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miércoles, 8 de mayo de 2019

El TIAR: un tratado "herido de muerte" que no podría aplicarse en Venezuela

Militares de EEUU

El TIAR: un tratado "herido de muerte" que no podría aplicarse en Venezuela


Sputnik
No existen argumentos jurídicos ni diplomáticos para una aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en Venezuela tal como pretende el líder opositor Juan Guaidó, dijo a Sputnik el experto en Historia Económica Leandro Morgenfeld.
En diálogo con Sputnik, Morgenfeld recordó que el TIAR se aprobó en 1947 en una convención en Río de Janeiro. Se trató del primer tratado internacional en materia de defensa, dado que el Tratado del Atlántico Norte que dio surgimiento a la OTAN se concretó recién en 1949.

 
El acuerdo apuntaba en su origen a "la conformación de un sistema interamericano hegemonizado por EEUU en la segunda posguerra", señaló el analista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas). En su artículo 3°, el TIAR establece que "un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos".
Si eso sucede, prevé el pacto, cada país firmante "se compromete a ayudar a hacer frente al ataque, en ejercicio del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas".

En contexto: EEUU planea romper los vínculos del "verdadero villano" con Venezuela

El TIAR nació con un respaldo importante y en su fundación fue firmado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y EEUU.

En los años sucesivos se sumarían Nicaragua, Ecuador, Trinidad y Tobago, Bahamas y finalmente Canadá, el último en adherir en 1990. Sin embargo, la amplia participación no garantizó su éxito. En ese sentido, Morgenfeld resaltó que el TIAR "prácticamente nunca se aplicó", excepto en los años 60, a propósito del bloqueo a Cuba y la guerra entre El Salvador y Honduras, "cuando respondía a intereses de EEUU".
El experto apuntó, además, que el tratado quedó "herido de muerte" en 1982, cuando Argentina invocó su aplicación durante la Guerra de las Malvinas pero EEUU se negó a aplicarlo contra el Reino Unido, su aliado en la OTAN.

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"EEUU elige sostener la alianza estratégica con Gran Bretaña, [Ronald] Reagan con [Margaret] Thatcher y prioriza la OTAN sobre el TIAR, que queda herido de muerte y pierde la poca legitimidad que ya tenía".
El proceso de debilitamiento del tratado continuó en las décadas siguientes: México lo abandonó en 2002 y Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela lo hicieron en 2012. Cuba también renunció formalmente en 2012 pero la exclusión de los ámbitos interamericanos promovida por EEUU ya lo mantenía marginado.
La recientemente anunciada intención de Guaidó de aplicarlo en Venezuela volvió a poner en debate la legitimidad actual del tratado y su conveniencia para la región.
"No hay ninguna posibilidad de aplicar el TIAR en Venezuela y sería simplemente una forma de tratar de enmascarar el pedido que Guaidó ya hizo varias veces de una intervención militar de EEUU", remarcó Morgenfeld.
El experto sostuvo que el opositor venezolano necesita apelar al TIAR porque una intervención militar estadounidense "concita mucho rechazo en Venezuela y en toda América Latina". Bajo el paraguas del TIAR, una acción de EEUU podría disfrazarse como "una acción interamericana".
Según Morgenfeld, algo similar ocurrió en República Dominicana en 1965. Cuando las tropas de EEUU invadieron la isla de forma unilateral, el país norteamericano buscó justificar su accionar creando la Fuerza Interamericana de Paz conformada por la Organización de Estados Americanos (OEA).
​El experto argentino recordó, además, que Venezuela fue uno de los países que abandonaron el tratado en 2012, por lo que necesariamente debería solicitar un nuevo ingreso. En ese sentido, apuntó que Guaidó "tendría que, como presidente autoproclamado, convocar a la Asamblea Nacional para que vuelvan a ingresar al TIAR en tiempo récord para después aplicarlo en forma absolutamente arbitraria”.
En efecto, para Morgenfeld la intención de Guaidó "implicaría plantear que hay una agresión de las Fuerzas Armadas Venezolanas contra la autoridad legítima que sería él mismo, según su criterio".

