fin
despejado su horizonte para volver triunfante al mercado de capitales y
lo bien que le haría al pueblo la bonanza venidera. Sin embargo, 9 de
los siguientes oradores siguieron los pasos de Olson y reclamaron más
días y que nadie cobre nada hasta entonces.
El abogado de Argentina Michael Paskin, reciente incorporación en la
defensa del país, fue claro con sus argumentos: resaltó la voluntad de
negociar, los grandes avances y sobre todo, dejó muy en claro que si no
se levantan las restricciones sobre Argentina será muy complicado
cumplir los acuerdos firmados. Como anunció Prat Gay dos días atrás,
para conseguir los dólares necesitan colocar bonos, para colocar esos
bonos hay que levantar las restricciones a la entrada de capitales. Fue
el único que se excedió de los 8 minutos exactos que pusieron de máximo a
cada orador.
Sin embargo, otro de los abogabuitres del recinto –de apellido
Friedman como el conocido premio Nobel de economía- subió la apuesta de
Olson y pidió no solo los 30 días de plazo sino que además se deje bien
en claro qué pasa si Argentina no cumple o si no tiene el dinero
suficiente para pagar todo lo comprometido hacia el 14 de abril, o si
paga a unos pero no a otros, quién decide quién y cómo cobra. No hay
garantías de que Argentina cumpla y no hay remedio si viola los
contratos. Friedman hablaba serio, casi enojado, el más compenetrado con
su papel.
Hacia el final, hablaron varios representantes de bonistas más
pequeños diciendo que habían sido discriminados por el Special Master
Pollack, quién seguía las exposiciones muy concentrado desde un costado
de la sala con un elegante traje azul y su pelo blanco radiante (digno
de tapa de Vogue). Todos los buitritos adhieren al pedido de NML de 30
días más y oportunidades para negociar en términos más claros. “Después
de 12 años, ¿cuál es el apuro con esto? “, preguntó Spencer, otro señor
de pelo color Trump, y rogó “Please, give peace a chance“. Una de las 3
mujeres que había entre quienes tenían la palabra señaló que, en
términos de sus pequeños representados, Argentina seguía negociando como
en 2005 y 2010: un trato de todo o nada, toma o deja.
El último en hablar en las dos rondas consecutivas que tuvieron los
interesados para sus exposiciones fue el representante del Bank of New
York Mellon. La primera vez mostró su preocupación sobre cómo actuar en
caso de que Griesa decida que los bonistas reestructurados pueden volver
a cobrar. Hoy esos fondos quién sabe dónde están, cuánto se llegó a
depositar, dónde, etc. Si el banco entra en escena de nuevo, necesitaría
una orden suplementaria que especifique todas sus responsabilidades y
acciones. La segunda vez, al cierre de la audiencia, solo pidió respeto e
integridad.
El juicio fue como en las películas, aunque sin la edición que lo
hace más llevadero y con actores más bien de reparto. La sala estaba
llena de banqueros, abogados, buitres, Wall Street Boys y millenials del
siglo pasado viendo qué pasa con Argentina para ver si le juegan unas
fichas en el casino de los bonos o no. Después de dos horas de escuchar
atentamente y con un joven de escasos treinta años que pasó toda la
sesión a su lado, Griesa dijo “ha sido una extraordinaria tarde, todos
han hablado mucho y con mucha sustancia“. Y dio por concluida la sesión
sin dar ninguna resolución. Todos nos paramos, el juez se retira. Una
nueva incógnita se abre sobre Argentina.
El entendimiento es con los fondos de Paul Singer y
otros carroñeros que forzaron al Gobierno a mejorar su oferta hasta
reducir la quita a sólo el 25 por ciento de la sentencia de Griesa. Para
pagar, hay que derogar dos leyes y emitir deuda por 15 mil millones de
dólares.
Por Cristian Carrillo (Página/12)
El gobierno
de Mauricio Macri acordó pagarles en efectivo 4653 millones de dólares a
los cuatro fondos buitre que encabezan la demanda contra la Argentina
por sus tenencias en bonos defolteados desde 2001. Este pago
comprendería al 75 por ciento de la deuda en litigio y deberá realizarse
antes del 14 de abril próximo. Si se suman otros fondos litigantes que
aceptaron la propuesta del gobierno, la resolución alcanzaría al 85 por
ciento de la deuda demandada. El dinero provendrá de la colocación de
nuevos títulos públicos, por aproximadamente unos 15.000 millones de
dólares, para lo cual requerirá que el Congreso apruebe antes de esa
fecha la derogación de las leyes Cerrojo y de Pago Soberano. El arreglo
con el 93 por ciento de los bonistas que aceptaron las
reestructuraciones del kirchnerismo había ascendido a 30.000 millones de
dólares. “En tres meses lo pudimos hacer”, sostuvo al ministro de
Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, al anunciar junto al secretario
de Finanzas, Luis Caputo, el acuerdo alcanzado sobre el que sólo pudo
hacerse una poda del 25 por ciento sobre la sentencia sin discutir
capital. Los canjes de 2005 y 2010 se habían realizado con una quita de
67 por ciento. El gobierno espera cerrar lo antes posible este acuerdo
para poner en marcha la maquinaria del endeudamiento. “La única forma
para llevar adelante el país es con crédito”, afirmó Prat-Gay, quien
explicó que si no se consigue ese financiamiento externo bajar el
déficit fiscal requeriría de un ajuste menos gradualista.
El pasado 5 de febrero el equipo económico de Macri había presentado
una oferta para abonar 6500 millones de dólares sobre un total de 9000
millones, que se componía de capital e intereses, a fondos buitre y
otros acreedores en litigio, entre los que se encuentran demandantes con
sentencia firme por la cláusula pari passu y los denominados me too (yo
también, en inglés). EM Limited y Montreux Partners, dos de los seis
principales fondos especulativos, que ganaron juicios con sentencia
firme en Nueva York, fueron los primeros en aceptar la oferta, por la
cual cobrarán 849,2 millones y 298,66 millones de dólares,
respectivamente. Pero los carroñeros más duros, NML Capital y Aurelius,
jugaron un rato más con la desesperación del gobierno macrista por
emitir deuda, no aceptaron y siguieron negociando.
