miércoles, 30 de noviembre de 2011

La CELAC y las relaciones EEUU-AL

 

Celac: perspectivas para la nueva comunidad latinoamericana y caribeña

Por Alejandro Jasinski – Corresponsal en Buenos Aires para La Voz de Rusia

Este fin de semana, finalmente, se pondrá oficialmente en marcha la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, unión de países que, por sus siglas, llamaremos Celac. Sucede luego del ensayo realizado en febrero de 2010, en Cancún, donde se anunció su creación, y tras la suspensión del primer encuentro que debía realizarse en julio de este año y que se postergó por la enfermedad del presidente venezolano, Hugo Chávez, anfitrión e impulsor de la iniciativa. Este viernes y sábado, entonces, Caracas recibirá a los 33 mandatarios de los países de América Central, América del Sur y el Caribe, con la particularidad histórica que implica la marginación de los Estados Unidos y Canadá.

Mientras los medios de comunicación asociados a los grupos dominantes tradicionales deciden menospreciar o, directamente, ignorar este acontecimiento, desde sectores asociados a la izquierda o el progresismo magnifican la trascendencia de la novedad. Y efectivamente, estos últimos son los que más cercanos están a la realidad. Aún tratándose de un proceso de unión que contiene gobiernos de signos contrarios, será, sin embargo, la primera vez en más de 150 años que se pone en evidencia que Estados Unidos le ha perdido la pisada a su “patio trasero”.
Para comprender la trascendencia de este próximo acontecimiento, desde La Voz de Rusia dialogamos con el especialista argentino en temas de integración y conflictos regionales, Leandro Morgenfeld. Para este Doctor en Historia, una de las novedades es que resulta “la primera vez en mucho tiempo que todos los países latinoamericanos y caribeños se reúnen sin la presencia de Estados Unidos y Canadá”. Para encontrar antecedentes, Morgenfeld nos remonta a “los intentos de unión posteriores a las guerras independentistas del siglo XIX, como el famoso Congreso de Panamá de la década de 1820, impulsado por Simón Bolívar, y los intentos en las décadas siguientes que no alcanzaron a reunir a todos los países”. Luego de fracasar estos intentos, advierte Morgenfeld, “ya a final del siglo XIX, se lanzó la Conferencia Panamericana, impulsada por Estados Unidos, antecedente directo de la actual Organización de Estados Americanos.”
Es justamente a partir de aquí que el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina, a quien entrevistamos, nos plantea otra de las novedades. Según Morgenfeld, “por primera vez se discute la posibilidad de un organismo regional que reemplace a la OEA”. Esta propuesta proviene de los gobiernos que han impulsado el encuentro, fundamentalmente Venezuela, pero también Ecuador. Como explica el historiador, el encuentro “está relacionado con el retiro producido en los últimos años de la OEA como escenario principal de resolución de conflictos regionales, sobre todo a partir del Golpe en Honduras de mediados de 2009”. Sin embargo, Morgenfeld no deja de advertir que “otros países plantean que hay que evitar incorporar temas espinosos en la agenda, al tiempo que rechazan que se transforme en un escenario de reemplazo de la OEA o se convierta en una organización antiestadounidense”. En este grupo se ubican países históricamente aliados de Estados Unidos, como Colombia, México, Panamá, Costa Rica y Chile.
Sin menospreciar las tensiones ocasionadas por los diferentes rumbos que cada uno de los países más importantes de la región buscarán darle a la nueva comunidad, Morgenfeld sostiene que “esta reunión de la Celac es una muestra de cierto debilitamiento relativo de Estados Unidos en la región, que hubiese sido impensable hace algunos años.” Para este historiador, la potencia del norte “va a tratar de tener una posición más activa en la próxima Cumbre de las Américas que se realizará en 2012 en Colombia y va a insistir en su vieja estrategia de usar a sus aliados internos para balcanizar la región”. Al mismo tiempo, no menosprecia los efectos negativos que puedan tener, para la Celac, los intentos de algunos países intermedios de evitar fricciones con Estados Unidos. Además, agrega Morgenfeld que este acontecimiento “debe verse bajo el plano de que Estados Unidos está perdiendo posiciones económicas y comerciales en la región, lo que se observa en la creciente importancia comercial de China para países como Brasil, Venezuela y Argentina”.
Finalmente, pensando en lo que puede esperarse de esta novedosa comunidad, concluye Morgenfeld que “lo fundamental de esta primera reunión va a ser su puesta en marcha y la posibilidad de darse una periodicidad de reuniones”. Además de la posibilidad de alcanzar definiciones contrarias a la intervención de Estados Unidos en la región, como sucede con México bajo la excusa del narcotráfico, y de defender causas anticoloniales como la de Puerto Rico o de la Argentina en el caso de las Islas Malvinas, Morgenfeld cree que el gran desafío va a ser “tomar decisiones económicas conjuntas en el marco de la gran crisis mundial”. 
Los países de la Celac, sumados, representan el tercer poderío mundial económico, la principal reserva petrolera, la tercera productora de energía eléctrica y la principal economía productora de alimentos. Por ello, más allá de las especulaciones sobre los rumbos posibles de este nacimiento, lo concreto es el peso específico de una comunidad que aspira a mucho más que una simple integración.

martes, 29 de noviembre de 2011

Miami contra la CELAC


A continuación, un claro ejemplo de los temores suscitados en diversos analistas estadounidenses en relación a la naciente CELAC, calificándola como un engendro castro-chavista con clara vocación anti-imperialista:


CELAC, OEA

Un antiguo sueño de Fidel Castro, a punto de hacerse realidad

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe excluye explícitamente a Estados Unidos y Canadá
Eugenio Yáñez, Miami | 29/11/2011


Nunca es tarde si la intención es mala, podrá decir el parcialmente retirado dictador Fidel Castro con relación a la creación en Caracas este próximo fin de semana de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), institución que agrupará a los países latinoamericanos y del Caribe, excluyendo abiertamente a Estados Unidos y Canadá.
Prevista inicialmente para ser creada el 5 de julio de este año en Caracas, tras haber sido acordada en una conferencia cumbre presidencial en Cancún a finales del 2010, la inauguración debió posponerse hasta ahora, cinco meses después, por el cáncer que se detectó al presidente Hugo Chávez.
Desde los años sesenta del siglo pasado, Fidel Castro soñaba con una organización de este tipo. Para fundamentarla, ponía el ejemplo de la entonces llamada Organización de Unidad Africana (OUA), posteriormente resucitada bajo la égida y los petrodólares de Muamar el Gadafi con el nombre de Unión Africana (UA), donde nunca participó Europa.
Naturalmente, ninguna nación de Europa tenía ni tiene por qué participar en una organización regional africana, de la misma manera que Sudáfrica, Australia, Tailandia o Panamá, por ejemplo, no tienen por qué participar en la Unión Europea.
La exclusión de Estados Unidos de la CELAC, sin embargo, tiene una intención política marcadamente “antiimperialista”, antiestadounidense. Canadá queda excluido también para mantener una hoja de parra, y decir que se trata de una organización que agrupa solo a países latinoamericanos y caribeños. Pero no puede argumentarse afinidad con la situación africana, pues tanto Estados Unidos como Canadá son países del continente americano, geográficamente definidos desde siempre. La verdadera intención de la nueva institución es excluir a Estados Unidos.


lunes, 28 de noviembre de 2011

CELAC vs EEUU?