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Un escenario que no dejaría de ser un "conflicto interno", cuando para convocar el TIAR debería configurarse una "agresión externa".
Por tanto, para el experto "no habría, desde el punto de vista diplomático o de jurisprudencia internacional, ninguna posibilidad legítima de invocar el TIAR en el actual conflicto político en Venezuela".

miércoles, 1 de mayo de 2019

Grave: EEUU vuelve a amenazar con intervenir militarmente en Venezuela

“Trump está listo para hacerlo”

Venezuela: EEUU vuelve a amenazar con intervenir militarmente




Página/12

Tras haber ratificado su apoyo al alzamiento impulsado por el opositor Juan Guaidó, el gobierno estadounidense dejó en claro que el país está preparado para intervenir militarmente en Venezuela. "El presidente (Donald Trump) ha sido claro como el cristal e increíblemente consistente. Una acción militar es posible. De ser necesario, eso es lo que Estados Unidos hará", adelantó el secretario de Estado Mike Pompeo a un día de la fallida sublevación.


Mientras refuerza las amenazas contra el presidente Nicolás Maduro e instan a los funcionarios en Caracas a desertar y unirse a Guaidó, EE. UU. volvió a poner sobre la mesa la intervención militar. "Preferiríamos una transición pacífica del poder, con la salida de Maduro y la celebración de nuevas elecciones", alegó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien luego aclaró que si llega el momento -un momento que, según dijo, tendrán que definir cuál es- y hay que tomar la decisión de intervenir militarmente, Trump "está listo para hacerlo”.

Pompeo había dicho ayer que Maduro iba a dejar el país hacia Cuba el martes, pero que los rusos le dijeron que debía quedarse. En esa línea, el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, había adelantado que se comunicaría con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, para discutir el tema. Bolton y Pompeo han acusado a Rusia y a Cuba por interponerse en el camino de un cambio de gobierno en Caracas.

"A los rusos no hay nada que les guste más que poner un dedo en el ojo", dijo Bolton, aludiendo a una supuesta intención de provocar. Según el consejero de Seguridad estadounidense, los rusos están "utilizando a los cubanos" como instrumento. "Les encantaría tener el control efectivo de un país en este hemisferio", señaló.

"No es ideológico; es solo una política de poder anticuada. Es por eso que tenemos la doctrina de Monroe, que estamos desempolvando en esta administración, por la que el presidente indicó anoche que los cubanos deberían pensar mucho sobre cuál es su papel", agregó Bolton.

La doctrina Monroe es una política estadounidense del siglo XIX que se opone a la interferencia de las potencias europeas en el hemisferio occidental, invocada más tarde para justificar la intervención estadounidense en América Latina.

viernes, 1 de marzo de 2019

Estados Unidos reprocha a Guaidó el fracaso de su política golpista en Venezuela, pero Macri igual lo recibe hoy con todos los honores en la Quinta de Olivos


Ahora EEUU reprocha a Guaidó fracaso en política golpista en Venezuela

Prensa Latina

La derrota militar del autoproclamado “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó, al no lograr hasta hoy la adhesión de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), fue reprochada por el vicepresidente de EEUU, Mike Pence.
La autoridad de Washington recriminó al presidente de la Asamblea Nacional (AN) en desacato por los fracasos sostenidos luego de su reconocimiento el pasado 23 de enero, acciones que no han permitido justificar la intervención militar diseñada por la Casa Blanca.
La revelación la realizó el portal argentino de noticias 'La Política Online', donde describió que el reclamo tuvo lugar en la reunión del autodenominado Grupo de Lima, el pasado lunes en Bogotá, Colombia.
De acuerdo con el medio, "Pence trazó al presidente ‘encargado’ Juan Guaidó, un duro diagnóstico de todo lo que estaba fallando en la ofensiva contra el régimen chavista. El mayor reclamo fue por la continuidad de la adhesión de las FANB" al presidente legítimo, Nicolás Maduro.
Guaidó, de acuerdo con el análisis de la plataforma digital, había prometido al gobierno estadounidense que si la mayoría de los líderes mundiales lo reconocían como supuesto presidente de Venezuela, al menos la mitad de los oficiales de la FANB desertaría, hecho que no ocurrió.
Por otra parte, el miembro del partido opositor Voluntad Popular tampoco logró el respaldo del 50 por ciento de los 194 países que conforman la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Otra de las afirmaciones falsas del parlamentario consistió en asegurar que la base social seguidora del sistema socialista liderado por Maduro estaba ‘desintegrada’, una afirmación que tampoco resultó cierta.
En la capital neogranadina el funcionario norteamericano también cuestionó la actitud poco comprometida de los millonarios venezolanos que viven en el exterior. "Se esperaba un aporte más decidido de dinero para financiar el pase de policías, militares y políticos a la esfera de Guaidó. Hasta ahora no ocurrió", reseña 'La Política Online'.
Ante estos hechos, importantes centros de decisión internacional aliados a la presidencia de Donald Trump comenzaron a alertar que la oposición venezolana "podría perder el momento" que supuestamente ganó con la irrupción de Guaidó.
Por su parte, el Gobierno bolivariano declaró como uno de los principales fracasos del miembro de la AN de conjunto con EEUU la imposibilidad de ingresar al país sudamericano el pasado 23 de febrero la supuesta ayuda humanitaria, -como tanto lo anunciaron-, mecanismo empleado para justificar la intervención.
Luego de esa derrota, Guaidó dijo que los acontecimientos de ese día "me obligan a tomar una decisión: plantear a la comunidad internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta Patria".
Sin embargo, la propuesta la rechazó el propio Grupo de Lima, que en un comunicado insistió en la permanencia de los ataques contra el Gobierno constitucional venezolano, solo que "sin uso de la fuerza".