La noticia de un preacuerdo entre el gobierno y los buitres comenzó a
circular temprano desde el despacho de Daniel Pollack, el Special
Master (mediador judicial) designado por el juez Thomas Griesa.
“Argentina llegó a un principio de acuerdo con el fondo NML Capital de
Paul Singer y otros holdouts para pagarles hasta el próximo 14 de abril
4653 millones de dólares en efectivo y saldar el multimillonario juicio
en Nueva York por su deuda en default desde 2001”, anunció a través de
un comunicado el mediador. Destacó que el acuerdo alcanza al 75 por
ciento de la totalidad de las sentencias, incluyendo capital e
intereses. “Este acuerdo, si es consumado, junto con acuerdos en
principio previos con otros holdouts, resuelve el 85 por ciento de las
demandas de aquellos con restricciones pari passu y me too. Continuaré
trabajando hasta que todas las demandas sean resueltas”, dijo.
Por la tarde, Prat-Gay y Caputo ofrecieron una conferencia de prensa,
en la que también participaron el coordinador del gabinete económico,
Mario Quintana, y Santiago Bausili, técnico en deuda y mercado de
capitales. “Es un día muy importante. Hemos llegado a un acuerdo con los
fondos más duros en esta negociación”, confirmó el ministro. “Estamos
buscando que nos crean en el mundo. No hay país en el mundo que crezca
sin créditos. Estamos en una economía suficientemente moderna para
expandirse y lo que estamos tratando de hacer justamente es recuperar
eso: el crédito”, dijo. De esta manera, el funcionario justificó la
premura con la que se arribó a un acuerdo más que generoso respecto a la
demanda de los acreedores carroñeros.
El Gobierno pagará a los fondos manejados por Elliott Management,
Aurelius Capital, Davidson Kempner y Bracebridge Capital, 75 por ciento
de sus juicios incluyendo el capital y el interés, además de un pago
para arreglar los reclamos fuera del Distrito Sur de Nueva York
(Manhattan) y costas legales. “Nos pusimos duros. No quisimos firmar un
acuerdo de confidencialidad. Dijimos que la negociación debía ser
transparente”, expresó Prat-Gay, quien aclaró que la gestión macrista
jugó “con las reglas, pero con la mayor firmeza posible defendiendo los
recursos de los argentinos”. Según las cifras que ofreció, la supuesta
dureza en la propuesta se reflejó en una quita de entre 25 y 26 por
ciento sobre el monto de la sentencia firme en Nueva York, es decir,
sobre los 9000 millones de dólares a los que asciende la deuda con los
intereses corridos de los últimos quince años. Esa quita no fue sobre el
capital sino que se explica por un recorte del 40 por ciento sobre
intereses punitorios y costas legales.
La deuda no se pagará con fondos de las alicaídas reservas ni tampoco
se entregarán nuevos bonos por el importe. A los buitres se les pagará
en efectivo, pero para ello el gobierno pretende emitir dos o tres bonos
por un total de 15.000 millones de dólares. Según explicó el ministro,
el objetivo de hacerlo así es para que los fondos demandantes no tiren
abajo los precios de los títulos; es decir, que no los tomen muy por
debajo de su valor técnico. Para poner en marcha esta maquinaria de
endeudamiento se enviará esta semana un proyecto de ley que permita
ejecutar estos acuerdos con los holdouts.
El Congreso deberá derogar la Ley Cerrojo y de Pago Soberano, que en
conjunto impiden una reapertura de las exitosas reestructuraciones de
2005 y 2010, a las que se adhirieron el 93 por ciento de los bonistas.
El juez Griesa, con el objetivo de forzar al país a aceptar sus
controversiales fallos, había dispuesto en julio de 2014 congelar los
fondos depositados por el Estado argentino a los tenedores de deuda
reestructurada que cobraban en Nueva York por 539 millones de dólares.
Con el acuerdo, Griesa levantaría la medida.
Caputo manifestó su confianza en que se llegará bien a la fecha
límite para el pago a los buitres, “el 14 de abril, pero puede haber una
extensión”. “Si estamos encaminados no va a ser un problema”, dijo en
referencia a la posibilidad de solicitar una prórroga. “Es muy
importante la discusión que se dará en el Congreso de la Nación. No
queremos que el 14 de abril luzca como un impedimento en la discusión”,
agregó PratGay. El funcionario dejó en claro que el objetivo de esta
negociación acelerada es poder endeudarse. “Si no tenemos un horizonte
para financiarnos, si alguien no nos presta, no hay margen para el
gradualismo en bajar el déficit fiscal”, sostuvo. Fiel a su concepción
monetarista, el funcionario sostuvo que la emisión de pesos no es una
posibilidad, porque genera inflación, y que sin financiamiento el
programa fiscal y monetario requerirá de “un gran ajuste, incluso en
áreas sensibles”. “Pero esta no es la propuesta de este equipo”, aseguró
el integrante de un gobierno que hasta el momento sólo llevó a cabo
recetas recesivas y despidos en casi todas las áreas del Estado.
Haciéndose
eco de la propuesta del ex canciller Dante Caputo, de que hay que dejar
de lado el reclamo de Malvinas por 17 años, para fortalecer la relación
con los isleños, la canciller, Susana Malcorra,
aseguró ayer que el planteo le parece "creativo" y que demuestra que
"hay otras opciones posibles" para encarar el vínculo, fuera de la
confrontación. "Con Inglaterra hay un tema en el que tenemos una
profunda diferencia, pero vamos a incluir en la agenda los intereses
comunes para que nada bloquee la capacidad de tener un diálogo", sostuvo
la canciller durante una entrevista en el ciclo Conversaciones con LA
NACION.
-¿Qué significa que la Argentina vuelve al mundo?