Ante la puesta en marcha de la CELAC, aparece el debate sobre si esta nueva organización continental podrá superar la historórica política estadounidense en pos de evitar la integración latinoamericana y lograr balcanizar el continente, es decir que los diversos países al sur del Río Bravo no construyan una vinculación común frente a las grandes potencias. Hasta ahora, y desde principios del siglo XIX, Estados Unidos logró garantizar su hegemonía en lo que considera su "patio trasero", y que los conflictos regionales se dirimian en el marco de la OEA. Es posible que la CELAC constituya una instancia alternativa a la OEA? Es posible otro tipo de integración continental?

A continuación, distintos analistas americanos plantean las disyuntivas de la CELAC, la UNASUR y el ALBA, temas que serán abordados en las cumbres de Caracas del 2 y 3 de diciembre.

"CELAC: Estamos construyendo el nuevo mundo", de Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC).

"Chávez, listo para la cumbre de CELAC", El Nuevo Herald.

"Washington tratará de sabotear el bloque. Atilio Borón: Celac es garantía para afianzar proceso emancipador del continente", Agencia Venezolana de Noticias.

"OEA y CELAC", por Isaac Bigio.

"Panamá cree que la Celac debe evitar temas "discrepantes" en su etapa inicial", WFDC News.

"Ecuador aspira a que la CELAC reemplace a la OEA", El Ciudadano, Quito.

domingo, 27 de noviembre de 2011

América para los latinoamericanos?


En febrero de 2010 se anunció la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Esta semana, casi dos años después, se intentará en Caracas poner en marcha la organización continental que reúne a los 33 países latinoamericanos y del Caribe, es decir a todos los países del continente, exceptuando a Estados Unidos y Canadá. Es posible una integración latinoamericana, esquiva hace dos siglos, pese a los anhelos de Bolívar? Cómo actuará la OEA? Cómo actuará Estados Unidos? Qué carácter tendrá esta nueva organización? Es posible pensar la integración regional desde una perspectiva anti-imperialista? y desde una perspectiva no capitalista? Cómo se articulará con la UNASUR? Y con el ALBA? Algunos de estos son los interrogantes que empezarán a develarse esta semana, en la cumbre de Caracas.

El siguiente artículo de Alcides Costa Vaz, titulado "La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. La factibilidad y necesidad de un nuevo organismo regional" y publicado en la Revista Nueva Sociedad cuando se dio a conocer esta nueva asociación regional, puede ser un buen insumo para empezar a entender las tensiones que atravieza la naciente CELAC: Pulsar acá para leer

sábado, 26 de noviembre de 2011

CELAC: América Latina y el Caribe, sin EEUU

 
 
Realización del ideal bolivariano
Califican la Celac como un frente amplio ante la voracidad de Estados Unidos
(Agencia Venezolana de Noticias)
 
Caracas, 25 Nov. AVN.- El periodista y analista argentino, Luis Bilbao, director de la revista América XXI, explicó este viernes que con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) "se trata de conformar un frente muy amplio, capaz de ponerle una barrera, tanto a la voracidad de Estados Unidos, como a la fuerza destructiva de su crisis".
A tan sólo una semana de celebrarse en Caracas la Cumbre fundacional de la Celac, Bilbao dijo en una entrevista hecha por el canal de noticias Telesur que tan sólo el hecho de anteponer la palabra Comunidad a la noción de Estado implica dos dimensiones.
La primera es de orden etimológico y remite a un momento de la historia en el que "no existían ninguno de los factores materiales que dividen hoy a los hombres y justamente, como no existían esos factores, la unidad humana era la forma de organización" principal.
La segunda dimensión consiste en la actualización de la palabra Comunidad y "plantea todo un desafío, porque se trata de convertirnos en algo común: una región, una economía, capacidades productivas, capacidades inmensas en el terreno humano que justamente hasta el momento no han sido comunes".
Bilbao destacó tres puntos que distinguen a América Latina del resto del mundo, de cara al nacimiento de este mecanismo de integración regional y a propósito de la crisis que recorre las bolsas internacionales y azota la economía estadounidense y de la eurozona.
En primera instancia, "hay una dinámica de convergencia desde hace ya una década en América Latina, en el mismo periodo en el que en cualquier otra región del planeta (...) predominan las tendencias centrífugas, las líneas que tienden a dividir a los países y a las regiones en lugar de unirlas".
Luego, "la crisis económica (...) desde luego afecta a la región, pero, hasta el momento (...), esa afectación es significativamente menor a la que sufren los países del primer mundo".
En tercer lugar, el analista recuerda que la Celac, como la conjunción "de los 33 países al sur del río Bravo", está inscrita dentro de dos proyectos de integración como lo son la Unión Latinoamericana de Naciones (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).



viernes, 25 de noviembre de 2011

Más Ginebra y menos Washington

Artículo publicado en Ágora Internacional, número 13, julio-agosto 2011

Más Ginebra y menos Washington
Argentina frente a Estados Unidos en la Conferencia de Consolidación de la Paz (Buenos Aires, 1936)

Leandro Morgenfeld


En diciembre de 1936 se llevó a cabo, en Buenos Aires, la Conferencia de Consolidación de la Paz. Diversos conflictos militares se sucedían en Europa y América y el estallido de la Segunda Guerra Mundial parecía inminente. El tema de la paz era fundamental, dado el avance nazi-fascista en Europa y la agudización de las contradicciones entre las principales potencias. En esta crucial conferencia también se terminó con el relativo entendimiento que se había producido entre la Casa Blanca y la Casa Rosada en la Conferencia Panamericana realizada en Montevideo en 1933. En Buenos Aires, se reunieron los presidentes Agustín P. Justo y Franklin Delano Roosevelt, siendo la primera vez que un presidente estadounidense en ejercicio visitaba Sudamérica. Pero lo cierto es que la capital argentina se produjo un enfrentamiento entre los cancilleres Cordell Hull y Carlos Saavedra Lamas, iniciándose una década de conflictos bilaterales, que no harían sino profundizarse en tras el inicio de la Segunda Guerra.
            Hoy en día, cuando se cumplen 75 años de ese crucial cónclave, es necesario repasar los entretelones del mismo. Argentina vuelve a tener conflictos y roces diplomáticos con Estados Unidos, los cuales fueron recurrentes en la historia del siglo XX. Revisar este encuentro americano, entonces, nos permitirá iluminar un hito importante de la conflictiva relación. Justo cuando el gobierno de Roosevelt, en la conflictiva década de 1930, intentó desplegar la política del “buen vecino” y consolidar su hegemonía hemisférica ante el potencial inicio de una guerra mundial, la cancillería argentina pugnó por presentar posturas “universalistas” y por estrechar los vínculos con la Sociedad de Naciones, con sede en Ginebra. “Más Ginebra y menos Washington” pareció ser el lema que el premio Nobel de la Paz Saavedra Lamas impulsó hace tres cuartos de siglo.

