Resumen del Sur
La economista y ex Embajadora argentina en Washington, Cecilia Nahón, dialogó en exclusivo con Resumen del Sur
sobre los siete meses del gobierno de Mauricio Macri, la política
exterior del gobierno nacional y el panorama electoral en Estados Unidos
a pocos meses de la elección presidencial. Desde Estados Unidos, Nahón
contó que se dedica a la actividad académica, confesó “querer volver a
la Argentina” y dijo estar “preocupada” porque lo que está pasando en el
país.
Resumen del Sur: Luego de haber ejercido el
importante rol de Embajadora en Estados Unidos, ¿Qué estás haciendo y
con qué función quedaste?
Cecilia Nahón: En este momento
estoy en la American University, yo soy economista y enseñé también en
Argentina diversas materias, hice investigación y ahora estoy
colaborando con la American University en un par de materias, acá en
Estados Unidos. Pero con ganas de volver y espero poder volver pronto.
Estoy más bien dedicada a la cuestión académica. Pero también
colaborando con algunos medios en Argentina y siguiendo muy muy de cerca
todo lo que pasa en el país. La verdad que bastante preocupada por unas
cuantas cosas que estas sucediendo en Argentina.
RdS: ¿Qué es lo que te preocupa?
CN:
Me parece que los últimos meses lo que se ha visto es una pérdida de la
independencia en la política exterior donde se dejó de tener una
política exterior autónoma y realmente pensada en función de las
necesidades, intereses de los argentinos y de la Argentina. Se pasó a
tener una política exterior que, con este latiguillo de “volver al
mundo”, en realidad de lo que se trata es de volver a tener las
prioridades del mundo, a defender los intereses del mundo y no siempre
los intereses de nuestro propio país que a veces coinciden y muchas
veces no. Nosotros somos un país con una historia, una especificidad
particular y ante todo somos latinoamericanos y sudamericanos. La
centralidad que tuvo durante la última década la vinculación con América
Latina, hoy no está presente en la agenda del gobierno nacional. El
gobierno de Macri ha dado una centralidad a otro tipo de vinculaciones y
me parece que eso es un retroceso y es algo que me preocupa tanto a mí
como a millones de argentinos.
RdS: ¿Qué se sabe de estos grandes acuerdos de libre comercio como el TPP?CN:
El TPP tuvo años de negociaciones en secreto. Fue firmado el año pasado
por 12 países entre ellos Estados Unidos y también algunos países de
nuestra región como México, Chile y Perú. Pero todavía no ha sido
ratificado por EEUU y de hecho está en un momento de mucho debate porque
la verdad es que así como en Argentina, por ejemplo, y en buena parte
de América Latina, ha habido en los últimos años fuertes
cuestionamientos a los “Tratados de Libre Comercio”, que lo pongo entre
comillas porque en realidad son muy regulados y también están muy
dirigidos. También en EEUU se empezó a ver un creciente cuestionamiento a
este tipo de tratados. Incluso los dos candidatos principales de hoy,
Donald Trump y Hillary Clinton dicen que están en contra del Tratado
Transpacífico, de este acuerdo entre 12 países que la administración
Obama lo presenta como uno de sus grandes logros en política comercial
y, en realidad, tanto Trump como Clinton dicen que no lo apoyan.
RdS:
Con respecto a la triangulación entre TPP, TTIP y Mercosur, ¿Cómo nos
podría afectar en la Argentina si es que esto realmente se pone en
marcha?
CN: Este Tratado Trans Pacífico básicamente de lo
que se trata es de establecer nuevas reglas, nuevos estándares, nuevas
exigencias para el comercio internacional. Ya no en el marco de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) sino en el marco de un acuerdo
regional que obviamente busca excluir a China. Fue muy interesante una
nota editorial que publicó el presidente Obama, hace algunos meses para
tratar de influenciar y de hacerlo bien en el propio Congreso de su país
para que aprueben el TPP. El presidente Obama lo dice con todas las
reglas, algo que nosotros lo hemos denunciado en los últimos años en la
OMC también pero ahora lo reconoce él y dice “el Acuerdo Trans Pacífico
es importante porque tenemos que ser nosotros, los EEUU y nuestros
aliados, y no China, los que escribamos las reglas del comercio
internacional” y así de claro, es casi textual. Claramente lo que deja
esto al descubierto es, primero, que hay reglas en el comercio
internacional y, efectivamente, quien las maneja y las controla las usa
para su favor y esto ha estado ante todo, ya no a favor de un país, esto
no ha beneficiado a EEUU en su conjunto, si bien en promedio por
supuesto que lo beneficia, sino ante todo a la clase empresarial, a las
grandes corporaciones, a las 500 empresas más grandes del mundo, a las
grandes transnacionales que realmente controlan estas reglas y controlan
hasta el proceso en el cual se escriben esas reglas.
RdS:¿Hubo críticas al secretismo de las negociaciones?