-Significa
volver a nuestro rol histórico de estar presentes en todos los foros
internacionales, tener relación con todos; mantener nuestro rol de
puente de construcción, de solución de problemas, y tener un diálogo
maduro con todos los países.Tenemos que saber cuáles son nuestras
capacidades, dónde podemos efectivamente jugar un rol y en esos lugares
tener uno activo y positivo.
-¿Cuáles serían esos lugares?
-Ese
rol se puede jugar desde lo bilateral, estableciendo tantos vínculos
como oportunidades haya para fortalecer tanto nuestro comercio, nuestras
necesidades de inversiones como nuestro turismo y cultura. Después
desde las relaciones regionales, a través de la ONU, OEA, Unasur,
Mercosur y Celac. La idea es plasmar nuestra presencia a través de una
política coherente, de integración y apertura.
-¿Cuáles son las prioridades de la Argentina a nivel internacional?
-El
Presidente las definió: primero, la eliminación de la pobreza. La
segunda es la lucha contra el narcotráfico. El tercer objetivo es
maximizar todas nuestras oportunidades, fundamentalmente en el deporte,
la cultura y el turismo.
-¿Hay conversaciones con el gobierno norteamericano por el tema de los holdouts?
-Hemos tenido conversaciones. Pero fundamentalmente el tema holdouts
está vinculado al Poder Judicial y sólo podemos explicar y lograr que
se entienda cómo está nuestra posición en este momento; lo demás se
centra en el juez Griesa y su equipo
-¿Cuál es la relación que se tendrá ahora con Estados Unidos?
-Una
relación inteligente y madura. Tenemos que encontrar una serie de temas
de agenda común que son importantes para ambos y trabajar muchísimo
sobre éstos, y acordar que hay cuestiones en las que no nos vamos a
poner de acuerdo.
-Dante Caputo propuso que durante 17 años la
Argentina y Gran Bretaña no hablen del tema Malvinas para que nuestro
país pueda acercarse a los isleños. ¿Qué opina?
-La propuesta
me pareció creativa, muestra que hay opciones posibles para encontrar
una forma de avanzar en esa agenda. Dante Caputo lo propone como una impasse para
después volver a avanzar. Creo que muestra que con creatividad y buena
intención podemos encontrar opciones para discutir en cuanto a cómo
avanzar.
-El presidente estuvo en Davos con David Cameron. ¿Surge la posibilidad de una relación nueva?
-Claramente.
Tanto el primer ministro como el presidente acordaron que van a
trabajar sobre los temas de interés mutuo, que son muchos . Hay un
enorme potencial con el Reino Unido. Ambos dejaron explícito que hay un
tema en el que tenemos una profunda diferencia, pero que vamos a incluir
en la agenda todos los temas de interés común, de modo tal que no haya
nada que bloquee la capacidad de tener ese diálogo.
-¿Hay riesgos de que la crisis económica internacional afecte la recuperación que promete su gobierno?
-En
Davos se resaltó a la Argentina como una oportunidad que contrasta con
el resto del panorama. Se presenta como una opción en donde hay flujos
de inversión que no hubieran sido pensados en otro contexto. Hay una
gran expectativa sobre el planteo que hace el Presidente: un Estado
inteligente, que sea viabilizador pero no hacedor de todo.
-Se habló siempre de un acuerdo entre la UE y el Mercosur, que nunca llegó. ¿Hay razones ahora para ser optimistas?
-De
parte del Mercosur hay una predisposición total. Es evidente que en la
Unión Europea hay un grupo de países inclinados a avanzar sobre esto y
hay otros que están más reticentes. Soy cautamente optimista al
respecto.
-¿Hay tensión en la relación con el Papa?
-No
me consta que haya tensiones. El Papa es un jefe de Estado. Tenemos una
relación que tiene que conducirse en términos de un cierto protocolo y
decoro.
En opinión del experto, el Gobierno aceleró la negociación ante el fracaso
del programa financiero, ya que esperaba capitales del exterior que no llegaron,
y ante la necesidad de crear un puente hasta la liquidación de la próxima cosecha.
Por Federico Kucher (Página/12)
“Macri les
entregó todo a los buitres con la propuesta de pago del equipo
económico.” Lo dijo Sebastián Soler, un prestigioso abogado
especializado en derecho financiero, que compartió horas de estudio con
Barack Obama en las aulas de Harvard y se desempeñó como asesor del
Banco Central. En diálogo con Página/12, afirmó que la quita ofrecida
por los funcionarios argentinos es insignificante y que el Gobierno se
vio obligado a acelerar el arreglo con los fondos buitre por el fracaso
de su plan financiero, en donde no ingresó la catarata de dólares de
inversión extranjera que esperaba ni se pudo emitir nueva deuda en el
mercado local. Aseguró que se busca acordar a cualquier costo para hacer
un puente de endeudamiento con el mundo, hasta que ingresen en abril
los dólares de la liquidación de la cosecha gruesa. Mencionó que ceder
ahora ante las presiones de los buitres es un mal antecedente para los
países que, en el futuro cercano, atravesarán disputas judiciales
similares a la de la Argentina.
–¿La propuesta de pago defiende los intereses de la Argentina?
–Macri esta concretando una de sus promesas de campaña. Dijo que
llegado el caso le iba a pagar a los fondos buitres lo que reclamaban
porque había una sentencia de por medio que lo dictaminaba. Con una
quita del 25 por ciento como la presentada esta semana, se puede afirmar
que Cambiemos esta bastante cerca de cumplir el fallo en las
condiciones impuestas por el juez Griesa. Lo que no se está respetando
es otra de las promesas, en la cual se reiteró que había disposición al
diálogo pero negociando siempre en forma dura. La propuesta de pago del
equipo económico es una concesión absoluta.
–¿Cuál es el incentivo de hacer un acuerdo tan rápido con poca quita?