(para seguir leyendo pulsar en las imágenes de abajo) 







jueves, 24 de noviembre de 2011

Presiones de EEUU e Israel para que Argentina endurezca su posición frente a Irán

En el medio de la crisis mundial, tanto en Estados Unidos como en Israel crecen las presiones contra Irán. Y ambos países buscan que Argentina, a diferencia de lo que hacen muchos países latinoamericanos, apoye la política de aislamiento diplomático del régimen iraní, para crear las condiciones para un eventual ataque.

A continuación, una nota en la que aparecen explíticamente estas presiones:

La Argentina y el programa nuclear de Irán
Por Julián Schvindlerman (Infobae.com)

Julián Schvindlerman es analista político internacional, escritor y conferencista. Es autor de Roma y Jerusalén: la política vaticana hacia el estado judío y Tierras por Paz, Tierras por Guerra


Días atrás visitó el país el vicepremier israelí Dan Meridor, también a cargo de la cartera de energía atómica e inteligencia. Los titulares de las entrevistas concedidas a la prensa local expresaron sin ambigüedades el nudo de su preocupación, y la de su nación, respecto del programa nuclear iraní y la expectativa acerca de qué papel la República Argentina es llamada a ocupar. "Argentina debería ser parte de la campaña contra un Irán nuclear" (diario Perfil, 20 de noviembre); "Esperamos que la Argentina juegue de manera diferente" (diario La Nación, 15 de noviembre).

La visita de alto nivel del ministro israelí ocurrió en un momento internacional que tiene a la República Islámica de Irán en el centro de la escena. Tres acontecimientos recientes resaltan ello. Primeramente, las revelaciones hechas por el gobierno de los Estados Unidos, en octubre, acerca de un complot iraní para asesinar al embajador saudita en Washington, D.C. Esta noticia estuvo acompañada por menciones a la Argentina como posible territorio para atentar contra las delegaciones de Arabia Saudita e Israel.

En segundo término, la filtración (accidental o deliberada), al poco tiempo, de una noticia a la prensa hebrea a propósito de un posible ataque preventivo de la fuerza aérea israelí contra las instalaciones nucleares iraníes. Ello a su vez coincidió con un ejercicio militar israelí junto con la aviación italiana desde una base de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Cerdeña, con un simulacro nacional de ataque aéreo contra el territorio israelí, y con la exitosa prueba del misil nuclear Jericó.

En tercer lugar, la publicación, a principios de noviembre, de un revelador reporte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que documentó detalladamente el estado de evolución del programa nuclear iraní y expresó su grave preocupación por las posibles dimensiones militares del mismo. Basándose en informes de inteligencia de diez países diferentes, confirmó lo que la familia de las naciones sospechaba: que Teherán está decidido a producir armas nucleares.



domingo, 20 de noviembre de 2011

La diplomacia de las presiones

En un nuevo artículo de su corrsponsal en Washington, Silvia Pisani, La Nación de hoy insiste en mostrar las presiones de distintos congresales estadounidenses para forzar a la Argentina a pagar sus deudas pendientes.



Argentina-EEUU

La diplomacia de las presiones

Más allá del encuentro de Obama y Cristina Kirchner, en el que se reencauzó la relación bilateral, el Congreso norteamericano sigue siendo el escenario de reclamos para que la Argentina honre lo que se le reclama en el exterior: que pague por fin todas sus obligaciones financieras
Por Silvia Pisani  | LA NACION

En una sala del Capitolio, con vista desde lo alto de la colina de Washington, el diputado Donald Manzullo eleva los ojos al cielo de otoño, tratando de hacer memoria.
La Nacion le acaba de preguntar si su proyecto para sancionar a la Argentina como herramienta de presión para que el país pague sus compromisos internacionales representa la primera vez que, en sus 19 años de carrera parlamentaria, se ocupa de este país al que nunca ha visitado.
Mientras piensa se oye, como un eco, el taconeo de empleados y legisladores que se mueven por los pasillos con piso de mármol. Cientos de cuestiones se tratan a diario bajo la enorme cúpula del edificio. "No estoy seguro, pero. sí. es probable que esta cuestión sea la primera que encaro referida a la Argentina", dice, por fin, este republicano nacido en Illinois hace 67 años.





jueves, 17 de noviembre de 2011

Departamento de Estado: que Argentina pague

 

Clarín

En Washington dicen que Obama ahora espera que Cristina cumpla

17/11/11
Deuda con el Club de París, obligaciones con el G-20 y los juicios en el CIADI, temas pendientes.
Por Ana Baron
Washington. Corresponsal