CN: Fue
muy criticado y cuestionado el proceso de negociaciones del TPP
justamente porque las compañías tenían acceso a información que no
tenían los propios ciudadanos, entonces fue bastante oscuro. Lo que
estamos viendo entonces es que hay una vocación muy fuerte de estas
economías de reescribir las reglas y en ese sentido son reglas que
claramente, al establecer algunos estándares más exigentes, están en su
favor en términos de propiedad intelectual, de algunos estándares medio
ambientales que pueden ser positivos en sí mismos pero que pueden ser
riesgosos para utilizarse como excusas para frenar el comercio bajo una
suerte de proteccionismo ambiental. Por supuesto que nosotros las
tenemos que entender y que seguir muy de cerca a todas estas reglas y
negociaciones, pero no caer tampoco en una suerte de un ataque de pánico
de creer que porque no las estamos escribiendo nosotros, entonces
estamos fuera y tenemos que sumarnos de una manera pasiva a la adopción
de esas reglas. Argentina tiene que seguir muy activa en la OMC,
fortaleciendo el Mercosur y fortaleciendo su propio espacio de
integración regional y desde ahí seguir construyendo con el resto del
mundo. Pero me parece que creer que porque hay otros países negociando
estos acuerdos, entonces uno tiene que salir corriendo a suscribirlos es
de nuevo no poner ante todo el interés económico del propio país que
creo que tiene que ser el de seguir impulsando la política industrial,
cosa que hoy no se está haciendo de manera decidida. Me parece que
debemos seguir impulsando el crecimiento económico y todo esto teniendo
una política exterior al servicio justamente de esta industrialización,
lo que es muy difícil siempre, es un desafío muy grande.
RdS:
Teniendo en cuenta que el gobierno argentino tiene mejor sintonía con
la Casa Blanca. ¿Qué crees que puede llegar a cambiar el gobierno de
Estados Unidos en relación al gobierno argentino?
CN: Lo
que yo veo del gobierno de Macri con relación a EEUU es que ha habido
una suerte de lluvia de concesiones. Concesiones de la Argentina hacia
EEUU. Creo que con EEUU es necesario tener una relación madura, una
relación inteligente, una relación de mutua conveniencia, pero lo que el
gobierno de Macri está implementando desde mi punto de vista no es
esto. Creo que tiene un discurso donde lo que se busca es el mutuo
beneficio pero en la práctica, si uno analiza los acuerdos
firmados-porque más allá de las declaraciones lo que hay que mirar son
los acuerdos y las acciones concretas-se han tomado una cantidad de
compromisos que difícilmente se hayan podido analizar en su profundidad,
dimensionar en toda su envergadura, se ha avanzado en temas de defensa,
de cooperación al narcotráfico, acuerdos comerciales y muchas otras
áreas, en donde me parece que hubo grandes concesiones. EEUU hace lo que
hacen los países grandes y fuertes, es lo que debería hacer también la
Argentina a pesar de su tamaño, que es defender sus intereses y tratar
de avanzar todo lo posible en sus propios intereses en su política
exterior. Para relacionarlo con el TPP, EEUU ha negociado fuerte, pero
otros países también y lo que Argentina tiene que aprender de estos
acuerdos es no tener miedo a negociar fuerte, a exigir, a pedir, a
recurrir a los mecanismos que tiene el sistema multinacional como por
ejemplo la OMC en caso de que haya problemáticas y diferencias para
acceder a un determinado mercado. Se trata de defender sus intereses.
Creo que eso es lo que se ha perdido con el gobierno de Macri. Con esta
vocación de reintegrarse al mundo, en realidad lo que yo veo es que hay
una falta de planteo al mundo y en las diversas relaciones bilaterales
de cuáles son los intereses del país y se tienen a adoptar agendas que
son ajenas. Nosotros somos un país y una economía con una realidad
nuestra, específica, como te digo, sudamericanos, latinoamericanos, una
economía que en el tamaño mundial es media o media-grande, pero que no
es una gran potencia ni está entre las potencias tradicionales ni
tampoco una potencia emergente como puede ser China, Rusia o India.
Nosotros tenemos particularidades en nuestra política exterior, que hace
que no podamos acoplarnos a las agendas y a las prioridades de ningún
país de manera directa.
RdS: ¿Cómo ves el panorama electoral en Estados Unidos y que efectos podría tener un triunfo de Donald Trump o Hillary Clinton?
CN:
Mirá lo primero que les puedo decir es que es impresionante el nivel de
polarización y de enfrentamiento que hay entre los dos partidos en
EEUU. Esto se da a la vez que hay altos debates y diferencias al
interior de los partidos. Si querés en términos más generales, me parece
que hay una desorganización y una suerte de crisis en el sistema
tradicional de partidos de EEUU, donde en definitiva dos candidatos que
estaban por fuera de los partidos principales, Trump en el caso de los
republicanos y Bernie Sanders en el caso de los demócratas, terminaron
condicionando gran parte de la agenda, marcando los temas de la campaña y
realmente poniendo los partidos y al establishment de ambos partidos en
una situación muy exigente. No son lo mismo, Sanders y Trump tienen
enormes y muy importantes diferencias ideológicas pero también de
valorización de la política. Me parece que una cosa muy interesante que
trajo Sanders a la política fue justamente de hablar de esto de la
revolución de la política, o sea de revalorizar la política como forma
de transformación y como forma de empoderamiento de los norteamericanos
para que la política refleje cada vez más sus intereses, sus necesidades
y los ayuda a recuperar ese nivel económico y esa integración de la
clase media que EEUU tuvo hasta muy poco y que en este momento está en
un proceso de decadencia, en términos relativos por supuesto.