–Los tiempos de la negociación se aceleraron porque es necesario un
acuerdo para cubrir el fracaso del plan financiero. No hubo una lluvia
de inversiones extranjeras directas, lo que el ministro Prat-Gay había
prometido cuando decidió abrir los controles al dólar. Este ingreso de
capitales nunca se produjo, a pesar de que se subió la tasa de interés y
se liberaron los encajes para el ingreso de fondos golondrinas, entre
otras medidas de promoción a la entrada de divisas. Ni siquiera llegaron
inversores bursátiles, puesto que el MerVal se encuentra varios puntos
debajo de los niveles alcanzados en diciembre. Y las reservas
internacionales, cuando se le descuenta el maquillaje del préstamo de
corto plazo y alta tasa de interés negociado con los bancos extranjeros,
tampoco tuvo un salto sino que se ubica en un volumen similar al de
hace dos meses. La alternativa de buscar financiamiento local tampoco
dio resultado. En enero, el Gobierno intentó colocar bonos 2020 por 5000
millones de dólares y la licitación quedó desierta, es decir que no
hubo ni un inversor interesado en comprar la deuda argentina. Ante los
reiterados fracasos, no quedó otra posibilidad que acelerar la
negociación con los fondos buitre para cerrarla cuanto antes y al precio
que sea, para poder financiarse en dólares con el mundo, en un contexto
global en el que los países emergentes tienen cada vez más dificultades
para conseguir créditos a tasas bajas. La realidad es que el único
trimestre con buen ingreso de divisas para el país es el segundo, por la
liquidación de cosecha gruesa, y por lo tanto la idea de arreglar con
los buitres es hacer un puente hasta abril.
–¿Puede haber complicaciones para cerrar el acuerdo con los buitres?
–Es posible que haya tensión. Para empezar, ni este gobierno ni
ningún otro debería aceptar un arreglo en el que no firmen todos los
acreedores que no ingresaron al canje de deuda. El requisito número uno,
no importa cuál es la quita que se haya ofrecido, es que firmen todos
los tenedores de bonos. Porque, de otra forma, siempre está el riesgo
latente y que puede darse en cualquier momento, de que vuelva a ocurrir
lo que pasó con Griesa. Lo que veo difícil es que el juez de Nueva York
se decida a levantar la cautelar (reponer la medida de stay) si el
número de bonistas no reestructurados que acepten la propuesta no es muy
significativo. De todas maneras, es importante repetir que lo que esta
ofreciendo la Argentina es una concesión total para los buitres. Esto es
lo que explica la postura del mediador Daniel Pollack de salir a
felicitar a Macri y el visto bueno dado por organismos internacionales
de crédito como el Fondo Monetario.
–¿Qué antecedente dejaría este arreglo para países que deben renegociar deuda?
–Ceder ahora ante las pretensiones de los fondos buitre es un
antecedente negativo para el resto de las economías. Es un mundo en el
que, lo que le paso a nuestro país, va a volver a ocurrir. Algún deudor,
si no es este año será el próximo, va a estar en la misma situación que
nosotros, con cláusulas en sus bonos que habiliten a fondos
especulativos a intentar conseguir ganancias exorbitantes a través del
litigio. La estrategia de resistir que llevó adelante el gobierno
anterior era lo que correspondía, lo justo, y en algún momento iba a
permitir llegar a un acuerdo infinitamente mejor al que se planteó
ahora. Los buitres en el último año y medio, desde el fallo de Griesa,
no cobraron ni un dólar y la Argentina no padeció ninguna consecuencia
explosiva. Incluso pudo encontrar vías alternativas de financiamiento
(como los préstamos de China y las inversiones de Rusia) en un contexto
en el que la inflación era más baja de lo que es ahora y el crecimiento,
si bien no era todo lo que se esperaba, estaba por arriba del actual.
El cambio ocurrido en los últimos años enfrentando a los fondos buitres
fue algo anormal para las finanzas globales. Lo que hace Macri ahora es
volver a la normalidad.
Dos de los seis fondos buitre litigantes ya expresaron
su acuerdo. Los principales, entre ellos Singer y Aurelius, no. Pollack,
el mediador nombrado por Griesa, no ocultó su satisfacción, y se lo
expresó en persona a Macri y Prat-Gay. Lo que falta para cerrar.
Por Tomás Lukin (Página/12)
Después de
cinco días de negociaciones en Nueva York, el gobierno de Mauricio Macri
presentó una propuesta formal para pagarle a los fondos buitre. El
Palacio de Hacienda informó que los términos financieros de la oferta ya
fueron aceptados por una parte de los litigantes más agresivos como
Montreux Partners o Dart Management. Pero la discusión no está cerrada.
Los principales de los acreedores carroñeros originarios como Elliott
Management de Paul Singer (todavía) no dieron su visto bueno. La
adhesión de la totalidad de los litigantes con sentencias favorables en
los tribunales del juez Thomas Griesa implicaría entregarles alrededor
de 7000 millones de dólares en efectivo, una reducción promedio del 25
por ciento frente al monto reconocido por las órdenes y sentencias del
magistrado. La cifra valida una rentabilidad del orden del 1000 por
ciento, levemente por debajo de sus pretensiones. Si se confirma el
acuerdo judicial, el Ministerio de Hacienda y Finanzas recurrirá al
endeudamiento en el mercado financiero internacional para obtener los
fondos necesarios. Los dólares que se logren por esa nueva emisión de
deuda externa serán entregados a los buitres. La implementación del
acuerdo está sujeta al levantamiento del bloqueo del mecanismo de pago
de la deuda en el exterior, elemento que debe definir el octogenario
juez.