Tras la reunión que tuvo con la presidenta Cristina Kirchner, Obama espera ahora que el gobierno argentino cumpla con el pago de los fallos del CIADI, las negociaciones con el Club de París y la regularización de la estadísticas del INDEC que reclama el FMI.
“El presidente Obama le indicó a la presidenta Cristina Kirchner que habrá más conversaciones sobre estos difíciles problemas económicos. Y esperamos que la Argentina hará el tipo de cosas que necesita hacer”, dijo a Clarín el subsecretario para asuntos económicos del Departamento de Estado Robert Hormat, quien estuvo presente durante la reuniónque Obama tuvo con Cristina en el marco de la cumbre que el G20 que tuvo lugar Cannes hace 12 días.
Las palabras de Hormat constituyen la primera versión oficial estadounidenses on the recordsobre lo que sucedió durante la reunión. Hasta ahora tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado habían permanecido en silencio negándose incluso a confirmar los términos de una carta que la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson envió al Senado de Estados Unidos diciendo que durante la reunión Obama había exigido que Argentina pague sus deudas.
“El presidente Obama le dijo a la presidenta argentina cuando se reunió con ella que consideramos a la Argentina como un país amigo, como un socio en el G20, que queremos una muy buena relación con Argentina. Pero para ser un buen socio del G20 y para ser miembro del G20, cumpliendo con sus estándares altos, hay ciertas obligaciones y es en el propio interés de Argentina cumplirlas.” dijo a Clarín Hormat, durante una teleconferencia destinada a discutir entre otras cosas el G20.
Cuando esta corresponsal le preguntó sobre el impacto que está teniendo sobre el monitoreo económico mutuo que hacen los países del G20 el hecho de que Argentina presente estadísticas que según el FMI no son fiables el funcionario fue determinante.
Según Hormat, presentar estadísticas válidas es muy importante para el funcionamiento del G20. “Si el FMI, que es una institución distinguida, cree que sus números (los de Argentina) no son creíbles ese es un problema que Argentina necesita resolver”, dijo y agregó que “tenemos otras preocupaciones con Argentina, como las negociaciones con el Club de París”.
Hormat considera que en tanto que miembro del G20, la Argentina tendría que cumplir con los estándares más altos de conducta, algo que el G20 considera una parte crítica de su propio funcionamiento. “Debería lidiar con los temas planteados por el FMI o temas que surgen en el Club de París y de otras demandas que le han hecho a Argentina.
Y eso es algo que hemos conversado con los argentinos.
Y como el presidente Obama le indicó a la presidenta Kirchner, habrá más conversaciones”, dijo Hormat. “Esperamos que Argentina hará lo necesario para cumplir con lo que le han pedido el FMI y otras organizaciones internacionales – como lo que han negociado en el Club de París – y también con el número de temas pendientes en el CIADI”.
Las palabras de Hormat permiten comprender mejor lo ocurrido durante la reunión que tuvo lugar entre Obama y Cristina. A pesar de la voluntad de acercamiento que pudo observarse entre ambos, y a que Obama minimizo las trabas a los créditos para la Argentina el BID, tal como lo adelanto Clarín, en su momento, EE.UU. no ha renunciado a ninguno de sus reclamos.
Todo lo contrario. Mas allá de la presión que puedan ejercer los fondos buitres, a EE.UU. le preocupan todos estos problemas también en el marco del G20.

martes, 15 de noviembre de 2011

EEUU presiona a Argentina para cobrar deudas


Son cada vez más explícitas las presiones externas e internas para que Argentina vuelva a los mercados de capitales (a tomar deuda) y para que atraiga inversiones extranjeras.
Hoy La Nación publica una nota, "Tiempo de recuperar el terreno perdido", de Alejandro Díaz, CEO de AmCham, la Cámara de Comercio de los EEUU en Argentina, en la cual se critica la falta de "seguridad jurídica" en nuestro país, y la necesidad de aprovechar el acercamiento entre CFK y Obama para que Argentina se reinserte en el sistema financiero internacional e incentive la llegada de inversiones extranjeras, en particular estadounidenses.
En tapa de La Nación, hoy se publica la nota "Obama instó a la Argentina a que pague sus deudas", de Silvia Pisani, en la cual se señala, citando a Roberta Jackson -nueva subsecretaria de asuntos hemisféricos-, que en el encuentro presidencial del viernes 4 de noviembre, la Casa Blanca instó a Argentina a pagar sus deudas pendientes con los acreedores internacionales. También se da cuenta en este artículo de las nuevas amenazas de sanciones comerciales contra nuestro país por no pagar a las empresas estadounidenses que apelaron al CIADI (Azurix y Blueridge). En concreto, se plantea la posibilidad de que la Argentina sea removida del sistema de preferencias arancelarias.
Como ya lo revelamos anteriormente, esta presión externa e interna es parte de una táctica para que la Argentina vuelva a endeudarse, pague a sus acreedores externos, acepte los fallos del CIADI, arregle con el Club de París y acepte el monitorio del FMI, como contracara de un ajuste interno. Una visión que alarma ante la posibilidad de que se concrete esta tendencia, incluso desde un aliado del gobierno, puede leerse en "Con los Estados Unidos, lo cortés no quita lo valiente", de Carlos Raimundi, en Tiempo Argentino de ayer.

Diversos sectores internos, incluidos algunos de los grandes medios de prensa, insisten casi cotidianamente para que Argentina se alinee con Estados Unidos, abandonando o morigerando la línea más latinoamericanista que se desplegó, en parte, en los últimos años.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Participación en 678 (Canal 7) 11 de noviembre de 2011

Las relaciones entre Argentina y EE.UU.: el diario la Nación vs. el vocero de EE.UU.; 4 días de prisión en suspenso para Luis D' Elía: la demonización de los medios; la embestida contra Aerolíneas Argentinas; y la patria tweetera. Nos visitan el músico Kevin Johansen, el politólogo Nicolás Tereschuk y el historiador Leandro Morgenfeld.




Entrevista en "Asuntos Públicos" (Canal Metro)

Entrevista a Leandro Morgenfeld en "Asuntos Públicos", Canal Metro, emitida el jueves 10 de noviembre de 2011. Acerca de las relaciones entre Argentina y Estados Unidos y la crisis mundial. Duración: 31 minutos.




viernes, 11 de noviembre de 2011

miércoles, 9 de noviembre de 2011

¿Cómo sigue la relación Argentina-EEUU después de Cannes?

 

¿Cómo sigue la relación Argentina-EEUU después de Cannes?