Texto completo en: https://www.lahaine.org/iF6

jueves, 28 de febrero de 2019

Trump y el “patio trasero”: Hegemonía mundial, intervencionismo y Venezuela




Grupo de Trabajo Estudios sobre Estados Unidos de CLACSO
Boletín N° 1


Introducción

Por Leandro Morgenfeld
(Coord. GT Estudios sobre Estados Unidos, UBA-CONICET, Argentina)

Desde hace 15 años, el Grupo de Trabajo Estudios sobre Estados Unidos del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (clacso), integrado actualmente por 22 investigadores de 9 países, viene analizando críticamente el modus operandi de Estados Unidos a través de tres principales líneas o ejes de trabajo: i) la crisis de la hegemonía estadounidense y su impacto global; ii) las clases gobernantes y dirigentes y las estructuras político-económicas y culturales al interior de dicho país; iii) los cambios y continuidades en la relación entre Estados Unidos y otros países y gobiernos de Nuestra América.
En 2018 publicamos el quinto libro del grupo, Estados Unidos contra el Mundo. Trump y la nueva geopolítica (Siglo XXI) –disponible en la biblioteca virtual de CLACSO-, analizando las rupturas y continuidades en el gigante del norte, a partir de la llegada a la Casa Blanca del magnate neoyorquino.
La agudización de los ataques de Washington contra lo que el Consejero de Seguridad Nacional John Bolton denominó el nuevo “eje del mal” en la región (Cuba, Venezuela y Nicaragua) y la actual ofensiva injerencista e imperialista contra Caracas nos impulsaron a lanzar este Boletín de Estudios sobre Estados Unidos, con el objetivo de poder abonar al debate de coyuntura, tan necesario en un momento donde el principio de autodeterminación de los pueblos está siendo avasallado brutalmente.
En esta primera entrega, el eje está en el análisis de los primeros dos años de Trump al frente de la Administración estadounidense, y en particular en su vínculo con los países no alineados de América Latina y el Caribe. 
El artículo de Gabriel Merino, “Trump y la reconfiguración imperial”, desentraña, en una etapa crítica de transición histórica del sistema mundial, la pugna entre dos grandes estrategias imperiales: la del unipolariamo multilateral (Obama), sostenido por las transnacionales, las redes financieras y el establishment liberal, y la del unipolarismo unilateral americano (Trump), que reúne tendencias más nacionalistas e industrialistas,  planteando matices frente al establishment neoconservador (Bush Jr). Permite comprender mejor cómo se expresan las distintas fracciones en disputa al interior de Estados Unidos, la vuelta a una suerte de keynesianismo militar y la guerra comercial en curso.
Los artículos de Carlos Eduardo Martins, “Trump y Venezuela”, y Marco A. Gandásegui, hijo, “La guerra declarada de Estados Unidos contra Venezuela”, se ocupan del conflicto en el país caribeño que tiene hoy en vilo a toda la región y al mundo. El primero explica adecuadamente lo que está en juego: “El desenlace de la situación venezolana tendrá un importante efecto para la disputa del poder mundial y para el balance de las fuerzas políticas en América Latina. El eventual derrocamiento del gobierno de Maduro significará el avance del imperialismo territorialista y sin hegemonía de Estados Unidos en la región. Será el primer paso para derribar lo que el gobierno Trump llama de ‘Troika de la Tiranía’, constituido por los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, pero también para contener y desestabilizar a los gobiernos nacionales populares, como los de Bolivia y México, y las democracias, criminalizando a los movimientos sociales y las izquierdas, y ampliando las bases militares estadounidenses en América del Sur, en particular en el espacio amazónico”.
El segundo ubica el conflicto en el marco geopolítico de la posguerra fría, para luego analizar en qué consiste la guerra que Estados Unidos declaró contra la revolución bolivariana, deteniéndose en la lucha de clases interna en Venezuela. Por último, se ocupa de cómo afecta el conflicto a Panamá, cuya soberanía también se vería vulnerada por la ofensiva imperialista estadounidense. La situación expone a ese país centroamericano a ser objetivo de ataques militares extranjeros, como ocurrió en 1989. 
El artículo de Roberto García, “’Jamás… una intervención armada’: Estados Unidos, Venezuela y la posición uruguaya”, analiza la posición de Montevideo frente a la ofensiva imperialista y el seguidismo del Grupo de Lima. Uruguay, junto a México, viene insistiendo en la necesidad imperiosa de una salida negociada y de evitar una deriva militar. Recoge el discurso de Elbio Roselli, representante uruguayo en el Consejo de Seguridad de la ONU y lo inscribe en tradiciones históricas de la política de ese país.
Por último, el aporte de Raúl Rodríguez Rodríguez, “El Bloqueo Económico de Estados Unidos a Cuba desde la ética en las relaciones Internacionales” historiza las más de cinco décadas de agresión económica contra la isla, incluyendo el breve período de distensión bilateral desde diciembre de 2014, y el giro y endurecimiento implementado a partir de la asunción de Trump: “Los actos más recientes,  caso de la amenaza de aplicación del capítulo III de la ley Helms Burton y la amenaza de la re-inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado, busca inicialmente, de acuerdo con el espíritu  de la ley de 1996, entorpecer los esfuerzos de Cuba para atraer y promover la inversión extranjera directa, re-crear la imagen de Cuba como un amenaza a Estados Unidos y sobre esa base reforzar el abarcador sistema de sanciones económicas como un instrumento lograr el cambio de régimen en Cuba, un objetivo largamente acariciado por la clase corporativa dominante de Estados Unidos”. Así, los ataques contra la isla se inscriben en la ofensiva imperial expresada en la última estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.
Los cinco artículos de este primer Boletín, de investigadores de Argentina, Brasil, Panamá, Uruguay y Cuba, permiten comprender distintas dimensiones de la actual ofensiva imperial estadounidense y de los enormes desafíos que suponen para Nuestra América, con el riesgo cierto de que deje de ser una zona de paz. Reivindicar los principios de “no intervención” y “autodeterminación de los pueblos”, ante la desembozada agresión contra los países bolivarianos, es una tarea urgente para todas las fuerzas democráticas, populares, antiimperialistas y de izquierda de todo el mundo y, en particular, de Nuestra América.