La generosidad de la oferta y el entusiasmo exhibido por Daniel
Pollack, el mediador impuesto por la justicia norteamericana que logró
un protagonismo inédito al punto que ayer conversó por teléfono con el
presidente Macri y el ministro Prat-Gay, contrabalancean la reticencia
de algunos acreedores. La segunda condición necesaria para poner en
marcha el pago es la modificación en el Congreso del cuerpo normativo
que impide otorgar un tratamiento privilegiado. Si se contabiliza el reciente preacuerdo por 1350 millones de dólares
firmado con los acreedores italianos nucleados en el grupo de presión
Task Force Argentina, las conversaciones encabezadas por el secretario
de Finanzas, Luis Caputo, contemplan a dos tercios del 7,6 por ciento de
acreedores que rechazaron el canje. En el nuevo equipo económico
entienden que el arreglo es indispensable para lograr la reinserción
plena del país en la lógica del sistema financiero internacional y
facilitar el retorno al mercado para la Nación, provincias y grandes
empresas. El bajo nivel de endeudamiento en dólares heredado del
kirchnerismo facilita ese proceso.
Dos ofertas
Para que los acreedores carroñeros cobijados por Griesa con títulos
de deuda todavía en default por un valor nominal de aproximadamente 2500
millones de dólares renuncien a sus demandas, el gobierno de Macri
ofrece pagarles en efectivo aproximadamente 7000 millones de dólares,
cuando su reclamo superaba los 9000 millones. La rentabilidad se abulta
ya que sus acreencias fueron adquiridas muy por debajo del precio que
figura en los bonos. - Base: A los fondos denominados me too y
el resto de los tenedores de bonos en default, que si bien cuentan con
sentencias no fueron beneficiados por las medidas cautelares pari passu,
el gobierno les ofrece pagarles 1,5 dólar por cada dólar de valor
nominal de sus bonos. La ganancia real es todavía más abultada si se
contempla que no le prestaron dinero a la Argentina sino que compraron
esos bonos a precio de remate, muchas veces después del default. - Buitres only: Para el grupo de litigantes
que motorizó la demanda original, la propuesta es todavía más generosa.
Por los títulos públicos en litigio que obtuvieron sentencias
monetarias previas al 1º de febrero, el gobierno ofrece reconocerles el
70 por ciento del monto en juego. El descuento del 30 por ciento implica
que en lugar de multiplicar por 3,7 veces el valor nominal de sus
acreencias como pretendían originalmente, el beneficio se limite a 2,6
veces. Como en el caso anterior, el exiguo precio que pagaron por esos
bonos hace que la ganancia real de los buitres sea muy superior. Cuando se trate de títulos públicos sin sentencia monetaria a
comienzos de enero, se les ofrece el pago del 70 por ciento del valor
devengado del reclamo. Para incentivar la participación de los buitres
dudosos, el Ministerio de Hacienda y Finanzas propone reducir las
“quitas” a 27,5 por ciento en aquellos acuerdos de reestructuración
preliminares firmados hasta el 19 de febrero de 2016, inclusive.
Fin del bloqueo + reformas
Para poner en marcha el acuerdo se deben cumplir dos condiciones: i)
la finalización del bloqueo al mecanismo de pago de los vencimientos de
la deuda argentina en el exterior y ii) la modificación en el Congreso
del plexo normativo vigente para permitir un pago en mejores condiciones
que las recibidas por la mayoría y habilitar el endeudamiento necesario
para concretar la operación. Desde la lógica del Palacio de Hacienda, el visto bueno de un grupo
de los litigantes originales que harían el pedido formal al magistrado,
el entusiasmo del mediador Pollack y el sinnúmero de guiños al gobierno
de Estados Unidos, deberían facilitar el levantamiento de las órdenes de
Griesa que impiden a los acreedores genuinos recibir sus fondos. La aparente reticencia de otros buitres históricos como Elliott
Management o Aurelius se presentan como el obstáculo a sortear. En ese
punto, se ingresa en el terreno de las especulaciones. Si algún acreedor
rechaza la propuesta pero Griesa levanta el bloqueo, el conflicto legal
con los buitres no se resuelve pero se restablecería el flujo de pagos
con quienes participaron del canje y se incrementaría el grado de
adhesión. En ese escenario hipotético, nada garantiza que otro
magistrado no valide un nuevo reclamo de un buitre rebelde. La ingeniería parlamentaria para lograr los cambios legislativos –ley
de pago soberano y ley cerrojo– y permitir la emisión de nueva deuda
externa necesaria para concretar el pasamanos de dólares es un proceso
en marcha. Las negociaciones con gobernadores y legisladores están en
cabeza del ministro de Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio, y el
presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Ese proceso arrojó
esta semana su primer resultado favorable al macrismo con la escisión de
un grupo de legisladores del bloque del FpV. La implementación de la
propuesta contempla que los tenedores de títulos públicos todavía en
default que participen de la misma deberán renunciar a todos sus
derechos, sumas adeudadas y acciones judiciales derivados de sus
acreencias.
¿Cómo se pagaría?
El pago de los 8100 millones de dólares (buitres neoyorquinos más
lobbistas italianos) será en efectivo. Para obtener esos recursos
Prat-Gay recurrirá al endeudamiento externo con el sistema financiero
internacional. El mecanismo implica emitir nuevos títulos públicos por
un monto nominal mayor que quedarán en manos de las entidades
financieras compradoras, mientras que los dólares recibidos serán
entregados a los acreedores litigantes. Ningún acuerdo garantiza que los
inversores que accedieron al canje en 2005 y 2010 no reclamen el mismo
tratamiento y encuentren, como hicieron los buitres, un juez dispuesto a
acompañarlos.
El juez neoyorquino decidió agrandar el monto de
fallo del "pari passu" e insitió en la necesidad de que Argentina y los
fondos buitre negocien bajo el paraguas de Daniel Pollack, en lo que
pareció ser un mensaje para la administración que asuma en diciembre.
Thomas Griesa decidió agrandar el monto de fallo del "pari passu" y su
fórmula que restringe el pago a los terceros bonistas del canje, a un
total de 8.000 millones de dólares, a la vez que volvió a insistir en la
necesidad de que Argentina y los fondos buitre se sienten a negociar
bajo el el paraguas del mediador designado, Daniel Pollack, en lo que
pareció ser un mensaje para la nueva administración que asumirá el
próxima 10 de diciembre.