Publicado en http://www.marcha.org.ar/, Jueves, 10 Noviembre 2011 04:04

Por Leandro Morgenfeld. El viernes pasado terminó la cumbre del G-20 en Francia. Como era de esperarse, sin demasiados resultados concretos. El gobierno griego, buscando espasmódicamente una salida a la crisis y la amenaza del contagio europeo a la orden del día. Berlusconi de salida y España, Italia y Portugal parecen las próximas víctimas, una vez que Grecia abandone, como se especula, el euro.
Pero la crisis no es sólo de las finanzas, aunque la prensa mundial se focalice especialmente en el palpitar cotidiano de los bolsas de valores. El mundo es un hervidero político. Crece el desempleo en Europa y Estados Unidos, pero también la ola de indignación. El gobierno de Obama, que desde sus orígenes pactó siempre con el ala ultraconservadora de los republicanos, y se vio amenazado por la proliferación del fundamentalismo anti-estatista del Tea Party, ahora también enfrenta la oposición del Movimiento Ocupar Wall Street, que se multiplica semana a semana y a lo largo y a lo ancho de todo el país (la semana pasada bloquearon el estratégico puerto de Oakland).
En ese complejo contexto, en el que está en discusión nada menos que la hegemonía occidental europeo-estadounidense de los últimos dos siglos, se produjo una cumbre, que no marcó ningún nuevo camino ni solución para nadie. Los BRICS, Europa y Estados Unidos no se pusieron de acuerdo en quién y cómo se haría cargo del rescate de la Eurozona, ni se coordinaron políticas globales.
El viernes pasado, tras el cierre de la cumbre, se produjo el postergado encuentro entre Obama y Cristina. Fue la escenificación del nuevo rumbo que, tras las elecciones del 23 de octubre, tanto la Casa Blanca como la Casa Rosada quisieron imprimirle a la relación bilateral. Desde la IV Cumbre de las Américas (aquella famosa reunión en Mar del Plata, en la cual se rechazó el proyecto estadounidense del ALCA, en el marco de una gran movilización popular, que excedió largamente la impulsada por algunos gobiernos de la región), el vínculo bilateral había atravesado distintos roces: la valija de Antonini Wilson (sindicada como una operación contra Cristina Fernández de Kirchner, poco después de haber sido electa); los cables filtrados por Wikileaks (en muchos de ellos se mostraban tanto la fluida relación de dirigentes opositores y editorialistas de algunos diarios con LA Embajada, como el doble discurso del gobierno frente a ciertos dirigentes latinoamericanos fuertemente enfrentados a Washington: Chávez o Evo Morales); el conflicto por el avión revisado personalmente por el canciller Timerman (a quién la prensa opositora acusó de haber sobreactuado, con objetivos meramente electorales), la gira latinoamericana de Obama (que viajó de Río de Janeiro a Santiago de Chile sin pasar por Buenos Aires) o los votos contrarios a que Argentina recibiera fondos del BID y el Banco Mundial.
Mucho se ha especulado durante estos días sobre las motivaciones de Obama: presionar por el pago a los fondos buitre, a las empresas estadounidenses que ganaron fallos ante el CIADI y al Club de París o porque Argentina acepte la revisión de su economía por el FMI. Por parte de Argentina, se mencionaba la necesidad de tener el apoyo de Estados Unidos para arreglar con el Club de París, equilibrar la balanza comercial, actual (e históricamente) deficitaria (facilitando el acceso de carne y limones, que cuentan con restricciones). Finalmente, en la reunión presidencial se mencionó el desequilibrio comercial y se creó una comisión para tratar la cuestión; CFK pidió apoyo para neutralizar a los fondos buitre; se trataron temas vinculados con la energía nuclear para usos pacíficos; se mencionó el lanzamiento conjunto del satélite argentino en junio y se ponderaron las acciones conjuntas para combatir el narcotráfico y la trata de personas. Más que avanzar en la resolución concreta de los temas pendientes –la reunión duró 45 minutos-, en realidad lo que se hizo darle un marco protocolar y público al relanzamiento del vínculo bilateral que, por motivos distintos, quiere cada una de las partes. El gobierno de CFK, porque el reconocimiento de Obama resaltaría su liderazgo regional y debilitaría la construcción de la gran prensa de que Argentina está aislada del mundo. Además, sería un punto fundamental para la vuelta al mercado internacional de capitales (tomar deuda) y para atraer inversiones (no fue casual la reivindicación que CFK hizo de EEUU como el segundo principal inversor en el país, detrás de España). En ese plano, quizás pueda leerse como el avance de los sectores del gobierno más proclives a endeudarse externamente, en un contexto financiero potencialmente crítico (la recesión mundial, si se confirma y profundiza, podría hacer caer la demanda y los precios de los bienes agropecuarios en los que se sustentan las exportaciones argentinas).
Por el lado de la Casa Blanca, el acercamiento con Argentina responde a una necesidad estratégica de reafirmarse en la región, en un contexto de relativo declive. México está sumido en una crisis sin precedentes por el avance del narcotráfico (50000 muertos en los últimos años), Brasil tiene una política exterior más allá de las pretensiones de Washington (apoya el plan nuclear de Irán, juega junto a China y Rusia en el BRICS, empezó a tener juego propio en Oriente Medio y está potenciando su relación económica con China), Colombia no parece estar tan alineada como lo estaba con Uribe, y el Chile de Piñeira es un polvorín político. En los últimos años, la OEA, definida en los ’60 como un “ministerio de colonias” que respondía a pie juntillas los mandatos del Departamento de Estado, fue perdiendo peso específico, en detrimento de la UNASUR y ahora la CELAC, es decir dos instancias sudamericanas y latinoamericanas que articularon diplomáticamente a la región en los últimos años sin darle participación a Estados Unidos. Acercarse a Argentina, en este contexto, es vital para Estados Unidos, para no retroceder demasiado en su “patio trasero”. No es casual que Obama haya planteado en el encuentro el tema de la próxima Cumbre de las Américas, a realizarse en Colombia en 2012.
¿Cómo sigue la relación Argentina-Estados Unidos después del relanzamiento del vínculo y los profusos gestos de entendimiento? En medio de una crisis interna muy extendida, difícilmente Obama va a arriesgarse a malquistarse con los poderosos intereses agropecuarios, renuentes a permitir el ingreso de importaciones primarias provenientes de Argentina. Ésta es una de las constantes en la conflictiva relación bilateral: el carácter no complementario de ambas economías. Sí buscará Obama que CFK continúe con su política de no proliferación nuclear, que vuelva a presionar al régimen iraní (en el contexto en el que un potencial ataque israelí es cada vez más esperable) y que siga cooperando en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. La puesta en marcha, una vez más, del operativo conjunto “Gringo Gaucho”, con tropas estadounidenses operando en el país es una preocupantes señal en ese sentido. Reforzada por el triunfo electoral, CFK puede parecer a los ojos de la Casa Blanca como un mal menor en el continente, frente a los Castro, Chávez, Morales, Correa u Ortega. Es necesario advertir contra las tendencias locales a profundizar el vínculo con Washington. La apuesta debería ser reforzar la integración latinoamericana, desde una perspectiva autónoma y antiimperialista, lo cual requiere, necesariamente, discutir el orden social vigente.

Nuevo voto de EEUU contra Argentina


Ayer, el gobierno de Estados Unidos volvió a votar en el BID en contra de que se le otorgaran dos créditos a Argentina, aunque finalmente fueron aprobados. A cinco días de la reunión entre Cristina Fernández de Kirchner y Barack Obama, vuelve a ejercerse presión en este organismo financiero interamericano. El lobby de los acreedores estadoundienses (American Task Force Argentina) gana fuerza y logra imponer otro voto para ejercer presión en favor del pago a los fondos buitres y a las empresas estadounidenses que apelaron al tribunal del CIADI.
A continuación, algunas notas explicando lo ocurrido y también la interpretación de los medios que las publican.

"Otro voto de EE.UU. contra la Argentina. Ocurre a pocos días de la reunión con Obama", por Silvia Pisani, La Nación.

"Prioridades distintas entre EEUU y la Argentina", por Rosendo Fraga, La Nación.

"La doble vía de la política norteamericana", por Joaquín Morales Solá, La Nación.

"La decisión despertó sorpresa en el gobierno", en La Nación.

"A días de la reunión bilateral, Estados Unidos votó contra la Argentina", en Perfil

"EE.UU. insiste en que Argentina resuelva sus deudas tras la "cálida" reunión en el G20", Agencia EFE

"El Departamento de Estado rechaza que Estados Unidos "castigue" a la Argentina", Agencia Télam.

martes, 8 de noviembre de 2011

EEUU y Europa en declinación?