- Leer el Boletín completo acá



lunes, 25 de febrero de 2019

domingo, 24 de febrero de 2019

Charla Venezuela: Desafíos populares ante la ofensiva imperialista (lunes 25/2, Sociales-UBA)



Charla sobre la situación en Venezuela: 
Desafíos populares ante la ofensiva imperialista

Lunes 25/2, 18.30hs
Facultad de Ciencias Sociales, UBA
Santiago del Estero 1029

martes, 29 de enero de 2019

El libreto del golpe en Venezuela. ¿Hasta dónde piensan llegar los Estados Unidos?

Ayer en conferencia de prensa, el gobierno estadounidense anunció embargos a la petrolera venezolana.

El libreto del golpe en Venezuela

¿Hasta dónde piensan llegar los Estados Unidos?

Los anuncios de la Casa Blanca sobre el congelamiento de activos y fondos de Pdvsa fueron un nuevo paso en la estrategia golpista. Los próximos ya fueron anunciados: protestas el miércoles, movilización el sábado, el reconocimiento formal de Guaidó de parte de la Unión Europea y la reunión del Grupo de Lima el 4 de febrero.

Por Marco Teruggi (Página/12)
Desde Caracas

Asistimos a un encadenamiento de pasos, una serie de secuencias que parecen cumplirse una tras otra según un orden. La génesis se sitúa en la ruptura de la mesa de diálogo en República Dominicana a principios del 2017, a partir de la cual la estrategia contra el chavismo descartó la vía electoral, y tiene su nuevo paso en los anuncios dados el lunes por la noche en la Casa Blanca. Lo que sucedió entre punto y punto es conocido, lo que está por venir puede ser -en parte y de manera aproximativa- anticipado. Al menos en el papel.
La primera conclusión es que no improvisan. Ni cuando eligieron a Juan Guaidó como nuevo héroe a ser construido en redes sociales, ni al iniciar la primera fase de violencia interna en los barrios populares del 21 al 24, ni la autojuramentación, ni la reunión en la Organización de Estados Americanos el 24, en la Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y en los recientes anuncios de los golpes sobre la economía.
Resultó claro al ver a John Bolton, consejero de seguridad nacional, y a Steven Mnuchin, secretario de tesoro, pararse ante cámaras en la Casa Blanca para anunciar los nuevos asaltos a la economía venezolana. Declararon que congelarán siete mil millones de dólares de la petrolera Pdvsa en Estados Unidos (EEUU), y que el dinero de las compras que se realicen en Citgo, filial de Pdvsa en EEUU, irán a cuentas bloqueadas. Es decir que realizarán un robo. Guaidó, casi en simultaneidad, anunció que designará una nueva comitiva en Citgo. La cadena de mando es vertical: el autonombrado presidente acata.
Los nuevos ataques sobre la economía estaban previstos. La diferencia con los que se dieron en años anteriores es la cantidad de cámaras, la magnitud de lo que implican, el cuadro de asalto en el que se desarrollan. Una suma de los últimos números brindados de manera pública da: 23 mil millones de dólares de daños, según reportó el canciller venezolano Jorge Arreaza, 1.2 mil millones de oro venezolano retenidos en Gran Bretaña, 7 mil millones sobre Pdvsa, y 11 mil millones que se generarán a partir de estos nuevos ataques, según Bolton.
En ese encadenamiento de pasos se enmarcan los cuatro próximos ya anunciados: las acciones de calle el día miércoles, la movilización el sábado, la declaración ya formal por parte de la Unión Europea y Gran Bretaña del reconocimiento de Guaidó, y la reunión del Grupo de Lima el 4 de febrero. Se trata de los pasos públicos, los internacionales para avanzar en la conformación del cuadro, los nacionales -al parecer- para ganar tiempo hasta nueva activación de actos violentos de diferentes tipos combinados con las movilizaciones semipúblicas -ningún medio que sospechen afín al gobierno puede ingresar.