Griesa tomó el viernes la decisión de agrandar el fallo pari passu que
obtuvieron los fondos buitre en febrero de 2012 (que inicialmente era
por 1.300 millones de dólares), a otros 530 litigantes con bonos en
default del 2001. Estos centenares de bonistas, conocidos como los "me
too" están reunidos en 49 demandas y sus reclamos ascienden a un total
de 6.150 millones de dólares. Debido a que los reclamos son
actualizables, el monto total de ambos grupos, buitres y "me too"
alcanza a la fecha los 8.000 millones de dólares, una cifra que no es la
definitiva y que podría seguir en aumento.
"Se ordena a la República a incluir a estos demandantes bajo la clausula
pari passu a través de los pagos a prorrata, en cualquier momento ésta
realice o intente realizar pagos a los bonistas que ingresaron al canje"
2005 y 2010, reza la conclusión del nuevo fallo.
Con esta orden, Griesa volvió a repetir el error de aplicar una fórmula
de pago "a prorrata" que fue condenada por la comunidad internacional
debido a que, a raíz de un concepto rebuscado de "tratamiento
igualitario", atenta contra cualquier proceso de reestructuración de
deuda futura.
Esta arbitraria fórmula fue uno de los datos que dio sustento a la
creación de los "principios para reestructuración de deuda de países" en
Naciones Unidas, aprobados en septiembre último.
Durante la última audiencia celebrada el 28 de octubre, Griesa se
encargó de que el abogado de los fondos buitre, Robert Cohen, subrayara
la definición y el alcance de la fórmula a prorrata que generó revuelo
en el sistemas financiero mundial. Cohen explícitamente dijo que la
Argentina no está obligada a pagar ni un centavo si no quiere; sólo si
paga a los bonistas del canje, también debe pagar a porrrata a los
fondos buitre y en la misma proporción.
Es decir, si Argentina tiene un cupón de vencimiento y paga 100% de ese
cupón a quienes ingresaron al canje, también está obligada primero a
pagar el 100% de la deuda judicial a los litigantes que ganaron el
juicio. Es la famosa "deuda judicial", y es un vencimiento que no tiene
plazos ni quitas (como sí los tienen implícitamente los valores cupones
de los canjes de deuda), y hoy acumula de un tirón la friolera de 8000
millones de dólares, casi la tercera partes de las reservas totales de
la Argentina. A simple vista, es un criterio muy desigual de
"tratamiento igualitario".
Ahora bien, Griesa, quien le hizo remarcar a Cohen que sus decisiones
fueron avaladas por la Cámara Superior, dejó claro también en la
audiencia que la Argentina tiene la opción de no pagar nada a nadie, y
que de esa forma no estaría violando la cláusula de prorrata del pari
passu. Lo que Griesa no dijo, es que si hace eso, Argentina violaría
otros contratos con terceros ajenos al juicio del siglo.
Precisamente Griesa obligó a la Argentina a encontrarse en esta
situación, al menos con tenedores de bonos del canje con ley extranjera,
desde que el prohibió al Bony transferirle fondos de los pagos
efectuados por el Gobierno, en junio del 2014.
Ante esta situación, que pone a la Argentina entre la espada y la pared,
la República tiene dos salidas. O se declara nuevamente en
incumplimiento con todos los bonistas de la Argentina, incluidos los del
canje (y estaría cumpliendo así con la clausula de pari passu), lo que
volvería a foja cero la reestructuración de la deuda, aunque ahora con
el nuevo contexto de los Nueva Principios aprobados en Naciones Unidas.
O bien se sienta a negociar con fondos buitre y los "me too", que gozan de un fallo excepcionalmente inclinado a su favor.
Griesa no dijo nada de la primera opción, y prefirió explayarse por la segunda, instando a las partes a sentarse a negociar.
Tras haber incluido en su último fallo a los "me too", Griesa sostuvo
que lo que hay en juego ahora "son grandes cantidades de dinero". Pero
consideró que "negociaciones y acuerdos donde estuvieron involucradas
grandes cantidades de dinero y cuestiones difíciles han ocurrido en el
pasado", opinó, durante la audiencia celebrada el 28 de octubre último.
Dijo que "el Tribunal, por supuesto, no puede ordenar a un acuerdo; pero
quiero decir en esta sala antes de que el grupo entero aquí que la
manera de resolver este litigio en última instancia, tiene que venir a
través de Acuerdo". Y prosiguió: "a menos que la República esté
dispuesta y sea capaz de pagar el 100 por ciento de los juicios y de las
cantidades adeudadas a los demandantes, que la República no indica que
se va a hacer, entonces debe haber un acuerdo", se explayó.
Y concluyó la exposición con párrafo de cara al advenimiento de un nuevo
gobierno en la Argentina, en el que dijo que "es muy importante que las
partes, incluyendo la República, participen en las negociaciones del
acuerdo. Y voy a suponer que lo que pudo haber sucedido en el pasado,
acerca de negarse a participar en dichas negociaciones... tengo que
suponer que esa actitud ha terminado con y que las partes interesadas,
todas ellas, participarán en las negociaciones de acuerdos".
Vencida la cláusula Rufo en diciembre de 2014 que impedía a la Argentina
negociar, por un lado, y dada la inminente llegada de una nueva
gestión, por otro lado, estas palabras de Griesa adquieren una
connotación diferente, de cuando las pronunciaba en el semestre del año
pasado, a puro beneficio de sólo 13 litigantes, en su mayoría fondos
buitre.
Ahora, con 543 litigantes y U$S 8000 millones sobre la mesa, si bien su
foco de atención sigue siendo el comportamiento de Argentina, lo cierto
es que los fondos buitre y el resto de demandantes son también los que
tendrán mayores incentivos para sentarse a negociar con un gobierno que
se inicia.