ECON 2011
V Congreso Internacional de Economía y Gestión
Facultad de Ciencias Económicas - UBA
Av. Córdoba 2122

Mesa Redonda

MIERCOLES 9 DE NOVIEMBRE

De 19:00 a 21:00 Hs. Aula 212 (2do. Piso a la derecha)


“Las consecuencias de largo plazo de la crisis: Estados Unidos y Europa en declinación?”

Disertantes:


Mario Rapoport
Héctor Valle
Andrés Musacchio
Julio Sevares
Leandro Morgenfeld



sábado, 5 de noviembre de 2011

6 años del No al ALCA!



El 5 de noviembre de 2005, en el medio de una movilización multitudinaria de organizaciones sociales y políticas de todo el continente, para repudiar el proyecto del ALCA y la política agresiva del gobierno de Bush, se terminó para siempre con una iniciativa para liberalizar el comercio en el continente, que hubiera implicado una consolidación y profundización de la hegemonía estadounidense en la región.


La Autoconvocatoria No al ALCA fue muy importante en lograr que no avanzara este proceso.








Cómo sigue la relación ARG-EEUU?


Ayer se produjo el encuentro de CFK y Obama. A continuación, diversos análisis periodísticos sobre el mismo y cómo está y sigue la relación entre Argentina y Estados Unidos:

"Un encuentro distentido para aliviar tensiones", de David Cufré (Página/12)

"Los juicios en EE.UU., un test para la relación", de Ana Barón (Clarín)

"Mejor que el Infierno y el Edén", de Martín Granovsky (Página/12)

"En Washington ven una oportunidad pero hay cautela", de Silvia Pisani (La Nación)

"Cristina Kirchner y Obama acordaron reflotar la relación", de La Nación

"Compromiso de Obama para equilibrar la relación comercial", de Marcelo Helfgot (Clarín)

"Una decisión razonable", de José Octavio Bordón (Perfil)

"Cristina y Obama cruzaron elogios y relanzaron el vínculo bilateral", de Equipo de Política (Tiempo Argentino)

"Cristina dio con Obama señales a los mercados", de Mariano Canfalonieri (Perfil)

"Cristina y Obama relanzaron la relación entre ambos países", de Agencia Télam

viernes, 4 de noviembre de 2011

Entrevista en Canal 7 sobre relaciones ARG-EEUU

Primeras reacciones tras el encuentro

Hoy finalizó la Cumbre del G20. En el medio del tembladeral que afecta a Europa, poco se avanzó en la coordinación de medidas para afrontar la crisis. Algunos analistas ya hablan de un fracaso de la Cumbre.


Primeros artículos periodísticos sobre el encuentro Obama-CFK que acaba de terminar:
La Nación
Página/12
Clarín
Agencia Télam
Agencia Télam II
Perfil

- Conferencia de Prensa conjunta (palabras de CFK): ver acá
- Discurso de CFK en la reunión con empresarios (B20): ver acá

Una cita llena de interrogantes


Antes de la reunión de Cristina con Obama

Una cita llena de interrogantes

Tiempo Argentino. Publicado el 4 de Noviembre de 2011
Las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina fueron históricamente más conflictivas que cooperativas, excepto durante las presidencias de Onganía y Menem. El gigante del norte actualmente está inmerso en una crisis inédita y muestra síntomas de una relativa debilidad en su ‘patrio trasero’.
Los países centrales tiemblan al ritmo de la mayor crisis económica de las últimas décadas. En ese contexto, en la paradisíaca ciudad balnearia de Cannes, el G-20 intenta avanzar en un plan para evitar la profundización de la crisis iniciada hace tres años, que ya afecta seriamente a la tríada: Estados Unidos-Europa-Japón. Grecia tambalea antes de someter a votación popular el último programa de ajuste para evitar el inminente default, Italia y España intentan sortear el “efecto dominó” y Europa salvar el euro, Estados Unidos mantener su hegemonía mundial y China erigirse en el nuevo centro de poder mundial. En medio de este tsunami económico y político, se producirá el esperado encuentro bilateral entre Obama y Cristina. La reunión bilateral se realizará inmediatamente después de finalizada la cumbre. Es la segunda que tendrán a solas, luego de la que mantuvieron el 13 abril de 2010, en el marco de una cumbre sobre seguridad nuclear que se realizó en Washington. En esa oportunidad, CFK se refirió al entonces inminente canje de la deuda, mientras que Obama destacó el rol que la Argentina tenía en materia de no proliferación nuclear.
En los últimos 12 meses, la relación bilateral, históricamente conflictiva, volvió a estar en el ojo de la tormenta. Los cables estadounidenses referidos a Argentina, filtrados por WikiLeaks, fueron develando diversos aspectos ríspidos de la relación bilateral, que generaron incomodidades tanto al Departamento de Estado (la actual embajadora en Buenos Aires, Vilma Martínez, estaba involucrada en varios de ellos) como al propio gobierno nacional, que se abstuvo de hacer referencia a los mismos. Tras el cimbronazo que implicó la aparición de los primeros cables, a fines de 2010, la relación bilateral pareció volver a tensarse en las primeras semanas de este año. Primero, cuando se conoció que Obama, en el marco de su gira presidencial por América del Sur en el mes de marzo, no visitaría la Argentina (circunscribió su estadía a Brasil, Chile y El Salvador). Luego, cuando estalló el escándalo del avión estadounidense requisado por la aduana argentina, al intentar ingresar material no declarado. En septiembre, diversos grupos de presión lograron que la Secretaría del Tesoro anunciara que Estados Unidos votaría en contra de que el BID y el Banco Mundial otorgaran nuevos créditos a la Argentina. La relación bilateral parecía volver a enfriarse.
Sin embargo, hace menos de dos semanas, y tras el triunfo electoral de CFK, aparecieron diversas señales, de uno y otro lado, para profundizar el vínculo entre la Casa Rosada y la Casa Blanca. Hillary Clinton llamó personalmente a CFK para felicitarla por su reelección y la presidenta recibió a Vilma Martínez en la Casa Rosada (y anunciaron un programa conjunto con la NASA). En ese marco, el gobierno de Washington solicitó una cita y se anunció el ansiado encuentro bilateral.
¿Qué llevó a la Casa Blanca a buscar un acercamiento hacia la Argentina? En general, en los análisis se citan cuestiones específicas: Obama va a ejercer presión para que la Argentina pague a los acreedores que no entraron al canje de deuda (“fondos buitres”), para que pague lo antes posible los 7000 millones de dólares que adeuda al Club de París, para que acate los fallos del CIADI (que benefician a empresas estadounidenses) y para que se acoja al artículo 4 de la carta orgánica del FMI (Argentina se resiste a recibir la visita anual del Fondo para evaluar su economía).
Lo que no se suele tener demasiado en cuenta son los intereses geoestratégicos por los cuales Estados Unidos quiere acercarse al gobierno argentino. En primer lugar, para aislar a los procesos más radicales que se desarrollan en Sudamérica, como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia (en diversos cables filtrados por WikiLeaks se registran gestiones del Departamento de Estado ante el gobierno argentino para que interceda frente a Chávez o Evo Morales en conflictos particulares). En segundo lugar, para continuar con su política de satanización y aislamiento diplomático del régimen iraní. Washington quiere que Argentina endurezca su posición frente a Ahmadineyad (a diferencia de lo que hacen Brasil, Venezuela y Bolivia, que se reunieron con él y profundizaron su vínculo bilateral). En tercer lugar, el Pentágono busca retomar las operaciones militares en territorio argentino. Esta semana se aprobaría en el Congreso Nacional la reanudación de operativos conjuntos de las fuerzas armadas como el denominado “Gringo Gaucho”, que implica la participación de portaaviones estadounidenses en aguas nacionales. En cuarto lugar, es fundamental para Estados Unidos, para mantener el control en la región, evitar la profundización de la Unasur o la CELAC, es decir de una integración latinoamericana fuera de su órbita y su mando (en los últimos años, la OEA fue perdiendo gravitación, frente a estas nuevas instancias diplomáticas). Al mismo tiempo, la política de acercamiento hacia el gobierno kirchnerista le permitiría  sumar un virtual aliado, clave para recuperar parte del prestigio que Washington perdió en la América Latina a partir del golpe en Honduras, de mantener el bloqueo a Cuba, la base de Guantánamo y la IV Flota del Comando Sur, reinstaurada por Bush en 2008.
 