No significa que cada paso sea de triunfo dentro de la estrategia en marcha. Siempre es necesario preguntarse cómo medir victorias y derrotas dentro de varios planes en simultáneo. Por ejemplo: ¿no haber logrado mayoría en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es una derrota? ¿O sabían que no lo lograría y el objetivo era la reunión en sí, articulada con la conformación de todos los actores que los EEUU necesitan para dar los próximos pasos económico, políticos y armados? ¿Están dispuestos a avanzar aún con los desacuerdos de gobiernos como Rusia y China, con las nuevas situaciones creadas como, por ejemplo, el impacto de los anuncios sobre Citgo donde Rusia tiene casi la mitad de las acciones?
La hipótesis indica que avanzarán en otros niveles. “Nosotros los estamos esperando, estamos esperando a los violentos, los mercenarios, y a quienes pretendan meterse en Venezuela”, afirmó Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. Lo dijo luego de describir el escenario en curso: “Esto es un asedio, un libreto, estuvimos viendo el formato que se aplicó en Libia y vemos los mismos actos progresivos que se han generado con la República Bolivariana de Venezuela”.
La “ayuda humanitaria” parece un punto central dentro de ese plan que avanza como campanadas. Guaidó y diferentes voceros de la derecha afirman que harán ingresar al país la ayuda, aunque no han dado detalles de cómo. Sería, dicen, el punto de inflexión en caso de que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana se niegue a dejarla pasar. ¿En qué territorio piensan montar el escenario con las cámaras, diplomáticos y organismos por delante, y los paramilitares/bandas criminales en las sombras? ¿Será a través de la frontera colombiana?
Es necesario caracterizar los actores locales e internacionales, en el primer caso los factores de derecha apéndices de los EEUU como es el partido Voluntad Popular al cual pertenece Guaidó, vinculado a la construcción de los escenarios de política criminal desde su nacimiento. En el segundo caso quienes están al mando de la Operación Venezuela: Donald Trump, John Bolton, Mike Pence, Mike Pompeo, Elliot Abrams, Marco Rubio, los vectores del neoconservadurismo norteamericano vinculados a las tramas más oscuras de las intervenciones declaradas o por debajo de la mesa en el mundo.
Describir el escenario, las posibles lógicas de las secuencias, las preguntas acerca de los límites o no de la avanzada dirigida desde los EEUU, puede esclarecer el tipo de enfrentamiento en el que se está. El cuadro venezolano se ha desacoplado de los tiempos conocidos en los demás países del continente, guarda relaciones con factores como el paramilitarismo colombiano dentro de una estrategia que parece haber ingresado en claves aplicadas en Medio Oriente. Equivocarse en el análisis puede conllevar errores gruesos de apreciación.
La dimensión de lo inédito demanda actualizar las claves de análisis. Estamos ante un escenario novedoso dentro de una situación mundial inestable, de disputa, emergencias de potencias y manotazos norteamericanos para recuperar un terreno que se le escapa. Venezuela es uno de los puntos centrales que buscan tener bajo control y ceniza. El chavismo lo tiene claro, pelea.

Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Trump, admite que EEUU va por el petróleo de Venezuela

Asesor de Trump admite que busca que empresas de EE.UU. "produzcan el petróleo en Venezuela"

Asesor de Trump admite que busca que empresas de EE.UU. "produzcan el petróleo en Venezuela"

RT

El asesor de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, admitió que los intereses de Washington en el país sudamericano están vinculados a ese recurso estratégico.


En medio de la nueva escalada de la crisis venezolana, agentes cercanos al gobierno de Donald Trump dejan en claro cuáles son los intereses de EE.UU. en el país sudamericano. John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, declaró en una entrevista con Fox Business que "haría una gran diferencia" si petroleras estadounidenses pudieran acceder a los pozos de crudo de Venezuela.

"Estamos conversando con las principales compañías estadounidenses ahora", apuntó Bolton, y añadió que su objetivo es que esas empresas "produzcan el petróleo en Venezuela". "Sería bueno para el pueblo de Venezuela y el pueblo de los EE.UU.", opinó.

Este lunes, una semana después de esas declaraciones, Bolton ha anunciado la imposición de sanciones contra Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), medidas restrictivas que comprenden el congelamiento de unos 7.000 millones de dólares en activos de esa compañía estatal venezolana.

El funcionario repitió también los argumentos de la presunta defensa de la democracia y los derechos humanos, e insistió en que si el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, es derrocado, eso implicaría un "gran avance" para crear "oportunidades de negocio" en la región.

Las declaraciones de Bolton, si bien confirman algo que distintos analistas ya han planteado, tampoco son una sorpresa. El propio presidente estadounidense ha afirmado anteriormente la importancia de los recursos naturales de otros países para los EE.UU.

"Estoy interesado en Libia si tomamos el petróleo. Si no tomamos el petróleo, no hay interés", dijo Trump en 2012, cuando aún no era presidente, un mes después de la intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que destruyó ese país. Asimismo, declaró en esa oportunidad que se podría "ayudar" al Estado libio si a cambio entregaba el 50% de su crudo.

Cabe recordar que de acuerdo a estimaciones de la propia Agencia Central de Inteligencia de los EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés), Venezuela cuenta con la principal reserva de petróleo del mundo, incluso superando a Arabia Saudita.


Cronología de la crisis venezolana
El 23 de enero Juan Guaidó, líder opositor y presidente de la Asamblea Nacional, que se encuentra en desacato desde 2016 y cuyos actos son nulos según varias sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, se autoproclamó "presidente encargado" de Venezuela en medio de una manifestación en Caracas.
Su legitimidad para encabezar Venezuela ha sido reconocida por EE.UU. y una serie de países latinoamericanos.
Nicolás Maduro anunció que Venezuela rompería relaciones diplomáticas y políticas con EE.UU.


El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, anunció durante una sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA) el jueves que Washington está listo para proporcionar a Venezuela "ayuda humanitaria" por valor de más de 20 millones de dólares.


Al cierre de la sesión, 16 de los 34 miembros de la OEA reconocieron oficialmente a Guaidó como mandatario interino de Venezuela mediante una resolución firmada por Argentina, Bahamas, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana.


Desde la Unión Europea han evitado reconocer explícitamente a Guaidó como el presidente interino de Venezuela. La Alta representante del bloque para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, se ha pronunciado a favor de "elecciones libres" en el país suramericano.


Por otro lado, desde los gobiernos de México, Bolivia, Cuba, Irán, China y Rusia han adelantado que no reconocerán a Guaidó como presidente. Además, Maduro reveló que recibió una llamada del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, manifestándole su apoyo.