Más allá de todo esto, lo que queda claro es que la saga continúa y
continuará y se esparcirá por países con crisis de deuda y por eso vale
la pena recordar que ante la inexistencia de un sistema legal de
quiebras de países, son las mismas naciones centrales las que ponen
palos en la rueda para que un esquema multilateral cobré forma y dé
respuesta a este tipo de situación.
BAE
El litigio con lo fondos buitres con la Argentina se recalienta a
horas de las elecciones presidenciales: el juez de Nueva York Thomas
Griesa aceptó ayer a más “me too” y eleva a u$s10.000 millones lo que
reclaman los holdouts. En otro plano del juicio, los bonistas europeos
intimaron al BoNY a que pague los títulos de deuda que estan trabados en
por orden de Griesa, o que renuncie como fiduciario para ser
reemplazado por el Banco Nación.
Griesa dictaminó ayer que los holdouts tenedores de u$s234 millones,
que han presentado 15 demandas exigiendo el pago total de sus bonos,
fueran incorporados a los “me too”, que reclaman un trato igualitario.
Los fondos tenedores de deuda Trinity Investments Limited y MCHA
Holdings LLC, lograron en el despacho del magistrado la misma
compensación que los buitres, con lo cual la deuda exigible por los
mismos es cercana a los u$s10.000 millones.
Como esperaban los abogados que defienden a la Argentina, el
octogenario juez el de la corte distrital del sur de Manhattan, afirmó
que Argentina había dado nuevos argumentos para justificar el trato
diferencial a varios acreedores similares a los que tenían u$s5.400
millones de dólares en bonos incumplidos. Estos tenedores de deuda, que
reclaman “trato igualitario” (me too, en inglés), buscan la misma
compensación la lograda por los fondos buitres Aurelius, NML Elliot y
Olifant, que lograron un dictamen favorable de Griesa que ordenó a
Argentina pagar 1.330 millones de dólares más intereses.
Liberen al BoNY
En otro capítulo del litigio, el ministro de Economía, Axel Kicillof
anunció ayer que un grupo de bonistas europeos intimaron al BONY a que
pague los títulos de deuda, operación que se encuentra trabada por la
decisión del Juez Thomas Griesa hasta que Argentina arregle su litigio
con los Fondos Buitre, o que renuncie como fiduciario para ser
reemplazado por el Banco Nación.
“El Gobierno recibió una notificación por parte de tenedores de bonos
argentinos con ley europea, entre los que se encuentra George Soros que
han intimado al BoNY, a que les pague o a que renuncie. De no tomar una
decisión en los próximos cinco días van a pedirle a un juez europeo que
reemplace al BoNY”, adelantó Kicillof.
El Bank of New York Mellon (BoNY) es el banco que paga los títulos de
deuda argentina en el exterior que tiene prohibido por el juez
norteamericano, Thomas Griesa abonar unos u$s539 millones en bonos en
poder de europeos, hasta que Argentina no cumpla con la sentencia que lo
obliga a pagar a los buitres unos 1.600 millones de dólares.
Kicillof recordó que existe una sentencia en tribunales de Bélgica
“donde le dan esta posibilidad a los bonistas a cambiar de agente
fiduciario. Están reemplazando al BONY que por instrucciones de Griesa
no está permitiéndoles cobrar, porque Argentina paga, y esto es algo que
también reconocen también. Este sería el comienzo del fracaso de los
fondos buitres para trabar el pago de los bonos de ley europea”, aseguró
Kicillof.
En caso de prosperar este pedido de los bonistas europeos, “lo único
que va a poder retener el juez Griesa son aquellos bonos que se
encuentran bajo legislación estadounidense, es decir, solo un 23%‘, del
total de lo canjeado.”
La
Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York rechazó un
pedido de los fondos buitre para que se obligue al BoNY a entregar los
fondos depositados por el gobierno para los acreedores que ingresaron en
los canjes
NUEVA
YORK (Reuters).- Una corte de apelaciones de Estados Unidos rechazó hoy
que se obligue a Bank of New York Mellon Corp (BoNY) a entregar a los
holdouts 539 millones de dólares, que el Gobierno depositó en esa
entidad el año pasado para el pago a inversores en bonos que sí
participaron en la reestructuración de deuda soberana.
La Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York mantuvo su decisión de octubre del año pasado, de que los acreedores de la Argentina no tienen derecho a apropiarse de esos fondos.
En junio de 2014, el Gobierno depositó US$ 539 millones correspondientes al vencimiento de la deuda en el BoNY. La entidad mantiene congelados esos fondos por orden del juez de Nueva York, Thomas Griesa .
El
gobernador salteño dijo en el Consejo de las Américas que hay que
negociar con los holdouts y reconstruir la confianza del Indec; fue muy
crítico de la situación energética.
Juan Manuel Urtubey, ayer, con empresarios en Nueva York.\
NUEVA YORK.- Negociar con los holdouts,
y rápido. Volver a emitir deuda en los mercados internacionales.
"Tocar" las retenciones. Buscar una inflación de un dígito. Invertir
para paliar las "deficiencias" en la infraestructura del país.
Reconstruir la confianza en las estadísticas públicas.
No
es el plan de gobierno de la oposición. Es la visión, alejada del
kirchnerismo puro, que ofreció en Estados Unidos el gobernador de Salta,
Juan Manuel Urtubey, sobre el futuro de la Argentina bajo un hipotético
gobierno de Daniel Scioli, candidato oficialista en las elecciones
presidenciales.
"¿Qué los diferencia de Macri?", le preguntó LA
NACION al gobernador salteño, tras varias definiciones distantes del
paladar kirchnerista que dejó durante una conferencia de prensa en el
Consejo de las Américas. "Nosotros podemos hacer todo lo que decimos.
Tenemos la estructura, el equipo, tenemos todo. No sé si ellos lo
tienen", respondió.
En
Estados Unidos, invitado por el Consejo de las Américas, Urtubey se
reunió con empresarios, fondos de inversión y con ejecutivos del banco
de inversión JP Morgan. Llegó como hombre de Scioli. Aquí hay una duda
que persiste desde hace tiempo: ¿se despegará Scioli de Cristina
Kirchner en caso de llegar a la Casa Rosada? Urtubey, quien no descartó
la posibilidad de integrar un posible gabinete sciolista, ofreció
algunas respuestas a ese interrogante.