 
 

Obama-CFK: a seis años del No al ALCA

Política // Por Leandro Morgenfeld (DiarioRegistrado)

Cumbre Obama-CFK: a seis años del rechazo al ALCA

La reunión se da en una fecha muy particular: el 4 de noviembre de 2005 se iniciaba la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, donde la acción conjunta de países latinoamericanos “enterraba” el ALCA para siempre.


Este viernes 4 de noviembre se reunirán, tras la Sexta Cumbre del G-20 en Cannes, Obama y CFK. La esperada reunión se realizará en el marco de la principal reunión internacional para intentar revertir o morigerar el tsunami económico que afecta al mundo. Este foro, el G-20, se creó en la década de 1990 para intentar hacer frente a las crisis de los llamados “emergentes”. Hoy la crisis mundial afecta a las principales potencias, y tanto Estados Unidos como Europa (además de Japón), atraviesan el peor desastre económico en décadas, a lo que se suma un tembladeral político y la proliferación de movimientos de “indignados”. La propia cumbre no escapa a este hervidero político: el martes pasado se movilizaron en Niza miles de activistas para rechazar los planes de ajuste que invariablemente se proponen como solución para equilibrar las cuentas de los países endeudados. Grecia tambalea frente al abismo antes de entrar en default, Italia, España y Portugal temen ser las próximas víctimas y toda la zona del euro está en terapia intensiva. Estados Unidos, que hace pocos meses logró sortear el default de su propia deuda pública, presenta cada vez signos más preocupantes de su economía real, y un desempleo que no cede.

El gobierno de Obama tiene una gran debilidad interna –su propia reelección en 2012 es hoy incierta- y busca reposicionarse en América Latina, luego de los fracasos que supusieron el golpe contra Zelaya en Honduras (con la virtural cobertura diplomática del Departamento de Estado), el no haber cumplido la promesa de desmantelar la base de Guantánamo (tampoco levantó el bloqueo contra Cuba) y el haber mantenido en la región la IV Flota, reinstalada por Bush luego de décadas. Obama necesita el voto latino, en parte decepcionado por las políticas migratorias discriminatorias que persisten y que expulsan cada año a cientos de miles de hispanos “ilegales”, y para eso requiere recuperar posiciones en la región. Desde el punto de vista estratégico, Obama precisa por todos los medios morigerar el histórico sentimiento antiyanqui de buena parte de las sociedades latinoamericanas, y dificultar lo más posible una integración continental que esté por fuera del control de Washington. En este sentido, la declinación de la OEA en detrimento de la UNASUR y la creación en 2010 de una nueva organización, como la CELAC, son procesos que preocupan a la potencia del norte.

El intento de la Casa Blanca de acercar posiciones con Argentina (luego de las tensiones generadas a partir del conflicto de la valija de Antonini Wilson, los cables filtrados por Wikileaks, el avión militar decomisado, la no visita de Obama en su gira por la región y el voto contra Argentina en el BID y el Banco Mundial) tiene que ver con cuestiones específicas (reclamar por el pago a los “fondos buitres”, al Club de París -7000 millones de dólares- y a las empresas estadounidenses que ganaron juicios en el CIADI), pero fundamentalmente con los intereses estratégicos de Estados Unidos. Acercar posiciones con Buenos Aires, prometiendo algunas cuestiones puntuales (se supone que Argentina intentará que el gobierno de Obama facilite las negociaciones con los acreedores externos) es la histórica estrategia de negociar individualmente con cada país para evitar la profundización de la integración latinoamericana alternativa.

Pero este encuentro, casualmente, se da en una fecha muy particular. Hace exactamente 6 años, el 4 de noviembre de 2005, se iniciaba la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Al día siguiente, producto de la acción conjunta de Argentina, Brasil, Venezuela, Uruguay y Paraguay, el proyecto del ALCA, impulsado fuertemente por el gobierno de Bush, debió ser “enterrado” para siempre. Esa cumbre de presidentes de la región fue el escenario donde se terminó de confirmar el fracaso del plan estadounidense, y en el cual el país del norte debió cambiar de estrategia en la región (de un acuerdo macro, como el ALCA, se pasó a impulsar Tratados de Libre Comercio bilaterales con algunos países). Esto fue posible, entre otras cosas, por un cambio en la correlación de fuerzas en el continente. En Mar del Plata, en las calles, miles y miles se movilizaron para decir “No al ALCA. Otra integración es posible”. Esa experiencia histórica nos enseña que sólo coordinando sus políticas exteriores, y alentando una integración alternativa, los países latinoamericanos pueden enfrentar los designios de Estados Unidos y otras potencias extracontinentales.

El dilema de profundizar los vínculos con Estados Unidos o con América Latina es crucial para el futuro de nuestros países. El complejo mundo multipolar y la crisis económica actual en Estados Unidos, Europa y Japón permiten plantearse alternativas que apunten al desarrollo vinculado con los países de la región, manteniendo una posición equidistante con las potencias mundiales que permita un mayor margen de autonomía.