RdS:
Cuando uno va analizando los discursos de los dos candidatos se
encuentra con un republicano no tradicional como Donald Trump, bastante
polémico en lo que es la política interna de los EEUU, con un discurso
geopolítico bastante difuso y Hillary Clinton con la experiencia de
haberla visto como Secretaria de Estado, y uno cree que estaría más
cercana con América Latina. ¿Qué mirada tenés respecto a lo que puede
llegar a ser la política exterior de los dos candidatos?
CN:
Mi impresión es que un Donald Trump como presidente de EEUU no sólo
sería un peligro para América Latina sino un peligro para el mundo. Es
un candidato que todas sus expresiones de política exterior son
caóticas, impredecibles, que no muestran ningún respeto por el derecho
internacional, por las reglas internacionales, que ha tenido expresiones
cuando se refiere a América Latina o a los latinoamericanos sólo en
términos racistas, despreciando a los mexicanos y tirando esta idea
ridícula, inviable y realmente xenófoba de construir un muro entre EEUU y
México. Con lo cual me parece que no sólo para América Latina sería un
problema, sería además un signo nocivo para la región, el mundo y los
propios EEUU. Es un tipo cuya agenda económica-política es absolutamente
inconsistente, pero que si dudas se monta sobre una frustración, un
enojo, una desesperación que hay en segmentos muy importantes de EEUU y
que también hay que escucharlos ya que también es legítimo que se
expresen en cierta manera, pero no apoyando a Donald Trump, lo que es
preocupante creo yo. Que esas demandas y reclamos que me parece que son
legítimos y válidos de gran parte de la clase trabajadora norteamericana
termine encontrando como vocero y a quien hace más empatía con ellos en
una personalidad como la de Trump que realmente es un tipo que
representa la anti política. Una personalidad individualista,
egocéntrica, caprichosa, racista, todos los condimentos que no me
parecen que tengan que ser parte de la política, pero con los que se ha
generado empatía y ha logrado el apoyo de un montón de segmentos que
están frustrados y están enojados. Es cierto que las prioridades de
Washington y del sistema político y económico norteamericano en las
últimas décadas se ha tendido a alejar de los ciudadanos medios y hay
una caída tendencial del ingreso medio que se aleja de la productividad y
también un aumento de la tasa de desempleo. Con lo cual esa pérdida de
la calidad de vida tradicional del norteamericano, encuentra en Trump un
espacio muy fértil para prosperar. En el caso de Hillary Clinton, yo
vería una continuación mucho mayor de la política exterior del
presidente Obama hacia América Latina, parece que ahí no habría tantas
sorpresas para la región. Por supuesto que puede haber cambios y giros.
Ella tiene fama de ser más “halcona” que el propio presidente Obama,
pero me parece que en términos generales habría una política mucho más
de continuidad con la región.
¿Cambia la política exterior del gobierno argentino el resultado de la elección en Estados Unidos?
Podemos
especular y discutir y es muy importante hacerlo sobre qué conviene y
qué no conviene, pero la verdad creo que los latinoamericanos,
sudamericanos y a los argentinos lo que nos conviene ante todo es
fortalecer nuestras propias políticas, nuestro propio proceso de
integración y seguir construyendo con la región nuestra inserción en el
mundo desde un lugar de independencia y autonomía. Hillary Clinton,
Obama, Trump, Bernie Sanders, todos ellos en su eventual posición de
presidente de EEUU, lo que hacen es defender el interés de su propio
país, el interés militar, el interés económico, el interés diplomático y
eso a veces puede coincidir con el nuestro y muchas veces no, porque es
la primer potencia del mundo y tiene otro tipo de prioridades y
necesidades. Entonces creo que el desafío es poder establecer una
relación bilateral madura, adulta, de respeto, pero no de sometimiento,
no de adopción de agendas ajenas. Eso es lo que veo con preocupación en
el gobierno de Macri y eso es lo que me parece que hay que recuperar en
materia de política exterior, con quien sea que esté. Obviamente, un
tipo como Trump en la presidencia de EEUU, me parece que sería muy grave
pero tampoco es que otro que por ahí tenga algunas ideas un poco más
afines o de simpatía con la región es una garantía de nada… nosotros nos
tenemos que defender a nosotros mismos y construir nuestra propia
vinculación con el mundo, desde una posición de autonomía, de
independencia política y de soberanía. Creo que eso es donde vamos a
poder realmente aprovechar la inserción internacional para más empleo,
más crecimiento, más igualdad.