"La cultura argentina
demuestra que quien gobierna es quien va a conducir", definió Urtubey,
tajante, cuando la agencia Bloomberg le preguntó sobre la independencia
que Scioli tendrá respecto de la Presidenta. El salteño reconoció la
enorme expectativa que impera aquí respecto del futuro del país y el
próximo gobierno.
"El
gran desafío -señaló- es llegar en tiempo real a cumplir esas
expectativas, y que esas expectativas puedan transformar la realidad y
en inversiones en la Argentina."
La pelea de la Argentina con los
llamados fondos buitre fue el tema excluyente de sus encuentros. Urtubey
dijo que hay que buscar un acuerdo "apenas inicie el próximo gobierno",
y brindó una idea acerca de cómo venderá el acuerdo el Frente para la
Victoria: el país, dijo, está "en una posición de negociación más
favorable" gracias a la pelea que brindó la Casa Rosada, y como el nivel
de endeudamiento es "bajísimo" y el costo del acuerdo (que estimó entre
un 0,8 y un 1,5% del producto bruto) es pequeño respecto de las
posibilidades de financiamiento que el mundo puede ofrecerle a la
Argentina, conviene acordar.
El país debe dar previsibilidad, y
retornar a los mercados financieros y emitir deuda para fomentar su
desarrollo a través de inversiones, continuó. En una de las definiciones
más antagónicas al kirchnerismo duro, dijo que la infraestructura de la
Argentina es deficiente. "Tenemos una deficiencia en materia de
infraestructura de transporte, tenemos una deficiencia en energía. Hoy,
somos un país importador de energía, y eso no sólo afecta nuestra
balanza comercial sino que retrasa nuestra actividad industrial.
Tenemos, fácil, más de un 10% de los días del año en los que no hay
actividad industrial porque falta energía", describió.
Urtubey
dijo también que es necesario generar condiciones de "competitividad y
desarrollo", aunque evitó referirse a una futura devaluación. "No se
resuelve con política monetaria", enfatizó. Además, dijo que es
necesario tocar las retenciones. "Lo tenemos que hacer porque, si no,
nuestras economías regionales están en problemas", apuntó.
Otra
definición antagónica respecto del kirchnerismo: el uso de las
estadísticas y el futuro del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
(Indec). "Las estadísticas no son el espejo para ver quién es el más
bonito. Son el parámetro referencial para guiar las políticas públicas",
disparó.
El salteño reconoció que en el oficialismo existen
diferencias, pero las relativizó. "Se discutirán y se resolverán",
anticipó. Una diferencia que dejó: Scioli debería haber participado del
debate presidencial. "No, no estoy de acuerdo", respondió, cuando se le
preguntó si coincidía en que el debate es un "chamuyo", como afirmó el
candidato oficialista. "Para mí, él tenía que debatir. Ésa es mi visión.
Pero bueno, él es el candidato y decidió no hacerlo".
Expresiones que no están en el manual kirchnerista
Urtubey se refirió a los fondos buitre, la crisis energética, el Indec y las diferencias que surcan al oficialismo
"Apenas inicie el próximo gobierno hay que buscar un acuerdo con los fondos buitre en una posición más favorable"
"Tenemos una deficiencia en infraestructura de transporte; tenemos deficiencias en energía que afectan a las industrias"
"Las estadísticas no son para ver quién es el más bonito. Son el parámetro para guiar las políticas públicas"
El
jefe de Gabinete dijo que las declaraciones del gobernador son "solo
una opinión"; Urtubey, enviado por Scioli al Consejo de las Américas,
dijo que hay que "acordar" con los holdouts
Aníbal Fernández y la presidenta Cristina Kirchner.
"No
representa al Gobierno esa visión ni al nuevo gobierno, que todavía no
se conformó", dijo Fernández sobre la posición adoptada ayer por Urtubey
como emisario del candidato presidencial oficialista, Daniel Scioli, ante el Consejo de las Américas, en Estados Unidos.
Por
otro lado, argumentó que las críticas que hacía al kirchnerismo desde
el Frente Renovador la neosciolista Mónica López eran "posiciones
circunstanciales que también, en algún momento, hay que revisar".
En declaraciones a radio Continental
en medio de una recorrida por Coronel Suárez, en la Sexta Sección
electoral, sostuvo además que si el postulante presidencial de UNA,
Sergio Massa,
"supone que todos los que se fueron, que son millones, lo hicieron por
un látigo y una chequera, está equivocado, le erró al vizcachazo".
Fernández
planteó que la posición de Urtubey ante empresarios en Nueva York sobre
la necesidad de "acordar" con los holdouts "no deja de ser la visión de
un gobernador de la Argentina".
En
esa línea, aclaró que si el salteño se refiere a negociar "en las
mismas condiciones" que el 92,4 por ciento que ingresó al canje de la
deuda reestructurada, le "parece estupendo", aunque si lo que propone es
"pagar a otro precio", sería "más o menos lo que pensaba" el postulante
de Cambiemos, Mauricio Macri, y "pensar parecido a Macri es casi asustarse", advirtió.
"Yo
negociaría con los holdouts, pero en las mismas condiciones que negocié
con el 92,4 por ciento que entraron al canje", dijo y añadió que "no
hay ninguna oportunidad de hacerlo de otra manera".
El postulante a
suceder a Scioli en territorio bonaerense aseguró que no le "daría" a
los fondos buitre "ni un centavo más que los que ya están cobrando los
otros", al advertir: "Si no, seríamos víctimas de los holdouts".
En
referencia a Urtubey, señaló que "si lo que dice es que vamos a pagar a
otro precio, las demandas colectivas del 92,4 por ciento serían un
viandazo" que "no dejarían levantar" al país "nunca más". Agencia DyN