Leandro Morgenfeld es docente UBA e ISEN. Investigador del CONICET. Autor de Vecinos en conflicto. Argentina y Estados Unidos en las conferencias panamericanas (Ediciones Continente, 2011) y del blog www.vecinosenconflicto.blogspot.com 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Víspera del encuentro Obama-CFK


Hoy empezó oficialmente la Cumbre del G-20.
Obama bromeó con Sarkozy: "Hay que aprender de Cristina", en relación a su reciente reelección. Tanto uno como otro deberán sortear en los próximos meses elecciones para un nuevo mandato presidencial.
Distintos medios locales cubrieron este cruce durante el almuerzo del trabajo de los presidentes (La Nación; Perfil).

Además, distintos medios hicieron referencia al discurso de CFK sobre los problemas derivados de la desregulación financiera:
"Cristina pide terminar con el 'anarcocapitalismo' financiero" (La Nación)
"CFK: 'Propongo volver al capitalismo en serio" (Página/12)
"La Presidenta reiteró ante la Cumbre del G-20 la postura argentina en contra del ajuste" (Agencia Télam)

Mañana viernes 4 de noviembre a las 10 hs de Argentina, al final de la Cumbre, se producirá el encuentro bilateral entre Obama y Cristina Fernández de Kirchner.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EEUU pierde peso como socio comercial de Argentina


En la última década Estados Unidos ha perdido peso como socio comercial de Argentina

Tanto en la participación de las exportaciones de Argentina, como de sus importaciones, el país del norte ha perdido relevancia. Obama y Cristina se reunirán en Cannes.

Artículo de abeceb.com

En el marco de la próxima reunión a realizarse entre los presidentes de Argentina y Estados Unidos, el viernes próximo en la ciudad francesa de Cannes, al final de la cumbre del G-20 resulta interesante analizar la relación comercial entre estos países.
Dicho encuentro servirá para revidar los puntos importantes de la relación entre ambos, tras los altibajos sufridos en los últimos años. La intención del gobierno nacional es avanzar en los acuerdos necesarios para que el país pueda emitir deuda en los mercados de capitales internacionales y cubrirse ante la posibilidad de que la crisis internacional impacte fuertemente en el modelo económico y las cuentas fiscales de nuestro país.
El intercambio comercial con Estados Unidos muestra una tendencia decreciente. La participaciones tanto de las exportaciones hacia el país norteamericano como de las importaciones vienen cayendo. Mientras en el año 2003 las exportaciones al país del norte representaban el 11,2% de las ventas totales con U$S 3.364 millones, para el total de 2010 la participación cayó al 5,2%.
Por su parte, las importaciones siguen por el mismo sendero. Si bien el monto importado crece, no lo hace del mismo modo la participación sobre el total de compras al exterior. Mientras en 2003 representaba el 16,2%, con U$S 2.238 millones, para el total de 2010 este porcentaje fue del 10,7% y para los primeros ocho meses de 2011 del 10,1%.
Si analizamos la evolución de la balanza comercial bilateral encontramos que desde el año 2006 el saldo es deficitario, para Argentina, en cerca de U$S 225 millones. En los años siguientes el déficit de balanza comercial no solo se mantuvo sino que también fue en tendencia al alza.
Las razones de esta variación negativa del saldo comercial se encuentran en el leve crecimiento experimentado por las exportaciones que entre 2003 y 2010 solo suben un 3,6% como consecuencia, principalmente de la disminución en el monto exportado de combustibles - el componente más importante de las ventas al país del norte -, cerca del 18% entre 2003 y 2010.
Entre los principales motivos de la disminución reflejadas en las exportaciones de combustible nacional, encontramos la insuficiencia de la oferta local - resultado de los bajos niveles de inversión en el sector energético- para cubrir la demanda interna, que incluso obliga a importarlo en ciertas épocas del año, lo que reduce significativamente los saldos exportables de dicha commoditie.
Por otra parte encontramos que las importaciones muestran una fuerte variación positiva en este período, mayor al 170%. Estas están compuestas principalmente por bienes de carácter industrial.


FUENTE: abeceb.com

martes, 1 de noviembre de 2011

Cristina-Obama: según Tokatlián

 

El encuentro Cristina-Obama: 22, 45, 54

Por Juan Gabriel Tokatlian * (Página/12)

Varios motivos parecen explicar la solicitud de una conversación con la reelecta presidenta Cristina Fernández por parte del presidente Barack Obama en el marco del cónclave del G-20 que se celebra esta semana en Francia. Algunas razones se desprenden del entorno internacional, regional e interno que enfrenta Estados Unidos en esta coyuntura. Por un lado, la gradual pérdida de influencia relativa de Wa-shington lo empuja a buscar más aliados que hoy identifican sus intereses materiales en Asia más que en Occidente, al tiempo que el aumento de su debilidad y el desgaste de su credibilidad lo conducen a incrementar el nivel de consulta, al menos frente a determinados temas globales.
Por otro lado, la situación regional resulta cada vez más compleja para Estados Unidos. El avance del narcotráfico y el crimen organizado en México ha hecho que Washington localice en su vecino un nuevo epicentro de la “guerra contra las drogas”, lo cual ha incrementado la intervención estadounidense en los asuntos internos mexicanos, ha fragilizado aún más la gestión del presidente Felipe Calderón y ha conducido a un notable repliegue de México respecto de los asuntos mundiales y hemisféricos. Brasil, el poder emergente de la región, y al que Washington ha confiado un rol moderador y responsable –entendiendo la moderación y la responsabilidad como conductas que refuercen objetivos globales y zonales de Estados Unidos—, no parece haber desplegado en los últimos dos años una conducta compatible con las expectativas de la Casa Blanca. De hecho, y durante el último bienio que Brasil ha estado en el Consejo de Seguridad de la ONU, el país ha procurado un papel más autónomo y diferenciado con relación a Estados Unidos. En temas como Irán, Libia, Siria y Palestina, entre otros, Brasilia no sólo no ha acompañado a Washington, sino que se ha opuesto mediante una diplomacia de alto perfil.
Ni Venezuela –con el presidente Hugo Chávez, que impugna usualmente el liderazgo mundial y regional de Estados Unidos– ni Colombia –con el presidente Juan Manuel Santos, que se ha acercado a Sudamérica en ciertas cuestiones– parecen contrapartes que faciliten la interlocución de Washington con el área. El peso específico de países como Perú y Chile no alcanza para que Estados Unidos procure, en la segunda parte de la administración Obama y ante la nominación de una nueva subsecretaria de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Roberta Jacobson, un eventual relanzamiento de las relaciones interamericanas. A su vez, la imperiosa necesidad del voto de los latinoamericanos en la próxima elección presidencial en Estados Unidos está llevando al presidente Obama a desplegar una más activa y propositiva acción de cara a esos electores: todo acercamiento a la región puede ser, potencialmente, un gesto valorado por votantes latinos seriamente perjudicados por muchas medidas adoptadas a nivel estadual y federal.